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lunes, 10 de noviembre de 2025

LA PERSECUCIÓN QUE NO LE INTERESARÁ A PAROLIN NI A KOOVAKAD


La policía de Bangladés detuvo hoy lunes a un hombre acusado de participar en un atentado con bombas molotov fuera de la catedral de Santa María en la capital Daca (Bangladés) el 7 de Noviembre y cerca de la Escuela y Universidad San José al día siguiente, sin causar lesionados o víctimas fatales pero sí reavivó el temor entre la comunidad católica, que totaliza poco más de 400.000 fieles en un país de 172 millones de habitantes (donde el 91% de la población es musulmana suní).

Según informa el diario Business Standard de Daca, el sospechoso, de 28 años, fue identificado como un presunto miembro de la Liga Estudiantil de Bangladés, el ala juvenil de la Liga Popular de Bangladés, el partido de la exprimera ministra Sheikh Hasina (derrocada en Agosto de 2024) y declarado ilegal el 10 de Mayo en virtud de la Ley Antiterrorista del 2009 (irónicamente, aprobada por ese mismo partido), que anunció una protesta para el próximo 13 de Noviembre.
  
Los incidentes, ocurridos dos días después del comienzo de la campaña para las elecciones generales del próximo Febrero, siguieron a uno similar en la iglesia del Santo Rosario el pasado 8 de Octubre donde dos hombres arrojaron un cóctel molotov, sin causar heridos ni daños.
   

La policía del estado de Madhya Pradesh (India) asedió el Seminario menor de San José (diócesis de Gwalior) el 5 de Noviembre, después que un artículo del diario hindú Dainik Bhaskar alegara que en él se admitían jóvenes pobres de las tribus indígenas locales, proveyéndoles educación y luego los convertían al catolicismo para ser sacerdotes, informó UCANews.
   
Los agentes catearon el seminario por cinco horas e interrogó a todos los 23 estudiantes, antes de retirarse luego que el presbítero Harshal Ammaparambil, rector del seminario le declaró que la institución solo admite católicos, presentándoles como evidencia documentos como cartas de consentimiento parental, certificados de bautismo, recomendaciones parroquiales y papeles de propiedad. Ammaparambil calificó de “totalmente falsas” las declaraciones del diario, y anunció que tomará acciones legales contra el mismo.
   
Los activistas derechistas alineados al gobernante Partido Popular Hindú (BJP) han estado atacando crecientemente a los cristianos bajo las leyes anticonversión vigentes en doce estados (entre ellos el propio Madhya Pradesh, donde solo el 0,72% de sus 72 millones de habitantes es cristiano mientras que el 80% de la población es hindú), con noticias falsas, hostigamientos y ataques, frente a los cuales las autoridades no muestran la misma rapidez y contundencia en las investigaciones, declaró Daniel John, un líder local de Bhopal.

martes, 9 de septiembre de 2025

PRÉVOST: «LAS DIFERENCIAS DE CREDO NO DIVIDEN» 


Hoy 9 de Septiembre, León XIV Riggitano-Prévost envió un mensaje a la Conferencia sobre el Diálogo y la Armonía Interreligiosa organizada por la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal de Bangladés en la Institución Agrícola de Bangladés en la ciudad capital Daca, mensaje leído por su prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso el cardenal siromalabar Mar George Koovakad:
Me complace enviar un saludo de amistad a los participantes en el encuentro interreligioso en Bangladés. Sobre todo, les deseo la paz que solo puede venir de Dios: una paz que es «desarmada y desarmante, humilde y perseverante», y que «siempre busca la caridad, que siempre busca estar cerca, sobre todo, de los que sufren» (Primera bendición “Urbi et Orbi”, 8 de mayo de 2025).
   
Felicito a los organizadores de este encuentro por elegir el tema “Promover una cultura de armonía entre hermanos y hermanas”. De hecho, este tema refleja el espíritu de apertura fraternal que las personas de buena voluntad buscan fomentar con miembros de otras tradiciones religiosas. Surge, además, de la convicción de que nuestra comunidad humana es verdaderamente una, en origen y en destino bajo Dios (cf. Concilio Vaticano II, Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, Nostra Ætáte, 28 de octubre de 1965, 1). Todos somos sus hijos y, por lo tanto, hermanos y hermanas. Como una sola familia, compartimos la oportunidad y la responsabilidad de seguir cultivando una cultura de armonía y paz.

