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martes, 11 de agosto de 2026

SHEEN, “OBISPO MODELO” DEL ECUMENISMO DEUTEROVATICANO

Elementos tomados de TRADITION IN ACTION y otras fuentes.

Veintiún años antes de la histórica visita de Juan Pablo II Wojtyła a la Sinagoga de Roma el 13 de Abril de 1986, el obispo Fulton Sheen (cuya “beatificación” tendrá lugar el próximo 24 de Septiembre en ceremonia presidida por el cardenal Luis Antonio “Chito llora mucho” Tagle y Gokim) visitó la sinagoga judía de su diócesis de Rochester, siendo el primero en hacerlo en Estados Unidos (y puede que en otros lugares). Su objetivo, según declaró a menudo, era ser el “obispo modelo” del Concilio Vaticano II.

En su edición del 3 de febrero de 1967, el diario diocesano The Catholic Courier Journal (fotocopia abajo; original aquí) muestra con orgullo en su portada al obispo Sheen de pie en un podio ante cerca de 2.500 personas en el Templo B’rith Kodesh, la sinagoga reformista más antigua y más grande del área de Rochester. Irónicamente, en el pie de foto se destaca que «el obispo Sheen fue el único que usó una kipá, el gorro judío tradicional, mientras hablaba  el lunes por la noche. La costumbre de usar kipá no se observa generalmente en las sinagogas judías liberales».

 
El obispo Sheen entró en la sinagoga «por primera vez en su vida», según informa el periódico, «para alabar al pueblo judío por sus obras de misericordia para con los pobres» y asegurarles que «el Dios de Abraham, Isaac y Jacob era también el Dios de los cristianos», dispuesto a ser padre de todo hombre «por débil que sea». Es decir, equipara esencialmente al Dios de los hebreos con la Santísima Trinidad, lo cual es un error flagrante y una ofensa pública contra la doctrina católica.

Posterior a la visita, el presidente del Consejo Comunitario judío local Leon H. Sturman y el rabino Herbert Bronstein le dieron como recuerdo una januquía, el candelabro de ocho brazos que usan para el Jánuca , una fiesta totalmente diferente a la Dedicación y Purificación del Templo celebrada en tiempos de Jesús y donde los judíos piden por el fin del cristianismo.

Quienes comprenden el significado de las cosas no tardaron en darse cuenta de la importancia de la visita del obispo Sheen a esa sinagoga como un gesto conciliador de aceptación de la religión judía, a pesar de que los judíos nunca han dejado de conspirar contra la fe católica y perseguir a sus miembros.

El New Jersey Jewish News también informó sobre la reunión en su edición del 3 de marzo de 1967 (véase más abajo). El artículo calificaba a los dos grupos de «revolucionarios, advenedizos inquietos y catalizadores agitados que perturban los moldes y las filosofías de este mundo».
  

En efecto, el obispo estaba realizando un gesto revolucionario, negando 2000 años de enseñanza católica respecto a los errores de la religión judía.
  
Al año siguiente, Sheen recibió un premio a la hermandad de manos de la Federación Norteamericana de Hermandades de Templos (actual Hombres del Judaísmo Reformista) en la sinagoga reformista Monte Nebo de Manhattan (Nueva York) el 2 de Febrero de 1968. En la foto, el obispo es flanqueado por el rabino Philip Hiat Plisner y el cantor Albert Lawrence Sturmer Tishler aparece levantando el cáliz.
  
  
Como informó el boletín de prensa de la Agencia Telegráfica Judía, El premio, un pergamino iluminado con palomas de la paz escritas con caracteres del siglo XIV, se abría con una inscripción del Salmo 133: «¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía!». El obispo Sheen recibió el premio del Dr. Edward Jacobs, presidente de la Conferencia Metropolitana de la Federación Nacional de Hermandades del Templo, y elogió los recientes avances en el ecumenismo dentro del cristianismo. Hizo hincapié en el creciente acercamiento entre judíos y cristianos. El rabino Philip Hiat, líder espiritual de la congregación, recalcó que «con todas nuestras supuestas diferencias, existen numerosos objetivos y metas hacia los que ambas religiones pueden trabajar juntas en perfecta armonía».

Pero Sheen no solo se mostró cercano con los judíos. También lo fue con los herejes protestantes. Siete meses después, el 13 de Septiembre de 1968, a invitación del obispo Sheen, Marvin Chandler Evans, director ejecutivo asociado protestante del Consejo de Iglesias del Área de Rochester y fundador de la primera asociación ecuménica afroamericana del país, predicó desde el púlpito de la catedral del Sagrado Corazón en las seis misas dominicales.

A continuación, véase el artículo del periódico diocesano The Courier Journal del 13 de septiembre de 1968, pág. 7. Clic aquí para ver la página completa.


Cuatro meses después, en Enero de 1969, el obispo Sheen habló en el servicio ecuménico dominical de la 3.ª Iglesia Presbiteriana de Rochester ante una audiencia de 1000 personas. Como en las otras veces, el diario diocesano Courier Journal del 31 de Enero de 1969, pág. 7 informó del evento (Clic aquí para ver la página completa).
  

El servicio al que Sheen asistía conmemoraba el cierre de la Semana de Oración por la Unidad Cristiana (la versión deuterovaticana del Octavario de la Unidad de la Cátedra).

En su discurso, el obispo enfatizó los lazos de unidad que unen a todos los creyentes: católicos y protestantes.

Refiriéndose a la persona de Cristo, el obispo Sheen dijo a la congregación protestante encabezada por su pastor Conrad Harry Massa Lepold (quien fue nombrado por Sheen como profesor de Homilética en el seminario diocesano de San Bernardo —junto al bautista William Stuart Nelson Kersands, profesor asociado de la Escuela de Teología Colgate de Rochester, quien se encargaría del entrenamiento de campo en ecumenismo—): «Vosotros lo amáis profundamente… Tenemos diferencias al expresar la verdad, pero estas son solo pequeñas disputas entre amantes. Se trata de disputas de gran intensidad, pero solo cambian las palabras. Las expresiones son las mismas». También insistió en que la comprensión de la cruz entre católicos y presbiterianos era la misma y unía a todos los amigos del Señor. «La enemistad causada por enfatizar las diferencias», afirmó, «ha dado como resultado una comunidad del mal, que nos obliga a unirnos hoy para salvar el cristianismo».

Al final de este artículo, el Courier Journal informa cómo el obispo Sheen estuvo ocupado realizando otras “primeras veces” ecuménicas durante sus dos primeros años en Rochester (1967-1968): Sheen se dirigió a un servicio vespertino de Cuaresma en la Primera Iglesia Metodista de Asbury, habló en una reunión del Sínodo Luterano en la iglesia luterana de la Reforma y dio una charla en la Iglesia Presbiteriana de Bethany un domingo por la tarde. También dio la bendición final en un servicio ecuménico en la Catedral de la Iglesia Episcopal de Cristo.
 
Antes del Concilio Vaticano II, ningún prelado católico iría a templos protestantes para dirigirse a la audiencia con palabras amistosas, y mucho menos un obispo invitaría a un ministro a hablar a una congregación católica como si tuvieran el mismo derecho a presentar sus “verdades” erróneas.

Lamentablemente, la premisa subyacente al conjunto de acciones y sermones del obispo Sheen (tenido como referente de ortodoxia por neoconservadores y pseudotradicionalistas cuando era modernista como el que más) a los protestantes es precisamente que todas las religiones —al menos todas las presentes en esos servicios— pueden conducir a la salvación eterna, lo cual es una herejía que contradice el dogma de que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación, por más que se diga morir por Cristo o hacer buenas obras en Su Nombre. Quizá tengan mérito ante Dios, pero ante la Iglesia, NO.

jueves, 26 de marzo de 2026

FULTON SHEEN SERÁ “BEATIFICADO” EL 24 DE SEPTIEMBRE


El Vaticano anunció ayer 25 de Marzo que el obispo y telepredicador estadounidense Peter John Sheen Fulton, más conocido como Fulton J. Sheen († 1979; consagrado obispo el 11 de Junio de 1951) será “beatificado” el próximo 24 de Septiembre a las 14:00h (hora local) en el estadio de fútbol americano “The Dome at America’s Center” de San Luis (Misuri).

La ceremonia será presidida por el cardenal llorica Luis Antonio “Chito” Tagle y Gokim, pro-prefecto de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización (antigua Propaganda Fide).

El obispón de Peoria, Louis “Lou” II Tylka Smith, explicó en un comunicado que la elección del lugar fue por la cercanía con la diócesis de Peoria, en la cual Sheen nació el 8 de Mayo de 1895 y fue ordenado sacerdote el 20 de Septiembre de 1919.
  
La causa de Sheen inició en el año 2002, siendo declarado “Siervo de Dios” diez años después por Benedicto XVI Ratzinger. El “milagro” que avaló su causa fue la sobrevida de un bebé que nació sin signos vitales, aprobado por Francisco Bergoglio en 2019. Pero poco después, la disputa por su cadáver (hasta entonces sepultado en Nueva York) y la emergencia de un presunto encubrimiento de un caso de abuso en el marco del proceso de bancarrota de la diócesis de Rochester frenaron su causa dos semanas después que se anunciara la “beatificación” para Diciembre de 2019. Luego de ser exonerado después que la diócesis acordó un programa de compensación en Septiembre de 2025, su causa fue reanudada el pasado Febrero.
  
