viernes, 27 de enero de 2023

“Amíci Ísraël”: UN ELEMENTO DE LA BATALLA CONTRA EL VIERNES SANTO

A comienzos del siglo XX, el sionismo había cobrado nueva fuerza después de la “Declaración Balfour”, por la cual el Imperio Británico se pronunció a favor del establecimiento de los judíos en Palestina; y algunos católicos vieron en esto una señal, propugnando por una “amistad católico-sionista” para facilitar la conversión de los judíos a la fe católica. En tal sentido, el islamólogo francés Louis Fernand Jules Massignon Hovyn y el filósofo Jacques Maritain Favre le envían a Pío XI un “Informe sobre el Sionismo” en 1925 diciendo:
«Israel ha renacido… Para nosotros, es crucial si esta nueva formación étnica estará completamente cerrada desde el comienzo o no a la penetración de la fe de [sic] Cristo. Finalmente, podemos ver en estos eventos un notable cumplimiento de las profecías que demanda respeto y más atención… Sé que otro testimonio católico de simpatía por el sionismo tendría una gran influencia en muchos jóvenes judíos, obrados por la gracia de Dios, que estarían dispuestos a pedir el bautismo  si pensaran que con ello negaban los intereses de su raza y nacionalidad».
En respuesta por medio del padre Édouard (nacido Florentin-Louis) Hugon Testud OP (desarrollador de las Veinticuatro Tesis tomistas), Pío XI le recomendó a Maritain una actitud más cautelosa y reservada, porque no quería que la Iglesia Católica ni la Santa Sede se implicasen en esa cuestión.

Es en ese contexto que en Roma, el 24 de Agosto de 1926, se funda el “Opus Sacerdotále Amíci Ísraël” (Obra Sacerdotal Amigos de Israel) por el canónigo neerlandés Anton van Asseldonk van der Steen (procurador general de los Canónigos regulares de la Santa Cruz), el fraile Laetus (nacido Johannes Antonius) Himmelreich Willebrands OFM, y la convertida del judaísmo María Franceska (nacida Sophie) van Leer Calkar. La asociación contó con el apoyo de varios cardenales como Willem Marinus van Rossum Veldwillems C. Ss. R. (prefecto de Propaganda Fide), Rafael Merry del Val y Zulueta (secretario del Santo Oficio), y Michael von Faulhaber Schmitt (arzobispo de Múnich-Frisinga).
  
Emblema del “Opus Sacerdotále Amíci Ísraël” (tomado del folleto fundacional).
   
Canónigo Anton van Asseldonk CRC
   
Además de la oración por la conversión de los judíos, “Amici Israel” difundía folletos llamando a los católicos a apoyar el sionismo y tener una actitud más favorable a los judíos. En tal sentido, Van Leer había solicitado en una carta al cardenal Van Rossum el 2 de Febrero de 1925, y Benoît (nacido Jean) Gariador Ardans OSB Sub. (presidente de la asociación y abad general de la Misión benedictina francesa en Palestina) y Van Asseldonk presentaron el 2 de Enero de 1928 un memorial a Pío XI solicitando la reforma de la liturgia del Viernes Santo, en el sentido de eliminar el adjetivo «pérfidis» de la Oración por los judíos, y reintroducir la genuflexión durante la misma. En esencia, aducían lo siguiente:
  • Históricamente, los cristianos habrían orado desde muy temprano por la conversión de los judíos a Cristo, no por su conversión al cristianismo.
  • La expresión pérfidus originalmente solo se refería a violaciones concretas de la ley por parte de ciertos judíos, solo más tarde entendida como depravación completa y, por lo tanto, reinterpretada como una característica inmutable de todos los judíos.
  • El supuesto judío burlón arrodillado ante Jesús no está documentado en el Nuevo Testamento y es una ficción añadida más tarde.
  • Hoy, la oración es mal utilizada como argumento para el antisemitismo, que la Iglesia Católica también propaga, incluso en sus servicios.
Pío XI (que personalmente tenía buenas relaciones con Alessandro Elishà da Fano, Gran Rabino de Milán) remitió la solicitud al benedictino Alfredo Ildefonso (nacido Alfred Aloisius) Schuster Tutzer, abad de San Pablo Extramuros y consultor de la Sagrada Congregación de Ritos. Schuster examinó la cuestión, y la Congregación de Ritos dio un dictamen favorable.
 
Pero para poder tomar una decisión definitiva, debía someterse el tema al Santo Oficio. Primero se consultó a fray Marco Sales Cravero OP, teólogo papal, quien dijo que si bien no había nada objetable en la propuesta desde el punto de vista de la fe, en la tradición sí lo era, por lo siguiente:
  • Todas las partes criticadas de la intercesión judía, incluida la omisión de arrodillarse y el Amén, ya habían aparecido en la Iglesia primitiva. Como «venerable liturgia sagrada que se remonta a la antigüedad», eluden cualquier reformabilidad.
  • Permitir que una asociación privada interfiera con esta tradición de esta manera no llevaría a ningún fin y fácilmente podría permitir la eliminación de pasajes objetables en el Credo Apostólico, los Improperios y los Salmos de Imprecación de la liturgia. Estos contenían formulaciones mucho más duras para los judíos.
  • Pérfidus siempre ha significado un incumplimiento de palabra y contrato: Esto es exactamente de lo que Dios mismo acusa a los judíos en la Biblia (cf. Deut. XXXI, 16,20,27; Salmo LXXVII, 57; IV Reyes XVII, 15 y Hechos VII, 51).
  • Así como Dios solo hizo un pacto con los judíos, solo que ellos rompieron este pacto y continuaron haciéndolo: Por eso la expresión pérfidus, en contraste con los gentiles, es apropiada para ellos.
  • Nadie podría acusar a San Pío V, el autor del Missále Románum, de antisemitismo porque siempre defendió a los judíos.
  • Según Mateo XXVII, 25, los judíos asumieron la responsabilidad de la crucifixión de Cristo.
En resumen, Nihil esse innovándum (Nada se debe innovar). Postura que asumió el cardenal Rafael Merry del Val, secretario del Santo Oficio. Merry del Val dijo el 7 de Marzo: «Si comenzáis a reformar la liturgia, no acabaréis nunca», añadiendo que
«Este reporte [“Pax super Ísraël”, publicado en Enero de 1928] presentado por los denominados Amíci Ísraël me parece completamente inaceptable, de hecho incluso áspero. Estamos tratando con oraciones y ritos antiguos de la liturgia de la Iglesia, una liturgia inspirada y consagrada por siglos que incluye la condena de la rebelión y traición perpetrada por el pueblo elegido que fue de inmediato infiel y deicida... Esperaría que estos Amíci Ísraël no cayeran en una trampa puesta por los mismos judíos, que se insinúan por medio de la sociedad moderna y buscan de cualquier manera minimizar la memoria de su historia y tomar ventaja de la buena voluntad de los cristianos»
Merry del Val había ingresado a Amíci Ísraël el año anterior, y había sido invitado a la reunión anual en Febrero de 1928. Allí se dio cuenta que, aparte del fin declarado, querían discutir públicamente y promover la reforma y el sionismo. Por otra parte, el mismo Pío XI (que recibió al cardenal Merry del Val el 8 de Marzo, y le recomendó que abordasen la disolución de la asociación con mucho cuidado) estaba poco convencido por el trabajo que los “Amíci Ísraël” tenían en relación con líderes sionistas como Víktor Isaákovich/Avigdor Jacobson (miembro de la Agencia Ejecutiva Judía para Palestina, el gobierno de facto de los sionistas) y Abraham Albert Cohen Ferro.
   
Finalmente, el Santo Oficio decretó la disolución de los “Amíci Ísraël” y ordenó que sus miembros (incluido Schuster) se retractaran de sus posturas:
 
LATÍN
SUPREMA SACRA CONGREGÁTIO SANCTI OFFÍCII
DECRETUM DE CONSOCIATIÓNE VULGO «AMÍCI ÍSRAËL» ABOLÉNDA
   
Cum Suprémæ hujus Sacræ Congregatiónis Sancti Offícii judício subjécta sint natúra et finis consociatiónis, cui nomen «Amíci Israël» nec non libéllus, qui Pax super Ísraël inscríbitur, a moderatóribus consociatiónis idcírco éditus et longe láteque diffúsus ut ejus índoles ac méthodus públice innotéscerent, Emminentíssimi Patres, fídei et móribus tutándis præpósiti, laudábile præ primis agnóverunt in ea propósitum exhortándi christifidéles ut Deum orent et adlabórent pro Israëlitárum ad Regnum Christi conversióne. Néque mirum si, hunc únice finem attendéntes, ab inítio consociatióni illi non solum plures fidéles átque sacerdótes, sed étiam non páuci Epíscopi et Dominórum Cardináles adhæsérunt. Ecclésia enim cathólica pro pópulo judáico, qui divinárum úsque ad Jesum Christum promissiónum depositárius fuit, non obstánte subsequénte ejus obcæcatióne, immo hujus ipsíus obcæcatiónis cáusa, semper oráre consúevit. Qua caritáte permóta Apostólica Sedes eúmdem pópulum contra injústas vexatiónes protéxit, et quemadmódum omnes invídias ac simultátes inter pópulos repróbat, ita vel máxime damnat ódium advérsus pópulum olim a Deo eléctum, ódium nempe illud, quod vulgo «antisemitísmi» nómine nunc significári solet. Áttamen, animadverténtes et considerántes consociatiónem «Amíci Ísraël» deínde ratiónem agéndi inívisse ac loquéndi a sensu Ecclésiæ, a mente Sanctórum Patrum et ab ipsa sacra Litúrgia abhorréntem, Emminentíssimi Patres, præhabíto Emminéntium Dominórum Consultórum voto, in Congregatióne plenária Féria IV, 23 Mártii 1928, habíta, consociatiónem «Amíci Ísraël» aboléndam esse decrevérunt et de facto abolítam declarárunt, átque præcepérunt ne quis in postérum áudeat libros seu libéllos scríbere vel édere, qui hujúsmodi erróneis incéptis quomodocúmque fáveant.
  
Et insequénti Féria V, die 22 ejúsdem mensis et anni, Sanctíssimus Dóminus Noster Pius divína Providéntia Papa XI, in sólita audiéntia Emminentíssimo Patre Dómino Assessóri Sancti Offícii impertíta, relátam sibi Emminentissimórum Patrum resolutiónem approbávit, confirmávit et publicándam jussit.
   
Datum Romæ, ex ǽdibus Sancti Offícii, die 30 Mártii 1921.
   