En este sentido, podemos hablar con acierto de la «cultura» en dos sentidos. La cultura puede significar el rico patrimonio de artes, ideas e instituciones sociales que caracterizan a cada pueblo. Al mismo tiempo, la cultura puede entenderse como un entorno propicio que sustenta el crecimiento. Así como un ecosistema sano permite que diversas plantas prosperen juntas, una cultura social sana permite que diversas comunidades prosperen en armonía. Esta cultura debe cultivarse con esmero. Requiere la luz del sol de la verdad, el agua de la caridad y el suelo de la libertad y la justicia. Sabemos, por momentos dolorosos de la historia, que cuando se descuida la cultura de la armonía, la maleza puede sofocar la paz. Las sospechas se arraigan; los estereotipos se consolidan; los extremistas explotan los miedos para sembrar la división. Juntos, como compañeros en el diálogo interreligioso, somos como jardineros que cuidan este campo de la fraternidad, ayudando a mantener fértil el diálogo y a eliminar las malas hierbas del prejuicio.

De hecho, esta misma ocasión que comparten hoy es un hermoso testimonio. Afirma que las diferencias de credo o de origen no tienen por qué dividirnos. Al contrario, al encontrarnos en la amistad y el diálogo, nos mantenemos unidos contra las fuerzas de división, odio y violencia que con demasiada frecuencia han asolado a la humanidad. Donde otros han sembrado la desconfianza, nosotros elegimos la confianza», aseguró el Papa. «Donde otros podrían fomentar el miedo, nosotros nos esforzamos por comprender; donde otros ven las diferencias como barreras, nosotros las reconocemos como vías de enriquecimiento mutuo (cf. Francisco, Encuentro Ecuménico e Interreligioso por la Paz, 1 de diciembre de 2017).

En verdad, construir una cultura de armonía significa compartir no solo ideas, sino también experiencias concretas. Como nos recuerda Santiago, «la religión pura y sin mácula ante Dios… es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones» (Stgo. 1, 27). Desde esta perspectiva, podemos decir que una auténtica muestra de amistad interreligiosa es nuestra disposición a permanecer unidos al servicio de los más vulnerables de la sociedad. Bangladesh ya ha presenciado ejemplos inspiradores de esta unidad en los últimos años, cuando personas de diferentes credos se unieron en solidaridad y oración en tiempos de desastres naturales o tragedias. Tales gestos tienden puentes —entre credos, entre la teoría y la práctica, entre comunidades— para que todos los bangladesíes, y de hecho toda la humanidad, puedan pasar de la sospecha a la confianza, del aislamiento a la colaboración. También fortalecen la resiliencia de las comunidades frente a las voces que dividen. Cooperar en toda buena obra es un antídoto sumamente eficaz contra las fuerzas que nos arrastran a la hostilidad y la agresión. Cuando nuestro diálogo se vive en acciones, resuena un mensaje poderoso: que la paz, no el conflicto, es nuestro sueño más preciado, y que construir esta paz es una tarea que emprendemos juntos.

Con estos sentimientos, deseo reafirmar el compromiso de la Iglesia Católica de recorrer este camino junto a ustedes. A veces, los malentendidos o las heridas del pasado pueden frenar nuestros pasos. Sin embargo, animémonos mutuamente a perseverar. Cada conversación en grupo, cada proyecto de servicio conjunto o comida compartida, cada cortesía mostrada a un vecino de otra religión: son los pilares de lo que San Juan Pablo II llamó «una civilización del amor» (Mensaje para la Celebración de la XXXIV Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2001).

Les aseguro mi amor fraternal y mis oraciones. Que el Altísimo bendiga a cada uno de ustedes, a sus familias y comunidades. Que bendiga a su país con una armonía y una paz cada vez más profundas. Y que bendiga a nuestro mundo, que necesita con tanta urgencia la luz de la fraternidad.

