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domingo, 22 de febrero de 2026

PREFACIO DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO


El antiguo Sacramentario de la abadía de Rheinau (Manuscrito Rhenaugiense 30 de la Biblioteca Central de Zúrich, c. 800), folio 42 recto, atestigua este antiguo prefacio para la fiesta de la Cátedra de San Pedro:
  
LATÍN 
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre Te laudáre mirábilem Deum in sanctis tuis, in quíbus glorificátus es veheménter. Per ipsos Unigéniti tui sacrum corpus exórnans, et in ipsis Ecclésiæ tuæ fundaménta constituísti, quam in Patriárchis fundásti, in Prophétis præparásti, in Apóstolis condidísti. Ex quíbus beátum Petrum, ob confessiónem Unigéniti Fílii tui príncipem, per os ipsíus Dómini Dei nostri Verbi tui vocátum in apostolátum, et immutáto nómine, confirmátum in fundaméntum domus tuæ, cœléstium claustrórum præsúlem custódemque fecísti, divíno ei jure concésso, ut quæ statuísset in terris, servaréntur in cœlis. Cujus honóre vel glória hódie Majestáti tuæ hæc festa persólvimus, et gratiárum ac láudis hóstiam immolámus. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus…

TRADUCCIÓN
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable alabarte, oh Dios, que eres admirable en tus santos, y en ellos has sido grandemente glorificado. A través de ellos, que adornaban el sagrado cuerpo de tu Hijo Unigénito, por medio de ellos pusiste los cimientos de tu Iglesia, la cual fundaste entre los Patriarcas, preparaste en los Profetas y estableciste en los Apóstoles. De entre ellos, el bienaventurado Pedro, quien fue el primero por la confesión de tu Hijo Unigénito, y llamado al oficio de Apóstol por boca del mismo Señor nuestro Dios, por tu misma palabra, y al cambiarle su nombre, fue establecido como el cimiento de tu casa; a él mismo hiciste protector y guardián de las puertas del cielo, habiéndole concedido el derecho divino de que lo que estableciera en la tierra se guardara también en el cielo. En su honor y gloria celebramos hoy esta fiesta a tu majestad, y ofrecemos el sacrificio de acción de gracias y alabanza, por el mismo Cristo nuestro Señor. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo: Santo…

lunes, 24 de marzo de 2025

DE LA CRUZ INVERTIDA


Se cumplen hoy 25 años de la visita de Juan Pablo II al Monte de las Bienaventuranzas en el marco de la Peregrinación Jubilar a Tierra Santa. Allí, se sentó en una cátedra hecha para la ocasión con una cruz invertida.

Se conoce que en el año 2000 cuando él estuvo en Israel, Juan Pablo II se sentó junto con una cruz invertida sobre su cabeza y cuando lo desenmascararon, hubo ataques no solo por defensores del antipapa Juan Pablo II y los miembros de la Iglesia del Vaticano II, sino que incluso por algunos sedevacantistas, diciendo: «La decisión de Juan Pablo II de sentarse en una silla con una enorme cruz invertida sobre su cabeza no era indicación de algo nefario o del ocultismo, porque San Pedro (según la Tradición), fue crucificado de cabeza en Roma». Este es un argumento ridículo, como lo hemos señalado en el pasado, porque la cruz invertida claramente es uno de los símbolos más reconocidos en el satanismo. Es usado por grupos satánicos de heavy metal, asesinos prominentes, y ocultistas de varias clases. Además, no había ninguna conmemoración de San Pedro cuando Juan Pablo II se sentó con la cruz invertida sobre su cabeza. La Iglesia católica no utiliza la cruz invertida. Y la única excepción sería quizás en un altar o santuario dedicado específica y claramente a San Pedro. Cuando Juan Pablo II lo hizo, no fue realmente en la fiesta de San Pedro, ni fue en ninguna de sus fiestas y no hubo indicación alguna de que él estaba conmemorando a San Pedro. Sin embargo, ello es otro ejemplo de un acto muy malo y simbólico, pero a la vez tiene la suficiente ambigüedad como para que los defensores malvados de la falsa Iglesia puedan tratar de excusarlo o dar su explicación.
   
La Cruz de San Pedro –también conocida como la Cruz Petrina– ha sido usada tradicionalmente como un símbolo cristiano, asociado al martirio del apóstol San Pedro. La tradición cristiana afirma que San Pedro fue crucificado en Roma. Los primero Padres de la Iglesia afirmaban de forma unánime que Pedro de hecho murió en Roma, crucificado, durante la persecución de Nerón en el 64 d.C. Las primeras referencias sobre esta ejecución se encuentran en una carta de San Clemente Romano a los Corintios, fechada alrededor del año 90. La carta dice lo siguiente:
«Pongámonos delante los nobles ejemplos que pertenecen a nuestra generación. Por causa de celos y envidia fueron perseguidos y acosados hasta la muerte… Estaba Pedro, que, por causa de unos celos injustos, tuvo que sufrir, no uno o dos, sino muchos trabajos y fatigas, y habiendo dado su testimonio, se fue a su lugar de gloria designado».
Incluso cuando declara que San Pedro fue ejecutado, Clemente no dice dónde o cómo. La tradición que afirma que San Pedro fue ejecutado empieza con el Evangelio de San Juan. En el capítulo 21, leemos que Jesús le dice a Pedro:
«Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras».
Es probable que este texto haya sido escrito después de la muerte de San Pedro, pues inmediatamente después el autor añade «De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios», en lo que parece ser una clara referencia al martirio.

En su Historia Eclesiástica mucho más tardía, Eusebio afirma que todos los apóstoles fueron martirizados, excepto San Juan. Solo en algunos textos apócrifos –llamados el Martirio de San Pedro– encontramos la historia que corrobora que, cuando fue sentenciado a muerte, Dan Pedro exigió que su cruz estuviera boca abajo, argumentando que era indigno de ser crucificado como Jesús. Siguiendo el ejemplo del apóstol, los cristianos han usado esta cruz como símbolo de humildad. El Papado también ha usado la Cruz Petrina como su símbolo, siendo el Papa el sucesor de Pedro como obispo de Roma, y el primer Patriarca de Antioquía. No es de admirarse entonces que las cruces invertidas sean comúnmente encontradas en algunas iglesias, en su mayoría católicas. 

