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sábado, 15 de agosto de 2026

DOS DE SANTUARIOS MARIANOS

Noticias tomadas de distintas fuentes. 

1.º ALEMANIA: TERMINA LA PRESENCIA FRANCISCANA EN MARIENTHAL DESPUÉS DE 153 AÑOS.
  

Mañana 15 de Agosto, los últimos monjes franciscanos abandonarán el santuario de Marienthal (Villa María) en Geisenheim (Hesse, Alemania), poniendo fin a una presencia de 153 años en el lugar.
  
De acuerdo a la diócesis de Limburgo, los siete monjes actuales tienen más de ochenta años de edad, lo cual ha hecho imposible e inviable su permanencia en el lugar para el mantenimiento del santuario y la atención de los peregrinos.

La despedida tendrá lugar con la Cena Novus Ordo y la participación de un quinteto de trombones.

Según la tradición, el cazador ciego Hecker Henn había rezado ante una imagen de la Piedad en un claro de bosque junto al río Elsterbach (afluente del Rín), recuperando milagrosamente la vista. Cuatro años después, el noble Hans Schaffrait construyó una capilla para la imagen de la Virgen, que fue reemplazada por una iglesia más grande a partir de 1326 y consagrada el día de la Natividad de María de 1330 por el arzobispo de Tréveris Balduino de Luxemburgo, entonces administrador de la Archidiócesis de Maguncia.

Atendido inicialmente por el clero diocesano, en 1463 se fundó un convento adyacente por los Hermanos de la Vida Común, quienes establecieron un apostolado en venta de libros manuscritos y luego impresos (el convento fue el séptimo lugar en adoptar la imprenta de tipos móviles de Guttemberg), pero hacia 1554 abandonaron el convento por las dificultades económicas y la Revolución protestante. Pasaron después agustinos (1586 - 1601) y jesuitas (desde 1612 hasta su disolución en 1773), y después de un tiempo de abandono y ruina (el convento empezó a ser demolido en 1782), fue comprado por el príncipe Clemente von Metterinch en 1846 y reconsagrado el 8 de Septiembre de 1858, siendo confiado a los franciscanos en 1873.
  
2.º ESPAÑA: ORDENAN TRASLADO DE LA VIRGEN DE TORRECIUDAD A SU ANTIGUA ERMITA.
 

El ordinario de Barbastro-Monzón, Ángel Javier Pérez Pueyo, ordenó que la imagen original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad sea trasladada el 5 de Septiembre a la antigua ermita, con motivo de la 47.ª Romería de las Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe.

Las imágenes después irán en procesión al templo construido por el Opus Dei.

Según la diócesis, la decisión busca recuperar «el protagonismo de la antigua ermita, lugar en que Nuestra Señora de los Ángeles fue venerada durante más de mil años por sucesivas generaciones de fieles de estas tierras», y vincula la traslación con su propuesta de solución para el conflicto de Torreciudad: renunciar al beneficio económico, que el complejo se erija como santuario internacional puesto bajo dependencia directa de Roma, y que la imagen original (hallada por unos leñadores del poblado de Bolturina en 1084, poco después que el bajo Pirineo aragonés fuera recuperado de los moros, y que sobrevivió a las hordas republicanas en la Guerra Civil) permanezca en la ermita a orillas del pantano de Grado, dejando una copia en el templo erigido por diseño del arquitecto y numerario Heliodoro Dols Morell a instancias de un tal José María Escriba y Albás (para los amigos, Padre Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, Prelado doméstico de Su Santidad y Marqués español de Peralta), quien le atribuyó a la referida advocación la curación de la epilepsia cuando tenía dos años de edad (enfermedad que le había causado la muerte a tres de sus hermanas). 

La decisión se toma en medio del diferendo entre la Diócesis de Barbastro-Monzón y la Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei sobre la propiedad del predio y la imagen, que hasta la fecha sigue sin resolverse. En Septiembre de 2024, Pérez Pueyo remitió el caso a la Santa Sede, que nombró al mes siguiente al decano de la Rota Romana, Alejandro Arellano Cedillo (quien presidirá la 34.ª Jornada Mariana de la Familia de Torreciudad el domingo 12 de Septiembre), como comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad.

Con todo, la Diócesis deberá considerar revertir las modificaciones que los opusinos talleres de Arte Granda le hicieron a la imagen de Nuestra Señora, porque la imagen conocida por generaciones de aragoneses no coincide con la versión aragonesa de Montserrat (a la que Escribá le atribuyó la curación de la diabetes) en que la convirtieron en 1974.

miércoles, 12 de agosto de 2026

TRIDUO EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA

Dispuesto por D. José Sales y Vidal, Diácono y alumno interno del Seminario Conciliar de Tortosa, y publicado en Madrid por la Imprenta de la Esperanza a cargo de D. Antonio Pérez Dubrull en 1863, con licencia de la Autoridad Eclesiástica.

TRIDUO EN PREPARACIÓN A LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
   

Se dará principio con la Señal de la Cruz y el Acto de Contrición, y después se dirá la siguiente:
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, porque sois mi Criador, mi Redentor y mi benigno Salvador, y porque sois mi amoroso Padre, me pesa en lo íntimo de mi corazón, con el más vivo dolor, de haber ofendido a vuestra infinita bondad, con los atrevidos ultrajes de mi delincuente malicia. Propongo, Señor, aprovecharme para mi enmienda de los poderosos auxilios de vuestra soberana misericordia, cuya dulce confianza me alienta, para ofreceros el sacrificio de mi fervorosa voluntad, con la que deseo padecer todas las afrentas, dolores y trabajos en satisfacción de mis repetidas culpas y pecados, y para cuyo perdón apelo, Padre amantísimo, inmenso tesoro de los méritos de vuestra preciosa y divina Sangre, esperando que vuestra gracia haga eficaces los firmes propósitos de mi debida perseverancia en vuestro santo servicio. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA
¡Oh Reina de los Ángeles y dulce encanto de los Serafines! ¡Oh Madre amabilísima de mi alma y tierno objeto de mi amor! Aquí me tenéis ante vuestras soberanas plantas. atraído dulcemente de los más vivos deseos de honraros y glorificaros con todo mi corazón en la próxima solemnidad de vuestra preciosa muerte y gloriosísima Asunción a los cielos; para que entrando de este modo en el espíritu que anima a la Santa Iglesia al tributaros en estos días tan solemnes cultos, merezca ser participante de aquellas gracias que tan copiosamente derramáis sobre vuestros devotos en el día de vuestro triunfo. Ea, pues, Madre mía; alumbrad mi entendimiento y encended mi voluntad para que, contemplando devotamente la inefable alegría que sintió vuestro Corazón y los dulces sentimientos que enajenaron vuestra benditísima alma al anunciaros un ángel de parte de vuestro Hijo el fin de vuestro destierro, me prepare y disponga para celebrar dignamente vuestra festividad. Y pues también ha de llegar un día para mí en el que he de abandonar este miserable mundo, desde ahora os pido me amparéis en aquella hora decisiva de mi eterna suerte. Esta es la gracia, Madre mía, que espero alcanzar de vuestra misericordiosa liberalidad en el día de vuestro más glorioso triunfo, y a este fin dirijo y ordeno todos los ejercicios y actos de piedad con que en estos días os honrare. Y ya que la mejor disposición para una buena muerte es una vida santa y virtuosa, dignaos, Madre de mi alma, adornar mi corazón con las virtudes de que Vos conocéis tengo mayor necesidad. Alcanzadme sobre todo una fe viva, una esperanza firme y una caridad ardiente, el desapego de los bienes terrenos, el espíritu de oración, un grande amor a Vos y tierna confianza en vuestra protección y perseverancia final. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas; antes bien, atendedlas favorablemente. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 12 DE AGOSTO
MEDITACIÓN DE LA ALEGRÍA QUE TUVO LA SANTÍSIMA VIRGEN AL SABER DEL CERCANO FINAL DE SU VIDA
Considera, alma mía, los ardientes deseos que tendría la Santísima Virgen de salir de este mundo y de gozar para siempre de la dulce compañía de su amantísimo Hijo. Estaría exclamando continuamente con David: «¡Oh cómo se alarga mi destierro! ¡Cómo se prolonga mi habitación en este mundo!» (Salmo CXIX, 5). ¡Qué suspiros, pues, exhalaría esta inocente paloma desde su retiro para ver y gozar de su Amado! Y, en verdad, ¿qué cosa podía entretener y divertir en este valle de lágrimas el purísimo Corazón de esta Señora, estando destinada para ser Reina de los cielos? ¿Qué consuelo podía tener en este destierro viéndose privada de la dulce compañía de su amado Hijo? El amor que tenía a la Iglesia recién nacida podía en alguna manera detenerla en este mundo; pero como la veía establecida y extendida por todo el universo, deseaba ya partirse de este destierro, y mucho más sabiendo que desde el Cielo podía socorrerla aún mejor. ¡Qué largos, pues, le parecerían sus días y cuán prolongada su habitación en este mundo!
   
Llegábase entre tanto el momento dichoso y feliz en que el Señor había determinado premiar a su bienaventurada Madre; y así tres días antes la envió un ángel que la anunciara su cercana muerte, trayéndola una palma en señal de la victoria. ¿Y quién podrá explicar la alegría que entonces inundó su Corazón? ¿Qué gozo tan grande no se apoderaría de su benditísima alma? Trasportada en un éxtasis amoroso, y arrebatada en vivísimos deseos de poseer a su Dios, exclamaría mejor que David: «Mi corazón se ha alegrado con esta nueva celestial; iré a la casa de mi amado Hijo, y gozaré de su presencia por toda una eternidad» (Salmo CXXI, 1). Anegada quedó la Santísima Virgen en un mar de dulzuras al recibir esta noticia, y su Corazón purísimo abrasado en amor divino se encendía más y más al considerarse tan cercano de ser morador de la Jerusalén celestial. Dios era el único objeto de su amor, y este amor era proporcionado al altísimo conocimiento que de Él tenía. Si pues el amor tiende a unir al amante con el objeto amado, haciendo que en esta unión encuentre el que verdaderamente ama su dicha y felicidad, ¿quién podrá ponderar y comprender la alegría que sintió la Santísima Virgen en este paso? ¡Ah!, considéralo, alma mía, y confúndete al mismo tiempo de ver que tus deseos sean tan diferentes de los de la Santísima Virgen. Mira bien lo que te enseña con su ejemplo, y aprende de esta divina Maestra a no amar los bienes vanos y perecederos de la tierra, y a suspirar únicamente por los eternos del Cielo.
    
