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viernes, 27 de octubre de 2023

SUPOSICIÓN MATERIÁLITER

Los promotores de la “Tesis” de Cassiciacum dicen que uno debe considerar como legítimos los cónclaves compuestos por los “cardenales” nombrados por sus “papas materiáliter”. Pero mirando lo que dijo su proponente el obispo Louis Michel Guérard des Lauriers OP, ¿es así?
   
En el primer número de su revista Cahiers de Cassiciaum, páginas 23 y 24, se lee lo siguiente (cursivas propias; subrayado y negrillas fuera del texto):
   
   
TRADUCCIÓN:
[N]o siempre está claro que tal decisión [papal] sea de orden doctrinal o simplemente disciplinaria. Evóquese, de paso, la condena de Pío XI a la Acción Francesa, y la revocación de esta condena por Pío XII: actos cuya aparente oposición no se explica sino porque pertenecen al poder magisterial ordinario no infalible, a la vez practico y teórico.
   
La validez de un cónclave pertenece, evidentemente, al poder canónico.
  
En todos estos casos, no es imposible que tal acto dudoso, o incluso presuntamente no válido de la “autoridad” tenga de facto el alcance que debe tener por naturaleza, en virtud de una suplencia concedida por Dios.
  
¿Qué pasa con los cónclaves del 24 de Agosto y el 14 de Octubre de 1978?
  
El hecho que, como hemos observado, se haya inevitablemente planteado esta pregunta, basta para mostrar que lo concerniente a “Pablo VI” y por consecuencia a cada uno de los actos de su pontificado, tiene repercusión en el presente. Tal es la segunda de las razones por la que presentamos sin cambios las presentes reflexiones que conciernen al pasado.
   
***
   
La tercera razón se toma del futuro, en tanto que este es el lugar de la “conversión”, cuya apuesta es la Eternidad [12].
    
— La cuestión “¿Pablo VI?”, ligada a aquella de “¿la denominada Nueva Misa?” ha sido planteada muchas veces por los fieles adherentes a la Tradición, sobre todo después de una década. Esta cuestión rebota. La forma, en verdad, ha sido modificada. Se comprende por analogía en el orden teologal.
   
La “fe viva” se puede corromper, dejando lugar a la “fe informe”). ¿Pero un catecúmeno puede recibir la “fe informe”, es decir, el hábitus de la Fe teologal, sin el de la gracia santificante? Esto se presenta, desde el punto de vista psicológico, como muy improbable. Pero esto no es metafísicamente imposible. Si, por ejemplo, un adulto se prepara para el Bautismo cumpliendo todas las condiciones requeridas; y si, a sabiendas en el momento donde va a recibir el Bautismo, comete un pecado mortal, entonces recibe el hábitus de la fe informe, y no la gracia.
    
Siendo recordado esto, la cuestión “¿Juan Pablo II?” se plantea de la manera siguiente.
    
Si Juan Pablo II adhiere al Vaticano II como Concilio en lugar de declararlo “herético”, no es imposible que, similar al catecúmeno que comete un pecado en el momento de ser bautizado, sea papa solamente materiáliter. Esto supone que a fin de conservar en la Iglesia la succesión ininterrumpida que es tenida por ser la “apostolicidad”, Dios ha “suplido” en favor de dos Conclaves de suyo no válidos.
   
NOTA (En el original)
[12] Dos datos de observación presiden toda definición de tiempo. Por un lado, el tiempo está subordinado al movimiento; por el otro, el tiempo está en el espíritu. El espíritu conoce las cosas distinguiéndolas y uniéndolas, es decir, poniéndolas en el número. El espíritu conoce el movimiento al distinguir y unir las fases, es decir, poniéndolas en el número que constituye, en conjunto, el antes y el después. En este sentido, el tiempo es “el número del movimiento”.
  
