jueves, 27 de agosto de 2015

CORONA FRANCISCANA O DE LAS SIETE ALEGRÍAS DE MARÍA SANTÍSIMA

Altar de las Siete Alegrías de Santa María (Anónimo)
 
La Iglesia recuerda los Dolores de María Santísima, pero también tiene presentes los gozos que tuvo mientras se encontraba en este mundo: Esa es la intención de la fiesta de las Siete Alegrías de Nuestra Señora, que los Franciscanos Observantes celebran el 27 de Agosto y los Franciscanos Conventuales el 26 del mismo mes. San Pío X autorizó a unos y otros celebrar esta fiesta en 1906. Originalmente se celebraba en la domínica infra-octava de la Asunción, pero en 1914 fue transferida a la octava de la Asunción (22 de Agosto); y en 1942, cuando se le asignó ese día a la fiesta del Inmaculado Corazón de María, la de las Siete Alegrías fue trasladada para los días 26 y 27 (en las órdenes precitadas). Todos los Frailes Menores llevan el rosario de las Siete Alegrías sobre el cíngulo de sus hábitos.
   
DE LA CORONA FRANCISCANA
 
1. La Santísima Virgen dijo que la Corona Franciscana es una devoción agradable a Ella, igual que el Rosario que le revelara a Santo Domingo. Las crónicas de la orden franciscana recopiladas por el irlandés Fray Lucas Wadding relatan que en 1442 hubo un novicio -que según la tradición se llamaba Santiago del Rosario-, quien era muy devoto de Nuestra Señora y diariamente, desde su infancia, le obsequiaba a una de sus imágenes una corona de flores. Aconteció que al haber sido admitido entre los Frailes Menores, no pudo continuar esta práctica, por lo que decidió abandonar la Orden; pero mientras oraba, se le apareció María Santísima y lo consoló diciendo: "Permanece dentro de la orden, y no se turbe tu corazón porque ya no me puedas regalar la corona de flores. Te enseñaré como obsequiarme diariamente una corona de rosas que no se marchitarán y serán más gloriosas para mí y más meritorias para ti"; y le enseñó este Rosario de siete décadas. Fray Santiago comenzó esta devoción y, estando un día en oración, el Director de Novicios lo vio con un ángel que iba tejiendo una corona de rosas: A medida que el novicio rezaba, y después de cada decena de rosas, insertaba el ángel un lirio dorado, y al terminar de rezar Fray Santiago, el ángel colocó la corona sobre la cabeza del novicio. El director le preguntó sobre el significado de la visión que había tenido, y al oír la explicación, lo contó a todos los frailes y pronto se difundió esta devoción a toda la Familia Franciscana. De este hecho podemos concluir que no es conveniente anclarse en un solo acto piadoso, y que una devoción bien hecha es mejor que cualquier decoración perecedera.
2. Considera las fragrantes rosas que ornamentan la Corona Franciscana. Este rosario consta de setenta y dos Avemarías, y en primera instancia, se recita en honor de los años que Nuestra Señora vivió sobre la tierra. En el siglo XV, San Bernardino senense y San Juan Capistrano promovieron esta devoción, pero en el siglo XVII la religión del Seráfico San Francisco empezó a rezar las siete décadas para honrar las Siete Alegrías de Santa María: La Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Adoración de los Magos, el hallazgo del Niño Jesús en el Templo, la Resurrección de Nuestro Señor, y la Asunción y Coronación de Nuestra Señora. Cada década debe movernos a reflexionar en el gozo santo que la Virgen Santísima tuvo en esa ocasión. Así, este rosario le es motivo de gran regocijo, y aprendes a amarla más y mejor.
3. Considera la efectividad de este rosario. Fray Santiago experimentó sus buenos efectos aún en vida, y a lo largo de la historia franciscana, se han obtenido gracias y favores ante muchas necesidades, tanto que por petición de los generales de la orden franciscana, los Papas le han otorgado indulgencia. Los frailes menores recitan este rosario cada sábado. Asume el compromiso, y descansarás en la esperanza de participar del gozo de estar en presencia de María Santísima en el Cielo.
   
Tomado de THE FRANCISCAN BOOK OF SAINTS. Marion Habig, OFM (Editor)

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