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sábado, 31 de octubre de 2026

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA

Novena dispuesta por D. Rafael Mayorga Pérez, sacerdote de la Archidiócesis de Madrid - Alcalá, con aprobación eclesiástica.
  
NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA, PATRONA DE LA REAL VILLA Y CORTE DE MADRID
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Santa María de la Almudena, Madre de Dios y Madre nuestra: mira con misericordia a tus fieles hijos que acuden a venerar tu Imagen, encontrada por singular procedencia y devoción en la muralla antigua de Madrid; te rogamos infundas en nuestras almas el amor más puro a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, para que podamos ser fieles a las gracias recibidas en el Bautismo y alcanzar por tu intercesión la eterna bienaventuranza en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

DÍA PRIMERO – 31 DE OCTUBRE
INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
¡Inmaculada Virgen María! Que fuiste escogida por la Santísima Trinidad para ser Madre de Jesucristo, y preservada del pecado original desde el primer instante de tu Concepción, por los méritos de Cristo tu Hijo y Salvador del género humano, te rogamos que por tu intercesión logremos estar limpios de todo pecado y, practicando las virtudes de tu vida santísima, alcancemos los premios eternos. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena si es para mayor gloria de Dios, honra Vuestra Y bien de nuestras almas. Así sea. (Hacer la petición).

Se rezan tres Avemarías precedidas de esta jaculatoria: «Bendita sea la hora en que tu imagen milagrosa apareció en el muro de la Almudena».

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Dios Todopoderoso y Eterno, animados por el amor que Jesucristo nos demostró en la Cruz y fortalecidos por la gracia del Espíritu Santo; te pedimos que el nombre de la Virgen María de la Almudena sea siempre alabado y que por su intercesión vivamos la caridad cristiana, para gozar eternamente de la gloria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Santa María de la Almudena, ruega por nosotros.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 1 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA
¡Excelsa Hija del Eterno Padre! Que con tu nacimiento se alegró la creación entera, porque Dios hizo en ti maravillas, para ser la Madre de nuestro Redentor; haz que, habiendo aparecido tu sagrada Imagen de la Almudena, el pueblo madrileño nazca continuamente a la vida de la gracia por la oración y los sacramentos, te aclame por Madre y Abogada en las necesidades, tanto materiales como espirituales, y florezca en su fe y buenas costumbres. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena... Así sea. (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA TERCERO – 2 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN EL TEMPLO
¡Oh, Dulce Virgen María! Que con tu Santo Nombre eres la estrella de los Mares y la paz de todo caminante. Y que, según la tradición, fuiste presentada por tus padres en el Templo, para gloria de Dios; te suplicamos seguir el ejemplo de tus virtudes, consagrando nuestra vida al servicio de Dios y bien del prójimo, e invocar con frecuencia el nombre de María de la Almudena para que seas nuestro auxilio en las tentaciones y peligros. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena. Así sea. (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA CUARTO – 3 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL A NUESTRA SEÑORA
¡Dignísima Esclava del Señor! Que fuiste escogida por Dios para ser Madre virginal del Verbo Eterno hecho hombre, nuestro Señor Jesucristo, y lo aceptaste con humildad y sabiduría tal como lo quiso la divina Providencia; haz que vivamos con humildad nuestra propia vocación cristiana, siendo obedientes a las inspiraciones divinas y fieles a nuestro estado de vida. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena. Así sea. (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA QUINTO – 4 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A SANTA ISABEL
¡Corazón Inmaculado de María! Con la visita a tu prima Santa Isabel, ella se llenó del Espíritu Santo, fue santificado en su seno Juan el Bautista y proclamó que eres «la bendita entre todas las mujeres», por ser la Madre del Señor; te rogamos que por la visita de tu Imagen de la Almudena a esta Villa de Madrid, se santifiquen nuestras familias como ocurrió con la de Zacarías, viviendo en paz y alegría todos los días y acontecimientos de nuestra vida. Concédenos la gracia que te Pedimos en esta Novena ... (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA SEXTO – 5 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
MATERNIDAD DE LA VIRGEN MARÍA
¡Madre de Dios y Madre de la Iglesia! Dichoso el día que de ti nació el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, en la gruta de Belén. Dichoso también el día en que tu Sagrada Imagen vino a esta Villa de Madrid y más tarde fue hallada en uno de sus muros; pues desde entonces no cesamos de aclamarte por Madre, Patrona y Señora, esperando seas nuestro socorro en las enfermedades y nuestra alegría en el camino de la vida. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena ... (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA SÉPTIMO – 6 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

PURIFICACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
¡Purísima Virgen María! Siendo la «llena de gracia» por el Espíritu Santo, fuiste a Jerusalén con S. José para ofrecer el sacrificio mandado por la Ley de Moisés y presentar en el templo al Niño Jesús, Salvador del mundo, haz que nosotros seamos también obedientes a las Leyes de la Iglesia y ofrezcamos con humildad nuestra vida para iluminar las almas con la fe y disipar las tinieblas del pecado con el amor que Cristo nos enseñó. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena... Así sea. (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA OCTAVO – 7 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

LOS DOLORES DE NUESTRA SEÑORA
¡Oh, Madre Dolorosa! Cuánto sufriste viendo padecer a tu Hijo Jesucristo en algunos momentos de su vida, especialmente estando junto a Él al pie de la Cruz y recordar las palabras del anciano Simeón: «Una espada atravesará tu alma«; te rogarnos que nuestros corazones se unan a tu Corazón Inmaculado, para cooperar la redención del hombre que Jesucristo realizó con su Pasión y Resurrección. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena ... Así sea. (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

DÍA NOVENO – 8 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ASUNCIÓN Y CORONACIÓN DE LA VIRGEN
¡Virgen, Madre y Reina Santa María la Real de la Almudena! Llenos de gozo al saber que estás en el Cielo en cuerpo y alma, coronada como Reina y Señora de todo lo creado, «porque al mirar el Señor la humildad de su Esclava te llamará bienaventurada todas las generaciones», te rogamos que te muestres siempre Patrona, Reina y Señora de Madrid, y corones nuestra vida con las virtudes de fe, esperanza y caridad, para gozar contigo de la visión de Dios en el Cielo. Concédenos la gracia que te pedimos en esta Novena ... Así sea. (Hacer la petición).
  
Rezar tres jaculatorias con el Avemaría y la oración final para todos los días.

jueves, 29 de octubre de 2026

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA POR UNA BUENA MUERTE


LATÍN
O María, sine labe concépta, ora pro nobis, qui confúgimus ad te; o Refúgium peccatórum, Mater agonizántium, noli nos derelínquere in hora éxitus nostri, sed ímpetra nobis dolórem perféctum, sincéram contritiónem, remisiónem peccatórum nostrórum, sanctíssimi Viátici dignam receptiónem, extrémæ Unctiónis Sacraménti corroboratiónem, quaténus secúri præsentári valeámus ante thronum justi, sed misericórdis Júdicis, Dei et Redemptóris nostri. Amén.

TRADUCCIÓN 
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Oh Refugio de los pecadores, Madre de los agonizantes, no queráis abandonarnos en la hora de nuestra muerte. Antes imperadnos un dolor perfecto, una contrición sincera, la remisión de nuestros pecados, una digna recepción del Santísimo viático, y la fortaleza del Sacramento de la Extremaunción, para que merezcamos presentarnos seguros ante el trono del Juez justo, pero misericordioso, nuestro Dios y Redentor. Amén.

domingo, 25 de octubre de 2026

CONSAGRACIÓN PERSONAL A CRISTO REY

   
LATÍN
Dómine Jesu Christe, Te confíteor Regem universálem. Ómnia, quæ facta sunt, pro Te sunt creáta. Ómnia jura Tua exérce in me. Rénovo vota Baptísmi, abrenúntians sátanæ ejúsque pompis et opéribus, et promítto me victúrum ut bonum Christiánum ammodo. Ac potíssimum me óbligo operári, quántum in me est, ut triúmphent Dei jura Tuǽque Ecclésiæ. Divínum Cor Jesu, óffero Tibi actiónes meas ténues ad obtinéndum, ut ómnia corda agnóscant Tuam sacram Regalitátem, et Ita tuæ pacis regnum stabiliátur in toto terrárum orbem. Amen.

TRADUCCIÓN
Oh Cristo Jesús, os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho ha sido creado por Vos. Ejerced sobre mí vuestros derechos. Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia. Divino Corazón de Jesús, os ofrezco mis pobres acciones para obtener que todos los cristianos reconozcan vuestra sagrada Realeza y que, así, el reinado de vuestra paz se establezca en el universo entero. Así sea.

