viernes, 20 de enero de 2017

EL AMERICANISMO, ANTESALA AL MODERNISMO DEUTEROVATICANO

Desde principios de los años 50 del siglo XX (incluso antes), la Iglesia estaba siendo “modernizada” (aggiornada), supuestamente para traer de vuelta a los alejados y rebeldes al seno de la Iglesia. Pero todo era extraño para muchísimos católicos, a quienes estos cambios tomó por sorpresa, cambios que ocurrieron tan gradualmente que casi nadie se dio cuenta:
  • Publicación del Novum Psaltérium o Salterio de Agustín Bea por parte del Pontificio Instituto Bíblico, consistente en una nueva traducción de los Salmos a partir del Texto Masorético hebreo (1945).
  • Decreto De Solémni Vigília Pascháli instauránda, que en pos del arqueologismo litúrgico introdujo el extraño ritual de la denominada “Vigilia Pascual” en la liturgia de la Semana Santa (1951).
  • Introducción de las lenguas vernáculas en los Sacramentos (1954).
  • Decreto Máxima Redentions nostræ mystéria, que reformó las ceremonias de la Semana Santa (1955). Ese mismo año se realizó una reducción de las rúbricas del Misal y el Divino Oficio.
  • Segunda reforma de las rúbricas del Misal y del Divino Oficio (1960).
  • Introducción del nombre de San José en el Canon Romano, y publicación del Misal Roncalliano (1962).
Pero durante el Vaticano II y posteriormente a él, los cambios se hicieron más agresivos:
  • Introducción de las lenguas vernáculas en el Santo Sacrificio de la Misa (1964).
  • Introducción de la concelebración bajo forma noín de la Misa, en estilo protestante (1967).
  • Constitución Apostólica Pontificále Románum, que promulga el Rito Montiniano de ordenación/instalación de obispos, presbíteros y diáconos (1968).
  • Constitución Apostólica Missále Románum, que estableció la Misa Novus Ordo (1969).
  • Constitución Apostólica Laudis Cánticum, que estableció la Liturgia de las Horas, en remplazo del bimilenario Divino Oficio (1970).
  • Constitución Sacram Unctiónem Infirmórum, que estableció el Ordo de la Unción de los Enfermos (1972).
  • Revisión de la Vulgata de San Jerónimo a partir de ediciones críticas de los textos hebreos y griegos, que conllevó a la publicación en 1979 de la Constitución Apostólica Scripturárum Thesáurus, oficializando la Nova Vulgata como edición bíblica oficial de la deuterovaticanidad.  
A la par de la destrucción de la Ley de Oración, se introdujeron novedades escandalosas, como por ejemplo, la perversa educación sexual, condenada por Pío XI en Casti Connúbii, era enseñada bajo el pomposo título de vida en familia en las escuelas parroquiales. Sumado a ello, los ministros acatólicos comenzaron a ser bienvenidos en las iglesias, y Martín Lutero es vendido actualmente como un hombre de “gran religiosidad”, mientras que millones de infantes que mueren cada año sin las salvadoras aguas del Bautismo. Y los obispos condenaron desde entonces la defensa nacional como un “peligro a la paz mundial”, mientras que el comunismo engulle a un país tras otro. La salvación de las almas ha pasado a un segundo plano ante la justicia social, la paz mundial y el falso ecumenismo.
  
Lo que hoy en día es considerado Catolicismo es, en realidad, una cristiandad hecha aguas y liberalizada. Se ha convertido en una mera cáscara de su verdadero ser, y esta metamorfosis tomó lugar mientras la vasta mayoría de católicos dormita placenteramemte.
  
Semejantemente triste escenario mueve a preguntarnos “¿Cuándo comenzó todo? ¿Cómo tuvo lugar todo esto? ¿A dónde conducirá?”. La respuesta a estos interrogantes se puede rastrear desde el principio de los tiempos: Satanás el maldito, en su rebeldía contra Dios Uno y Trino, quiso dar muerte a Jesucristo nuestro Salvador, pero sus intentos resultaron en un miserable fracaso, porque Él es Dios. Así, movió sus ataques contra la Iglesia, incitando al Sanedrín y a los Césares a perseguirla, causando el martirio de los Apóstoles y de miles de fieles. Pero la Iglesia sobrevivió y creció, hasta el punto que la fe cristiana llegó a ser reconocida y protegida por San Constantino el Grande (bien decía San Gregorio “La sangre de los Mártires es semilla de nuevos cristianos”).
  
Así las cosas, el diablo tuvo que cambiar de estrategia: no podía destruir a la Iglesia desde fuera, de ahí que la batería debía ser desde adentro. Comenzó a sembrar herejías y cismas a todo lo que da. “Divide y vencerás”, fue la consigna que siguió en adelante. Nicolás el diácono, Cerinto y Ebión, Basílides, Valentín Gnóstico y Marción ya sembraron sus errores en tiempos de los Apóstoles y los Padres Apostólicos. A ellos les seguirán otros nombres como los de Arrio, Pelagio, Joviniano, Nestorio, Eutiques, Berengario de Tours, Juan Wiclef y Juan Hus, Martín Lutero y Juan Calvino, y otros muchos, de los cuales se sirvió el demonio para enviar a muchas almas al Infierno. Pero ellos no pudieron mucho, porque no logró su intención, pues quiéralo o no aceptar su incontrolable soberbia, la promesa de Cristo sobre su inmaculada Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, ha permanecido verdadera: “portæ Ínferi non præválebunt advérsus eam”.
  
Además, era claro que los herejes, cismáticos y apóstatas se separan ellos mismos de la Iglesia, que no solo contaba con grandes teólogos y santos, sino con reyes celosos de la Fe, que no escatimaron en empuñar la espada para combatir la herejía de dentro, y los enemigos de fuera. Gloriosos así son los nombres de San Constantino el Grande y Teodosio, Carlomagno, San Luis IX de Francia y San Fernando III de Castilla, Carlos I y Felipe II de España, Juan Sobieski de Polonia y tantos otros. Por ello el demonio resolvió acabar con la monarquía, y el momento propicio llegó en el siglo XVIII, mediante la Ilustración y la francmasonería. Los intelectuales masones persuadieron a las personas de que ellos eran soberanos, y por ende, los reyes no tenían derecho para gobernarles. Uno a uno los amigos del Vaticano cayeron (el Sacro Imperio Romano, Francia, España, Portugal, Austria y las Dos Sicilias), y Roma quedó aislada políticamente. Perdido el poder temporal, la Iglesia ahora sí era vulnerable al contragolpe final: la infiltración masónica en el clero.

 El ideal supremo del liberalismo
  
En ese mismo orden de ideas, nace el Liberalismo moral, secundando al Liberalismo político: Si los reyes no tenían derecho de gobernar en la esfera temporal, la Iglesia tampoco lo tenía en la esfera moral. Y entonces, ese Liberalismo conlleva al indiferentismo religioso. Pero ¿dónde se haría carne esta idea satánica? ¡Sorpresa! En los Estados Unidos de América, entonces una joven nación predominantemente protestante, que en 1776 se independizó de la Gran Bretaña. Su sociedad multidenominacional ya estaba acostumbrada a tolerar las diferencias religiosas y filosóficas, y la minoría católica estaba pronta a probar que ellos también podían ser buenos ciudadanos bajo un orden liberal y democrático. Por eso, a mediados y finales del siglo XIX, muchos católicos estadounidenses estaban esperanzados en que el principio democrático pudiera ser empleado para “modifcar el tradicional autoritarismo católico”.
  
Si pudiéramos definir el indiferentismo religioso, sería con esta imagen. (Fotograma de “El vídeo del Papa”, Enero de 2016)
  
Como todo, la infiltración liberal empezó en el clero: en 1878, el sacerdote James Gibbons fue nombrado arzobispo de Baltimore (y por ende, primado de los Estados Unidos) por el Delegado Apostólico para el Canadá, el arzobispo George Conroy. Conroy también hizo una gira por los Estados Unidos en el mismo año por orden papal, y envió un reporte crítico sobre lo que vio en esa nación. El Papa de ese entonces, León XIII, se preocupó y pidió más información sobre lo que llamaba “la joven y entusiasta nación al otro lado del mar.
 
James Gibbons, cardenal-arzobispo de Baltimore
   
La precupación sobre la Iglesia estadounidense no era en vano, porque había desarrollado una actitud más inclinada a ofrecer amistad a sus compatriotas acatólicos, que a preocuparse por la salvación de las almas de éstos, pues los temas religiosos pasaron a un segundo plano ante la armonía civil. Gibbons fue uno de los propagadores efectivos de esta actitud que empezó creciendo como un parásito, comiéndose la sustancia de la Iglesia hasta que solo quedó la cáscara que vemos hoy.
    
Todo esto motivó peticiones para un tercer Concilio Plenario en Baltimore, y una vez el Papa dio su aprobación, los obispos de Estados Unidos tuvieron éxito en tener al arzobispo Gibbons nombrado como Delegado Apostólico para presidir el Concilio, pues eran enemigos de tener un italiano en ese cargo por miedo a que no simpatizara con el espíritu estadounidense. Completas las preparaciones, el Concilio se reunió en Noviembre de 1884, con la presidencia del Arzobispo Gibbons. León XIII dejó, ingenuamente, que la agenda y la dirección del concilio fuera llevada principalmente a los cardenales, y muchos clérigos estadounidenses (especialmente los miembros más jóvenes de la jerarquía), interpretaron su solicitud hacia el concilio como una simpatía a la nueva nación, creyendo que el Sumo Pontífice tenía un deseo de ver “el Catolicismo Romano reconciliado con el espíritu estadounidense”, pero en cambio se condujo a un conflicto liberal-conservador entre el clero.
   
