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martes, 20 de agosto de 2024

jueves, 6 de julio de 2023

MES EN HONOR A SANTA ANA (DÍA 6)

Recopilado por el P. Dr. Vicente Alberto Rigoni, Cura Párroco de Santa Ana en Villa del Parque (Buenos Aires), el 12 de Mayo de 1944. Tomado de RADIO CRISTIANDAD.

DÍA SEXTO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios os salve, ¡oh gloriosa Santa Ana, cuyo nombre significa la gracia de la que fuiste por Dios llena, gracia que distribuís a vuestros devotos. Nosotros, postrados a vuestros pies, os rogamos que aceptéis estos humildes obsequios con los cuales pretendemos honraros, como a madre de nuestra amantísima Madre y Reina y como abuela de nuestro dulcísimo Redentor Jesús. Y Vos, en señal de que os agradan nuestros homenajes, libradnos del maldito pecado alcanzándonos la gracia de modelar nuestra vida conforme a vuestros ejemplos, y obtenednos luz, fervor y constancia para que con la meditación que vamos a hacer, crezcamos en virtud y seamos más y más gratos al Señor. Amén.
    
MEDITACIÓN: De cómo Santa Ana se preparó para la elección de estado.
La preparación para elegir el estado a que nos llama la Divina Providencia es considerada por todos los Doctores de la Iglesia, como una de las mejores disposiciones para obtener del Señor las gracias necesarias para salvarnos.
     
El Señor había elegido a Ana esposa de Joaquín, por Madre de su santísima Madre, y Ella se preparaba con asiduas oraciones, meditaciones, obras piadosas y con la práctica de todas las virtudes que ejercía en grado heroico.
    
¡Qué humildad, fervor y fe, en sus cotidianas oraciones!
     
¡Cuánta modestia, candor y sencillez en sus palabras y en sus obras!
    
El Señor la enriquecía con todos sus singulares favores y le manifestaba toda su divina complacencia.
     
Profunda lección que nos invita a pedir al Señor luz para conocer su santísima voluntad, de la cual depende nuestra salvación eterna.
     
He aquí el modo, ¡oh cristiano!, de conocer el estado al cual te llama el Señor, estado del que depende tu salvación. Pedir con suma instancia la luz necesaria al dador de todo bien. Santa Ana tenía la ley, y además los parientes instaban a casarse; pero ella no se mueve antes de conocer la divina voluntad. Y ved cómo su matrimonio es fecundado con la concepción de la bendita entre todas las mujeres, de la esperanza de los siglos.
   
¡Oh, si los casados imitaran el ejemplo de Ana y Joaquín, cuántos frutos de gracia y honor darían los matrimonios bendecidos por Dios, y la familia y la sociedad no marcharían a su ruina! De las espinas no nacen uvas, ni los árboles buenos dan malos frutos.
   
EJEMPLO: Dos jóvenes de Verona estaban angustiados y llenos de preocupaciones temiendo no acertar en la elección de estado; cotidianamente pedían al buen Dios les mostrase claramente cual fuese su Santísima Voluntad.
    
Tuvieron la divina inspiración de dirigirse con fervorosas súplicas a Santa Ana a las que unieron votos, velas y flores, a fin de que les concediera la gracia de conocer la voluntad del Señor.
    
No tardó la celestial Patrona Santa Ana en aparecérseles acompañada de su Santísima Hija y con amorosas palabras les aseguró ser voluntad de Dios que entrasen en la Orden de San Agustín y llevaran vida devota. Lo que ambos hicieron, dejando en aquella ilustre Institución ricos perfumes de virtud y santidad.
   
OBSEQUIO: A ejemplo de Santa Ana, no dejemos pasar día sin pedir que seamos iluminados a fin de conocer en nosotros la divina Voluntad.
   
JACULATORIA: Poderosísima Santa Ana, obtenednos del buen Dios que conozcamos y practiquemos su Santísima Voluntad.
   
ORACIÓN
¡Oh, misericordiosa Santa Ana!, que como, madre de la verdadera luz, tenéis el don de iluminar la mente a cuantos piadosamente invocan vuestro auxilio. ¡Ah! enviad luces a la juventud, a fin de que, al elegir el estado del que depende la felicidad eterna, conozca su peso y tenga la gracia de cumplirlo fielmente, y dadnos a todos la gracia de santificarnos en el estado elegido, cumpliendo siempre la voluntad del Eterno. Así, por vuestra intercesión, unánimes en el servicio de Dios, veremos cesar los ejemplos funestos, aumentar el número de los buenos y florecer la paz y el buen orden en la familia y en la sociedad. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 5 de julio de 2023

MES EN HONOR A SANTA ANA (DÍA 5)

Recopilado por el P. Dr. Vicente Alberto Rigoni, Cura Párroco de Santa Ana en Villa del Parque (Buenos Aires), el 12 de Mayo de 1944. Tomado de RADIO CRISTIANDAD.
   
DÍA QUINTO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios os salve, ¡oh gloriosa Santa Ana, cuyo nombre significa la gracia de la que fuiste por Dios llena, gracia que distribuís a vuestros devotos. Nosotros, postrados a vuestros pies, os rogamos que aceptéis estos humildes obsequios con los cuales pretendemos honraros, como a madre de nuestra amantísima Madre y Reina y como abuela de nuestro dulcísimo Redentor Jesús. Y Vos, en señal de que os agradan nuestros homenajes, libradnos del maldito pecado alcanzándonos la gracia de modelar nuestra vida conforme a vuestros ejemplos, y obtenednos luz, fervor y constancia para que con la meditación que vamos a hacer, crezcamos en virtud y seamos más y más gratos al Señor. Amén.

MEDITACIÓN: En la infancia de Santa Ana crecía la gracia al mismo tiempo que la edad.
Esto pedía el alto encargo que Ana debía desempeñar en lo que atañe al divino Redentor del mundo, no pudiendo ser de otro modo por el enlace que debía armonizar la acción de la gracia y las angélicas disposiciones de Ella. En efecto, dícese que Ella a una atrayente venerabilidad de aspecto, unía un trato señoril y afable, corazón ardiente y generoso, sencillez y candor que cautivaban, sagacidad y prudencia superior a la edad; por esto en Ella nada de vano, nada de impulsivo, sino todo sabiamente ordenado, tanto que su modestia hacía resaltar su belleza y su correcto comportamiento en todas las cosas manifestaba una belleza de alma que extasiaba.
    
Mientras que en Ella florecían la infancia y la juventud, su alma se abría sucesivamente a la acción de los espirituales carismas los cuales perfeccionándola, la encendían más y más de celestial amor hacia su Dios.
    
¡Qué contraste entre nuestra conducta y este sublime modelo!
   
He aquí el modo, ¡oh cristiano!, de hacerse aceptable al Señor, quien aunque no a todos destina para grandes cosas, sin embargo, da a todos la gracia para santificarse en su estado. Toca, pues, a cada uno el corresponder a este beneficio pasando sus años en el santo temor de Dios, absteniéndose del mal y obrando el bien.
    
Lo que más importa es unir la vida activa a la contemplativa, teniendo la mente dirigida a Dios y a su gloria en el acto mismo en que con diligencia se cumplen los deberes domésticos ¡Oh!, si todos lo hicieran así, ¡cuántas inquietudes menos habría en la familia, donde sus miembros, por lo común, tocan los extremos! Los extremos son vicios, y la filosofía enseña que sólo en el justo medio está la virtud. Esto sólo lo comprende aquél que viviendo, en familia, procura ser semejante a Santa Ana: todo de Dios y todo de la familia.
    
EJEMPLO: La asistencia de Santa Ana a aquellos que en su poder confían, lo demuestra lo que sigue.
   
Navegaba de Sicilia a Roma el Venerable Inocencio de Chiusi: improvistamente la nave fue perseguida por los piratas turcos y todos los viajeros fueron presos del temor de ser asaltados y saqueados.
    
Fray Inocencio, devotísimo de nuestra Santa, les dijo: “Invoquemos a una el auxilio de la poderosísima Santa Ana, Ella es benigna y no tardará en socorrernos” Y todos a coro gritaron llenos de fe: “Santa Ana socorrednos, Santa Ana, salvadnos”.
    
Al instante vieron las naves enemigas volcarse y desaparecer bajo las aguas. Con gran reconocimiento todos ensalzaron con júbilo el poder y clemencia de la excelsa Santa Ana.
    
OBSEQUIO: Examinemos si en nuestra alma hay algo que pueda desagradar a Santa Ana.
    
JACULATORIA: Amabilísima Santa Ana, aumentad en nuestro corazón el amor y la fe hacia Vos.
    
ORACIÓN
¡Oh, afortunada Santa Ana, que habiendo conocido a Dios desde los primeros albores de la vida, en Él creíste, en Él esperaste y a Él solo amaste con todo el corazón, buscando siempre su honor y su gloria, aun en medio de las ocupaciones civiles y domésticas!  ¿y cuándo será que nosotros, imitando tu ejemplo, realmente recorramos el camino de la salvación? ¡Ah poderosa abogada!, por aquel amor constante con que serviste y honraste al Señor, haced que le amemos sobre todas las cosas, y que todos nuestros actos pensamientos y afectos sean dirigidos a Él y a su gloria, estando dispuesto a perder la vida antes que la gracia. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 4 de julio de 2023

MES EN HONOR A SANTA ANA (DÍA 4)

Recopilado por el P. Dr. Vicente Alberto Rigoni, Cura Párroco de Santa Ana en Villa del Parque (Buenos Aires), el 12 de Mayo de 1944. Tomado de RADIO CRISTIANDAD.

DÍA CUARTO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios os salve, ¡oh gloriosa Santa Ana, cuyo nombre significa la gracia de la que fuiste por Dios llena, gracia que distribuís a vuestros devotos. Nosotros, postrados a vuestros pies, os rogamos que aceptéis estos humildes obsequios con los cuales pretendemos honraros, como a madre de nuestra amantísima Madre y Reina y como abuela de nuestro dulcísimo Redentor Jesús. Y Vos, en señal de que os agradan nuestros homenajes, libradnos del maldito pecado alcanzándonos la gracia de modelar nuestra vida conforme a vuestros ejemplos, y obtenednos luz, fervor y constancia para que con la meditación que vamos a hacer, crezcamos en virtud y seamos más y más gratos al Señor. Amén.

MEDITACIÓN: De la Devoción a Santa Ana.
La Sagrada Escritura nada dice de la vida de nuestra Santa y esto no debe maravillarnos, ya que las obras portentosas de Dios no tienen necesidad de ser escritas muchísimas veces saltan a primera vista de quienes las contemplan.
   
Fácil es demostrar cómo Santa Ana nació de piadosos y excelentes padres de la real estirpe de David, observantísimos de la Ley y estimadores profundos de las misericordias divinas. Apareció como aurora que anuncia la próxima venida del Sol de justicia, del candor de eterna luz hecho carne, del esperado Mesías.
    
