miércoles, 13 de septiembre de 2017

BERGOGLIO BLASFEMANDO SOBRE LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

En su homilía en la ciudad de Villavicencio cuando beatificó a Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y a Pedro María Ramírez Ramos (sacerdotes válidos que fueron asesinados por odio a la Fe), comentando la genealogía de Jesucristo (San Mateo 1, 1-16; 18-23), perícopa evangélica correspondiente en el Novus Ordo a la solemnidad de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María (en la Misa Latina Tradicional, los versos 18 al 23 nada tienen que hacer), Bergoglio dijo las siguientes palabras:
“La mención de las mujeres —ninguna de las aludidas en la genealogía tiene la jerarquía de las grandes mujeres del Antiguo Testamento— nos permite un acercamiento especial: son ellas, en la genealogía, las que anuncian que por las venas de Jesús corre sangre pagana, las que recuerdan historias de postergación y sometimiento. En comunidades donde todavía arrastramos estilos patriarcales y machistas es bueno anunciar que el Evangelio comienza subrayando mujeres que marcaron tendencia e hicieron historia”.
  
Momento de la homilía
  
Vemos en el pasaje en cuestión un Misterio grande sobre Jesucristo, del cual, como dijera San Pedro sobre las Escrituras, los necios toman error:
“Todos los errores de los herejes acerca de Jesucristo pueden reducirse a tres clases: los concernientes a su divinidad, a su humanidad, o a ambas a la vez”. (SAN AGUSTÍN, Quæstiónes Evangeliórum, 5,45)
Ciertamente menciona San Mateo que antes de María Santísima hubo cuatro mujeres distintas: Tamar, Rahab, Rut y Betsabé. Rahab y Rut eran extranjeras, pero espiritualmente eran del pueblo de Israel (no tanto por una purificación -en hebreo מִקְוֶה, Mikvé- para ingresar a la nación hebrea, sino por la fe que ejercieron en Dios y sus promesas). Tamar, Rahab y Betsabé fueron pecadoras; pero (y esto es lo crucial en el asunto), la genealogía relacionada por San Mateo es respecto de San José (que utiliza la palabra la palabra génuit -engendró-, deteniéndose en San José, pasando a decir que éste era «virum Maríæ, de qua natus est Jesus, qui vocátur Christus»).
 
Dice el comentario a San Mateo 1, 16 en la versión católica inglesa Douay-Reims:
“El Evangelista nos da el linaje de San José en lugar de la de la Santísima Virgen, en conformidad a la costumbre de los hebreos, que en sus genealogías no dan noticia de las mujeres; pero como ellos eran parientes cercanos, el linaje del uno muestra el del otro”.
Ante la Ley, San José era el padre adoptivo de Jesús, no el biológico (pues fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno virginal de María Santísima). De hecho, San Lucas escribió en su Evangelio que
“Tenía Jesús al comenzar su ministerio cerca de treinta años, hijo, como se creía, de José, el cual fue hijo de Helí, que lo fue de Matat” (Luc. 3, 23).
Sobre este verso (que en la Vulgata es «Et ipse Jesus erat incípiens quasi annórum trigínta, ut putabátur, fílius Joseph, qui fuit Heli, qui fuit Mathat»), el comentario en la traducción inglesa Douay-Reims (siguiendo a Julio Africano, San Jerónimo, Eusebio de Cesarea, San Beda el Venerable, San Anselmo y Santo Tomás, entre otros) dice:
“San José, que por naturaleza era hijo de Jacob (San Mateo 1, 16), ante la Ley era hijo de Helí. Porque Helí y Jacob eran hermanos, de una misma madre; Helí, que era el mayor, murió sin descendencia, y Jacob, según la Ley (Deut. 25, 5 y 6) tomó por esposa a la viuda, y de este matrimonio su hijo José fue reputado como hijo «legal» de Helí”.
 
Por su parte, Santa María fue hija de Helí -aféresis de Heliaquím- (quien según Pedro Galatino, Melchor Cano, Domingo de Soto y Cornelio Jansenio de Gante, es el mismo San Joaquín, suegro de San José -por cierto, Joaquín y Heliaquím se derivan del hebreo יְהוֹיָקִים‎, “Yahveh edificará”), que desciende también de David, por su otro hijo Natán. Mas al ser Inmaculada desde su concepción en razón de que sería la Madre del Verbo de Dios, no podía transmitirle de manera alguna pecado ni influencia pagana a su Hijo, con cuyo Sacrificio en la Cruz nos redimió y otorgó la gracia a los Sacramentos de la Iglesia Católica.
  
