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sábado, 11 de abril de 2026

LAS PROFECÍAS DEL VIDENTE ZACARÍAS DE ARMENIA

«En cuanto a la gente del nuevo mundo, a quienes la vasta ambición y los proyectos seculares habían hecho, al mismo tiempo demasiado culpables, ciegos y necios, vi que después de una horrible lucha entre poder y poder, soberbio y soberbio, tiranía y tiranía, él también cayó bajo el dragón, y recibió, como precio de su loca cooperación, cadenas devoradoras. Con él cayeron bajo el dominio del primogénito del inframundo todos los demás pueblos de estos lugares, prematuramente envejecidos por la civilización y las iniquidades, con todas las islas de estos dos mares infinitos que envuelven el globo de Oriente a Occidente».

La “liberalización” en Europa Oriental probablemente involucraría el regreso al poder en Checoslovaquia de Dubček y sus asociados. Si se extendiera a la Alemania Oriental, se puede contemplar incluso la demolición del Muro de Berlín.
   
La aceptación occidental de la nueva “liberalización” como genuina crearía unas condiciones favorables para el cumplimiento de la estrategia comunista para Estados Unidos, Europa Occidental, e incluso, tal vez, Japón. La “Primavera de Praga” fue aceptada por Occidente, y no solo por la izquierda, como la evolución espontánea y genuina de un régimen comunista a una forma de socialismo demócrata y humanista a pesar del hecho que básicamente el régimen, la estructura del partido y sus objetivos permanecieron inalterados. Su impacto ya ha sido descrito. Una “liberalización” a mayor escala en la Unión Soviética y otros lugares tendría un efecto aun más profundo. Podría revivirse el eurocomunismo. Se imtensificaría la presión para los frentes unidos entre los partidos comunistas y socialistas y los sindicatos a nivel nacional e internacional. Esta vez, los socialistas podrían finalmente caer en la trampa. Los gobiernos de frente unido bajo fuerte influencia comunista podrían llegar al poder en Francia, Italia, y posiblemente otros países. En otros lugares, serían muy revividas la fortuna e influencia de los comunistas. El grueso de Europa podría volverse al socialismo izquierdista, dejando solo unas pocas bolsas de resistencia conservadora.

Anatoli Golitsin, New Lies for Old: The Communist Strategy of Deception and Disinformation (Nuevas mentiras por las viejas: La estrategia comunista de engaño y desinformación), 1984.

martes, 29 de abril de 2025

DE FALSOS CARDENALES, NO ESPEREMOS PAPAS VERDADEROS

Traducción del artículo publicado en CHRIST OR CHAOS.
  
UNA FALSA IGLESIA CON FALSAS DOCTRINAS, FALSOS RITOS LITÚRGICOS Y FALSOS CARDENALES NO PUEDE DARNOS VERDADEROS PAPAS

      
Dado el detalle incluido en Después de la muerte del apóstata argentino: Jorge Mario Bergoglio: El resultado final de sesenta y seis años de falsedades, no creo que haya algo más que hacer sino resumir algunos de los puntos destacados que he señalado cientos y cientos de veces antes, incluyendo la serie de dos partes de los últimos meses que he reformado para su republicación ayer, Lunes de Pascua. Así, trataré de hacer este resumen tan breve como sea posible mientras que toda la documentación necesaria ha sido referida en el comentario de ayer.

LA IGLESIA CONCILIAR NO ES LA IGLESIA CATÓLICA

Si bien es natural enfocarse en la escandalosa caricatura de revolucionario laico jesuita llamado en vida Jorge Mario Bergoglio, de los cuales salieron literalmente a montones cuando la revolución de Giovanni Battista Enrico Antonio María Montini avanzaba a toda velocidad como una locomotora desbocada, él es simplemente el producto de esa revolución y fue su más fiel evangelista montiniano.

Con esto en mente, por lo tanto, quiero que los lectores de este sitio web se centren en las siguientes verdades dogmáticas:

1. La Iglesia Católica es la esposa mística, virginal e inmaculada de su Divino Fundador, Cabeza Invisible y Esposo Místico, Nuestro Bendito Señor y Salvador Jesucristo. Por ello, es imposible que la Santa Madre Iglesia enseñe el error en su Magisterio Ordinario Universal.

693. Deducimos la infalibilidad de la Iglesia respecto al objeto primario: 1) de los decretos del Concilio Vaticano I; 2) de la definición de la infalibilidad papal; 3) de definiciones ulteriores que fueron preparadas sobre esta materia por el mismo Concilio Vaticano.
  1. Que el objeto de la infalibilidad son en sí las verdades reveladas fue definido por el Concilio Vaticano I: D [Denizger] 3011, 3020, 3069-3070.
  2. La tesis sobre el objeto directo y primario de la infalibilidad se considera implícitamente en la definición de la infalibilidad pontificia, ya que el Concilio dice que su objeto es la “doctrina acerca de la fe o de la moral”: D 3074.
El Secretario, Monseñor Grasser, en nombre del Comité para la Fe, al explicar a los Padres la definición del Concilio, dijo:
«En esta definición, se trata, en el punto 4, del objeto de la infalibilidad, que fue prometida para custodiar e interpretar todo el depósito de la fe. Por lo tanto, en general, se desprende claramente que el objeto de la infalibilidad es la doctrina de la fe o la moral. Ahora bien, en la misma palabra de Dios se contiene también, sin duda, que la infalibilidad se refiere, al menos, a lo que constituye per se el depósito de la fe, es decir, para definir los dogmas de la fe y, lo que es lo mismo, para condenar las herejías... La presente definición enuncia el objeto de la infalibilidad solo de forma general, al decir, concretamente, que es la doctrina de la fe y la moral... En este objeto, así expresado de forma general, la infalibilidad del Pontífice no se extiende ni menos ni más ampliamente que la infalibilidad de la Iglesia en sus definiciones de las doctrinas de la fe y la moral. Por lo tanto, así como nadie niega que sea herético negar la infalibilidad de la Iglesia al definir los dogmas de fe, en virtud de este decreto del Vaticano no será menos herético negar la infalibilidad del Sumo Pontífice en las definiciones de los dogmas de fe. Joachim Salaverri, SJ, y Michaele Nicolau, SJ,  Sacrae Theologiae Summa 1B — Sobre la Iglesia de Cristo y sobre la Sagrada Escritura. Traducido del latín por el Padre Kenneth Baker, SJ, y publicado por Keep the Faith, Inc. en 2015, pág. 255.
El Padre Salaverri explicó en una sección posterior que la infalibilidad de la Santa Madre Iglesia se extiende a los decretos emitidos por las Sagradas Congregaciones de la Curia Romana, incluyendo los de la Pontificia Comisión Bíblica, a los hechos dogmáticos, a los decretos disciplinarios, a la canonización de los santos, a los decretos litúrgicos e incluso al ámbito de las verdades especulativas relacionadas con el Sagrado Depósito de la Fe. Estos decretos y decisiones requieren el asentimiento externo e interno de todo católico sin excepción.

Esto es exactamente lo que el difunto Monseñor Joseph Clifford Fenton, editor de la American Ecclesiastical Review entre 1943 y 1963, escribió en un artículo de 1957 que ofrece una exégesis del significado de la Humani Generis del Papa Pío XII , 12 de agosto de 1950:
Los teólogos discuten y disputan legítimamente entre sí cuestiones doctrinales que el magisterio autorizado de la Iglesia Católica aún no ha resuelto. Una vez que dicho magisterio ha expresado una decisión y la ha comunicado a la Iglesia universal, el primer y más evidente resultado de su declaración debe ser el cese del debate sobre el punto decidido. Definitivamente, nadie actúa, ni podría actuar, como teólogo, como maestro de la verdad católica, al disputar una decisión tomada por la autoridad doctrinal competente del Cuerpo Místico de Cristo en la tierra.
  
Así pues, según la clara enseñanza de la  Humani generis , es moralmente incorrecto que cualquier persona sujeta al Romano Pontífice defienda una tesis que contradiga una enseñanza que el Papa, en sus Actas , ha establecido como parte de la doctrina católica. En otras palabras, es incorrecto atacar una enseñanza que, en una auténtica decisión doctrinal, el Soberano Pontífice ha impartido oficialmente como cabeza visible de la Iglesia universal. Esto es cierto siempre y en todas partes, incluso en aquellos casos en que el Papa, al tomar su decisión, no ejerció la plenitud de su magisterio apostólico al formular una definición doctrinal infalible .

La  Humani generis  no debe interpretarse como que un teólogo católico ha cumplido con su obligación respecto a una decisión doctrinal autorizada tomada por el Santo Padre y presentada en sus Actas publicadas cuando simplemente se ha abstenido de argumentar o debatir en contra de ella. La  Humani generis  recordaba a sus lectores que «este sagrado magisterio debe ser la norma inmediata y universal de verdad para cualquier teólogo en materia de fe y moral».[9] Además, insistía en que los fieles están obligados a evitar los errores que se acerquen más o menos a la herejía y a «seguir las constituciones y decretos por los cuales las malas opiniones de este tipo han sido proscritas y prohibidas por la Santa Sede».[10] En otras palabras, la  Humani generis  reclamaba el mismo asentimiento interno para las declaraciones del magisterio en materia de fe y moral que documentos anteriores de la Santa Sede habían enfatizado.

Cabe preguntarse por qué la  Humani generis  se tomó la molestia de mencionar algo tan fundamental y rudimentario como el deber de abstenerse de debatir un punto sobre el cual el Romano Pontífice ya ha emitido una decisión doctrinal y la ha comunicado a la Iglesia universal mediante su publicación en sus Actas . La razón se encuentra en el contexto de la propia encíclica. El Santo Padre nos ha informado sobre la situación existente que requirió la publicación de la Humani generis. Esta información se encuentra en el texto de dicho documento. Las dos frases siguientes nos muestran el tipo de condición que la  Humani generis  pretendía satisfacer y remediar:

Y aunque este sagrado magisterio debería ser la norma inmediata y universal de la verdad en materia de fe y moral para cualquier teólogo, como el organismo a quien Cristo el Señor confió todo el depósito de la fe —es decir, las Sagradas Escrituras y la divina Tradición— para su custodia, defensa y explicación, aun así,  el deber por el cual los fieles están obligados también a evitar aquellos errores que se acercan más o menos a la herejía, y por lo tanto a «seguir las constituciones y decretos por los cuales las malas opiniones de este tipo han sido proscritas y prohibidas por la Santa Sede», a veces se ignora como si no existiera. Lo que se dice en las encíclicas de los Romanos Pontífices sobre la naturaleza y la constitución de la Iglesia es habitual y deliberadamente ignorado por algunos con la idea de dar fuerza a una noción vaga que afirman haber encontrado en los Padres antiguos, especialmente los griegos. [11]

Hace seis años, el Papa Pío XII se enfrentó a una situación en la que algunos de los hombres privilegiados y obligados a enseñar las verdades de la sagrada teología habían pervertido su posición e influencia, burlando deliberadamente las enseñanzas de la Santa Sede sobre la naturaleza y la constitución de la Iglesia Católica.   Y, al declarar que es incorrecto debatir un punto ya decidido por el Santo Padre después de que dicha decisión se haya publicado en sus Actas , estaba reconociendo y condenando una práctica existente. De hecho, había individuos que contradecían las enseñanzas papales. Eran tan numerosos e influyentes que hicieron necesaria la redacción de la  Humani generis  para contrarrestar sus actividades. Estos individuos continuaban proponiendo enseñanzas repudiadas por el Soberano Pontífice en pronunciamientos anteriores. El Santo Padre, entonces, se vio obligado por estas circunstancias a pedir el cese del debate entre teólogos sobre temas que ya habían sido decididos mediante decisiones pontificias publicadas en las Actas .

El tipo de enseñanza y escritos teológicos contra los que se dirigía la encíclica  Humani generis  no destacaba por su excelencia científica. De hecho, era excepcionalmente pobre desde el punto de vista científico. Quienes la redactaron demostraron claramente que no comprendían la naturaleza y el propósito fundamentales de la sagrada teología. Para el verdadero teólogo, el magisterio de la Iglesia sigue siendo, como dice la  Humani generis  , la norma inmediata y universal de la verdad. Y la enseñanza del papa Pío IX en su  Tuas libenter  es tan válida hoy como siempre.

Español Pero cuando tratamos de aquella sujeción por la cual todos los estudiantes católicos de ciencias especulativas están obligados en conciencia a traer nuevos auxilios a la Iglesia con sus escritos, los hombres de esta asamblea deben darse cuenta de que no es suficiente que los eruditos católicos reciban y veneren los dogmas de la Iglesia arriba mencionados, sino que [deben darse cuenta también] que deben someterse a las decisiones doctrinales emitidas por las Congregaciones Pontificias y también a aquellos puntos de doctrina que son mantenidos por el acuerdo común y constante de los católicos como verdades y conclusiones teológicas que son tan ciertas que, aunque las opiniones que se oponen a ellas no pueden llamarse heréticas, aún merecen alguna otra censura teológica.[12]

Sin duda, es tarea del escritor en el campo de la sagrada teología beneficiar a la Iglesia con sus escritos. Asimismo, es deber del maestro de esta ciencia ayudar a la Iglesia con su enseñanza.   Quien recurre a los turbios trucos del minimismo para oponerse o ignorar las decisiones doctrinales tomadas por el Sumo Pontífice y plasmadas en sus Actas , en última instancia, está socavando su posición como teólogo . ( La autoridad doctrinal de las alocuciones papales ).