No tenemos más que fragmentos del Martirio de San Pedro. Estos se encuentran como parte de un compendio apócrifo, los Actos de San Pedro, aunque el martirio pudo haber sido añadido más tarde al texto. En cualquier caso, ambos textos fueron escritos durante el siglo II. De hecho, muchos libros apócrifos atribuidos a San Pedro datan de más o menos la misma época, llamados Hechos de San Pedro, el Evangelio de San Pedro, la Predicación de San Pedro, el Apocalipsis de San Pedro, e incluso el Juicio de San Pedro. Pero aunque se pueda concluir razonablemente que San Pedro fue de hecho crucificado en Roma, su crucifixión al revés está débilmente atestiguada en solo esa única fuente antigua (el Martirio), probablemente mucho menos confiable que Clemente, Eusebio, Tertuliano y otros padres primitivos.

El místico francés del siglo XIX Pierre-Michael-Eugène Vintras (1807–1875), fundador del movimiento “Œuvre de la Miséricorde” (cuyos principales postulados serían retomados por la secta mariavita), lideró la “Iglesia del Carmelo”, una secta cristiana mística a veces denominada neocatólica. Sus enseñanzas enfatizaban las visiones marianas, la profecía apocalíptica y los milagros eucarísticos (habituales eran las apariciones de “hostias sangrantes”), situando su movimiento dentro de un marco cristiano heterodoxo. Según el erudito Ruben van Luijk, Vintras incorporó la Cruz invertida en sus ornamentos, particularmente en su estola, como parte del simbolismo cristiano esotérico de su movimiento. Fue acusado de herejía por la Iglesia Católica y el movimiento fue condenado formalmente por el Papa Gregorio XVI con la encíclica Ubi Novam en 1843, y Vintras fue excomulgado en 1851. La novela de Joris-Karl Huysmans Allá lejos (1891), describe una Misa Negra donde los participantes usan vestimentas con cruces invertidas (similares al símbolo del controvertido movimiento político y sociedad secreta El Yunque), encabezado por el propio Vintras:
«Su traje se componía de una túnica larga de cachemira bermellón, ceñida al talle por un cordón blanco rojo. Encima de esta túnica llevaba un manto blanco de la misma tela, con un calado sobre el pecho en forma de cruz invertida… esa cruz significa que el sacerdote Melquisedec debe morir muy viejo y vivir en Cristo, a fin de hacerse poderoso con el poder del mismo Verbo hecho carne y muerto por nosotros».
 
Pierre-Michael-Eugène Vintras
  
De ahí pues, no es aceptable que los católicos usen la cruz invertida como símbolo de San Pedro.

jueves, 1 de agosto de 2024

EL PRIMADO PAPAL EN LA LITURGIA ESLAVA

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
Liberación de San Pedro (Rafael Sanzio, fresco. Estancia de Heliodoro, Palacio Apostólico Vaticano).
  
Es cosa consolantísima que los libros litúrgicos de los pueblos eslavos les predican en todos los tonos el primado de San Pedro. La antigua doctrina de la Iglesia en torno a este punto es mucho mejor proclamada en estos libros que no en sus similares de la Iglesia romana. Los testimonios son más solemnes, más plenos y más copiosos; y nosotros debemos admirar en esto la especial providencia de Dios, el cual en las fórmulas litúrgicas ha querido perpetuar su voz a los oídos de aquellos pueblos, dándonos en esto una prenda segura de un futuro más dichoso.
    
Comencemos por la fiesta de las cadenas de San Pedro, la cual en los calendarios eslavos es anunciada con las siguientes palabras: «Veneración de las cadenas del santo y glorioso apóstol Pedro», o también: «Veneración de las honorables cadenas del santo y preeminente apóstol Pedro».

«Hoy el fundamento de la Iglesia, Pedro, la roca de la fe, nos presenta su venerable cadena» [1].

«Tú, como el supremo de los apóstoles, fundamento inamovible de los dogmas, has confirmado las leyes de Cristo y enseñado la observancia de la ley a los inicuos» [2].

«Alabemos al gran Pedro, * el preeminente y primero entre los apóstoles, * el divino discípulo de la Verdad, * y con fe besemos sus cadenas» [3].

«Oh amadísimo Pedro, príncipe entre los apóstoles, líbrame, que estoy atado por las cadenas de las pasiones» [4].

«¿Qué lengua humana podrá dignamente alabar al gran y glorioso discípulo del Señor? … Oh vosotros que amáis las fiestas de la Iglesia, coronemos piadosamente con himnos al prototrono» [5].

«Cristo la Roca ha glorificado radiantemente la roca de la fe, * el prototrono de Sus discípulos» [6].

«Sin dejar Roma, llegaste a nosotros por las preciosas cadenas que cargaste, * ¡oh prototrono de los apóstoles!» [7].

«Exulta, oh alegría del mundo, guardián de las llaves del Reino de los cielos» [8].

IVÁN MARKOVIĆ, Gli Slavi ed i Papi (Los eslavos y los Papas), tomo I. Zagreb, Oficina de la Sociedad Tipográfica, 1897, págs. 207-209.
   
NOTAS
[1] Meneo mensual, 16 de enero (Kiev 1811), pág. 218. Vísperas, himno después del Gloria, tono 6.
[2] Ibidem, pág. 219. Maitines, oda 3, tono 6.
[3] Ibidem, pág. 220. Maitines, kontakion del Apóstol San Pedro, tono 2.
[4] Ibidem, pág. 221. Maitines, exapostilarion (Himno de despedida) del Apóstol San Pedro.
[5] Ibidem, pág. 220. Maitines, kontakion del Apóstol San Pedro, tono 2. El prototrono (Πρωτοθρονος, Primátus) es aquel que ocupa el primer trono, la primera Sede.
[6] Ibidem, pág. 219. Maitines, kontakion del Apóstol San Pedro, tono 2.
[7] Ibidem, pág. 218. Vísperas, tropario del Apóstol San Pedro, tono 6.
[8] Loc. Cit.

domingo, 26 de mayo de 2024

RESTAURAN RELIQUIAS RELACIONADAS CON SAN PEDRO Y SAN JUAN


Después de cinco años de restauración, la tunicela de San Pedro y la dalmática de San Juan, han sido expuestas excepcionalmente por los Museos Vaticanos como parte de la iniciativa Jueves de museos.
   
Las túnicas, de origen copto y Tejidas a mano con lino y lana, en forma de “T” y adornadas con líneas decorativas en los costados, las mangas y los cuellos, habían estado en la capilla papal de San Lorenzo al final de la Escalera Santa en el Palacio de Letrán (más conocida como el Sancta Sanctórum) junto con varias reliquias como la imagen aqueirópita (no hecha por mano de hombre) del Santísimo Salvador, la cruz enjoyada del papa San Sergio I, la cruz esmaltada de San Pascual I y la cabeza de Santa Práxedes.
   