La Iglesia Católica tiene por tradición indudable que la madre de la Madre de Dios se llamó Ana, y el padre Joaquín, ambos de la raza de David y descendientes de aquellos renombrados personajes, patriarcas, pontífices y reyes descriptos por los santos evangelistas Mateo y Lucas, Joaquín de Nazaret era descendiente de David, por la rama de Leví y Ana, de Belén por la rama de Mathan.
   
Esplendido fue, ¡oh cristiano!, el nacimiento de tu protectora Santa Ana. Ilustre en verdad, por los títulos gloriosos de sus antepasados, es incomparablemente más esclarecida por la prole que debía dar a luz, que es, no sólo hija del Rey, sino madre del Rey de los reyes.
   
Por tales motivos hay razón para que el culto singular y la profunda veneración que la Iglesia profesa a la Madre de Dios se extienda de un modo especial a Santa Ana. ¿Quieres tú participar de esas gracias? Hazte verdadero hijo de María, copiando en tí la virtud, la reverencia y el honor que Ella rinde a su madre. De este modo, si por María se difunde la gracia en sus ascendientes, vendrá un día en que Ella también pasará a sus descendientes, es decir, a todos aquellos que se portan como verdaderos hijos suyos.
    
EJEMPLO: En el año 1513 un voraz incendio amenazaba destruir un convento de Franciscanas en Alemania. Ya el fuego había destruido los edificios vecinos y se carecía de medios para atajarlo.
   
Las pobres monjas atemorizadas por el inminente peligro se encontraban en la más grande desesperación, cuando he aquí que algunas de ellas, recurrieron a la protección de Santa Ana pidiéndole su auxilio.
    
Tomaron una imagen de la Santa con devoción, la pusieron delante las llamas e hicieron votos. Al instante el fuego se apagó y dejó ilesas a aquellas buenas monjas que desde aquel día aumentaron más y más su devoción a la que fue por ellas invocada.
   
OBSEQUIO: Pongámonos por espacio de algunos instantes, delante de la Imagen de Santa Ana y examinemos cuáles son los sentimientos de devoción que nos ligan a Ella.
    
JACULATORIA: Amadísima Santa Ana, Madre de la excelsa Madre de Dios, rogad por nosotros.
   
ORACIÓN
¡Oh, mi dulcísima abogada Santa Ana, cuánto gozo al considerar las glorias de tu nacimiento, como brillante estrella en el cielo tempestuoso; cuánto me regocijo de las caricias con que fuiste enriquecida! Querría que todas las criaturas se uniesen conmigo para agradecer y bendecir al Altísimo. ¡Oh mi amoroso Señor! yo os ofrezco todas las incesantes alabanzas que os tributan los coros celestiales en acción de gracias por los privilegios y dones que vuestra bondad derramó a manos llenas sobre Santa Ana, os pido la merced de venerarla y amarla cual conviene. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 3 de julio de 2023

MES EN HONOR A SANTA ANA (DÍA 3)

Recopilado por el P. Dr. Vicente Alberto Rigoni, Cura Párroco de Santa Ana en Villa del Parque (Buenos Aires), el 12 de Mayo de 1944. Tomado de RADIO CRISTIANDAD.

DÍA TERCERO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios os salve, ¡oh gloriosa Santa Ana, cuyo nombre significa la gracia de la que fuiste por Dios llena, gracia que distribuís a vuestros devotos. Nosotros, postrados a vuestros pies, os rogamos que aceptéis estos humildes obsequios con los cuales pretendemos honraros, como a madre de nuestra amantísima Madre y Reina y como abuela de nuestro dulcísimo Redentor Jesús. Y Vos, en señal de que os agradan nuestros homenajes, libradnos del maldito pecado alcanzándonos la gracia de modelar nuestra vida conforme a vuestros ejemplos, y obtenednos luz, fervor y constancia para que con la meditación que vamos a hacer, crezcamos en virtud y seamos más y más gratos al Señor. Amén.

MEDITACIÓN: De la Devoción a Santa Ana.
Dios desde la eternidad había escogido para su divino Hijo encarnado una Madre digna de Él y por lo tanto destinó para Esta una Madre que, refulgente de preclaras virtudes y de santidad eminente, respondiera al supremo oficio a que era llamada. Imposible imaginar con que caudal de gracias especiales llenó Dios el corazón de nuestra querida Santa Ana al ensalzarla a ser Madre de la Inmaculada María.
    
Así como la aurora anuncia la belleza del día, así Ana debía anunciar la espléndida belleza de María, fruto de sus entrañas. Demos gracias al Señor que ha glorificado a nuestra bondadosa Madre Santa Ana y congratulándonos por el grande honor conferido, le repitamos lo que un piadoso autor escribió: “Grande sois Vos, gloriosa Santa Ana, porque grande es el oficio a Vos confiado e inmenso el cúmulo de favores que el buen Dios ha escondido y sembrado en vuestro corazón”.
    
Aquí reflexiona, ¡oh cristiano!, que los Evangelistas, callando el nombre de la gloriosa santa Ana, le hicieron gran elogio insinuando que fue digna madre de la Madre de Dios. ¿Quién es el que no sabe que por la calidad del fruto se conoce el mérito de la planta? ¿Quién es el que ignora que las alabanzas y glorias de María son las alabanzas y glorias de Santa Ana? Sin que los Evangelistas pongan el nombre, tú sabes que ella es la madre de la Madre de Dios. ¿Qué elogio más breve y grande quieres que éste? El silencio te enseña también la singular modestia de Ana, que buscó una gloria escondida y cerrada en su interior. Aprende entonces de ella a juntar tesoros escondidos para la otra vida. Las riquezas manifestadas están en continuo peligro de ser robadas. ¡Oh dichoso tú si puedes decir con Santa Ana: mi Dios y mi todo!
    
EJEMPLO: Un mahometano hallábase en grave enfermedad; las personas que le asistían, pusieron en práctica todo cuanto sabían para persuadirle a que abrazase la santa religión cristiana, pero todo parecía inútil. Las oraciones más fervorosas alternaban con los argumentos y razones más persuasivas; no obstante continuaba obstinado en su secta saliendo de sus labios horribles blasfemias.
   
Pensaron entonces en recurrir a Santa Ana con incesantes súplicas para obtener la suspirada gracia. He aquí que una noche el infiel vio en sueños a Santa Ana, que con imperio mezclado con suave dulzura, le dice: “Hazte cristiano”. Este mandato y la divina belleza de Santa Ana le despertó y quiso, sin pérdida de tiempo, cumplir el querer de Ella, aplicándose al estudio de la religión cristiana. Se le administró el Bautismo, la Confirmación, y la Santísima Eucaristía estando de rodillas aunque bastante enfermo. Vivió después de este hecho diecisiete días, al fin de los cuales, confortado con Jesús Eucaristía, expiró tranquilamente.
   
Admirable ejemplo de cuanto vale la intercesión de Santa Ana para alcanzar la conversión de los pecadores y para obtenerles una santa muerte.
   
OBSEQUIO: Recitar tres Gloria a la Santísima Trinidad, dándole gracias por los privilegios concedidos a Santa Ana.
    
JACULATORIA: Dulcísima Madre Santa Ana, hacednos devotos de vuestra querida Hija María.
   
ORACIÓN
¡Oh bendita Santa Ana, jardín florido de gracia y virtud! yo me alegro con Vos y con el más tierno afecto de amor y gratitud alabo y rindo gracias a la Santísima Trinidad porque os dio por hija al refugio de los pecadores y causa de nuestra alegría. Bendita Vos y el fruto purísimo, que es el renuevo de vida, alabado y encomiado por la tierra y el Cielo. ¡Oh gloriosa madre de tan grande Virgen! Por su amor y honor, hacedme cada día más agradable a tan excelsa Señora; así viviendo y muriendo en su servicio y el vuestro, tendré la suerte de alabaros por siempre en el Cielo. Así sea. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 2 de julio de 2023

MES EN HONOR A SANTA ANA (DÍA 2)

Recopilado por el P. Dr. Vicente Alberto Rigoni, Cura Párroco de Santa Ana en Villa del Parque (Buenos Aires), el 12 de Mayo de 1944. Tomado de RADIO CRISTIANDAD.
   
DÍA SEGUNDO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios os salve, ¡oh gloriosa Santa Ana, cuyo nombre significa la gracia de la que fuiste por Dios llena, gracia que distribuís a vuestros devotos. Nosotros, postrados a vuestros pies, os rogamos que aceptéis estos humildes obsequios con los cuales pretendemos honraros, como a madre de nuestra amantísima Madre y Reina y como abuela de nuestro dulcísimo Redentor Jesús. Y Vos, en señal de que os agradan nuestros homenajes, libradnos del maldito pecado alcanzándonos la gracia de modelar nuestra vida conforme a vuestros ejemplos, y obtenednos luz, fervor y constancia para que con la meditación que vamos a hacer, crezcamos en virtud y seamos más y más gratos al Señor. Amén.

MEDITACIÓN: De la Devoción a Santa Ana.
El alto oficio a que la divina Providencia destinó a Santa Ana, nos da a conocer cuan grande y eficaz sea su patrocinio para aquellos que a Ella recurren.
   
El Señor que premia al que da un vaso de agua en su nombre que no hace el sordo a quien con fe le invoca, podrá negar a Santa Ana las gracias que pida por nosotros, cuando Ella ha dado mucho más a Aquélla que El ha elegido por Hija, Madre y Esposa?
   
Si los Santos obtienen beneficios y gracias para sus protegidos, cuanto más podrá obtener Santa Ana cuya intimidad con Dios es resultado del ligamen que tiene, a través de María Santísima, con Jesús, del cual viene a ser Abuela?
   
Si pues fue tan grande delante del Señor que mereció este señalado favor estemos ciertos, que Él nada sabrá negar a las súplicas de esta gran Santa.
   
Por lo tanto justificada es la fe que tenemos en Santa Ana; mas para obtener su maternal asistencia debemos recurrir a Ella con humildad y constancia. Recorriendo las sagradas escrituras encontramos muchas cosas misteriosas aplicadas por los padres y doctores de la iglesia a Jesús y María en parte se relacionan también con Santa Ana.
   
Si la Virgen es el arca de la alianza que en sí contiene a Jesús, Santa Ana es el inaccesible santuario en el que esa arca está colocada. Si María es la espléndida aurora que tiene luz del divino Sol, Santa Ana, dice el Damasceno, es el nuevo cielo donde resplandece. Si María es la madre perla que produce la incomparable margarita oriental, Santa Ana, es el océano que la contiene y la educa. Si Jesús es el fuego y María la zarza incombustible, Ana es la tierra santa en que brota. Si Jesús es el nuevo Adán y María el nuevo paraíso, Ana es el querubín que vela sobre ellos. Si María es el iris y Jesús el sol que lo dora y embellece, Ana es la afortunada nube en la cual se forma ese arco tan admirado del Cielo y de la tierra. Si María es la Jerusalén celestial y Jesús el Cordero y el Rey que allí ejercita su imperio, Santa Ana es la guardiana que posee la llave del oro para abrir a su voluntad la entrada. ¡Oh admirable grandeza la de estar unida a la Madre de Dios, hasta tomar parte de sus preeminencias! ¡Oh inconmensurable riqueza la de ser colmada de tantas gracias y dones para ser la madre de la purísima Madre de Dios! A la vista de santidad tan sublime, de dignidad tan elevada y de poder y gloria correspondiente, reflexiona cuan bien puesta se halla tu confianza en Santa Ana y cuan seguro estás bajo el manto de su patrocinio, tanto en vida como en la hora de la muerte.
    
