Mostrando entradas con la etiqueta Desagravio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desagravio. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de julio de 2026

LA CUARENTENA DE SAN LUIS

La Cuarentena de San Luis fue iniciada en Roma por el Papa Gregorio XVI y reintroducida por el Venerable León Dupont y la labor de Sor María de San Pedro y la Orden Carmelita, que en su día se estableció en Tours (Francia) A continuación, se presenta una breve historia de los comienzos de esta poderosa obra contra la blasfemia y la necesidad de reparación que dio origen a la Cuarentena de San Luis y la oración de la Flecha Dorada.
  
Inicialmente, la labor de reparación comenzó en 1819, a cargo del padre René François Soyer, entonces vicario general de Poitiers, quien posteriormente se convirtió en obispo de Luzón de la Vandea. Al primer título, «Llamamiento al pueblo de Francia», se añadió un segundo: «Reparación, inspirada para aplacar la ira de Dios». En él se afirmaba abiertamente que la blasfemia atraía la ira divina sobre Francia; para evitarla, se especificaban oraciones y súplicas similares a las propuestas por Sor María San Pedro. «Sorprendida», continúa esta última, «nuestra buena madre dijo, sonriendo: “Bueno, hermana, si no te conociera, pensaría que eres una hechicera”. Le respondí: “Madre, estoy segura de que los santos ángeles han revelado esto; pues recordé haberlos invocado antes de ir a la oficina de nuestra Madre; sin duda fueron ellos quienes hicieron que este libro fuera sacado de la biblioteca en el momento oportuno”».
  
La madre priora solicitó más información sobre el tema y escribió al padre Soyer pidiéndole una explicación. El prelado respondió que él mismo había publicado el “Llamamiento” a petición de una carmelita de Poitiers llamada Sor Adelaida, un alma predilecta con quien el Señor había mantenido una comunicación muy íntima. «Esa admirable carmelita», dijo, «era el alma más mortificada, más humilde y más santa que jamás he conocido. Sería de gran ayuda para la edificación de los miembros de su orden que se escribiera su vida». La Madre Adelaida falleció el 31 de julio de ese mismo año, 1843; y apenas veintiséis días después de su muerte, Sor María de San Pedro, religiosa de la misma orden, se sintió inspirada a exigir la obra de reparación por la blasfemia, como si Dios hubiera esperado la muerte de un profeta antes de suscitar a otro.
   
Otro suceso extraordinario tuvo lugar el mismo día, 26 de agosto. Un piadoso caballero había distribuido entre varias comunidades de Tours una oración en honor del Santo Nombre de Dios, para obtener, por intercesión de San Luis, rey de Francia, la dispersión de los enemigos de ese divino Nombre. Esta oración se había rezado antes de la fiesta de San Luis, y lo que fue aún más admirable en los designios de la Divina Providencia, fue que las oraciones circularon entre todas las casas religiosas de la ciudad, como se supo después, siendo las carmelitas las únicas olvidadas. Al día siguiente, el Señor comunicó a los más indignos de sus siervos el fruto de las oraciones de estas santas almas.
   
El piadoso caballero en cuestión no es otro que el señor León Dupont, el santo de Tours. Mantenía una relación muy cordial con los carmelitas, y este suceso, como es de suponer, no hizo sino fortalecer aún más los lazos de amistad que los unían. Durante años había ardido en fervor por la reparación de la blasfemia y, como consecuencia natural, con gran devoción a San Luis, rey de Francia. Este ferviente cristiano, según relata la hermana, recibió con gran alegría la fórmula de oraciones conocida como la “Cuarentena de San Luis”, que llegó a Tours por correo, de donde se sabía, a principios de julio de 1843. La señora Deshayes, religiosa del Sagrado Corazón, considerada una de las fundadoras de la Institución, fue la primera en recibir treinta copias; le dio una al señor León Dupont, quien no tardó en mandar imprimir más. La oración era en honor del Santo Nombre de Dios y en reparación por la blasfemia. En la copia distribuida entre los fieles, figuraba lo siguiente:
   
Desde el 16 de julio hasta el 25 de agosto, ambos inclusive, se invita a los fieles a unirse en oración por las necesidades de la Iglesia y del Estado. «¡Que tu Nombre, Señor, sea conocido y bendecido en todo tiempo y en todo lugar!».
  
Esta oración se había recitado durante los cuarenta días prescritos en todas las comunidades de la ciudad. Pero lo más sorprendente fue que, a pesar de la estrecha relación entre León Dupont y los carmelitas (además de que la cuarentena parecía estar bajo la protección de Nuestra Señora del Monte Carmelo), la madre priora y sus hijas, como señaló la hermana, desconocían por completo el suceso. Al día siguiente de la fiesta de San Luis, el 26 de agosto, inmediatamente después del último día de la cuarentena, la piadosa hermana recibió la comunicación divina de la que hemos hablado. Resulta impactante la coincidencia, así como la afinidad entre las palabras de la cuarentena: «Que tu Nombre sea conocido y bendito», y las de la «Flecha de Oro» inspirada a Sor María de San Pedro ese mismo día: «Que el santo Nombre de Dios sea alabado y bendito por siempre».
  
León Dupont, en particular, le concedió tanta importancia a esto, pues entonces estaba preocupado por la idea de la reparación por la blasfemia. Naturalmente, concluyó que las oraciones, ofrecidas en 1843 por un gran número de almas santas, habían sido escuchadas. «Si la fe no nos obliga», dijo, «al menos nos permite creer que Dios ha escuchado nuestras oraciones, según su promesa: “Donde muchos se unen en mi nombre, allí estoy yo en medio”».
   