Más allá de que la Iglesia Conciliar/Sinodal no tiene potestad de santificar a nadie, la causa de Sheen no podía prosperar como quiera que él fue uno de los promotores del ecumenismo y el distributismo [= comunismo] antes del Vaticano II, en el que tuvo una postura radicalmente modernista y cuyo celo por implementarlo en su diócesis de Rochester fue tal que se vio obligado a renunciar en 1969 por mala administración. Sus hechos posteriores, como su animadversión a la Misa Latina Tradicional, muestran que, lejos de convertirse a la fe Católica tradicional en que nació y fue ordenado, él no fue más que un neoconservador a la altura de especímenes actuales como Raymond Leo “Ray Bully” Burke Nicks, Robert Sarah Nemelo, Atanasio Antonio Schneider Trautmann ORC, Marian Eleganti Egli OSB, o Gerhard Ludwig Müller Straub. Y en cuanto a su programa radial “La hora católica” y su sucesor en televisión “Life Is Worth Living”, lejos de promover el catolicismo, propagaron el humanismo seglar (siendo homenajeado por la lógica judía B’nai B’rith).

martes, 10 de febrero de 2026

CONTINÚA EL PROCESO DE “BEATIFICACIÓN” DEL OBISPO MODERNISTA SHEEN

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
 
La historia de dos sacerdotes que participaron en el Anticoncilio Vaticano II: El padre Gommar DePauw (izquierda), quien en 1964 rechazó el Anticoncilio y fundó el Movimiento Tradicionalista Católico; y el obispo Fulton Sheen (derecha), un telepredicador que abrazó el Anticoncilio y se arrepintió parcialmente.
La Antiiglesia ha anunciado que “beatificará” a Sheen según el Novus Ordo, mientras que el valiente Padre DePauw podría ser un verdadero santo.
  
Contamos la historia de dos sacerdotes. Tanto Gommar Albert DePauw Vanoverloop como Monseñor Peter John Sheen Fulton (Fulton J. Sheen para los amigos) obtuvieron la triple licenciatura (Derecho Canónico, Teología Doctrinal y Teología Moral) en la prestigiosa (en aquel entonces) Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Ambos asistieron al Anticoncilio Vaticano II: el P. DePauw como perito y Sheen como obispo.

El padre DePauw, conocido como la Torre de Trento, se dio cuenta de inmediato de que el Anticoncilio había sido absorbido por los herejes modernistas, probablemente en contra de los deseos de Juan XXIII Roncalli, quien en ese momento se encontraba agonizando por un cáncer de estómago. El padre DePauw abandonó rápidamente el Anticoncilio y se trasladó a Nueva York, donde fundó el Movimiento Tradicionalista Católico.

A través de su periódico “Sonidos de Verdad y Tradición”, sus LP, casetes y CD y sus programas de radio que transmitían la verdadera Misa por todos los Estados Unidos y Canadá, enseñó a toda una generación de católicos que tenían razón: su fe católica les había sido arrebatada por la Nueva Iglesia del Nuevo Orden creado en el Anticoncilio Vaticano II en 1964.

Monseñor Sheen, por otro lado, se dejó engañar por el Anticoncilio modernista y se convirtió en su portavoz desde el principio. Fue engañado por su estrecha relación con el apóstata pseudopapa del Anticoncilio, Pablo VI Montini. Pero Sheen fue demasiado astuto como para no darse cuenta de que finalmente lo habían engañado. Intentó desviarse parcialmente del Anticoncilio en sus últimos años, predicando sobre sus defectos (al igual que Montini).

Sheen, como telepredicador en sus inicios, predicó la fe católica, particularmente en sus numerosos libros y en su programa de televisión de gran audiencia, “Vale la pena vivir”. Pero, como muchos clérigos estadounidenses, se sintió conmovido por las herejías incipientes del Anticoncilio.

El 9 de febrero de 2026, la Iglesia Sinodal anunció por medio de Louis “Lou” Tylka Smith, obispón de Peoria (Illinois), que, a pesar de numerosas objeciones, “beatificaría” a Fulton Sheen (1895-1979). Fue nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Nueva York por el Papa Pío XII, hasta que desató la ira del poderoso cardenal de Nueva York, Francis Joseph Spellman Conway, amigo íntimo de Pío XII.,

Sheen fue trasladado a Rochester (Nueva York) por el apóstata pseudopapa Pablo VI Montini. Según se dice, desbarató este nombramiento y quiso abdicar en menos de un año. Montini lo obligó a quedarse hasta 1969. Sheen dedicó gran parte de su tiempo en Rochester a actividades políticas relacionadas con la guerra de Vietnam. Intentó ceder la parroquia y la escuela de Santa Brígida de Rochester al gobierno estadounidense. El párroco criticó duramente a Sheen por su intento, y una protesta local contra Sheen frustró el acuerdo y condujo a su abdicación en 1969.

Cuando la Iglesia Conciliar intentó iniciar el proceso de “canonización” de Sheen, la Arquidiócesis de Nueva York se negó a desenterrarlo, yaciendo en la cripta de la Catedral de San Patricio. En 2019, un tribunal secular desestimó la voluntad de la familia de Sheen y entregó su cuerpo a su natal Peoria (Illinois). Sin embargo, su beatificación Novus-Ordo se vio nuevamente retrasada cuando el obispón Salvatore Ronald Matano Santaniello de Rochester detuvo el proceso por temor a que Sheen fuera mencionado en el informe final de una investigación en curso sobre delitos sexuales cometidos por clérigos en Nueva York por presuntamente presenciar y encubrir un delito sexual en la Falsa Iglesia [Parte de la información para este Comentario fue aportada por el National Catholic Register].

Católicos tradicionales, las personalidades televisivas no son automáticamente santos, como tampoco lo son los nuevos papas apóstatas. Si Sheen es santo, solo Dios lo sabe. Es cierto que la Nueva Iglesia apóstata del Nuevo Orden no lo sabe. Debido a su apostasía de la fe católica, la Nueva Iglesia del Nuevo Orden no tiene poder para beatificar ni canonizar a nadie. La corrupta y apóstata Nueva Iglesia ya ha “canonizado” a notorios comunistas.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

¿FULTON SHEEN UN HIJO DE LA TRADICIÓN O NO?

Traducción del artículo publicado por Daniele Adragna en RADIO SPADA.
   

El arzobispo estadounidense Fulton Sheen es uno de los pocos obispos del siglo pasado, entre los poquísimos posconciliares, y tal vez el único dotado de aura “profética” (si excluimos a Montini, a quien la lógica impondría reservarle mayores comillas) continuamente citado en los circuitos neoconservadores e incluso en blogs, perfiles y páginas de “tradicionalistas” y pretendidos como tal en las distintas redes sociales. Sus escritos son constantemente leídos y propuestos en tales ambientes como admirables y con profundos puntos de meditación. Su figura universalmente reconocida como telepredicador exitoso (Ah, Estados Unidos…) por la férrea doctrina y moral está colmada de estima y admiración envidiables, primero en su país, pero ahora también en esta parte del Atlántico y en el resto del Mundo. Todos lo aman, basta dar un vistazo alrededor.

¿Pero cuál era su opinión sobre el nefasto Concilio Vaticano II, evento símbolo de la deflagració  de la crisis en la Iglesia? Imprescindible saberlo, siendo sustancialmente el único medio seguro de discernimiento entre pastores de ovejas y de cabras, gracias al cual poder con-fiarse con la necesaria certeza de la Fe integral.

Como nosotros también se lo preguntaron de la otra parte de la barricada, entre los estultos conservadores apologetas del conciliábulo, y la respuesta no tarda en llegar, comenzando directamente por la biografía, publicada en la época de la asamblea vaticana, del obispo auxiliar de Nueva York y titular de Cesariana. Leamos:
«P: “¿Fulton Sheen ha sostenido el Vaticano II? Sheen es uno de los preferidos por aquellos que rechazan el Concilio, porque su propia declaración que cita su apoyo al Vaticano II sería muy útil para las discusiones con ellos”.
    
R: La autobiografía del arzobispo Fulton Sheen Tesoro en vasijas de barro, escrita poco antes de su muerte en el 1979 y publicada póstuma, dedica un capítulo completo a la experiencia de Sheen en el Vaticano II. En sus memorias, Sheen consideró “brillante” el documento del Concilio Gáudium et spes (pág. 247); Recordó con cariño sus audiencias con papas anteriores al Vaticano II, como Pío XI y Pío XII, y con papas posteriores al Vaticano II, como el Beato Juan XXIII y Pablo VI. Un año después de la elección de Juan Pablo II, ya predecía que Juan Pablo II sería uno de los más grandes papas de la historia de la Iglesia (pág. 244).
     
Al abordar la agitación posconciliar en los años transcurridos desde la clausura del Concilio Vaticano II, Sheen dijo lo siguiente: “Las tensiones que se han desarrollado desde el Concilio no sorprenden a quienes conocen toda la historia de la Iglesia. Es un hecho histórico que siempre que hay un derramamiento del Espíritu Santo, como en un concilio general de la Iglesia, siempre hay una nueva demostración de fuerza por parte del anti-Espíritu o de lo demoníaco. Ya al ​​principio, inmediatamente después de Pentecostés y del descenso del Espíritu sobre los apóstoles, comenzó una persecución y el asesinato de Esteban. Si un concilio general no provocara el espíritu de turbulencia, casi se podría dudar de la acción de la tercera Persona de la Trinidad sobre la asamblea” (páginas 292–293)» [1].
En resumen, quienes se opusieron al Concilio tal vez fueron movidos por el «antiespíritu o lo demoníaco».
   
Corramos un velo piadoso, pero sigamos.
«En el espíritu del ecumenismo, Sheen buscó fusionar el seminario católico local con el Seminario Teológico Protestante de Rochester-Colgate, pero cuando los miembros del Grupo de Estudiantes Negros de Rochester-Colgate ocuparon un edificio del campus para protestar por la falta de profesores afroamericanos, Sheen retiró la propuesta de fusión.
    