Indulgencia plenaria una vez al día, con las condiciones de costumbre. Decreto de la Sagrada Penitenciaria Apostólica, 21 de Febrero de 1923

domingo, 11 de octubre de 2026

NUESTRA SEÑORA DE BEGOÑA, PATRONA DE BILBAO Y VIZCAYA


Como una puebla de pescadores, marinos y mercaderes nació Bilbao, en días remotos que la historia no los revela, entre montañas, allá donde su ría no admite ya el remontar de los navíos y los caminos de tierra, rutas de traficantes y arrieros, comienzan a adentrarse trabajosamente hacia tierras de Castilla. Fue el año 1300, cuando don Diego López de Haro, quinto señor de Vizcaya, que tal nombre ostentara, le otorgó, «en el nombre de Dios e de la Virgen bienaventurada Santa María», y «con placer de todos los vizcaínos», el título de villa. Mas don Diego no fundó a Bilbao. La puebla existía ya y su caserío se apretaba –¿desde cuándo?– a orillas del Nervión, en las tierras de Begoña que se asomaban a la ría. Bilbao había nacido en Begoña. Ahora se emancipaba y en la carta puebla, en el acta de emancipación, ya que no de nacimiento, dos nombres hacen para nosotros su primera aparición, juntos entran en la historia y hermanados continuarán a través de los siglos: Santa María de Begoña y Bilbao.
   
También el «monasterio» de Santa María de Begoña existía ya. Tampoco sabemos desde cuándo. Si Bilbao, la puebla de cabe el río, tenía una iglesia dedicada a Santiago –recuerdo indudable del peregrinaje compostelano–, Santa María era el templo de la anteiglesia. Bilbao apiñaba su caserío en torno a Santiago; pero Bilbao con Santiago se asentaba al pie de la colina en que presidía sus destinos la Madre de Dios de Begoña. Begoña dominaba geográficamente a Bilbao; su Virgen reinaba en el corazón de sus hijos.
   
Cuando sus navíos, cansados de surcar los mares del mundo, retornaban a Bilbao y, vencido el paso peligroso de la barra de la desembocadura, enfilaban la ría y la remontaban –todavía sus márgenes no estaban cuajadas de industria como hoy y conservaban la amenidad de una naturaleza frondosa, siempre verde–, iban dejando a los lados la villa de Portugalete, las ante iglesias de Guecho, Sestao, Baracaldo, Erandio, Deusto, Abando… Bilbao no se dejaba descubrir fácilmente escondido entre sus montes. El barco avanzaba. Una vuelta más de la ría y se divisarían las casas de Bilbao; pero, antes de doblarla, en la nave se hacía el silencio y las miradas se dirigían a la altura: acababa de aparecer el santuario de Begoña.
   
«Aquí se reza la salve», decían unos letreros a la orilla. Y marinos en las aguas y viandantes en la tierra rezaban la salve. 
   
Hoy ya no existen los letreros. Las orillas han sacrificado su amenidad y belleza en aras del progreso. Varias de las anteiglesias han perdido su personalidad ante el empuje de un Bilbao siempre creciente. Ya el marino tropieza con sus casas sin necesidad de tanto navegar. Pero al llegar al último recodo, cuando va a asomarse al corazón de Bilbao, sigue viendo en la altura la casa de la Madre de Dios de Begoña y el paraje sigue llamándose la «Salve».
   
Begoña presidió el ir y venir de los barcos por la ría y, con él, el movimiento comercial e industrial de Bilbao. Un único cabildo servía a Santa María de Begoña y a las parroquias de Bilbao, pregonando que, si la villa pudo emanciparse de la anteiglesia, su alma religiosa continuaba vinculada a la Madre de Dios de Begoña. Begoña era el santuario mariano de Bilbao cuando éste era Begoña y cuando dejó de serlo; hoy, al cabo de los siglos, cuando la hija ha absorbido en su seno a la madre y Begoña es Bilbao, su santuario sigue siendo el santuario por antonomasia de los bilbaínos. Más aún: de todos los vizcaínos.
   
La Madre de Dios de Begoña. Tal es el nombre tradicional de la Patrona de Vizcaya. Su imagen es la imagen de la Madre de Dios, animada por hondo sentido teológico. Es la tradicional y clásica imagen medieval de María. Ha superado las rigideces románicas, se ha humanizado su figura y su expresión, la sonrisa florece hermosa en sus labios, el Hijo es auténtico niño con graciosa cara de gitanillo travieso, pero continúa siendo una talla hondamente teológica y religiosa. Es la Madre de Dios que sonríe a los hijos de los hombres.
   
¿Desde cuándo veneran los vizcaínos a Santa María de Begoña en las alturas de Artagan? No lo sabemos. El templo antiguo fue derribado a principios del siglo XVI, sin dejar rastro, para ser sustituido por otro más amplio y no sabemos si más hermoso. La escultura puede bien remontar a fines del siglo XIII o comienzos del XIV; pero nada nos autoriza a pensar que antes de ella no existiera, quizá, otra imagen que centrara la devoción de los fieles bajo la misma advocación. El año 1300 existía ya Santa María de Begoña. No sabemos más.
   
Cuando dicho año fundó don Diego la villa de Bilbao, el propio señor de Vizcaya era el patrono de la iglesia de Begoña. Y siguió siéndolo hasta 1382, en que don Juan, que por herencia uniría el señorío de Vizcaya y la corona de Castilla, la donó al conde de Mayorga, hijo del difunto señor de Vizcaya Juan Núñez de Lara y de doña Mayor de Leguizamón. Desde entonces Begoña quedó vinculada al primer linaje de Bilbao.
   
Mas la prosperidad de Begoña nada debe a sus ilustres patronos. La historia del santuario es severa con ellos. La fama, todo su esplendor a través de los siglos, se debe a la devoción de los vizcaínos, begoñeses y bilbaínos en primer lugar. y cuando decimos vizcaínos pensamos en el pueblo, en todo el pueblo, en que se confunden ricos y pobres, linajes ilustres y vidas humildes.
   
Fue el pueblo –y no un magnate– quien con sus limosnas levantó piedra a piedra, en el siglo XVI, el templo que hoy existe. Fueron los mercaderes bilbaínos los que costearon el alzamiento de pilares y muros, y en ellos dejaron, no blasones nobiliarios, sino las marcas mercantiles con que señalaban sus mercancías. Aún hoy las podemos divisar en las alturas del templo, pregonando que es hijo de la devoción y del trabajo.
   
Ya en el siglo XVI encontramos la devoción a la Virgen de Begoña derramada por Vizcaya y expresándose en multitud de ex-votos y dones que el rigor de los tiempos y las guerras han hecho desaparecer por completo, pero de muchos de los cuales conservamos memoria.
   
Y es en el siglo XVI cuando dos grandes figuras de nuestra historia eclesiástica, San Ignacio de Loyola y el obispo de Calahorra don Juan Bernal Díaz de Luco, fijan su mirada en Begoña para convertirla en un centro de irradiación religiosa y reformador. El obispo se la ofreció con insistencia al fundador y logró vencer sus primeros reparos para que algunos miembros de la naciente Compañía fundaran en ella. Todo quedó en proyecto, a pesar de sus deseos y de las gestiones de San Francisco de Borja; quizá a causa de los pleitos que envolvían a Begoña por razón del patronato.
   
Los siglos XVII y XVIII son espléndidos para nuestro santuario. Los vizcaínos desparramados por diversas regiones de España, por América y otros países, conservan la devoción a su Virgen y de lejos la obsequian con sus presentes. Los navegantes surcan los mares en navíos que se engalanan con el nombre de la Madre de Dios de Begoña. Y aun extranjeros que pasaran por Bilbao, al volver a sus tierras, se acuerdan en ocasiones de nuestra Virgen.
   
A Begoña llegan diariamente los vizcaínos a confiar a la Virgen sus cuitas y a agradecerle sus alegrías. Son nuevos sacerdotes que quieren celebrar su primera misa en su altar o vizcaínos ilustres, como el almirante de la Armada Invencible, Juan Martínez de Recalde, que quieren celebrar su matrimonio ante la imagen venerada. Terminada la fábrica del templo, se preocupan de adornarlo y alhajarlo. Numerosas lámparas de plata cuelgan de su bóveda, en especial ante el retablo principal, que es tallado a mediados del siglo XVII por Antonio de Alloitiz sobre diseños de Pedro de la Torre. La Virgen señorea desde su santuario. La sobria monotonía de sus muros es rota por no pocos lienzos que conmemoran favores extraordinarios concedidos por la Virgen a sus devotos. Se habla de auténticos milagros, que un párroco diligente recogerá en su historia manuscrita, y de algunos de ellos se instruirán procesos con todas las exigencias del Derecho. Rara vez sale la Virgen de su santuario, y ello en ocasiones en que urgen necesidades graves, tales las inundaciones de Bilbao. De éstas fue memorable la ocurrida en 1737. Conservamos la información jurada de testigos que se llevó a cabo por mandato de la autoridad diocesana; de ella resulta claramente que el retirarse de las aguas coincidió con la bajada de la Virgen, a pesar de que era la hora de la pleamar. La devoción a la Virgen crecía sin cesar; en 1699 se publicó por primera vez su historia y al año siguiente era necesaria una nueva edición.
   
