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miércoles, 25 de enero de 2023

SAN ANANÍAS DE DAMASCO

«Quien se ensalza será humillado, y quien se humilla será ensalzado» (San Lucas 14, 11).
   
San Ananías de Damasco
  
De acuerdo con algunos detalles de la Sagrada Escritura, Ananías (en griego Ἀνανίας, del hebreo הֲנַנְיָה y siríaco ܚܰܢܰܢܝܳܐ, «el favorito de Dios») fue un fiel observador de la ley. Gozó de buena reputación entre los habitantes de Damasco (Hechos XXII, 12). San Pablo, en la narración de su propia conversión nos lo presenta bajo este aspecto favorable. Sabemos que Ananías, en el milagro de esta conversión, recibió del Señor mismo la orden de cumplir una misión y que obedeció fielmente.
   
Una tradición que no es de primera mano, hace de Ananías uno de los setenta y dos discípulos. Puede ser que se hubiera contado entre los oyentes de Jesús. San Agustín (Quæst., vol. II, cap. X, I) asegura que era sacerdote y que San Pablo le fue enviado para que recibiera de su mano el sacramento cuya dispensación el Hijo de Dios ha dejado al sacerdocio de su Iglesia. En seguida, se representa a Ananías como obispo de Damasco. Según datos griegos, Ananías evangelizó la ciudad de Damasco y la Eleuterópolis (Bet Gabra/Gibelín) hacia el año 60. El juez Licinio (o Luciano) lo hizo azotar con tendones de buey y quemarle con antorchas encendidas. En fin, Ananías fue lapidado a la salida de la ciudad. Todos estos detalles se reproducen en el Martirologio Romano.
   
Los griegos honran a Ananías el día 1 de octubre, que consideran la fecha de su martirio. Los latinos desde Usuardo, han unido su fiesta a la conmemoración de la conversión de San Pablo, el 25 de enero. Todo lo que se cuenta de su martirio es incierto, lo mismo que la afirmación de los bolandistas a propósito de la traslación de la cabeza de Ananías, de la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma a la catedral de San Vito de Praga por el Sacro Emperador Carlos IV.
   
En Acta Sanctorum, 25 de enero se encuentra la traducción latina de las actas griegas. Louis-Sébastien Le Nain de Tillemont, Mémoires pour servir à l’histoire ecclésiastique des six premiers siècles, vol. I, págs. 199 y 545. Dom Henri Quentin OSB, Les martirologes historiques du Moyen Âge. Études sur la formation de martirologe romain, París 1908, p. 416 y 589.

martes, 13 de septiembre de 2022

PROMOCIÓN DE ÍDOLOS EN GOA POR EL CARDENAL FERRÃO

Noticias tomadas de distintas fuentes.
   
    
La Iglesia Conciliar está ahora aprobando el culto al dios elefante indio Ganesh, la deidad pagana hermafrodita de los hindúes.
Uno de los más recientes cardenales de Francisco Bergoglio está permitiendo a sus presbíteros llevar a sus feligreses a visitar hogares y templos para orar y cantarle himnos a la deidad, en conformidad con la herejía del “ecumenismo” del Anticoncilio Vaticano II.
   
El 2 de Septiembre de 2022, apenas tres días después que Bergoglio lo hiciera cardenal, el arzobispón indio de Goa Filipe Neri Ferrão aprobó la veneración pública por sus presbíteros, del dios elefante hermafrodita hindú Ganesh. Esta política está de conformidad con el propio paganismo de Francisco Bergoglio en su “bendición” del ídolo de la diosa desnuda de la fertilidad Pachamama en la Basílica de San Pedro en 2019, y el vestir ornamentos con el ídolo del dios drogado Atacama en Chile. Bergoglio está moviendo a la Iglesia del Novus Ordo desde el protestantismo a la francmasonería, y ahora abiertamente al paganismo.

Los presbíteros goanos están llevando a sus feligreses a visitar templos y hogares para adorar al ídolo Ganesh. Incluso le cantan himnos en honor al ídolo. Las “monjas” conciliares también están involucradas en la adoración a Ganesha [Parte de la información pata este Comentario proviene del Catholic News Service].
   
Católicos tradicionales, en la herética doctrina deuterovaticana, promulgada por el Anticoncilio Vaticano II, Jesucristo no es el único Dios verdadero, junto con el Padre y el Espíritu Santo, sino solo uno de los muchos dioses que son adorados alrededor del mundo. Esto está en conformidad con la herejía conciliar del “ecumenismo” (todos adoramos los mismos dioses; todas las religiones son verdaderas). La práctica conciliar de promover la adoración de dioses paganos no solamente es un pecado mortalísimo contra el Primer Mandamiento de la Ley de Dios, sino también es flagrante herejía, la cual excomulga a sus practicantes de la Iglesia Verdadera.
   

La archidiócesis de Goa, bajo el recién creado cardenal Filipe Neri Ferrão, está defendiendo las visitas de sus clérigos a los ídolos hindúes, siguiendo a una furiosa reacción de los fieles católicos.
   
Un artículo en la página web de la archidiócesis el viernes [9 de Septiembre] criticó a los «medios en línea ignorantes y divisivos» y «ciertos sectores de la sociedad» por etiquetar las visitas «como idolatría».
   
UN DOBLE PARA SALVAR LAS APARIENCIAS
Los lugareños dijeron que la archidiócesis está involucrada en un «desesperado control de daños» después que Church Militant informara que el card. Ferrão estuviese alentando a los católicos a visitar los templos y casas hindúes durante el festival de diez días de “Ganesh Chaturthi” [En sánscrito गणेशचतुर्थी, festival que conmemora el nacimiento de Ganesh y se celebra el cuarto día de luna menguante después de la luna llena del mes lunar Bhādrapada (Agosto-Septiembre), N. del T.].
   
El presbítero Francisco Xavier Barretto, asistente parroquial de San Antonio de Padua de Siolim, visitando y rindiendo culto a Ganesh.
  
Tratando de justificar las visitas clericales a los ídolos de Ganesh, el artículo del Pbro. Onasis D’Cruz presentó a Jesús como el «máximo modelo e inspiración para la armonía interreligiosa», como lo ejemplifican sus encuentros con la mujer sirofenicia y la mujer samaritana.
    
D’Cruz también citó la parábola del Buen Samaritano y el elogio de Jesús de la fe del centurión romano como justificación para el compromiso interfé, mientras abusa de la cita de la carta de San Pablo a los Romanos: «Vivid en paz con todos, si es posible, en la medida que dependa de vosotros» (cap. 12: 18).
  
Sin nombrar a Church Militant, D’Cruz atacó las «imágenes, vídeos y artículos noticiosos que golpean con fanatismo y división», e insistió que «las fotos y vídeos pueden ser malinterpretados, lo que ha sido deliberadamente hecho en los artículos noticiosos en redes sociales».

Fátima Mascarenhas, residente de Ponda, que ha seguido de cerca el alboroto sobre la idolatría de Ganesh, dijo que quedó impactada al ver un vídeo del Centro Diocesano para los Medios de Comunicación Social tratando de justificar las visitas de los presbíteros a los ídolos.
   
«Estoy molesta al ver cómo la Iglesia [conciliar] está glorificando a Ganesh mientras abusan descaradamente de la Escritura para validar esto», dijo Mascarenhas a Church Militant. «Jesús no visitó los ídolos de Baal, sino que la mujer sirofenicia vino a Él buscando liberar a su hija».
  
Mascarenhas prosiguió: 
«El evangelista San Marcos está persuadiendo a los discípulos judíos de Jesús para que vayan y proclamen el Evangelio, aunque sea a regañadientes, incluso a los gentiles considerados tradicionalmente como enemigos de Israel. Esto tiene que ver con la evangelización y no con el falso evangelio del diálogo interreligioso.
    
Al visitar los ídolos de Ganesh durante un festival hindú, nuestros sacerdotes están promoviendo el indiferentismo y enviando un mensaje muy fuerte de que Jesús, como Ganesh, es simplemente otra forma en el vasto panteón hindú de deidades. Jesús mismo nos dice que no vino a traer paz sino división».
  
LA PIFIA ELEFANTINA
Mientras tanto, en un artículo de fin de semana titulado «La pifia elefantina» (un juego de palabras con la deidad cabeza de elefante, Ganesh), el intelectual católico goano Óscar de Noronha, arremetió contra la jerarquía eclesiástica por «saltar al vagón del culto a los ídolos».
   
«Es significativo que, cerca a los tacones de una pifia elefantina que hemos presenciado en nuestra archidiócesis, la Liturgia de la Palabra de este domingo cae pesadamente sobre aquellos que escandalosamente se vuelven a los otros dioses», escribió De Noronha.
   
«En la primera lectura [del domingo XXIV del Tiempo Ordinario año “C”, N. del T.] (Éxodo 32: 7–11, 13–14), Dios está justamente enojado con su pueblo por olvidar que Él los había liberado de la esclavitud en Egipto. Ahora ellos adoran ídolos abominables de su propia invención», indicó el académico y escritor.
   
«El laxismo en la práctica de nuestra Fe parece ser una consecuencia natural de ua “inculturación” que salió mal. Esto nos ha mostrado los verdaderos colores del denominado diálogo interfé», agregó, pidiendo aclaraciones sobre el clero rindiendo homenaje a los ídolos hindúes.
    
SALESIANOS IDÓLATRAS
Church Militant preguntó al Pbro. Joaquim Loiola Pereira, secretario del cardenal Ferrão, por qué el artículo de la archidiócesis falló en explicar la presencia de los ídolos de Ganesh en las instalaciones del Instituto Educativo Nirmala y el Colegio y Universidad Don Bosco.
    
Joaquim Loiola Pereira (derecha), secretario del cardenal Filipe Neri Ferrão.
  
La invitación enviada por las monjas tiene escrita una frase en sánscrito invitando al culto de Ganesh («Shree Ganeshaya Namaha») y pide a los invitados «acompañarnos al festival y buscar bendiciones del Señor», informó Church Militant.
   
Invitación de las monjas del Instituto Nirmala para el culto a Ganesh.
   