¿Hay más preguntas sobre el carácter vinculante de lo que un verdadero y legítimo Sucesor de San Pedro pone en los  Acta Apostolicae Sedis ?

Monseñor Joseph Clifford Fenton denunció " los trucos del minimismo para ignorar las decisiones doctrinales tomadas por el Soberano Pontífice y dejar por escrito sus 'Acta' ".

2. A pesar de todas las afirmaciones hechas por aquellos en el movimiento de “resistir mientras se reconoce”, que ha sido y sigue siendo nada más que un lamentable recrudecimiento del mismo galicanismo que los jansenistas en la Sorbona usaron para “condenar” La mística ciudad de Dios veinticinco años después de que el papa Clemente XI había dicho que el libro podía ser retenido y leído por todos los católicos sin ninguna duda (ver Un estudio de la defensa detallada de Dom Prosper Gueranger de La mística ciudad de Dios, parte uno , y Un estudio de la defensa detallada de Dom Prosper Gueranger de La mística ciudad de Dios, parte dos ), nunca ha habido y nunca puede haber un papa herético como tal está excluido por la misma Constitución Divina de la Santa Madre Iglesia. Un verdadero papa es en sí el garante de la ortodoxia doctrinal, no una figura similar a un presidente civil o primer ministro que está sujeto a la crítica y la burla.

San Roberto Belarmino, en quien los Padres del Concilio Vaticano I se basaron ampliamente al estudiar la infalibilidad papal, defendió a los papas que se consideraban heréticos. Dom Prosper Gueranger lo hizo en El Año Litúrgico , y el padre Joachim Salaverri ofreció el siguiente breve resumen que refutaba la afirmación de que ha habido papas heréticos:
1. El papa Liberio (352-366) firmó la fórmula de fe arriana o semiarriana. Por lo tanto, erró en la fe.

1) El hecho, históricamente, es probablemente una fábula, o al menos no hay certeza al respecto. [Nota: San Ambrosio: Kch 597; Rufino: Kch 715; las cartas genuinas de San Liberio: Kch 550-559; San Anastasio I, D 209; Silva-Tarouca, loc. cit. 90-95. Demuestra, a partir de su estilo, que las cuatro cartas atribuidas a Liberio son espurias (Kch 560-569); véase F. di Capua, Il ritmo prosaico nelle lettere dei Papi (1937), 236-247].

651 2. El papa Vigilio (540-555) condenó inicialmente los llamados Tres Capítulos en su primera Sentencia de 548; luego revocó la condena con su Ordenanza de 553; finalmente, los condenó con su segunda Sentencia de 554. Por lo tanto, se equivocó en uno u otro caso. Los llamados Tres Capítulos son: a) la persona y los escritos de Teodoro de Mopuestia; b) los escritos de Teodoreto de Cirense; c) la carta de Ibas de Edesa a Maris el Persa.

652 1. Estos hechos son históricamente ciertos: a) Vigilio, llevado a Constantinopla y detenido por el emperador Justiniano en 546, parece haber condenado, mediante su sentencia de 548, los Tres Capítulos, tal como el Emperador, mediante un decreto de 544, los había condenado previamente. El texto de esta Sentencia se ha perdido, por lo que desconocemos el significado y los límites de la condena. b) El mismo Vigilio, atemorizado por los peligros de cisma que su Sentencia había provocado, contra la voluntad del Emperador, promulgó su Ordenanza el 14 de mayo de 553, mediante la cual revocaba su primera Sentencia, y condenó las tesis heréticas por estar tomadas de los escritos de Teodoro y Teodoreto, pero afirmó que sus personas y la carta de Ibas, al no haber sido condenadas por el Concilio de Calcedonia, no debían ser condenadas en ese momento. c) Históricamente no es del todo seguro que Vigilio fuera el autor de la segunda Sentencia, con la que en el año 554 se confirma plenamente la condena de los "Tres Capítulos", que el 2 de junio del 553 el emperador Justiniano obtuvo del Concilio de Constantinopla II.

2) No se puede decir que el sujeto que define ex cathedra sea Vigilio debido a su primera Sentencia, pues, al haber sido obligado y detenido por el Emperador, carecía de la independencia necesaria para emitir un juicio infalible; ni tampoco lo es debido a la segunda Sentencia, porque o bien no es obra de Vigilio o, al menos, está sujeto al mismo delito de fuerza. Sin embargo, la Ordenanza, cuidadosamente preparada y libremente promulgada por Vigilio, puede considerarse con certeza su definición de ex cathedra.

3) El objeto de la definición infalible en la Ordenanza son únicamente las proposiciones dadas a Vigilio, tomadas de los escritos de Teodoro y Teodoreto, y también los cinco anatemas mediante los cuales se condena la doctrina de Nestorio y Eutiques. Los preceptos restantes son juicios disciplinarios o prudenciales sobre la pertinencia de condenar en 553 la persona de Teodoro, quien murió en paz con la Iglesia en 448, y la carta de Ibas, que el Concilio de Calcedonia en 451 no condenó. Sin embargo, su pertinencia era muy dudosa debido a los peligros de cisma en las Iglesias, especialmente en África. Por lo tanto, el Papa Vigilio no se contradijo en absoluto al definir ex cathedra, lo que había dicho previamente en su Ordenanza. 

653 3 El Concilio de Constantinopla II de 553, en contra de la Ordenanza de Vigilio, condenó los Tres Capítulos a petición del emperador Justiniano. Por lo tanto, existen dos definiciones infalibles que se contradicen.

1) El hecho es históricamente cierto, a saber, que los obispos reunidos en Constantinopla en 553 condenaron los Tres Capítulos para complacer al Emperador, en oposición al Papa Vigilio. 2) No es seguro que este Concilio se convirtiera en objeto de infalibilidad, excepto en 591 mediante la confirmación de San Gregorio Magno (ML 77,478). 3) El objeto o la doctrina de fe o moral definidos por el Concilio y por Vigilio, el Concilio añade una condena de la Carta de Ibae y de la persona de Teodoro, pero por buenas razones Vigilio consideró que debía abstenerse de esta condena adicional. Por lo tanto, no existe contradicción entre juicios como infalibles, sino, como mucho, un avance tanto en la definición de un dogma como en el juicio prudencial de oportunidad y decencia.

654. 2. El Papa Honorio (625-638) enseñó que hay una sola voluntad en Cristo: D 487-496. Por lo tanto, erró en la fe.

1) El hecho histórico es suficientemente cierto. 2) No puede decirse que el sujeto de la definición ex cathedra en este caso sea Honorio, pues muestra claramente que no era consciente de la gravedad de la cuestión: D 487. 3) El objeto de la definición, si acaso debería llamarse definición ex cathedra, no parece ser un error de fe, pues del contexto se desprende claramente que Honorio habla de la voluntad de Cristo, no como una sola físicamente, sino como una sola moralmente, por el acuerdo perfecto de las dos voluntades naturales del Hijo de Dios: D 487. Así que lo pondré en forma: distingo el antecedente: Honorio enseñó ex cathedra que hay una sola voluntad en Cristo, negó que enseñara con un grado inferior de autoridad, subdistingo: que en Cristo hay una sola voluntad moral, concedido; una sola físicamente, negado. 

655. 5. El concilio de Constantinopla III en 680 condenó al Papa Honorio como hereje: Kch 1082-84. Por lo tanto, Honorio erró en la fe al enseñar que hay una voluntad natural o física en Cristo.

1) El hecho: históricamente es cierto que el cuerpo de Obispos pretendió condenar a Honorio como hereje junto con otros herejes monotelitas. 2) No se puede decir que el sujeto de la definición infalible sea este cuerpo de Obispos, porque carece de la confirmación esencial y necesaria de la Cabeza, es decir, el Papa. 3) El objeto de la definición del Concilio confirmado por el Papa no fue la condena de Honorio por herejía (D 496-498), sino por negligencia al reprimir la herejía: Kch 1085-88. Por lo tanto, en la forma: distingo el antecedente. El Concilio de Constantinopla III como cuerpo sin su Cabeza esencial intentó condenar a Honorio como hereje, lo omito; como Cuerpo de las Cabezas o como Concilio confirmado por el Papa, subdistingo: condenó a Honorio por negligencia al suprimir la herejía monotelita, lo admito; por un error de fe o de la herejía monotelita, lo negamos.

656 6. Lo que suele objetarse contra Juan XXII en relación con la visión beatífica; contra Sixto V en relación con la Vulgata auténtica; contra Urbano VIII en relación con la cuestión de Galileo, y otros asuntos similares, en estos casos es muy cierto que no se trata de definiciones ex cathedra. Joachim Salaverri, SJ, y Michaele Nicolau, SJ,  Sacrae Theologiae Summa 1B — Sobre la Iglesia de Cristo y sobre la Sagrada Escritura . Traducido del latín por el Padre Kenneth Baker, SJ, y publicado por Keep the Faith, Inc. en 2015, pp. 237-239.

Este resumen es muy similar al prolongado análisis proporcionado por San Roberto Belarmino y, en el caso de Honorio, a la explicación contenida en la hagiografía de Dom Prosper Gueranger sobre el Papa San León II en  El Año Litúrgico.
   
El padre Salaverri también abordó si es posible que un Papa caiga en la herejía, señalando que San Roberto Belarmino y Suárez no creían que esto pudiera suceder jamás:
657 Apéndice ¿Puede el Papa, como persona privada, incurrir en herejía? Los teólogos debaten sobre esta cuestión.  Nos parece más piadoso y probable sostener que Dios, en su providencia, se asegurará de que el Papa nunca sea hereje. Pues esta opinión, sostenida por Belarmino y Suárez, también fue elogiada en el Concilio Vaticano I por el obispo Zinelli, secretario para la Fe, cuando dijo: «Dado que confiamos en la Providencia sobrenatural, creemos que es bastante probable que esto nunca suceda. Pues a Dios no le faltan los elementos esenciales, y por lo tanto, si permitiera semejante mal, no le faltarían los medios para preverlo» . (Joachim Salaverri, SJ, y Michaele Nicolau, SJ,  Sacrae Theologiae Summa 1B —Sobre la Iglesia de Cristo y sobre la Sagrada Escritura . Traducido del latín por el padre Kenneth Baker, SJ, y publicado por Keep the Faith, Inc., en 2015, pág. 240).
Los padres Francisco y Dominic Radecki, CMRI, resumen el asunto de la siguiente manera en su extenso y bien documentado  Tiempos Tumultuosos :
Un papa legítimo no puede contradecir ni negar lo que Cristo enseñó originalmente a su Iglesia. Un cambio esencial en la creencia constituye el establecimiento de una nueva religión.

El atributo de infalibilidad fue otorgado a los papas para que las doctrinas y enseñanzas reveladas de Cristo permanecieran intactas e inmutables para siempre. Es contrario a la fe y a la razón seguir ciegamente a un supuesto papa que intenta destruir la fe católica, pues se han documentado 41 antipapas. La infalibilidad papal significa que el Espíritu Santo guía y preserva a la Iglesia católica del error mediante la sucesión de papas legítimos que la han gobernado a lo largo de los siglos. Todos los católicos, incluido el Vicario de Cristo en la tierra, el papa, deben aceptar todos los pronunciamientos doctrinales de los papas anteriores. Estas enseñanzas infalibles constituyen un vínculo vital entre Cristo, San Pedro y sus sucesores.

Si un papa no aceptara ni creyera en todo este cuerpo de enseñanzas formuladas (el Depósito de la Fe), no podría ser católico. Dejaría de pertenecer a la Iglesia de Cristo. Si ya no pertenece a la Iglesia católica, no puede ser su cabeza. (Padres Francisco y Dominic Radecki, CMRI,  Tiempos Tumultuosos , p. 274.)

De hecho, el Satis Cognitum del Papa León XIII  , del 29 de junio de 1896, explica con bastante claridad que quienes se apartan incluso de una sola enseñanza de la Iglesia Católica caen de la fe y ya no pueden ser considerados católicos:
La Iglesia, fundada sobre estos principios y consciente de su oficio, no ha hecho nada con mayor celo y empeño que el que ha mostrado en la protección de la integridad de la fe. Por ello, consideró rebeldes y expulsó de sus filas a todos los que sostenían creencias sobre cualquier punto de doctrina diferentes a las suyas. Los arrianos, los montanistas, los novacianos, los cuartodecimanos, los eutiquianos, no rechazaron ciertamente toda la doctrina católica: abandonaron solo una parte de ella. Sin embargo, ¿quién ignora que fueron declarados herejes y desterrados del seno de la Iglesia? De igual manera, fueron condenados todos los autores de doctrinas heréticas que los siguieron en épocas posteriores. «No hay nada más peligroso que aquellos herejes que admiten casi todo el ciclo de la doctrina, y sin embargo, con una sola palabra, como con una gota de veneno, infectan la fe verdadera y sencilla enseñada por nuestro Señor y transmitida por la tradición apostólica» (Tratado de Fide Orthodoxa contra Arianos).

