martes, 13 de diciembre de 2016

EL SALVADOR DE LA SUCESIÓN APOSTÓLICA FRENTE A LA GRAN APOSTASÍA

Mons. Pierre Martin Ngô-dinh-Thuc

Monseñor Pierre Martin Ngô-dinh-Thuc fue el arzobispo católico de Hue (Vietmam) y hermano del anticomunista y católico presidente de Vietnam del Sur, Jean Baptiste Ngô-dinh-Diem, que gobernó en los años previos a la guerra de Vietnam.
 
En 1925 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Wilhem Marinus Van Rossum (prefecto de la Congregación para la Propaganda de la Fe) en Roma, donde concluyó sus tres doctorados en la Pontificia Universidad Gregoriana: en Filosofía, en Teología y en Derecho Canónico. En 1938, fue consagrado obispo por el nuncio en Indochina, el arzobispo francés Antonin Ferdinand Drapier, OP; luego fundó la primera Universidad Católica de Indochina (actual Universidad de Dalat) y recibió poderes patriarcales de Pío XI, poderes confirmados por Pío XII.

Poder amplio, especial y suficiente dado por Pío XI a Pierre Martin Ngô-dinh-Thuc, para ejercer jurisdicción patriarcal.

En 1962 asistió a la primera de las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II y en las pocas intervenciones que tuvo se plantó valientemente al lado de Ottaviani en contra de las primeras “propuestas exploratorias” de los modernistas. Tal y como debieron hacer todos los obispos católicos.

En septiembre de 1963, cuando inició la segunda sesión del Conciliábulo, el cardenal Ottaviani presentó la versión del polémico documento De Ecclésia y fue aprobado con cierta tolerancia de los modernistas; pero cuando se trató sobre la posibilidad de integrar el esquema sobre la Virgen María al final de este, la asamblea se dividió completamente (la votación explorativa dio 1114 placet y 1074 non placet) ya que los modernistas, encabezados por Liénart y con la venia de Pablo VI, se opusieron abiertamente a tratar la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y la definición dogmática del rol de Nuestra Señora como Corredentora del Género Humano y Medianera de las Gracias; en este punto el obispo vietnamita tenía gran interés por la urgente situación de su país amenazado por la Bestia Roja.
 
Al rechazarse la propuesta, en ese mismo mes, la guerra de Vietnam se convertiría en una gran tragedia tras la evidente traición del “católico” John F. Kennedy a sus “aliados” y la prácticamente entrega a los comunistas de Vietcong. Los comunistas capturaron a el presidente de Vietnam y lo asesinaron junto a toda su familia el 2 de noviembre de 1963. Veinte días más tarde fue asesinado el presidente norteamericano.
  
Al saber de la captura y muerte de su hermano, el arzobispo Thuc partió de Roma a Vietnam a principios de noviembre, para tratar de rescatar a sus demás familiares. En esos días se empezó a inclinar el conciliábulo hacia los dictados montinianos con la primera votación de un documento herético sobre la colegiabilidad el día 15 de noviembre, cuando Monseñor Thuc se encontraba ausente.
 
Luego de meses de desesperación por los infructuosos intentos para ingresar al caótico país, tuvo que regresar a Roma para encontrarse con la sorpresa de que ya el pontífice lo había sustituido con otro arzobispo y se le liberaba de la asistencia a las siguientes sesiones del conciliábulo, al cual nunca regresó. Ese día, dos años más tarde de que Monseñor Thuc fuera destituido y separado del conciliábulo, es cuando se firmaron definitivamente los 16 documentos, incluidos los cinco heréticos, por casi todos los padres conciliares.

De monseñor Thuc provienen las principales sociedades religiosas sedevacantistas como la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, la Sociedad Trento, la Congregación María Reina Inmaculada y el Instituto Mater Boni Consilii; y obispos como Guérard des Lauriers, Louis Vezellis, Moisés Carmona, Adolfo Zamora, Martín Dávila Gándara, Donald Sanborn y Luis Alberto Madrigal, entre otros, siendo este obispo la principal base reconocible de sucesión apostólica del sedevacantismo. El 25 de Febrero de 1982, en la iglesia de San Miguel en Múnich, Mons. Thuc firmó una declaración señalando que la Sede Romana estaba vacante, confirmada ésta con la Declaración de Acapulco el 26 de Mayo de 1983. Murió el 13 de Diciembre de 1984 en el monasterio de la congregación vietnam-americana Madre Corredentora en Carthage, Missouri (Estados Unidos) a los 87 años de edad, donde fue trasladado contra su voluntad el 19 de Enero del mismo año.

3 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo y más interesante los datos que trae

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  2. https://es.scribd.com/document/186251599/Vida-y-Sacrificio-Autobiografia-Mr-Pedro-Martin-Ngo-Dinh-Thuc

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  3. DE MONSEÑOR PIERRE MARTIN NGÔ-ĐÌNH-THỤC (Prof. Dr. Diether Wenland)
    «Considerándolo desde un punto de vista puramente humano, fue una pura casualidad que Monseñor Thục consagrara obispos justificadamente a los dos sacerdotes mejicanos [Adolfo Zamora y Moisés Carmona], e incluso que pudiera consagrarlos. Especialmente Carmona era consciente de algún modo de qe la vacancia de la Silla Apostólica alcanzaba hasta Roncalli, y para él también era claro que, en calidad de obispo, primero tenía que asumir la sucesión del apostolado y emprender entre los católicos un movimiento de reunificación para llevar a cabo una delimitación y hacer algo decisivo contra el expansivo estado de diáspora y sus peligros. También se “plantó” públicamente ante los “jerarcas” de la “Iglesia conciliar romana” y los ha calificado de herejes y apóstatas peligrosos. Y en Roma esaba sentado alguien –esto lo advirtieron los dos mejicanos con suficiente claridad– que en su imaginación gozaba del privilegio de ser el vértice (vertex) de Roncalli más Montini, e innumerables clérigos y seglares se postraban ante su “rostro resplandeciente”. El diablo frenó el verdadero propósito de Carmona: con un extraño accidente de tráfico, en lugar de otros métodos mortales que también habrían sido posibles.

    Desde el punto de vista eclesiológico, es de una significación menor que Monseñor Thục, como podía oírse de los tradicionalistas, no hubiera firmado ni un único decreto del fatídico Vaticano II. Pues, en mi opinión, él no lo había rechazado y luego abandonado públicamente, para lo cual, después de todo, hubiera estado legítimamente capacitado. ¿Y acaso no estaba también moralmente obligado a ello? Pero, al quedarse, suscitó la impresión de ser un “partidario” de los modernistas que actuaban abiertamente. Sin embargo, por otro lado hay que saber, y sobre todo tener en cuenta, que en esta época comenzó en Vietnam una sucia guerra revolucionaria, y que el hermano de Monseñor Thục, el presidente de Vietnam del Sur, Ngô Đình Diệm, fue asesinado a traición en una revuelta revolucionaria (1963). El arzobispo Thục apenas podría haber regresado a Huế para continuar con su obra. En este sentido, nadie debería permitirse formar un juicio de valor sobre la persona de este arzobispo».
    (De “Über das Papsttum der Römischen Bischöfe, die Eigenart des Apostolischen Stuhles und eine Kirche ohne Papst”, capítulo 9: Das Problem der “apostolischen Sukzession”, nota 26. En Revista EINSICHT. Año XXXIII, número 11 - Diciembre de 2003, pág. 374).

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