En 2019, la Escuela Primaria Don Bosco en Alto Dabolim, incluso tuvo una “asamblea especial” donde se realizó un “aarti” (un acto de culto) al ídolo del “Señor Ganesha”, informó la escuela en el sitio web de la Sociedad de Desarrollo Don Bosco de Konkan.
    
A los niños en siete centros de formación dirigidos por los salesianos de Goa se les pidió dibujar y esculpir ídolos de Ganesh, y en la Secundaria y Preparatoria Don Bosco, el rector Pbro. Ian Figueiredo pidió a los estudiantes celebrar el festival de Ganesh «con alegría y devoción». El Colegio Don Bosco incluso organizó un “competencia de hacer ídolos” en 2019.
  
Los salesianos en competencia de hacer ídolos de Ganesh en el 2019.
   
EL CELO DE SAN FRANCISCO JAVIER
Citando La Vida y las Cartas de San Francisco Javier, que documenta el desprecio del jesuita hacia la idolatría, los lugareños le dijeron a Church Militant cómo el clero modernista de Goa estaba atentando subvertir el legado de las misiones en Goa y de San Francisco Javier y su celo por salvar almas.
   
Escribiendo sobre su viaje misionero a la India, San Francisco Javier alabó a los niños que convirtió del hinduismo al catolicismo por «su odio a la idolatría». El santo describió cómo «entraron en disputa con los paganos sobre esto, y cuando sus propios padres la practicaban, ellos los reprochaban y venían a decírmelo de inmediato»
   
Javier concluye:
«Cada vez que oigo de algún acto de culto idólatra, voy al lugar con una gran banda de esos niños, que muy pronto cargan al demonio con una cantidad de insulto y abuso mayor que lo que ha recibido de honor y adoración de sus padres, parientes y conocidos. Los niños corren a los ídolos, los molestan, los derriban, los rompen en pedazos, escupen sobre ellos, saltan sobre ellos, los patean y, en resumen, arrojan a ellos todo insulto posible».
  
EL ATAQUE DE SAN PABLO A LOS ÍDOLOS
Un estudioso bíblico establecido en Roma también señaló cómo la archidiócesis malinterpretó seriamente a San Pablo. Él explicó cómo, en contraste al modo de entender del Pbro. D’Cruz de la lectura de la mujer sirofenicia, los intérpretes modernos frecuentemente acusan a Jesús de «prejuicio y etnocentrismo», puesto que Jesús parece insultar a la sirofenicia con un agravio racial llamándola un «perro».

«El tema de la “particularidad y universalidad” está presente a lo largo de la Sagrada Escritura, y tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento brillan en su elogio de la fe de los “extraños”», resaltó.
  
«Pero esto no tiene nada que ver con el diálogo interreligioso. Es sobre los gentiles llegando a la fe en el Dios de Israel y siendo incluidos en el pueblo de Dios», explicó.

Los comentaristas bíblicos destacan el aborrecimiento y condena pública de San Pablo a los ídolos, aun cuando su polémica (arraigada en la censura y escarnio veterotestamentarios de la idolatría pagana) probablemente disturbaba la armonía interreligiosa y provocaba revueltas como sucedió en Éfeso (Hechos 19: 23–41), agregó.
  
El historiador neotestamentario Nicholas Thomas en su libro Paul and the Faithfulness of God (Pablo y la fidelidad de Dios), destaca: «Durante las conferencias, frecuentemente menciono al obispo que se quejaba que en todas partes donde Pablo iba había una revuelta, pero en todas partes donde él iba la gente le servía té».

San Lucas, el autor de los Hechos, usa la palabra griega “paroxúnō” (παροξύνω, la palabra de la que viene “paroxismo”, un término médico usado para un ataque o acceso epiléptico) para describir la respuesta de San Pablo a los ídolos paganos en Atenas (Hechos 17:16). “Paroxúnō” es el verbo regularmente usado en el Antiguo Testamento griego (Septuaginta) para describir la reacción de Yahvé ante la idolatría.
   
La primera carta escrita por San Pablo recuerda cómo los tesalonicenses convertidos «volvieron a Dios de los ídolos» (1 Tesalonicenses 1:9), una frase que el profesor Ian Howard Marshall llama «una descripción clásica de lo que significaba para un grupo de gentiles el convertirse en cristianos».

En otro lugar, San Pablo recuerda a los corintios cómo fueron ellos «deslumbrados y arrastrados por los ídolos mudos» (1 Corintios 12:2), advirtiéndoles que «huyan de la idolatría» (1 Cor 10:14) y resaltando la incompatibilidad del «templo de Dios» y los «ídolos» (2 Corintios 6:16).

El Pbro. Joaquim Loiola Pereira no respondió a la solicitud de comentarios por parte de Church Militant.

lunes, 20 de junio de 2022

NOVENA EN HONOR A LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO

Traducción de la Novena publicada en Montreal en 1867, con Imprimátur concedido por Mons. Ignacio Bourget Paradis, Obispo de Montreal.
   
NOVENA EN HONOR A LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO
  


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. 
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y restituir y satisfacer si algo debiere; y por vuestro amor perdono a mis enemigos, y ofrezco vuestra santísima Pasión y muerte, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Y como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita que me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, y me daréis gracia para enmendarme y perseverar hasta la muerte. Amén.
 
DÍA PRIMERO – 20 DE JUNIO
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, que habéis sido los primeros para predicar la doctrina celestial, y quienes primero la pusisteis en práctica; cuyas acciones no tuvieron otro motivo que la divina voluntad, cuya muerte fue un holocausto de la más generosa obediencia, obtened para nosotros, ¡oh discípulos privilegiados de Jesucristo!, ese espíritu evangélico de perfecta obediencia, el cual muestra que somos fieles imitadores de vuestros ejemplos; concedednos que cumplamos la divina voluntad en todas las cosas hasta nuestra muerte, que después de haber seguido fielmente a Jesucristo con vosotros en la tierra, podamos ser recibidos en el Cielo, para cantar las victorias de la divina misericordia, victorias recervadas para los que son verdaderamente obedientes. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
Santísimos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, nosotros, vuestros siervos humildes y devotos, bendecimos, alabamos y damos gracias a Nuestro Señor Jesucristo por haberos designado como protectores y patronos de la Iglesia Católica. Habéis sido por todo el mundo los primeros predicadores de las verdades evangélicas, los fundadores de la Religión Cristiana, habéis sido los más perfectos modelos de todas las virtudes, y los principales ministros de las grandes misericordias de Dios. Santísimos Príncipes de los Apóstoles, maestros, abogados y padres nuestros, desde las alturas de vuestros resplandecientes tronos donde estáis sentados en el reino celestial, mirad con ojos de misericordia a toda la Iglesia Católica. Que vuestros oídos, que vuestros ojos estén contínuamente sobre ella: mirad sus necesidades, escuchad sus oraciones, oíd sus votos. Orad sin cesar e implorad de Dios todo tipo de favores para la Cristiandad. Vosotros la establecisteis, la habéis preservado hasta este día, y también preservaréis en medio de ella la cátedra infalible de las verdades eternas. Extended sobre el que esté sentado en esa cátedra y la gobierna, extended sobre él vuestra mano benévola, y dadle esa espada dorada de la Divinidad, que exterminará gloriosamente a todos los enemigos de la verdad. Que la fe, la paz y la caridad de Jesucristo reinen en este mundo por vuestra intercesión; proteged a todos los habitantes de esta ciudad, a todos los miembros de la diócesis, y concededle que estas mismas virtudes divinas reinen, en medio de nosotros en una forma especial, para que por vuestra intercesión, nosotros y todos nuestros hermanos en Jesucristo, puedan cumplir Sus preceptos evangélicos y, por tanto, tengan la felicidad de compartir con vosotros el reino eterno. Amén.
  
Antífona: En este día subió al patíbulo de la cruz Simón Pedro, en este día voló gozoso a Jesucristo el Portero de los cielos; en este día el Apóstol Pablo, lumbrera del mundo, inclinando la cabeza, fue coronado con el martirio por el nombre de Jesucristo.
℣. Ellos han anunciado las obras de Dios.
℟. Y tuvieron entendimiento de Sus obras.
  
ORACIÓN
Oh Señor, atiende nuestras súplicas, y llenos de confianza en tu misericordia, te pedimos en tu bondad, por la intercesión de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, que nos asistas desde tu trono celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
DÍA SEGUNDO – 21 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
«Haced penitencia por vuestros pecados»: He aquí, ¡oh San Pedro!, cuál ha sido la conclusión de tu primer sermón, y he aquí cuál es la máxima fundamental que nunca cesaste de anunciar a todos los hombres durante todo el curso de tu Apostolado. Oh glorioso San Pablo, al justificar ante el rey Agripa tu predicación, has sido capaz de decirle que consistía principalmente en anunciar la penitencia a los hombres, y conducirlos a volver a Dios y hacer obras de arrepentimiento sincero. Oh Santos Apóstoles, vosotros nos dais también estas instrucciones en vuestras divinas Epístolas. Que vuestras palabras celestiales tengan influencia irresistible en nuestros corazones, que un temor general se mantenga en nosotros, y derramemos lágrimas de contrición y perseveremos en la imitación de vuestro ardor en hacer penitencia, para obtener en el Cielo aquel gozo reservado para los que en la tierra derramaron lágrimas de dolor. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
    
DÍA TERCERO – 22 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
  
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, vosotros habéis sido para todo el mundo, y en una forma especial para Roma, los ministros del Evangelio de Jesucristo, y los primeros fundadores de Su fe. Miradnos, santos Apóstoles, con la misma bondad que tuvisteis hacia los primeros cristianos. Obtenednos esa fe viva, eficaz, sincera y generosa que los santificó por el ministerio de vuestro Apostolado. Ellos fueron un monumento glorioso del poder de vuestro Apostólico ministerio; concedendos que nosotro, también, seamos un monumento no menos admirable de vuestra poderosa protección. Que nuestras acciones y costumbres reflejen las acciones y costumbres de estos felices cristianos, puesto que estamos unidos enteramente a ellos por la práctica de la misma fe divina; y obtenednos la gracia de ser en el Cielo, con Jesucristo, herederos de la eterna felicidad que gozan, después de haber sido, en la tierra, por la misericordia de Dios, herederos de su fe. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
   
