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sábado, 20 de junio de 2026

WILLIAMSON CONFIRMÓ (A MEDIAS) QUE CONSAGRÓ CONDICIONALMENTE A VIGANÒ


El obispo Richard Nelson Williamson († 2025) habría confirmado que consagró bajo condición al arzobispo Carlo María Viganò en 2023. Así se concluye de un intercambio de correo con Seán Johnson que este último publicó en su cuenta The Seraphim de Substack.
  
Johnson es un ex-seminarista de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y padre de nueve hijos que actualmente asiste a un centro de misa de la Fraternidad Sacerdotal San Pío V en Estados Unidos al pasar a ser “sededudoso” (sic) [= opinionista] después de años como “antisedevacantista dogmático”.
  
En su artículo, Johnson relata que el 8 de Noviembre de 2023 le envió el siguiente mensaje a Viganò luego que el padre François Chazal afirmó que Williamson lo había consagrado obispo sub conditióne:
Saludos, Su Excelencia.
   
Hace un par de meses me informaron fidedignamente que Su Excelencia había sido consagrado (y ordenado) condicionalmente en el antiguo rito.
   
Algunos pensaban que la información debía mantenerse en privado, para que aquellos a quienes Su Excelencia podría influir y que aún están atrapados en la iglesia conciliar no lo consideraran un “paso demasiado lejos”, y Su Excelencia perdiera la influencia moral que de otro modo podría ejercer sobre ellos.
     
Otros tal vez piensen que, sea cual sea la veracidad de la afirmación anterior, la estatura de Su Excelencia aumentaría entre aquellos tradicionalistas que necesitan desesperadamente un liderazgo, pero que se muestran escépticos respecto a la autenticidad o la integridad de la conversión de Su Excelencia a la Tradición.
   
Si bien no me corresponde formular tal pregunta, ¿podría, no obstante, preguntar si Su Excelencia tiene previsto revelar esta información?
   
No me ofenderé, y lo entendería, si Su Excelencia optara por no responder.
   
Semper Idem,
  
Seán Johnson
EE.UU
Mensaje que nunca fue respondido, porque el 10 de Diciembre, ante la noticia de que Viganò anunció la futura creación de un seminario llamado “Collégium Traditiónis”, Johnson le envió otro mensaje:
Saludos, Su Excelencia.
   
¡Magnífica noticia que Su Excelencia vaya a inaugurar un seminario!
   
Una consideración:
   
Casi nadie conoce la reciente ordenación/consagración condicional de Su Excelencia (fuera de un círculo muy pequeño de clérigos y laicos de la Resistencia), pero una de las críticas que se expresan en los blogs/foros de Internet con respecto al plan recientemente anunciado por Su Excelencia para formar y ordenar sacerdotes tradicionales se centra precisamente en este punto:
   
Independientemente de la validez o invalidez controvertida de los nuevos ritos de consagración episcopal y ordenación sacerdotal, casi ningún candidato de la Resistencia (o sedevacantista) asistiría a un seminario de este tipo, ya que la duda (por grande o pequeña que sea) sin duda disuadirá a cualquier candidato de ingresar, puesto que todos saben que la Iglesia nos enseña que, en lo que respecta a la validez sacramental, debemos adoptar una postura tutiorista/rigorista, y por lo tanto, incluso las pequeñas dudas impiden tal colaboración.
    
En última instancia, esto significaría que solo los candidatos diocesanos y orientados a la Ecclesia Dei (que no albergan tales dudas sobre los nuevos ritos de 1968) considerarían un seminario de este tipo, lo que a su vez convertiría a su seminario en otro seminario al estilo de la Fraternidad de San Pedro/indulto (por ejemplo, ¿quién de ellos podría atribuir un error al Vaticano II en sí mismo, si ni siquiera pueden atribuir dudas a ritos “legalmente promulgados”, y mucho menos a un pretendiente papal universalmente reconocido?).
   
Dicho todo esto, si el objetivo de Su Excelencia es simplemente acercar un poco más a los conservadores a la Tradición integral, entonces el secretismo en torno a su consagración condicional es irrelevante (ya que para los conservadores no representa un problema). Pero si Su Excelencia desea atraer a candidatos al seminario plenamente tradicional, como los que podrían encontrarse entre las familias vinculadas a los dominicos de Avrillé (Francia), los benedictinos del Monasterio de Santa Cruz (Brasil), las diversas capillas de la Resistencia alrededor del mundo, e incluso algunos miembros de la FSSPX que aún no han sido condicionados a aceptar el cuestionable ministerio de +Huonder, entonces esto sin duda se convertiría en un obstáculo para la mayoría.
   
Así pues, parece que, de una forma u otra, Su Excelencia corre el riesgo de perder apoyo tanto si anuncia como si no anuncia su consagración condicional.
   
En ese caso, la verdadera pregunta es: ¿A quién desea Su Excelencia apoyar y promover más? ¿Qué postura y orientación prefiere defender?
    
Comprendo perfectamente que no tengo derecho a que responda a tales preguntas, pero solo deseo informar a Su Excelencia sobre el debate público que se está produciendo en algunos círculos en torno a este tema. Que Dios bendiga a Su Excelencia, y muchas gracias por sus excelentes escritos.
   
Semper Idem,
  
Seán Johnson

Cuatro días después, le reenvió el mensaje a Williamson, quien le respondió de esta manera:
   

TRADUCCIÓN 
Buen mensaje.
   
Te daría una introducción y recomendación si te inspira ir a verlo.
  
Le di solo consagración condicional, pero creo que tienes razón al sugerir que lo haga saber. He recibido algunos grandes golpes por consagrar clandestinamente.
  
Dios te bendiga. Obp. W[illiamson].
  
Meses después, Viganò había sido “excomulgado” por el cardenal Víctor Manuel “Tucho” Fernández Martinelli por cuestionar la legitimidad de Francisco Bergoglio (cuestionamientos por los cuales fue “cancelado” por Michael J. Matt de The Remnant, vetado de las Conferencias de Identidad Católica, y rechazado por la mayoría de Tradilandia). Por tal razón, Johnson le escribió a Williamson el siguiente mensaje el 12 de Julio de 2024:
Saludos, Su Señoría.
   
Resulta un tanto desconcertante que incluso después de la “excomunión” del Arzobispo Viganò, aún no le ha dicho al mundo que Su Señoría lo consagró condicionalmente el año pasado.
   
Dos preguntas al respecto:
  1. ¿Su Señoría tiene alguna idea de por qué Viganò se muestra reacio a revelar un hecho que solo serviría para realzar su estatus entre los tradicionalistas?
  2. Sería una lástima que esta consagración de gran importancia histórica nunca fuera verificada públicamente por Su Señoría o +Viganò ¿Podría Su Señoría solicitarle al menos que me proporcione la fecha, el lugar y los nombres de los testigos presentes, para que al menos quede constancia escrita?
Semper Idem,

Seán Johnson

Mensaje que le contestó Williamson de esta manera el mismo día:
   

TRADUCCIÓN 
Querido Seán.
   
Eso empeoraría su status entre muchos otros católicos. ¡¡¡Los tradicionalistas no son los únicos guijarros en la playa!!! Él tiene muchas ovejas fuera del rebaño tradi-resistente. Él debe pensar en ellos también. Él es un miembro de alto rango en la Iglesia. Pienso que él solo es capaz de tomar la mejor decisión por la Madre Iglesia. ¿Quién más conoce sus circunstancias?
  
Pensaré en tu segunda pregunta. Dios te bendiga. Obp. W[illiamson].
Pero Williamson murió seis meses y medio después de ese intercambio de correos, dejando sin respuesta (de su parte) esta segunda pregunta.

Williamson había sido expulsado de la FSSPX en 2012 por criticar públicamente los diálogos que el entonces superior general Bernard Fellay Voegele ha llevado a cabo con el Vaticano (aunque desde Menzingen adujeron que fue por desobediencia a Fellay y por administrar confirmaciones sin autorización).

Viganò (que fue ordenado sacerdote el 24 de Marzo de 1968 por el obispo de Pavía Carlo Allorio Cancella con el Rito Romano tradicional, e “instalado” arzobispo titular de Ulpiana el 26 de Abril de 1992 por Juan Pablo II Wojtyła con el rito montini-bugniniano) dio a conocer el lunes 15 de los corrientes una carta que había escrito el 25 Enero a León XIV Riggitano-Prévost haciéndole una “Apología pro vita sua” y pidiendo una audiencia (que inicialmente le concedió, pero luego se retractó).
  
* El “Sededudismo” (o más correctamente “Sededubianismo”) es una postura que afirma que hay duda en la legitimidad de los reclamantes al Papado desde Juan XXIII bis Roncalli, a diferencia de la postura sedevacante que los declara inválidos y depuestos en forma concluyente y vinculante. Representada por la Fraternidad Sacerdotal San Pío V (fundada por el obispo Clarence Kelly y actualmente dirigida por el padre William Jenkins), el sededubianismo es al menos próximo a herejía porque niega el hecho dogmático de que se puede conocer con la certeza de la Fe si un Papa es legítimo o no (y por tanto, es contrario al principio «Donde no aparece quién es el Pontífice, es lo mismo como si no lo fuera») y actuar en consecuencia; a más que es ilógico porque insta a permanecer en la duda cuando hay obligación de resolverla, e induce al relativismo e indiferentismo porque considera que las conclusiones teológicas ciertas son simplemente opiniones que pueden coexistir dentro de la Iglesia (de ahí que también se conoce como “Opinionismo” a esta postura).

miércoles, 26 de marzo de 2025

«WILLIAMSON ERA OBISPO VÁLIDO (LO QUE NUNCA FUI NI SERÉ YO)»: (OBISPÓN IRLANDÉS)

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
«La regué», se dice a sí mismo el obispón irlandés Dónal McKeown McMeel, «el obispo católico tradicional Richard Williamson era en realidad completamente válido, pero yo mismo nunca fui ordenado ni consagrado».
La fuerza del obispo Williamson, que falleció el 29 de Enero de 2025, es tan poderosa que desde la tumba pone el temor de Dios en el clero inválido y apóstata de la Iglesia del Nuevo Orden.
  