Se meditará, y cada uno puede entretenerse en los afectos que sobre esta materia su devoción le sugiera; después se dirá la siguiente
   
ORACIÓN
¡Oh Madre de Dios y Reina de los Ángeles! Si tan grandes eran los deseos que teníais de trocar este destierro por la patria celestial, ¿quién será capaz de comprender el torrente de dulzura que inundó vuestro Santísimo Corazón cuando os fue revelada la hora de vuestra cercana muerte? ¡Oh, cuán gozosa y alegre estaríais viendo que se acordaba el fin de vuestro destierro, y que se llegaba el momento de uniros para siempre con vuestro dulcísimo Hijo! Y en verdad, ¿qué cosa os podía tener atada en este mundo? ¡Ah! Vos conocíais la vanidad y mezquindad de los bienes terrenos, y no podíais, por consiguiente, encontrar en ellos consuelo alguno, y así todas vuestras ansias se dirigían a gozar cuanto antes de la compañía de vuestro dulcísimo Hijo. ¡Ah Madre de mi alma! Confúndome y me avergüenzo al verme tan apegado a las cosas de la tierra y tan descuidado de los bienes del Cielo. Pero si hasta ahora me he dejado llevar del falaz atractivo de los placeres y riquezas que este mundo me ofrece, propongo firmemente de hoy en adelante mudar de vida, y dirigir todos mis pensamientos, afectos y deseos a la consecución de la eterna gloria. ¡Sí, Madre de mi alma! De hoy en adelante quiero tener mi corazón más en el Cielo que en la tierra. Alcanzadme, pues, esta gracia de vuestro Santísimo Hijo, y haced que use de tal modo de los bienes terrenos, que no poniendo en ellos el afecto, solo suspiro por el gozo eterno del Señor. Amén.
  
RESOLUCIÓN PRÁCTICA PARA ESTOS TRES DÍAS
Muy vana e infructuosa será la oración, si de ella no procuramos sacar ciertas resoluciones o propósitos eficaces que, puestos por obra siempre que se presente la ocasión con valor y perseverancia, sean un fecundo semillero de obras meritorias y agradables al Señor, y nos habitúen poco a poco a la práctica de la virtud. Lo mismo, pues, debemos practicar en todas las meditaciones de estos ejercicios, si queremos sacar de ellos frutos de santidad sólidos y duraderos: podrán por consiguiente de las meditaciones de este Triduo sacarse las siguientes resoluciones, u otras semejantes:
  1. Pensar brevemente por la mañana, al medio día, si se puede, y por la noche, que no hemos sido criados para gozar de los bienes de este mundo, y que ha de venir un día en que necesariamente los hemos de dejar. Proponer no usar de ellos en ofensa de Dios. Dirigir todas las acciones, trabajos, cuidados de casa y demás negocios a la mayor gloria del Señor y cumplimiento de su santísima voluntad. Rezar un Ave María a la Santísima Virgen, para que nos alcance del Señor el verdadero desprendimiento de los bienes temporales, y la gracia para poner por obra estos propósitos.
  2. Renovarlos algunas veces entre día, si buenamente se puede, y especialmente al principio de las acciones más principales.
Jaculatoria: ¡Oh María!, desapegad mi corazón de la tierra, y atraedlo hacia Vos.
  
LETANÍA.

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre, Criador de los cielos, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre intacta, ruega por nosotros. 
Madre incorrupta, ruega por nosotros.
Madre sin mancha, ruega por nosotros. 
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del Buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen digna de reverencia, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría eterna, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual de elección, ruega por nosotros. 
Vaso digno de honor, ruega por nosotros. 
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros. 
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros. 
Arca de alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros. 
Estrella de la mañana, ruega por nosotros. 
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina asunta al Cielo, ruega por nosotros.
Reina del Santo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
  
℣. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que os dignasteis elegir por morada el seno virginal de la bienaventurada Virgen María, haced, os rogamos, que al amparo de su protección podamos asistir gozosos a su festividad. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
  
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 13 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
    
MEDITACIÓN DE CÓMO SE PREPARÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA SU MUERTE
Considera, alma mía, cómo se prepararía la Santísima Virgen para su cercano fin. En aquellos tres días que mediaron desde la revelación de su próximo tránsito hasta que este se efectuó, no pensaría ya en otra cosa sino en el Cielo. ¡Oh, cuán olvidada estaría de todo del mundo, arrebatada en un continuo éxtasis de amor! ¡Cuán bien empleados pasaría los últimos momentos de su vida, y con cuánto fervor se dispondría para morir, sabiendo cuán cercana estaba la hora dichosa en que había de trocar este destierro por la Patria celestial! Porque, aunque es verdad que su purísimo Corazón nunca estuvo apegado a las cosas de la tierra, y que jamás estuvo distraída del objeto de todas sus atenciones y deseos, que era Dios; pero a la manera que el movimiento de un grave hacia su centro es más rápido cuanto más se acerca a él, así también crecerían por momentos los deseos en que se abrazaba de ver a Dios; y como su santidad fue siempre creciendo, multiplicándose al infinito, por decirlo así, todo el tiempo que vivió sobre la tierra crecería también su devoción y fervor según la misma medida. Y si fue perfectísima en todas sus obras, ¿cómo lo podía dejar de ser en los últimos instantes de su vida? ¡Mira, pues, alma mía, cómo se prepararía y dispondría para salir de este mundo y entrar triunfante en la Jerusalén celestial! ¡Ah!, ¿y te preparas tú también para la hora de la muerte? Tus gustos, inclinaciones y modo de vivir dicen que no. ¿Cómo, pues, vives tan descuidada en un negocio de tanta importancia, y más cuando sabes que a cualquier hora puede asaltarte la muerte y encontrarte desprevenida? Prepárate, pues, para morir bien, a imitación de la Santísima Virgen; y ya que la mejor disposición para la muerte es una vida santa y virtuosa, trabaja ahora para adquirir las virtudes, de que tanto necesitas, y desprende tu corazón de los bienes y demás objetos que en aquella hora necesariamente has de dejar.
    
Se meditará, y cada uno puede entretenerse en los afectos que sobre esta materia su devoción le sugiera; después se dirá la siguiente
   
ORACIÓN
¡Oh dulcísima Madre de nuestras almas, y Maestra soberana de la más alta perfección! ¡Qué lección tan admirable me dais de lo que debo hacer durante mi vida con lo que Vos practicasteis en los últimos momentos de la vuestra! Porque si Vos, que siempre estuvisteis tan íntimamente unida con Dios, os preparasteis para salir de este mundo con nuevos fervores, ¿qué debo hacer yo, miserable criatura, tan lleno de defectos como me encuentro y tan apasionado por los bienes de la tierra? ¡Ah Madre mía! Confúndome de haber sido tan negligente en cosa que tanto me importa, y ya que me precio de ser hijo y devoto vuestro, quiero imitaros, y hacer que toda mi vida sea una preparación continua para mi muerte. Sí, Madre mía; tal es la resolución que formo en este día ante vuestras plantas soberanas; y pues Vos os preparasteis para morir, no porque antes hubieseis vivido distraída en lo más mínimo y ocupada en las cosas terrenas, sino porque, deseando siempre amar más y más a vuestro Dios y Señor, este amor iba aumentándose continuamente, y tomó mayor incremento con la noticia de vuestro cercano fin; encended en mi corazón este divino fuego, que abrasaba vuestro santísimo pecho, y haced que, consumiendo en mi todo afecto y amor desmedido a las criaturas, me levante su fuerza a lo alto de la perfección, para que, no buscando ni deseando sino gozar cuanto antes de Dios y de Vos en el Cielo, esté siempre dispuesto para la muerte que me hade llevar allá. Amén.
  
Se renuevan los propósitos que se hicieron ayer, y se concluye con la Jaculatoria, la Letanía y la Oración.
      
DÍA TERCERO – 14 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
MEDITACIÓN DEL ARDIENTE DESEO QUE TENÍA LA SANTÍSIMA VIRGEN DE QUE LLEGARA LA HORA DE SU TRÁNSITO
Acercábase ya la hora feliz en que María Santísima había de salir de este valle de lágrimas para ir a gozar de la compañía de su amantísimo Hijo en el Cielo. ¡Con qué ansias deseaba esta Señora tan dichoso momento, y cuán alegre estaba esperando la venida de su dulce Jesús, en cuyos brazos, como en ligeras y suaves alas, debía subir a la gloria! ¡Cuán preparada, pues, estaría para salir de este mundo! Y así, toda unida y ocupada con Dios, todas sus ansias y deseos serian verle cara a cara y poseerle para siempre. Cada momento, cada respiración se encendía más y más en amor de su divino Esposo, y cuanto más crecía la llama de su amor, tanto más vehementes eran los impulsos que sentía de verse libre de los lazos de la carne y volar al seno de su Creador.
    
Considera también, alma mía, el sentimiento de todos los fieles y Apóstoles cuando supieron la cercana muerte de su Señora y Maestra. Cuán grande sería su desconsuelo viendo que perdían de vista a la que amaban como a su tierna y cariñosa Madre, a la que recorrían en sus dudas y con la que se consolaban en los trabajos de su predicación. Considera bien todo esto, alma mía, y arrancando de tu corazón todo afecto y afición a las cosas vanas y perecederas de la tierra, entra en espíritu en la humilde habitación de María Santísima, y mezclando tus sentimientos y afectos con los de los Santos Apóstoles, suplícale humilde te dé su santa bendición, y que te dispensa su favor y amparo desde el Cielo. ¡Ahí Mañana recordamos el glorioso triunfo de María, y celebramos aquel momento feliz en que se le dio la debida recompensa que merecían sus altísimas virtudes! Feliz, pues, el alma que sepa pedir en este día a las puertas de su misericordiosa liberalidad: alcanzará sin duda el remedio de sus necesidades y encontrará el camino de la salvación; porque escrito esta que quien la hallare, hallará la vida y alcanzará salud del Señor (Proverbios VIII, 35).
    