DÍA CUARTO – 23 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Tú nos dices en las Epístolas, ¡oh glorioso Príncipe de los Apóstoles, San Pedro!: «Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos ha regenerado en una esperanza viva por emdio de la resurrección de Jesucristo de la muerte a una herencia incorruptible». Y tú, glorioso San Pablo, quien, escribiste a los fieles que en el camino del Señor encontramos muchas tribulaciones, pero con la esperanza podemos vencerlas, porque la esperanza no nos engaña. Oh Santos Apóstoles, vosotros habéis poseído muy perfectamente esa divina virtud, vosotros sentísteis en la tierra sus admirabilísimos efectos, y habéis sido abundantemente recompensados en el Cielo. Por esa heroica esperanza que Jesucristo os dio en la tierra, por los gloriosos frutos que la virtud dio a vuestro Apostolado, y por la gran recompensa almacenada para vosotros en el Cielo, obtenednos a todos una esperanza cristiana, firme y generosa por la gracia para observar la ley de Dios y merecer la salvación eterna; que esa esperanza nos aliente y nos haga siempre corresponder fielmente a la gracia y obtener la posesión de la herencia eterna en el Cielo. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
     
DÍA QUINTO – 24 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, perfectísimos modelos de paciencia cristiana, vosotros habéis mostrado por el continuo y heroico ejercicio de esa virtud, que fuisteis verdaderos ministros de Dios y Sus dignos embajadores a los hombres, para predicarles las verdades eternas. Toda la tierra ha presenciado los prodigiosos ejemplos de paciencia que habéis dado, pero Roma ha sido su teatro más que otras naciones y en una forma especial por casi veinte siglos. Roma continúa recordando y honrando piadosamente las casas, prisiones, cadenas y cruces que habéis consagrado por los más heroicos actos de paciencia; estos mismos de paciencia indujeron a una incontable multitud de romanos a abrazar la fe de Jesucristo, y tan ardientemente la abrazaron, que un gran número de ellos la selló con su sangre, y rivalizaron con vosotros en paciencia por el martirio. Que vuestros ejemplos siempre ejerzan un gran poder sobre todos nosotros, como lo hizo sobre nuestros gloriosos predecesores y que tantos monumentos sagrados de vuestra paciencia preservados en esta augusta Urbe, siempre retengan para esta, con el honor de haber albergado pacíficamente en su seno al Vicario de Jesucristo, la gloria inefable de ser nuevamente el centro de la verdad para el mundo entero; que estos monumentos, mientras tengan la gran influencia de vuestra virtud, nos exciten a abrazar valientemente la cruz y caminar generosamente por las huellas de Jesucristo hasta que lleguemos, con vosotros, a Su reino y encontrar en Él nuestro descanso eterno. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
    
DÍA SEXTO – 25 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, a vuestra predicación, a vuestro celo, la Iglesia Católica debe su propagación, su establecimiento y su preservación. San Pedro, poco antes de sacrificar tu vida por Jesucristo, prometiste con tu celo verdaderamente paternal, tener siempre presente en tu alma a todos los cristianos, y acordarte siempre de ellos en el gozo del Señor. Tu celo, ¡oh San Pablo!, te movió a proveer, mientras estuviste en la tierra, por las necesidades no solo de los que vivían entonces, sino también de los que existirían en los tiempos venideros. Que vuestro afectuoso cuidado sea constante para nosotros también; haced por nosotros lo que habéis prometido; que Dios Omnipotente, por vuestra intercesión, nos muestre su beneficencia, como hizo antiguamente a tantas naciones, por medio de vuestra predicación. Que el Señor de a sus ministros esa virtud que Él os dio, que preserve en toda la Iglesia que la santa Religión establecida por vuestra dedicación, y puedan todas las naciones confesar y adorar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, uno en esencia, pero Dios en tres personas distintas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 26 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, los dichosos habitantes de Roma son el más admirable y más glorioso monumento de vuestra caridad benévola. La Roma antigua y soberbia bebió el infame cáliz de todo tipo de disipación e impiedad; ella se embriagó con la sangre de incontables mártires de Jesucristo, y en castigo de tant maldad y demasiados sacrilegios, ella ha sido arruinada y no existe más. La Roma de hoy debe su existencia y su gloria a la Sede Apostólica, a vuestros restos, a vuestras tumbas santificadas, ¡oh Príncipes de los Apóstoles! Mirad pues a vuestra ciudad y continuad concediéndole el favor de vuestra protección. Desterrad de esta ciudad y sus habitantes los vicios que arruinaron a la Roma antigua, la Roma culpable. Que sus habitantes crezcan firmes y perfectos en todas las virtudes que deben brillar en la metrópoli de la santa Religión de Jesucristo, y hagan así más y más venerable la Suprema Cátedra de la Verdad. Tomad bajo vuestra especial protección a los Obispos y todos los pastores de almas, los Reyes y todos los que gobiernan las naciones de la tierra, las naciones cristianas, que honren la religión por una vida santa, que los infieles, cismáticos y herejes puedan venir al conocimiento de la verdad, que todos los justos puedan perseverar en la justicia, los pecadores se conviertan y finalmente todos los fieles, vivos y difuntos, puedan llegar a la eterna gloria despubés de haber pertenecido, por toda su vida, a la Religión que habéis establecido. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 27 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
    
Oh gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, para mostrar vuestra gloriosa protección, para tener vuestro poder amado y temido al mismo tiempo por todo el mundo y especialmente por Roma, habéis levantado a San León Magno, para humillar la soberbia y detener la furia de Atila que amenazó arruinar enteramente a Italia, y principalmente Roma. El bárbaro os vio entonces de pie al lado del venerable Pontífice, él os vio armados con la espada del Señor, vio la actitud formidable con la cual vosotros amenazasteis su vida si se negaba a obedecer. El bárbaro palideció, tembló, respetó a León, lo honró, obedeció su mandato, y para gran asombro del mundo, se devolvió. Así salvasteis a Roma de una matanza y de todo tipo de calamidades. ¡Oh admirable poder! ¡Oh confusión de la humana soberbia! ¡Oh gloria de la protección Apostólica! Dignaos, oh Santos Apóstoles, levantar por nosotros estas misericordiosas manos tan terribles a vuestros enemigos. Asistidnos y defendednos contra los enemigos de Jesucristo, humilladlos por vuestra voz poderosa, confundidlos y llevadlos a sentimientos de arrepentimiento, para que ellos también, reconociendo y confesando a Jesucristo, puedan tener la dicha de santificarse y trabajar seguros en su salvación. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
     
La Oración se rezará todos los días.
   
DÍA NOVENO – 28 DE JUNIO
Por la señal…
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
Gloriosos Príncipes de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo, vosotros obtuvisteis del Señor las más preciosas y más abundantes gracias del espíritu de Jesucristo. Ese espíritu es un espíritu de amor y caridad; el espíritu de amor y caridad animó incesantemente vuestras acciones apostólicas. Por este espíritu santificasteis al mundo entero y a Roma en particular. En este teatro del mundo, confinados en prisiones o cargados con cadenas, conducidos al cadalso o entregados a los verdugos mostrasteis a los hombres lo que el amor de Jesucristo puede realizar en el corazón cristiano. Como un monumento perenne de ese amor, deseasteis que Roma heredase vuestros restos mortales: deseasteis que vuestros venerables restos reposasen allí, que vuestras sagradas tumbas sean glorificadas. ¡Ah!, que estos preciosos monumentos no nos sean inútiles, y que este suelo, consagrado por vuestra sangre y por el más sublime y perfectísimo acto de vuestro amor por Dios, sea siempre fertilizado por esa divina caridad. Que esa caridad, por vuestra intercesión, inflame todos los corazones; que estos días, dedicados al recuerdo de vuestra divina caridad, pasen para nosotros en el ejercicio continuo de esa virtud; que el espíritu del amor por Jesucristo anime los días que tengamos que pasar en la tierra y que nuestro último acto aquí en la tierra sea de perfecta caridad, cerrando nuestro período mortal y comenzando estos días inmortales cuando seamos capaces, con vosotros, de amar, bendecir y dar gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por siempre y para siempre. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
***
  
Con rescripto de 28 de julio de 1778, por órgano de la Secretaría de Memoriales, el pontífice Pío VI concede 100 días de indulgencia a los fieles cristianos que, contritos, rezaren, a lo menos una vez al día, la siguiente Oración con un Padre nuestro, Ave María y Gloria en honor de los santos apóstoles Pedro y Pablo; y una indulgencia plenaria en cualquier fiesta de San Pedro o de San Pablo, o en uno de los nueve días precedentes, o bien en la octava siguiente, si confesados y comulgados visitaren devotamente una iglesia o altar dedicado a dichos santos Apóstoles, y allí rezaren la mencionada Oración, etc., rogando por la Santa Iglesia.
  
¡Oh santos apóstoles Pedro y Pablo! Yo N. os elijo hoy y para siempre por mis especiales protectores y abogados: y me alegro humildemente tanto con Vos, San Pedro, príncipe de los Apóstoles, porque sois aquella piedra sobre la cual edificó Dios su Iglesia; como con Vos, San Pablo, escogido por Dios para vaso de eleccion y predicador de la verdad en todo el mundo. Alcanzadme, os suplico, una fe viva, una esperanza firme y una caridad perfecta, una total abnegación de mí mismo, desprecio del mundo, paciencia en las adversidades y humildad en la prosperidad; atención en el orar, pureza de corazón, recta intención en las obras, diligencia en el cumplimiento de las obligaciones de mi estado, constancia en los propósitos, resignación a la voluntad de Dios y perseverancia en la divina gracia hasta la muerte; para que, mediante vuestra intercesión y vuestros méritos gloriosos, pueda vencer las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne, me haga digno de presentarme ante el supremo y eterno Pastor de las almas Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, para gozarle y amarle eternamente. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

martes, 25 de enero de 2022

RESPONSO “Pressi malórum póndere” EN HONOR A SAN PABLO APÓSTOL

  
Tomado del Tratado dogmático y práctico de las indulgencias, cofradías y jubileo, compuesto por Mons. Dr. Jean Baptiste Bouvier, Obispo de Le Mans (Francia); traducido al español y adicionado con la Bula de la Cruzada por el P. Vicente Solano, párroco de Grustán en la diócesis de Barbastro, publicado en Lérida por la imprenta de don José Sol en 1852. Traducción a partir de la Colección de Oraciones y obras piadosas indulgenciadas, por los licenciados José María y P. Agustín Ferrer, Barcelona, Librería religiosa, 1860.
 