L. S.
   
Alóisius Castellano, Suprémæ S. C. S. Off. Notarius
 
TRADUCCIÓN
SUPREMA Y SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO
DECRETO DE ABOLICIÓN DE LA ASOCIACIÓN LLAMADA “AMIGOS DE ISRAEL”
   
Habiendo sido sometida al juicio de esta Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio la naturaleza y los fines de la asociación denominada “Amigos de Israel”, como también un opúsculo que lleva por título Pax super Ísraël, editado a este efecto por sus dirigentes y abundantemente propagado para mejor hacer comprender sus características y método, los Eminentísimos Padres prepósitos para la custodia de la fe y las costumbres, han reconocido desde el comienzo el aspecto loable de esta asociación, que es el de exhortar a los fieles a orar a Dios y trabajar por la conversión de los israelitas al reino de Cristo. No es sorprendente que en sus comienzos, teniendo en cuenta este fin único, no solo hayan adherido a esta asociación bastantes fieles y sacerdotes, sino también un buen número de obispos y señores cardenales. En efecto, la Iglesia Católica siempre ha tenido la costumbre de orar por el pueblo judío, que fue depositario de las divinas promesas hasta Jesucristo, a pesar de la ceguera continua de este pueblo, más aún, por causa misma de esta ceguedad. Con cuánta caridad la Sede Apostólica ha protegido al mismo pueblo contra las vejaciones injustas, y porque ella reprueba todas las envidias y animosidades entre los pueblos, condena con mayor razón el odio contra el pueblo que en otro tiempo fue el elegido de Dios, odio que actualmente se acostumbra designar bajo el nombre de “antisemitismo”. Con todo, resaltando y considerando que esta asociación de los “Amigos de Israel” ha adoptado pronto una manera de proceder y de pensar contraria al sentido y al espíritu de la Iglesia, al pensamiento de los Santos Padres y a la liturgia, los Eminentísimos Padres, después de haber recibido los votos de los Eminentes Señores Consultores en la Asamblea plenaria del miércoles 21 de Marzo de 1928, ha decretado que la asociación de los “Amigos de Israel” debe ser suprimida y la ha declarado abolida efectivamente, y ha prescrito que nadie, en el futuro ose escribir o editar libros u opúsculos que favorezcan semejantes iniciativas erróneas.
  
El jueves siguiente, 22 del mismo mes y año, en la habitual audiencia concedida al Eminentísimo Padre Asesor del Santo Oficio, el Santísimo Padre Pío, por la divina Providencia Papa XI, aprobó la decisión de los Eminentísimos Padres, la confirmó y ordenó que sea publicada.
   
Dado en Roma, en la sede del Santo Oficio, 30 de marzo de 1921.
  
(Lugar del Sello)

Luis Castellano, Notario de la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio.

La asociación “Amici Israël” fue disuelta, como ya se dijo, por causa de las imprudencias del padre Van Asseldonk, y las creencias quiliásticas (milenarismo carnal) de Himmelsreich, quien le daba al judaísmo contemporáneo un rol de revelación alterna en el plan salvífico de Dios y veía en el sionismo una señal de la Parusía, desalentando las conversiones individuales (antecediendo a “Nostra Ætáte”, Wojtyła y Ratzinger). Inclusive, hubo un elemento de marca mayor: alguien acusó a Asseldonk de mantener estrecha convivencia con Van Leer (el cardenal Van Rossum le prohibió comunicarse con ella, pero ambos escaparon a Tel Aviv después de la disolución de “Amíci Ísraël”).
 
Por otra parte, era preocupante que algunos obispos, arzobispos y cardenales, v.g., el cardenal Michael von Faulhaber (cuyas armas cardenalicias incluían el candelabro judío de siete brazos), pertenecieran a esta asociación projudía. A los miembros (entre ellos el futuro cardenal Schuster) se les ordenó retractarse de sus posturas.
  
Armas del cardenal Michael von Faulhaber
   
En ese momento, numerosos judíos anti-Iglesia, ateos, comunistas, anarquistas y capitalistas estaban activos en todo el mundo en la lucha y aniquilación del cristianismo y la Iglesia Católica por la Revolución bolchevique, y años más tarde, en plena Guerra Civil Española (1936-1939), muchos judíos se unieron a las “Brigadas Internacionales” “socialistas”, comunistas y anarquistas para defender la nueva España republicana, masónica, de izquierdas y sin Dios contra la Iglesia Católica y contra la monárquicos.
   
Durante la Guerra Civil Española, los republicanos y sus aliados destruyeron edificios de iglesias católicas, la estatua del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles de Getafe fue fusilada –una foto muy conocida–, se violaron monjas y se asesinó a numerosos obispos católicos, sacerdotes y laicos (a uno de ellos lo obligaron a tragarse un rosario), etc. Las atrocidades de estos enemigos de la Iglesia y los impíos eran inimaginables e inconmensurables. ¿“Amíci Ísraël”? ¡De ninguna manera!

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LA NUBE

Novena compuesta por el padre Julio María Matovelle en 1894, y reimpresa en Quito por la Maquinaria Tipográfica de Julio Sáenz Rebolledo en 1906. Imprimátur por Mons. Manuel Tovar y Chamorro, Arzobispo de Lima, el 17 de Abril de 1901; Reimprimátur por el P. Ulpiano Pérez, Vicario General del Arzobispado de Quito, el 3 de Julio de 1906.
   
ADVERTENCIA DEL AUTOR.
Aunque la Santísima Virgen es la dispensadora de todas las gracias, parece sin embargo que se complace en otorgar algunas determinadas, según el título bajo el cual se le invoca. Nuestra Señora de la Nube se ha manifestado bondadosa y benigna, principalmente en favor de los enfermos, por lo que el pueblo devoto la aclamaron aquellas dulces palabras de las letanías lauretanas: ¡Salud de los enfermos, ruega por nosotros! ¡Salus Infirmórum, Ora pro nobis!
 
Para obtener la gracia de la curación acostumbran, los que padecen alguna dolencia, hacer una novena de ejercicios piadosos que concluyen recibiendo fervorosamente los sacramentos de la confesión y comunión; siendo muchos los enfermos que de este modo han obtenido curaciones extraordinarias y portentosas. Con este motivo innumerables personas desearían tener una Novena en honra de Nuestra Señora de la Nube; la presente se ha formado con el designio de satisfacer tan justo como piadoso anhelo, y también con el fin de cooperar en algo a la mayor difusión del culto de la Santísima Virgen.
  
Aconséjase a las personas que tratan de hacer esta Novena, que consigan previamente una imagen de Nuestra Señora de la Nube, la cual adornarán convenientemente en la misma habitación del enfermo, si es posible. Delante de la santa imagen, a una hora señalada, harán cada día los ejercicios correspondientes de la Novena, principiando siempre por rezar una tercera parte del Rosario y las Letanías lauretanas, en las que dirán tres veces la invocación Salus infirmórum, ora pro nobis. Los ejercicios piadosos indicados convendrá que vayan acompañados con la práctica de otras virtudes, como un acto de mortificación, una limosna, etc. El fin principal que al hacer esta Novena deben proponerse tanto los enfermos como las demás personas que oran por ellos ha de ser el bien espiritual de los mismos; y solo en cuanto convenga a la mayor gloria de Dios y la santificación del alma, se ha de pedir la salud del cuerpo. Pues, todo verdadero cristiano debe recordar que muchas veces una enfermedad es un regalo escogido de la Misericordia divina, aunque no queramos reconocer siempre como es debido tales beneficios.
  
Réstanos advertir que no intentamos calificar de milagro ninguno de los hechos extraordinarios que en este opúsculo se refieren; tal calificación compete únicamente a la Autoridad eclesiástica; si bien es cierto que todos los hechos relatados son verídicos, pues constan de informaciones auténticas, como las relativas a la aparición de Nuestra Señora de la Nube, que reposan en el archivo arzobispal de Quito, o los hemos recogido de personas respetables e ilustradas que han sido testigos presenciales de las curaciones referidas.
    
Dígnese la Reina bondadosísima de todas las gracias recibir en olor de suavidad este humilde obsequio y curar a la República del Ecuador de los dos terribles males que la aquejan, y son: la Revolución y el Liberalismo.
   
P. JOSÉ JULIO MARÍA MATOVELLE
Cuenca, Fiesta de la Presentación de la Virgen en el templo, 21 de Noviembre de 1894.
  
NOVENA EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LA NUBE
 
  
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS 
Jesús, divino Salvador nuestro, que habéis constituído a María, vuestra Madre santísima, Refugio de los pecadores, Consuelo de los atribulados y Salud de los enfermos: acudimos humildemente hoy ante el trono de vuestras misericordias, pidiendo que por la intercesión de Nuestra Señora de la Nube os dignéis escuchar benigno nuestras súplicas, y despacharlas favorablemente. Reconocemos que nuestros pecados son causa de todos los dolores, enfermedades y penas con que rectísimamente nos prueba vuestra justicia: pero ya nos arrepentimos de nuestras faltas, y detestamos contritos nuestras iniquidades, porque con ellas hemos ofendido a Vos, dulcísimo Esposo nuestro y único amor de nuestros corazones. Acordaos, ¡oh Jesús amantísimo!, que por salvar a los pecadores moristeis en una cruz, y cuán amargos fueron los dolores con que vuestra Santísima Madre intercedió por nosotros en el Calvario. Dignaos, por tanto, perdonarnos todas nuestras culpas y las penas que por ella merecemos, para que libres de las adversidades y peligros os sirvamos en santidad y justicia todos los días de nuestra vida. Amén.
   
Aquí se rezan tres Ave Marías en honra de las tres horas que acompañó a su Hijo divino cuando agonizaba pendiente de la Cruz. Después de cada Ave María se dice esta invocación: Salus infirmórum, ora pro nobis (Salud de los enfermos, ruega por nosotros).
    
DÍA PRIMERO – 21 DE DICIEMBRE
CONSIDERACIÓN
Sobre aquellas palabras del sagrado libro del Eclesiástico (cap. XXIV, 7): «En los altísimos cielos puse yo mi morada, y el trono mío sobre una columna de nubes» (et thronus meus in colúmna nubis), dice Cornelio Alápide: «Muchos santos Padres llaman a la Santísima Virgen Nube, por cuanto es Ella quien tempera los ardores del Sol, esto es, los rigores de la vindicta divina; y a manera de nube refresca y fecunda nuestras almas con el rocío de la gracia». Las enfermedades, así como todas las tribulaciones de esta miserable vida, son efectos propios del pecado; pues por el pecado, dice el Apóstol. entró la muerte en el mundo; y las enfermedades no son otra cosa que preludios de la muerte. Por lo mismo, debemos resignarnos humildemente a la voluntad divina que nos castiga bondadosamente con los trabajos y enfermedades de esta vida, antes que con los suplicios intolerables del infierno que justamente tenemos merecidos por nuestros pecados. Entremos, pues, en los planes amorosos de la Providencia, y corregidos por la enfermedad detestemos nuestras culpas pasadas, y hagamos propósitos eficaces de llevar en adelante una vida verdaderamente piadosa y cristiana. Acudamos para ello a la intercesión poderosa de la Santísima Virgen, que como Nube benéfica nos protegerá con su sombra de los ardores de la Justicia divina, y nos alcanzará gracia y perdón por nuestras anteriores iniquidades, siempre que sinceramente arrepentidos de ellas no tornemos con nuevas recaídas a provocar la cólera del Cielo.
   