Se meditará, y cada uno puede entretenerse en los afectos que sobre esta materia su devoción le sugiera; después se dirá la siguiente
   
ORACIÓN
¡Oh María, templo sagrado del divino amor! ¿Quién podrá comprender la alegría de vuestro Corazón al ver tan cercana la hora de uniros perpetuamente con vuestro divino Hijo, y los ardentísimos deseos en que os abrasabais de que llegase la hora de que esta unión se consumase? ¡Ah! Madre de mi alma, no es esto para entendimiento humano; porque si, según doctrina de vuestro tierno amante San Bernardo, era necesario un milagro continuo para que no murierais a la fuerza del divino amor en que estuvisteis abrasada desde el primer instante de vuestra Inmaculada Concepción, mucho más necesario fue este milagro en los últimos momentos de vuestra vida. Y naciendo, pues, los deseos que teníais de gozar de Dios de este amor, ¿qué habremos de decir, Madre mía, sino que era necesario un milagro para que la vehemencia de estos deseos no rompiera los lazos que unían vuestra alma con el cuerpo? Adoro, pues, este milagro de la divina Omnipotencia, y entre tanto, Madre mía, permitid que una mis sentimientos con los que tenían los Apóstoles y demás fieles cuando postrados a vuestras plantas soberanas derramaban tiernas lágrimas porque os ausentabais de ellos, y que os diga con todo mi corazón: No me dejéis, Madre mía, solo en este mundo a la merced de mis enemigos. Dadme vuestra santa bendición, y con ella vendrá la paz del Señor a mi alma, y la caridad y gozo del Espíritu Santo. Y de esta manera, desapegado mi corazón de los bienes terrenos, volará en alas de amor a lo alto de la perfección, hasta posarse algún día a vuestras plantas soberanas. Amén.
  
Se renuevan los propósitos que se hicieron ayer, y se concluye con la Jaculatoria, la Letanía y la Oración.

viernes, 7 de agosto de 2026

ORACIÓN PARA PEDIR EL AMOR A JESÚS Y MARÍA


  
LATÍN
Certe, Jesu Fili Dei, et tu, María Mater; et vos vultis et ǽquum est, ut quídquid vos dilígitis, diligátur a nobis. Ergo, bone Fili Jesu, rogo Te per dilectiónem qua díligis Matrem tuam, ut sicut tu vere díligis, et díligi vis Eam: ita mihi des ut vere díligam Eam. Bona Mater María, rogo te per dilectiónem qua díligis Fílium tuum, ut sicut vere díligis et díligi vis Eum: ita mihi ímpetres ut vere díligam Eum. Ecce enim peto, quod ut fiat, vere est in vestra voluntáte. Cur ergo propter peccáta mea non fiet, cum sit in vestra potestáte? Amátor et miserátor hóminum, Tu potuísti reos tuos úsque ad mortem amáre: et póteris te rogánti amórem tui et Matris tuæ negáre? Mater hujus amatóris nostri, quæ illum in ventre portáre et in sinu meruísti lactáre, an tu non póteris aut non volúeris poscénti ejus amórem et tuum impetráre? Venerétur ígitur vos, sicut digni estis, mens mea; amet vos, sicut ǽquum est, cor meum; díligat vos, sicut sibi éxpedit, ánima mea; sérviat vobis, sicut debet, caro mea: et in hoc consúmmetur vita mea, ut in ætérnum psallat tota substántia mea: Benedíctus Dóminus in ætérnum. Fiat, fiat

TRADUCCIÓN
Ciertamente, Jesús, Hijo de Dios, y tú, Madre María, también queréis, y es justo, que todo lo que améis, sea amado por nosotros. Así, buen Jesús, por el amor con el cual amas a tu Madre, te ruego que así como La amas verdaderamente y quieres sea amada, así me des amarla verdaderamente. Y tú, buena Madre María, por el amor con el cual amas a tu Hijo, te ruego que así como Lo amas verdaderamente y quieres sea amada, así me obtengas amarlo verdaderamente. Porque he aquí, pido lo que verdaderamente está en tu voluntad que se haga. ¿Por qué, pues, no se hará a causa de mis pecados, puesto que está en tu poder? Amador misericordioso de los hombres, Tú fuiste capaz de amar a tus pecadores hasta la muerte: ¿y serás capaz de negarte a aquel que pide tu amor y el amor de tu Madre? Madre de este Amado nuestro, que lo llevaste en tu vientre y mereciste amamantarlo en tu seno, ¿no serás capaz o no estarás dispuesta a obtener tu amor cuando te lo pida? Por tanto, que mi alma os venere como sois dignos; que mi corazón os ame como es justo; que mi corazón os ame, como le conviene a sí mismo, alma mía; que mi carne te sirva, como debe: y en esto se consumará mi vida, para que toda mi sustancia cante para siempre: Bendito sea el Señor por siempre. Así sea.

SAN ANSELMO DE CANTERBURY, Oración 51 a la Bienaventurada Virgen María (Obras completas, edición de los Benedictinos de la Congregación de San Mauro, pág. 282). En Mons. ERNEST MARIA MÜLLER, Teología Moral, vol. II, tratado 2.º, sección 1.ª, cap. I,, distinción 1.ª, § 46. Viena, imprenta de Mayer 1884, págs. 154-155.

jueves, 6 de agosto de 2026

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL CABO

Traducción de la Novena publicada en francés en el Manual de devoción «A Jesús por María» del Santuario Nacional de Nuestra Señora del Cabo, con Imprimátur del 7 de Enero de 1941 por Mons. Alfred-Odilon Comtois, obispo de Tres Ríos (Canadá).

«Todo lo que le pidáis al Padre en mi nombre, él os lo concederá». Esta promesa de nuestro divino Salvador siempre se cumple de alguna manera, cuando nuestra oración reúne las condiciones necesarias.
  

DÍA PRIMERO - 6 DE AGOSTO

El estado de gracia actual

«Antes de orar, preparad vuestras almas», enseña el Espíritu Santo. Si uno ha tenido la desgracia de cometer un pecado grave, es muy apropiado reconciliarse con Jesús y su Santísima Madre antes de implorar su misericordia.

¡Ay! ¡Cuántas oraciones se ofrecen en estado de pecado mortal! ¡Cuántos padres y madres cristianos, cuántos hijos, rezan el rosario cada noche con sus familias, con la conciencia manchada! Su oración permanece estéril porque no es expresión del corazón. Dios la rechaza con desdén, diciendo con razón: «Estos hijos me invocan con los labios, pero su corazón está lejos de mí».

¿Me encuentro actualmente en estado de gracia?...

Madame Nazaire Boisclair, de Saint-Théophile du Lac, había padecido eccema generalizado durante cinco largos años. Inicialmente tratada por dos médicos sin éxito aparente, llevaba dos meses y medio bajo el cuidado de un tercero. Este médico le recetó una medicación tan fuerte que quedó literalmente cubierta de pies a cabeza de erupciones purulentas, lo que le impedía no solo dormir, sino también atender sus asuntos más urgentes. En su angustia, se sintió impulsada a hacer una súplica a Nuestra Señora del Cabo, cuya misericordia había implorado con frecuencia. Tras prometerle un regalo de 10 dólares y una suscripción vitalicia a sus Anales si se curaba, emprendió una peregrinación para participar en la fiesta del 15 de agosto. Recibió la Sagrada Comunión, asistió a la Santa Misa y participó en todos los servicios con gran devoción y la firme convicción de que sus oraciones serían escuchadas. Finalmente, buscó ayuda de un bondadoso sacerdote anciano que le aconsejó aplicarse compresas de aceite sagrado y agua de rosas bendita en sus heridas más dolorosas durante una novena a Nuestra Señora del Cabo. De regreso a casa, durmió profundamente, algo que no había hecho en un mes y medio; a la mañana siguiente, le resultó más fácil ponerse de pie, ya que sus pies ya no estaban hinchados, y ocho días después, se sentía perfectamente bien.

Se curó. Desde entonces, no ha vuelto a tener el más mínimo síntoma de eccema. Puede que los remedios del médico hayan contribuido a su curación, pero ella seguía convencida de que Nuestra Señora del Cabo había desempeñado un papel fundamental en la rápida y completa desaparición de una enfermedad considerada incurable.

ORACIÓN
Oh Nuestra Señora del Cabo, Reina del Santísimo Rosario, Madre de Misericordia y Abogada Todopoderosa, humildemente postrado a tus pies, te suplico con amor y confianza, para mayor gloria de Dios, la difusión de tu devoción y el avance de la obra de tu Santuario, que me obtengas (tal y cual favor) del adorable Corazón de tu divino Hijo Jesús. Amén. (Tres Ave Marías). Nuestra Señora del Cabo, ruega por mí.
  

Letanía de Nuestra Señora del Cabo

Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, escúchanos.
Jesucristo, escúchanos.

Padre Celestial, que eres Dios, ten misericordia de nosotros.
Redentor del mundo, Hijo, que eres Dios, ten misericordia de nosotros.
Espíritu Santo, que eres Dios, ten misericordia de nosotros,
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Reina de Canadá, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, la Virgen coronada, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Virgen de los milagros, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Reina del San Lorenzo, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Estrella del Mar, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Guía del Peregrino, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, baluarte de nuestra fe, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, guardiana de nuestros derechos, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Madre del Verbo Encarnado, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Madre de los Dolores, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Madre triunfante y coronada, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Reina del Santísimo Rosario, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Esposa del casto José, ten misericordia de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Gloriosa hija de Santa Ana, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, modelo de madres cristianas, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Protectora de los niños, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, protección de los ancianos, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, consuelo en el sufrimiento, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, refugio de nuestras miserias, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, bálsamo para nuestras heridas, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Refugio de los indefensos, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, esperanza de quienes no tienen ninguna, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Promesa de la predestinación, ten piedad de nosotros.
Nuestra Señora del Cabo, Reina de los elegidos, ten piedad de nosotros,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Nuestra Señora del Cabo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN
Oh Dios, cuyo único Hijo nos ha concedido el don de la salvación eterna por su vida, muerte y resurrección; concédenos, te rogamos, que honrando estos misterios con el Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN BREVE A NUESTRA SEÑORA DEL CABO
Oh dulce Madre y poderosa Reina, humildemente postrados a tus pies, Te ofrecemos el homenaje de nuestro respeto y afecto. Con la mirada fija en tu bendito Santuario, evidente objeto de tu favor, nos dirigimos a ti con filial confianza, seguros de obtener este favor que te pedimos. Dígnate conceder a nuestros cuerpos fuerza y ​​salud; a nuestros corazones pureza y caridad; a nuestras almas luz y santidad. Sabemos que tu corazón está lleno de misericordia y ternura: Bendícenos, oh buena Madre, sana a nuestros enfermos, consuela a nuestros difuntos, protege a nuestras familias, bendice tu peregrinación, bendice nuestra Iglesia, bendice nuestra querida patria. Nuestra Señora del Cabo, Reina del Santo Rosario, concédenos amarte cada vez más aquí en la tierra, para que podamos amarte eternamente en el cielo con tu Divino Hijo. Amén.