Estos datos metafísicos pueden y deben ser asumidos en la definición en cierta forma teologal del tiempo. El análogo del movimiento es, para el cristiano, la santificación; y es: desde el nacimiento hasta la muerte, del Bautismo a la Extremaunción. Y de la misma manera en que la naturaleza del movimiento es manifestada inteligiblemente en la coordinación entre el antes y el después que es propia del tiempo, así la naturaleza de la santificación se halla manifestada, según la Luz de la Fe, en la conversión: «Convérte nos Dómine ad te, et convertémur» (Conviértenos a Ti, Señor, y seremos convertidos) (Lamentaciones de Jeremías 5, 21). Cada instante de cada duración humana, cada instante de la Iglesia militante, es justificado en la Sabiduría divina como siendo la trama en la cual Dios teje la conversión indefinidamente profunda que mide la libertad de cada uno. El tiempo cristiano no es cíclico ni evolutivo; el tiempo, el instante, es, para el cristiano y para la Iglesia, el lugar mental de la conversión teologal. Y como el pasado es desaparecido, esta «definición» vale, existencialmente, para el presente, y para el futuro que sin cesar deviene presente; ella vale finalmente, y ya, para la Eternidad, donde la misma conversión se halla convertida en el infinito Deseo que se excava para ser hallado.
  
Como se ve, Guérard consideró «dudosa, e incluso presuntamente no válida» la legitimidad los cónclaves de 1978. Aun así, planteó que «no es imposible» que Dios «supliera» la autoridad que de otro modo carecerían de suyo propio. Esto PLANTEADO COMO UNA HIPÓTESIS, mientras los guerardianos defienden su legitimidad como un hecho dogmático basado por la ley.

En tal orden, Guérard declaró que el estátus de Juan Pablo II como papa materiáliter «supone» legítimo que «Dios ha suplido» a un cónclave que era «de suyo no válido». Si hipotéticamente Dios no hubiera «suplido», el cónclave que lo eligió sería inválido.
  
Tal teoría, absurda en 1979, en la actualidad es todavía más ridícula, sobre todo cuando Bergoglio ha hecho replantear toda la rutina. De ser cierta esa teoría, entonces Dios ha estado interviniendo todos los cónclaves modernistas, no para dar a la Iglesia un verdadero Papa que confirmase la fe, sino para legitimar en la sede petrina, por décadas, a los falsos pastores que conducen a las almas hacia la perdición. O lo que es lo mismo, Dios ha estado engañando a la Iglesia para que siga a los falsos papas. IMPOSIBLE Y BLASFEMO SIQUIERA PENSAR ALGO ASÍ.

Así pues, la sólida postura católica frente a la situación de Apostasía entronizada por el Vaticano II y los que en su nombre usurpan el Papado, es el sedevacantismo totalista, basado en San Roberto Belarmino, la Bula “Cum ex Apostolátus Offício” y el Derecho canónico, que sostiente que, de Roncalli en adelante, no tienen más autoridad sobre la Iglesia Católica de la que tiene el “arzobispo” anglicano de Canterbury, el Patriarca budista de Tailandia o el Secretario de las Naciones Unidas: NINGUNA.

martes, 20 de septiembre de 2022

GUÉRARD DES LAURIERS NOMBRABA A MONTINI EN EL CANON

En el dictamen pericial de Bruno Francisco Siqueira Silva, que confirmó la autenticidad del manuscrito contentivo de la retractación de Mons. Michel Guérard des Lauriers de la teoría de Casiciacum (“Papado materiáliter”), una de las cartas analizadas es de particular relevancia. Veamos por qué:
   
ORIGINAL
   
TRANSCRIPCIÓN
   
TRADUCCIÓN
14/05/1982, Etielles
   
¿Qué es lo que pienso?
  
Mi pensamiento es fluctuante. Entretanto, estoy inclinado en dirección a la veracidad de la tesis. Y rezo por Pablo VI como si estuviese vivo. La mención hecha de Pablo VI en la página 14, del 8 de Septiembre de 1975 [subrayado en el original], ya no me ofende más. Montini hizo mucho (extremadamente) mal hasta 1970. En seguida el sosias [creo yo] lo fue sustituyendo más y más. Pablo VI entonces pudo arrepentirse.
  
ENTONCES: yo no soy un adepto de la Tesis, [pero]
  
Yo respeto e incluso apoyo a aquellos que la creen verdadera.
  
La carta, como vemos, fue escrita el 14 de Mayo de 1982 (¡un año y una semana después de su consagración episcopal por el arzobispo Pierre Martin Ngô Đình Thục el 7 de Mayo de 1981! Consagración para la cual abjuró de su teoría, que retomó después). Y en ella muestra que apoya la teoría del “doble” de Montini, que empezó a actuar en 1972 después de su homilía diciendo «por alguna grieta, el humo de satanás ha entrado en el templo de Dios». Teoría que acompaña la de la Sede impedida, muy en boga en esa época entre los seguidores de Verónica Lueken en Bayside, y corre lanzas parejas con la de “Pablo VI mártir” promulgada por el Palmar de Troya (donde lo tienen como el último Papa antes de Gregorio XVII –Fernando María de la Santa Faz–, primer Papa palmariano), o la de su sobrevida más allá de 1978.

