lunes, 1 de enero de 2018

MENSAJE DE AÑO NUEVO

  
Amados hermanos en Jesús y María, salud y bendición.
  
Por inmérita gracia de Dios hemos tenido en el año 2017 mucho que hacer y orar. Y con esta misma resolución queremos responder al don que nos ha sido concedido de llegar a un nuevo año. Ante esto, conviene pues tomar cuentas del anterior: Además de las tribulaciones y angustias que se viven en muchos países (y quizá también algunos de nosotros hemos tenido algún inconveniente), en el ámbito Católico tradicional, el 2017 ha sido un año de grandes triunfos y caídas estrepitosas. Triunfos porque se ha trabajado bastante en la Misión, con el respaldo que a pesar de nuestra indignidad nos diera Nuestra Señora del Rosario de Fátima (a quien personalmente consagramos el año anterior) para continuar en este apostolado que llevamos desde hacía varios años desde este medio. Pero también hemos debido presenciar caídas estrepitosas porque hubo quienes habiéndonos antecedido en la lucha contra el error, tristemente acabaron defeccionando y cayendo en apostasía. Otros, en cambio, cedieron a cavilaciones extravagantes que en nada ayudan en la Causa de la Verdad. Y en este aspecto, Nos vemos la advertencia apostólica: Quien se crea firme, vele sobre sí, no sea que caiga.
  
Por lo anterior expuesto, y porque queremos que vosotros también estéis firmes en el fundamento de nuestra Fe Católica, este año 2018 lo titulamos Apostolado doctrinalmente dirigido. Dios mediante, los artículos de nuestro blog se enfocarám principalmente en la exposición del Magisterio Legítimo y la Doctrina Católica Tradicional, porque la defensa de la Catolicidad pasa por el conocimiento y aceptación de las verdades de Fe y la Disciplina eclesiástica. No por ello se dejará de denunciar al mundo corrupto y a la pseudoiglesia del Vaticano II, que el año anterior llegaron a un punto más allá del no retorno en cuanto a su impiedad y odio a Dios y a la Iglesia, y en aberraciones que no conviene referir.
  
Un episodio lamentable es que algunos de nuestros hermanos se han inflamado de celo contrario a razón, criticando por lo más mínimo y respondiendo con insultos a los argumentos mejor planteados. Incluso hubo quienes llegaron al expediente límite de acusarnos de haber claudicado o (¡líbrenos Dios!), de buscar componendas. A ellos se les olvida que si no se tiene conocimiento, lo mejor es callar y preguntar a otros más discretos, en lugar de impugnar la verdad conocida por mero partidismo. Más todavía, que si vivimos peleándonos entre nosotros, el enemigo deuterovaticano seguirá incólume esparciendo sus herejías y arrastrando a las almas hacia la condenación eterna. No queremos que este apelo a la unidad se tome como que hemos adoptado el restauracionismo antiapocalíptico o que pensamos en un hipotético cónclave, sino como un llamado a la unidad orante y expectante, puesto que está cercana nuestra única y verdadera esperanza: el glorioso Segundo Advenimiento, por medio de María Santísima, de Jesucristo nuestro Señor, en quien serán restauradas todas las cosas.
   
A los hermanos colombianos que nos leen, unas cuantas palabras: Este es año electoral en vuestro país. La amenaza comunista y LGTBIQ...XYZísta está buscando completar la invasión, apoyada por la deuterovaticanidad. Ya ellos plantaron la cabeza de puente con los “Acuerdos de Paz” impuestos fraudulentamente y a la cañona, a pesar de que habéis manifestado vuestro rechazo frente a ello, para no hablar de la bendición que les diera el portador de maldición que osó poner sus plantas en vuestra nación. Con vuestras oraciones (y votos), podréis derrotarlos y plantarle cara al mundo manifestándoles que aún entre vosotros la Moral Cristiana orienta vuestras vidas y vuestra sociedad.
  
Rogamos a la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Segundo Advenimiento, que este nuevo año, en el cual vemos más cercana la Parusía de lo que estaba el año anterior, nos conceda perseverar en la Fe y la Caridad, a fin de merecer un día estar eternamente en las santas moradas.
  
Frater Jorge Rondón Santos
1 de Enero de 2018.
Circuncisión de Nuestro Señor y Octava de la Navidad.

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