sábado, 10 de diciembre de 2016

LA DOBLE MORAL DEL GOBIERNO Y LA GRAN PRENSA COLOMBIANA

 
EL ASESINATO DE YULIANA SAMBONÍ, ¿UN CRIMEN DE CLASE Y GÉNERO?
  
El hipócrita presidente Juan Manuel Santos salió a condenar el crimen en su cuenta de Twitter, pero, al mismo tiempo, ha guardado cómplice silencio frente a los crímenes, iguales y peores, cometidos por sus nuevos mejores amigos, los cabecillas de las FARC

Por Ricardo Puentes Melo
Diciembre 6 de 2016
 
Muy lamentable el manejo que los medios están dando a la noticia de la violación y asesinato de la pequeña Yuliana Samboní, tratando de mostrar el detestable crimen como un delito de la clase alta contra la clase pobre, un resultado de la dialéctica de la lucha de clases. El hecho de que el acusado, Rafael Uribe Noguera, tuviera algún tipo de parentesco con los Urrutia no coloca al presunto violador y asesino como de “clase dominante”. Eso es pura manipulación perversa de los medios para vender su historia y ganarse una credibilidad que han ido perdiendo por su apoyo a los cabecillas de las FARC, esos sí, reconocidos violadores y asesinos de niños, mujeres, ancianos.
 
Yuliana Andrea Samboní Muñoz
 
Rafael Uribe Noguera, de quien estoy íntimamente convencido acerca de su culpabilidad, puede ser un pedófilo con algún posible tipo de historial en este aspecto. Pero es desproporcionado mostrarlo al mundo como una especie de señor feudal que visita sus predios (como lo han querido decir) para abusar sexualmente de las hijitas de sus vasallos.
 
Rafael Uribe Noguera sería un violador y un asesino, claro que sí. Pero solo basta verlo en el video donde se le captura para darse cuenta de que aún no dimensiona la enormidad de lo que hizo bajo el efecto de las drogas, combinadas -estoy seguro- con licor durante una noche de juerga. Habría que averiguar quiénes estuvieron con él horas antes de esa terrible tragedia para entender cómo un arquitecto con un promisorio futuro llegó al extremo de llevarse a una niñita a plena luz del día para luego entrarla a su propio apartamento y allí violarla, torturarla y asesinarla.
 
Rafael Uribe Noguera y Felipe Noguera
 
¿Es Rafael Uribe Noguera, además de consumidor de droga, un consumidor de pornografía? No tengo dudas de eso. Los adictos a la pornografía también desarrollan comportamientos criminales, desprecian al ser humano y lo ven solamente como un objeto sexual con el cual tener satisfacción sexual. Esa es la degradación a la que el marxismo cultural suele llevar a las sociedades donde se enquistan. Y nada de extraño sería que el arquitecto haya abusado sexualmente de otros niños.
  
Lo raro del asunto, cuando se observa el vídeo donde aparece la camioneta que presuntamente conducía Uribe Noguera, es que ésta dura varios minutos sin moverse. Cuando arranca, nadie lo persigue, nadie grita. Si es cierto que hubo forcejeo, ¿por qué nadie siquiera hace un intento de detener el vehículo? No se ve que nadie, en un barrio tan populoso, en una calle llena de gente, haya movido un solo dedo para defender a la niña. ¿O es que Rafael Uribe Noguera acudía al sector (como se hace en Cartagena) a comprar los servicios sexuales de niñas y algo acá le salió mal? Hay cosas muy extrañas en ese vídeo. Ningún violador se metería en una calle tan estrecha y concurrida para raptar una niña que muchos podrían escuchar gritar, y luego tratar de salir disparado en una camioneta que todo el mundo puede reconocer. Eso no cuadra.
 
La mamá de la niña asegura que la camioneta pasó por su lado pero no sabía que ahí iba su hija. ¿Entonces cómo supieron que la camioneta del vídeo era donde llevaban la niña? La camioneta pasó por el lado de mucha gente pero nadie hizo nada, precisamente porque nadie alertó del hecho. ¿Por qué? Tampoco cuadra que Rafael Noguera haya llevado a una niña raptada a su apartamento, donde los vecinos o la celaduría podrían verlo con la menor. ¿O es que acostumbraba a llevar niñitas a ese lugar? ¿Hay cámaras de seguridad en el edificio Equus 66? ¿Qué muestran esas cámaras? ¿Qué cuenta el celador?
 
Es muy preocupante el hecho de que el hermano del acusado sea el abogado Francisco José Uribe Noguera, socio de la firma “Brigard & Urrutia”, famosa por el tumbado a Bogotá, del cual fue parte Antanas Mockus y todo su equipo. La firma Brigard & Urrutia se constituyó, además, para representar los intereses de la firma Nathan Mayer Rothschild & Sons, y tuvo como gerente -para el despojo a Bogotá- a Isabel Urrutia Pombo, hija de Miguel Urrutia Montoya, gerente en ese entonces del Banco de la República (1). La Brigard & Urrutia, también estuvo involucrada con la apropiación sucia de los baldíos en el Vichada, representando a la empresa Riopaila Castilla. El jefe de ese torcido fue, precisamente, Francisco Uribe Noguera, hermano del acusado.
 
Francisco José Uribe Noguera
    
Y es alarmante porque precisamente se asegura que este abogado y su hermana estuvieron en la escena del crimen antes de que llegaran las autoridades. El cadáver de la pequeña Yuliana Samboní había sido lavado, seguramente para limpiar los restos de fluido seminal y cualquier otro rastro de ADN del asesino. Esto se hizo con la evidente intención de abandonar el cadáver de la niña en algún sitio.
 
