sábado, 31 de octubre de 2020

NO CONFUNDIR EL RESPETO AL PAPA CON LA PAPOLATRÍA

«Ya que estamos con Satán y sus cositas, veamos lo que siguió en seguida de la Confesión de Pedro. Les predijo después Cristo por primera vez su Pasión e ignominiosa Muerte. Pedro protestó y comenzó muy acalorado a disuadirlo (“no digas macanas”) a la manera de los criados viejos cuando reprenden al patrón mozo. Cristo le reprendió a su vez con una violencia increíble: lo llamó “¡Satán!”. ¿Ayer no más era “bienaventurado” e “inspirado por el Padre” y hoy es Satán?, se asombra san Agustín. Así es. La razón la dio antes Cristo: “No es la carne y la sangre, Simón Pedro, quien te ha dictado esta palabra, sino mi Padre que está en los cielos”: quien te ha dictado AYER; pero HOY (distíngue témpora et concordábis jura), es el afecto natural de Pedro a Cristo quien dicta y habla; y su ambición, y sus ilusiones acerca del Reino Mesiánico, tan pertinaces. Y el evangelista o Cristo mismo quiso marcar este contraste y enseñar esto: que no es necesario para el gobierno de la Iglesia, y la guarda de la Revelación, que el hombre Pedro, o el hombre Pío, o el hombre Juan, sean puros e inmaculados; aunque sea deseable. Pedro representa a Cristo y está en lugar de Cristo; y cuando reconoce, confiesa, profesa y proclama a Cristo, habla con la voz de Dios; pero el mismo Pedro como persona privada, hablando por sus fuerzas naturales y con su entendimiento humano… puede decir y hacer en efecto cosas indignas, escandalosas e incluso satánicas. Existen entre nosotros fulanos que piensan es devoción al Sumo Pontificado decir que el Papa “gloriosamente reinante” en cualquier tiempo “es un santo y un sabio”, “ese santazo que tenemos de Papa”, aunque no sepan un comino de su persona. Eso es fetichismo africano, es mentir sencillamente a veces, es ridículo; y nos vuelve la irrisión de los infieles. Lo que cumple es obedecer lo que manda el Papa (como estos no siempre hacen) y respetarlo en cualquier caso, como Pontífice; y amarlo como persona, cuando merece ser amado.

Los defectos y los pecados personales son pasajeros; la función social del Monarca Eclesiástico es permanente. “Satán” desapareció de allí al grito de Cristo: “¡Atrás, Satanás!”, y quedó Pedro el Primado. El Papa como Papa está en lugar de Cristo; como hombre será juzgado (gravemente) por Cristo; y no necesita ni que nosotros lo juzguemos ni que lo andemos alabando a lo bobo» (Las Parábolas de Cristo, págs. 130-131).

EL NUEVO CREDO BERGOGLIANO

Semanas atrás, había salido en los medios que el inmigracionista y pro-islamista arzobispón demérito de Tánger (Marruecos) Santiago Agrelo Martínez OFM (el mismo que había declarado que existen «abortos no inmorales», y rechazó restaurar la iglesia del Carmen en Ceuta –entrometiéndose en jurisdicción ajena, toda vez que Ceuta es territorio español y depende eclesiásticamente del Obispado de Cádiz– con dinero que de otra manera alimentaría la invasión), había propuesto alterar el Credo Apostólico, añadiendo después de «Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica», la coda «ungida y enviada para evangelizar a los pobres».
   
Al parecer, esa idea “no pegó del todo” porque Bergoglio le respondió: «A propósito de eso, lo consultaré con gente fiable» (vaya uno a saber quién es esa “gente fiable” a la que se refiere). Pero… sí hubo quienes redactaron un “Credo por el Papa”, que va del siguiente tenor literal:
  
   
No sólo eso, sino que so capa de “oración” ha llegado a ser recitado en un servicio del Novus Ordo en la parroquia de San Agustín de Hipona en Tlajomulco de Zúñiga, Jal., parroquia dirigida por los padres franciscanos.
  
Ver a partir del minuto 48:21
   
Un gesto claro de la más abyecta papolatría que se ha entronizado en ambientes conciliares (y algunos “tradicionalistas”, cabe señalar), como señalara el padre Leonardo Castellani hace 60 años:
«Existen entre nosotros fulanos que piensan es devoción al Sumo Pontificado decir que el Papa “gloriosamente reinante” en cualquier tiempo “es un santo y un sabio”, “ese santazo que tenemos de Papa”, aunque no sepan un comino de su persona. Eso es fetichismo africano, es mentir sencillamente a veces, es ridículo; y nos vuelve la irrisión de los infieles» (Las Parábolas de Cristo, pág. 131).
Agravada por el hecho que desde las 3:25h el 9 de Octubre de 1958, NO HAY PAPA EN LA IGLESIA CATÓLICA sino usurpadores nacidos bien en ocasión y/o a causa del conciliábulo Deuterovaticano o de “cónclaves”/“concilios imperfectos” para plantarles oposición a aquéllos.

viernes, 30 de octubre de 2020

EL DISCURSO (INTERRUMPIDO) DEL CARDENAL OTTAVIANI EN DEFENSA DE LA MISA TRADICIONAL

El 30 de Octubre de 1962 es un día que se debe marcar con una gruesa cruz negra en la historia de la Iglesia, como quiera que desde allí comienza la persecución por el modernismo entronizado por Ángelo Giuseppe Roncalli Marzolla “Juan XXIII bis” y su Concilio Vaticano II contra todo lo que fuera (o tuviese imagen de) tradicional en la Catolicidad.
   
Ese día se había tenido la X Congregación General de tal asamblea, y era la intervención de un cardenal Alfredo Ottaviani que, cual Secretario de la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio (fue el último, porque Montini lo abolió el 7 de Enero de 1965), era el más alto representante de la ortodoxia y ortopraxis católica. Su intervención había excedido el tiempo establecido de 15 minutos (en parte por la vejez y la casi total pérdida de la visión) y causado la ira del cardenal holandés Bernardus Johannes Alfrink, que era el presidente de la reunión y caporal del ala progresista –y que antecedió a Ottaviani–, quien tras sonarle la campanilla y sin consideración alguna, le apagó el micrófono, entre un humillado «¡Yo ya terminé, ya terminé, ya terminé!» de Ottaviani y el obsceno “aplauso” de muchos Padres Conciliares.
  
Por primera vez, traemos el discurso del cardenal Ottaviani (y la memoria escrita):
  
LATÍN
Venerábiles Patres,
   
In art. 37 hujus cápitis légitur: Ordo Missæ sive in sua dispositióne generáli, sive in síngulis pártibus, esset recognoscéndus. Quid sibi volunt hæc verba? Nunc, num revolútio quǽdam fíeri vult de tota Missa? Quia si ordo Missæ reformándus est tum in sua dispositióne generáli, tum in suis síngulis pártibus, quid manébit? Quǽnam sunt hæc verba quæ sunt ita ampla, ita larga, ut possint quam libénter reformatiónem autorizáre? Mihi vidéntur esse omníno expungénda hæc verba, aut saltem clarificánda. Ordo Missæ est in possessióne a plúribus sǽculis, Missa est centrum tótius cultus litúrgici; res sanctíssima, bene cógnita a síngulis fidélibus qui cognóscunt, nunc præsértim ob pastorálem labórem litúrgicum, bene cognóscunt síngulas partes, et perículum est ne áliqua admirátio, si non scándalum, habeátur ex nímia immutatióne. Ágitur de re sanctíssima, quæ non ad líbitum potest in síngulis generatiónibus mutári: res sanctíssima quæ tractánda est sancte et veneránde, et nonnísi difficúlter tangénda. Véniunt nunc in mentem verba Dei facta ad Móysen, appropinquántem rubo ardénti: «Solve calceaméntum de pédibus tuis, nam locus in quo stas terra sancta est». Ígitur simus cauti in proponéndis reformatiónibus Missæ. 
    
In art. 42, póstea, sermo est de communióne sub utráque spécie. Miror hanc propositiónem factam esse póstquam in commissióne centráli, mihi vidétur, si bene memíniscor, hanc propositiónem prorsus quasi unanímiter rejéctam esse. Miror quia, dum omíssæ sunt quǽdam quæ propósita bene fúerant approbáta, et approbáta a commissióne centráli, dum omíssa sunt quǽdam ita approbáta, nunc insístitur in re quæ non tulit suffrágium ipsíus commissiónis centrális, saltem máximæ majoritátis. Verbi grátia fúerat propósitum ab em.mo card. Decáno Tisserant, verbis paucis et lapidáriis: «Martyrológium reformétur», et omnes Patres qui erant præséntes in commissióne centráli approbavérunt. De hac re ab ómnibus approbáta nihil in hac constitutióne. De ália quæ non fuit approbáta, saltem a largíssima majoritáte, est proposítio. Sed prúritus innovatiónum insístit —est verus prúritus innovatiónum, vidétis— prúritus innovatiónum insístit étiam in rebus quæ non sunt non solum necessária, sed nec étiam utilia, immo possunt esse étiam damnósa. 
    
Non sunt necessária. Arguméntum bíblicum nunc allátum nimis probat, et ígitur, juxta effátum notum, nihil probat. Secus deberémus semper, quotídie, non solum Missam celebráre sub utráque spécie, sed étiam communiónem ómnibus diébus dare fidélibus sub utráque spécie. Et, céterum, non potest negári quod quándo datur Sanctíssima Eucharistía fidélibus, datur Corpus et Sánguis suméndus. Modus est res accidentális, substántia est illa. 
    
Sed est periculósum. Nam in ipsa constitutióne sic propósita, in art. 42, dícitur «remóto fídei perículo». Quomódo potest propóni res in qua debet hæc cláusula poni: «remóto fídei perículo»? Et intélligo hoc, quia scimus quǽnam factæ sint difficultátes a Joánne Huss, et quǽnam luctæ factæ sunt in Ecclésia. Céterum, in ipsa quæstióne de communióne sub utráque spécie, subest ígitur perículum falsæ interpretatiónis, sed sunt étiam, sicúti jam propósitum est et non insísto, quæstiónes prácticæ, difficultátes prácticæ quæ sunt in Litúrgia pastoráli máxime habénda præ óculis, quæ non debémus facére doctrínam litúrgicam, quæ non sit in praxi deducénda, quæ non possit in praxi dedúci. 
     
Dein, art. 44, proposúeram quǽdam étiam de illo artículo, in quo ágitur de língua vulgári in Missa, sed omítto, obœ́diens commendatióni factæ ne ámplius loquátur de ista re. 
   
