domingo, 27 de octubre de 2013

HOMILÍA SOBRE LA FIESTA DE CRISTO REY

Tomada de SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA
 
 
Al instituir la fiesta de Cristo Rey, Pío XI no ha pretendido sino proclamar solemnemente la realeza social de Nuestro Señor Jesucristo sobre el mundo. Rey de las almas y de las conciencias, de las inteligencias y de las voluntades, Cristo lo es también de las familias y de las ciudades, de los pueblos y de las naciones; en una palabra Rey de todo el universo. Como lo ha demostrado Su Santidad Pío XI en su encíclica Quas Primas el 11 de diciembre de 1925, el laicismo es la negación radical de esta realeza de Cristo; al organizar la vida social como si Dios no existiese, engendra la apostasía de las masas y conduce a la ruina de la sociedad.
Toda la Misa y el oficio de la Fiesta de Cristo Rey son una proclamación solemne de la realeza universal de Cristo contra el laicismo de nuestro tiempo. La Misa comienza con una de las visiones más hermosas del Apocalipsis, en que el Cordero de Dios inmolado, pero ya victorioso en la gloria, es aclamado por la muchedumbre innumerable de los ángeles y santos. Señalado para el último domingo de octubre hacia el final del ciclo litúrgico y justamente en vísperas de la Fiesta de Todos los Santos, esta gran Fiesta se presenta como coronamiento de todos los misterios de Cristo y como la anticipación, en el tiempo, de la realeza eterna que ejerce sobre todos los elegidos en la gloria del cielo. La gran realidad del cristianismo es Cristo resucitado reinando con todo el esplendor de su victoria en medio de los elegidos que son su conquista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preferiblemente, los comentarios (y sus respuestas) deben guardar relación al contenido del artículo. De otro modo, su publicación dependerá de la pertinencia del contenido. La blasfemia está prohibida.