Tan solo un año después de las revelaciones hechas a la venerable hermana, nos enteramos de la misteriosa coincidencia entre las oraciones de la cuarentena y la invocación que le dictó Nuestro Señor. Parecía como si el Cielo hubiera escuchado la súplica de la tierra y hubiera sembrado las semillas de la Reparación, que pronto brotarían y florecerían.
   
Desde el punto de vista general, parece que este año fue predestinado por la Divina Providencia para la obra de reparación. Fue el 8 de agosto de 1843 cuando el Papa Gregorio XVI promulgó un breve para establecer una piadosa cofradía bajo el patrocinio de San Luis, rey de Francia, para la reparación de la blasfemia contra el Santo Nombre de Dios:
«Encontramos que en esa misma época, un jesuita trabajó durante algún tiempo en vano en una pequeña aldea rural de la diócesis de Nantes, cuyos habitantes eran extrañamente adictos a la blasfemia. Pero después de que su obispo aprobara una asociación en reparación por la blasfemia, a la que se adjuntaba una indulgencia de cuarenta días, obtuvo los frutos más saludables y abundantes». 
Estos acontecimientos tuvieron el efecto de hacer que las superioras de Sor María de San Pedro suavizaran un poco su severidad hacia ella.
   
La asociación romana a la que aquí se alude es la establecida por decreto de Gregorio XVI el 8 de agosto de 1843. Su sede se encontraba en Roma, bajo la invocación de Pedro Caravitay y bajo la protección de San Luis, rey de Francia. Cada miembro se comprometía a no proferir jamás una blasfemia ni una imprecación. Quienes ostentaban autoridad debían procurar animar a sus dependientes a evitar este odioso pecado. Si no podían impedir su comisión, debían, al menos, ofrecer una invocación de alabanza, como «¡Alabado sea Dios!», «¡Bendito sea su Santo Nombre!», etc. Esta asociación recitaba diariamente el Padrenuestro y el Ave María por la conversión de los blasfemos. Su Santidad concedió numerosos favores espirituales, en particular una indulgencia plenaria mensual, en cualquier día a elección, siempre que se cumplieran las condiciones habituales; y, en el momento de la muerte, otra indulgencia plenaria al invocar el Santo Nombre de Jesús; además, se le concedieron muchas otras indulgencias especiales.

Una asociación para la reparación de la blasfemia no era una institución nueva en la Iglesia; así vemos que Sor María San Pedro se sintió muy consolada al saber de la existencia de una asociación similar en Roma, y ​​con razón dedujo de ello que las comunicaciones que recibió sobre el tema eran de origen divino. Sin embargo, dado que se trataba de reparar y erradicar este mal, propio de nuestros tiempos, que se propagaba con alarmante rapidez, la reparación por la blasfemia, único objetivo propuesto por la asociación de Roma, no bastaba para la de Francia, donde era necesario añadir la reparación por la profanación del domingo.
   
Esta cuarentena de oración desempeñó un papel fundamental en la vida del Sr. Dupont, quien la consideraba la piedra angular de su labor de reparación. Por lo tanto, conviene mencionarla brevemente. La fórmula de oraciones fue enviada a principios de julio de 1843 a la Sra. Deshayes, tercera fundadora del Sagrado Corazón, que residía entonces en Tours. Varias copias llegaron por correo, y nadie supo jamás de dónde procedían. Su objetivo era la glorificación del Santo Nombre de Dios y la reparación por la blasfemia. Los folletos distribuidos a los fieles llevaban impresa una pequeña cruz rodeada por una gran corona de espinas, con el lema: «Levántese Dios, y sean dispersos sus enemigos». A continuación, escrito en líneas separadas, se leía: «Unión de oraciones del 16 de julio al 25 de agosto, ambos inclusive, por las necesidades de la Iglesia y del Estado. Se ruega repetir tres veces el Padrenuestro, el Ave María y el Gloria al Padre».
  
San Miguel y todos los santos ángeles, rogad y luchad por nosotros.
San Pedro y todos los apóstoles, interceded por nosotros,
San Ignacio, Santa Teresa y todos los habitantes de la Jerusalén celestial, rogad por nosotros.
 
Aspiración durante el día: Que tu Nombre, Señor, sea conocido y bendito en todo tiempo y en todo lugar. Santísima María, reina sobre nosotros, tú y tu Divino Hijo. Amén.

De “La vida de Sor María de San Pedro” y “Venerable León Dupont: El santo de Tours”.

CUARENTENA DE SAN LUIS (Del 16 de julio al 25 de agosto).
  
Levántese Dios, y sean dispersados sus enemigos (Tres Padrenuestros, Ave Marías y Gloria Patri).
  
San Miguel y todos los santos ángeles, rogad y luchad por nosotros.
San Pedro y todos los santos apóstoles, interceded por nosotros.
San Martín de Tours, ruega por nosotros.
San Luis, rey de Francia, ruega por nosotros.
San Ignacio, Santa Teresa y todos los habitantes de la Jerusalén celestial, rogad por nosotros.
  
Aspiración:
Que tu Nombre, Señor, sea conocido y bendecido en todo tiempo y lugar. Santísima María, reina sobre nosotros, tú y tu Divino Hijo. Amén.

viernes, 12 de junio de 2026

CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


LATÍN
Dómine Jesu, Redémptor noster amantíssime et Sacérdos in ætérnum, nos súpplices tuos, quos appelláre amícos et sacerdótii tui partícipes fácere dignátus es, propítius réspice. Tui sumus; tui perpétuo esse vólumus: ídeo Sacratíssimo Cordi tuo, quod tánquam únicum salútis perfúgium laboránti humáno géneri ostendísti, dedicámus nos hódie totos et addícimus.
  