ORACIÓN A SAN JOSÉ DE MONTE REAL PARA OBTENER UN FAVOR ESPECIAL
Buen San José, padre amoroso, fiel custodio de Jesús, dulce esposo de María, Madre de Dios, te rogamos que te unas a nosotros para agradecer a Dios Padre por habernos amado tanto que nos dio a su Hijo, quien se entregó por nosotros. Por la poderosa intercesión de Jesús, obtén para nosotros del Padre Eterno la gracia que te pedimos...

Pídele misericordia para tus hijos. En medio de la felicidad que disfrutas en su presencia, piensa en los peregrinos de la tierra; recuerda a los que trabajan, a los que sufren, a los que lloran. Que el Señor Jesús, conmovido por nuestras oraciones, por tu intercesión y la de tu Santísima Esposa, responda a nuestra confianza y nos conceda vivir con alegría y esperanza. Amén.

San José del Monte Real, ruega por nosotros.

DÍA SEGUNDO - 7 DE AGOSTO

El estado de gracia habitual

El valor del corazón es igual al valor de la oración. Los justos son poderosos a los ojos del Corazón de Dios, porque «Dios se complace en hacer la voluntad de quienes se someten constantemente a Él». ¡Ay! ¡Cuántos fieles buscan favores de Jesús y María con corazones habitualmente en estado de pecado mortal! ¿Acaso sorprende que Dios permanezca sordo a sus súplicas? Si tuviéramos acceso a su vida interior, tal vez comprenderíamos la clave del misterio. El diablo ha puesto en los cauces de la generosidad divina el obstáculo de ciertas relaciones pecaminosas, un hábito vicioso, un estado de desorden perpetuo, y mientras este obstáculo persista, el favor buscado siempre se demorará. ¿Estoy yo entre ellos?

Un día, entre los enfermos que rodeaban la piscina de Lourdes, había una niña pequeña, completamente perdida, llevada allí por un pecador empedernido. «Si la veo sanada», había dicho, «si la veo levantarse y caminar, me confesaré».

Al enterarse de esta promesa, el sacerdote que presidía la ceremonia tuvo una inspiración divina. «Hermanos míos», dijo a la multitud de peregrinos, «¿hay entre vosotros alguien dispuesto a ofrecer a Dios un gran sacrificio por la salvación de un alma que se ha negado durante mucho tiempo a confesarse? Mirad, entre los muchos enfermos que me rodean, ¿no habría ni uno solo que consentiría en permanecer enfermo hasta la muerte para obtener la conversión de este impío?».

"Mira, me resigno a verlo sordo y mudo toda su vida", exclama una madre entre lágrimas, presentándole a su hijo pequeño.

Conmovido hasta las lágrimas, el sacerdote lo toma en sus brazos y, como en el altar de la Santa Misa, elevando a esta hostia viviente, en nombre de su heroica madre, lo ofrece a la Santísima Virgen, entre las aclamaciones de la multitud delirante: "¡Viva Jesús! ¡Viva su Cruz!"

En ese mismo instante, la pequeña niña lisiada, sumergida en el agua milagrosa, emergió completamente curada y comenzó a caminar.

Y el pecador, por su parte, exclamó: "¡Creo! ¡Me he convertido!"

Oremos por la conversión de los peregrinos.

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA TERCERO - 8 DE AGOSTO

Pureza de intención

Fuimos creados para conocer a Dios, amarlo, servirlo y, mediante ello, obtener la vida eterna. Por lo tanto, todas las bendiciones que buscamos deben estar dirigidas a la gloria de Dios y a la salvación de nuestras almas. ¿Acaso no se olvida con frecuencia esta gran verdad? ¿No prevalece lo temporal sobre lo espiritual, las necesidades del cuerpo sobre las del alma?

«Si rezas para que yo obtenga un puesto tan importante, te daré diez dólares para las obras de la Santísima Virgen», prometió un joven entregado a los vicios. «De acuerdo», respondió el misionero, «pero con una condición: rezaremos al mismo tiempo por tu conversión. ¿Entendido? ¡Ah! Por eso no puedo prometer nada». «Yo tampoco», continuó el misionero. «Oras», declara el apóstol Santiago, «y no recibes, porque oras para satisfacer tus deseos». «Busca más bien el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas te serán añadidas».

¿Siempre he seguido esta recomendación del divino Maestro?

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA CUARTO - 9 DE AGOSTO

Fe en Jesucristo

«Debes orar con fe; el que duda no alcanza nada. Y con razón. Supongo que estás enfermo y vas a ver a tu médico. Si, por tus gestos, tu mirada, tus palabras, percibe que tienes poca confianza en él, tendrá razón al decirte: “Amigo, harías mejor en llamar a otra puerta”. Lo mismo sucedió con Jesús. “Si hubieras venido antes”, le dijo Marta, “mi hermano Lázaro no habría muerto”. “El que cree en mí”, respondió Jesús, “aunque muera, vivirá”. ¡Pero ya lleva cuatro días muerto!”. “¡Qué importa! Te aseguro que si crees, verás la gloria de Dios”. Y, a su mandato, Lázaro salió vivo de su tumba.

El domingo 14 de septiembre de 1913, la Sociedad de la Templanza, los Niños de María de la Iglesia de Saint-Pierre en Montreal y varias otras parroquias estaban en peregrinación. Las oraciones habían sido fervientes y entusiastas. Antes de la salida de los primeros trenes, el Santísimo Sacramento fue pasado entre los enfermos que formaban fila frente al Santuario: "¡Señor, si quieres, puedes curarlos!", suplicaba la multitud de rodillas, con los brazos extendidos en forma de cruz y lágrimas en los ojos: "¡Señor, déjame ver! ¡Déjame caminar! ¡Déjame oír!". De repente, una mujer, Madame Siméon Paquette, de Saint-Tite, gritó: "¡Veo! ¡Veo!". Casi ciega durante siete meses, abandonada por los médicos, uno de los cuales le había dicho al Padre Grenier, el párroco: "Durante un tiempo más, quizás unas semanas, unos meses, ¡Madame Paquette ni siquiera verá la luz del sol!". Había recuperado completamente la vista.

"Señor, creo, pero ayuda mi fe en su insuficiencia."

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA QUINTO - 10 DE AGOSTO

Fe ilustrada.
Si, en una situación desesperada, es necesaria la intervención divina, no temamos ejercer una santa violencia contra el Cielo.

La señorita Alice Gariépy, de Montreal, padecía nefritis crónica desde los once años. En diciembre de 1909, estuvo a punto de morir a causa de ella. Desde 1910, no tomaba ningún medicamento ni seguía ninguna dieta. Además, a pesar de su languidez y sufrimiento constantes, al quedar huérfana, se vio obligada a ganarse la vida como sirvienta. Su enfermedad había sido declarada incurable, por lo que confiaba únicamente en la intervención divina. Cada año, acudía a Cap-de-la-Madeleine para implorar la curación y poder ingresar en la vida religiosa. El 12 de septiembre de 1915, realizó su peregrinación con más fe que nunca y recibió el Santísimo Sacramento. El día 13, se sentía perfectamente bien y su médico le dio un certificado de recuperación total. El 3 de diciembre, ingresó en el noviciado de las Hermanas de la Esperanza.

Sin embargo, conviene recordar que la gracia no destruye la naturaleza, y que los medios sobrenaturales no deben, en la mayoría de los casos, sustituir a los naturales. Por lo tanto, si al tomar tales medidas, usar tales remedios o acudir a tales personas pudiera obtener el favor deseado, le debo a la Divina Providencia, que se ha dignado ponerlos a mi disposición, recurrir a estos medios ordinarios. ¡Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos!

¿Acaso no estoy demasiado inclinado a olvidar este proverbio, depositando mi confianza únicamente en la oración, la limosna y los sacrificios?

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA SEXTO - 11 DE AGOSTO

Confianza en la Santísima Virgen

Debemos acudir a Jesús a través de María. Confiemos en su oración: ella es nuestra Abogada oficial, nuestra Mediadora, nuestra Madre, la Madre de Jesús, la esposa del Espíritu Santo, la Hija del Padre Eterno. «Haced todo lo que os mande», les dijo a los sirvientes la noche de las bodas de Caná, y a petición suya, Jesús convirtió el agua en vino.

Un niño pequeño de una parroquia de Shawinigan no podía mantenerse erguido ni sentado. Cuando lo llevaban de la cama a una silla, tenían que sujetarlo al respaldo. Sin esta precaución, se habría caído. La familia había rezado una novena a Nuestra Señora del Cabo y había prometido una peregrinación. El día señalado, la madre partió con una de sus nietas. Como era de esperar, rezó con fervor y confianza: ¡era una madre dirigiéndose a otra madre! Al regresar a casa muy tarde esa noche, encontró al niño en la cama y no lo despertó. Al día siguiente, se levantó muy temprano para hacer las tareas de la casa cuando, de repente, sintió dos bracitos rodearle el cuello y dos labios fríos presionar contra su mejilla. Era su hijo, que se había levantado solo y había venido a demostrarle que su oración había sido escuchada.

¿He comprendido correctamente, hasta ahora, el papel de la intercesión de la Santísima Virgen?

