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sábado, 12 de septiembre de 2026

EL MAGISTERIO EXTRAORDINARIO DEL VATICANO II (Refutación montiniana al “Reconocer y resistir”)

Presentamos un documento que ha pasado “de agache” en el radar del debate sobre el Vaticano II (en parte porque su única versión conocida es el original latino en Acta Apostólicæ Sedis vol. 57 (1965), n.º 13, págs. 867-871), y que por primera vez presentamos íntegramente en español:
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA “Postréma Séssio”, DONDE SE HACEN PROVISIONES PARA EL RESULTADO INMEDIATO DEL CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II

A todos los Obispos que están en paz y comunión con la Sede Apostólica.

Venerables hermanos, saludos y bendición apostólica.

La sesión final del Concilio Ecuménico Vaticano II está llegando a su fin. Pronto se disolverá la asamblea más extensa de su tipo, que se reunió hace cuatro años en la tumba del apóstol Pedro para atender las expectativas, los deseos y las necesidades más graves y urgentes del pueblo cristiano. Y vosotros, Venerables Hermanos, regresaréis finalmente a vuestras sedes, después de una larga y fructífera labor, con justa alegría porque, gracias a vuestro trabajo, se han preparado instrumentos beneficiosos para la verdadera renovación de la Iglesia y la unidad de todos los cristianos, y para el establecimiento de la paz y el orden de los asuntos humanos de una manera más digna.

Mientras el Concilio Ecuménico, casi concluido, parece traer un nuevo y abundante derramamiento de vida espiritual a la Iglesia y al mundo, no podemos sino exhortar con espíritu paternal a los fieles cristianos a que eleven súplicas más frecuentes y urgentes a Dios. Deseamos, Venerables Hermanos, que esa ferviente devoción a la oración, a la que hemos exhortado repetidamente a los hijos de la Iglesia a lo largo del Concilio, no solo no cese, sino que arda con mayor intensidad en este tiempo, cuando la obra del Concilio está llegando a su fin; para que en estos días toda la Iglesia, reunida en todo el mundo, como lo estuvieron en su día los Apóstoles junto con María, la Madre de Jesús, y nosotros en el Cenáculo (Hch. 1, 14), se una en fervientes oraciones con los sucesores de Pedro y los Apóstoles, para obtener un nuevo Pentecostés, por el cual el rostro de la Esposa de Cristo y la sociedad de los hombres se renueven salvíficamente por la gracia del Espíritu Santo.

Y, ante todo, debemos agradecer a Dios Todopoderoso, quien, a lo largo de la celebración del Concilio, nunca dejó de estar presente en el Concilio Ecuménico con su divino auxilio y la abundancia de luces celestiales. En efecto, al considerar la inmensa labor que el Concilio ha realizado hasta ahora, Nos sentimos verdaderamente impresionados por los numerosos puntos doctrinales propuestos por el Magisterio extraordinario de la Iglesia, así como por las normas de disciplina sabiamente impartidas, las cuales, fielmente conservadas en la tradición eclesiástica, abren nuevos caminos para la acción de la Iglesia y sin duda contribuirán enormemente al bien de las almas.

Sin embargo, si nos fijamos en la opinión general con la que los profanos han seguido la celebración del Concilio, no nos alegra menos observar que el Concilio Ecuménico ha atraído tanto los intereses y pensamientos de los hombres hacia sí mismo, que en nuestros tiempos las cuestiones y preceptos de la Iglesia parecen ser de suma importancia para todos los hombres de noble voluntad que buscan sinceramente la verdad y se esfuerzan por contribuir a la verdadera prosperidad de la humanidad; lo cual, en efecto, ofrece a la Iglesia la oportunidad de entablar un diálogo fructífero con el mundo, es decir, con los pueblos y hombres de todas las religiones y civilizaciones, para que pueda aportar sus esfuerzos conjuntos a salvaguardar los verdaderos bienes de los hombres y a resolver las cuestiones humanas de manera más apropiada según la doctrina del Evangelio.

En efecto, la Iglesia Católica ha brillado con luz propia ante todas las naciones, como una ciudad sobre una colina (Cf. Mt. 5, 14), guardiana invencible de las verdades divinas y la dignidad humana. Tampoco es difícil prever el futuro desarrollo de la vida religiosa que se derivará de ello, cuando el pueblo de Dios se vea cada vez más imbuido de ese aliento sagrado de renovación espiritual que el Concilio ha despertado en la Iglesia.

Todas estas cosas, si bien reconfortan dulcísimo a todos aquellos por cuya obra la «diversa gracia de Dios» (1.ª Pe. 4, 10) ha fluido abundantemente en las almas de los fieles cristianos, al mismo tiempo nos exhortan a esforzarnos con todas nuestras fuerzas para que ningún obstáculo retrase ese río desbordante de gracias celestiales que hoy «alegra la ciudad de Dios» (Sal. 45, 5), ni disminuya en modo alguno el fervor con el que la Iglesia está hoy tan animada. Esto podría suceder si, tras el tiempo de debates y la aprobación de las leyes, el celo apostólico de los santos Pastores disminuyera progresivamente y no prestaran la debida atención a los deberes propios de ese tiempo, que seguirán a la celebración del Concilio. Pues el éxito del Concilio y sus frutos más beneficiosos para la vida de la Iglesia dependerán, más que de la multiplicidad de leyes, de la diligencia y el empeño con que estas se pongan en práctica en el futuro. Por supuesto, será necesario, sobre todo para los fieles cristianos, preparar prudentemente sus mentes para recibir las nuevas normas; despertar la inercia de aquellos que se niegan a adaptarse al nuevo rumbo de las cosas; frenar la intemperancia de otros que se entregan a innovaciones privadas más de lo debido, y que de este modo pueden perjudicar considerablemente la obra de renovación iniciada; contener el cambio de disciplina dentro de los límites prescritos por la autoridad legítima; y, finalmente, infundir en la mente de todos confianza en los sagrados Pastores e instar a la plena obediencia, que es testimonio del verdadero amor a la Iglesia y, al mismo tiempo, la garantía más segura de unidad y de un resultado feliz.

Basta con mencionar brevemente estos puntos, Venerables Hermanos, para que comprendáis la gravedad e importancia de las responsabilidades que os esperan. Se emprenderá una obra de inmensa envergadura que exige prudencia, perseverancia y sabiduría en vuestros consejos; pero también exige, con igual ahínco, el esfuerzo conjunto, entusiasta y magnánimo, de toda la comunidad que ha sido confiada a cada uno de vosotros. Pues el Concilio Ecuménico, al conferir a la vida espiritual y ritual de todos los hijos de la Iglesia, no puede prescindir del esfuerzo común de todos.

En este esfuerzo conjunto, no cabe duda de que los dilectísimos sacerdotes serán de mayor ayuda para sus pastores que otros, especialmente aquellos consagrados al cuidado de las almas. El Concilio Ecuménico, al haber emitido normas providenciales al respecto, les ha proporcionado un instrumento incomparable para ejercer las funciones del sacerdocio con mayor dignidad y eficacia; por lo tanto, que quienes deseen recibirlo y usarlo, se comprometan con resoluciones más firmes y animadas a alcanzar la santidad y a desempeñar el sagrado ministerio con espíritu hábil y generoso. Por nuestra experiencia pastoral, sabemos bien cuántos obreros de Cristo, verdaderamente dignos, han trabajado diligentemente en el cultivo de la tierra del Señor; tampoco ignoramos las dificultades y los sufrimientos a los que están sometidas las vidas de muchos, a menudo transcurridas en soledad, pobreza y entre las mentes hostiles de los hombres. Que estos amados hijos nuestros sepan que el Vicario de Cristo dirige sus pensamientos a ellos y ora constantemente a Dios por ellos. Sus penas, que a menudo están ocultas, pueden estarlo para los hombres, pero no para Dios, quien les prepara una digna recompensa por sus labores en el cielo.

También confiamos especialmente en la valiosa labor que todas las familias religiosas aportarán a este propósito. Pues de la floreciente vida religiosa la Iglesia recupera gran parte de su vigor, de su celo apostólico, de su ardor por la santidad. Como siempre, ahora más que nunca, la Iglesia necesita el testimonio público y social que imparte la vida religiosa, así como la ayuda que se debe brindar al clero diocesano en su apostolado. Que los ejemplos de quienes verdaderamente han renunciado al mundo brillen cada vez más, y demuestren con claridad que el reino de Dios no es de este mundo (Cf. Jn. 18, 30); ni que el celo apostólico que los inflama se limite a los confines de su propia comunidad, sino que se abra a todas las necesidades espirituales que aquejan a nuestra época.

Finalmente, depositamos nuestra gran esperanza en los fieles laicos consagrados al apostolado, a quienes acogemos con afecto paternal. El hecho de que el Concilio Ecuménico haya querido contar con ellos en la labor que les ha sido encomendada, y haya descrito extensamente su lugar y funciones en la Iglesia, demuestra claramente la importancia de los roles que ahora deben asignarse a los laicos. En verdad, la actividad pastoral de los ministros sagrados no puede alcanzar sus objetivos si no va acompañada por la actividad de los laicos, cuya tarea es ayudar a la Iglesia a llevar a cabo su ministerio sagrado, proveer sacerdotes según sus capacidades en aquellos lugares que sufren escasez de clero, y también encontrar nuevas vías y métodos para que la Iglesia pueda transmitir con mayor eficacia el mensaje de salvación a la gente de nuestro tiempo. Por lo tanto, exhortamos a estos hijos nuestros con espíritu paternal a que estén a la altura de esta gran hora del Concilio Ecuménico y a que cumplan con entusiasmo la esperanza y la expectativa que la Iglesia ha depositado en sí misma.