Desde el Vaticano, 28 de agosto de 2025

León PP. XIV
De cinco citas en total, solo hubo una de la Sagrada Escritura, y esta mutilada: Santiago I, 27, cuyo texto completo dice: «La religión pura y sin mácula delante de Dios Padre es ésta: Visitar, o socorrer, a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y preservarse de la corrupción de este siglo» (Versión de Mons. Félix Torres Amat).

Para «preservarse de la corrupción de este siglo», es necesario profesar la Fe Católica y adherir a sus principios y reglas, so pena de que las buenas obras, como «visitar a los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones», no tengan mérito sobrenatural (como la fe sin obras es muerta, las obras sin fe no justifican). Lo contrario es indiferentismo, como señalara el Papa León XII Della Gegna:
«Existe una secta, que ciertamente no os es desconocida, la cual mal disfrazada bajo el título de filosofía ha resucitado de sus cenizas las dispersas falanges de casi todos los errores. Esta secta adornada en su exterior con las engañosas apariencias de piedad y liberalidad, hace profesión del tolerantismo (que así lo llaman), o sea el indiferentismo y extendiendo este sistema no solo a los negocios civiles, que no son de nuestro intento, sino aun a los de la religión, enseñan que Dios ha concedido a todo hombre una entera libertad, de modo que puede cada uno sin perjuicio de su salvación abrazar la secta o dictamen que más halaga a sus privadas opiniones. Contra la impiedad de estos ilusos he aquí como nos amonesta el apóstol San Pablo: “Pero os encargo, hermanos míos, que no perdáis de vista y evitéis con cuidado a los que excitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido: pues esta especie de hombres no sirven a Jesucristo nuestro Señor, sino que son esclavos de sus apetitos, y seducen las almas con sencillas blandas y halagüeñas palabras” (Epístola a los Romanos, cap. XVI).
   
No es nuevo por cierto semejante error; pero nuevamente se ha desencadenado con más audacia que nunca contra la estabilidad y pureza de la Fe Católica. Ya nos indica Eusebio con referencia a Rodón (Historia Eclesiástica, libro V), que esta loca idea se había propagado en su tiempo por un cierto Apeles hereje del segundo siglo, quien sostenía no ser preciso profundizar enteramente la fe; sino que cada uno debía mantenerse firme en las opiniones que una vez hubiese adoptado. Afirmaba igualmente que se salvarían los que hubiesen puesto su confianza en Jesucristo siempre que la muerte les sorprendiese en el ejercicio de las buenas obras. También Retorio, según San Agustín, pretendía inconsideradamente que todos los herejes caminaban por buena senda y defendían verdades: “Aserción tan absurda (añade el Santo Padre), que me parece increíble” (De los herejes, n. 72). Y este sistema de indiferentismo ha tomado tanto cuerpo y se ha difundido en tal manera, que ya sostiene impudentemente que no solo caminan por la recta senda todas las sectas separadas de la Iglesia Católica, que únicamente de boca, por base y fundamento admiten la Revelación; sino aun todas las sociedades que desechando la Revelación divina profesan el puro deísmo, cuando no el puro naturalismo. No hay cosa más absurda en verdad; y con razón juzgó San Agustín que el sistema de Retorio era el del indiferentismo. Aquel heresiarca se contenía sin embargo dentro de ciertos límites. Mas una tolerancia que se extiende hasta el deísmo y el naturalismo, y que hasta por herejes antiguos fue desechada; ¿podría jamás ser admitida por un hombre razonable? Con todo (¡oh tiempos!, ¡oh falaz filosofía!), nuestros pretendidos filósofos la aprueban, la defienden, la vociferan» (Encíclica “Ubi Primum”, 3 de Mayo de 1824).