Unum tantum volo áddere. Multi adduxérunt auctoritátem Pii Papæ XII, qui vere largus et liberális fuit in admitténdis aptatiónibus Litúrgiæ in língua vulgári. Útique. Sed isti qui adduxérunt auctoritatem Summi Pontíficis Pii XII non memínerunt, vidétur ipsos non memínisse, Summum Pontíficem ipsum, in sua allocutióne anno 1956 facta membris Congréssus internationális litúrgici Assísii habíti, Summum Pontíficem dixísse: «L’Église a de graves motifs de maintenir fermement l’usage inconditionne —notáte verba “fermement” “inconditionne”— de la langue latine dans la Messe célébrée dans le rite latin». Scílicet Ecclésia habet motíva grávia retinéndi fírmiter usum línguæ latínæ in Missa latína, usum línguæ latínæ sine ulla demissióne, remissióne. Hoc debémus habére præ óculis, quia auctóritas Pontíficis non debet addúci pro his quæ favent, et non pro illis quæ non favent. 
   
Demum quod áttinet ad concelebratiónem. Ego intélligo, esse quámdam formam extérnam, ne me accusétis si dico étiam theatrálem, celebratiónis Missæ, sed est étiam ibi perículum quóddam erróris. Jam error qui serpit est hic, quasi in Missa concelebráta detur major glória et habeátur major efficácia supra Missam privátam. Vos scitis Summum Pontíficem Pium XII, in Encýclicis Lítteris Mediátor Dei, reprobásse theoríam eórum, qui exténuant et sunt contrárii Missæ in priváto celebrátæ. Nolo ut isti qui sunt contra Missam privátam velint quodámmodo extóllere concelebratiónem contra usum Missæ privátæ. Céterum, prætérmissis eis quæ jam óptime dicta sunt ab em.mis qui me præcessérunt, prætérmissis illis, ego dico quod est étiam perículum hoc: quia in ipsa constitutióne propósita, dícitur posse omítti quǽdam, quásdam preces posse omítti. Nolim quod étiam indicétur posse omítti a concelebrántibus, dicénte tantummódo illo qui præsídet concelebratióni, verba consecratiónis, áliis tacéntibus; omíttant ipsi. Quia hæc theoría jam probáta est, et a Sancta Sede reprobáta. Útique. Sunt qui sustinúerant posse in concelebratióne solummódo præses concelebratiónis dícere verba consecratiónis, áliis tacéntibus. Sunt quǽdam nóviter dedúcta, quæ secumférunt confusiónem étiam doctrinálem. 
    
Céterum, ratiónibus addúctis jam addo unam: in Missa concelebráta, sacerdótes, qui convéniunt, non celébrant Missam in parœ́ciis, in oratóriis, ubi fidéles exspéctant Missam. Missa concelebráta privat fidéles multis Missis privátis.
    
Quod áttinet, facta est quǽdam allúsio, étiam jam a card. Godfrey, facta est quǽdam allúsio stipéndio. Fuit quídam cardinális valde intélligens, qui in commissióne centráli dixit —quia ibi, in primo schémate, dicebátur posse sacerdótes concelebrántes súmere étiam eleemósynam Missæ. Commissárii commissiónis centrális rogavérunt ut tollerétur ista phrasis, quia dixit cardinális ille intelligentíssimus: «Tollátis hoc, videátis quod non sunt multi sacerdótes qui volunt concelebráre». Ígitur…, sed commíssio quæ præparávit istam constitutiónem…
   
Præses card. Alfrink: Eminéntia Vestra hábeat me excusátum; quindécim moménta præteriérunt. 
    
Orátor: Ego jam finívi, jam finívi, jam finívi! [In Aula fit plausus]. 
    
TEXTUS SCRIPTUS TRADITUS:
1) In artículo 37 Ordo Missæ dícitur esse recognoscéndus «sive in generáli dispositióne sive in síngulis pártibus». Quid sibi volunt hæc verba? nonne vidétur exaggerátio proponére reformatiónem Missæ tum in generáli dispositióne tum in síngulis pártibus? An vólumus plebis christiánæ admiratiónem vel fórsitan scándalum provocáre inducéndo mutatiónes in tam venerándum ritum tantórum sæculórum decúrsu comprobátum et plebi christiánæ jam sic familiárem? 
   
De ritu Sanctæ Missæ non est ita agéndum quasi ágatur de subtíli re pro lúbitu uniuscujúsque generatiónis retractánda et adaptánda. Heic mihi vidéntur applicánda analógice Dei verba ad Móysen dirécta, appropinquántem rubo ardénti: «solve calceaméntum de pédibus tuis: locus enim in quo stas terra sancta est». 
   
2) Sub artículo 41 redit quǽstio de amplióri loco tribuéndo línguæ vulgári in Litúrgia Missæ. 
    
Si id restríngitur ad partem didascálicam Missæ, seu ad lectiónem Epístolæ et Evangélii, posset res commendári, útique judício Sanctæ Sedis submitténda. Ast amplióres concessiónes línguæ vulgári in Missa mihi non vidéntur concedéndæ. Id enim esset in detriméntum dignitátis mystérii, in detriméntum unitátis litúrgicæ, in detriméntum concórdiæ fidélium præsértim in locis mixtæ línguæ, ac demum in detriméntum illíus possibilitátis quæ nunc habétur pro sacerdótibus peregrinántibus cujúsvis natiónis Ásiæ, Áfricæ, Américæ, Európæ, celebrándi úbique Missam cum éodem missáli románo latíne conscrípto. 
     
Neque instándum est plus ǽquo circa necessitátem melióris participatiónis fidélium rítibus sacris, nam in sacraméntis et sacramentálibus administrándis rituália in língua vulgári jam passim concéssa sunt et ulterióres largitiónes fíeri possunt. 
   
Quoad Missam vero adest subsídium parvórum missálium manuálium cum Missa in língua vulgári pro pópulo. Item, adsisténtia Commentatóris (Animateur) qui ritus et verba explícat; qui quídem Commentátor potest étiam esse vir láicus. Ígitur satis próvisum vidétur participatiónem fidélium rítui sacro. 
   
Possem multa ália arguménta áddere sed quia jam nímium de hac re disputátum est, parco vobis auditóribus et do exémplum discretiónis.
   
Juvat autem memínisse verbórum Pii XII in oratióne diéi 22 septémbris A. D. 1956: «L’Église a de graves motifs de maintenir fermement dans le rite latin l’obligation inconditionnée pour le prêtre célébrant d’employer la langue latine».
   
3) Artículo 42 statúitur concédi posse communiónem sub utráque spécie. Miror hanc propositiónem esse insértam in constitutióne postquam in commissióne centráli præparatória Concílii fere unanímiter rejécta fúerit. Sed prúritus innovatórum liturgicórum talis est ut insístat in innovatiónibus quæ neque necessáriæ neque útiles sunt immo étiam periculósæ, quemadmódum innúitur verbis «subláto fídei perículo» quæ in mentem revócant Hussitárum erróres. Omítto, autem, lóqui de ratiónibus hygiénicis deque perículis irreveréntiæ erga Sanctíssimam Eucharistíam secutúris. Quáre proposúerim ut hic artículus prorsus omíttatur. 
    
4) In artículis 44, 45, 46 concelebratióni aperiúntur novæ portæ. Id autem mínime mihi vidétur probándum: 
1. Ne corroborétur idéa jam passim serpens unam Missam concelebrátam majórem glóriam Deo dare quam multæ Missaæ privátæ. Vos, «Patres», scitis quómodo in Encýclicis Lítteris Mediátor Dei reprobátur tendéntia illórum qui contra Missas privátas sunt. 
   
2. Quia jam de ipsa concelebratióne peregrínæ idéæ circumferúntur, v. gr., quod suffíciat ut solus Præses concelebratiónis proférat verba consecratiónis, áliis presbýteris tacéntibus, ídque contrárium est praxi Ecclésiæ in concelebratióne Sacrárum Ordinatiónum et jam a Sancta Sede reprobátum est. 
    
3. Quia per concelebratiónem multi fidéles in váriis parœ́ciis vel ecclésiis privántur benefício audiéndi Missam et Sanctíssimam Eucharistíam duránte ipsa Missa recípere. 
    
Rátio práctica quæ addúcitur in favórem concelebratiónis est ob multitúdinem sacerdótum qui possunt simul in áliquem locum conveníre. Sed remédium potest esse «antiménsium» et Sancta Sedes ipsa dedit exémplum in actuáli concessióne facta Pátribus Conciliáriis. 
   
Item, áliud remédium jam a S. Sede adhíbitum est étiam illud quo permíttitur, v. gr. occasióne peregrinatiónum cum magna frequéntia sacerdótum, celebrátio Missárum per íntegras 24 horas díei.
     
TRADUCCIÓN
«Venerables Padres,
    
En el artículo 37 de este capítulo [se discutía el esquema sobre la liturgia presentado por el perítus Ferdinando Giuseppe Antonelli Angiolini OFM, que luego se adoptó como la Constitución “Sacrosánctum Concílium”, N. del T] se lee “Está por reformar el Ordo Missæ en su disposición general como en sus partes individuales”. ¿Qué quieren decir estas palabras? ¿Se quiere tal vez hacer alguna revolución de toda la Misa? Si el Ordo Missæ se va a reformar en su disposición general como en sus partes individuales, ¿qué quedará? ¿Qué son estas palabras tan grandes y tan largas para poder deliberadamente autorizar una reforma? Me parece que se deben expurgar del todo estas palabras, o al menos aclararlas. El Ordo Missæ lo poseemos por muchos siglos, la Misa es ciertamente el centro de todo el culto litúrgico; realidad santísima, bien conocida por todos los fieles que ahora, sobre todo, gracias al trabajo de la pastoral litúrgica, bien conocen sus partes individuales: existe el peligro que los cambios excesivos provoquen cierto estupor, si no escándalo. Se trata de algo santísimo que no se puede cambiar a capricho en las generaciones singulares; algo santísimo que se trata santamente y con veneración, difícil de tocar. Me vienen a la mente las palabras dirigidas por Dios a Moisés que se acercaba a la zarza ardiente: “Quítate el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es sagrado”. Por tanto, seamos cautos al proponer la reforma de la Misa.
   