La situación alcanzó el punto crítico cuando, en resultas del concilio, en 1887 un grupo de obispos progresistas, encabezados por el [nuevo] Cardenal Gibbons, tuvo éxito en fundar la Universidad Católica de América (CUA) en Washington DC. El establecimiento de la CUA causó agitación entre la jerarquía donde los progresistas como Gibbons y el Obispo James Ireland estaban en desacuerdo con los conservadores, incluyendo a los Obispos Michael Corrigan, Bernard John McQuaid y Frederick Katzer. El primer rector de la CUA, el obispo John Keane, era progresista, y su administración (1887-96) estuvo marcada por la controversia ideológica dentro de la facultad. La polémica era tal que el Abbé Georges Peries escribió artículos afirmando que Keane había sido removido en 1896 porque la CUA se había convertido en la “fortaleza del liberalismo estadounidense”.
 
Gibbons, recién creado cardenal, tenía una visión progresista y deseaba acomodar el católicismo al espíritu nacional. Por ello fue acusado de mostrar “un contraste singular a la ortodoxia del Vaticano” en el Edinburgh Review de Abril de 1890. Posterior a ese suceso, él, entre otros prelados de la nación, tomó parte en el Parlamento de Religiones (un encuentro interfe entre el 11 y el 27 de Septiembre) en el marco de la Feria Mundial de Chicago de 1893. Mientras se dirigía a su audiencia multidenominacional, remarcó que “aunque diferimos en la fe… estamos unidos en la plataforma de la caridad y la benevolencia, un pronunciamiento que parecía ser inofensivo a primera vista, pero que pone la importancia de la fe en una posición secundaria ante las virtudes más activas de la caridad y la benevolencia. La Review of Reviews estuvo presta a acusar a Gibbons de haber hecho exactamente eso. Aunque esta afirmación era considerada como suave para algunos (teniendo en cuenta las tendencias liberales del cardenal), no es difícil entender por qué la Review llegó a la conclusión que llegó.
  
Pero en honor a la verdad, Gibbons no actuó de motu próprio. León XIII le dio permiso para discurrir ante el Parlamento, y, para muchos en Estados Unidos esto fue considerado como una “muestra de la cooperación entre católicos y acatólicos”. Los prelados europeos, sin embargo, criticaron el discurso porque ellos consideraban que los obispos estadounidenses estaban dispuestos a minimizar algunos artículos de fe que no eran del agrado de los protestantes. Fue tan intensa la discusión sobre el asunto que León XIII reconsideró su decisión, pues en 1895, le envió una carta al Arzobispo Francesco Satolli prohibiendo participaciones futuras en congresos interdenominacionales. Gibbons, impávido a la crítica, firmemente defendió la ortodoxia de la Iglesia estadounidense cuando los conservadores en París y Roma lo acusaron, entre 1897 y 1899, de promover una cristiandad liberalizada, denominada Americanismo.
   
Pudiera no importar lo que Gibbons dijera o hiciese, su inclinación a virar la enseñanza católica al gusto de sus prójimos acatólicos casi siempre lo manifestaba. Mas no es el único personaje que tuvo un rol preponderante en esta polémica: También se encuentra quien fuera su perito teólogo en el Concilio Vaticano I, el sacerdote Isaac Thomas Hecker, cuya historia es sumamente interesante para comprender el americanismo.
 
Isaac Thomas Hecker era un converso al catolicismo cuyos métodos liberales lo hicieron un blanco del criticismo conservador. Este hombre controversial, nacido de un hogar de inmigrantes alemanes en la ciudad de Nueva York, fue un hijo del indiferentismo religioso de su tiempo (su padre, John Hecker, era ateo; su madre, Caroline Freund, nació luterana pero se convirtió al metodismo). Hacia los 20 años se vinculó a la granja Brook, un experimento socialista que se ganó una reputación de “la comunidad utópica más famosa de Estados Unidos”. Hecker, seguidor del idealismo alemán de Immanuel Kant, Johann Fitche y Friedrich Hegel, tuvo amigos trascendentalistas notables como George Ripley (el fundador de la granja Brook), Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau y el filósofo Orestes Augustus Brownson (quien influyó en Hecker para convertirse al catolicismo).

Isaac Thomas Hecker, fundador de la Sociedad Misionera de San Pablo Apóstol.
  
Conviene ahora hacer un paréntesis para hablar de Orestes Brownson, quien introdujo a los filósofos franceses contemporáneos (Fourier y Saint Simon) en Nueva Inglaterra: educado en un ambiente congregacionalista de Vermont, se hizo bautizar en la iglesia presbiteriana en 1822, iglesia que abandonó dos años después al encontrar que eran “auto-referenciales” y que la creencia calvinista de la predestinación y el pecado eterno eran incompatibles con su pensamiento. Luego adhirió al unitarismo universalista, que era el último grito en cuanto el liberalismo religioso protestante, debido a que ellos no se someten a profesión de fe alguna. El 19 de Septiembre de 1836, Brownson se reunió en el Club Trascendentalista, conformado también por Frederic Henry Hedge, Ralph Waldo Emerson, George Ripley, George Putnam, Bronson Alcott, Theodore Parker, Henry David Thoreau, William Henry Channing, James Freeman Clarke, Christopher Pearse Cranch, Convers Francis, Sylvester Judd, Jones Very, Sophia Ripley, Margaret Fuller, Elizabeth Peabody y Ellen Sturgis Hooper (casi todos unitarios y anarquistas). Ese mismo año, Brownson fundó su propia iglesia: "Sociedad para la Unión y el Progreso Cristiano"; y cuatro años después publico su semi-autobiografía Charles Elwood, o el infiel convertido, donde criticaba la religión organizada y la veracidad de la Biblia. Pero en 1843 comenzó a conversar con el obispo católico de Boston, y al año siguiente se convirtió al catolicismo, adjurando del trascendentalismo y el liberalismo, con tal celo y vigor que aún su obispo tuvo que llamarle la atención. Políticamente, Brownson era demócrata douglasista, esto es, apoyaba la abolición de la esclavitud, y durante la Guerra de Secesion polemizó con los católicos simpatizantes de la Confederación. Poco después de esas críticas, adoptó un nuevo liberalismo y propugnaba que la Iglesia debía ser más amigable con los intelectuales, manteniendo esa posición hasta su muerte en 1876.
 
Orestes Brownson, filósofo que influyó en la conversión de Hecker
 
Retornando a Hecker, visitó en 1843 al ministro episcopaliano Samuel Seabury, pero en 1844 se convirtió al catolicismo, recibiendo el bautismo de manos del obispo de Nueva York, y en 1845 ingresó al noviciado redentorista en Bélgica, recibiendo las sagradas órdenes por Nicholas Wiseman, obispo de Westminster, en 1849, permaneciendo como redentorista hasta Marzo de 1858, cuando fue liberado de sus obligaciones redentoristas por el Papa Pío IX luego de que el Superior General de los Redentoristas lo expulsara porque viajó a Roma sin las autorizaciones suficientes. Ese mismo año, fundó junto con sus amigos George Deshon, Augustine Hewit, Francis Baker y Clarence Walworth (también provenientes del protestantismo) la Sociedad de Misioneros Paulistas en la ciudad de Nueva York, con el propósito de la conversión de los Estados Unidos al Catolicismo, tanto por la predicación como por la prensa. El impacto de dicha fundación fue doble, porque dirigió la atención de los estadounidenses a la Iglesia Católica Romana, y estimuló el interés católico en los acatólicos de Estados Unidos. Pero el entero trasfondo del heckerianismo parecía lleno con la filosofía transcendentalista (el trascendentalismo es una corriente que, para decirlo de una manera, reencaucha la teoría rousseauniana de la bondad natural y la valoración de la intuición sobre lo empírico, rechazando los milagros, la necesidad de la jerarquía religiosa ni la mediación de Jesucristo), y el propio Hecker estaba dispuesto a aceptar una actitud liberal respecto a la religión, y, sin duda, hubo otros que reconocieron su tendencia también. Durante el Concilio Vaticano I, fue perito teólogo para el cardenal Gibbons. Hecker regresó a Estados Unidos, donde murió en 1888 a causa de una leucemia.
  
En 1890, el P. Walter Elliott, editor del períodico paulista Catholic World, que fue acusado de “tendencias liberalizantes” por el arzobispo Corrigan, publicó una biografía del P. Hecker. Esta obra abiertamente defendía una tesis activista en oposición a las viertudes más pasivas, como vemos en la Iglesia actual, y tenía la introducción de nadie más que el cardenal Gibbons y del arzobispo Ireland, ambos considerados progresistas. Para 1897, las teorías heckerianas eran tan cautivadoras que aparecieron en Europa gracias a una traducción al francés de la biografía escrita por Elliot, traducción hecha por la condesa Louise de Ravilliax. La introducción para esta obra fue suplida por el Abbé Félix Klein, quien enfatizó las innovaciones del padre Hecker aún más que en el inglés original. Los católicos franceses fueron alentados a tener al padre Hecker como un ejemplo para los católicos vanguardistas, casi tomándolo como su santo patrono. Pero los conservadores europeos estuvieron alerta y, en Marzo de 1898, comenzaron a aparecer artículos denunciando esta nueva doctrina que dieron en llamar Americanismo, escritos por el Abbé Charles Magnien, de los Hermanos de San Vicente de Paúl, donde acusaba a los católicos estadounidenses de “abogar por el falso liberalismo: la separación absoluta de la Iglesia y el Estado, limitación de la sumisión a las autoridades legítimas, criticismo contra las antiguas órdenes religiosas, y la exaltación de las virtudes activas y naturales sobre las pasivas y sobrenaturales” (justo como enfatizaban Gibbons y Hecker).
   