LATÍN
Pressi malórum póndere,
Ádite Paulum súpplices,
Qui certa largus desúper
Dabit salútis pígnora.
  
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.

  
Nam tu beáto cóncitus
Divíni amóris ímpetu,
Quos insécutor óderas,
Defénsor inde amplectéris.
 
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Non te procéllæ et vérbera,
Non vincla et ardor hóstium,
Non dira mors detérruit,
Ne sancto adésses cœ́tui.
 
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Amoris eja prístini,
Ne sis, precámur, immémor;
Sed nos supérnæ lánguidos
In spem redúcas grátiæ.
 
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Te destruántur áuspice,
Sævæ inferórum máchinæ,
Et nostra templa públicis
Petíta votis insónent.
 
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Te deprecánte, flóreat
Ígnara damni cáritas,
Quam nulla turbent júrgia,
Nec ullus error sóciet.
 
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Qua terra cumque dábitur
Jungátur uno fœ́dere,
Túisque semper éffluat
Salúbre nectar lítteris.
   
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Det velle nos quod ímperat,
Det posse summus Árbiter,
Ne fluctuántes hórride
Cáligo noctis óbruat.
  
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.

  
Glória Patri Dómino,
Glória Unigénito,
Una cum Sancto Spíritu,
In sempitérna sǽcula. Amen.
 
O grata cœlo víctima,
Doctórque amórque géntium,
O Paule! nos te víndicem,
Nos te patrónum póscimus.


Antiphona: Vas electiónis est mihi iste, ut portet nomen meum coram géntibus, et régibus, et fíliis Ísraël.
℣. Ora pro nobis, sancte Paule Apóstole,
℟. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
  
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui beáto Apóstolo tuo Paulo quid fáceret, ut implerétur Spíritu Sancto, divína miseratióne præcepísti, ejus dirigéntibus mónitis, et suffragántibus méritis, concéde, ut serviéntes tibi in timóre et tremóre, cœléstium donórum consolatióne recreémur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
De ponderosos males oprimidos
A ti acudimos con humilde ruego,
Para que del tesoro de tus gracias
Te dignes dispensar dones del cielo.
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Ya que por sacra llama transformado
Tan vivo ardiste en el divino fuego,
Bajo tu manto protector acoge
A cuantos antes perseguiste fiero.
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Ni tormentos, ni azotes, ni cadenas,
Ni de enemigos el embate ciego,
Ni cruda muerte te infundiera espanto,
Para acogerte de Jesús al seno.
  
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
No aquel amor que te inflamó algún día
Olvides, por prestarte a nuestro ruego,
Y la esperanza santa de la gracia
Infunda amor al abatido pecho.
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
A tu soplo disipaste cual niebla
Las execrables tramas del infierno,
Y nuestra voz de gratitud resuene
Por las bóvedas santas de tu templo.
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Intercediendo tú, florezca hermosa
La caridad que ignora daño ajeno,
Que no la turben hórridas discordias,
Ni del error la empañe torpe aliento.
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Que la paz, los espíritus ligando,
Junte en un corazón el orbe entero,
Y el néctar celestial de tu doctrina
Se derrame por todo el universo.
    
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Nuestro querer sujeta a lo que manda
Con su poder el Árbitro supremo,
Para que noche del error opaca
No nos envuelva en ominoso velo. 
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Gloria sea dada al Padre,
Y al Hijo Unigénito,
En unión con el Espíritu Santo,
Por los siglos sempiternos. Amén.
   
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, oh Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guia te queremos.
   
Antífona: Este es para mí vaso de elección, para llevar mi nombre ante las gentes, y los reyes, y los hijos de Israel.
℣. Ruega por nosotros, San Pablo Apóstol.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que en Tu divina compasión ordenaste a Tu bienaventurado Apóstol San Pablo para hacer que fuera lleno con tu Espíritu Santo, concédenos que podamos ser talmente aconsejados por su doctrina, y ayudados por el sufragio de sus méritos, que, sirviéndote con temor y temblor, podamos ser llenos con la consolación de Tus dones celestiales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
El Romano Pontífice Pío VII, por medio del cardenal Vicario, con rescripto de 23 de Enero de 1806 (que se conserva en el archivo de la Pía Unión de San Pablo), para aumentar la devoción de los fieles cristianos hacia el Apóstol San Pablo, vaso de eleccion y doctor de las gentes, concede 100 días de Indulgencia a los que rezaren devotamente cada día el Responsorio, e Indulgencia plenaria, ya en el día 25 de enero, fiesta de la Conversión de este Apóstol, ya también en el día 30 de junio, fiesta de su Conmemoración, con tal que en tales días, verdaderamente arrepentidos, confesados y comulgados, visiten alguna de sus iglesias o altar, y rueguen por las intenciones generales del Sumo Pontífice (propagación y exaltación de la Fe Católica, extirpación de los cismas y herejías, paz y concordia entre los príncipes cristianos, conversión de los pecadores, sufragio de las Benditas Almas y demás piadosos fines de la Santa Iglesia).

martes, 29 de junio de 2021

BERGOGLIO: «SAN PABLO ERA “RÍGIDO” Y “TRADICIONALISTA”»

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
  
«Al igual que Pablo, estamos llamados a estar libres de las hipocresías de lo externo, a estar libres de una observancia religiosa que nos hace rígidos e inflexibles, libres de vínculos ambiguos con el poder [¡sic!], y del miedo a ser incomprendidos y atacados», dijo Francisco Bergoglio en su homilía de los Santos Pedro y Pablo (29 de junio).
    
Le encanta oponer forma y contenido, como si pudieran separarse. Probablemente debido a una cierta rigidez senil, Francisco volvió a emprender su viaje de rigidez insistiendo en que San «Pablo se liberó del celo religioso que lo hacía feroz en la defensa de las tradiciones que había recibido». En la espiritualidad católica, se considera que el “celo religioso” es una virtud.
    
Para Francisco, «la observancia formal de la religión y el manejo de la espada en defensa de la Tradición» volvieron “rígido” a San Pablo. Tiene razón, y de hecho, San Pablo advierte a los tesalonicenses que «permanezcan firmes y mantengan las tradiciones que les enseñamos, ya sea de boca en boca o por carta» (2 Ts 2, 15).
    
En el Ángelus después de la Misa, Francisco recordó que Benedicto XVI fue ordenado sacerdote hace 70 años. Lo llamó –el que recibe con frecuencia a la gente y ve la televisión de los oligarcas– “el contemplativo del Vaticano” y le agradeció “su testimonio”.

domingo, 30 de junio de 2019

SAN PABLO Y SAN ELÍAS, GUERREROS DE DIOS

Tomado de FINAL DE LOS DÍAS. Vía APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA.
   
Actas 13, 9-10: «Saulus autem, qui et Paulus, replétus Spíritu Sancto, íntuens in eum dixit: O plene omni dolo et omni fallácia, fili diáboli, inimíce omnis justítiæ, non désinis subvértere vias Dómini rectas?».
 
¿Os podéis imaginar, hermanos, a un San Pablo, enfrentándose cara a cara con Ratzinger [hoy Bergoglio], el actual Sumo Pontífice del Anticristo? ¿Os imagináis a un Elías viendo a estos sacerdotes de Baal, destruyendo y pisoteando los lugares Santos? ¿Cómo reaccionarían?
«Zelo zelátus sum pro Dómino Deo exercítuum. San Pablo y San Elías, rogadle al Señor Dios de las Huestes, EL QUE ES, EL QUE ERA Y EL QUE HA DE VENIR, despierte un celo en nosotros por amor a su Nombre, por amor a cada gota de Sangre divina derramada por nuestras iniquidades, por amor al madero; pues no hay cosa más purificadora que acercarse a la cruz derramando lágrimas y bañarnos en la preciosísima Sangre de nuestro amado esposo Jesucristo, pues como está escrito: «Dios nos libre de gloriarnos si no es en la cruz del Señor Jesucristo».
  
He aquí nuestro verdadero poder, pues Cristo reina desde el madero, y la Cruz es el poder de los Apóstoles del final de los tiempos, pues solo el que verdaderamente ama a Jesucristo crucificado queda sellado por el Espíritu Santo y es Templo del Dios Vivo, y además tenemos una Mediadora, que reparte infinitas gracias a todos los que la invocan humildemente, y su nombre es María Santísima, la Inmaculada Reina de las reinas. Con esto solo quiero dar ánimos a que estemos siempre dispuestos para la batalla, para ser valientes y si es la voluntad de Dios, entregar nuestras vidas por amor.
  
Hay que levantarse cada día con esto, tener nuestra voluntad fijada en esto, y un corazón orante que solo pida justicia, no hay que tener miedo de decir las cosas tal como son, pues tenemos la espada de San Pablo y de San Elías, que es la Palabra de Dios, el testimonio de más de 200 Pontífices verdaderos siervos de Cristo, el testimonio de una multitud de Santos y mártires, y lo más importante: tenemos a María caminando con nosotros, y si la tenemos a ella, tenemos a la Santísima Trinidad, por lo tanto si nos vemos en situaciones como David ante Goliat, no hay que temer, pues Dios está con nosotros.
 
Evidentemente lo que ha sucedido en la cátedra de Pedro es el mayor castigo espiritual para la cristiandad y el resto del mundo: han eclipsado el sol, y esto ha sido por causa de la falta de fe, de la apostasía Universal, y principalmente es que el Señor ha de acrisolarlo todo antes de su Santa Parusía. Después de la rebelión de los ángeles y el pecado de Adán y Eva, el CV2 con su renovado pacto con la serpiente antigua es la penúltima batalla de Helel y sus ángeles contra Dios y su Mesías, y nosotros la humanidad somos su arma más poderosa, las huestes infernales utilizan sobre todo a su pueblo elegido para hacer el mayor daño posible, pues por su celo invertido, son los enemigos más feroces de los cristianos y al apoderarse del Vaticano, si no fuera porque el Señor va acortar los días aún los elegidos caerían en sus zarpas.
  