EJEMPLO: Que nuestra querida Santa Ana esté siempre pronta a socorrer a quien invoca con fervor su patrocinio, nos lo atestigua el siguiente ejemplo.
    
Un ilustre caballero llamado Emerico, se encontraba con otros viajeros navegando, cuando he aquí que levantóse una furiosa tempestad que presagiaba el hundimiento de la nave. Desolados, angustiados, todos hacían votos y promesas a fin de que el buen Dios les librara de tan apurado trance.
   
Gritos desesperados subían al cielo. La nave, juguete de las olas, estaba próxima a hundirse, cuando el ilustre caballero lleno de fe en el poder de Santa Ana, de la cual era gran devoto, con las manos juntas y los ojos fijos en el cielo, exclamó: “Gloriosa y bendita Madre Santa Ana, salvadnos”. Al punto se serenó el cielo, cesó el viento, se calmaron las olas y todos sanos y salvos llegaron a tierra.
   
Imposible describir la alegría y el reconocimiento de todos a Emerico, quien redobló su amor y devoción a su Protectora Santa Ana.
   
OBSEQUIO: Procurémonos una imagen o medalla de Santa Ana y tengámosla siempre con nosotros.
    
JACULATORIA: Gloriosísima Santa Ana, no me neguéis vuestro patrocinio.
   
ORACIÓN
¡Oh, bienaventurada Santa Ana, que destinada en los designios eternos para digna madre de aquella que debía surgir como aurora creciente del divino Sol, Jesucristo, fuiste prevenida con bendiciones de dulzura para buscar siempre la gloria de Dios! ¡Ah! por amor del que hizo en Vos prodigios tan grandes, tened compasión de mí. haced que mi mente toda esté ocupada en Dios, y que mi corazón se abrase todo en su amor, a fin de que no buscando otra cosa, ni queriendo más que a El y su gloria, muerto para mí mismo, sea todo de Dios ahora y siempre. Así sea. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 1 de julio de 2023

MES EN HONOR DE SANTA ANA (DÍA 1)

Recopilado por el P. Dr. Vicente Alberto Rigoni, Cura Párroco de Santa Ana en Villa del Parque (Buenos Aires), el 12 de Mayo de 1944. Tomado de RADIO CRISTIANDAD.
  
PRÓLOGO
Con razón escribe el Damasceno que todas las criaturas están obligadas a los santos padres de María, Joaquín y Ana, porque gracias a ellos puede el universo ofrecer a Dios el preclarísimo entre sus dones, la Madre Purísima, la sola digna de Dios.
   
En efecto; a Ana, esposa de Joaquín, mil veces más venturosa y bendita que Ana, madre de Samuel, vemos que se tornan las miradas de los Patriarcas, pues que su hija María –lo dice San Efrén– es la esperanza de los Padres y el objeto de sus suspiros, como la Madre del Deseado de los siglos, prometido a su descendencia.
   
A ella, se dirigen los Profetas, dado que la Madre de Dios, en sentir de San Andrés Cretense es el compendio de todas las profecías, la gloria y la belleza de los que la contemplan.
 
Por esto tan claramente exclama Isaías: “Saldrá una vara de la raíz de Jesé, y de su raíz una flor”. La flor es Cristo; lo explica San Ambrosio; la vara, María, y la raíz bienaventurada, Santa Ana.

En Ana se fijan los Apostóles, porque de ella tuvieron a su Maestra, su Consejera y Reina; en ella los Mártires como en la mujer de invicta paciencia, madre de aquella torre de David, reluciente de escudos de toda fuerza; en ella los Confesores, que en ella ven, por su limpísima vida, iluminado el sendero del ejemplo admirable; en ellas las vírgenes como a madre y modelo de la perpetua pureza, en ella las casadas y las santas matronas, como en el ornamento y más grande gloria de su estado. ¿Qué más? Las mismas inteligencias angélicas la hacen objeto de sus contemplaciones y le miran reconocidas, no sólo por el deleite que les causa su vida floreciente de todas las virtudes, sino que en ella ven a la madre de su Reina.
  
¡Y cuál será su alegría al notar admirable prodigio realizado en ella con la concepción purísima de María, que quebrantó la cabeza de su antiguo enemigo, que llevó consigo la ruina de la tercera parte del Cielo y sedujo a nuestros padre en el Paraíso terrenal.

La enemistad nacida el día del desastre entre Eva y la serpiente, cayó sobre su cabeza y la quebrantó. Y como desde aquel día de tanta desventura todas las generaciones tuvieron fija la mirada en la perínclita conculcadora del astuto engañador, así por una relación necesaria de maternidad y filiación pusieron sus ojos en su dignísima madre. ¡Oh Qué voces de alegría resonaron en los ámbitos celestiales cuando después de tantos siglos de expectación se vio la aurora de esta estrella de Jacob!
  
El cielo viste de gala. Hosanna, gritaron cuantos se hallaban en el seno de Abraham, y la humanidad caída sintió aflojarse sus cadenas.
  
Así vemos a Santa Ana encomiada unánimemente por los Santos Padres; y desde los tiempos más antiguos notamos a la Iglesia griega y latina ocupándose de venerarla y rendirle culto. Esta veneración, por divino impulso fue confirmada y aumentada por el Sumo Pontífice Gregorio XVI en sus Letras apostólicas de 1 de Mayo de 1584, ordenando que en lo sucesivo se celebrara la fiesta de Santa Ana en toda la Iglesia el día 26 de julio con rito doble, diciendo: “Que no hay honor que no merezca, tanto por su santidad cuanto por ser madre de la Madre de Dios”.

De aquí es que, el que sabe conquistarse la protección de Santa Ana, puede estar seguro de obtener por su medio toda clase de bienes espirituales y temporales “Son tantos los beneficios –dice Tritemio– que ella consigue para sus devotos cuantas son las miserias de la vida humana. Y si los muchos favores alcanzados por la intercesión de los Santos aumentan su veneración y culto, ¿de qué obsequios tan especiales no será digna la gloriosa Santa Ana, la cual alcanza todos los días para sus devotos tantos y tales beneficios, que es imposible contarlos?
  
¡Oh fiel!, dilata tu corazón a la presencia del inmenso tesoro de gracia, de misericordia, y de favores que se te brindan en la devoción a Santa Ana. Y si quieres experimentar por ti mismo esa abundancia, haz que ella vea en ti la imitación de sus virtudes; así será tu intercesora cerca del Altísimo. Como delante de un reluciente espejo modela tu vida a la suya, y copia en ti aquellas virtudes por las cuales fue tan agradable al Señor. Sé perseverante en esta imitación, y conseguiras dulces frutos de gracia y gloria en esta vida y en la otra.
   
Con este solo objeto se te ofrece este breve ejercicio mensual de piadosos obsequios en el que hallarán compendiadas la vida, las virtudes y cuanto hay que admirar e imitar en tan gloriosa Patrona. Encontrarás las prácticas con que la honran sus devotos, y los prodigios y gracias que ella, a manos llenas, les obtiene. Hallarás también como la Santísima Virgen, que fue la primera en honrarla es la promotora de esta saludable devoción. En fin; aquí van las cinco alegrías de la gloriosa madre y el responsorio.

Ella cuide desde el Cielo de ti y de los tuyos, y tú no te olvides de rogar por mí.

Debo también declarar que no pretendo dar a los hechos que narro otra autoridad más que la humana, conformándose en todo con el decreto de su Santidad Urbano VIII.

DÍA PRIMERO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios os salve, ¡oh gloriosa Santa Ana, cuyo nombre significa la gracia de la que fuiste por Dios llena, gracia que distribuís a vuestros devotos. Nosotros, postrados a vuestros pies, os rogamos que aceptéis estos humildes obsequios con los cuales pretendemos honraros, como a madre de nuestra amantísima Madre y Reina y como abuela de nuestro dulcísimo Redentor Jesús. Y Vos, en señal de que os agradan nuestros homenajes, libradnos del maldito pecado alcanzándonos la gracia de modelar nuestra vida conforme a vuestros ejemplos, y obtenednos luz, fervor y constancia para que con la meditación que vamos a hacer, crezcamos en virtud y seamos más y más gratos al Señor. Amén.

MEDITACIÓN: De la Devoción a Santa Ana.
La devoción a Santa Ana recomendada de un modo especial por la Iglesia por ser Ella elegida por Dios para Madre de la Madre de Jesús, es uno de los elementos más grandes y necesarios de la Economía divina en la Redención. Desde su nacimiento fue enriquecida de singulares prerrogativas y de tales gracias que atrajo a sí todas las divinas complacencias, tanto que Dios quiso fuere conocido por los hombres el gran poder que nuestra Santa tiene en el Corazón tiernísimo de El. Quien se acerca a su altar con sentimientos de tierna devoción, siente los benéficos efectos de su amorosa y maternal asistencia. Nuestra devoción será del todo cristiana y provechosa, si a más de elevarnos a Dios ofreciéndole entero nuestro corazón, proponemos con firmísima voluntad practicar las virtudes de que nuestra Santa nos da ejemplo.

Es inútil la devoción que se conforma con pocas y frías oraciones. Proponte, pues, ¡Oh cristiano! El honrar todos los días con especiales obsequios a la gloriosa Santa Ana y lo que más importa, resuélvete a imitar los ejemplos de su vida. Si tú la llevas siempre en los labios y en el corazón, ten seguridad que ella también te llevará y sostenido por ella no caerás en la tentación; se desvanecerán tus dudas, tendrás consuelo en tus angustias, socorro en tus necesidades y auxilio en los peligros. Tantos serán, dice el piadoso Tritemio, los beneficios que te vendrán por su intercesión cuantas sean las miserias de tu vida, y en el mayor desamparo, a la hora de tu muerte, ella no te abandonará. Ea, pues, haz la prueba; y por más que tengas muchos protectores, elige a Santa Ana por patrona especialísima

EJEMPLO: Escribe un alma piadosa que, si todas las devociones a los Santos son eficaces, la de Santa Ana es eficacísima. Así le sucedió a un Religioso. Cada día obsequiaba con los más tiernos y filiales sentimientos a esta gran Santa y de Ella recibió suaves consuelos en sus grandes dolores. Asaltado de una tentación que le turbaba el alma profundamente fue colmado de santa alegría visitándole, María Santísima que le prometió la perseverancia final si era constante en la devoción a su querida madre, Santa Ana. Así lo hizo el buen Religioso invocando con más fe, si cabe, a la gran Santa y procuró, por cuantos medios estaban en sus manos, propagar su culto. Se le apareció de nuevo la Santísima Virgen y le aseguró que en la gloria eterna gozaría los frutos de su filial servidumbre al lado de su gloriosa Protectora Santa Ana.