EJEMPLO: Allá por los años de 1696, hallábase gravemente enfermo y próximo a la muerte el Ilustrísimo Obispo de Quito, Sr. D. Sancho de Andrade y Figueroa. La población de Quito que amaba tiernamente a aquel ejemplar y piadoso pastor, salió por las calles de la ciudad en una muy fervorosa rogativa, en la que se cantaba el rosario con el fin de obtener la salud de aquel benemérito Prelado. Cuando llegó la procesión al atrio de la iglesia de San Francisco, tuvo lugar un estupendo prodigio: toda aquella numerosa concurrencia contempló que flotaba en los aires una hermosísima imagen de la Santísima Virgen. Para que se viese que esta aparición no era un fenómeno natural, en el mismo instante sanó de su accidente el Ilmo. Sr. Andrade y Figueroa. Esto dio origen a la advocación de Nuestra Señora de la Nube, con lo cual la augusta Madre de Dios quiso probar una vez más al pueblo cristiano, que Ella es verdaderamente la salud de los enfermos, y nuestro consuelo y refugio en las tribulaciones.
  
DEPRECACIÓN: ¡Oh María, dulcísima Abogada y Madre nuestra!, innumerables son los títulos de gloria con que los pueblos agradecidos os saludan, porque innumerables son también los beneficios que dispensáis en su favor. Dignaos, pues, hacer ostentación de vuestras bondades, escuchando benigna nuestra súplica, y alcanzando eficazmente la salud del enfermo por quien hacemos esta novena. Sobre todo, ¡oh Reina poderosa de los cielos, interceded por nosotros mismos ante vuestro divino Hijo, para que nos conceda a todos la gracia de una verdadera conversión y la perfecta sanidad de nuestras almas, a fin de que curados de la horrible lepra del pecado, y revestidos con la túnica blanca de la inocencia, entremos un día en la mansión de la felicidad eterna. Amén.
   
PRECES A NUESTRA SEÑORA DE LA NUBE
    
Nube del Sinaí, de vivo esplendor,
Que en el seno ocultas al Hijo de Dios.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
   
Nube más hermosa que la que veló
Al Arca de la Alianza con tenue vellón.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube que guiaste al pueblo de Dios
A gozar la herencia de Abrahán y de Jacob.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube que en el templo del Rey Salomón
Flotaste cual humo de etérea oblación.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube que Isaías, con místico ardor,
Lluévenos, clamaba, llueve al Salvador.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube del Carmelo, donde te evocó,
Del profeta Elías la ardiente oración.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube en que gozoso Noé contempló
Dibujarse el iris, del diluvio en pos.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube que te vistes del divino Sol,
Y dones derramas de vida y amor.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube mensajera de gracia y perdón,
Cúbranos tu sombra de la ira de Dios.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube que al viajero con sombra veloz
Refrescas la frente que abrasara el sol.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube que las lluvias de vida y frescor
Nos das cuando quema los campos el sol.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
Nube de las gracias, fragua del amor,
Nube de los cielos, trono de mi Dios.
Ruega, ¡oh tierna Madre!, nos conceda Dios,
Salud al enfermo, gracia al pecador.
  
ORACIÓN
Acordaos, ¡oh misericordiosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos recurren a vuestra protección, imploran vuestro socorro y reclaman vuestra asistencia, haya sido abandonado. Animados con esta confianza recurrimos hoy a Vos, Madre del Omnipotente y Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de nuestros pecados nos postramos a vuestras plantas. ¡Oh Madre del Verbo encarnado!, no desechéis nuestras súplicas, antes bien, escuchadlas benigna y despachadlas favorablemente. Amén. 
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 22 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
Refiere el libro del Éxodo que cuando los Israelitas salieron de Egipto, «iba el Señor delante para mostrarles el camino, de día en una columna de nube, y por la noche en una columna de fuego». El viaje del pueblo hebreo a la Tierra de Promisión era una figura del que vamos haciendo todos a la eternidad; y en este viaje también tenemos de guía a una Nube maravillosa, aquella en cuyo cándido seno descansó el mismo Hijo de Dios. María, la Virgen Inmaculada, es quien nos hace dulces y llevaderos los trabajos de la vida, siempre que acudimos a cobijarnos bajo su fresca y benéfica sombra. En todos nuestros trabajos, ya sean del cuerpo como las enfermedades, ya del alma como las tentaciones, acudamos a María y Ella nos proporcionará el deseado alivio, porque es el canal por el que derrama el Señor en nosotros todas sus gracias y bendiciones.
   
EJEMPLO: Desde la prodigiosa Aparición de 1696, celebrábase en Quito todos los años una suntuosa fiesta en honra de Nuestra Señora de la Nube, pero vinieron los trastornos políticos del siglo XIX, y todo cayó en olvido. El año de 1888, un sacerdote de la Congregación de Sacerdotes Oblatos del Sagrado Corazón, que se hallaba en Quito, supo que se moría en Cuenca un hermano suyo de religión, víctima de una agudísima infección hepática. Al punto hizo promesa formal de mandar pintar un cuadro de Nuestra Señora de la Nube, y publicar las informaciones auténticas de su aparición, si obtenía la curación del enfermo. La Santísima Virgen escuchó al instante esta súplica, y el enfermo, contra toda humana esperanza, curó completamente de su dolencia. Estas y otras semejantes gracias han venido a ser el origen del fervoroso culto que la ciudad de Cuenca profesa actualmente a Nuestra Señora de la Nube.
  
DEPRECACIÓN: Permitidnos, ¡oh dulcísima Virgen!, que postrados humildemente a vuestras plantas, unamos nuestra voz a la de toda la Iglesia y os digamos: ¡Salve, Reina de clemencia y Madre de misericordia! Volved benigna vuestros ojos a estos pobres hijos vuestros, que caminamos gimiendo y llorando por el valle de lágrimas en que nos hallamos desterrados. Dignaos, ¡oh Reina piadosísima!, defendernos de las iras del Cielo, como aquella nube prodigiosa que guió a los Israelitas en el desierto. Así, ¡oh Madre amabilísima!, amparadnos y protegednos en todas nuestras necesidades y tribulaciones, para que conducidos por Vos, lleguemos un día a la posesión de la eterna Patria que nos está prometida. Amén.
  
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 23 DE DICIEMBRE 
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
Cuando Moisés consagró el Tabernáculo de la Alianza, una nube maravillosa y resplandeciente cubrió el Tabernáculo, la misma nube que después condujo a Israel por el desierto; pues dice el Texto sagrado que «cuando la nube se retiraba del tabernáculo, marchaban los hijos de Israel por escuadrones; y si la nube se quedaba encima parada, hacían alto en aquel mismo sitio; porque la Nube del Señor entre día cubría el tabernáculo, y por la noche aparecía como una llama, a vista de todo el pueblo de Israel, en todas sus estancias». He aquí un símbolo admirable de la protección eficaz y continua que dispensa la Santísima Virgen a toda la Iglesia Católica. Esta Madre bondadosa nos hace, con su mediación, fácil el acceso al tabernáculo y trono de las divinas misericordias; Ella nos enseña los pasos que hemos de dar y el camino que hemos de seguir para llegar al Cielo. Las enfermedades, penas y tribulaciones de todas clases se nos hacen muy dulces contemplando a María en el Calvario, pues si la Virgen Inmaculada bebió del cáliz de los dolores hasta las heces, ¿cómo rehusaremos tomar una gotita de aquel cáliz en nuestros labios?
   
EJEMPLO: Un joven estudiante, en el Seminario de Cuenca, se vio súbitamente atacado de una intensa fiebre, y los dolores consiguientes a una aguda afección hepática. Los facultativos entendidos que le asistían opinaron que había pus en el hígado, y que era necesaria una operación quirúrgica. En tan amargos conflictos, el joven acudió a la protección de Nuestra Señora de la Nube; puede decirse que más arrastrándose que caminando, se trasladó a la iglesia de la Merced, asistió a una Misa que se celebraba en el altar de su celestial Protectora, y comulgó durante el Santo Sacrificio. ¡Cosa admirable! A los pocos días, se encontraba perfectamente curado.
  
DEPRECACIÓN: ¡Oh amabilísima Reina nuestra! ¿Quién acudió nunca a Vos y ha sido desamparado? Vos nos amáis sin tasa ni medida como Madre, y sois al mismo tiempo Tesorera de todas las gracias del Altísimo: sí, pues tenéis todas las cosas a vuestra disposición y sois nuestra amante Madre, ¿qué podréis negarnos? Atended, por tanto, a nuestras humildes súplicas, y concedednos bondadosa la gracia que os pedimos en esta novena. Así lo esperamos de vuestra ternura maternal. Amén.
   
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
 
DÍA CUARTO – 24 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
Cuando hubo pasado el diluvio, dijo el Señor a Noé: «Pondré mi arco en las nubes, y será señal de la alianza entre mí y entre la tierra». El iris, dice San Gregorio Magno, representa al Verbo encarnado, el Verbo velado por la carne, o sea, la misma carne del Verbo divino: «Iris est Verbum incarnátum, et carne velátum, sive est ipsa caro Verbi». La nube en que se nos presenta este Iris divino es la Santísima Virgen. Y así como Noé para tranquilizar su ánimo conturbado por la horrorosa catástrofe del diluvio tornaba sus miradas al arco que el Señor había puesto en las nubes como signo de su alianza; de modo semejante, en todas nuestras tribulaciones volvamos nuestros ojos hacia María, en quien recobraremos la esperanza, y veremos resplandecer la clemencia divina, como arco iris que nos anuncia el término de nuestros males. La causa de prolongarse estos, muchas veces, más allá de lo que sufren nuestras débiles fuerzas, es porque somos remisos en la oración, y tardíos en acudir al soberano amparo y protección de la Madre de Dios.
   
EJEMPLO: Una piadosa matrona padecía desde largo tiempo las dolorosas consecuencias de un pólipo disforme que se le había desarrollado en el útero; lo cual le ocasionaba abundantes hemorragias y ponía su vida en inminente peligro. Los médicos que le asistían declararon que no había otro remedio que apelar a la cuchilla. La buena señora no podía resolverse jamás a semejante operación, tanto por los peligros consiguientes a ella, como por mantener intacto su pudor. Acudió, pues, a Nuestra Señora de la Nube, y principió en su honor una fervorosa novena. Al segundo día de ella, apenas se había postrado ante el altar de la Santísima Virgen, a rezar sus devotas oraciones, cayó desmayada. Lleváronla en brazos a su casa, y no bien hubo llegado en ella cuando arrojó el pólipo, causa de todos sus tormentos.
  
DEPRECACIÓN: Vos sois, ¡oh María!, la Nube resplandeciente en la que contemplamos a Jesús crucificado que, como iris verdadero de la alianza, se interpone entre la justicia irritada del Eterno Padre y nosotros, pobres pecadores. ¿Qué sería de nosotros miserables sin tu poderosa mediación, ¡oh dulcísima Virgen!? Bien merecidas tenemos todas las penas y enfermedades con que nos aflige la justicia divina; pero en este diluvio de miserias elevamos nuestros ojos hacia Vos, ¡oh María!, para que intercedáis por nosotros, aboguéis por nuestra causa ante el tribunal de vuestro Hijo y, con vuestros ruegos, apartéis su justa indignación de nosotros. Amén.
  
