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miércoles, 23 de septiembre de 2026

ENCÍCLICA “Pacem, Dei munus pulchérrimum”, SOBRE LA RESTAURACIÓN CRISTIANA DE LA PAZ

Cuando el cardenal Giacomo della Chiesa fue elegido el 3 de septiembre de 1914 como el papa Benedicto XV, la Gran Guerra tenía poco más de dos meses de iniciada. Y desde entonces, realizó muchos intentos para conseguir el cese de las hostilidades como enunció en su primera encíclica, Ad beatissimi apostolorum, fechada en la fiesta de Todos los Santos de 1914, y a ellas siguieron continuas gestiones realizadas a través de diplomáticos vaticanos, apoyándose en los políticos más favorables hacia la paz.

Desde el primer momento el papa declaró la neutralidad que seguiría la Iglesia, sin que eso le impidiera la defensa de los oprimidos y su condena de las deportaciones de civiles. Intentó siempre eludir la extensión del conflicto, y por ello trató de evitar la entrada de Italia en la guerra; pero a estos deseos del papa, el gobierno italiano respondió haciendo incluir a Italia en el tratado de Londres (26 de abril de 1915), por el que se unían a Francia y Gran Bretaña, con la obligación de rechazar cualquier intervención pacificadora del papa.[1]

Con la entrada de Estados Unidos en la guerra (5 de abril de 1917) y la deposición de los zares por la revolución rusa el conflicto bélico parecía haber entrado en un impasse, y el papa aprovechó ese momento para formular una propuesta de paz, expuesta en una Nota fechada el 1 de agosto de 1917, en ella se contemplaba:
  1. Desarme y arbitraje obligatorio para resolver las disputas entre las naciones; sanciones para quienes no lo aceptase.
  2. Libertad garantizada de los mares.
  3. Condonación recíproca de los daños y gastos de la guerra.
  4. Restitución de los territorios ocupados
  5. Regulación de las cuestiones territoriales en armonía con las aspiraciones de los pueblos..
  6. Examen particular de las cuestiones territoriales de Polonia, los Balcanes y Armenia.
Gonzalo Redondo 1979, p. 158.
El plan fue rechazado por los aliados, que incluso acusaron al papa de tratar de salvar a los Imperios Centrales; en enero de 1918, el presidente de los Estados Unidos, W. Wilson, hacía público su plan de paz, que con sus 14 puntos, era en realidad una imposición de los vencedores, como se verificó mediante el tratado de Versalles firmado el 28 de junio de 1919 e impuesto en la Alemania de Weimar; y al cual siguieron otros acuerdos con las restantes naciones derrotadas: Austria (19 de septiembre de 1919), Bulgaria (27 de noviembre de 1919), Hungría (2 de junio de 1920) y Turquía (10 de agosto de 1920).

Es en este contexto en el que Benedicto XV publica la encíclica Pacem, Dei munus pulchérrimum, donde instó a que la paz no se basara únicamente en pactos políticos o la fuerza, sino en los principios cristianos del amor al prójimo, el perdón mutuo y la caridad evangélica, y abogó por la reintegración de todas las naciones a una familia humana unida, pidiendo el fin de las enemistades de la guerra.

Los acontecimientos posteriores, y la situación actual han hecho recordar cuánta razón tenía el Papa Della Chiesa al señalar que una paz basada solamente en intereses económicos o de geopolítica estará condenada a fracasar, en castigo justo por hacer planes sin contar con el consejo de Dios y los preceptos de la Iglesia.

CARTA ENCÍCLICA Pacem, Dei munus pulchérrimum, DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XV, SOBRE LA RESTAURACIÓN CRISTIANA DE LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

A los Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y Ordinarios en paz y comunión con la Santa Sede.

Venerables Hermanos, Salud y Bendición Apostólica.

1. La paz, este hermoso don de Dios, que, como dice San Agustín, «es el más consolador, el más deseable y el más excelente de todos» [1], esa paz que ha sido durante más de cuatro años el deseo de los buenos y el objeto de la oración de los fieles y de las lágrimas de las madres, ha empezado a brillar al fin sobre los pueblos. Nos somos los primeros en alegrarnos de ello. Pero esta paterna alegría se ve turbada por muchos motivos muy dolorosos. Porque, si bien la guerra ha cesado de alguna manera en casi todos los pueblos y se han firmado algunos tratados de paz, subsisten, sin embargo, todavía las semillas del antiguo odio. Y, como sabéis muy bien, venerables hermanos, no hay paz estable, no hay tratados firmes, por muy laboriosas y prolongadas que hayan sido las negociaciones y por muy solemne que haya sido la promulgación de esa paz y de esos tratados, si al mismo tiempo no cesan el odio y la enemistad mediante una reconciliación basada en la mutua caridad. De este asunto, que es de extraordinaria importancia para el bien común, queremos hablaros, venerables hermanos, advirtiendo al mismo tiempo a los pueblos que están confiados a vuestros cuidados.

2. Desde que por secreto designio de Dios fuimos elevados a la dignidad de esta Cátedra, nunca hemos dejado, durante la conflagración bélica, de procurar, en la medida de nuestras posibilidades, que todos los pueblos de la tierra recuperasen los fraternos lazos de unas cordiales relaciones. Hemos rogado insistentemente, hemos repetido nuestras exhortaciones, hemos propuesto los medios para lograr una amistosa reconciliación, hemos hecho, finalmente, con el favor de Dios, todo lo posible para facilitar a la humanidad el acceso a una paz justa, honrosa y duradera. Al mismo tiempo hemos procurado, con afecto de padre, llevar a todos los pueblos un poco de alivio en medio de los dolores y de las desgracias de toda clase que se han seguido como consecuencia de esta descomunal lucha. Pues bien: el mismo amor de Jesucristo, que desde el comienzo de nuestro difícil pontificado nos impulsó a trabajar por el retorno de la paz o a mitigar los horrores de la guerra, es el que hoy, conseguida ya en cierto modo una paz precaria, nos mueve a exhortar a todos los hijos de la Iglesia, y también a todos los hombres del mundo, para que abandonen el odio inveterado y recobren el amor mutuo y la concordia.

EVANGELIO DE PAZ - CARIDAD
3. No hacen falta muchos argumentos para demostrar los gravísimos daños que sobrevendrían a la humanidad si, firmada la paz, persistiesen latentes el odio y la enemistad en las relaciones internacionales. Prescindimos de los daños que se seguirían en todos los campos del progreso y de la civilización, como, por ejemplo, el comercio, la industria, el arte y las letras, cuyo florecimiento exige como condición previa la libre y tranquila convivencia de todas las naciones. Lo peor de todo sería la gravísima herida que recibiría la esencia y la vida del cristianismo, cuya fuerza reside por completo en la caridad, como lo indica hecho de que la predicación de la ley cristiana recibe el nombre de «Evangelio de la paz» (Ef 6 15).

EL MANDAMIENTO NUEVO
4. Porque, como bien sabéis y Nos os hemos recordado muchas veces, la enseñanza más repetida y más insistente de Jesucristo a sus discípulos fue la del precepto de la caridad fraterna, porque esta caridad es el resumen de todos los demás preceptos; el mismo Jesucristo lo llamaba nuevo y suyo, y quiso que fuese como el carácter distintivo de los cristianos, que los distinguiese fácilmente de todos los demás hombres. Fue este precepto el que, al morir, otorgó a sus discípulos como testamento, y les pidió que se amaran mutuamente y con este amor procuraran imitar aquella inefable unidad que existe entre las divinas personas en el seno de la Trinidad: «Que todos sean uno, como nosotros somos uno..., para que también ellos sean consumados en la unidad» (Jn 17 21-23).

5. Por esta razón, los apóstoles, siguiendo las huellas de su divino Maestro y formados personalmente en su escuela, fueron extraordinariamente fieles en urgir la exhortación de este precepto a los fieles: «Ante todo, tened los unos para !os otros ferviente caridad» (1.ª Pe 4,8). «Por encima de todas estas cosas, vestíos de la caridad, que es vínculo de perfección (Col 3,14). Carísimos, amémonos unos a otros, porque la caridad procede de Dios» (1.ª Jn 4,7). Nuestros hermanos de los primeros tiempos fueron exactos seguidores este mandato de Cristo y de los apóstoles, pues, a pesar de las diversas y aun contrarias nacionalidades a que pertenecían, vivían en una perfecta concordia, borrando con un olvido voluntario todo motivo de discusión. Esta unanimidad de inteligencias y de corazones ofrecía un admirable contraste con los odios mortales que ardían en el seno de sociedad humana de aquella época.

6. Ahora bien: todo lo que hemos dicho para urgir el precepto del amor mutuo vale también para urgir el perdón de las injurias, perdón que ha urgido personalmente el Señor. «Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian, y orad por los que os persiguen y os calumnian, para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos» (Mt 5,44-45). De aquí procede el grave aviso del apóstol San Juan: «Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y ya sabéis que todo homicida no tiene en sí la vida eterna» (1.ª Jn 3,15). Finalmente, ha sido el mismo Jesucristo quien nos ha enseñado a orar, de tal manera que la medida del perdón de nuestros pecados quede dada por el perdón que concedamos al prójimo. «Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt 6,12). Y si a veces resulta muy trabajoso y muy difícil el cumplimiento de esta ley, tenemos como remedio para vencer esta dificultad no sólo el eficaz auxilio de la gracia ganada por el Señor, sino también el ejemplo del mismo Salvador, quien, estando pendiente en la cruz, excusaba a los mismos que injusta e indignamente le atormentaban, diciendo así a su Padre: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,24). Nos, por tanto, que debemos ser los primeros en imitar la misericordia y la benignidad de Jesucristo, cuya representación, sin mérito alguno, tenemos, perdonamos de todo corazón, siguiendo el ejemplo del Redentor, a todos y a cada uno de nuestros enemigos que, de una manera consciente o inconsciente, han ofendido u ofenden nuestra persona o nuestra acción con toda clase de injurias: a todos ellos los abrazamos con suma benevolencia y amor, sin dejar ocasión alguna para hacerles el bien que esté a nuestro alcance. Es necesario que los cristianos dignos de este nombre observen la misma norma de conducta con todos aquellos que durante la guerra les ofendieron de cualquier manera.