La teoría survivalista afirma que el verdadero Montini siguió vivo (aunque prisionero en el Vaticano y bajo tortura) años después de su muerte (o la salida de la escena de su impostor) el 6 de Agosto de 1978, por lo que se tendría una Sede Impedida y ocupada por usurpadores. De ella derivan postulados como que Albino Luciani fue asesinado por haberlo visto, que Mons. Lefebvre había recibido el mandato de Montini para las consagraciones de Écône, y otras afirmaciones las cuales exceden la finalidad de este artículo.

Lo que nos concierne es que en 2014, Jean-Baptiste André publicó varios libros en favor de la teoría de la sobrevida de Montini, vinculando este extremo incluso al Tercer Secreto de Fátima o al Apocalipsis, y un vídeo donde François Catteau, antiguo chófer de Mons. Guérard y destinatario de la carta anterior, declara que este mencionaba a Pablo VI en el Canon de la Misa (por lo menos hasta 1985), y que Mons. Robert McKenna lo hizo hasta 2007 ó 2008, y  mencionaba su nombre en los exorcismos (si las matemáticas no fallan, ¡MONTINI TENDRÍA 111 AÑOS!):
   
  
Sea cual fuere el caso, Guérard des Lauriers sostuvo más errores que “La Tesis” (que hoy en día el Instituto Mater Boni Consílii del padre Ricossa o el Instituto Católico Romano de Mons. Sanborn sostienen empecinadamente como si de un dogma se tratase) o la veracidad de las “apariciones” de Garabandal (sobre la cual escribió un libro en 1965 y prologó otro al año siguiente; aparte, él conocía personalmente a María Concepción “Conchita” González y González, una de las “videntes”), y lejos de ser sedevacantista, fue un CISMÁTICO.

miércoles, 1 de junio de 2022

¿EXORCIZAR EL EXORCISMO? (Sobre la mutilación que se hizo al Exorcismo contra satanás y los ángeles apóstatas)

   
Los fieles adheridos a la Tradición están familiarizados con el Exorcismo contra Satanás y los Ángeles apóstatas publicado por orden de Su Santidad León XIII. Hoy lo deben recitar más que nunca, mejor dicho: REZARLO. Serán, como lo fui yo, confirmados en esta práctica y divinamente consolados, volviendo a la fuente y a la Verdad.
 
En efecto, el texto actualmente difundido, por una parte y el texto original publicado por orden de León XIII en 1903, último año de su Pontificado por otra, difieren entre ellos. Esta diferencia concierne a la “Súplica a San Miguel” y no al exorcismo precedido por ella. Consiste 1.º en algunas inversiones (en el orden de las plegarias) y 2.º, en las omisiones. Siendo el primer punto sin importancia, vamos a considerar el segundo. La diferencia, por omisión, entre los dos textos, puede ser, como tantas cosas, considerada desde dos puntos de vista: materialiter en cuanto al hecho, formaliter, en cuanto a la significación.

I. El hecho de la omisión
Este hecho manifiesta, para cualquiera que considere los documentos, lo siguiente. La Súplica a San Miguel (que precede al Exorcismo), publicado bajo León XIII gloriosamente reinante consta de
1) en la “Oración”, la mención de San José esposo de María;
2) en el texto, una descripción precisa de la situación en la que se encuentra la Iglesia. Ahora bien, en las ediciones ulteriores, ambas cosas son omitidas.

A este hecho, objeto de una evidente comprobación, se relacionará el examen de las causas que han contribuido a producirlo inmediatamente. San Pío X ¿tuvo conocimiento de estas omisiones? Si NO ¿hasta qué punto era dueño y señor (maestro) en el Vaticano? Si SI, ¿lo quiso o soportó? Si lo quiso ¿con qué fin? No examinaremos estas múltiples preguntas. Lo consideraremos como como un hecho objetivo, que como tal, está integrado en el orden providencial.
   