En fin, Bergoglio, el mismo que habló de la Cruz como «el fracaso de Dios», ha blasfemado contra la Preciosa Sangre de Cristo, el precio de nuestra Salvación, y como tal, es acreedor de la ira divina:
“Uno que prevarique contra la Ley de Moisés, siéndole probado con dos o tres testigos, es condenado sin remisión a muerte; pues, ¿cuánto más acerbos suplicios, si lo pensáis, merecerá aquel que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, por la cual fue santificado, y ultrajare al Espíritu Santo, autor de la gracia que recibió en el Bautismo?” (Hebreos 10, 28-29, Biblia de Mons. Félix Torres Amat)

Dos días después de pronunciar su blasfema homilía, en medio de su recorrido por el Papamóvil en el residencial (barrio) San Francisco, en la ciudad de Cartagena, el vehículo frenó bruscamente y Bergoglio, que intentó saludar a un niño, se golpeó la cara contra el marco del cristal de seguridad, causándole una cortadura en la ceja (de la cual expelióse sangre hacia la muceta que llevaba) e inflamación en el pómulo izquierdo.
  
 
Sabemos que muchos acabarán la lectura de este artículo (no muy pulido, huelga decir) completamente escandalizados, diciendo como mínimo “¿Tú no respetas a tus mayores?”, “No eres quién para juzgar y SENTENCIAR a nadie” o cosas peores. A ellos respondemos con San Jerónimo:
“Los perros ladran en defensa de sus dueños, y ¿me callaría yo cuando oigo blasfemar el nombre de mi Dios? ¡Podré morir, pero no callar!”
porque como sentencia Santo Tomás de Aquino:
“Si soportar las injurias que nos alcanzan personalmente (y respetar a las personas que las profieren) es un acto virtuoso, soportar las que atañen a Dios es el colmo de la impiedad”.

martes, 12 de septiembre de 2017

SECUENCIA “Gáudii Primórdium”, DE LA NATIVIDAD DE SANTA MARÍA

El Misal Parisino de 1738 (y a partir de él, todos los Misales galicanos) contaba con la siguiente Secuencia en la Misa de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María (Tomo IV, pags. 145-150), que desde el Introito de la misma (Salmo 88, 3-4 & 1) anuncia la predestinación de que María fue objeto para ser la Madre de Dios.
  
LATÍN
Gáudii primórdium
Et salútis núntium
Diem nostræ cánimus.
Quæ dat hora Vírginem,
Spondet Deum hóminem:
En venit quem quǽrimus.
  
Quam in Matrem éligit,
Hujus ortum dírigit
Deus omnis grátiæ.
Domum quam inhábitet,
Mox e qua nos vísitet,
Ornat sol justítiæ.
  
Quot micat lumínibus,
Suis Deus úsibus
Quod vas fingit glóriæ.
Quot latent mirácula!
Fiet hæc nubécula
In vim magnam plúviæ.
   
Benedícta fília,
Tota plena grátia,
Tota sine mácula:
Cœli quod jam hábitas,
Pande nobis sémitas
Prece, Virgo, sédula.
  
Iram promerúimus;
Christe, pacem pétimus:
Hanc da, Matris précibus.
Ut in nobis máneas,
Corda nostra prǽbeas
Pura culpis ómnibus.
Amen. Allelúja.
   
TRADUCCIÓN
Cantemos en este día
A la aurora de nuestra alegría,
Que presagia nuestra salvación.
Esta hora que nos da la Virgen
Nos promete al Dios Hombre;
Aquél que deseamos pronto vendrá.
  
El Dios de toda gracia
Que la eligió como Madre
Dirige su nacimiento.
El sol de justicia adorna
La morada que habitará,
Y de donde vendrá pronto a visitarnos.
  
