domingo, 20 de julio de 2014

BERGOGLIO Y FILIPENSES 3, 18-19


"El fin de los enemigos de Cristo es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que debería avergonzarlos, y sólo aprecian las cosas de la tierra". (Filipenses III, 18-19)
  
La salud del antipapa Bergoglio ha desatado no poca preocupación entre sus fieles que estaban alarmados después de la repentina decisión de "Francisco" de cancelar su visita al hospital Gemelli a causa de una “imprevista indispoicición”. La Oficina de Prensa del Vaticano ha asegurado que no había nada de que preocuparse por la salud de su gobernante, pero los rumores no faltan. Algunos periódicos han reportado la noticia de un simple dolor de cabeza, otros de un pequeño malestar, y algunos han hablado de "fatiga". Pero ¿como está la realidad del antipapa Francisco?
      
De acuerdo al acupunturista chino del usurpador, Liu Ming, Bergoglio está muy bien, y la demostración es que no toma ningún medicamento. Sí, porque el papa de la iglesia conciliar no utiliza más la medicina tradicional desde 2004, y se hace tratar de este especialista en la medicina oriental.
    
No es el pulmón faltante de Francisco I lo que crea problemas al jefe de la Gran Ramera Apocalíptica, ni tampoco son sus "pies de pato" (pie plano), ni siquiera la cadera "crujiente" o sus rodillas débiles. El problema de Bergoglio es el tenedor. A él le encanta sentarse a la mesa (con sus hermanos, los judíos) y también le gusta escabullirse durante el día. Voces indiscretas de la cocina del Vaticano aseguran que nunca nadie ha visto antes que él a un Papa (o antipapa) comer con tanto gusto y afán. El antipapa Francisco I, se rumorea, a menudo se mete en la cocina. Dicen que él es un óptimo cocinero y que su paella es fantástica.

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