Tu, qui sacerdótibus, Cordis tui cultóribus, úberes divíni ministérii fructus promisísti, fac nos, quǽsumus, idóneos in vínea tua operários, vere húmiles et mites, spíritu devotiónis et patiéntiæ plenos, ita flagrántes amóre tui, ut eúmdem charitátis ignem in ánimis fidélium excitáre et fóvere non cessémus. Nostra ígitur corda incéndio tui Cordis ínnova, ut jam nihil áliud studeámus, quam tuam promovére glóriam et ánimas tibi lucrári, quas pretióso Sánguine redemísti.
   
Miserére, Pastor bone, præsértim sacerdótum, Fratrum nostrórum, si qui ambulántes in vanitáte sensus sui, te et diléctam Sponsam tuam, Ecclésiam, lacrimábili defectióne constritárunt. Concéde nobis ad tuum compléxum eos redúcere, aut certe ipsórum expiáre delícta, resarcíre damna, et dolórem, quo te affíciunt, amóris nostri consolatione minuere. Sine, dénique, te quísque nostrum exóret his Augustíni verbis: O dulcis Jesu, vivas tu in me et concaléscat spíritu meo vivus carbo amóris tui, et crescat in ignem perféctum, abscónditis ánimæ meæ; in die consummatiónis meæ consummátus invéniar apud te, qui cum Patre et Spíritu Sancto, vivis et regnas Deus et in sǽcula sæculórum. Amen.
  
TRADUCCIÓN
Señor Jesús, amantísimo Redentor nuestro y eterno Sacerdote, os suplicamos miréis propicio a nosotros, a quienes os dignásteis llamar vuestros amigos y hacer partícipes de vuestro sacerdocio. Vuestros somos, y queremos ser vuestros para siempre: por eso, hoy nos entregamos y nos consagramos totalmente a vuestro santísimo Corazón, que has mostrado a la humanidad enferma como su único refugio de salvación.
   
Vos que habéis prometido a los sacerdotes consagrados a vuestro Corazón que bendeciréis su divino ministerio con abundantes frutos, hacednos, os rogamos, obreros dignos de cultivar vuestra viña, verdaderamente humildes y mansos, llenos del espíritu de devoción y paciencia, ardiendo de amor por Vos para que nunca dejen de encender y avivar en las almas de los fieles esa misma llama de caridad. Que nuestros corazones sean renovados, pues, por el fuego encendido por vuestro Corazón, para que nuestros esfuerzos no tengan otro fin que promover vuestra gloria y ganar para Vos las almas que has redimido con vuestra preciosa Sangre.
   
Tened piedad, ¡oh buen Pastor!, especialmente de aquellos sacerdotes, hermanos nuestros, que, guiados por la vanidad de sus pensamientos, os han afligido a Vos y a vuestra amada Esposa, la Iglesia, con una deplorable deserción. Concedednos la gracia de traerlos de vuelta a vuestro abrazo, o al menos de expiar sus pecados, de compensar sus desastrosas consecuencias y de aliviar, con el consuelo de nuestro amor, el dolor que la causan. Finalmente, permitidnos dirigiros esta oración de San Agustín: «Oh dulce Jesús, vivid en mí, y que vuestro amor, como un carbón ardiente, caliente mi espíritu y logre encenderlo por completo; que arda sin cesar en el altar de mi corazón y me consuma hasta la médula de mis huesos, hasta lo más profundo de mi alma, para que, el día de la consumación de mi vida, me encuentre perfeccionado en virtud ante Vos que, siendo Dios, con el Padre y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos». Amén.
 
Oración recomendada por San Pío X el 17 de Agosto de 1908. Mediante decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 24 de Octubre de 1935, el Papa Pío XI concedió 3 años de Indulgencia por esta oración, y 7 años al rezarla durante un mes. Indulgencia Plenaria, con las condiciones acostumbradas, al final de los ejercicios espirituales.

domingo, 1 de febrero de 2026

RECHAZO A DECLARACIONES DE PETRO


Desde esta tribuna, adherimos a esta declaración.
   
D. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R
1 de Febrero de 2026 (Año “Combate por la Cruz”).
Domingo de Septuagésima. Fiesta de San Ignacio de Antioquía, Obispo y Mártir de la Fe; de Santa Brígida de Kildare, Virgen, abadesa y co-patrona de Irlanda; y de Santa Viridiana de Castelfiorentino, anacoreta. Nacimiento del Beato Amadeo IX “El Feliz”, duque de Saboya; y de sor Ignacia del Espíritu Santo Yuco, fundadora de las Religiosas de la Virgen María. Tránsito del rey Ramiro I “Vara de justicia” de Asturias; y del Papa Alejandro VIII Ottoboni. Fundación de la Villa de Todos los Santos de Calabozo (Venezuela); del Club Atlético Patronato de la Juventud Católica (Paraná, Argentina). Establecimiento de la Junta Nacional de la Vieja Guardia.

jueves, 13 de noviembre de 2025

DOS DE LA FSSPX

1.º LA FSSPX CONVOCA A REPARACIÓN POR EL DOCUMENTO TUCHO-BERGOGLIO-PRÉVOSTIANO.
   

Una semana después de la publicación del documento “Mater Pópuli fidélis: Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos referidos a la cooperación de María en la obra de la salvación”, la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X convocó mediante comunicado a una jornada especial de reparación el próximo domingo 16 de Noviembre.
   

«Profundamente indignados y deseosos de reparar públicamente» el perjuicio que la declaración presentada por el cardenal Víctor Manuel “Tucho” Fernández Martinelli, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, causó a la Santísima Virgen y la honra que Ella merece, Menzingen invitó a su clero, los sacerdotes-presbíteros aliados y fieles a que «en todas las misas públicas que celebren ese día, añad[a]n una intención de reparación por la ofensa y el escándalo cometidos», y que «después de cada misa se cantarán o recitarán las letanías de la Santísima Virgen y el Stabat Mater».