II. La significación de la omisión
Dejamos de lado, como acabamos de decirlo, esta significación como la concibieron los que llevaron a cabo la omisión. Consideraremos la omisión como se presenta OBJETIVAMENTE. De hecho ha ocultado provisoriamente el “hecho eclesial” constituido por el acto de León XIII. Examinar el significado de la omisión requiere, previamente, poner a la luz este “hecho eclesial” y luego ver su alcance.

1) La promulgación del Exorcismo constituye un hecho eclesial (hecho eclesial es, por definición, un suceso que se produce en la Iglesia y que se refiere a toda la Iglesia en su conjunto)

Este “hecho eclesial” es ahora solamente lo que es, como tal, evidente.

Ya que ahora es manifiesto que: «Ahí donde fue instituida la sede del bienaventurado Pedro y la cátedra de la Verdad, allí (enemigos muy astutos) han posado el trono de su abominación en la impiedad». Es manifiesto ahora, que lo que ha podido parecer para Rampolla un fin fallado, y para los fieles en 1900 un pesimismo entenebrecido, es la REALIDAD. Está claro, entonces, que León XIII fue divinamente inspirado.

Esto se confirma por el relato adjunto. (Ver: La visión de S. S. León XIII).
  
Lo que León XIII percibió el 13 de octubre de 1884 y que ciertamente pudo desconcertarlo, es lo que ya se estaba produciendo de más en más, y que ahora es la más absoluta REALIDAD. Esta percepción provocó inmediatamente en el Pastor Supremo, una viva reacción de defensa, que se tradujo en acto, concretamente en la prescripción de la oración a San Miguel Arcángel luego de cada Misa rezada y en la promulgación del Exorcismo contra satanás y los ángeles apóstatas. Era conveniente que el contenido de esta percepción fuera esclarecido en la Súplica a San Miguel, como argumento apremiante, a fin de conjurar al Arcángel para obrar en el medio.
  
Tal es el "hecho eclesial", objetiva y providencialmente concomitante a la promulgación del Exorcismo por León XIII.
  
El Vicario de Jesucristo discernió cual era y cual iba a devenir de más en más la situación de la Iglesia, y dio, para el bien de la misma, las órdenes pertinentes, motivadas por esta iluminación profética.
   
2) El alcance del hecho eclesial concomitante a la promulgación del Exorcismo.
El alcance de un hecho, es la enseñanza (y las otras consecuencias) derivadas de él en relación al contexto en el que se inserta. El Exorcismo contra Satanás, promulgado por León XIII expresamente contra el poder de la mentira (Juan, VIII: 44) infiltrado hasta “en la cátedra de la verdad”, este Exorcismo tal como fue promulgado, muestra, o más precisamente confirma, que Cristo, el Jefe, vela sin cesar sobre la Iglesia (Mat., XXVIII: 20) por el Papa que es su Vicario. Siempre existe todo lo necesario, al menos para las almas de buena voluntad que acogen humildemente lo que les es dado, sin minimizarlo («Diminútae sunt veritátes a fílius Hóminum» Ps.: XI, 2), ni extrapolarlo (como lo hacen aquellos que erigen todo acto de un Papa en una ley que obliga a la Iglesia a perpetuidad). León XIII, divinamente advertido, alertó a la Iglesia y la previno. Pablo IV había, él también, advertido a la Iglesia por varias Bulas, “Cum ex Apostolátus” del 15 de febrero de 1559 entre ellas. Es ciertamente necesario, desde el punto de vista canónico no asimilar la promulgación de una Bula a la de un Exorcismo, son dos manifestaciones del mismo proceso de subversión.

Luego, es oportuno primero volver a tomar conciencia de la excelencia propia de aquello en donde hay subversión para mejor detenerla. Cristo-Jefe vela por la Iglesia, por León XIII, por Pablo IV, por cada (verdadero) Papa de la Iglesia militante, colectivo humano al cual Cristo se dirige por su Vicario, y que está institucionalmente constreñido para escuchar y someterse a aquello que sale de la institución divina, mientras que, como persona moral, este colectivo humano es libre para escoger o rechazar lo que se desprende de la institución eclesiástica. La Iglesia militante abrogó las Bulas de Pablo IV, y lo ha pagado y lo paga en la persona del Cardenal Montini. La Iglesia militante mutiló el Exorcismo de León XIII y lo paga en la persona de Monseñor Karol Wojtyla.
   