Riggitano-Prévost silenció ante su auditorio inmediato, mayormente musulmán (si bien la 15.ª Enmienda constitucional de 2011 removió la «Confianza y fe absoluta en el Todopoderoso Alá» como principio fundamental de la política estatal en el artículo 8 de la Constitución del 16 de Septiembre de 1972, el preámbulo de la misma comienza con el íncipit de la sura 1 del Corán: «En el nombre de Alá, el Clemente, el Misericordioso», y el artículo 2A ídem establece al islam como la religión oficial del Estado, la cual según los resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda de 2022, es profesada por el 91,04% de la población) la paternidad de Dios (aun cuando está escrito que de Él desciende toda paternidad en el Cielo y en la tierra, y en esta última edad del mundo se manifestó por medio de su Hijo, Jesucristo el Señor), y ante su auditorio remoto (el resto del mundo) el deber de preservarse de la corrupción del mundo, tanto de la inmoralidad como de la apostasía. Y no podía hacerlo de otra manera, vista la conducta que él mismo encarna como séptimo líder de la Apóstata Secta Sinodal deuterovaticana de la Nueva Era: promoviendo el secularismo, el ecologismo y el indiferentismo religioso, amén de designar personas inmorales en distintos cargos (el más reciente, la “curadora artística” pornófila Cristiana Perrella –cercana al cardenal pro-homosexual José Tolentino Calaça de Mendonça– como presidenta de la Pontificia Academia de Bellas Artes).

Para acabar, un poema:
«No divide la diferencia de credo»,
Si la Verdad es puesta a un lado.
Pero mientras, tal mentira sabemos
Que propaga inadvertidamente el caos.

domingo, 17 de noviembre de 2024

PIDEN QUE EL DOMINGO DE PASCUA SEA FESTIVO EN BANGLADÉS

Noticia tomada de ACTUALITÉS FSSPX.
    

La Iglesia católica quiere aprovechar la nueva situación política creada por la revolución de agosto de 2024 para conseguir que la fiesta de Pascua se convierta en un día feriado en Bangladés. Un objetivo ambicioso, dado que el catolicismo solo representa una minoría simbólica y frágil en esta región del golfo de Bengala.
    
Si es cierto que la fortuna favorece a los audaces, no sería de extrañar que los católicos de Bangladés ganaran el caso. En un país donde el catolicismo solo representa el 0,3% de los 160 millones de habitantes –es decir, prácticamente nada–, pedir que el domingo de Pascua sea declarado un día feriado requiere una buena dosis de audacia rayana en la osadía.
    
Pero eso es exactamente lo que acaba de hacer el presidente de la Conferencia Episcopal del país, al enviar –en nombre de todas las confesiones cristianas– una carta a Muhammad Yunus, el hombre que preside actualmente el gobierno provisional que trata de estabilizar un Bangladesh sumido en la incertidumbre desde el derrocamiento de la «Begum [princesa] de Hierro», Seikh Hasina, en agosto de 2024.
    
«El día en que celebramos el triunfo de Nuestro Señor Jesucristo sobre el pecado y la muerte es una de las celebraciones más significativas del cristianismo», explica Monseñor Bejoy Nicephorus D’Cruze OMI en su carta, difundida por la agencia de noticias Fides.
    
El prelado lamenta que «este día de vital importancia (no) sea considerado festivo en el país, a pesar de las reiteradas peticiones a los gobiernos anteriores. Como resultado, muchos católicos no pueden asistir a los servicios religiosos ni a la santa misa, desobedeciendo así sus obligaciones religiosas sin poder saciar su sed espiritual».
   
Por ello, el líder de la Iglesia de Bangladés pide a las autoridades «tener la oportunidad, como las demás religiones de nuestro país, de celebrar esta significativa y solemne fiesta».
   
«Aunque la población cristiana es reducida, formamos parte integrante del país y contribuimos de forma significativa a las iniciativas de desarrollo a través de nuestros servicios comunitarios, sobre todo en los ámbitos de la educación, la salud, la lucha contra la pobreza y otros programas de desarrollo».
    
Para la Iglesia católica, la situación parece favorable, ya que, por una parte, el gobierno nombrado ad ínterim –y financiado en parte por la ayuda occidental condicionada a la pacificación del país– intenta dar la imagen de un país protector de las minorías que viven dentro de un islam omnipresente.
   
Por otra parte, la Iglesia tiene en el país una influencia inversamente proporcional al número de fieles que reclama, aportando una notable contribución en los ámbitos de la salud, la educación y el apoyo a los más desfavorecidos.
   