La práctica de la Iglesia siempre ha sido la misma, como lo demuestra la enseñanza unánime de los Padres, quienes solían considerar fuera de la comunión católica y ajeno a la Iglesia a quien se apartara en lo más mínimo de cualquier punto de doctrina propuesto por su Magisterio autorizado. Epifanio, Agustín y Teodoro elaboraron una larga lista de las herejías de su época. San Agustín señala que pueden surgir otras herejías, y que si alguien aprueba una sola de ellas, queda por el mismo hecho separado de la unidad católica. «Nadie que simplemente descree de todas (estas herejías) puede por esa razón considerarse católico o llamarse tal. Pues pueden existir o surgir otras herejías que no se exponen en esta obra nuestra, y si alguien se adhiere a una sola de ellas, no es católico» (S. Augustinus, De Haeresibus, n. 88).

La necesidad de este medio divinamente instituido para la preservación de la unidad, de la que hablamos, es insistido por San Pablo en su epístola a los Efesios. En ella, en primer lugar, los exhorta a preservar con todo esmero la concordia de espíritus: «Solicítennos guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Ef. 4, 3 y ss.). Y como las almas no pueden estar perfectamente unidas en la caridad a menos que las mentes concuerden en la fe, él desea que todos tengan la misma fe: «Un solo Señor, una sola fe», y esta sea tan perfecta que evite todo peligro de error: «para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina por la maldad de los hombres, con astucia y artimañas con las que acechan para engañar» (Ef. 4, 14). Y esto enseña que debe observarse, no solo temporalmente, «sino hasta que todos nos encontremos en la unidad de la fe... hasta la medida de la plenitud de Cristo» (13). Pero, ¿en qué ha puesto Cristo el principio primordial y el medio para preservar esta unidad? En que «Él constituyó a unos apóstoles, y a otros pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo» (11-12). (Papa León XIII,  Satis Cognitum , 29 de junio de 1896.)

El padre Francis X. Weninger, SJ, describió el papado de la siguiente manera apoyándose en la enseñanza de San Ambrosio de Milán:
Optato, el erudito y conocido obispo de Melevi (f390), es autor de un libro titulado «Contra Parmenianum», en el que invoca, contra algunos espíritus erráticos de su época, la autoridad de la Sede Romana, establecida por San Pedro. «Sabes», comenta, «y no te atreves a negar, que en Roma, Pedro estableció la Cátedra Episcopal, que él fue el primero en ocupar, asegurando así a todos los beneficios de la perfecta unidad». «In qua una Cathedra Uni ab omnibus servaretur».

Los mismos donatistas, conscientes de la creencia prevaleciente que consideraba a Roma como la maestra infalible de las naciones cristianas, tratando de dar a sus errores la apariencia de la ortodoxia, mantuvieron, en el centro del mundo cristiano, un obispo de su propia elección, para hacer creer a los fieles de África que Roma toleraba sus errores y permanecía en comunión con ellos.

Las opiniones de San Ambrosio (f. 397) sobre la prerrogativa de la Sede Romana se manifiestan tanto en sus declaraciones verbales como en su relación personal con el Sumo Pontífice. En una carta dirigida al Papa Siricio, en colaboración con otros obispos, el santo prelado expresa el siguiente sentimiento: « En las pastorales de Su Santidad, reconocemos el cuidado del pastor, que vigila la entrada del redil; que protege del mal al rebaño que le confió nuestro Señor; que, en definitiva, merece ser seguido y obedecido por todos. Como bien conoces a los tiernos corderitos del Señor, te mantienes en guardia contra los lobos y, como un pastor vigilante, evitas que dispersen el rebaño ». "Dignus, quern horno Domini audiant et sequantur; et ideo, quia nosti oviculas Christi, lupos deprehendis et ocurreris quasi providus pastor, ne inti morsibus perjidia ma feralique ululatu dominicum ovile dispergant. Pero la unidad del redil, aquí mencionada, exige sobre todo unidad de fe. (Padre Francis X. Weninger, SJ,  On The Autoridad apostólica e infalible del Papa al enseñar a los fieles y sobre su relación con el Concilio General , tercera edición, Nueva York: Sadlier and Company, 1890; Cincinnati, Ohio: John P. Walsh, 1890.)

En cumplimiento de una ordenanza del Papa, el santo Doctor [Ambrosio] expulsó a los jovinianos molestos de la ciudad episcopal de Milán.

En un discurso fúnebre por su hermano Sátiro, elogió el celo del difunto por la causa de la Iglesia Romana y aludió, con manifiesta satisfacción, a su costumbre de preguntar a todos los que encontraba por casualidad si estaban en comunión con la Sede de Pedro. Si Sátiro descubría que habían fallado en este aspecto, los reprendía, pues consideraba que con ello se habían separado de la comunión de toda la Iglesia.

En su sermón número cuarenta y siete, el santo planteó el principio: «Donde está Pedro, allí está la Iglesia». «Ubi Petrus, ibi ecclesia».  Si se admite este axioma, es evidente que Pedro y sus sucesores, al actuar como vicarios de Cristo, jamás pueden errar en decisiones doctrinales. Si pudieran, la propia Iglesia estaría equivocada. Pero esta suposición destruye la idea misma de la Iglesia. Por lo tanto, según San Ambrosio, Pedro y sus sucesores jamás pueden caer en el error . (Padre Francis X. Weninger, SJ,  Sobre la autoridad apostólica e infalible del Papa al enseñar a los fieles y sobre su relación con un Concilio General , Tercera edición. Nueva York: Sadlier and Company, 1890; Cincinnati, Ohio: John P. Walsh, 1890).

Nunca ha habido una circunstancia en la historia de la Iglesia Católica en la que individuos, tanto del clero como del laicado, hayan actuado de forma casi universal en todo el mundo como una especie de "supermagisterio" para supervisar la corrección de los decretos y decisiones papales. Es cierto que ha habido casos de esto limitados a diversas regiones en algún momento, razón por la cual el Papa Pío VI condenó el Sínodo ilegal de Pistoia y sus principios en  Auctorem Fidei , el 28 de agosto de 1794.

Sin embargo, nunca antes en la historia de la Iglesia Católica ha habido un período en el que un papa tras otro haya contradicho los decretos dogmáticos anteriores y se haya atrevido a cometer una blasfemia tras otra contra el honor, la majestad y la gloria de Dios. Es necesario reconocer que tal apostasía y blasfemia no provienen de Dios y que  no pueden  provenir de la Iglesia Católica. Me costó bastante tiempo comprenderlo, a pesar de las súplicas de una persona tras otra desde el 25 de noviembre de 1976. Hombres que hablan y actúan como los conciliaristas se han autoexpulsado de la Iglesia Católica. Millones y millones de católicos dieron su vida antes que siquiera dar la apariencia de blasfemias que se han vuelto comunes en la falsa iglesia del conciliarismo.

3.  Un verdadero Papa debe ser obedecido y reverenciado como Vicario de Nuestro Señor Jesucristo en la tierra, no desafiado ni vilipendiado como un necio necesitado de constante corrección y crítica por parte de los católicos, ya sean miembros de la jerarquía, el clero o los laicos.

¿Y cómo debe amarse al Papa? Non verbo neque lingua, sed opere et veritate. [No de palabra ni de lengua, sino con hechos y en verdad - 1 Jn iii, 18] Cuando se ama a una persona, se procura apegarse en todo a sus pensamientos, cumplir su voluntad, realizar sus deseos. Y si Nuestro Señor Jesucristo dijo de sí mismo: «Si alguien me ama, cumplirá mi palabra» [Jn 14, 23]  , por lo tanto, para demostrar nuestro amor al Papa, es necesario obedecerle .

Por eso, cuando amamos al Papa, no hay discusiones sobre lo que él ordena o exige, o hasta qué punto debe llegar la obediencia, y en qué cosas debe ser obedecido; cuando amamos al Papa, no decimos que no ha hablado bastante claro, casi como si estuviera obligado a repetir al oído de cada uno la voluntad claramente expresada tantas veces no sólo en persona, sino con cartas y otros documentos públicos; no ponemos en duda sus órdenes, añadiendo el pretexto fácil de los que no quieren obedecer: que no es el Papa quien manda, sino los que lo rodean; no limitamos el campo en el que puede y debe ejercer su autoridad; no ponemos por encima de la autoridad del Papa la de otras personas, por doctas que sean, que disienten del Papa, las cuales, aunque doctas, no son santas, porque quien es santo no puede disentir del Papa .

Este es el grito de un corazón lleno de dolor, que con profunda tristeza expreso, no por vuestro bien, queridos hermanos, sino para deplorar, con vosotros, la conducta de tantos sacerdotes, que no sólo se permiten debatir y criticar los deseos del Papa, sino que no se avergüenzan de llegar a la desobediencia descarada y flagrante, con tanto escándalo para el bien y con tanto daño para las almas. (Papa San Pío X,  Alocución Vi ringrazio  a los sacerdotes en el 50.º aniversario de la Unión Apostólica, 18 de noviembre de 1912, como se encuentra en: ( “¡Amad al Papa!” – sin peros ni condiciones: Para obispos, sacerdotes y fieles, San Pío X explica lo que realmente implica amar al Papa ).

QUIEN ES SANTO NO PUEDE DISENTIR DEL PAPA

Esto significa que aquellos que disintieron del “Papa Francisco” en la creencia de que era un verdadero y legítimo sucesor de San Pedro no son santos, o que el “Papa Francisco” no era Papa en absoluto, ya que nunca hubiera sido necesario oponerse a él y disentir de sus falsas enseñanzas si lo hubiera sido.

Además, el Papa León XIII explicó que ningún católico tiene derecho a criticar las acciones de un Soberano Pontífice reinante en ningún momento ni por ningún motivo:

Solo a los pastores se les dio todo el poder para enseñar, juzgar y dirigir; a los fieles se les impuso el deber de seguir su enseñanza, de someterse dócilmente a su juicio y de dejarse gobernar, corregir y guiar por ellos en el camino de la salvación. Por lo tanto, es absolutamente necesario que los fieles sencillos se sometan en mente y corazón a sus pastores, y que estos se sometan con ellos a la Cabeza y Pastor Supremo. En esta subordinación y dependencia residen el orden y la vida de la Iglesia; en ella se encuentra la condición indispensable para el bienestar y el buen gobierno. Por el contrario, si ocurriera que quienes no tienen derecho a hacerlo se atribuyeran autoridad, si se atrevieran a ser jueces y maestros, si los inferiores en el gobierno de la Iglesia universal intentaran ejercer una influencia distinta a la de la autoridad suprema, se produciría una inversión del verdadero orden, muchas mentes se verían sumidas en la confusión y muchas almas se apartarían del buen camino  ...

Sobre este punto, lo que debe recordarse es que en el gobierno de la Iglesia, salvo los deberes esenciales que impone su oficio apostólico a todos los Pontífices, cada uno puede adoptar la actitud que considere más adecuada según los tiempos y las circunstancias.  De esto solo él es el juez. Es cierto que para ello no solo posee luces especiales, sino aún más el conocimiento de las necesidades y condiciones de toda la cristiandad, por las cuales, es propio, su cuidado apostólico debe proveer. Tiene la responsabilidad del bienestar universal de la Iglesia, al cual está subordinada cualquier necesidad particular, y todos los demás sujetos a este orden deben secundar la acción del director supremo y servir al fin que este tiene en vista .  Dado que la Iglesia es una y su cabeza es una, también lo es su gobierno, y todos deben conformarse a esto.

Cuando se olvidan estos principios, se nota entre los católicos una disminución del respeto, de la veneración y de la confianza en aquel que les fue dado por guía; entonces se afloja aquel vínculo de amor y de sumisión que debe unir a todos los fieles con sus pastores, a los fieles y a los pastores con el Pastor Supremo, vínculo en el que se encuentra principalmente la seguridad y la salvación común .

Del mismo modo, olvidando o descuidando estos principios, se abre de par en par la puerta a las divisiones y disensiones entre los católicos, con grave detrimento de la unión, que es el signo distintivo de los fieles de Cristo, y que, en todo tiempo, pero particularmente hoy a causa de las fuerzas combinadas del enemigo, debería ser de interés supremo y universal, en favor del cual debe dejarse de lado todo sentimiento de preferencia personal o de ventaja individual.

Esa obligación, si bien incumbe generalmente a todos, es, podría decirse, especialmente apremiante para los periodistas. Si no estuvieran imbuidos del espíritu dócil y sumiso tan necesario para todo católico, contribuirían a difundir más ampliamente esos asuntos deplorables y a hacerlos más gravosos. Su tarea, en todo lo que concierne a la religión y que está estrechamente ligada a la acción de la Iglesia en la sociedad humana, es esta: estar completamente sujetos en mente y voluntad, como todos los demás fieles, a sus propios obispos y al Romano Pontífice; seguir y dar a conocer sus enseñanzas; someterse plena y voluntariamente a su influencia; y reverenciar sus preceptos y asegurar su respeto. Quien actuara de otra manera, sirviendo a los fines e intereses de aquellos cuyo espíritu e intenciones hemos reprobado en esta carta, fracasaría en la noble misión que ha asumido . Así, en vano se jactaría de atender al bien de la Iglesia y ayudar a su causa, no menos que quien se esforzara por debilitar o disminuir la verdad católica, o incluso quien se mostrara como su amigo demasiado temeroso.  (Papa León XIII,  Epistola Tua , 17 de junio de 1885.)

No solo se debe considerar que faltan a su deber quienes abierta y descaradamente repudian la autoridad de sus líderes, sino también quienes demuestran una disposición hostil y contraria mediante sus ingeniosas tergiversaciones y sus tratos indirectos y tortuosos. La verdadera y sincera virtud de la obediencia no se conforma con palabras; consiste sobre todo en la sumisión de mente y corazón .