Es de saber que el seminario de lengua hispana de la FSSPX sito en cercanías a la localidad morenense de La Reja (prov. Buenos Aires, Argentina) lleva por título “Nuestra Señora Corredentora”. Por otra, la fiesta de “María Mediadora de todas las Gracias” (que incluso en la edición de 1987 del Colléctio Missárum de Beáta María Vírgine está presente en el número 30 como Beátæ Maríæ Vírginis grátiæ Matris ac Mediatrícis) se celebra en la Argentina el 7 de Noviembre, dando comienzo al Mes de María que concluye el 8 de Diciembre.

2.º TRIBUNAL CONSTITUCIONAL FEDERAL ALEMÁN RATIFICA CONDENA A ANTIFASCISTA QUE BLOQUEÓ MARCHA DE LA FSSPX EN 2015.
   

El Tribunal Constitucional Federal de Alemania ratificó la condena a un antifascista por obstaculizar una marcha organizada por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en la ciudad de Friburgo de Brisgovia en el año 2015, informó el órgano jurisdiccional el día de hoy.

En la sentencia 1 BvR 2428/20 del 1 de Octubre la ponencia de su presidente el magistrado Stephan Harbarth, que defendió que si bien las contramanifestaciones forman parte del derecho a la libre reunión, no pueden imponerse ni torpedear el ejercicio de ese mismo derecho por la manifestación original.

El 10 de Abril de 2015, un centenar de fieles de la FSSPX realizó una Marcha por la vida en la ciudad de Friburgo de Brisgovia, con la comunicación previa al Ayuntamiento. Al llegar por la Puerta de San Martín, que da acceso al casco viejo de la ciudad, un grupo de setenta antifascistas convocados por la Reunión abierta antifascista de Friburgo y región (OAT) e Izquierda feminista de Friburgo (FeLi) a través de redes sociales bajo el lema: „Piusbrüder aufmischen, blockieren, abschaffen!“ (¡Detener, bloquear y abolir a los hermanos Píos!), portando pancartas y carteles con lemas como «Contra los reaccionarios», «Mi cuerpo me pertenece», «¡Cristianos, dejad de rezar! - ¡leed a Marx y Feuerbach!», «Si María hubiese abortado, ¡nos habríamos salvado de ti [Jesús]!», Comunismo en vez de Reino de los cielos o «Los hermanos Píos, ¡opongámonos a ellos!» („Gegen reaktionäre Knetköpfe“, „Mein Bauch gehört mir“, „Christen lasst das beten sein - zieht euch Marx und Feuerbach rein!“, „Hätt Maria abgetrieben, wärt ihr [Jesus] uns erspart gebliebent!“, „Kommunismus statt Himmelreich“, „Piusbrüdern entgegentreten“), les bloqueó el paso e interrumpieron los cánticos, oraciones y anuncios de los manifestantes con eslóganes como «Ni Dios, ni Estado, ni patriarcado», «¡Edad Media, Edad Media, hey, hey!», «Vuestros sacerdotes son tan gais como nosotros» y «Somos gais, ¿y vosotros?» („Kein Gott, kein Staat, kein Patriarchat“, „Mittelalter, Mittelalter, hey, hey“, „Eure Priester sind so schwul wie wir“ und „Wir sind homo, was seid ihr?“) y utilizando silbatos y una sirena a todo volumen. Luego de que el Equipo Anticonflictos no lograra disuadirlos de desbloquear el paso, la Unidad de Delitos Graves y Conflictivos (BFE) de la policía desalojó la sentada deteniendo a 45 de los contramanifestantes.

El líder de los contramanifestantes fue condenado el 5 de Septiembre de 2019 por el Tribunal de Distrito de Friburgo de Brisgovia a pagar diez salarios mínimos diarios (200 euros) de multa por perturbación grave a la manifestación de la FSSPX, sentencia que fue ratificada por el Tribunal Superior Regional de Karlsruhe el 1 de Septiembre de 2020 al desestimarle la apelación.

El condenado presentó entonces recurso de amparo contra las dos sentencias (e indirectamente, demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 21 de la Ley de Reuniones de 1953). Según él (repitiendo los mismos argumentos que presentara en la apelación), la norma está en contravía del derecho de libertad de reunión consagrado artículo 8, párrafo 1 de la Ley Fundamental de 1949, y los tribunales no observaron los requisitos de fundamento jurídico pertinente y de seguridad jurídica previstos respectivamente en el artículo 19, párrafo 1, oración 2, y el artículo 103 párrafo 2 superiores. Argumentos los cuales fueron rechazados por el tribunal constitucional.

«Es de vital importancia para el proceso de formación de la libre opinión en una sociedad democrática que el derecho a expresar la propia opinión públicamente junto con otros no se convierta en un medio para impedir que personas con convicciones diferentes ejerzan el mismo derecho», señaló el tribunal.

martes, 2 de julio de 2024

TESTIMONIO DEL HÉROE DE LINZ: «ERA NECESARIO ACTUAR URGENTE Y DECISIVAMENTE CONTRA LA BLASFEMIA».

El hombre que decapitó la estatua blasfema exhibida en la catedral de la Inmaculada Concepción de Linz (Austria) envió su testimonio vía Telegram (traducción por medio de DeepL.com, corrección de estilo propia):

«Odio o amor, ¿cuáles fueron mis razones para la acción de hoy?
   
Bueno, como simple católico y pecador, por supuesto no me corresponde a mí impedir las acciones de nuestros obispos. Pero sí me corresponde a mí y a nosotros impedir cualquier difamación de DIOS y de su Santísima Madre. 
    
Al igual que la Virgen María nos protege cada día y está a nuestro lado, nosotros también debemos estar al lado de la Madre de DIOS, en las aflicciones más graves, porque eso es lo que nos define como Iglesia.
    