OBSEQUIO: Propongamos practicar todos los días una devoción en honor de Santa Ana.

JACULATORIA: Bendita Santa Ana, dadme fuerzas para que continúe siendo devoto vuestro.

ORACIÓN
¡Oh gloriosa Santa Ana! Por agradar a mi dulce Madre María, en presencia de la Corte Celestial, os elijo por mi protectora y patrona. A vuestro maternal cuidado y guarda confío tomo mi ser, propongo honraros siempre y amaros más y más. Aceptadme Vos por hijo vuestro, estando siempre cerca de mí y adornándome con los nobles ejemplos de vuestras hermosas virtudes. Así, al terminar mis días, invocando vuestro nombre, que significa gracia, obtendré gracia, misericordia y perdón. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 26 de julio de 2021

DÍA VEINTISÉIS, EN HONOR A SANTA ANA

Publicado en Puebla de los Ángeles por la viuda de Miguel de Ortega en 1749, con licencia eclesiástica.
   
PRÓLOGO
¡Oh, cuánto mayor sería el número de los predestinados para la Gloria, si fuesen más los devotos de Señora Santa Ana!, porque ¿cómo es posible que no se empeñe todo el Empíreo en favorecer a los que de corazón la veneran? ¿Será honra de Cristo que lo vaya a blasfemar al Infierno quien almibaró muchas veces sus labios con el dulcísimo Nombre de su Abuela? ¿Será crédito de María que se le cierren las puertas del Paraíso a los que voluntariamente se hicieren esclavos de su madre? Y ya que el glorificar a Dios (que debe ser nuestro fin) como con quererla se glorifica; ya que el servir a María, como verdaderamente se sirve con amarla, no nos mueva, muévanos nuestro propio interés. ¿Qué no hará María con quien venerare aquellas entrañas en que fue concebida sin pecado? ¿Qué no hará con quien saludare aquellos pechos que le ministraron la leche y la sustancia que ella le dio después al Unigénito del Padre?
    
Señora Santa Ana manda en el Cielo como mandó en la tierra: está a su arbitrio el sello y firma del Rey, tiene de su mano a la que es la llave (no causa) de nuestra predestinación, ella dispone los tesoros de la Omnipotencia, como si fuesen suyos. Su compasión para con nosotros es necesaria: porque ¿no ha de dar consuelo a los tristes, si supo con la experiencia de veinte años lo que fue llorar y gemir? ¿No ha de socorrer a los necesitados, si se quitaba el pan de la boca para darlo a los pobres? ¿No ha de asistir con amor a los moribundos, habiendo merecido que su Hija le cerrase los ojos, después que ella también se los cerró a Señor San Joaquín? Pida quien se resolviere a ser devoto de Señora Santa Ana, pida imposibles y los verá conseguidos; y ya que por su tibieza o por su desgracia, o por sus ocupaciones no hallare tiempo para repetirle novenas, quizá habrá cada mes medio cuarto de hora para estas oraciones.
   
DÍA VEINTE Y SEIS DE CADA MES, DEDICADO A LA GLORIOSÍSIMA SEÑORA SANTA ANA, EN MEMORIA Y REVERENCIA DE SU FELICÍSIMA MUERTE
  
   
Delante de alguna Estampa o Imagen de Señora Santa Ana, se hará el Ejercicio que se sigue:
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Oh Trinidad Beatísima, en quien creo, en quien espero, a quien adoro, amo y deseo servir con todas mis fuerzas, infinitas gracias te den todas tus Criaturas, porque después de haber elegido entre millares a mi Señora Santa Ana para teatro y paraíso de tus mayores deleites, dispuso tu misericordia que con el caudal de su continuo llanto, nos negociase un tesoro de tanta monta como María, y en ella la vida y el consuelo a los que gemimos en este valle de lágrimas. Suplícote humildemente que para no desmerecer su Patrocinio, al tiempo de morir no cesen nuestros ojos de llorar nuestras culpas.
  
Aquí se reza tres veces el Pater noster y el Ave María, con Gloria Patri.
   
Poderosísima Señora Santa Ana, Madre de María, Abuela dignísima del Redentor del mundo, desde esta hora, para la de mi muerte, te elijo por mi especial Abogada, y te ruego por aquel respeto y admiración con que los Serafines cercaron tu castísimo vientre al dar a luz a la verdadera Madre del Sol de Justicia: por aquellos sagrados éxtasis que padeció tu espíritu cuando te hallaste con ella entre los brazos: por aquellos dulces gozos con que te embelesaba al ministrarle tú la leche de tus pechos, que pues estás mirando en la Gloria lo mucho que pierde quien pierde a Dios, empeñes todo lo que vales, para que nuestra alma salga en paz de esta vida, y el favor que ahora te pido, si ha de ser para gloria de Dios, honra tuya y provecho mío.
   
Aquí, alentando la confianza cuanto se pueda, hace cada uno su petición especial a Señora Santa Ana.
    
Amabilísima Virgen María, Reina y Señora de los Ángeles, para comparecer en tu presencia no tengo más mérito que ser un pobre de los muchos que pedían limosna a las puertas de la Casa Santa de Nazaret. Tú, Señora, muchísimas veces por tus manos las repartiste. A ti por el siglo de tus Padres te la pidieron: ea, pues, Niña de mis ojos, una limosna por el amor de Señor San Joaquín, que te dio el ser que tienes después de Dios, un socorro por las entrañas y pechos de Señora Santa Ana, una gota de miel que me haga la muerte dulce, y antes de ella una migaja de aquel Pan que tú misma amasaste en tu purísimo vientre, y así Dios te conceda que todos se derritan en la devoción de tu Madre. Por último te ruego, que como a ella le cerraste los ojos en su felicísimo tránsito, así a mí y a todos los que la amamos nos los cierres desde ahora, para disponernos así a gozar eternamente de tu hermosura. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 28 de julio de 2020

NOVENA A SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA

Novena dispuesta por un Carmelita Descalzo, y publicada en Barcelona en 1800, con aprobación eclesiástica. Se publica en esta bitácora a instancias de un devoto de San Joaquín y Santa Ana, en desagravio al manto de duda que Bergoglio tendiera sobre ellos el domingo 26 de Julio de 2020.
  
ADVERTENCIA QUE DEBE OBSERVAR EL DEVOTO DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, PARA CONSEGUIR POR MEDIO DE ESTOS DEVOTOS SANTOS LO QUE DESEA
Antes de prescribir algunas deprecaciones con que el devoto de San Joaquín y Santa Ana explique su afecto a estos Gloriosos Santos, es menester advertirle que para lograr su proteccion más cumplidamente, se determine a imitar en cuanto le fuere posible sus Virtudes, para que así tenga mas cumplido efecto su petición.
   
Pues, como dijo Cristo Señor nuestro por San Mateo, c. 7. n. 21: «Non omnis qui dicit mihi, Dómine, Dómine, intrábit in Regnum Cœlórum: sed qui facit voluntátem Patris mei, qui in Cœlis est, ipse intrábit in Regnum Cœlórum», que quiere decir: no aquel que dice: Señor, Señor, invocando a Dios solo con las palabras, merecerá que Dios le asista para que entre en el Reino de los Cielos, sino aquel que haciendo la voluntad de Dios, observa sus preceptos, logrará el Reino de su Gloria. Porque como dice el mismo Señor en el capitulo, aquel que oyendo los ejemplos de Virtudes, se mueve a ejercitarlas, ese es semejante al que edifica su casa sobre piedra: «Omnis ergo qui áudit verba mea hæc, et facit ea, assimilábitur viro sapiénti, qui ædificávit domum suam supra petram». Y ya se ve que este es un Varón Sabio, que logra con mucha firmeza el fruto de su trabajo.
   
Pero al contrario, el que oye las palabras de Dios y no las pone por obra, perseverando en sus vicios, este, dice el mismo Señor, es semejante a un varón necio, que edifica su casa sobre arena: «Et omnis qui áudit verba mea hæc, et non facit ea, símilis erit viro stulto, qui ædificávit domum suam super arénam»: pues, si no queremos parecer al necio en su obra, sino al Sabio en la suya, menester es que veamos los ejemplos y virtudes de los Santos y los imitémos en cuanto pudiéremos, para entrar en el Reino de su verdadera devoción, y lograr por su medio lo que pretende.
   
Pues para que el verdadero devoto de San Joaquín y Santa Ana muestre con obras su amor, contemple sus Virtudes e imite sus ejemplos, limpiando primero su conciencia con un verdadero arrepentimiento de sus pecados; y si fuere (a juicio prudente del Confesor) más conveniente hacer confesión general, la haga, para que así logre mejor el fin de su Novena.
   
Hecho esto, dará cada uno según su posibilidad algunas limosnas, acordándose de las que hacían estos Santos, distribuyendo su hacienda en tres partes: la una para el Templo, en culto del Señor: la otra para los pobres; y la restante para el decente alimento de su familia, como dice San Jerónimo. Algunas nobles personas han experimentado su devoción, convidando el día de su Fiesta, o el de su Novena a un hombre, a una mujer, y a una hija suya, en memoria y culto de San Joaquín, Santa Ana y María Santisima su hija, regalándoles en ese día, y dalándoles algún decente vestido de limosna: y no dudo que la apreciará mucho Dios, y la estimarán en tanto grado estos Santos, que en la presencia Divina la corresponderán solicitando del Señor muchos auxilios y gracias para bien de sus almas: Y lo que pretenden conseguir por su medio lo alcanzarán del Señor, si conviene para gloria suya, que este norte hemos de llevar siempre en nuestras peticiones, para que sean aceptas en la presencia Divina. Dios nuestro Señor por su gran piedad y misericordia, prevenga a todas las almas con las bendiciones de su dulzura, para que le alaben. Amén.
   
NOVENA A SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, PADRES DIGNÍSIMOS DE MARÍA SANTÍSIMA
  
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, ofreciendo confesarme y apartarme de las ocasiones de ofenderos, y espero me perdonareis por los infinitos méritos de vuestra preciosa Sangre, dándome auxilios para perseverar en gracia hasta la muerte. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosos Santos Joaquín y Ana, Padres dignísimos de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, y Abuelos felicísimos de nuestro Divino Redentor Jesús. Yo, el más indigno de vuestros Devotos, postrado a vuestros pies, con rendido y humilde corazón os pido no despreciéis mis ruegos, sí antes bien con benignos ojos atended a mi necesidad y presentadla a vuestra Dulcísima Hija, para que sea introducida por su medio en la presencia del Santísimo Jesús su Divino Hijo: que con esta recomendación, no dudo será oída mi petición, y despachada en mi favor, para gloria suya. ¿Cómo puedo yo dejar de valerme de vuestra soberana protección, sabiendo que tenéis tanta mano en la presencia de Dios? ¿Cómo puedo yo dudar del favor, si interpone sus méritos vuestra Dulcísima Hija? ¿Y cómo he de juzgar yo os niegue esta Señora lo que justamente pedís? ¿Y cómo vuestro Divino Nieto, siendo tan rico en misericordia, os ha de negar lo que solicitáis en beneficio de vuestros Devotos? Aunque mis pecados lo desmerezcan, no obstante eso, Santos míos, interponed vuestros mérito con los de vuestra Santísima Hija, que con ellos ciertamente espero conseguir la gracia que por medio de vuestra poderosa intercesión suplico. Sea para alabar a Dios, sirviéndole perfectamente en esta vida, para gozarle después eternamente en la Gloria. Amén.
  
