martes, 2 de agosto de 2016

DE LA MODESTIA EN EL VESTIR

Tomado de FORO CATÓLICO
 
 
Las palabras de la Biblia son muy claras: “Asimismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia, o sin superfluidad y no inmodestamente con los cabellos rizados o ensortijados ni con oro, o con perlas, o costosos adornos” (1 Timoteo 2:9). 
  
San Juan Crisóstomo, Obispo de Constantinopla y uno de los 32 doctores de la Iglesia, dijo lo siguiente con relación a las mujeres que se visten inmodestamente: 
“Lleváis vuestro señuelo a todas partes y extended vuestra red en todos lados. Alegáis que nunca habéis invitado a nadie al pecado. Ciertamente no con vuestras palabras, pero lo habéis hecho con vuestro vestido y vuestro porte y conducta. Y mucho más efectivamente que lo que podrías con vuestra voz. Cuando habéis hecho que alguien más peque de corazón, ¿cómo podéis ser inocentes? ¿Dime a quién condena este mundo? ¿A quiénes castigan los jueces en la corte? ¿Aquellos que beben el veneno o a aquellos que preparan la poción fatal y la administran? Sois más criminales que aquellos que envenenan el cuerpo. Habéis dado la bebida de comportamiento fatal. Asesináis no sólo el cuerpo sino el alma, y no es a los enemigos que hacéis esto, ni sois urgido por cualquier necesidad imaginaria ni provocada por lesión. Lo hacéis por vanidad y orgullo tontos.” 
  
Desafortunadamente, el atuendo de hoy parece casi no tener fronteras. Es una desgracia que las mujeres Cristianas expongan sus cuerpos, los cuales son templos del Espíritu Santo después del bautismo. Una mujer que se viste inmodestamente comete un doble pecado. La Biblia nos dice: “¿No sabéis que vuestros miembros son el templo del Espíritu Santo, quien está en vosotros, a quien tenéis de Dios: y no pertenecéis a vosotros? Porque sois comprados a un gran precio. Glorificad y llevad a Dios en vuestros cuerpos.” (1 Corintios 6:19.20). El vestido inmodesto es una ofensa a Dios y no glorifica a Dios, sino en vez reduce a la mujer cristiana a un objeto de lujuria y se burla de las leyes de Dios. La modestia en el vestir, por el otro lado, ayuda a salvaguardar la virtud de la pureza y es ordenada por la ley moral de Dios. San Cipriano escribe: 
“Nada encanta más al alma fiel que la conciencia saludable de una modestia sin mancha. El haber vencido al placer es el mayor placer; tampoco existe mayor victoria que aquella ganada sobre los deseos de uno.”
  
DECLARACIONES QUE HA HECHO LA IGLESIA SOBRE LA MODESTIA EN EL VESTIR

El Papa Benedicto XV escribió en su encíclica Sacra Propédiem el 6 de Enero, 1921:
Uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y estaciones. Volviéndose tontas y ridículas por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a cada uno de los hombres honestos y ofende a Dios. Anteriormente, la mayoría de ellas se hubiesen azareado por dichas ropas por la falta grave en contra de la modestia Cristiana. Ahora no es suficiente exhibirse en público; no les da miedo entrar en los umbrales de las iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar el alimento seductor de la pasión vergonzosa al Santo Altar, en donde se recibe al Autor de la Pureza.”

El 12 de Enero, 1930, la Sagrada Congregación del Concilio, por mandato del Papa Pío XI, emitió instrucciones enfáticas a todos los obispos sobre la modestia en el vestir:
“Recordamos que un vestido no puede llamarse decente si tiene un escote mayor a dos dedos por debajo de la concavidad del cuello, si no cubre los brazos por lo menos hasta el codo, y escasamente alcanza un poco por debajo de la rodilla. Además, los vestidos de material transparente son inapropiados. Que los padres mantengan a sus hijas lejos de los juegos y concursos gimnásticos públicos; pero, si sus hijas son obligadas a asistir a dichas exhibiciones, que observen que van vestidas totalmente y en forma modesta. Que nunca permitan que sus hijas se pongan indumentaria inmodesta.”
  