Los signos de los tiempos son claros, y para mí el más claro es el Sacrificio perpetuo que ha sido sustituido por la Nueva Misa de Caín, pues es la estirpe de Caín la que ha diseñado todo esto, para establecer su ciudad, su nueva Babilonia, su Nuevo Orden Mundial y su religión, la cual es la ciencia maldita, con la cual el hombre evoluciona y a través de la gnosis despierta su divinidad interior o su Cristo interior y se convierten en Dioses, quitando así la Cruz del medio y pisoteando la Sangre de Nuestro Señor, por lo tanto la nueva Misa es la abominación que provoca la desolación y lleva ya más de 40 años puesta en lugar Santo, ver: http://www.finaldelosdias.com:80/sietdan.html. Quitaron a Cristo para poner al hombre, se da culto al hombre en vez de a Dios, por lo tanto es un ritual diabólico, pues el sacrificio del hombre no lo acepta Dios y sí lo aceptan los demonios, por lo tanto de manera sutil, la serpiente antigua valiéndose de sus hijos ha realizado su obra maléfica perfecta, y Jesucristo no está sacramentado en las especies que se utilizan en la nueva misa, no hay transustanciación, pero si hay un espíritu inmundo en todo esto, el espíritu del Anticristo, y este mismo espíritu inmundo que sube del abismo es el que encarnará en el personaje más diabólico que ha existido, descrito por San Juan como la bestia y por Daniel como el desolador, y repito: si la presencia de Cristo no está en la nueva Eucaristía ¿Qué presencia hay? La de este espíritu inmundo que tiene engañada por causa del misterio de iniquidad a millones, como lo estaba yo hasta que el Señor y la Virgen me abrieron los ojos.
  
Por lo tanto el Señor está pidiendo verdaderos soldados pues el poder está ahí, pero hay que adueñarse de él, y para ello debemos hacer solo la voluntad de Dios, la cual el Santo Espíritu susurra a nuestro corazón y debemos ser una unidad con la Santa Ira Divina, pues de nada vale nuestro enojo si no estamos llenos del Espíritu Divino, y no daremos frutos si queremos hacer algo por nuestro propio pie. Hay que amar la batalla por las almas, por el Reino de Jesucristo, y todo lo demás se nos dará por añadidura. Venga tu Reino, Señor, y sean arrojados todos tus enemigos al lago de fuego que arde con azufre.
  • I Juan 2, 28: Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida.
  • II Pedro 3, 12: esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán.
  • II Pedro 1, 16: Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
  • Santiago 5, 8: Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
 
Maranatha.

domingo, 26 de agosto de 2018

DEL ANTICRISTO, POR EL PADRE JOSÉ MARÍA BOVER

Predicación del anticristo (xilografía del siglo XV)
Que nadie os engañe de ninguna manera. Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición, el Adversario, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. ¿No recordáis que cuando estuve con vosotros os decía estas cosas? Ya sabéis qué es lo que ahora lo retiene, para que no se manifieste sino a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, resplandor de su Venida. La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás y está acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros, y de toda clase de engaños perversos, destinados a los que se pierden por no haber amado la verdad que los podía salvar”. (2 Tes. 2,3-10)
   
Conviene distinguir en esta declaración de san Pablo lo que es suficientemente claro y lo que es más o menos problemático o enigmático.
    
Primeramente, resultan claros, aún ahora para nosotros, algunos puntos sobremanera interesantes. Es claro el advenimiento y manifestación del Anticristo, su perversidad satánica, su irreligiosidad y ateísmo, su enorme fuerza de seducción, su acción diabólica. Es también claro que este misterio de iniquidad actúa y cunda ya de presente, pero que culminará en el Anticristo que será como la concreción de todas las fuerzas del mal. No es menos claro que su exterminio será radical y fulminante, y facilísimo de parte de Cristo, que lo destruirá con el soplo de su boca. Por fin, tampoco es dudoso que el advenimiento del Anticristo precederá inmediatamente al advenimiento de Cristo.
   
¿Podemos dar como cosa segura la personalidad del Anticristo? ¿Será una persona o una colectividad? Las declaraciones de san Pablo deciden resueltamente en el sentido de la personalidad. Tal es, en efecto, el sentido obvio de sus expresiones, repetidas y variadas: “el hombre del pecado”, “el hijo de la perdición”, “el impío”. Y no hay razón alguna seria que nos obligue a abandonar este sentido obvio. Al contrario, existen razones positivas y eficaces que nos mueven mantenerlo. Por una parte, contrastan estas expresiones personales con la expresión impersonal “el misterio de la iniquidad”, que precede y prepara la aparición del anticristo. Naturalmente esta personalidad del Anticristo no impide que a su alrededor y a sus órdenes actúen otros muchos, que formarán colectividad, pero semejante colectividad tendrá un jefe, a quien todos acatarán y quien será propiamente el Anticristo.
   
En cambio, son oscuros y casi indescifrables otros puntos. Por de pronto, desconocemos en absoluto el tiempo de la manifestación del Anticristo. Lo que dice el apóstol, que el misterio de la iniquidad está ya en acción acaba de desorientarnos. Hace ya veinte siglos que está actuando, o comenzó a actuar, este misterio de la iniquidad, y no ha aparecido todavía en tanto tiempo el anticristo. Si consideramos en el curso de la historia el desenvolvimiento de las fuerzas del mal, notaremos fácilmente un constante vaivén de avances y retrocesos, que nos aconsejan cautela y reserva para no aventurar predicciones sobre la mayor o menor proximidad del fin del mundo, que siempre hasta ahora han sido desmentidas en los hechos. ¿Qué nos asegurará que tal o cual avance del mal sea ya el definitivo, es decir, la general apostasía, precursora inmediata de la aparición del anticristo?
   
No es menos enigmático el misterioso obstáculo que, frenado los avances del mal, impide la aparición del anticristo. Insinúa san Pablo, si sus expresiones no son casuales, que semejante obstáculo es a la vez real (lo que le detiene) y personal (el que lo detiene). ¿Pero qué es o quién es este obstáculo? ¿Y cómo actúa en su obra de frenar el misterio de la iniquidad?
 
JOSÉ MARÍA BOVER Y OLIVER SJ. Teología de San Pablo. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1946, págs. 885-886.

jueves, 29 de junio de 2017

EL INCIDENTE DE ANTIOQUÍA

La disputa entre San Pedro y San Pablo (Bartolomeo Cavarozzi)

San Pablo afirma en la Epístola a los Gálatas (2, 11): «Pero cuando Céfas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí [1], porque se había hecho reprensible» [2]. Según San Agustín y Santo Tomás, San Pedro pecó venialmente por fragilidad, al observar las ceremonias legales del Antiguo Testamento, debido a la excesiva diligencia que puso en no escandalizar a los judíos, con lo que escandalizó a los gentiles convertidos al cristianismo. Y, al decir de la revelación, aconteció una resistencia pública de Pablo a Pedro, primer Papa.
 
Monseñor Francesco Spadafora lo comenta así: «Pedro llega a Antioquía poco después del Concilio de Jerusalén. Las familias se disputan el honor de hospedarlo (…) y él acepta de buen grado la invitación de aquellos gentiles conversos, dando así ejemplo de no tomar ya en cuenta las prescripciones de la ley mosaica (…). Pero he aquí que llegan de Jerusalén (…) algunos falsos hermanos (…) que han venido a espiar la conducta de Pedro. Osan dirigirle fuertes reproches por esa violación suya de las prescripciones mosaicas (…). Pedro reputa por inútil brindarles una explicación: a veces hay que esperar a que el tiempo nos esclarezca, a que nos abra los ojos; teme ofender a estas conciencias ciegas y débiles, piensa que es mejor, por el momento, evitar cualquier ocasión de turbación para dichos ánimos encendidos y ofendidos. Por consiguiente, considera prudente declinar las invitaciones [de los gentiles] y eclipsarse de algún modo. (…) Por eso San Pablo, viendo claramente (…) la turbación creada en la comunidad por el mero acto prudencial de Pedro (…) interviene públicamente y, después de haber hecho notar a Pedro que su “prudencia” mortificaba a los gentiles, se vuelve hacia la comunidad y corrobora el principio de la superación definitiva de la ley por obra de la redención» (F. Spadafora, Fuori della Chiesa non c'è salvezza [Fuera de la Iglesia no hay salvación], Caltanissetta, ed. Krinon, 1988, págs. 73-77).
 
En opinión de Tertuliano, el pecado de Pedro fue un «error de comportamiento, no de doctrina» (De præscr. hæret, XXIII). No obstante, «para San Agustín, Pedro cometió un pecado venial de fragilidad al preocuparse demasiado por no disgustar a los judíos [conversos al cristianismo]…» (J. Tonneau, Comentario a la Suma Teológica, París, Cerf, 1971, págs. 334-335, nota 51; Suma Teológica, parte III, cuestión 103, art. 4.º, sol. 2.ª).
 
A juicio de Santo Tomás de Aquino, «parece que Pedro fue culpable de un escándalo activo» (Suma Teológica, parte III, cuestión 103, art. 4.º, respuesta a la objeción 2.ª); mas el Angélico especifica que Pedro cometió un pecado venial de fragilidad, no deliberado (cf. Quæstiónes disputátæ, De Veritáte, cuestión 24, art. 9.º; Quæstiónes disputátæ, De malo, cuestión 7.ª, art. 7.ª, respuesta a la objeción 8.ª), por una prudencia excesiva al no querer contrariar a los judíos conversos al cristianismo.
 
La opinión de San Agustín, que Santo Tomás comparte, es conciliable con las prerrogativas extraordinarias de los Apóstoles. Los autores admiten comúnmente que a los Apóstoles se les concedió la confirmación en gracia (cf. I. Salaverri, De Ecclésia, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1962, 5.ª edición, n.º 255). En efecto, «es sentencia común entre los teólogos que la confirmación en gracia se cuenta entre las prerrogativas extraordinarias de los Apóstoles, por lo cual, después de la venida del Espíritu Santo, los Apóstoles no podían ya cometer de hecho ningún pecado grave, ni ningún pecado venial plenamente deliberado…» (F. Carpino, Enciclopedia Cattolica, Ciudad del Vaticano, 1948, vol. I, cols. 1687-1688).
 