Luego, en el artículo 42 se habla sobre la comunión bajo las dos especies. Me sorprende que esta propuesta se ha hecha poco después que en la comisión central, me parece, si bien recuerdo, fue rechazada casi unánimemente. Me sorprendo porque mientras se omiten coas que fueron propuestas y aprobadas, y aprobadas en la comisión central, mientras, digo son omitidas las propuestas aprobadas, se insiste ahora sobre una cosa que no tuvo el sufragio de la misma comisión central o de la mayoría. Por ejemplo, fue propuesto por el Eminentísimo Cardenal Decano Tisserant, con pocas y lapidarias palabras, “Sea reformado el Martirologio”, y todos los Padres que estaban presentes en la comisión central aprobaran. Del asunto, si bien aprobado, no hay traza en la constitución. Por otra, que no fue aprobada por la mayoría, esta es la proposición. Pero el prurito de las innovaciones tomadas –mirad, es un verdadero prurito de las innovaciones– el prurito de las innovaciones alcanza también por cosas que no solo no son necesarias, ni mucho menos útiles, sino que pueden incluso ser peligrosas.
   
No son necesarias. El argumento bíblico ahora adoptado [a favor de la comunión bajo las dos especies, traído a colación por el cardenal Bernardus Alfrink, N. del T.] prueba a ultranza, y por tanto, según el conocido dicho, no prueba nada. Si así fuese, deberíamos siempre, cada día, no sólo celebrar la Misa bajo las dos especies, sino también dar la comunión cada día a los fieles bajo ambas especies. Y, de resto, no se puede negar que cuando se suministra la Santísima Eucaristía, se les suministra el Cuerpo y la Sangre. Accidental es la modalidad, aquella es la sustancia.
   
Pero son peligrosas. De hecho, en la misma constitución así propuesta, en el artículo 42 se dice “alejado el peligro de la fe”. ¿Cómo se puede proponer una cosa con la clausula “alejado el peligro de la fe”? Y lo entiendo: porque conocemos cuáles fueron las dificultades causadas por Juan Hus y las luchas causadas a la Iglesia. Del resto, en la misma cuestión de la comunión bajo las dos especies subyace el peligro de una falsa interpretación, y hay también, como ya fue propuesto y no insisto, cuestiones prácticas, dificultades prácticas que deben tenerse en cuenta en la pastoral litúrgica. O sea, no debemos hacer una doctrina litúrgica que no puede ponerse en práctica, que no pueda ser puesta en práctica.
   
Había propuesto [en el texto escrito, disponible al final] algo también respecto del artículo 44 en el cual se trata de la lengua vulgar en la Misa, pero lo omito, obediente a la recomendación hecha de no hablar más allá del argumento.
   
Solo quiero decir una cosa. Muchos han adoptado la autoridad del Papa Pío XII, que verdaderamente fue largo y liberal en admitir adaptaciones de la liturgia en lengua vulgar. Sin duda. Pero estos que han tomado la autoridad del Sumo Pontífice Pío XII no han recordado, me parece que ellos no lo recuerdan, que el mismo Sumo Pontífice dijo en su alocución a los miembros del Congreso Litúrgico Internacional de 1956 en Asís: “La Iglesia tiene graves motivos para mantener firmemente el uso incondicionado –nótense las palabras “firmemente” e “incondicionado”– de la lengua latina en la Misa celebrada según el rito latino”. Estas palabras deben tenerlas presentes ante los ojos, puesto que la autoridad de un Pontífice no se debe aducir solo por las cosas que favorece, sino también por las que no favorece.
   
Finalmente la concelebración. Entiendo que sea una cierta forma externa –no me acuséis si dicen también teatral– de la celebración de la misa, pero en ella también hay peligro de error. El error que serpea es este, que casi en la Misa concelebrada se dé mayor gloria [a Dios, N. del T.] y se reciba mayor eficacia que en la misa privada. Sabéis cómo el Sumo Pontífice Pío XII, en la Encíclica Mediátor Dei, había reprobado la teoría de aquellos que disminuyen y son contrarios a la Misa celebrada en privado. No quisiera que estos que están contra la Misa privada quieran en modo alguno extender la concelebración contra el uso de la Misa privada. De resto, omitiendo todas las cosas que ya fueron dichas excelentemente por los Eminentísimos que me han precedido, omitidas aquellas, digo que también existe este peligro: puesto que en la constitución propuesta se dice que se puede omitir algo, que se pueden omitir algunas oraciones, no quisiera que se infiriese que se puedan omitir por los concelebrantes las palabras de la consagración, pronunciándolas solo quien preside en la concelebración mientras los otros están en silencio. De hecho esta teoría ya fue examinada y fue rechazada por la Santa Sede. También hay aquellos que han sostenido que en la concelebración, solamente el presidente de la concelebración pueda decir las palabras de la consagración, mientras los otros callan. Son novedades que llevan consigo confusión también en la doctrina.
   
A las razones adoptadas en precedencia agrego una: en las Misas concelebradas los sacerdotes que convienen no celebran la misa en las parroquias, en los oratorios donde los fieles esperan en la Misa. La Misa concelebrada priva a los fieles de muchas Misas privadas.
  
Atinente a esto, sea hecha una alusión sobre el estipendio, como también hizo cierta alusión el cardenal [William] Godfrey. Fue este cardenal muy inteligente, que dijo en la Comisión central –porque se dijo aquí, en el primer esquema, que los sacerdotes concelebrantes podían tomar de las limosnas de la Misa–. Los comisarios de la Comisión rogaron que se quitara esta frase, porque el cardenal dijo inteligentísimo: “Quitad esto, ved que no son muchos los sacerdotes que quieran concelebrar”. Por eso…, pero la Comisión que preparó esta constitución…».
   
Presidente card. [Bernardus] Alfrink: Su Eminencia tendrá que excusarme; pasaron los quince minutos.
    
Ponente: ¡Ya terminé, ya terminé, ya terminé! [Aplausos en el Aula]. 
   
TEXTO ESCRITO ENTREGADO
1) En el artículo 37 se dice que el Ordo Missæ sea reformado «tanto en su disposición general como en sus partes individuales». ¿Qué quieren decir estas palabras? ¿No se ve una exageración en proponer la reforma de la Misa tanto en su disposición general como en sus partes individuales? ¿O queremos provocar en el pueblo cristiano estupor o incluso escándalo induciendo cambios en tan venerable rito comprobado por el decurso de los siglos y ya tan familiar al pueblo cristiano? 
   
Sobre el rito de la Santa Misa, no se puede en esto proceder como yendo a retractar y adaptar cosas sutiles en favor de cada generación. He aquí que me veo aplicando la analogía dela palabra que Dios le dirigió a Moisés cuando se acercaba a la zarza ardiente: «quítate el calzado de tus pies: el lugar en el que estás es tierra santa».
   
2) Sobre el artículo 41 surge la cuestión de dar un lugar más amplio a las lenguas vulgares en la Liturgia de la Misa
    
Si se restringe a la parte de instrucción de la Misa, o a la lección de la Epístola y el Evangelio, puede recomendarse el particular, sometido también el uso al juicio de la Santa Sede. No veo que se deban otorgar concesiones más extensas a las lenguas vulgares en la Misa. Porque esto mismo estaría en detrimento de la dignidad del misterio, en detrimento de la unidad litúrgica, en detrimento de la concordia entre los fieles principalmente en lugares con varias lenguas, como también en detrimento de la posibilidad que ahora hay para los sacerdotes fuera de sus naciones en Asia, África, América y Europa, de celebrar Misa en cualquier lugar con el mismo misal romano escrito en latín.
     
Ni es más equitativo insistir sobre la necesidad de una mejor participación de los fieles en los ritos sagrados, porque ya se han concedido rituales para la administración de sacramentos y sacramentales en lengua vulgar, y pueden otorgarse concesiones posteriores.
   
Porque hay como subsidio para la Misa pequeños misales manuales con la Misa en lengua vulgar para el pueblo. Además, la asistencia del Comentador (Animador) que explica el rito y las palabras; que por eso el Comentador puede ser también un hombre laico. Por eso se ve suficiente esta provisión para la participación de los fieles en el rito sacro.
   
Pueden añadirse muchos otros argumentos, pero porque ya es nimio disputar sobre este particular, doy ejemplo de parco y discreción al auditorio
   
Conviene también recordar las palabras de Pío XII en su discurso del 22 de septiembre del Año del Señor 1956: «La Iglesia tiene graves motivos para mantener firmemente en el rito latino la obligación incondicional para el sacerdote celebrante de emplear la lengua latina».
   
3) El artículo 42 establece que se puede conceder la comunión bajo las dos especies. Me admiro que esta proposición sea insertada en la constitución luego que en la comisión central preparatoria del Concilio fuera rechazada unánimemente. Pero el prurito de los innovadores litúrgicos es tal que insisten en innovaciones que no son necesarias ni útiles, sino hasta peligrosas, por tal razón se agregan las palabras «alejado el peligro de la fe», que evocan en la mente los errores de los husitas. Omito, también, hablar de las razones de higiene y del peligro de irreverencia que necesariamente se sigue a la Sagrada Eucaristía. Por eso propongo que tal artículo sea omitido.
    
4) En los artículos 44, 45 y 46 se abren nuevas puertas a la concelebración. Veo que esto tampoco debe aprobarse en absoluto:
1. No se confirme la idea ya serpeante que una Misa concelebrada da mayor gloria a Dios que muchas Misas privadas. Vosotros, «Padres», sabéis cómo en la Carta Encíclica Mediátor Dei es reprobada la tendencia de aquellos que están contra las Misas privadas.
   
2. Porque ya ronda sobre la misma idea peregrina de la concelebración, v. gr., que basta que sólo el presidente de la concelebración pronuncie las palabras de la consagración, estando los demás sacerdotes callados, lo que es contrario a la práctica de la Iglesia en la concelebración en las Ordenaciones Sagradas, y ya fue reprobado por la Santa Sede.
    
3. Porque por la concelebración muchos fieles en varias parroquias o iglesias se privan del beneficio de oír Misa y de recibir la Sagrada Eucaristía durante esta Misa.
     
La razón práctica que aducen en favor de la concelebración es por la multitud de sacerdotes que pueden reunirse al mismo tiempo en cualquier lugar. Pero el remedio puede ser el «Antimension» [corporal de lino que contiene reliquias consagradas con el santo crisma, usado por los sacerdotes de rito oriental. Equivalente al «Altar portátil», cuyo uso según el derecho canónico era privilegio de los obispos y cardenales, N. del T.], y la Santa Sede dio ejemplo en la concesión actual hecha a los Padres Conciliares [Según el canon 823 2 del Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, a falta de altar del rito propio, los sacerdotes pueden celebrar según su rito en un altar de otro rito católico, pero no sobre los antimensios de los griegos].
   
