lunes, 26 de septiembre de 2016

CUENTO MALLORQUÍ "EL JUDÍO Y EL CAZADOR"

Por Jorge López para CATÓLICOS ALERTA
Hace años, cuando no había más que coches de caballos, junto a la iglesia de Sta. Eulalia en Mallorca había un barrio judío (la Carrer de l'Argenteria): casi todo eran joyerías. Una mañana de invierno, un judío salió a la puerta de la tienda a tomar el sol con un crucifijo de plata y un paño para darle brillo. Pasa por allí un joven despreocupado y satisfecho con escopeta y dos perdices conseguidas. Al judío se le van los ojos y la envidia, y le llama la atención: "¡El crucifijo por las perdices!"
  
El joven mira uno y otras, y decide: "Mejor nos quedamos cada uno con lo que matamos".
  
COMENTARIO
Estas historias que aun resuenan en la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos, representan parte del conocimiento de los pueblos, de las enseñanzas que otrora los buenos sacerdotes y los hombres sabios supieron transmitirles.
 
Poco a poco se van perdiendo, y lo que antes era una antipatía general que los judíos se habían ganado por su proceder, se ha ido transformando en un verdadero culto al judío, promovido y alentado por los multimedios que ellos poseen.

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