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA SÉPTIMO - 12 DE AGOSTO

Confía en Nuestra Señora del Cabo

La Santísima Virgen María desea ser invocada especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora del Cabo. Anhela que su pequeño santuario en Cap-de-la-Madeleine se convierta en el centro de su devoción en América. Por ello, más que en ningún otro lugar, derrama allí abundantemente sus bendiciones y gracias sobre las innumerables almas que acuden a su bondad maternal. Prueba de ello son los milagros de sanación y conversión que obra allí cada día.

La pequeña Marie D., de una de las familias más respetables de Trois-Rivières, tenía cinco años. Sus bondadosos padres la habían llevado al Cabo, a la Capilla del Santo Rosario. La pobre niña corría peligro de perder la vista; los médicos se habían declarado impotentes para combatir la enfermedad. La niña, guiada por una dulce y secreta inspiración de su Santísima Madre en el Cielo, se separó un instante de su madre terrenal, se subió a un banco y allí, de pie ante la estatua considerada milagrosa, comenzó a decir en voz alta: «¡Nuestra Señora del Cabo, sáname ahora!», repitiendo esta invocación tres veces. La pequeña D. se sintió completamente curada.

¿Soy el único que no se beneficia de su ayuda todopoderosa y suplicante?...

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA OCTAVO - 13 DE AGOSTO

Perserverancia

A veces, el cielo pone a prueba nuestra fe. «¡Señor, ten misericordia de mí!», clama la mujer cananea, «mi hija está siendo cruelmente atormentada por un demonio». Jesús ni siquiera se digna a mirarla. «Pero concédele lo que pide», ruegan los apóstoles, «porque nos molesta con sus lamentos». «¿Acaso no vine primero por las ovejas perdidas de la casa de Israel? No está bien echar el pan destinado a los hijos a los perros». «Señor», responde la pobre madre, postrándose a los pies de Jesús, «¿acaso no comen los perros las migajas que caen de las manos de los niños debajo de la mesa?». «¡Oh, mujer! ¡Cuán grande es tu fe! ¡Pues bien! ¡Ve, pues, conforme a esta palabra tan sublime, hágase contigo según tu deseo!».

La Santísima Virgen también parece hacer caso omiso de nuestras súplicas. ¡Perseveremos; seamos pacientes!

La señorita Gingras, de Montreal, había sufrido escrófula durante años. Su cuerpo era un lamentable harapo cubierto de ochenta y seis llagas supurantes constantes. En vano había recurrido a la experiencia de los mejores médicos: todos se habían visto obligados a abandonarla, declarándola incurable. A pesar de ello, conservaba la esperanza de curarse. Con este fin, emprendió una peregrinación al Cap-de-la-Madeleine. ¡Su plegaria no fue escuchada! Hizo una segunda peregrinación. ¡Sin éxito! Una tercera, una cuarta, una octava. ¡Nada! Justo cuando estaba a punto de partir por novena vez, oyó al médico que la atendía decir, medio en broma, medio enfadado: «¿Pero qué piensa hacer allí? ¡Si cree que se va a curar! ¡Haría falta un milagro de la mayor magnitud!».

«¡Un milagro! ¿Cómo no iba a hacerlo la Santísima Virgen?», respondió. Y llena de fe ferviente, partió de nuevo hacia el Cabo, apoyándose en una muleta y sostenida en la otra por una persona amable.

Cuando regresó a Montreal esa misma noche, ¡sus heridas estaban completamente secas y curadas! Y el médico, asombrado, o más bien estupefacto, le extendió un certificado que confirmaba la desaparición de la dolencia y declaraba que, con los conocimientos científicos actuales, no conocía ninguna manera de obtener tal resultado.

¿Acaso no me siento a veces tentado a desanimarme?...

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como en el primer día de la novena)

DÍA NOVENO - 14 DE AGOSTO

Renuncia

Si Dios, en su infinita sabiduría, considera que lo mejor para nuestras almas es no concedernos nuestra petición, sometámonos con toda humildad. Digamos, con nuestro divino Salvador: «Padre mío, hágase tu voluntad», y, con la Santísima Virgen: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». Las pruebas son señal del amor divino.

«No llores, querida niña», le dijo una enfermera a una peregrina en Lourdes. «Si no te curas, es porque Dios así lo quiere. Verás, entre los que se curan y los que no, a quienes Dios ama más es a los que no se curan». Y la niña repitió desde entonces hasta su muerte: «Ya no pido que me curen, pues quiero permanecer entre aquellos a quienes Dios ama más».

¿Estoy dispuesto a permanecer, si fuera necesario, entre los seguidores de Jesús y María?...

Oh Nuestra Señora del Cabo... etc., (como al comienzo de la novena)

lunes, 3 de agosto de 2026

TRASLACIÓN Y PRESERVACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Altar mayor de la antigua basílica de Nuestra Señora de Guadalupe después del atentado del 14 de Noviembre de 1921 (fotografía de la época).

Habiendo sobrevivido a los embates del tiempo y al atentado dinamitero del 14 de Noviembre de 1921, al milagroso ayate donde se encuentra la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe le esperaban tiempos difíciles.

Era el año 1926: Aun sin asentar la polvareda levantada por la Revolución que derrocó al general Porfirio Díaz, las guerras de caudillos que le sucedieron y la Expedición Punitiva estadounidense contra Pancho Villa, el presidente de turno, Francisco Plutarco Elías-Calles Campuzano, en su odio contra la Iglesia Católica y ante el fracaso de la chapucera “Iglesia Católica Apostólica Mexicana”, no menos que por los boicots y protestas organizadas por la Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa, promulga el 14 de Junio la Ley sobre delitos y faltas en materia de culto religioso y disciplina externa, la famosa e infame “Ley Calles”, que reforzó las ya duras restricciones que la Constitución del 5 de Febrero de 1917 imponía a la práctica de la religión católica: Se prohibió el uso de la sotana y los hábitos religiosos fuera de los edificios eclesiales y toda expresión de religiosidad colectiva fuera de los templos, a los religiosos organizarse en congregaciones, prohibió la educación católica en las escuelas.
 
Asimismo, se autorizó a cada estado adoptar las medidas que estimase pertinentes: En estados como Veracruz y Tabasco (cuyo gobernador Tomás Garrido Canabal era tan especialmente fanático contra la religión que en sus tarjetas de presentación ponía «Enemigo personal de Dios»), se establecieron requisitos particulares a los sacerdotes, entre ellos la obligación de estar casados y tener más de cuarenta años de edad para ejercer. En Chihuahua, se hizo uso de la facultad constitucional del artículo 130 para determinar el número máximo de ministros de culto permitidos en el estado, y en Tamaulipas se expulsó a los sacerdotes extranjeros.
  
La ley debía entrar en vigor el 1 de Agosto, y en respuesta, los obispos mexicanos emitieron una carta pastoral conjunta el 25 de Julio diciendo que el culto público quedaba suspendido por falta de garantías a partir del día 31. 
  
El recuerdo del atentado instigado por el gobierno de Álvaro Obregón hacía sospechar que el santuario de Guadalupe volvería a ser blanco de ataques en cualquier momento, y se temía por la seguridad e integridad del ayate. Luego del rechazo inicial a la propuesta, el abad de la basílica antigua, Feliciano “Chano” Cortés y Mora, y el arzobispo José Mora y del Río autorizaron la creación de una réplica, para lo cual se contrató al pintor poblano Rafael Aguirre Moctezuma, experto en representaciones guadalupanas (fue el autor de la réplica venerada en la basílica de Monterrey a devoción del padre Raimundo Jardón), quien trabajó a marchas forzadas y en aproximadamente catorce días entregó la pintura que fue conocida como la “Gemela”.

En la medianoche del 29 de Julio de 1926, bajo la dirección del propio abad Cortés y con la presencia de testigos, un grupo de obreros desprendió el cuadro de oro por la parte posterior del altar mayor de la basílica. Alfonso Marcué González, secretario privado del abad Cortés, describió el evento:
«Era la media noche, me encontraba entre un grupo de obreros que afanosamente trabajaban bajo la dirección del Señor Abad Cortés, en el presbiterio de la Basílica, a fin de desprender de su cuadro de oro la Imagen de la Virgen de Guadalupe.

En los rostros de los allí presentes se advertía la congoja y el natural nerviosismo a causa de lo difícil del trabajo de tan delicada misión. El Señor Abad, superándose a su estado de ánimo, no perdía, en cambio, ningún movimiento y dictaba órdenes a fin de terminar cuanto antes esas maniobras.
  
Logrado al fin retirar de su sitio el cuadro por la parte posterior del altar mayor, se procedió de inmediato en bajar el precioso tesoro con infinitas precauciones, entre rezos, discretas lágrimas de emoción y profundos suspiros de cuantos presenciamos esas labores.
  
Pasamos unos instantes de verdadera expectación donde el silencio era absoluto; sólo se apreciaba el fatigoso esfuerzo desarrollado por los trabajadores al deslizar el cuadro de la Virgen a través de dos escaleras y depositarlo en la mesa del altar posterior. [...]
  
Pues bien, el Sagrado Ayate de Juan Diego fue conducido a la Sala Abacial, procediéndose inmediatamente en colocar la Imagen, que estaba protegida por la gruesa lámina de plata, envuelta en telas de seda, sellada y lacrada, y para darle mayor protección, se envolvió con tela de jerga gruesa, se colocó en el doble fondo de un antiguo ropero chino que había en la Basílica. Al ropero se le desclavó la tabla de arriba y por allí se introdujo la Imagen de la Virgen. Las medidas del ropero son: de alto, 1.96 m, de ancho 1.27 m y de fondo 0.42 m a la vista y el doble fondo de 0,12 m, espacio suficiente para proteger el cuadro de la Virgen.
  
Mientras tanto, otro grupo de personas procedía en la tarea de colocar en el sitio la otra imagen de la Virgen de Guadalupe, pintada por Aguirre. El Ingeniero Luis Felipe Murguía sugirió ahumar el cristal para quitar el brillo del óleo recién pintado. Así se hizo, quemaron periódicos y quedó opacado el cristal y colocaron la nueva pintura de la Virgen. Cuando el Señor Abad la vio en el cuadro de oro, no daba crédito a lo que sus ojos le mostraban; no se notaba aparentemente el cambio, y de hecho nadie lo notó el que duró tres años; éste es un gran milagro» [GUADALUPE MURGUÍA DE GONZÁLEZ-BARRIOS. Conferencia “Viaje Secreto de la Guadalupana (1926-1929)”].
  