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 25 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
   
CONSIDERACIÓN
Así como los reyes de la tierra tienen sus ministros, por medio de los cuales se comunican con el pueblo, ya para dispensar favores, ya para administrar justicia, el Rey de los cielos tiene también un ministro general de todas sus misericordias, y es la Santísima Virgen. Por eso se le ha dado a esta clementísima Madre el hermoso título de Omnipoténtia suplex: omnipotente en sus ruegos. Y así como no es fácil a nadie hablar directamente con los reyes, de modo semejante, cuando nuestros pecados y miserias nos impiden acercarnos a Dios, acudamos a María, que por su mediación alcanzaremos las gracias de las que por nuestras culpas somos indignos. María es la Nube misteriosa en medio de la cual habita el Señor. Leemos en el libro tercero de los Reyes que cuando Salomón hizo la dedicación del templo, «una niebla llenó la casa del Señor, de manera que los sacerdotes no podían estar allí. Entonces dijo Salomón: “El Señor tiene dicho que ha de morar en la niebla”».
   
EJEMPLO: El año de 1892, una alumna del Colegio de los Sagrados Corazones fue atacada de la gripe con tal violencia que tuvo que dejar el establecimiento y trasladarse al seno de su familia. Sesenta días consecutivos duró la fiebre, de modo que la enferma se vio reducida a tal estado de destrucción que le sobrevinieron algunos paroxismos. Todo anunciaba una cercana e irremediable muerte. El médico cristiano y piadoso, que asistía a la enferma, había sido testigo presencial de varios prodigios debidos a la intercesión de Nuestra Señora de la Nube: aconsejó, pues, a la madre de la niña, que se encomendara a Abogada tan poderosa. Toda la familia hizo formal promesa de comulgar en honra de la Santísima Virgen si concedía la salud a la paciente. Al momento fue escuchada esta fervorosa súplica, pues desde aquel día principió la enferma a restablecerse rápidamente, y en poco tiempo recobró una salud tan robusta y compleja como jamás antes la había tenido.
  
DEPRECACIÓN: ¡Oh Reina amabilísima! Con cuánta razón os da la Iglesia el hermoso título de Salud de los enfermos, pues Vos sois el remedio de todos nuestros males y la medicina eficaz con que se curan todos nuestros dolores. Dignaos, ¡oh Madre de dulzura y misericordia!, sanar principalmente a nuestras almas de la horrorosa llaga del pecado tornándonos a la amistad y gracia de Dios. Con vuestras manos virginales y delicadas, arrancad de nuestros corazones esas perversas inclinaciones que nos arrastran a la culpa y nos hacen tan desgraciados. Alcanzadnos un amoroso desprecio de los bienes y placeres de este mundo, para que no amemos sino a Dios y a Vos, que sois nuestra dulcísima Madre, en tiempo y eternidad. Amén.
    
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 26 DE DICIEMBRE
   
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
En tiempo del profeta Elías sobrevino una grande hambre en Samaria, porque dejaron los cielos de llover durante tres años y seis meses. Pero cuando el pueblo reconoció su culpa y desechó a los sacerdotes de los ídolos, Elías oró y «he aquí que subía del mar una nubecilla pequeña como la huella de un hombre», y luego se oscureció el cielo, y empezó a caer una grande lluvia. Esa nubecilla figuraba a la Santísima Virgen, a quien debe el mundo todas las gracias, pues nos ha dado al autor de la misma gracia, que es Cristo Señor nuestro. Por esto, cuando nuestros pecados cierran los cielos para que no llueva, o atraen sobre la tierra las guerras, las epidemias y otros castigos semejantes, con que nos prueba la cólera de Dios, debemos orar como Elías con el rostro por tierra, clamando porque aparezca en el horizonte la Nubecilla del Carmelo que disipe las plagas que nos afligen, y alcance la gracia a nuestras almas y la abundancia para nuestros campos.
   
EJEMPLO: La señorita N. N. hallábase desahuciada de los médicos y a punto de morir, tanto que habiéndosele administrado los últimos sacramentos, la familia pensaba ya en arreglar lo conveniente al entierro: una afección antigua de los riñones hacía desesperada toda curación. En esto, la familia piadosa de la enferma acude a Nuestra Señora de la Nube, y ofrece a la dulcísima Reina una comunión fervorosa y una visita agradecida a la santa imagen, si se digna devolver la salud y la vida que ya se escapaban a la paciente. ¡Prodigios de ternura de la Santísima Virgen! No bien se elevó la súplica, cuando fue favorablemente despachada. Tres días después, la moribunda se hallaba perfectamente sana, de pie en medio de los suyo, y ocupada tranquilamente en sus faenas domésticas.
  
DEPRECACIÓN: Nubecilla de los cielos, amabilísima María, ¡cuán árido está mi corazón, cuán resecado por las pasiones! Mi alma como tierra sedienta espera con ansias una gotita de celestial rocío, del rocío divino de la gracia. Ven, ¡oh Nubecilla del Carmelo!, y derrama en nuestras almas la lluvia bienhechora de las gracias, que haga florecer en nuestros pechos la humildad, la paciencia, la castidad y la resignación absoluta y perfecta a la voluntad de Dios en todos los acontecimientos de la vida. La salud y demás bienes temporales deseamos únicamente en cuanto son medios para alcanzar la perfección de nuestras almas, pero lo que con todo ardor te pedimos y siempre te pediremos, ¡oh María dulcísima!, es que nos alcances la gracia de nuestra verdadera conversión y la perseverancia final, para que después de esta existencia terrestre y miserable, alabemos a Dios en tu compañía, por los siglos de los siglos. Amén.
    
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 27 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
Isaías había hecho este hermoso anuncio: «He aquí que el Señor subirá sobre una nube ligera, y entrará en Egipto, y a su presencia se conturbarán los ídolos de Egipto». Esta profecía, según San Jerónimo, San Ambrosio y otros Padres, se cumplió cuando Nuestro Señor Jesucristo todavía niño fue llevado a Egipto, en brazos de su Madre Santísima. María, dice San Ambrosio, es la Nubecilla que nos ha llovido a Cristo (Hæc nubis pluit Christum): «Esta es la Nubecilla que con el rocío de la gracia refrigera nuestras almas resecadas por la concupiscencia y el pecado». Al paso de esta Nubecilla celestial caen los ídolos de la culpa, se deshace el imperio del diablo, y se establece el reino de Cristo. En esta Nube ligera, mejor que en la carroza de los querubines, entra el Señor a reinar en las naciones de igual modo que en el alma de cada cristiano. De aquí vienen los prodigios innumerables que, en todos tiempos y en todos los pueblos, ha realizado la Santísima Virgen, prodigios cuyo fin único es siempre la extirpación del pecado, la santificación de las almas y la mayor propagación de la gloria de Dios y de su Cristo. Por eso, cuando acudimos a la Inmaculada Reina, debemos estar seguros de que hemos de alcanzar, si no un bien material como la salud del cuerpo, otro bien superior cual es la salud del alma.
   
EJEMPLO: Un distinguido abogado de Cuenca, el Dr. N. N., hallábase en gravísimo peligro de la vida y desahuciado con la enfermedad incurable, según la medicina, conocida con el nombre de albuminuria. Cuando no se esperaba ya socorro alguno de la ciencia, la familia del enfermo hizo una novena a Nuestra Señora de la Nube, al fin de la cual comulgó el paciente, y tomó algunas gotas del agua milagrosa de Lourdes. Desde aquel día, contra todos los pronósticos de los facultativos, el enfermo principió a restablecerse rápidamente, y recobró en breve la salud que se creía perdida para siempre.
  
DEPRECACIÓN: ¡Oh María, dulcísima Reina nuestra! Pues tan poderosa sois para socorrer a cuantos os invocan, y la Iglesia os da el hermoso título de Salud de los enfermos, dignaos principalmente alcanzarnos la salud de nuestras almas. El orgullo es la fiebre que devora nuestros corazones, tornándolos inmortificados e impacientes. Vos, ¡oh Virgen humildísima!, enseñadnos la virtud de la humildad, con la cual se nos harán dulces y llevaderas todas las enfermedades y miserias de esta vida. Si la Escritura Santa os da títulos tan modestos como los de Esclava del Señor, Vara de Jesé o Nubecilla ligera, a Vos que sois la Reina de los cielos y la Emperatriz del universo, es para enseñarnos que el Altísimo se complació en Vos sobre todas las criaturas por vuestra singular e incomparable humildad. ¡Oh María!, puesto que aunque indignos somos hijos vuestros, alcanzadnos a todos la virtud de la humildad, para que así logremos todos entrar por la puerta estrecha del Paraíso. Amén.
   
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 28 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
En varios pasajes del Antiguo Testamento se habla de la nube como símbolo de la majestad de Dios, por cuanto, dice un sagrado intérprete, las nubes se nos muestran siempre en el cielo, y si alguna vez descienden a nosotros en forma de niebla, nos oscurecen la vista; por esto, ningún símbolo expresa mejor que la nube la incomprensible majestad de Dios, que en esta vida se nos muestra siempre velada y como por enigma. Cuando el Verbo divino descendió a habitar entre los hombres, encubrió su divinidad con los velos de la carne, y se ocultó en el seno de María como en medio de niebla impenetrable. En el Nuevo Testamento tornamos a encontrar el símbolo de la nube en los principales misterios de glorificación de Nuestro Señor Jesucristo, como en la Transfiguración y en la Ascensión, lo cual nos enseña que para acercarnos al Salvador y participar de su gloria, es preciso previamente acercarnos a María, que es la nube misteriosa que lo circunda. La nube del Tabor, dice Alonso Fernández de Madrigal “El Abulense”, envolvió no solamente a Cristo sino a Moisés, Elías y los tres apóstoles. Así María, verdadera nube de los cielos, es no solamente Madre de Cristo sino de todos los justos y predestinados, que deberán a la intercesión de esta amabilísima Madre, la gloria eterna.
   
EJEMPLO: Una piadosa madre de familia padecía gravemente, víctima de la influenza y una disentería maligna, y hubo médico que se retirara de la enferma, dando ya por desesperada su salud. La familia, acongojada sobremanera, acudió a Nuestra Señora de la Nube, cuya hermosa imagen se colocó en la habitación de la paciente sobre un modesto altarcito, delante del cual se elevaban constantemente fervorosas preces a la Madre de Dios. Creyóse ya llegado el caso que la enferma recibiese los últimos sacramentos; dispúsose todo al efecto, pero sin perder la esperanza en aquella bondadosísima Madre, a quien con tanta razón llama la Iglesia, Salud de los enfermos. ¡Cosa notable! Al punto mismo que la buena señora recibió el Viático y la Extremaunción, se sintió curada, siendo su restablecimiento tan cabal y completo que pocos días después comulgaba en unión de toda su familia ante el altar de Nuestra Señora de la Nube, en acción de gracias por el insigne beneficio recibido mediante la intercesión de esta dulcísima Reina. Este caso nos enseña la solicitud con que los enfermos deben apresurarse a recibir los sacramentos, sin esperar para ello la última extremidad de la agonía, y muestra además cuánto se goza la Santísima Virgen en que sus devotos frecuenten la santa Comunión.
  