¿Quién abrogó? ¿Quién mutiló? Antes de considerarlo, demos gloria a Cristo-Jefe quien triunfa por la inmanencia de su justicia, cuando lo hizo con misericordiosa atención para su Virginal Esposa. Sí, aun ahora, sus fieles miembros tienen todo lo necesario. Demos gracias a Cristo-Jefe. Tienen el Exorcismo tal como fue inspirado, contra el padre de la mentira, “instalado en la cátedra de Verdad”. Tienen ahora, por la comprobación de los sucesos, la certeza teologal de su exacto alcance. Más felices aun que sus padres bajo San Pío X, ven en el Exorcismo una profecía; y aun más ¡la ven cumplida! Pueden entonces, contemplar, por y en el Exorcismo tal como fue promulgado, a la Iglesia misma integrarse con su Esposo bienamado, como siendo “el signo eminente de su autocredibilidad” (Vaticano I, Const. “Dei Fílius”, de Fide catholica, cap. 3 Ds. 3013).

3) El significado de la mutilación perpetrada en el texto promulgado por León XIII
El significado de la omisión ahora está claro también para nosotros, como lo estaba en la profecía. «Nada está oculto que no sea (tarde o temprano) revelado» (Mat.: X, 26). Dios opera el bien aun a partir del mal. Dios opera para que aun el error, manifieste la Verdad. Explicaremos esto brevemente.
   
El mal es una privación que afecta a un ser que, por naturaleza está ordenado al bien. Si se quiere dañar infligiendo una privación, para tener éxito es necesario no usar de una violencia que provoque un reflejo de oposición a esta “frustración”. Hay que inducir al sujeto a estimar excelente el “bien disminuido”, que se consiente en dejarle. Es posible entonces, que el sujeto yerre provisoriamente sobre la estimación concreta de su verdadero fin; y se ponga así progresivamente en condiciones que le vuelvan imposible llegar a él. En tal proceso, el verdadero bien del cual llega la privación, es aquel que es diligentemente ocultado.

Lo mismo, si se quiere inducir al error, para triunfar es necesario no afirmar lo falso, sino hacer ver una “verdad disminuida”; el espíritu, seducido por una “recompensa”, deserta de su propia y nativa curiosidad y cree encontrar toda la Verdad en los vestigios que le son concedidos. en tal proceso, la Verdad total, esa que no se quiere que sea comunicada, es diligentemente ocultada.
   
La verdad total es aquí lo que León XIII, inspirado, osó clamar: el padre de la mentira está «allí donde fue instituida la cátedra de Verdad».
    
El signo que era y permanece como el paroxismo de la Verdad, el signo que León XIII gloriosamente reinante reveló con tanto coraje como autoridad, es el que el padre de la mentira, infiltrado en la cátedra de Verdad, logró ocultar.
  
«Las tinieblas no pudieron detener a la Luz» (Jn.: I, 4). El acto eclesial de León XIII es ahora conocido tal como fue planteado. El Exorcismo, disminuido en cuanto al alcance por la mutilación de la plegaria que le asignaba la aterrante finalidad, este Exorcismo, muy esparcido e infestado, es finalmente exorcizado. Es decir que, simplemente es conocido y será recitado como fue inspirado por el Espíritu de la Verdad.
   
El Exorcismo exorcizado, restituido a su intrépida y nativa pureza, brillará en todas partes con la Verdad que Satanás había logrado ocultar provisoriamente. La Verdad liberará a la Iglesia (Jn.: VIII, 32) El Exorcismo virgen, ardientemente vivido y recitado, operará «por la intercesión de la inmaculada Virgen Madre de Dios, de San Miguel Arcángel, de San José, esposo de María, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos», que el padre de la mentira sea expulsado del «lugar donde fue instituida la Sede del bienaventurado Pedro y la cátedra de la Verdad».

En la fiesta de la Santísima Trinidad
Domingo 17 de junio de 1984
Mons. M. L. Guérard des Lauriers.

viernes, 27 de diciembre de 2019

LA RETRACTACIÓN DE MONS. GUÉRARD DES LAURIERS DE LA TESIS DE CASSICIACUM

Traducción del artículo publicado por Louis-Hubert Rémy en CATHOLICAPEDIA BLOG. Tomada de CATÓLICOS ALERTA.
   