¡Con cuantas luces no brilla
Este vaso de gloria
Que formó Dios para su propio uso!
¡Cuantas ocultas maravillas!
Esta nubecilla traerá
Con fuerza una magna lluvia.
  
Oh Hija bendita,
Toda llena de gracia,
Y toda sin mancha.
Desde el cielo donde ya habitas,
Abre para nosotros los senderos
Por tu intercesión activa, ¡Oh Virgen María!
  
Incurrido hemos en la cólera celeste,
¡Oh Cristo!, pedimos tu paz:
Concédenosla por las súplicas de tu Madre,
Para que en nosotros permanezca,
Concede a nuestros corazones permanecer
Purificados de toda culpa.
Amén. Aleluya.

LA ASUNCIÓN, CONDENA DE LA APOCATASTÁSIS (Y de la “misericordina” montini-bergogliana)

Traducción del artículo publicado por Giuliano Zoroddu en RADIO SPADA.
   
   
Hacía años, para la fiesta de la Asunción me sucedió que escuché una homilía que, para ser clementes, diría que fue extraña. El sacerdote comentaba el conocido pasaje del Apocalipsis “Signum magnum appáruit in cœlo: Múlier amícta sole, et luna sub pédibus ejus, et in cápite ejus coróna stellárum duódecim” (XII, 1), que, también en el nuevo rito, es la antífona de introito en la Misa de la Asunción. Éste, lejos de cualquier interpretación tanto eclesiológica como mariológica de la “Múlier”, afirmaba con una cierta complacencia que, más allá de las predichas interpretaciones patrísticas, lo que el Apóstol Juan había visto era nada menos que la Humanidad que, al final de los tiempos, toda entrará en la gloria del Cielo.
  
Ahora, nosotros sabemos que en el fin de los tiempos será Cristo Señor, rodeado por el senado apostólico, quien separará a los buenos de los malos, acogiendo a los primeros en la amplitud del Paraíso y arrojando a los segundos entre los tormentos del Infierno. Por tanto, no son todos los que se salvan, sino muchos: “Multi sunt vocáti, pauci vero elécti” (Matth. XXII, 14). Sostener lo contrario y postular también la reintegración de Satanás y de sus ángeles fue el error de Orígenes Adamancio, el grande y docto presbítero alejandrino que vivió entre el 185 y el 254, el cual sostenía “que la bondad de Dios, a través de la mediación de Cristo, llevará a todas las creaturas a un mismo fin” (De princípiis, I, IV, 1-3). Y esta sentencia, que fue condenada formalmente en el Concilio Costantinopolitano II del 553: “Si alguno dice o piensa que el castigo de los demonios y de los hombres impíos es temporal o que tendrá fin luego de cierto tiempo, esto es, que habra un restablecimiento (apocatastásis) de los demonios o de los hombres impíos, sea anatema” (Can. IX, DS 411), reaparece hoy día en su forma deterior y vulgar que es la “misericordina” y el pensamiento correspondiente, que es mirar un poco el mundo “un poco como Dios mismo miró después la creación, la estupenda y enorme obra suya (¡pero antes del pecado original!) … con inmensa admiración, con gran respeto, con maternal simpatía, con generoso amor”, no cerrando los ojos a las miserias y los pecados humanos, sino mirándolos “con incrementado amor, como el médico mira al enfermo, como el Samaritano al desgraciado dejado herido y semivivo sobre el camino de Jericó”, con “rostro de Madre amante y perdonante”. Todas cosas “redescubiertas” por la Iglesia en el Concilio y gracias al Concilio: las frases entrecomilladas son fragmentos del discurso que Pablo VI, todo optimismo y simpatía inmensa por el humanismo laico, dirigió al patriciado y a la nobleza romana el 13 de Enero de 1966. ¡Evidentemente el Papa Francisco no ha inventado nada!
  