DEPRECACIÓN: ¡Oh hermosa Reina y amabilísima Madre nuestra! Más lista estáis Vos para socorrernos que nosotros para acudir a vuestro amparo y protección. ¡Cuándo se vio una madre tan amante de sus hijos como lo sois Vos respecto de nosotros miserables pecadores! ¡Qué consuelo para nuestros afligidos corazones recordar que tenemos en Vos la medicina de todas nuestras enfermedades, la alegría en nuestras tristezas, el refugio de nuestras tribulaciones y el remedio de todos nuestros males! ¡Oh dulcísima María!, no se canse vuestra benignidad de socorrernos; antes bien, velad siempre cuidadosa por nosotros: alcanzadnos valor en las pruebas, fortaleza contra las tentaciones, mostraos siempre y en todas ocasiones, que sois nuestra bondadosa y amantísima Madre. Amén.
   
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 29 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Oración preparatoria y las tres Ave Marías.
    
CONSIDERACIÓN
Leemos en el Evangelio que Cristo Señor nuestro vendrá a juzgar al mundo, en el gran día del Juicio Final, cercado de gran majestad y poder, y en un trono resplandeciente formado de nubes del cielo: «Et vidébunt Fílium hóminis veniéntem in núbibus cœli». De manera que las nubes que antes habían servido para ocultar la majestad de Dios, entonces la harán resplandecer con más grandeza y solemnidad que nunca. Este símbolo de la nube nos enseña una importante verdad. La Santísima Virgen, que es la mística Nube en la cual se oculta al presente la Majestad de Dios, en el gran día del Juicio Final vendrá también acompañando a su Hijo divino, y se asentará junto a Él como Reina, para juzgar, en unión de los Santos, a todo el universo; por manos de María recibirán los justos la corona de la gloria inmortal. Esto mismo se verifica en cierto modo para cada individuo en el instante de la muerte. Los deudos de quien muere, al ver frustrada su esperanza, quéjanse amargamente de María, como si se hubiese tornado sorda a sus ruegos, siendo en realidad todo lo contrario. La bondadosísima María escuchó esas súplicas y las despachó, alcanzando un bien infinitamente mayor al que se le pedía: librando al enfermo no solo de la enfermedad, sino de todos los males de la vida, y conduciendo su alma a gozar de la gloria del Paraíso. La Santísima Virgen es para todos sus siervos en la hora de la muerte, la aurora hermosísima que anuncia el gozo sin fin de la dichosa eternidad.
   
EJEMPLO: El Ilustrísimo Señor Sancho de Andrade y Figueroa, que en 1696 alcanzó la salud mediante el estupendo prodigio de la aparición de Nuestra Señora de la Nube, seis años después padeció otra enfermedad mortal. Pero entonces, las súplicas que se elevaron a María en favor del Prelado no alcanzaron a este un bien limitado como la salud y vida del cuerpo, sino el bien incomparable de la gloria del Cielo. Puédese creer esto piadosamente tanto por la vida ejemplar del Obispo, como por las hermosas circunstancias de su muerte. En efecto: así como al anunciarse el tercer misterio del Rosario, que es la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, tuvo lugar aquella aparición célebre de la Nube, de modo semejante, en una ocasión en que el ilustre enfermo tomó en sus manos el Rosario para rezarlo, al llegar al segundo misterio, que es la Visitación, entregó dulce y plácidamente el alma en manos del Creador. ¡Muerte verdaderamente hermosa! Salir de este mundo llevando las notas del Santo Rosario, es decir, del cántico más puro y armonioso que los cielos y la tierra han entonado jamás en honra y alabanza de María.
  
DEPRECACIÓN: ¡Oh Virgen Inmaculada, Reina de los cielos y soberana Emperatriz del universo!, ¿quién nos diera contemplaros, no entre sombras y nubes, sino con toda la gloria y magnificencia con que os ven los bienaventurados en el Paraíso? Esta es, ¡oh Madre dulcísima!, la gracia de las gracias que esperamos alcanzar por vuestra poderosa intercesión. La salud, la vida y todos los demás vienes de la tierra no los queremos, sino en tanto son medios para lograr nuestra eterna salvación, pero lo que os pedimos con toda nuestra alma y sin reserva alguna es que nos libréis de las penas del Infierno, y nos pongáis un día en posesión de nuestra única y verdadera patria que es el Cielo. ¡Oh María! Si Vos rogáis por nosotros, no nos perderemos; piérdanse en buena hora riquezas, honras y dignidades, con tal que se salve el alma. ¡Oh Madre santísima de Dios! Vuestros somos, a Vos nos consagramos, de vuestra poderosa intercesión esperamos que un día os alabaremos en compañía de todos los Santos y Ángeles, en la gloria eterna de los Cielos. Amén.
 
Las Preces y la Oración se dirán todos los días.

miércoles, 25 de enero de 2023

LA CORRUPCIÓN LITÚRGICA MARONITA POR EL MODERNISMO

Traducción del artículo publicado por el Dr. Peter A. Kwasniewski en NEW LITURGICAL MOVEMENT.
  
Un altar maronita ad oriéntem, algo que se ve raramente (Iglesia de San Marón, Roma).
   
Frecuentemente se asume por los Católicos Romanos que los ritos Católicos Orientales han sido “preservados intactos” y que los aspectos destructivos de la reforma litúrgica tuvieron lugar solamente en la Iglesia de rito latino. A veces se sugiere incluso que los Católicos Romanos pueden hallar un “refugio” en el Este si las cosas en el Occidente continúan en la cuesta abajo que el Papa Francisco y sus nuevos funcionarios se proponen implementar. Como Joseph Shaw y yo hemos argumentado (ver aquí, aquí, y aquí), no hay ninguna buena razón para pensar que Traditiónis Custódes conducirá a mejoras sustantivas en el Novus Ordo; por el contrario, es más probable que conduzcan a la supresión de los elementos que parezcan en alguna forma al rito Tridentino, en aras a implementar una visión litúrgica progresista.
    
Si bien es verdad que la destrucción más sin sentido tuvo lugar en realidad en el Rito Romano (con estragos similares en el Rito Ambrosiano), los liturgistas con instrucción occidental dentro del Catolicismo Oriental también se han mostrado prestos a seguir el camino del falso anticuarianismo y la modernización, usualmente en la forma de abreviaciones y simplificaciones dramáticas, como también en la abolición de características tradicionales.
   
Los  Maronitas son tal vez el ejemplo más conocido de esta autodestrucción de influencia occidental: su liturgia ha evolucionado al Novus Ordo del Este. Por ejemplo, en “La Transferencia de los Dones” (que corresponde a la “Gran Entrada” en la Liturgia Bizantina), tradicionalmente un diácono o subdiácono transfería los dones (ofrendas) de un altar lateral al altar mayor. En las parroquias ahora, se emplea a los laicos para hacer la transferencia, imitando la procesión del ofertorio del Novus Ordo: algo que fue introducido con sustento de anticuario como una resurrección de una práctica antigua, aunque mejores estudios han mostrado que no es tal: el ofertorio moderno tiene poco que ver con el antiguo (ver aquí y aquí).
   
Un corresponsal conocedor me dio una vez una muestra del cuadro mayor, para que pudiera entender cómo un tipo de latinización, que había tenido sus aspectos positivos, había simplemente dado a otro tipo, que ocasionó daños graves:
«La Iglesia Maronita ha pasado por varios períodos de latinización desde el siglo XVI, más especialmente en el Sínodo de Monte Líbano en 1736 donde un legado papal recibió instrucción de “corregir” nuestras prácticas. La adopción de estas latinizaciones no fue uniforme o universal, y frecuentemente se manifestaba en externalidades (v.g., ornamentos); aunque retuvimos nuestro idioma sagrado y el vasto corpus de nuestra liturgia y oraciones distintivas. En la década de 1940s, el Patriarca Antonio II Pedro Arida deseó restaurar nuestra tradición y un liturgista de nombre corobispo Michel Raji empezó por investigar para restaurar nuestra tradición. Su sacramentario fue el mayor fruto de su trabajo; preservó antiguas liturgias como una liturgia bautismal de alrededor del siglo V.
   
La íntima y de vieja data conexión entre Francia y Líbano/Siria significó, sin embargo, que los liturgistas que estudió en Francia comenzó a internalizar e imitar el Movimiento Litúrgico occidental; los maronitas comenzaron a albergar ideas reformistas, que culminaron en un libro de 1965 llamado Avant-messe maronite por Pierre-Edmond Gemayel, que se convertiría en arzobispo y presidente de la comisión litúrgica. El enfoque de Gemayel fue esencialmente que todo lo que no le gustaba era o debía haber sido una acreción del siglo XV, “Jacobita” o auténtico pero no pastoral. Es difícil responder caritativamente a tan infundadas y subjetivas afirmaciones; ejemplo de esto es la afirmación gemayeliana que la prótesis (que todas las liturgias orientales y algunas liturgias occidentales tenían en común, equivalente al ofertorio) es una acreción de los siglos XV-XVI; a esto, todo lo que Baby Varghese (un erudito litúrgico siríaco occidental) puede decir que “el análisis por Gemayel de los contenidos de los distintos manuscritos no fue siempre acertado” (dale a ese hombre un premio por entender).
  
Portada del libro “La Avant-messe maronite”
   
Respecto a los elementos “jacobitas”, Gemayel atacó todo lo que nos hacía siríacos Occidentales, como la doxología antifonal que anteriormente iniciaba todas las liturgias: “P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al principio y final de todos nuestros actos; R: y que su misericordia y su piedad se derramen sobre nosotros, humildes pecadores, en esta y la otra vida, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén”. Mientras para los elementos supuestamente “no pastorales”, un ejemplo es la recitación del salmo 50 al comienzo de la liturgia, que fue innegablemente la práctica de la liturgia maronita por milenio y medio; pero ellos dicen que es redundante pedir perdón tantas veces. Las oraciones que son “autodeprecativas” fueron también removidas, v.g., para la imposición del incienso, el sacerdote ahora dice: “En alabanza y honra de la Santísima Trinidad”, donde anteriormente era “En alabanza y honra de la Santísima y gloriosísima Trinidad, mis manos pecadoras ponen el incienso. Roguemos todos e imploremos del Señor misericordia y piedad”; las oraciones de las distintas anáforas fueron redactadas en forma semejante.
    