Pero dado que tratamos aquí del cierre de un periódico, es absolutamente necesario que Nos exhortemos una vez más a los editores de revistas católicas a respetar como leyes sagradas la enseñanza y las ordenanzas mencionadas anteriormente y a no desviarse jamás de ellas. Además, que estén bien persuadidos y que esto quede grabado en sus mentes: si se atreven a violar estas prescripciones y a abandonarse a sus apreciaciones personales, ya sea prejuzgando cuestiones sobre las que la Santa Sede aún no se ha pronunciado, o lesionando la autoridad de los obispos arrogarse una autoridad que jamás podrá ser suya, que se convenzan de que es en vano que pretendan mantener el honor del nombre de católicos y servir a los intereses de la santísima y noble causa que se han comprometido a defender y glorificar .

Ahora, Nos, deseando profundamente que quienes se han extraviado recuperen la cordura y que la deferencia hacia los sagrados Obispos esté profundamente arraigada en los corazones de todos los hombres, en el Señor, le otorgamos a usted, Venerable Hermano, y a todo su clero y pueblo, una Bendición Apostólica, como muestra de Nuestra paternal buena voluntad y caridad. (Papa León XIII,  Est Sane Molestum , 17 de diciembre de 1888. El texto completo se puede encontrar en:  Est Sane Molestum , 17 de diciembre de 1888. Véase también   El Papa León XIII anula la popular postura de «resistir y reconocer »).

Hasta donde sé, nadie en el movimiento de "resistir mientras se reconoce" ha "reconocido" aún la   existencia  de Epistola Tua  y  Est Sane Molestum , y menos aún que ambas condenen la falsa afirmación de que se puede criticar abiertamente a un verdadero papa en cuestiones de fe y moral. Ambas cartas apostólicas fueron incorporadas al  Acta Apostolicae Sedis del Papa León XIII  y, por lo tanto, son vinculantes para la conciencia de todos los católicos del mundo sin reservas, excepciones ni reservas de ningún tipo.

Para resumir:
  • La Santa Madre Iglesia es infalible.
  • Ningún católico tiene derecho a poner en duda su enseñanza.
  • Ningún católico tiene derecho a desobedecer, desafiar y ridiculizar a un verdadero Papa.
JORGE MARIO BERGOGLIO FUE LA ENCARNACIÓN PERFECTA DE LOS ERRORES DEL CONCILIARISMO

Jorge Mario Bergoglio fue la encarnación perfecta de los errores del conciliarismo y, como tal, no fue el “Papa Francisco”, sino sólo el sexto en la actual línea de antipapas.

Esto es así porque Bergoglio, en línea con los documentos del Concilio Vaticano “Segundo” y el falso magisterio de sus cinco predecesores antipapales inmediatos, hizo guerra contra:
  1. La inmutabilidad de la verdad dogmática, que no es otra cosa que una guerra contra la propia inmutabilidad de Dios.
  2. La unicidad de la Iglesia a través de la “nueva eclesiología” y el falso ecumenismo para lograr una “unidad” que existe únicamente en la Iglesia Católica y no se puede perder nunca.
  3. La enseñanza dogmática de que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación.
  4. La ordenación de los fines propios del Santo Matrimonio.
  5. La reverencia que se debe a la Santísima Trinidad en la Sagrada Liturgia y, por tanto, la naturaleza misma de la Santa Misa como representación inefable e incruenta o perpetuación del Sacrificio sangriento de Sí mismo de Nuestro Bendito Señor y Salvador Jesucristo a Su Co-igual, Co-Eterno Dios el Padre en el madero de la Santa Cruz en expiación por nuestros pecados.
  6. Todo el tejido de la Teología Moral Católica al plantear una falsa dicotomía entre doctrina y misericordia y al afirmar muy categóricamente que no hay “blanco y negro” en asuntos relacionados con la Santa Pureza y que los pecadores impenitentes nunca deben ser obligados a una adhesión “inalcanzable” a los Mandamientos y/o a los seis preceptos de la Santa Madre Iglesia.
  7. El Reinado Social de Cristo Rey a través de la promoción de la “secularidad laica” y de la “bondad” inherente al estado civil religiosamente indiferente de la Modernidad.
  8. La invalidez del Pacto Mosaico como medio de santificación y salvación al contradecir directamente el hecho simple e irreformable resumido así por el Papa Pío XII en Mystici Corporis Christi , 29 de junio de 1943:
    28. Que Él completó su obra en la horca de la Cruz es la enseñanza unánime de los Santos Padres, quienes afirman que la Iglesia nació del costado de nuestro Salvador en la Cruz como una nueva Eva, madre de todos los vivientes. [28] «Y es ahora», dice el gran San Ambrosio, hablando del costado traspasado de Cristo, «que se edifica, es ahora que se forma, es ahora que se... moldea, es ahora que se crea... Ahora es cuando surge una casa espiritual, un sacerdocio santo». [29] Quien examine con reverencia esta venerable enseñanza descubrirá fácilmente las razones en las que se basa.

    29. Y, en primer lugar, por la muerte de nuestro Redentor, el Nuevo Testamento sustituyó a la Antigua Ley, que había sido abolida; entonces, la Ley de Cristo, junto con sus misterios, decretos, instituciones y ritos sagrados, fue ratificada para todo el mundo en la sangre de Jesucristo. Pues, mientras nuestro Divino Salvador predicaba en un ámbito restringido —no fue enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel[30]—, la Ley y el Evangelio estaban unidos en vigor;[31] pero en el patíbulo de su muerte, Jesús anuló la Ley con sus decretos,[32] fijó la escritura del Antiguo Testamento en la cruz,[33] estableciendo el Nuevo Testamento en su sangre derramada por toda la humanidad. [34] «De tal manera», dice San León Magno, hablando de la Cruz de nuestro Señor, «se efectuó una transición de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de los muchos sacrificios a una sola Víctima, que, al expirar nuestro Señor, el velo místico que cerraba la parte más íntima del templo y su secreto sagrado se rasgó violentamente de arriba abajo». [35]

    30. En la Cruz, pues, murió la Antigua Ley, para ser sepultada y portadora de la muerte, [36] a fin de dar paso al Nuevo Testamento, del cual Cristo había elegido a los Apóstoles como ministros idóneos; [37] y aunque había sido constituido Cabeza de toda la familia humana en el seno de la Santísima Virgen, es por el poder de la Cruz que nuestro Salvador ejerce plenamente el oficio de Cabeza en su Iglesia. «Pues fue mediante su triunfo en la Cruz», según la enseñanza del Doctor Angélico y Común, «que obtuvo poder y dominio sobre los gentiles»; [38] por esa misma victoria acrecentó el inmenso tesoro de gracias que, mientras reina en gloria en el cielo, prodiga continuamente sobre sus miembros mortales. Fue por su sangre derramada en la Cruz que se aplacó la ira de Dios y que todos los dones celestiales, especialmente las gracias espirituales del Nuevo y Eterno Testamento, pudieron entonces fluir de las fuentes de nuestro Salvador para la salvación de los hombres, sobre todo de los fieles. Fue en el madero de la Cruz, finalmente, donde tomó posesión de su Iglesia, es decir, de todos los miembros de su Cuerpo Místico; pues no habrían estado unidos a este Cuerpo Místico. (Papa Pío XII, Mystici Corporis , 29 de junio de 1943.)
  9. La exclusividad de Nuestro Bendito Señor y Salvador Jesucristo y Su Iglesia Católica como único medio de santificación y salvación humana mediante la constante alabanza de los “valores” y “valores” inherentes a toda falsa religión pagana imaginable y por el acuerdo de Abu Dhabi que se basa en el precepto talmúdico de “solidaridad” y no, como explicó el Papa Pío XI, la “Paz de Cristo en el Reino de Cristo”.
  10. La naturaleza monárquica y jerárquica de la Iglesia Católica a través de la “colegialidad episcopal” y el precepto montiniano de la “sinodalidad”, que Bergoglio hizo un elemento central de sus propios esfuerzos revolucionarios.
  11. El llamado constante de la Iglesia Católica a sus hijos a buscar la santidad mediante la oración, el ayuno y la mortificación, mediante los constantes ataques “papales” a la “mortificación” y mediante la eliminación del Novus Ordo de todos los días de ayuno obligatorios excepto el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Hay mucho más, pero la mayor parte de ese “mucho más” ha sido cubierto hasta el infinito , hasta la saciedad y simplemente destacado en Después de la muerte del apóstata argentino: Jorge Mario Bergoglio: El resultado final de sesenta y seis años de falsedades .

MIENTRAS ORAMOS POR UN VERDADERO PAPA

Debemos orar cada día por un verdadero y legítimo Suceso de San Pedro.

Un verdadero Papa no va a surgir del próximo cónclave ya que (a) ignorando el hecho de que el difunto Apóstata argentino ha llenado las “urnas”, por así decirlo, con “réplicas de Jorges” que las controlarán, los “cardenales” no son cardenales en absoluto ya que fueron designados por antipapas que carecían de autoridad alguna en la Iglesia Católica; y (b) incluso los llamados "cardenales" "conservadores" suscriben uno o más de los errores del conciliarismo, especialmente la inversión de los fines propios del matrimonio y el falso ecumenismo, y aquellos en el Rito Latino no creen que la abominación litúrgica del Novus Ordo sea inválida en su cara, sea dañina para las almas, o que, salvo aquellos en los Ritos Uniat de Oriente, los ritos "reformados" de consagración episcopal y ordenación sacerdotal sean inválidos, haciendo que la mayoría de los llamados "cardenales" laicos que no tienen más autoridad para elegir a un Sucesor de San Pedro que los "obispos" de la secta anglicana herética y cismática.

Dios restaurará un verdadero Papa en el Trono de San Pedro milagrosamente en Su propio tiempo, no en el nuestro, algo que Nuestro Señor enseñó a varios místicos, incluida la Venerable Isabel Cannori Mora:
El día de Navidad de 1813, Isabel fue transportada a un lugar bañado de luz. Allí, numerosos santos rodeaban un humilde pesebre, desde el cual el Santo Niño la llamó.

Vi a mi amado recién nacido Jesús bañado en su propia sangre. En ese momento, comprendí por qué se había derramado la sangre del Divino Infante recién nacido: la mala conducta de muchos sacerdotes y religiosos que no se comportaban conforme a su estado, la deficiente educación que los padres y madres daban a los niños. Los ángeles condujeron a Isabel a guaridas secretas donde los clérigos conspiraban para derrocar tronos y destruir los vestigios de la civilización cristiana.

Vi a muchos ministros del Señor que se renegaban unos de otros, arrancándose furiosamente las vestiduras sagradas. Digo, los altares sagrados derribados por los mismos ministros de Dios. Vi al Sanedrín de lobos que rodeaba al Papa y a dos ángeles llorando. Una santa audacia me inspiró a preguntar el motivo de sus tristes lamentaciones. Contemplando la ciudad de Roma con ojos compasivos, respondieron: «¡Ciudad miserable, pueblo ingrato, la justicia de Dios os castigará!».

"El mundo entero estaba en caos."

Los ángeles le mostraron a Isabel la destrucción que Dios tiene reservada para un mundo que se niega a escuchar sus palabras.

Rayos de justicia divina me envolvieron. Edificios se derrumbaron. Ciudades, provincias y países: el mundo entero era un caos. No se oía nada más que voces que suplicaban clemencia. El número de muertos era incalculable.

Lo que más impresionó a Isabel fue la visión de Dios como un gigante.

Sus manos omnipotentes estaban llenas de relámpagos. Su rostro resplandecía de indignación. Su sola mirada bastaba para incinerar el mundo. Ni ángeles ni santos lo acompañaban, solo su indignación.

Sobre esta visión, Elizabeth escribió: «Si hubiera durado más de un momento, seguramente habría muerto».8

Su sola mirada bastó para incinerar el mundo. «La Madre de Dios no imploró misericordia a Dios». El 13 de junio de 1917, Nuestra Señora mostró a Lucía, Francisco y Jacinta su Inmaculado Corazón, rodeado de espinas, símbolo de las heridas infligidas por nuestros pecados. A Isabel también se le mostró cuán gravemente ofenden nuestros pecados a la Santísima Virgen. Al ver el dolor en los ojos de Nuestra Señora, le preguntó por qué se afligía. «Contempla, oh hija», respondió Nuestra Señora, «contempla la gran impiedad».

Al oír estas palabras, vi a descarados apóstatas que buscaban con valentía arrancar a su Santo Hijo de su purísimo seno. Ante este ultraje, la Madre de Dios no imploró misericordia a Dios, sino justicia. Revestido de una justicia inexorable, el Padre Eterno volvió su mirada indignada hacia el mundo. En ese instante, la naturaleza se convulsionó y el mundo perdió el rumbo, hundiéndose en una miseria inimaginable.

"¡Ay de aquellos que abrazan las filosofías condenables de nuestros días!"

El 6 de julio de 1815, Dios volvió a revelar a Isabel el castigo que infligían a la humanidad «lobos rapaces con piel de oveja, acérrimos perseguidores de Jesús crucificado y de su esposa, la Iglesia». El mundo entero estaba convulsionado, especialmente la ciudad de Roma. En el Sacro Colegio, algunos habían sido dispersados, otros humillados y otros asesinados sin piedad. El clero y la nobleza sufrieron un destino similar.

