martes, 31 de julio de 2018

DEL CARDENAL RENUNCIADO THEODORE McCARRICK

1º REVOLUCIÓN GRÁFICA DE LA SEMANA: THEODORE McCARRICK CAYÓ DE SU “ESTADO DE GRACIA” (TRADITION IN ACTION)
 
   
El Card. Theodore McCarrick disfrutó del “estado de gracia” de los Papas Conciliares durante toda su carrera. Obispo Auxiliar de Nueva York por Pablo VI (1977), pasó a ser Obispo de Metuchen, Nueva Jersey (1981-1986) bajo Juan Pablo II, quien lo elevó primero a Arzobispo de Newark (1986-2000) y luego lo promovió al prestigioso puesto de Arzobispo de Washington (2000-2006). El Papa Wojtyla también le dio la birreta cardenalicia en 2001. Benedicto XVI lo mantuvo en su puesto hasta que McCarrick cumplió los 75 años de edad, cuando se retiró rodeado de honores y prestigio.
 
Durante todo este tiempo, McCarrick había sido un depredador homosexual que se aprovechaba de sus seminaristas y sacerdotes, siendo imposible suponer que los Papas no hubieran sido informados de ello.
  
El Papa Francisco era un buen amigo del Card. McCarrick también, ver debajo en la primera fila en fotos en las que se muestra una fuerte afinidad entre los dos eclesiásticos. No obstante, ayer, 28 de julio de 2018, Francisco aceptó la renuncia de McCarrick en el Colegio de Cardenales y le impuso una vida de “oración y penitencia”. Este tipo de “castigo” está reservado a los homosexuales de entre el episcopado y clero que han llegado a ser públicamente conocidos como culpables de pederastia.
  
La razón del “castigo” no se debe a que estas personas infringieran la moral en niveles importantes para la Iglesia Conciliar, lo que exigiría su retiro de la esfera pública. En realidad es el castigo de los “medios” contra esos individuos y la asociación de su impunidad con las autoridades religiosas gobernantes. En otras palabras, para estas autoridades, “solo es malo si te atrapan”.
   
Por lo tanto, lo que está causando que esas personas sean “castigadas” es sólo el ruido mediático contra la falta de castigo, cosa que proyecta una malísima imagen de las autoridades religiosas entre el público.
  
¿No es una ironía que el estímulo moralizador de la Iglesia Conciliar provenga de la indignación de los “medios” inmorales?
  
 
 
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2º EL CARDENAL PRO-HOMOSEXUAL KEVIN FARREL VIVÍA EN EL MISMO DEPARTAMENTO DE McCARRICK, Y LO HOMENAJEÓ EN SUS ARMAS CARDENALICIAS (GLORIA.TV)
  
  
El cardenal Theodore McCarrick, de 87 años, quien está acusado de haber toqueteado a seminaristas y a algunos menores, fue el gran mentor del cardenal Kevin Farrell, de 70 años, el jefe del Dicasterio para los Laicos, la Familia [¡sic!] y la Vida.
 
En el 2001 McCarrick hizo a Farrell obispo auxiliar de Washington.
  
Los dos prelados liberales incluso compartieron un departamento, junto con dos secretarios sacerdotes, según publicó el Washingtonian.com en octubre de 2004.
 
[Como arzobispo de Newark (1986-2000) McCarrick contrató al padre Kenneth Martin, un abusador homosexual, como su secretario personal].
  
En el 2007 Farrell fue promovido a Dallas. Incluso pagó tributo a McCarrick en su escudo episcopal. Según la explicación de Farrell, el león en su escudo rinde honores a McCarrick y está tomado del escudo episcopal de este último.
  
Armas cardenalicias de Kevin Joseph Farrell (derecha) y de Theodore Edgar McCarrick (izquierda). Ambas armas tienen un león rampante (partido de gulés y oro sobre un montón de piedras de plata -Farrell-; de oro -McCarrick).
  
Farrell es pro-homosexual y está a cargo del Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Dublín en agosto, y que contará con la presencia del papa Francisco.
  
Este encuentro propaga la ideología homosexual, da la bienvenida a parejas homosexuales y presenta como orador principal al propagandista homosexual y sacerdote jesuita James Martin.
  
Farrell es un admirador del libro “Building a Bridge” [Construyendo un puente], el cual es un texto de propaganda homosexual escrito por el padre Martin.
  
Es evidente que todos –incluyendo a Farrell– conocían el problema homosexual de McCarrick.