El siglo XIX es de historia triste para el santuario. No es que descienda la devoción, antes al contrario; sino que sobre Begoña se abaten las desgracias que van a atribular a Vizcaya. Se ha escrito con razón que la historia de Begoña es el reflejo, en sus alegrías y tristezas, de las de Vizcaya. El siglo XVIII había agonizado bajo él signo de la guerra. En 1794 perdió Begoña toda su plata, sacrificada a los gastos de la guerra contra los revolucionarios franceses que llegaron a ocupar Bilbao. Nos dicen los documentos que Begoña entregó 1.905 marcos de plata; con ella se fundieron todas sus lámparas y perdimos uno de los apreciados recuerdos del pasado.
   
La guerra de la Independencia continuó la triste tarea de empobrecimiento: todas las alhajas desaparecieron en el saqueo, y el párroco, don Domingo Lorenzo José Ignacio de Larrínaga y Gortázar, fue asesinado.
   
No repuesto el santuario de estos reveses, se cierne de nuevo la guerra sobre él. En la primera guerra civil carlista queda situado en la misma línea del frente. Los obuses arruinan su torre y dañan seriamente al templo; la soldadesca desmandada asuela el interior y destruye cuanto puede, incluidos el retablo y gran parte del archivo. A tal estado quedó reducido el templo, que un contemporáneo lo comparó con «un establo para ganado». En 1832, y según consta de papeles oficiales, el santuario no tenía lo absolutamente necesario. La imagen de la Virgen se había salvado en la iglesia de Santiago de Bilbao, a la que fue llevada en los momentos difíciles.
   
Trabajosamente había restañado las heridas de su iglesia, cuando, a fines de 1873, ve retornar el fatídico azote de la guerra, una vez más en la línea del frente entre carlistas y liberales. De nuevo forcejean los primeros por conquistar Bilbao. En vano. El santuario de Begoña, convertido en defensa avanzada de la villa, es duramente trabajado por las tropas sitiadoras. La imagen de la Virgen peregrina fuera del santuario. Para evitar la profanación el cabildo acordó trasladarla al monasterio del Refugio; los carlistas, para evitar que fuera bajada a Bilbao, la llevaron a la ermita de los Santos Justo y Pastor, en el monte de Santa Marina, y de allí al convento de los padres carmelitas de Larrea, en Amorebieta. Terminada la guerra, y acompañada por las autoridades civiles y militares de Bilbao y Begoña, fue repuesta en su trono. Nuevamente se impone la labor restauradora.
   
El 8 de septiembre de 1900 la imagen de la Virgen fue coronada con gran solemnidad por el obispo de Vitoria, don Ramón Fernández de Piérola, delegado para ello por la Santa Sede. Aquel año celebraba Bilbao el sexto centenario de su villazgo.
   
Poco tiempo después, el 21 de abril de 1903, la Sagrada Congregación de Ritos declaró a la Virgen de Begoña patrona de Vizcaya. Era la consagración canónica de una realidad ya histórica. Fue en 1738 cuando, a propuesta del párroco del santuario, las Juntas Generales de Guernica proclamaron a nuestra Virgen patrona de Vizcaya, en atención a «la suma devoción y profunda veneración que siempre y en todo tiempo ha demostrado y manifestado este noble Señorío a la Virgen Santísima de Begoña». Este acuerdo de las Juntas era consecuencia de una realidad vizcaína con respecto a la Virgen. Exponente de esta devoción, incluso oficial, había sido el grabado que el mismo Señorío publicó en 1672, con su escudo al pie de la imagen de la Señora, a la que denominaba «especial protectora y abogada» del Señorío.
   
Pero, adoptado el acuerdo en 1738, ningún paso se dio para la confirmación canónica del mismo hasta 1903. La Diputación Provincial en corporación proclamó el patronato de la Virgen sobre Vizcaya, en Guernica, bajo el árbol que antaño cobijara las Juntas, el 9 de septiembre. En días sucesivos los arciprestazgos de Vizcaya fueron llegando en peregrinación a Begoña. Los actos debían de culminar el 11 con la peregrinación de Bilbao.
    
Las izquierdas trataron de impedirla. El ministro de la Gobernación, Antonio García Alix, hizo una gestión cerca del obispo de Vitoria para que la suspendiera. Monseñor Piérola, desde su lecho de muerte, escribió al ministro: «La peregrinación tiene exclusivamente fines religiosos; si la autoridad civil no dispone de fuerzas suficientes para mantener el orden, sea ella quien la suspenda».
   
El ministro no se atrevió; pero sus promesas de garantizar el orden fueron vanas. No sintiéndose suficientemente fuertes, los elementos antirreligiosos de Bilbao fueron reforzados por un contingente de desalmados traídos de una provincia cercana. Contando con la pasividad, por no decir complicidad, del gobernador civil, ellos atacaron con tiros y piedras a la peregrinación que, pacífica y compacta, subía a Begoña. No pudieron impedir que unos 20.000 peregrinos llegaran al santuario. En las calles quedó tendido el cuerpo de un peregrino con el pecho atravesado por dos balas.
   
Bilbao había demostrado que sabía llegar al trono de la Madre a pesar de la violencia. En el pasado del santuario de Santa María de Begoña no escasean las páginas hermosas, pero hay sobre todas ellas una especialmente bella y gloriosa, la que el pueblo vizcaíno recuerda con el nombre sencillo y elocuente del Once de Octubre.
   
Y la Providencia ha querido que, tras de varios traslados de fecha, sea hoy, el 11 de octubre, festividad de la Maternidad de la Santísima Virgen, la fiesta litúrgica de la Patrona de Vizcaya.

P. ANDRÉS ELISEO DE MAÑARICÚA NUERE. Año Cristiano, volumen IV. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos 1966.

viernes, 2 de octubre de 2026

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE BEGOÑA, PATRONA DE BILBAO Y VIZCAYA

Novena dispuesta por Juan Luis de Ibarra, Abogado de los Reales Consejos y Chancillería de Valladolid, y reimpresa en Bilbao por la Imprenta y Encuadernación de Fuentes en 1909. Nihil obstat del Mtro. Fray Juan Vea, lector jubilado y guardián del convento de San Francisco de Extramuros de Santo Domingo de la Calzada, dado el 15 de Julio de 1770; e Imprimátur del Canónigo Dr. Don Bartolomé Calleja, provisor y vicario general del Obispado de Calahorra y La Calzada, en fecha de 17 de Julio de 1770.

ADVERTENCIAS PARA HACER CON PERFECCIÓN ESTA NOVENA
Aunque en todos tiempos del año se puede hacer esta Novena para conseguir de Dios por intercesión de María Santísima alguna espiritual o temporal gracia, son no obstante los más propios para hacerla el de su propia festividad y el de su coronación canónica, dando a ella principio el día 7 de Agosto y concluirla el día 15 del mismo mes, en que celebra nuestra Madre la Iglesia el soberano misterio de la Asunción de María Santísima a los Cielos, y el segundo comenzarla el día 3 de Octubre y concluirla el día 11 del mismo mes; en los nueve días de cualquier tiempo en que se hiciere esta Novena, se ejercitará el que la hiciere en obsequio de tan Soberana Reina en santas y buenas obras, teniendo algunos ratos más de oración, refrenando las pasiones que le dominan, mortificando la carne, visitando enfermos, haciendo limosnas y otras semejantes, para obligarla con estos medios a que interceda con su Hijo Santísimo, a quien le concede lo que pide en ella, si conviniere para el bien de su alma, o que en lugar de lo que pide en ella si no le conviniere, alcance lo que más le convenga para su felicidad eterna.

Pedirá también, con especialidad en estos días, a su Ángel Custodio, que le rija, alumbre y aparte de toda distracción, para poderla hacer con la debida atención y devoción; sobre todo, confesará y comulgará el día primero de la Novena para que purificada su alma de las culpas, sean todas sus obras hechas en gracia y más eficaces para lograr el bien que pide y desea; y no pudiendo practicar estas diligencias dicho día, la practicará en uno de los siguientes, supuesto que son los medios más eficaces para alcanzar de Dios el buen despacho de su petición.

NOVENA A LA GLORIOSA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA NUESTRA SEÑORA, BAJO CUYO SOBERANO MISTERIO LA VENERA COMO A TUTELAR PATRONA EN SU SAGRADO PARROQUIAL MONASTERIO LA NOBILÍSIMA ANTEIGLESIA DE SANA MARÍA DE BEGOÑA EN EL MUY NOBLE Y MUY LEAL SEÑORÍO DE VIZCAYA


Puesto de rodillas delante de la imagen de Nuestra Señora de Begoña, o de su retrato, y hecha la Señal de la Cruz, dirá lo siguiente:

Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, me pesa, Señor, de haberos ofendido por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas; y propongo firmemente de nunca más ofenderos, de confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, Amén Jesús.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosísima Virgen María, de cuya muerte fue causa un amorosísimo deliquio de amor divino, cuya felicísima alma voló á la gloria entre innumerables coros de Ángeles y Serafines, y al tercer día, volviendo en compañía de ellos y entrando en su santísimo cuerpo, le llevó triunfante acompañado de los celestiales espíritus al Cielo, donde os coronasteis Reina Gloriosísima de aquella augustísima Corte en la cual gozáis de una gloria incomparablemente excesiva a la de todos los Ángeles y Santos, gózome, oh Virgen gloriosísima, de vuestra dichosísima Asunción y augustísima Coronación, y os suplico por estos sagrados misterios, tan gloriosos para Vuestra Majestad que me alcancéis una muerte feliz, en gracia, debajo de vuestro amparo y protección, y la gloria que me espera. Amén. 