Ítem, otro remedio ya dado por la Santa Sede es también el que permite, por ejemplo, en ocasión de peregrinaciones con gran frecuencia de sacerdotes, la celebración de Misas durante las 24 horas del día.
   
Acta Synodália Sacrosáncti Concílii Œcuménici Vaticáni II, vol. I, parte 2ª (sesiones 10ª a 18ª). Roma, Tipografía Políglota Vaticana, 1971. págs. 18-21. Traducción propia.

ACTO DE DESAGRAVIO A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

   
Oh Jesús, mi Salvador y Redentor, Hijo de Dios viviente, atended, nos postramos ante Vos y os ofrecemos reparación; queremos reparar por todas las blasfemias proferidas contra vuestro santo Nombre, por todas las injurias hechas a Vos en el Santísimo Sacramento, por todas las irreverencias cometidas hacia vuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, por todas las calumnias y difamaciones lanzadas contra vuestra esposa, la Santa Iglesia Católica Romana. ¡Oh Jesús, que habéis dicho: “Si vosotros pidiéreis al Padre cualquier cosa en mi Nombre, Él os la concederá”, os rogamos y suplicamos por nuestros hermanos que están en peligro de pecado; protegedlos de toda tentación de caer de la Fe verdadera; salvad a aquellos que se encuentran en estos momentos al borde del abismo; a todos ellos dadles la luz y el conocimiento de la Verdad, coraje y fortaleza para luchar la batalla contra el mal, perseverancia en la fe y activa caridad! Os lo pedimos, misericordiosísimo Jesús, en vuestro santo Nombre, a Dios Padre, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
    
La Santidad del Papa León XIII se dignó, mediante Decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias del 13 de Mayo de 1903, conceder Indulgencia de 300 días una vez al día cada vez que se rece esta oración (Indulgencia aumentada a 500 días por el Papa Pío XI, con Decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 5 de Mayo de 1936), y la Plenaria con las condiciones de rigor, si se reza diariamente durante un mes.

LOS HEREJES ODIAN AL QUE LES CALIFICA DE HEREJES

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
¿No es remarcable cómo los conciliares, que siempre están hablando sobre el “amor”, hablan con tanto odio contra los Católicos?
Este odio es una característica de los herejes. El archihereje Martín Lutero Lindemann era bien conocido por ello.
Los verdaderos Católicos son mucho más caritativos cuando hablan con otras personas.
    
«Queridos Padres de TRADITIO: ¿Cómo puedo tratar correctamente a un amigo del Novus Ordo que me llama hereje, aun cuando no he dicho nada erróneo o contrario a la Fe Católica? Estoy tratando de convencerlo para que se convierta al Catolicismo tradicional, pero él me trata de “farisea” y “radicalizada”. Yo no odio a mi amigo, sino que quiero que vea la luz, porque dice cosas horribles sobre la verdadera Iglesia desde su herética perspectiva Novus Ordo» (Melissa).
   
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO.
Sabemos, por supuesto, que el hereje es él, porque la secta del Novus Ordo es mucho peor incluso que la secta protestante, porque añade el el condenado sincretismo/indiferentismo, francmasonería y paganismo.
   
Actualmente, la mente de tu amigo está bloqueada por el odio y la ignorancia. En tal situación, ubica este tema fuera de los límites, porque es inútil más dimes y diretes. Dile que desde la perspectiva Católica, que ha estado de acuerdo con la enseñanza tradicional de la Iglesia por dos milenios, el que es hereje y necesita convertirse al Catolicismo para salvar su alma es él. Entonces deja al sujeto. Tú has plantado la semilla de la Fe verdadera; ya él no puede alegar ignorancia. Ahora el peligro de su alma es su total responsabilidad.
    
Por cierto, ¿No es remarcable cómo los conciliares, que siempre están hablando sobre el “amor”, hablan con tanto odio contra los Católicos? Este odio es una característica de los herejes. El archihereje Martín Lutero Lindemann era bien conocido por ello. Los verdaderos Católicos son mucho más caritativos cuando hablan con otras personas.
  
Para más información sobre cómo tratar con la Secta del Novus Ordo, clic en Preguntas frecuentes 3: ¿Debería asistir a los servicios “Ordinarios” o “Extraordinarios” de la Nueva Iglesia? en el departamento Biblioteca de Archivos de TRADITIO Network (Preguntas  Frecuentes y Apologética Tradicional), en la sección “Cinco reglas prácticas para tratar con la secta Novus Ordo”.

SAN MARCELO DE LEÓN, MÁRTIR

San Marcelo de León (Gregorio Hernández, iglesia de San Marcelo, León)
     
Entre los muchos ilustres mártires que ha habido en España, uno es San Marcelo, soldado y centurión, o capitán de cien soldados, así por haber él muerto gloriosamente por Cristo, como por haber por su ejemplo animado a doce hijos suyos, para que le siguiesen y diesen alegremente su vida por aquel Señor que por ellos había dado la suya en la cruz. Del padre y de los hijos hablaremos aquí, y referiremos lo que allamos en las historias eclesiásticas y en algunos breviarios y santorales antiguos de España.
   
El martirio de San Marcelo, escrito por los notarios de su mismo tiempo, referido por el padre fray Lorenzo Surio en su quinto tomo a los 30 de octubre, resumido en pocas palabras, fue de esta manera. Celebrando las legiones militares de la provincia de Galicia el nacimiento del emperador Diocleciano con coronas de flores y rosas en sus cabezas, y llegándose a ofrecer el incienso que llevaban en las manos, a una estatua del mismo emperador; Marcelo, centurión de la legión llamada Trajana, que se hallaba presente, abominando (como era razón) tan detestable sacrificio con desprecio, no quiso ofrecer el incienso. Causó esto admiración a los otros soldados, y comenzando a amonestarle que sacrificase y se conformase con los demás; y él encendido en el amor de Dios, y menospreciando las honras y bienes de la tierra, se quitó el cíngulo militar, y arrojóle con la espada, confesando claramente que era cristiano. Fue acusado delante de Fortunato, tribuno de aquella legión y presidente de aquella provincia; hablóle y respondióle Marcelo con gran libertad; y él le mandó llevar aprisionado a la ciudad de León, para oírle allí otra vez. Examinóle la segunda vez, y de la plática resultó que Fortunato le envió aprisionado a Agricolao, prefecto del pretorio, que a la sazón se hallaba en la ciudad de Tánger, metrópoli de la provincia Tingitana, en áfrica, que en aquel tiempo estaba sujeta a la jurisdicción del presidente de España. Llevólo a cargo un soldado, llamado Cecilio Arba: padeció San Marcelo grandes trabajos en aquel largo camino, por ir con prisiones y sin ningún regalo. Después que llegó, y fue preguntado por Agricolao sobre el caso, y Marcelo hubo respondido grave y constantemente a sus preguntas, y confesado claramente lo que había hecho y dicho, y que era cristiano, y que no se dejaría vencer de temor ni espantos, ni tormentos, para apartarse un punto de la confesión de Jesucristo; el prefecto pronunció sentencia en la forma siguiente contra él: Es mi voluntad y mando que sea degollado Marcelo; porque públicamente violó y quebrantó el juramento del cargo de centurión, en que servía en la guerra, renunciándolo y echándolo de sí, y en la audiencia del presidente dijo palabras de desatino y locura. Oyendo esta sentencia Marcelo, dijo: Dios te haga bien; y con esto fue degollado. Su cuerpo fue allí sepultado, y en tiempo de los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, por buena diligencia de un clérigo, llamado Gómez Díaz de Isla, fue trasladado de Tánger a León al 29 de marzo de 1493, y puesto en una iglesia de su nombre San Marcelo, que es la más principal parroquia de esta ciudad. Está el santo cuerpo sobre el altar mayor en una arca dorada de muy lindo talle fabricada por Hernando de Argüello. En el breviario antiguo de aquella ciudad se dice que la mujer de San Marcelo se llamó Nona, que cuando supo de la muerte de su marido y de algunos de sus hijos, rogó a Dios que la llevase para sí, y que murió luego. Tiénenla por santa y en gran reverencia, y también un poso en que dicen que estuvo el cuerpo de Nona algún tiempo. El martirio de San Marcelo fue por los años del Señor de 298, imperando Diocleciano. El Martirologio romano y el de Beda, y los demás, hacen mención de él a los 30 de octubre, y el breviario toledano pone un himno de martirio y gloriosa corona.
   
El breviario de Évora y Juan Vaseo, en la Crónica de España, dicen que los doce hijos de San Marcelo se llamaron con estos nombres: Claudio, Lupercio, Victórico, Facundo, Primitivo, Genuterio, Celedonio, Fausto, Januario, Marcial, Servando y Germano, y que todos fueron mártires.
 
JOSÉ SAYOL Y ECHEVARRÍA (Revisor), La leyenda de oro para todos los días del año, tomo tercero. Madrid-Barcelona, Librería Española, 1853, pág. 290.
   
HIMNO A SAN MARCELO (del Breviárium Góthicum, ff. CCCXVI-CCCXVII, en JOSÉ GONZÁLEZ, Vida de San Marcelo, Imprenta tipográfica de Blass, S.A., Madrid 1943, págs. 144-146)
  
Mártyris festum rútilat, beáti
Ecce Marcélli; pópuli veníte,
cárminis Deo resonémus hymnum
Voce sub una.
   
Meres doces cives, pópulos secuáces,
Índui Christum, fúgere cadúca
Spíritus probra stúdia domáre
Témpore toto.
   
Ábnuit pompas, refúgit honóres;
Atque dum miles habéretur atrox
Quóminus cessit mánibus hábito
Régia jussa.
  
Árripit mentis gládium, dicáto múnere
Pollens Dómini Tonántis
Terra tronat céleri volátu
Ómnia víncens.
    
Celsas honóres et opus fugáces
Sternit, effúlgens ánimi nítore;
Vótaque Christo celébrans retúntat
Péctora grates.
   
Cœ́lica mente, religióne mallens
Fíeri civem; dicat hinc se totum
Ǽthera tonánti júgiter manánte
Omne par ævum.
    
Ecce qui jussus pátriam túeri,
Arma projécit; Dómini se servum
Gliscit ætérni resónans dicáta
Cármine Christo.
   
Exínde exclámat rábidus tyránnus;
Iste Marcellus, mea quæ præcépta ténuit,
Et arma putat abnegánda,
Morti ne detur?
  
Læta Marcelli fámuli beati
Inde vox cœpit resonáre Christum;
Et bene truci véniat ut ipsi
Præsídi possit.
   