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, gloriosos Santos Joaquín y Ana, de la grande y sublime dignidad para que Dios os crió, eligiéndoos entre todas las criaturas para que fueseis Padres de María Santísima, y Abuelos felicísimos de nuestro Divino Redentor Jesús. Y pues con esta ilustre regalía os hizo Dios manantiales de las gracias y misericordias que había de comunicar al cuerpo místico de su Iglesia: Os suplico, Santos míos, os sirváis de conseguir a mi alma (aunque sea la más indigna de todas) los favores que acostumbráis repartir entre aquellas que os sirven con rendido afecto y obsequioso cariño. Y así, por esa tan gran gloria con que sois venerados de toda la Corte del Empíreo, os pido me alcancéis del Señor el perdón de todos mis pecados, con un dolor grande en mi corazón, para que viviendo ajustado a todas las obligaciones de mi estado, merezca lograr en esta vida la divina gracia, con todas aquellas que necesito, para que persevere en su santo servicio, hasta conseguir la eterna gloria. Amén.
   
GOZOS A SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA
   
Pues por Hija os dio el Señor
A su Madre Soberana,
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
   
Entre las Familias todas
Os escogió el Padre Eterno,
Porque de tan santas Bodas
Naciese contra el Infierno
A ser su espanto y terror
La Estrella de la mañana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Siendo de Jesús Abuelos,
Disteis remedio eficaz
A los venenosos duelos
De la Serpiente sagaz,
Endulzando el sinsabor
De aquella triste manzana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
En vuestra vida Santa
Jamás cupo reprehensión
Pues si toda fue perfección,
Según Jerónimo canta:
No manchó vuestro candor,
Ninguna culpa liviana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Estériles estuvisteis
Por años muy dilatados,
Y teniéndoos por culpados
Grave penitencia hicisteis,
Castigándoos con rigor
En Oración cotidiana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Siendo del Templo arrojados,
En un Desierto habitasteis,
Y en la soledad lograsteis
El ser de Dios consolados;
Gabriel fue el anunciador
De MARÍA Soberana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Con tan alegre Embajada
A vuestra casa volvisteis,
Y a Dios mil gracias le disteis
Junto a la Puerta Dorada,
Recuperando el honor
Que os quitó turba villana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Llorando de noche y día,
A Dios agradasteis tanto,
Que lograsteis a MARÍA,
Por fruto de vuestro llanto:
Siendo admiración mayor
En vuestra edad tan anciana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Su Celestial Compañía,
Más frutos en breve rato
Os causó, que os causaría
De los Ángeles el trato
Así lo enseña un Autor,
Con devoción pura y sana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
De amor singular fineza
Fue el ofrecerla en el Templo,
Oara dar al Mundo ejemplo
Privándoos de su belleza,
Porque sirviese al Señor
Desde su Niñez temprana.
Sed nuestro amparo y favor,
Gloriosos Joaquín y Ana.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
      
LETANÍAS LAURETANAS
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
   
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de no­sotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten pie­dad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la Divína gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre inviolada, ruega por nosotros.
Madre incorrupta, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen venerable, ruega por nosotros.
Virgen laudable, ruega por nosotros.
Virgen humildísima, ruega por nosotros. 
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso honorable, ruega por nosotros.
Vaso de insígne devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la Alianza, ruega por nosotros.
Puerta del Cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Arca de salvación, ruega por nosotros.
Mística ciudad de Dios, ruega por nosotros.
Adoratriz perpetua de Jesús Sacramentado, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.
Corredentora del género humano, ruega por nosotros.
Medianera de todas las gracias, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Exterminadora de todas las herejías, ruega por nosotros.
Reina Inmaculada, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin mancha de pecado, ruega por nosotros.
Reina asunta a los Cielos, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina del clero, ruega por nosotros.
Reina de la Iglesia, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
  
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
  
℣. Salva, Señor, a tu siervo.
℟. Que espera en ti, Dios mío.
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.
   
ORACIÓN
Protege, oh Señor, a tus siervos con las armas de paz: y haz que quienes confían en el patrocinio de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María, estén seguros contra todos los enemigos. 
   
Oh Dios, que preferiste ante todos tus Santos al bienaventurado San Joaquín para ser el Padre de la Madre de tu Hijo: concédenos te suplicamos, que cuantos veneramos su Fiesta podamos gozar siempre de su patrocinio.
   
Oh Dios, que te dignasteis conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de tu Unigénito Hijo, haz, por tu misericordia, que nos ayude junto a Ti la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos, y gozaos, Gloriosos Santos Joaquín y Ana, de la incomparable gloria que gozáis en premio de las heroicas virtudes que ejercitasteis, habiendo merecido por ellas el que Dios os uniese en casto y santo Matrimonio, para que de él naciese la pureza de las Vírgenes y ejemplar de toda virtud y santidad, María Santísima, vuestra dulcisima Hija. Por esta tan grande gloria, os pido me alcancéis de vuestro benignísimo Jesús una conformidad y unión grande con la voluntad de Dios, para que enlazado con este Señor el vínculo de la caridad y amor, merezca conseguir todo aquello que me puede conducir para verle y alabarle por eternidad de siglos en la Gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA TERCERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, gloriosos Santos Joaquín y Ana, abogados míos y dulce consuelo de mi corazón, por aquel inefable gozo que tuvisteis cuando después de aquellas amargas lágrimas, austeros ayunos, continuadas afrentas y rigurosas penitencias, merecisteis el que Dios oyese vuestros clamores, y por medio del Arcángel San Gabriel os anunciase la más fecunda virtud que admiró el mundo, para un universal regocijo y alegría de todo el género humano, de que yo también os doy la feliz enhorabuena: por esta tan suma alegría con que Dios enjugo vuestras lágrimas y atendió a vuestros clamores, os pido atendáis a mis suplicas y me alcancéis del Señor una feliz y dichosa muerte, para que llorando mis culpas, con el auxilio de la gracia, merezca acompañaros en la alegría eterna de la Gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, Gloriosos Santos Joaquín y Ana, de aquel grande y extremado gozo que ocuparía vuestras Almas, con la noticia de la Concepción Purísima, sin mancha de pecado original, con que había de ser privilegiada vuestra Santísima Hija, para que fuese digno Tabernáculo donde se había de reclinarla Majestad Inmensa de un Dios. Por esta tan grande alegría y singularísimo gozo, os pido me alcancéis de Dios una pureza grande en mi conciencia, para que sujetos mis apetitos y pasiones, pueda sin tropiezo alguno caminar mi alma por los caminos rectos de la virtud, hasta conseguir el Celestial Reino, a donde espero alabar a Dios en compañía vuestra. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, Gloriosos Santos Joaquín y Ana, por la singular gloria e inefable gozo que tuvisteis. Y especialmente, ¡oh Santísima Ana!, del que gozasteis, cuando sin dolor alguno sacaste a luz a la que había de ser gozo, alegría y luz del mundo todo María Santísima, vuestra Dulcísima Hija. Por esta tan suma gloria, con que entre ambos visteis cumplida la promesa de Dios, con tanta honra entre todos los Santos Patriarcas, y Profetas del antiguo Testamento: os pido me alcancéis de Dios una ilustración en mi alma, para que conociendo y amando su gran bondad y misericordia, le agradezca las divinas gracias y soberanos Dones que comunicó a esa Señora, de que yo me gozo y alegro; pues por su intercesión espero gozar la luz clara de la eterna gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, dichosísimos entre todos los Santos Joaquín y Ana, por el sumo e imponderable gozo con que tenderíais en vuestros brazos, dando tiernos ósculos de dulce y santo amor, a vuestra hermosísima Hija María Santísima, criatura la más perfecta y agraciada que creó la mano poderosa de Dios, a quien el Eterno Padre adoptó por Hija, el Hijo por Madre y el Espíritu Santo por Esposa. Por este inefable gozo con que estarían bañadas vuestras almas, alabando a Dios, y magnificando su gran bondad y misericordia, os pido asistáis a mi alma en todas sus angustias y tribulaciones, librándola de las astucias de mi enemigo, para que, gozándome con esta protección en la tierra, le alabe eternamente en la gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, Gloriosos Santos Joaquín y Ana, por el inefable gozo que tendríais con la noticia de que vuestra dulcísima Hija había de ser Madre del Redentor del mundo, ilustrada con la suprema regalía de los Ángeles y Abogada de los pecadores; por cuyos medios innumerables almas, dejando el miserable estado de la culpa, habían de llegar a tanta eminencia de perfección y gracia, que con ella llenasen las sillas que dejaron vacías los apostatas Ángeles en el Cielo. Por este tan sumo gozo que siempre tenéis, os pido me alcancéis del Señor un ardentísimo amor de Dios, para que alabando y magnificando su gran bondad y misericordia, merezca conseguir en esta vida su gracia, para alabarle después eternamente en su gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA OCTAVO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, Gloriosos Santos Joaquín y Ana, dignísimos Padres de María Santísima, por el grande obsequio y divino amor con que este abrasaría vuestras almas, cuando ofrecisteis a Dios del fruto de vuestras Virtudes, para que en el ejercicio de la castidad y altísima contemplación, alabase a su Divino Creador en el Templo. Por esta Santísima caridad con que la desprendisteis de vuestros brazos para volverla agradecidos al Señor, os pido presentéis a Dios mis necesidades y este corto obsequio, rendido a vuestra grandeza, para que vuestro benignísimo Jesús, compadecido de mi alma, ilustre mi entendimiento, inflame mi voluntad y rectifique mi corazón, para que, con toda mi alma, voluntad, amor y entendimiento, le sirva, alabe y venere, hasta llegar a gozarle en el Templo de su gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Alegraos y gozaos, Gloriosos Santos Patrones míos, Joaquín y Ana, por la suma gloria e inefable gozo que tenéis en el Cielo, viendo a vuestra Santísima Hija exaltada sobre todos los Coros de los Ángeles, Arcángeles, Tronos, Potestades, Virtudes, Dominaciones, Querubines y Serafines, con todos los Santos y Cortesanos del Empíreo, venerándola como a su Reina y Señora. Por aquel sumo e imponderable gozo que tenéis cuando esa hermosísima Señora inclina sus cariñosos ojos a vuestra presencia, reconociéndoos por dignísimos y amantísimos Padres: os suplico le pidáis el remedio de todas mis necesidades, así espirituales como temporales, si han de servir para gloria de Dios, y vuestra. Y con este seguro quedo consolado, Santos míos, esperando por medio de vuestra intercesión el remedio, que sea para alabar a Dios con toda esa Familia Sacra por eternidad de siglos en la gloria. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. Los Gozos, la Letanía y la Oración se rezarán todos los días.