Por la Guerra Civil Libanesa que duró desde los años setenta hasta comienzos de los 90, nunca se promulgó un nuevo misal para remplazar el de 1596. En 1992, sin embargi, Gemayel finalmente puso por obra su visión bugniniana, removiendo toda la prótesis excepto tres líneas y cualquier idea de sacrificio, cortando toda la anteliturgia a la mitad, truncando grandemente o removiendo por completo las rúbricas, infantilizando el lenguaje, removiendo todo lo que se refiere a la liturgia como sacrificio, e introduciendo varias ideas del Novus Ordo (v.g., donde anteriormente las lecciones eran leídas desde el centro, ahora son obligatorios dos ambones, el del sur para la epístola y el del norte para el Evangelio). Los laicos sirven a menudo como diáconos. El oficio sacerdotal no tiene una significación particular; las oraciones de la fracción en que el sacerdote ofrece la Eucaristía vuelto a Dios fueron hechas para ser recitadas por todos. Un tropo anterior en la oración siríaca es que el sacerdote ora en nombre de todos “Señor Dios nuestro, haznos dignos de hacer X…”; antes de la comunión y, con el nuevo libro de rúbricas, antes de la lectura de la Escritura, todos recitan estas oraciones en común. La anámnesis debe ser recitada por todos los concelebrantes. Personalmente he pedido fuentes o evidencia de estas prácticas, pero mis peticiones nunca encontraron respuestas; las rúbricas en este punto son arbitrarias. ¡Individuos que nunca estudiaron teología ni han ganado familiaridad con la historia de la fe continúan contribuyendo a la reforma litúrgica! Un ejemplo de esto es Guilnard Moufarrej, que escribió sobre la reforma de nuestros ritos funerarios. Ella afirma que los versos removidos que son citas exactas de Efesios 2:2 porque “coinciden con los dogmas romanos” (convenientemente no citando los “dogmas romanos” con los que no coinciden).
   
Portada del Misal maronita (1596)
   
La reforma continúa arbitrariamente, y para la denigración de nuestra tradición. Hay actualmente un flujo constante de ritos propuestos, el cual remplaza completamente la primera mitad de la Liturgia eucarística y tiene una Anáfora clavada al final porque la Misa ha venido a ser vista como la única forma verdadera de oración (mientras un jesuita del siglo XVI comentaba sobre cuán sorprendido estaba ante la ubicua asistencia laica a los divinos oficios en la Iglesia Maronita). El refrán de la reforma litúrgica continúa siendo “progreso”, aunque sin definición alguno. En últimas, el término atrápalotodo “pastoral” es dado como justificación para todos los cambios.
    
Al menos el Novus Ordo está basado en la tradición latina, aunque denigrada. El actual Misal Maronita de 2005 hace cosas increíbles e incomprensibles al ordo para cualquier oriental. Como se menciona, la Prótesis/Rito Preparatorio (equivalente al ofertorio) ha sido completamente cortado. Una de las dos horas canónicas ha sido removida. El salmo 50 [51], cuya inclusión en la liturgia siríaca está atestiguada desde al menos el siglo VI, ha sido removida. La primera hora canónica de la liturgia eucarística ha sido remplazada con propios “inspirados” por los oficios. Los propios para el Tiempo de Pentecostés están hechos casi al por mayor.
    
Ha habido una extrema simplificación rubrical; no quedan oraciones secretas. El Versus pópulum es escencialmente obligatorio (en este punto, ¡he visto más Novus Ordos ad oriéntem que los maronitas!). Fue introducido a la Iglesia Maronita en los Estados Unidos en los años 1960s, alrededor del mismo tiempo como entró en la corriente mayoritaria de la Iglesia Latina. Es puramente innovador. Muchas de nuestras oraciones tradicionales refieren a estar cara al sol naciente, aludiendo tanto al Este físico como a la expectación del ésjaton, y estas han sido mutiladas para acomodarse a la nueva (des)orientación. Se sometió un dúbium sobre este tema a la Congregación para las Iglesias Orientales. El arzobispo Cyril Vasiľ SJ, su secretario, respondió que los obispos orientales no tienen ni siquiera la competencia para permitir, mucho menos hacer obligatorio, el versus pópulum. Esto, aun así, no marca diferencia, porque la literatura oficial interna deja claro que la “reforma” será seguida a todo coste.
    
Como en el Rito Romano, en la liturgia maronita habían muchas más señales de la cruz (se podría escribri un tratado sobre las señales de la cruz en la teología siríaca, y es de tal importancia que los siríacos orientales la incluyen en la lista de los sacramentos!) y no solo durante el relato de la Consagración. La tradición siríaca occidental tien muchas doxologías especiales acompañadas por señales de la cruz: al comienzo de la Anáfora, la patena, el caliz, luego ambos eran signadas, cada una diciendo una doxología que profesaba la indivisibilidad de la Santísima Trinidad. Habían señales de la cruz durante el post-Sanctus. Habían más señales de la cruz durante la fracción. Son de tal antigüedad que San Santiago de Sarug (siglo V) da el número de señales de la cruz que deben hacerse a lo largo de la liturgia. Todas fueron eliminadas en virtud de la obsesión bugniniana de eliminar “duplicados y “acreciones”; esta se ha convertido en una fuerza motriz para eliminar muchas cosas diferentes únicas a nuestra tradición siríaca.
    
En mi opinión, lo que subyace en esta idea de la redundancia de la señal de la cruz es simple: los liturgistas no creen en las palabras antiguas “Por Tu cruz, Tus misterios se han cumplido”, que adorna todas nuestras oraciones. Todo es simplemente reducido a un signo pedagógico o un encuentro comunal (muy calvinista). Sin embargo, en el Líbano estas cosas no son vistas como protestantes simplemente porque son hechas por los maronitas, tan absurdo como suena. Yo personalmente les he expresado mis frustraciones con su protestantismo, pero es completamente incomprensible para ellos porque ser “maronita” es una identidad sociopolítica/étnica tanto como (si no más que) religiosa. Tal vez has visto cómo a veces el cedro sustituye la cruz.
    
Los ornamentos de poliéster son efectivamente requeridos. Por mucho tiempo el velo del santuario y las ripídia (abanicos litúrgicos) han sido prohibidos. La Anáfora ha sido inútilmente cambiada (v.g., debes sentarte para el rito de la paz); dos oraciones de paz han sido movidas para después del signo de paz; hay un truncamiento de las oraciones, se removieron las letanías diaconales, se removió una porción del siglo V del rito de fracción, se removieron rúbricas, se removió la “elevación mayor” tradicional con himno acompañante, se removió la comunión por grados (esto es, comunión del clero, los fieles y los difuntos). Incluso nos hemos convertido en los fenómenos de las Iglesias Apostólicas: removimos todas las abluciones de manos de nuestra liturgia, así que somos la única liturgia de una Iglesia Apostólica sin una ablución ritual.
   
En todo esto, la liturgia maronita fue cambiada para asemejarse a la liturgia latina. Se creó un nuevo ofertorio. La liturgia fue dividida en la Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la Eucaristía (algo no coherente con el paradigma siríaco tradicional). Se han introducido dos ambones, para imitar la forma en que el Novus Ordo manejó las lecturas en los años 70s, etc.
   
Un profesor en el Líbano me insistió (recitando casi verbátim la Avant-messe maronite del P. Gemayel) que no había prueba manuscrita antes del siglo XVI de un rito preparatorio más allá de solo poner una pieza de pan y verter vino en una copa, lo cual es patentemente falso. Pocos días después tuve la oportunidad de mencionar esta afrimación a Sebastian Brock, el más renombrado estudioso siríaco en el mundo. Él me respondi´p que no es solo erróneo, sino que está fuera de tiempo por alrededor de un milenio (es decir, ¡tenemos evidencia de un rito de preparación más largo en el siglo VI!). Pero los liturgistas continuarán mintiendo y haciendo cosas porque a duras penas alguno de ellos puede realmente leer el siríaco, así ellos pueden hacer cualquier afirmación que les guste: en realidad, ellos frecuentemente afirman que nuestro idioma litúrgico ya no es el siríaco, así que es un punto discutible.
  
La Comisión Litúrgica no está comprendida por hombres educados. Ninguna de las personas que contribuyeron al misal inglés tiene una formación formal o siquiera entendimiento de la liturgia. Esto se muestra mayormente en los himnos que producen, los cuales son frecuentemente incoherentes. Incluso cosas muy básicas como por qué usamos las mismas expresiones del credo de la iglesia Latina (cuando el árabe sigue el siríaco, como que Cristo vendrá en gran gloria, y el Espíritu Santo ha hablado por los profetas y apóstoles), la respuesta que recibí fue que la uniformidad es unidad. Cuando pregunté por qué reteníamos “creemos” en el Credo, el individuo solo se burló de mí, y me dijo que yo no sabía de lo que estaba hablando. Así mismo, le pregunté por qué, en la Oración Dominical, nos movemos del inglés hierático al contemporáneo mientras vamos de la oración principal a la doxología, y el individuo no entendía por qué esto debía ser un problema. Hay un montón de agujeros que uno puede encontrar simplemente en su lenguaje, como el uso de fragmentos de oraciones como oraciones completas en los himnos. Nuestra liturgia ha estado en ruinas desde que decidimos que el Novus Ordo era la protoliturgia de todas las tradiciones, y se está poniendo exponencialmente peor. El problema es agravado por el hecho que la universidad patriarcal en el Líbano no permite deliberadamente el acceso abierto a los manuscritos, y por eso el siríaco no es tan ampliamente estudiado o traducido como el latín. En resultas, los profesores, estudiosos, liturgistas y obispos pueden decir lo que quieran, y hay muy pocas personas que puedan desafiar su ignorancia y errores. Un ejemplo podrían ser los argumentos acríticos, superficiales y revisionistas que uno encuentra en un blog como “livingmaronite.com”, que hoy parece estar al filo de los años 1960. Ellos son candorosamente inconscientes de cualquier estudio del último medio siglo que desafíe su narrativa».
A todo eso yo, como Católico Romano, solo podía responder: «Suena horriblemente familiar». Quedé impactado al oír sobre toda esta corrupción. Me hizo concluir que la auténtica liturgia Cristiana está amenazada en toda la Cristiandad en la medida que se permita caer bajo la influencia del progresismo liturgico de las instituciones educativas occidentales y, crucialmente, ser tratada como el juguete de cualquier individuo poderoso, sea un papa o un patriarca.
  
Lo que sigue es una carta comparativa entre el Misal maronita de 1908 (que es una reimpresión del de 1596) y el actual misal de 2005. Hay mucho que puede decirse sobre los detalles, pero para nuestros propósitos baste simplemente mirar la enorme diferencia, que es posiblemente más grande que entre el Rito Romano Tridentino y el rito moderno de Pablo VI.
   
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Se puede acceder a un PDF descargable (en inglés) de cuatro páginas en este vínculo de Google drive.
  
Así que, antes que alguien piense que “ir al Este” será una solución, necesitará hacer una tarea a fin de encontrar qué ritos orientales han sido corrompidos por la influencia del Novus Ordo, y cuáles han retenido su tradición íntegra a pesar de la presión y la tentación de Occidente.

EL HOMOSEXUALISTA BERGOGLIO DEFIENDE EL RÉGIMEN HOMOSEXUAL

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  

Francisco Bergoglio cree que las leyes que protegen a la sociedad de los actos homosexuales son “injustas” y que la Iglesia debería trabajar para ponerles fin, dijo a APnews.com el 25 de Enero.
   
«Ella tiene que hacerlo. Tiene que hacer esto», arremetió. «Ser homosexual no es un delito. No es un crimen. “Sí, pero es un pecado”. Bien, pero primero distingamos entre un pecado y un crimen».
   