El 28 de junio de 1820, festividad de los santos Pedro y Pablo, Isabel contempló al Príncipe de los Apóstoles descender del Cielo con vestiduras pontificales y escoltado por una legión de ángeles. Con su báculo, San Pedro dibujó una inmensa cruz sobre la tierra; en cada uno de sus extremos aparecieron árboles frondosos envueltos en una luz brillante. Allí, los fieles —religiosos y laicos— encontraron refugio del tormento.

Sin embargo, ¡ay de aquellos religiosos que despreciaron las santas reglas, porque todos perecerán bajo el terrible azote! Esto aplica a todos los que abrazan el libertinaje y las filosofías condenables de nuestros días. 11 «Con un gesto de su diestra, los castigará». Isabel continuó su relato de su aterradora visión:

El firmamento se cubrió de un azul tenebroso, un espectáculo aterrador. El impetuoso aliento del viento se sentía por doquier mientras su violento rugido, como el de un león feroz, resonaba por todo el globo.

El terror reducirá a hombres y animales al miedo absoluto, y se matarán unos a otros sin piedad. La mano vengadora del Dios todopoderoso pesa sobre estas almas miserables, y castigará su orgullo desvergonzado y su temeridad impúdica.

Con un movimiento de su mano, los castigará, liberando del Infierno legiones de demonios para azotar al mundo, ejecutando las exigencias de la Justicia Divina.

Porque entregaron sus almas a Satanás y se aliaron con él para atacar a la Santa Iglesia Católica, Dios permitirá que estos hombres inicuos sean castigados por demonios feroces que devastarán todo lugar donde el hombre lo haya afrentado y profanado.12

"Reformaré a mi pueblo y a mi Iglesia."*

Gracias a Dios, la similitud de estas manifestaciones sobrenaturales, con un siglo de diferencia, no termina con su descripción del catastrófico castigo que aguarda a quienes se burlan de Dios y sus leyes. Al igual que la consoladora promesa del triunfo del Inmaculado Corazón de María que nos fue dada en Fátima, el mensaje de la Beata Isabel ofrece a los fieles un motivo de esperanza.

Tras la purificación descrita, Isabel vio a San Pedro descender del Cielo en un majestuoso trono pontificio. Le siguió San Pablo, quien « recorrió el mundo para encarcelar a esos malignos espíritus infernales y llevarlos ante el santo apóstol San Pedro, quien, con autoridad, los confinó al oscuro inframundo del que habían sido liberados. Entonces, un hermoso resplandor brilló sobre la Tierra, anunciando la reconciliación de Dios y el hombre»13, y el resto de los fieles católicos fue conducido desde su refugio hasta el trono de San Pedro.

El Santo eligió al nuevo Papa, y la Iglesia se reformó según los preceptos del Evangelio. Se restablecieron las órdenes religiosas, y cada hogar cristiano se llenó de tal celo por la gloria de Dios que todos aclamaron el triunfo y el honor de la Santa Iglesia Católica.
Así Nuestro Señor cumpliría lo que había confiado a Isabel en 1821:
Reformaré a mi pueblo y a mi Iglesia. Enviaré sacerdotes celosos a predicar la fe. Formaré un nuevo apostolado. Enviaré al Espíritu Santo para renovar la tierra. Reformaré las órdenes religiosas con hombres y mujeres santos que posean el espíritu de mi amado hijo Ignacio. Daré un nuevo pastor a mi Iglesia que, con santo celo, reformará el rebaño de Cristo . 15 (Como se encuentra en:  El Castigo Venidero ).
Debemos llevar nuestras cruces diarias con alegría en estos tiempos, sabiendo que estamos viviendo circunstancias muy similares a las que enfrentaron los católicos que fueron perseguidos por los emperadores romanos y sus secuaces entre el 67 d.C. y el 313 d.C., aunque con períodos intermitentes de paz antes de que sobreviniera un nuevo período de persecución.

Debemos llevar nuestras cruces diarias con confianza como esclavos consagrados de Nuestro Bendito Señor y Salvador Jesucristo a través del Doloroso e Inmaculado Corazón de María mientras continuamos orando por un verdadero Papa y perseverando en nuestra firme adhesión a la verdad de que, no importa cuán pocos en número sean aquellos que la ven, la iglesia falsa del conciliarismo no es ni puede ser jamás la Iglesia Católica.

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Santos Pedro y Pablo, rogad por nosotros.
San Juan Bautista, ruega por nosotros.
San Juan Evangelista, ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel, ruega por nosotros.
San Gabriel Arcángel, ruega por nosotros.
San Rafael Arcángel, ruega por nosotros.
Santos Joaquín y Ana, rogad por nosotros.
Santos Gaspar, Melchor y Baltasar, rogad por nosotros.
Santos Papas Sotero y Cayo, rogad por nosotros.

lunes, 20 de enero de 2025

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, superior de la Sociedad de Santa María, durante el II Domingo después de la Epifanía (domingo 19 de Enero de 2025, conmemoración de los Santos Mario, Marta, Áudifax y Ábaco, Mártires; y San Canuto, Rey de Dinamarca y Mártir).
   
  
¿LA TERCERA GUERRA MUNDIAL SERÁ ESTE 2025?
  
TODO en MARÍA y por MARÍA. Y por las Benditas Almas del Purgatorio
  
Queridos hijos:
   
El último libro de la Sagrada Escritura es el libro de “La Profecía por antonomasia”, “La máxima Profecía”, donde se nos narra hechos que hacen a los finales de la Historia, coronados por la Venida de Dios Nuestro Señor Jesucristo en gloria y majestad. Tiene asimismo el anuncio del cumplimiento de castigos muy grandes a la Humanidad –absolutamente merecidos–. Pero, aun así, es un libro de esperanza, y esto es capital y jamás puede ser olvidado por ningún católico: es un libro de esperanza. ¿Por qué, en última instancia, es un libro de esperanza, e incluso el libro de “la” esperanza?
  • Los castigos vendrán, pre-nunciados en esas profecías, pero esos castigos: Por un lado son bien merecidos por nuestros pecados. Y por el otro:
  • Dichos castigos son “dolores de parto”, y no “dolores de muerte”. Vale decir, como en el parto, esos dolores, aunque sean muy fuertes, terminarán, y terminan, en algo bueno, en algo hermoso, en algo nuevo, en un nuevo nacimiento, en una nueva creación, “cielos nuevos y nueva tierra” dice el Apocalipsis: 
  • El mundo no dejará de existir sino que será transformado, y eso lo hará Dios Nuestro Señor Jesucristo con su Parusía, para premio de sus elegidos, para premio de los que haya deseado y podido –sólo con su gracia– “ser fieles”, mantenerse como buenos hijos de Dios, como buenos católicos, en medio de todo este caos final. 
  • Ése es el punto para llamar al Apocalipsis “El Libro de la Esperanza”, el deseo de los premios, la visión de los premios, para estímulo nuestro, para seguir adelante, a pesar de los dolores de parto, pues tenemos un final de lleno de esperanza: Tenemos un final lleno de esperanza. 
  • Por eso debemos desear ardientemente –como los primeros católicos– la Parusía o Segunda Venida de Cristo, porque será nuestro triunfo, porque será nuestro premio, si es que logramos ser sus hijitos fieles: buenos católicos.
  
[1: La Tercera Guerra Mundial puede ser este año 2025 ] El primer punto es entender que la Tercera Guerra Mundial puede ser en este 2025.
 
Entre los castigos anunciados a la Humanidad por sus pecados, tenemos uno en particular que se muestra como el mayor de todos, y es a causa de dichos pecados, que hoy son los pecados más espantosos de toda la Historia del hombre, son los pecados más horrendos y aberrantes en número, cantidad y cualidad: Nunca se ha hecho 
tanto pecado como hoy, contra Dios, contra el Catolicismo, contra la Familia, contra el orden natural, contra los niños –qué horror–, y un gran etcétera.
   
Ese castigo temporal, el más grave de todos los anunciados en el Apocalipsis, está en el Capítulo 9 del mismo (y en otros lugares paralelos): “La Sexta Trompeta del Apocalipsis”.

Anuncia la muerte o el exterminio de un tercio de la Humanidad, por mano del hombre, por mano de la guerra, la Tercera Guerra Mundial, por medio de los armamentos de destrucción masiva de las masas. Hablamos de la muerte de 2.500 millones de seres humanos, un tercio de la Humanidad, y probablemente en muy poco tiempo, tal vez en instantes con las bombas atómicas [1].
 Para que se den cuenta de la magnitud de este castigo, ya lo hemos dicho: Si se mata todos los seres humanos de América, desde Alaska en el norte, hasta Tierra del Fuego en el sur, van recién 1.000 millones de muertes, vale decir: con semejante matanza no se ha alcanzado ni siquiera la mitad del total de los muertos anunciados en el castigo.
   
El cumplimiento de esta profecía del Capítulo, la Sexta Trompeta del Apocalipsis, puede ser con la Tercera Guerra Mundial.
   
¿Y cuándo será el cumplimiento? Pues bien, hijos, como hemos dicho, hay que saber que puede ser en este 2025. Repito, y bien serio, puede ser en este 2025.
    
CON LA GUERRA DE LOS JUDÍOS EN PALESTINA, más los otros datos que nos da la Biblia, dicha Tercera Guerra Mundial puede ser en este año de 2025.
   
Por eso, los padres de familia tienen que ir previendo para cuidar a sus seres queridos, y tal vez ir guardando alimentos no perecederos y alguna forma de almacenar agua, que son una de las primeras cosas que desaparecen o escasean en las guerras, y más en las grandes guerras. ¿Y si después no se da? Si no se da todavía en este 2025, después se consumen dichos alimentos, no hay mayor problema.
   
Y lo más triste de todo: ¿La Humanidad cambiará después de semejante cosa? Está anunciado en la misma profecía: La Humanidad después de ello, los que sobrevivan, seguirán con sus pecados; dice casi literalmente: Seguirán fornicando, rindiendo culto a los demonios, drogándose (salen las drogas allí), seguirán robando, etc. Estudiemos entonces este tema.
   
[1 bis: ¿Por qué tal vez en este 2025?] Expliquemos primero uno de los puntos de mayor interés: ¿Por qué puede llegar a ser en este 2025?
  
Dicho Capítulo 9, la Sexta Trompeta del Apocalipsis, nos da distintas informaciones: Habla de cuatro demonios de la guerra (para la Gran Guerra), habla de un ejército o combatientes en uno número gigantesco: 200 millones de combatientes, dice del número de muertos por la guerra: un tercio de los hombres. Pero da también el dato que hoy queremos recalcar, y poner como punto central; ese dato es el lugar geográfico que anuncia dicha profecía, al menos para el comienzo de dicha guerra: El Río Éufrates.  
  
La Guerra de los judíos hoy en Palestina entra de lleno en la zona del Río Éufrates. Esto ya fue así desde los comienzos de esta guerra, pero ahora, con la caída de Siria, es más explícito. 
   
Con los acontecimientos del último mes de diciembre, la caída de Siria, o la caída de Bashar al-Assad, el punto del Río Éufrates y la profecía se ha vuelto mucho más serio, mucho más concreto, o, como decíamos recién, mucho más explícito. 
   
El Río Éufrates nace en Turquía (fluye por sus montañas de Anatolia); atraviesa luego todo Siria; y termina en Irak (donde hacia su desembocadura se une con el Tigris, para desaguar en el Golfo Pérsico); tiene una longitud de 2.800 Km.
   
Como decíamos, la Guerra de los judíos es en toda esa región. Pero “de la noche a la mañana”, la zona geográfica específica del Río Éufrates entró de lleno y en forma explícita en el escenario; Siria, el país totalmente atravesado por el Río Éufrates; Turquía, el país donde nace el Éufrates; Irak, el país donde termina el Éufrates.  
  • Siria, con su líder Bashar al-Assad, al caer éste, se convirtió en instantes en un desorden y como un punto más del conflicto.
  • Rusia, el gran aliado y amigo de Bashar al-Assad, tiene dos mega-bases militares en Siria: su gran base naval de Tartús (única que Rusia tiene en el Mediterráneo), y su gran base aérea de Jmeimim; mas esta vez, a pesar de su poder de guerra, Rusia prácticamente no movió un pelo para evitar el derrocamiento de Bashar al-Assad, ¿por qué; qué intereses internacionales se han jugado para dejarlo caer?  
  • El ejército sirio prácticamente tampoco hizo nada para evitar el derrocamiento.
  • Irán, otros de los grandes aliados de Bashar al-Assad, prácticamente no hizo nada tampoco para salvarlo. ¿Qué intereses del Gobierno Mundial se han jugado allí para que cayera tan rápido y tan fácil Bashar al-Assad?
  • Siria hoy: Con todo lo anterior, Bashar al-Assad, en cuestión de días, en diciembre último, se retiró de Siria y se refugió en Rusia, y el país de Siria ha quedado en un caos: 
    1. Por el norte, con las injerencias e intereses de Turquía.
    2. Por el Sur, o Sur-Oeste, con las injerencias de Israel en “Los Altos del Golán”, y en otras zonas cercanas a Damasco. 
    3. En el centro de Siria y con Damasco, el nuevo líder Mohamed al-Golani, que pertenecía a los grupos islámicos terroristas de ISIS y Al Qaeda. 
    4. Los dos grupos más importantes Israel y Turquía se miran con recelos, y se escucha lo que haría Turquía ante problemas bélicos con Israel.
    5. El nuevo gobierno de EEUU con su presidente Donald Trump es casi un aliado incondicional de Israel.
    6. Irák, donde desemboca del Río Éufrates, tiene grupos que están atacando a Israel, lo que ha llevado a los judíos a decir que ellos pueden llegar a atacar también a Irak.
    7. Todo ello, todo lo narrado, muestra que la zona es un polvorín y un hervidero, y todo lo que está ocurriendo tiene una efervescencia tal, que en cualquier momento puede estallar la Gran Guerra o Tercera Guerra Mundial, y levantarnos un buen día en medio de las bombas… tal vez atómicas. El Río Éufrates que es el gran dato geográfico de esta profecía, la muerte de un tercio de la Humanidad, está ahora de lleno en el conflicto: ¿Será entonces este 2025, el año del cumplimiento? Padres de familia, cuiden a sus esposas e hijos, vayan viendo preventivamente de almacenar alimentos no perecederos y agua “por las dudas”; y deben estar atentos, y viendo las noticias de esta guerra, “vigilad” dice Dios en estas profecías, “vigilad”, “estad atentos”.