Según cuenta el diácono Juan Himónides de Monte Casino OSB en la vida de San Gregorio Magno, este Papa hizo traer estas reliquias de tercer grado (objetos que estuvieron en contacto con los restos de los santos o sus sepulcros) desde el convento de Santa Lucía de Siracusa, las cuales hizo colocar en la basílica de San Juan de Letrán. Posteriormente, durante el pontificado de Nicolás III (reinó entre 1277 y 1280) fueron trasladadas a la capilla papal de San Lorenzo. En 1903, el papa León XIII ordenó abrir la capilla para permitir el estudio de las reliquias existentes allí, y tres años después, San Pío X las trasladó al Museo Cristiano de la Biblioteca Vaticana donde permanecieron hasta que en 1988, Juan Pablo II Wojtyła las puso bajo competencia de los Museos Vaticanos.

Las reliquias estarán expuestas por poco tiempo en la la Sala de los Discursos de Pío IX situada a la salida de la Capilla Sixtina.

viernes, 19 de agosto de 2022

HALLADO MOSAICO DE LA IGLESIA EN LA CASA DE SAN PEDRO EN BETSAIDA

Elementos tomados de DAILY MAIL (Inglaterra), GAUDIUM PRESS, HAARETZ y DEUTSCHE WELLE.
  
Se cree que unas inscripciones ocultas halladas en la que es llamada la ‘Iglesia de los Apóstoles’ proporcionan evidencia sólida que lo que hoy es conocido como el-Araj en el norte de Israel es la ciudad bíblica perdida de Betsaida, donde nació el Apóstol San Pedro.
  

Escrita en griego antiguo, la inscripción es una oración intercesoria al ‘Jefe y comandante de los Apóstoles celestiales’ (αρχηγού και διοικητή των ουράνιων Αποστόλων), título que la hagiografía bizantina solo usa para referirse a San Pedro.
   

El mosaico fue primero descubierto en 2021 cuando los arqueólogos estaban excavando en la antigua iglesia de la era bizantina, pero estaba escondido bajo capas de limo que tomó tiempo para remover cuidadosamente (históricamente, el mar de Galilea ha subido y bajado su nivel varias veces).

No es solamente un descubrimiento importante, sino que puede poner fin a un prolongado debate sobre si San Pedro nació en Betsaida o Cafarnaúm (ambas mencionadas en la Biblia como su lugar de nacimiento).
  
La inscripción forma parte de un piso de mosaico más grande del diaconicón (sacristía) de la iglesia, que está parcialmente decorado con patrones florales y enmarcado con un medallón hecho de dos filas de téseras, que menciona como donante a un «Constantino, el siervo de Cristo» (Κωνσταντίνο, τον δούλο του Χριστού), que según los arqueólogos no debe ser confundido con el emperador Constantino.

Por mucho tiempo, los arqueólogos han discutido sobre la cuna de San Pedro, como si hubiera sido dividida entre Betsaida y Cafarnaúm, que también  está localizada en la costa norte del Mar de Galilea, pero del lado occidental (Betsaida está del lado oriental). Esto es porque la Biblia menciona ambos como los lugares donde San Pedro y San Andrés vivieron. En Juan 1, 44, se lee: «Era Felipe de Betsaida, patria de Andrés y de Pedro». Sin embargo, Jesús los encontró y llamó a ser sus discípulos en Cafarnaúm (ver Mateo 4, 13), donde vivía la suegra de Pedro (casa que fue encontrada en 1921 por el arqueólogo y biblista fray Gaudencio Orfali OFM).
 
Steven Notley, un arqueólogo del Nyack College en Nueva York, hizo un comunicado: «El título ‘Jefe y comandante de los Apóstoles’ es rutinariamente usado por los escritores cristianos bizantinos para referirse al Apóstol Pedro. Este descubrimiento [de los mosaicos] es nuestro indicador más fuerte que Pedro tuvo una especial asociación con la basílica, y que posiblemente estaba dedicada a él. Puesto que la tradición cristiana bizantina identificó rutinariamente la casa de Pedro en Betsaida, y no en Cafarnaúm como hoy se piensa frecuentemente, parece probable que la basílica conmemore su casa».
    
Las ruinas de la iglesia también se ajustan al relato de San Vilibaldo, natural de Inglaterra y que fue obispo de Eichstätt en Baviera, quien alrededor del año 725 AD hizo una peregrinación a Tierra Santa y dijo que en Betsaida había sido construida una iglesia en el lugar de la casa de Pedro y Andrés. Él informó en el Hodœporicón (Itinerario), que dictó a la monja Hugeburca antes de morir: «Y [de Cafarnaúm] fueron a Betsaida, de donde venían Pedro y Andrés. Ahora hay una iglesia donde antes estaba su casa» (Πήγαν στη Βηθσαϊδά, την κατοικία του Πέτρου και του Ανδρέα, όπου υπάρχει μία εκκλησία στη θέση του σπιτιού τους).
  
Según San Vilibaldo, Betsaida se encuentra entre las ciudades bíblicas de Cafarnaún y Kursi (Gerasa). Pero también están los relatos de Plinio el Viejo (en el libro quinto, cap, XV, sección 71 de su Historia Natural ubica a Betsaida en el lado oriental del Mar de Galilea), Flavio Josefo (en el libro tercero, cap. X, sección 7 de la Guerra Judía, se refiere a Betsaida con el nombre romano de Julia –nombre puesto tras el fin de la I Revuelta Judía–, que existió hasta el siglo III), el archidiácono alemán Teodosio (en De Situ Terræ Sanctæ, dice explícitamente que Betsaida está a 6 millas/9,7 kilómetros de Cafarnaúm), y el anónimo Peregrino de Piacenza (en su itinerario menciona explícitamente «Llegamos también a Cafarnaúm, y luego a la casa de Pedro, que es hoy una basílica». Este «y luego» es interpretado como una expresión de distancia espacial más que temporal).

Mordechai Aviam, arqueólogo jefe de la excavación, dijo en un comunicado: «Uno de los objetivos de esta excavación era revisar si tenemos en el lugar un rastro del siglo I, que nos permita sugerir un mejor candidato para la identificación de la bíblica Betsaida. No solo encontramos restos significativos de este período, sino que también encontramos esta importante iglesia y el monasterio a su alrededor».
  
Se creía que la ciudad fue destruida por un terremoto en el 749 A.D., y fue misteriosamente ‘enterrada’ por el evento sísmico, informó Haaretz. Y desde entonces, la Iglesia de los Apóstoles fue perdida y eventualmente olvidada.
  
Sin embargo, Notley y Aviam creen que el piso de mosaico puede ser la prueba que necesitanan para convencer al mundo que la estructura bizantina es en realidad el lugar mencionado por San Vilibaldo.
  
Las excavaciones en el sitio forman parte del proyecto El Araj, una iniciativa conjunta del Instituto Kinneret de Arqueología de Galilea del Kinneret College y del Nyack College.