Gibbons, posiblemente concluyendo que las cosas se estaban saliendo de su mano, protestó que no existía tal cosa como el Americanismo. Pero para entonces ya era demasiado tarde, y el 22 de Enero de 1899, el Papa León XIII envió una Carta Apostólica al cardenal Gibbons conocida como Testem Benevoléntiæ. Aunque la carta no estaba principalmente dirigida sobre el Americanismo y era casi cordial en su naturaleza, el Papa resalta el error encarnado en dicha corriente:
1) La concepción de que hay una necesidad de adaptar a la Iglesia a las demandas de la civilización moderna e inclinarse a un método más democrático, 2) que debería haber más atención a la libertad individual de pensamiento y acción, puesto que el Espíritu Santo opera en la consciencia del individuo más directamente que en la jerarquía. Los errores del americanismo le quitan importancia a las virtudes pasivas como la mortificación, la obediencia y la contemplación, y la concentran en las virtudes activas, como el apostolado activo y la organización. Después de un examen detenido, el Papa concluye con estas palabras: ‘no podemos aprobar el denominado «americanismo»’ Aunque actuando con los más elevados motivos, los ‘americanistas’ se encontrarían a sí mismos, respecto a la doctrina, en una posición que es difícil reconciliar con la doctrina y el espíritu tradicional de la Iglesia. (The Bible: Catholic Action Edition - La Biblia, Edición de la Acción Católica. Good Will Publishers Inc., Gastonia, NC. 1953)

De acuerdo al hermano William Kiefer SM, en su libro León XIII: Una luz del cielo, la referencia de arriba a Testem Benevoléntiæ trata de “los pensamientos que él [León XIII] tuvo sobre el prefacio francés de la Vida del padre Hecker”. Pero se apresura a decir:
El arzobispo Ireland, que estuvo en Roma en ese tiempo, le escribió al Santo Padre, repudiando y condenando todas las opiniones que la carta apostólica repudiaba y condenaba. Luego Gibbons le escribe al Papa sobre el mismo asunto. La carta declara que ningún católico estadounidense educado adhería al americanismo. Corrigan y los obispos alemanes aún insistían que el americanismo existía en los Estados Unidos. Algunos han afirmado que el Papa estaba mal informado, pero si fuera así, no duró mucho tiempo dicha afirmación”.
  
En una nota al pie, dice:
“El cardenal Gibbons escribió a León XIII el 17 de Marzo de 1899, en parte: ‘Esta doctrina, que yo deliberadamente llamo extravagante y absurda, este Americanismo, como se le ha dado en llamar, no tiene nada en común con las miras, aspiraciones, doctrinas y conducta de los estadounidenses’”. En John Tracy Ellis, The Life of James Cardinal Gibbons, Archbishop of Baltimore (1834-1921), Vol. II. Bruce Publishing Co., Milwaukee, 1952.  Pág. 71.
  
El hermano Kiefer entonces continúa:
“Una carta interesante del arzobispo Ireland ha probado ese punto (que el Papa estaba ‘mal informado’). El arzobispo, escribiéndole a la señora Bellamy Storer en 1900 declaró: ‘El Papa me dijo que olvidara la carta sobre el americanismo, que no tiene aplicación excepto en pocas diócesis de Francia’. Poco después, el Abbé Klein repudió el americanismo e indicó que no seguiría lo que él comenzó”.
  
El liberalismo nacido en ese “joven y entusiasta país al otro lado del mar”, como llamaba León XIII a los Estados Unidos, escapó a la condenación que justamente merecía. ¿Será que León XIII era extremadamente ingenuo? ¿Era víctima de una conspiración modernista para aislarlo de la verdad de la situación? La última de las dos posibilidades parece la más adecuada, si analizamos bien el contexto histórico:

El 20 de Abril de 1884, el Papa León XIII presentó su encíclica Humánum Genus, condenando a la francmasonería, siguiendo el ejemplo de sus antecesores Clemente XII, Benedicto XIV, Pío VII, León XII, Pío VIII, Gregorio XVI y Pío IX. En esta encíclica, el Papa declaró que los masones
consiguen persuadir de hecho el grande error de estos tiempos, a saber, el indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos; conducta muy a propósito para arruinar toda religión, singularmente la católica, a la que, por ser la única verdadera, no sin suma injuria se la iguala con las demás […]
Puede, en efecto, parecer a algunos que nada piden los Masones abiertamente contrario a la religión y buenas costumbres; pero como toda la razón de ser y causa de la secta estriba en el vicio y en la maldad, claro es que no es lícito unirse a ellos ni ayudarles en modo alguno”.
  
El Papa León XIII conocía perfectamente el peligro que amenazaba a la Iglesia por los masones, que habían comenzado en Europa su labor de demolición, mediante la Revolución burguesa, y era consciente del objetivo final que tenían, expresado en 1782 por Adam Weishaupt, fundador de la Orden de los Iluminados:
Infiltraremos ese lugar [el Vaticano] y una vez adentro no saldremos de allí. Lo carcomeremos desde adentro hasta que no quede más que una cáscara vacía”.
  
Satanás vio que el último cuarto del siglo XIX era la oportunidad que necesitaba para desviar los esfuerzos de León XIII para detener la malvada unión de los iluministas europeos y los liberales estadounidenses, haciéndole dirigir su fuego en cambio a “unas pocas diócesis en Francia”, según expresara el arzobispo Ireland en su carta. ¿Cómo? ¡Merced al cardenal Mariano Rampolla del Tíndaro Errante, Secretario de Estado del mismo Papa! Tan cercana era la relación entre ellos que alguno decía que Rampolla era el “alter ego” de León XIII. De ahí que puede decirse que el consejo y la influencia de Rampolla tuvo un profundo efecto en la toma de decisiones del Papa respecto al americanismo (como veremos, Rampolla se anticipó a los espías Alger Hiss y Alighiero Tondi). Era tal el poder de Rampolla que cuando los cardenales entraron en cónclave el día 31 de Julio de 1903 para elegir el sucesor de León XIII, se creía que sería el ganador, máxime si se tenía en cuenta que era el artífice de la conciliación entre la Iglesia y el republicanismo francés.

Mariano Rampolla

Sin embargo, Monseñor Ernest Jouin, un estudioso francés, estuvo alerta del complot masónico y estuvo convencido de que Rampolla pertenecía a una logia masónica. Él le pidió al emperador Francisco José de Austria que usara su derecho al veto secular para bloquear la elección de Rampolla, quien había obtenido 24 votos en la primera votación y 29 en la segunda. Fue en la votación de la mañana del 2 de Agosto cuando el Cardenal Jan Puzyna de Kosielsko presentó el veto del emperador austrohúngaro. Rampolla protestó agriamente, pero el cónclave eligió como nuevo Papa al cardenal Giuseppe Melchior Sarto (luego San Pío X). El nuevo Papa inmediatamente apartó al cardenal Rampolla de la Secretaría de Estado, y al morir Rampolla, se descubrió que efectivamente pertenecía a la sociedad secreta Ordo Templi Oriéntis. Pero, como había declarado Adam Weishaupt, “Una vez entremos, no saldremos de allí”. La masonería eclesiástica regresó en su accionar hacia 1945, y se entronizó en la Cátedra petrina al ser electo Ángelo Giuseppe Roncalli Marzolla, quien tomó el nombre de Juan XXIII (ya hubo un antipapa con ese nombre, así que en adelante le agregaremos la palabra “bis”). De Juan XXIII bis se dice que se inició en la logia de Estambul, pero lo cierto es que nombró cardenal al masón Giovanni Battista Montini Alghisi, que luego será Pablo VI. Roncalli y Montini son los creadores de la Iglesia Deuterovaticana, que aparenta ser la Iglesia Católica pero no lo es.
  
Décadas después, en la edición de Septiembre de 1976 de la revista Lectures Françaises [Lecturas francesas] y de la revista italiana Panorama fue publicada una lista de nombres de altos oficiales de la Iglesia, junto con los cargos que tenían y las fechas en que fueron aceptados en la masonería. Esta lista fue conocida como “Lista Pecorelli”, por ser el periodista Carmine Pecorelli quien la develó. Entre otros oficiales eclesiales de alto rango, fueron incluidos Pasquale Macchi, secretario privado de Pablo VI (fecha de iniciación: 23 de Abril de 1958, Matrícula 5463/2 y nombre código MAPA), y su capellán Ítalo Macini (fecha de iniciación: 18 de Marzo de 1968, matrícula 1551/142 y nombre código MANI). Su Secretario de Estado Jean Villot (fecha de iniciación: 6 de Agosto de 1966, matrícula 041/3 y nombre código JEANNI), el secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales Mario Rizzi (fecha de iniciación: 16 de Septiembre de 1969, matrícula 43/179 y nombre código MARI), e incluso el prefecto de la Congregación para los Obispos, Sebastiano Baggio  (fecha de iniciación: 27 de Noviembre de 1967, matrícula 63/143 y nombre código SEBA) fueron también incluidos en la lista. En total, hubo dieciocho nombres cercanos a Pablo VI en la lista, muchos de los cuales desempeñaron roles importantes durante y después del Vaticano II, concilio en el cual se acogió la doctrina masónica y americanista de la libertad religiosa y la separación Iglesia-Estado, por la influencia de otro norteamericano: John Courtney Murray.