El apóstata obispón de Derry (Irlanda) Dónal McKeown McMeel, es tan ignorante que ha olvidado el latín, si es que alguna vez aprendió el idioma eterno de la Iglesia Católica (incluso Juan XXIII Roncalli confirmó esta condición desde la Tradición en su Constitución Apostólica de 1962 “Véterum sapiéntia”: «De mórtuis nisi bonum». McKeown no pudo esperar ni dos meses para deshonrar al respetado obispo católico tradicional Richard Williamson, quien pasó a la eternidad el 29 de Enero de 2025.
   
Williamson solo se relacionó con unos pocos grupos católicos tradicionales, ninguno de ellos en Irlanda; sin embargo, su voz debió ser tan fuerte que infundió temor en la apóstata Nueva Iglesia de un país con el que ni siquiera tenía relación. La sede de Williamson estaba cerca de Canterbury, en el suroeste de Inglaterra, a unos 100 kilómetros de Londres.

Sin embargo, McKeown ha advertido a los neoiglesianos irlandeses contra el obispo fallecido, pues teme que regrese de la tumba para atormentar su apostasía. De hecho, los neoiglesianos irlandeses han estado abandonando en masa la Pseudoiglesia, hartos de sus presbíteros y obispones pedófilos y criminales que han sodomizado, violado y agredido sexualmente a niños irlandeses, incluyendo huérfanos sordos y ciegos, y continúan haciéndolo. El Gran Holocausto Sexual y Malversación Conciliar continúa sin cesar en Irlanda, al igual que en todo el mundo, sobornado por los tres cómplices pedófilos neoiglesianos: Juan Pablo II Wojtyła, Benedicto XVI Ratzinger y Francisco Bergoglio [Catholic World News aportó parte de la información para este Comentario].
   
Católicos tradicionales, el apóstata obispón McKeown tuvo que admitir que el obispo Williamson y sus asociados eran verdaderos sacerdotes y obispos, y que sus sacramentos eran completamente válidos. Esto es más de lo que puede decir de sí mismo, ya que el hijo de James McKeown y Rose McMeel nunca fue ordenado sacerdote católico, sino simplemente “instalado” presbítero-ministro el 3 de Julio de 1977 por William Joseph Philbin O’Hora, ni tampoco fue consagrado obispo católico, sino simplemente “instalado” como obispón-supervisor el 29 de Abril de 2001 por Patrick Joseph Walsh, ambos bajo el inválido (falso) Nuevo Ordinal Protestantizado de 1968. No es un obispo más válido que el arzobispo anglicano de Canterbury.

jueves, 30 de enero de 2025

FALLECIÓ Mons. RICHARD WILLIAMSON


A las 23:23h (hora local) de ayer 29 de Enero de 2025, habiendo recibido los Últimos Ritos de la Santa Iglesia, falleció en Margate (condado de Kent, Inglaterra) Mons. Richard Nelson Williamson producto de una hemorragia cerebral que lo tuvo hospitalizado en Broadstairs desde el pasado viernes 24 de Enero.
   
Segundo de los tres hijos del escocés Jack Blackburn Williamson y la estadounidense Helen Nelson Richards, Mons. Richard Williamson nació en Buckinghamshire el 8 de Marzo de 1940. Su primera educación la recibió en el Colegio de Winchester. Posteriormente se graduó en literatura inglesa en el Colegio Clare de la Universidad de Cambridge y enseñó francés en Ghana. En aquel período en África conoció a Albert Schweitzer en Gabón y se gana la amistad del escritor y converso Malcolm Muggeridge.
   
Bautizado en la iglesia anglicana, se convirtió al catolicismo en 1971 siendo recibido por el padre John Flanagan, y poco después postuló para el Oratorio de Brompton, pasando luego de unos meses a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, siendo ordenado sacerdote por el arzobispo Marcel Lefebvre el 29 de Junio de 1976. Se desempeñó como profesor en el seminario de Zaitzkofen y dos años después fue trasladado al de Écône. En 1983 fue transferido al Seminario Santo Tomás de Aquino que entonces estaba en Ridgefield (Connecticut, Estados Unidos), ejerciendo como rector.
  
El 30 de Junio de 1988, Williamson fue consagrado obispo junto con Bernard Fellay Voegele, Alfonso de Galarreta Genua y Bernard Tissier de Mallerais por Mons. Lefebvre, y continuó como rector del seminario (ya trasladado a Winona, Minesota).

El 28 de Julio de 1991 fue co-consagrante de Licinio Rangel, sucesor de Mons. Antonio de Castro Mayer en la entonces Unión Sacerdotal San Juan María Vianney; y en 2006 en Varsovia ordenó dos sacerdotes y siete diáconos para la Fraternidad Sacerdotal San Josafat, un instituto aliado de la FSSPX para el rito bizantino.

En 2012, Williamson fue expulsado de la FSSPX por cuestionar el denominado Holocausto en una entrevista a la televisión sueca (por lo cual fue expulsado de Argentina en 2009, donde había llegado en 2003 como rector del Seminario Nuestra Señora Corredentora en La Reja) y criticar el acuerdismo del entonces superior general Fellay con la Roma modernista, y fundó la Iniciativa San Marcelo (más conocida como La Resistencia) con otros sacerdotes que abandonaron o fueron expulsados de la Frater por esa misma causa. Sus sermones, conferencias y comentarios Eléison proporcionaban reflexiones sobre la situación de la Iglesia y del mundo, incordiando lo políticamente correcto. Consagró obispos a Jean Michel Faure USML (quien se comenta estuvo entre los primeros candidatos para las consagraciones de 1988), Dom Tomás de Aquino OSB (en el siglo Miguel Ferreira da Costa), Gerardo Zendejas SAJM, Giacomo Ballini, Paul William Morgan, Michał Stobnicki SDB y Carlo María Viganò (este último bajo condicion); y ordenó sacerdote a Mons. Rodrigo Henrique Ribeiro da Silva SSJ.

Mons. Richard Williamson fue un personaje que, con sus luces y sombras, se hizo un lugar en el tradicionalismo católico. Más allá de todo, esta tribuna exhorta a la mayor obra de caridad: orar y ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa en sufragio por su alma, en la confianza y esperanza que Dios nuestro Señor lo halle fiel (Ut quis fidélis inveniátur) por las obras que, a pesar de tantas circunstancias y de sí mismo, hizo por la Santa Iglesia.
Deus, qui inter apostólicos Sacerdótes fámulo tuo Richárdo pontificáli fecísti dignitáte vigére: præsta, quǽsumus; ut eórum quoque perpétuo aggregéntur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum (Oh Dios, que quisiste elevar a tu siervo Ricardo a la dignidad Episcopal, escogiéndolo y poniéndolo en el número de los Sacerdotes Apostólicos, te suplicamos el que hagas goce también de su compañía en tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor). Amen. [Misal Romano tradicional, Oración por un obispo difunto].

domingo, 10 de marzo de 2024

¿TODAVÍA HAY QUIEN DUDE QUE NO PUEDE HABER SACRAMENTOS “QUIZÁ”?

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
Nuestro lector cita a un reconocido obispo católico tradicional (¿?), que después de treinta años, parece no poder decidir si puede tomarse la “comunión” del Novus Ordo.
Él parece ignorar la doctrina católica de que los Sacramentos deben ser ciertamente válidos.
De conformidad al principio establecido por el Papa León XIII contra la validez de las órdenes anglicanas, no puede caber duda respecto a que un católico tradicional no puede tener nada que ver con los inválidos (falsos) “sacramentos” neoiglesianos.

«Queridos Padres de TRADITIO: Un reconocido obispo católico tradicional (¿?) ha estado escandalizando a los verdaderos católicos tradicionales alcahueteando súbitamente los “sacramentos” de la secta del Nuevo Orden (Novus Ordo), alias la Iglesia Novusordita. En su escrito más reciente, él responde la pregunta “¿Qué pasa si se reciben hostias supuestamente consagradas en las Misas (sic) Novus Ordo?” declarando: “Tal vez sea mejor evitarlas, porque pueden ser inválidas, y con el tiempo pueden serlo más y más. Aun así, en caso de necesidad puedes recibir tales hostias, porque también pueden ser válidas”. ¿Esta respuesta contradice abiertamente la doctrina católica?».
    
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: Esa declaración ciertamente contradice la doctrina católica. Los Sacramentos deben ser ciertos. No puede haber ninguna duda moral, y un católico está obligado so pena de idolatría (un pecado mortal contra el Primer Mandamiento de la Ley de Dios) a rechazar la falsedad como al diablo. La idea que un católico pueda recibir “sacramento” dudoso no es de recibo.
   