Laus enim nos est, quæritúrque verbis,
Martyr resónat mérito cruóris
Sermo nihil pótuit, ánimum repéndat,
Múnera láudis.
  
Licet hic sensus manet acútus
Mentis et vigor habeátur omnis;
Quod tamen sanctis datur in futúro
Témpore munus!
   
Lóqui nec ullus valet únquam homo
Carne vestítus frágili, beándus
Cláustro cum cernis líquerit, resúrgens
Júdice Christo.
  
Vócibus ergo plácidis rogámus
Te, Deus, omnes, humílique mente
Dones defúnctis réquiem misértus
Gáudia vivis.
   
Ut sine culpa, fámuli, Beáti
Festa Marcélli celebrémus, una,
Téque laudémus páriter per ómnia
Dúlcibus hymnis.
  
Sit tua plebi véniam canénti
Proróga; ut nostra scélera dimíttas
Testis ut prece réserans Marcélli
Ábdita cœli.
   
Sit honor una, Pater alme semper
Et tibi Christe, paritérque dona
Cuncta qui cingis, Deus unus extans
Sǽcula sæculórum. Amen.
   
ORACIÓN
Haz te suplicamos, Dios omnipotente, que quienes honramos el nacimiento de tu bienaventurado mártir San Marcelo, por su intercesión seamos fortalecidos en el amor de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 29 de octubre de 2020

ORACIÓN QUE SAN MIGUEL ARCÁNGEL DICTÓ A UN DEVOTO SUYO

   
Señor, por tu infinito poder y virtudes, y por los merecimientos de la Pasión y muerte de tu glorioso Hijo, te suplico tenga limpio mi corazón y mi lengua enfrenada, y que haga tales obras como a ti te agraden. Amén.
  
A tí, Serafín ardiente,
Cuya caridad flamante
Te hace lámpara brillante
De la luz indeficiente;
A tí, Supremo asistente
Del Solio más soberano,
Arcángel el más humano;
A tí te busco propicio,
Porque en el tremendo juicio
Me favorezca tu mano.

COINCIDENCIAS ENTRE LA “GRAN MISERICORDIA” MARIAVITA Y LA “DIVINA MISERICORDIA DE FAUSTINA”

Reflexión escrita por Sarah Speilberg.

MISERICORDIA DIABÓLICA – LOS FUNDADORES POLACOS DE LA “DIVINA MISERICORDIA”.
    
      
Pre Faustina - Una religiosa, Feliksa Magdalena Kozłowska Olszewska, y el sacerdote Jan Michał Kowalski Sitek van a reunirse con el satanista Joseph-Antoine Boullan, que heredó su “Œuvre de la Grand Miséricorde” del también satanista Eugène Vintras.
    
Luego de los encuentros, la “Mateczka” (Madrecita) Kozłowska tiene el 2 de Agosto de 1893 una revelación de “Jesús”, que le dijo a ella que él estaba para castigar al mundo por los pecados de los sacerdotes, pero que primero iba a ofrecer esta gran misericordia a aquellos que acepten. Ella escuchó todo esto “en mi alma” (¿suena familiar?)
    
Esta entidad se unió a ella: «Por la presente dejo toda esta obra en tus manos» (¿suena familiar?)
    
Ellos fueron condenados dos veces por San Pío X y excomulgados antes que su visión probase ser el diablo.
   
Por supuesto, ellos querían cambiar cosas en la Iglesia, entre esas que las mujeres tocasen la Eucaristía (como hizo el “Jesús” de Faustina).
    
La perversión y toda su historia es diabólica, y querían servir a Satanás (creo que los tomó como siervos dignos).

JUSTO después de ser expuestos, Michał Sopoćko alienta a Elena Kowalska a escribir un Diario. ¡Ah sí, precisamente él había tenido visiones de “Jesús Misericordioso” ante ella!
     
¡Por esta sola razón, sin importar que todos los errores en el diario de Faustina no fueron escritos por ella, Roma también condenó y prohibió la imagen del falso Cristo sin llagas, de ojos negros, imagen del falso Cristo el cual caía siempre en el pavimento luego de decirle a Faustina que deseaba estar entre sus manos!
      
«Porque aparecerán falsos cristos y falsos profetas, y harán alarde de grandes maravillas y prodigios; por manera que aun los escogidos (si posible fuera) caerían en error. Ya veis que yo os lo he predicho. Así aunque os digan: “He aquí al Mesías que está en el desierto”, no vayáis allá; o bien: “Mirad que está en la parte más interior de la casa”, no lo creáis. Porque como el relámpago sale del Oriente, y se deja ver en un instante hasta el Occidente, así será el advenimiento del Hijo del hombre». [San Mateo XXIV, 24-27]
   
«Pues los tales falsos apóstoles son operarios engañosos e hipócritas, que se disfrazan de apóstoles de Cristo». [2 Corintios XI, 13]

miércoles, 28 de octubre de 2020

LA INICIACIÓN MASÓNICA DE RONCALLI

«Nuestro mundo político y moral está minado, como una gran ciudad recorrida por subterráneos, corredores, sótanos y cloacas» Goethe [1].

El pontificado de Pío XII (1939-1958) encontró a la Iglesia en una condición altamente floreciente. Estaba ejerciendo su legítimo efecto sobre el mundo occidental. Más y más personas fueron adquiriendo una realización más completa, o al menos, una noción, del ideal católico. Se decía que en Inglaterra, un promedio anual de diez mil personas, y en los Estados Unidos, cerca de setenta mil en un solo año, habían ‘ido’ a Roma; y estos convertidos incluían no pocos que podían ser clasificados como eminentes en distintos estados de vida.
 
Casas enteras de religiosos anglicanos, que habían favorecido prácticas de la Alta Iglesia [2], a veces seguían. La cifra récord de los que estudiaban para ser sacerdotes y monjas era prometedora para el futuro de la Iglesia. La ola de oposición, resultante de la Reforma, estaba de regreso. Las señales de avivamiento católico estaban difundiéndose a través de un sector muy inesperado: el mundo angloparlante.
 
Extrañamente, esto coincidió con el surgimiento del comunismo, y el ampliamente propagado colapso de los valores sociales y morales que siguió a la guerra de 1939. Durante esa guerra, que dejó al comunismo en ascenso, el Vaticano había sido uno de los pocos centros completamente neutrales en el mundo, que causó que fuera adversamente criticado por los comunistas que interpretaron esa actitud como una partisanía latente hacia el otro lado; y esa crítica fue fortalecida cuando el Papa aprobó la sentencia de excomunión a los católicos que se unieran, o ayudaran de cualquiera otra forma, al partido comunista [3].
 
Esta era una extensión de la advertencia lanzada por el Papa anterior, Pío XI, en su encíclica Quadragésimo Anno:
«nadie puede ser a la vez buen católico y verdadero socialista».

Indudablemente, estas palabras fueron escritas con un ojo sobre los exponentes continentales en lugar de los angloparlantes de la democracia. Sin embargo, ellas implicaban condenación, no sólo de los principios revolucionarios, sino también para formas más tenues de expresión política que, cuando son puestas a prueba, alientan la subversión.
 
Así estaba. La línea divisoria entre Roma y sus enemigos había sido firmemente trazada. Ambos lados han lanzado su desafío y levantado su blasón. Uno estaba inspirado por un fervor mesiánico aunque no religioso que prometía cosas mejores una vez fuera disuelta la forma de sociedad existente; la otra, segura en su confianza en una promesa sobrenatural que significa que no podía ni debía comprometerse.
     
***
     
Como ya se mencionó, la reunión de las sociedades secretas se llevó a cabo en París, en 1935, en la cual se aprobaron un número de resoluciones memorables: y alrededor de ese tiempo, un Obispo del norte de Italia que estaba trabajando en Estambul, la capital turca, como representante de la Santa Sede, pasaba por una extraña experiencia que iba a convertir hasta lo más mínimo de estas resoluciones en una realidad trascendente [4].
  
El obispo en cuestión era Angelo Giuseppe Roncalli. Nacido en 1881 y ordenado en 1904. Atrajo rápidamente la atención del Vaticano como Doctor de Teología y Profesor de historia Eclesiástica. En 1921 fue asignado a la Congregación de Propaganda y, después de haber sido consagrado Obispo en 1935, entró al servicio diplomático de la Iglesia. 
   
Su primer proyecto estaba en los Balcanes que, como Roncalli descubrió, era una parte del mundo que estaba lejos de estar a favor de cualquier influencia Católica. Como Visitador Apostólico, o Encargado de negocios, de la Santa Sede en Sofía, se vio envuelto en dificultades diplomáticas con el Rey, tomando éstas un aspecto insignificante pero personal, hasta que en 1935 fue transferido como Delegado Apostólico a Estambul. 
    
El presente fervor de modernización, bajo Mustafá Kemal, estaba en pleno desarrollo. Algunas de sus leyes cayeron pesadamente sobre la religión, Islámica y Cristiana, y el uso de cualquier vestimenta clerical en público estaba estrictamente prohibido. El uso de títulos eclesiásticos también fue proscrito. 
    
Se hizo sentir a Roncalli como si estuviera en una especie de camisa de fuerza, nunca realmente libre sino que vigilado y espiado, y sus acciones reportadas. Cualesquier contactos que haya desarrollado, eran poquísimos. Su invariable rutina era, al final del día, irse calladamente a su casa como un peatón extranjero y anónimo. 
    
Una tarde se sintió más cansado de lo normal y, sin desvestirse o apagar la luz, se echó a la cama. En las paredes habían recordatorios de su vida anterior: fotografías de parientes, y de la villa sobre el llano de Lombardía, donde se criaron juntos. Cerró sus ojos y murmuró sus oraciones habituales. En una especie de visión, observó caras flotar de una nube ante él, aquellas que él pasó descuidadamente en la calle de aquél día. Entre ellas estaba la cara de un anciano con cabello blanco y una piel de olivo que le daba un aspecto casi oriental. 
    
Lo que siguió después pudo haber sido un sueño, o al menos así pareció cuando el sol ya había salido. Pero en el silencioso cuarto, Roncalli oyó claramente al anciano preguntar: «¿Me reconoces?», y, sin saber qué lo impulsó, Roncalli respondió; «Sí, siempre».
     
Su visitante prosiguió: «Vine porque me llamaste. Estás en el camino correcto aunque todavía tienes mucho que aprender. Pero, ¿estás listo?» [5].
    
Roncalli no experimentó la más mínima duda. Todo había sido preparado para él. «Te espero, Maestro». Fue lo que dijo. 
   
El anciano sonrió y preguntó tres veces si lo volvería a reconocer; Roncalli respondió tres veces que sí. 
    