DÍA PRIMERO
Virgen Purísima, Madre de Dios, Reina de los Ángeles y hombres, concebida en primer instante, entre los resplandores de la gracia, sin la menor sombra del pecado original. Alégrome, Señora, de este singularísimo privilegio, concedido a Vuestra Majestad como a Madre dignísima del Verbo eterno; y os ruego por vuestra purísima Concepción, me concedáis una singular pureza de cuerpo y alma, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de mi alma. Amén.
  
Aquí rezará tres Padrenuestros y tres Avemarías en reverencia de la Santísima Trinidad, y proseguirá con la oración siguiente, la cual también se dirá los nueve días:
Santísima Virgen, emperatriz del Cielo, Patrona y Señora del universo, como hija del Eterno Padre, Madre de su amantísimo Hijo, Esposa graciosa del Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad; postrado a los pies de Vuestra grandeza y majestad humildemente os suplico por los divinos dones de que fuisteis colmada por la Santísima Trinidad en vuestra Asunción al Cielo, me recibáis debajo de vuestra segurísima y fídelísima protección. Dignaos, oh, Madre clementísima y Señora mía, de ser mi guía en este valle de lágrimas. Recibid mi pobre espíritu con sus potencias y sentidos; y pues sois Tesorera de las gracias del Cielo, vestid mi desnudez con vuestra caridad, fortalecer mi flaqueza con vuestro poder, iluminad mis tinieblas con vuestra sabiduría, y adornad mi alma de gracias y virtudes, para que sea agradable a vuestros ojos y de vuestro Hijo Jesús. También os suplico que en la hora de mi muerte me consoléis con vuestra amorosísima presencia y después me presentéis a la Santísima Trinidad. Amén.

Aquí, alentando la confianza con el mayor fervor, afecto y devoción, pedirá a María Santísima que desea alcanzar, y después dirá la oración siguiente, que también se repite los nueve días.
Soberana Virgen María, gloria de todos los Ángeles y Santos del Cielo, amantísima Madre mía y de todos los pecadores, si es para mayor gloria vuestra que yo consiga lo deseo y pido en esta Novena, concededme, Señora por vuestra infinita benignidad y misericordia; y si no, dirigid mi petición, dadme lo que más me convenga para amaros en esta vida y gozaros después eternamente en la otra. Amén.

GOZOS A LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
  
Virgen Reina Imperial
Sobre Ángeles exaltada,
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.
 
De vuestro Hijo el gran ardor
Os abrasó improviso,
Cuando quiso al Paraíso
Trasplantaros bella flor,
Luego de amor celestial
Os sentisteis inflamada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.

Dios Hijo sin dilación
Un arcángel os envía,
Diciéndoos que al tercer día
Sería vuestra Asunción;
Y os dio una palma en señal
De tan gloriosa embajada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.
 
Al punto, con gran misterio,
Los Apóstoles llamó,
Y ante Vos los congregó
El poder del gran imperio;
Fue este gozo sin igual,
Viéndoos de ellos obsequiada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.
   
De Apóstoles asistida
En un éxtasis de amor,
Sin peligro ni dolor,
Quedasteis como dormida:
Y al Cielo con pompa real
Fue vuestra alma sublimada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.

Vuestro cuerpo quiso hurtar
Del Judío la osadía,
Como Dios la defendía
Jamás le pudo tocar,
Quedando por cosa tal,
De ellos Virgen respetada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.
 
Al cuerpo entierro muy grave
Los Apóstoles le hicieron,
Y por tres días se oyeron
Coros de música suave:
La capilla angelical
Siendo la sola empleada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.

Esta fiesta consumada,
En el alma y cuerpo os llevaron,
Y por Reina os coronaron
En la celestial morada;
Y en ella en gozo cabal
Seréis por siempre ensalzada.
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.
 
En nuestras penas, dolores
Y ansias a Vos recurrimos,
Porque en todo tiempo vimos
Amparáis los pecadores.
¡Oh Princesa celestial,
Madre nuestra venerada!
Ya que sois nuestra Abogada,
Libradnos de todo mal.
 
Antífona: ¿Quién es esta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la Luna, electa como el Sol, terrible como un ejército en orden de batalla?
℣. Exaltada es la la Santa Madre de Dios.
℟. En el Reino de los Cielos, sobre los coros de los Ángeles.
    
ORACIÓN
Perdonad misericordiosamente, Señor, las faltas de vuestros siervos, y, dada la impotencia en que nos encontramos de agradaros por nuestros propios méritos, concedednos la salvación por la intercesión de Aquella que elegisteis para que fuera la Madre de vuestro Hijo, Nuestro Señor, que, siendo Dios, vive y reina con Vos en unidad con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Un Avemaría por todos los devotos de esta Soberana Reina.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Virgen felicísima, Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, cuyo nacimiento alegró al Cielo y a la tierra, a los Ángeles y a los hombres; Aurora que dio a luz el Sol de Justicia, con cuyos clarísimos rayos han de lucir cuantos resplandecieron como Soles en el Reino de la gloria. Alegróme, oh felicísima Virgen, de los inmensos resplandores de gracia con que vuestro Divino Hijo, Sol eterno, os alumbró en vuestro nacimiento, y os ruego por vuestra felicísima Natividad me concedáis un nacimiento a la gracia, tan esclarecido que jamás se oscurezca con la sombra de la culpa; y también la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Virgen Religiosísima, Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, que presentada a los tres años de vuestra tierna edad en el Santo Templo, fuisteis un perfectísimo modelo de todas las almas y personas religiosas que después de la venida de vuestro Hijo habían de consagrarse a servirle toda la vida en tantos Sagrados Templos de santísimas religiones. Alegróme, Religiosísima Virgen, de la inmensidad de gracias que merecisteis con la santísima vida que hicisteis en el Templo y os ruego por vuestra religiosísima Presentación, que me concedáis sea yo Templo Santo de la Santísima Trinidad, cumpla con las obligaciones de Alma consagrada a Dios y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Virgen Castísima, Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, desposada con vuestro castísimo esposo San José, en cuya dichosísima compañía y continua familiaridad brilló el aumento y excelencias de todas las virtudes. Alégrome, oh castísima Virgen, de ver en vuestros santísimos Desposorios una familia en que se retrata al vivo la unión, paz y concordia de los bienaventurados en la gloria; una familia en que en alguna manera se representa a la Santísima Trinidad, y os ruego por estos castísimos Desposorios, me concedáis (pie mi memoria, entendimiento y voluntad, representen al vivo la Santísima Trinidad, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Virgen graciosísima, Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, a quien toda la Santísima Trinidad envió una solemnísíma embajada con el Arcángel San Gabriel, para que prestaseis vuestro consentimiento a la Encarnación del Verbo Eterno en vuestro virginal y purísimo vientre. Alegróme, oh Virgen graciosísima, de que seáis Madre del Divino Verbo, dignidad en algún modo infinita; y os suplico, por vuestra graciosísima Anunciación, que me alcancéis de vuestro preciosísimo Hijo, que mi alma sea llena de gracia, mi corazón digna morada de su Majestad, especialmente al recibirle en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Virgen diligentísima. Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, que inspirada del Verbo Eterno que moraba ya de asiento en vuestro felicísimo seno, visitasteis a vuestra prima Santa Isabel y llenasteis de gracia al niño Juan. Alegróme, oh Virgen diligentísima, de las heroicas virtudes de humildad, obediencia y caridad que ejercitasteis en esta visita y santificación, y os suplico por vuestra diligentísima Visitación, me santifiquéis con vuestros favores y virtudes, llenándome de verdadero espíritu de humildad, obediencia y caridad, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Virgen obedientísima, Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, que a los cuarenta días después del nacimiento de vuestro Hijo, os presentasteis en el Templo de Jerusalén con las ofrendas que la ley mandaba y ofrecisteis también a vuestro preciosísimo Hijo; Virgen purísima después del parto, que sin tener la menor mancha de qué purificaros, cumplisteis con las leyes de la purificación para darnos ejemplo de profundísima humildad y de perfectísima obediencia. Alegróme, oh Virgen obedientísima, de los aumentos de celestiales gracias que os concedió vuestro divino Hijo, por las virtudes que ejercitasteis en este Misterio, y os suplico me concedáis una perfecta obediencia a la Ley Santa de Dios, a los consejos evangélicos y a las leyes de mi estado, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Virgen dolorosísima. Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, que con singular constancia os pusisteis al pie de la Cruz, cuando vuestro Divino Hijo fue crucificado por la redención del mundo, y padecisteis en vuestro divino corazón todos los tormentos que el mismo Jesús padeció en su santísimo Cuerpo, nos adoptasteis a todos los hombres por hijos vuestros en la persona del amado discípulo San Juan. Compadézcome, oh Virgen dolorosísima, de vuestros agudísimos dolores, y os suplico por ellos mismos que me recibáis por hijo y esclavo vuestro y me deis espíritu de tal, concediéndome una pureza angélica, una cordialísima devoción, correspondencia filial a tan digna Madre, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Virgen gloriosísima, Madre de Dios, Reina de Ángeles y hombres, Purísima en vuestra Concepción, felicísima en vuestra Natividad, religiosísima en vuestra Presentación, castísima en vuestros desposorios, graciosísima en vuestra Anunciación, obedientísima en vuestra Purificación, dolorosísima en la sagrada Pasión de vuestro divino Hijo, gloriosísima en vuestra Asunción y Coronación. Aquí tenéis a vuestros pies el más indigno de vuestros devotos a tan soberanos misterios; pero acordaos, oh Virgen piadosísima, Madre de Dios, el Hijo con su infinita sabiduría, y el Espíritu Santo con su infinito amor. Y os suplico, oh Virgen gloriosísima, por todos estos Misterios, gracias, prerrogativas y virtudes, que yo viva siempre en gracia de vuestro Divino Hijo Jesús, imitando vuestras virtudes, y consiga la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