John Courtney Murray, segundo padre del Americanismo

El padre John Courtney Murray SJ introdujo una enseñanza nueva y extraña sobre las relaciones Iglesia-Estado hacia la década de 1940, en abierta oposición a la doctrina católica oficial, claramente definida por Gregorio XVI, Pío IX, León XIII y Pius XII. La sana doctrina sobre las relaciones entre la Iglesia y los Estados, enseñada hasta 1964 en los manuales y tratados de teología dogmática en los seminarios, es la del Estado confesional Católico, sometido indirectamente a la Iglesia. Murray sostenía lo contrario, esto es, que lo primordial era que en un mismo país todas las religiones tuviesen igual libertad, y que la Iglesia Católica había abandonado los lazos de caridad en pos de la autoridad monárquica. Sus mayores antagonistas en Estados Unidos fueron el padre Francis J. Connell CSSR, Mons. George W. Shea y Mons. Joseph Clifford Fenton (todos profesores en la CUA en ese entonces). Aunado a ello, Mons. Fenton fue editor de la American Ecclesiastical Review, una revsta para clérigos y laicos enfocada en la defensa de la Ortodoxia Católica en obediencia a la Santa Sede.

Mons. Joseph Clifford Fenton, uno de los últimos defensores de la Ortodoxia Católica en los años previos a la hecatombe conciliar.
  
En la década de los 50’s, la revista publicó ampliamente sobre el debate con Murray. El cardenal Alfredo Ottaviani, Pro-Secretario del Santo Oficio, defendió a Mons. Fenton en una conferencia en la Universidad Lateranense el 2 de Marzo de 1953; y en 1954, el cardenal Giuseppe Pizzardo (Secretario del Santo Oficio) ordenó a Murray retractarse de sus errores sobre el tema; y si no hubiese sido por la muerte de Pío XII, hubiese sido publicada la condena oficial contra Murray y Jacques Maritain.
  
El 18 de Febrero de 1984, el Secretario de Estado del Vaticano, Agostino Casaroli, y el Primer ministro italiano, Bettino Craxi (miembro del Partido Socialista Italiano), firmaron un tratado sobre las relaciones entre la Santa Sede y la República Italiana que tomó dieciséis años negociar. Bajo ese Concordato, que remplazaba el Tratado de Letrán, el catolicismo no sería más la religión del Estado italiano, toda vez que reconoce los derechos de los miembros de las otras religiones para practicar su creencia en un plano de igualdad con los católicos.
  
Firma del Acuerdo de Villa Madama (Concordato de 1984) por Bettino Craxi (Presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana) y Agostino Casaroli (Cardenal Secretario de Estado del Vaticano). Craxi era miembro del Partido Socialista Italiano, y Casaroli
     
Otra provisión trágica del nuevo concordato es la remoción del estatus oficial que tenía Roma como ‘Ciudad Sagrada’. Entre los privilegios que tenía esa designación estaba el veto a los libros y espectáculos ofensivos y pornográficos dentro de los límites de la ciudad. Los diques de la inmundicia están ahora abiertos. El poder de la Iglesia ha sido grandemente disminuido, y el concordato incluso “hace que las nulidades matrimoniales canónicas sean sujetas a confirmación por el Estado”. Posterior a la firma del concordato, el cardenal secretario de Estado
“declaró que el pacto estaba conforme a las conclusiones del Concilio Vaticano II, particularmente en lo concerniente a la libertad religiosa”.

El Rev. Romeo Panciroli, a la sazón vocero de la Santa Sede, dijo que la negociación duró mucho tiempo por la inestabilidad de los gobiernos italianos. Pero un consejero de Craxi llamado Gennavo Aquaviva afirmó que el gobierno socialista “le dio mayor prioridad al asunto que los gobiernos democristianos anteriores que tenían vínculos tradicionales con la Iglesia. Y sí, el señor Aquaviva estaba en lo cierto, si se tiene en cuenta que el socialismo es uno de los catorce errores modernos que se deben combatir. Mas la duda salta: ¿por qué hubo que esperar hasta tanto por un acuerdo el cual permite la exhibición de material pornográfico hasta las goteras del Vaticano, y que pone en “plano de igualdad” a las otras religiones? ¡PORQUE HABÍAN OBISPOS Y CARDENALES AFILIADOS EN LA MASONERÍA! Y no son solamente los tradicionalistas quienes lo aseguran:
  • En una carta a Giordano Gambini (Gran Maestro del Gran Oriente de Italia entre 1961 y 1970), el sacerdote paulino Rosario Francesco Esposito (filomasónico), afirmó que “existían decisiones de Pablo VI que son una apertura incondicional a la masonería”.
  • Al ser preguntado sobre la existencia de testimonios concernientes a la pertenencia de eclesiásticos en la masonería, el abogado y profesor de Historia de las religiones en la Pontificia Facultad de Teología Mariánum Mario Bacchiega respondió: “He visto muchos religiosos en la Logia, y no del bajo clero: Eran personas revestidas de responsabilidad”. Y cita que durante la primera sesión del Vaticano II, el “obispo rojo de Cuernavaca” Sergio Méndez Arceo, pidió en dos oportunidades que el decreto de excomunión contra la masonería fuese derogado porque “habían muchos obispos afiliados a la masonería”.
  • El Gran Maestro del Gran Oriente de Italia Giuliano Di Bernardo afirmó el 23 de Marzo de 1991 al diario Corriere della Sera que reaccionarían a los ataques contra el Papa, porque “entre nosotros hay altos prelados”.
  
Entre esos “altos prelados” destacaba el ya referido Casaroli (fecha de iniciación: 28 de Septiembre de 1957, matrícula 41/076 y nombre código CASA). Mas tampoco es de sorprenderse que el Código wojtyliano de Derecho Canónico dé la impresión de que la pertenencia a las sociedades masónicas no fuese contra la Iglesia (como si el naturalismo masónico no fuese enemigo mortal del Evangelio de Cristo), porque el Canon 1374 del mismo define:
“Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho”.
  
Ese canon wojtyliano es tan ambiguo y se presta a doble interpretación que Juan Pablo II y Benedicto XVI, bien por sí o por medio de la Congregación de la Doctrina de la Fe, se veía precisado a hacer aclaraciones. Por su parte, el Código Pío-Benedictino era más específico en el Canon 2335 a la hora de la adecuación típica:
“Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ‘ipso facto’ en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica”.
Y el canon 2336 estatuye que además de la excomunión ipso facto, los clérigos y religiosos que incurran en el delito anterior serán suspendidos o privados del beneficio, oficio, dignidad, pensión o cargo que puedan tener en la Iglesia, y denunciados ante la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio.
  
Y fue así que el indiferentismo religioso concebido en el seno de la Luz masónica y cuyo parto fue oficiado por el Americanismo en el pabellón de maternidad llamado Concilio Vaticano II, y sus obras son patentes: una iglesia modernista con liturgia marcadamente protestante, que vive esclavizada por el miedo a herir la sensibilidad de los acatólicos, y que sacrifica lo poco de católico que les queda para ser populares con un discurso de justicia social, dignidad humana, paz mundial y ecumenismo. En una palabra, EL MAYOR ERROR DE LA MASONERÍA TANTAS VECES CONDENADO POR LA IGLESIA CATÓLICA DE SIEMPRE (“El tema religioso debe ser indiferente a la sociedad”) ES DOGMA DE LA APÓSTATA SECTA DEL VATICANO II. Fue por eso que el cardenal masón Achile Liénart exclamó en su lecho de muerte: “¡Humanamente hablando, la Iglesia está perdida!”.
  
Pero esa victoria en el plano espiritual es aparente y no durará, porque como Nuestro Señor Jesucristo prometió que “las puertas del Infierno NO PREVALECERÁN contra la Iglesia”, y como Dios no faltará a su Palabra, el Remanente Católico permanece vivo y en pie de lucha para defender la Ley de Oración y Creencia tradicional, espera la Gran Parusía Apocalíptica, contando con el auxilio de la Bienaventurada Virgen María, de San José, todos los Ángeles y Santos y las Benditas Ánimas del Purgatorio.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
20 de Enero de 2017 (Año Mariano).
Fiesta de los Santos Fabián y Sebastián, Mártires de la Fe.
   
FUENTES CONSULTADAS
NEWMAN C. EBERHARDT CM. A Survey of American Church History (Un estudio sobre la historia de la Iglesia estadounidense), Newman C. Eberhardt, C.M.
WILLIAM J. KIEPER SM. Leo XIII: A light from Heaven (León XIII: Una luz del Cielo). Bruce Publishing Co., Milwaukee, 1961.
P. LUIGI VILLA. Paolo VI beato? (¿Pablo VI beato?). Edizioni Civiltà, Brescia. 2011.
Encyclopedia Americana, 1979.
HENRY KAMM. Italy abolishes State religion in Vatican pact (Italia abole la religión de Estado con pacto vaticano). The New York Times, 19 de Febrero de 1984.
TFP News Letter (Noticias de la TFP), Vol. IV – No. 3 – 1984.

EL JURAMENTO MASÓNICO EN 1974

Traducción del artículo publicado en LA MASSONERIA SMASCHERATA (un blog protestante, pero el artículo es interesante y verídico)
 
 
El Juramento masónico (que deben prestar los afiliados cuando son iniciados en la Masonería) en la Gran Logia de Italia de los Antiguos Libres y Aceptados Masones comunión de Piazza del Gesù (por tanto una obediencia masónica importante que ha tenido en el tiempo importantes masones en sus filas, como por ejemplo los actores Gino Cervi, Carlo Dapporto, Paolo Stoppa, Aldo Fabrizi y Antonio de Curtis -mejor conocido como Totò-, y el poeta y escritor Gabriele D’Annunzio). Este juramento masónico de esta obediencia masónica se encuentra en la documentación recogida por la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre la logia masónica P2 (https://www.senato.it/service/PDF/PDFServer/BGT/909720.pdf). ¡Justo para cerrar la boca de aquellos que quieren hacer creer que en la Masonería no se presta ningún juramento cuando se afilian! A propósito, algo en particular: ¡este juramento fue hecho por alguno en el 1974! ¡Y 1974 es el año de iniciación en la Masonería (de otra obediencia masónica) también de un masón que se profesa creyente evangélico y que tiene algunos admiradores en las Asambleas de Dios en Italia! Aquí lo que él también juró en aquel lejano 1974:
«PROMETO Y JURO de no revelar jamás los secretos de la Masonería Libre; de no hacer conocer a nadie lo que me será develado, bajo pena de tener cortada la garganta, rasgados el corazón y la lengua, las vísceras desgarradas, hecho pedazos mi cadáver, luego quemado y reducido en polvo, y este dispersado al viento para execrada memoria e infamia eterna».
 