Una vecina del lugar donde vivía la niña asesinada comentó que, en ocasiones pasadas, cuando alguien ha intentado robar en la zona, todos los vecinos se han unido en contra de los delincuentes, “es un barrio muy unido”, dijo. Vuelve mi pregunta: En un barrio tan solidario, siempre alerta por la presencia de delincuentes, ¿cómo es posible que nadie haya visto el forcejeo en plena mañana del domingo? Siendo yo mismo víctima del secuestro de mi hijo, he reiterado una y otra vez que fue la comunidad la que impidió que los bandidos salieran del sector, evitando así una tragedia como la de la pequeña Yuliana. (2)
   
Independientemente de todas esas preguntas aún no respondidas, es necesario destacar que las organizaciones feministas (oportunistas, obviamente) también saltaron a aprovechar la coyuntura que les brindó este horripilante crimen. Isabel Agatón, conocida promotora de la filosofía de género, abortista, fue entrevistada por los grandes medios de comunicación para que dijera que esto no era un crimen atroz contra un menor de edad, una niña de escasos siete años, sino un “feminicidio”. Obviamente, estas hipócritas activistas feministas se verían en problemas si protestan por el asesinato de un niño, ya que no podrían demostrar alguna diferencia entre el asesinato de un no-nacido, y el de una nenita de pocos años de nacida.
 
Isabel Agatón
 
Tampoco dijeron nada estas feministas ni los medios acerca de los pedófilos, asesinos y violadores de las FARC que, de manera sistemática, han secuestrado, violado, reclutado y asesinado a más de 7.000 niños, en tan solo los últimos 10 años. Nadie protestó cuando estos asesinos pedófilos se pasearon por Bogotá, en la Cancillería, en los ministerios ni cuando fueron recibidos como personalidades por las directivas de El Tiempo.
 
El no menos hipócrita presidente Juan Manuel Santos salió a condenar el crimen en su cuenta de Twitter pero, al mismo tiempo, ha guardado cómplice silencio frente a los crímenes, iguales y peores, cometidos por sus nuevos mejores amigos, los cabecillas de las FARC.
 
Trino de Juan Manuel Santos
 
Me gustaría escuchar a todos estos farsantes tramoyistas disfrazados de defensores de Derechos Humanos, manifestarse en contra de crímenes de niños, cometidos por las FARC. Me gustaría saber qué dice el flamante Nobel de paz acerca de estas evidencias:
  
Niña asesinada salvajemente por las FARC
  
Tampoco he escuchado las voces de las feministas, ni de ONG alguna, ni de Bienestar Familiar, ni de nadie en el gobierno, frente a estos asesinatos de niños.
 
Es horrible imaginar el sufrimiento y el terror de Yuliana Samboní en manos de este degenerado a quien debe caerle encima todo el peso de la ley. Pero igualmente horrendo es imaginar los gritos desgarradores de las miles de niñas abusadas sexualmente por los cabecillas de las FARC, obligadas a abortar para luego ser violadas una y otra vez, y luego morir asesinadas de un tiro en la cabeza, o mientras les practicaban algún aborto, o al ser enviadas como niños bomba para hacerlas volar en pedazos junto a algún objetivo militar.
 
Todos los violadores y asesinos de niños deben ir a la cárcel. ¿O es que hay violadores y asesinos por motivaciones políticas?
 
¿Qué dice don Juan Manuel Santos? ¿Qué dice doña Isabel Agatón? ¿Qué dicen las organizaciones feministas, de Derechos Humanos, los colectivos de abogados, los grandes medios de comunicación, las entidades internacionales, los miembros del Premio Nobel que se lo otorgaron al encubridor y alcahueta de estos criminales?
 
No dicen ni dirán nada. Porque esta sociedad está enferma, podrida, y su olor nauseabundo se diluirá, como siempre, en la histeria colectiva que produce un partido de fútbol, una celebración navideña, un concierto de Juanes y Carlos Vives, o en el aturdimiento que producen las drogas en dosis personales que nuestras Cortes legalizaron para que cada día aparezcan más y más seres repugnantes que, bajo la excusa del delito político o el atenuante de la adicción, saldrán impunes para clamarse como víctimas.
 
¿Hasta cuándo?
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ADENDA (por el Dr. Juan Alfonso Zaplana Ramírez, de Perú)
Una vez que una clase política y una sociedad ponen el listón de lo que es aceptable a la altura del terrorismo, la referencia parte en dos la mirada, y empieza a haber víctimas de primera y de segunda, criminales buenos y asesinos de clase, pederastas y pederastas. Una muestra de las consecuencias de esa moral de la impunidad la describe el director de cine Iñaki Arteta en esta entrevista con Javier Torres, de Actuall, sobre la invisibilidad de las víctimas de ETA en España.
 
Uno de los jefes de las FARC, Carlos Antonio Lozada, alias Julián Gallo, acaba de conceder una entrevista a Noticias Caracol sobre el acuerdo de paz con el Gobierno del señor Santos. Puedes ver la entrevista completa en este vídeo [14 minutos]. Su testimonio es escalofriante, por la claridad desacomplejada con la que explica las consecuencias de ese acuerdo. [Noticias Caracol, El Nodo]
 
El señor Lozada anuncia que la justicia especial para la paz, ese apaño de tribunales de sastrería para los terroristas, servirá también para procesar penalmente a periodistas, entidades de la sociedad civil, partidos políticos y a cualquiera que se haya opuesto al “proceso de paz”. Se les acusará de “atizar odios”. Se perfila con claridad, así, cuál es “el objetivo de esa justicia: que nadie pueda oponerse a los dictados de esa banda”, señala Eduardo Mackenzie. [Periódico Debate]

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