domingo, 13 de septiembre de 2026

ORACIÓN PARA PEDIR LA LLUVIA

Moisés haciendo brotar agua de la roca (Bartolomé Esteban Murillo, óleo sobre lienzo. Sevilla, Iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad).

Tomado del Manual de Filotea, del canónigo Giuseppe Riva, Penitenciario de la Catedral de Milán. Traducción propia.

Dios eterno y omnipotente, que volando con vuestro Espíritu sobre las aguas, las hicisteis fuente de fecundidad y ministras de vida, mandándoles luego a producir los peces, los reptiles y volátiles, y y haciéndolas correr en cuatro ríos, las confiasteis bañar toda la tierra para que no dejase nunca de producir lo necesario para el humano sustento, mirad con ojos de compasión la miseria a la cual todo está reducido, y aquella más terrible que nos amenaza, la sequedad que nos aflige por tanto tiempo. En los campos polvorientos ya se secan las semillas de toda riqueza; en el aire abrasador se adensan los influjos más maléficos; en los ganados obligados a cebarse de alimentos inconvenientes es inminente el contagio más desolador; en nuestros cuerpos privados de salud, se insinúan los principios de los contagios; y las ciudades y campos están espantados. Atended, ¡oh Señor!, los gemidos de tantos inocentes que nunca han provocado vuestra cólera, y los suspiros de los pobres pecadores que, sinceramente aborreciendo sus propios pecados, os conjuran suspender aquellos flagelos que conocen haber merecido. Así como con el descubrimiento de la desconocida fuente salvasteis a Agar e Ismael que ya agonizaba por la sed, con una perenne fuente hecha manar de los peñascos consolasteis a Israel peregrinante bajo Moisés en el desierto y, con abundantísima lluvia, liberasteis de los horrores del hambre a Samaria en los tiempos de Elías, consoladnos a todos, ahora, cubriendo nuestro cielo con nubes benéficas, y haces que ellas difundan sobre nuestros campos las anheladas aguas restauradoras. Concedednos, por los méritos de Aquel que se llama “Fuente de agua viva”, Cristo Jesús, concedednos sin dilación una gracia tan importante, para que, liberados de aquel flagelo que padecemos al presente y amenaza empeorar en el futuro, no tengamos otra hambre y otra sed que la de la justicia, que será saciada por Vos con las perpetuas delectaciones del Paraíso. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

viernes, 11 de septiembre de 2026

NOVENA EN HONOR A SAN EUSTAQUIO

Novena dispuesta por Don Antonio Rodríguez, Cura de la Iglesia Parroquial de San Eustaquio en Sanlúcar la Mayor, y publicada en Sevilla por Manuel Nicolás Vásquez y Compañía hacia 1775, con las debidas licencias.
   
ADVERTENCIAS PARA HACER LA NOVENA
  • Primera: El fin de hacer esta Novena es el que debemos tener en todos nuestros pensamientos, palabras, a saber a mayor honra y Gloria de Dios. 
  • Segunda: Particularmente se: ha de hacer con el fin de alcanzar de Dios aquella gracia que más necesitamos, y que más nos convenga para nuestra salvación, poniendo por intercesor a San Eustaquio.
  • Tercera: Han de animarse todos a ser muy devotos del Santo, procurando la conservación y aumento de la Hermandad; y a que haya un amor mutuo entre los Cofrades.
  • Cuarta: ofrecer al Santo algunas mortificaciones: como refrenar los ojos, oídos y lengua, y el Lunes, Miércoles y Viernes ayunar o ponerse algún cilicio, o usar de la disciplina.
  • Quinta: Hacer examen de conciencia todas las noches, y prepararse para una buena Confesión, o particular o general, con el dictamen del Confesor.
  • Sexta y última: Disponerse con gran fervor para recibir el Santísimo Sacramento de la Eucaristía el último día de la Novena, o en alguno de ella.
   
NOVENA AL GLORIOSO MÁRTIR SAN EUSTAQUIO
   

Hincados de rodillas delante de alguna Imagen de San Eustaquio, se persignarán y harán el Acto de Contrición.
     
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
   
ORACIÓN INICIAL
Gloriosísimo Eustaquio: a vos, Santo mío, llegamos con la confianza que sois nuestro Patrono y Tutelar. Es verdad que no os hemos correspondido; pero Santo mío, si hasta aquí hemos sido tibios en obsequiaros, no será así de aquí adelante. El conocimiento de un Abogado tan amante y benefactor nos está impeliendo a tributaros los homenajes que nuestras fuerzas alcancen; y así confiados, os suplicamos, intercedáis con Nuestro Buen Jesús, nos conceda gracias especiales, con que seamos dichosos eternamente, y en especial lo que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor vuestro, y bien de mi alma. Amén.
   
Nota. La Oración antecedente la dirán solamente aquellos, de cuyos Pueblos San Eustaquio es Patrono.
  
DÍA PRIMERO – 11 DE SEPTIEMBRE
Jesús mío dulcísimo: que tan liberal os manifestasteis con Nuestro Glorioso Santo, cuando caminando por las densas nieblas del Gentilismo, lo llamasteis amoroso al gremio de Nuestra Católica Iglesia, reprendiéndole dulcemente su ceguedad, cual a otro Pablo, a que cooperó del mismo modo, manifestándose tan dócil a la gracia, que desde aquel punto abjuró el paganismo, y propuso seguiros a Vos. Ofrézcoos, Padre amantísimo; los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella docilidad y prontitud, con que cooperó a vuestra gracia y llamamiento. Os suplico, Señor, me concedáis que yo oiga atento vuestra voz, obedeciendo siempre a vuestro llamamiento, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi alma. Amén.
   
Ahora se rezarán cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías, en memoria de las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, y en obsequio del Santo; y al fin pida cada uno lo que dicte su voluntad.
  
ORACIÓN
Jesús mío Dulcísimo, Vos que en todas tiempos habéis manifestado el aprecio de vuestros escogidos, haced, se acredite en mí la protección de este Glorioso Mártir (y Patrono nuestro). Atended, Señor, a sus méritos y nuestras necesidades, miradnos con ojos de misericordia, a la que nos acogemos, confiados, que sois Padre piadosísimo, y que habéis dicho que el que pidiere, recibirá: recibamos de Vos esta gracia. Amén.
  
GOZOS EN HONOR A SAN EUSTAQUIO MÁRTIR
   
Pues un singular portento
A nuestra fe vais a llevar,
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Brillaba vuestro valor
En la milicia pagana,
Y en soldado de la cristiana
Os convirtió el Señor:
Tocándoos un día el corazón
Cuando ibais a cazar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Mientras un ciervo perseguíais
En sus astas habíais visto
La imagen de Jesucristo
Llena de de vivo resplandor.
Al santo punto os convirtió,
Viendo hecho tan singular.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Vuestra esposa os ha imitado
Y vuestros dos hijos también
Abrazando la santa fe
De Jesús crucificado;
Después al lugar habéis vuelto
De donde el ciervo se os mostró.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Habéis a vuestra esposa perdido
Y vuestros dos hijos amados,
Pobreza y calamidades
Sobre vos han venido:
Tales pruebas nunca han rendido
Vuestra paciencia ejemplar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
En medio de angustias tales
Os sostenía el buen Dios,
Y un día su voz
Aligeró vuestros males:
A los pendones imperiales
De nuevo os vais a alistar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
En cierta expedición,
A la esposa e hijos hallasteis,
Y a todos al punto abrazasteis
Lleno vuestro corazón de emoción:
Premiando Dios aquí abajo
Los trabajos que pasasteis.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
En vano los paganos trataron
De haceros renegar de la fe,
Sus artes no pudieron nada
Mas firme siempre os hallaron.
Ni a los suplicios que apelaron
Os pudieron dominar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
Junto con vuestros hijos y esposa
Al circo os bajaron
De donde unos leones llegaron
Y ¡cosa milagrosa!,
Ninguno la cabeza osa levantar
Por más que los han excitado.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
De bronce un toro formado
En él fuisteis metido,
Y abrasado por las llamas
Vuestra vida hubo acabado:
Volando a la eternidad
Vuestro espíritu a gozar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
¡Oh Mártir!, gran defensor
De nuestra fe sagrada,
Vos que con la sangre habéis sellado,
Alcanzadnos este valor
En estos tiempos, en que el error
Todo lo quiere avasallar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
Pues un singular portento
A nuestra fe vais a llevar,
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
     
Antífona: Este Santo, por la ley de su Dios luchó hasta la muerte, y no temió a las palabras de los impíos, porque estaba fundado sobre firmísima piedra.
   