Ciertamente hay ejemplos de esta doctrina en la historia de la Iglesia. Después que la Iglesia de Inglaterra se rebelara y adoptara un Ordinal protestante en 1550, escrito por el archiherético Thomas Cranmer, la Iglesia Católica quedó dividida. Algunos católicos, incluso algunos prelados, consideraron válidas las ordenaciones anglicanas, pero la mayoría no. En esta situación de duda, la Iglesia Católica nunca permitió a los católicos recibir “sacramentos” de los presbíteros/ministros anglicanos. La Iglesia Católica nunca dijo “quizá”. No, en caso de duda moral, un católico está obligado estrictamente a rechazar totalmente tales “sacramentos” espurios.
   
En 1896, el Papa León XIII resolvió el asunto de una vez por todas cuando declaró en su bula papal “Apostólicæ curæ” que todas las órdenes anglicanas han sido y son «absolutamente nulas y totalmente inválidas», porque el Ordinal anglicano tiene defectos de forma e intención, no planeando ordenar sacerdotes sacrificantes, sino simplemente instalar ministros para una institución eclesiástica que en sus creencias no es católica.
    
Cuanto decretó el Papa León XIII sobre los anglicanos es a fortióri, esto es, con mayor razón, verdadero con la secta del Novus Ordo, la Iglesia Novusordita, o como quieras llamarla. Esa neoiglesia, fundada en 1964 en el Anticoncilio Vaticano II, eventualmente rechazó, en sus documentos oficiales, el término tradicional “ordenación” y usa en su lugar “instalación”, como si fuera un ministro protestante. Ella rechazó la palabra “sacerdote” y en su lugar ysa “presbítero”, un término ambiguo que esencialmente significá “anciano”, tal como los mormones usan el término “elder” para su clero.
    
Por ende, no es de recibo que un verdadero católico, mucho menos un obispo católico supuestamente tradicional por más de treinta años, si quiera hable de un sacramento como “quizá”. Si no está claro ahora para este obispo que la Iglesia Conciliar dejó de ordenar sacerdotes católicos en 1968 y no tiene los Sacramentos al igual que los protestantes, bien puede regresarse a la secta anglicana de donde salió.

martes, 19 de diciembre de 2023

VIGANÒ HABRÍA SIDO CONSAGRADO OBISPO POR WILLIAMSON


El exnuncio ante los Estados Unidos Carlo María Viganò habría sido consagrado obispo válido con el Rito Romano tradicional.
   
Si bien se desconocen los detalles, el padre François Chazal, de la Resistencia del obispo Richard Williamson, dijo en un vídeo que «se ha hecho lo necesario», sugiriendo que pudo haber sido consagrado sub conditióne por Williamson.
  
De ser cierta esta versión, serían siete los obispos que están con Williamson, que ha consagrado obispos a Jean-Michael Faure (19 de Marzo de 2015), Dom Tomás de Aquino –en el siglo Miguel– Ferreira Costa OSB (19 de Marzo de 2016), Gerardo Zendejas (11 de Mayo de 2017), Giacomo Ballini (14 de Enero de 2021), Paul William Morgan (14 de Febrero de 2022) y Michał Stobnicki (15 de Agosto de 2023).
   
Carlo María Viganó fue ordenado sacerdote el 24 de Marzo de 1968 por el obispo de Pavía Carlo Allorio Cancella con el Rito Romano tradicional, fue “instalado” arzobispo titular de Ulpiana el 26 de Abril de 1992 por Juan Pablo II Wojtyła con el rito montini-bugniniano. En 2018, denunció el encubrimiento por Francisco Bergoglio a los abusos del cardenal –hoy laicizado– Theodore McCarrick, y le exigió la renuncia. En Noviembre de 2023, anunció que creará un seminario llamado Collégium Traditiónis en el antiguo convento de las benedictinas de Prienza en Torrita di Siena (Italia).

jueves, 25 de mayo de 2023

WILLIAMSON HABRÍA CONSAGRADO DOS OBISPOS

Noticia tomada de distintas fuentes.
    
El obispo Richard Williamson habría consagrado obispos al sacerdote inglés Paul William Morgan y al sacerdote polaco Michał Stobnicki en una ceremonia secreta el mes de Marzo, informó el 23 de Mayo el sitio web Riposte Catholique.
    
Paul William Morgan nació en 1964, hijo de William J. Morgan, un teólogo laico que defendía el sedevacantismo. Fue ordenado sacerdote por el arzobispo Marcel Lefebvre el 29 de Junio de 1988, y fue superior del distrito de Gran Bretaña, Irlanda y Escandinavia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X entre 2003 y 2015. Condenó en 2008 la capitulación de los Hijos del Santísimo Redentor (Redentoristas Transalpinos), una congregación que había estado asociada con la FSSPX. En 2009, sin embargo, había publicado un comunicado manifestando que su distrito rechazaba «todas las formas de racismo y antisemitismo (sic)», luego que salió a la luz que Williamson había cuestionado en televisión el dogma seglar de los seis millones. Renunció a la Fraternidad el 9 de Agosto de 2017 luego que el Vaticano les reconoció (a medias) potestad de presenciar matrimonios (en 2011, había publicado una carta abierta rechazando el Preámbulo doctrinal del cardenal Levada para la FSSPX). 
   
De Michał Stobnicki, se sabe que es de Varsovia, fue ordenado sacerdote en 2017, dice Misa en Silesia, traduce los sermones de Williamson al polaco y poco más.
    
Hasta entonces, Williamson (expulsado de la FSSPX en 2012 por criticar las negociaciones), ha consagrado obispos a Jean-Michael Faure (19 de Marzo de 2015), Dom Tomás de Aquino –en el siglo Miguel– Ferreira Costa OSB (19 de Marzo de 2016), Gerardo Zendejas Sajim (11 de Mayo de 2017) y Giacomo Ballini (14 de Enero de 2021). La consagración de este último se mantuvo en secreto durante dos años.
  
ACTUALIZACIÓN (17 de Agosto): Williamson, en su sermón por la fiesta de la Transfiguración, confirmó que había consagrado a Paul Morgan el 14 de Febrero de 2022. Michał Stobnicki fue consagrado el 15 de Agosto.

sábado, 28 de enero de 2023

WILLIAMSON RESPONDE AL LIBRO DE GÄNSWEIN: «HASTA AHORA ME ENTERO QUE YO TENÍA CÁNCER CUANDO LEVANTARON LAS EXCOMUNIONES»

Traducción de la noticia publicada en RENOVATIO 21.
   
  
En el libro de aquel que los medios llaman «Padre Georg» Gänswein Gromann, pero que en realidad es un arzobispo y por tanto merece el título de monseñor, hay un pasaje que ha despertado curiosidad en muchos del mundo tradicionalista y no solo en él.
    
Se trata del pasaje en el cual Gänswein trata el tema del levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), esto es, aquellos que los medios llaman apresuradamente «lefebvrianos», ordenados por Marcel Lefebvre en 1988 y luego excomulgados latæ senténtiæ por Juan Pablo II porque fueron consagrados sin mandato pontificio.
   
Como se sabe, el levantamiento de la excomunión por medio del decreto de remisión fue obra de Benedicto XVI en el 2009, no sin generar algún escándalo… y también algún misterioso y coordinadísimo contragolpe: emergieron, de improviso, imágenes de una entrevista televisiva hecha meses antes a uno de los cuatro, monseñor Richard Williamson, que exponía sus ideas, diferentes de la historiografía oficial y aceptada, sobre los campos de concentración nazis: en una palabra, fue acusado de «negacionismo». Siguió un escándalo mundial, con monseñor Williamson incluso expulsado de la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner como persóna non grata.
   
En el libro de monseñor Gänswein, en un parágrafo titulado «Una clemencia malentendida», se habla del proceso para llegar a la remisión de las excomuniones, dando cuenta de algún antecedente desconocido:
«Para comprender cuanto sucedió es sin embargo necesario tener en cuenta la  temporalidad, reconstruida por el cardenal Castrillón –escribe el prelado alemán, entrecomillando al cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos (1929-2018), entonces presidente de la Pontificia Comisión Ecclésia Dei–. “El 14 de enero de 2009 he recibido el decreto aprobado por el Santo Padre y firmado del cardenal [Giovanni Battista] Re. En mi casa, el 17 de enero, se lo entregué a Monseñor [Bernard] Fellay, pidiéndole que informara a los otros tres obispos de la Fraternidad. Sólo entonces supieron que a partir del 21 de enero estarían libres de excomunión, y se les pidió que guardaran el secreto hasta el 24, cuando se publicaría oficialmente el decreto”».
La temporalidad, de hecho, revela sorpresas:
«(…) El 20 de enero, el semanario alemán Der Spiegel –continúa el padre Georg– hizo conocer una declaración dada el 1 de noviembre de 2008 por monseñor Williamson a un periodista sueco (después transmitida por la red Sveriges Television precisamente en la noche del 21 de enero), en la cual el obispo negaba que durante el Holocausto [sic] fuesen asesinados judíos en las cámaras de gas».
En la página 189 de la versión del libro presentada por Renovatio 21, se encuentra escrito un ulterior particular inédito: según está escrito, el cardenal Castrillón Hoyos había hecho al pontífice Ratzinger y al Secretario de Estado Tarcisio Bertone cierta revelación: «Castrillón había comunicado a Benedicto y a Bertone que Williamson estaba muy enfermo de cáncer y en poco tiempo estaría muerto, por lo que se aceleró el procedimiento para permitirle tener rápidamente la remisión de la excomunión».
   
«La noticia resultó falsa y suscitó ulterior molestia en el Vaticano» prosigue el texto.
   