[2: Texto de la Sagrada Escritura, Capítulo 9 del Apocalipsis] Comencemos dando el texto del Capítulo 9 del Apocalipsis, en la parte correspondiente a la Sexta Tuba o “Sexta Trompeta del Apocalipsis”, versículos 13 a 21:
  
13 Et sextus ángelus tuba cécinit: et audívi vocem unam ex quátuor córnibus altáris áurei, quod est ante óculos Dei, 
14 dicéntem sexto ángelo, qui habébat tubam: Solve quátuor ángelos, qui alligáti sunt in flúmine magno Éuphrate.
15 Et solúti sunt quátuor ángeli, qui paráti erant in horam, et diem, et mensem, et annum, ut occíderent tértiam partem hóminum.
16 Et númerus eqüéstris exércitus vícies míllies dena míllia. Et audívi númerum eórum. 
17 Et ita vidi équos in visione: et qui sedébant super eos, habébant lóricas ígneas, et hyacínthinas, et sulphúreas, et cápita equórum erant támquam cápita leónum: et de ore eórum procédit ignis, et fumus, et sulphur. 
18 Et ab his tribus plagis occísa est tértia pars hóminum de igne, et de fumo, et súlphure, quæ procedébant de ore ipsórum. 
19 Potéstas enim equórum in ore eórum est, et in cáudis eórum, nam cáudæ eórum símiles serpéntibus, habéntes cápita: et in his nocent. 
20 Et cœ́teri hómines, qui non sunt occísi in his plagis, néque pœniténtiam egérunt de opéribus mánuum suárum, ut non adorárent dæmónia, et simulácra áurea, et argéntea, et ǽrea, et lapídea, et lígnea, quæ néque vidére possunt, néque audíre, néque ambuláre,
21 et non egérunt pœniténtiam ab homicídiis suis, néque a venefíciis suis, néque a fornicatióne sua, néque a furtis suis.
13 El sexto ángel tocó su trompeta: y oí una voz que provenía de los cuatro cuernos del altar de oro, que está delante de los ojos de Dios,
14 diciendo al sexto ángel, que tenía la trompeta: Suelta a los cuatro ángeles, que fueron atados en el gran río Éufrates.
15 Y fueron soltados los cuatro ángeles, los cuales habían sido preparados para la hora, y el día, y el mes, y el año, para que mataran la tercera parte de los hombres [una fecha muy precisa para que obren: hora, día, mes y año: muy precisa].
16 Y el número de ejército ecuestre era de 200 millones. Y yo escuché su número.
17 Y así miré en la visión caballos, y los que se sentaban sobre ellos, tenían corazas de fuego, y de jacinto [acero], y de azufre, y las cabezas de los caballos eran como las cabezas de los leones, y de la boca de ellos sale fuego, y humo, y azufre.
18 Y de estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres, por causa del fuego, y del humo, y del azufre, que procedían de la boca de ellos.
19 El poder de esos caballos está en la boca de ellos, y en las colas de ellos, pues las colas de ellos son semejantes a serpientes, las cuales tienen cabezas, y dañan con éstas.
20 Y los otros hombres, los que no fueron muertos por estas plagas, no hicieron penitencia por las obras de sus manos, para no adorar a los demonios, y a los simulacros-ídolos de oro, y de plata, y de bronce, y de piedra, y de madera, los cuales no pueden ver, ni oír, ni andar,
21 y no hicieron penitencia de sus homicidios, ni de sus brujerías, ni de su fornicación, ni de sus robos.
  
[3] Comentario del Padre Castellani del año 1947]
En el año 1947, el Padre Leonardo Castellani, en su obra “Los Papeles de Benjamín Benavides” (plena época del Papa Pío XII), en su parte llamada “La Gran Guerra”, su CAPÍTULO 2: LA GUERRA DE LOS CONTINENTES, nos dice [Ediciones “Dictio”, Buenos Aires, edición del año 1978, página 19 ss; nota: libro escrito en el año 1947]:
“la bomba atómica… [la Tercera Guerra Mundial:] Esa guerra es posible, más aún, probable. Está en la lógica de los hechos actuales; y lo que es peor, está anunciada en el Apokalypsis. En el último libro de la Escritura… está anunciada claramente una guerra descomunal, increíble de puro enorme, y además un período de guerras, que si no es el que estamos viviendo, yo no sé cuál puede ser… ¿no le llaman a esto la paz armada, que es lo mismo que decir guerra latente e inminente? ¿No llaman a la Guerra del 39 [a la Segunda Guerra Mundial] el segundo acto de la guerra del 14? ¿ES QUE NO HABRÁ UN TERCER ACTO? ¿YA ESTÁ DESENLAZADO EL DRAMA? Al contrario, los conflictos ideológicos –como dicen–, religiosos en realidad –y por cierto religioso-heréticos–, han quedado intactos y más fuertes que nunca… lo que está anunciado, ha de cumplirse. 
  
—¿Dónde está anunciado? —En tres lugares del Apokalypsis, el Caballo Rojo [del cap. 6, segundo sello], la Tuba Sexta [o Sexta Trompeta del Apocalipsis del cap. 9], (y) la Sexta Fiala [del cap. 16]: tres lugares paralelos clarísimos. Eso no se puede entender sino de una gran guerra, que será a la vez un período bélico, un suceso desos que mudan la historia y un castigo de Dios a la humanidad…” [2].
En esa misma obra, “Los Papeles de Benjamín Benavides”, pero en su capítulo siguiente, CAPÍTULO 3: GUERRAS Y RUMORES DE GUERRAS, el Padre Castellani nos agrega [Ediciones “Dictio”, Buenos Aires… ut supra]:
La Parusía, la Venida de Cristo, “es imprevisible y es previsible a la vez… Y si no ¿para qué… dio el Salvador sus señas y exhortó que abriésemos los ojos? De la higuera aprended un parangón; cuando veis los brotes y las hojitas tiernas, sabéis que viene el verano; así cuando veáis estas cosas, sabed que estoy a las puertas… [La Segunda Venida de Cristo:] Es imprevisible desde lejos y en cuanto al tiempo exacto; pero a medida que se aproxime se irá haciendo… inminente. Se olerá en el aire… pero no por todos ciertamente, sino por muy pocos… Nuestra época ha visto a la guerra instalarse tranquilamente “como institución permanente y normal de la sociedad humana”, como la definió el Papa Benedicto XV… y llaman a esta falsa paz con razón paz armada… El anhelo más profundo de toda la humanidad actualmente es la paz; y en ese anhelo justamente hará palanca el Anticristo… [El Anticristo] dará al mundo la paz: (pero) una paz sacrílega y embustera, durante la cual se perseguirá a sangre y fuego casi hasta la extirpación a la Iglesia de Dios, [a la Iglesia Católica]… [será] la guerra total que no perdona a nadie, ni a los civiles, ni a los ancianos, ni a las mujeres y niños… ¡La era atómica!... los hombres tienen en sus manos el medio de destruir «la tercera parte de los hombres». Y si tienen ese medio, ¿cree usted que dejarán de emplearlo?”.
[4: Comentario del Padre Castellani del año 1963]
Años después, en 1963, el Padre Leonardo Castellani, en otra obra, “El Apocalypsis de San Juan”, en el título VISIÓN QUINTA: LAS SIETE TUBAS, nos vuelve a enseñar sobre el tema [la 1.ª Edición de este libro apareció por primera vez en 1963; la presente edición es la 4.ª, Editorial Vórtice, Buenos Aires, año 1990, pág 130 ss]:
  • “La Guerra de los Continentes. Los cuatro Ángeles atados [junto al] río Éufrates… El ejército de 200 millones de hombres (veinte mil veces diez mil)… los intérpretes antiguos tuvieron este número por inconcebible; el cual se ha vuelto posible… Un ejército de 200 millones de unidades blindadas –que corresponden hoy a la caballería de la época de San Juan–, la China sola puede suministrarlo [atención: el Padre Castellani dice esto en el año 1963, ¡qué diría hoy sobre el potencial de China: 60 años después!]; [de esos 200 millones de combatientes] nada digamos si son cuatro reinos asiáticos, pongamos China, India, Persia y Rusia [sobre Persia, el actual Irán: recordemos que el libro es de 1963, y el último Sha de Persia fue derrocado en 1979 por el Ayatollah Khomeini y la Revolución Iraní, dieciséis años después de terminado este libro, con lo cual Persia se acabó como nación y comenzó a llamarse Irán]”.
  • “(…) «y vi en mi visión los caballos, los jinetes en ellos, llevando corazas color acero [color jacinto], y de fuego y de azufre. Las cabezas de los caballos como cabeza de leones, y de las bocas de ellos salía fuego, humo y azufre Y destas tres plagas fue muerto un tercio de los hombres… el poder de los caballos está en sus bocas y en sus colas, pues sus colas son como serpientes y tienen cabezas y con ellas dañan». Un hebreo del Siglo I no puede describir mejor nuestros actuales tanques de guerra, que son simplemente los carros de guerra de la caballería antigua…”.
  • “(…) [fuego y humo y azufre, y destas tres plagas fue muerto un tercio de los hombres…] Y EL RESTODE LOS HOMBRES, los que no murieron de estas plagas, NO SE ARREPINTIERON DE LAS OBRAS DE SUS MANOS para no adorar más a los demonios y a sus ídolos de oro y plata, de cobre, de piedra y de palo… y no se convirtieron de sus homicidios –incluye eso los abortos de hoy–, ni de sus drogas mágicas –ni hablemos sobre hoy en día y el mundo de las drogas–, ni de su fornicación –siguieron pecando sin problema de lujuria de todo tipo, abarca el fomentar de hoy al infinito la homosexualidad–, ni de sus robos” [¡NO SE ARREPINTIERON: qué increíble cómo somos los seres humanos, semejante castigo, semejante mortandad, y “no se arrepiniteron”, y “que siga el baile nomá!”]. [este mismo fragmento, traducido por Mons. Straubinger: “murió la tercera parte de los hombres… (pero) el resto de los hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos, y no cesaron de adorar a los demonios, y a los ídolos de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera… Ni se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías [otro drama de hoy: ¡cuánta brujería y ocultismo que hay: culto a los demonios!], ni de su fornicación, ni de sus latrocinios” [La Humanidad así de fuerte es castigada, y todo siguió o sigue igual].
Sigamos ahora con el Padre Castellani:
“Es obvio que el mundo de hoy idolatra, aunque no sobre estatuas de Júpiter, de Venus, de Buda o las horrendas máscaras del Tíbet –aunque también adoran eso muchos todavía–. Pero la mayoría adora la obra de sus manos, la Técnica, el Estado, el Dinero, la Raza o la Patria, en quienes ponen la confianza que sólo Dios merece. De donde cunden innúmeros pecados y toda clase de vicios. Dos grandes guerras no han escarmentado a esta humanidad idólatra, respetadora de los demonios; más bien parece al contrario [año 1963: otra vez, qué diría entonces hoy, el Padre Castellani, 60 años después]. [Sigue diciendo el Padre Castellani:] Y el dios de la violencia, Maozín, que, según Daniel, el Anticristo venerará, hoy día recibe el culto de los ingentes armamentos: Maozín, dios de los armamentos y municiones. ¿Será evitada la Gran Guerra Tercera –la Tercera Guerra Mundial–?... [el inglés] Roberto Hugo Benson (…) pone en su gran novela EL SEÑOR DEL MUNDO que la Gran Guerra con el Oriente será evitada justamente por el Anticristo (Juliano Felsenburgh) que por esa proeza diplomática se convierte en Presidente de Europa, y Emperador del mundo entero, menos la Argentina. Pero lo malo para esta opitimista (?) opinión es que San Juan taxativamente dice «fueron muertos un tercio de los hombres»…”.
[5: Conclusión] No nos extendemos más, la prédica está muy extensa, allí tienen material suficiente para reflexionar.
   
Este 2025 se puede cumplir la Profecía que hemos desarrollado sobre la Tercera Guerra Mundial y un tercio de los seres humanos muertos. Hoy, la Guerra de los judíos, abarca el marco geográfico que Dios nos dio para saber cómo empieza esa Guerra Mundial, el Río Éufrates; toda esa zona es un bullir de guerra y de odios. Creemos que por prudencia al menos, los padres de familia deben cuidar a sus seres queridos (esposa, hijos), y prever los alimentos y de alguna manera el agua. “Vigiláte” dice Dios en la Biblia, “vigilad, estad atentos”, para ver si tal vez este 2025 es el año de la Guerra Mundial, y poder “precaveros”. AVE MARÍA PURÍSIMA.
  