LETANÍA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

   
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
  
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús, ruega por nosotros.
San Ignacio, celosísimo del culto a María, ruega por nosotros.
San Ignacio, destructor de las herejías, ruega por nosotros.
San Ignacio, socorro de la Iglesia militante, ruega por nosotros.
San Ignacio, que has hecho revivir la práctica de los Sacramentos, ruega por nosotros.
San Ignacio, fuerza de los que combaten por la fe, ruega por nosotros.
San Ignacio, sostén de la juventud, ruega por nosotros.
San Ignacio, vaso de elección para llevar el nombre de Jesús, ruega por nosotros.
San Ignacio, defensor de la religión católica, ruega por nosotros.
San Ignacio, enemigo declarado del vicio, ruega por nosotros.
San Ignacio, propagador de las verdades evangélicas, ruega por nosotros.
San Ignacio, ardentísimo para la mayor gloria de Dios, ruega por nosotros.
San Ignacio, templo de la paz y de la Verdad, ruega por nosotros.
San Ignacio, imitador de los trabajos de Jesucristo, ruega por nosotros.
San Ignacio, lumbrera y gloria del mundo cristiano, ruega por nosotros.
San Ignacio, director prudente de las almas, ruega por nosotros.
San Ignacio, esclarecido maestro de la vida espiritual, ruega por nosotros.
San Ignacio, autor de los Ejercicios Espirituales, ruega por nosotros.
San Ignacio, pronto para perdonar las injurias, ruega por nosotros.
San Ignacio, severo examinador de tus pensamientos y de tus acciones,
San Ignacio, espejo de la piedad verdadera, ruega por nosotros.
San Ignacio, prodigio de humildad, ruega por nosotros.
San Ignacio, tú que has dado la salud a los enfermos, ruega por nosotros.
San Ignacio, tú que has dado la vida a los muertos, ruega por nosotros.
San Ignacio, tú que has hecho un gran número de milagros, ruega por nosotros.
San Ignacio, tú que has corrido en busca de almas extraviadas, ruega por nosotros.
San Ignacio, refugio de los desgraciados, ruega por nosotros.
San Ignacio, consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
San Ignacio, abrasado en el amor divino, ruega por nosotros.
San Ignacio, abanderado de la obediencia, ruega por nosotros.
San Ignacio, protector admirable de la castidad, ruega por nosotros.
San Ignacio, gran amador de la pobreza, ruega por nosotros.
San Ignacio, celosísimo de la salvación de las almas, ruega por nosotros.
San Ignacio, terror de los demonios, ruega por nosotros.
San Ignacio, modelo de todas las virtudes, ruega por nosotros.
San Ignacio, prevenido de inspiraciones divinas, ruega por nosotros.
San Ignacio, iniciado en los misterios de la Santísima Trinidad, ruega por nosotros.
San Ignacio, celosísimo por el culto de los Santos Ángeles, ruega por nosotros.
San Ignacio, apóstol a causa de tu solicitud por las almas, ruega por nosotros.
San Ignacio, profeta por la gracia y por el espíritu, ruega por nosotros.
San Ignacio, mártir por la austeridad de la vida, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

℣. Ruega por nosotros, bienaventurado San Ignacio.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios! Que para propagar la mayor gloria de tu nombre fortaleciste a tu Iglesia militante, por medio de San Ignacio, con un nuevo refuerzo: concédenos que, combatiendo en la tierra con su auxilio y a su imitación, merezcamos ser con él coronados en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

lunes, 30 de julio de 2018

NOVENA EN HONOR A SAN JUDAS TADEO

La novena fue escrita en 1837 por el padre José Antonio Delgadillo, capellán de Nuestra Señora de Egipto, y reimpresa en 1905. Mons. Manuel José Mosquera y Arboleda, Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, le otorgó las debidas licencias y por cada oración concedió ocho días de indulgencia. Puede rezarse en cualquier momento del año, y si es por devoción, puede hacerse en preparación a la fiesta de San Judas Tadeo, que es el 28 de Octubre.
 
PRÓLOGO
Los particulares beneficios tanto espirituales como temporales que el Señor ha dispensado a los devotos de San Judas Tadeo, son tantos y tan multiplicados que sería imposible referirlos; baste saber que no hay persona que habiéndose acogido a la protección de este Santo Apóstol no haya sido favorecida. El crecido número de fieles que tienen la devoción de San Judas Tadeo, transmitida de padres a hijos por sólo el ejemplo o consejo, acredita que es un buen protector. El hecho de haberse dado a luz una novena hace más de un siglo, y otra pocos años después, la cual fue reimpresa, y el asegurarse que hay un libro de los prodigios obrados por este Santo Apóstol, convence igualmente que sus devotos han querido de algún modo manifestarle su gratitud por los muchos y repetidos favores que han obtenido de su piadosa intercesión. El gran padre San Bernardo ha sido uno de los más celosos devotos de nuestro santo Apóstol San Judas Tadeo. El autor de la Vida de aquel santo padre refiere que recibió con admirable veneración y devoción una reliquia que de este Santo Apóstol se le enviaron de Jerusalén, y que al tiempo de morir mandó que se la pusiesen sobre el pecho, y que se le enterrase con ellas.
  
Todos estos hechos deben persuadir a los fieles de Jesucristo que la intercesión de San Judas Tadeo es una de las más eficaces para alcanzar el consuelo en nuestras aflicciones, el remedio en nuestros males, y sobre todo la gracia de una buena muerte para ser eternamente bienaventurados; sin embargo, alguna vez acontece no obtenerse visiblemente la protección del santo en la necesidad temporal sobre la cual se le suplica, mas no por eso debe creerse que ha dejado de auxiliar por otros medios que son más convenientes a quien le interesa, y también debe considerarse que no siempre lo que se pide es lo que conviene, aunque se desee con ansia, pues si se alcanzara tal vez traería peores consecuencias que la necesidad misma de la que trata de salir.
 