Del cáncer de monseñor Williamson, un religioso del que tanto se ha hablado y se habla todavía, en realidad ninguno había oído nada, ni siquiera él mismo.
   
Renovatio 21 ha oído a monseñor Williamson por medio de Cristiano Lugli.
   
«Que yo sepa, nunca he tenido cáncer», nos dice el prelado inglés. «No sé quién le había dicho a Roma que yo tenía cáncer. Podría haber sido algún sacerdote con el cual tengo buena relación, que ha intentado actuar por mi cuenta, por simpatía. Si alguien ha procedido basado en cualquier información, no tengo idea de dónde provenga».
    
Parecería pues que no solo la noticia sea falsa, sino que nunca llegó a los oídos del directo interesado.
 
Monseñor Williamson agregó algunas palabras conciliadoras:
«No reprocharé al Vaticano el haberse irritado (estando en su lugar yo también lo haría), pero en este caso he tenido la culpa por no haber desmentido a nadie».
Siguiendo lo que está escrito en el texto, donde el padre Georg escribe de la exclusión del «obispo negacionista» de la FSSPX del 24 de octubre de 2012 «formalmente “declarado excluido por decisión del superior general y de su Consejo”», monseñor Williamson comenta que «monseñor Gänswein tiene el derecho de juzgar» que se haya «hecho bien al excluirme» de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
   
Finalmente, el obispo inglés, director de la Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre conocida también como «la Resistencia», ha querido hacernos llegar su juicio histórico sobre el actual estado de cosas:
«Entre el Sistema (Vaticano más la FSSPX) y BpW [Bishop Williamson, el «obispo Williamson», N. de R.] hay en verdad una inconciliabilidad que era la misma que hubo entre el Sistema (Vaticano) y Mons. Lefebvre. Esta inconciliabilidad terminará solo cuando el Vaticano regrese a la Fe de siempre».

domingo, 8 de enero de 2023

WILLIAMSON CONSAGRÓ OBISPO PARA LA “RESISTENCIA” EN IRLANDA


En su comentario Eléison del 31 de Diciembre de 2022, Mons. Richard Williamson reveló que consagró obispo al sacerdote italiano Giacomo Ballini SAJM (foto) en Inglaterra el 14 de Enero de 2021.
  
Giacomo Ballini fue ordenado sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Écône (Suiza) el 29 de Junio de 2011, y en el año 2015 se unió a la “Resistencia” organizada alrededor de Williamson, estableciéndose en Reenascreena (cerca de Rosscarbery, condado de Cork, Irlanda).
  
El 8 de Diciembre del 2020, cuando el régimen centro-izquierdista y la apóstata Conferencia de Obispos Católicos de Irlanda prohibieron las Misas por primera vez desde las anticatólicas “Leyes Penales” (1695-1829) impuestas por Inglaterra, el entonces padre Ballini realizó un exorcismo frente al Dáil Éireann (Cámara baja del Parlamento irlandés) y la Oficina del Taoiseach (Primer Ministro) seguido de una Misa en el parque Herbert de Dublín. «Ningún poder humano puede quitarnos el derecho a decir Misa», declaró ante los asistentes, entre ellos las religiosas Irene Gibson y Ana María (en el siglo Hannah Loeman), de las Hermanas Carmelitas de la Santa Faz de Jesús.
   
Con Giacomo Ballini, son cuatro los obispos consagrados por Richard Williamson, a saber: Jean-Michel Faure (19 de Marzo de 2015), Dom Tomás de Aquino (en el siglo Miguel) Ferreira da Costa OSB (19 de Marzo de 2016), y Gerardo Zendejas (11 de Mayo de 2017).
  
ACTUALIZACIÓN: El 10 de Abril, el taller Carvalho de heráldica eclesiástica presentó el blasón episcopal de Mons. Ballini:

Armas episcopales de Mons. Giacomo Ballini: Mantelado en curva. 1.º, en campo de plata, un trifolio de sínople. 2.º, en campo de plata, una lis de gulés; el mantel, de azur con ondas de plata, una estrella de oro en el abismo. El escudo está acolado con una Cruz procesional episcopal de oro, timbrado por capelo de sínople (verde) con seis borlas dispuestas en tres órdenes a cada lado (2×6 borlas de sínople, 1, 2, 3). En su base, una cinta con el lema RESISTÍTE FORTES IN FIDE [Resistid fuertes en la fe].

sábado, 4 de julio de 2020

NUEVAS DECLARACIONES DE MONS. VIGANÒ (AHORA APOYADO POR LA “RESISTENCIA” WILLIAMSONISTA)

El 27 de Junio de 2020, fue publicado el Comentario Eléison DCLXXVI (676) de Mons. Richard Williamson. Un Eléison distinto a los demás, no sólo por el apoyo a un Mons. Viganò que repudió en su carta del 9 de Junio el Concilio Vaticano II y la “Hermenéutica de la Continuidad” esgrimida por Ratzinger como programa de gobierno (¿quizá Viganò está tendiendo hacia el sedevacantismo?)
9 de junio de 2020
San Efrén
 
He leído con gran interés el ensayo de Su Excelencia, Mons. Athanasius Schneider, publicado en LifeSiteNews el 1 de junio, posteriormente traducido al italiano por Chiesa e post concilio, titulado “No existe la voluntad divina positiva de que haya diversidad de religiones ni hay un derecho natural a dicha diversidad”. El estudio de Su Excelencia resume, con la claridad que distingue las palabras de quienes hablan de acuerdo con Cristo, las objeciones contra la supuesta legitimidad del ejercicio de la libertad religiosa teorizada por el Concilio Vaticano II en contradicción con el testimonio de la Sagrada Escritura y con la voz de la Tradición, y en contradicción también con el Magisterio católico, que es el fiel guardián de ambas.
 
El mérito del ensayo de Su Excelencia consiste, primero que nada, en su comprensión del vínculo causal entre los principios enunciados -o implícitos- del Concilio Vaticano II y su consiguiente efecto lógico en las desviaciones doctrinales, morales, litúrgicas y disciplinarias que han surgido y se están desarrollando progresivamente hasta el día de hoy.
 
El monstruo generado en los círculos modernistas podría haber sido, al comienzo, equívoco, pero ha crecido y se ha fortalecido, de modo que hoy se muestra como lo que verdaderamente es en su naturaleza subversiva y rebelde. La criatura concebida en aquellos tiempos es siempre la misma, y sería ingenuo pensar que su perversa naturaleza podría cambiar. Los intentos de corregir los excesos conciliares -invocando la hermenéutica de la continuidad- han demostrado no tener éxito: Natúram éxpellas furca, tamen úsque recúrret [“Expulsa a la naturaleza con una horqueta: regresará”] (Horacio, Epist., I, 10, 24). La Declaración de Abu Dhabi -y como Mons. Schneider acertadamente observa, sus primeros síntomas en el panteón de Asís- “fue concebida en el espíritu del Concilio Vaticano II”, como lo afirma Bergoglio, orgullosamente.
 
Este “espíritu del Concilio” es la patente de legitimidad que los innovadores oponen a sus críticos, sin darse cuenta de que ello es confesar, precisamente, un legado que confirma no sólo la naturaleza errada de las declaraciones presentes, sino también la matriz herética que supuestamente las justifica. Si se mira más de cerca, jamás en la historia de la Iglesia un Concilio se ha presentado a sí mismo como un hecho histórico diferente de todos los concilios anteriores: jamás se ha hablado del “espíritu del Concilio de Nicea” o del “espíritu del Concilio de Ferrara-Florencia” ni, mucho menos, del “espíritu del Concilio de Trento”. Tampoco existió jamás una era “post-conciliar” después del Letrán IV o del Vaticano I.
 
La razón de ello es obvia: estos Concilios fueron todos, sin distinción alguna, expresión unánime de la voz de la Santa Madre Iglesia, y por esta misma causa, voz de Nuestro Señor Jesucristo. Es elocuente que quienes sostienen la novedad del Concilio Vaticano II adhieran también a la doctrina herética que pone al Dios del Antiguo Testamento en oposición al Dios del Nuevo Testamento, como si pudiera existir contradicción entre las Divinas Personas de la Santísima Trinidad. Evidentemente esta oposición, que es casi gnóstica o cabalística, es funcional para la legitimación de un sujeto nuevo, que se quiere diferente y opuesto a la Iglesia católica. Los errores doctrinales casi siempre revelan algún tipo de herejía trinitaria, y por tanto es mediante el regreso a la proclamación del dogma trinitario que las doctrinas que se le oponen pueden ser derrotadas: ut in confessióne veræ sempitérnæque Deitatis, et in Persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur æquálitas: confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las Personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la Majestad.
 
Mons. Schneider cita varios cánones de los Concilios Ecuménicos que proponen lo que, en su opinión, son doctrinas difíciles de aceptar hoy, como, por ejemplo, la obligación de diferenciar a los judíos por las ropas, o la prohibición de que los cristianos sirvan a patrones mahometanos o judíos. Entre esos ejemplos existe también la exigencia de la tradítio instrumentórum proclamada por el Concilio de Florencia, que fue posteriormente corregida por la Constitución Apostólica Sacraméntum Órdinis de Pío XII. Mons. Schneider comenta: “Se puede rectamente esperar y creer que un futuro Papa o Concilio Ecuménico corrija las declaraciones erróneas hechas” por el Concilio Vaticano II. Esto me parece ser un argumento que, aunque hecho con la mejor de las intenciones, debilita el edificio católico desde sus mismos fundamentos. Si de hecho admitimos que puede haber actos magisteriales que, por el cambio en la sensibilidad, son susceptibles de abrogación, modificación o diferente interpretación por el paso del tiempo, caemos inevitablemente en la condenación del Decreto Lamentábili, y terminamos concediendo justificaciones a quienes, recientemente, y precisamente sobre la base de aquel erróneo supuesto, han declarado que la pena de muerte “no es conforme al Evangelio”, enmendando así el Catecismo de la Iglesia Católica. De acuerdo con el mismo principio, podríamos sostener que las palabras del Beato Pío IX en Quánta Cura fueron en cierta forma corregidas por el Concilio Vaticano II, tal como Su Excelencia espera que ocurra con Dignitátis Humánæ.
 