Venerables Hermanos, tenemos la firme esperanza de que vuestros hijos en Cristo, así como han compartido vuestras inquietudes sobre el resultado del Concilio hasta ahora, orando, temblando, esperando y alegrándose, así también, cuando regreséis a vuestros hogares, querrán colmaros de alegría con la generosidad de su valiosa ayuda. En efecto, esperamos fervientemente que a vuestro regreso a vuestra patria no falten testimonios públicos de honor y expresiones de gratitud, como sin duda lo exige la gran obra que habéis realizado junto a Nos con la mayor prudencia, sabiduría y habilidad, y como corresponde a quienes han abierto nuevas metas para la Iglesia y, al mismo tiempo, han mostrado a los hombres con tanta autoridad el camino correcto de la dignidad humana, el amor fraterno, la unidad y la paz. Por vosotros se ha suscitado una gran esperanza en la Iglesia y en el mundo; bienaventurados los que os presten ayuda para nutrirla, fortalecerla y perfeccionarla.

Pero en la ardua y sumamente seria tarea que les corresponde después del Concilio, sabéis, Venerables Hermanos, cuán desiguales son las facultades del hombre. Por lo tanto, la ejecución de las leyes del Concilio solo traerá los frutos deseados de la Iglesia de esta manera, es decir, si la ayuda del Divino Redentor viene en su auxilio, quien dijo: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn. 15, 5), y si la acción del Espíritu Santo continúa influyendo profundamente, iluminando y fortaleciendo las almas de los sagrados Pastores también en el futuro. Por consiguiente, las oraciones, en las que consiste la comunión vital de la Iglesia, de manera especial, las oraciones dirigidas al Espíritu Santo, cuyo deber es dirigir los pasos de los seguidores de Cristo, declaran el deber que se les impone ante todo en este último tiempo del Concilio. De ahí que los fieles cristianos reciban fortaleza de lo alto para que puedan recorrer el camino que ahora se les presenta, llenos de esperanza; para que obedezcan con toda obediencia las exhortaciones de la Iglesia, que ahora desea especialmente que sus hijos sean dóciles en la obediencia, prontitud en la acción y magnánimos al soportar las dificultades que puedan surgir; para que finalmente obtengan de Dios una numerosa escuadra de santos, que, como Carlos Borromeo, sean ejemplo y estímulo del Pueblo cristiano en la fiel realización de los decretos conciliares, pues precisamente de esos hombres hay que esperar la verdadera renovación de la Iglesia, ardientemente deseada por el Concilio Ecuménico.

Por esta razón, Venerables Hermanos, hemos decretado que antes de la finalización del Concilio Ecuménico se proclamen solemnes súplicas durante tres días en todas las diócesis, parroquias y comunidades religiosas del mundo católico. Estas súplicas, que se celebrarán durante la próxima novena en honor de la Santísima Virgen María Inmaculada, no solo deberán tener como objetivo dar gracias a Dios y pedir nuevos dones celestiales, sino que también brindarán una oportunidad propicia para recordar a los fieles cristianos sus nuevos deberes y exhortarlos, uniendo sus esfuerzos a vuestras iniciativas, a poner en práctica con entusiasmo los salvíficos preceptos del Concilio Ecuménico en la vida cristiana, tanto privada como pública.

Finalmente, Venerables Hermanos, permitidnos también expresaros nuestro deseo de que vosotros, desde la Ciudad, transmitais a vuestros rebaños las advertencias y exhortaciones apropiadas sobre la celebración de tales súplicas; y, de hecho, para que cuando se celebre la solemne conclusión del Concilio Ecuménico en la Basílica del Vaticano, el mismo día y a la misma hora, toda la familia de católicos en todo el mundo se vea unida con una sola voz y una sola mente en ferviente oración con el Vicario de Cristo y con sus sagrados Pastores.

Sostenidos por esta esperanza, como testimonio de los dones divinos y de Nuestra benevolencia, os impartimos con el mayor amor en el Señor nuestra Bendición Apostólica a todos y cada uno de vosotros, Venerables Hermanos, y al clero y al pueblo confiados a vuestro cuidado.

Dado en Roma, en San Pedro, el 4 de noviembre, fiesta de San Carlos Borromeo, en el año 1965, tercero de Nuestro Pontificado. PABLO PP. VI.
   
Este documento adquiere gran importancia e interés porque, 33 días antes antes de concluir el Concilio Ladrón, Montini afirma que está grandemente admirado «por los numerosos puntos doctrinales propuestos por el Magisterio extraordinario de la Iglesia, así como por las normas de disciplina sabiamente impartidas», en claro contraste con lo que dirá en los 36 días posteriores a la clausura del mismo:
  • «[El Concilio] No pretendió resolver todos los problemas urgentes de la vida moderna; algunos de ellos se han reservado para un estudio posterior que la Iglesia tiene previsto realizar, muchos se presentaron en términos muy limitados y generales, y por ello están abiertos a una mayor investigación y a diversas aplicaciones.
       
    Pero hay que tener en cuenta un punto: la autoridad magisterial de la Iglesia, aun sin querer emitir pronunciamientos dogmáticos extraordinarios, ha dado a conocer su enseñanza autorizada sobre diversas cuestiones que hoy pesan sobre la conciencia y la actividad del hombre, entablando, por así decirlo, un diálogo con él, pero conservando siempre su propia autoridad y fuerza; ha hablado con la voz conciliadora y amigable de la caridad pastoral; su deseo ha sido ser escuchado y comprendido por todos; no se ha centrado únicamente en la comprensión intelectual, sino que también ha procurado expresarse con un estilo sencillo, actual y coloquial, derivado de la experiencia real y con un trato cordial que lo hace más vital, atractivo y persuasivo; ha hablado al hombre moderno tal como es» (Discurso de clausura del Concilio Vaticano II, 7 de Diciembre de 1965)
  • «Algunos se preguntan qué autoridad, qué cualificación teológica, quiso atribuir el Concilio a sus enseñanzas, sabiendo que evitó dar definiciones dogmáticas solemnes que comprometieran la infalibilidad del magisterio eclesiástico. Y la respuesta es conocida por quienes recuerdan la declaración conciliar del 6 de marzo de 1964, reiterada el 16 de noviembre de 1964: dado el carácter pastoral del Concilio, evitó pronunciar de manera extraordinaria dogmas investidos de infalibilidad; pero, no obstante, dotó a sus enseñanzas de la autoridad del magisterio ordinario supremo. Este magisterio ordinario, y por tanto manifiestamente auténtico, debe ser aceptado dócil y sinceramente por todos los fieles, de acuerdo con la intención del Concilio respecto a la naturaleza y los fines de cada documento» (Audiencia general, 12 de Enero de 1966).
Ahora, ¿qué es ese “Magisterio extraordinario” (u otras expresiones semejantes) del que hace referencia? El ejercicio solemne del oficio docente de la Iglesia, bien sea por declaraciones ex cáthedra por el Papa o las definiciones dogmáticas del Concilio general en comunión con él, que goza siempre de la infalibilidad en sí mismo (el Magisterio ordinario, en contraste, no siempre lo es, PERO no por eso deja de ser vinculante a los fieles).

Dejando a un lado la aparente contradicción de las declaraciones, debemos centrar nuestro análisis en que “Postréma Séssio” fue publicado en las Acta Apostólicæ Sedis, por lo que es un documento oficial con fuerza vinculante. Todo el que reconozca al Vaticano II y sus papas como legítimos, debe prestar su asentimiento a todo lo que digan que es verdadero, condenar lo que digan que es falso, permitir lo que este permita y abstenerse de lo que prohíbe.

Muchos de los “tradicionalistas”, en cambio, frente a las declaraciones del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, la liturgia sagrada, los efectos del bautismo, la legitimidad del ecumenismo y el cambio doctrinal que este implica, la relación de la Iglesia con otras religiones, la libertad religiosa y la dignidad humana, et álibi aliórum plurimórum, las consideran opcionales porque no han sido declaradas infaliblemente, tranquilizando así su conciencia. Tal proceder es falso no solamente porque los diez y seis documentos del Vaticano II fueron promulgados observando los tres requisitos para la infalibilidad establecidos en Pastor Ætérnus, sino también porque aun si no fuera el caso, no habría tampoco problema en aceptarlo, ni habrá posibilidad de decir que hay ruptura con la doctrina anterior o peligro al seguirlo.