¿No os hace temblar todo esto? ¡A nosotros nos causa horror! Y termino aquí, pero podría decir mucho más solo sobre esta parte del juramento masónico que es mucho, pero muy inquientante.
 
El que tenga oídos para oír, que oiga.
 
Giacinto Butindaro

martes, 17 de enero de 2017

LOS CASOS DE PEDERASTIA RETORNARÁN A LA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO Y A LA ROTA

COMENTARIO PERSONAL
Bergoglio es un hipócrita al condenar el abuso de menores mientras que permite que los cardenales amigos protejan a presbíteros que son acusados por este delito. Incluso él mismo, como arzobispo de Buenos Aires, protegía a presbíteros y obispos de historial dudoso cuando menos. Casos famosos en Argentina fueron el del presbítero Julio César Grassi Alzúa (del obispado de Morón, provincia arquidiocesana de Bs. As.), al cual a pesar de ser condenado judicialmente a 15 años de prisión, todavía conserva estado clerical, y el del "obispo" homosexual Juan Carlos Maccarone de Santiago del Estero. Bergoglio dijo que las acusaciones contra ellos eran persecución política y mediática contra la Iglesia. Eso sin mencionar el tristemente célebre caso de Juan Barros, obispo de Osorno (Chile), el cual fue acusado de ser cómplice del también pedófilo Fernando Karadima, y respecto del cual Bergoglio dijo que las acusaciones eran puras calumnias.
 
A continuación veremos otro episodio que confirma también no sólo la hipocresía, sino el carácter despótico que asumió Jorge Mario Bergoglio Sívori al verse entronizado por la mafia St. Gallen mediante la Conspiración Santa María la Mayor como el sexto reclamante conciliar al papado.
  
UN ESCANDALO DE ABUSO DE MENORES VIENE PARA EL PAPA FRANCISCO
Por Michael Brendan Dougherty para THE WEEK
  
  
La Iglesia Católica ha estado plagada desde hace mucho tiempo por enfermizos escándalos que involucran a presbíteros abusando niños. Y alegadamente se aproxima otro escándalo, esta vez por el con factura del mismísimo Papa.
 
Dos personas con relaciones directas con el Vaticano me dijeron que el Papa Francisco, siguiendo el consejo de su camarilla de aliados en la Curia, está presionando para revertir las reformas que fueron instituidas por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI en el manejo de los casos de presbíteros abusadores. Francisco está tirando para adelante con este plan aunque los oficiales de la curia y los cardenales que lo apoyan ya han traído más escándalo a su papado urgiéndole a un trato más indulgente con los ofensores.
 
En 2001, el Vaticano instituyó una gran reforma en cuanto al manejo de los casos de presbíteros acusados de abuso de menores. La jurisdicción sobre estos casos fue removida de la Congregación del Clero y la Rota Romana (la Corte Suprema del Vaticano), y conferida a la oficina de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). Subsecuentemente, el volumen y la velocidad con que la Iglesia Católica removió a los presbíteros abusadores aumentó. Ese fue el legado del Papa Benedicto al intentar confrontar "la inmundicia" en la Iglesia.

Recientemente, el Papa Francisco hizo pedir al Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, una opinión del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, dirigido por el cardenal Francesco Coccopalmerio Ceppi, acerca de la posibilidad de retornar la competencia para tratar los casos de abusadores desde la CDF al Clero y a la Rota. La oficina de Coccopalmerio respondió positivamente.

Francesco Coccopalmerio Ceppi
 
Y aunque no fue mencionado en los informes de mass media, el Papa Francisco también discutió esta "reforma de la reforma" sobre el abuso infantil cuando se reunió con su grupo especial de consejeros, el Consejo de Cardenales, a mediados de Diciembre, me contó un prelado con conocimiento de primera mano sobre la reunión. La oficina de prensa del Vaticano no respondió a las solicitudes de confirmación o comentario sobre el particular.
 
El Papa Francisco siempre ha hablado duramente sobre el abuso de menores. En una carta a los obispos el 28 de Diciembre, la fiesta de los Santos Inocentes, denunció el abuso de menores:
"Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perdón. Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder".
  
Francisco fue elegido en parte para reformar una curia disfuncional. Así que cambiar responsabilidades no es un problema en sí. Y es difícil no creer en la sinceridad de sus jeremiadas contra los ofensores de menores. Pero el desempeño de la CDF en este asunto es de lejos mejor que antes de 2001.
 
Así que, ¿por qué el reversazo? Quizá porque la CDF ha tomado un duro acercamiento acribeyano al tema del abuso de menores, que choca con el estilo más personal y autocrático de este papa. O tal vez porque reformar la reforma pudiera recompensar a sus aliados y humillar a un antagonista.
 
Rumores de esta reforma han circulado en Roma durante meses. Y no felizmente. El Papa Francisco y sus cardenales aliados son conocidos por interferir con los juicios de la CDF sobre abusos de menores. Esta intervención ha devenido tan endémica al sistema que los casos de abusos presbiterales en Roma tienen dos clasificaciones diferenciales. La primera es culpable o inocente. La segunda es "con amigos cardenales" o "sin amigos cardenales".
 
Y de hecho, el Papa Francisco está aparentemente presionando con su reversión de prácticas abusivas incluso aunque los cardenales que son favorables a esta reforma de la reforma le hayan traído problemas por sus amigos.
 
Considere el caso del "P". Mauro Inzoli. Inzoli vivió tan flamígeramente y tenía un gusto por los coches lujosos que se ganó el apodo de "Don Mercedes". Él también fue acusado de molestar a niños. Alegadamente abusaba de los menores en el confesionario. Incluso fue tan lejos como para enseñarles a los niños que el contacto sexual con él estaba legitimado por las Escrituras y su fe. Cuando su caso llegó a la CDF, fue hallado culpable. Y en 2012, bajo Benedicto XVI, Inzoli fue reducido al estado laico.
  
Mauro "Don Mercedes" Inzoli, miembro de Comunión y Liberación. Condenado por pederastia.
 
Pero supimos que Don Mercedes tenía "amigos cardenales": El cardenal Coccopalmerio y Monseñor Pío Vito Pinto, ahora decano de la Rota Romana, intervinieron en favor de Inzoli, y el Papa Francisco lo retornó al estado clerical en 2014, invitándole a "una vida de humildad y oración". Esas constricciones parecían no causarle mayor problema a Inzoli. En Enero de 2015, Don Mercedes participó en una conferencia sobre la familia en Lombardía.
 
Pío Vito Pinto, decano de la Rota Romana. Aparece en la Lista Pecorelli de prelados masones con fecha de iniciación 2 de Abril de 1970, matrícula 3337/42 y nombre código PIPIVI.
 
Este verano, las autoridades civiles finalizaron su propio juicio contra Inzoli, condenándolo por ocho ofensas. Otras quince resultaron prescritas por el paso del tiempo [1]. La prensa italiana reprochó al Vaticano, específicamente a la CDF, por no compartir información que encontraron en su juicio canónico con las autoridades civiles. Por supuesto, el papa mismo pudo haber permitido a la CDF compulsar la información a las autoridades  civiles si lo deseaba.
 
Es asombroso que después de haber cedido a solicitudes de intervención de Coccopalmerio y Pinto (pedidos que fueron injustos y humillantes), el papa procediera a darle autoridad sobre algunos casos de abuso de menores a Pinto. Pero tal vez eso no sea lo primero en su mente. Hacerlo recompensaría a uno de los amigos del Papa Francisco y humillar a alguien que ve como un antagonista.
 
El veterano reportero eclesial John Allen anotó recientemente en el noticiario Crux que el Papa Francisco no siempre ataca directamente cuando intenta dispararle en las rodillas a sus críticos dentro de la Iglesia, o a los obstáculos a su reforma en el Vaticano. A veces, les da vuelta. Allen escribió que "eso significa que formalmente mantiene a una persona en un cargo mientras confía la responsabilidad real a otro y, por tanto, convertir al oficial original, si no en algo casi irrelevante, ciertamente menos decisivo".
 
Ese ha sido el modus operándi de Francisco con la CDF, dirigida por el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, en el pasado. Cuando el Papa Francisco quiso cambiar el proceso de declaración de nulidad matrimonial, esencialmente pasó por encima de Müller, un constante crítico de los puntos de vista papales sobre el matrimonio y los sacramentos. En su lugar, el papa acudió al cardenal Coccopalmerio. La lealtad de Mons. Pinto es incuestionable. Fue Pinto quien arremetió contra cuatro cardenales que públicamente cuestionaron la ortodoxia del reciente documento papal Amóris lætítia. Los cuatro cardenales criticaron el documento porque alienta cambios a la práctica sacramental católica que ellos consideran imposibles según la doctrina católica. Pinto les recordó que el papa podría removerles el estatus cardenalicio. Mientras que el cardenal Müller parecía darles ayuda y consuelo a esos cardenales, diciendo que la práctica sacramental de darle la comunión a los adúlteros no debería ser aprobada.
 