Ninguno de los ejemplos que ofrece Su Excelencia es, en sí mismo, gravemente erróneo o herético: el hecho de que el Concilio de Florencia declarara que la tradítio instrumentórum era necesaria para la validez de las órdenes no comprometió de ningún modo el ministerio sacerdotal en la Iglesia, haciendo que se confirieran órdenes inválidas. No me parece tampoco que se pueda afirmar que este aspecto, a pesar de su importancia, haya conducido a errores doctrinales por parte de los fieles, algo que sí ha ocurrido, por el contrario, sólo en el último Concilio. Y cuando en el curso de la historia se han difundido diversas herejías, la Iglesia siempre ha intervenido prontamente para condenarlas, como ocurrió en el tiempo del Sínodo de Pistoya de 1786, que fue en cierto modo un anticipo del Concilio Vaticano II, especialmente en su abolición de la comunión fuera de la Misa, la introducción de la lengua vernácula, y la abolición de las oraciones del Canon dichas en voz baja, pero especialmente en la teorización sobre el fundamento de la colegialidad episcopal, reduciendo la primacía del Papa a una función meramente ministerial. El releer las actas de aquel Sínodo causa estupor por la formulación literal de los mismos errores que encontramos posteriormente, aumentados, en el Concilio que presidieron Juan XXIII y Pablo VI. Por otra parte, tal como la Verdad procede de Dios, el error es alimentado por el Adversario y se alimenta de él, que odia a la Iglesia de Cristo y su corazón, la Santa Misa y la Santísima Eucaristía.
 
Llega un momento en nuestras vidas en que, por disposición de la Providencia, nos enfrentamos a una opción decisiva para el futuro de la Iglesia y para nuestra salvación eterna. Me refiero a la opción entre comprender el error en que prácticamente todos hemos caído, casi siempre sin mala intención, y seguir mirando para el otro lado o justificándonos a nosotros mismos.
 
También hemos cometido, entre otros, el error de considerar a nuestros interlocutores como personas que, a pesar de la diferencia de ideas y de fe, se han movido siempre por buenas intenciones y que estarían dispuestas a corregir sus errores si pudieran convertirse a nuestra Fe. Junto con numerosos Padres Conciliares, concebimos el ecumenismo como un proceso, como una invitación que llama a los disidentes a la única Iglesia de Cristo, a los idólatras y paganos al único Dios verdadero, al pueblo judío al Mesías prometido. Pero desde el instante en que fue teorizado en las comisiones conciliares, el ecumenismo fue entendido de un modo que está en directa oposición con la doctrina previamente sostenida por el Magisterio.
 
Hemos pensado que ciertos excesos eran sólo exageraciones de los que se dejaron arrastrar por el entusiasmo de novedades, y creímos sinceramente que ver a Juan Pablo II rodeado por brujos sanadores, monjes budistas, imanes, rabíes, pastores protestantes y otros herejes era prueba de la capacidad de la Iglesia de convocar a todos los pueblos para pedir a Dios la paz, cuando el autorizado ejemplo de esta acción iniciaba una desviada sucesión de panteones más o menos oficiales, hasta el punto de ver a algunos obispos portar el sucio ídolo de la pachamama sobre sus hombros, escondido sacrílegamente con el pretexto de ser una representación de la sagrada maternidad.
 
Pero si la imagen de una divinidad infernal pudo ingresar a San Pedro, fue parte de un crescendo que algunos previeron como un comienzo. Hoy hay muchos católicos practicantes, y quizá la mayor parte del clero católico, que están convencidos de que la Fe católica ya no es necesaria para la salvación eterna: creen que el Dios Uno y Trino revelado a nuestros padres es igual que el dios de Mahoma. Hace veinte años oímos esto repetido desde los púlpitos y las cátedras episcopales, pero recientemente lo hemos oído, afirmado con énfasis, incluso desde el más alto Trono.
 
Sabemos muy bien que, invocando la palabra de la Escritura Líttera enim óccidit, spíritus áutem vivíficat [“La letra mata, el espíritu da vida” (2 Cor 3, 6)], los progresistas y modernistas astutamente encontraron cómo esconder expresiones equívocas en los textos conciliares, que en su tiempo parecieron inofensivos pero que, hoy, revelan su valor subversivo. Es el método usado en la frase subsístit in: decir una semi-verdad como para no ofender al interlocutor (suponiendo que es lícito silenciar la verdad de Dios por respeto a sus criaturas), pero con la intención de poder usar un semi-error que sería instantáneamente refutado si se proclamara la verdad entera. Así, “Ecclésia Christi subsístit in Ecclésia Cathólica” no especifica la identidad de ambas, pero sí la subsistencia de una en la otra y, en pro de la coherencia, también en otras iglesias: he aquí la apertura a celebraciones interconfesionales, a oraciones ecuménicas, y al inevitable fin de la necesidad de la Iglesia para la salvación, en su unicidad y en su naturaleza misionera.
 
Puede que algunos recuerden que los primeros encuentros ecuménicos tuvieron lugar con los cismáticos del Oriente, y muy prudentemente con otras sectas protestantes. Fuera de Alemania, Holanda y Suiza, al comienzo los países de tradición católica no vieron con buenos ojos las celebraciones mixtas en que había juntos pastores protestantes y sacerdotes católicos. Recuerdo que en aquellos años se habló de eliminar la penúltima doxología del Veni Creátor para no ofender a los ortodoxos, que no aceptan el Filióque. Hoy escuchamos los surahs del Corán leídos desde el púlpito de nuestras iglesias, vemos un ídolo de madera adorado por hermanas y hermanos religiosos, oímos a los obispos desautorizar lo que hasta ayer nos parecía ser las excusas más plausibles de tantos extremismos. Lo que el mundo quiere, por instigación de la masonería y sus infernales tentáculos, es crear una religión universal que sea humanitaria y ecuménica, de la cual es expulsado el celoso Dios que adoramos. Y si esto es lo que el mundo quiere, todo paso en esa dirección que dé la Iglesia es una desafortunada elección que se volverá en contra de quienes creen que pueden burlarse de Dios. No se puede dar de nuevo vida a las esperanzas de la Torre de Babel, con un plan globalizante que tiene como meta la neutralización de la Iglesia católica a fin de reemplazarla por una confederación de idólatras y herejes unidos por el ambientalismo y la fraternidad universal. No puede haber hermandad sino en Cristo, y sólo en Cristo: qui non est mecum, contra me est.
 
Es desconcertante que tan poca gente se dé cuenta de esta carrera hacia el precipicio, y que pocos adviertan la responsabilidad de los niveles más altos de la Iglesia que apoyan estas ideologías anti cristianas, como si los líderes de la Iglesia quisieran la garantía de que tendrán un lugar y un papel en el carro del pensamiento correcto. Y es sorprendente que haya gente que persista en la negativa a investigar las causas de fondo de la presente crisis, limitándose a deplorar los excesos actuales como si no fueran la consecuencia inevitable de un plan orquestado hace ya décadas. El que la pachamama haya sido adorada en una iglesia, se lo debemos a Dignitátis Humánæ. El que tengamos una liturgia protestantizada y a veces incluso paganizada, se lo debemos a la revolucionaria acción de monseñor Annibale Bugnini y a las reformas postconciliares. La firma de la Declaración de Abu Dabhi, se la debemos a Nostra Ætáte. Y si hemos llegado hasta delegar decisiones en las Conferencias Episcopales -incluso con grave violación del Concordato, como es el caso en Italia-, se lo debemos a la colegialidad y a su versión puesta al día, la sinodalidad. Gracias a la sinodalidad nos encontramos con Amóris Lætítia y teniendo que ver el modo de impedir que aparezca lo que era obvio para todos: este documento, preparado por una impresionante máquina organizacional, pretendió legitimar la comunión a los divorciados y convivientes, tal como Querida Amazonia va a ser usada para legitimar a la mujeres sacerdotes (como en el caso reciente de una “vicaria episcopal” en Friburgo de Brisgovia) y la abolición del Sagrado Celibato. Los prelados que enviaron las Dubia a Francisco, a mi juicio, evidenciaron la misma piadosa ingenuidad: pensar que Bergoglio, confrontado con una contestación razonablemente argumentada de su error, iba a comprender, a corregir los puntos heterodoxos y a pedir perdón.
 
El Concilio fue usado para legitimar las más aberrantes desviaciones doctrinales, las más osadas innovaciones litúrgicas y los más inescrupulosos abusos, todo ello mientras la Autoridad guardaba silencio. Se exaltó de tal modo a este Concilio que se lo presentó como la única referencia legítima para los católicos, para el clero, para los obispos, oscureciendo y connotando con una nota de desprecio la doctrina que la Iglesia había siempre enseñado autorizadamente, y prohibiendo la liturgia perenne que había, durante milenios, alimentado la fe de una línea ininterrumpida de fieles, mártires y santos. Entre otras cosas, este Concilio ha demostrado ser el único que ha causado tantos problemas interpretativos y tantas contradicciones respecto del Magisterio precedente, en tanto que no existe ni un solo Concilio -desde el Concilio de Jerusalén hasta el Vaticano I- que no haya armonizado perfectamente con todo el Magisterio o que haya necesitado tanta interpretación.
 