En tal sentido, la pregunta debe reformularse: No es tanto «¿Se debe aceptar el Vaticano II?», sino «¿Es seguro aceptar el Vaticano II?», porque de la respuesta a esta viene la justificación para responder aquella. Si la respuesta es afirmativa, «apaga y vámonos». Pero si la respuesta es negativa (y en efecto, lo es), entonces EL VATICANO II NO ES LEGÍTIMO NI VIENE DE UN PAPA LEGÍTIMO:
  • «…Les recomiendo que se mantengan firmes en su determinación de ser hijos leales de la Iglesia de Jesucristo, en un tiempo en que tantos, quizás sin saberlo, se han mostrado desleales. Porque el primer y mayor criterio de la fe, la prueba definitiva e inexpugnable de la ortodoxia, es la obediencia al magisterio de la Iglesia, que es viva e infalible, ya que fue establecida por Cristo como columna et firmamentum veritatis, «columna y fundamento de la verdad» (1.ª Tim. 3, 15)» (San Pío X. Discurso Con vera soddisfazione a la 2.ª Convención de Universidades Católica, 10 de Mayo de 1909
  • «La cátedra es un asiento, algo elevado y solemne, desde el cual un maestro imparte enseñanza. Consideremos, pues, la cátedra desde la cual el primer Papa habló a los primeros cristianos, tal como Nos os hablamos ahora, exhortándoos a estar alerta contra el diablo, que anda como león rugiente buscando a quien devorar (1.ª Pe. 5, 8), y a ser firmes en la fe y no dejaros engañar por los falsos profetas (2.ª Pe. 2, 1). Esta enseñanza de Pedro perdura en sus sucesores y perdurará, inmutable, por siempre, pues esta es la misión que Cristo mismo encomendó a la cabeza de la Iglesia» (Pío XII, Audiencia general, 17 de Enero de 1940).
La realidad muestra que Montini dijo que el asentimiento al Vaticano II NO ERA OPCIONAL: Además de los documentos citados ut supra, también cuentan dos discursos dél:
  • «Continuamos meditando sobre las enseñanzas del Concilio porque estamos convencidos de que este evento constituye una “summa” para nuestro tiempo, un rico y autorizado compendio de doctrinas y normas para las necesidades de nuestro tiempo, y marca un momento característico y decisivo en el curso de la tradición católica por los tesoros de verdad que nos conserva del pasado y por aquellos que nos abre en el camino hacia el futuro (Audiencia general, 4 de Febrero de 1970).
  • «Por un lado, están quienes, bajo el pretexto de una mayor fidelidad a la Iglesia y al Magisterio, rechazan sistemáticamente las enseñanzas del Concilio, su aplicación y las reformas que de él se derivan, así como su gradual implementación por la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales, bajo nuestra autoridad, como lo quiso Cristo. La autoridad de la Iglesia se desacredita en nombre de una Tradición cuyo respeto solo se atestigua material y verbalmente; los fieles se alejan de los lazos de obediencia a la Sede de Pedro y a sus obispos legítimos; la autoridad de hoy se rechaza en nombre de la de ayer. Y el hecho es aún más grave, puesto que la oposición de la que hablamos no solo es alentada por algunos sacerdotes, sino que está liderada por un obispo, sin embargo siempre venerado por Nosotros, el arzobispo Marcel Lefebvre.
      
    Resulta muy doloroso constatarlo, pero ¿cómo no ver en tal actitud —cualesquiera que sean las intenciones de estas personas— que se colocan fuera de la obediencia y la comunión con el Sucesor de Pedro y, por lo tanto, con la Iglesia?
      
    Porque, lamentablemente, esta es la consecuencia lógica de afirmar que es preferible desobedecer con el pretexto de mantener intacta la fe, de trabajar a su manera para preservar la Iglesia Católica, negando al mismo tiempo su obediencia efectiva. ¡Y lo dicen abiertamente! Se atreven a afirmar que el Concilio Vaticano II no es vinculante; que la fe también está en peligro debido a las reformas y orientaciones posconciliares; que existe el deber de desobedecer para preservar ciertas tradiciones. ¿Qué tradiciones? ¡Es este grupo, y no el Papa, ni el Colegio Episcopal, ni el Concilio Ecuménico, el que establece cuál de las innumerables tradiciones debe considerarse la norma de fe! Como veis, venerables hermanos, esta actitud se erige como prueba de la voluntad divina que puso a Pedro y a sus legítimos sucesores a la cabeza de la Iglesia para confirmar a los hermanos en la fe y apacentar el rebaño universal (cf. Lc. 22, 32; Jn. 21, 15 ss.), lo que lo estableció como garante y custodio del depósito de la fe.
      
    Y esto es aún más grave, en particular, cuando se introduce la división, precisamente donde el amor de Cristo nos unió en uno, en la Liturgia y el Sacrificio Eucarístico, al negarse a cumplir con las normas definidas en el ámbito litúrgico. Es en nombre de la Tradición que pedimos a todos nuestros hijos, a todas las comunidades católicas, que celebren la Liturgia renovada con dignidad y fervor. La adopción del nuevo “Ordo Missæ” ciertamente no queda a discreción de los sacerdotes ni de los fieles: y la Instrucción del 14 de junio de 1971 preveía la celebración de la Misa en la forma antigua, con la autorización del ordinario, solo para sacerdotes ancianos o enfermos que ofrecieran el Sacrificio Divino sine populo. El nuevo Ordo fue promulgado para reemplazar al antiguo, después de una cuidadosa deliberación, siguiendo las peticiones del Concilio Vaticano II. De la misma manera, nuestro santo Predecesor Pío V había hecho obligatorio el Misal reformado bajo su autoridad, siguiendo el Concilio de Trento.
      
    Exigimos la misma disposición, con la misma autoridad suprema que nos proviene de Cristo Jesús, para aceptar todas las demás reformas litúrgicas, disciplinarias y pastorales que se han desarrollado en los últimos años en aplicación de los decretos conciliares. Cualquier iniciativa que pretenda obstaculizarlas no puede considerarse un servicio a la Iglesia; de hecho, le causa un grave daño.
       
    En varias ocasiones, directamente, a través de nuestros colaboradores y otros amigos, hemos llamado la atención de Monseñor Lefebvre sobre la gravedad de sus actitudes, la irregularidad de sus principales iniciativas actuales, la inconsistencia y a menudo la falsedad de las posiciones doctrinales en las que se basa, y el daño que estas causan a la Iglesia en su conjunto.
       
    Con profunda amargura, pero con esperanza paternal, nos dirigimos una vez más a este Hermano nuestro, a sus colaboradores y a quienes se han dejado influenciar por ellos. Ciertamente, creemos que muchos de estos fieles, al menos inicialmente, actuaron de buena fe; también comprendemos su apego sentimental a las formas habituales de culto o disciplina que durante mucho tiempo les habían servido de apoyo espiritual y en las que habían encontrado alimento espiritual. Pero confiamos en que podrán reflexionar con serenidad, sin prejuicios, y estarán dispuestos a admitir que hoy encontrarán el apoyo y el alimento que buscan en las formas renovadas que el Concilio Ecuménico Vaticano II y Nos mismos hemos decretado como necesarias para el bien de la Iglesia, su progreso en el mundo contemporáneo y su unidad. Por lo tanto, exhortamos una vez más a todos estos hermanos e hijos nuestros, les imploramos que tomen conciencia de las profundas heridas que de otro modo causan a la Iglesia, los invitamos nuevamente a reflexionar…
      
    Con profunda tristeza, pero con esperanza paternal, nos dirigimos una vez más a nuestro hermano Monseñor Marcel Lefebvre y a sus colaboradores; los invitamos a reflexionar sobre las serias advertencias de Cristo respecto a la unidad de la Iglesia (cf. Jn. 17, 21 ss.) y la obediencia debida al legítimo Pastor que Él ha puesto al frente del rebaño universal, como signo de la obediencia debida al Padre y al Hijo (cf. Lc. 10, 16). Los esperamos con el corazón abierto, con los brazos dispuestos a acogerlos: ¡que sepan redescubrir, con humildad y edificación, para alegría del Pueblo de Dios, el camino de la unidad y del amor!» (Alocución consistorial Ex quo die, 24 de Mayo de 1976).
Claro, no pretendemos (¡líbrenos Dios si quiera de pensarlo!) lograr que nadie siga a Pablo VI y acepte el concilio ni participe en la abominable liturgia del Novus Ordo. Simplemente pretendemos señalar la flagrante incongruencia en la postura de los lefebvristas y otros tradicionalistas (y neoconservadores) que defienden el reconocimiento y la resistencia. Intentan defender la fe tradicional, pero, al negarse a reconocer que los papas del Vaticano II debieron ser falsos papas, se ven obligados a negar esa fe distorsionando, o mejor dicho, denigrando, la verdadera doctrina sobre el papado. La única salida a este dilema es la conclusión teológica y canónica de la Sede Vacante.

Pasemos a otra parte de “Postréma Séssio”: La finalidad del documento es convocar a un triduo de oración «para obtener un nuevo Pentecostés, por el cual el rostro de la Esposa de Cristo y la sociedad de los hombres se renueven salvíficamente por la gracia del Espíritu Santo».

Montini repite la idea de un «nuevo Pentecostés», acuñada por su antecesor inmediato Juan XXIII bis Roncalli en su homilía de Pentecostés el 17 de Mayo de 1959. ¡Blasfemia! Pedir un «nuevo Pentecostés» es insinuar que no fue suficiente la acción del Espíritu Santo en la Iglesia desde el 15 de Mayo del año 33 (el Pentecostés original) y prolongada en los católicos individualmente considerados por medio de la Confirmación.

Sea esta, sin embargo, la oportunidad de reiterar una verdad: León XIII Pecci dijo en su encíclica “Divínum illud munus” que el Pentecostés no es el día en que nace la Iglesia Católica (nació cincuenta días antes en el Monte Calvario, el Viernes Santo 25 de Marzo del año 33, cuando el Costado de Nuestro Señor Jesucristo es traspasado con la lanza), sino el día en que esta se manifiesta por primera vez a todos los hombres de todas las naciones del mundo.