Mas contra estos perniciosos errores, cuya confutación podemos leer por ejemplo en el libro XI del De civitáte Dei contra pagános del sumo Agustín; contra este neoorigenismo modernista, nos viene en socorro la verdad consolante de la Asunción de la Virgen Santísima. María que entra en el Paraíso con su alma y con su propio cuerpo revestido de incorruptibilidad e inmortalidad, nos predica la verdad de fe que si es verdad que Jesucristo murió para rescatar de la potestad del demonio a todo el género humano muerto en Adán, la salvación se aplica no a todos, sino a muchos, esto es, a aquellos que “sunt Christi, qui in advéntu ejus credidérunt” (1Cor XV, 23) como nos hace leer la Santa Iglesia en las Maitines de hoy (15 de Agosto). La Asunta nos recuerda que el Hijo de Dios no se ha unido “con la encarnación, en cierto modo, con todo hombre” (Gáudium et spes, 22), que Cristo no está “de algún modo unido con el hombre —cada hombre sin excepción alguna—, incluso cuando ese hombre no es consciente de ello” (Redémptor hóminis, 14. Ver también Dives in misericórdia), que no ha asunto en sí todo lo creado (Dóminum et vivificántem, Laudato sii); sino que el Verbo su Hijo, al cual ella fue “arcanamente unida … desde toda la eternidad ‘con un mismo decreto’ (Pío IX, Ineffábilis Deus) de predestinación” (Pío XII, Munificentíssimus Deus), y unido solamente a aquellos que voluntariamente cumplen su voluntad, viven sobre esta tierra “ad supérna semper inténti” (Oración colecta).
  
Por esto, cuando al fin del mundo los muertos resurgirán “cum suis própriis corpóribus … quæ nunc gestant” (IV Concilio Lateranense, Cap. I, DS 801), la Justicia misericordiosa hará que solo las ovejas de la derecha, la humanida santa y salvada, seguirán la suerte de la Asunta, mientras las cabras de la izquierda, la masa de los condenados, irán al Infierno, para ser condenados en el cuerpo y en el alma. A nosotros nos toca escoger en esta vida: imitar a María que nos lleva a Cristo, o al Diablo que nos pierde, sobre todo engañándonos con falsas esperanzas de misericordia (Cfr. San Alfonso María de Ligorio, Preparación para la muerte, XVI-XVII). El augurio en esta festividad agostana, que es la Pascua de María, es el que encontramos en el sublime Oficio Divino de la Asunta y es que podamos siempre correr “tras los perfumes de los ungüentos” (Antífona tercera de las Laudes y de las Vísperas) de la Virgen para poderla un día ver “coronada sobre el celeste trono a la diestra del Hijo” (Antífona segunda de las Laudes y de las Vísperas) y con ella disfrutar in ætérnum de la visión de la Augusta Trinidad.

lunes, 11 de septiembre de 2017

EL ACABÓSE: BERGOGLIO AUTORIZÓ A LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES APROBAR LAS TRADUCCIONES DE LOS TEXTOS LITÚRGICOS

Mientras la gran prensa mundial estaba siguiendo el viaje antiapostólico que Francisco Bergoglio realizó en territorio colombiano, la Oficina de Prensa del Vaticano publicó un nuevo Motu Próprio titulado “Magnum princípium” (firmado el día 3 de Septiembre), esta vez reformando el canon 838 del Código de Derecho Canónico wojtyliano, que trata sobre la traducción al vernáculo de los textos litúrgicos del Novus Ordo. Claro está que esas reformas NO AFECTAN AL CATOLICISMO TRADICIONAL NI LE SON VÁLIDAS, NI MUCHO MENOS BERGOGLIO ES PAPA CATÓLICO, pero reproducimos el contenido con fines informativos, para proceder a su análisis (va a ser un artículo sumamente largo, pero esta vez el mismo Vaticano presenta una traducción no oficial -nos ha facilitado el trabajo-):
CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO “Magnum Princípium”, CON LA QUE SE MODIFICA EL CANON 838 DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO
   
El principio importante, confirmado por el Concilio Ecuménico Vaticano II, según el cual la oración litúrgica, adaptada a la comprensión del pueblo, puede ser entendida, ha requerido la seria tarea encomendada a los obispos, de introducir la lengua vernácula en la liturgia y de preparar y aprobar las versiones de los libros litúrgicos.
 
La Iglesia Latina era consciente del inminente sacrificio de la pérdida parcial de su lengua litúrgica, utilizada en todo el mundo a través de los siglos, sin embargo abrió de buen grado la puerta a que las versiones, como parte de los mismos ritos, se convirtieran en la voz de la Iglesia que celebra los misterios divinos, junto con la lengua latina.
  