Ni siquiera la llegada del día hizo que la experiencia pareciese inusual. Roncalli sabía que aquello habría de repetirse de tal manera que le daría un sentido nada ordinario. 
     
Se dio cuenta que el tiempo había llegado, cuando encontró al mismo anciano esperando afuera de su habitación; también sintió que se había desarrollado una situación más familiar, causa por la cual Roncalli preguntó al anciano si lo acompañaba a la mesa [6].
    
El anciano negó con la cabeza. «Es en otra mesa donde debemos cenar esta noche». Al decir esto, se encaminó, acompañado por Roncalli, a un distrito de calles oscuras y silenciosas, a las que éste nunca había entrado. Una abertura estrecha condujo a una puerta donde, como si por insitnto, Roncalli se detuvo. El anciano le dijo que subiera y que lo esperara. 
    
Más allá de la entrada había una pequeña escalera, y luego otra. No había luz [7], pero en la casi total oscuridad, parecían haber voces desde arriba que ordenaban a Roncalli continuar [8]. Llegó a un alto delante de una puerta, más chica que las otras, y que estaba entreabierta. Al abrirla, Roncalli se vio en un cuarto ancho de forma pentagonal [9], con las paredes desnudas y dos grandes ventanas cerradas. 
    
Había una gran mesa de cedro en el centro de la misma forma que el cuarto. Habían tres sillas contra las paredes, y una túnica de lino colgaba de una de ellas, así como tres sobres sellados y unas fajas de diferentes colores. En la mesa había una espada de puño plateado, cuya hoja parecía llamear en la luz parcial de tres velas rojas [10] de un candelabro. En otro candelabro habían otras 3 velas que aún no habían sido encendidas. Había un incensario del cual estaban amarradas unas cintas de varios colores, y tres rosas artificiales de material ligero, con sus tallos cruzándose [11].
     
Cerca de la espada y del incensario había una Biblia abierta. Una ojeada era suficiente para saber que estaba abierta en el Evangelio de San Juan, y que narraba la misión de Juan el Bautista. Estos pasajes siempre tuvieron una fascinación peculiar para Roncalli. «Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan…». El nombre de Juan adquiere un significado especial en las sociedades secretas, las cuales hacen reuniones el 27 de Diciembre, la fiesta del Evangelista, y el 24 de Junio, la fiesta del Bautista. Frecuentemente se refieren a los Santos Juan. 
    
Roncalli escuchó pasos ligeros detrás de él y se apartó de la mesa. Era alguien a quien llamaban, como ya lo había hecho él antes, el maestro. Tenía puesto una túnica larga de lino que tocaba el suelo, y alrededor del cuello una cadena de nudos, de la cual colgaban varios símbolos plateados. Colocó su guante blanco en el hombro de Roncalli. «Arrodíllate, sobre la rodilla derecha».
      
Mientras Roncalli se arrodillaba, el Maestro tomó de la silla uno de los sobres sellados. Lo abrió de tal manera que Roncalli fue capaz de ver que contenía una hoja de papel azul, y que tenía escrita una serie de reglas. El maestro tomó y abrió un segundo sobre, del que sacó una hoja similar y que dio a Roncalli. Estando éste a un lado, vio que tenía inscrita siete preguntas. 
    
«¿Sientes que las puedes contestar?», preguntó el Maestro. 
   
Roncalli respondió con un sí y devolvió el papel. 
    
El maestro lo utilizó para encender una de las velas de la segunda base. Explicó: «Estas luces son para los Maestros del Pasado [12], quienes están entre nosotros».
     
Después recitó los misterios de la Orden con palabras que parecían entrar y salir de la mente de Roncalli, sin que permanecieran; aún así, sintió que de alguna manera siempre habían formado parte de su conciencia. 
     
Enseguida el maestro se inclinó sobre él. «Nos reconocemos el uno al otro por los nombres que escogemos para nosotros mismos. Con ese nombre cada uno sella su libertad y su plan de trabajo, y así forma un nuevo eslabón en la cadena. ¿Cuál será el tuyo?». La respuesta ya estaba lista. No había vacilación alguna. 
    
«Johannes», dijo el discípulo. Siempre listo en su mente estaba su Evangelio favorito. 
     
El Maestro tomó la espada y, acercándose a Roncalli, reposó la punta sobre su cabeza; el sólo toque hizo que algo fluyera por todo su ser, algo que Roncalli sólo podía comparar con un gozo nuevo e irrepresible. El Maestro sintió su sorpresa. 
    
«Lo que sientes en este momento, Johannes, otros lo sintieron antes que tú; yo, los Maestros del Pasado y otros hermanos alrededor del mundo. Crees que es una luz, pero no tiene nombre».
     
Intercambiaron saludos fraternales y el Maestro besó al otro siete veces. Después habló en voz baja, haciendo que Roncalli tuviera conciencia de los signos, actos y ritos que debían llevarse a cabo todos los días, en momentos precisos, que corresponden a ciertas etapas en el transcurso del Sol. 
    
«Exactamente en esos puntos, tres veces al día, los maestros y hermanos alrededor del mundo repiten las mismas frases y hacen los mismo ritos [12]. Su fuerza es inmensa y se extiende lejos. Día tras día sus efectos se sienten sobre la humanidad».
     
El Maestro tomó el sobre restante, lo abrió y leyó los contenidos a Johannes. Concernía la fórmula del juramento, la solemne obligación de no revelar los secretos de la Orden, prometer siempre trabajar para el bien y, lo más importante, respetar la ley de Dios y Sus ministros (una estipulación algo ambigua considerando lo que implicaban sus alrededores). 
     
Johannes anexó su nombre al papel junto con un signo y un número que el Maestro le enseñó. Ello confirmó su entrada y grado en la Orden; y una vez más sintió aquella fuerza misteriosa recorrer todo su ser. 
     
El maestro tomó el papel, lo dobló siete veces y pidió que Johannes lo colocara en la punta de la espada. Una vez más una llama súbita recorrió el largo de la espada.  Lo llevó hasta las velas que todavía daban luz «por los Maestros del Pasado».
     
Las llamas lo consumieron y el maestro esparció las cenizas. Entonces le recordó a Johannes de la solemnidad del juramento que había tomado [13], y de cómo transmitiría una sensación de libertad, de verdadera libertad [14], que los hermanos ya conocían. Después besó a Johannes, quien estaba profundamente afectado para responder de palabra o por gesto, y sólo podía llorar. 
     
Pocas semanas después, se dijo a Johannes (o Roncalli, como debemos llamarlo otra vez) que ya estaba lo suficientemente versado en el Culto para entrar en su fase decisiva, es decir, en el Templo. 
     
El maestro lo preparó para algo que, y nunca ocultándoselo a Roncalli, sería una experiencia muy dura; el temor de Roncalli aumentó al darse cuenta de que, a menos que se le encomendara una tarea de gran importancia [15], nadie como él, un iniciado del primer grado, había sido permitido dentro del templo. 
     
¿Qué le esperaba a Roncalli? ¿Se le habría formado en su mente la figura de una cierta Silla o trono, mientras se abría paso por el Templo? 
     
Allí la reunión de los hermanos fue otro indicio de que Roncalli había sido escogido para una misión especial. En las paredes habían palabras misteriosas, Azort y el Tetragramatón. Éste último es el terrible, inefable e impronunciable nombre del creador del universo, y se dice que había sido inscrito en la cara superior del cubículo, o piedra angular, en el sanctasanctórum del Templo de Jerusalén [16].
    
Aparece también en una figura que se usa para invocar a los espíritus malignos, o a veces como protección contra ellos. Una figura que se conoce como el gran círculo mágico, se traza [17] entre dos círculos que están compuestos de líneas interminables y que simbolizan la eternidad. Se colocan varios artículos como el crucifijo, algunas hierbas y unos tazones de agua que, según dicen, influyen en los espíritus malos [18].
     
También en el templo había una cruz escogida en rojo y negro, y el número 666, el número de la Bestia del Apocalípsis [19]. Las Sociedades Secretas, conscientes de la total ignorancia en cuanto a ellos, están ahora lo suficientemente seguros para revelar sus intenciones [20]. El pueblo estadounidense está siendo familiarizado con la marca de la bestia en formularios, marcas comerciales y comunicaciones públicas: ¿y será pura coincidencia que el 666 sea parte del código que se utiliza para dirigir cartas a los Británicos que ahora (mayo de 1982) sirven en el Atlántico Sur (en la guerra con Argentina)? Esos números que se dice que son muy eficaces en la realización de milagros y de magia, son asociados con el Dios Solar del Gnosticismo. 
     
Los Gnósticos, una secta que floreció a principios de la era Cristiana, negaban la divinidad de Cristo, menospreciaban la revelación, y creían que todas las cosas materiales, incluyendo el cuerpo, eran esencialmente malignas. Sostenían que la salvación sólo podía alcanzarse a través del conocimiento (su nombre se deriva del griego gnosis: conocimiento). Las epístolas que enseñaban son alegorías, cuya clave ha de encontrarse en un correcto entendimiento de Kneph, el dios sol, que es representado como una serpiente, y que es el padre de Osiris. Por tanto, es la primera emanación del ser Supremo y el Cristo de su Secta [20].
     
Roncalli en su final y más elevada función, para la cual había sido iniciado, habría de usar en su guante la imagen del dios sol, rodeado de rayos de gloria [21].
    
Los colores rojo y negro habían sido reverenciados por los Gnósticos, y son frecuentemente utilizados por los satánicos. También son los colores de Kali, la diosa madre de la mitología Hindú; proveyendo así las muchas semejanzas que ocurren en las desviaciones del Cristianismo y en los cultos pre-cristianos. Debe notarse que también figuran en los estandartes del Movimiento Anarquista Internacional, cuyo profeta fue Mijaíl Bakunin (1814-1876), pionero del Libertarismo en oposición al Estado Socialista. 
    
Mientras Roncalli observaba los detalles de la habitación, los hermanos abandonaron sus lugares cercas de la pared, hasta que, lentamente y casi imperceptiblemente, empezaron a acercarse más y más hacia él. Cuando hubieron formado una cadena, avanzaron todavía más hasta tocarlo con sus cuerpos, como señal de que su fuerza, que había sido probada y comprobada en ceremonias anteriores, se transmitía a él. 
    
De pronto se dio cuenta que, y sin prestar mucha atención, le estaban dando palabras de poder, y que fluyeron de él en una voz que no reconoció como la suya. Sin embargo, fue capaz de ver que todo lo que había dicho estaba siendo anotado por el Gran Canciller de la Orden. Escribió en francés, en una hoja de papel azul que tenía como encabezado: «El caballero y la Rosa» [22].
    