NOVENA EN HONOR A SAN JUDAS TADEO
  
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y de restituir y satisfacer si algo debiere: os ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte en la Cruz, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Oh bienaventurado San Judas Tadeo, digno Apóstol de Jesucristo, amigo inseparable y muy amado del Salvador, a ti me acojo, a ti me dirijo desde lo más íntimo de mi alma para suplicarte me pongas bajo tu protección. Yo me enajeno de gozo al contemplarte; tu poder, tu gloria y tu privanza con Dios Eterno elevan mis ideas, y hacen que me reconozca la más vil y pecadora de todas las criaturas. ¿En quién mejor que en ti, oh santo mío, puedo poner mi confianza? ¿A quién con más razón consagrarle mis afectos? En nadie más que en ti, que por tu paciencia en los trabajos, por tu celo en la religión, por tu desprecio del mundo, por tu fe y tu caridad fuiste exaltado a un puesto tan grande por tu Maestro. Recibe, pues, oh San Judas Tadeo glorioso, el pequeño homenaje que te dedica mi devoción, acéptala bondadoso y eleva ante el trono de la Santísima Trinidad el débil clamor de este devoto tuyo. No repares en el interés con que la hago, ni en la tibieza con que me postro en tu presencia, atiende sí a tu gloria, a que sea respetado y de consuelo tu nombre, y al mejor bien del que se acoge a tu amparo y patrocinio. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 19 DE OCTUBRE
LECCIÓN: Se distingue San Judas del traidor en su sobrenombre de Tadeo, y tanto Judas como Tadeo significan “alabanza” o “confesión”. También se le titula Lebeo, que quiere decir “hombre de juicioso entendimiento, y que intercede misericordioso”.
 
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que en lo profundo de tu inagotable Sabiduría, te dignaste disponer que San Judas Tadeo llevase unos nombres tan misteriosos y significativos cual le convenían por la confesión sincera que hacía de tu divinidad, por las alabanzas que te tributaba en el misterio augusto de las tres personas en una sola esencia y naturaleza, y por la caridad ardiente con que se interesaba por los hombres: concededme por su poderoso valimiento, que uniendo mi débil fe a la grande y fervorosa de nuestro Santo Apóstol, confiese con él y como él de todo corazón y con toda el alma vuestra santo Nombre, crea los augustos y sacrosantos misterios de la redención que la Iglesia me propone, bendiga y me regocije en tu misericordia. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Oh bienaventurado San Judas Tadeo, obrero infatigable de la viña del Señor, solícito propagador del Evangelio, yo me regocijo con toda la ternura de mi corazón, y te felicito por la Incomparable dignidad a que te elevó el Señor haciéndote su Apóstol, y porque a la manera que los Arcángeles, los Tronos, las Dominaciones y demás espíritus celestiales se hallan asistentes ante el trono poderoso de la Trinidad Beatísima, así también estás unido por los vínculos de la fe y de la sangre con la Trinidad Sacrosanta de la tierra, Jesús, María y José. Yo doy gracias al Eterno hacedor de cuanto existe, se mueve y tiene ser, porque te eligió en la sabiduría de sus consejos para embajador de su doctrina, para que anunciases la salud a los miserables hijos de Adán, y para que predicases la encarnación del Unigénito del Padre, su pasión, su muerte, su resurrección, y su gloriosa ascensión a los Cielos. Yo doy gracias a Dios, que con su presencia ocupa los espacios, porque te dio una alma tan grandiosa, y llena de tanta caridad que parece se afligió y atormentó cuando dijo el Señor que se manifestaría a sus discípulos, y no lo prometía para todos los hombres. Tú eres admirable ciertamente, y aunque llevas un mismo nombre con el traidor, el mundo cristiano siempre te distingue de éste y te venera. Tú eres de grande valimiento en la presencia del Altísimo, y por tanto te suplico, que por tu grandes merecimientos y eficaz intercesión, me alcances propicio del Señor, que sea socorrido en la necesidad que te manifiesta mi corazón, que sea merecedor de su gracia, y que, puesto en cualquier peligro de alma y cuerpo, me libre de él por su misericordia.
 
También te ruego, oh santo protector mío, que si la súplica que te hago en esta novena no conviene para la salud de mi alma, ni para el buen éxito de mis intereses, que no me dejes sin consuelo, sino que me inspires paciencia, y me des conformidad para sufrir con toda resignación la necesidad que padezco.
 
Aquí se pide lo que se desea alcanzar.
 
Salve, felicísimo San Judas Tadeo: yo saludo, bendigo y adoro en tu nombre a la Santísima Trinidad porque te dio el ser y te estrechó por los vínculos de la sangre con Jesús, María y José. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
 
Salve, felicísimo San Judas Tadeo: yo saludo, bendigo y adoro en tu nombre a la Santísima Trinidad porque te escogió para Apóstol de Jesucristo y testigo de su divinidad. Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 
 
Salve, felicísimo San Judas Tadeo: yo saludo, bendigo y adoro en tu nombre a la Santísima Trinidad porque te concedió la dichosa palma del martirio y el descanso eterno en la Gloria. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
  
GOZOS EN HONOR A SAN JUDAS TADEO
    
Pues que al Cielo elevamos
Nuestros más sinceros votos,
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.
  
El divino Redentor
De tus virtudes prendado,
Te elevó al apostolado
Dándoos pruebas de su amor;
Por tan singular favor
De júbilo nos llenamos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
A Persia fuiste a anunciar
El Evangelio de Dios,
Y apenas se oye tu voz
Con prodigio singular,
El demonio no osa hablar
Como antes a los persianos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Los idólatras que vieron
Sus falsos dioses vencidos,
De su error arrepentidos
A la fe se convirtieron,
Y al Omnipotente dieron
El culto que hoy tributamos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Echan sobre ti serpientes
Unos impostores magos,
Y en ellos hacen estragos
A tu mandato obedientes,
Y por eso los creyentes
Tu santidad admiramos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Aprisionado te viste
En un templo de gentiles,
Y allí a los ídolos viles
Dar en tierra les hiciste:
De este modo defendiste
La fe que profesamos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

   
Con frenético delirio
Te atormentan los impíos,
Corre tu sangre a ríos
Y vuela tu alma al Empíreo,
A recibir del martirio
La palma que hoy veneramos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Contra tan crueles paganos,
Al ver Dios vuestros agravios,
Despidió granizo y rayos
Dando muerte a tus tiranos:
Así triunfan los cristianos
Que en Dios creemos y confiamos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Son vuestros portentos tales,
Que al quererlos referir
Sería preciso concurrir
A criaturas celestiales,
A lenguas angelicales,
Que en la tierra no encontramos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Quien recuerda tu memoria,
¡Oh Tadeo esclarecido!
Aquí será protegido
Y premiado allá en la gloria.
Este triunfo, esta victoria,
Por vuestro medio esperamos.
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.