Tales leyes son comunes en muchas partes del mundo, como África o Medio Oriente, pero Bergoglio cree que los obispos que las apoyan tienen que pasar por un proceso de “conversión” a la perversión.
    
Bergoglio quiere obispos que promuevan la homosexualidad en la Iglesia, también. Él cita selectivamente el Catecismo de 1992, pero ese Catecismo reconoce que los actos homosexuales son de grave depravación, un mal inherente y una abominación que clama venganza al Cielo.
   
La experiencia enseña que la descriminalización de los actos homosexuales es solo un primer paso, al que le sigue la legislación del pseudomatrimonio homosexual, la adopción homosexual, la corrupción homosexual de menores y la ideología homosexual reforzada por un régimen totalitario homosexual con su propia Gaystapo.
   

WOJTYLA SABÍA DE CASOS DE PEDERASTIA EN SU ARCHIDIÓCESIS DE CRACOVIA

ADVERTENCIA: El presente artículo contiene elementos que pueden perturbar a personas susceptibles, por lo que se recomienda encarecidamente la discreción del lector.
  
El periodista neerlandés residente en Polonia Ekke Overbeek publicó el 29 de Diciembre de 2022 evidencia que Juan Pablo II Wojtyła encubrió delitos sexuales cometidos por su clero cuando servía como arzobispo de Cracovia, y ayudó a que estuvieran impunes.
  
Overbeek revisó durante tres años los archivos del antiguo Servicio de Seguridad (en polaco Służba Bezpieczeństwa), la policía secreta de la Polonia comunista, y encontró diez casos bien documentados de abuso por presbíteros bajo la jurisdicción de Wojtyła: «Encontré casos concretos de presbíteros que abusaron de niños en la archidiócesis de Cracovia donde el futuro papa fue arzobispo. Incluso a los perpetradores se les permitía continuar trabajando en otras diócesis. El futuro papa lo sabía, y sin embargo trasladó a estos hombres. Eso condujo a nuevas víctimas», dijo al medio neerlandés Nieuwsuur.
  
Overbeek mencionó que si bien «casi todos los documentos que se han recopilado directamente de Wojtyła fueron destruidos», el otrora arzobispo cracovience es mencionado en los documentos que han sobrevivido, y juntándolos «son piezas de un rompecabezas que forman la imagen de cómo manejó el abuso de menores por sacerdotes».
   
Uno de estos casos, que abordará en su libro Máxima culpa fue el de Józef Loranc. Nacido en 1932 y ordenado sacerdote el 22 de Junio de 1958 por el arzobispo Eugeniusz Baziak, trabajó en las parroquias de Bestwina (1958-1961), Rybna (1961-1963), Dobczyce (Agosto-Septiembre de 1963), Wieliczka (1963-1965), Kobierzyn (1965-1968), y Jeleśnia (Septiembre de 1968-1 de Marzo de 1970). Los informes en el expediente mencionan Loranc no tenía anotaciones de sus anteriores parroquias, donde sirvió particularmente como catequista.
  

Ficha policial de Józef Loranc.
   
El 5 de Marzo de 1970, el jefe del Departamento IV de la SB del Cuartel General Provincial de la Milicia Ciudadana en Cracovia (KWMO) recibió una nota de varias páginas, que contenía una conversación que un empleado de la SB mantuvo en el Comité Poviat del Partido de los Trabajadores Unidos de Polonia en Żywiec. El informe concluía así: «El maestro de religión en el pueblo de Mutne, el vicario parroquial, mientras enseña religión en la capilla parroquial de Jeleśnia, corrompe a los niños y tiene actividades lascivas con niñas menores de edad». Al día siguiente, la policía secreta se moviliza para entrevistar al rector de la escuela parroquial de San Adalberto, quien afirmó «estar totalmente enterado del asunto», porque había hablado con las madres de varios alumnos, y se enteró que Loranc
«mientras enseña religión en la capilla parroquial local, elige a las niñas más lindas de los grados I–VIII [En realidad eran alumnas de los grados I–V, N. del E. polaco] y las sienta en el primer banco y luego, simulando jugar al “escondite” con la niña, cubre a la niña con una sotana o abrigo, pone una pierna en el banco, luego pone el miembro en la boca de una niña determinada, pone las manos de la niña sobre el miembro, las hace jugar con él, frotándolo contra el cuello y la cara de la niña. Esta práctica, como resulta del reconocimiento de ambos Directores de Escuelas, se inició desde el inicio del presente año escolar, prolongándose hasta la actualidad. En ese momento, el p. Loranc ordenó cortinas en las ventanas de la capilla de Mutne, para no ser visto por otras personas cuando “jugaba” con las niñas. El p. Loranc mantenía relaciones lascivas con más de una decena de alumnas de todos los grados, escogidas particularmente por su belleza y pureza».
Los hechos salieron a la luz accidentalmente a fines de Febrero, cuando una de las niñas le contó a un familiar mayor que Loranc las ponía a jugar con algo que se sacaba de los pantalones y se lo ponía en la boca. El comentario llegó a todas las madres de familia del pueblo, quienes fueron a quejarse el 28 de Febrero ante el párroco de Jeleśnia, el P. Félix Jura (1912-2008), el cual las ordenó guardar silencio.
   
El 10 de Marzo de 1970, la KWMO de Cracovia desarrolló un plan de actividades investigativas, acordando que el fiscal, el jefe del departamento de investigación junto con un oficial, un representante de la junta escolar, un psicólogo y un oficial del Departamento IV del Servicio de Seguridad irían a Jeleśnia a entrevistar a las víctimas y sus madres. Sin embargo, solo fueron el fiscal y el psicólogo, y las entrevistas fueron hechas el 12 de Marzo en el Presídium del Consejo Nacional Municipal en Jeleśnia. Las declaraciones fueron grabadas y transcritas, y el fiscal adjunto de la Fiscalía Provincial de Cracovia abrió investigación contra Loranc por corrupción de menores y actos lascivos en presencia de menores de 15 años.
  
Desde el aspecto canónico, el padre Jura recibió a las mujeres y sus hijas en la rectoría parroquial, y si bien las primeras tenían cierta vergüenza en contar los hechos, halló justificadas las denuncias. Al día siguiente, viajó a Łodygowice y le contó al padre Jan Marszałek, decano de Żywiec-Północ, sobre el asunto, y este le ordenó dirigirse inmediatamente a Cracovia. Jura regresó a su parroquia, y confrontó a Loranc: «Cuando le presenté todo el asunto, se echó a llorar y declaró: “Realmente crucé la línea de la decencia”. Vi que estaba mentalmente quebrantado, golpeó su frente con la mano y pronunció las palabras: “¿cómo pudo suceder esto?”», refirió el párroco.
  
El 2 de Marzo, los dos clérigos fueron a la Curia arzobispal de Cracovia. El padre Jura le contó a Wojtyła sobre la conducta de Loranc. El cardenal estaba impactado, y no podía creer que Loranc había llegado hasta ese extremo. Este entró al despacho del cardenal, confirmando el relato. Karol Wojtyła resolvió que Loranc no podía seguir ejerciendo en Jeleśnia, y lo envió a casa de su madre en Łodygowice mientras tomaba una decisión. Poco después, Loranc fue suspendido de su ministerio y enviado al monasterio cisterciense de Mogiła mientras se realizaba la investigación canónica, decisión que le fue notificada por Jan Pietraszko, obispo titular de Torreblanca (Túnez) y auxiliar de Cracovia.
 
En el monasterio de Mogiła, Loranc fue arrestado por la policía secreta el 18 de Marzo. La SB llevó a cabo el operativo luego que un agente con el nombre clave “Ludwik” (¿quizá un monje?) telefoneó al comando central en Nowa Huta diciendo la contraseña: «El libro que me pediste está disponible para recogerlo». En el primer interrogatorio, Loranc reconoció sus crímenes:
«Ni siquiera puedo explicarme cómo pudo haber sucedido lo que hice, pero hoy me arrepiento de lo que hice. Si no recuerdo mal, pudo haber ocurrido unas seis veces en total, y solo en el centro de catequesis de Mutne, cometí actos lascivos con niñas de las clases V y III, no recuerdo si también en la clase IV. Llegaba a las clases de religión en verano con un abrigo de nailon y en invierno con un abrigo de piel o un abrigo de invierno. Cometí actos lascivos con las niñas de tal manera que, para ocultarlo al resto de los niños, cubrí las manos de las niñas con un abrigo, y así me pareció, y hasta estaba convencido, que ninguno de los otros niños presentes en la clase de religión veía lo que estaba haciendo».
Loranc dijo que siempre lo hacía con las mismas chicas, pero las minutas recogen que hubo un punto en que no podía poner en orden sus pensamientos, por lo que no se continuó el interrogatorio.
   
Luego se escuchó a los testigos, y el clérigo fue enviado para observación psiquiátrica al hospital de Kobierzyn y Morawica, cerca de Kielce. Los peritos dijeron que al momento de cometer los delitos tenía «plena capacidad para reconocer la trascendencia de esos hechos y tenía plena capacidad para dirigir su conducta». Un experto psicólogo afirmó que el sacerdote se caracteriza por un «alto nivel intelectual».
  
Loranc fue acusado por corrupción de menores y actos lascivos en presencia de menores de 15 años ante la 4.ª Sala de lo Penal del Tribunal Provincial de Cracovia el 12 de Junio de 1970, y el 10 de Septiembre (la ficha conservada en la Oficina “C” del Ministerio del Interior tiene la fecha 23 de Junio), en una audiencia reservada (ni siquiera se permitió la entrada a los agentes de la SB), fue condenado a una pena de 2 años de prisión y 500 zlosty de multa. En la audiencia, el fiscal describió cómo Loranc iba a buscar a las niñas que le huían sentándose en las últimas bancas, y si seguían resistiéndose, les daba suspenso en la asignatura de religión.
  
Loranc solo cumplió un año de prisión cuando le fue otorgada la libertad condicional a mediados de 1971. Poco después, Wojtyła restableció a Loranc en la parroquia de la Sagrada Familia de Zakopane para ejercer como capellán, restringiéndole el catecismo de niños y jóvenes, y las confesiones. La carta, cuya copia fue interceptada por la policía secreta comunista, va en el siguiente tenor:
  
TRADUCCIÓN
               KAROL CARDENAL WOJTYŁA
ARZOBISPO METROPOLITANO DE CRACOVIA

Cracovia, 27 de Septiembre de 1971
  
L. 3641/71.-
 
+ Querido Padre,
  
En el proceso penal contra el sacerdote, el Tribunal Metropolitano de Cracovia aprovechó que tenía disponible el canon 2223 parte 3 n.º 2 sobre el del derecho de indulto del juez y se abstuvo de dictar sentencia.
  
La falta de medidas punitivas del tribunal eclesiástico no anula el delito ni cancela la culpa. Todo delito debe ser castigado. Por tanto, si en el caso del sacerdote no se impuso la pena, fue por las circunstancias especiales previstas por el legislador eclesiástico en el can. 2223 parte 3 n.º 2. La circunstancia especial que llevó a los jueces del Tribunal Metropolitano de Cracovia a abandonar el castigo fue el veredicto del tribunal estatal, es decir, el castigo del sacerdote por parte de las autoridades seculares.