Juzgando por eso y otras señales, parece ser que Roncalli estaba afiliado con la Rose-Croix, los Rosacruces, una  sociedad fundada por el alemán Christian Rosenkreutz, quien nació en 1378. Pero, y de acuerdo con sus propias afirmaciones, «La Orden de la Rosa y la Cruz ha existido desde tiempos inmemoriales y sus ritos místicos y conocimientos fueron practicados y enseñados en Egipto, Eleusis, Samotracia, Persia, Caldea, la India y en tierras más distantes. De esta manera fue transmitida a la posteridad la Sabiduría Oculta de las Edades Antiguas».
    
El que sus orígenes permanecen un misterio fue enfatizado por (el Primer Ministro) Disraelí, quien dijo de la Sociedad en 1841: «Sus fuentes ocultas desafían a la investigación».
    
Después de viajar por España, Damasco y Arabia (donde fue iniciado en la magia arábiga), Rosenkreutz regresó a Alemania y estableció su fraternidad de los Invisibles. Y, en un edificio que ellos nombraron Domus Sancti Spíritus, continuaron tales variados estudios como los secretos de la naturaleza, alquimia, astrología, magnetismo (o mejor conocido como hipnotismo), comunicación con los muertos y medicina. 
   
Se dice que Rosenkreutz murió a la avanzada edad de 106 años, y cuando se abrió su tumba, que se había perdido por muchos años, se encontraron signos y símbolos de magia y unos manuscritos ocultos. 
     
A primera vista, Turquía podría parecer como un país fuera del mapa: en lo que respecta a las operaciones de una sociedad secreta. Pero en 1911, Max Heindel (fundador de la Hermandad de los Rosacruces y la Concepción Cósmica de los Rosacruces) escribió de ese país de una manera que mostraba que no se escapaba de las observaciones de aquellos que trabajaban con miras en el futuro religioso, político y social. «Turquía –dijo– ha avanzado enormemente hacia la libertad bajo la Juventud Turca del Gran Oriente».
    
Durante las últimas décadas, hemos aprendido mucho sobre los ritos, códigos y prácticas de las sociedades secretas, que anteriormente estuvieron ocultas. Sin embargo, hay pocos indicios sobre el modo en que escogen, de sus tropas inactivas, a aquellos que consideran capaces de fomentar sus designios. Una de sus instrucciones dice: «Debes aprender a gobernar a los hombres y a dominarlos, no por miedo sino por virtud, esto es, mediante la observación de las reglas de la Orden». Mas un escrito oculto que apareció en Nueva York, es más explícito: «Hoy se hacen experimentos, desconocidos con frecuencia por los mismos sujetos… gentes de varios países civilizados están bajo supervisión, y un método de estímulos e intensificación se les está siendo aplicado, por medio del cual ellos darán a conocer a los Grandes una gran cantidad de información que servirá como guía para el futuro de la raza». Esto fue acompañado por un comentario muy enfatizado que, a su vez, era una promesa para uno que había sido juzgado conveniente: «Tú has sido, desde hace mucho tiempo, el objeto de nuestras observaciones y estudios» [23].
    
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En los últimos días de Diciembre de 1944, Roncalli se preparaba para dejar Turquía y trasladarse a París, donde había sido nombrado Nuncio Papal de la Cuarta República Francesa. La guerra todavía continuaba, y la diferencia que había entre la derecha y la izquierda, en cuestiones políticas, y que había dividido a Francia, salió a la superficie: pronto se hizo claro a los observadores, cuyo juicio no estaba afectado por los títulos eclesiásticos, que las simpatías inherentes de Roncalli estaban con la izquierda. 
     
Fue por recomendación suya el que Jacques Maritain fuera hecho Embajador francés de la Santa Sede. Maritain era considerado mayoritariamente como un pensador del mundo, ciertamente como uno de los filósofos Católicos [24] más prominentes. El impacto profundo de su “humanismo integral” había sido hasta ahora moderado por su perspectiva tomista [25]. Pero luego fue superado por afirmaciones tan despreciables como la de que la dignidad Real de Cristo era suficiente para las mentes medievales (y el mentor de Maritain, Tomás de Aquino, había sido medieval), pero no para gente iluminada por “instrumentos” como las revoluciones Francesa y Bolchevique.
      
Su posición como filósofo “Católico” vuelve a levantar sospechas, ya que por testimonio propio, él no se convirtió por necesidad espiritual ni por argumentos teológicos o históricos, sino por los escritos de León Bloy (1846-1917). 
     
A pesar de su fluido estilo musical, los escritos de Bloy difícilmente son los que llevarían a uno a convertirse al Cristianismo. Él identificaba al Espíritu Santo con Satanás y se describía a sí mismo como profeta de Lucifer, a quien él ilustró como sentado sobre el mundo con sus pies en los rincones de la tierra, controlando toda acción humana y ejerciendo su gobierno paternal sobre el horripilante enjambre de desendencia humana. Comparado con esta visión de un Lucifer afable, se ve a Dios como un amo implacable y cuya obra terminará en fracaso cuando Satanás lo reemplace como Rey. 
    
De acuerdo con su propia confesión, Bloy se convirtió a lo que él y sus discípulos llaman “cristianismo”, por los desvaríos de una prostituta que veía visiones y que, después de su aventura amorosa con Bloy, murió en un manicomio. 
    
En 1947, Vincent Auriol fue nombrado Presidente de la República Francesa. Era un conspirador anti-Iglesia, uno de esos endurecidos anticlericales que encuentran un hogar natural en el continente; a pesar de eso, él y Roncalli no sólo se hicieron socios cordiales, como lo demandaban sus oficios, sino que hasta buenos amigos. Esto no se debió a la caridad Cristiana de una parte o cortesía de la otra, sino a la ceremonia de Estambul, por la cual pasó Roncalli, y que estableció un vínculo de entendimiento entre los dos hombres. 
    
A esto se le dio expresión tangible cuando, en enero de 1953, el Arzobispo Roncalli fue elevado a Cardenal y Auriol insistió en ejercer su derecho tradicional, como jefe del Estado francés, de conferir la birreta roja al nuevo príncipe de la Iglesia. Esto ocurrió en una ceremonia en el Palacio Elíseo, donde Roncalli, sentado en la silla (prestada por el museo) donde Carlos X había sido coronado, recibió alabanzas de hombres que habían jurado reducirlos a polvo a él y a todo lo que representaba, aunque con métodos más engañosos para asistirlos. Roncalli también había sido jurado secretamente en este mismo designio. 
    
Tres días después, como Patriarca, fue transferido a Venecia; y durante sus cinco años de estancia volvió a mostrar, como lo había hecho en París, una cierta simpatía por las ideologías izquierdistas, y que a veces asombraba a la prensa italiana. 
     
Fue durante el pontificado de Pío XII que varios sacerdotes, que entonces trabajaban en el Vaticano, se dieron cuenta de que no todo iba bien por debajo de la superficie. Pues una extraña influencia que no les gustaba, se estaba haciendo sentir. Esto lo descubrieron en un grupo que llegó a tener prominencia como expertos, consejeros y especialistas, y rodeaban tan estrechamente al Papa que hasta hablaban de él, medio bromeando, como su prisionero. 
     
Esos sacerdotes que estaban más preocupados, pusieron en marcha una cadena de investigaciones aquí y en Estados Unidos, donde su portavoz era el Padre Eustace Eilers, miembro de la congregacion pasionista en Birmingham, Alabama. Con esto, se llegó a establecer el hecho de que los Iluminati se estaban haciendo sentir en Roma por medio de infiltrados especialmente entrenados, y quienes venían de cerca del lugar en Alemania donde Adam Weishaupt se había jactado de su plan de reducir al Vaticano a una mera cáscara vacía. El hecho se hizo más evidente cuando el P. Eilers, quien anunció que publicaría los hechos, repentinamente fue encontrado muerto. Probablemente fue uno de esos ataques de corazón que preceden frecuentemente a  revelaciones prometedoras sobre las sociedades secretas [26].
    
Pío XII murió el 9 de Octubre de 1958, y el 29 de ese mes, después de que los Cardenales en cónclave hubieron votado once veces, Angelo Roncalli se convirtió en el papa número 262 de la Iglesia Católica [27]. Tenía setenta y siete años, pero con un físico bien capaz de sostener las 60 libras de vestimenta eclesiástica con la cual fue sobrecargado para su coronación el 4 de Noviembre de 1958. 
    
La elección de Roncalli fue una señal para que explosiones de bienvenida hicieran eco alrededor del mundo, frecuentmente de los sectores más inesperados. Los no Católicos, gnósticos y ateos estuvieron de acuerdo en que el Colegio de Cardenales había hecho una excelente decisión [28] y, de hecho, la mejor en varios años. Se había encontrado a un hombre sabio, humilde y santo que iba a librar a la Iglesia de superficialidades y la llevaría de regreso a la simplicidad de los tiempos Apostólicos [29]. Y, por último, pero no menos importante, entre las ventajas que prometían mucho para el futuro, estaba el que el nuevo Papa era de estirpe campesina. 
     
Los Católicos experimentados no podían explicarse el entusiasmo y la admiración [30] con que le recibían periodistas, corresponsales, locutores y equipos televisivos que llegaban en masas a Roma de casi todos los países del mundo. Pues hasta ahora muy poco sabía el mundo sobre Angelo Roncalli, excepto que nació en 1881, había sido Patriarca de Venecia y que había tenido puestos diplomáticos en Bulgaria, Turquía y Francia. En cuanto a su humilde pasado, ya habían habido papas campesinos anteriormente. La Iglesia podía absorberlos tan fácilmente como lo había hecho con sus Pontífices aristocráticos y académicos. 
     
Pero el mundo secular, como evidenciaron algunas de las publicaciones más populares de Inglaterra, insistió en que algo grandioso había ocurrido en Roma y que ello era sólo la promesa de cosas aún más grandes por llegar [31]. Mientras tanto, los Católicos informados, quienes habían abogado por la causa de la Iglesia, no podían más que rascarse sus cabezas y pensar. ¿Se habría ido alguna información, no a ellos que siempre habían apoyado a la religión, sino a aquellos que han servido poco o nada a la verdad, para excitar y engañar al público? 
   