  
Pues que hasta el Cielo elevamos
Nuestros más sinceros votos,
Alcanza a tus devotos
La gracia que te suplicamos.
  
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado San Judas Tadeo.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste revelarnos el conocimiento de tu Nombre por la predicación de tu esclarecido Apóstol San Judas Tadeo; concédenos que celebrando la gloria de tu ilustre discípulo, aprovechemos la gracia que nos fue anunciada por tan celoso confesor de tu nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO - 20 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
  
LECCIÓN: San Judas Tadeo fue hijo de Cleofás, hermano de San José esposo de María. Es descendiente de David por la línea de Salomón, y nuestro Señor Jesucristo por la de Natán. Resulta, por lo mismo, que San Judas Tadeo es sobrino carnal del Señor San José, y primo putativo de Jesús.
 
ORACIÓN
Oh eterno y soberano principio de las inteligencias, que te dignaste disponer que San Judas Tadeo tuviese la dicha de ser sobrino carnal del Señor San José, y primo estimativo de Jesús, permitiendo igualmente que procediese de la sangre del santo Rey David, de este justo que fue hecho a la medida de tu corazón, y del que anunciaste por la boca de tus profetas que había de nacer el Hijo de Dios y el Salvador del mundo, concededme por su poderosa intercesión, que reprimiendo mi carne, apartándome del mundo y huyendo del demonio con la oración, y la humildad, sea justo con mi prójimo, indulgente con los que me agravian, y sufrido en las adversidades, para que de este modo pueda acercarme a Ti, ser de Ti, y vivir contigo en la gloria. Amén.
 
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA TERCERO - 21 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
  
LECCIÓN: San Judas Tadeo fue hijo por parte materna de María Cleofás, una de las tres Marías que acompañaron a Nuestro Señor Jesucristo y a María Santísima en el Calvario. Tuvo por hermanos a José, que entró en el sorteo con San Matías para el apostolado por la muerte y traición de Judas Iscariote; a Santiago el menor, a San Simón, por otro nombre Simeón, y a María Salomé, que fue otra de las tres Marías, que estuvo al pie de la cruz en la muerte del Redentor.
  
ORACIÓN
Oh Dios de infinita bondad y misericordia, que te dignaste favorecer a San Judas Tadeo, dándole por hermanos a José, Simón y Santiago, cuyos nombres y virtudes respeta y venera la Iglesia, y le favoreciste con la dicha de que estando tu Hijo Santísimo pendiente y clavado en la Cruz, lleno de amarguras y de oprobios, y negado de los hombres a quienes iba a redimir con su muerte, fuesen la madre y hermana de nuestro Santo Apóstol dos de las tres devotas y compasivas Marías que le siguieron y acompañaron fervorosas en el monte Calvario, manifestando así la predilección divina que le teníais, concededme por su poderosa intercesión que mis relaciones sean con personas de conocida piedad y que puedan alentarme con su ejemplo en el camino de la virtud y peregrinación de esta vida, que dejando la senda de los vicios dirija mis pasos hacia Ti, y que avergonzado y contrito, te ame, te siga y acompañe en la Cruz con aquel amor y firmeza que lo hicieron tus escogidos. Amén.
  
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 22 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
     
LECCIÓN: San Judas Tadeo fue tío carnal de Santiago el mayor y del Evangelista San Juan, como hijos que fueron de su hermana María Salomé. Fue sobrino de Santa Isabel y de María Santísima, primo de Jesús y del precursor San Juan Bautista.
  
ORACIÓN
Oh Padre amabilísimo de los hombres, que a cada paso te dignas manifestar tu amor a San Judas Tadeo, pues no satisfecho con que fuese deudo de las almas piadosas que acompañaron a tu Hijo Santísimo al pie de la Cruz, y de aquellas que contribuyeron a extender y confesar vuestro santo Nombre, aun todavía lo estrechas por los vínculos de la sangre con la Madre del Redentor, María Santísima, con Santa Isabel que dio a luz el precursor de Nuestro Señor Jesucristo, y que anunciaron las profecías; con Santiago, que confesó la misión divina del Salvador, con San Juan Evangelista que mereció de su Maestro que lo recomendase por hijo a la Reina de los Cielos, y con el mismo Jesús que con su muerte borró el pecado, y abrió a los hombres la puertas de la bienaventuranza que les estaban cerradas por la culpa de Adán: concededme por su poderosa intercesión que reforme de tal modo mi costumbre, que merezca tu divina gracia, que sea tal la pureza con que te reciba en la Sagrada Eucaristía, que haciéndome contigo una misma carne, viva en Vos y os acompañe eternamente. Amén.
 