Confieso con serenidad y sin controversia: fui una de las muchas personas que, a pesar de tantas perplejidades y temores como hoy se ha demostrado ser legítimos, confié en la autoridad de la Jerarquía con incondicional obediencia. En realidad, creo que mucha gente, incluido yo mismo, no consideró en un comienzo la posibilidad de que pudiera haber un conflicto entre la obediencia a una orden de la Jerarquía y la fidelidad a la Iglesia. Lo que hizo tangible esta separación no natural, diría incluso perversa, entre la Jerarquía y la Iglesia, entre la obediencia y la fidelidad, fue ciertamente el presente pontificado.
   
En la Sala de Lágrimas, adyacente a la Capilla Sixtina, mientras monseñor Guido Marini preparaba el roquete, la muceta y la estola para la primera aparición del Papa “recién elegido”, Bergoglio exclamó: “Sono finite le carnevalate!” [“Se acabó el carnaval”], rehusando desdeñosamente las insignias que todos los Papas hasta ahora habían aceptado, humildemente, como el atuendo del Vicario de Cristo. Pero esas palabras contenían una verdad, aunque dicha involuntariamente: el 23 de marzo de 2013, los conspiradores dejaron caer la máscara, libres ya de la inconveniente presencia de Benedicto XVI y osadamente orgullosos de haber finalmente promovido a un Cardenal que representaba sus ideas, su modo de revolucionar la Iglesia, de hacer maleable la doctrina, adaptable la moral, adulterable la liturgia y desechable la disciplina. Todo esto se consideró, por los mismos protagonistas de la conspiración, como lógica consecuencia y obvia aplicación del Concilio Vaticano II que, según ellos, había sido debilitado por las críticas hechas por Benedicto XVI. La mayor osadía de ese Pontificado fue el permiso para celebrar libremente la venerada liturgia tridentina, cuya legitimidad fue finalmente reconocida, refutando cincuenta años de ilegítimo ostracismo. No es un accidente el que los partidarios de Bergoglio sean los mismos que vieron el Concilio como el primer paso de una nueva Iglesia, antes de la cual había existido una vieja religión con una vieja liturgia.
 
No es accidente: lo que estos hombres afirman impunemente, escandalizando a los moderados, es lo mismo que creen los católicos, vale decir, que a pesar de todos los esfuerzos de la hermenéutica de la continuidad, que naufragó miserablemente con la primera confrontación con la realidad de la presente crisis, es innegable que, desde el Concilio Vaticano II en adelante, se construyó una nueva iglesia, superimpuesta a la Iglesia de Cristo y diametralmente opuesta a ella. Esta Iglesia paralela oscureció progresivamente la institución divina fundada por el Señor, reemplazándola por una entidad espuria, que corresponde a la deseada religión universal, teorizada primeramente por la masonería. Expresiones como nuevo humanismo, fraternidad universal, dignidad del hombre, son muletillas del humanitarismo filantrópico que niega al verdadero Dios, de una solidaridad horizontal de inspiración vagamente espiritualista y de un irenismo ecuménico, condenado inequívocamente por la Iglesia. “Nam et lóquela tua maniféstum te facit [“Tus palabras te ponen en evidencia”]” (Mt 26, 73): este recurrir frecuente, incluso obsesivo, al mismo vocabulario de los enemigos revela la adhesión a la ideología inspirada por ellos. Por otra parte, la renuncia sistemática al lenguaje claro, inequívoco y cristalino de la Iglesia confirma el deseo de separarse no sólo de las formas católicas, sino incluso de su sustancia misma.
 
Lo que durante años hemos oído proclamar vagamente, sin connotaciones claras, desde el más alto de los Tronos, lo encontramos ahora, elaborado en un verdadero manifiesto propiamente tal, entre los partidarios del presente pontificado: la democratización de la Iglesia, ya no mediante la colegialidad inventada por el Concilio Vaticano II, sino por la vía sinodal inaugurada por el Sínodo de la Familia; la demolición del sacerdocio ministerial mediante su debilitamiento por las excepciones al celibato eclesiástico y la introducción de figuras femeninas con responsabilidades cuasi-sacerdotales; el silencioso tránsito desde un ecumenismo dirigido a los hermanos separados hacia una forma de pan-ecumenismo que reduce la Verdad del Dios Uno y Trino al nivel de las idolatrías y de las más infernales supersticiones; la aceptación de un diálogo interreligioso que presupone un relativismo religioso y excluye la proclamación misionera; la desmitologización del Papado, emprendida por Bergoglio como tema de su pontificado; la progresiva legitimación de todo lo que es políticamente correcto: la teoría de género, la sodomía, el matrimonio homosexual, las doctrinas maltusianas, el ecologismo, el inmigracionismo… Si no reconocemos que las raíces de estas desviaciones se encuentran en los principios establecidos por el último Concilio, será imposible encontrar una cura: si persiste de nuestra parte un diagnóstico que, contra todas las demostraciones, excluye la patología inicial, no podemos prescribir una terapia adecuada.
   
Esta operación de honestidad intelectual exige una gran humildad, primero que nada, para reconocer que, durante décadas, hemos sido conducidos al error, de buena fe, por personas que, constituidas en autoridad, no han sabido vigilar y cuidar al rebaño de Cristo: algunas de ellas, para poder llevar una vida tranquila, otras debido a que tienen demasiados compromisos, otras por conveniencia y, finalmente, otras de mala fe o incluso con un malicioso propósito. Estas últimas, que han traicionado a la Iglesia, deben ser identificadas, llevadas a un costado e invitadas a corregirse y, si no se arrepienten, deben ser expulsadas de los recintos sagrados. Así es como actúa el Pastor, que tiene en su corazón el bien de las ovejas y que da su vida por ellas. Hemos tenido y todavía tenemos demasiados mercenarios, para quienes la aprobación por parte de los enemigos de Cristo es más importante que la fidelidad a su Esposa.
 
Tal como, hace sesenta años, honesta y serenamente obedecí cuestionables órdenes, creyendo que representaban la amable voz de la Iglesia, hoy, con la misma serenidad y honestidad, reconozco que he sido engañado. Ser coherente hoy, perseverando en el error, constituiría una desgraciada elección y me convertiría en un cómplice de este fraude. Proclamar que existió claridad de juicio desde el principio no sería honesto: todos supimos que el Concilio iba a ser, más o menos, una revolución, pero no podíamos imaginar que iba a serlo de un modo tan devastador, incluso respecto a la obra de quienes deberían haberla evitado. Y si, hasta Benedicto XVI podíamos todavía pensar que el golpe de estado del Concilio Vaticano II (que el Cardenal Suenens llamó “el 1789 de la Iglesia”) estaba experimentando una desaceleración, en estos últimos años hasta el más ingenuo de entre nosotros ha comprendido que el silencio por temor a causar un cisma, el esfuerzo por remendar los documentos papales en sentido católico para remediar su intencionada ambigüedad, los llamados y dubia dirigidos a Francisco que han quedado elocuentemente sin respuesta, son formas de confirmación de la existencia de la más grave de las apostasías a que están expuestos los más altos niveles de la Jerarquía, en tanto que los fieles cristianos y el clero se sienten desesperadamente abandonados y son vistos por los obispos casi con enfado.
 
La Declaración de Abu Dhabi es la proclama ideológica de una idea de paz y cooperación entre las religiones que podría posiblemente ser tolerada si proviniera de paganos privados de la luz de la Fe y del fuego de la Caridad. Pero todo el que haya recibido la gracia de ser Hijo de Dios en virtud del Santo Bautismo debería horrorizarse con la idea de construir una versión, moderna y blasfema, de la Torre de Babel, buscando aunar a la única Iglesia de Cristo, heredera de las promesas hechas al Pueblo Elegido, con aquellos que niegan al Mesías y con quienes consideran que la idea misma de un Dios Trino y Uno es una blasfemia. El amor de Dios no tiene límites y no tolera compromisos, porque de otro modo no es, simplemente, Caridad, sin la cual no se puede permanecer en Él: qui manet in caritáte, in Deo manet, et Deus in eo [quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él] (1 Jn 4, 16). Importa poco que se trate de una declaración o de un documento magisterial: sabemos bien que la mens subversiva de los innovadores juguetea con estas especies de puzzles a fin de difundir el error. Y sabemos bien que la finalidad de estas iniciativas ecuménicas e interreligiosas no es convertir a quienes están lejos de la única Iglesia de Cristo, sino desviar y corromper a quienes todavía creen en la Fe católica, llevándolos a pensar que es deseable tener una gran religión universal que reúna a las tres grandes religiones abrahámicas “en una sola casa”: ¡esto sería el triunfo del plan masónico de preparación del reino del Anticristo! No importa mucho que ello se materialice mediante una bula dogmática, una declaración, o una entrevista con Scalfari en La Repubblica, porque los partidarios de Bergoglio esperan la señal de su palabra, a la cual responderán con una serie de iniciativas que están preparadas y organizadas desde hace ya algún tiempo. Y si Bergoglio no cumple las instrucciones que ha recibido, hay cantidad de teólogos y de clérigos que están preparados para lamentarse de la “soledad del papa Francisco”, a fin de usar esto como premisa para su renuncia (pienso, por ejemplo, en Massimo Faggioli en uno de sus recientes ensayos). Por otra parte, no sería la primera vez que usan al Papa cuando éste actúa según el plan de ellos, y que se deshacen de él o lo atacan tan pronto como no lo hace.
 