En cualquier caso, sobre el abuso, la justicia impartida por la CDF de Müller parece ser demasiado áspera para el papa y sus aliados. Y así, el papa espera que el rol de la CDF sea irrelevante en estos casos.
 
Nada se ha decidido sobre esto finalmente, y es posible que las mentes más sensatas prevalezcan y le recuerden al Papa Francisco que los cardenales y los cargos están realmente sirviendo a sus mejores intereses y haciendo justicia en nombre de su autoridad. O al menos recordarle que mientras la prensa parece alentarle a deshacer la enseñanza de Juan Pablo II sobre la comunión a los divorciados, ellos no podrían hacer lo mismo si aliviase las sanciones contra los ofensores de niños que acontece tienen amigos en el círculo interno que le rodea.

NOTA DEL TRADUCTOR
[1] El artículo 157 del Código Penal Italiano establece que los delitos prescriben entre los seis años y el máximo de la pena establecida, excepto cuando se sanciona con cadena perpetua. En el caso sub júdice, el artículo 609 quáter del citado código, los actos sexuales con menores tienen pena de entre seis y doce años de prisión, y los abusos de Inzoli transcurrieron entre 2004 y 2008. Pero como se acogió al proceso abreviado (artículos 438 y ss. del Código de Procedimiento Penal italiano), la pena le fue reducida en una tercera parte.

lunes, 16 de enero de 2017

LA SOMBRA DE LA TRAICIÓN O EL ÍDOLO “MARTIN LUTHER KING” DESTROZADO

Rescatado de los archivos de LA VOZ NACIONALISTA
  
MARTIN LUTHER KING Jr.: LA SOMBRA NEGRA DE LA TRAICIÓN
  
  
En el número 77 de “Iesus Christus” -correspondiente al bimestre de septiembre-octubre del año 2001- se publicaron unos textos sobre la verdadera personalidad de Martin Luther King. La revista “Hechos y documentos”, del 1 de febrero del 2000 arroja una nueva luz sobre este personaje, y aporta mucha más complementación del artículo de “Iesus Christus” nº 77. 
   
Premio Nobel de Paz a los 35 años, y considerado como “el apóstol de la no-violencia”, el Pastor Martin Luther King era un verdadero ícono de la sociedad mundialista, perfecta encarnación de la religión de los derechos del hombre. En realidad, toda su historia está fundada sobre el plagio y la mentira. Desde 1964, John Edgar Hoover lo definía como “el peor mentiroso del país”.
  
UN FALSO NOMBRE
Nacido el 15 de enero de 1929 en Atlanta (estado de Georgia); King era hijo de un predicador negro bautista conocido por la historia bajo el apodo de “Daddy” King. Este último llamó a su hijo Michael.
  
Recién en 1935 tuvo una “iluminación” que lo determinó a utilizar el pseudónimo de Martin Luther King adquiriendo el nombre del reformador protestante, y a llamar a su hijo Martin Luther King Jr. Este cambio de nombre nunca fue consignado por el registro civil, y el verdadero nombre del hijo de Michael “Daddy” King es Michael King Williams.
  
LIBROS Y SERMONES PLAGIADOS
King imitó a su padre y se inclinó hacia el “pastorado”. Pronunció su primer discurso en la iglesia bautista Ebenezer en 1947, año en que había sido ordenado ministro de la Iglesia bautista. El sermón fue un puro plagio de un discurso del Pastor protestante Harry Emerson Fosdick: “La vida es lo que ustedes hacen de ella”. El mejor amigo de King, el reverendo Larry H. Williams, lo confesó.
  
El primer libro que Martin Luther King redactó intitulado “En camino hacia la libertad”, es igualmente plagiado de diferentes fuentes, jamás citadas en el cuerpo del texto según un reciente estudio universitario realizado por unos simpatizantes de la causa de King, Keith D. Miller, Ira G. Zepp y David J. Garrow.
  
Según Theodore Pappas, el mejor especialista de las copias de King (que fue entonces excluido del equipo que preparaba la edición de las obras completas de King y que sólo pudo publicar su obra en una muy pequeña casa de edición), los dos tercios de los textos de King en la universidad, son copiados de una manera u otra.
“Los plagios por Martin Luther King son fáciles de detectar, pues el estilo de las copias desentona fuertemente entre una prosa de colegial. Por regla general, si las frases están bien escritas, son incisivas, elocuentes o si contienen imágenes, alusiones, analogías o metáforas, es fácil concluir que es una copia literal”. 
 
La edición completa de las obras de Luther King actualmente en curso (“The Papers of Martin Luther King Jr.”, editados por el “Martin Luther King Center for Non-violent Social change”, centro que incluye a la viuda de Martin Luther King, Coretta, y cuyo conjunto de archivos está desde ahora prohibido a la consulta, aún a los universitarios) reconoce igualmente (difícilmente) el plagio para los escritos tanto en la Universidad de Boston (donde obtuvo un doctorado en 1955), como en el Seminario de Teología Crozer:
“Juzgado retroactivamente, según los criterios universitarios, (sus escritos) están trágicamente viciados por numerosísimos plagios… Tales pasajes recopiados son particularmente visibles en sus trabajos universitarios, y sistemáticos en materia de teología”.
  
Tan es así, que el ensayo “El lugar de la razón y de la experiencia en la búsqueda de Dios”, escrito en Crozer, incluye numerosos pasajes pirateados del teólogo Edgar S. Bringham (en “La búsqueda de Dios”), y su “teología continental contemporánea”, escrita poco después de su ingreso a la Universidad de Boston, está ampliamente tomado de Walter Marshall Horton.
  
Su diploma de fin de estudios “Comparación entre las concepciones de Dios en el pensamiento de Paul Tillich y de Harry Nelson Wieman”, incluye más de 50 pasajes directamente copiados de una tesis de Jack Boozer, “El lugar de la razón en la concepción de Dios, en Paul Tillich”.
  
Algunos de los pasajes de su más famoso discurso, “I have a dream…” fueron copiados de una predicación del año 1952, pronunciada por el pastor Archibald Carey.
  
O mejor aún, algunos pasajes de su discurso de recepción del Premio Nobel, fueron copiados de obras de distintos autores.
  
En “The Journal of American History” (del mes de junio de 1991), el universitario izquierdista David I. Garrow, aunque próximo a las tesis de King, asegurara que su mujer Coretta, que lo sirvió durante mucho tiempo como secretaria, estaba perfectamente al tanto de sus plagios, y fue cómplice sistemática.
 
Garrow asegura que sus directores de seminario, que compartían ideas izquierdistas y antisegregacionistas, no podían ignorarlo:
“Los trabajos universitarios de Martin Luther King, particulrmente en la Universidad de Boston, son todos, prácticamente sin excepción, resúmenes descriptivos (…) y comparaciones entre diversos escritos. Sin embargo, obtenían excelentes notas, lo que permite suponer que los profesores de King no esperaban más de su parte”.
  
Lo que hace decir a los responsables de sus obras completas que: “la incapacidad de los profesores para detectar sus apropiaciones intelectuales es algo excepcional”.
    
Siempre es el mismo caso, puesto que a pesar de las pruebas de los plagios múltiples y a repetición, la Universidad de Boston, aunque reconociendo que había plagio y robo de ideas de otros, estimó, en 1991, que no se daría curso a la posible anulación de los diplomas superiores de King, “pues eso no serviría de nada”.
  
Es de notar que un decano de la Universidad de Boston fue despedido por haber retomado pasajes del “Wall Street Journal” , en una alocución de apertura del año universitario.
  
A fin de mantener a King sobre su pedestal, un universitario de Arizona, Keith Miller, en “Une voix de delivrance, le langage de Martin Luther King”, no duda en explicar que los negros tienen una fuerte tradición oral y que entonces es ridículo aplicarles las reglas de originalidad y de referencias aplicables a los caucásicos.
  
Entonces, en su obra, la palabra “plagio” no figura nunca, sino “intextualización”, “reunión de voz”, “incorporación”, “consultación”, “absorción”, “alquímica”, “adopción”, “sintetización”, “eco”, “resonancia”, “reverberancia”, etc…
  
UN MILITANTE COMUNISTA
Después de alcanzar su éxito universitario, Martin Luther King fue nombrado Reverendo de una parroquia negra de Montgomery (en el estado de Alabama).
  
Llamando a los negros a boicotear los autobuses municipales, en 1956 obtuvo su primera victoria en los medios públicos de transporte.
  
Al año siguiente, fundó la “Conferencia de los Líderes Cristianos del Sur” (SCLC), que organizó boicots, “marchas por la libertad”, “sit-in”, y combatió por el cese de la segregación en las escuelas, en las universidades y en el alojamiento, ganado rápidamente para su causa a una buena parte de la juventud estudiantil americana, ya trastornada, en el seno del “Comité de Coordinación de los Estudiantes No Violentos”.
  
En realidad, militaba secretamente, en forma paralela, en el seno del Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA), pero debió sin embargo traicionarse el día de la fiesta del trabajo de 1957, durante una reunión en la cual participaron agentes américanos infiltrados, que juntó a Martin Luther King y a otros cuatro responsables en el seno de una extraña institución llamada la Highlander Folk School, en Monteagle, Tennessee.
 
Esta escuela en realidad era una pantalla del Partido Comunista de la Unión Soviética, fundada por Myles Horton (secretario del CPUSA para Tennesee) y Don West (secretario del CPUSA para Carolina del Norte). Los cuatro responsables junto a King eran: Horton, West, Abner Berry y James Dumbrowski, estos dos últimos, también militantes del CPUSA.
  
