martes, 6 de marzo de 2018

PÍO XII Y SANTO TOMÁS DE AQUINO

«[Santo Tomás de Aquino] iluminó a la Iglesia de Dios más que cualquier otro doctor; y saca más provecho quien estudia sus libros por un año solo que el que sigue la enseñanza de otros por el curso de toda la vida». (Papa Juan XXII)
  
La doctrina del Angélico Doctor Santo Tomás de Aquino ha sido reconocida por los Papas desde su canonización en 1323 por Juan XXII. Su enseñanza filosófica y teológica ha sido el referente del Concilio de Trento, y San Pío V le proclamó Doctor de la Iglesia el 15 de Abril de 1567. León XIII le proclamó Patrono de la Educación Católica y estableció el tomismo como filosofía oficial de la Iglesia Católica, San Pío X y Benedicto XV sustentaron el Código juscanónico en su doctrina, y Pío XI le declaró Doctor Universal mediante la encíclica Studiórum ducem.
  
Sin embargo, Pío XII, quien fue terciario dominico, dedicó a Santo Tomás de Aquino un lugar preminente en su magisterio y discursos. Resaltando en especial la encíclica Humáni géneris in rebus, donde, además de condenar la “Nouvelle Théologie”, reitera que sólo siguiendo los principios, doctrina y metodología del Aquinate (cf. Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, cánones 589, §1; y 1366, §2) se puede considerar que una actividad filosófica y reflexión teológica es acorde a la Revelación y al Magisterio de la Iglesia de siempre.

Tal ha sido el reconocimiento y devoción de Pío XII que, en el año 1946, le compuso un prefacio propio, donde da gracias a Dios porque le concedió a Santo Tomás de Aquino tal sabiduría y santidad para corroborar la Sana Doctrina Católica, haciéndole digno de admiración en el mundo entero. Este Prefacio es empleado en la Liturgia Dominica en las fiestas de Santo Tomás de Aquino (7 de Marzo, Fiesta litúrgica; 13 de Noviembre, Patrocinio sobre las escuelas católicas; 28 de Enero, Traslación de reliquias a Tolosa de Francia), y las Misas votivas en su honor.  
Præfatio de Sancte Thomæ Aquinate:
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere, Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus. Qui beátum Thomam Doctórem, vitæ innocéntia et ingénii sublimitáte vere angélicum, in Ecclésia tua suscitáre voluísti, ut eam salubérrima et firmíssima communíret doctrína, et solis instar illustráret: Cujus sapiéntiam, ómnibus præcípue commendátam, totus admirátur orbis terrárum. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus...
 
TRADUCCIÓN
Verdaderamente digno y justo es, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar, Señor Santo, Padre Omnipotente y eterno Dios. Que suscitaste en tu Iglesia al bienaventurado Doctor Tomás, verdaderamente angélico por la inocencia de su vida y la sublimidad de su ingenio, para que la fortaleciese con salubérrima y firmísima doctrina, resplandeciente como el sol, y cuya sabiduría, recomendada especialmente por todos, la admirasen en todo el terrestre orbe. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar. Santo...

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