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 23 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
  
LECCIÓN: San Judas Tadeo tuvo la dicha así como los demás Apóstoles de que Nuestro Señor Jesucristo le lavara los pies en la noche de la Última cena y de recibir como ellos las aguas saludables del Bautismo. Se ignora cuándo y por qué medios vino a ocupar un lugar en el apostolado; pero sí se sabe que fue un Apóstol celoso e infatigable por la propagación de la doctrina de su Maestro.
 
ORACIÓN
Oh Dios inmenso e incomprensible en vuestros juicios, que te dignaste por caminos desconocidos a los hombres, poner en el apostolado a San Judas Tadeo, permitiendo que el Unigénito del Padre, el Redentor del mundo, bajase desde la altura inmensa de su gloria, y dando un sublime ejemplo de humildad se prosternase en la víspera de su Pasión hasta el extremo de lavar los pies a nuestro Santo Apóstol, y que éste recibiese las aguas saludables del Bautismo para que renaciendo por ellas en el Espíritu Santo pudiese tener parte con Jesucristo, y entrar en el reino de los Cielos, concededme por su poderosa intercesión que reconociendo mis extravíos, me humille y me abata compungido en tu presencia, y que por caminos aunque me sean desconocidos llegue a Vos, permanezca con Vos, y obtenga para siempre vuestra gracia. Amén.
 
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 24 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
 
LECCIÓN: Después de la Última cena dijo Jesucristo a sus discípulos que se les volvería a manifestar, y San Judas Tadeo le preguntó cuál era la causa de por qué había de manifestarse solamente a sus discípulos, y no a todo el mundo. A lo que le respondió Jesús: «si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él».
 
ORACIÓN
Oh amantísimo Padre y Soberano creador de todas las cosas, que te dignaste entrar en amistosa conversación con San Judas Tadeo, e instruir y enseñar en ella a los hombres que para merecer las comunicaciones de tu favor y de tu gracia era necesaria la disposición de nuestras almas, y que ésta se conseguía guardando tu palabra expresa y clara de tus mandamientos, concededme por su poderosa intercesión, que desprendiéndome de las compañías ociosas y mundanas que me precipitan en tu enojo, trate contigo en oración, y de este modo se prepare mi alma para recibir tus íntimas, amigables y afectuosas comunicaciones, que amando a mi prójimo como a criatura salida de tus manos, que guardando fielmente tu ley santa, honrando y adorando tu ser inefable y perfecciones infinitas, vengan a mí, y residan en mí el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.
 
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 25 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
  
LECCIÓN: San Judas Tadeo, como uno de los Apóstoles, tuvo la gloria de presenciar una gran parte de las acciones del Salvador, y es uno de los testigos con que se prueba la misión del Hijo de Dios. Después de la muerte de su Maestro y de su gloriosa Ascensión a los Cielos, predicó en la Judea, en la Siria, en Samaria, en la Galilea, en la Idumea y principalmente en toda la Mesopotamia, con fruto de innumerables conversiones. Los armenios le llaman su apóstol.
  
ORACIÓN
Oh Dios de consuelo y de infinita caridad, que por el grande amor y confianza que tenías a San Judas Tadeo, te dignaste elevarlo al apostolado, y le permitiste que se hallase presente en una gran parte de las acciones del Salvador, para que como testigo presencial de ellas las confirmase y predicase al mundo con su palabra y ejemplo, que para su mejor gloria y ejemplo dispusiste que nuestro santo Apóstol no tuviese otra recomendación para plantear la Fe que su natural timidez, su ignorancia profunda en las ciencias de los hombres, una extremada pobreza y una condición oscura y humilde en la estimación del siglo, no menos que una educación formada según las leyes de Moisés, concededme por su poderosa intercesión que, saliendo del estado vergonzoso de la culpa, a la que me tienen sometido mis antiguas costumbres, me haga dócil a tus llamamientos, que mis palabras y ejemplo sean tales que persuada con ellos la divinidad de la religión que revelaste, que teniendo siempre a la vista tu bondad, guarde reconocido tus santos mandamientos, para que por este medio tenga la dicha de pertenecer al número de tus escogidos. Amén.
 
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 26 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
  
LECCIÓN: San Judas Tadeo, movido del celo por la salvación de las almas, escribió una carta para todas las iglesias del Oriente, dirigiéndose en ella con particular atención a los judíos convertidos, que habían ocupado sus principales tareas y fatigas. Enseña en ella el motivo de los extravíos, reprende los vicios y exhorta a que se trate con indulgencia a los que delinquen por flaqueza.
  
ORACIÓN
Oh Dios de eterna sabiduría, que te dignaste permitir que San Judas Tadeo escribiese una epístola dirigida a precaver a tus fieles del peligro en que se hallaban sus almas siguiendo los funestos errores que empezaban a difundirse en tu Iglesia, recordándoles en ella que no hay más poder que el tuyo, y que en tu nombre es que se ejecutan las maravillas que obraron tus Apóstoles en comprobación de la doctrina que predicaban; que dispusiste repitiera a los creyentes que el que te desconozca será encerrado, confundido y atormentado en suplicios eternos, y el que creyese en la divinidad de tu misión y obrase conforme a tus preceptos, gozaría de la vida eterna que tienes destinada para los justos: te suplico por su poderosa intercesión, que ilumines mi entendimiento y no me dejes precipitar en el abismo en que se hallan los que te desconocen, haz que edifique por la caridad, que clame y ruegue en el Espíritu Santo, que adelante en tu amor y que implore de corazón tu misericordia. Amén.
 