7. Porque la caridad cristiana no se limita a apagar el odio hacia los enemigos y tratarlos como hermanos; quiere, además, hacerles positivamente el bien, siguiendo las huellas de nuestro Redentor, el cual «pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el demonio» (Hech. 10, 38) y coronó el curso de su vida mortal, gastada toda ella en proporcionar los mayores beneficios a los hombres, derramando por ellos su sangre. Por lo cual dice San Juan: «En esto hemos conocido la caridad de Dios, en que El dio su vida por nosotros, y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos. El que tuviere bienes de este mundo y viendo a su hermano pasar necesidad le cierra sus entrañas, ¿cómo mora en él la caridad de Dios? Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad» (1.ª Jn 3, 16-18). No ha habido época de la historia en que sea más necesario «dilatar los senos de la caridad» como en estos días de universal angustia y dolor; ni tal vez ha sido nunca tan necesaria como hoy día al género humano una beneficencia abierta a todos, nacida de un sincero amor al prójimo y llena toda ella de un espíritu de sacrificio y abnegación. Porque, si contemplamos los lugares recorridos por el azote furioso de la guerra, vemos por todas partes inmensos territorios cubiertos de ruinas, desolación y abandono; pueblos enteros que carecen de comida, de vestido y de casa; viudas y huérfanos innumerables, necesitados de todo auxilio, y una increíble muchedumbre de débiles, especialmente pequeñuelos y niños, que con sus cuerpos maltrechos dan testimonio de la atrocidad de esta guerra.

8. El que contempla las ingentes miserias que pesan hoy día sobre la humanidad, recuerda espontáneamente a aquel viajero evangélico (Cf. Lc 10, 30ss) que, bajando de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de los ladrones y, robado y malherido por éstos, quedó tendido medio muerto en el camino. La semejanza entre ambos cuadros es muy notable, y así como el samaritano, movido a compasión, se acercó al herido, curó y vendó sus heridas, lo llevó a la posada y pagó los gastos de su curación, así también es necesario ahora que Jesucristo, de quien era figura e imagen el piadoso samaritano, sane las heridas de la humanidad.

LA CARIDAD DE LA IGLESIA
9. La Iglesia reivindica para sí, como misión propia, esta labor de curar las heridas de la humanidad, porque es la heredera del espíritu de Jesucristo; la Iglesia, decimos, cuya vida toda está entretejida con una admirable variedad de obras de beneficencia, porque «como verdadera madre de los cristianos, alberga una ternura tan amorosa por el prójimo, que para las más diversas enfermedades espirituales de las almas tiene presta en todo momento la eficaz medicina»; y así «educa y enseña a la infancia con dulzura, a la juventud con fortaleza, a la ancianidad con placentera calma, ajustando el remedio a las necesidades corporales y espirituales de cada uno» [2]. Estas obras de la beneficencia cristiana suavizan los espíritus y poseen por esto mismo una extraordinaria eficacia para devolver a los pueblos la tranquilidad pública.

10. Por lo cual, venerables hermanos, os suplicamos y os conjuramos en las entrañas de caridad de Jesucristo a que consagréis vuestros más solícitos cuidados a la labor de exhortar a los fieles que os están confiados, para que no sólo olviden los odios y perdonen las injurias, sino además para que practiquen con la mayor eficacia posible todas las obras de la beneficencia cristiana que sirvan de ayuda a los necesitados, de consuelo a los afligidos, de protección a los débiles, y que lleven, finalmente, a todos los que han sufrido las gravísimas consecuencias de la guerra, un socorro adecuado y lo más variado que sea posible. Es deseo nuestro muy principal que exhortéis a vuestros sacerdotes, como ministros que son de la paz cristiana, para que prediquen con insistencia el precepto que contiene la esencia de la vida cristiana, es decir, la predicación del amor al prójimo y a los mismos enemigos, y para que, «haciéndose todo a todos» (1.ª Cor 9,22), precedan a los demás con su ejemplo y declaren por todas partes una guerra implacable a la enemistad y al odio. Al obrar así, los sacerdotes agradarán al corazón amantísimo de Jesús y a aquel que, aunque indigno, hace las veces de Cristo en la tierra. En esta materia debéis también advertir y exhortar con insistencia a los escritores, publicistas y periodistas católicos, «para que, como escogidos de Dios, santos y amados, procuren revestirse de entrañas de misericordia y benignidad» (Col 3,12) y procuren reflejar esta benignidad en sus escritos. Por lo cual deben abstenerse no sólo de toda falsa acusación, sino también de toda intemperancia e injuria en las palabras, porque esta intemperancia no sólo es contraria a la ley de Cristo, sino que además puede abrir cicatrices mal cerradas, sobre todo cuando los espíritus, exacerbados por heridas aún recientes, tienen una gran sensibilidad para las más leves injurias.

LA CARIDAD ENTRE LAS NACIONES
11. Las advertencias que en esta carta hemos hecho a los particulares sobre el deber de practicar la caridad, queremos dirigirlas también a los pueblos que han sufrido la prueba de esta guerra prolongada, para que, suprimidas, dentro de lo posible, las causas de la discordia —y salvos, por supuesto, los principios de la justicia—, reanuden entre sí los lazos de unas amistosas relaciones. Porque el Evangelio no presenta una ley de la caridad para las personas particulares y otra ley distinta para los Estados y las naciones, que en definitiva están compuestas por hombres particulares. Terminada ya la guerra, no sólo la caridad, sino también una cierta necesidad parece inclinar a los pueblos hacia el establecimiento de una determinada conciliación universal entre todos ellos. Porque hoy más que nunca están los pueblos unidos por el doble vínculo natural de una común indigencia y una común benevolencia, dados el gran progreso de la civilización y el maravilloso incremento de las comunicaciones.

12. Este olvido de las ofensas y esta fraterna reconciliación de los pueblos, prescritos por la ley de Jesucristo y exigidos por la misma convivencia social, han sido recordados sin descanso, como hemos dicho, por esta Santa Sede Apostólica durante todo el curso de la guerra. Esta Santa Sede no ha permitido que este precepto quede olvidado por los odios o las enemistades, y ahora, después de firmados los tratados de paz, promueve y predica con mayor insistencia este doble deber, como lo prueban las cartas dirigidas hace poco tiempo al episcopado de Alemania [3] y al cardenal arzobispo de París [4]. Y como hoy día la unión entre las naciones civilizadas se ve garantizada y acrecentada por la frecuente costumbre de celebrar reuniones y conferencias entre los jefes de los gobiernos para tratar de los asuntos de mayor importancia, Nos, después de considerar atentamente y en su conjunto el cambio de las circunstancias y las grandes tendencias de los tiempos actuales, para contribuir a esta unión de los pueblos y no mostrarnos ajenos a esta tendencia, hemos decidido suavizar hasta cierto punto las rigurosas condiciones que, por la usurpación del poder temporal de la Sede Apostólica, fueron justamente establecidas por nuestros predecesores, prohibiendo las visitas solemnes de los jefes de Estado católicos a Roma. Pero declaramos abiertamente que esta indulgencia nuestra, aconsejada y casi exigida por las gravísimas circunstancias que atraviesa la humanidad, no debe ser interpretada en modo alguno como una tácita abdicación de los sagrados derechos de la Sede Apostólica, como si en el anormal estado actual de cosas la Sede Apostólica renunciase definitivamente a ellos. Por el contrario, aprovechando esta ocasión, «Nos renovamos las protestas que nuestros predecesores formularon repetidas veces, movidos no por humanos intereses, sino por la santidad del deber; y las renovamos por las mismas causas, para defender los derechos y la dignidad de la Sede Apostólica», y de nuevo pedimos con la mayor insistencia que, pues ha sido firmada la paz entre las naciones, «cese para la cabeza de la Iglesia esta situación anormal, que daña gravemente, por más de una razón, a la misma tranquilidad de los pueblos» [5].

13. Restablecida así la situación, reconocido de nuevo el orden de la justicia y de la caridad y reconciliados los pueblos entre sí, es de desear, venerables hermanos, que todos los Estados olviden sus mutuos recelos y constituyan una sola sociedad o, mejor, una familia de pueblos, para garantizar la independencia de cada uno y conservar el orden en la sociedad humana. Son motivos para crear esta sociedad de pueblos, entre otros muchos que omitimos, la misma necesidad, universalmente reconocida, de suprimir o reducir al menos los enormes presupuestos militares, que resultan ya insoportables para los Estados, y acabar de esta manera para siempre con las desastrosas guerras modernas, o por lo menos alejar lo más remotamente posible el peligro de la guerra, y asegurar a todos los pueblos, dentro de sus justos límites, la independencia y la integridad de sus propios territorios.

14. Unidas de este modo las naciones según los principios de la ley cristiana, todas las empresas que acometan en pro de la justicia y de la caridad tendrán la adhesión y la colaboración activa de la Iglesia, la cual es ejemplar perfectísimo de sociedad universal y posee, por su misma naturaleza y sus instituciones, una eficacia extraordinaria para unir a los hombres, no sólo en lo concerniente a la eterna salvación de éstos, sino también en todo lo relativo a su felicidad temporal, pues la Iglesia sabe llevar a los hombres a través de los bienes temporales de tal manera que no pierdan los bienes eternos. La historia demuestra que los pueblos bárbaros de la antigua Europa, desde que empezaron a recibir el penetrante influjo del espíritu de la Iglesia, fueron apagando poco a poco las múltiples y profundas diferencias y discordias que los dividían, y, constituyendo, finalmente, una única sociedad; dieron origen a la Europa cristiana, la cual, bajo la guía segura de la Iglesia, respetó y conservó las características propias de cada nación y logró establecer, sin embargo, una unidad creadora de una gloriosa prosperidad. Con toda razón dice San Agustín: «Esta ciudad celestial, mientras camina por este mundo, llama a su seno a ciudadanos de todos los pueblos, y con todas las lenguas reúne una sociedad peregrinante, sin preocuparse por las diversidades de las leyes, costumbres e instituciones que sirven para lograr y conservar la paz terrena, y sin anular o destruir, antes bien, respetando y conservando todas las diferencias nacionales que están ordenadas al mismo fin de la paz terrena, con tal que no constituyan un impedimento para el ejercicio de la religión que ordena adorar a Dios como a supremo y verdadero Señor» [6]. El mismo santo Doctor apostrofa a la Iglesia con estas palabra: «Tú unes a los ciudadanos, a los pueblos y a los hombres con el recuerdo de unos primeros padres comunes, no sólo con el vínculo de la unión social, sino también con el lazo del parentesco fraterno» [7].