NOTAS
[1] Las profecías de la Biblia, Revelación Pública, están dadas por Dios para nuestro bien, para ayudarnos. Por eso, el católico debe estudiar las Profecías. Por eso, los sacerdotes y obispos debemos enseñar las Profecías de la Sagrada Escritura, que al ser la Revelación Pública, ellas son con la fuerza de Dios, tienen la autoridad y fuerza de Dios. -Al revés de las profecías privadas o mensajes o apariciones, o palabras del instrumento o visionario, que hay por todas partes (más en Colombia), y que no se pueden seguir salvo que tengan la aprobación de la Iglesia Católica. Y la última en ser aprobada fue las Apariciones de la Virgen de Fátima, y ya no hay más, ni habrá más, ¿por qué? Hoy ya no se dará más una aprobación oficial en estos tiempos, porque estamos en los tiempos de la falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II, y si se diera alguna “aprobación” por estos falsos papas, no tendría ningún valor.
[2] “…el Espíritu Santo por el Apóstol profetizó… un ejército envuelto en fuego, humo y azufre… con caballos que matan con la boca y con las colas, y pone la cifra exacta y enorme de 200 millones de jinetes y dice que fue muerta la tercera parte de los hombres… ésa es una guerra que aún no ha acontecido y tan enorme que hasta ahora lo comentaristas no osaban creer pudiese acontecer… Pero nuestra desdichada época ha hecho esa guerra posible y concebible: en la reciente guerra mundial han luchado cerca de 200 millones de hombres, si contamos los obreros de los arsenales, que eran verdaderos combatientes de retaguardia… el profeta habla de 200 millones de jinetes, tropas de caballería… ¿Y las tropas motorizadas? Los ejércitos modernos consisten por entero en aviones con infantería motorizada… ¿Quiere que San Juan en Patmos citara también al mariscal De Gaulle… dijera: Vi un ejército compuesto de veinte mil divisiones motorizadas… las torrecillas de los carros eran imponente, y los tripulantes estaban defendidos por blindajes maravillosos de acero… usaban pólvora… cosas que ahora no se conocen pero con el tiempo se inventarán; y tenían artillería delante y detrás…? ¿Cree usted que en el Siglo I de nuestra era se puede describir más exactamente un ejército moderno… Cómo puede describirme usted mejor, vamos a ver, en estilo escriturístico, una pieza de artillería que diciendo: Una cabeza de león, de cuya boca salen fuego, humo y azufre, que mata a los hombres?...”.

lunes, 30 de septiembre de 2024

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA PROFECÍA DE SU BATALLA CONTRA EL DIABLO (PRÉDICA 4) POR Mons. FERNANDO ALTAMIRA

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, el Domingo 29 de Septiembre de 2024 (XIX Domingo después de Pentecostés).
   
Para seguir el orden:
  1. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 1). Domingo 18 de Agosto, XIII después de Pentecostés.
  2. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 2). Domingo 25 de Agosto, XIV después de Pentecostés.
  3. FRANCISCO Y EL FALSO PROFETA DE LAS ESCRITURAS (Prédica n.º 3). Domingo 22 de Septiembre, XVIII después de Pentecostés.
   

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA PROFECÍA DE SU BATALLA CONTRA EL DIABLO
    
TODO EN MARÍA y POR MARÍA. Y por las BENDIAS ALMAS DEL PURGATORIO
   
Queridos hijos:
   
Hoy es la Fiesta de San Miguel Arcángel, el príncipe de los Ejércitos del Cielo, EL DUX de las Milicias de Dios, vencedor de Satanás y de todas las tropas y movimientos contra Dios, patrono de tantos militares católicos con sus ejércitos, sobre todo en los reinos católicos de la Europa Medieval.
   
Queríamos traer a colación una profecía que es poco conocida: La Profecía del Apocalipsis sobre San Miguel Arcángel y su batalla contra el Diablo en los últimos tiempos, ese tiempo que parece ser nuestro tiempo; dicha profecía se encuentran en el capítulo 12 del Apocalipsis, y está muy relacionada con la conversión de los judíos hacia Dios Nuestro Señor Jesucristo; es interesante lo que dice Daniel sobre San Miguel como protector para la salvación-conversión del pueblo judío, pero hoy no veremos a esto sino el mencionado capítulo 12 del Apocalipsis:
   
El Capítulo 12 es LA MUJER PARTURIENTA, la que está dando a luz con dolor: El Padre Leonardo Castellani dice que se trata de la conversión de los judíos al Catolicismo, la mujer es Israel, y da a luz con dolor, por los inmensos dolores que le ha costado y le costará al pueblo judío el no haber reconocido durante siglos a Dios Nuestro Señor Jesucristo, para finalmente reconocerlo (“darlo a luz”), en los finales de la Historia y convertirse.
  
Repitamos el símbolo de la profecía: El pueblo judío -la mujer-, da a luz un varón -se convierte a Dios Nuestro Señor Jesucristo-, con dolor: pues después de muchos dolores, durante siglos, ese pueblo se convierte a Él y a su Catolicismo-.
  
La liturgia católica aplica por acomodación a la Santísima Virgen el primer versículo del mencionado Capítulo 12, es un modo impropio, aunque más que permitido, pero “no propio” porque la Santísima Virgen da a luz a Cristo SIN DOLOR, y la Mujer Parturienta de este capítulo sí tiene dolor.
  
En cuanto a SAN MIGUEL ARCÁNGEL, unos cuantos versículos más adelante está la referencia a él, su accionar en los últimos tiempos, con una batalla misteriosa contra el diablo, y probablemente con un rol capital también en la conversión de los judíos hacia el Catolicismo. 
  
En esta prédica, queríamos desarrollar: 
  1. El mencionado primer versículo que, por acomodación y figurativamente, se aplica a la Virgen; y a renglón seguido el versículo 2 que hace alusión propiamente a esa otra mujer de esta profecía y a su parto con dolor (por eso lo que aclarábamos al principio).
  2. Después, algunos comentarios sobre estos textos del Apocalipsis, siguiendo principalmente al Padre Castellani.
  3. Posteriormente veremos los versículos sobre la batalla de San Miguel Arcángel, junto con las palabras finales de esta profecía, palabras que competen al pueblo judío y a nosotros los pueblos gentiles.
(Cuerpo)

[1] En primer lugar, el mencionado primer versículo del Cap. 12 que, como dijimos, la liturgia de la Santa Iglesia Católica y arte católico (pintura y escultura) han aplicado a la Virgen figurativamente:
  
1 Et signum magnum appáruit in cœlo : MÚLIER AMÍCTA SOLE, et luna sub pédibus ejus, et in cápite ejus coróna stellárum duódecim.
1 Un gran signo apareció en el cielo: UNA MUJER VESTIDA CON EL SOL, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.
 
Y ahora leemos el versículo número 2 sobre los dolores de parto, que competen en forma propia, no a la Virgen, sino a la Mujer Parturienta de esta profecía, el pueblo judío:
  
2 et in útero habens, clamábat partúriens, et cruciabátur ut páriat.
2 y [esa mujer] había concebido en su útero, y clamaba dando a luz, y sentía los tormentos -con los dolores de parto- para dar a luz.
  
[2] Comencemos escuchando unos comentarios del Padre Leonardo Castellani [1]:
« La visión de la Gloriosa Parturienta... Esta mujer es símbolo de Israel, y alude a la conversión de los judíos -o una parte dellos- en los últimos tiempos [2], profetizada por San Pablo... (...) Dar a luz a Cristo puede convenir solamente a María Santísima, a la Iglesia y a Israel. Excluidas las dos primeras... por no convenir en modo alguno a ellas las peripecias que aquí narra el Profeta, la visión significa el Israel de Dios [el pueblo judío convertido al Catolicismo], como lo vieron, entre otros Padres, San Hipólito, San Victorino, San Agustín, San Beda y Beato de Liébana. La conversión [de los judíos] predicha por San Pablo parece imposible no esté señalada de algún modo en el Apocalypsis: creo que está señalada tres veces, y principalmente aquí: EL ISRAEL DE DIOS que tantas veces en los Profetas es simbolizado por una Esposa, a la cual se promete el perdón de su infidelidad, la total purificación y el Desposorio final... (...) [LOS JUDÍOS] VAN A CONCEBIR A CRISTO POR LA FE -expresión usual en la Escritura- Y LO VAN A DAR A LUZ CON GRADES DOLORES, por la pública profesión de fe; y lo van a hacer bajar de la Cruz. “Si eres Hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en Ti” -creed en mí y bajaré de la Cruz. Por Zacarías [12,10] parecería que no todos los judíos sino una parte dellos retornará a Dios en ese tiempo... Cuándo será ese día, antes o después de la manifestación del Anticristo, no lo sé: divididos en eso andan los Santos Padres».
   
Frente a la mujer se para el demonio: Él está listo para devorar (destruir) al hijo que dará a luz: Cristo en el interior del pueblo judío, los judíos junto a Dios Nuestro Señor Jesucristo, los judíos convertidos al Catolicismo, y los judíos por fin siendo “Israel de Dios”. Mas no pudiendo nada contra Cristo -como es obvio-, el demonio querrá entonces destruir a la mujer, el pueblo judío convertido. Escuchemos, y noten que la descripción del diablo tiene coincidencias con las cuatro bestias de la profecía de Daniel: en especial la bestia de los 10 cuernos, y coincidencias asimismo con la bestia del mar -el Anticristo- en la descripción del cap. 13 del Apocalipsis; leemos esto en nuestro cap. 12:
  
3 Et visum est áliud signum in cœlo : et ecce draco magnus rufus habens cápita septem, et córnua decem : et in capítibus ejus diadémata septem
3 Y fue visto otro signo en el cielo: y he aquí un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
  
[3.1] Ahora nos adelantemos en el texto, y escuchemos las alusiones a San Miguel Arcángel dentro de este capítulo del Apocalipsis [2]:
  
7 Et factum est PRŒ́LIUM MAGNUM in cœlo : MÍCHAËL ET ÁNGELI EJUS PRŒLIABÁNTUR CUM DRACÓNE, et draco pugnábat, et ángeli ejus : 8 et non valúerunt, néque locus invéntus est eórum ámplius in cœlo.
9 Et projéctus est draco ille magnus, serpens antíquus, qui vocátur diábolus, et Sátanas, qui sedúcit univérsum orbem : et projéctus est in terram, et ángeli ejus cum illo missi sunt.
10 Et audívi vocem magnam in cœlo dicéntem : Nunc facta est salus, et virtus, et REGNUM DEI NOSTRI, et POTÉSTAS CHRISTI EJUS : quia projéctus est accúsator fratrum nostrórum, qui accusábat illos ante conspéctum Dei nostri die ac nocte. 11 Et ipsi vicérunt eum propter sánguinem Agni, et propter verbum testimónii sui, et non dilexérunt ánimas suas úsque ad mortem.
12 Proptérea lætámini cœli, et qui habitátis in eis.
12 in fine : Væ terræ, et mari, quia descéndit diábolus ad vos habens iram magnam, SCIENS QUOD MÓDICUM TEMPUS HABET.
7 Y se produjo UNA GRAN BATALLA en el cielo: MIGUEL Y SUS ÁNGELES LUCHABAN CONTRA EL DRAGÓN, y el dragón luchaba y sus ángeles, 8 y no vencieron, y no se halló más el lugar de ellos en el cielo.
9 Y fue arrojado ese gran dragón, la Serpiente Antigua, el cual es llamado diablo y Satanás, el cual seduce a todo el orbe: Y fue arrojado hacia la tierra, y sus ángeles fueron enviados con él.
10 Y oí una gran voz diciendo en el cielo: Ahora ha sido hecha la salvación, y la virtud, y EL REINO DE NUESTRO DIOS, y EL PODER DE SU CRISTO, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el cual acusaba a ellos delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos lo vencieron a causa de la Sangre del Cordero, y a causa de la palabra de su testimonio, y (porque) no amaron sus vidas hasta entregarlas a la muerte.
12 Por eso alegraos, oh cielos, y los que habitáis en ellos.
12 in fine: (Pero) ay de la tierra, y del mar, porque el diablo descendió hacia vosotros teniendo una ira magna, SABIENDO QUE TIENE POCO TIEMPO.
  