«Apreciamos las iniciativas de reforma de su gobierno», concluye D’Cruze, que pide oficialmente al gobierno «que considere declarar festivo el domingo de Pascua para que la comunidad cristiana pueda aprovechar y celebrar sus importantes rituales». La pelota está ahora en la cancha de Muhammad Yunus.

domingo, 28 de abril de 2024

BANGLADÉS: PRESIONES HACIA UNA LEY ANTIBLASFEMIA

Noticia tomada de ACTUALITÉS FSSPX.
   
Edificio del Parlamento Nacional (Daca, Bangladés)
  
El caso que encendió la pólvora se remonta a Noviembre de 2023 y se refiere a un joven musulmán de veinte años, Selim Khan. Víctima de declaraciones imprudentes en las redes sociales, el acusado está acusado de haber atacado la reputación del fundador del Islam en Facebook. Los jueces piden ahora la introducción de la pena de muerte para castigar el delito de “blasfemia contra el Islam”. Una primicia.

En virtud de la Ley de ciberseguridad, Selim Khan se enfrenta a dos años de prisión y a una multa de más de 500 euros: una pena que puede parecer bastante modesta teniendo en cuenta lo que está sucediendo en Pakistán. Pero los dos magistrados que llevan su caso no lo ven así, y ahí es donde la historia se complica para el joven musulmán.

El 12 de Marzo de 2024, durante la audiencia, Selim Khan se enfrentó a Rezaul Hasan y Fahmida Quader. Refiriéndose a varios versículos bastante explícitos del Corán, los dos jueces pidieron al Parlamento que introdujera la pena de muerte para los delitos de “blasfemia contra el Islam”.

Es la primera vez en la historia de un país que adquirió su independencia tras su partición de Pakistán en 1971, que los magistrados han iniciado procedimientos con el objetivo de castigar del modo más severo los delitos contra la religión de Mahoma.

Contactados por los medios de comunicación, los dirigentes católicos (la Iglesia representa menos del 0,5% de una población musulmana en un 90%, es decir, 400.000 fieles repartidos en dos archidiócesis) se negaron a comentar sobre la iniciativa de los jueces de Selim Khan, considerando que el tema es "sensible" y “arriesgado” para la minoría cristiana.

El debate sobre el crimen de “blasfemia contra el Islam” debe situarse en un resurgimiento del activismo islámico: desde hace más de diez años, una cincuentena de personas ateas o pertenecientes a minorías religiosas han sido brutalmente asesinadas en el país.

Manteniendo a su país con mano de hierro durante quince años, la Primera Ministra Sheikh Hasina Wazed –que comenzó su quinto mandato el pasado mes de Enero a la edad de setenta y seis años–, aunque es de fe musulmana, se niega a permitir que la religión interfiera en la esfera política, atrayendo la ira de fundamentalistas. Como tal, es apreciada por la comunidad católica, que ve en ella una salvaguardia contra los excesos del Islam radical.

Conocida por haber impulsado la economía y fortalecido el sector textil, la hija del padre fundador del país Sheikh Mujibur Rahman es criticada por los medios occidentales por haber encerrado a su país y a sus 170 millones de habitantes en un régimen cada vez más autoritario: el principal partido islamista de oposición (Congreso islámico de Bangladés) tiene regularmente prohibido participar en las elecciones debido a sus estatutos, que contravienen la Constitución secular del país. Pero la libertad de los cristianos quizás tenga este precio.

Sin embargo, dentro de cinco años, al final del que podría ser su último mandato –Sheikh Hasina cumplirá ochenta y un años–, ¿podrá la Primera Ministra de Bangladesh entregar las riendas a uno de sus hijos como ella quiere? Nada es menos seguro, porque los herederos de la Dama de Hierro están lejos de beneficiarse del aura de su madre y las minorías religiosas temen lo peor.

Selim Khan puede estar tranquilo: por su parte, sólo debería recibir una sentencia relativamente benigna, porque es poco probable que la pena de muerte para los blasfemos se promulgue bajo el reinado de Sheikh Hasina. Pero el futuro es una ecuación con muchas incógnitas para quienes se niegan a abrazar la fe de Mahoma.