El deseo de Sheen de buscar la justicia social a través de métodos verticales resultó fatal para su visión. En 1968, frustrado por su incapacidad para cerrar la brecha entre los católicos de los suburbios y el centro de Rochester, Sheen le presentó a Robert Weaver, secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, una oferta extraordinaria: el obispo entregaría una parroquia entera, Santa Brígida, al gobierno, a cambio que el gobierno prometiera utilizar la propiedad para vivienda pública.
    
Fue el tipo de gesto dramático que uno esperaría de un showman consumado como Sheen. Pero no había consultado con el sacerdote y los feligreses de Santa Brígida antes de comprometerse a entregar su parroquia. No es sorprendente que respondieran con indignación, como lo hicieron muchos otros católicos de Rochester. Cientos de llamadas llegaron a la oficina del obispo, la mayoría de las cuales estigmatizaban la donación. La resistencia vino de sacerdotes y feligreses. Frustrados durante mucho tiempo con el estilo autocrático de Sheen, 22 sacerdotes firmaron una carta protestando por la donación.
     
Bajo presión, Sheen retiró su oferta. Marcó el final efectivo de su tiempo como obispo. El escándalo Santa Brígida sacudió la confianza de Sheen en sí mismo y en la comunidad de Rochester. Particularmente angustiosa fue la carta de los sacerdotes disidentes, que Sheen consideró nada menos que una traición. En octubre de 1969, Sheen renunció a su cargo para volver a su carrera mediática» [2].
…¿Os imagináis a un sucesor de los Apóstoles intentando fundar un seminario latitudinario o ceder al estado secularista de turno la superficie de un lugar de culto a Dios para que podamos construir viviendas públicas, tal vez con las habituales excusas de ecumenismo y ayuda a los pobres? Francamente, a nuestros oídos nos parece escuchar el último absurdo del cardenal Marx.
   
Prosigamos.
«[…] dijo el obispo Sheen. “El Concilio necesita ambas tendencias, y también la Iglesia. El grupo minoritario ha suavizado las ideas del grupo mayoritario en el Concilio, y esto le dará a este último equilibrio, hará que sus definiciones sean más precisas y evitará que tiren al bebé con el agua del baño. (…) Por otra parte, el grupo mayoritario dio un soplo de aire fresco al aire sofocante de siglos pasados, amplió los horizontes de quienes vivían cerca del Mediterráneo y les hizo tomar conciencia de que los hombres y mujeres fuera de la Iglesia no eran enemigos sino amigos”».
La Esposa de Cristo retratada como un partido de la Primera República, a merced de la lucha entre corrientes internas primero, y luego como una secta esotérica del sur de Europa con un complejo de cerco. Porque lo sabemos, los pueblos católicos del Mediterráneo nunca han evangelizado a nadie, ni fundado misiones en todo el mundo… El catolicismo llegó a sus States por el aire, como la gripe.
«Monseñor Hilary Franco, entonces experto conciliar y asistente personal de un joven Sheen presente en el Concilio como obispo de Nueva York, recuerda en una entrevista reciente cómo explicó con entusiasmo cómo “el Papa Juan hizo lo que hizo el Señor resucitado.  La Iglesia permaneció a puertas cerradas durante siglos. Él dijo: ‘¡Abrid las puertas! Hay un mundo esperando la salvación. ¡Entrad allí!’”. […] Y es interesante que algunas de las ideas que se debatieron en el Concilio las estábamos discutiendo en realidad durante el almuerzo, nosotros dos (…) Luego, más tarde me daría cuenta de que él era realmente, verdaderamente un profeta por derecho propio» [3].
Cuando se dice “profeta de desastre”.
«“Pero, el resultado podría ser un simple compromiso”, dijo este corresponsal.
   
Respondió el obispo Sheen: “A primera vista, puede parecer que hay un compromiso entre los dos, pero no lo hay. De hecho, hay un resumen. Tomemos como ejemplo la infalibilidad definida por el Concilio Vaticano I. Esa era sólo una cara de la Iglesia y las Escrituras. Era necesario combinarla con la doctrina de la colegialidad de los obispos, porque Pedro, el sumo pontífice, fue elegido entre los doce. En mi opinión, es maravilloso ver el equilibrio que está surgiendo de este concilio, a medida que construye su doctrina y práctica”.
     
“¿Qué tema destaca entre los que surgieron durante la tercera sesión del concilio?”, se le preguntó a Monseñor Sheen.
    
Dijo: “Creo, la única nota que sonó en el concilio fue que la Iglesia debe ser la Iglesia de los pobres. El magnífico gesto del Santo Padre al renunciar a su triple tiara lo simboliza. De hecho, el concilio ha descubierto otra presencia de Cristo. Además de la presencia eucarística en el sagrario, está también la presencia de Cristo en los pobres. 
   
Esto también concierne al sacerdocio. Los sacerdotes ya no serán como los encargados de las gasolineras que sólo atienden a los clientes habituales que vienen todas las semanas a repostar. También serán exploradores que descubrirán el Espíritu Santo en el alma de sus semejantes.  También afecta a las congregaciones religiosas, ya que las curará de la esclerosis organizacional, ya que comenzarán a hablar entre sí y a servir con los obispos para la gloria de toda la Iglesia.
    
Desde esta perspectiva, uno de los principales frutos del Concilio es la comprensión práctica de que todos somos células vivas del Cuerpo Místico de Cristo.
    
Los obispos de las diócesis más ricas se sintieron incómodos al ver a sus hermanos pobres en América Latina, África y Asia. Los obispos sin estudios han tomado conciencia de haber perdido gran parte de su vocación episcopal en la contabilidad y la administración. Por otra parte, los expertos del Concilio se dieron cuenta de lo lejos que a veces estaban del polvo de las vidas humanas.
     
Es realmente como un nuevo Pentecostés. Cada uno iba por su lado. Ahora tienen, como dicen los Hechos de los Apóstoles, ‘una sola mente y un solo corazón’”.
    
Una última pregunta surgió de este corresponsal: “¿este impacto del nuevo Pentecostés perdurará más allá del Concilio, una vez concluido?”.
    
Respondió el obispo Sheen: “De eso no tengo ninguna duda. El impulso es tan fuerte que está destinado a seguir siendo eficaz. Las diversas Conferencias Episcopales locales crecerán en importancia. Habrá iniciativas independientes que encajarán en el patrón general de esa renovación interior de la Iglesia que el Papa Juan inició y que el Papa Pablo [VI] está promoviendo ahora con las mejores intenciones. Las puertas se han abierto de golpe, demasiado para volver a cerrarlas”» [4].
La historia nos enseña pacíficamente que una vez abiertas las puertas conciliares nadie entró sino que muchos salieron, incluso en Estados Unidos. Esperemos que alguien haya hecho saber a Su Excelencia, antes de su muerte en el 79, las ya desastrosas estadísticas de nulidades matrimoniales declaradas, de asistencia a la misa dominical, de conversiones, de religiosos despojados de ambos sexos y de sacerdotes expulsados ​​gracias a tan queridos “Nuevos Pentecostés”, para reflexionar y, ojalá para él, arrepentirse.
   
En resumen, Sheen fue un modernista manifiesto e incansable –tanto en la teoría como en la práctica– como y más que otras figuras conocidas de la Revolución del Vaticano II. Citando al presidente Piergiorgio Seveso, se puede decir que Fulton Sheen fue «hasta los años ’50 apologeta a veces interesante y útil, aunque muy estadounidense, pero después del Concilio Vaticano II adherente a lo contrario, y por ende címbalo mudo».
  
FUENTES:
[4] Padre Placid Jordan OSB, corresponsal en Roma de North Carolina Wesleyan University News, https://vaticaniiat50.wordpress.com/2014/11/18/interview-with-bishop-fulton-sheen-on-councils-communionistic-revolution/

sábado, 9 de diciembre de 2023

FULTON SHEEN, PROMOTOR DEL COMUNISMO Y HOMENAJEADO POR LA B’NAI B’RITH

   
Fulton J. Sheen, aquel obispo que es tan amado de los neoconservadores (y algunos católicos tradicionalistas) no obtuvo su famoso programa de televisión en horario estelar por enseñar la Fe cristiana, sino por promover el humanismo seglar.
  
«La Logia de Nueva York de la B’nai B’rith honró esta noche al alcalde [Fiorello] LaGuardia, George Rublee, Mons. Fulton J. Sheen y a Victor F. Ridder por “servicios en la defensa de los derechos humanos” Harold Korn, presidente de la logia, anunció en un encuentro en el Templo Emanu-El la entrega de pergaminos de honor a los cuatro. El sr. Ridder, quien está enfermo, envió un mensaje en el cual recordó su lucha por la preservación de los derechos de los judíos en las organizaciones germano-estadounidenses» (“La B’nai B’rith honra a cuatro por ‘la defensa de los derechos humanos’”. Agencia Telegráfica Judía, 29 de Marzo de 1939).
   
«Se otorgó una placa dorada de reconocimiento in abséntia al obispo Fulton J. Sheen por su programa de televisión nacional “Vale la pena vivir la vida” por la Federación de Filantropías Judías de Nueva York el día de ayer» (“Federación judía honra a obispo dándole una placa dorada”. Agencia Telegráfica Judía, 18 de Enero de 1954).
   