℣. Lo coronasteis, Señor, de gloria y honor.
℟. Lo pusisteis sobre las obras de vuestras manos.
   
ORACIÓN
Concedednos os suplicamos, oh Dios Omnipotente, que por la intercesión de vuestro bienaventurado Mártir San Eustaquio, seamos libres de toda adversidad en el cuerpo, y purificadas nuestras almas de todo mal pensamiento. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
      
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 12 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que proveísteis a nuestro Glorioso Santo de tanta conformidad al intimarle la pérdida de sus abundantes bienes, de sus elevados puestos, de su mujer e hijos, y las miserias a que había de ser reducido, que no se turbó al escuchar de Vos estas desgracias. Ofrézcoos los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella conformidad con que abrazó los infortunios que le esperaban. Os suplico, Señor, me concedáis auxilios y gracias para que mi voluntad siempre este unida a la vuestra, conformándome en todo con vuestras disposiciones, y que yo consiga lo que pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA TERCERO – 13 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que tan abundantemente proveisteis a nuestro Glorioso Santo de fortaleza, resistiendo cual otro Job los recios golpes que el demonio le descargaba, pues habiendo obtenido licencia del Cielo, no dejó piedra por mover a fin de vencer su constancia hasta dejarlo solo y reducido a comer el pan con su propio trabajo corporal el que con tanta opulencia había sido servido. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos (de nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella fortaleza con que venció los asaltos del enemigo común. Os suplico, Señor, me concedais esta virtud para resistir los encantos halagüeños del mundo, los ardides astutos del demonio, y los falsos placeres de la carne; y lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA CUARTO – 14 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo un corazón tan despegado de todos los bienes de este mundo, que en medio de la mayor pobreza a que se vio reducido, no solo no apetecía algún alivio si no se hallaba muy contento, siendo de este modo, no solo pobre en el efecto, sino también en el afecto. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, singularmente aquella pobreza tan heroica que nada deseaba de todos los bienes que el mundo ofrece. Os suplico, me concedáis un amor grande a esta santa virtud; no apeteciendo más que lo que Vos fuereis servido concederme; llevando con resignación los infortunios que es voluntad vuestra que yo padezca, y que yo consiga lo bue os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 15 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a Nuestro Glorioso Santo tanta luz, que conociéndoos a Vos y a sí mismo, hacía tan poco aprecio de sí de su alto nacimiento, y honores, que buscándolo de orden del Emperador Trajano para darle el comando de sus tropas, no quería ser conocido, sino conservarse en la vida oculta y oscura que profesaba; siendo oficial de un Labrador. Ofrézcoos, Padre mío  amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella humildad tan profunda, que nada apetecía de los honores que el mundo ofrece. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud en tanto grado, que despreciándome a mí mismo, en nada me envanezca, antes sí todo lo bueno que haya en mí, lo refiera a Vos, dandoos la honra y gloria; y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SEXTO – 16 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que tan amorosamente concedisteis a nuestro Glorioso Santo tal conocimiento en las sendas del Espíritu, que supo unir una humildad profunda con los más elevados honores, mostrando tan reverente obediencia al precepto de su Príncipe, que dejó la vida oculta y desconocida en que se hallaba, con grande gozo de su alma, empuñando el bastón de General que le ofrecía. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella obediencia tan ciega a la voz de su Soberano, en la que conoció la voluntad de Dios. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud. conformándome siempre, y obedeciendo vuestra santa Ley, y a los preceptos de mis superiores, para que por este medio jamás me aparte de Vos, ni Vos jamás os apartéis de mí; y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SÉPTIMO – 17 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo tanta libertad en la confesión de vuestra Fe, que sin temor a la pérdida de sus restituidos honores, a las amenazas, y aun a la misma muerte, no condescendió jamás en dar culto a los dioses del Gentilismo, respondiendo a su Soberano con un ánimo esforzado y constante que había abjurado el Paganismo; que profesaba la Fe de Jesucristo, y que esta le prohibía dar cultos a deidades que el capricho ha formado, indignas de reverencia. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella Fe con que resistió animoso y constante hasta la muerte. Os suplico, Señor, me concedáis auxilios especiales para que confiese siempre vuestra Santa Fe, y la acredite con obras de verdadero Católico, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO – 18 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo una esperanza tan firme de gozar de Vos eternamente, que con ella se animó a sufrir las terribles iras y enojos de su Príncipe, a padecer duras prisiones sin que la fiereza de los leones a que fue expuesto, ni otra cosa alguna le turbase, antes considerándolas, como anuncios que lo acercaban a la Bienaventuranza que esperaba, las sufría con un gozo indecible de su alma. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella esperanza tan constante, que acompañada con las ansias de glorificaros en el Cielo, fue el espíritu que le animaba a padecer. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud, para que en todas mis tribulaciones y trabajos, ella me aliente a sufrirlos por Vos, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA NOVENO – 19 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo una caridad tan encendida, que despreciando la misma vida por Vos, sufrió el martirio tan cruel como fue entrarlo en un toro de bronce, en que rodeado de fuego con indecibles tormentos y dolores, dio su alma juntamente con la de su mujer e hijos,  en manos de su Creador. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella caridad que lo abrasaba en amor vuestro: os suplico, Señor, me concedáis santas ilustraciones, con que os conozca, y conociéndoos os ame con una caridad tan encendida, que no apartándome de Vos jamás, crezca más y más en vuestro amor, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

miércoles, 26 de agosto de 2026

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL PUIG

Novena compuesta por el Padre Fray José Gutiérrez O. de M., e impresa en Valencia por Benito Monfort en 1765; reimpresa en la misma ciudad por la imprenta de la viuda de Manuel Muñoz en 1828. El Ilustrísimo Sr. Dr. Andrés Mayoral Alonso de Mella, Arzobispo de Valencia, y el Sr. Don Juan Elías Gómez de Terán, Obispo de Orihuela, concedieron 40 días por el rezo de la Novena; y Mons. Dr. Felipe Beltrán Serrano, Obispo de Salamanca, y Mons. Dr. José Tormo y Juliá, Obispo in pártibus infidélium de Tricomia y auxiliar de Valencia, otorgaron 40 días de Indulgencia por cada oración de la Novena.
  
INTRODUCCIÓN A LA NOVENA
El piadoso uso de los novenarios, tan aceptado de los Fieles, que apenas se sabe Invocación (especialmente de María Santísima) que no la obsequien con esos cultos, ya pública, ya privadamente los verdaderos hijos de la Iglesia; se echaba menos tiempo hace por algunos devotos de la Virgen, para su antiquísima celestial Imagen del Puig, deseosos de verla restituida a su primitiva veneración en su Real Santuario y Cámara Angelical de dicha villa del Puig. Y cierto, que cuantos en este punto se lamentan, se contristan con razón; porque las gloriosas particularidades que hacen respetable tan Sagrada Imagen, sino la publican única para la protección, la prometen en ella singular.
   
La celestial Imagen de Nuestra Señora del Puig fue labrada por los Ángeles, de la Sagrada piedra del Sepulcro, donde estuvo depositado por tres días, el sacratísimo Cadáver de la Madre de nuestro Dios.

Fue trasladada esta Santísima Imagen por los mismos Ángeles que la habían entallado en la piedra testera del glorioso Sepulcro, de Getsemaní al Puig, luego después de la Asunción de la gran Reina a los cielos.

Fue colocada esta milagrosa Imagen en el Templo del Puig, dedicado a la Virgen (viviendo aun en carne mortal) por San Eugenio, primer Obispo de Valencia, a dirección de su gran Maestro el Apóstol Santiago Patrón de España, que se cree le profetizó tan gran Tesoro.

Fue escondida dicha Imagen (en la entrada de los moros en España) por los Religiosos del primer monasterio del Puig, bajo una grande campana del tiempo de los Godos, fabricada el año del Señor seiscientos veinte y dos, según consta en su letrero.