Semanas después de la traslación, el 15 de Agosto, el ejército callista ejecutó por fusilamiento al párroco Luis Batis Sáinz y los laicos Manuel Morales, Salvador Lara Puente y David Roldán Lara en Chalchihuites (Zacatecas), y el día 29, con la batalla de Huejuquilla el Alto (Jalisco), comenzará oficialmente la Guerra Cristera.

Como el frente de la Basílica fue sellado por el Delegado de Bienes Nacionales Ángel Vivanco Esteve, el ropero fue sacado a través de un boquete en el contiguo convento de las Capuchinas y trasladado en un camión de mudanzas cargado de camas y colchones viejos hasta la casa del ingeniero Luis Felipe Murguía Terroba, en el número 4 de la calle Meave, donde permaneció del 30 de Julio de 1926 al 15 de Julio de 1927. Más tarde, ante la designación de la zona como “roja” (y porque la casa tenía acceso posterior por el 17 de la calle El Salvador), se acordó trasladarla a un edificio de la antigua Librería Murguía, en el 54 del Portal del Águila de Oro (actual calle 16 de Septiembre).
   
Allí permaneció la imagen, custodiada con discreción absoluta. Una lámpara ardía permanentemente ante el ropero; cada sábado el abad Cortés oficiaba la Misa en la casa. La familia Murguía asumió la responsabilidad de proteger el tesoro más preciado de la devoción mexicana en el momento de mayor riesgo. Durante esos años, el arzobispo de México acudía a celebrar la misa todos los sábados en ese templo que se convirtió la casa de los Murguía.
  
A honor de la verdad, esta no había sido la primera traslación: el 26 de Septiembre de 1629, la Sagrada Imagen fue trasladada en canoa a una Ciudad de México afectada en su casi totalidad por la Gran Inundación de San Mateo, y permaneció en la sacristía de la catedral metropolitana hasta el 14 de Mayo de 1634, cuando regresó a la entonces Ermita (entre tanto, fue sacada en procesión ante las epidemias de cocoliztli –¿fiebre tifoidea?– y tos ferina en 1633).
  
Al finalizar los conflictos, el retorno se produjo también en secreto. A las 22:00h del 28 de junio de 1929, dos días antes de la reanudación del culto público tras los llamados “arreglos” entre el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores (delegado apostólico del Papa Pío XI) y el presidente Emilio Portes Gil a instancias del embajador estadounidense Dwight Whitney Morrow Johnson, el abad Cortés, los canónigos Nicolás Mercado y Sebastián Gómez Pérez, el ingeniero Murguía y otros testigos (el padre Agustín de la Cueva, el arquitecto Luis García Olvera, el doctor José María Soriano, y los señores Emilio Alvarado Aragón, Federico Escobar Arce y Ubaldo Moreno) abrieron el ropero ante el notario Julio Ruiz Godoy, quien recogió en acta los hechos:
«[...] fue desclavado, por la parte superior el ropero antiguo, de doble fondo, en el que había sido colocada la Bendita Imagen y que se encontraba en una pieza contigua a la Sacristía y extrayéndose ésta y encontrándose intacta, envuelta en el lienzo de seda con el que había sido cubierta al ser guardada en el expresado ropero y a continuación se le trasladó por algunos de los presentes, acompañándola los demás con velas encendidas al Coro, en donde permaneció recibiendo los homenajes de veneración que le fueron tributados por las personas presentes, entre tanto fue limpiado el cristal del marco; una vez terminada esta operación fue nuevamente colocada la Sagrada Imagen en su marco, terminando el acto a las veintitrés horas y treinta minutos [...]».
La Gemela, que había ocupado el altar mayor entre 1926 y 1929, fue obsequiada a la familia Murguía como agradecimiento, y estos la hicieron instalar en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en predios de la Universidad del Fútbol del club Pachuca en la ciudad homónima recién en el año 2018 (pero este último, desconocido para el grueso de los historiadores, ha dado pie a la versión de que fue relegada al olvido en ignota capilla de la Catedral Metropolitana, cuando en realidad se trata de una réplica de un tamaño mayor hecha para conmemorar el cuarto centenario de las apariciones).
 

Desde entonces han transcurrido 100 años: entre ellos ha pasado el cuarto centenario de las apariciones guadalupanas, la construcción del adefesio de la basílica nueva y la sustitución de la Sagrada Imagen en la basílica antigua (convertida en Templo expiatorio) por un cuadro de Cristo Rey de factura muy inferior, el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos Mexicanos y la Santa Sede, las restricciones al ejercicio público de la religión se han morigerado un poco, y el corona que cerró la basílica y por el cual no hicieron procesión rogativa como la de 1633 mencionada arriba. Pero la historia de la persecución es silenciada por la Secretaría de Educación Pública de México que reconoce como verdad histórica la masacre de Tlatelolco de 1968, los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa o las víctimas de las guerras de los cárteles de la droga actuantes en connivencia y amasiato con los gobiernos regionales y federales. Como dijo el escritor Raúl Tortolero Crespo, autor del libro “Pensamiento Cristero. Dios al Centro de la Vida: la Recristianización de Occidente”:
«Los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana y sus versiones actuales son herederos de una misma tradición anticristiana, liberal y de izquierda. Expulsaron a Dios de la cultura y de la educación, para sustituirlo por una religión civil: el nacionalismo revolucionario.
  
Esa narrativa sigue ocultando deliberadamente a los cristeros y exaltando a quienes persiguieron la fe».

Y súmese a lo anterior el comunicado claudicante de una Conferencia del Episcopado Mexicano que, igual que Ruiz y Florez y su segundo Pascual Díaz Barreto hace cien años, busca atenuar la culpa del régimen casi que pidiendo perdón por la lucha a cambio de mantener el “modus vivéndi”.
  
Como católicos, no debemos olvidar el pasado, ni avergonzarnos de las luchas. Debemos recordarlas y mantenernos firmes, puestos los ojos en Jesús, el Autor de nuestra Fe, y su Madre Santísima, y prepararnos no solo para resistir en la Fe, sino con ganas de pelear otra guerra. Nuestros enemigos no cejan sus ataques buscando exterminarnos (si les fuese posible), no podemos ser menos para derrotarlos, con el divino auxilio, para que se establezca por siempre el reinado de Cristo Rey.

Para la redacción de este artículo se tomó material del artículo “Las salidas del Sagrado Original de la Virgen de Guadalupe de las inmediaciones del Tepeyac” de Daniel González Martín del Campo. Revista Metafísica y Persona. Filosofía, conocimiento y vida, año XVII, n.º 33, Enero-Junio de 2025, Universidad de Málaga (España) — Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (México), ISSN: 2007-9699, págs. 57-69.

Rvdo. P. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
3 de Agosto de 2026 (Año Santo de Cristo Rey).
Hallazgo de San Esteban Protomártir. Comienzo del sitio de Algeciras (España); partida de Cristóbal Colón en su primer viaje; fundación de la Ciudad del Rosario de Sinaloa (México), de San Felipe de Aconcagua y de la Villa de San Carlos de Chonchi (Chile), y de San José de las Culatas (actual Confines, Colombia); veto imperial de Francisco José I de Austria-Hungría contra el cardenal Mariano Rampolla. Aniversario de la preservación de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Sermón del Obispo Clemente Augusto von Gallen en la catedral de Münster (Alemania).

lunes, 27 de julio de 2026

NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA DE CEUTA

Novena dispuesta a devoción del Licenciado Don Benito de San Martín, capellán de la Santa Imagen de Nuestra Señora en África; e impresa en Barcelona por la imprenta de Juan Piferrer en el año 1735 a devoción Don José Díaz de Paredes, capellán del segundo batallón del Regimiento de Infantería de España. Nihil obstat del Rvdo. P. Agustín de Castejón, del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, el 15 de Julio de 1723; e Imprimátur por el canónigo Dr. Cristóbal Damasio, Inquisidor ordinario y Vicario de la Villa de Madrid por el Ilmo. Sr. Dr. Diego de Astorga y Céspedes, Arzobispo primado de Toledo, el 17 de Julio de 1723.

PROLOGO A LOS DEVOTOS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA
Después que se conquistó Ceuta, y se dieron en ella cultos al verdadero Dios por los Cristianos, para que esta Ciudad fuese broquel contra la Berbería y antemural de España, y para que los mares no la inundasen ni los Moros restableciesen su dominio, ni con peste le asolase (epidemia común en aquellos países ardientes y destemplados), dispuso Dios hubiese Protectora Soberana que incesantemente abogue y pida a las puertas, siempre francas, de la piedad de su Santísimo Hijo, para que la Plaza se mantenga defendida, aunque incesantemente amenazada, sirviendo estas visibles amenazas para el arrepentimiento de las culpas en todos los vecinos.

Es ella una peregrina y milagrosa Imagen de María, cuyo titulo es Nuestra Señora de África, con la de Sacratísimo Difunto Hijo en los brazos, inclinada a un tiempo a tan Divino lastimoso objeto, y también al Pueblo; a éste, para la enmienda de sus culpas con que renuevan los cuchillos de dolores a Hijo y Madre Santísimos; y a Aquél para que incline la vara de su clemencia, y piedad hacia las almas, pues la destinó el mismo Dios ofendido para Patrona, Protectora y Medianera entre el rigor de su justicia y el horror de tan repetidas culpas.
   
Según la más seguida opinión, fue hallada esta Sacratísima Imagen a poco menos de un tiro de cañón de las murallas, disponiendo milagrosamente se le fabricasen Casa y Templo en la Plaza de dicha Ciudad, por estar este sitio en lo más estrecho de los mares, y mas inmediato al frente y avenida de los Bárbaros, Y habiéndose sorbido el mar varias ciudades de la costa y tierra adentro, se mantiene ella, bien que invadida de ambos mares, quebrando en sus muros el orgullo de sus olas, y regando con frecuentes espumas sus calles y edificios.