Así, pues, San Pedro no erró contra la fe (véase Tertuliano), como sostenían erróneamente los antiinfalibilistas durante el Concilio Vaticano I; pero con su actuación torpe e imprudente cometió un pecado venial, no deliberado, sino de fragilidad. Ahora bien, «aunque Dios permitió que Pedro fuera “reprensible” objetiva o materialmente, no se sigue de ahí que el pecado venial semideliberado fuera incompatible con las prerrogativas apostólicas» (D. Th. C., vol. II, col. 1655).
 
En conclusión, Pedro pecó sólo venialmente, y con un pecado venial de fragilidad, mas Pablo le resistió en la cara y en público (Epístola a los gálatas, 2, 11). Pedro fue lo bastante humilde como para corregir su error conductual, que habría podido favorecer el error doctrinal de los judaizantes, quienes querían someter a los gentiles a las prescripciones mosaicas.
 
No se puede negar la resistencia de Pablo a Pedro: consta en la revelación divina: «Pero cuando Céfas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí, porque se había hecho reprensible, (…) delante de todos» (Ga. 2, 11 y 14) [3]. Santo Tomás se pregunta, con razón, si es más de admirar el coraje de San Pablo o la humildad del primer Papa.
  
Eleutherius
 
NOTAS
[1] “Resistir”, del latín “resistĕre”, permanecer firme… o estable, sin dejarse tumbar, ante alguien o algo que se nos opone; hacer un esfuerzo contrario que permita oponerse a la acción de alguien o de algo (Nuovo Zingarelli, Vocabulario della lingua italiana).
[2] “Reprensible”, del latín “re-prehendĕre”, digno de ser reprendido, reprobado, corregido, desaprobado, criticado, reconvenido a fuer de erróneo (Nuovo Zingarelli, ibid).
«La frase “se había hecho reprensible” (de la Vulgata) la traducen algunos exégetas como (…) esta otra: “se había puesto de parte del error”. Se explica el fallo o el error de Pedro, que ya Tertuliano había definido con entera precisión como “yerro de conducta, no de doctrina” (De præscriptióne hæreticórum, XXIII)» (G. Ricciotti, Las epístolas de San Pablo, Roma, ed. Coletti, 1949, 3.ª edición, págs. 227-228).
[3] Cf. Arnaldo Xavier Vidigal Da Silveira, ¿Cuál es la autoridad doctrinal de los documentos pontificios y conciliares?, en Sì sì No no, 31 de octubre de 2010, pág. 1 y sgtes., edición italiana; Resistencia pública a decisiones de la autoridad eclesiástica, en Sì sì No no, 15 de noviembre de 2010, pág. 1 y sgtes., edición italiana; Si puede haber error en los documentos del Magisterio, en Sì sì No no, del 15 de octubre de 2010, págs. 4-6, edición italiana.

miércoles, 21 de junio de 2017

NOVENA EN HONOR DE SAN PABLO APÓSTOL

Novena aprobada por el Obispo de Barcelona en 1857. Puede rezarse en cualquier momento del año, pero también puede emplearse en preparación a las fechas litúrgicas en honor al Apóstol de los gentiles:
  • 25 de Enero (Conversión)
  • 10 de Febrero (Llegada a la isla de Malta)
  • 30 de Junio (Conmemoración)
  • 18 de Noviembre (Dedicación de la Basílica de San Pablo extramuros)
 
ADVERTENCIA
La memoria, pues, de los hechos y escritos del Apóstol San Pablo no puede dejar de ser muy provechosa a toda clase de personas, porque a los más grandes pecadores les debe animar su extraordinaria conversión, a los convertidos les debe mover su fidelidad y a los justos constantes les puede servir de modelo la práctica de sus virtudes altamente heroicas.
 
Procure, pues, el cristiano hacer con devoción esta novena, que no es otra cosa sino una sucinta colección de lo que nos dejó San Pablo en sus preciosas cartas que abundan en suaves reprensiones para los malos, saludables avisos para los buenos y sabios consejos para los que aspiren a la perfección.
  
NOVENA EN HONOR DE SAN PABLO APÓSTOL
  
  
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor y Dios mío Jesucristo, yo el más indigno de vuestros hijos, postrado humildemente a vuestra Presencia y lleno de sentimiento, confieso la poca gratitud que he tenido a vuestra infinita Bondad y Misericordia, el poco respeto y reverencia a vuestra real y augusta Majestad, y el poco temor a vuestra inviolable Justicia, habiéndome atrevido orgulloso a quebrantar vuestra santa Ley y despreciar vuestra preciosa Sangre por mi derramada; pero lo que más siento, Señor, es el poco dolor que he tenido de haberos de esta manera ofendido. Pésame, Dios mío, de haber pecado y propongo firmemente de nunca más ofenderos. Ayudadme, dulcísimo Señor, para que pueda cumplir con mi propósito, siendo en adelante un fiel imitador del apóstol San Pablo, a quien dedico esta novena para mayor gloria vuestra, honor del Santo y provecho de mi alma. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 21 DE JUNIO
MEDITACIÓN: De la virtud de la Fe.
Todos los escritos de San Pablo nos dan una verdadera idea de la viva fe que tenía; y no solo estaba bien poseído de esta virtud, sino que también procuraba con sus exhortaciones inculcarla a los demás. “Fortalecidos con la virtud de la fe, les decía, tened cuidado que nadie os engañe con filosofías y vanos sofismas que son según la tradición de los hombres y según los elementos del mundo, pero bien lejos de la ley de Cristo. Permaneced constantes, hermanos, y conservad las tradiciones que os hemos predicado y las que os hemos manifestado en nuestras cartas. Guardaos que no haya entre vosotros algún corazón inclinado a la incredulidad, apartándose de esta suerte de Dios; antes bien amonestaos siempre los unos a los otros, pues seremos participantes de la gloria de Jesucristo, si seguimos hasta el fin los caminos por donde nos dirige la fe. Por esta virtud alcanzaron los patriarcas y justos de la antigua ley las promesas del Señor, conquistaron reinos, apagaron la violencia del fuego, pusieron en huida a los ejércitos extranjeros y hasta resucitaron a los muertos”. No olvides, pues, cristiano, las exhortaciones que te hace el santo Apóstol; anímate y haz revivir en tu alma esta antorcha de la fe que con tus malas obras has amortiguado tantas veces. Atiende a la promesa que te hace San Pablo diciendo: “vendrá Jesucristo a ser glorificado en sus santos y hacerse maravilloso en todos los que creyeron”. ¡Cuánto alegrarás al santo Apóstol si permaneces firme en tu fe! “Gracias damos a Dios sin cesar, decía a sus fieles hermanos, porque cuando oísteis nuestra palabra no la recibisteis como palabra de hombres, sino como palabra de Dios. Temía que Satanás os tentase y que se hiciese vano e inútil nuestro trabajo; mas lleno estoy de consuelo y se me aparta toda mi aflicción, al saber que conserváis la fe que de nosotros recibisteis”. Aviva, pues, cristiano y aumenta tu fe, y de esta suerte podrás acudir seguro al santo apóstol para implorar su intercesión.
  
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en la viva fe que tuvo de todos los misterios de nuestra santa Religión; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran santo la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
ORACION FINAL PARA TODOS LOS DIAS
Glorioso Apóstol de las gentes, a quien Jesucristo nuestro Señor eligió para publicar su santo Nombre por toda la redondez de la Tierra, y que fuisteis tan obediente a su voz, que despreciando todo respeto humano os dirigisteis presuroso a la predicación de su santo Evangelio; os suplico me alcancéis del mismo Dios un verdadero arrepentimiento de todos mis pecados para que, siguiendo vuestro santo ejemplo, atienda gustoso a la voz de mi Redentor que he oído tantas veces dentro de mi corazón, y tenga siempre en mi memoria vuestras heroicas virtudes, de las cuales nos habéis dejado tan perfecto dechado, para que, practicándolas como vos, alcance el fruto de ellas, viviendo y muriendo en gracia del Señor, para entrar a la participación de la eterna gloria e inexplicable felicidad, que tiene prometida a los que verdaderamente Le aman. Amén.
   
GOZOS EN HONOR A SAN PABLO APÓSTOL
 
Porque fuisteis pecador
Brillan más vuestros loores,
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
  