Pero, “¿por qué tan marciales, por qué no dialogar?”. Desgraciadamente, los correos electrónicos de la diócesis de Linz son ignorados, las llamadas telefónicas terminan bruscamente cuando se les critica y no hay ninguna salida para la crítica o incluso para la intervención. Por tanto, ante esta caricatura abominable y blasfema, ¡era necesaria una acción urgente y decisiva!
   
Pero ¿por qué de entre todas las partes, había que cortar la cabeza de esta caricatura? Se explica rápidamente: porque había que ser rápido y eficaz. Aunque empecé por serrar el torso, el nivel de ruido y el tiempo limitado me impidieron llevar a cabo este plan inicial, por lo que sólo se serró la cabeza. Pero sin la cabeza y la aureola, ya no se podía hablar de una caricatura de nuestra Virgen María.
    
Al final, la escultura no era más que una inmoral e insípida estatua sin cabeza, con lo que se puso fin a la blasfemia y difamación de nuestra Santísima Madre.
    
Así como la Virgen hace todo por nosotros con amor, nosotros debemos hacer todo por Ella sin vacilar. Esto comienza con las oraciones y termina, si es necesario, con nuestras vidas».
Esperemos que el cabestro (buey manso que dirige las reses bravas en un encierro) acomodadizo disfrazado de neocón que es Raymond Leo “Bully” Burke Nicks demandará respeto para el obispón Scheuer aunque sea un blasfemo por el simple hecho de ser obispón; y el superior del Distrito de Austria de la FSSPX Johannes Regeler (ordenado en el seminario de Zaitzkofen el 30 de Junio de 2018, tras un tiempo en el Opus Dei como numerario) organice una reparación (ojalá que privada, so pena de hipocresía) por este “ataque inconsiderado” y “terrible acto de vandalismo” a Esther Strauss, la autora de esa blasfemia.

viernes, 7 de junio de 2024

TRISAGIO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Publicado en Santa Fe de Bogotá por la imprenta de Gregorio Morales en 1857.

TRISAGIO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios sobre todas las cosas. Bendito, adorado y tiernamente amado sea el dulcísimo Corazón de Jesús ahora y siempre, y por infinitos siglos de los siglos. Amén.
   
Dirigid, Sagrado Corazón, mis expresiones, y ellas publicarán vuestras adoraciones. Tus auxilios deseo, Corazón divino, para siempre vencer mis apetitos. Gloria al dulce, gloria al amable, gloria al divino Corazón de Jesús Sacramentado por los siglos de los siglos. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo Corazón de mi Redentor Divino, humillado y escondido sobre nuestros altares e injuriado especialmente por mi ingrato corazón. ¿Cómo podré reparar, Amado mío, tan formidables ultrajes? Mi dolor podrá únicamente resarcir tantos desprecios. Yo me lleno de confusión y arrepentimiento al considerar mis enormes ingratitudes, al veros ofendido por mí, olvidado por vuestros propios hijos, hecho un solitario en ese altar, herido con una lanza y ardiendo en el amor de tus propios enemigos. Me pesa, pues, haber multiplicado tus dolores con mis ingratitudes, y lleno de confianza en la multitud de tus misericordias, os pido, Corazón Santísimo, el perdón de mis delitos, con la firme resolución de no ofenderos más en adelante, y de perseverar en tu amor y servicio hasta la muerte. Amén.
   
HIMNO
Oculto en nuestros altares,
Amante Redentor mío,
En tu Corazón nos das
La prenda de tu cariño.
   
El desprecio que padeces
De tantos ingratos hijos,
Hoy quisiera reparar
Con afectos encendidos.
   
Al dulce, al amable,
Corazón santo y divino,
Se den las adoraciones
Por los siglos de los siglos. Amén.
   
Se rezará un Padre nuestro y Ave María, y se dirá tres veces lo siguiente:
℣. Santísimo, dulcísimo y amabilísimo Corazón de Jesús, llena los corazones de tus fieles con tus sagrados y purísimos incendios.
℟. Gloria al dulce, gloria al amable, gloria al Divino Corazón de Jesús Sacramentado.
  
Y repitiendo por tres veces el Padre nuestro y Ave María en la forma dicha, se dirá la siguiente
Antífona: A Vos, Corazón divino; a Vos, Corazón amable; a Vos, Corazón clemente, con humildes respetos y con la adoración más rendida, os alabamos, adoramos y bendecimos, por los siglos de los siglos. Amén.
  
ORACIÓN
Santísimo Corazón de Jesús, dadnos con frecuencia los incendios, los ardores y las llamas de que estáis rodeado, para que nuestros tibios corazones, purificados con el llanto y gemidos, e inflamados en vuestra caridad, recompensen de algún modo con sus afectos lo fino de tu amor, por los siglos de los siglos. Amén.
   
GOZOS
   
Pues eres de nuestro amor
El más tierno dulce encanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Las insignias de dolor
Que a nuestra fe son visibles,
Demuestran los indecibles
Quilates de vuestro amor:
Por esto, llenos de ardor
Con el más melífluo encanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Esa Cruz que con su peso
Te maltrata, ¡oh Corazón!,
Demuestra la sinrazón
De mi criminal exceso:
Deseo pues que por eso
Con tierno y humilde llanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Ese cerco que baldona
Vuestra caridad paciente,
Mi proceder insolente
Te lo puso por corona.
Y así mi dolor pregona
Mi atrevimiento, entre tanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
La funesta cruel herida
Que en tu Santa Imagen veo,
La abrió mi torpe deseo
Con una lanza atrevida.
Mas ya con canción lucida
Por devengar este espanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Y pues pagas con finezas,
Con incendios, con ardor,
Dulce corazón de amor
Mi conocida tibieza,
Solo desea mi flaqueza
Que entre suspiros y llanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Oye, Corazón, el ruego
Que Te hacemos tus amados;
Perdona nuestros pecados
Y abrásanos en tu fuego:
Para que en el mundo ciego
Con la Gloria una su canto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Haz pues que ese Mongibelo,
Ese Corazón vesubio,
Derrame en dulce diluvio
De amor, de luz, de consuelo:
Paara cantar en el suelo
Como en la Patria, entre tanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Porque eres de nuestro amor
El más tierno dulce encanto,
Todos los hombres Te adoren,
Corazón amable y santo.
     