La excavación está patrocinada por el Centro para el Estudio del Judaísmo Antiguo y los Orígenes Cristianos (CSAJCO), el Museo de la Biblia, la Fundación de la Biblioteca Teológica Lanier y la Yeshiva HaDavar de Hong Kong. Se anunció que retomarán las investigaciones el próximo mes de Octubre, cuando pase la temporada de lluvias.
  
San Pedro fue hermano de San Andrés. Ambos, hijos de cierto Juan, eran pescadores, y lo dejaron todo por seguir a Jesús. San Pedro fue el primero en confesar a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios, y en recompensa le fue prometido que la Iglesia sería erigida sobre él. Aunque negó tres veces conocer a Jesús en el patio de la casa de Caifás, se arrepintió y después de resucitado, Él le encargó: «Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas», confirmándolo así como su Vicario en la tierra. Después de la Ascención, dirigió a la Iglesia como el primer Papa. Años después, pasó a Roma, donde murió mártir durante la persecución de Nerón, siendo crucificado. Sobre su tumba en la colina Vaticana se encuentra la Basílica de San Pedro, centro espiritual de la Iglesia Católica.

lunes, 20 de junio de 2022

NOVENA EN HONOR A LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO

Traducción de la Novena publicada en Montreal en 1867, con Imprimátur concedido por Mons. Ignacio Bourget Paradis, Obispo de Montreal.
   
NOVENA EN HONOR A LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO
  


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. 
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y restituir y satisfacer si algo debiere; y por vuestro amor perdono a mis enemigos, y ofrezco vuestra santísima Pasión y muerte, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Y como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita que me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, y me daréis gracia para enmendarme y perseverar hasta la muerte. Amén.
 
DÍA PRIMERO – 20 DE JUNIO
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, que habéis sido los primeros para predicar la doctrina celestial, y quienes primero la pusisteis en práctica; cuyas acciones no tuvieron otro motivo que la divina voluntad, cuya muerte fue un holocausto de la más generosa obediencia, obtened para nosotros, ¡oh discípulos privilegiados de Jesucristo!, ese espíritu evangélico de perfecta obediencia, el cual muestra que somos fieles imitadores de vuestros ejemplos; concedednos que cumplamos la divina voluntad en todas las cosas hasta nuestra muerte, que después de haber seguido fielmente a Jesucristo con vosotros en la tierra, podamos ser recibidos en el Cielo, para cantar las victorias de la divina misericordia, victorias recervadas para los que son verdaderamente obedientes. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
Santísimos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, nosotros, vuestros siervos humildes y devotos, bendecimos, alabamos y damos gracias a Nuestro Señor Jesucristo por haberos designado como protectores y patronos de la Iglesia Católica. Habéis sido por todo el mundo los primeros predicadores de las verdades evangélicas, los fundadores de la Religión Cristiana, habéis sido los más perfectos modelos de todas las virtudes, y los principales ministros de las grandes misericordias de Dios. Santísimos Príncipes de los Apóstoles, maestros, abogados y padres nuestros, desde las alturas de vuestros resplandecientes tronos donde estáis sentados en el reino celestial, mirad con ojos de misericordia a toda la Iglesia Católica. Que vuestros oídos, que vuestros ojos estén contínuamente sobre ella: mirad sus necesidades, escuchad sus oraciones, oíd sus votos. Orad sin cesar e implorad de Dios todo tipo de favores para la Cristiandad. Vosotros la establecisteis, la habéis preservado hasta este día, y también preservaréis en medio de ella la cátedra infalible de las verdades eternas. Extended sobre el que esté sentado en esa cátedra y la gobierna, extended sobre él vuestra mano benévola, y dadle esa espada dorada de la Divinidad, que exterminará gloriosamente a todos los enemigos de la verdad. Que la fe, la paz y la caridad de Jesucristo reinen en este mundo por vuestra intercesión; proteged a todos los habitantes de esta ciudad, a todos los miembros de la diócesis, y concededle que estas mismas virtudes divinas reinen, en medio de nosotros en una forma especial, para que por vuestra intercesión, nosotros y todos nuestros hermanos en Jesucristo, puedan cumplir Sus preceptos evangélicos y, por tanto, tengan la felicidad de compartir con vosotros el reino eterno. Amén.
  
Antífona: En este día subió al patíbulo de la cruz Simón Pedro, en este día voló gozoso a Jesucristo el Portero de los cielos; en este día el Apóstol Pablo, lumbrera del mundo, inclinando la cabeza, fue coronado con el martirio por el nombre de Jesucristo.
℣. Ellos han anunciado las obras de Dios.
℟. Y tuvieron entendimiento de Sus obras.
  
ORACIÓN
Oh Señor, atiende nuestras súplicas, y llenos de confianza en tu misericordia, te pedimos en tu bondad, por la intercesión de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, que nos asistas desde tu trono celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
DÍA SEGUNDO – 21 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
«Haced penitencia por vuestros pecados»: He aquí, ¡oh San Pedro!, cuál ha sido la conclusión de tu primer sermón, y he aquí cuál es la máxima fundamental que nunca cesaste de anunciar a todos los hombres durante todo el curso de tu Apostolado. Oh glorioso San Pablo, al justificar ante el rey Agripa tu predicación, has sido capaz de decirle que consistía principalmente en anunciar la penitencia a los hombres, y conducirlos a volver a Dios y hacer obras de arrepentimiento sincero. Oh Santos Apóstoles, vosotros nos dais también estas instrucciones en vuestras divinas Epístolas. Que vuestras palabras celestiales tengan influencia irresistible en nuestros corazones, que un temor general se mantenga en nosotros, y derramemos lágrimas de contrición y perseveremos en la imitación de vuestro ardor en hacer penitencia, para obtener en el Cielo aquel gozo reservado para los que en la tierra derramaron lágrimas de dolor. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
    
DÍA TERCERO – 22 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
  
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, vosotros habéis sido para todo el mundo, y en una forma especial para Roma, los ministros del Evangelio de Jesucristo, y los primeros fundadores de Su fe. Miradnos, santos Apóstoles, con la misma bondad que tuvisteis hacia los primeros cristianos. Obtenednos esa fe viva, eficaz, sincera y generosa que los santificó por el ministerio de vuestro Apostolado. Ellos fueron un monumento glorioso del poder de vuestro Apostólico ministerio; concedendos que nosotro, también, seamos un monumento no menos admirable de vuestra poderosa protección. Que nuestras acciones y costumbres reflejen las acciones y costumbres de estos felices cristianos, puesto que estamos unidos enteramente a ellos por la práctica de la misma fe divina; y obtenednos la gracia de ser en el Cielo, con Jesucristo, herederos de la eterna felicidad que gozan, después de haber sido, en la tierra, por la misericordia de Dios, herederos de su fe. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
   