BERGOGLIO DUDANDO DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA

Los Cinco Señores (Anónimo novohispano, siglo XVIII).
   
El domingo 26 de Julio, día en que los novusordianos conmemoran a San Joaquín y Santa Ana (la Iglesia Católica festeja a Santa Ana ese día, y a San Joaquín el 16 de Agosto) y en algunos países se conmemora el Día del Abuelo, Francisco Bergoglio tuiteó al respecto y los llamó “abuelos de Jesús”, con comillas y todo.
   
Cosa mucho más grave incluso que decir en el mismo trino invitando a los jóvenes a hacer “algo tierno” con los ancianos y diciéndoles «¡Queridos jóvenes, cada uno de estos ancianos es vuestro abuelo!», lo que en tiempos de Amóris Lætítia, cuando los abuelos verdaderos son a menudo apenas conocidos, es una exageración grave.
  
Y como no faltará quien diga que fue un error tipográfico en español, aquí está la evidencia: el mismo trino en español, portugués, italiano, inglés, latín (aunque no lo creáis), francés, polaco y alemán:
   
   
Aunque bíblicamente hay muy poca referencia a la familia extensa de Jesús, los testimonios más sólidos sobre San Joaquín y Santa Ana como padres de la Santísima Virgen María (y por ende, abuelos de Jesús) se hallan en la Tradición, especialmente en el Protoevangelio de Santiago, la Leyenda Dorada y en la Mística Ciudad de Dios, de la venerable Sor María de Jesús de Ágreda. Y magisterialmente, el Santo Concilio de Éfeso (que a diferencia del deuterovaticano es DOGMÁTICO), define:
«Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la santa Virgen, y luego descendió sobre Él el Verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne… De esta manera [los Santos Padres] no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen».
Por consecuencia, si Jesucristo nuestro Señor es consustancial a Dios Padre en la divinidad, y a la Santísima Virgen María en la humanidad («y no hay en esta unidad mentira alguna, al darse juntamente la humildad del hombre y la alteza de la divinidad», como señala San León Magno en su carta “Lectis dilectiónis tuæ” a San Flaviano de Constantinopla, 13 de Junio de 449), entonces María Santísima es Madre de Dios, y San Joaquín y Santa Ana son sus abuelos. Cosa que Bergoglio no cree ni aceptará, porque él es un “católico” entre comillas.

martes, 17 de julio de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA ANA, MADRE DE LA VIRGEN MARÍA

Adaptación de la Novena publicada en Valencia en el siglo XVIII por un devoto de Santa Ana; los Gozos son de autoría del Padre Fray Antonio Garcés y Maestre OP. Tomada de UT QUIS FIDELES INVENIATUR.
  
NOVENA EN HONOR A SANTA ANA, MADRE DE LA VIRGEN MARÍA
  
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ADORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Adórote, bendígote y alábote, Santísima e Individua Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, en quien espero, y a quien amo sobre todas las cosas, a quien adoro, venero y reverencio, con toda mi alma, potencias y sentidos, vida y corazón. Me pesa una y mil veces haber ofendido a mi Dios. Confiado en tu divina bondad, espero alcanzar de tu misericordia el perdón de mis pecados, y la gracia de la perseverancia final, para que después de esta vida mortal, merezca mi alma gozar eternamente de ti en la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 17 DE JULIO
PRIMER GOZO: SER ESCOGIDA PARA SER MADRE DE LA MADRE DE DIOS
Considera, alma mía, cuán grande sería el gozo que tuvo Santa Ana, cuando después de tan larga y conocida esterilidad, tuvo celestial revelación de que sus oraciones eran oídas, y que por tanto sería madre de la mejor hija que hubo en el mundo. ¿Has visto un campo, después de un largo y triste invierno, reverdecer en la primavera tan vistoso que parece estarse riendo y recibiendo alegría? ¿Pues cual no sería el gozo de aquella dama, cuando, en el invierno de su edad, conoció que ella reverdecería fecunda a pesar de su esterilidad envejecida? ¡Cómo alabaría al Altísimo! ¡Cómo le ofrecería ya desde entonces el fruto de su vientre! ¡Cómo se olvidaría ya de su oprobio, que el cielo remediaba con tal fruto de bendición y santidad! Sería la madre de la Santísima Virgen María, ¡Ella sería su hija! Admitid, santa gloriosa, mi alegría por vuestro gozo. Hacedme participante de él, alcanzando fecundidad también a mi alma, fecundidad en buenas obras y en el servicio a Dios Nuestro Señor.
  
PRIMERA VIRTUD: FE ADMIRABLE
Pondera, alma mía, cuán firme y segura la Fe de la gloriosa Santa Ana. No sólo creyó todos los misterios divinos revelados a su pueblo, sino también la revelación del ángel que, de parte de Dios, le anunció la hija que de sus entrañas -hasta entonces estériles- había de nacer. La experiencia de tantos años hacía parecer imposible la promesa y perder la esperanza de verla cumplida. Pero esta hija de Adán creyó, y con Fe viva, nada dudó. Esta Fe sí que fue como el grano de mostaza; por eso de ella nació el más hermoso árbol: María Santísima, en cuyos ramos y brazos no descansaron sólo los ángeles del cielo, sino el mismo Dios de los ángeles cuando se hizo hombre. Aviva, alma mía, tu Fe, y júntale buenas obras para que no sea una Fe muerta. Si es poca, ayudad, Santa gloriosa, mi Fe, para que sea tal que mueva montañas.
 
Rezar un Credo, Padre Nuestro y Ave María. Luego decir 3 veces: “Santa Ana, socorred a los miserables”.
 
ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA QUE SE DESEA OBTENER
Gloriosísima Señora Santa Ana, madre de la Madre de Dios, poderosa intercesora nuestra y refugio seguro de los que a vos recurren. Yo me gozo en tu honor. Estimo que sea tanta vuestra excelencia, tan sublime vuestra dignidad, y vuestro poder tan admirable, que no puedan dejar de ser también entrañas de piedad y misericordia las vuestras, pues engendraron a la Madre de Misericordia. Por eso recurro a Vos, confiado, pidiéndoos de todo corazón me recibáis bajo vuestro amparo. Alcanzadme Fe viva, Esperanza firme y Caridad perfecta, pureza de alma y de cuerpo, devoción cordial a vuestra santísima hija: la Virgen María Señora Nuestra, deseo eficaz de servir a Dios, dolor muy verdadero de haberle ofendido y propósito de enmienda. Haced que este propósito me acompañe hasta la hora de mi muerte, y en ella alcanzadme victoria contra las tentaciones del demonio y la gracia de la perseverancia final. También os pido que empeñéis vuestra especial intercesión para que consigáis la merced que de vos pretendo en esta novena. [Pedir aquí la gracia que se desea]
  
Mostrad, Santa gloriosa, la eficacia de vuestro patrocinio en procurar el buen despacho de mis peticiones. No atendáis a lo poco que yo merezco, sino a lo mucho que vos podéis. Favorecedme con aquella misma instancia con que pedíais al Señor el remedio de vuestra esterilidad. Por aquel gozo con que entendisteis ser vuestra oración oída, oíd ahora mis oraciones. Por aquella confianza y autoridad de madre de la que lo había de ser del mismo Dios, interceded ante vuestra hija santísima. ¿Qué le podéis vos pedir que no tenga buen despacho de parte de Ella? ¿Y qué memorial vuestro puede Ella presentar a su Hijo, vuestro Nieto Santísimo, a que Él no quiera convenir? ¡Qué falta, pues, gloriosa Santa Ana, sino que vos queráis interceder!, pues ¿para qué os hizo Dios tan poderosa sino para remedio de los atribulados que acuden a vuestro amparo? Valedme pues, Santa poderosísima, que en vos confío. Valedme para crédito de vuestro poder, para honra de vuestra Hija y de Nuestro Señor Jesucristo, vuestro Nieto. Valedme para que vuestro nombre sea cada más conocido y acudan a vos todos aquellos que tanto necesitan de vuestro amparo. Bien sé que no merezco vuestro valimiento, pero será ilustre misericordia vuestra atender a mis súplicas sin haber en mí merecimiento. Y espero, que luego de ayudado por vuestra intercesión, os sepa vivir agradecido. Amén.
 
GOZOS PARA HONOR DE SANTA ANA
   
Dulce madre de María,
Amorosa protectora:
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía
.
   
La Suprema Trinidad,
La llena de bendiciones.
Benditas las oraciones,
Que alaban la gran bondad.
Su amor encanta, enamora,
Al que en su piedad confía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
   
Ana, “Gracia” significa,
Según enseña la Glosa;
Su alma feliz y dichosa
Con gracias Dios magnifica:
Su Hija le es honradora,
Tesoro, y Tesorería.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
A María diste el ser,
Y los naturales dones;
Y buenas inclinaciones
De piadosa en proteger:
De amorosa Defensora,
Con ternura y melodía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
    
En las Entrañas cerrada
Llevaste a María rosa;
Os dio Santidad hermosa,
Como olor, flor ocultada:
La diste leche, Señora,
Tres años de noche y día.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Vuestra hija muy amada,
En el templo presentaste.
Con ella a Dios aplacaste,
Y su justicia enojada.
Tú serás mi bienhechora,
Mi dulce bien y mi guía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Con sólo este don precioso,
Ofrecisteis más a Dios,
Su padre Joaquín y vos,
Que todo justo glorioso.
Más que todos atesora,
Gracia y santidad María.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Es Nieto Jesús querido,
Es Joaquín amado Esposo,
San José Yerno dichoso,
Yo vuestro favorecido:
Os alaba, y os venera
Mi gratitud, Madre mía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
    
A una leve insinuación,
De su Madre Limosnera,
María su Tesorera
Lo hace con admiración:
Ahora que en el Cielo mora,
¿Lo que pide negaría?
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
     
Cuanto Santa Ana desea
A favor de sus amantes,
Su Nieto Jesús cuanto antes
Decreta luego: “Así sea”:
Sednos vos la intercesora,
Sed nuestra eterna alegría.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
 
Santa Ana, por vuestro amor,
Conseguidnos en la muerte,
Gracia, paz y buena suerte,
Por María, vos y el Señor.
Pues sois la consoladora,
En la última agonía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Tenedme siempre en memoria,
En la celestial morada.
Mi alma está enamorada,
De vos que estáis en la gloria.
Mi amor que suspira y llora,
Quiere haceros compañía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
   
Dulce madre de María,
Amorosa protectora:
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía
.
  