De Benjamín descendiente
Fuisteis Saulo esclarecido,
Hebreo, bien instruido,
Y a la Ley muy obediente,
Disteis a Dios la adoración
En Moisés legislador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Admirable al mundo entero
Se hizo vuestra conversión,
Pues Jesús, de fiero león
Os trocó en manso cordero,
Y así es su pregonero
Quien fue su perseguidor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
A Damasco os dirigíais,
Y con sangre de cristianos
Empaparos vuestras manos
Vivamente apetecíais:
Mas mientras veloz corríais
Os detiene el Redentor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
La luz del que guía al trueno
Hasta el suelo os ha rendido,
Y casi desfallecido
La miráis de pavor lleno;
Mas, ¡qué estilo tan ameno
Escucháis del Dios de amor!
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
«Saulo, Saulo, ¿porque así
Me persigues sin sosiego?»
«¿Quién sois vos, respondéis luego,
Que venís radiante a mí?»
«Soy Jesus, que el blanco fui
De tu bárbaro furor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Del divino amor vencido,
Ya trocado os conocéis,
Y al Señor os ofrecéis
Contestando agradecido:
«¿Qué queréis, Jesus querido
De este grande pecador?».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
«La ciudad que estabas ya
Para ver a breve instante,
Os dice Jesús amante,
Ciego te recibirá,
Y allí se te explicará
Tu destino y tu labor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Vuestros consocios turbados
Os conducen por la mano,
Y no entienden el arcano
Que contemplan admirados:
Del deslumbre consternados,
Andan presos del terror.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
¡Sinagoga, viste luto,
Que entra ciego en la ciudad
El que de tu impiedad
Defensor fue muy astuto!
Contra ti será su fruto,
No será más su fautor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Por orden del Poderoso,
Ananías os visita,
Vuestras cataratas quita
Y os instruye cariñoso:
«Vos seréis, dijo gozoso,
Vaso de elección y honor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
De Jesús soldado fuerte
Desde aquel día sois vos,
Preparado ya por Dios
A sufrir hasta la muerte,
Y empezasteis de esta suerte
Predicando con fervor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Con rapto al Señor
En el Empíreo oísteis,
De arcanos que recibisteis
Fue vuestro saber iluminado:
El mundo quedó pasmado
Por tan inaudito favor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Testigos los pueblos son
De vuestro constante celo,
Con que las sendas del Cielo
Enseñáis con perfección,
Y vuestra predicación
No respira sino amor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Que lo diga Antioquía,
Roma, Atenas, Malta, Apolonia,
Toda la gran Licaonia,
Filipos, Pafos, Bética y Candía:
En fin, toda gente oía
Vuestra voz de gran doctor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Sufristeis persecuciones,
Azotes y crueles penas
De naufragios y cadenas,
Calabozos y prisiones;
Mas por esto a las naciones
Predicáis con gran valor
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Decretó por fin Nerón,
Siendo vos preso y atado,
O bien ser decapitado
O seguir su religión:
«El martirio es mi elección»,
Decís al emperador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Vuestra cabeza cortaron,
Y en tierra tres saltos dio
De los que, Roma lo vio,
Tres fuentes de agua manaron,
Y los labios pronunciaron
El nombre del Salvador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Los prodigios que hicisteis
Fueron grandes y admirables,
Pues a muertos e incurables,
Salud y vida les disteis,
A los pobres socorristeis
Con el cariño mayor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Es creencia universal
Que aliviáis a los dolientes,
Y al que padece accidentes
De epilepsia fatal
Le curais luego su mal,
Si os lo pide con fervor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Porque fuisteis pecador
Brillan más vuestros loores:
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
℣. Tú eres vaso de elección, ¡oh San Pablo Apóstol!
℟. Predicador de la verdad en el universo mundo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que has instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haz, te lo rogamos, que honrando su memoria, marchemos hacia Ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 22 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Esperanza.
La virtud de la esperanza es la que despierta en nuestros corazones el deseo de poseer y conocer aquellas cosas misteriosas y sublimes que nos enseña la fe. “Por esta virtud andamos, como dice el Apóstol, por si podremos de algún modo alcanzar el premio para el cual Dios nos ha criado”; y por la esperanza de este premio debemos obrar bien, sabiendo que no es Dios injusto para que se olvide de las obras que hacemos por su amor o por el de nuestros semejantes. ¡Oh, quién estuviera dotado de la constante esperanza de nuestro santo Apóstol, obrando en todo como si ya Dios le hiciera participante de las dulzuras celestiales! Por eso decía que su morada estaba en los cielos, en donde está Jesucristo sentado a la diestra de Dios Padre. Allí pues, cristiano, a imitación suya hemos de dirigir nuestros pensamientos y no a las cosas de este mundo: nuestro vivir y obrar ha de ser luchando contra las perversas inclinaciones que sentimos en nosotros mismos, pues que “a la verdad no tienen comparación los trabajos de esta vida con la gloria que Dios manifestará a sus escogidos”. Procuremos, pues, tener una firme esperanza de los bienes que Dios puede y quiere dispensarnos, y acordémonos que en las borrascas de nuestra alma nos servirá esta virtud de una áncora muy firme y segura que penetrará hasta los insondables abismos de la gracia de Dios. “Acudamos, dice el Apóstol, con confianza al trono de la divina gracia, a fin de alcanzar clemencia y protección para aquel tremendo día en que vendrá Jesucristo para dar la salvación eterna a aquellos que cifraron toda su esperanza en su infinita misericordia”. Sepamos imitar la admirable esperanza de San Pablo que le obligaba a exclamar: “De los cielos esperamos a Jesucristo nuestro Salvador, el cual transformará con su poder nuestro cuerpo vil y abatido en un cuerpo glorioso e inmortal, resucitándole a semejanza del suyo a una vida eterna y siempre feliz”.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar la firme esperanza de San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 23 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: Del Amor que es debido a Dios.
El amor de Dios, o sea, la virtud de la caridad, es sin duda la mayor de todas las virtudes, de manera que aunque el hombre hablase las lenguas de todas las naciones del mundo, aunque tuviese el don de profecía y supiese todos los misterios y cuanto se puede saber, y tuviese tanta fe que con ella traspasase los montes de un lugar a otro; de nada le serviría si no tuviese el amor debido a Dios. Y aunque distribuyera todos sus bienes para alimento de los pobres, y entregase su cuerpo a las llamas para ser abrasado; nada con eso mereciera si dejase de amar a Dios. Haz pues, cristiano, que todas tus cosas estén fundadas en el amor de Dios, porque los que aman a Dios serán conocidos de Dios y serán su templo y morada: Dios andará y vivirá entre ellos, Dios será su rey, y ellos serán su pueblo. “¿Podrá por ventura, decía el Apóstol, separarme del amor de Jesucristo la tribulación, la angustia, el hambre, la desnudez, la persecución o la cuchilla de los tiranos? No, por cierto; porque todas estas cosas jamás arredran al que esta confortado de Dios que tanto nos ama. Y así bien seguro estoy que ni los ángeles, ni la vida, ni la muerte, ni las cosas presentes, ni las venideras, ni otra criatura alguna podrán jamás separarme del amor de Dios que he aprendido en Jesucristo”. Tal era el amor que San Pablo profesaba a Dios que le hacía exclamar: “Deseo ya que mi alma deje los lazos del cuerpo y se una con Jesucristo; pues aunque vivo, no soy yo el que vivo, sino que vive Cristo en mí”. Muévete, cristiano y devoto de San Pablo, a la consideración de tan intenso amor, y confúndete al mismo tiempo de lo poco que has amado a un Dios tan bueno, que siendo rico se hizo pobre, para que tú pudieses ser rico y feliz. Ya que tienes por patrón a San Pablo, acude a tu Dios diciéndole como él: “¿Quién sois vos, Señor?” Te responderá: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues con tus malos pensamientos, escandalosas palabras y perversas acciones. Cesa de ofenderme, pues que yo nunca he cesado de amarte”.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar a San Pablo en el puro amor que profesó a nuestro Dios y Señor; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 24 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: Del Amor que es debido al prójimo.
Las afectuosas cartas que dirigía San Pablo a sus iglesias y amigos, nos dan a entender cuán grande era el amor que les tenía, y lo mucho que deseaba que los fieles se amasen entre sí: “Ayudaos, les escribía, los unos a los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo. Obrad y hablad sin murmurar jamás de vuestros prójimos; no oprimáis ni engañéis a vuestros hermanos, y permanezca entre vosotros la caridad fraternal. No volváis mal por mal; antes bien no os canséis jamás de hacer bien a todos, pues de esta suerte seréis ricos en buenas obras, y vuestro tesoro será un fundamento el más sólido para alcanzar la vida eterna. Acordaos de los presos y afligidos como si los tuvierais a vuestro lado, y con espíritu de mansedumbre y amor corregid a los malos, consolad a los pobres y humillados, y sed sufridos con todos. Vosotras mujeres, sujetaos del modo que conviene a vuestros maridos. Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis desabridos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres; padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos castigándoles sin medida ni razón. Siervos, obedeced a vuestros señores; y vosotros señores, recompensad a vuestros siervos con justicia y equidad. Revestíos finalmente todos de entrañas de misericordia, de benignidad y de paciencia. Vosotros sabéis bien el amor que siempre os he profesado, procurando en todo complacer a todos, no buscando mi propia comodidad, sino el provecho de todos para su salvación. De muy buena gana daré todo lo mío y me daré a mí mismo por vuestras almas, aunque apreciándoos mucho, sea yo aborrecido de todos: pues tanto en mi prisión como encontrándome en la predicación del Evangelio, siempre os tengo en mi corazón, y Dios es testigo de qué modo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo”. ¡Intensa caridad del Apóstol! Con mucha razón aquellos sacerdotes de Mileto se arrojaron sobre su cuello, llorando y besándole amorosamente, cuando al despedirse les dijo que ya no le volverían a ver, y con el más profundo sentimiento le acompañaron hasta el buque que le aguardaba para marcharse a Jerusalén. ¡Oh, cómo no te mueves tú también, cristiano, a las penetrantes expresiones de amor con que te habla el Apóstol para que le imites, amando a tu prójimo como a ti mismo por amor de Dios! Acuérdate de tus odios y venganzas: llóralas ante el supremo Juez, y sigue en adelante el ejemplo de caridad de San Pablo, que hoy es el objeto de tu meditación.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en el grande amor que profesó al prójimo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 25 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Penitencia.
El único camino que queda al hombre después del pecado, es el de la penitencia. Por esto nuestro santo Apóstol, considerando la gravedad de sus faltas contra su Dios a quien había perseguido, dice que se complace y alegra por Jesucristo tanto en sus enfermedades, como en sus afrentas, angustias y persecuciones, porque todo lo mira como venido de la mano de Dios para castigar sus pecados contra Él cometidos. En espíritu de penitencia, dice, “sufrí ser azotado cinco veces por los judíos y tres veces por los romanos; sufrí naufragios, fatigas, hambre, sed, frio y desnudez; peligros de los judíos, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, y peligros de falsos hermanos, que me hacían traición con pretexto de amistad”. Bien conocía el glorioso santo todos estos peligros; no obstante procuraba vivir para poder así satisfacer por todos sus pecados. En Damasco huyó de la muerte que le preparaban los judíos, descolgándose por la muralla. En Iconio escapó de un fuerte motín y alboroto que contra él se había promovido. En Listra, a pesar de ser apedreado y arrastrado por el pueblo, procuró evadir la muerte para poder continuar su predicación. En Cesarea no pudieron persuadirle sus amigos que retrocediese de ir a Jerusalén, en donde se le esperaban penas y crueldades de los judíos. En fin, deseaba vivir para padecer, deseaba padecer para satisfacer, y deseaba satisfacer para merecer el premio de los escogidos del Señor. Considera ahora, cristiano, cuantas veces has abusado de la divina bondad y misericordia, y muévete a penitencia y contrición. “¿No sabes, dice el Apóstol, que la benignidad de Dios te convida a penitencia?” No atesores ira con tu corazón duro e impenitente para aquel terrible día, en que se revelará a todo el mundo lo más recóndito de los corazones humanos. Haz que se diga de ti: “Aquel que tanto pecó llora sus pecados y hace penitencia de ellos”, pues los judíos cristianos así decían de San Pablo: “Aquel que tanto nos perseguía, ahora predica la doctrina de Jesucristo”, y de esta suerte glorificaban todos al Señor, y los malos se convertían a Él a imitación del apóstol San Pablo. Imítale, pues tú también, cristiano; conviértete a tu Dios y de todos tus delitos haz verdadera penitencia.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo, haciendo una verdadera penitencia de nuestros pecados; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 26 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Paciencia.
Bendito sea el Señor, padre de las misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están atribulados”. ¡Con que palabras nos demuestra el apóstol San Pablo la virtud de la paciencia, y de qué modo tan propio invoca al Señor de quien recibimos joya tan preciosa! Esta es otra de las virtudes con que debe revestirse el pecador para sufrir las penalidades que reparte el soberano Señor a los descendientes de Adán. Por esto dice el Apóstol que “Dios castiga a los que ama, y azota a aquellos que recibe por hijos”; y en otro lugar dice que “los que querrán vivir piadosamente en Jesucristo, padecerán persecución”. Gloriémonos, pues, en nuestras angustias, como se gloriaba San Pablo; suframos si somos perseguidos, bendigamos a los que nos maldigan, roguemos por los que nos blasfemen, y no nos aflijamos, aunque seamos reputados como basura y escoria de los demás hombres; pues Dios que consuela a los humildes, también nos consolará en estos desprecios y sufrimientos. No quieras, no, cristiano, huir de las penas y aflicciones con que permite Dios seas probado, pues la virtud de la paciencia se perfecciona con estos trabajos y te bastará para sobrellevarlos la gracia del Señor. Así decía San Pablo: “todo lo puedo en aquel que me conforta”. Por eso reprendió a sus compañeros cuando lloraban por él, al partir para Jerusalén: “¿Por qué, les decía, afligís y quebrantáis mi corazón con vuestro llanto? Sabed que estoy aparejado no solamente para ser preso y maltratado, sino aun para morir por el nombre de Jesús”. Esforcémonos, pues, todos para alcanzar la virtud de la paciencia. En todas nuestras adversidades acudamos a Dios y al santo Apóstol, y de esta suerte no nos angustiarán las tribulaciones; en nuestros apuros no nos faltarán los recursos espirituales, en nuestras persecuciones no seremos desamparados, y por más abatidos que nos encontremos, no pereceremos jamás. Entonces nos dirá el Apóstol como decía a los hebreos: “Tened en vuestra memoria aquellos días en que sufristeis grandes combates de trabajos, fuisteis hechos espectáculo de oprobios y tribulaciones, sufristeis con gozo que os robasen vuestras haciendas; mas no desconfiéis: necesaria os es por cierto la paciencia: esa es la voluntad de Dios: recompensados quedaréis”. Si, cristiano: los trabajos y penas que sufras con paciencia, te los recompensará el Señor con una gloria que no tendrá fin.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar la paciencia y resignación de San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 27 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Humildad.
La humildad es aquella virtud de la que se valió el apóstol San Pablo para predicar sin sublimidad de palabras la doctrina del Crucificado. Enemigo el Santo de la soberbia, así le hace exclamar su apostólico celo contra el hombre orgulloso: “¡Oh hombre!, le dice, ¿quién eres tú? ¿Qué cosa posees que no la hayas recibido de Dios? Y si de Él lo has recibido, ¿por qué te glorias y ensalzas como si fuese cosa de ti propia? Si piensas tú ser algo te engañas: nada serás, si antes no te persuades que por tus propias fuerzas nada puedes ser. ¿Qué te importa andar hinchado y lleno de soberbia, demostrando con tu hipocresía y altisonantes palabras una apariencia solamente de virtud? Procura ser humilde y virtuoso; y si eres sabio, no te ensoberbezcas por ello, y ten en cuenta que muchos de los que se creen saber algo, no conocen aun de qué modo les conviene saber”. Aprendamos del apóstol San Pablo que, a pesar de la excelencia y sublimidad de sus escritos, que más parecen divinos que humanos, dice que él es el menor de los apóstoles, que ni siquiera es digno de este nombre, que es un ignorante en sus discursos, que si predica el Evangelio de Jesucristo no tiene que gloriarse por ello, y que ni él ni otra criatura alguna debe presumirse que sea suficiente para pensar algo como propio de sí, “porque todo nuestro conocimiento y suficiencia nos viene de Dios”. Confiesa lleno de humildad que antes había sido blasfemo, perseguidor e injuriador, y no se avergüenza en decir que es el primero de los pecadores. “Cuidado, pues, en no seduciros, porque si alguno de vosotros, decía el mismo santo a los corintios, se tiene por sabio, mejor fuera si se hiciese como ignorante y sencillo, porque la sabiduría de este mundo es estupidez para con Dios”. Por lo que no debemos jamás gloriarnos ni hacer alarde de lo que sabemos, aunque nos parezca sublime y elevado; de esta suerte nos acomodaremos a las cosas humildes y seremos amables y sencillos para con nuestros prójimos; y si nos conocemos útiles para ellos, especialmente para los flacos y pobres de espíritu, prestémonos gustosos a su servicio, gloriándonos solamente en el Señor.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar a San Pablo en su profunda humildad; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 28 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
   