En esos momentos estaba en Roma un sacerdote Irlandés que dijo de aquel clamor por conocer detalles íntimos de Roncalli: «Los periódicos, la radio la televisión y las revistas simplemente no podían conseguir información suficiente sobre los orígenes la carrera, la familia y los hechos del nuevo Santo Padre" [32]. Día tras día, desde el cierre del cónclave hasta la apertura del Consistorio, las actividades del nuevo Papa fueron tratadas con deslumbrante detalle para que todo el mundo viera. 
       
A este interés se le agregó especulación cuando se supo que el nuevo Papa deseaba que se le conociera como Juan XXIII. ¿Fue en memoria de su padre, quien se llamaba Juan, o por respeto a Juan el Bautista? ¿O fue para enfatizar su prontitud para desafiar y aún escandalizar a las perspectivas tradicionales? Juan había sido un nombre favorito de muchos Papas. ¿Pero, por qué retener la numeración? 
   
Pues ya había habido anteriormente un Juan XXIII, un antipapa, destituído en 1415. Tiene una tumba en el baptisterio en Florencia, y su retrato apareció (hasta años recientes) en el Annuario Pontificio (el anuario de la Iglesia). Pero fue quitado entonces. No conocemos nada que se le acredite, y su único logro constatado, si se le puede creer a tan preciado réprobo, fue el de seducir a más de doscientas mujeres, incluyendo a su cuñada. 
    
Mientras tanto, corría un sentimiento general de que la Iglesia se aproximaba a un rompimiento con el pasado tradicional. Ésta siempre había mostrado un orgulloso rechazo a las influencias de su entorno. De las modas del tiempo, había sido protegido por una especie de armadura invisible. Pero ahora mostraba una prontitud de someterse a sí misma a una reforma tan drástica, como esa que había sido forzada en el siglo XVi. Algunos esperaban con anticipación la actualización de la doctrina Cristiana, un deseado e inevitable proceso de re-conversión, en donde un catolicismo más profundo y siempre creciente, reemplazaría al viejo y estático Catolicismo del pasado. 
    
Tal cambio fue anunciado cautelosamente en una temprana declaración de Juan XXIII, cuando dijo: «De este a oeste se agita un viento nacido del espíritu [34], que despierta la atención y la esperanza de aquellos que están adornados con el nombre de Cristianos". 
   
Las palabras del “Buen papa Juan” (qué pronto adquirió esa valoración halagadora), no fueron meramente proféticas. Hablaban de cambios que él iniciaría en la una vez monumental Iglesia.
   
PIERS COMPTON, The broken Cross: The Hidden Hand in the Vatican (La Cruz rota: La Mano Oculta en el Vaticano), 2ª parte, caps. II y III. Traducción tomada de http://www.truecarpentry.org/tccwww/cathwww/spanish-brokencross.htm
  
NOTAS (Del traductor)
[1] Carta a Johann Caspar Lavater, 21 de Junio de 1781.
[2] La Alta Iglesia (“High Church”) es la tendencia en el anglicanismo y otras iglesias protestantes a seguir en sus prácticas y creencias elementos de la Iglesia Católica, contrario a la Baja Iglesia (“Low Church”), que es de línea más protestante.
[3] Santo Oficio, Decreto del 1 de Julio de 1949.
[4] El editor se refería sin duda a las instrucciones permanentes de la Alta Vendita (el Iluminista italiano más importante de aquel tiempo), de conseguir un Papa de acuerdo a sus necesidades.
[5] Aquí deberá recordarse que para este tiempo Roncalli ya se había interesado en el liberalismo, pero fue sospechoso y consecuentemente expulsado del puesto de enseñanza del palacio de Letrán. Por tanto, fue natural que Roncalli, como un liberal, se interesara en la ideología masónica de la adoración humana, que es lo que el Vaticano II enseña hoy. Paulo VI claramente lo definió en su discurso de clausura del ílicito Concilio Vaticano II, el 8 de Diciembre de 1965.
[6] Roncalli siempre fue un gastrónomo, y este hábito lo llevó al palacio papal hasta llegar a su gran volumen, señales del masón glotón que llegaría a ser.
[7] ¿No es eso significante de las Sociedades Secretas, como los masones, que todos trabajen en la oscuridad del pecado?
[8] Es obvio que Roncalli fue “seleccionado”, ya que estos conspiradores sabían de su anterior inclinación al liberalismo apóstata.
[9] Claro, todas las cosas satánicas son de esta forma.
[10] Siendo el rojo el color de iniciaciones demoníacas.
[11] La señal de los Rosacruces o la “Cruz de Rosas”.
[12] Se dice que los Maestros son seres perfectos, maestros de la humanidad, quienes han pasado por una serie de iniciaciones hasta un estado más elevado de conciencia (una forma de Gnosticismo). *
[13] Es la adoración de Satanás, como él lo demanda.
[14] El mismo tipo de juramento de discreción que Juan XXIII (Johannes), como el primero de los antipapas, demandó de todos sus cardenales, después de su elección papal por la B’nai B’rith y la KGB. El Cardenal Siri, quien habría sido electo válidamente en el primer y segundo cónclave, y después rechazado de ambos por los Cardenales masones, ¡también juró discreción! El por qué hizo este acto estúpido nunca sabremos. **
[15] De todas la consecuencias del pecado. 
[16] Nada menos que la destrucción de la Iglesia Católica mediante la introducción de una “luz repentina” o inspiración del “espíritu” para llamar a un Concilio, que se convirtió en la Apostasía Universal.
[17] Puede notarse que en aquél tiempo los sumos sacerdotes habían abandonado las leyes mosaicas y se dedicaban al Talmud, la primera de las nuevas leyes humanas del nuevo Judaísmo. En ese entonces fueron, como Cristo los llamó, hijos de Satanás, éste su padre que era asesino desde el principio.
[18] Utilizado en todos los ritos satánicos.
[19] Artículos parecidos fueron utilizados en la entronación de Satanás el 29 de Junio de 1963 en un Salón en Virginia. Fue una ceremonia de transmisión simultánea por teléfono, celebrada en la Iglesia de San Pablo en las afueras de Roma por ex-Cardenales Satánicos y otros masones de alto rango.
[20] De hecho aquí Piers Compton se equivoca. El número 666 es para el Hombre de Pecado, el anticristo y antipapa que finalmente se ligó a Pablo VI. ¡En el Annuario Pontificio, el registro de Papas desde San Pedro hacia abajo, el mismo número de Tres seises se encuentran contra el nombre de Pablo VI!
[21] Las van a exponer en su totalidad en el año Satánico del 2000.
[22] ¿Podemos ahora ver la conexión Egipcia con la Masonería y la adoración satánica? ¿No está también el mundo secular continuamente inundado con Egiptología?
[23] Se han tomado fotografías de esta pintura para la posteridad.
[24] Un informe detallado sobre la iniciación de Roncalli se da en Les propheties du Pape Jean XXIII, de Pierre Carpi, el pseudónimo de un italiano que pudo haber entrado en la misma Orden que Roncalli. Fue traducido al francés, y es muy difícil encontrarlo ahora. (Jean-Claude Lattes Alta Books 1975). ***
[25] Cartas sobre la Meditación Oculta, por Alice A. Bailey. Ella era la suma sacerdotisa de una escuela ocultista y asociada con las mentes de la Sociedad de los Iluminati. ****
[26] Maritain podría ser descrito como un “Católico Liberal”, aunque obviamente tal expresión es ridícula, ¡ya que no podemos decir que tal persona pueda tener dos puntos de vista contradictorios y aún así ser clasificado como de uno solo!
[27] Se mantuvo firme en los dos puntos de vista opuestos, ¡siendo el mismo hombre! Sirvió a dos amos.
[28] Lo mismo está sucediendo ahora. Sabemos de sacerdotes del Vaticano II que, desilusionados y que declararon abandonar su orden, fueron encontrados muertos en estacionamientos con repentinos ataques de corazón. Otros son encarcelados en Institutos Psiquiátricos dotados de personal homosexual y con órdenes de violar a estos pobres hombres.
[29] De hecho Roncalli fue instalado por la interferencia de la B’nai B’rith y de la Secta. Ya que el Cardenal Siri fue el electo, pero rechazado para abrirle el paso a un antipapa, alguien que no tendría el carisma de la infalibilidad papal. Qué bien conoce la Secta la doctrina Católica más que los propios Católicos.
[30] Claro, todos ellos sabían sobre sus puntos de vista en cuanto a la Iglesia y de lo buen Masón que era.
[31] Y recuerden que todos estos elogios provenían de los más anticatólicos. ¿Regresar a tiempos Apostólicos? ¡Qué tonterías!
[32] Y esto fue lo que llevó a la mayoría de los Católicos a los brazos del mundo. Querían desesperadamente que el mundo admirara su fe.
[33] ¿Estaban también en la conjura los medios de comunicación?
[34] Aquí el “espíritu” NO es, ciertamente, el Espíritu Santo, sino muy probablemente el del mundo o hasta el del Infierno.
[34] John XXIII, the Pope from the Fields, por el Padre Francis Xavier Rynne Murphy CSSR. (Herbert Jenkins, 1959). *****
 
NOTAS (Del Editor)
* Nota 1 en el original inglés.
** La teoría sirianista o del “Papa de rojo” asegura que el cardenal Giuseppe Siri fue electo como Papa Gregorio XVII (las versiones varían si fue en el cónclave de 1958 o en el de 1963), pero que fue obligado a renunciar por amenazas. Discrepamos de ella porque en todo caso Siri aceptó ser presidente de la Conferencia Episcopal Italiana entre 1959 y 1964, y formó parte de la mesa presidencial del concilio entre 1963 y 1965; y como expone el desertor de los servicios secretos de la antigua Checoslovaquia Jan Malina en su libro KGB, Assasine of the Pope Pius XII, Siri no podía en conciencia asumir el Papado porque mantuvo mediante su confesor el padre fray Dámaso de Celle  Ligura OFM Cap. (en el siglo Bernardo Maria Testa) negociaciones con la URSS a espaldas de Pío XII, a pesar que él había cortado cualquier comunicación en 1947 y prohibido que otros lo hicieran (por tales negociaciones –que después informara a sus superiores-rivales Juan XXIII bis y Pablo VI–  fue que en un viaje a la Unión Soviética en 1974, Siri y fray Dámaso fueron los únicos entre los clérigos que se les permitió vestir sus hábitos, visitar el monasterio de Zagorzk y las catedrales del “Anillo de oro de Rusia”, la Academia Eclesiástica de San Petersburgo, reunirse con exponentes de la Iglesia Ortodoxa Rusa, y oficiar el servicio novusordiano en la iglesia local).
*** Nota 2 en el original inglés.
**** Nota 3 en el original inglés.
***** Nota 4 en el original inglés.