EXHORTACIÓN FINAL Y BENDICIÓN APOSTÓLICA
15. Por lo cual, volviendo al punto de partida de esta nuestra carta, exhortamos en primer lugar, con afecto de Padre, a todos nuestros hijos y les conjuramos, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, para que se decidan a olvidar voluntariamente toda rivalidad y toda injuria recíproca y a unirse con el estrecho vínculo de la caridad cristiana, para la cual no hay nadie extranjero. En segundo lugar exhortamos encarecidamente a todas las naciones para que, bajo el influjo de la benevolencia cristiana, establezcan entre sí una paz verdadera, constituyendo una alianza que, bajo los auspicios de la justicia, sea duradera. Por último, hacemos un llamamiento a todos los hombres y a todas las naciones para que de alma y corazón se unan a la Iglesia católica, y por medio de ésta a Cristo, Redentor del género humano; de esta manera, con toda verdad podremos dirigirles las palabras de San Pablo a los Efesios: «Ahora, por Cristo Jesús, los que en un tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo; pues El es nuestra paz, que hizo de los dos pueblos uno, derribando el muro de la separación... dando muerte en sí mismo a la enemistad. Y viniendo nos anunció la paz a los de lejos y la paz a los de cerca» (Ef 2,13ss). Igualmente oportunas son las palabras que el mismo Apóstol dirige a los Colosenses: «No os engañéis unos a otros; despojaos del hombre viejo con todas sus obras y vestíos del nuevo, que sin cesar se renueva para lograr el perfecto conocimiento según la imagen de su Creador, en quien no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro o escita, siervo o libre, porque Cristo lo es todo en todos» (Col 3,9-11).

16. Entre tanto, confiados en el patrocinio de la Inmaculada Virgen María, que hace poco hemos ordenado fuese invocada universalmente como Reina de la Paz, y en el de los tres nuevos santos [8] que hemos canonizado recientemente, suplicamos con humildad al Espíritu consolador que «conceda propicio a la Iglesia el don de la unidad y de la paz» [9] y renueve la faz de la tierra con una nueva efusión de su amor para la común salvación de todos.

Como auspicio de este don celestial, y como prenda de nuestra paterna benevolencia, con todo el corazón damos a vosotros, venerables hermanos, al clero y a vuestro pueblo la bendición apostólica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 23 de mayo, fiesta de Pentecostés de 1920, año sexto de nuestro pontificado. BENEDICTO  PP. XV.
  
NOTAS
[1] San Agustín, La ciudad de Dios, libro XIX, cap. 11.
[2] San Agustín, De las costumbres de la Iglesia Católica I, cap. 30.
[3] Carta apostólica Diúturni Luctuosíssimique, 15 de julio de 1919 (AAS 11 [1919], págs. 305-306).
[4] Epístola Amor ille singuláris, 7 de octubre de 1919 (AAS 11 [1919], págs. 412-414).
[5] Encíclica Ad beatíssimi Apostolórum Príncipis cáthedram, 1 de noviembre de 1914 (AAS 6 [1914], pág. 580).
[6] San Agustín, La ciudad de Dios, libro XIX, cap. 17.
[7] San Agusín, De las costumbres de la Iglesia Católica I, cap. 30.
[8] San Gabriel de la Dolorosa, Santa Margarita María Alacoque y Santa Juana de Arco. 
[9] Secreta de la misa de la fiesta del Corpus Christi.

domingo, 6 de septiembre de 2026

EL CONTROL JUDEOMASÓNICO DE LA PRENSA Y EL CINE

«De los diversos medios subsidiarios que emplea la masonería, la propaganda en prensa y cine, así como los movimientos revolucionarios, son quizás los más tangibles y evidentes en la actualidad. Según varios documentos masónicos, algunos de los cuales hemos citado, parece que los líderes del movimiento anticristiano se apoyan en gran medida en la prensa pública como uno de sus instrumentos más eficaces. La gran prensa capitalista de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia está ahora controlada casi en su totalidad por los grandes financieros judíos internacionales. Los órganos más influyentes son propiedad de ellos o de sindicatos sobre los que ejercen un control efectivo. Incluso entre los propios periodistas, el elemento judío es predominante. En los periódicos que no son propiedad directa de judíos, la influencia judía suele predominar en la dirección. En tales casos, el editor, los críticos de arte, los principales corresponsales extranjeros, o todos ellos, suelen ser judíos.

Aparte del control o la propiedad directa de la prensa, ejercida por sindicatos o individuos judíos; y aparte también de los judíos que desempeñan un papel destacado en el trabajo periodístico propiamente dicho, es un hecho reconocido que prácticamente toda la prensa secular de Gran Bretaña y Estados Unidos está efectivamente dominada, a través de las páginas publicitarias, por los grandes intereses financieros y comerciales que los judíos controlan en gran medida, y cuyo disgusto ningún editor se arriesgará a provocar.

No solo la llamada prensa capitalista, sino incluso la prensa socialista mundial, es propiedad de financieros judíos y está controlada por ellos. Así, “el editor del gran periódico socialista de Nueva York, Vorwärts, es el judío Abraham Cahan” [1]. “La fundación del principal periódico socialista francés, Humanité, fue obra de miembros judíos del círculo financiero de élite: Rothschild, Dreyfus, etc.”. Lo mismo ocurre con las otras dos principales revistas socialistas francesas, L’Aurore y Le Bonnet Rouge.

Una vez más, las grandes agencias de noticias del mundo, como Reuter y Wolff, las principales agencias británica y alemana, así como Havas, la principal agencia francesa (que provee a muchos periódicos tanto de noticias como de préstamos), son propiedad de judíos o están controladas por ellos [2]. Además de estas agencias, la recién fundada JTA (Agencia Telegráfica Judía) proporciona noticias gratuitamente a la mayoría de los grandes diarios. Incluso los periodistas o editores católicos, o aquellos que no simpatizan con los ideales masónicos o judíos, tienden a aceptar acríticamente las noticias que difunden estas agencias; aunque dichas noticias suelen ser engañosas y, con demasiada frecuencia, insidiosamente hostiles al cristianismo.

No afirmamos que todos los propietarios de periódicos o periodistas judíos sean masones, ni que sean agentes activos del movimiento masónico contra el cristianismo; pero, a juzgar por la conexión generalmente reconocida entre la masonería y el judaísmo moderno, de la que ya hemos hablado, y por los repetidos testimonios en documentos masónicos auténticos sobre la dependencia de los poderes masónicos del control de la prensa para promover sus propósitos y, sobre todo, en vista de la propaganda constante e insidiosa contra los ideales cristianos y los intereses católicos que caracteriza a la prensa controlada por judíos en todo el mundo, uno se ve obligado a concluir que este control judío se ejerce, en términos generales, en interés del naturalismo y, en su conjunto, es definitivamente anticatólico.
“El judío [escribe Lazare] no se contenta con descristianizar, sino que judaíza; destruye la fe católica y protestante; provoca la indiferencia religiosa; pero también impone a aquellos cuya fe destruye sus propias concepciones del mundo, de la moral y de la vida humana; trabaja en su tarea ancestral: la destrucción de la religión de Cristo”.
Lo que aquí se dice de la prensa se aplica con igual o incluso mayor fuerza al cine; prácticamente todo el cual, en los dos continentes de Europa y América, está en manos de los judíos. Por lo tanto, difícilmente puede ponerse en duda la considerable exactitud del resumen que el Dr. Joseph Eberle Jehle hace del caso.
“Los judíos controlan los principales órganos de opinión pública del mundo. La perspectiva intelectual y los intereses particulares de la nación judía son siempre los factores decisivos a la hora de seleccionar temas y noticias, así como de determinar el tratamiento que se les da. […]. Los principales equipos editoriales están empleados para servir a los intereses y promover los ideales y las esperanzas del judaísmo”.

Que los ideales y las esperanzas del judaísmo, o al menos de sus líderes, sean antagónicos al cristianismo y estén más o menos en consonancia con los objetivos de la masonería no admite negación ni duda.

Estamos familiarizados con los métodos empleados por la prensa y el cine para impregnar el cuerpo político con principios e ideales anticristianos. La dosis administrada en cada ocasión suele ajustarse a las predisposiciones de los lectores o del público, preparando inconscientemente la mente y el carácter para algo más fuerte. Poco a poco, la opinión pública se acostumbra a escenas y visiones de la vida que, años atrás, habrían escandalizado y provocado reacciones. Así, la opinión pública se desmoraliza gradualmente y se aleja de la antigua tradición y perspectiva cristianas; y, al cabo de un tiempo, la vida pública se descristianiza prácticamente por completo».
  
PADRE EDWARD J. CAHILL CULHANE SJ, The Framework of a Christian State: An Introduction to Social Science (El marco de un Estado cristiano: Introducción a la ciencia social), cap. XIII, art. 4.º. Dublín, 1932, pág. 240-ss.

NOTAS (Por el traductor)
[1] Vorwäts! (¡Adelante!) es el nombre del periódico del Partido Socialdemócrata alemán. La revista judía Forward fue fundada por el judío ruso Avrom Safranovitch/Abraham Cahan Goldarbeiter 11 en 1897 como el diario yidís Forverts (פֿאָרווערטס), del antiguo Partido Socialista de América.
[2] El vínculo entre las tres grandes agencias de prensa era porque sus respectivos fundadores Bernhard “Benda” Wolff Bamberger e Israel Beer Josaphat/Paul Louis Reuter Sanders habían trabajado en la agencia de prensa de Charles-Louis Havas Belard (que era judío), y estas se repartieron la cobertura del mundo en lo que se conoció como “El gran anillo”.

jueves, 13 de agosto de 2026

ORACIONES EN TERREMOTO: HISTORIA Y ACTUALIDAD

 
En menos de dos meses, hemos visto que han ocurrido fuertes terremotos en Venezuela (24 de Junio) y Colombia (10 de Agosto), que han dejado en total miles de muertos, heridos y muchas edificaciones destruidas o severamente dañadas.
  