Teniendo en cuenta todo el comportamiento del sacerdote, que muestra un deseo de corregir el mal y una mejora sincera, considero que el sacerdote vuelva poco a poco a la labor de capellán.

Por lo tanto, el 27 de Septiembre próximo venidero, levantaré la suspensión al sacerdote que le prohibía celebrar la Santa Misa y cumplir las funciones de capellán.

Al mismo tiempo, me comprometo a que el sacerdote permanezca en la parroquia de la Sagrada Familia de Zakopane y ejerza las funciones de capellán que le asigne el cura párroco, no obstante, sin la misión canónica de enseñar catecismo a niños y jóvenes. La jurisdicción para confesar la recibirá en fecha posterior.

P. Józef Loranc

(Fdo.) Karol
Wojtyła sabía que el Código pío-benedictino de Derecho Canónico establece, en el canon 2359, penas severas contra los delitos sexuales cometidos por clérigos, a saber:
§ 1. Clérici in sacris sive sæculáres sive religiósi concubinárii, monitióne inutíliter præmíssa, cogántur ab illícito contubérnio recedére et scándalum reparáre suspensióne a divínis, privatióne frúctuum offícii, benefícii, dignitátis, serváto præscrípto can. 2176-2181 (El clérigo secular o religioso que tenga órdenes sagradas, y sea concubinario, después de ser inútil la admonición que lo obligue a abandonar su relación ilícita y reparar el escándalo, sea suspendido de la función divina y privado del fruto del oficio, beneficio y dignidad, observando lo prescrito en los cánones 2176-2181).
§ 2. Si delíctum admíserint contra sextum decálogi præcéptum cum minóribus infra ætátem sexdécim annórum, vel adultérium, stuprum, bestialitátem, sodomíam, lenocínium, incéstum cum consanguíneis aut affínibus in primo gradu exércuerint, suspendántur, infámes declaréntur, quólibet offício, benefício, dignitáte, múnere, si quod hábeant, privéntur, et in cásibus gravióribus deponántur (Si admite delito contra el sexto precepto del decálogo con menores de menos de diez y seis años, o cometer adulterio, o violación, bestialidad, sodomía, inducción a la prostitución, o incesto con parientes de primer grado de consanguinidad o afinidad, sea suspendido, declarado infame, privado de cualquier oficio, beneficio, dignidad o cargo que tuviere, y en casos más graves, depuesto.
§ 3. Si áliter contra sextum decálogi præcéptum delíquerint, cóngruis pœnis secúndum casus gravitátem coërceántur, non excépta offícii vel benefícii privatióne, máxime si curam animárum gerant (Si se comete cualquier otro delito contra el sexto precepto del decálogo, se impondrá una pena congrua según la gravedad del caso, sin excluir la privación del oficio o beneficio, principalmente si ejerce curato de almas).
Aun así, acogió el parecer del Tribunal Metropolitano de Cracovia, que dispuso en este caso no imponer una pena canónica basándose en canon 2223 § 3, numeral 2.º, que dice:
§3. Si vero lex utátur verbis præceptívis, ordinárie pœna infligénda est; sed consciéntiæ et prudéntiæ júdicis vel Superióris commíttitur: […] 2.º A pœna infligénda abstínere, si reus perfécte fúerit emendátus, et scándalum reparáverit, aut sufficiénter punítus sit vel puniéndus prævideátur pœnis auctoritáte civíli sanctis (Si la ley usa expresiones preceptivas, se infligirá la pena ordinaria; pero se deja a la conciencia y prudencia del juez o del Superior: […] 2.º Abstenerse de infligir la pena si el reo se ha perfectamente enmendado y ha reparado el escándalo, o si ha sido castigado suficientemente o verosímilmente se prevé que será castigado por la autoridad civil).
Vale señalar que en ese tiempo, los casos eran competencia de los obispos diocesanos, y el Santo Oficio asumía competencia solamente en casos de suma gravedad.
 
El teólogo, antropólogo cultural y ex presbítero jesuita Stanisław Obirek, profesor en la Universidad de Varsovia, declaró a Church Militant que la evidencia documental es auténtica, porque son documentos procedentes de los archivos de la policía secreta, conservados actualmente en el Instituto de Memoria Nacional de Polonia en Katowice, y «son mayormente usados como material auténtico para la historia polaca en el período comunista. Este tipo de material, las mismas fuentes, son todavía usadas en la política polaca actual. Nadie rechaza este tipo de evidencia».
   
Obirek dijo que los documentos no fueron tomados en cuenta en el proceso de canonización de Wojtyła, debido al afán con que se llevó el proceso: «Tenían mucho afán para canonizar a Juan Pablo II. Y ahora, ves hechos emergiendo de estos archivos polacos que son muy incriminatorios y pueden, por tanto, realmente arrojar duda sobre su santidad», dijo a Nieuswuur. Ante Church Militant, reiteró lo dicho, y añadió: «El razonamiento de la Iglesia, de los defensores del Papa, se reduce al hecho de que él no podía saberlo. Que se enteró de la gravedad de la situación muy tarde y que primero pensó que era un problema de Estados Unidos. Todos esos argumentos ahora pueden ser desestimados. Ahora sabemos que Wojtyła encubrió activamente delitos de pedofilia cometidos por sacerdotes bajo su jurisdicción. Ese es un nuevo capítulo, un primer paso. Veremos cómo reaccionará la Iglesia».
   
La reacción de la Iglesia Conciliar polaca no se tardó: El presbítero Paweł Rytel-Andrianik, director de Comunicaciones exteriores de la Conferencia Episcopal Polaca dijo inicialmente: «No es mi responsabilidad», y posteriormente, la Conferencia Episcopal publicó un comunicado de siete puntos en defensa de Juan Pablo II, diciendo que era «una moda de los medios minar la autoridad de Juan Pablo II, e incluso cuestionar su santidad, confirmada por el proceso de beatificación y canonización», y citaron en su apología que él había endurecido las penas contra los delitos de abuso de menores en el canon 1395 del código de 1983, y que en el documento “Sacramentórum sanctitátis tutéla” del año 2000 declaró ser este un delito grave. Además, dijeron que él era atacado porque su doctrina en “Redémptor hóminis” y “Veritátis splendor”, como también su “Teología del cuerpo” «no se corresponden a las ideologías contemporáneas que promueven el hedonismo, el relativismo y el nihilismo moral».
  
Pero el documento de la Conferencia Episcopal Polaca solo estuvo centrado en los 27 años de “papado” de Juan Pablo II (1978-2005), sin decir ni una palabra de los años que estuvo en Cracovia (1964-1978). Y aun esos 27 años fueron una mentira, porque es claro que Wojtyła promovió y nombró cardenales a Theodore McCarrick y a Bernard Francis Law (McCarrick a Washington, Law a Boston ); y concedió varios honores al sacerdote pederasta mejicano Marcial Maciel Degollado (fundador de los Legionarios de Cristo y la Asociación Regnum Christi) y al laico peruano Luis Fernando Figari Rodrigo (fundador del Sodalicio de Vida Cristiana).
  
Mientras, el domingo 3 de Diciembre, las diócesis polacas de Bielsko-Żywiec, Koszalin-Kołobrzeg y Pelplin llamaron a las víctimas de Eugeniusz Surgent († 2008), un sacerdote-presbítero de la diócesis de Lubaczów que fue acusado de abuso de menores en todas estas diócesis. «El padre Eugeniusz Surgent abusó sexualmente de niños en parroquias desde la Pequeña Polonia hasta Pomerania Occidental durante varias décadas. Es posible que lo haya hecho, aunque sus crímenes no eran un secreto para los obispos. La SB también sabía de ellos, pero decidió que un clérigo desmoralizado le haría más daño a la Iglesia si se lo dejaba en libertad», escribió al respecto el diario Rzeczpospolita (es de advertir que en los archivos del Instituto de Memoria Nacional, Surgent aparece registrado como colaborador del SB).
   
Eugeniusz Surgent (fotografía de su ficha en la SB).
  
Surgent, cuando estuvo en la cárcel en los años 70, mantuvo correspondencia con Wojtyła pidiéndole que lo perdonara y le restituyese el ministerio clerical. «Por ejemplo, un informe escrito sobre la base de un compañero de celda de este sacerdote, que ya había sido detenido por abuso en ese momento. El compañero de celda describe que el sacerdote le pidió perdón en una carta al obispo Wojtyła, luego de que le prometiera que nunca más volvería a suceder. Pero luego lo hizo de nuevo», relata Overbeek, citando los archivos polacos.
 
Después de una investigación abierta luego que la SB interceptara una carta del obispo Jan Evangelist Nowicki Gąsiorowski, administrador de la parte polaca de la archidiócesis de Leópolis de los Latinos, reprochándole en 1969 su conducta con los monaguillos, Surgent fue arrestado en 1973 por abusar de seis niños en la parroquia de Kiczora (archidiócesis de Cracovia), y condenado a tres años de prisión (de los que cumplió solo la mitad). «Nunca he abrazado ni besado a niñas, solo lo hice con niños. Os pido comprensión, que lo hice en momentos de olvido y no volverá a suceder», dijo Surgent en un interrogatorio. Al salir de la cárcel, siguió con sus labores presbiteriales en Cracovia, entre ellas la catequesis de niños y jóvenes durante los años 80 y 90. En estos espacios, aprovechaba la cercanía con los menores y su relato que había sido alumno de Wojtyła en el seminario de Cracovia en los años 50.
  
«[Surgent] llegó a mí en algún momento del verano de 1979. Entonces yo tenía 11 años, era monaguillo y él nos enseñaba religión. Se jactaba de haber conocido a Juan Pablo II, porque cuando estaba en el seminario, era su tutor. Alguien que conociera al Papa era para nosotros, los niños pequeños en ese momento, casi tan importante como el Papa. Nos invitó a su departamento, prometiéndonos un cuadro con la firma de Juan Pablo», relató un sobreviviente a los periodistas de Rzeczpospolita, añadiendo que una vez allí, el clérigo le exigió un beso en la boca para darle la foto, entre otros actos de carácter sexual. En ese entonces, Surgent ya había sido incardinado en la diócesis de Koszalin-Kołobrzeg, y luego pasó a la de Peplin.
  
Estos episodios demuestran que, contrario a la hagiografía y propaganda institucional de la Iglesia Conciliar y el gobierno de Polonia (que salió a defenderlo en una actitud tan arrodillada como ahora ante la Ucrania de Zelenski), JUAN PABLO II WOJTYŁA FUE, ADEMÁS DE HEREJE Y APÓSTATA, UN ENCUBRIDOR DE PEDERASTAS, INDIGNO DE LAS ESTATUAS Y DE LA “CANONIZACIÓN” QUE LE CONCEDIERON EN VIDA Y DESPUÉS DE MUERTO.
  
Para la redacción de este artículo se tomaron elementos  de TRADITIO, CHURCH MILITANT, NATIONAL CATHOLIC REPORTER, INTERIA y RZECZPOSPOLITA (Polonia)