Entonces, si para la verdadera Iglesia Católica el día de Pentecostés es cuando se muestra por primera vez al mundo, la Pseudoiglesia nacida del Vaticano II tuvo su «nuevo Pentecostés» el día 21 de Noviembre de 1964, cuando en el número 8 del primer capítulo de la recién ratificada constitución dogmática “Lumen Géntium” sobre la Iglesia dice lo siguiente:
«Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en (subsístit in) la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica».

El “subsístit in” expresado en Lumen Géntium (que, si bien el padre Sebastiaan Peter Cornelis Tromp Lörper SJ, secretario general de la Comisión Doctrinal, lo hizo introducir en la sesión plenaria del 26 de Noviembre de 1963 a las 18:35h, procede en realidad del pastor luterano alemán Wilhelm Schmidt, quien la transmitió por escrito al cardenal Josef Frings por medio de su perito teológico Joseph Ratzinger) era una novedad extraña y contrapuesta a la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica sobre la cual Pío XII insistió en su encíclica “Humáni géneris in rebus” catorce años atrás. CA-TOR-CE AÑOS. Y esa novedad justifica un ecumenismo que no conduce a ABSOLUTAMENTE NADA, porque nunca se definió en qué consiste la unidad que ellos buscan, ni las partes implicadas están de acuerdo en el objeto y alcances de esa unidad.

Poco después de la clausura del Concilio Vaticano II, el propio Pablo VI habló de la “iglesia conciliar”, a cuya imagen los líderes católicos debían ahora “transformarse”. Y luego está la sorprendentemente sincera confesión de un cardenal polaco Karol Wojtyła que no se imaginaba que iba a ser el futuro Juan Pablo II (aunque algo debía barruntar), quien predicó en su sermón cuaresmal de 1976:
«La Iglesia del Dios viviente congrega a todos los hombres que, en cualquier forma, toman parte de esta maravillosa trascendencia del espíritu humano. Y todos ellos saben que nadie logrará colmar sus deseos más profundos. La manifestación de esta trascendencia de la persona humana la constituye la oración de fe, pero en ocasiones también el profundo silencio. Este silencio, que a veces parece separar al hombre de Dios, es no obstante un acto especial de la unión vital entre Dios y el espíritu humano. La Iglesia de nuestro tiempo se ha hecho particularmente consciente de esta verdad y, por ello, a su luz, ha logrado redefinir, en el Concilio Vaticano II, su propia naturaleza» [Signo de contradicción: Meditaciones (Trad. española de Vicente Manuel Fernández Hernández), 3.a edición. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos 1979, pág. 24].
Y el reinante León XIV Riggitano-Prévost en su encíclica Magnífica Humánitas, también:
«El Concilio Vaticano II marcó un punto de inflexión en la forma en que la Iglesia se entiende a sí misma en el mundo contemporáneo. En la Constitución pastoral Gáudium et Spes nos presentó la imagen de una Iglesia cercana a la humanidad, comprometida con el mundo y dedicada a reflexionar no a partir de esquemas abstractos, sino de la realidad concreta de las situaciones históricas» (Magnífica Humánitas, n. 34).
En otra parte de la exhortación de “Postréma Séssio”, Montini expresa su esperanza de que su falso concilio «traiga un nuevo y abundante derramamiento de vida espiritual a la Iglesia y al mundo». Ahora, más de 60 años después, los resultados son innegables: la «Iglesia conciliar» de Montini ha causado una ruina doctrinal, moral, espiritual y litúrgica absoluta en millones de almas; sacramentos inválidos, inmoralidad en los ministros y la alineación con el sistema tan corrupto hasta el punto de la intrascendencia.

«Por sus frutos, los conoceréis».


Rvdo. P. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
12 de Septiembre de 2026 (Año Santo de Cristo Rey).
Fiesta del Santísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María; de San Guido de Anderlecht, peregrino; y de San Sacerdote, obispo de Lyon. Nacimiento del Ilmo. Sr. Don José de Cuero y Cayzedo, obispo de San Francisco de Quito y presidente del Estado de Quito. Tránsito de Miguel Juan Pellicer Blasco, beneficiario del Milagro de Calanda. Martirio del Beato Tomás de Zumárraga y Lazcano OP. Conquista de Mallorca por el rey Jaime I de Aragón; victoria de Castilla en el I Sitio de Gibraltar; coronación de Felipe II de España como rey de Portugal; victoria naval española sobre los corsarios neerlandeses en Pernambuco (Brasil); victoria de Juan III Sobieski de Polonia sobre los turcos otomanos en la batalla de Kahlenberg, y levantamiento del 2.º Sitio de Viena; victoria armenia y rescate por la Armada francesa en el asedio de la Colina de Moisés (Turquía). Fundación de la Hermandad del Señor del Santuario de Santa Catalina en Lima (Perú).

A TAL REY COMO LÓPEZ, TAL SUCESOR EN RABAT


Hoy 12 de Septiembre, León XIV Riggitano-Prévost nombró al presbítero Mario León Dorado OMI (foto) de 52 años —un adherente del herético programa de Abu Dabi— como arzobispón coadjutor de Rabat (Marruecos). Nacido en Madrid, Dorado profesó en los Misioneros Oblatos de María Inmaculada el 24 de Septiembre de 1996, y fue “instalado” presbítero el 2 de Junio de 2001.
  
Está pendiente la fecha para su “instalación” arzobispal.

Es Prefecto Apostólico del Sáhara Occidental (erigida el 5 de Julio de 1954 mediante la bula Summi Dei voluntáte de Pío XII) desde el 24 de Junio de 2013, luego de cuatro años de administración tras la renuncia de Acacio Valbuena Rodríguez OMI. La prefectura comprende solamente dos iglesias: la catedral de San Francisco de Asís en la capital El Aaiún y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen en Dajla (antigua Villa Cisneros), que son conocidas localmente como “las iglesias españolas”.
  
«La Iglesia está llamada a desaparecer»
En Septiembre de 2022, escribió una reflexión sobre sus casi dos décadas de trabajo misionero en una comunidad católica extraordinariamente pequeña (seiscientos fieles entre 800.000 habitantes). Su experiencia es que el amor auténtico hace posible acoger al otro sin la «necesidad de cambiarlo».
  
Dorado saca su propia conclusión: «La Iglesia está llamada a desaparecer para que el Reino crezca». Explicó su eclesiología con la analogía explícita de las palabras de San Juan Bautista en Juan 3, 30: «Conviene que Él [Jesucristo] crezca, y yo mengüe».
  
“Bendiciones” para parejas homosexuales
Como ordinario del Sáhara Occidental, Dorado participó en la asamblea de Enero de 2024 que aceptó la implementación de Fidúcia súpplicans en el norte de África. Ellos dieron la luz verde para una bendición para los homosexuales que se presentan juntos.
  
La medida buscaba romper la resistencia de la mayor parte del episcopado africano a la implementación de la Fidúcia súpplicans.
  
Santos musulmanes
En 2018, Dorado describió a 114 imanes argelinos asesinados después de negarse a respaldar la violencia islamista como “114 ‘auténticos mártires musulmanes’”.
  
Los situó junto a los mártires católicos como testigos de “convivencia, paz y encuentro”, y dijo: «Quizás todos ellos nos ayuden con su ejemplo e intercesión».
  
La “agenda” de Abu Dabi
Tras la visita de Francisco Bergoglio a Marruecos en 2019, Dorado elogió el programa establecido en el controvertido Documento de Abu Dabi sobre la Fraternidad Humana («Dios quiere la diversidad de religiones»).
  
Dorado escribió que Abu Dabi y la visita papal a Marruecos revelaron «toda una agenda y un propósito», incluyendo hacer del diálogo interreligioso una prioridad. Dorado dijo que Bergoglio había confirmado su fe, vida y misión.
  
“Hermandad universal” y diálogo con el Islam
En 2020, firmó una declaración comprometiendo a las iglesias del norte de África con la “hermandad universal”, el ecumenismo y el diálogo cristiano-musulmán.
  
En una entrevista de 2022 con Ayuda a la Iglesia Necesitada, Dorado explicó que una característica central de las iglesias del norte de África es el diálogo y el encuentro con los musulmanes.
  
Cinco mujeres acusan a su predecesor
Dorado sucederá ahora al cardenal Cristóbal López Romero SDB, quien fue el rostro público más prominente del apoyo norteafricano a la Fidúcia súpplicans.
  
El cardenal López Romero renunció al gobierno de la archidiócesis después de que cinco mujeres lo acusaran de conducta sexual inapropiada, lo que llevó al Vaticano a abrir una investigación y a nombrar a León Dorado como administrador temporal.

No hay acusaciones contra López Romero ante la justicia seglar marroquí.

Una visita apostólica fue realizada del 5 al 7 de Agosto por el “monseñor” senegalés Hyacinthe Dioné y el presbítero Augustin Chako-Yodi (ambos del Dicasterio para la Evangelización).

viernes, 11 de septiembre de 2026

SE LE AGUÓ LA FIESTA AL SUCESOR DE SHEEN EN LAS MISIONES: INVESTIGADO POR CONDUCTA DESHONESTA


El “monseñor” estadounidense Roger J. Landry Cluff (“instalado” presbítero el 26 de Junio de 1999 por el entonces obispón de Fall River Seán Patrick O’Malley Reidy OFM Cap.) ha sido restringido del ministerio público después de acusaciones de mala conducta no sexual por “múltiples individuos”. 
 