Si bien es imprudente establecer un nexo casual unívoco entre un terremoto específico y un pecado específico y una afrenta a la justicia asociar los pecados de unos con los castigos de otros, esto no significa que no haya relación entre los desastres naturales y la condición pecaminosa de la humanidad después de la caída de Adán y Eva, ni que Dios no intervenga en el mundo que Él creó (de otro modo, ¿para qué entonces la noción de la Providencia?, o ¿para qué rezar?).

Podríamos citar en este sentido a todos los Papas antiguos hasta Pío XII inclusive, y no pocos santos (cf. las palabras de San Aníbal María de Francia en la predicción del terremoto de Messina, o los Avisos de la Providencia de San Alfonso María de Ligorio). Pero vamos a centrarnos en las oraciones en prevención o en ocasión de terremoto, sin mayores comentarios en ellas, recordando que la ley de oración sigue la ley de la creencia: «obsecratiónum quóque sacerdotálium sacraménta respiciámus, quæ ab Apóstolis trádita, in toto mundo átque in omni cathólica Ecclésia unifórmiter celebrántur, ut legem credéndi lex státuat supplicándi [consideremos también las fórmulas sagradas de las oraciones sacerdotales, que, transmitidas por los Apóstoles, se recitan uniformemente en todo el mundo y en toda la Iglesia Católica, de modo que la norma de la oración establece la norma de la fe]» (San Próspero de Aquitania, De la gracia de Dios y el libre arbitrio contra el Colador. En Migne, Patrologia Latina, vol. 51, cols. 209–210).
  
Además de la invocación «A flagéllo terræmótus» en la Letanía de los Santos, en la liturgia constan varias oraciones donde se alude a los terremotos y se implora la protección divina, al tiempo que se reconoce que estos son signos de su indignación.
  
En la reconstrucción del Nocturno (Maitines) en el Oficio monacal hispánico por dom Jorge Pinell y Pons OSB (“Las horas vigiliares del Oficio monacal hispánico”. En Litúrgica, n.º 3. Abadía de Montserrat 1966, pág. 311), basándose en el Códice Regio de la Universidad de Salamanca, el Códice Compostelano y el Códice Londinense, el segundo responsorio para los sábados es el siguiente:
℟. Qui réspicis in terram, et facis eam trémere, * miserére nobis, Dómine [Tú que miras la tierra, y la haces temblar, * Ten piedad de nosotros, Señor].
℣. Ad te levámus óculos nostros, qui hábitas in cœlis [A Ti, que habitas en los Cielos, levantamos nuestros ojos] (Solo en el Códice Londinense).
℣. Peccávimus cum pátribus nostris, injúste égimus, iniquitátes fécimus. P. Miserére nobis, Dómine [Pecamos como nuestros padres, procedimos injustamente, cometimos iniquidad. Ten piedad de nosotros, Señor].
La primera antífona, inspirada en el salmo 103, 2, aparece en la letanía de San Martín en el Misal Stowe.

En el antifonario de la abadía de Nonantola, y como parte de la letanía en el día segundo de las Rogativas menores en el rito de Lyon (en Edmundo Martène OSB, De antiquis Ecclesiae Ritibus, tomo III. Venecia, imprenta de Juan Bautista Bonelli 1783, pág. 188) y en la letanía después de la hora tercia en el Breviario Ambrosiano, consta la siguiente antífona: «Propter peccáta nostra, Deus, commovísti terram et conturbásti eam. Sana, Dómine, contritiónes ejus, quóniam motus est» (Por nuestros pecados, oh Dios, conmoviste la tierra y la llenaste de turbación. Sana, Señor, sus heridas, porque se ha movido).

Luego de la secuencia sísmica que asoló los Apeninos entre el 14 de Enero y el 2 de Febrero de 1703, el Papa Clemente XI aprobó estas oraciones votivas para la Misa durante las emergencias de terremotos:
  • ORATIO
    Omnípotens sempitérne Deus, qui réspicis terram, et facis eam trémere: parce metuéntibus, propitiáre supplícibus; ut cujus iram terræ fundaménta concutiéntem expávimus, cleméntiam contritiónes ejus sanántem júgiter sentiámus. Per Dominum (Omnipotente y sempiterno Dios, que miras la tierra y la haces temblar, perdona a cuantos Te temen, atiende nuestra súplica y, después de haber temido tu enojo que sacude los cimientos de la tierra, podamos luego experimentar tu clemencia que repara las ruinas. Por Jesucristo nuestro Señor).
  • SECRETA
    Deus, qui fundásti terram super stabilitátem suam, súscipe oblatiónes et preces pópuli tui: ac treméntis terræ perículis pénitus amótis, divínæ tuæ iracúndiæ terróres, in humánæ salútis remédia convérte; ut, qui de terra sunt, et in terram reverténtur, gáudeant se fíeri sancta conversatióne cœléstes. Per Dóminum. (Oh Dios, que fundaste la tierra sobre sus cimientos, recibe las oblaciones y súplicas de tu pueblo, y una vez alejados todos los peligros de este temblor de tierra, convierte los terrores de tu divina ira en remedios de humana salvación, para que quienes fueron hechos de la tierra y a ella han de volver puedan regocijarse por tu preservación y se hagan ciudadanos del Cielo. Por Jesucristo nuestro Señor).
  • POSTCOMMUNIO
    Tuére nos, Dómine, quǽsumus, tua sancta suméntes: et terram, quam vídimus nostris iniquitátibus treméntem, supérno múnere firma: ut mortálium corda cognóscant, et te indignánte tália flagélla prodíre munéribus: et te miseránte cessáre. Per Dóminum. (Suplicámoste, ¡oh Señor!, que protejas a cuantos hemos recibido tus Sacramentos, y por tu celestial don afirma la tierra que hemos visto temblar por nuestras iniquidades, para que los corazones de los mortales sepan que tales azotes vienen cuando eres ofendido, y cesan por tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor).
  
Y finalmente, mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos de fecha 13 de Febrero de 1924, el Papa Pío XI aprobó la fórmula de bendición de equipo sismógrafo, y ordenó incluirla en el Apéndice del Ritual Romano:
Benedictio Seismograph
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
  
Orémus.
 
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui réspicis terram et facis eam trémere, hoc seismógraphon tua bene ✠  dictióne perfúnde: et præsta, ut signa terræ treméntis in ipso congruénter adnoténtur, et ad utilitátem plebis tuæ átque ad majórem tui nóminis glóriam promovéndam recte intelligántur. Per Christum Dóminum nostrum [Omnipotente y sempiterno Dios, que miras la tierra y la haces temblar, derrama tu ben ✠ dición sobre este sismógrafo, y concede que registre adecuadamente las señales de los temblores de tierra y promueva su recto entendimiento, para utilidad de tu pueblo y para la mayor gloria de tu Nombre. Por Jesucristo nuestro Señor]. Amen.
  
Virgo María Dolorosíssima, esto nobis propítia et intercéde pro nobis. Sancte Emígdi, ora pro nobis, et in nómine Jesu Christi Nazaréni defénde nos, et hoc seismógraphon ab ímpetu terræmótus [Oh María, Virgen Dolorosísima, sénos propicia e intercede por nosotros. San Emigdio, ruega por nosotros, y en el nombre de Jesucristo Nazareno, defiéndenos y a este sismógrafo del ímpetu de los terremotos].
  
Se asperja el sismógrafo con agua bendita.
  
Después del Vaticano II, con su enfoque en el “Hombre Moderno”™ y que se enfatizó en la misericordia dejando la justicia en un segundo (o último) plano, Bugnini hizo mover el hacha contra las oraciones en tiempo de terremoto, reemplazando la colecta por este texto: 
Deus, qui fundásti terram super stabilitátem suam, parce metuéntibus, propitiáre supplícibus, ut, treméntis terræ perículis pénitus amótis, cleméntiam tuam iúgiter sentiámus, et, tua protectióne secúri, tibi serviámus gratánter. Per Dóminum [Dios omnipotente, que afirmaste la tierra sobre sus cimientos, te pedimos que disipes nuestros temores y escuches nuestras súplicas, para que, apaciguados los temblores de la tierra, experimentemos constantemente tu misericordia y, seguros de tu protección, te sirvamos con acción de gracias. Por nuestro Señor Jesucristo…].
Y se suprimieron las otras dos oraciones.
   
Repetimos, no pretendemos en este artículo atribuir culpas específicas (aunque las hay) ni conectarlas a los terremotos. Se trata de presentar cómo la Iglesia, en su ley de oración y creencia, presenta que las culpas colectivas provocan la ira divina manifestada en los desastres naturales y las conmociones sociales, pero al mismo tiempo llama a la conversión para atraer la misericordia. Y a tal propósito, queremos concluir con este responsorio del oficio de Maitines del 5.º domingo post-Octava de la Epifanía en el Breviario Gótico:
℟. Dómine, omnis consciéntia nostra rea est ante te: * Sed tu, Deus, potens es, mundáre nos a peccátis nostris; quía delícta nostra a te non sunt abscóndita [Señor, toda nuestra conciencia es culpable ante Ti * Pero Tú, Dios, que eres poderoso, límpianos de nuestros pecados, porque nuestros delitos no están ocultos ante Ti].
℣. Peccávimus cum Pátribus nostris, injúste égimus, iniquitátes fécimus. P. Sed tu, Deus, potens es, mundáre nos a peccátis nostris; quía delícta nostra a te non sunt abscóndita [Pecamos como nuestros padres, procedimos injustamente, cometimos iniquidad. Pero Tú, Dios, que eres poderoso, límpianos de nuestros pecados, porque nuestros delitos no están ocultos ante Ti].
℣. Glória, et honor Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto, in sǽcula sæculórum. Amen [Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén].
℟. Dómine, omnis consciéntia nostra rea est ante te: * Sed tu, Deus, potens es, mundáre nos a peccátis nostris; quía delícta nostra a te non sunt abscóndita [Señor, toda nuestra conciencia es culpable ante Ti * Pero Tú, Dios, que eres poderoso, límpianos de nuestros pecados, porque nuestros delitos no están ocultos ante Ti].