DÍA CUARTO – 23 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Tú nos dices en las Epístolas, ¡oh glorioso Príncipe de los Apóstoles, San Pedro!: «Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos ha regenerado en una esperanza viva por emdio de la resurrección de Jesucristo de la muerte a una herencia incorruptible». Y tú, glorioso San Pablo, quien, escribiste a los fieles que en el camino del Señor encontramos muchas tribulaciones, pero con la esperanza podemos vencerlas, porque la esperanza no nos engaña. Oh Santos Apóstoles, vosotros habéis poseído muy perfectamente esa divina virtud, vosotros sentísteis en la tierra sus admirabilísimos efectos, y habéis sido abundantemente recompensados en el Cielo. Por esa heroica esperanza que Jesucristo os dio en la tierra, por los gloriosos frutos que la virtud dio a vuestro Apostolado, y por la gran recompensa almacenada para vosotros en el Cielo, obtenednos a todos una esperanza cristiana, firme y generosa por la gracia para observar la ley de Dios y merecer la salvación eterna; que esa esperanza nos aliente y nos haga siempre corresponder fielmente a la gracia y obtener la posesión de la herencia eterna en el Cielo. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
     
DÍA QUINTO – 24 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, perfectísimos modelos de paciencia cristiana, vosotros habéis mostrado por el continuo y heroico ejercicio de esa virtud, que fuisteis verdaderos ministros de Dios y Sus dignos embajadores a los hombres, para predicarles las verdades eternas. Toda la tierra ha presenciado los prodigiosos ejemplos de paciencia que habéis dado, pero Roma ha sido su teatro más que otras naciones y en una forma especial por casi veinte siglos. Roma continúa recordando y honrando piadosamente las casas, prisiones, cadenas y cruces que habéis consagrado por los más heroicos actos de paciencia; estos mismos de paciencia indujeron a una incontable multitud de romanos a abrazar la fe de Jesucristo, y tan ardientemente la abrazaron, que un gran número de ellos la selló con su sangre, y rivalizaron con vosotros en paciencia por el martirio. Que vuestros ejemplos siempre ejerzan un gran poder sobre todos nosotros, como lo hizo sobre nuestros gloriosos predecesores y que tantos monumentos sagrados de vuestra paciencia preservados en esta augusta Urbe, siempre retengan para esta, con el honor de haber albergado pacíficamente en su seno al Vicario de Jesucristo, la gloria inefable de ser nuevamente el centro de la verdad para el mundo entero; que estos monumentos, mientras tengan la gran influencia de vuestra virtud, nos exciten a abrazar valientemente la cruz y caminar generosamente por las huellas de Jesucristo hasta que lleguemos, con vosotros, a Su reino y encontrar en Él nuestro descanso eterno. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
    
DÍA SEXTO – 25 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, a vuestra predicación, a vuestro celo, la Iglesia Católica debe su propagación, su establecimiento y su preservación. San Pedro, poco antes de sacrificar tu vida por Jesucristo, prometiste con tu celo verdaderamente paternal, tener siempre presente en tu alma a todos los cristianos, y acordarte siempre de ellos en el gozo del Señor. Tu celo, ¡oh San Pablo!, te movió a proveer, mientras estuviste en la tierra, por las necesidades no solo de los que vivían entonces, sino también de los que existirían en los tiempos venideros. Que vuestro afectuoso cuidado sea constante para nosotros también; haced por nosotros lo que habéis prometido; que Dios Omnipotente, por vuestra intercesión, nos muestre su beneficencia, como hizo antiguamente a tantas naciones, por medio de vuestra predicación. Que el Señor de a sus ministros esa virtud que Él os dio, que preserve en toda la Iglesia que la santa Religión establecida por vuestra dedicación, y puedan todas las naciones confesar y adorar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, uno en esencia, pero Dios en tres personas distintas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 26 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, los dichosos habitantes de Roma son el más admirable y más glorioso monumento de vuestra caridad benévola. La Roma antigua y soberbia bebió el infame cáliz de todo tipo de disipación e impiedad; ella se embriagó con la sangre de incontables mártires de Jesucristo, y en castigo de tant maldad y demasiados sacrilegios, ella ha sido arruinada y no existe más. La Roma de hoy debe su existencia y su gloria a la Sede Apostólica, a vuestros restos, a vuestras tumbas santificadas, ¡oh Príncipes de los Apóstoles! Mirad pues a vuestra ciudad y continuad concediéndole el favor de vuestra protección. Desterrad de esta ciudad y sus habitantes los vicios que arruinaron a la Roma antigua, la Roma culpable. Que sus habitantes crezcan firmes y perfectos en todas las virtudes que deben brillar en la metrópoli de la santa Religión de Jesucristo, y hagan así más y más venerable la Suprema Cátedra de la Verdad. Tomad bajo vuestra especial protección a los Obispos y todos los pastores de almas, los Reyes y todos los que gobiernan las naciones de la tierra, las naciones cristianas, que honren la religión por una vida santa, que los infieles, cismáticos y herejes puedan venir al conocimiento de la verdad, que todos los justos puedan perseverar en la justicia, los pecadores se conviertan y finalmente todos los fieles, vivos y difuntos, puedan llegar a la eterna gloria despubés de haber pertenecido, por toda su vida, a la Religión que habéis establecido. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 27 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
    
Oh gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, para mostrar vuestra gloriosa protección, para tener vuestro poder amado y temido al mismo tiempo por todo el mundo y especialmente por Roma, habéis levantado a San León Magno, para humillar la soberbia y detener la furia de Atila que amenazó arruinar enteramente a Italia, y principalmente Roma. El bárbaro os vio entonces de pie al lado del venerable Pontífice, él os vio armados con la espada del Señor, vio la actitud formidable con la cual vosotros amenazasteis su vida si se negaba a obedecer. El bárbaro palideció, tembló, respetó a León, lo honró, obedeció su mandato, y para gran asombro del mundo, se devolvió. Así salvasteis a Roma de una matanza y de todo tipo de calamidades. ¡Oh admirable poder! ¡Oh confusión de la humana soberbia! ¡Oh gloria de la protección Apostólica! Dignaos, oh Santos Apóstoles, levantar por nosotros estas misericordiosas manos tan terribles a vuestros enemigos. Asistidnos y defendednos contra los enemigos de Jesucristo, humilladlos por vuestra voz poderosa, confundidlos y llevadlos a sentimientos de arrepentimiento, para que ellos también, reconociendo y confesando a Jesucristo, puedan tener la dicha de santificarse y trabajar seguros en su salvación. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
   