Fue milagrosamente descubierta dicha Imagen por el grande siervo de Dios San Pedro Nolasco, Fundador y Patriarca del Real Orden de la Merced, el año 1237, después de quinientos diez y ocho años que estuvo bajo tierra en el mismo monte, donde hoy se venera en el Puig.

Facilitó la divina providencia el feliz descubrimiento de dicha Imagen con los indicios de siete estrellas maravillosas, que le señalaban a San Pedro Nolasco el lugar determinado, donde es taba escondido tan gran Tesoro. Fue motivo poderoso el descubrimiento de dicha Imagen, para acabar de resolverse a la conquista de Valencia el Serenísimo Rey Don Jaime I de Aragón, con las repetidas instancias de San Pedro Nolasco, que muy de antemano se la persuadía, esperanzándole en la victoria.

Fue tan acreedora la sagrada Imagen de nuestra Señora del Puig en los triunfos inopinados en la conquista de Valencia, que recibidas de las manos de los moros las llaves de sus puertas, las remitió al Puig el Rey Don Jaime, para que puestas en las manos de María Santísima, quedara aclamada desde entonces por Patrona de Valencia, y de todo su Reino.

Fue nuestra Señora del Puig la primera Patrona de la ciudad de Valencia, y por mucho tiempo la única. Fue siempre tan milagrosa esta santa Imagen, cuanto universalmente venerada en toda la Cristiandad, a imitación de los sagrados Príncipes de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, algunos Pontífices, Reyes, Príncipes y personas muchísimas de la primera santidad, y nobleza, que personalmente la visitaron.

Fue confirmada por largos años la poderosa protección de Nuestra Señora del Puig, con la maravilla de las siete estrellas, que amanecían con frecuencia sobre la torre de las campanas de su Templo, en cualquier ocurrencia de tempestad.

Fue tan ordinario en el Puig, en amenazando tempestad dentro de su término, el prodigio de las estrellas, que a poco que tocase el campanario a nublado, repicaba las mismas campanas, con que avisaba de las estrellas, que descubrían fijas sobre la torre.

Fue frecuentemente festejada de los Ángeles esta santísima Imagen en su Cámara Angelical del Puig (especialmente los sábados en la noche terminada la Salve, que le cantan los Religiosos solemnemente) con suaves melodías y dulcísimos cánticos, tan perceptibles muchas veces, que persuadidos de que fuese otra cosa los Religiosos buscaron algunas veces por el coro y sobre la Iglesia, la causa de tan soberana suspensión, que les llenaba los corazones de regocijo celestial.

Fue llevada del Puig a Valencia esta celestial Imagen en solemnísima Procesión, que ordenó y siguió a pie el Venerable Patriarca San Juan de Ribera, Ilustrísimo Arzobispo de Valencia, a instancia del Católico Monarca Felipe II, por causa común y urgentísima, en 17 de Julio, día Domingo del año 1588.

Fue colocada la santa Imagen en ese tránsito a Valencia, en la Capilla mayor de su Catedral, con asistencia de todas las Religiones y Parroquias, y con la misma solemnidad con que se hace la Procesión del Santísimo en dicha insigne Ciudad. Fue venerada en dicha santa Iglesia mayor por diez y seis días continuos, con sermones de cada día, con músicas y fiestas correspondientes a los altos fines de las Rogativas y a la magnificencia propia de tal Iglesia, a que acompañaban los fieles con confesiones y comuniones, y con notoria enmienda de vida en toda la Ciudad.

Fue tan notoria la perenne música de los Ángeles en las diez seis noches de esos días, y ya sobre el Santuario del Puig, ya en la santa Iglesia de Valencia, que de las alabanzas, que se oían perceptiblemente de los Ángeles, compuso el Señor Patriarca, la Letanía de nuestra Señora del Puig, que está hasta hoy; y mandó la cantase ante tan soberano Simulacro la célebre música de su santa Catedral.

Fue tan frecuente en dichos diez y seis días la maravilla de las siete estrellas, con que fue descubierta en el Puig esta santa Imagen, que todo el tiempo que honró su presencia dicha in signe Catedral, vieron niños y grandes de Valencia, del Puig y otros Lugares vecinos, que andaban discurriendo entre nueve y diez de la noche, desde la Cámara Angelical del Puig a la santa Iglesia de Valencia, haciendo ciertas mansiones en ambas partes, con indecible alegría de los de dentro y fuera de Valencia.

Estas y otras semejantes son las particulares circunstancias, que nos proponen respetable a la primera celestial Patrona de la ciudad y reino de Valencia, María Santísima del Puig. Estos son los motivos porque fue en tiempos pasados tan invocada de todas partes, con tan notoria utilidad de sus devotos. Estas finalmente, las gloriosas particularidades de tan Soberana Imagen (no oídas al todo de otra, e ignoradas de muchos y de pocos bien atendidas) que nos hacen echar menos los fervores de otros tiempos, con que fue venerada de los Fieles, glorificado Dios en ella, y disfrutada de todos su protección. A fin, pues, de contribuir en esta parte a la debida reverencia a tan amable Protectora y al común consuelo de los Fieles, que pueden granjearse tan fácilmente como de todo lo dicho se infiere, va ordenada la siguiente Novena, por el menor de sus devotos, que desea a todos, todo bien.

ADVERTENCIAS PARA HACER FRUCTUOSAMENTE LA NOVENA.
Primera: Será lo mas propio empezar la Novena día ocho de Setiembre, en que se celebran las memorias del feliz descubrimiento del Celeste Simulacro de nuestra Señora del Puig, en su Real Santuario y Cámara Angelical.

Segunda: Confesar y Comulgar el primer día de la Novena, o luego que se pueda dentro de ella, porque pedir a Dios sin limpieza de corazón, es poner obstáculos a la misma petición.

Tercera: Ejercitar cada día de la Novena alguna virtud particular, en honor e imitación de Jesús y de María, especialmente contra la pasión que más domine.

Cuarta: El que no sepa leer, podrá hacer esta Novena, rezando ante alguna Imagen de nuestra Señora del Puig el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri por nueve veces; las tres primeras, en memoria de la preciosa muerte de la Virgen en presencia de Jesús; las otras tres veces en veneración de los tres días que estuvo en su Sepulcro, asistido de música del Cielo, el sacro Cadáver de la Virgen, y las tres últimas, en honor de la Gloriosa Asunción de María Santísima en trono de Ángeles a los cielos.
   
NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DEL PUIG, PRINCIPAL PATRONA DE LA INSIGNE CIUDAD Y REINO DE VALENCIA
   

Puestos de rodillas los que hicieren la Novena ante alguna Imagen de nuestra Señora del Puig, y hecha la señal de la Cruz, se hará el siguiente Acto de Contrición.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo Jesús mío, por ser tan bueno como sois, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo, con vuestra divina gracia, antes morir que pecar.

ORACIÓN PRIMERA PARA TODOS LOS DÍAS
Serenísima Reina de los Ángeles, María Santísima, Madre de Dios y de todos los pecadores, que con el título especioso de nuestra Señora del Puig, habéis sido para los fieles, desde lo primitivo de nuestra Iglesia, el feliz desahogo de sus conflictos, el imán de sus afectos y la total confianza de sus consuelos; dignaos oírnos, gran Señora, en las humildes súplicas de estos días, que dirigimos desde ahora á la gloria de nuestro Dios, a vuestra deseada veneración, y al mayor provecho de nuestras almas. Acordaos, piísima Madre, de mediar con el Señor, para las felicidades de nuestra Iglesia; poned paz y tranquilidad entre los Príncipes Cristianos; tomad de vuestra cuenta la exterminación de los herejes enemigos de vuestro Hijo; con que dilatada su santa fe, sea conocido de todos su santísimo Nombre, de todos alabado y glorificado, por los siglos de los siglos. Amén.

DÍA PRIMERO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Altísimo Dios y Señor, que en obsequio de vuestra Madre, Señora nuestra amabilísima, os dignasteis mandar a vuestros Ángeles, que formasen su Imagen de la sagrada piedra de su sepulcro, y la colocasen en el Puig para fiel asilo de sus devotos, que dignamente la veneren; dadnos gracia, Señor, para que confesándonos obligados a tan soberanas providencias, nos miremos todos en obsequiarla, como prenda de vuestro amor y dádiva liberal de vuestra inefable misericordia. Sea, Señor, sea siempre nuestra mira, en señal de gratitud, obedecer vuestros preceptos, y amar sobre todo vuestra Bondad hasta morir en gracia final, con que logremos veros y adoraros en compañía de vuestra Madre, en el reino de la gloria. Amén.

Ahora se reza por tres veces la salutación Angélica, en reverencia de los tres días que estuvo la Virgen en el sepulcro.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Clementísima Virgen Madre, que tan obligados tenéis a los Cristianos desde vuestra Cámara Angelical, donde sois venerada en el Puig, que atraídos del imán de vuestro celeste Simulacro, se vieron venir a visitaros, ejecutados de su devoción y gratitud, los Sumos Pontífices, los Monarcas y los Príncipes, haced Señora, que renovados en nosotros aquellos fervores de otros tiempos, nos hagamos mas dignos de día en día, de vuestra poderosa mediación, con que ejercitados en virtudes, experimentemos los favores que esperamos de Dios por vuestra mano; y con especialidad la gracia particular que suplicamos en este día.