Desde 1955 hasta 1960, el más cercano consejero y secretario particular de King fue Bayard Rustin, militante comunista. Desde 1936 se había unido a la Young Communist League, en la Universidad de Nueva York.
  
En 1944 fue condenado a cuatro años de cárcel, como refractario (rebelde contra la autoridad). En 1953 de nuevo fue condenado a 60 días de cárcel por proxenetismo y ultraje a las buenas costumbres en la vía pública.
 
En 1957, participó de la XVI Convención del CPUSA. Un mes mas tarde, junto a Luther King fundó el SCLC. El vicepresidente era el reverendo Fred Shuttlesworth, quien era además presidente de una asociación paracomunista, la “Southern Conference Educational Fund”, cuyo director, Carl Braden, era miembro del “Comité Fair Play para Cuba”, otra organización paracomunista.
  
Esta organización hizo editar, por medio de uno de sus miembros, un libro a los negros americanos a la rebelión antiblanca, “Negroes with guns” (“Negros con armas”) de Robert Williams, con un prólogo de Martin Luther King, quien a pesar de esto seguía considerado como un “no violento”.
  
El director de los programas del SCLC era el reverendo Andrew Young, quien luego sería el embajador de Jimmy Carter en la Organización de las Naciones Unidas y alcalde de Atlanta. Conocido por sus simpatías comunistas, había sido formado en la famosa Highlander Folk School. 
 
Poco tiempo después de un viaje a Moscú, en 1958, Rustin organizó la primera de las famosas “marchas” de King sobre Washington. El órgano oficial del CPUSA “The Worker”, declaró entonces abiertamente que esa marcha era un “proyecto comunista”. 

Aunque había abandonado el secretariado particular de King en el año 1960, este último lo llamó regularmente a su lado, en particular como coorganizador de la segunda más importante marcha cívica, la cual tuvo lugar el 25 de agosto de 1963 en Washington, con la asistencia de unos 250.000 participantes.
  
Su reemplazante al lado de King, Jack O' Dell era también, según un documento oficial de 1962, miembro del PCUSA mientras era coordinador del SCLC en Nueva York. 
 
Otro que “movió los hilos” en el entorno de Luther King fue Stanley Levinson, quien fuera el encargado durante numerosos años de las transferencias de los fondos que la Unión Soviética le giraba al CPUSA.  Considerado como el “mentor” de King, a quien le sugirió la mayoría de sus ideas de agitación y propaganda, fue también el que encontró al primer libro de Luther King: “En camino hacia la libertad”, que organizó el sistema de organización del SCLC y que redactó una buena cantidad de sus discursos. Según Luther King, Levinson era su “más próximo amigo”.
   
Martin Luther King en repetidas veces se reivindicó abiertamente como de ideas marxistas. Así su biógrafo (favorable) David I. Garrow, en “El FBI y Martin Luther King Jr.” (1981) cita a éste durante una reunión del SCLC: 
“Hemos entrado en una nueva época, que deberá ser una era de revolución (…) Toda la estructura de la vida americana deberá cambiar (…) Estamos comprometidos en la lucha de clases”.
   
El 2 de junio de 1979, Julia Brown, miembro del CPUSA secretamente desde el año 1947 (quien luego, hecha agente del FBI, contó sus aventuras en “I testily, my years as an FBI undercover Agent”), debía certificar ante la comisión policial del Senado que King era secretamente miembro del CPUSA y que mantenía contacto regular con sus más altos dirigentes.
  
Una fuente, todavía menos conocida, de inspiración y de consejo para Luther King, fue la comunidad judeoamericana, tal como lo explica en un libro recientemente publicado: “Sueños compartidos: Martin Luther King y la comunidad judía”, por el rabino ortodoxo Marc Schneier (y sorprendentemente editado por Arturo Magida, igualmente editor de la biografía del líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan) además presidente de la “Fundación para el Entendimiento Étnico” y de la “Asociación de rabinos neoyorkinos”. 
  
Según él, un buen número de los métodos utilizados por King fueron inspirados por algunos de sus representantes.
  
UNA SEXUALIDAD DESENFRENADA
Las fichas de vigilancia por el FBI, de Martin Luther King, prohibidas entonces para ser comunicadas hasta el año 2007 (no bajo la presión del FBI, sino de Luther King) han sido abiertas excepcionalmente al codirector del SCLC, William C. Sullivan, un hombre de izquierda pero no comunista (un verdadero “liberal” en el sentido americano del término).
  
Éste reveló lo que sabía desde hacía mucho tiempo: no solamente Martin Luther King tenía muy numerosas amantes, sino que multiplicaba las malversaciones financieras en detrimento del SCLC, en particular para ofrecerse además del alcohol, durante sus conferencias y giras, una y de preferencias dos “call girls” durante varios días. Es así que, como lo confirmaron varios testigos (cuyos testimonios quedaron mucho tiempo secretos), King, en víspera del día en que fue asesinado por un francotirador aislado, James Earl Ray, durante una de sus giras, el 4 de abril de 1968 en Memphis, pasó toda la noche en una suite de dos camas del Lorraine Motel (hoy reconvertido en Museo King) en compañía de dos prostitutas, y violó a una tercera mujer después de haberla golpeado, mientras -según la historiografía oficial- estaba redactando su sermón del día siguiente: “¿Por qué América podría terminar en el Infierno?”.
 
Sullivan reveló, mientras había pasado treinta años, primero cerca de Luther King y luego en el seno de la fundación que continúa con su obra, que estaba desde ese momento convencido de las relaciones estrechas entre Luther King y el CPUSA, habiendo podido especialmente consultar un informe de un encuentro entre el pastor y unos responsables comunistas a fin de obtener fondos (uno de estos responsables era un informante del FBI).
   
Lo más extraordinario, sin duda, es que el director del FBI, John Edgar Hoover, informó de todos estos hechos al presidente de los Estados Unidos y a algunos altos responsables del Congreso… y que todos se entendieron para hacer “black-out” a fin de proteger la memoria de ¡tan grande hombre!
 
FUENTES
  1. The Papers of Martin Luther King, Jr. (publicación oficial del Martin Luther King Center for Nonviolent Social Change).
  2. David J. Garrow. “King's Plagiarism: Imitation, Insecurity and Transformation”, En The Journal of American History, Junio de 1991, pág. 87.
  3. New York Times, edición de 11 de Octubre de 1991, pág. 15.
  4. David J. Garrow. The FBI and Martin Luther King, Jr.: From “Solo” to Memphis. W. W. Norton & Company, Nueva York 1981.
  5. Rev. Ralph Abernathy. And the walls came tumbling down, (1989)

miércoles, 11 de enero de 2017

EL SENTIMIENTO JUDÍO CONTRA LOS CRISTIANOS

El rabino judeo-francés Shlomo Chaim Hacohen Aviner escribió lo siguiente en 2010:

Rabino Shlomo Chaim Hacohen Aviner (nacido Claude Langenauer)
Tenemos largas cuentas con el cristianismo, unas cuentas llenas de sangre. El cristianismo es el que derramó más sangre judía a lo largo de toda la historia, ya sea a través de cristianos devotos, cristianos menos devotos, y personas que absorbieron la cultura cristiana. El Holocausto fue obra de los alemanes, que nunca negaron su cristianismo.
 
Los cristianos convinieron exterminarnos: a filo de espada, o de cualquier otra forma. Pero, ¿por qué? ¿Qué les hicimos?
 
Es que los cristianos arguyen que ellos son Am Israel (el Pueblo de Israel) auténtico. Hubo un intento que nosotros seamos Am Israel, pero según su forma de pensar eso fracasó, y por ello fuimos sustituidos por un nuevo Am Israel: Somos el Am Israel de carne, pero ellos son el Am Israel espiritual, el verdadero Am Israel–Verus Israel. Somos el Am Israel viejo, sólo las escorias históricas que deberán desaparecer totalmente.
 
Pero para su enojo, nosotros no desaparecemos, y argüimos que somos Am Israel. Por eso, ellos hacen todo lo que pueden para “ayudarnos” a desaparecer: Pogromos, inquisición y conversión por la fuerza. Judíos que se negaron a convertirse fueron tirados a la hoguera, sus barrigas fueron partidas, los golpearon hasta matarlos, las mujeres fueron violadas, sus riquezas fueron robadas, los ahogaron y los acogotaron, a través de la religión que se apoda a sí misma “la religión del amor”. Esa religión pregona que cuando te dan una cachetada, debes ofrecer la otra mejilla; pero en la práctica, fue ella la que nos golpeó todo el tiempo. Y peor que ello: Desde el momento que fuimos sustituidos, estamos de más en el mundo. Debemos dejar de existir, o convertirnos al cristianismo.
 
Pero somos un pueblo terco, y no dejamos de existir. Por ello, el cristianismo tuvo que adoptar otra teoría: No importa si ese pueblo continúa existiendo, lo importante es que sea humillado. Siendo un pueblo desgraciado y humillado, es un monumento vivo-muerto que atestigua que el cristianismo es auténtico, ya que “el nuevo y auténtico Am Israel” es el importante, cuenta con un millar y medio de adeptos; en contraste con los judíos, que son desgraciados, pobres y necesitados. Por el contrario, que se queden así para toda la eternidad, como una excelente prueba. Así escribe el filósofo religioso cristiano Pascal, que también fue un conocido matemático.
 
En resumen, hay tres soluciones: Desaparecer, convertirse al cristianismo o por lo menos ser humillados en el exilio (el judío perseguido, solitario y errante). En función de ello, nos persiguieron y nos hicieron sufrir hasta la muerte.
 