Rvdo. P. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
13 de Agosto de 2026 (Año Santo de Cristo Rey).
Fiesta de los Santos Mártires Hipólito y Casiano; de San Juan Berchmans y San Máximo el Confesor. Conquista de México-Tenochtitlán por Hernán Cortés. Fiesta de Nuestra Señora, Refugio de los Pecadores.

lunes, 10 de agosto de 2026

CUIDADO CON EL TAICHÍ

Traducción del artículo publicado en INTROIBO AD ALTARE DEI.
  
CUIDADO CON EL TAICHÍ
  

La parroquia de la secta del Vaticano II de Santa María en Nueva Jersey anuncia lo siguiente:
«El Taichí es un arte, y ejercicios meditativos de movimiento lento procedentes de China para mejorar la salud y el bienestar, y se basa en la “Ley de la Naturaleza”, que integra cuerpo y mente.
   
Los movimientos fluidos liberan una poderosa fuerza interior, el poder para la curación y el bienestar. 
   
Barbara Schaflin es instructora certificada y miembro del Instituto de Taichí para la Salud, especializada en taichí para la artritis y la prevención de caídas; taichí para la diabetes; taichí para la memoria; y taichí para la rehabilitación.
   
Desarrollados por el Dr. Paul Lam, un líder mundial en el campo del taichí para la mejora de la salud, sus programas de taichí para la salud cuentan con el apoyo de organizaciones y organismos gubernamentales de todo el mundo, entre ellos la Fundación para la Artritis, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC.gov) y el Consejo Nacional sobre el Envejecimiento (NCOA.org).
   
Más de 500 estudios médicos demuestran que el taichí mejora muchos aspectos de la salud, desde calmar la mente hasta reducir la presión arterial alta, mejorar el equilibrio para prevenir caídas, aliviar el dolor de la artritis, ayudar a personas con afecciones cardíacas y diabetes, y mucho más. Y lo que es más importante, el taichí aporta una sensación general de bienestar.
   
¿Te gustaría aprender un ejercicio de bajo impacto para mejorar tu salud y bienestar general? ¡Anímate a probarlo! Los participantes pueden elegir estar de pie o sentados durante la clase. 
   
Las clases se imparten en la PARROQUIA DE SANTA MARÍA, Camino Falange 1, Colts Neck, Nueva Jersey» (Véase stmaryscoltsneck.org/tai-chi-for-health). 

El taichí es una práctica esotérica. Sin embargo, algunos, como Paul Lam/Lín, la presentan como algo “diferente” y aceptable para la religión católica en su “forma revisada”. Muchos en la secta del Concilio Vaticano II están cayendo en la trampa, y algunas parroquias (como la de Santa María) están llevando a personas inocentes a situaciones peligrosas. Este artículo expondrá los peligros del tai chi, presentes tanto en su forma “pura” como en la “revisada”. 
  
(Nota: No me atribuyo el mérito de la información presentada. Simplemente recopilé fuentes, tanto en línea como impresas, y las plasmé en una publicación breve y legible para advertir sobre el peligro oculto del Taichí — Introibo). 

¿QUÉ ES EL TAICHÍ?
  
El taichí (en chino 太極, literal “supremo definitivo”; abreviación occidental de 太極拳/tàijí quán, literal “supremo puño definitivo”) es una práctica mente-cuerpo originaria de China, donde se practica como arte marcial. También conocido como “meditación en movimiento”, consiste en mover el cuerpo lenta y suavemente, respirando profundamente y meditando.  Quienes lo practican creen que favorece el flujo de una supuesta energía vital llamada “chi” (pronunciado “ki” o “jí”, y a veces escrito “ki” o “qi”), que regula el cuerpo, la mente y el espíritu. Para gozar de buena salud, el chi debe fluir libremente. El taichí también busca armonizar el “yin/yang”, dos fuerzas opuestas y complementarias del universo.

Los movimientos del taichí están diseñados para imitar los movimientos que se encuentran en la naturaleza, como los de los animales, uniendo así a los seres humanos con el mundo natural.

El Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM) de los Institutos Nacionales de Salud afirma que, si bien existen diferentes relatos sobre el origen del taichí, la explicación más consistente se refiere a un monje taoísta del siglo XII (de la religión pagana taoísmo) llamado Zhang Sanfeng (張  三 丰), quien observó los movimientos de cinco animales: un tigre, un dragón, un leopardo, una serpiente y una grulla. Concluyó que la serpiente y la grulla, mediante sus movimientos, eran las más capaces de vencer a oponentes fuertes e inflexibles. Zhang desarrolló una serie inicial de ejercicios que imitaban los movimientos de estos animales. Esta forma de movimiento se ha practicado en China durante siglos y sigue siendo una rutina diaria para decenas de miles de personas, especialmente para los ancianos.

Se introdujo por primera vez en Estados Unidos a principios de la década de 1970 y desde entonces ha ganado popularidad. Los defensores del taichí intentan convertirlo en el nuevo Yoga: un “ejercicio” que atraerá a mucha gente por su atractivo exótico y saludable. Las sesiones de taichí suelen ser clases grupales que duran aproximadamente una hora. Normalmente, un instructor guía a la clase a través de una serie de entre 20 y 100 movimientos de taichí que, en conjunto, conforman una “forma”. Cada forma puede tardar hasta 20 minutos en completarse. Cada forma tiene un nombre inspirado en la naturaleza que describe su acción general, como “agitar las manos como nubes” o “agarrar la cola del pájaro”.

Mientras realizan estos movimientos, se les pide a los estudiantes que se concentren en el punto justo debajo del ombligo, considerado el centro por donde fluye el chi. El profesor anima a la clase a realizar todos los movimientos de forma lenta y meditativa, y a concentrarse en la respiración profunda. Al final de la clase, suele haber un ejercicio de relajación y meditación.

Los practicantes recomiendan practicar taichí durante unos 15 a 20 minutos dos veces al día en casa, ya que se afirma que la práctica regular es esencial para dominar las formas y lograr resultados duraderos.

La gente practica taichí por diversas razones: para mejorar su condición física y equilibrio, aliviar el dolor y la rigidez (especialmente la causada por la artritis) y mejorar el sueño. Al igual que el yoga, el taichí tiene un origen pagano y esotérico. 

EL TAICHÍ Y EL TAO
  
El taichí se basa en la creencia en el Tao (道) que es la religión del taoísmo, una religión que surgió del chamanismo chino primitivo. En la antigua religión china del taoísmo, el Tao impersonal es la fuente de todo lo que existe. Sin embargo, se supone que el Tao no puede describirse con palabras. En el famoso texto taoísta de los siglos III/IV a. C., el Dàodé jīng (道德經, “Libro del Camino y la Virtud”), se afirma: «El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno» (la lógica no tiene cabida en las religiones paganas orientales. Decir algo sobre el Tao, incluso afirmar que no se puede describir, es, de hecho, describirlo).

El Tao se define literalmente como “el camino” o “la vía”. Es un principio universal que subyace a todo, desde la creación de galaxias hasta la interacción de los seres humanos: 
«El Tao (o Dào) es difícil de definir, pero a veces se entiende como el camino del universo. El taoísmo enseña que todos los seres vivos deben vivir en armonía con el universo y la energía que contiene. El Chi, o Qi, es la energía presente en todo el universo y que lo guía» (Véase education.nationalgeographic.org/resource/taoism). 
Seguir el Tao implica el principio de wúwéi (無為, literalmente “inacción”):
«Wúwéi significa vivir de acuerdo con la verdadera naturaleza del mundo, o al menos sin obstaculizar el Tao, dejando que las cosas sigan su curso natural» (Véase bbc.co.uk/religion/religions/taoism/beliefs/concepts.shtml).
Según las enseñanzas taoístas, la verdad del Tao solo puede comprenderse indirectamente, a través de la experiencia o mediante una vida iluminada. La felicidad se alcanza viviendo en armonía con el Tao, que es el flujo del universo. Esta creencia no contempla un Dios personal (aunque el taoísmo sí reconoce deidades y seres divinos no eternos, lo cual podría deberse a la fusión de las enseñanzas taoístas con religiones animistas indígenas). 

Refiriéndose al Tao, el maestro taoísta Wénzǐ afirma que:
«El Camino no tiene ni delante ni detrás, ni a la izquierda ni a la derecha: todas las cosas son misteriosamente iguales, sin bien ni mal» (Véase Enseñanzas adicionales de Laozǐ, Iluminación sutil, 21, [1992], pág. 109).  
No existe la vida ni la muerte porque «la vida y la muerte son una, lo correcto y lo incorrecto son lo mismo» (Libro de Zhuāngzǐ, citado en Religiones del mundo, Geoffrey Parrinder, pág. 333). 

De esta y otras fuentes, vemos que el Tao es impersonal, indescriptible, un principio, amoral y parte del universo creado que guía y unifica todo. Es la herejía del panteísmo condenada en el Concilio Vaticano de 1870.
«Canon 1.º Si alguno negare al único Dios verdadero, Creador y Señor de las cosas visibles e invisibles: sea anatema. 

Canon 2.º Si alguno fuere tan osado como para afirmar que no existe nada fuera de la materia: sea anatema. 

Canon 3.º Si alguno dijere que es una sola y la misma la substancia o esencia de Dios y la de todas las cosas: sea anatema. 

Canon 4.º Si alguno dijere que las cosas finitas, corpóreas o espirituales, o por lo menos las espirituales, han emanado de la substancia divina; o que la esencia divina, por la manifestación y evolución de sí misma se transforma en todas las cosas; o, finalmente, que Dios es un Ser universal e indefinido que, determinándose a Sí mismo, establece la totalidad de las cosas, distinguidas en géneros, especies e individuos: sea anatema» (Constitución dogmática “Dei Fílius”).