Ahora pida cada uno a Dios, por medio de la Virgen, aquello que necesite.

Así lo confío y espero, benignísima Madre mía, por la eficacia de vuestros méritos; si lo que pido y suplico, fuese del agrado de mi Dios, y lo que mas á mi alma le conviene, para lograr su salvación. Amén.

Antífona (tallada en la campana donde fue hallada la Imagen): Santa María, ruega por nosotros: tu Imagen sea para nosotros defensora, la cual fue entallada por los Ángeles en la piedra de tu Sepulcro, y traída por ellos, y condecorada con la venida de los Apóstoles. Tus siervos te reverenciamos. Ahuyenta los rayos y los truenos con el sonido de la campana, la cual hicimos en la era 660 (año 622 de Nuestro Señor).
   
ORACIÓN (Compuesta por San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia)
Omnipotente y misericordioso Dios, que con admirables milagros quisiste que fuese venerada esta imagen de la Madre de tu Unigénito, cuyo culto salvífico recibimos del invicto rey Jaime I conquistador de nuestra ciudad, concédenos que por el patrocinio de la Bienaventurada siempre Virgen María, consigamos vida e incolumidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
    
GOZOS
  
Virgen del Puig María,
Clara estrella del Oriente:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

De piedra de tu Sepulcro
Fue tu Imagen fabricada
Por Ángeles, y venerada
De ellos, con amor profundo;
De tales manos salió
Tu belleza peregrina:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Es constante tradición 
Que ellos al Puig os trajeron:
Y los Apóstoles dieron
Principio a tu devocion;
Para libraros del Moro
Despues fuisteis escondida: 
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Cuando a conquistar Valencia
Vino Don Jaime el Primero, 
Nolasco su Compañero 
Vio del monte en la eminencia
Siete estrellas, mensajero
De tu celestial venida:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Debajo de una campana
Enterrada os encontraron,
Rendidos os veneraron
Como prenda Soberana,
Feliz pronóstico fue
De ser Valencia vencida:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

El Rey con tal bella Aurora
Les dió sangrienta batalla
Vos postrasteis tal canalla,
Y sus lunas, vencedora;
Mandando a San Jorge Vos
Que ayudase a su caída:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Glorioso el Conquistador
Entró triunfante en Valencia,
Y dedicó a tu clemencia
Todo el Reino con fervor;
De la victoria alcanzada
Fue recompensa debida:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Si en horribles tempestades
Nos dan horror las centellas,
Vos enviáis las estrellas
Que anuncien serenidades;
En señal de continuar
El favor de tu venida:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Cuando a implorar tu clemencia
En Procesión os llevaron
A Valencia, se mostraron
Las siete, que a competencia
Iban al Puig, y venían 
Hasta el fin de tu partida:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Los Ángeles obsequiosos
A Vos, que sois su Señora,
En música muy sonora
Os cantaron vuestros gozos;
Oyéndolo varias veces
Las gentes con alegría:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Los milagros, que piadosa
Nos haceis ver cada día,
Dan a entender a porfía
Ser del Reino protectora;
Y para vuestros Devotos
Universal medicina:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

En vuestro Templo, tablillas,
Mortajas, armas, pinturas, 
Fueron bellas colgaduras, 
Recuerdo de maravillas; 
Despertador diligente 
Aun de la Fe más dormida:
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.

Pues en peligro evidente 
Está siempre nuestra vida: 
Pues que sois de gracias fuente,
Dadnos la gracia cumplida.
   
℣. La eligió Dios, y la adornó.
℟. La hizo habitar en su Tabernáculo.   
   
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que admirablemente mostraste a los hombres la celestial imagen de tu Madre, tallada por mano de los Ángeles, concédenos por tu intervención, que sirviéndote laudablemente en la tierra, lleguemos a tu gozo sempiterno en el Cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Soberano Redentor Jesús, que repitiéndole los señales de siete estrellas maravillosas a vuestro gran siervo San Pedro Nolasco, le facilitasteis en el Puig el feliz descubrimiento de la Imagen de vuestra Madre, para terror de los Sarracenos, enemigos de vuestro nombre, y para nuevos alientos del Rey Don Jaime a la milagrosa Conquista de Valencia; disponed, Señor, de nosotros, como dueño que sois Vos del humano corazon, que le seamos devotos tan de veras, que mereciéndole sus bendiciones, nos hagamos dignos de las vuestras. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Amabilísimo Jesús, que puesto en brazos de vuestra Madre en su Imagen santísima del Puig, porfiáis con gracia increíble por pegar vuestros labios inmaculados a su rostro celestial, con que nos dais lecciones prácticas de la ternura de devoción con que siempre debiéramos venerarla; concedednos hoy, Señor, que fervorizados nuestros espíritus con los castos deseos de sus caricias, la obliguemos de suerte en la vida, que veamos su rostro benignísimo en los terribles conflictos de la muerte. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor de cielos y tierra, que escogisteis de entre millares para Madre de mi Jesús a María santísima, siempre Virgen; y colocaste en el Puig por ministerio de los Ángeles su Imagen milagrosa, para común refugio de sus devotos en sus respectivas necesidades: dignaos oírnos, gran Señor, en las presentes aflicciones, por reverencia de esta Señora, que fue tan graciosa a vuestros ojos en su vida y en su muerte, desde el primer instante de su ser. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Eterno Dios de bondad inmensa, que por tener vuestras delicias en conversar con los hijos de los hombres, os dignasteis atraernos con las noticias no merecidas del santo Nombre de vuestro Hijo, que habéis extendido por todas partes con la tierna veneración de las Imágenes de su Madre: no nos permita vuestra clemencia, que pues tenemos una en el Puig por tantos títulos respetable, nos hagamos indignos de vuestras gracias por ser negligentes en venerarla. Antes haced, Señor, que en todas nuestras causas la invoquemos tan confiados, que nos sirva de luz que nos ilustre, de Maestra que nos dirija, de Madre que nos consuele, y de Abogada que nos defienda. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Salvador amantísimo de las almas, que en consecuencia de las ternuras, con que amáis a vuestra Madre, os habéis mirado siempre en promover piadosos ánimos á los cultos de sus Imágenes; y con tanta especialidad sobre la Angélica del Puig, que se vieron venir buscándola los Apóstoles sagrados San Pedro y San Pablo, para visitarla personalmente en su Templo primitivo: continuad, Señor, en nuestros tiempos esos impulsos soberanos, con que llenando nosotros vuestros deseos en los obsequios de vuestra Madre, nos hagáis dignos de vuestro amor, de que pende la vida de nuestras almas. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dulcísimo Jesús, que prendado de las virtudes, santidad e inocencia de vuestra Madre inmaculada, le disteis como en premio el manejar, cual tesoro propio, el de vuestras divinas misericordias a favor de los mortales; y a los hijos de vuestra Iglesia, como en título de herencia, el reverenciarla gustosamente bajo cualquiera invocación de su Nombre soberana: dadnos, Señor desde hoy, que acertemos a venerarla con la devota invocación de Nuestra Señora del Puig, imitando tantos Fieles, que vinieron a visitarla de los Reinos más distantes, a la voz de los portentos, que consolando sus devotos, habéis obrado por su mano. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Divino Verbo humano, que usando largamente de la plenitud de vuestro poder,ñ para hacer respetables al mundo las excelencias de vuestra Madre, empleaste tantas veces vuestros Ángeles, en cantar sus glorias en el Puig ante su precioso Simulacro, con voces tan perceptibles en las noches de muchos sábados, que las oían distintamente con ternuras de corazón los niños y los grandes; dotadnos, dulce Dueño, del espíritu de devoción a tan amable Emperatriz, con que imitemos ahora sus virtudes, y después con los mismos Ángeles cantemos sus glorias eternamente en vuestro Reino celestial. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA NOVENO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración inicial.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Omnipotente Señor, Dios Trino y Uno, que exaltando la humildad de la que siendo Madre del Hombre-Dios, se confesaba esclava suya, la habéis declarado al mundo tesorera tan árbitra de vuestras gracias, que invocada devotamente en su Imagen santísima del Puig, se han visto trocadas de repente las deshechas borrascas en bonanza, en serenidad los temporales, libertados los cautivos y milagrosamente transportados, con sus grillos y cadenas, desde los calabozos de las mazmorras a las puertas de su Templo; por tanto, Señor, y para que más resplandezca su protección, cuanto nosotros por nuestras culpas, menos dignos de su clemencia, esperamos de vuestra piedad al terminar esta Novena conoceros con nueva luz, amaros con más fervor, y quedar con el carácter de devotos de María, que es señal de escogidos para vivir y reinar sin fin en la eterna felicidad. Amén.

Rezar tres Avemarías. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.