Alabado y reverenciado sea en el cielo y en la tierra, el Santísimo Corazón de Jesús, que arde sin cesar en amor de los hombres por los siglos de los siglos. Amén.
    
℣. Bendigamos al divino Corazón de Jesús Sacramentado.
℟. Alabémosle y ensalcémoslo en todos los siglos. Amén.

ORACIÓN
Amabilísimo y dulcísimo Corazón de Jesús, que en ese altar estás ardiendo de indecible caridad, expuesto siempre a los ultrajes, desprecios y abominaciones de los hombres: a Quien el inicuo judío aborrece, el malvado hereje maltrata, y el cristiano atrevido ofende; y sin embargo de tantas injurias Te muestras a nuestra fe con esas insignias de amor y cariño, rodeado todo de ardor y llamas, símbolo del deseo en que te abrasas de perdonar nuestros pecados. Yo me atrevo, pues, a presentarte mi ingrato y criminal corazón, para que después de haberlo lavado con la Sangre que vertiste de esa herida, lo adornes con las sagradas señales de tu Cruz y tu pasión, con que pueda reparar en esta vida tus injurias, y parecer seguro en tu presencia a adoraros por eternidades en la gloria. Amén.
   
Bendito y alabado sea el divino Corazón de Jesús Sacramentado, y la Inmaculada Concepción de María Señora nuestra, ahora y siempre, y por infinitos siglos de los siglos. Amén.
   
ACTO DE DESAGRAVIO
Adorabílisimo y amabilísimo Jesús, siempre lleno de amor por los hombres, siempre sensible a nuestras miserias, siempre ansioso por hacernos bien; que por el exceso del más ardiente de todos los amores os habéis quedado en estado de Víctima en la adorable Eucaristía en donde os inmoláis a vuestro Padre en sacrificio de propiciación por mis pecados: ¡oh Jesús, infinitamente amable y digno de un eterno amor!; pues que la mayor parte de los hombres no tienen por todas las ternuras de vuestro Corazón Divino sino la dureza, el olvido, el desprecio y las ingratitudes. ¿No es justo que tocado vivamente de tantas indignidades, trate yo de repararlas en tanto me sea posible? Es por esto, ¡oh Divino Corazón de Jesús!, que prosternado, aniquilado delante de Vos, vengo a daros satisfacción y desagravio a vista del cielo y de la tierra por todas las irreverencias y todos los ultrajes que habéis recibido en este Sacramento adorable en todos los lugares del mundo: es por esto que os pido humildemente perdón de todas las impiedades, de todos los sacrilegios, de todos los ultrajes que los judíos, los herejes y los malos cristianos cometen contra vuestra Divina Majestad en este adorable Misterio. ¡Pudiese yo, Dios mío, regar con mis lágrimas todos los lugares en que vuestro Amor divino ha sido ultrajado! ¡Pudiese yo abrasar los corazones de todos los hombres con el ardiente fuego de la caridad!  Dignaos recibir, ¡oh Divino Jesús!, este desagravio que yo os ofrezco hoy, en unión del que Vos mismo disteis a vuestro Padre en el Calvario, y del que vuestra Santa Madre os ofreció al pie de la Cruz: perdonadme todas mis irreverencias y todas mis ingratitudes pasadas; haced eficaz por vuestra gracia el ardiente deseo y la santa resolución en que estoy de amaros y de adoraros, y como vuestro Corazón Sagrado es el centro del amor que me tenéis, haced por vuestra bondad que él solo sea el objeto y el término del mío, en el tiempo y en la eternidad. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Se encarga que se repita en el primer viernes de cada mes, renovando en él los más tiernos afectos hacia tan amable y amante Corazón.

viernes, 31 de mayo de 2024

ROSARIO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Tomado del Libro de Oro de las Cofradías, publicado en Nueva York por James B. Kirker en 1854, con aprobación de Mons. John Hughes, Arzobispo de Nueva York.
  

Este pequeño rosario consiste de una pequeña cruz y treinta y ocho cuentas; esto es, cinco de un tamaño más grande, para recordarnos las sagradas llagas de nuestro Santísimo Salvador, y treinta y tres más pequeñas, siguiendo el número de años que pasó en la tierra, en la gran obra de nuestra redención.

Disponla del todo así: la cruz está al frente o primer lugar, y luego siguen tres de las cuentas pequeñas entre dos grandes; después de estas, hay tres décadas de cuentas pequeñas, concluyendo cada década con una cuenta grande.

En la cruz, has de decir:
¡Oh Jesús!, dadnos vuestro Corazón como prenda de vuestro amor y como lugar de refugio, para que podamos encontrar en él un reposo seguro durante nuestra vida, y un dulce descanso en la hora de nuestra muerte. Amén.

En las cuentas grandes:
Os adoro, alabo y amo, ¡oh Sagrado Corazón de mi amado Jesús!, traspasado de dolor ante el pemsamiento de tantas ofensas que se han cometido hasta ahora contra Vos en el Santísimo Sacramento del Altar. En satisfacción por ellos, os ofrezco el amabilísimo Corazón de vuestra Madre amantísima, con los méritos de los Santos. Amén.