DÍA NOVENO – 28 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, vosotros obtuvisteis del Señor las más preciosas y más abundantes gracias del espíritu de Jesucristo. Ese espíritu es un espíritu de amor y caridad; el espíritu de amor y caridad animó incesantemente vuestras acciones apostólicas. Por este espíritu santificasteis al mundo entero y a Roma en particular. En este teatro del mundo, confinados en prisiones o cargados con cadenas, conducidos al cadalso o entregados a los verdugos mostrasteis a los hombres lo que el amor de Jesucristo puede realizar en el corazón cristiano. Como un monumento perenne de ese amor, deseasteis que Roma heredase vuestros restos mortales: deseasteis que vuestros venerables restos reposasen allí, que vuestras sagradas tumbas sean glorificadas. ¡Ah!, que estos preciosos monumentos no nos sean inútiles, y que este suelo, consagrado por vuestra sangre y por el más sublime y perfectísimo acto de vuestro amor por Dios, sea siempre fertilizado por esa divina caridad. Que esa caridad, por vuestra intercesión, inflame todos los corazones; que estos días, dedicados al recuerdo de vuestra divina caridad, pasen para nosotros en el ejercicio continuo de esa virtud; que el espíritu del amor por Jesucristo anime los días que tengamos que pasar en la tierra y que nuestro último acto aquí en la tierra sea de perfecta caridad, cerrando nuestro período mortal y comenzando estos días inmortales cuando seamos capaces, con vosotros, de amar, bendecir y dar gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por siempre y para siempre. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
***
  
Con rescripto de 28 de julio de 1778, por órgano de la Secretaría de Memoriales, el pontífice Pío VI concede 100 días de indulgencia a los fieles cristianos que, contritos, rezaren, a lo menos una vez al día, la siguiente Oración con un Padre nuestro, Ave María y Gloria en honor de los santos apóstoles Pedro y Pablo; y una indulgencia plenaria en cualquier fiesta de San Pedro o de San Pablo, o en uno de los nueve días precedentes, o bien en la octava siguiente, si confesados y comulgados visitaren devotamente una iglesia o altar dedicado a dichos santos Apóstoles, y allí rezaren la mencionada Oración, etc., rogando por la Santa Iglesia.
  
¡Oh santos apóstoles Pedro y Pablo! Yo N. os elijo hoy y para siempre por mis especiales protectores y abogados: y me alegro humildemente tanto con Vos, San Pedro, príncipe de los Apóstoles, porque sois aquella piedra sobre la cual edificó Dios su Iglesia; como con Vos, San Pablo, escogido por Dios para vaso de eleccion y predicador de la verdad en todo el mundo. Alcanzadme, os suplico, una fe viva, una esperanza firme y una caridad perfecta, una total abnegación de mí mismo, desprecio del mundo, paciencia en las adversidades y humildad en la prosperidad; atención en el orar, pureza de corazón, recta intención en las obras, diligencia en el cumplimiento de las obligaciones de mi estado, constancia en los propósitos, resignación a la voluntad de Dios y perseverancia en la divina gracia hasta la muerte; para que, mediante vuestra intercesión y vuestros méritos gloriosos, pueda vencer las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne, me haga digno de presentarme ante el supremo y eterno Pastor de las almas Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, para gozarle y amarle eternamente. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

martes, 18 de enero de 2022

RESPONSO “Si vis Patrónum” EN HONOR A SAN PEDRO APÓSTOL


Tomado del Tratado dogmático y práctico de las indulgencias, cofradías y jubileo, compuesto por Mons. Dr. Jean Baptiste Bouvier, Obispo de Le Mans (Francia); traducido al español y adicionado con la Bula de la Cruzada por el P. Vicente Solano, párroco de Grustán en la diócesis de Barbastro, publicado en Lérida por la imprenta de don José Sol en 1852. Traducción a partir de la Colección de Oraciones y obras piadosas indulgenciadas, por los licenciados José María y P. Agustín Ferrer, Barcelona, Librería religiosa, 1860.
 
LATÍN
Si vis patrónum quærére;
Si vis poténtem víndicem,
Quid jam moráris! invóca
Apostolórum Príncipem.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Ut ipse multis pœ́nitens
Culpam rigásti lácrimis,
Sic nostra tolli póscimus
Fletu perénni crímina.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Sicut fuísti ab Ángelo
Tuis solútus vínculis,
Tu nos iníquis éxue
Tot implicátos néxibus.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
O firma Petra Ecclésiæ,
Colúmna flecti néscia,
Da robur et constántiam,
Error fidem ne súbruat.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Romam tuo qui sánguine
Olim sacrásti, prótege;
In téque confidéntibus
Præsta salútem sóntibus.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Tu rem tuére públicam
Qui te colunt, fidélium,
Ne læsa sit contágiis,
Ne scissa sit discórdiis.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Quos hostis antíquus dolos
Instrúxit in nos, déstrue;
Truces et iras cómprime,
Ne clade nostra sǽviat.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Contra furéntis ímpetus
In morte vires súffice,
Ut et suprémo víncere
Póssimus in certámine.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Glória Patri Dómino,
Glória Unigénito,
Una cum Sancto Spíritu,
In sempitérna sǽcula. Amen.
   
O sancte cœli Clavíger!
Tu nos precándo subléva;
Tu redde nobis pérvia
Aulæ supérnæ límina.
   
Antiphona: Tu es pastor óvium, princeps Apostólorum; tibi tradítæ sunt claves regni cœlórum.
℣. Tu es Petrus.
℟. Et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam.
   
ORATIO
Apostólicis nos, Dómine, quǽsumus, beáti Petri Apóstoli tui attólle præsídiis, ut quánto fragilióres sumus, tanto ejus intercessióne validióribus auxíliis foveámur; et júgiter apostolica defensione muníti, nec succumbámus vítiis, nec opprimámur advérsis. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Si quieres un patrono
O un vengador potente,
¿Qué te detiene? invoca
De los sacros Apóstoles al Jefe.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
Tú que el yerro borraste 
Con llanto penitente, 
Danos que nuestras culpas 
Borrar logremos con llorar perenne.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
Cual viste por el Ángel 
Tus cadenas romperse, 
Haz que libre del grillo 
De tanta iniquidad nuestra alma quede.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
¡Oh de la Iglesia santa
Base y columna fuerte!
Presta a la fe constancia
Para que triunfe del error aleve.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
A Roma con tu sangre
Consagrada, concede
Protección y ventura,
Y salva a los que en ti confían fieles.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
Tu predilecto pueblo
Con tu poder defiende,
No le alcance el contagio,
Ni de la guerra el hálito de muerte.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
El engaño destruye
Que infiltró antigua hueste,
Comprime sus furores,
Y haz que en nuestra ruina no se cebe.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
En la postrera lucha
De su ira nos defiende,
Para que vencedores,
Lauro inmortal circunde nuestras sienes.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
Gloria sea dada al Padre,
Y al Hijo Unigénito,
En unión con el Espíritu Santo,
Por los siglos sempiternos. Amén.
   