EL YIN Y EL YANG
  
En el taoísmo pagano, el Yin representa el principio femenino y el Yang el masculino. Cada uno se asocia con la naturaleza, según las enseñanzas taoístas: el Yin es la oscuridad, el agua, la receptividad, la luna; mientras que el Yang es la luz, la sequedad, la actividad, el sol, y así sucesivamente. Las fuerzas del Yin y el Yang constituyen la esencia de la creación y la matriz de todos los aspectos de la vida, incluyendo los órganos físicos y las fuerzas invisibles que residen en el interior de la persona.

Desde este punto de vista, el equilibrio es lo ideal:
«Un aspecto central del contexto histórico del chi en la Medicina Tradicional China es la idea de equilibrio y armonía. Los antiguos médicos chinos buscaban comprender la dinámica del yin y el yang, las fuerzas complementarias presentes en todos los aspectos de la vida. El chi era considerado el mediador entre el yin y el yang, y su equilibrio era esencial para la salud integral» (Ver polltopastern.com/post/the-world-of-chi#:~:text=Balance%20and%20Harmony&text=Ancient%20Chinese%20physicians%20sought%20to,was%20essential%20for%20overall%20health). 
La búsqueda del equilibrio también se aprecia en la popular saga cinematográfica de La guerra de las Galaxias de George Lucas, quien estuvo influenciado por religiones paganas orientales, en particular el taoísmo y el budismo. La Fuerza en la película es como el chi, y los lados oscuro y luminoso de la Fuerza se corresponden en muchos sentidos con el Yin y el Yang. 

El equilibrio entre el yin y el yang se busca constantemente mediante diversas técnicas para lograr la armonía entre el cielo y la humanidad, y entre la humanidad y la tierra. Esto también se aplica a las prácticas de sanación energética paganas y ocultistas orientales, como el Reiki y el taichí. 

LA FUERZA OSCURA DEL TAICHÍ
  
Los movimientos del taichí buscan manipular el chi externo e interno para alcanzar la armonía entre el ser, la naturaleza y los cielos, así como equilibrar el Yin-Yang. Esta información es fácil de encontrar en internet.
«La práctica del taichí es la interpretación física de la filosofía taoísta, una enseñanza basada en la creencia en la unidad de todas las cosas que existen en el universo.

En esta sesión inicial, aprenderás la fuerza fundamental, espiral y en espiral del taichí en sus primeras manifestaciones. Descubrirás cómo este movimiento inicial de taichí activa las energías Yin y Yang del cuerpo y distribuye el Qi por todo tu ser… y profundizarás para descubrir el papel de la mente en la armonización de las polaridades Yin y Yang» (Consulta theshiftnetwork.com/course/01HLiang02_23). 
El taoísmo dio origen a un conjunto de prácticas profundamente ocultas (hechicería) que implican la manipulación del chi, y la línea entre lo que parece ser el lado edificante del taoísmo y el lado oscuro es muy delgada. En una página que ofrece un video sobre “La hechicería taoísta y sus prácticas culturales”, el autor escribe:
«La práctica de la magia taoísta se presentará a través de sus dos ramas: la alquimia externa (wàidān/外丹) y la alquimia interna (nèidān/內丹). Hablaremos sobre los objetivos espirituales más profundos de la práctica de la magia taoísta y lo que miles de años de experiencia y sabiduría nos enseñan sobre cómo alcanzarlos.
   
Se ofrecerán consejos para principiantes, como comenzar a trabajar con Jiǔtiān Xuánnǚ (九天 玄女), la Dama del Noveno Cielo, la recitación del Gran Mantra de la Compasión de Kuan Yin y otras ideas para explorar la dirección que tenga más sentido para ti» (Ver benebellwen.com/2019/01/10/taoist-sorcery-and-its-cultural-practice). 
La hechicería taoísta existe desde hace mucho tiempo y se basa en las mismas creencias y principios paganos/ocultos que el taichí. El taichí incorpora la meditación pagana/oculta y a veces se le llama “meditación en movimiento”, porque se debe usar la “atención plena” para tomar conciencia de los movimientos y del “yo interior”. 

El taichí, al igual que el yoga, utiliza la meditación oriental y se basa en el panteísmo, la idea herética de que la realidad es idéntica a la Divinidad y que todas las cosas componen un “dios” inmanente y omnipresente. El objetivo del practicante de taichí/yoga es unificarse con el “ser divino” o “Ser Divino”. Mediante la meditación taichí, la persona intenta desconectarse de la mente consciente para alcanzar un estado alterado de conciencia. Esta disociación busca permitir que la persona se convierta en “una” con “lo Divino”. Incluso aquellos que no alcanzan tales estados alterados, se exponen involuntariamente a una cosmovisión decididamente pagana y a una posible posesión demoníaca. La idea de ser “divino” es lo opuesto al cristianismo, que nos dice que somos pecadores que necesitamos la redención del Dios-Hombre Jesucristo.

Cuando se etiquetan las técnicas de taichí como «técnicas de relajación» o «formas de reducir el estrés y hacer ejercicio para la salud», se induce a error. La meditación católica tradicional consiste en la atención consciente, concentrada, reflexiva y cognitiva a Dios, como cuando se medita en los misterios del Santísimo Rosario. La meditación taichí produce un estado alterado de conciencia.

Según la Fundación Taichí:
«El taichí, arte marcial chino milenario y ejercicio mente-cuerpo, caracterizado por sus movimientos lentos y deliberados y su énfasis en la relajación y el equilibrio, suele considerarse una forma de ejercicio suave o un método para aliviar el estrés. Sin embargo, para algunos practicantes, también puede ser una puerta de entrada a experiencias místicas.
   
Las experiencias místicas suelen describirse como momentos de unidad con algo superior a uno mismo, una sensación de conexión con el universo o un vínculo con un reino divino o espiritual. Estas experiencias pueden ser profundas y transformadoras, dejando cambios duraderos en la perspectiva de la vida y del mundo. Entonces, ¿cómo puede el taichí ayudar a acercarse a los reinos místicos de la conciencia? Existen varios factores que pueden contribuir:
  • La armonía del cuerpo y la mente: Además de ser un arte marcial, el taichí puede considerarse una práctica elegante que armoniza el movimiento y la consciencia. Quienes lo practican suelen describir una sensación de meditación fluida, donde cada movimiento se conecta a la perfección con el siguiente. Esta sincronización de cuerpo y mente crea un entorno propicio para experiencias trascendentales.
  • Atención plena en movimiento: Los movimientos lentos y deliberados del taichí invitan a quienes lo practican a estar plenamente presentes en el momento. Este estado elevado de consciencia se convierte en una puerta de entrada a experiencias místicas, permitiendo a las personas trascender lo ordinario y conectar con aspectos más profundos de sí mismas.
  • Flujo energético y Qi: El taichí se basa en el concepto de Qi, la energía vital universal que fluye por el cuerpo. Mediante los movimientos suaves y rítmicos del taichí, quienes lo practican buscan cultivar y equilibrar su Qi. Este flujo equilibrado de energía puede abrir caminos hacia una mayor consciencia y conexión con el universo.
  • Quietud dentro del movimiento: A pesar de la naturaleza dinámica del taichí, cada movimiento posee una quietud singular. Esta combinación paradójica de movimiento y quietud es una metáfora de la vida misma, que anima a quienes lo practican a encontrar la serenidad en medio del caos, un elemento clave para la búsqueda de experiencias místicas.
  • Conectando con la naturaleza: El taichí incorpora posturas y movimientos inspirados en la naturaleza, imitando el flujo y reflujo de los elementos. A medida que los practicantes se mueven en armonía con estos patrones naturales, surge una profunda conexión con la naturaleza. Esta comunión con la naturaleza se convierte en un canal para experiencias místicas, al conectar con una energía universal superior.
  • El viaje hacia adentro: Más allá de las posturas físicas, el taichí es un viaje interior. Mediante la práctica constante, las personas pueden ir despojándose del ego y tomando mayor conciencia de las diferentes dimensiones de su ser. Este aspecto introspectivo del taichí invita a los practicantes a explorar las profundidades menos egocéntricas de su ser y a conectar con la esencia universal que trasciende la identidad individual».
(Véase taichifoundation.org/unveiling-the-mystical-tai-chi-as-a-gateway-to-profound-experiences; el énfasis es mío). 

Por lo tanto:
  • El taichí se basa en una cosmovisión pagana y panteísta que es herética.
  • Los movimientos del taichí se incorporan a la meditación pagana/ocultista con la intención de inducir estados alterados de conciencia y promover falsas “experiencias místicas”.
  • El taichí es una puerta oculta/pagana para aceptar una cosmovisión falsa y herética, y abrirse a fuerzas demoníacas, incluso a la posesión.
  • Lo que se vende como “curación” y “salud” son en realidad prácticas ocultas.
Si crees que eso es una exageración, según El arte del taichí:
«Cuando se habla de espiritualidad, la gente también piensa en sanación, y con razón. Parte de la espiritualidad es que constituye una tradición sanadora. La medicina y la espiritualidad han estado interconectadas desde hace mucho tiempo. Existen otras tradiciones curativas que provienen de los médicos griegos, los chamanes *, así como de los practicantes de la medicina tradicional china. Estas tradiciones no buscan curar enfermedades, sino que sirven como un medio para liberar y fortalecer el espíritu.

El chamanismo es una antigua tradición curativa y, además, una forma de vida. Es una manera de conectar con la naturaleza y con toda la creación.

Analicemos la respiración, ya que está asociada con el crecimiento espiritual. Al exhalar, concentramos nuestra mente en exhalar profundamente de forma consciente, liberamos nuestro espíritu.  Y al liberarlo, deja de estar atado. Al inhalar conscientemente, nuestro espíritu comienza a expandirse y a fortalecerse» (Véase artoftaichi.com/blog/how-tai-chi-contributes-to-your-spiritual-growth; el énfasis es mío). 
  
¿EL TAICHÍ DEL Dr. PAUL LAM NO ES OCULTISTA Y ES SEGURO PARA QUE LO PRACTIQUEN LOS CATÓLICOS TRADICIONALISTAS?
  