En la aflicción que se vio Ceuta cuando España estuvo apestada, llegando el aire contagioso a inficionar a Gibraltar con manifiesto peligro de introducir sus estragos en la costa de África, sacaron esta Santísima Imagen en procesión (que es la única vez que ha salido) y puesta en las murallas al frente de Gibraltar, al mismo tiempo que el pueblo, contrito y lloroso, hacía diferentes promesas y votos para lograr eficaz su patrocinio, consiguió este universal clamor de corazones verdaderamente arrepentidos, no solo la libertad de Ceuta, sino sosegar también el furor contagioso encendido en Gibraltar y España, para cuya memoria y eterno agradecimiento, votó solemne Fiesta, que se repite todos los años el día nueve de Febrero.
  
Buena prueba es de su Protección el funesto estrago que ocasionaron las armas bárbaras enemigas a los primeros lances del sitio que pusieron a Ceuta el año de mil seiscientos noventa y tres. Entraron, pues, los Moros con superbísimo coraje y audacia en la Plaza de Armas a la una del día, y degollando nuestra Guarnición, dominaron el terreno en menos de una hora (hasta aquí la amenaza de la ira de Dios por medio de las piedades de su Madre), pero encaminándose a las puertas principales el rigor de sus armas, fue su bárbaro arresto no solamente reprimido, sino es que se cortaron y precipitaron los moros, sin saber quién los arrojaba y envaraba la fuga. Muchos se quedaron clavados en las estacas, y en menos de media hora restaurasen los Cristianos los importantes puertos ya perdidos, clamando a un tiempo con general confianza animosísima: «Virgen de África, Virgen de África».

En todas las funciones de salidas, en que se encomiendan los soldados al prodigioso favor de esta Divina Africana, Emperatriz de las Armas Católicas, les infunde y da tal valor que, al salir a los ataques, ya publican la victoria, como se vio (entre otras) en la acción general que, hizo el Excelentísimo señor Marques de Gironella con solos sesenta caballos, y la mayor parte de la Guarnición siendo los moros muchos más en comparación en el numero; pues previniéndose los Soldados en el Templo de esta Sagrada Imagen dos días antes confesando y comulgando, no obstante que conocían el manifiesto riesgo a que en lo natural caminaban, al salir por las puertas empezaron a clamar públicamente: «Virgen de África, victoria, victoria»; y sin llegar a las manos desampararon los bárbaros sus bien formados ataques huyendo unos, desmayando otros, y todos sorprendidos de un fatal asombro, pudiendo con este milagroso accidente hacerse los Cristianos dueños de sus fortalezas sin más pérdida que la de un hombre; y así en todas las funciones infunde esta Militante Divina Reina tal valor y esfuerzo en los soldados, que andan ellos pretendiendo exponerse y salir a los riesgos más conocidos, y no irán a la Plaza de Armas sin entrar primero en su Templo a implorar con devota oración su favor y auxilio.
  
Muchas veces se ha visto Ceuta amenazada de hambre por causa, o de estar introducida la Guerra en España, o tormentas excesivas en el mar, o infieles corsarios que embarazan el paso a los socorros; y acudiendo con devotas Rogativas los Cristianos a esta Señora, han amanecido varias veces embarcaciones de bastimentos en el puerto; y otras pasando los barcos por entre las armadas enemigas, y aun otras moviendo su Majestad los corazones de los Prelados, Cabildos y Gobernadores en España para socorrerla, de suerte que solo ha quedado en amenaza el fatal anuncio del hambre, sobrando por último los bastimentos.
   
Ha traído esta Santísima Imagen a su Templo toda la devoción y culto de la Iglesia Catedral de Ceuta, acogiendo en él a su ilustrísimo Cabildo, que gustoso celebra allí sus funciones Eclesiásticas, sin que alguno de sus individuos haya experimentado la menor lesión de bala, bomba o piedras en tan dilatado tenaz sitio, siendo preciso pasar expuestos allí conocidamente a sus riesgos para acudir a la Iglesia. A que se añade, que siendo innumerables las bombas que los bárbaros han arrojado, sin haber convento, iglesia, ermita o casa que no haya experimentado el riguroso efecto de su hostilidad; solo este Santo Templo de Nuestra Señora de África ha sido privilegiado, estando su situación en el más próximo lugar al destino y blanco de estas baterías. No tiene en sus sagradas paredes pintado algún milagro, porque varios que han puesto luego se han desvanecido, y no se pueden numerar los prodigios sin número que esta Sacratísima Imagen ha hecho y hace en Ceuta, España, y en los mares, así públicos, como privados; pues apenas habrá militar en los Reales Ejércitos del Rey Católico que no deba a esta Señora algún especial favor y beneficio.
  
Pero porque no sabemos si las amenazas divinas (reprimidas hasta hoy por beneficio de esta Señora) pasarán algún día, por justos juicios de Dios, a descargar el último fatal golpe de su ira, irritada con la continuación de nuestros desacatos, convendrá mucho el templar el justo merecido rigor de la indignación de Dios, procurando cada uno de los vecinos y habitadores de Ceuta reformar sus costumbres, y dedicarse de corazón a la práctica de obras cristianas y ejercicio de virtudes, para que logren así del piadosísimo liberal corazón de la Divina Africana Protectora la continuación de su Patrocinio y amparo fidelísimo, librando así a Ceuta de los continuos ayes y sustos en que tantos años ha gime y teme su ruina y exterminio. Y para mas obligar las entrañas de esta Piadosísima Madre será sin duda medio gratísimo a sus ojos, el que antes de su día, a veinte y siete de Julio, se empiece en su santo Templo y Casa su devotísima Novena, acabándola en el día cuatro de Agosto, víspera del día de su Fiesta principal. Y el que no pueda concurrir por alguna indispensable ocupación o embarazo, la podrá hacer en su casa con su familia, y los soldados en sus cuarteles, confesando y comulgando el día primero, o último, o en ambos de la Novena. Fuera de esto, se procurará en cada uno de los nueve días hacer en reverencia de los Dolores de la Madre y Tormentos del Divino Hijo alguna obra de mortificación con prudente medida y reflexión a las circunstancias del estado de cada uno, siendo la regla más segura seguir en esta parte el dictamen del Confesor.
  
Siempre que se viere Ceuta amenazada de alguna aflicción temporal, será dictamen muy cuerdo y saludable no lisonjearse con esperanzas aéreas de que no pasará de amenaza, con la confianza de otros favores debidos a su Soberana Protección, antes bien se debe justamente recelar la ejecución del último castigo, y para evitarlo con nuevo y humilde recurso a la piedad de María Dolorosa, convendrá mucho para aplacar la indignación de su Hijo Santísimo, acogerse todos con devotísimo fervoroso corazón al asilo eficaz de su Novena, y lo mismo debe hacerse en las necesidades de nuestra Monarquía, sequedad en los campos, y en cualquier otra necesidad en lo espiritual, corporal y temporal; y aun cada uno por cualquier necesidad o pretensión privada que tenga. Y para animar a los devotos de la Novena con el auxilio espiritual y goce de las indulgencias.
   
El Excelentísmo Señor Don Diego de Astorga y Céspedes, por la Divina Gracia, Arzobispo de Toledo, concedió benignamente a todos los vecinos y forasteros de dicha Ciudad de Ceuta, ochenta días de Indulgencia en cada uno de los nueve días a los que asistieren o hicieren dicha Novena, así en el Templo de Nuestra Señora como en sus casas. Y también por las mismas razones de piedad justísima, concedió otros cuarenta días de Indulgencia en los mismos días de la Novena el Ilustrísimo Señor Don Tomás de Aguero, Obispo que fue de Ceuta; el Ilustrísimo Señor Don Fr. Tomás del Valle, Obispo que fue de Ceuta, concedió cuarenta días de Indulgencia. Así mismo el Ilustrísimo Señor Don Andrés Mayoral, Obispo actual de Ceuta, concede otros cuarenta días. También el Ilustrísimo Señor Don Bartolomé de Camacho y Madueño, Obispo de Tortosa, concede cuarenta días. Asimismo, el Ilustrísimo Señor Don Pedro de Copons y de Copons, Arzobispo de Tarragona, concede ochenta días; y el Ilustrísimo Señor Don Felipe de Aguado y Requejo, Obispo de Barcelona, concede cuarenta días de Indulgencia. De suerte que el que hiciere la Novena gana en cada día trescientos y sesenta días de Indulgencia. Y lo mismo el que rezare una Salve delante de la Santa Imagen, rogando a Dios por la Paz y Concordia entre los Príncipes Cristianos. El Eminentísimo Señor Cardenal Don Diego de Astorga concedió cien días de Indulgencia a todas las personas que rezaren una Salve delante de la Santa Imagen, que se venera con el titulo de África, en la iglesia parroquial de Orán.
  
NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA, PATRONA Y ESPECIAL PROTECTORA DE LA CIUDAD DE CEUTA, ANTEMURAL DE ESPAÑA
   

Postrados a los pies de María Dolorosa delante de una Imagen suya (si se puede haber), y hecha devotamente la Señal de la Cruz, se dirá con fervoroso y entrañable afecto el Acto de contrición a la letra, como lo enseña el Catecismo; y acabado este, se dirá la oración siguiente, que se repite todos los días.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dolorosísima Virgen María, dignísima y verdadera Madre del Unigénito del Padre hecho hombre por nuestro amor en tus purísimas entrañas; postrado humilde y confiadamente a tus pies sacratísimos, te pido y ruego, Señora y Madre mía dulcísima, que si el favor y merced que deseo lograr de tu piadoso corazón en esta Novena ha de ser para gloria de Jesús, tu Hijo crucificado, y bien de mi alma, me lo alcances de su bondad piadosísima; y si no, me concedas lo que tú, segurísima y bondadosa esperanza mía, conocieres ser más conforme a la divina voluntad.