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
        
ORACIÓN
Omnipotente y misericordioso Dios, que proporcionando siempre a los hombres los medios de salvación y de consuelo, llenasteis de tanta gracia, dulzura y suavidad los nombres de Jesús, María y José, Joaquín y Ana, a favor de los que, por reverencia a tan soberanos nombres, los pidiesen el remedio de sus necesidades y consuelo en sus aflicciones: Os suplicamos rendidos que a todos los que con Fe, amor y devoción, invocaren tan augustos nombres, les concedáis en esta vida los dulces consuelos de tu divina gracia, y en la otra reciban el Cielo como premio. Por Cristo Señor Nuestro. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO - 18 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
SEGUNDO GOZO: CONCEBIR A LA VIRGEN SANTÍSIMA
Considera, alma mía, cuál sería el gozo de Santa Ana en aquella dichosa hora en que, en su vientre, a un tierno cuerpecito de niña se unió la santísima alma de la Señora concebida sin pecado original. ¡Cómo llenaría Dios de júbilo y de gozo a Santa Ana en aquel punto, en el cual la hizo concha de tan preciosa perla, y sagrario de tan venerable y santa reliquia! ¡Con qué inefable consolación bañaría el Cielo a Santa Ana, cuando empezó a rayar la aurora del Sol de Justicia! ¡Oh, qué secretos y qué misterios en el vientre de Ana! Tesoro guardado por los ángeles y admirado por los más soberanos espíritus. ¡Y cómo es posible que tan altos misterios, dejasen de redundar grandes afectos en la santa, y que con tan gran tesoro, dejase ella de participar de esas riquezas! Alégrome, Santa gloriosa, de vuestra gran ventura. Vos sois aquélla a quien el Artífice Soberano escogió para vaso de honra excelsa, pues encerráis la más pura criatura entre las humanas, únicamente Ella preservada de la mancha del pecado. Alcanzadme gracia del Señor, y que alegre de servirle, huya de adquirir en mi alma cualquier género de culpa.
 
SEGUNDA VIRTUD: ESPERANZA FIRME
Pondera, alma mía, cuán segura e invencible fue la esperanza de esta gloriosa santa. Los años iban pasando como las olas, más todas quebraban en el risco firme de su esperanza en Dios, nunca vacilante. Por eso vio tan bien logrado el fruto de esta confianza, porque la tuvo en Dios tan segura. Esperaba fruto de su vientre, y tuvo tal fruto cual no lo esperaba. Como la flor de su esperanza, ni con las tempestades del tiempo, ni con los imposibles humanos, llegó a caer, por eso fructificó admirablemente. ¿Quién dijera que la despreciada, estéril e infecunda, había de tener fecundidad tan bien lograda? Lo cierto es que puede mucho ante Dios la esperanza firme en su bondad y misericordia. En Vos, Señor, únicamente confío, por más que el mundo y el demonio eternamente se opongan. Sois Dios y Padre, habéis de tener misericordia. Os lo pido por los merecimientos e intercesión de la gloriosísima Santa Ana.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO - 19 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
TERCER GOZO: SU FELIZ PARTO
Considera, alma mía, el inefable gozo que tendría la señora Santa Ana en su feliz parto, en el cual dio el mundo, no a Isaac: sonrisa de su madre Sara, sino a la Virgen María, alegría del mundo entero. Si en el nacimiento del Bautista se alegraron muchos, según la promesa del ángel, ¡cuántos más se alegrarían en el nacimiento de la Santísima Virgen, y cómo este gozo cubriría a la felicísima madre, Santa Ana! Ella fue sin duda el monte que destiló dulzura, porque de ella salió la dulcísima Virgen María, a quien la Iglesia llama “dulzura nuestra”. Si todas las madres, como dice Cristo, se olvidan de sus dolores luego del nacimiento de sus hijos, y se alegran porque ha nacido un hombre, cuál no sería el gozo de esta madre admirable, viendo nacer de sus entrañas a aquella niña, de la cual había de nacer en el mundo el Hombre Dios. Sea para bien, dichosa madre, Santa Ana, el suceso felicísimo de vuestro parto. Para bien nuestro y de todo el mundo, pues estamos en obligación de honraros, gracias a vos tenemos a María. A honra de tan célebre y deseado nacimiento de la Emperatriz de cielo y tierra, hacedme la merced de que sea participante de vuestro gozo, loando al Altísimo en agradecimiento por haberos otorgado las peticiones que os tengo encomendadas.

TERCERA VIRTUD: CARIDAD ARDIENTE PARA CON DIOS
Pondera, alma mía, cuán ardiente fue la Caridad y el amor de nuestra santa. Veíase tan obligada con los favores celestiales, que no podía su espíritu dejar de amar al autor de ellos. Veíase madre de la que había de serlo del Amor Perfecto, y no podía dejar de emplear en el amor a Dios todos sus afectos. Por eso su gozo y toda su alegría venían a parar en loores al Altísimo, en darle honra y gloria por todo, y en engrandecer su Santo Nombre. ¡Oh, cómo es cierto que sólo en Dios hay verdadera alegría, y sólo los que aman a Dios de todo corazón viven consolados! Las alegrías del mundo vienen siempre llenas de pesares, porque en el mundo no hay alegría verdadera. Sólo quien ama a Dios de todo corazón, lo tiene lleno de alegría, porque Dios es su fuente y su perenne manantial. ¡Os amo, Dios mío, de todo corazón! Y si aún no os amo de todo corazón, Vos, por la intercesión de Santa Ana, concededme vuestro amor, un amor grande, fervoroso y ardiente, un amor que me posea, que me inflame y me consuele. Amén.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
      
DÍA CUARTO - 20 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
CUARTO GOZO: EN LA RECREACIÓN O TRATO CON SU HIJA
Considera, alma mía, el inefable gozo que tuvo Santa Ana en la recreación con María, en pasar momentos con su santísima hija. ¡Qué alivio y alegría en el trato con aquella niña, cuya conversación buscaban los mismos ángeles, suspensos y admirados! ¡Qué ventura tan hermosa, el recibir obsequios de madre, de parte de la niña que es servida por los celestiales espíritus como su señora! ¡Oh, dichosa familia, y bienaventurada Santa Ana! Las otras santas son conocidas, o por las espadas, o por los instrumentos de sus martirios: A Santa Ana se le conoce por tener en sus brazos y llevar de la mano a María Santísima. ¡Oh cuánto me alegro, santa gloriosa, de que sea tan digno de honor el báculo de vuestra vejez, y tan sublime el cetro de vuestro poder, ya que tenéis de vuestra mano a la Señora del Universo! Pídele que Ella me tenga de su mano, y que juntamente con vos, interceda en mi favor delante del Altísimo.
   
CUARTA VIRTUD: CARIDAD COMPASIVA CON EL PRÓJIMO
Pondera, alma mía, cómo no sólo a su benditísima hija sustentó la gloriosa Santa Ana de su propia sustancia, sino también a los pobres y necesitados, con los cuales gastaba la tercera parte de su hacienda. Ella fue la mujer que abrió libremente las manos a los mendigos, y dio a los pobres el mismo cuidado que a los domésticos, porque las larguezas de sus limosnas convertían en domésticos a los extraños. Tuvo tantas veces en su regazo, y llevaba a su pecho, a la que había de ser Madre de misericordia, que no podía dejar de pegarse a su corazón el fuego de la Caridad y ser caritativa. Había recibido tan abundantes gracias y dones del Señor, que no era mucho que agradeciese a Dios los beneficios, en haciendo el bien a los pobres. También yo, gloriosa Santa Ana, soy pobre, y necesito de vuestro patrocinio. Vos ahora sois más poderosa aun y comprensiva. Por limosna os pido que remediéis y despachéis la comisión, la gracia que os tengo encomendada.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 21 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
QUINTO GOZO: EN LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO
Considera, alma mía, cuál no sería el gozo de Santa Ana cuando presentó en el templo a su santísima hija a la edad de tres años. Si no fuera tal madre, muy excesiva pena sentiría al quitar de sí una hija de tanto agrado, y tan dotada de bienes de gracia y de naturaleza. Mas no fue así con nuestra santa, pues si bien sentía el apartamiento de criatura e hija tan amable, con todo, mayor era el gusto de dedicarla a Dios, como lo había prometido. Sabía que Dios estima lo que se le da, no con tristeza y necesidad, sino con alegría, y mucho alegrábase de tener don tan excelente para ofrecer a Dios. Cuál sería, pues, el júbilo de su corazón, cuando veía con qué gracia y ligereza subía su bendita hija los escalones, las quince gradas del Templo, con la admiración del sacerdote. Cuál su consolación, viendo cómo aquella pequeña y casta tórtola, escogía ya desde entonces para sí un nido junto a los altares del Señor. Más tarde, vendría Ella misma a ofrecer, el día de su purificación, a su preciosísimo Hijo, Jesucristo. Las prendas que ya desde entonces campeaban en aquella niña la admiración del sacerdote y de los ministros, el agrado que con tal don era recibido por el Altísimo, y los sublimes misterios que en aquella ocasión tenían principio, eran eficaces motivos para un superior júbilo en el corazón de Santa Ana. Y tú, alma mía, ya que no tienes don tan excelente para ofrecer a Dios, aprende a dedicarte con todas tus potencias a su servicio, como quien sirve a buen Señor.
    
QUINTA VIRTUD: ORACIÓN CONTINUA Y FERVOROSA
Pondera, alma mía, cómo la gloriosa Santa Ana fue continua y fervorosa en el santo ejercicio de la oración, como ni lo fue esa otra madre, la de Samuel, por más que su fervor fuese notado por el Sumo Sacerdote. Baste decir, que por oraciones continuas alcanzó del Señor el remedio de su esterilidad, en una hija tal como la Virgen María. Por eso la dedicó luego al Templo, en donde la niña se diese toda a la oración y a las alabanzas divinas. Quiso, con la oración de su hija, suplir y ayudar a la suya, para que fuese mejor aceptada. Ella, entretanto, habiendo antes hecho un templo de su casa, consideraba frecuentemente los misterios que en ella se obraban, ordenados a la Redención del género humano, pues en aquella sagrada casa nació la que debía ser Madre del Redentor del mundo. Oh, cómo la consideración de ciertos secretos, que es creíble le fuesen revelados, elevaría su espíritu a alabar a Dios, porque la hizo participante, y tan próximamente llegar a tan altos misterios. Oh tú, alma mía: ¿Qué haces que ya no das frutos, y crees y veneras todos estos pasados misterios? Considéralos y medítalos frecuentemente, o con la Santísima Virgen en el templo de Dios, o con Santa Ana en tu casa. Concluye tu oración pidiendo a la santa que en la suya, se acuerde de la necesidad que padeces y que le tienes recomendada.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 22 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
SEXTO GOZO: MORIR EN LOS BRAZOS DE SU HIJA
Considera, alma mía, cuan excesivo sería el gozo de Santa Ana, quien según graves autores afirman, murió en los brazos de su santísima hija. No es creíble que tan buena hija faltase a su madre en aquella hora, ni que Dios negase a tan buena madre la consolación de morir en los brazos de su hija. ¿Cómo huirían lejos de aquella casa los demonios, estando allí la Virgen, Nuestra Señora? De lejos, y de bien lejos, verían los hechos, por ser apartados por la virtud divina. Veis aquí la ventura de Santa Ana: Ser asistida en los brazos de la Santísima Virgen en aquella hora. Santa Ana tenía derecho a este favor por ser la madre de María. Por eso, santa mía, vos sois abogada para la buena muerte, porque vos, felicísima, ya tuvisteis esa dicha. Vuestra alma se vio primero en el cielo del seno de María, antes de bajar al seno de Abrahán, y esperar que se abriesen los Cielos luego de la muerte de Cristo. Oh, si yo pudiera morir con la misma muerte de esta santa matrona. Ojalá mis novísimos fuesen semejantes a los suyos.
  