——— UN MARAVILLOSO REGALO DE NAVIDAD 2019 ———

LA RETRACTACIÓN DE MONSEÑOR GUÉRARD DE LA TESIS DE CASSISIACUM
Louis-Hubert Remy
     
La Retractación de MONSEÑOR GUÉRARD sobre la TESIS DE CASSICIACUM
    
Unos meses antes de su muerte (el 27 de febrero de 1988), después de haber recibido de mí (por los buenos oficios de un amigo suizo) un estudio detallado que demuestra sus aberraciones, el interesado expresamente reconoció:
«Ave María  
Querido señor,
  
Cuando llegué aquí, encontré su envío y su carta. GRACIAS.
  
Así que mantengo, al menos temporalmente (me lo dirá), el estudio de Alfred Denoyelle.
  
Personalmente, estoy de acuerdo con todas sus conclusiones. ¡Su estudio es excelente!
  
Ahora, creo que mi tesis contiene enormes errores teológicos.
  
En ferviente unión, al servicio de la Verdad y en la oración.
M. L. G. des Lauriers, O.P.».
Murió sin haber tenido (o tomado) el tiempo para retractarse públicamente (y si por casualidad lo hizo, no lo sabemos).

* * *

Esta carta y su comentario nos llegaron a través de un nuevo folleto (de primordial importancia) de Éditions saint Remi.
 
     
    
CORREO DE MARC WINCKLER SOBRE LA RED RAMPOLLA
Henri BARBIER – Judaísmo – Franmasonería francesa – 57 páginas

– Nuevo – Precio: 8,00 €
  
En este escrito, Henri Barbier, autor del exitoso libro Le Réseau Rampolla et l’Éclipse de l’Église (segundas ediciones, prefacio de Pierre Hillard, 680 páginas), completa los testimonios de Marc Winkler permitiendo una mejor comprensión de la mafia que asumió el liderazgo de la Iglesia para destruirla. Indispensable y convincente, conociendo la seriedad de Marc Winkler.
  
En la última página, sin ningún otro comentario, monseñor Guérard des Lauriers nos cita este texto manuscrito. Merece una aclaración. No sabemos sobre el estudio del Sr. Denoyelle que cambió de opinión.
  1. Una gran alegría. ¡Qué gran regalo de Navidad! Tal retractación al final de una vida de combate es muy importante y consoladora para aquellos que entendieron el error del obispo Guérard.
  2. Qué amor de la verdad. Conocíamos a Monseñor Guérard, un gran amante de la Verdad, un ejemplo de la Verdad, pero haber reconocido que había cometido tal error y confesarlo y corregirlo es un acto heroico, del que muy pocos clérigos son capaces hoy. También lo fue el Padre Joseph Vérité, quien después de decir cientos de nuevas “misas” insistió en volver a la misa de su ordenación.
  3. Un milagro. Como dice San Pablo: «Porque es imposible para aquellos que alguna vez fueron iluminados, que probaron el don celestial, que tomaron parte en el Espíritu Santo, que probaron la dulzura de la palabra de Dios y las maravillas del mundo por venir, y que, sin embargo, cayeron, renovarlos por segunda vez llevándolos a la penitencia, los que por su parte crucifican de nuevo al Hijo de Dios y lo entregan a la ignominia» (Hb. VI, 4-6), terribles palabras que se han verificado durante sesenta años. Hay algunas excepciones muy raras a la regla general enseñada por San Pablo, y todas ellas poseen una gracia milagrosa. 
  4. ¡Qué acto de fe! ¡Y en qué términos!: «mi tesis contiene enormes errores teológicos». ¡Qué humildad ante la verdad! Qué acto de fe antes. 
  5. Todos los que conocían a Mons. Guérard de cerca tenían una veneración ilimitada por él y este error los molestó. Esta retractación repara todo. Me gusta recordarle, como me dijo su sobrina, que Mons. era un confesor de Pío XII. A diferencia del cardenal Bea, no lo proclamó por los tejados. Además, nombrado cardenal por Pío XII (siempre confiado por su sobrina), De Gaulle se opuso. Cuando le recordé que el joven Guérard des Lauriers fue, toda su vida, el primero en su clase y en todos los asuntos, me respondió seriamente al decir: ¡excepto en gimnasia!
Esta retracción no nos sorprendió por completo, aunque no nos lo contó, ni a mi, ni a mis amigos cercanos cuando lo visitamos en su cama del hospital poco antes de su muerte, y tampoco lo dijo en su último sermón [1].
  
¿Por qué ese silencio? Tenemos algunas ideas sobre esta cuestión, pero dejémose el motivo de este silencio al Obispo, que fue quien tomó la decisión.
  
