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viernes, 19 de agosto de 2022

HALLADO MOSAICO DE LA IGLESIA EN LA CASA DE SAN PEDRO EN BETSAIDA

Elementos tomados de DAILY MAIL (Inglaterra), GAUDIUM PRESS, HAARETZ y DEUTSCHE WELLE.
  
Se cree que unas inscripciones ocultas halladas en la que es llamada la ‘Iglesia de los Apóstoles’ proporcionan evidencia sólida que lo que hoy es conocido como el-Araj en el norte de Israel es la ciudad bíblica perdida de Betsaida, donde nació el Apóstol San Pedro.
  

Escrita en griego antiguo, la inscripción es una oración intercesoria al ‘Jefe y comandante de los Apóstoles celestiales’ (αρχηγού και διοικητή των ουράνιων Αποστόλων), título que la hagiografía bizantina solo usa para referirse a San Pedro.
   

El mosaico fue primero descubierto en 2021 cuando los arqueólogos estaban excavando en la antigua iglesia de la era bizantina, pero estaba escondido bajo capas de limo que tomó tiempo para remover cuidadosamente (históricamente, el mar de Galilea ha subido y bajado su nivel varias veces).

No es solamente un descubrimiento importante, sino que puede poner fin a un prolongado debate sobre si San Pedro nació en Betsaida o Cafarnaúm (ambas mencionadas en la Biblia como su lugar de nacimiento).
  
La inscripción forma parte de un piso de mosaico más grande del diaconicón (sacristía) de la iglesia, que está parcialmente decorado con patrones florales y enmarcado con un medallón hecho de dos filas de téseras, que menciona como donante a un «Constantino, el siervo de Cristo» (Κωνσταντίνο, τον δούλο του Χριστού), que según los arqueólogos no debe ser confundido con el emperador Constantino.

Por mucho tiempo, los arqueólogos han discutido sobre la cuna de San Pedro, como si hubiera sido dividida entre Betsaida y Cafarnaúm, que también  está localizada en la costa norte del Mar de Galilea, pero del lado occidental (Betsaida está del lado oriental). Esto es porque la Biblia menciona ambos como los lugares donde San Pedro y San Andrés vivieron. En Juan 1, 44, se lee: «Era Felipe de Betsaida, patria de Andrés y de Pedro». Sin embargo, Jesús los encontró y llamó a ser sus discípulos en Cafarnaúm (ver Mateo 4, 13), donde vivía la suegra de Pedro (casa que fue encontrada en 1921 por el arqueólogo y biblista fray Gaudencio Orfali OFM).
 
Steven Notley, un arqueólogo del Nyack College en Nueva York, hizo un comunicado: «El título ‘Jefe y comandante de los Apóstoles’ es rutinariamente usado por los escritores cristianos bizantinos para referirse al Apóstol Pedro. Este descubrimiento [de los mosaicos] es nuestro indicador más fuerte que Pedro tuvo una especial asociación con la basílica, y que posiblemente estaba dedicada a él. Puesto que la tradición cristiana bizantina identificó rutinariamente la casa de Pedro en Betsaida, y no en Cafarnaúm como hoy se piensa frecuentemente, parece probable que la basílica conmemore su casa».
    
Las ruinas de la iglesia también se ajustan al relato de San Vilibaldo, natural de Inglaterra y que fue obispo de Eichstätt en Baviera, quien alrededor del año 725 AD hizo una peregrinación a Tierra Santa y dijo que en Betsaida había sido construida una iglesia en el lugar de la casa de Pedro y Andrés. Él informó en el Hodœporicón (Itinerario), que dictó a la monja Hugeburca antes de morir: «Y [de Cafarnaúm] fueron a Betsaida, de donde venían Pedro y Andrés. Ahora hay una iglesia donde antes estaba su casa» (Πήγαν στη Βηθσαϊδά, την κατοικία του Πέτρου και του Ανδρέα, όπου υπάρχει μία εκκλησία στη θέση του σπιτιού τους).
  
Según San Vilibaldo, Betsaida se encuentra entre las ciudades bíblicas de Cafarnaún y Kursi (Gerasa). Pero también están los relatos de Plinio el Viejo (en el libro quinto, cap, XV, sección 71 de su Historia Natural ubica a Betsaida en el lado oriental del Mar de Galilea), Flavio Josefo (en el libro tercero, cap. X, sección 7 de la Guerra Judía, se refiere a Betsaida con el nombre romano de Julia –nombre puesto tras el fin de la I Revuelta Judía–, que existió hasta el siglo III), el archidiácono alemán Teodosio (en De Situ Terræ Sanctæ, dice explícitamente que Betsaida está a 6 millas/9,7 kilómetros de Cafarnaúm), y el anónimo Peregrino de Piacenza (en su itinerario menciona explícitamente «Llegamos también a Cafarnaúm, y luego a la casa de Pedro, que es hoy una basílica». Este «y luego» es interpretado como una expresión de distancia espacial más que temporal).

Mordechai Aviam, arqueólogo jefe de la excavación, dijo en un comunicado: «Uno de los objetivos de esta excavación era revisar si tenemos en el lugar un rastro del siglo I, que nos permita sugerir un mejor candidato para la identificación de la bíblica Betsaida. No solo encontramos restos significativos de este período, sino que también encontramos esta importante iglesia y el monasterio a su alrededor».
  