SEXTA VIRTUD: CASTIDAD CONYUGAL
Pondera, alma mía, cómo fue perfecta la castidad conyugal de Santa Ana, matrona ejemplarísima. Ella fue, aquella en quien descansaba confiado el corazón de su esposo. Así fue conveniente para que la Virgen de las Vírgenes, María, tuviese por madre una persona no menos casta que Ella. Por eso Santa Ana mereció ser la tierra del cultivo de la más cándida azucena de pureza que se dio en nuestra tierra. Por eso también mereció al morir y salir de este mundo, ser confortada con el virginal olor de este lirio que tuvo a su lado. Santa Ana nunca deseó fecundidad con otro fin que el de la mayor gloria del Altísimo. Nunca, ni entre los oprobios de la esterilidad, hubo algo que manchase en lo más mínimo la pureza de su proceder. ¿Cuál no sería aun mayor su pureza luego, al nacerle su benditísima hija, cuando los rayos de la pureza de María reverberaban en el cristal de su alma? ¡Oh virtud de la pureza, cómo agradas al Altísimo! ¡Oh, castidad matrimonial bien guardada, cómo te asemejas a una virginal pureza! Alcanzadme, gloriosa Santa Ana, esta delicadísima virtud, ya que sois la madre de la Reina de las vírgenes. Pegad a mi alma el olor de esta virtud, para que yo, en vuestra casa, donde nació la Virgen más pura, pueda al menos ser un esclavo deseoso de seguirla y de imitarla, para que merezca la dicha de ver a esta soberana Señora después de muerte, ya que no puedo antes de ella.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
     
DÍA SÉPTIMO - 23 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
SÉPTIMO GOZO: VER POR PRIMERA VEZ A SU NIETO, NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Considera, alma mía, cuán incomparable sería el gozo de Santa Ana cuando por primera vez vio a su nieto benditísimo, fuese aún en vida (como lo sientan graves autores), fuere después de su muerte cuando Nuestro Señor bajó al seno de Abraham. Dice Aristóteles que entre abuelos y nietos acostumbra naturalmente ser más excesivo el amor. Yo no puedo decir que Nuestro Señor amara más a Santa Ana que a su Madre, o que Cristo haya sido más amado por su abuela, Santa Ana, que de su Madre Santísima. Pero de cualquier manera, bien se ve el grandísimo amor de Santa Ana hacia Jesús. ¡Llamar “nieto” al mismo Dios, y oír de su boca el amoroso nombre de “abuela”! ¡Oh ternura, oh consolación! Suponiendo que Santa Ana haya visto a su nieto luego de la Cruz, cómo parecería ya un Cielo abierto, aquella subterránea cárcel del Limbo de Abrahán con la visita del alma del Redentor. Cuando en el día de la Resurrección, con la confianza de abuela, ella tocase las llagas de sus pies y de sus manos, y bebiese en la dulzura de su costado, ¡cómo daría entonces por bien empleado el tiempo del oprobio de su esterilidad, y la aflicción de su esperanza dilatada! Era Cristo el ardiente deseo, o el deseado incesante, no sólo de los collados eternos, sino de todas las gentes, y por eso fue necesario que Él, ¡hasta de su abuela, Santa Ana!, fuese deseado como una prolongada esperanza. Más por fin, llegó el día, y la esperanza se convirtió en realidad, la pena en júbilo y la aflicción en gozo: El nacimiento del Redentor. Mil parabienes os doy, matrona santa, por vuestra buena fortuna. Y ya que estáis tan favorecida, como próxima a vuestro Nieto santísimo, acordaos de los que a vos recurren, y emplead vuestro poder en amparar a vuestros devotos.
  
SÉPTIMA VIRTUD: PACIENCIA INVICTA
Pondera, alma mía, la invicta paciencia de Santa Ana, no sólo en los trabajos ordinarios, que es fuerza acompañen a una madre de familia, sino muy particularmente en las angustias de su esterilidad. La esterilidad era en aquel pueblo el mayor oprobio, porque como se esperaba que de aquella nación nacería el Hijo de Dios, si alguna casada era infecunda, se la tenía por reprobada por Dios, pues ella era entonces excluida de las que podían dar a luz al Mesías. Por eso, el mismo Sumo Sacerdote, después de advertir la infecundidad de nuestros santos casados, no quiso admitir sus ofrendas, por ser provenientes de personas a quienes parecía que Dios reprobaba. Mirad los juicios de los hombres cómo son falsos y falaces. Los hombres desprecian a Ana como reprobada de Dios, y ella es la escogida por el mismo Dios. Ahora padeced, matrona santa, que ya vendrá el día en que los hombres que ahora os desprecian, esos mismos admirarán vuestra ventura, y conocerán que por vuestra paciencia habéis merecido gloria tan excesiva. Ayudadme, santa mía, a padecer con conformidad, y a sujetar mi juicio y mi voluntad a las disposiciones divinas, que por caminos que parecen muy diversos, nos llevan derecho a los fines que intentan.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 24 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
OCTAVO GOZO: SUBIR AL CIELO CON CRISTO
Considera, alma mía, cuán grande sería el gozo y la alegría de la Señora Santa Ana, y cuán su gloria sin medida, cuando su alma bienaventurada subía al Cielo en compañía de su santísimo Nieto. En el día de la Ascensión, llevó Cristo consigo, como fruto de sus victorias, a los cautivos que del seno de Abrahán había rescatado. Los más seguirían su triunfal carroza como siervos, pero ¿quién duda que haría el Señor especial honra a su abuela felicísima en aquel día? José era virrey en Egipto, y Jacob un pobre pastor. Quiso José que sus hijos, nietos de Jacob, venerasen con respeto al santo y viejo abuelo. ¡Y cómo es posible, y creíble, que Cristo Redentor se olvidase de las atenciones que Él encomienda a hijos y nietos, y se olvidase de darlas a su abuela! Por eso, los Cantares preguntan quién es la venturosa alma que sube de este mundo, recostada sobre su amado. O como reza una leyenda sobre su nieto: ¿Quién ha de ser sino el alma de nuestra gloriosa santa, la que reclinada en su amoroso Nieto, sube triunfante al Empíreo? Bienaventurada santa, que subís con tanta gloria, dadme licencia para que celebre vuestra alegría, y con vivas aclamaciones, siga en espíritu vuestro triunfo. Y ya que con él, dice la Escritura, repartió vuestro Nieto santísimo dones a los hombres, encaminad para mí los que yo necesito, especialmente los que os tengo recomendados.
  
OCTAVA VIRTUD: HUMILDAD PROFUNDA
Pondera, alma mía, cuán profunda fue la humildad de nuestra santa. Era descendiente de la casa real de David, y se trataba a sí misma como persona muy común. Tenía dones muy especiales de Dios Nuestro Señor, y soportaba, con conocimiento profundo de su vileza, la opinión que corría en el pueblo de que era reprobada del mismo Dios. ¿Veis aquí por qué el Señor la levantó a tan alta gloria, y cómo abatió a los soberbios? Por eso, Dios se allegó tan cerca de nuestra santa, que se hizo no sólo pariente suyo, sino su mismo Nieto. Bien se cumplió en ella, aquello de que los humildes son ensalzados, porque, por su humildad, nuestra santa fue exaltada y elevada al Cielo junto al mismo Cristo. Oh, poder grande de la humildad, que atraéis a Dios hacia el humilde, siendo Dios tan alto. Y levantáis al humilde hasta Dios, siendo el hombre tan bajo. Y tú, alma mía, ¿de qué te ensoberbeces a vista de tanta humildad? Si un monte tan elevado como Santa Ana, se abate tanto delante de Dios y de los hombres, el polvillo rastrero de la tierra que eres tú, ¿cómo presume subir y levantarse? Ayudad, santa humildísima, éste mi propio conocimiento, el de mi nada, para que de allí pase a mis acciones, y no venga yo a perder por la soberbia vuestro favor y patrocinio, y menos aun el de Dios.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 25 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
NOVENO GOZO: ESTAR EN EL CIELO CON TODA SU FAMILIA
Considera, alma mía, la gloria y el gozo grande que tendría la señora Santa Ana en el Cielo, al verse en él con toda su familia: Allí tiene a su esposo San Joaquín, a su hija la siempre Virgen María con su esposo San José, y a su nieto Jesucristo. En esto, se verifica bien que la generación de los rectos y de los justos será bendita. Dichosa casa de la tierra, que no era otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo (“domus Dei et porta cœli”), por donde salieron tantos que entraron al Cielo. Oh, ¡cómo será la gloria de Santa Ana en el Cielo, dentro de toda esta Sagrada Familia! ¡Cómo será de hermosa esta casta generación con la claridad de su gloria! ¡Cuánto querría yo ver esta celestial y santa constelación de estrellas místicas, todas juntas, y todas de la mayor magnitud, dentro de las cuales está el mismo Sol de Justicia! ¡Qué luces, qué resplandores de gloria y de júbilo, serán los que reverberan de unos hacia otros! También yo quisiera, gloriosa santa, pertenecer de algún modo a vuestra Sagrada Familia, a lo menos bajo el título de siervo. Yo me dedico y consagro desde hoy a servir en tan buena casa. Recibidme ya desde ahora. Y en la hora de mi muerte, introducidme en esta dichosa mansión de la gloria, de la que vos ahora gozáis por toda la eternidad.
 
NOVENA VIRTUD: MORTIFICACIÓN Y PENITENCIA RELIGIOSA
Pondera, alma mía, cómo la gloriosa Santa Ana fue rigurosa en su mortificación y penitencia. Cuántas y cuán continuas son las ocasiones en que una madre de familia, en el gobierno de sus cosas domésticas y en el trato con los extraños, encuentra motivos para sentir y para inmutarse. Pues en todas estas cosas, se mortificó de tal modo nuestra santa, que como escriben los Santos Padres, ella fue siempre irreprensible. Y fuera de esto, dice san Vicente Ferrer que sus ayunos eran muy frecuentes, sus vigilias muy continuas, no pocas sus visitas al Santo Templo de Jerusalén con los pies descalzos desde Nazaret. ¿Qué no tendrá esta vida de atribulada y miserable? Pero lo cierto es que, de este modo y por este camino, consiguió toda esa gloria que hemos ponderado. Tal mortificación y penitencia fueron el arado que, abriendo la tierra de su cuerpo, lo prepararon para sembrar en él simiente de tan gloriosa felicidad: María. No se consigue premio grande, sin trabajo grande. Quien más se mortifica en esta vida, logra mayor bienaventuranza en la otra. ¡Oh, feliz campo! Yo me acomodo en él. Esto es, ahora he de mortificarme por el breve tiempo de la vida presente, para después descansar en él por los interminables espacios de la eternidad. Vos, santa gloriosa, ayudadme con vuestra intercesión, para que el amor propio no pueda más que este propósito que tengo, y que me importa más que todo.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.