La Diócesis de Fall River (Massachusetts) dijo el 11 de Septiembre que las acusaciones involucran a adultos y posibles violaciones de los códigos de conducta sacerdotal tanto en Fall River como en la Arquidiócesis de Nueva York.
  
Después de una investigación inicial en Nueva York, la diócesis dijo que había “evidencia suficiente” para imponer restricciones mientras el caso continúa. 
  
El hijo de Roger Landry y Midge Cluff, quien desde 2024 dirigía la seccional estadounidense de las Obras Misionales Pontificias y el pasado Julio fue nombrado miembro del Dicasterio para la Evangelización de los Pueblos (antigua Congregación de Propaganda Fide), niega haber hecho algo malo. Dice que las acusaciones se refieren esencialmente a supuestas «violaciones de los límites entre la dirección espiritual y la amistad».

The Pillar Catholic menciona que el anuncio procedente de Fall River se produce apenas unas semanas antes de que el sacerdote fuera el protagonista de la “beatificación” de Fulton Sheen en San Luis (Misuri) el 24 de Septiembre.

Además de estar previsto que actuara como coordinador clave de la liturgia de la “beatificación”, Landry tenía previsto ofrecer comentarios en directo por televisión para EWTN sobre los eventos relacionados, y figuraba como invitado de honor en una cena de gala organizada por la Diócesis de Peoria con motivo de los Premios Sheen 2026. Su inclusión en el evento ya ha sido eliminada de los sitios web promocionales.

MONASTERIOS CENTENARIOS EN VENTA

Noticias tomadas de distintas fuentes.
  
1.º ALEMANIA: MONASTERIO EN VENTA DESPUÉS DE 30 AÑOS.
  

La “Encomienda Lage”, un monasterio en Rieste (Baja Sajonia, Alemania) de casi 19 hectáreas, fue vendida por la diócesis de Osnabrūck a la inmobiliaria Max Geers, de Bersenbrück, que desarrollará un complejo de apartamentos de alquiler. La entrega se realizará el 15 de Enero de 2027.

La diócesis puso en venta el monasterio con un precio inicial de menos de un millón de euros aduciendo que los costes de mantenimiento del edificio eran “impagables”.

El complejo fue una encomienda de la Orden de Malta desde 1260 hasta 1810, con una existencia turbulenta: fue destruido por el príncipe-obispo Dietrich von Horne en medio del conflicto con el condado de Tecklemburgo en 1384 y saqueado dos veces durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Fue uno de los dos enclaves católicos en la región luego que la ciudad adoptó el protestantismo.

Vendido a la Cámara del Monasterio de Hannover tras la disolución en 1810, el edificio de 2.000 m² fue hotel y restaurante hasta que la diócesis osnabruguense lo compró en 1999 para instalar a unas monjas dominicas (que lo abandonaron en Marzo de 2020). Entre 2021 y 2026, fue un monasterio de la provincia franciscana conventual de Santa Isabel de Alemania.

Hasta entonces, el presbítero Hubert Bischof asumirá la responsabilidad pastoral de las peregrinaciones en el decanato de Osnabrück Norte, apoyado por otros presbíteros de la zona (es de advertir que la iglesia adyacente a la Encomienda, dedicada a San Juan Bautista, ha sido destino de peregrinación por la Lagerkreuz, un crucifijo de roble consagrado en 1315 por Engelberto II von Weyhe, obispo de Osnabrück).

  
2.º FRANCIA: LOS PADRES ESPIRITANOS VENDEN ANTIGUO MONASTERIO CISTERCIENSE.
  

La antigua abadía de Nuestra Señora de Langonnet en Bretaña ha sido puesta a la venta por la diócesis de Quimper, con un precio de alrededor de dos millones de euros.

Fundado en 1136 por el duque de Bretaña Conan III “El gordo” de Cornouaille y su madre Ermengarda de Anjou como un monasterio cisterciense, el predio incluye alrededor de 5.380 metros cuadrados de edificios, ubicados dentro de casi 58 hectáreas de bosques, prados y tierras agrícolas.

Durante siglos, los monjes cistercienses oraron aquí y dieron forma a la zona alrededor del monasterio, que también tuvo una historia turbulenta: fue destruido en la Guerra de sucesión bretona (1341 - 1367, parte de la Guerra de los Cien Años) y en 1595 durante las Guerras de Religión francesa; y tras la expulsión de los cistercienses en 1790, fue vandalizada por las tropas republicanas luego de expulsar a unos chuanes que se refugiaron en el lugar.
 
Después de los horrores de la Revolución Francesa y que el monasterio fuese convertido en establo de yeguas por Napoleón Bonaparte, la Congregación del Espíritu Santo y el Inmaculado Corazón de María (la congregación cuyo posterior superior general fue el arzobispo Marcel Lefebvre) hicieron de Langonnet su hogar en 1857. 
  
Ellos permanecieron allí durante casi 170 años (interrumpidos también por la Ley Combes entre 1905 y 1927). Generaciones de misioneros pasaron por la abadía antes de partir hacia África y otras partes del mundo. Ahora ese capítulo está llegando a su fin. Los últimos espiritanos se marcharán el próximo martes 15 de Septiembre, entre ellos algunos ancianos de la orden que habían pasado su jubilación en Langonnet. Su destino: la casa espiritana de retiro de Chevilly-Larue (Val de Marne), o la de San Joaquín (Santa Ana de Auray).
   
Según se informa, la propiedad ha estado buscando un comprador durante aproximadamente dos años, mientras que los intentos de encontrar un futuro que preserve su patrimonio religioso y misionero hasta ahora no han ido a ninguna parte.

El pasado 26 de Julio tuvo lugar la última peregrinación en honor de San Mauricio Duault, segundo abad de Langonnet y fundador de la abadía de Carnöet. La abadía de Langonett acoge actualmente sus reliquias después de la traslación el 6 de Agosto de 1880.
  

Dos millones de euros suena muy poco para 58 hectáreas y una abadía medieval, pero el costo real probablemente vendrá más adelante. Mantener, restaurar y encontrar un uso viable para un complejo histórico tan grande requerirá una inversión seria

TRES DEL “DIÁLOGO INTERRELIGIOSO”

Noticias tomadas de distintas fuentes.
  
1.º ARGENTINA: EL CARDENAL KOOVAKAD DEFIENDE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA: «EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO CONSTRUYE LA FRATERNIDAD HUMANA».
  

El 10 de Septiembre de 2026, el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano, pronunció unas palabras en el Salón Dorado del Teatro Colón, como parte del encuentro “Diálogo en la diversidad, camino compartido hacia la fraternidad”:
«Las distintas religiones, a partir de la valoración de cada persona humana como criatura llamada a ser hijo o hija de Dios, ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad.
  
El diálogo interreligioso nos ofrece la posibilidad de abrirnos al Padre de todos. Sin esta apertura, al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para llamar a vivir la experiencia de fraternidad a nuestros semejantes.
  
Por eso mi presencia hoy aquí es la de un hermano para afirmar y reconocer que juntos Estado, religiones y Iglesia Católica podemos compartir un lenguaje común y trabajar por construir sobre valores, el respeto, la dignidad y el bien común».
El encuentro fue organizado por el jefe de gobierno (alcalde) de Buenos Aires Jorge Macri Boga, primo paterno del expresidente Mauricio Macri Blanco Villegas. También participaron el arzobispón de Buenos Aires Jorge Ignacio García Cuerva; el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Mauro Berenstein; el titular de la Asociación Mutual Israelita-Argentina (AMIA), Osvaldo Armoza; el Gran Rabino de la AMIA, Eliahu Hamra; el presidente del Centro Islámico de la República Argentina (CIRA), Omar Helal Massud; el presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (ACIERA), Christian Hooft; el presidente de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, relaciones con el Judaísmo el Islam y las religiones de la Conferencia Episcopal Argentina, el obispón de Reconquista Ángel José Macín; y la Vicerrectora del Instituto Universitario Isaac Abarbanel, rabina Silvina Chemen, y otros representantes de comunidades budistas, afro, bahá’íes, hindúes, armenios.

De parte del gobierno, participaron la vicejefa de Gobierno, María Clara Muzzio Diehl; el jefe de Gabinete de Ministros, Gabriel César Sánchez Zinny; el subsecretario de Relaciones Institucionales, Mariano Lomolino; y la directora General de Cultos, María del Pilar Bosca Chillida. Este encuentro se inscribió en la agenda planificada para el cardenal impulsada por la Secretaría General y de Relaciones Internacionales de la Ciudad, a cargo de Fulvio Pompeo.

2.º INDONESIA: SECRETARIO DE DIÁLOGO RELIGIOSO VATICANO Y CONTROVERTIDO PRESBÍTERO POLACO EN DANZA RITUAL BALINESA.
  

El 5 de Septiembre, representantes del Vaticano asistieron a la Ceremonia de Reflexión Universal Trí Hitá Kāraṇa (en sánscrito त्रि हित कारण y en balinés ᬢ᭄ᬭᬶ ᬳᬶᬢ ᬓᬭᬡ, “Las tres causas del bienestar” o “El triple camino a la felicidad”) en Sunset Mandala, un complejo hotelero en el Centro Comercial Sira Village (Zona Económica Especial Kura Kura, isla de Serangan, Bali). Como parte de la Semana de Encuentro de Armonía de Bali 2026, fue organizada con Scholas Occurréntes, fundada por Francisco Bergoglio.
  