En las cuentas pequeñas:
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús, ardiendo en amor por nosotros!, inflamad nuestros corazones con el amor a Vos.

martes, 30 de abril de 2024

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO - DÍA ÚLTIMO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA ÚLTIMO: A las tres horas, Jesús expira en la cruz.
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Considera, alma mía, que Jesús, dejando escapar de su Corazón afligido un profundo suspiro y bajando la cabeza, en señal de sumisión, expiró por la fuerza del dolor, y entregó su alma en manos de Dios su Padre. Jesús está muerto; Jesús, el Hijo de Dios, autor de la vida, murió en la cruz, como un criminal, entre dos villanos: ¡qué muerte después de una vida así! Tu Jesús murió, y fue por ti que murió: ¿qué pagarás al Señor por tan gran beneficio? ¡Ah! Si amas a Jesús, llorarás su muerte con lágrimas de compunción, tú mismo morirás de dolor y de amor, ante la vista de un Dios a quien tus pecados han atado a la cruz y han dado muerte.
            .
ORACIÓN
Oh Jesús, mi Salvador, Vos moristeis para reparar el honor de Dios ultrajado por el pecado, para rescatarme del infierno y abrirme el cielo. Un Dios que murió en la cruz por su criatura: nunca comprenderé este misterio profundo y sublime si no aprendo primero cuál es la fuerza del amor. Ayudadme, Os lo ruego, a comprender toda la grandeza de la caridad que Os llevó a morir por mí, para que sólo Os ame a Vos y Os devuelva la gratitud que Os debo por tan gloriosa muerte para Dios y tan saludable para mi alma. ¿Qué puedo hacer, Señor, sino adorar con santo temor este terrible misterio, ofreceros todo lo que tengo de voluntad, de vida y de afecto, para ser consagrado a Vos por este tipo de muerte que queráis enviarme? Si no puedo morir por Vos, que os habéis dignado morir por mí; si no me es concedido daros mi sangre y mi vida por mano de los verdugos, al menos acepto con resignación la muerte que me habéis destinado, y espero de vuestra misericordia que me la concedáis santa, buena y feliz. Es verdad, ¡oh Jesús!, que me habéis redimido con vuestra Sangre, pero ¿de qué me serviría esta preciosa Sangre si me condenara miserablemente? No, no permitiréis que me pierda, y que esté eternamente separado de Vos; antes bien dignaos recibir en vuestras manos mi pobre alma, como vuestro Padre recibió vuestro espíritu bendito, acogedla con bondad e introducidla en vuestro reino celestial.
       
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.

lunes, 29 de abril de 2024

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO – DÍA VIGESIMONOVENO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA VIGESIMONOVENO: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Considera, alma mía, que la venerable cabeza de Jesús se inclina, sus ojos, que habían sido el consuelo de los afligidos, comienzan a cerrarse, sus labios, de donde brotaban las palabras de vida eterna, se vuelven fríos y lívidos. Sin embargo, fortalecido por su propia virtud, levanta la cabeza, abre los ojos y, manteniéndolos fijos en el cielo: «Padre», exclama, «en tus manos encomiendo mi espíritu». Recoge, con profundo respeto, estas últimas palabras de tu Salvador, y guárdalas preciosamente, para que puedas devolvérselas cada día, antes de tu descanso y en la hora de tu muerte, con un corazón ardiente de amor.
            .
ORACIÓN
Padre mío, Padre mío amoroso, conozco la indulgencia y la bondad de vuestro Corazón: por eso, me lanzo en el seno y brazos de vuestra divina misericordia, me abandono con plena confianza de amor a vuestra adorable voluntad: si me parece amarga a mi debilidad, vuestra gracia hará ligera un momento de sufrimiento al que seguirá un eterno peso de gloria. El cuidado de mis restos mortales preocúpame poco, porque sé que reviviréis mi polvo con el soplo de tu poder. Pero, por mi alma, ¡oh Padre mío!, que habéis creado a vuestra imagen, y que anhela ardientemente la felicidad de veros y poseeros, deseo depositarla en vuestras sagradas manos, en sólo ellas encontrará descanso y seguridad. ¡Ah!, si viviera como debe hacer un hijo quien devuelve a su padre el amor, el respeto y la obediencia que le debe, ¡con qué piadoso afán guardaría mi alma pura y sencilla como la paloma, para hacerla agradable a vuestros ojos y digno de ser entregado a Vos!, pero ¿no Os corresponde a Vos, Dios mío, purificar y santificar mi alma, mi espíritu, mi corazón, mi voluntad? Disponed de mí como queráis; porque, desde ahora y siempre, quiero abandonarme a Vos sin reservas; todos los días de mi vida, antes de descansar, y también en mi última hora, quiero deciros con amor: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
       
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.