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 27 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición, y luego la oración preparatoria.
 
LECCIÓN: San Judas Tadeo fue natural de Galilea, y después de treinta años que duró su predicación, murió mártir el día 28 de Octubre en el templo del Sol y de la Luna de la ciudad de Suanir, en la Persia. Pretendían los sacerdotes de los ídolos que rindiese adoración a las falsas deidades; pero nuestro santo Apóstol manifestó grande horror a tan sacrílega petición. Enfurecidos entonces, le cortaron la cabeza, y por esto se pinta con un hacha en la mano como símbolo de su martirio.
 
ORACIÓN
Oh Dios del tiempo y de la eternidad, que te dignaste conceder a San Judas Tadeo que después de hacer contribuido a establecer vuestro culto, y de haber recorrido innumerables campos y ciudades predicando el Evangelio y de haber convertido a la religión santa de Jesucristo vuestro Hijo multitud de almas que yacían en las tinieblas de la gentilidad, le diste en premio de sus trabajos y desvelos la gloriosa corona del martirio, para que con él no sólo confirmase su predicación y diese testimonio de tu divinidad, sino que obtuviese en recompensa la bienaventuranza de que goza en el triunfante coro de los Apóstoles: concededme, por su poderosa intercesión, que saliendo de las tinieblas del pecado, siga con paso firme por las sendas de tu ley, que tolere por vuestro amor las adversidades, para que al fin de la penosa carrera de la vida, libre de remordimientos, tenga una muerte tranquila que me lleve a Ti y me haga gozar de las felicidades que a los justos tienes prometidas. Amén.
  
Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.

RENACEMOS DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU SANTO A TRAVÉS DEL BAUTISMO

  
¿Qué es lo que viste en el bautisterio? Agua, desde luego, pero no sólo agua; viste también a los diáconos ejerciendo su ministerio, al obispo haciendo las preguntas de ritual y santificando. El Apóstol te enseñó, lo primero de todo, que no hemos de fijarnos en lo que se ve, sino en lo que no se ve; lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno (II Cor. IV, 18). Pues, como leemos en otro lugar, desde la creación del mundo, las perfecciones invisibles de Dios, su poder eterno y su divinidad son visibles por sus obras (Rom. I, 20). Por esto, dice el Señor en persona: Aunque no me creáis a mí, creed a las obras (Juan X, 38). Cree, pues, que está allí presente la divinidad. ¿Vas a creer en su actuación y no en su presencia? ¿De dónde vendría esta actuación sin su previa presencia?
  
Considera también cuán antiguo sea este misterio, pues fue prefigurado en el mismo origen del mundo. Ya en el principio, cuando hizo Dios el cielo y la tierra, el espíritu -leemos- se cernía sobre la faz de las aguas (Gén. I, 2). Y si se cernía es porque obraba. El rey David nos da a conocer esta actuación del espíritu en la creación del mundo, cuando dice: La palabra del Señor hizo el cielo; el espíritu de su boca, sus ejércitos (Sal. XXXII, 3). Ambas cosas, esto es, que se cernía y que actuaba, son atestiguadas por la palabra profética. Que se cernía, lo afirma Moisés; que actuaba, David.
  
Tenemos aún otro testimonio. Toda carne se había corrompido por sus iniquidades. Mi espíritu no durará por siempre en el hombre -dijo Dios-, puesto que es de carne (Gén. VI, 3). Con las cuales palabras demostró que la gracia espiritual era incompatible con la inmundicia carnal y la mancha del pecado grave. Por esto, queriendo Dios reparar su obra, envió el diluvio y mandó al justo Noé que subiera al arca (Gén. VII, 1 ss). Cuando menguaron las aguas del diluvio, soltó primero un cuervo, el cual no volvió, y después una paloma que, según leemos, volvió con una rama de olivo (Gén. VIII, 7-8). Ves cómo se menciona el agua, el leño, la paloma, ¿y aún dudas del misterio?
  
En el agua es sumergida nuestra carne, para que quede borrado todo pecado carnal. En ella quedan sepultadas todas nuestras malas acciones. En un leño fue clavado el Señor Jesús, cuando sufrió por nosotros su pasión. En forma de paloma descendió el Espíritu Santo, como has aprendido en el nuevo Testamento (Mat. III, 16), el cual inspira en tu alma la paz, en tu mente la calma. El cuervo es la figura del pecado, que se va y no regresa, si, en ti, también, es preservada la rectitud tanto interior como exteriormente.
  
SAN AMBROSIO DE MILÁN. Tratado sobre los Misterios, cap. III, nros. 8-11.
 
ORACIÓN (del Domingo III después de Pascua)
Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

domingo, 29 de julio de 2018

BEATO URBANO II, PAPA Y CONVOCADOR DE LA PRIMERA CRUZADA


El Beato Urbano II (1040-1099) es, indudablemente, uno de los papas más insignes de la Edad Media, cuyo mérito principal consiste, aparte de la santidad de su vida, en haber hecho progresar notablemente y llevado adelante la reforma eclesiástica, ampliamente emprendida por San Gregorio VII (1073-1085). El resultado brillante de sus esfuerzos aparece bien de manifiesto en los grandes sínodos de Piacenza y de Clermont, de 1095, y en la primera Cruzada, iniciada en este último concilio (1095-1099).
  