Estuvieron presentes el “monseñor” curial esrilanqués Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage (secretario del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso), el presbítero polaco Marcin Sławomir Schmidt (co-fundador y secretario general de la fundación “Movimiento 5P Global”), y María Paz Jurado (directora del Proyecto Internacional Scholas Occurrentes), junto a funcionarios indonesios, la realeza balinesa y representantes de diferentes religiones.
  
Los organizadores dijeron que la noche fue “anclada por una oración interreligiosa” e incluyó la actuación de la compañía Bumi Bajra con un “Barong” del Palacio de Ubud, acompañado de “ritmos sagrados”.
  

Barong (ᬩᬭᭀᬂ), una figura ceremonial similar a un león aunque inspirada en el oso malayo (de hecho, Barong significa “oso”), representa un protector sobrenatural en la tradición hindú balinesa y está estrechamente asociado con el ritual religioso balinés y la vida del templo.

3.º INDIA: ASOCIACIÓN ESTUDIANTIL JESUITA ORGANIZA CELEBRACIÓN INTERRELIGIOSA.
  

La Federación de Universidades Católicas de Toda la India (AICUF) organizó una celebración interreligiosa de Sadbhavana Diwas (en sánscrito सद्भावना दिवस, Día de la armonía) en la Universidad San Javier en Mapusa (Goa, India) el 17 de Agosto, informó la Archidiócesis de Goa.
   
El evento, realizado bajo el tema “Muchos caminos, una Humanidad”, incluyó lecturas y reflexiones de diferentes tradiciones religiosas en presencia de estudiantes y profesores. La Universidad San Javier es administrada por la Archidiócesis de Goa, mientras que AICUF es un movimiento estudiantil católico fundado por los jesuitas.

Instituido en 1992, el Sadbhavana Diwas conmemora el nacimiento del ex primer ministro indio Rajiv Ratna Gandhy Nehru (no relacionado con Mohandas Gandhi como quiera que Rajiv –nieto materno del primer primer ministro Jawaharlal Nehru Thussu e hijo de la ex primera ministra Indira Priyadarshini Nehru Kaul vda. de Gandhy– era de ascendencia persa y que su apellido terminaba distinto), quien fuera asesinado el año anterior en un ataque suicida por una militante de los Tigres de Liberación de Sri Lanka Tamil (o “Tigres Tamiles”).

REMOVIDO PRESBÍTERO POR ACUSACIONES DE ABUSO Y MALVERSACIÓN


La diócesis de Palm Beach (Florida, Estrados Unidos) ratificó el 5 de Septiembre la remoción del presbítero hondureño Álex J. Vargas Hernández (foto) como párroco de Santo Tomás Moro en Boynton Beach, informaron medios locales.

“Instalado” presbítero en Agosto de 2002 por el obispón Tomás Andrés (en religión Mauro) Muldoon McNamara OFM († 2024) de Juticalpa (Honduras) meses después de la renuncia del ordinario local Anthony Joseph O’Connell († 2012) luego de confesar haber abusado de varios menores (la misma causa por la que renunció su predecesor Joseph Keith Symons), Vargas Hernández había sido designado párroco en Agosto de 2025, luego de haber sido su administrador parroquial.

Vargas fue apartado provisionalmente del cargo en Junio de 2026, tras denuncias sobre mala conducta sexual, abuso de autoridad y mal manejo de dinero.

La investigación fue ordenada por el obispón de Palm Beach, Manuel de Jesús Rodríguez Pérez SDB, después de que la diócesis trasladara las acusaciones a las autoridades civiles en Junio. No consta, en la información disponible, la apertura de un proceso penal ni la presentación de cargos por parte de la fiscalía.

La diócesis descartó como “no creíble” una acusación de abuso contra un menor.

Como administrador parroquial, fue nombrado el presbítero indio Antony Pulikal, canciller diocesano y moderador de la Curia, que desde Junio estaba remplazando a Vargas.
  
El caso se inscribe en una serie de procedimientos abiertos por diócesis estadounidenses contra clérigos por conducta impropia con adultos y por gestión de denuncias, además de los relativos a menores.

jueves, 10 de septiembre de 2026

REMPLAZAN AL OBISPÓN QUE RENUNCIÓ ANTES DE SU INSTALACIÓN

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  

León XIV Riggitano-Prévost nombró al obispón Crispín Varquez y Barrete, de 65 años, como el nuevo obispón de San José de Tagbilarán en Bohol (Filipinas). Fue “instalado” obispón de Borongan en 2007, hace casi dos décadas.
 
Su nombramiento a Tagbilarán marca un regreso a su diócesis natal. Pasó gran parte de su ministerio presbiteral allí antes de convertirse en obispón.
  
Varquez reemplaza a un obispón electo que se retiró
La diócesis de San José de Tagbilarán está sin obispón desde Septiembre de 2025, cuando su ordinario Alberto “Abet” Uy Sy/Wáng  Shī  (艾伯特 王 式) fue promovido a la sede primada de Cebú.
  
En Marzo de 2026, Riggitano-Prévost nombró al presbítero Gerardo II Saco Fortich como su sucesor. Se retiró solo tres semanas antes de su “instalación” episcopal el 26 de Mayo, citando sus “limitaciones e insuficiencias humanas”.

Se suponía que Varquez sería uno de los dos co-“instalantes” de Saco.
  
“Ministerios laicos inclusivos”
En Octubre de 2025, el obispón Varquez ordenó a todas las parroquias de su diócesis incluir a personas con discapacidades y personas de “diferentes orientaciones sexuales” en ministerios laicos inclusivos.
  
Varquez dijo que sus “dones” deben ser “reconocidos y utilizados en nuestra misión comunitaria”.
  
En la misma circular, ordenó a todos los presbíteros que se sometieran a una formación continua/adoctrinamiento que incluyera “formación psico-espiritual, psico-emocional y psico-sexual”.
  
Las medidas formaban parte de las “reformas sinodales”. 
  
El obispón político y animador
El sitio web de noticias filipino Rappler describió al obispón Varquez en Enero de 2025 como “uno de los prelados más abiertos políticamente en este país de mayoría católica”.
  
Ha condenado repetidamente la corrupción, la compra de votos y las dinastías políticas. En 2025, les dijo a los católicos que rechazaran a los candidatos pro-mineros y a los políticos respaldados por los intereses mineros. Sus intervenciones reflejan su activismo ambiental de larga data.
  
El hijo de Sinforiano Varquez y Justina Barrete también es un artista, como el video a continuación lo muestra cantando la canción local “Dire Ka Ba Nahinunumdom” (escritura baybayin ᜇᜒᜇᜒ ᜃ ᜊ ᜈᜑᜒᜈᜓᜈᜓᜋ᜔ᜇᜓᜋ᜔, literalmente “¿No te acuerdas?”) en la fiesta de cumpleaños del presbítero Venancio “Ven” Amidar y Limbauan, que sirvió como misionero en Orange (California).
  
  
“Conservador” sobre la vida y la moralidad sexual
En Filipinas, donde el aborto y el divorcio son ilegales, las posiciones “conservadoras” de Varquez no son inusuales, y mucho menos valientes. Dio la bienvenida a la anulación de Roe vs. Wade por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos como “buenas noticias” y una decisión “iluminada por el Espíritu Santo”.
  
Ha defendido la moralidad sexual católica, diciendo que las relaciones sexuales están reservadas para las parejas casadas y que el sexo prematrimonial está mal.
  
Varquez presidió la Oficina Episcopal de la Mujer de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas de 2019 a 2025, abogando por un mayor empoderamiento de las mujeres, manteniendo al mismo tiempo una comprensión normal de la complementariedad hombre-mujer.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

LOS TRATAN COMO APESTADOS, Y AUN ASÍ AGRADECEN

Noticias tomadas de distintas fuentes.

1.º PEREGRINACIÓN “Summórum Pontíficum” NO PUEDE CELEBRAR EN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO, SINO QUE LOS MANDAN A SANTA MARÍA LA MAYOR.

Se publicó el programa de la peregrinación anual “Summórum Pontíficum” a Roma (23-25 de Octubre). Sin embargo, hay un cambio notable este año: Partidos desde la iglesia de los Santos Celso y Julián, los peregrinos entrarán en la Basílica de San Pedro a las 13:00h para rezar, pero no habrá Misa.
  
En cambio, los peregrinos viajarán a la Basílica de Santa María la Mayor, donde el obispón volante Atanasio Antonio Schneider Trautmann ORC presidirá el servicio a las 15:00h.
  
El viernes por la tarde, luego del encuentro Pax Litúrgica en el Pontificio Ateneo Agustiniano, Schneider presidirá las Vísperas Pontificales en Santa María de los Mártires (antiguo Panteón de Agripa).
  
A diferencia de años anteriores, ningún cardenal está programado para celebrar las principales liturgias.

Una fuente del Vaticano declaró a AdVaticanum que la decisión se debió a las dificultades para obtener acceso y permiso para la celebración en San Pedro este año porque la misa del año pasado fue percibida dentro del círculo cercano de León XIV Riggitano-Prévost y entre el personal de la Basílica Vaticana como una muestra “triunfalista” de “ostentación”. «Esa percepción no fue bien recibida», señaló la fuente.
  