MEDITACIÓN: De la Oración.
San Pablo, a quien Dios quiso elegir para ejemplar de los pecadores, nos manifiesta en muchas de sus cartas el gran cuidado que tenía en orar no solamente por él, sino que también por toda la Iglesia. Ya desde el momento en que se vio trocado por la eficacia de la gracia divina, se fue a Damasco, y allí puesto en oración esperó que llegase Ananías, a quien Dios había destinado para que le instruyera y bautizase. Escribiendo después a los de Éfeso les dice: “doblo mis rodillas al Padre eterno, para que por su santo Espíritu os corrobore en la virtud, según los tesoros de su gloria”. A los romanos les participa que siempre sin cesar hace mención de ellos en sus oraciones; y a los filipenses les escribe diciéndoles que da gracias a Dios cada vez que se acuerda de ellos, haciendo lleno de gozo oración por todos. Sabemos también que encontrándose preso con Silas, estaba en oración dentro del calabozo alabando al Señor. En fin, él en todos tiempos, ocasiones y lugares dio el más relevante ejemplo rogando por él y sus hermanos al Señor. Tanta era la importancia y necesidad que el Apóstol conocía de la oración, que siempre la encargaba a los fieles tanto en sus escritos como en su predicación: “Ruégoos, hermanos míos, les decía, por Jesucristo nuestro Señor y el amor del Espíritu Santo, que me ayudéis con vuestras oraciones. Orad y velad en todo tiempo y con todo fervor, rogando a Dios por todos y por mí, a fin de que me dé acierto en la predicación de su santo Evangelio. No andéis solícitos de las cosas de este mundo; dirigid vuestras oraciones a Dios, dándole gracias al mismo tiempo de los favores que os ha dispensado; y de este modo la paz del Señor reinara en vuestros corazones y todas vuestras acciones serán honestas y fundadas en la piedad”. Ea, pues, cristiano, la oración te encarga a ti también el santo Apóstol: dirígete a él con toda confianza y pídele por ti y por tus hermanos el remedio de todos los males, especialmente de aquellos que perturban nuestro sosiego y tranquilidad espiritual.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 29 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Perseverancia.
Hoy que concluyes, cristiano, la novena del apóstol San Pablo, nada puedes meditar mejor que su perseverancia, para que lo sepas imitar hasta la muerte. Las persecuciones, los peligros, las injurias, las cárceles, los tormentos y finalmente la muerte que sufrió, son un testimonio el más evidente de su invencible perseverancia, desde el día en que Dios le llamó para ser su Apóstol hasta el día en que recibió del mismo Señor la palma del martirio. Por eso nos recomienda tanto en sus escritos esta virtud: “Permaneced, nos dice, firmes y constantes creciendo siempre en la obra del Señor, estando ciertos que vuestro trabajo será bien atendido. Velad siempre y sed fuertes en vuestra fe; retened la palabra de vida que os he dirigido, pues no pienso ni deseo haber trabajado en vano”. “Con toda sencillez he vivido y conversado entre vosotros, decía a los fieles de Corinto, y espero que conoceréis y retendréis hasta el fin lo que habéis logrado leer y conocer en mis cartas”. Escucha, cristiano, como reprendía el santo Apóstol a aquellos hombres de Galacia que no sabían ser constantes en el bien que se les había enseñado: “¡Oh insensatos!, les decía, ¿quién os ha fascinado y engañado para que no obedezcáis a la verdad que se os inculcó? ¿Tan necios sois que habiendo empezado una vida espiritual, queráis acabar con una vida solamente carnal? ¿De este modo despreciáis y echáis a perder lo que habéis trabajado y sufrido para alcanzar vuestra salud espiritual?”. Haz, pues, devoto de San Pablo, que esta novena en que has meditado sus hechos y consejos, quede de tal suerte grabada en tu memoria, que jamás olvides y dejes de practicar las virtudes que en ella has aprendido. De ti se despide el Santo diciendo: “Guarda, hermano, los divinos mandamientos hasta la venida de Jesucristo, sin dar jamás lugar a reprensión alguna; y en fin, todo lo que sea verdadero, honesto, justo, amable, virtuoso y digno de alabanza, esto solamente piensa y medita. Y todo lo que aprendiste, recibiste, oíste y viste en mí, esto es lo que debes hacer”. De esta suerte el Dios de la paz será contigo, y pues que Él da los auxilios para empezar, Él también te dará la gracia necesaria para perseverar hasta el fin de tu vida y entrar después de tu muerte a la participación de su gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol san Pablo en su invencible perseverancia en el bien obrar; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.