DÍA PRIMERO – 27 DE JULIO
Dolorosísima María, único y poderoso asilo de mi corazón y alma, que para dar principio a la Pasión de tu Hijo Jesús, y después de la Cena e institución del Sacramento del Altar, sentiste en tu amoroso y tierno corazón la penetrante herida con que te traspasaron las lágrimas y dulces afectos cariñosos con que se despidió de tu amable compañía, pidiéndote, como verdadero e hijo tuyo, licencia para ir a padecer por nosotros los pecadores: por el inexplicable y vivísimo dolor que sentiste en esta despedida, te suplico me apartes y dividas de todos los afectos que en esta vida mortal me puedan apartar de tu dulce compañía en el cielo; y que me alcances el favor que os pido en esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios, tuya, y bien de mi alma.

Aquí se rezarán tres Avemarías en reverencia a las almas santísimas de tu Hijo y tuyas, y se prosigue hablando con su Majestad la siguiente Oración:

ORACIÓN 
Poderosísima Virgen María, fiel y cariñosa Madre de los hijos de la Iglesia que viven en los presidios y países de África: pues con tanta razón eres llamada en los cielos y en la tierra Madre de la Fe y de la Santa Iglesia, triunfadora siempre de la gentilidad, secta mahometana y herejías; por reverencia y amor a aquella sangre preciosísima que Jesús tomó de tu purísimo corazón y entrañas, te pido, divina Africana mía, nos alcances del poder de tu Hijo (que puso y dejó en tus manos la conversión verdadera) la reducción a la fe de todos los herejes y gentiles, la defensa victoriosa contra los bárbaros de este tu presidio y ciudad de Ceuta, el arrepentimiento de las culpas y la perseverancia en gracia de todos sus moradores y soldados tuyos que asisten a su defensa, y a mí la gracia que te suplico en esta Novena. Amén.

Después, levantando el corazón a Dios y a nuestra Madre y Señora de África, con humilde y fervorosa confianza de conseguir, si conviene, lo que se pide, hará cada vez interiormente su súplica y oración particular, y se prosigue:

ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO
Divino amante Jesús crucificado, que difunto ya en el doloroso seno de tu afligida e inconsolable Madre, eres lastimoso objeto a los mares de su llanto, con que solicitas también de nuestros duros corazones el más vivo, tierno y continuo por nuestras culpas. No permitáis, Señor, se pierdan las almas redimidas con tu Sangre preciosísima: antes bien, aplacado con las lágrimas y gemidos amorosos con los que os pide su salud eterna la que escogisteis por Madre a un tiempo de Dios y de los pecadores. Herid eficazmente con vuestros auxilios los corazones de todos, y en especial de los que nos gloriamos con el título de hijos y esclavos de su Madre Dolorosa, para que despreciadas las honras, riquezas y deleites de esta vida, merezcamos conseguir la eterna por medio de una buena muerte. Amén.
   
Después se saludan las cinco preciosísimas Llagas de Jesús difunto en el regazo y seno de María, para mejor obligar a la Dolorosa Madre.
  • A la Llaga del Pie izquierdo: Salúdote, preciosísima amorosa Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; que traigáis a vuestra gracia a todos los pecadores, y defendáis poderosamente a esta Ciudad de las armas enemigas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • A la Llaga del Pie derecho: Salúdote, hermosísima sangrienta Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; la libertad dichosa para el Cielo a todas las benditas Almas del Purgatorio; y a esta Plaza la libréis de las plagas de peste y enfermedades contagiosas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • A la Llaga de la Mano izquierda: Salúdote, Celestial Divina Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; la salud, libertad y consuelo para los enfermos en los hospitales, prisioneros en las cárceles y cautivos en los moros; y para esta Ciudad el socorro abundante de mantenimientos y agua para los campos. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • A la Llaga de la Mano derecha: Salúdote, dulcísima penetrante Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; que abráis liberalmente la diestra de tu misericordia con los pobres y necesitados; y a esta Ciudad la libréis de las inundaciones del mar y armas enemigas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • A la Llaga del Costado Sacratísimo: Salúdote, cordialísima inmortal Llaga de nuestro Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella, que con los dos penetrantes filos de amor y compasión a los tormentos y dolores de su afligidísima Madre, hieras, llagues y penetres profundamente mi corazón; alivies y defiendas a tu Santa Iglesia de las tribulaciones con que la persigue el Infierno; y a esta Ciudad la conserves hasta el fin en la pureza de la Fe, y en el temor y amor santo tuyo y de tu dulcísima Madre. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

DÍA SEGUNDO – 28 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, mar amargo de penas donde entraron a derramar sus corrientes todos los ríos de los dolores e injurias de tu Hijo Jesús; por aquel dolor agudísimo que atravesó tu espíritu al saber que tu amado Hijo había sido entregado por el traidor Judas con un beso de paz en el Huerto de Getsemaní, y que habiendo sido atado como malhechor fue desamparado de sus discípulos: te suplico, Madre mía, que por las oraciones y sudor de sangre de tu Hijo en el Huerto, aprisiones mi alma y corazón con las ataduras del amor de tu Hijo y tuyo, para que así, siempre prisionero en esta vida, logre la libertad en la eterna; y también te suplico me concedas la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 29 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, teatro el más lastimoso de las penas, lágrimas y dolores, que no obstante el inmenso peso de su rigor, seguisteis con espíritu magnánimo e invencible las huellas de la Pasión de tu Hijo, llorando con inconsolable llanto la bofetada que sufrió humilde en casa de Anás, las irrisiones y escarnios en la de Caifás, y el encierro inhumano en el calabozo aquella noche: te pido, Señora y Madre mía, por el imponderable dolor que ocasionó en tu corazón el puñal tres veces sangriento de tus dolores y penas, que arraigues en el mío un verdadero amor y caridad hacia todos mis prójimos y una invencible paciencia en todos los trabajos de esta vida, para lograr tu perpetua vista y compañía en la eterna; y también te suplico la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.

DÍA CUARTO – 30 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, inaccesible abismo de lágrimas y amarguras, que después de una noche tan prolija de tormentos de tu Hijo, le visteis salir a las calles públicas llevado ignominiosamente como malhechor por los sayones y verdugos, lastimado y aprisionado con sogas y cadenas, y lleno su hermosísimo rostro de salivas inmundas y asquerosas hasta el Pretorio de Pilatos, donde le visteis y oísteis ser objeto de las calumnias y acusaciones de la ingrata Jerusalén: por aquel dolor tan penetrante y vivo que estampó en tu corazón vista tan lastimosa y tierna, te pido selles en el mío hasta morir la imagen de tu Hijo Santísimo, así dolorido y afeado por mi amor, para que esta celestial amargura me preserve siempre de la corrupción de mi alma. Y también te suplico concedas la gracia que solicito en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.

DÍA QUINTO – 31 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, escollo inmutable y peregrino donde quiebran su furor todas las olas del diluvio de los dolores y penas sin hacer mella en la invencible constancia de tu corazón: por el profundísimo dolor que dividió tu espíritu hasta el último fondo del sentimiento al ver a tu Santísimo Hijo Jesús burlado por Herodes y su ejército, vestido ignominiosamente con el traje y librea de loco e insensato, y pospuesto a Barrabás: te pido humildemente vistas a mi alma hasta la muerte con la túnica y estola blanca de la divina gracia, teñida con la sangre del Cordero Jesús, tu Hijo; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.

DÍA SEXTO – 1 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, centro anchuroso a donde caminan y descansan todos los ríos de las penas y tormentos, y de donde salen todas las corrientes caudalosas para llenar las almas de todos los santos; por los vehementísimos dolores que sentiste imponderables en tu tierno corazón y espíritu al descargar la justicia del Eterno Padre el rigor de nuestras culpas con cinco mil y más azotes sobre el delicado cuerpo de tu Hijo: te pido humildemente, Madre mía, riegues mis potencias y sentidos con las lluvias de esa sangre, y con la que a arroyos derramasteis de sangriento llanto con el dolor de mis culpas y compasión a las innumerables heridas y llagas de tu Hijo, para que así, regada la tierra de mi corazón con la sangre de tu inocente Abel, dé el fruto de buenas obras y virtudes que tú deseas y me pides; y también te suplico consiga la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 2 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, celestial esfera y elemento donde viven y respiran todas las especies de dolores, cuyo número innumerable, después de Dios, solo te es conocido a ti; por aquel dolor y océano de amarguras que sentiste en los senos más profundos de tu corazón al ver coronar de espinas penetrantes, y vestir de ignominiosa púrpura y cetro al mejor Salomón, Jesús, que viste de hermosura al cielo y la tierra; y por el que también sentisteis al ver llevar a tu inocente hijo Isaac con la dura y pesada cruz a cuestas, arrastrado, caído y afrentado con la compañía de dos ladrones, cegando sus hermosos ojos con la tierra y polvo que le arrojaban, e hiriendo sus oídos con execrables injurias y blasfemias: te pido, Madre mía, de tu divino y hermoso Nazareno, auxilio y fortaleza para llevar las cruces de esta vida, y también la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 3 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, celestial tesoro y depósito de todos los tormentos y penas de la pasión de tu Hijo, espejo purísimo donde reverberan sus amarguras, sus congojas, sus lágrimas, sus tristezas, sus desamparos y agonías: por aquellas tres dolorosísimas horas en que al pie de la Santa Cruz bebió tu sediento y amante espíritu de aquel destrozado árbol de la vida todas las aguas de su Pasión y muerte, clavado tu corazón en la cruz con los mismos clavos con que visteis le puso en ella la impiedad de los judíos: te pido, Madre mía, me alcances de tu crucificado Hijo Jesús gracia eficacísima para vivir y morir crucificado al mundo en la cruz de mi Redentor; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.

DÍA NOVENO – 4 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Dolorosísima María, impenetrable abismo donde se recogieron los diluvios de la Pasión y muerte del Hijo del Eterno Padre, después de que a tu vista le viste con voz clamorosa entregar su espíritu en las manos de su piedad y misericordia: por aquel dolor dolorosísimo que traspasó las amorosas telas de tu corazón con el impío golpe de la lanza que penetró el de tu difunto Hijo, y que te redujo a la soledad más desabrida y triste, siendo universal la borrasca de tus penas al ver ya difunto al Divino Nazareno, a quien tienes ante tu vista en el regazo y seno de tus brazos protectores (recibiendo en ellos ríos de sangre que brotan de estas sangrientas llagas y de su cuerpo sacratísimo): te suplico me alcances la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.