domingo, 28 de abril de 2024

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO – DÍA VIGESIMOCTAVO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA VIGESIMOCTAVO: «Todo está consumado».
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Considera, alma mía, que Jesús en la cruz dijo con voz agonizante: «Consumado es, la obra de tu redención está consumada, la justicia divina está satisfecha, el paraíso está abierto, no he más que morir». ¿Todo está consumado para ti? ¿Has hecho todo lo que el Señor te tiene ordenado? Cuán feliz serás al morir, si después de haber imitado la humilde resignación de tu divino Maestro, puedes decir: «Todo está consumado», y añadir con San Pablo: «He peleado el buen combate, he completado mi carrera, he mantenido la fe; por lo demás la corona de la justicia me es reservada, y el Señor, juez justo, me la dará».
            .
ORACIÓN
¡Salvador mío, todo está cumplido! La rabia y la furia de los verdugos, vuestros trabajos, vuestros sufrimientos y humillaciones, la misión que recibisteis de vuestro Padre, la iniquidad de los judíos, la ira de Dios contra los pecadores, vuestra caridad por los elegidos, la obra de nuestra redención, las figuras y profecías, todo lo habéis cumplido. Sí, todo se ha consumado de vuestra parte: no Os queda nada que sufrir por nuestra salvación, y habéis dedicado toda vuestra vida a la obra que Dios Os había encomendado. ¿Puedo decir que todo está completo: he hecho la santa voluntad de Dios en la tierra, en aplicándome al trabajo particular que Él me encomendó, ¿he hecho todo lo que Él me ordenó? Feliz el alma que puede dar este testimonio consolador y que, purificada por el fuego de la tribulación y el dolor, echa una última mirada a esta tierra que abandona, y toma su vuelo hacia el Cielo, después de haber consumido, con paciencia, todo lo que la detenía en esta vida de miseria y pecado. Al menos, ¡oh Jesús!, concededme la gracia de amaros y serviros con más fervor: completad la obra de mi santificación que vuestra misericordia ha comenzado, para que pueda decir, en la hora de mi muerte, que todo se cumple según vuestros planes, para que Vos me consuméis en la unidad divina, según la palabra que disteis a vuestros Apóstoles, después de haberles distribuido el Sacramento de la unidad y de la consumación cristiana.
       
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.

sábado, 27 de abril de 2024

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO – DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA VIGESIMOSÉPTIMO: «Tengo sed».
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Considera, alma mía, que el abundante derramamiento de sangre que Jesús había sufrido, despertó en él una sed ardiente: «Tengo sed». Inmediatamente sus crueles verdugos le aplicaron en la boca una esponja llena de vinagre: «Me dieron hiel por comida; y en mi sed me dieron a beber vinagre». Éstos también dan vinagre a Jesús, quienes pasan los primeros años de su vida en la satisfacción de sus pasiones, y consagran a Dios los tristes restos de una vida agotada. La verdadera sed del Salvador es el deseo de vuestra salvación. Alivia esta sed inefable trabajando con temor por tu santificación.
            
ORACIÓN
Mi querido Jesús, no hay dolor que no hayáis sufrido por la curación de nuestros males; quisisteis acumular sufrimiento sobre sufrimiento en vuestro Cuerpo, para darnos signos siempre nuevos de vuestro amor. ¡Tenéis sed y Os dan hiel y vinagre! ¡Qué! Vos sois la fuente cuyas aguas vivas y fortalecedoras corren para vida eterna; disteis a la mujer samaritana esta agua deliciosa y abundante que apaga para siempre la sed de las pasiones mundanas y que suscita una santa codicia por los bienes celestiales; y en la sed ardiente que Os consume, Os presentan un trago amargo más capaz de desgarrar vuestras entrañas que de refrescaros. Sufrís otra sed, ¡oh Jesús!, y la sufriréis hasta el fin de los siglos: es el deseo de la salvación de los hombres, que sólo quedará satisfecho cuando los hayáis recibido en vuestro reino eterno. ¡Pero ay! Los necios no dejan de bañaros con hiel y vinagre; se han distanciado de Vos, prefiriendo los engañosos placeres de Babilonia a la verdadera felicidad de la Jerusalén celestial. No permitáis, Señor mío, que abusen más de vuestra preciosísima Sangre y cierren los oídos a la voz de vuestros sufrimientos. Salvad a los pecadores: que éste sea el primer fruto de aquella sed que sufristeis en la cruz y vuestra más dulce recompensa por los rasgos tan multiplicados de vuestro amor por nosotros.
       
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.

viernes, 26 de abril de 2024

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO – DÍA VIGESIMOSEXTO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA VIGESIMOSEXTO: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Considera, alma mía, que Jesús, al no encontrar en la tierra nadie que pudiera consolarlo en tan terribles tormentos, se dirigió a su Padre para pedirle algún alivio; pero el Padre Eterno, que vio a su hijo cubierto con el manto de pecador, utilizó su omnipotencia para dejar en el Corazón de Jesús una profunda impresión de dolor y angustia. Entonces el Salvador, que siempre había sufrido, sin quejarse, pronunció estas palabras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Comprende por esto cuál fue el exceso de su dolor y de su tristeza interior, y cuánto te amó un Dios que murió privado de todo consuelo, para consolarte en el momento de tu muerte.
            
ORACIÓN
¡Oh Jesús!, verdadero consolador de los afligidos, ¡en qué nuevo abismo de sufrimiento Os veo sumido! Nadie participa de vuestro dolor, nadie Os consuela de vuestro abandono universal. El cielo parece estar de acuerdo con la tierra para abandonaros del todo. En vano os quejáis a vuestro Dios en términos capaces de ablandar las rocas; está sordo a vuestros suspiros y a vuestras quejas. Sigue siendo vuestro amor, ¡oh mi dulce Salvador!, que Os redujo a este cruel abandono: sí, es vuestro amor, vuestro único amor el que Os hizo sufrir este exceso de desolación y de tristeza, sin ayuda, sin ayuda, sin consuelo. «Esperé a que alguien compartiera mi dolor y nadie lo hizo; que alguien me consolara, pero no encontré a nadie». Este mar de dolor y amargura en el que morís me da la esperanza de que no seré abandonado por Vos. Es verdad, Señor Jesús, que merezco, no que me consoléis, sino que me dejéis pobre y desolado: porque yo mismo Os he abandonado muchas veces. Si es vuestra voluntad, golpead, Dios mío, estoy en vuestras manos, y me inclino bajo vuestra vara. No niego la parte del cáliz, pero ¡oh Santo abandonado!, no me abandonéis; enviadme vuestro Ángel que me consuele y me sostenga, o más bien venid y consoladme Vos mismo en mis penas, y especialmente en la angustia de mi última agonía.
       
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.