En una palabra, NO. 
«Según el Dr. Paul Lam, de la Asociación Australiana de Taichí, las técnicas de respiración correctas son una parte importante de la meditación taichí y deben centrarse en dar y recibir energía. La premisa de esta técnica de meditación es muy sencilla: Lam recomienda que, al inhalar, se piense en absorber la energía vital y, al exhalar, liberarla. Esta técnica de respiración se puede aplicar a casi todas las meditaciones y movimientos de taichí, según Lam» (Véase gaiam.com/blogs/discover/4-tai-chi-meditation-techniques; el énfasis es mío). 
Del propio sitio web de Lam:
«El taichí es un ejercicio mente-cuerpo originario de la antigua China, donde comenzó como un famoso arte marcial. Hoy en día, se practica en todo el mundo como un ejercicio eficaz para la salud.
   
Es imposible describir este arte complejo en una sola frase. El taichí puede significar muchas cosas para diferentes personas, pero la práctica regular mejorará tu bienestar.
   
En esencia, el taichí es una meditación en movimiento que consiste en una serie de ejercicios suaves que armonizan la mente y el cuerpo. Su objetivo final es cultivar la energía vital interior (qi) para que fluya con suavidad y fuerza a través del cuerpo. Se trata de una experiencia tanto espiritual como física» (Véase taichiforhealthinstitute.org/what-is-tai-chi; el énfasis es mío).
¿BENEFICIOS PARA LA SALUD?
  
Sí, existen estudios revisados ​​por pares que demuestran que el taichí mejora el equilibrio y reduce el dolor articular, pero también hay afirmaciones exageradas, como la capacidad de perder grandes cantidades de peso en poco tiempo. Hay dos consideraciones importantes:
(1) la base del taichí es una “fuerza de energía vital” que nunca ha sido probada científicamente. Muchos de los efectos del taichí pueden replicarse o incluso superarse con caminatas rápidas, estiramientos y entrenamiento de resistencia. Los estudios muestran que los entrenamientos aeróbicos y de fuerza estándar ofrecen mejoras comparables en la condición física, la presión arterial y el control del peso.
(2) Tu alma es más importante que tu cuerpo. «Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?» (Marcos 8:36). ¿Por qué usar un método de movimiento impregnado de ideología y prácticas ocultistas/paganas (exponiéndote así a fuerzas demoníacas) cuando puedes obtener beneficios iguales o mejores con formas regulares de ejercicio? 

CONCLUSIÓN
  
En la secta del Concilio Vaticano II hay clérigos que apoyan y promueven la práctica del taichí, una práctica inherentemente pagana y ocultista. No se puede separar de su origen y representa un verdadero peligro espiritual. Así como el sacramento de la Extremaunción, cuyo efecto principal era salvar el alma, ha sido reemplazado por la inválida “Unción de los Enfermos”, cuyo enfoque principal es la salud física, la secta del Vaticano II también exalta enseñanzas y prácticas falsas y malignas bajo la promesa de sanación. No te dejes engañar.

jueves, 6 de agosto de 2026

SUSPENDEN FIESTAS PATRONALES EN SAYDNAYA POR LA REPRESIVA DEL RÉGIMEN DE CHARAA

En un movimiento sin precedentes, los cristianos de Saydnaya (Siria) han cancelado todas las celebraciones públicas de sus principales fiestas en agosto y septiembre, informó Solidaridad Cristiana Internacional.
  
Los consejos parroquiales de las iglesias greco-ortodoxa, siríaca y grecocatólica melquita anunciaron el día 4 de Agosto la suspensión de la Fiesta de la Transfiguración, Nuestra Señora de Saydnaya, Santa Sofía y la Exaltación de la Santa Cruz.
  

TRADUCCIÓN
Patriarcado de Antioquía y de todo Oriente para los grecocatólicos melquitas
Parroquia de Santa Sofía, Saydnaya

Declaración de los Consejos Parroquiales de los fieles greco-ortodoxos, ortodoxos siríacos y grecocatólicos melquitas de Saydnaya

Al acercarse las benditas fiestas de este año, expresamos nuestra profunda preocupación por la continua detención de varios jóvenes de nuestra ciudad, sin justificación clara ni base legal conocida, a pesar de los repetidos llamamientos a las autoridades competentes y las garantías dadas con respecto a su liberación en ausencia de pruebas en su contra.

También denunciamos las prácticas a las que están sometidos los habitantes de Saydnaya en el cruce fronterizo de Nuevo Yabús, en la frontera con el Líbano. Durante más de dos meses, muchos ciudadanos han estado retenidos allí durante largas horas y sometidos a controles y procedimientos considerados humillantes, que afectan por igual a jóvenes, ancianos y mujeres.

Condenamos además las persistentes campañas de incitación, difamación y amenazas dirigidas a los habitantes de Saydnaya en las redes sociales, así como el deterioro de la situación de seguridad, ilustrado recientemente por actos de robo y varios casos de secuestro.

En vista de esta situación, los consejos parroquiales, en coordinación con los padres Jorge Najmeh, Fanuel Najar y Taher José, deciden lo siguiente:
  1. Suspender todos los eventos públicos y celebraciones populares relacionados con la Transfiguración, la Fiesta de Nuestra Señora de Saydnaya, la Santa Cruz y Santa Sofía, limitando las conmemoraciones a los servicios litúrgicos y las celebraciones en las iglesias.
  2. Mantener esta suspensión hasta que los detenidos sean liberados, las personas secuestradas regresen, el expediente de Saydnaya se cierre y los procedimientos iniciados sin fundamento contra los jóvenes de la ciudad lleguen a su fin.
  3. Exigir justicia equitativa mediante la apertura de todos los expedientes pendientes, la identificación y el enjuiciamiento de los responsables de los secuestros, y la implementación de una auténtica reconciliación basada en la justicia, la ciudadanía, la libertad y el respeto de los derechos humanos.
  4. Afirmar el compromiso de los habitantes de Saydnaya con el ejercicio pacífico de sus derechos constitucionales para obtener una solución jurídica que garantice el regreso de sus seres queridos desaparecidos y la preservación de sus derechos legítimos.
   
Saydnaya, 4 de agosto de 2026
El original árabe (abajo) de la declaración tripartita enfatiza sobre las agresiones contra los residentes de Saydnaya, porque el tercer párrafo menciona además «las constantes provocaciones a las que son sometidos los jóvenes de la ciudad por varias autodenominadas “moscas electrónicas” (trolls en línea)».
   

La decisión se produce después de meses de detenciones arbitrarias, secuestros y creciente intimidación de la comunidad cristiana de la ciudad por las tropas del dictador fundamentalista islámico Ahmed Huseín al-Charaa alias Abu Mohamed al-Golani, que llegó al poder respaldado por Estados Unidos, Gran Bretaña y el régimen de Tel Aviv.

martes, 4 de agosto de 2026

EL QUE SE APARTA DE SU DEBER, ES ABANDONADO A SU SUERTE


«Para el mundano, la vida no es más que un espacio, que hay que atravesar lo más lentamente que se pueda por el camino más llano; pero no la considera así el cristiano, porque sabe que todo hombre es vicario de Jesucristo para trabajar en la redención de la humanidad por el sacrificio de sí mismo, y que, en el plan de esta grande obra, cada cual tiene un puesto señalado de toda eternidad, que puede, a su arbitrio, aceptar o rehusar. Sabe que si voluntariamente deserta del puesto que le ofrecía la Providencia en la milicia de las criaturas útiles, otro será favorecido con ese puesto, y él, extra fuga, será abandonado a su propia dirección en la ancha y corta vía del egoísmo».
  
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN.

sábado, 1 de agosto de 2026

PARA LO QUE QUEDÓ LA “CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL”…

Mientras se daba la invasión marroquí (impulsada por el miramamolín Mohamed VI el-Alaui, respaldada por la Entidad Sionista y Estados Unidos, con la inacción del régimen de Sánchez y el Puigmoltejo –que ayer se fue de vacaciones–, y el colaboracionismo de los donopas de la diócesis de Cádiz y Ceuta no menos que la Conferencia Episcopal y su director del Departamento de Migración el presbítero Fernando Redondo Pavón) a Ceuta, se captó está escena: Una mujer de ideología progre filmando desde su móvil la entrada de los invasores y diciéndoles con la mano que sigan adelante.
  

SIN PALABRAS…

viernes, 31 de julio de 2026

CARLSON: «LAS CORONA VACUNAS ENVENENARON A LA GENTE, Y FAUCI FUE UN DESASTRE».

Noticia tomada de RUSSIA TODAY.
  
TUCKER CARLSON AFIRMA QUE LA VACUNA CONTRA EL COVID “ENVENENÓ” A LA GENTE
«Es increíble que la gente se inyectara eso en el cuerpo», aseveró el periodista estadounidense.
   

Publicado: 30 jul 2026,  03:51 GMT
  
El periodista estadounidense Tucker Carlson denunció lo que considera efectos mortales de la vacunación contra el covid-19, así como la gestión de la emergencia sanitaria en Estados Unidos.
  
«¿Quiénes son las víctimas del covid? Personas a las que consideramos las mejores de nuestra sociedad: los pequeños empresarios que simplemente hacían lo suyo, dirigiendo su tienda o su negocio familiar. Fueron aplastados y eliminados en favor de Amazon, Netflix y Airbnb», afirmó Carlson en su pódcast publicado este miércoles.
  
«La vacuna contra el covid no impidió que la gente se contagiara. La envenenó. Disminuyó la tasa de fertilidad. Claramente aumentó la tasa de cáncer. Es increíble que la gente se inyectara eso en el cuerpo», agregó.
  
«La evidencia está llegando y no hay ninguna duda al respecto. La vacuna contra el covid fue muy mala. No era una vacuna, sino una especie de terapia génica extraña que se probó en toda la población de Occidente», concluyó.
  
Carlson criticó, asimismo, la gestión estadounidense de la crisis, responsabilizando a Anthony Fauci —entonces director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU.— de provocar «un verdadero desastre desde cualquier punto de vista». Aseveró que él y todos los gestores de la pandemia «mienten sobre todo lo relacionado con el covid», que la economía «se puso patas arriba» y que el país terminó con «un sistema de gobierno diferente» sin que nadie lo votara, todo «simplemente sucedió a causa del covid».

miércoles, 22 de julio de 2026

EL RIESGO DE SER INCRIMINADO CON SOFTWARE ESPÍA (Ya sabemos de quiénes…)

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.