Escuchemos unas explicaciones del Padre Castellani:
«Existe una interpretación disparatada de este pasaje -común entre los exégetas copiadinos- que lo refiere a la caída de los ángeles malos antes de la creación del universo: o sea, que San Juan abandonaría aquí el profetizar sobre la Parusía y saltaría atrás, más allá del Génesis... No existe ningún relato de la Caída de los Ángeles en la Escritura, excepto una frase... de Cristo, y esta frase no señala ninguna lucha: “Vi a Satanás caer del cielo como un rayo”: cayó por su propio peso y pecado... [La lucha entre San Miguel y Lucifer es] una lucha misteriosa de los últimos tiempos... [El diablo] conserva un poder desconocido... que le será quitado en la Parusía... su poder cesa con la Parusía, “su lugar no es hallado más en el cielo”; lo cual concuerda con el encadenamiento de Satanás que está en el Apokalypsis XX. [ Hasta que llegue ese momento: ] Su poder se redobla en “la tierra y el mar”, o sea el mundo mundano, porque “le queda poco tiempo” [y tierra es el mundo religioso, y mar es el mundo de la política: en los finales se redobla el poder diablo para hacer daño en el mundo religioso y para hacer daño en el mundo político, y qué daño que hará, y que hace, en esas dos esferas pues... “le queda poco tiempo”]».
[3.2] Sigamos con la profecía sobre esta misteriosa Mujer, y qué ocurre después de la derrota del demonio en manos de San Miguel:
    
13 Et póstquam vidit draco quod projéctus esset in terram, persecútus est muliérem, quæ péperit másculum :
14 et datæ sunt muliéri alæ duæ áquilæ magnæ ut voláret in desértum in locum suum, ubi álitur per tempus et témpora, et dimídium témporis a fácie serpéntis.
13 Y el dragón después de que vio que había sido arrojado hacia la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón:
14 Y fueron dadas a la mujer dos alas del águila grande, para que volara hacia el desierto, hacia su lugar, donde es alimentada durante un tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo (protegida) de la faz de la serpiente.
  
Escuchemos comentarios del Padre Castellani:
«Si damos que este símbolo representa la conversión de los judíos y LA COMPLECIÓN de la Iglesia en los últimos tiempos, el sentido de las peripecias que siguen es claro. Son perseguidos [los judíos convertidos], el texto es claro. Las dos alas de águila pueden ser los dos Testamentos... o los Dos Testigos... o bien otra cosa... La soledad o el éremo puede significar el abandono y desprecio por parte de los judíos no convertidos y del inmenso mundo apostático y neopagano en derredor; pero también y a la vez, puede profetizar un desierto físico, la tierra de Moab “locum parátum sibi a Deo”, a la cual exhorta Isaías, en el Capítulo XVI, que no rechace a los “refugiados y peregrinos” judíos... y les sirva de escondite en los últimos tiempos... “Moab, sé tú su escondite ante la faz del devastador...”»;
y se marca un tiempo para estas cosas que coincide con los famosos 3 años y medio del Anticristo, de los cuales en otra oportunidad ya hemos hablado.
   
Sigamos escuchando el texto de la Biblia:
  
15 Et misit serpens ex ore suo post muliérem, áquam támquam flumen, ut eam fáceret trahi a flúmine.
16 Et ádjuvit terra muliérem, et apéruit terra os suum, et absórbuit flumen, quod misit draco de ore suo.
15 Y la Serpiente arrojó desde su boca, en pos de la mujer, agua como un río, para hacer que ella [la mujer] fuese arrastrada-englutida por el río.
16 Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y absorbió el río que el dragón arrojó desde su boca.
  
El agua, en el símbolo de la profecía, es siempre (o casi siempre) el mundo político. El demonio trata de destruir a los judíos convertidos con el agua que él mismo arroja desde su boca: i.e. a través de los movimientos y revueltas de la política que él mismo provoca, usando a los jerarcas políticos y a sus mecanismos persecutorios: todo esto azuzado por el demonio; el Padre Castellani dice que son «convulsiones políticas persecutorias...» contra los judíos convertidos. Pero la profecía agrega que la tierra se tragó esa agua, el río: Si aquí tierra es el mundo religioso, tal vez alguna intervención de Dios salva a los judíos que se han convertido al Catolicismo, salvando a esas comunidades de ser destruidas por el Diablo y por el Anticristo.
   
[3.3] Ahora la parte final de la profecía:
  
17 Et irátus est draco in muliérem : et ábiit fácere prœ́lium cum RÉLIQUIS de sémine ejus, qui custódiunt mandáta Dei, et habent testimónium Jesu Christi.
18 Et stetit supra arénam maris.
17 Y montó en ira el dragón contra la mujer: Y se fue a hacer la guerra contra LOS OTROS de la semilla de ella, los cuales cumplen los Mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
18 Y (el dragón) se paró sobre la arena del mar.
  
Si la mujer es el pueblo judío convertido al Catolicismo, cuando ellos quedan a salvo y protegidos por Dios (“la tierra”), dice la profecía que entonces el diablo-dragón se fue a hacer la guerra contra LOS OTROS de la semilla de ella, “los cuales cumplen los Mandamientos de Dios”: ¿Quiénes son estos “otros” de la semilla de ella, cómo está conformado este segundo núcleo que recibe las iras del diablo y de su Nuevo Orden Mundial? El Padre Castellani responde: «Este pasaje indica que hay dos núcleos o grupos de “hijos de la mujer” separados (los judíos convertidos, y los católicos [3] gentílicos fieles y perseverantes) como lo notó Andrés de Cesárea, y San Alberto Magno y todos los medievales, y está claro en el texto. ¿Quiénes son “los otros”, “los restantes”... sino los católicos viejos?». Vale decir que cuando el diablo vea que no puede destruir a los judíos convertidos, se vendrá contra los católicos que hayan logrado mantenerse fieles y perseverantes en la tribulación y entregados a Dios Nuestro Señor Jesucristo: Atención, pues podemos estar en “los inicios” de estas profecías y hechos. Esperemos con su gracia poder ser de esos católicos, y mantenernos fieles a Dios y a su Catolicismo.
   
Este capítulo 12 termina diciendo: “Y el dragón-diablo se paró sobre la arena del mar”. Y allí comienza el famoso capítulo 13 del Apocalipsis, que trata primero de la aparición del Anticristo: Describe cómo él aparece del mar (del mundo político). Por eso, es que esto parece darnos luz sobre cuándo será la conversión de los judíos hacia el Catolicismo; porque algunos han dicho que ello será con la destrucción del Anticristo y como hecho último junto con la Parusía; pero otros creen (allí estamos nosotros) que dicha conversión será antes del Gobierno Mundial del Anticristo, y que por eso el diablo y el Anticristo los perseguirán a muerte al convertirse, y esta posibilidad es la que parece verse en estos versículos: Se convierten, los persigue el diablo después de su conversión, y después de un intento fallido de destruirlos (el agua arrojada como un río contra la mujer -contra los judíos convertidos-), el diablo se va con furia a perseguir a los católicos que aún quedan, a los católicos remanentes, pero para ello se va al borde del mar a esperar al Anticristo, y el Anticristo recién allí hace su aparición: Por ello “parece” que la conversión de los judíos es anterior al Gobierno Mundial del Anticristo.

-Pondremos de nuevo los dos últimos versículos del cap. 12, y el primer versículo del recién mencionado capítulo 13:
  
17 Et irátus est draco in muliérem : et ábiit fácere prœ́lium cum réliquis de sémine ejus, qui custódiunt mandáta Dei, et habent testimónium Jesu Christi.
18 ET STETIT SUPRA ARÉNAM MARIS.
[Cap. 13, 1] Et vidi DE MARI BÉSTIAM ASCENDÉNTEM habéntem cápita septem, et córnua decem, et super córnua ejus decem diadémata, et super cápita ejus nómina blasphémiæ
17 Y montó en ira el dragón contra la mujer: Y se fue a hacer la guerra contra los otros de la semilla de ella, los cuales cumplen los Mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
18 Y (EL DRAGÓN) SE PARÓ SOBRE LA ARENA DEL MAR.
[Cap. 13, 1] Y vi LA BESTIA QUE SUBÍA DEL MAR, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cuernos diez diademas (Daniel dice: son diez reyes), y sobre las cabezas de ella nombres de blasfemia. [LLEGÓ EL ANTICRISTO: AHORA ÉL ESTÁ EN ESCENA]
  
(Conclusión)

Para terminar, un punto que no es tan conocido: El Papa León XIII, después de una visión que tuvo sobre el demonio, escribió en el año 1884 el llamado “Exorcismo Menor”, o “Exorcismo del Papa León XIII”, o “Exorcismo de San Miguel Arcángel”, el cual exorcismo ha quedado más breve en los últimos Rituales, pero ustedes lo tienen en su versión extensa y completa en el “Devocionario Católico”.
   
Como hoy es la fiesta de San Miguel, y en vistas a las épocas que estamos viviendo, queríamos recalcar de este exorcismo un fuerte -y muy gráfico- extracto, el cual parece sin duda UNA PROFECÍA DE NUESTRA ÉPOCA, mostrando la situación de esta falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II, la cual usurpa LA SEDE de Roma y la ha hecho SU PROPIA SEDE DEL ERROR, esto parece ser -así lo enseña San Jerónimo- “la abominación de la desolación, predicha por el Profeta Daniel, estando en el lugar santo” con estos falsos papas modernos y con esta falsa Iglesia Moderna; e igualmente parece el cumplimiento de esa famosa frase de Nuestra Señora de La Salette: “Roma perderá la Fe, y se convertirá en la sede del Anticristo”. Las palabras del Papa León XIII, en la parte que nos interesa, dicen así:
  
Ecclésiam, Agni immaculáti sponsam, vaférrimi hostes replevérunt amaritudínibus, inebriárunt absínthio; ad ómnia desiderabília ejus ímpias misérunt manus.
Ubi sedes beatíssimi Petri et Cáthedra veritátis ad lucem géntium constitúta est, IBI THRONUM POSUÉRUNT ABOMINATIÓNIS ET IMPIETÁTIS SUÆ;
ut percússo Pastóre, et gregem dispérdere váleant.
Los más taimados enemigos han llenado de amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido.
Donde fue constituida la Sede del Beatísimo Pedro y la Cátedra de la Verdad para luz de las naciones, ALLÍ PUSIERON ELLOS EL TRONO DE LA ABOMINACIÓN DE SU IMPIEDAD [es decir, que el Papa León XIII habla de la sede de los malvados en la misma Roma];
de suerte que, golpeado el Pastor, también puedan ellos dispersar el rebaño [es lo que pasa hoy, con la falsa Iglesia Moderna y con falsos papas modernos, los fieles andan errantes y dispersos, y se pierde la Fe Católica].
  
Y en esa parte del exorcismo, el Papa León XIII invoca a San Miguel Arcángel para implorar su ayuda a la Iglesia Católica.
   
Y nosotros terminamos nuestra prédica, hoy en la Fiesta de San Miguel, haciendo nuestras esas palabras para que este Arcángel nos ayude:
  
Adésto ítaquæ, Dux invictíssime, pópulo Dei contra irrumpéntes spiritáles nequítias, ET FAC VICTÓRIAM.
Oh Príncipe siempre invencible [San Miguel Arcángel, DUX INVICTÍSSIME], ayuda al pueblo de Dios (ayuda a los católicos) contra la perversidad de los espíritus que le atacan, Y DA LA VICTORIA.
  
Sí, San Miguel, DANOS LA VICTORIA: Da al Catolicismo la victoria, adelanta la victoria, ayudándonos a poder ser buenos católicos y ser buenos hijos de Dios, esperando que Cristo vuelva, para poner -por fin- las cosas en orden, en este mundo impío e insolente, el cual todo el tiempo insulta a Dios.
  
AYÚDANOS, SAN MIGUEL, PARA QUE TENGAMOS EL TRIUNFO FINAL PROMETIDO, que sea nuestro triunfo, con la Parusía gloriosa del gran Dios y Salvador Nuestro Jesucristo; si es que logramos -sólo con su Gracia- mantenernos fieles hasta el final.
   
AVE MARÍA PURÍSIMA.
     
NOTAS
[1] Libro “El Apokalypsis de San Juan”, Ediciones Capilla San Pío X, “Visión Décima: La Mujer Coronada”, página 111 ss.
[2] El Profeta Daniel, en su profecía del capítulo 10 y del capítulo 12, asigna una función a San Miguel Arcángel con los judíos en los tiempos finales, para salvación-conversión de éstos, siendo él su Patrono y Protector, el Ángel del pueblo de Israel. Daremos tan sólo algunos versículos sin más para que no sea tan extenso: -EN EL CAPÍTULO 10 del Profeta Daniel, se narra de un ángel que da a él una visión y mensaje, se cree que este ángel fue San Gabriel, pero él le hablará sobre San Miguel; utilizaremos la versión de Mons. Juan Straubinger: -“10 He aquí que una mano me tocó y me sacudió, poniéndome sobre mis rodillas y las palmas de mis manos. 11 Y me dijo: Daniel, varón muy amado -en la Vulgata, “vir desideriórum: varón de deseos”-, atiende las palabras que te voy a decir y ponte de pie... 12 El príncipe del reino de Persia se me opuso veinte y un días; mas he aquí que Miguel, uno de los príncipes más altos, vino a ayudarme... 14 He venido a enseñarte lo que ha de suceder a tu pueblo [los judíos] al fin de los tiempos, pues la visión es para tiempos (remotos)... 21 Pero te anunciaré lo que está escrito en la Escritura de la verdad; y no hay nadie que me ayude contra ellos [el príncipe de Persia y el príncipe de Grecia] sino Miguel vuestro príncipe [San Miguel es el príncipe del pueblo judío, patrono y protector]”. -EN EL CAPÍTULO 12, versión de Mons. Straubinger, leemos: -“1 En aquel tiempo [el comentario dice que se trata de los tiempos finales] se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo [del pueblo judío]; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen naciones hasta ese tiempo. En ese tiempo será librado tu pueblo, todo aquel que se hallare inscripto en el libro. 2 También muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para ignominia y vergüenza eterna... 4 Tú, Daniel, encierra estas palabras, y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán y se acrecentará el conocimiento... (...)”.
[3] Decía allí “cristianos”, pero como esa expresión hoy confunde con los protestantes, siempre -o casi- la he reemplazado por “católicos”.