Nacido de una familia noble en la diócesis de Soissons, en 1040, llamábase Eudes u Otón; tuvo por maestro en Reims al fundador de los cartujos, San Bruno: fue allí mismo canónigo, y el año 1073 entró en el monasterio de Cluny, donde se apropió plenamente el espíritu de la reforma cluniacense, entonces en su apogeo. De esta manera se modeló su carácter suave y humilde, pero al mismo tiempo entusiasta y emprendedor. Por esto llegó fácilmente a la convicción de que el espíritu de la reforma cluniacense, que iba penetrando en todos los sectores de la Iglesia, era el destinado por Dios para realizar la transformación a que aspiraban los hombres de más elevado criterio eclesiástico. Por esto, ya desde el principio de la gran campaña reformadora emprendida por Gregorio VII, Otón fue uno de sus más decididos partidarios.
  
Estaba entonces al frente de la abadía de Cluny el gran reformador San Hugón, a cuya propuesta Gregorio VII elevó en 1078 al monje Otón al obispado de Ostia. Bien pronto pudo éste dar claras pruebas de sus extraordinarias cualidades de gobierno, pues, enviado por el Papa como legado a Alemania, supo allí defender victoriosamente los derechos de la Iglesia frente a las arbitrariedades del emperador Enrique IV. Al volver de esta legación acababa de morir Gregorio VII.
   
La situación de la Iglesia era en extremo delicada. Al desaparecer el gran Papa, personificación de la reforma eclesiástica, dejaba tras sí un ejército de hombres eminentes, discípulos o admiradores de sus ideas. Frente a ellos estaban sus adversarios, entre los cuales se hallaban el violento Enrique IV y el antipapa puesto por él, Clemente III. En estas circunstancias fue elegido el Papa Víctor III (1086-1087), antiguo abad de Montecasino, gran amigo de las letras, pero indeciso, reconciliador y poco partidario de las medidas violentas. Pero muerto inesperadamente al año de su pontificado, fue elegido entonces nuestro Otón de Ostia, quien tomó el nombre de Urbano II.
   
Era, indudablemente, el hombre más a propósito, el hombre providencial en aquellas circunstancias. Dotado de las más eximias virtudes cristianas, era un amante y entusiasta decidido de la reforma eclesiástica, de que ya había dado muestras suficientes. Precisamente por esto su elección fue considerada por todos como el mayor triunfo de las ideas gregorianas, y rápidamente recobraron todo su influjo los elementos partidarios de la reforma eclesiástica. Así lo entendieron también Enrique IV, el antipapa Clemente III y todos los adversarios de la reforma, los cuales se aprestaron a la lucha más encarnizada.
   
Ya desde el principio quiso el nuevo Papa dar muestras inequívocas de su verdadera posición. En diferentes cartas, dirigidas a los obispos alemanes y franceses, escritas en los primeros meses de su pontificado, expresó claramente su decisión de renovar en todos los frentes la campaña de reforma gregoriana. Así lo manifestó en el concilio Romano de la cuaresma de 1089, y, sobre todo, así lo proclamó en el concilio de Melfi, de septiembre del mismo año, en el que se renovaron las disposiciones contra la simonía, contra el concubinato y contra la investidura laica, y que constituye el programa que Urbano II se proponía realizar en su gobierno.
   
Mas, por otra parte, con su carácter más flexible y diplomático con su espíritu de longanimidad y mansedumbre, siguió un camino diverso del que se había seguido anteriormente, y con él obtuvo mejores resultados. Inflexible en los principios y genuino representante de la reforma gregoriana, sabía acomodarse a las circunstancias, procurando sacar de ellas el mayor partido posible. Símbolo de su modo de proceder son Felipe I de Francia, vicioso y afeminado, pero hombre en el fondo de buena voluntad, y Enrique IV de Alemania, bien conocido por sus veleidades y mala fe. Del primero procuró sacar lo que pudo con concesiones y paternales amonestaciones. Con el segundo ni siquiera lo intentó, manteniendo frente a él los principios de reforma y alentando siempre a los partidarios de la misma.
   
Con clara visión sobre la necesidad de intensificar el ambiente general de reforma fomentó e impulsó los trabajos de los apologistas. Movidos por este impulso pontificio, muchos y acreditados escritores lanzaron al público importantes obras, que contribuyeron eficazmente a que ganaran terreno y se afianzaran las ideas de reforma. Así Gebhardo de Salzburgo compuso una carta, dirigida a Hermann de Metz, típico representante de la oposición a la reforma, en la que defiende con valiente argumentación la justicia del Papa. Bernardo de Constanza dirigió a Enrique IV un tratado, en el que establece como base la expresión de San Mateo (18, 17): “El que rehusa escuchar a la Iglesia sea para ti como un pagano y un publicano”; y poco después publicó una verdadera apologética de la reforma. Otro escritor insigne, Anselmo de Lucca, redactó una obra contra Guiberto, es decir, el antipapa Clemente III. Indudablemente este movimiento literario, impulsado por Urbano II, fue un arma poderosa y eficaz para la realización de la reforma.
  
Así, pues, mientras con prudentes concesiones y convenios ventajosos para la Iglesia Urbano II logró robustecer su influjo en Francia, España, Inglaterra y otros territorios, en Alemania siguió la lucha abierta y decidida con Enrique IV. En Francia mantuvo con energía la santidad del matrimonio cristiano frente al divorcio realizado por el rey al separarse de la reina Berta, llegando en 1094 a excomulgarlo; mas, por otra parte, en la cuestión de la investidura laica, por la que los príncipes defendían su derecho de nombramiento de los obispos, llegó a un acuerdo, que fue luego la base de la solución final y definitiva: el rey renunciaba a la investidura con anillo y báculo, dejando a los eclesiásticos la elección canónica; pero se reservaba la aprobación de la elección, que iba acompañada de la investidura de las insignias temporales. También en Inglaterra tuvo que mantenerse enérgico Urbano II frente al rey Guillermo, quien, a la muerte de Lanfranco, no quería reconocer ni a Urbano II ni al antipapa Clemente III; pero al fin se llegó a una especie de reconciliación.
   