¡Oh guardador augusto
De las llaves celestes! 
Prepáranos propicio 
Del supremo palacio los dinteles. 
   
Antífona: Tú eres Pastor de las ovejas y Príncipe de los Apóstoles, a ti te fueron dadas las llaves del reino de los Cielos.
℣. Tú eres Pedro.
℟. Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
  
ORACIÓN
Suplicámoste, Señor, nos levantes por el poder apostólico de tu bienaventurado Apóstol San Pedro; que cuanto más débiles somos en nosotros mismos, más poderosa pueda ser la ayuda con la que seamos fortalecidos por su intercesión; para que así, siempre fortalecidos por la protección de Tu Apóstol, no podamos ceder al pecado, ni ser abrumados por la adversidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
El Romano Pontífice Pío VI, con rescripto de la Sagrada Congregación de Indulgencias del 19 de Enero de 1782, para aumentar la devoción de los fieles cristianos hacia San Pedro, Príncipe de los Apóstoles, concede 100 días de Indulgencia a los que rezaren devotamente cada día el Responsorio, e Indulgencia plenaria, ya en el día 18 de enero, fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma, ya también en el día 1 de Agosto, fiesta de las Cadenas de San Pedro, con tal que en tales días, verdaderamente arrepentidos, confesados y comulgados, visiten alguna de sus iglesias o altar, y rueguen por las intenciones generales del Sumo Pontífice (propagación y exaltación de la Fe Católica, extirpación de los cismas y herejías, paz y concordia entre los príncipes cristianos, conversión de los pecadores, sufragio de las Benditas Almas y demás piadosos fines de la Santa Iglesia).

viernes, 27 de agosto de 2021

¿QUÉ OBJETÓ SAN PABLO A SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA?

Con relación a las palabras de Francisco Bergoglio respecto de San Pedro en su audiencia general del 25 de Agosto de 2021, traemos al ingeniero Patricio Shaw y su artículo refutando el uso por los modernistas de este episodio. Rescatado de CATÓLICOS ALERTA (Primera época).
   
¿QUÉ OBJETÓ SAN PABLO A SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA?
   
 
Un número considerable y conocido de cristianos quieren ponerse a salvo de la Revolución Religiosa del Concilio Vaticano II salvando a sus principalísimos promotores mundiales como Papas. Para dejar en pie —aunque no en honra— el reclamo de título papal de los jefes vaticanos neomodernistas pese a la mucha distancia que separa su conducta de la que se esperaría normalmente de Papas católicos, rastrean en la historia casos que se parecen a fallas doctrinarias de Papas. Entonces proceden a razonar que si otros Papas fallaron doctrinariamente, los jefes vaticanos neomodernistas, fallando doctrinariamente, pueden ser Papas, mal que nos pese.
   
Los que hacen tal razonamiento son cristianos antimodernistas que tienen suficiente indignación contra las abominaciones neomodernistas como para oponerse a ellas y a sus autores, pero no tienen suficiente sabiduría o fortaleza como para negar a los autores de las abominaciones neomodernistas el título de Papas.
   
En realidad esos cristianos antimodernistas cometen impresionantes superficialidades de evaluación. Un estudio atento de las peores desviaciones doctrinarias de los Papas de la Historia sólo sirve para poner de resalto su escasez, su accidentalidad, su insignificancia, y su impotencia para desmentir o relativizar la asistencia divina al Papado.
     
El primer ejemplo que suelen presentar, es la advertencia que San Pablo hizo a San Pedro en Antioquía. Este es el texto neotestamentario:
Gálatas II: Y cuando vino Cefás a Antioquía, le hice resistencia cara a cara, por ser digno de reprensión; 12 pues antes que llegasen ciertos sujetos de parte de Santiago, comía con los gentiles; mas llegados que fueron, empezó a recatarse y separarse, por temor de aquellos circuncisos. 13 Y los demás judíos se conformaron con su porte disimulado, por manera que aún Bernabé fue inducido por ellos a usar de la misma disimulación. 14 Pero yo, visto que no andaban derechamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Cefas en presencia de todos: Si tú, con ser judío, vives como los gentiles, y no como los judíos, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?
Quienes imaginan un paralelismo entre la conducta de San Pedro, y las abominaciones de los pseudo-papas conciliares, hacen no poca ofensa al Príncipe de los Apóstoles.
     
A continuación presentaremos las diferencias abismales entre ambos comportamientos:
  
SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA
CONDUCCIÓN PSEUDO-PAPAL NEOVATICANA
1. El comportamiento de San Pedro en Antioquía no afectó el poco y simple dogma que contenía la Revelación Mosaica, ni su moral ni su liturgia, sino meros preceptos no litúrgicos.
La conducción pseudopapal neovaticana afectó fundamentalmente el dogma, la moral y la liturgia de la Religión Verdadera
2.  El comportamiento de San Pedro en Antioquía sólo fue nocivo a la Fe Católica de manera extrínseca y además potencial, en una ciudad y por breve tiempo. El venerado Obispo Inglés Challoner, en su revisión a la impecable versión bíblica católica inglesa de  Douay-Rheims, comenta así: La falta que aquí se nota en el comportamiento de San Pedro, sólo fue cierta imprudencia, al retirarse de la mesa de los Gentiles por temor de dar ofensa a los judíos convertidos: pero esto, en tales circunstancias, cuando hacerlo habría podido traer malas consecuencias a los Gentiles, que habrían podido ser inducidos a sentirse obligados a conformarse al modo de vida judío, con perjuicio de su libertad cristiana. (del inglés)
La conducción pseudopapal neovaticana ha sido intrínseca, actual y planetariamente y más de tres veces decenalmente letal a la Fe Católica.
3.  El comportamiento de San Pedro en Antioquía no buscó agradar a miembros de una falsa religión, sino a cristianos de origen judío a quienes se permitía observar la Ley de Moisés.
La conducción pseudopapal neovaticana ha sido idónea para agradar y confirmar todas las falsas religiones, el indiferentismo, el ateísmo, y a todo el anticatolicismo en todas sus variedades incluidas las peores.
4. Al Padre Władysław Lohn, S.J., profesor pre-conciliar de la Universidad Gregoriana de Roma, no se le pueden sospechar intereses algunos en exagerar la pureza doctrinaria de San Pedro. Este estudioso comenta así el pasaje mencionado en la traducción bíblica católica polaca del Padre Jakub Wujek, S.J. (Cracovia, 1962): Desde el Concilio de Jerusalén, que ya había tenido lugar, estaba claro que los cristianos gentiles estaban eximidos de observar la Ley de Moisés, pero no estaba completamente claro que lo mismo valiera para los cristianos judíos. Esta incertidumbre influyó el comportamiento defectuoso de San Pedro en Antioquía, en el cual hubo más bien indecisión que culpa moral. (del polaco)
La conducción pseudopapal neovaticana mal puede ser vehículo o consecuencia de alguna incertidumbre posible y fundable.
5. La falta de San Pedro en Antioquia no impuso a nadie ninguna legislación nociva la Fe Católica, ni propuso ninguna doctrina nociva a la Fe  Católica, ni sentó Magisterio.
La conducción pseudopapal neovaticana ha sido gravemente nociva a la Fe Católica en las legislaciones que ha impuesto y en las doctrinas que ha propuesto. Además, hizo cuestionable el Magisterio Perenne Infalible en su totalidad y en sus fundamentos.
6. No se sabe de una sola alma que haya sufrido daño religioso siquiera indirecto o accidental por el comportamiento de San Pedro. Podría no haber habido tiempo para ello, por la rápida intervención de San Pablo. Si llegó a ocurrir algún daño en absoluto, éste fue, en el peor de los casos, indirecto, no doctrinal, no forzoso, restringido a pocas personas, breve (a lo sumo de algunas semanas), y reparado amplia y efectivamente.
Como consecuencia de la conducción pseudopapal neovaticana, millones o decenas de millones han perdido Fe, millones han abandonado su práctica, millones se han entibiado, millones se han desorientado o extraviado de innumerables modos. El daño resultante ha sido directo, doctrinal, forzoso, universal, prolongado por cuatro décadas —por poco dos generaciones—, no reparado, y constantemente confirmado y defendido.
7. San Pedro dio excesiva consideración a tradiciones judaicas superficiales que habían caducado hacía poco tiempo.
La conducción pseudopapal neovaticana desconsideró y contradijo tradiciones católicas fundamentales, y las puso en estado de precariedad, agonía, envenenamiento o muerte en decenas o centenas de millones de conciencias.
8. Las tradiciones mosaicas que San Pedro respetó demasiado, poco antes eran válidas y divinamente dictadas —de hecho, grandes teólogos discuten acerca del momento exacto en que caducaron.
Muchas doctrinas falsísimas y modos de vida irreligiosísimos que la conducción pseudopapal neovaticana ha estado respetando todo el tiempo, son intrínseca y eternamente inválidos.
9. San Pedro no quebró una sola tradición católica.
La conducción pseudopapal neovaticana quebró tradiciones católicas fundamentales, inclusive la misma razón de ser de la Encarnación del Verbo, de la Redención, y de la Iglesia.
10. San Pedro se arrepintió de manera sincera e inmediata ni bien percibió su falta.
La conducción pseudopapal neovaticana hasta ahora se gloría de sus abominaciones, y solamente se «arrepiente» de supuestas faltas pasadas de la misma Iglesia de Cristo.
11. El comportamiento de San Pedro en Antioquía fue privado. Sólo se hizo público como pasado y ya corregido.
La conducción pseudopapal neovaticana ha sido pública tanto en la intención como en el efecto, y jamás ha sido corregida por sus culpables.
12. Más importante aún: El comportamiento de San Pedro en Antioquía no empeñó su autoridad.
La conducción pseudopapal neovaticana ha empeñado vigorosamente su falsa autoridad, pretendiendo hasta tenerla mayor que el Conciliio de Nicea (Pablo VI).
13. Como el Hijo fue enviado por el Padre, así cada miembro de la Iglesia Docente es enviado por el Hijo a enviar Su Revelación al mundo. Esta transmisión no puede fallar en la Iglesia. San Pedro en Antioquia no tuvo ni la voluntad ni la libertad de enviar nada malo o defectuoso desde la Iglesia hacia la Iglesia mediante la Iglesia.
La conducción pseudopapal neovaticana ha enviado de mil modos la devastación y la corrupción a grandes partes del Cuerpo de la Iglesia, y eso, pretendidamente “desde la Iglesia” y “mediante la Iglesia”.
14. Lo peor de que Santo Tomás de Aquino acusa a San Pedro es de haber pecado venialmente y haber hecho peligrar la Verdad del Evangelio. El mismo Doctor califica el grado del peligro al llamar a ese pecado venial. Es de notar que, sea cual fuere el peligro señalado, no se realizó —lo cual resalta más bien cuánto Dios impide que un Papa falle, que cuánto un Papa puede fallar en la conducción de la Iglesia. San Agustín acusa a San  Pedro de pecado venial de falta de discernimiento. San Jerónimo exonera completamente a San Pedro de cualquier culpa.
La conducción pseudopapal neovaticana es una avalancha incomprensible de lo más atroz que hay en cuanto a escándalos, sacrilegios, ardides antirreligiosos, y engaños universales y fundamentales. Ha pasado por incalculables años luz la línea de mero peligro potencial.
15. San Pedro en el peor de los casos descuidó por un tiempo sus potestades garantizadas por Dios, y algunos Papas posteriores harían otro tanto de otros modos, pero ni él, ni ningún sucesor suyo, pudo contradecir las potestades papales garantizadas por Dios; supuesto que Dios constituyó esas potestades como plenas, como nada más que plenas, y como incapaces de persistir en otra medida que en la plena.
La conducción pseudopapal neovaticana contradijo los poderes papales, y lo hizo de manera activa, forzosa, eficiente, metódica y global. Esto prueba que en esa conducción no estaban plenas las potestades papales, y la negación cierta de la plenitud de potestad papal conlleva la negación cierta de cualquier grado de potestad papal.
16. San Pedro cometió un tipo de falta que es posible que Dios permita que un Papa cometa, por ser inferior y extrínseca a las potestades papales.
La conducción pseudopapal neovaticana cometió tipos de faltas contradictorias a los poderes papales, daños que es imposible que Dios permita que los cometa alguien siendo Papa o que alguien sea Papa cometiéndolos.

    

Dios dio al Papa potestades extraordinarias. Él las ordenó a un fin. Él las hizo necesariamente conducentes a ese fin. El fin es que los frutos de la Redención duren para siempre. El Papa es la Base de la Iglesia, y la Iglesia es la dispensadora de la Redención y de la Vida Sobrenatural y es la Columna de la Verdad. Si Dios no ordenara ni condujera necesariamente las potestades papales al fin al cual las ha ordenado, la inmensa obra de la Redención pierde todo sentido.