En comparación con ellos, el problema árabe es lateral: En nuestra ausencia, se acostumbraron a vivir en nuestra tierra y ambicionaron también el poder. Es un conflicto territorial. Pero el conflicto con el cristianismo no es por un trozo de tierra, sino que es algo básico, esencial: ¿quién es Am Israel? O nosotros, o ellos. Es así que el cristianismo se comporta según ese triángulo infernal: Matar, convertir o humillar.
 
Pero hubo un desperfecto en su plan: Volvimos a nuestra tierra, y el Estado de Israel fue creado. Los profetas vaticinaron que Am Israel volverá a su tierra, pero según los cristianos son ellos los que deben volver. Ellos no volvieron, nosotros sí. ¡Un gran problema! Al principio del Holocausto, el Papa exhortó a todos los dirigentes cristianos del mundo prohibir de toda forma posible el nacimiento del Estado de Israel, porque de ello depende todo el destino del cristianismo, y no sólo su trono.
 
En efecto, las profecías se cumplen en nosotros. Ya no somos el judío errante, el judío solitario: somos un pueblo respetable, que vive en su tierra. Ya no se nos puede dar cachetadas, porque el Tzahal (el Ejército de Defensa de Israel) sabe devolver y doblar: el que nos de una cachetada en la mejilla, recibirá dos cachetadas en ambas mejillas, para que todos vean y teman.
 
Hubo un percance en el plan, pero enseguida se repusieron: Es cierto que fue creado el Estado de Israel, pero seguramente se desmoronará, y nosotros lo ayudaremos a desmoronarse, provocando su desequilibrio.
 
Hasta aquí la concepción católica. En contraste, los malditos protestantes arguyen que el tema no es urgente: Que vuelvan a su tierra, que construyan su estado, e incluso el Beit HaMikdash (el Templo), y cuando terminen, todos se convertirán al cristianismo. ¡Y ese será un gran acontecimiento, muy importante! Por supuesto, también hoy en día hay que esforzarse en convertir judíos al cristianismo: Ya no se los puede matar, tienen su propio ejército. También humillarlos se volvió difícil. Pero todavía se los puede convertir, y eso es lo que hacen los protestantes en todo el mundo, y sobre todo en Israel. El presupuesto de la misión en Israel –millones de dólares– es el doble que el de todos los otros países juntos.
 
Desde su punto de vista, convertir un judío es un gran éxito, pero hacerlo en Israel, es lo más importante. Así dejará de existir Am Israel. En nuestro país hay muchos misioneros: 8000 pagos que trabajan jornada completa, otros muchos que trabajan jornadas parciales, y varias decenas de miles de voluntarios que hacen su labor cuando es necesario. Todos ellos actúan en silencio y engañando a las personas, haciendo el mal con astucia.
 
Ellos ubican a los judíos que están en mala situación económica, les dan dinero sin hablarles una palabra de cristianismo, una y otra vez. De esa forma se vinculan con ellos, y después de uno o dos años empiezan a hablarles de religión. Así actúan sin descanso, cuando su meta es convertir a todo Am Israel.
 
Por supuesto, no debemos preocuparnos demasiado: No lo lograrán. Pero también que conviertan a algunos judíos, es una desgracia. Hay que estar atentos, y luchar contra esa vergüenza y ese oprobio.
 
Hay una secta que se apoda “Testigos de Jehova”, que reparten dinero y librillos que parecen muy inocentes: “Am Israel – ¿qué es?”, “¿Qué es judaísmo?”, “¿Qué es el Mesías?”. Sobre los librillos están dibujados la estrella de David, el candelabro y otros símbolos judíos. Ellos penetran lentamente dentro del mundo judío.
 
Todos esos misioneros, de todo tipo, buscan judíos desgraciados: Problemas económicos, problemas sicológicos, peleas entre cónyuges, problemas de educación de los hijos… Ellos les hablan al corazón, y lentamente los envenenan.
 
Y hay peores: los “Judíos para Jesús”. Parte de ellos son judíos que se convirtieron al cristianismo. Tienen kipá, hablan hebreo y se enrolan en el ejército. También sus hijos son misioneros: El hijo viste una kipá tejida, estudia en una Yeshivá Tichonit (liceo religioso) y participa de las actividades de Bnei Akiva (movimiento juvenil religioso), pero es un misionero. También su hija lo es en la Ulpena (liceo religioso para muchachas). Van al Beit HaKneset (Sinagoga), se visten como judíos, rezan como judíos (no revelan su identidad). Imparten clases de Tanaj (Biblia) que parecen totalmente comunes y normales, pero con el tiempo, introducen ideas cristianas. Son unos 5000, y viven en todo el país, también en los asentamientos. En el Midrejov de Ierushalaim podrás ver a veces Jasidím (miembros de una corriente jasídica) de Breslav que bailan y cantan: ¡No! Ellos son misioneros disfrazados. Hay también Jasidím de Breslav auténticos que pasan por allí, y en su inocencia caen en la trampa, cantan y bailan con ellos…
 
Parte de ellos se disfrazan de Jasidím de Breslav, otros de datiím leumím (religiosos nacionalistas), y hay también quienes se disfrazan de jaredím (ultra-ortodoxos). Andan de casa en casa en los barrios jaredím y reparten dinero como si fuese de una organización de caridad. Vuelven una y otra vez, y van atrapando a sus víctimas con su tela de araña.
 
Tanto nos hicieron sufrir a lo largo de las generaciones, y todavía continúan intentando convencernos que hay una persona que es un dios, un dios-humano, tres que son uno, uno que es tres… Ya lo escuchamos, frente a la hoguera, cuando nos dijeron: “¡Conviértanse al cristianismo, o los tiraremos al fuego!”. Y contestamos: “¡Escucha Israel, el Eterno es nuestro Señor, el Eterno es uno!”. Entonces, ¿quizás nos dejarán en paz ahora?
 
¡No! Ellos no cesan. Se encuentran en el país, y cazan almas desgraciadas. Las compran con dinero, y después las convierten al cristianismo: les hacen el bautismo en el Kineret o en la piscina de un hotel.
 
Hay que abrir los ojos y luchar. La organización “Yad LeAjim” lucha ya hace decenas de años contra los misioneros. Pero no es solamente su papel: Es el papel de todo judío, religioso o secular, derechista o izquierdista, Ashkenazi o Sfaradi: detener esas repugnantes acciones cuando ellos se atreven a venir a nuestra propia tierra para convertirnos al cristianismo.
 
También en el exterior ellos actúan, pero los judíos allí son más cuidadosos. Tienen buenas “antenas” para saber diferenciar. Pero aquí en nuestra tierra, es más difícil. En una esquina de Tel-Aviv hay dos muchachos sentados, que cantan cantos de Eretz Israel (la Tierra de Israel) acompañados de guitarras (¿cómo podrás saber si son misioneros?) Ellos reparten gratuitamente librillos de judaísmo, y sólo al final es nombrado Jesús.
 
Debemos cuidarnos, ser conscientes del peligro. Ellos trabajan mucho dentro de los círculos de Olim (inmigrantes) de Rusia, y parte de ellos son cristianos que llegaron al país amparados por la “Ley del Retorno”.
 
Por eso, no debemos olvidar que el cristianismo es el enemigo número uno a lo largo de toda la historia. Los depravados asesinos árabes son poca cosa en comparación. También las armas árabes, son armas cristianas: Los árabes no saben fabricar armas. Ya hace 400 años que están estancados desde el punto de vista cultural, científico y tecnológico. Ellos no saben fabricar armas, y si los cristianos no les vendieran, habrá paz. La anhelada paz llegará por sí sola. Pero los cristianos les venden armas, y les enseñan a utilizarlas. Los cristianos son nuestro principal enemigo en todas las generaciones.
 
El Rambam (Maimónides) escribe que toda la Torá es una lucha contra la idolatría (More Nebujim 3:29). El cristianismo es una idolatría disfrazada de Tanaj (Orot, Pág. 34): Idólatra por dentro, judío por afuera. “No hay más judío, no hay más griego”, dijo Paulus. Se puede ser judío y griego al mismo tiempo: Un griego idólatra por dentro, y un judío por fuera. Por ello, nuestra lucha contra el cristianismo es la misma lucha contra la idolatría, aunque mucho más compleja y sofisticada.
    
No es por azar que en el libro “Orot” (Luces) –el gran libro del Rav Kuk (Abraham Isaac Kook), donde habla del renacimiento de la nación, el regreso a Tzion, la reconstrucción de la tierra– se habla tanto del cristianismo, nuestro opositor, y se habla del enorme daño que le produce a la humanidad. La respuesta al cristianismo, es Israel y su renacimiento: También para ello renacemos, gracias a D’s. Volvemos a nuestra tierra, nos reforzamos y también reforzamos nuestra lucha contra ellos.
 
Nos reforzaremos, y nos fortaleceremos.

COMENTARIO
La verborrea sádica de Shlomo Chaim Hacohen Aviner (cuyo nombre real era Claude Langenauer) en este texto delata que es un individuo que tiene serios problemas mentales, lo que lo hizo insoportable hasta los soldados del Tzahal por sus constantes apelos a la violencia desproporcionada y crueldad contra los habitantes de Gaza en la operación Plomo Fundido. Además, sobre él pesan graves acusaciones de abuso sexual.
 
Pero bueno, QUE ELLOS, INMBUIDOS DE SATÁNICA PERFIDIA, PEREZCAN CON EL ANTICRISTO EN EL ARMAGEDÓN, COMO EN SU TIEMPO LES PASÓ CON SIMÓN BAR KOJBA, YA QUE RECHAZARON Y DIERON MUERTE A JESUCRISTO, EL MESÍAS QUE MOISÉS Y LOS PROFETAS ANUNCIARON.