El domingo, tradicional fiesta de Cristo Rey, se celebrarán misas en San Juan Bautista de los Florentinos (cuna de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri), Santísima Trinidad de los Peregrinos (la parroquia romana de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro) y Santa Ana Lateranense.
  
Los organizadores han expresado su gratitud al cardenal Rolandas Makrickas, arcipreste de Santa María la Mayor, por acoger a los peregrinos.
  
2.º CARDENAL RADCLIFFE: «TENGO SIMPATÍA POR LOS QUE AMAN LA LITURGIA ANTIGUA, PERO DEBEN CEDER ANTE EL NOVUS ORDO».
  
 
«Siento una profunda simpatía por las personas cuyo amor por la Misa tridentina las ha llevado a entrar en tensión con la jerarquía. Algunas de ellas son amigas mías y detesto verlas sufrir», afirmó el cardenal pro-homosexual inglés Timothy Radcliffe Pereira OP hablando con Thomas Edwards de AdVaticanum el 31 de Agosto sobre las restricciones a peregrinaciones del rito antiguo como la de Nuestra Señora de la Cristiandad entre Oviedo y Covadonga (España).
  
Sin embargo, afirmó: «Pero es bueno recordar siempre que la Eucaristía es el sacramento de nuestra unidad en Cristo. Por eso creo que el sacramento nunca puede convertirse en un signo de desunión con el Cuerpo de Cristo».
 
Su conclusión, un llamado a la resignación: «Por doloroso que pueda ser, si la Iglesia declara que un rito no debe utilizarse, por mucho que uno pueda amarlo, no puede ser bueno permitir que su celebración sea una fuente de división».
  
El cardenal Radcliffe recomienda celebrar el Novus Ordo en latín: «Es posible celebrar el nuevo rito en latín con gran dignidad y solemnidad», reforzándolo con la experiencia que tuvo con el funeral de uno de sus primos.

Cuenta que algunos asistentes se acercaron posteriormente para felicitarlo por haber celebrado lo que creían que era la Misa tradicional. «Tuve que explicarles que era el nuevo rito. No habían sido capaces de distinguir la diferencia. Muchas personas sí pueden, por supuesto».

La opinión de Radcliffe refleja el mensaje que, cincuenta años atrás, diera Pablo VI Montini a los cardenales en el consistorio secreto del 24 de Mayo de 1976:
«[S]e introduce la división, precisamente donde el amor de Cristo nos unió en uno, en la Liturgia y el Sacrificio Eucarístico, al negarse a cumplir con las normas definidas en el ámbito litúrgico. Es en nombre de la Tradición que pedimos a todos nuestros hijos, a todas las comunidades católicas, que celebren la Liturgia renovada con dignidad y fervor».

PRESBÍTERO UNIATO LE ROBABA HASTA A SU MADRE

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.

El expresbítero de rito oriental Gregory Allen Madeya, fue arrestado por robar 740.000 dólares estadounidenses a sus congregaciones, los Caballeros de Colón y a su propia anciana madre.
La Iglesia Conciliar le permitió gastar el dinero en chaperos, viajes de lujo, juegos de azar y coches caros.
  
A veces, los neoiglesianos creen que pueden escapar de la corrupción y la apostasía de la Iglesia sinodal del Nuevo Orden si se convierten a una iglesia de rito oriental. Resulta que los ritos orientales en la Pseudoiglesia son igual de corruptos y apóstatas que los ritos occidentales (Para más información sobre este tema, clic en la sección 10: “¿Cómo explicas estas creencias católicas tradicionales?” en la Biblioteca de Archivos (Preguntas frecuentes y apologética tradicional) de TRADITIO Network, en “La opción de los ritos orientales”).

Ahora tenemos el caso de un presbítero de rito ucraniano, Gregory Allen Madeya (69 años), quien afirmó que «no le pagaban lo suficiente» por lo que durante seis años robó 740.409,96 dólares estadounidenses de tres congregaciones de la Eparquía grecocatólica ucraniana de San Josafat en Parma (con sede en Pittsburgh, Pensilvania), una asociación de fieles e incluso de su propia madre. Fue acusado en Pittsburgh (Pensilvania) el 24 de Agosto de 2026, de robo a las parroquias de San Juan Bautista en McKeesport, la Asunción de la Santísima Virgen María en Latrobe, y San Demetrio en Jeannette, a los Caballeros de Colón y a su anciana madre. Madeya fue acusado de robar desde 2018 los fondos de la colecta, las ganancias de eventos para recaudar fondos y las donaciones. Según la policía, Madeya gastó el dinero en chaperos, viajes de lujo, apuestas y coches caros (uno de ellos para un hombre que vivía con él).

Aunque el obispón de de rito oriental Bohdan John Danyło Gajocha guardó silencio sobre los crímenes, el fiscal general del estado David Winslow “Dave” II Sunday se indignó y declaró: «Es inconcebible ver a un supuesto hombre de Dios explotando no solo a las iglesias a las que servía, sino también a su propia madre. Este acusado abusó de la confianza de quienes lo rodeaban y los abandonó a su suerte tras enormes pérdidas económicas» [Parte de la información para este comentario fue proporcionada por WPXI Pittsburgh].

Católicos tradicionales, el expresbítero Madeya también habría robado un cáliz de oro valorado en 20.000 dólares. Los registros telefónicos indican que podría haber estado involucrado con el narcotráfico. Intentó esconderse en Florida con Thomas Paul “Hermano Ambrose” Ross (condenado en 2016 por robar 220.695 dólares de la iglesia Buen Samaritano del condado de Allegheny donde Ross era ministro), pero no fue la eparquía de San Josafat en Parma la que lo capturó, sino la justicia, que ahora lo extradita a Pittsburgh. Mientras tanto, el escándalo de abusos sexuales y malversación de fondos en la Antiiglesia continúa impunemente, tanto en los ritos orientales como en los occidentales.

EL REGRESO DEL CRUCIFICADO DE SERVAES (Sobre el crucifijo ante el cual Prévost rezó de camino a Rímini)

El pasado 22 de Agosto, León XIV Riggitano-Prévost visitó la República de San Marino y la ciudad italiana de Rímini en ocasión del “Encuentro de la Amistad entre los Pueblos” organizado por el movimiento “Comunión y Liberación”.
  
Entre los dos destinos del viaje, la prensa vaticana señaló que Riggitano-Prévost haría «una visita estrictamente privada a la comunidad del Monasterio de San Antonio de Padua de las monjas agustinas de Pennabilli», en la localidad de Valmarecchia. Bueno, “privada” es un decir, porque hubo fotos y vídeo del «momento de música y oración» que tuvo allí en la sala “San Pedro”.
  
Una escena de ese «momento de música y oración» fue el verlo arrodillado ante un crucifijo cuando menos, extraño.
  

El crucifijo fue hecho por la religiosa Elena María Manganelli, una “artista” sienesa residente en el monasterio para quien lo retorcido y extraño es familiar a juzgar por su catálogo de obras (ADVERTENCIA: Muchas de sus obras son perturbadoras y ofensivas, y algunas hasta lascivas).

Manganelli no es desconocida en el ambiente conciliar: recordar (y/o saber) que ella hizo la iconografía empleada en el Viacrucis por Benedicto XVI Ratzinger en 2011, cuyas meditaciones fueron compuestas por su co-hermana Maria Rita Piccione, in illo témpore presidenta de la Federación de Monasterios Agustinos de Italia “Nuestra Señora del Buen Consejo”.
  
Por supuesto, que Riggitano-Prévost se arrodillase ante un crucifijo no tiene nada de malo en sí mismo (máxime recordando que su antecesor inmediato no lo hacía). El problema es ante CUÁL lo hace.
  
Resulta que el crucifijo de Manganelli tenía una lanza fija en el Costado, la cual fue removida o rota antes de la visita prevostiana.
  

Si fuera solamente eso… porque es muy similar a la crucifixión que hizo del artista expresionista belga Albertus Paulus Leo Servaes De Sutter, más conocido como Albert Servaes. Servaes en 1919 produjo dos juegos de obras: una serie de seis dibujos a carboncillo para la edición francesa del libro “La Pasión de Cristo” del padre Cyriel Charles Marie Joseph Verschaeve Delforche, y un viacrucis a encargo de su director espiritual fray Jerónimo (en el siglo Polydoor Emile) Meersschaut Van de Rostyne para una capilla del monasterio carmelita en el distrito de Luithagen (Amberes, Bélgica), para el cual fray Tito Brandsma O. Carm. redactó unas meditaciones.
  
Cristo de Albert Servaes
  
Dos años después, el Santo Oficio condenó la escuela expresionista en la que se inscribe la obra de Servaes y ordenó su remoción de las iglesias y otros lugares de culto donde se exhibía:
   
Decreto que CONDENA las imágenes sagradas de una ESCUELA PICTÓRICA
Los eminentísimos y reverendísimos señores cardenales reunidos con los inquisidores generales en materia de fe y moral, en sesión ordinaria celebrada el miércoles 23 de febrero de 1921 públicamente declararon censuradas las imágenes sagradas de la nueva escuela pictórica que se exhibe en el folleto con el título La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo de Cyriel Vershaeve (imágenes compuestas por Albert Servaes. Bruselas y París. Librairie National d’art et d’histoire et G. van Oest & Cie. Editeurs, 1920), por la prescripción del canon 1399, n. 12, que las prohibe por la ley y por lo tanto deben ser retiradas inmediatamente de iglesias, oratorios, etc, y en todo lugar que fueren expuestas. El jueves siguiente, 24 del mismo mes y año, Su Santidad el Papa Benedicto XV, en la Audiencia privada con los Reverendísimos Padres señores asesores del Santo Oficio, el Santo Padre aprobó la resolución que se le había mostrado, y les ordenó que a partir de ésta, quedara establecido y confirmado.