Ahora, ¿por qué estos reconocimientos de la B’nai B’rith, la logia only Jewish? Por su promoción de la “Libertad, Igualdad y Fraternidad”*, y frases como esta:
«The persecution of the Jews is not the concern of the Jews alone, out is also a Christian concern. There is no such thing as anti-Semitism. To be anti-Semitic is also to be anti-Christian. We must look upon the persecution of Jews and Christians today not as separate, unrelated cause, but involving one another in some way because both are related to God [La persecución de los judíos no es preocupación de los judíos solamente, es también una preocupación de los cristianos. No existe tal cosa como el Antisemitismo. Ser antisemita es también ser anticristiano. Debemos considerar la persecución de judíos y cristianos hoy no como una causa separada y sin relación, sino que se involucran mutuamente de alguna manera porque ambos están relacionados con Dios]» (FULTON J. SHEEN, Transmisión en NBC Radio, 29 de Diciembre de 1941. En “Mons. Sheen declara que la persecución a los judíos es preocupación de todos”. Agencia Telegráfica Judía, 30 de Diciembre de 1941).
  
   
Claro, esa frase no nace de la nada, tiene su antecedente y son estos:
  • «Anti-Communism is anti-Semitism [El anticomunismo es antisemitismo]» (Revista “The Jewish Voice”, editada por el Consejo Nacional de Comunistas Judíos, Nueva York, Julio-Agosto de 1941, pág. 23).
  • «Mr. Treister stated in his letter in your paper that the Jewish people form a very small percentage of the Communists in America. He states that in Chicago, with a Jewish population of 400,000, there are about 150 Communists. I myself am Jewish, and I come from Chicago. I spent thirteen years in that city. Approximately 98 percent of us are Communists, and we are not ashamed of it. It is a system laid down to us by our great leader, Karl Marx, and only the cowards hide behind “democracy” or “Americanism”. Furthermore, I think Mr. Treister should check up on his figures more closely if he would give out information [El Sr. Treister declaró en su carta a vuestro periódico que la población judía forma un muy pequeño porcentaje de los comunistas en Estados Unidos. Él afirma que en Chicago, con una población judía de 400.000, hay alrededor de 150 comunistas. Yo misma soy judía, y vengo de Chicago. Pasé trece años en esa ciudad. Aproximadamente el 98 por ciento de nosotros somos comunistas, y no estamos avergonzados de ello. Es un sistema dado a nosotros por nuestro gran líder, Karl Marx, y solamente los cobardes se esconden detrás de la “democracia” o el “americanismo”. Además, yo pienso que el sr. Treister debería revisar sus estadísticas más detalladamente si quisiera dar alguna información]» (SARAH FINKLESTEIN, Carta al New York Herald Tribune, Washington DC, 22 de Diciembre de 1938).
  • «Some call it Marxism; I call it Judaism [Algunos lo llaman marxismo; yo lo llamo judaísmo]» (Rabino STEPHEN SAMUEL WISE, Discurso en la Sinagoga Libre de Nueva York, citado en el Semanario “American Bulletin”, 15 de Mayo de 1935).
  • «If the Jew wishes to survive, he must identify himself with the historic movement of Communism [Si los judíos desean sobrevivir, deben identificarse con el movimiento histórico del comunismo]» (Rabino MICHAEL ALPER, Revista “Jewish Opinion”, Nueva York, Noviembre de 1934).
  • «Marxism is the modern form of Jewish prophecy [El marxismo es la forma moderna de profecía judía]» (Profesor REINHOLD NIEBUHR, Discurso ante el Instituto Judío de Religión, Nueva York, 3 de Octubre de 1934. Niebuhr era un teólogo calvinista).
  • «With the rise of the Soviet regime, the Jews have been granted rights not accorded even in the most advanced countries. The state which previously did not employ any Jews, now employs in White Russia 61 per cent Jewish officials. A Jew is comander of the Ukrainian Army; a Jew is president of the state bank; Jews occupy almost all important ambassadorial positions; universities, professions, judiciary and administration now have a greater percentage than any other nationality. Anti-Semitism has been declared a state offense, and is punished as counter-revolution [Con el ascenso del régimen soviético, a los judíos se les han concedido derechos no otorgados incluso en los países más avanzados. El estado que anteriormente no empleaba a ningún judío, ahora emplea en Bielorrusia al 61 por ciento de los funcionarios judíos. Un judío es el comandante del Ejército ucraniano; un judío es el presidente del Banco estatal; los judíos ocupan casi todos los puestos importantes en las embajadas; las universidades, profesiones, la justicia y la administración ahora tienen un porcentaje más grande que cualquier otra nationalidad. El antisemitismo ha sido declarado una ofensa al estado, y es castigado como la contrarrevolución]» (Rabino STEPHEN SAMUEL WISE, Revista “Jewish Opinion”, Nueva York, Diciembre de 1933).
  • «The Jews are the spiritual fathers of Democracy and therefore Plutocracy… Jewish elements provide the driving forces for both Communism and Capitalism [Los judíos son los padres espirituales de la democracia y por ende de la plutocracia… Elementos judíos proporcionaron las fuerzas impulsoras para el comunismo y el capitalismo]» (Dr. OSCAR LEVY, prefacio a La relevancia mundial de la Revolución rusa de George Pitt-Rivers, 1920, págs VII, IX).
Dirá alguno: «¿Él no publicó un folleto denunciando las tácticas del comunismo, y apoyó a la excomunista Bella Dodd (su verdadero nombre era Maria Assunta Isabella Vissono) cuando ella denunció ante el Subcomité de Seguridad Interna del Senado y el Comité de Actividades antiestadounidenses de la Cámara de Representantes la infiltración comunista en los seminarios?». Respondemos que
  • Si bien criticó el comunismo, promovió el sistema de copropiedad y la autogestión [= distributismo], la etapa final del comunismo.
  • Cuando Bella Dodd consultó a Sheen sobre la denuncia de esa infiltración, este la aconsejó no revelar los nombres de los infiltrados (¿quizá alguno era de la archidiócesis de Nueva York y/o conocido de Sheen, cuyo auxiliar era?), por lo que la denuncia fue inocua y ella se convirtió en cómplice.
  
CUESTIÓN ÚNICA
* Curiosamente, este lema de la Revolución Francesa (que nunca es citado con la disyuntiva “O la muerte”), es también frase de origen infernal:
«Ambos niños poseídos [Thibault y Joseph Bürner] comenzaron a temblar, y Thibault gritaba en francés: “Liberté, Egalité, Fraternité, Republique Française” (Libertad, Igualdad, Fraternidad, República francesa)». (Padre PAUL SUTTER, compilador. “Lucifer, o La verdadera historia de las famosas posesiones diabólicas en Alsacia”, 1922)
Valga anotar que la ciudad de Illfurth, donde ocurrió este episodio, forma parte de la región francesa de Alsacia, donde hay una fuerte presencia del idioma alemán.

martes, 6 de junio de 2023

SHEEN INAUGURANDO COMPLEJO INTERRELIGIOSO

En el marco de la Exposición General de segunda categoría de Nueva York (30 de Abril a 31 de Octubre de 1939), se inauguró en Flushing, NY, un “Templo de la Religión”.
   
  
La estructura, construida en estilo Art Déco, y pagada por suscripción privada, fue presentada como un esfuerzo conjunto de los líderes católicos, protestantes y judíos para «cooperar por los intereses de la paz» como urgió el presidente Franklin Delano Roosevelt. El templo tenía la inscripción: «Para todos los que adoran a Dios y valoran la libertad religiosa».
   
En su inauguración, el 11 de Mayo de 1939, hizo presencia el (entonces padre) Fulton J. Sheen, quien dio un discurso, como recogió la prensa de la época:
   

TRADUCCIÓN
Mons. SHEEN HABLARÁ HOY EN LA FERIA MUNDIAL
   
El Rvmo. Mons. Fulton J. Sheen dará un discurso sobre la “Libertad bajo Dios” en la ceremonia inaugural del Templo de la Religión en la Feria Mundial de Nueva York, en la apertura de la Feria el sábado 11 de Mayo. El programa inaugural que tendrá comienzo a las 12:00 del medio día, será la primera ceremonia en la Feria ese día, reforzando así la nota religiosa.
   
Al hacer el anuncio, el Sr. William Church Osborn, presidente del Templo de la Religión, señaló el hecho que el Templo de la Religión fue dedicado a Dios Padre Omnipotente, Creador del Cielo y de la Tierra, y su programa fue diseñado para promover el mejor entendimiento entre los hombres y reforzar la devoción estadounidense al principio de la libertad religiosa.
   
El Sr. Osborn anunció también que el Rvmo. Mons. John J. Clarke, decano del clero del condado de Queens y párroco de la iglesia de San Miguel en Flushing, ha sido designado por el obispo [Thomas] Molloy como su representante personal para dar la bendición sobre el programa.
   
La música para el programa será dirigida por el Coro Paulista, bajo la dirección del padre [William J.] Finn, el cual cantará “O bone Jesu” y “Emítte Spíritum tuum”; y los coros del templo Emanu-El y la iglesia del Buen Pastor de la 4.ª Avenida de Brooklyn. Los otros panelistas, además del Sr. Osborn, que presidirán el evento, serán el alcalde [Fiorello] LaGuardia, Grover A. Whalen, el Dr. Samuel Trexler y el Dr. Louis Wolsey. Los dos últimos hablarán sobre “La paz y hermandad” y “La religión y la democracia” respectivamente.
  
Traducción: «El clero y el gobernador abren el Templo de la Religión. En la plataforma del Templo de la Religión durante la ceremonia de inauguración de la Feria: De izquierda a derecha: – El gobernador Lehman; el obispo Stephen J. Donahue, administrador de la Archidiócesis de Nueva York; el Dr. Robert W. Searle, secretario general de la Federación de Iglesias del Gran Nueva York; y Mons. Michael J. Lavalle (Foto de Wide World)».