«PUEDEN PLANTARTE PRUEBAS DE DELITOS EN EL CELULAR»: LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y EL RIESGO DE SER INCRIMINADO POR UN SPYWARE
  

Se dio la alarma en directo
En L’Aria Che Tira, el programa de La7, el ex número dos de la contrainteligencia italiana, Marco Mancini, pronunció una frase destinada a generar debate: al hablar del caso Paragon (cuyo software espía israelí Graphite, acabó en el centro de una investigación parlamentaria de Comite Parlamentario para la Seguridad de la República por su uso contra periodistas y activistas), Mancini explicó que estas herramientas no solo podían espiar un teléfono, sino también insertar material comprometedor sin el conocimiento del propietario, como fotografías, y luego provocar una detención basándose únicamente en la posesión de dicho material.
   
En una entrevista posterior, retomando el mismo tema, el ex agente 007 aclaró que Graphite es una herramienta particularmente insidiosa precisamente por su dificultad de detección, y que, además de sus funciones de vigilancia, también puede utilizarse para el chantaje: quienes reciben inadvertidamente cierto contenido corren el riesgo de ser arrestados y verse obligados a demostrar su inocencia. Añadió, con un toque de paradoja política, que si este tipo de herramienta estuviera realmente destinada a ser utilizada contra alguien, los objetivos naturales serían otros, no los periodistas que acabaron bajo vigilancia en el caso italiano.
   
En ese mismo contexto, y siguiendo hablando del caso Paragon, Mancini hizo hincapié en que el software espía ya había interceptado a alrededor de un centenar de personas y que, con estas herramientas, potencialmente se podría rastrear cualquier cosa; de ahí su petición de que los servicios secretos italianos aclaren públicamente quién autorizó qué.

No es ciencia ficción: la lógica técnica del riesgo.
La declaración de Mancini no es una invención ni una exageración propia de un programa de entrevistas televisivo. Es un temor compartido desde hace años por la comunidad internacional de ciberseguridad, que comenzó con estudios (como Citizen Lab) que han documentado en detalle el funcionamiento de programas espía similares, como Pegasus del Grupo NSO [fundado el 25 de Enero de 2010 por Niv Carmi, Omrí Lavie (abandonó la compañía un mes después de su fundación) y Shalev Hulio (ex miembros de la Unidad 8-200, la Unidad Central de Recolección de los Cuerpos de Inteligencia de las FDI), y con sede en Herzliya, cerca de Tel Aviv. Grupo NSO (subsidiaria del Grupo Q Cyber Technologies) es el nombre que utiliza en Israel, mientras que usa OSY Technologies en Luxemburgo, y en Norteamérica tiene una subsidiaria llamada Westbridge, aparte de los nombres con que pueda operar en otros países. Por su parte, el software espía Pegasus se ha utilizado para atacar a activistas de derechos humanos y periodistas en varios países, se utilizó para espionaje estatal contra Pakistán,  para vigilancia interna sin orden judicial de ciudadanos israelíes por parte de la policía israelí, y desempeñó un papel en el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi por agentes del gobierno saudí, N. del T.].

El principio técnico es tan simple como inquietante: el software espía de nivel estatal, capaz de acceder de forma profunda y persistente a un dispositivo, no está diseñado para ser atacado de forma exclusiva. Un sistema capaz de leer datos de un teléfono (mensajes, fotos, ubicación, micrófono, cámara) casi siempre también es capaz de escribirlos. No existe ninguna barrera técnica que obligue a la herramienta a limitarse a la vigilancia pasiva: la capacidad de manipular el contenido del dispositivo es inherente al mismo nivel de acceso requerido para espiarlo.

Esto significa que el riesgo que Mancini destacó no es una posibilidad remota, sino una consecuencia directa de las características técnicas de estos instrumentos. La verdadera pregunta no es «¿es posible?», sino «¿quién controla a quienes lo hacen y con qué garantías?».
   
La cuestión de las entidades privadas
Aquí reside la cuestión más delicada, que va más allá de una simple declaración televisada. Herramientas como Graphite (Paragon) o Pegasus (NSO Group) no son desarrolladas por agencias estatales, sino por empresas privadas que las venden a gobiernos clientes en todo el mundo. Esto crea una zona gris en cuanto a la responsabilidad:
  • ¿Quién controla físicamente el dispositivo? A menudo, el fabricante privado mantiene un papel activo en el mantenimiento, las actualizaciones y, en algunos casos, el funcionamiento técnico del sistema incluso después de haberlo vendido a un gobierno. La línea que separa el control estatal del control corporativo no siempre es clara.
  • ¿A quién se vende? Las investigaciones periodísticas del “Proyecto Pegasus”, llevado a cabo por un consorcio de medios de comunicación internacionales, han documentado el uso de estas herramientas por parte de gobiernos contra periodistas, abogados y disidentes en decenas de países.
Si una entidad privada, guiada por la lógica comercial en lugar del control democrático, puede vender esta capacidad a cualquiera que tenga los recursos para comprarla, el riesgo de abuso se multiplica.

Defenderse en los tribunales: una batalla desigual.
Admitir que la manipulación de pruebas digitales es técnicamente posible plantea una pregunta práctica e incómoda: ¿cómo puede uno defenderse realmente de ser una víctima?

El derecho procesal italiano prevé protección, pero con importantes limitaciones. El Código de Procedimiento Penal (artículos 234 y siguientes) regula la obtención y admisibilidad de pruebas digitales, y la Ley 48/2008 exige a la policía judicial que siga protocolos de adquisición rigurosos, que requieren una documentación detallada de la cadena de custodia digital. En teoría, el acusado puede designar a un perito técnico para impugnar la autenticidad de las pruebas.

El problema radica en la fragilidad inherente de las pruebas digitales: una vez que su integridad se ve comprometida, a menudo resulta imposible demostrar la manipulación, dado que los datos originales ya no están disponibles para su comparación. La jurisprudencia reconoce desde hace tiempo que el acceso indebido al dispositivo puede comprometer irreparablemente la autenticidad de la prueba, dejando a la defensa sin las herramientas necesarias para demostrar su discrepancia con el original.

Para complicar aún más las cosas, el software espía más sofisticado está diseñado para ser difícil de detectar y, a menudo, no persistente: muchas infecciones no dejan rastros visibles después de un simple reinicio del dispositivo, lo que significa que incluso un examen técnico exhaustivo puede no encontrar nada, no porque el software espía nunca haya estado allí, sino porque se “evaporó” antes del análisis.

El coste de la defensa: un problema de recursos, no solo de derecho.
Existe una herramienta gratuita de código abierto llamada Mobile Verification Toolkit (MVT) que permite buscar indicios de vulneración de seguridad en un dispositivo. Es útil para determinar si existe algún problema, pero requiere conocimientos técnicos avanzados (uso de la línea de comandos, sistemas Linux o macOS) y, lo que es más importante, carece de valor probatorio en un tribunal a menos que vaya acompañada de un informe pericial formal, con una cadena de custodia documentada y un perito certificado.
  
Un análisis forense apto para procedimientos judiciales —una copia certificada bit a bit del dispositivo, análisis con herramientas profesionales e informe técnico defendible ante un tribunal— tiene costes que pueden variar significativamente según la complejidad del caso, pero que, en la práctica, oscilan entre unos pocos miles de euros y, fácilmente, superan las decenas de miles en los casos más complejos. Estas cifras están fuera del alcance de muchas personas.

Este desequilibrio económico agrava el problema subyacente: quienes tienen recursos —un Estado, una empresa estructurada, una organización con medios técnicos y financieros— pueden permitirse atacar, pero quienes son sus víctimas a menudo no pueden permitirse defenderse al mismo nivel técnico.

El juicio como castigo, independientemente del resultado.
Finalmente, hay un último elemento, quizás el más inquietante, que surgió precisamente al considerar este escenario: incluso si una posible víctima demostrara su inocencia, el daño ya estaría hecho. Arrestos, registros, incautación de dispositivos, exposición mediática y, a menudo, daños irreparables a la reputación ocurren independientemente del resultado final del proceso. Esto es lo que los criminólogos a veces describen como la “pena del proceso” [También conocida como “Estigma procesal”, es la afectación emocional, social, económica y psicológica inherente a un proceso penal, independientemente de su resultado. No debe confundirse con la “pena del juicio”, la disyuntiva entre declararse culpable negociando con la fiscalía una pena menor así las pruebas sean ilegales y se renuncie a apelar, o arriesgarse a una condena mayor al ejercer el derecho a la defensa ante un tribunal o jurado, N. del. T.]: para quienes desean atacar a un objetivo difícil —un periodista, un magistrado o un abogado—, ni siquiera sería necesario obtener una condena. Bastaría con iniciar el proceso.

Conclusión
Es importante aclarar un punto: hasta la fecha, no existen casos públicos, confirmados judicialmente ni documentados periodísticamente en los que se haya utilizado software espía de este tipo para implantar pruebas falsas en un dispositivo. Lo que describe Mancini sigue siendo una capacidad técnica plausible, reconocida por expertos en seguridad, y no un abuso previo.

Sin embargo, esta declaración no debe descartarse como una simple provocación televisiva. Describe un riesgo técnicamente válido, reconocido desde hace años por la comunidad internacional de ciberseguridad, y que se vuelve aún más concreto por el hecho de que las herramientas capaces de generarlo son producidas y vendidas por entidades privadas.

Sin embargo, el verdadero problema no es solo tecnológico: es una cuestión de responsabilidad. ¿Quién decide a quién atacar, quién verifica que no haya abusos y qué garantías reales tienen los ciudadanos comunes —que carecen de recursos económicos comparables a los de un Estado— para defenderse de un ataque de este tipo? Mientras estas preguntas no tengan respuestas institucionales claras, la mera existencia de estas herramientas seguirá siendo un problema de seguridad colectiva, y no solo una hipótesis de debate público.