Se creía que la ciudad fue destruida por un terremoto en el 749 A.D., y fue misteriosamente ‘enterrada’ por el evento sísmico, informó Haaretz. Y desde entonces, la Iglesia de los Apóstoles fue perdida y eventualmente olvidada.
  
Sin embargo, Notley y Aviam creen que el piso de mosaico puede ser la prueba que necesitanan para convencer al mundo que la estructura bizantina es en realidad el lugar mencionado por San Vilibaldo.
  
Las excavaciones en el sitio forman parte del proyecto El Araj, una iniciativa conjunta del Instituto Kinneret de Arqueología de Galilea del Kinneret College y del Nyack College.

La excavación está patrocinada por el Centro para el Estudio del Judaísmo Antiguo y los Orígenes Cristianos (CSAJCO), el Museo de la Biblia, la Fundación de la Biblioteca Teológica Lanier y la Yeshiva HaDavar de Hong Kong. Se anunció que retomarán las investigaciones el próximo mes de Octubre, cuando pase la temporada de lluvias.
  
San Pedro fue hermano de San Andrés. Ambos, hijos de cierto Juan, eran pescadores, y lo dejaron todo por seguir a Jesús. San Pedro fue el primero en confesar a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios, y en recompensa le fue prometido que la Iglesia sería erigida sobre él. Aunque negó tres veces conocer a Jesús en el patio de la casa de Caifás, se arrepintió y después de resucitado, Él le encargó: «Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas», confirmándolo así como su Vicario en la tierra. Después de la Ascención, dirigió a la Iglesia como el primer Papa. Años después, pasó a Roma, donde murió mártir durante la persecución de Nerón, siendo crucificado. Sobre su tumba en la colina Vaticana se encuentra la Basílica de San Pedro, centro espiritual de la Iglesia Católica.

jueves, 7 de julio de 2011

SAN VILIBALDO, OBISPO DE EICHSTÄTT


San Vilibaldo nació en Wessex (Inglaterra) alrededor del año 700 (aunque se sabe que nació el 22 de Octubre), hijo de los nobles San Ricardo el Peregrino y Santa Wuna, hermano de San Vinebaldo y Santa Walburga, y primo de San Bonifacio, el apóstol de Alemania. Sus antepasados eran de origen sajón. A la edad de tres años, sanó milagrosamente de una enfermedad gravísima al ser puesto frente a una gran cruz. Dos años después, fue puesto al cuidado del abad Egvaldo de Waltham, en Hampshire. Con su padre y hermano, Vilibaldo partió en peregrinación hacia el 720, recorriendo las vías romeas (las peregrinaciones eran parte del ideal monástico irlandés y anglosajón). En Roma padeció de fiebre terciana, y luego de un tiempo en la ciudad, reemprendió camino hacia Santos Lugares acompañado por otro grupo de peregrinos (su padre murió en Lucca, siendo sepultado en la basílica de San Frediano; Winebaldo se quedó en Roma un tiempo).
    
Pasó por Chipre, Emesa de Siria (donde los detuvieron los sarracenos, pero poco después fueron liberados), y llegó a Tierra Santa, recorriendo muchísimos lugares vinculados a la vida y obra de Nuestro Señor, y los monasterios y ermitas del lugar. Pasados siete años de peregrinación, narrada posteriormente en el Hodœporicón (Itinerario), que constituye el primer y único relato de peregrinación de autoría inglesa de la época que se conserva, Vilibaldo regresó a Italia, previa escala en Constantinopla y Nicea, donde estudió los documentos del I Concilio ecuménico realizado allí.
  
A su regreso se hizo monje en Montecasino, donde fue sacristán, decano y portero, y contribuyó al restablecimiento de la observancia de la regla de San Benito iniciada por el abad San Petronax. Luego de diez años, partió a Roma, y el Papa San Gregorio III, admirado por su piedad y el relato de su peregrinación, lo envió a Alemania a ayudar a San Bonifacio. Al llegar a Turingia en el 738, Vilibaldo fue ordenado sacerdote y consagrado obispo de Eichstätt, en Baviera, tres años después. Durante los cuarenta y cuatro años de su obispado, dirigió una labor infatigable de evangelización, la cual tuvo como centro la abadía doble de Heidenheim (en aquella época, era habitual que los monasterios tuvieran un ala de monjes y otra de monjas. Con el II Concilio de Nicea, y la reforma de Cluny, esta práctica prácticamente desapareció del monacato occidental, reapareciendo solamente en la orden brigidina), bajo la regla de Montecasino, donde designó como abad a su hermano Winebaldo y al morir este el 18 de Septiembre del 761, a su hermana Walburga. Su predicación logró que «aquel campo tan árido e inculto, floreciera pronto como una verdadera viña del Señor». Participó en varios concilios regionales, que establecieron la disciplina eclesiástica en la región.
  
Vilibaldo sobrevivió a sus hermanos, y murió el 7 de Julio del año 786, siendo sepultado en la catedral de Eichstätt por su sucesor Gero. Fue canonizado en el año 989, por la elevación y traslación de sus reliquias (hasta el siglo XI, las canonizaciones eran realizadas en esa forma), que es conmemorada el lunes después de la Santísima Trinidad.
  
Oh Dios, que en este día trasladaste a tu glorioso pontífice San Vilibaldo, heredero del reino de los ingleses, a la heredad eterna de los Ángeles, concédenos propicio, que por sus méritos e intercesión, merezcamosser con él coherederos en tu gloria. Por J. C. N. S. Amén.