A honor de la verdad, el edificio (que albergó doce pabellones y un auditorio con capacidad para 1.200 personas, con un órgano de 3 manuales, 42 paradas, 55 rangos y 2937 tubos fabricado por la compañía Æolian-Skinner) no albergó servicios religiosos, ni se consagró el edificio o el terreno. 

El Templo de la Religión fue demolido poco después de la Feria, que no tuvo mucho éxito toda vez que la Guerra Mundial impidió que algunos países presentaran su pabellón en el evento.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

FULTON SHEEN CONTRA LA MISA TRADICIONAL (Y SU CONTESTACIÓN)

Recientemente, los apologistas anti-FSSPX (y en menor medida, los del Novus Ordo) han republicado lo que se considera ser una carta privada de 1978 del arzobispo Fulton J. Sheen advirtiendo contra la afiliación con la FSSPX.
  
Afortunadamente, esta carta no pasó inadvertida en los círculos de la FSSPX de entonces. El Dr. Eugene F. McKenzie Elliston († 2013), lector de The Angelus (revista oficial de la FSSPX-Distrito de Estados Unidos, actualmente conocida como Angelus Press), vio la carta y escribió una réplica, que envió al editor de la revista, el P. Carl (en el siglo Gerald John) Pulvermacher Lerenz OFM Cap. († 2006), quien decidió publicarlas en conjunto.
  
Traemos al español estas cartas, como parte de la labor divulgativa de documentos históricos, no sin antes dejar claro que CATÓLICAMENTE, LOS CAMBIOS HECHOS POR JUAN XXIII BIS RONCALLI (QUE NUNCA FUE PAPA VÁLIDO) NO ERAN VÁLIDOS NI VINCULANTES.

17 de Octubre de 1978
    
Estimado Padre Carl:
     
Adjunta encontrará una copia de una carta enviada recientemente a una ama de casa que vive cerca de Topeka, del obispo Fulton Sheen. Notará el esfuerzo que alienta en cierta Sra. Rew para continuar sus esfuerzos de apartar de nuestra congregación en St. Mary’s en la capilla San Pío X, su amiga y una de los nuestros. No pude resistir contestarle al buen obispo. No sé si sus políticas permiten imprimir este material, pero si Vd. lo desea, está bien.
    
Respetuosamemte,
  
Dr. Eugene F. McKenzie
   
***
  
21 de Septiembre de 1978
   
Querida Bárbara D. Rew (de soltera Becker):
  
Te agradezco por tu tierna carta y te admiro como madre de ocho niños pequeños. Estoy seguro que estás ocupada, pero feliz.
    
Si tienes alguna influencia sobre tu amiga, te pediría que la influencies para que abandone la denominada Sociedad de San Pío X. Este grupo no tiene aprobación eclesiástica y, de hecho, puede llevarla a ella y posiblemente a su familia al cisma y aún a la herejía.
   
El Concilio Vaticano [II] aprobó la actualización de la Liturgia y entre los cambios estaban los recomendados para la Misa. Los cambios hechos por el Papa Pablo VI no fueron cambios doctrinales, solamente cambiaron del latín al vernáculo. Han habido muchos cambios en la Misa durante los siglos.
 
El Señor nunca dijo la Misa en latín; Él usó el idioma de su tiempo. Además, el cambio en la traducción no altera el significado del texto. Siempre busco las traducciones que hagan las Escrituras más entendibles y claras.
   
Puesto que yo nunca suelo escribir a nadie a menos que me hayan escrito a mí, yo no le escribiré a la Sra. Richardon. Yo te pido que le digas que se aleje de ese grupo cismático tan pronto como le sea posible, o sufrir la consecuencia de posiblemente encontrarse ella misma fuera de la Iglesia.
  
¡Dios te ama!
   
Fulton J. Sheen
   
***
    
30 de Septiembre de 1978
   
Reverendísimo Fulton J. Sheen
Arzobispo Titular de Newport

Su Excelencia:
  
Adjunta hallará su carta recientemente recibida por una ama de casa en esta área. Le respondo por su dramática condena de la Sociedad de San Pío X y por inferencia, de su fundador, el Arzobispo Lefebvre. También, su carta ha sido copiada y distribuida por su destinataria. Le mostraré que Vd. ha fijado su nombre a una letanía de declaraciones falsas y engañosas. Si yo no hubiera visto esta carta, no habría creído que el famoso Fulton Sheen pudiera ser su autor. La caridad me compele a preguntar ¿en realidad el autor era algún subalterno inexperto? Hablo a su carta.
  
1. («EL CONCILIO VATICANO APROBÓ LA ACTUALIZACIÓN DE LA LITURGIA Y, ENTRE LOS CAMBIOS ESTABAN LOS RECOMENDADOS PARA LA MISA») El Concilio Vaticano [II] nunca insinuó lo que se convirtió en una revolución. El Concilio nunca intentó que el latín sea removido de la Misa. Los Padres (¿Vd. estuvo allí?) permitieron la opción del vernáculo para algunas oraciones de apertura. Ellos nunca insinuaron alterar el Canon ni en especial la Consagración. Como Vd. sabe, el artículo 36 de la Constitución sobre la Liturgia [Sacrosánctum Concílium] dice: «Se conservará (servétur) el uso de la lengua latina en los ritos latinos».
   
¿Por qué Vd. continúa violando esta ley? No hay una línea en la Constitución sobre remplazar nuestros altares con mesas; ni una sugerencia que el sacerdote esté de frente a la congregación. El fallecido cardenal inglés [Carmel] Heenan testificó que cuando los Padres votaron la Constitución, no previeron «que el latín virtualmente desaparecería de las iglesias católicas».

El fallecido Arzobispo [Robert] Dwyer, escribiendo sobre el espíritu eufórico de los Padres el día que votaron en favor de la Constitución por 2.147 a 4, comenta con la tristeza y sabiduria de la retrospectiva: «¿Quién soñó en ese día que en pocos años, menos de una década, el pasado latino de la Iglesia sería todo menos borrado, que sería reducido a un recuerdo? El pensamiento de eso nos habría horrorizado, pero parecía más allá del reino de lo posible por ser ridículo. Nos reíamos de eso».

Un prelado, que cumplió funciones importantes durante el Concilio, se expresó fuertemente sobre esta materia en 1969: «Lamento haber votado en favor de la Constitución del Concilio en cuyo nombre (pero en qué manera) esta herética pseudo-reforma ha sido llevada a cabo, un triunfo de la arrogancia y la ignorancia. Si fuera posible, yo revertiría mi voto, y declararía ante un magistrado que mi asentimiento había sido obtenido mediante engaño» (Mons. Domenico Celada).
  
Finalmente, el Concilio tomó por concedida la bula Quo Primum que garantiza «en perpetuidad» el derecho de todo sacerdote a decir la Misa Inmemorial (Tridentina) y el derecho de los laicos a oír la misma. Jamás insinuó en remplazar la Misa antigua con el Novus Ordo —cómo podía— el Concilio clausurado en 1965. ¡El Novus Ordo no fue promulgado hasta 1969! ¿Entonces por qué Vd. ilegalmente rehúsa a los sacerdotes y laicos de su diócesis el derecho a esta Misa? Por favor no responda, como la mayoría de los periódicos diocesanos, que la Constitución Missále Románun publicada por Pablo VI para instituir el Novus Ordo rescinde a Quo Primum y por ende la Misa Tridentina. ¡Eso es una mentira!
  
Si Vd. ha leído el documento original latino, encontró que ni siquiera menciona a Quo Primum sino que es meramente un «permiso» para decir el Novus Ordo. Los liberales tratan de hacer de este «permiso» una ley vinculante por «traducción inexacta» cuando van del latín al inglés, francés, italiano y alemán. ¿Cómo pasó, Su Excelencia, que todos estos «expertos» cometieron el mismo error lingüístico en la cuarta desde la última línea del documento Missále Románum? ¿Vd. no lo leyó? Como los obispos de la nación, ¿Vd. tomó la palabra del perito liberal Yves Congar para esto?

2. («LOS CAMBIOS HECHOS POR EL PAPA PABLO VI NO FUERON CAMBIOS DOCTRINALES, SOLAMENTE CAMBIARON DEL LATÍN AL VERNÁCULO») Esta declaración, y de un Obispo, es tan irreal como para dejar estupefacto al lector. Sabemos que el Papa Pablo no hizo todos los radicales cambios litúrgicos que llevan su nombre, pero decir que esta revolución fue de carácter lingüístico, bueno, es para pedir no ser tomado en serio.

De acuerdo a Dietrich Von Hildebrand, el Novus Ordo del Papa Pablo «meramente cambió» el 70 por ciento de la Misa Tridentina. Un gran total de treinta y cinco oraciones fueron remplazadas o descartadas. El contraste del antiguo Misal Romano que Vd. compiló, con los nuevos Misalitos, es tan rígido que desafía la comparación. Si su declaración anterior fuera aun parcialmente verdadera, los verdaderos Católicos irían directamente a asistir a la Nueva Misa y usar sus antiguos misales solamente leyendo la sección inglesa. Inténtelo, Obispo Sheen. Sería como ir a ver el juego de los Yankees con un programa del Ballet de Bolshói como guía.