Monseñor había tratado de justificar este texto del Vaticano I: la Iglesia siempre será visible, y había propuesto esta tesis, que era considerada plausible para muchos. Lo compartimos hasta su muerte.
  
Sin embargo, un día le pregunté: «Monseñor, ¿cuál es el valor de los actos de un papa materialiter?». Inmediatamente respondió con una palabra: «Nulo». Lo que me hizo expresar una conclusión obvia: «Entonces, monseñor, su tesis se extingue a tiempo», y Monseñor respondió: «absolutamente».
  
La misma pregunta hecha a los sacerdotes que defienden la tesis, es seguida por una respuesta en el género (me ha pasado) «¿Quién es usted para permitirse hacer este tipo de preguntas? ¡Hay que ser teólogo para entender!». ¡Orgullo de los sacerdotes entrenados por Écône y desprecio por los laicos! ¡Clásico!
  
Fue solo después de descubrir el terrible texto del padre Vincent-Marie Zins (autor de la expresión la fou-thèse [N. del T. neologismo traducible como “Tesis loca o ridícula”, y homófono con “foutaise” -del que deriva nuestra “futesa”-, en español bagatela, porquería]), Tres herejías del P. Guérard des Lauriers [2], y luego la irrefutable refutación de Myra Davidoglou, Análisis lógico de la llamada tesis de Cassiciacum (ediciones ACRF, € 10), que declaré la guerra contra el materialiter-formaliter, afirmando que eran muy distintos, pero que no podían separarse: un Papa solo materialiter nunca existió (sin referencias de teólogos anteriores) y no puede existir, así como el cuerpo y el alma son distintos, pero un cuerpo sin alma es un cadáver. Pagué un alto precio por esta pelea, soportando la abominable calumnia de los clérigos que hablan a todos de caridad pero que tienen una gran necesidad de ella con Louis-Hubert Remy.
  
Cuando el padre Francesco Ricossa habló de una Iglesia material, ¡fue la gota que colmó el vaso! [3] No entiendo a este hombre. A través de algunas de sus intervenciones, demuestra una inteligencia superior, un conocimiento profundo, una rara capacidad de análisis; sin embargo, choca con temas esenciales, como La Salette, la “Tesis”, Rampolla, las obras de Rore Sanctifica, el Apocalipsis. Lee todas nuestras obras, denigrándolas, sin refutarlas seriamente. ¿Cómo explicar un comportamiento tan contradictorio? En última instancia, ¿qué deberíamos pensar de este sacerdote? ¿Está realmente del lado de la Verdad, como lo estaba el obispo Guérard? Ya nos imaginamos cómo va a reaccionar ante esta retractación y nuestros comentarios, o cómo los enterrará en un silencio cauteloso.
  • «Los laicos pueden ser engañados, pero los clérigos son difíciles de engañar a no ser de mala fe, especialmente por mucho tiempo» (Mons. De Castro-Mayer). 
  • «Quien, aunque sea en un sólo punto, niega su asentimiento a las verdades reveladas divinamente, realmente abdica de la fe, pues se niega a someterse a Dios que es la Verdad soberana y el motivo apropiado de fe» (Leo XIII, Satis cognitum).
Entonces, ¿Cómo reaccionarán los miembros del Instituto Mater Boni Consilii, Mons. Donald Sanborn, el padre Hervé Belmont, el padre Jacques-Marie Seuillot, etc.? Los laicos ya lo han entendido, y hace mucho tiempo que han abandonado la Tesis, pero ¿el clero corregirá su error? El obispo Guérard dio el ejemplo. Monseñor Andrés Morello también renunció a la tesis y lo declaró públicamente. ¿Tendrán el mismo coraje?
  
Agradezcamos a la Providencia que nos permitió descubrir esta retractación en este tiempo de Navidad.
   
Muchas gracias, Monseñor, y oremos por los sacerdotes que quieren permanecer fieles a la Iglesia de siempre
   
Escudo episcopal de Mons. Guérard: “Verdad y Sabiduría”.
   
NOTAS
[1] http://www.a-c-r-f.com/documents/Mgr_GUERARD_des_LAURIERS_dernier-sermon_plus-2-articles.pdf. Sermón que fue su testamento y que nos sirve de guía en todas nuestras acciones ulteriores. Invitamos a nuestros lectores a releerlo: ¡se verá su importancia!