El domingo pasado la Iglesia celebró a la Santísima Trinidad, y en el Breviario se recita el Sýmbolum Athanasiánum, hoy puesto fuera de la ley por la liturgia conciliar, y ya reducido a sólo dos ocasiones en la reforma litúrgica de 1962. Las primeras palabras de ese suprimido Symbolum merecen estar escritas con letras de oro: “Quicúmque vult salvus esse, ante ómnia opus est ut teneat Cathólicam fidem; quam nisi quísque íntegram inviolátamque serváverit, ábsque dúbio in ætérnum períbit [Quien quiera ser salvado, es necesario, antes que nada, que crea en la Fe católica, porque a menos que mantenga esta fe íntegra e inviolada, sin duda perecerá eternamente]”.
 
+ Carlo Maria Viganò
Sino porque se fue publicado como una carta conjunta de los cuatro obispos de la “Resistencia” (Mons. Williamson, Mons. Jean-Michel Faure, Mons. Tomás de Aquino OSB y Mons. Gerardo Zendejas).
  
A continuación, el Comentario-Carta:
COMENTARIO ELEISON DCLXXVI (676)
27-6-2020
   
Quiera Dios que muchos Obispos amigos de Viganò
Tomen la espada de él para luchar por la Iglesia
    
Su Excelencia, Arzobispo Viganò:
   
Hace varios días, uno de los cuatro obispos que se esfuerzan dentro de la Iglesia por mantener la defensa de la Fe de acuerdo con el ejemplo puesto por Monseñor Lefebvre, le escribió una carta de felicitación y apoyo a su carta del 9 de junio, en la que usted remite al Concilio Vaticano II (1962–1965) la actual crisis de la Iglesia. Con esta nueva carta para usted, los cuatro obispos desean expresarle públicamente las mismas felicitaciones y apoyo en sus difíciles circunstancias actuales. Esencialmente repetimos lo que le escribió Mons. Tomás, sólo un poco abreviado:
Es un deber de conciencia frente a toda la Iglesia que esta carta venga a darle apoyo público en su reciente denuncia de la crisis que atraviesa la Iglesia y de sus orígenes en el Concilio Vaticano II. Santo Tomás de Aquino enseña que no hay obligación de confesar la Fe en todo momento, pero cuando la Fe está en peligro, entonces hay un grave deber de confesarla, incluso a riesgo de la vida.
    
¿Puede alguien hoy negar la crisis sin precedentes de la Iglesia, que golpea profundamente al sacerdocio católico? Sin embargo, los sacerdotes verdaderamente católicos son absolutamente necesarios para el Santo Sacrificio de la Misa y para la preservación de la santa doctrina. Cuando las autoridades legítimas de la Iglesia se niegan a actuar de acuerdo con la mente de la Iglesia, ningún obispo puede simplemente resistir en la Fe, como lo puede hacer un laico. Ante Dios, de quien recibimos nuestro episcopado, declaramos por nuestra consagración con la plenitud del Orden Sagrado que en la presente crisis no sólo es lícito, sino que es nuestro imperioso deber usar estos poderes para el bien de las almas.
    
En su carta del 6 de junio, con una claridad y sinceridad admirables, Su Excelencia reconoce cómo el clero y los fieles católicos fueron engañados cuando el Concilio introdujo nuevos rumbos originados en la conspiración anticristiana. Es doloroso observar la lamentable ceguera de tantos colegas en el episcopado y en el sacerdocio que no ven o no quieren ver la crisis actual y la necesidad de resistir al modernismo que ahora reina de modo supremo, y a la secta conciliar atrincherada en los niveles más altos de la Iglesia. Esta resistencia es totalmente legítima y acorde a la voluntad de la Iglesia perenne. Un obispo debe, en efecto, cumplir la misión que se le ha encomendado: transmitir todo lo que puede y debe ser transmitido por la plenitud de sus Órdenes para la conservación de la Fe: “Tradidi quod et accepi”.
   
Por su antiliberalismo y antimodernismo, en junio de 1988 el arzobispo Marcel Lefebvre y el obispo Antonio de Castro Mayer, para salvar el tesoro de la Tradición Católica del modernismo, y de la Nueva Misa y las reformas del Concilio, procedieron a consagrar cuatro obispos en la llamada “Operación de Supervivencia”, garantizando así que la gracia y la doctrina inmutable seguirían siendo transmitidas. Como sus herederos, queremos expresar nuestra sincera adhesión a la posición de Su Excelencia, dictada por su fidelidad a la Iglesia de todos los tiempos. Con ello no queremos hacer otra cosa que beber de la misma fuente, que es la Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana, fuera de la cual no hay salvación.
   
Y si alguien nos pregunta cuándo habrá un acuerdo con las autoridades de Roma, nuestra respuesta es simple: cuando Roma vuelva a Nuestro Señor. El día en que los oficiales romanos reconozcan una vez más a Nuestro Señor como el Rey de todos los pueblos y naciones, ese día no seremos nosotros los que regresemos a la Iglesia, sino aquellos que intentaron derribar a la Iglesia Católica, de la que nunca salimos. Mientras tanto juzgamos que al oponernos abiertamente y resistir a los errores del Concilio y a aquellos que los promueven, estamos prestando el más necesario servicio a la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo.
   
Que la Santísima Virgen, Nuestra Señora, que en Fátima nos advirtió de la gravedad de la hora actual, conceda al Papa y a los obispos del mundo entero las gracias necesarias para que se realice la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, y para que se difunda por todas partes la devoción reparadora de los cinco primeros sábados, a fin de que se abandone el modernismo y las almas vuelvan a la Fe Católica, entera e inviolada, sin la cual es imposible agradar a Dios.
   
Que Dios bendiga a Su Excelencia Monseñor Carlo María Viganò,
  
Mons. Jean-Michel Faure
Mons. Tomás de Aquino
Mons. Richard Williamson
Mons. Gerardo Zendejas.
  
Nos sorprende que la “Resistencia” esté apoyando a Viganò, habida cuenta que ellos (en el fuero externo) rechazan al Sedevacantismo hasta el punto de equipararlo con el modernismo. Pero valga al menos que contrario a Viganò, la Frater acoge (aunque mitigadamente) el Vaticano II y sus herejías. Preguntámonos: Si Mons. Salvador Lazo Lazo (el primer obispo novusordiano en convertirse a la Tradición) o Mons. John Bosco Chuabsamai Manat (que se convirtió ante el ejemplo de Mons. Lazo) se hubiesen convertido en estos días, ¿también lo pasarían de agache?
  
Oremos por Mons. Carlo Maria Viganó para que Dios nuestro Señor le conceda llegar a buen término a la Verdad.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
4 de Julio de 2020
Día VI Infraoctava de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Fiesta de San Ulrico de Augsburgo, Obispo y Confesor; fiesta de los Santos Profetas Oseas y Ageo; fiesta de Santa Berta, Abadesa; y Traslación de las reliquias y dedicación de la Basílica de San Martín de Tours, Obispo y Confesor.

jueves, 7 de marzo de 2019

“POR MANDATO BERGOGLIANO, OBISPO CONCILIAR CONSAGRARÁ OBISPOS PARA LA FRATER” (Mons. WILLIAMSON)

Elementos tomados de GLORIA NEWS, NON POSSUMUS y NOVUS ORDO WATCH.
 
El ex obispo de la FSSPX, monseñor Richard Williamson, afirmó en una homilía predicada el 3 de Marzo, Domingo de Quincuagésima (ver video debajo, en el minuto 7:08 aparece la parte en comento) que el obispo de Coira (Suiza) Vitus Huonder, de 76 años, consagrará a dos obispos para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) el 28 de abril.
   
 
Williamson agregó que su noticia es un rumor pero “bastante certera”, y que el sacerdote francés Christian Bouchacourt (designado en el Capítulo General de 2018 como segundo Asistente General del Superior General, el padre Davide Pagliarani) es uno de los obispos electos.
 
Christian Bouchacourt (el de sotana que está cantando).

Vitus Huonder en una audiencia con Bergoglio
  
Se espera que Huonder (quien es amigo de Bernard Fellay, ex-superior general de la FSSPX) renuncie el 21 de abril, tras una prórroga de dos años que le concediera Francisco en 2017. Después residirá en la escuela “Santa María” de la FSSPX en Wangs (Suiza). Wangs, población que queda a 300 kms. de Coira, pertenece al cantón y diócesis de San Galo (tristemente célebre por la mafia clerical homónima).
  
Las consagraciones tendrían lugar con la aprobación del papa Francisco, quien recibió en una audiencia a Huonder el 4 de marzo, sin que se conocieran los temas tratados en la misma (aunque un asunto de tal importancia debió ser tratado allí). Como co-consagradores que asistan a Huonder, podrían ser escogidos a tal efecto entre los tres obispos actuales de la FSSPX (Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais y Alfonso José de Galarreta). De ser así, existiría intención de los tres de conferir la Consagración siguiendo la materia y forma del Orden, por lo que esta sería válida como definiera el Papa Pío XII en la Constitución Apostólica Episcopális Consecratiónis de 1944. Lo que sí es que como el consagrante principal es inidóneo al no contar con las Órdenes Sagradas (Huonder fue instalado presbítero con el rito montiniano el 25 de Septiembre de 1971 por Johannes Vonderach, obispo de Coira; e instalado como el 88.º obispo de dicha sede el 8 de Septiembre de 2007 por Amédée –en el siglo Antoine-Marie– Grab OSB con el mismo rito, por lo tanto NO ES SINO UN LAICO USURPANDO AUTORIDAD QUE NO TIENE), esta consagración es SACRÍLEGA de plano, y los obispos consagrados serían ilícitos.
  