3. («HAN HABIDO MUCHOS CAMBIOS EN LA MISA A TRAVÉS DE LOS SIGLOS») Ningún crítico informado de la Nueva Misa ha sugerido jamás que el Misal de San Pío V era intocable o que Quo Primum precluía cualquier reforma del Misal por los Pontífices subsiguientes. El Arzobispo Lefebvre no ha hecho tales afirmaciones. La evidencia histórica existente muestra que hasta 1969, cuando se impuso el Novus Ordo, los cambios en la Misa por 1500 fueron conducidos con la mayor reverencia y cuidado. La «reform del Papa Juan XXIII es típica de los cambios que aparecían solo raramente. Después de mucha investigación y discusión, ese Papa permitió que el Último Evangelio fuera omitido ocasionalmente, alteró ligeramente el calendario y tímidamente insertó el nombre de San José en el Canon. Vd. seguramente sabe que numerosos estudiosos recientes han demostrado que no hay comparación posible con lo que el Papa Pablo VI ha permitido y las revisiones de los Papas que fueron antes de él.

Las siguientes líneas son de la edición de 1952 de un libro titulado This Is the Mass: «La Misa vino a ser tal como la conocemos, en lo que concierne a su gran estructura, hacia finales del siglo III. Aunque esta o aquella parte pueda mostrar algún aumento o disminución en importancia, incluso ahora el plano general de la ceremonia es tal como era entonces».
   
Estas líneas, ese libro, fue escrito por dos expertos sobre la Misa, y sus nombres son: Henri Daniel-Rops y Fulton J. Sheen.
    
Vd. nos reprende por volvernos a la Sociedad de San Pío X por nuestra Misa Inmemorial porque solo estos sacerdotes del Arzobispo Lefebvre tienen el coraje de traernos lo que Vd. y los Obispos de la nación deberían estar proporcionando.
  
Vd. sabe mejor que yo que este Novus Ordo que Vd. defiende es perturbadoramente similar al rito herético diseñado por el hereje Tomás Cranmer en tiempo de Enrique VIII. Vd. sabe que Cranmer diseñó exitosamente un ataque de tres puntas para destruir la Misa y la Fe en Inglaterra. Primero, remplazó los altares con mesas: «Altares para ese odioso sacrificio, mesas para las comidas memoriales». Segundo, remplazó el «abominable latín» con el vernáculo para después poder gradualmente mutilar las oraciones. Tercero, vino la comunión en la mano; así en el tiempo, la idea de la Presencia Real, que él odiaba, sería diluida.
  
En exactamente veinte años, Cranmer demolió la Fe en Inglaterra. En los últimos diez años, ¡Vd. y los Obispos de Estados Unidos han reducido la asistencia a Misa a la mitad!
  
¿Ese patrón no es similar?
   
¿Quién está conduciendo a quién «al cisma, e incluso a la herejía»?
  
Hace algunos años, un obispo estadounidense escribió estas líneas en el prefacio a su Misal Dominical de la Misa Tridentina. Estas palabras resumen el caso hecho por el Arzobispo Lefebvre y sus hombres:
«No hay comulgatorio sin un altar,
Porque solamente un Sacrificio conduce a un Sacramento». Por Fulton J. Sheen
Tenga mucho cuidado, gran Obispo de la pantalla de televisión, que su aguda pluma no se convierta en su azote, porque Vd. puede aprender un día, como Pablo de Tarso, que al aporrear al anciano Arzobispo francés Vd. ha, en realidad, golpeado el cuerpo desnudo del Salvador.
  
Respetuosamente,
  
Dr. Eugene F. McKenzie

miércoles, 19 de enero de 2022

EL ECUMENISTA FULTON SHEEN

Traducción del artículo publicado por Patrick Odou para TRADITION IN ACTION.
  
Aunque el arzobispo Fulton J. Sheen murió en 1979, siete años antes de la primera Conferencia Interreligiosa en Asís, yo creo que es seguro decir que él habría estado como en su casa en ese encuentro panreligioso, cuyo 25.º aniversario fue celebrado en 2011 por Benedicto XVI.
  
Después de leer la autobiografía de Sheen Treasure in Clay [1], se me hizo claro que fue un fuerte proponente del ecumenismo progresista. Como los progresistas del presente, Sheen veía “verdad” y “bondad” en todas las religiones, como él escribió: “La combinación de viaje, el estudio de las religiones mundiales y el encuentro personal con diferentes nacionalidades y pueblos me han hecho ver que la plenitud de la verdad es como un círculo completo de 360 grados. Toda religión en el mundo tiene un segmento de esa verdad” (pág. 148).
   
Sus ideas ecuménicas fueron más allá que él fue un simpatizante implícito de la teoría del “cristiano anónimo” defendidas por el P. Karl Rahner. De hecho, Sheen pretendía que “Cristo está oculto en todas las religiones, aunque todavía Su rostro está velado como lo fue para Moisés, quien le pidió verlo”.
  
Entonces, él explícitamente llega a la misma conclusión de Rahner cuando dijo: “Yo siempre he contendido en hablar a los misioneros que no estamos tanto para llevar a Cristo a los pueblos sino a extraer a Cristo de ellos” (pág. 148).
   
La herejía de la salvación universal estaba también latente en su mente, como él afirmó: “El buen hindú, el buen budista, el buen confuciano, el buen musulman son todos salvados por Cristo y no por el budismo, o el islamismo o el confucianismo, sino por sus sacramentos, sus oraciones, su ascetismo, su moralidad y su buena vida” (pág. 148).
  
Sheen: «Todas las religiones conducen a la salvación».
    
Él estaba tan convencido que todos podían ser salvos en su propia religión que nunca usó sus shows para convertir gente. Incluso aunque gastó cientos de horas en televisión, este Príncipe de la Iglesia, cuya misión debía ser llevar almas a Nuestro Señor y en Su rebaño, declaró sin remordimiento que en su show de televisión “nunca hubo un intento de lo que puede ser llamado proselitismo” (pág. 73).
  
No es superfluo recordar que Sheen era director nacional de la Sociedad para la Propagación de la Fe. Uno se pregunta qué tipo de propagación de la Fe era la suya, que ni una sola vez intentó convertir a otros…
   
«Nunca traté de convertir a nadie».
    
UN APOYADOR DEL PROTESTANTISMO 
Sheen recomendó que los sacerdotes leyeran comentarios de la Biblia por protestantes a fin de asimilar su erudición y espiritualidad. Él pretendía que sus comentarios eran fuentes inigualables, superiores a cualquiera que él conocía, incluyendo todos los católicos. Dirigiéndose a los sacerdotes, él sugirió:
“La primera materia de todas para estudiar es la Escritura, y esto demanda no solo la lectura de esta, sino el estudio de los comentarios. Para propósitos prácticos y para el sacerdote ocupado, no he encontrado comentario que iguale el Daily Study Bible (Estudio diario de la Biblia) de William Barclay [de la Iglesia Protestante de Escocia], que apareció en alrededor de 15 volúmenes pequeños. Los comentarios protestantes, he descubierto, son particularmente interesantes porque los protestantes han gastado más tiempo en la Escritura que la mayoría de nosotros. En general, encuentro la Exposición del Evangelio de San Juan en tres volúmenes de Arthur W. Pinks [un protestante incondicionalmente calvinista y puritano] ser una de las mejores desde un punto de vista espiritual” (Pág. 79).
Sheen incluso predicó retiros para ministros protestantes y los instruyó para practicar un tipo de “Hora Santa”. No una verdadera Hora Santa donde los fieles oran ante el Santísimo Sacramento, sino una “Hora Santa” rezada ante la “Escritura” protestante. Sheen relata orgullosamente el origen de eso:
“Lo más remarcable de todo fue el efecto que la predicación de la Hora Santa tuvo en los ministros acatólicos. Yo prediqué tres retiros a ministros protestantes -en dos ocasiones a más de trescientos en Carolina del Sur y en la Florida, y en otra ocasión a un grupo más pequeño en la Universidad de Princeton. Les pedí hacer una Hora Santa continua de oración a fin de combatir las fuerzas del mal en el mundo, porque esto es lo que Nuestro Señor pidió en la noche de Su Agonía.
  
Yo les dije: ‘Vosotros no estáis bendecidos con la misma Divina Presencia en vuestras iglesias que yo creo poseemos. Pero tenéis otra presencia que nosotros tenemos también, y esa es la Escritura. En el Concilio Vaticano [II] tuvimos una solemne procesión de las Escrituras en el Concilio cada mañana como una forma de la Presencia de Dios. Vosotros podéis hacer la Hora Santa ante las Escrituras’. Muchos vinieron más tarde para preguntar sobre la Eucaristía, algunos incluso pidieron unirse conmigo en una Hora Santa ante la Eucaristía” (pág. 196).
Al sugerir que los ministros protestantes hagan esta solemne veneración de la Escritura, Sheen estaba alentándolos en su error. En lugar de tratar de convertirlos, Sheen los confirmó en su herejía, la cual considera la lectura de la Biblia algo comparable a la adoración que tributamos a Nuestro Señor que está verdaderamente presente en la Eucaristía.
  
Sheen alentó a los protestantes para que permanecieran protestantes.
     
Cuando él declaró que las oraciones protestantes eran eficaces en “combatir las fuerzas del mal en el mundo”, también estaba falsificando la verdad, porque la Iglesia Católica y sus santos siempre han enseñado que el protestantismo en sí mismo es una gran “fuerza del mal en el mundo”.
  
También es importante señalar que Sheen ignoró el hecho que lo que los protestantes llaman Escritura o Biblia es algo muy diferente de la Escritura o Biblia de los Católicos. La denominada Biblia protestante fue creada en los años 1500’s durante la Revuelta Protestante. Es una adulteración de la Escritura verdadera. Ella cambió una cantidad considerable de partes y removió completamente otras [2]. No es la Escritura de Nuestro Señor sino los escritos de revolucionarios que se rebelaron contra Nuestro Señor en el siglo XVI. Fulton Sheen ciertamente sabía esto y aun así alentó a estos protestantes a orar ante esa falsa “Biblia”.
  