El resultado fue un robustecimiento extraordinario del prestigio pontificio y de la reforma eclesiástica por él defendida. El espíritu religioso aumentaba en todas partes. Los cluniacenses se hallaban en el apogeo de su influjo y por su medio la reforma penetraba en todos los medios sociales. El estado eclesiástico iba ganando extraordinariamente, por lo cual se formaban en muchas ciudades grupos de canónigos regulares, de los cuales el mejor exponente fueron los premonstratenses, fundados poco después.
   
Es cierto que, durante casi todo su pontificado, Urbano II se vio obligado a vivir fuera de Roma, pues Enrique IV mantenía allí al antipapa Clemente III. Pero, esto no obstante, desplegó una actividad extraordinaria y fue constantemente ganando terreno. En una serie de sínodos, celebrados en el sur de Italia, renovó las prescripciones reformadoras, proclamadas al principio de su gobierno. Pero donde apareció más claramente el éxito y la significación del pontificado de Urbano II fue en los dos grandes concilios de Piacenza y de Clermont, celebrados en 1095.
   
En el gran concilio de Piacenza, celebrado en el mes de marzo ante más de cuatro mil clérigos y treinta mil laicos reunidos, proclamó de nuevo los principios fundamentales de reforma. Pero en este concilio presentáronse los embajadores del emperador bizantino, en demanda de socorro frente a la opresión de los cristianos en Oriente. Así, pues, Urbano II trató de mover al mundo occidental a enviar al Oriente el auxilio necesario para defender los Santos Lugares. Fue el principio de las Cruzadas; mas, como se trataba de un asunto de tanta trascendencia, se determinó dar la respuesta definitiva en otro concilio, que se celebraría en Clermont.
   
Efectivamente, dedicáronse inmediatamente gran número de predicadores del temple de Pedro de Amiéns, llamado también Pedro el Ermitaño, a predicar la Cruzada en todo el centro de Europa. Urbano II, con su elocuencia extraordinaria y el fervor que le comunicaba su espíritu ardiente y entusiasta, contribuyó eficazmente a mover a gran número de príncipes y caballeros de la más elevada nobleza. El resultado fue el gran concilio de Clermont, de noviembre de 1095, en el que, en presencia de catorce arzobispos, doscientos cincuenta obispos, cuatrocientos abades y un número extraordinario de eclesiásticos, de príncipes y caballeros cristianos, se proclamaron de nuevo los principios de reforma y la Tregua de Dios. Después de esto, a las ardientes palabras que dirigió Urbano II, en las que describió con los más vivos colores la necesidad de prestar auxilio a los cristianos de Oriente y rescatar los Santos Lugares, respondieron todos con el grito de “Dios Lo quiere”, que fue en adelante el santo y seña de los cruzados. De este modo se organizó inmediatamente la primera Cruzada, cuyo principal impulsor fue, indudablemente, el papa Urbano II.
   
Después de tan gloriosos acontecimientos, mientras Godofredo de Bouillón, Balduino y los demás héroes de la primera Cruzada realizaban tan gloriosa empresa, Urbano II continuaba su intensa actividad reformadora. En las Navidades de 1096 pudo, finalmente, entrar en Roma, donde celebró una gran asamblea o sínodo en Letrán. En enero de 1097 celebró otro importante concilio en Roma; otro de gran trascendencia en Bari, en octubre de 1088; pero el de más significación de estos últimos años fue el de la Pascua, celebrado en Roma en 1099, donde, en presencia de ciento cincuenta obispos, proclamó de nuevo los principios de reforma y la prohibición de la investidura laica.
  
Poco después, en julio del mismo año 1099, moría el santo papa Urbano II, sin conocer todavía la noticia del gran triunfo final de la primera Cruzada, con la toma de Jerusalén, ocurrida quince días antes.
   
En realidad, el Beato Urbano II fue digno sucesor en la Sede Pontificia de San Gregorio VII y digno representante de los intereses de la Iglesia en la campaña iniciada de la más completa renovación eclesiástica. En ella tuvo más éxito que su predecesor, logrando transformar en franco triunfo y en resultados positivos la labor iniciada por sus predecesores. Esta impresión de avance y de triunfo aparece plenamente confirmada y enaltecida con el principio de una de las más sublimes epopeyas de la Iglesia y de la Edad Media cristiana, que son las Cruzadas, y con el éxito final de la primera, que es la conquista de Tierra Santa y la formación del reino de Jerusalén con que termina este glorioso pontificado. Por eso la memoria de Urbano II va inseparablemente unida a la primera Cruzada, la única plenamente victoriosa.
  
BERNARDINO LLORCA SJ. Año Cristiano, tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1966.

ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que honraste abundantemente al bienaventurado pontífice Urbano por su lucha a favor de la libertad de tu Iglesia, y le fortaleciste con la virtud de tu Cruz para redimir de la potestad de los infieles los monumentos de tu vida mortal y Pasión, concédenos por su intercesión, que luchando contra los enemigos de nuestras almas, merezcamos recibir la eterna gloria de los valientes. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.