El Papa Pío XII dijo en 1954:
Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados (modas) como lo hacen muchas ovejas. Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan (excitación) en aquellos que las miran.” (17 de Julio, 1954)
  
El Papa Pío XII amonestó seriamente a las madres Cristianas: 
El bien de nuestra alma es más importante que el de nuestro cuerpo; y tenemos que preferir el bienestar espiritual de nuestro vecino a nuestra comodidad corporal… Si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo… Oh madres Cristianas, si vosotros supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada que preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotros mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el Cielo os habéis confiado para que los criéis como Cristianos.” (Pío XII a los Grupos de Mujeres Católicas Jóvenes de Italia)
  
Los obispos canadienses escribieron en Mayo de 1946:
El propio hombre no se escapa a la inclinación de exhibir su carne: algunos van en público, desnudos hasta la cintura, o en pantalones muy apretados o en calzonetas muy pequeñas. Así, cometen ofensas en contra de la virtud de la modestia. También pueden ser una ocasión de pecado (en pensamiento y deseo) para nuestro vecino.”
   
De una carta en 1930 de la Congregación del Concilio:
“En virtud del apostolado supremo que ejerce sobre la Iglesia Universal por Voluntad Divina, nuestro Muy Santo Padre Papa Pío XI nunca ha dejado de inculcar, tanto verbalmente como en forma escrita, las palabras de San Pablo (1 Tim. 2:9-10), específicamente, ‘Mujeres… adornándose con recato y modestia … y que hacen profesión de piedad.’ Muy a menudo, cuando surgió la ocasión, el mismo Supremo Pontífice condenó enfáticamente la moda inmodesta de la vestimenta adoptada por las mujeres y niñas Católicas – moda que no sólo ofende la dignidad de las mujeres y va en contra de su adorno, sino conduce a la ruina temporal de las mujeres y las niñas y, lo que es todavía peor, a su ruina eterna, halando miserablemente a otros en su caída. Por lo tanto, no es de sorprenderse que todos los Obispos y otros ordinarios, según es el deber de los ministros de Cristo, en sus propias diócesis deberían oponerse unánimemente a sus maneras licenciosas y promiscuas depravadas, a menudo soportando con fortaleza la mofa y burla en su contra por esta causa.”
  
De la Asamblea Plenaria de Obispos de Brasil:
“Dejad que los sacerdotes insistan con fuerza que las mujeres usen vestimentas que expresen modestia… Dejad que las mujeres, en todo momento, pero especialmente, según lo enseña el Apóstol San Pablo, cuando estén en la Iglesia, se vistan con modestia. Si osan ingresar a la Iglesia vestidas inmodestamente, según lo ordena la Ley Canónica (Canon 1262, par. 2), sean sacadas en forma juiciosa y se prevenga que asistan en cualquier función que sea.
 
“Dejad que aquellas que van a recibir la Santa Comunión estén vestidas decentemente. Las mujeres cuyas cabezas no estén cubiertas y que estén vestidas inapropiadamente han de excluirse del Sacramento, tal como lo instruye la Ley Canónica (Cánones 855 & 1262, par. 2).”
    
El Padre Pío, el sacerdote estigmatizado, quien llevó las heridas sangrantes de Cristo en su propio cuerpo desde 1918 hasta su muerte en 1968, rehusó otorgar la absolución a cualquier mujer que no llevase su falda muy por debajo de la rodilla. También insistió que las mujeres no usaran pantalones. (Verificado por correo en el monasterio del Padre Pío. Dirección: Rev. J. P. Martin, San Giovanni Rotondo 71013 FG Italia)
  
Una Directiva Pastoral General de 1915 lee así: “Las mujeres deben estar vestidas decentemente, especialmente cuando van a la Iglesia. Con debida prudencia, el padre párroco puede rehusarles la entrada a la iglesia y el acceso a la recepción de los Sacramentos, cualesquiera y todas las veces que lleguen vestidas inmodestamente a la iglesia.”

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