Sheen alentó y ayudó a la propagación del protestantismo, y estaba orgulloso de ello. Él escribió sobre un incidente donde él asistió a la diseminación de la herejía:
“Lo más remarcable de todo fue una llamada telefónica que recibí temprano una mañana en Los Ángeles. El que llamó se anunció como el reverendo Jack McAllister. Él estaba muy insistente en que lo vea. Yo le dije que estaba esperando un vuelo para Nueva York al medio día y que me encantaría verlo en el aeropuerto antes de partir.
  
Un caballero cristiano muy distinguido apareció, el Sr. Jack McAllister, quien me dijo que estaba comprometido en una obra de evangelización mundial, enviando cintas del Evangelio a todas partes del orbe, y también enviando por correo millones de copias de sermones y escrituras a todas partes del globo: ‘Hay una cosa que parece estar faltando en mi evangelismo mundial, y es una práctica espiritual que lo haga exitoso. ¿Qué me recomendaría?’. Le conté cuánto dependía de una Hora Santa diaria ante la Eucaristía, y luego le sugerí que puesto que él no estaba bendecido con la Eucaristía, él podía pedirle a toda su gente que pasasen una hora continua con las Escrituras, en oración y reparación por los pecados del mundo.
    
Un año después, recibí un panfleto de él titulado: ‘Jack McAllister escribe a los vigilantes por una hora’. Un párrafo del panfleto decía: ‘Por favor… si estáis honestamente preocupados sobre hacer conocido a Cristo literalmente a toda criatura, dadle a Dios una hora diaria cada día. Necesitáis de la fuerza divina de la oración para prepararos a trabajar en las áreas totalmente sin evangelizar del mundo. ¿Las amáis lo suficiente para orar? ¿“Pagaréis el precio” de la batalla espiritual por una hora diaria? Cristo preguntó: “¿Qué, no pudisteis velar una hora conmigo?”’.
   
A fines de ese mismo año, me escribió eiciendo que 700 ministros habían guardado una hora al día.
   
Mientras estoy escribiendo este libro (casi seis años desde nuestro encuentro en el aeropuerto), él me envió este mensaje: ‘Ahors hemos movilizado y entrenado a más de 100,000 Guardias de una hora. Estamos preparándonos para entrenar un ejército de élite para orar por cuatro, seis y ocho horas diarias –“orad pues”– la única solución a los problemas relacionados con el Evangelismo mundial’” (págs. 196-197).
Podemos ver que el arzobispo Sheen consideró que el “Evangelismo Mundial” de este protestante estaba en igualdad con la verdadera Labor misionera de la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Él alentó a estos pobres herejes perdidos en el fango del protestantismo a practicar un tipo de pseudo-sacramento (una “Hora Santa”) ante un falso símbolo de Cristo (la “Biblia” protestante).

Como se ilustra en estos textos, vemos que el héroe de tantos conservadores estadounidenses era en realidad un ardiente ecumenista y un promotor del progresismo.
    
NOTAS
[1] Treasure in Clay, The Autobiography of Fulton J. Sheen (Tesoro en vasijas de barro, La autobiografía de Fulton J. Sheen), San Francisco: Ignatius Press. Reimpresa en 1993; publcada originalmente por la Sociedad para la Propagación de la Fe, Nueva York: Doubleday & Company, 1980.
[2] El Antiguo Testamento protestante omite siete libros enteros como son: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, y el Primer y Segundo libro de los Macabeos, y partes de Ester (10, 14 a 16, 14) y Daniel (3, 24-90; 13; 14). El Nuevo Testamento protestante cambia pasajes en varios libros, por ejemplo 1 Corintios 11:27, 1 Corintios 7, 9, y Gálatas 5,17.

lunes, 24 de agosto de 2020

LA RETÓRICA DISTRIBUTISTA DE FULTON SHEEN

Traducción del artículo publicado por Patrick Odou en TRADITION IN ACTION (Parte 1 y Parte 2).
  
Sin duda, el arzobispo Fulton J. Sheen (1895-1979) es uno de los más famosos prelados estadounidenses contemporáneos. Primero se hizo conocido por su programa radial The Catholic Hour. Alcanzó el cénit de su popularidad durante los años ‘50s y comienzos de los ‘60s por su show semanal de televisión Life Is Worth Living.
  
Por estos medios masivos, Sheen llegó a millones de estadounidenses preparándolos en muchas formas para recibir al adveniente Concilio Vaticano II (1962-1965). Un buen ejemplo de esta preparación puede hallarse en su libro This Is the Mass, escrito junto al autor francés Daniel Rops. En él ellos anticiparon y defendieron las reformas litúrgicas venideras.
   
En el Concilio, Sheen no jugó un papel central, pero apoyó mucho los cambios que ocurrieron allí. En la era posconciliar, él implementó activa y fervientemente estas reformas. Según Thomas C. Reeves, admirador de Sheen y autor de America’s Bishop: The Life and Times of Fulton J. Sheen (El Obispo de Estados Unidos: Vida y Tiempos de Fulton J. Sheen), «El obispo Sheen ha sido un participante activo en las sesiones del Vaticano II en Roma y adhirió conscientemente reformas que siguieron. Intentó hacer de su diócesis un puente entre el antiguo y el nuevo catolicismo, implementando reformas radicales y haciendo titulares en el proceso».
   
Sheen abrazó las reformas implementadas por Pablo VI
   
LA PROPUESTA AUTOGESTIONARIA DE SHEEN
Con esta breve biografía en mente, me permito citar uno de sus discursos, publicado en línea por la Sociedad para el Distributismo. Transcribo sus palabras:
«Cuando uno habla de propiedad, uno no puede solo hablar de propiedad individual. Estas tremendas organizaciones industriales son parte de nuestra vida moderna, y no deseamos tenerlas destruidas. El problema es cómo aplicar los principios básicos de la propiedad a aquellos que están vinculados a esta corporación. Primero, cualquier hombre que tenga acciones en la corporación es acreedor a dividendos de esta acción. Es justa y lícitamente suya. Él ha ayudado en la organización dándole dinero al capital, y en justicia es acreedor a las utilidades.
    
¿Qué sobre el trabajador? El trabajador no da dinero alguno, sino que da algo más: entrega su vida. No solo este y el otro día, por el cual recibe un pago, sino la suma de todos los días, el dejar a su familia, el comienzo y el fin de su existencia física. Él también es titular de alguna parte de la riqueza social que él ayudó a crear, así como el accionista es titular de algo.
    
Por tanto, debería incorporarse una forma de co-propiedad en la cual un trabajador recibiría una parte de las ganancias que ha ayudado a producir. Ciertamente el hombre que dio dinero y que ha adquirido cupones es titular de ello, pero el trabajador también es acreedor a participar en algo de esa riqueza. No es necesario que sea dada solo en forma de acciones. En alguna proporción, alguna forma de gestión compartida, en la cual se profundizará el lazo entre sí y la industria donde trabaja, en la cual sentirá cierta estabilidad en la cual ya no estará trabajando para alguien, sino en la cual estará trabajando con alguien. ¡¡Ninguna clase es acreedora a tomar todas las ganancias!! (Aplausos)
    
Y este plan, ¿será del agrado de los accionistas? No, no todos los accionistas gustarán de ella porque dirán: “No seré capaz de usar mis tijeras. No conseguiré todos los dividendos que quisiera sobre mi dinero”. Ellos pueden conseguir más. Simplemente porque los trabajadores estarán trabajando en algo que es su propiedad.
    
¿A los líderes laborales les gustará el plan? No, no a todos, porque ellos perderían algo de sus posiciones privilegiadas. E infortunadamente, algunos de los líderes laborales están interesados solamente en extraer el poder creciente de extracción de la industria, en vez de dar una suerte de copropiedad a los trabajadores (Aplausos).
    
Ciertamente no le gustará a los marxistas o porque quieren quitar todo el interés, tanto que ni el capital ni el trabajo tendrán una parte. Creedme, un hombre es libre en su interior porque tiene un alma inmortal. Él puede decir: “soy mi propiedad”. Y un hombre es libre en el exterior porque puede llamar suya la propiedad. Él puede decir: “esta es mi propiedad”.
    
La historia revela que nunca ha habido tiranía, nunca ha habido ninguna esclavitud en el país donde ha habido una amplia distribución de la propiedad. Pero donde quiera encontráis un rechazo a permitirle a un hombre ser dueño o condueño de las cosas en que trabaja, como por ejemplo encontráis en la Unión Soviética, hallaréis tiranía, hallaréis despotismo, hallaréis esclavitud. Donde hay propiedad, hay poder. Donde hay propiedad, hay un sentido de responsabilidad. Por tanto, lo que queremos ver es una difusión mucho mayor de la propiedad. Tanto que un hombre sea dueño de su propia casa. El hombre será dueño en cierta forma, al menos, copropietario del lugar de trabajo. Él puede tener una responsabilidad hacia la industria, y sentirse libre. Libre en su interior porque tiene un alma inmortal, y libre en el exterior simplemente porque es responsable en el lugar donde trabaja. ¡Esto es libertad, esto es responsabilidad, esto es Democracia!». (Aplausos) [Para escuchar la grabación original, clicar aquí].
  
UN ARGUMENTO DEFICIENTE Y SOFISTA
Este fragmento de Sheen es muy impresionante desde el punto de vista de su retórica y aparente lógica. Es un buen ejemplo de los teatrales discursos que él habitualmente hacía en radio o televisión. Sin embargo, cuando lo analizamos cuidadosamente, encontramos una falta fundamental en su argumentación. Hay dos situaciones sociales y económicas diferentes: el inversionista y el trabajador, que no permiten el paralelo que Sheen hizo en su ejemplo.
  