Dado en Roma, en la sede del Santo Oficio, 30 de marzo de 1921.

Luis Castellano, Notario del Santo Oficio.
El decreto NO CONDENA a la persona de Servaes (quien probablemente era un buen católico), sino al expresionismo de su obra, que lo hizo representar de una forma repulsiva a Nuestro Señor (de hecho, el canónigo Raymond Albert Ghislain Lemaire, profesor de Historia del arte en la Universidad Católica de Lovaina, lo calificó como «Un chimpancé en una cruz»): el moralista Arthur Marie Théodore Vermeersch Landyit SJ (quien dicho sea de paso, redactó la encíclica Casti Connúbii a partir de una carta pastoral que elaboró el cardenal Mercier en ocasión de la baja natalidad en Bélgica) escribe comentando el decreto:
«El mismo pintor Servaes tiene y merece la reputación de ser un hombre sinceramente católico. Con todo, el estilo de la pintura es objeto de esta crítica, ya que provoca cierto horror por sus formas poco habituales y, en lugar de una devoción apacible, agita violentamente los sentidos» (Periodica de Re Canonica et Morali, vol. 10, n.º 153, 10 de noviembre de 1921. Brujas, Oficina de Karel Beyaert, pág. 288. Traducción propia).
Y su cofrade y compatriota Joseph Maréchal SJ, comentando el decreto, agrega: 
«…no olvidemos que la devoción católica tradicional asocia íntimamente la serena grandeza de la Víctima divina —con una respetuosa modestia— con los tormentos de la Pasión; y que el ejercicio de la compasión cristiana no exige en absoluto que agredamos con ferocidad nuestras sensibilidades más profundas. La Iglesia, si bien tolera las formas sinceras de devoción personal —especialmente la de los humildes—, es, no obstante, amiga de la sensata moderación y desconfía de lo inusual.
   
   
Para evitar la Caribdis de la “forma”, Servaes se desvía temerariamente hacia la Escila de la “deformación” deliberada y la desfiguración artificial. No solo no logra convertir sus figuras más majestuosas en arquetipos de belleza humana —lo cual, después de todo, es permisible—, sino que las transforma en arquetipos infrahumanos, una especie de degenerados, o incluso seres prehistóricos no evolucionados, cuyos esqueletos, a ojos de un anatomista, a veces exhiben más de un rasgo de animalidad inferior» [JOSEPH MARÉCHAL SJ, “Un décret récent du Saint-Office en matière d'iconographie religieuse” (Un decreto reciente del Santo Oficio en materia de iconografía religiosa), en Nouvelle Revue Théologique, vol. 48 (1921), págs. 341, 342; traducción propia].
Y hasta el mismo Jacques Maritain (cuando era católico, no lo que se volvió después), en una conferencia sobre Arte sacro, aborda también la condena al estilo expresionista del viacrucis de Servaes:
«El arte sacro depende absolutamente de la sabiduría teológica. En los signos que presenta a nuestros ojos se manifiesta algo infinitamente superior a todo nuestro arte humano: la Verdad divina misma, el tesoro de luz que nos fue adquirido con la Sangre de Cristo. Es sobre todo por esta razón, porque en ello están en juego los intereses soberanos de la Fe, que la Iglesia ejerce su autoridad y magisterio sobre el arte sacro. Recordé hace un momento el decreto del Papa Urbano VIII del 15 de marzo de 1642 y la prescripción de la XXV sesión del Concilio de Trento. Existen otros ejemplos. El 11 de junio de 1623, la Congregación de Ritos prohibió los crucifijos que representaban a Cristo con los brazos extendidos. El 11 de septiembre de 1670, un decreto del Santo Oficio prohibió la fabricación de crucifijos “de una forma tan tosca y sin arte, en una actitud tan indecente, con rasgos tan distorsionados por el dolor que provocan repugnancia en lugar de piadosa atención”. Y sabéis que en marzo de 1921, el Santo Oficio prohibió la exhibición en iglesias de ciertas obras del pintor flamenco Servaes.
   
He aquí un punto que merece toda nuestra atención. Servaes es un pintor de gran talento, un cristiano de profunda fe, y solo se puede hablar de él con respeto y afecto; me complace dar testimonio de él aquí. El Vía Crucis, que causó tal revuelo en Bélgica, despertó profundas emociones religiosas en algunas personas, e incluso propició conversiones. Sin embargo, la Iglesia lo condenó, y nunca es difícil, aun cuando las apariencias y los procedimientos humanos nos desconciertan, comprender la sabiduría y la justicia de sus decisiones. Sin duda, a pesar de sí mismo, y no en su alma sino en su obra, el pintor, fascinado por el Ego sum vermis et non homo de Isaías y concibiendo sus Estaciones como un puro vértigo de dolor, resultó ser falso respecto a ciertas verdades teológicas de capital importancia, sobre todo la verdad de que los sufrimientos, así como la muerte de Nuestro Señor, fueron esencialmente voluntarios, y que fue una Persona divina quien sufrió el sufrimiento humano más espantoso: el dolor y la agonía de Su Humanidad fueron manejados por el Verbo como el instrumento con el que realizó Su gran obra. Al mismo tiempo, para aquellos que no pueden armonizar las pobres figuraciones que el arte pone ante sus ojos y la imagen pura que vive en nuestros corazones del más hermoso de los hijos de los hombres (en Él, como en su Madre, como nos recuerda Cayetano en su tratado De Spasmo beátæ Vírginis, los supremos tormentos del Calvario, aunque traspasaron la mente aún más cruelmente que el cuerpo, dejaron la razón intacta bajo la Cruz, en pleno ejercicio de su dominio sobre la parte sensible) —para estas, digo, ciertas deformaciones plásticas, cierto aspecto degenerado del contorno, adquieren el valor de una ofensa contra la Humanidad del Salvador y, por así decirlo, de una mala comprensión doctrinal de la soberana dignidad de su Alma y Cuerpo.
   
En un momento en que la verdad de la fe se ve amenazada por todos lados, ¿por qué sorprendernos de que la Iglesia esté más preocupada que nunca por las distorsiones doctrinales que pueden estar implícitas en ciertas obras de arte destinadas a los fieles, independientemente de su valor estético y de las emociones saludables que puedan suscitar en algunos casos, y de la piedad, la fe, la profundidad de la vida espiritual y la rectitud de intención del artista que las creó?» [JACQUES MARITAIN, Conferencia “Algunas reflexiones sobre el arte religioso” en las Jornadas de Arte Religioso, 23 de Febrero de 1924. En Art et Scolastique (Arte y escolástica), 3.ª edición revisada y corregida, Apéndice II. París, Louis Rouart & Fils 1935, pag. 176. Trad. inglesa de Joseph Williams Evans. Notre Dame, Indiana: Universidad de Notre Dame, 1974, págs. 74-75; cursiva del original; subrayado añadido).

El mismo Concilio de Trento, en su Decreto sobre la veneración a los Santos, las imágenes y reliquias, señala que uno de los fines de la veneración de las imágenes es «que se exciten los fieles a adorar, y amar a Dios, y practicar la piedad», por lo que manda «pongan los Obispos tanto cuidado y diligencia en este punto, que nada se vea desordenado, o puesto fuera de su lugar, y tumultuariamente, nada profano y nada deshonesto; pues es tan propia de la casa de Dios la santidad» (Sesión XXV, 4 de Diciembre de 1563).

Años después de Servaes, veremos que ese estilo retorcido como lagartija reaparece con la “férula Scorzelli” que usaron Montini, Luciani, Wojtyła, Ratzinger y Bergoglio, o el “Ascensifijo” que actualmente usa el gato Bob.

PD. ¿Y qué pasó después con el “Viacrucis de Luithagen”? Tito Brandsma lo retiró de la capilla el día Viernes Santo (25 de Marzo) de 1921, y fue comprado en Septiembre de 1923 por Herman August Leo van den Eerenbeemt de Hosson. Poco después de su muerte en 1951, la serie acabó en la abadía trapense de Nuestra Señora de Koningshoeven, en Berkel-Enschot, cerca de Tilburg, donde aún se conserva. Servaes tuvo que cambiar de estilo artístico y debido a la Guerra Mundial (en medio de la cual Brandsma murió en un campo de concentración) y a que sus obras fueron calificadas como “arte degenerado” por las autoridades nazis (aunque el concepto fue acuñado en 1797 por Friedrich Schegel para referirse a la antigüedad clásica tardía, pero su aplicación al arte moderno se debe –irónicamente– al judío Max Simon Nordau/Simcha Maximilian Südfeld, cofundador de la Organización Sionista Mundial), se exilió en Suiza, donde murió en 1965. Y su comitente, Fray Jerónimo, a causa de la férrea defensa que hizo del viacrucis, se le conminó a abandonar el monasterio.