Vitus Huonder, aunque “conservador” (por lo que el teólogo modernista Hans Küng lo comparó con Gadaffi y le exigió la renuncia) y pro-vida, promovía a sacerdotes anticatólicos a posiciones de liderazgo mientras relegaba a buenos sacerdotes a parroquias marginales, razón por la cual durante su mandato quince sacerdotes jóvenes, pertenecientes al ala católica, abandonaron la diócesis de Coira (que incluye en su territorio el cantón de Zúrich), una de las más liberales del mundo. Recientemente, la diócesis fue obligada por el Tribunal Administrativo de los Grisones a seguir subvencionando por medio de la corporación “Iglesia Católica del Cantón de Grisones” el centro de planificación familiar Adebar, que promueve el aborto y la anticoncepción (el proceso está actualmente en revisión ante el Tribunal Supremo Federal).

A continuación, varios momentos de Vitus Huonder como liberal:
 
Dando la “comunión” en la mano a una chica inmodestamente vestida, durante una “misa” en la basílica de Nuestra Señora en Zúrich el 8 de Julio de 2017 (en preparación de la JMJ Cracovia 2017).
  
Con la “pastora” anglicana Adèle Kelham (1 de Enero de 2011). Hounder fue presidente de la “Comunidad de Trabajo de las Iglesias Cristianas en Suiza”, y Kelham lo sucedió ese año.
  
Con sus “monaguillas” en el año 2015.

“Confiriendo” órdenes menores y subdiaconado en el Seminario Internacional “San Pedro” de la FSSP en Wigratzbad (Alemania) el 12 de Febrero de 2011. Como Napoleón Bonaparte, Hounder (y la FSSP también) usa ornamentos de otros tiempos para conservar la Revolución.
       
Cuando el párroco liberal de Bürglen (cantón de Uri) Wendelin Bucheli bendijo en 2015 un pseudomatrimonio de lesbianas, Huonder no lo tocó. A un sacerdote jubilado que había declarado públicamente que vivía en concubinato con una mujer, se le permitió celebrar su jubileo sacerdotal sin la intervención de Huonder.

Huonder es lo contrario de Salvador Lazo y Lazo, que siendo obispo novusordiano (aunque sí sacerdote católico válido) de San Fernando de la Unión, procuró preservar a su diócesis del modernismo tan virulento en las Filipinas de los 80. Mons. Lazo, una vez renunció mandatoriamente a la diócesis en 1993 por motivo de edad, se contactó con la FSSPX y se declaró católico tradicional, y cinco años después, el 21 de Mayo de 1998 envió una Declaración de Fe a Wojtyla, diciendo:
“Yo estoy por la Roma eterna, la Roma de los Santos Pedro y Pablo. Yo no sigo a la roma masónica. El Papa León XIII condenó a la Francmasonería en su encíclica Humánum Genus en 1884.
 
Ni acepto a la Roma modernista. El Papa San Pío X también condenó el modernismo en su encíclica Pascéndi Domínici Gregis en 1907.
 
Yo no sirvo la Roma que es controlada por masones que son los agentes de Lucifer, el príncipe de los demonios.
  
Pero yo apoyo a la Roma que conduce fielmente a la Iglesia Católica a hacer la voluntad de Jesucristo, la glorificación de Dios Santísimo y Trino, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
  
Me considero afortunado porque en esta presente crisis de la Iglesia Católica recibí la gracia de haber retornado a la Iglesia que adhiere a la Tradición Católica. Gracias a Dios, nuevamente estoy diciendo la Misa Latina tradicional, la Misa instituída por Jesús en la Última Cena, la Misa de mi ordenación”.  
En conclusión, Huonder escogió retirarse a una escuela de la FSSPX como parte del proceso de regularización de aquella con la Roma Modernista, evidenciando el carácter ambiguo de la Frater (en su tiempo condenaron como traidores a Licínio Rangel, su sucesor Fernando Arêas Rifan y los Padres de Campos, pero están inexorablemente siguiendo su curso) y la perversa astucia de Bergoglio.

miércoles, 6 de febrero de 2019

LA “HOLOCAUSTIANIDAD” COMO RELIGIÓN

Tomado de NON POSSUMUS. Sí, sabemos quién es Mons. Williamson y qué es, pero la razón hay que dársela a quien la tuviere.

“HOLOCAUSTIANIDAD”
Paciencia, queridos amigos, la Verdad puede tomar su tiempo
Para refutar la Hueca Causa, un verdadero crimen de pensamiento.
 
Muchos católicos parecen pensar que lo que se llama el “Holocausto” no tiene nada que ver con la religión. Están muy equivocados. He aquí dos párrafos (ligeramente editados) del hermoso homenaje al difunto profesor Robert Faurisson de Jérôme Bourbon, valiente editor del excelente semanario parisino Rivarol:
El profesor Faurisson, con su investigación y su famosa frase de 60 palabras, no sólo amenazó los fundamentos ideológicos del orden mundial que surgieron de la Segunda Guerra Mundial, sino que también cuestionó la religión, o contra-religión, de la “Holocaustiandad”. Esta es una verdadera religión que exige respeto y sumisión. Su falso dios requiere un homenaje de adoración, una constante quema de incienso ante él, una llama que se enciende como en el Yad Vashem, flores que se ofrecen, y lamentos que suben al Cielo, como en las peregrinaciones y procesiones a Auschwitz y a otros lugares, mientras que la gente tiene que golpearse el pecho, gritando “Nunca más”.
 
La “Holocaustiandad”, enseñada desde la escuela primaria hasta el final de nuestras vidas, por la televisión, el cine y todo tipo de entretenimiento, imita, de hecho, todos los rasgos de la religión católica. Tiene sus mártires (los Seis Millones), sus santos (Elie Wiesel, Ana Frank), sus milagros (sobrevivientes del “Holocausto”), sus estigmatizados (prisioneros tatuados en los campos de concentración), sus peregrinaciones (a Auschwitz, etc), sus templos y catedrales (museos y monumentos conmemorativos del “Holocausto”), sus limosnas para obtener el indulto (interminables indemnizaciones a Israel y a los supervivientes del “Holocausto”), sus reliquias (dientes, pelo, zapatos, etc. de los prisioneros), sus vidas de santos (libros de Elie Wiesel, Ana Frank, etc.), sus cámaras de tortura (cámaras de gas), su Evangelio (el veredicto del tribunal militar de Nuremberg de la posguerra), sus Sumos Sacerdotes y Pontífices (Simón Wiesenthal), su Inquisición (tribunales civiles anti-Revisionistas), sus leyes contra la blasfemia (prohibiendo estrictamente cualquier cuestionamiento del “Holocausto”), su Ciudad Santa (Jerusalén moderna), sus predicadores y guardianes (instructores y asociaciones en política, medios de comunicación, religión, sindicatos, deportes y economía), sus congregaciones religiosas (Congreso Judío Mundial, B’nai B’rith, AIPAC, etc., etc.), su Infierno (para todos los nacionalistas –¡excepto los israelíes!–, todos los revisionistas, todos los creyentes en el deicidio y en el Nuevo Testamento reemplazando al Antiguo, etc.), y sus fieles (casi toda la humanidad).
 
Sin embargo, la “Holocaustiandad” no sólo imita al cristianismo, sino que también lo voltea al revés: en lugar de amor, odio; en lugar de verdad, mentiras; en lugar de perdón, venganza talmúdica; en lugar de respeto por los ancianos, la caza de los ancianos guardianes de los campos; en lugar del espíritu de pobreza, la búsqueda de pagos de reparación; en lugar de la humildad, el afán de dominar; en lugar de compartir, la búsqueda de beneficios personales, en lugar de la caridad, el chantaje: en lugar de respeto a los demás, linchamiento: en lugar de quietud y discreción, publicidad y acusaciones ruidosas en los medios de comunicación; en lugar de la justicia sin límites de Dios, la descarada injusticia de los conquistadores que se erigen en jueces de los conquistados, etc.
Así que aquí hay un soneto para honrar lo que el Prof. Faurisson hizo para sacar a este mono de la espalda de la humanidad:
“La verdad es poderosa y prevalecerá”, dijeron.
“¡Oh, no!” contestó una raza, “la verdad la hacemos nosotros –
“Somos la Raza Maestra, de todos los hombres cabeza,
¡Nuestra verdad es lo que los inferiores tienen que aceptar!”
Y así toda una mitología surgió
Por cómo esta raza dos Guerras Mundiales remodeló.
A las mentes débiles les imponen cámaras de horror
Para fabricar un dios falso que todo el mundo adora.
Sin embargo, un frágil francés a las mentiras racistas desafió.
“Muéstrennos una de esas cámaras genuinas, ¡una sola!”
Pero no había fotos que mostrar. Con gritos
De rabia, los racistas sabían que la Verdad ganó.
En Dios, profesor, usted no creía,
Pero a usted lo usó, para aliviar a todas las razas.
 
Kyrie eleison.

Mons. RICHARD WILLIAMSON. Comentario Eléison DCIII.
2 de Febrero de 2019.