Bueno para las bromas y los gestos teatrales, malo para la lógica
    
De hecho, cuando un hombre compra las acciones de una corporación, se presupone que tiene suficiente dinero para sí y su familia para vivir y aún tener algo extra. Él usa sus ahorros cuando compra acciones a fin de incrementar su valor. Porque el dueño de la compañía necesita fondos, atrae inversionistas ofreciéndoles participar en la ganancia general de su negocio. La relación entre el inversionista y el dueño de la corporación es, por tanto, una relación entre dos capitalistas. Aquí la preocupación moral de la Iglesia es establecer leyes que deben dirigir el mercado de dinero, no el mercado de trabajo.
   
No es este el caso en el segundo ejemplo del obispo Sheen, el del trabajador. Lo que existe entre el trabajador y su jefe es un hombre que no tiene nada y que ofrece su labor a cambio de un salario de alguien que puede pagarlo. Aquí la preocupación de la Iglesia es determinar que la relación entre empleador y empleado sea justa. El último debería recibir lo suficiente para proveer con dignidad para sí y su familia, y el primero debe ser respetado y obedecido. Dentro de estos límites morales, el propitetario tiene derecho a una ganancia proporcional de su capital y un crecimiento orgánico de su emptesa sin compartirla con sus empleados.
    
En su discurso Sheen comparó manzanas con naranjas. El accionista y el trabajador están en dos situaciones socioeconómicas totalmente diferentes. Uno tiene ahorros que pueden representar el trabajo de su vida –o el de su padre– y el otro no. De hecho, el accionista puede haber invertido el equivalente del trabajo de toda su familia, mientras que el trabajador solo puede ofrecer su trabajo. Las dos no son comparables.
   
Según los patrones normales de la lógica, el arzobispo Sheen hizo un sofisma cuando comparó los derechos de los inversionistas con los de los trabajadores. Son dos situaciones diferentes que implican derechos diferentes, y por ende no soportan una comparación paralela. En términos coloquiales, esto es lo que uno llama prestidigitación.
   
Respecto al valor de la argumentación de Sheen, mi evaluación es esta: Es falsa. Además, digo que es demagógica, esto es, descarría a la audiencia con una retórica teatral y vacía cargada de efectos sensacionales a fin de llegar a una conclusión predeterminada.
   
Por último, pero no menos importante, queda analizar su conclusión: la propuesta de autogestión por los trabajadores en la corporación que los contrata. ¿Esto está conforme a la enseñanza de la Iglesia?
  
LA COPROPIEDAD DEL ARZOBISPO SHEEN ESTÁ EN CONTRA DE LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA
En el discurso citado anteriormente, el arzobispo Fulton Sheen dijo esencialmente esto: Así como el accionista que invierte su dinero en una corporación participa de las ganancias que hace el negocio, así también el trabajador, que da su labor y tiempo, también debe participar de esa ganancia. Además, el trabajador debería participar en la propiedad del negocio. Esto efectivamente niega los derechos de la propiedad privada y propone instalar el régimen de copropiedad o autogestión de la empresa tanto por el empleador y los empleados.

Sheen apuntando a la autogestión
   
Habiendo resaltado las fallas de lógica que están presentes en este razonamiento simplista, analizaré el núcleo de la sugerencia del arzobispo.
   
Si uno sigue el Derecho Natural, creo que la noción de copropiedad es falsa. De hecho, se acostumbra que un hombre que ha trabajado y ahorrado su dinero pueda adquirir una propiedad, fruto legítimo de su labor. La propiedad que ha adquirido es un reflejo de su labor anterior. También, su ganancia que le permite contratar a otra persona para trabajar para él es un reflejo de su labor anterior. Siguiendo este proceso, un trabajador se convierte en un propietario legítimo.
   
El empleado, por varias razones, no ahorra y no tiene suficiente para vivir sin trabajar para otro.
  
Por tanto, afirmar que tanto el propietario como el trabajador tiene el mismo derecho a la propiedad del primero es una propuesta que lesiona al hombre industrioso y beneficia al poco industrioso. Esta injusticia viola el Derecho Natural.
  
Además, en el Evangelio hay muchas parábolas que involucran a propietarios y trabajadores que presenta el sistema de jornal como una forma justa y suficiente de remuneración por un trabajo. Claramente se condena como injustos a los trabajadores que querían más del salario acordado (Mat. 20, 1-15).
    
Finalmente, tenemos Papas que nos enseñan lo opuesto a lo que Sheen propone. Por ejemplo, Pío XII tuvo estas palabras expresivas contra la copropiedad:
«Por esto la doctrina social católica se pronuncia, entre otras cuestiones, tan conscientemente por el derecho de propiedad individual. Aquí están también los motivos profundos por los cuales los Papas de las Encíclicas sociales, y Nos mismo, Nos rehusamos a deducir, sea directa, sea indirectamente de la naturaleza del contrato de trabajo el derecho de copropiedad del trabajador sobre el capital de la empresa y, consiguientemente, su derecho de cogestión (Mitbestimmung). Importaba negar tal derecho, pues tras él se enuncia un problema mayor. El derecho del individuo y de la familia a la propiedad es una consecuencia inmediata de la esencia de la persona, un derecho de la dignidad personal, un derecho, es verdad, vinculado a deberes sociales; pero que no es sin embargo meramente una función social». [PÍO XII, Radiomensaje al Katholikentag de Viena, 14 de Septiembre de 1952, en Discorsi e Radiomessaggi di Sua Santita Pio XII, vol. XIV, pág. 314. Apud PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA, El socialismo autogestionario: frente al comunismo, ¿es una barrera o una cabeza de puente?, 13 de Octubre de 1981, nota 29].
   
En otro artículo, he citado otras declaraciones papales sobre cómo legitimar el sistema de trabajo-capital según la doctrina Católica.
   
Así, contrario a lo que pretende el arzobispo Sheen, la Iglesia ha rechazado constantemente la idea de que el contrato laboral (el acuerdo entre empleador-empleado, capital-labor, propietario-trabajador) los empleados son acreedores a ser “copropietarios” o “cogestores” del lugar donde trabaja.
   
EL SOCIALISMO AUTOGESTIONARIO
La afirmación del obispo Sheen que el comunismo no es amigo de la copropiedad también es falsa. Sabemos que el comunismo, como fue establecido en Rusia en 1917 contra la “dictadura de la burguesía”) fue considerado por sus propios fundadores como una fase transitoria, la dictadura del trabajo. Según la doctrina marxista, otra fase ideal vendría cuando se encuentre un equilibrio, la síntesis final, que es definida en la Constitución soviética como siendo autogestionaria. De hecho se lee:
«El objetivo supremo del Estado soviético es edificar la sociedad comunista sin clases en la que se desarrollará la autogestión social comunista». [Preámbulo de la Constitución –Ley Fundamental– de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, del 7 de octubre de 1977, Editorial Progreso, Moscú, 1980, pág. 5. Apud PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA, El socialismo autogestionario: frente al comunismo, ¿es una barrera o una cabeza de puente?, 13 de Octubre de 1981, nota 36].
Así, tenemos que el arzobispo Sheen claramente promueve la última fase del comunismo, que es la copropiedad y la autogestión. [1]
   
Marcha de Trabajadores Socialistas en París y Marsella contra la propiedad como fuente de ganancias. Un ideal que comparten con Sheen.
  
Lo que Gorbachov quería conseguir con su perestroika (reestructuración) y glasnost (transparencia) era acabar esa segunda fase del comunismo, y comenzar la tercera, la autogestión. Sheen hizo lo mismo. Creo que él estaba preparando a los Estados Unidos para aceptar y unirse a esa etapa más avanzada del socialismo que vendría como fase final del comunismo.
  
LA CONEXIÓN DISTRIBUTISTA
El pensamiento socialista de este popular arzobispo estadounidense que fue tan influyente antes, durante y después del Concilio Vaticano II es una cosa que hace tan interesante este discurso.
  
Otro punto interesante es lo que este discurso revela sobre el distributismo. ¿Por qué la Sociedad para el Distributismo subió en internet el discurso de Sheen y levantarlo como bandera de sus propios ideales?
  
Es inentendible porque, en primera instancia, los distributistas pretenden que su pensamiento está basado en la Doctrina Social Católica, y Sheen refuerza la misma mentira. En segunda instancia, porque los distributistas imaginan, como Sheen lo hace, que no son socialistsa: «Nosotros los distributistas no somos socialistas. Los socialistas están contra la propiedad. Queremos, en las palabras inmortales del Papa León XIII, para hacer lo más posible que la gente sea propietaria».
   
Analizando en relación lo que los distributistas y Sheen dicenm entendemos que el anterior busca hacer “lo más posible que la gente sea propietaria”. Ellos buscan una asunción socialista de un negocio o empresa, dando “copropiedad” y “autogestión” a todos los trabajadores. El distributismo quiere una distribución de la propiedad más amplia por medio de la copropiedad de las industrias, tierras o cualquier otra fuente de producción.
  
Tenemos que agradecerle a Fulton Sheen por ayudarnos a entender muchas cosas…
  
NOTA
[1] Respecto al tema del Socialismo Autogestionario que, como vemos, está siendo promovido por la Sociedad para el Distributismo, recomiendo especialmente “El socialismo autogestionario: frente al comunismo, ¿es una barrera o una cabeza de puente?”, del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira. Nunca había leído una obra mejor para explicar los objetivos últimos del socialismo y el comunismo.