Al mismo tiempo, especialmente después de las diversas opiniones expresadas claramente por los Padres Conciliares respecto al uso de la lengua vernácula en la liturgia, la Iglesia era consciente de las dificultades que podían surgir en esta materia. Por un lado, era necesario unir el bien de los fieles de cualquier edad y cultura y su derecho a una participación consciente y activa en las celebraciones litúrgicas con la unidad sustancial del Rito Romano; por otro, las mismas lenguas vernáculas, a menudo sólo de manera progresiva, podrían haberse convertido en lenguas litúrgicas, resplandecientes no diversamente del latín litúrgico por la elegancia del estilo y la seriedad de los conceptos con el fin de alimentar la fe.
 
A eso apuntaron algunas Leyes litúrgicas, Instrucciones, Circulares, indicaciones y confirmaciones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas emitidas por la Sede Apostólica ya desde los tiempos del Concilio, y eso tanto antes como después de las leyes establecidas en el Código de Derecho Canónico. Los criterios establecidos han sido y siguen siendo útiles en líneas generales y, en la medida de lo posible, tendrán que ser seguidos por las Comisiones litúrgicas como herramientas adecuadas para que, en la gran variedad de lenguas, la comunidad litúrgica pueda alcanzar un estilo expresivo adecuado y congruente con las partes individuales, manteniendo la integridad y la esmerada fidelidad, especialmente en la traducción de algunos de los textos más importantes en cada libro litúrgico.
 
El texto litúrgico, como signo ritual, es un medio de comunicación oral. Pero para los creyentes que celebran los ritos sagrados, incluso la palabra es un misterio: cuando, de hecho, se pronuncian las palabras, en particular cuando se lee la Sagrada Escritura, Dios habla a los hombres, Cristo mismo en el Evangelio habla a su pueblo, que, por sí mismo o por medio del celebrante, responde con la oración, al Señor en el Espíritu Santo.
  
El fin de las traducciones de los textos litúrgicos y de los textos bíblicos, para la Liturgia de la palabra, es anunciar a los fieles la palabra de salvación en obediencia a la fe y expresar la oración de la Iglesia al Señor. Para ello, es necesario comunicar fielmente a un pueblo determinado, con su propio lenguaje, lo que la Iglesia ha querido comunicar a otro por medio de la lengua latina. No obstante la fidelidad no pueda juzgarse por las palabras individuales, sino en el contexto de todo el acto de la comunicación y de acuerdo a su propio género literario, sin embargo, algunos términos específicos también deben ser considerados en el contexto de la fe católica íntegra, porque cada traducción de los textos litúrgicos debe ser congruente con la sana doctrina.
  
No debe sorprender que durante este largo camino de trabajo haya habido dificultades entre las Conferencias Episcopales y la Sede Apostólica. A fin de que las decisiones del Concilio sobre el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia sean también válidas en tiempos futuros, es extremadamente necesaria la colaboración constante llena de confianza mutua, atenta y creativa, entre las Conferencias Episcopales y el Dicasterio de la Sede Apostólica que ejerce la tarea de promover la sagrada Liturgia, es decir, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por lo tanto, para que continúe la renovación de toda la vida litúrgica, ha parecido oportuno que algunos principios transmitidos desde la época del Concilio sean más claramente reafirmados y puestos en práctica.
  
Sin duda se debe prestar atención a la utilidad y al bien de los fieles, pero tampoco hay que olvidar el derecho y el deber de las Conferencias Episcopales que, junto con las Conferencias Episcopales de las regiones que tienen el mismo idioma y con la Sede Apostólica, deben garantizar y establecer que salvaguardado el carácter de cada idioma, se manifieste plena y fielmente el sentido del texto original y que los libros litúrgicos traducidos, incluso después de las adaptaciones, refuljan siempre con la unidad del rito romano.
  
Para hacer más fácil y fructífera la colaboración entre la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales en este servicio que debe prestarse a los fieles, escuchado el parecer de la Comisión de Obispos y Peritos, por mí instituida, dispongo, con la autoridad que me ha sido confiada, que la disciplina canónica vigente actualmente en el can. 838 de C.I.C. se haga más clara, de manera que, tal como se expresa en la Constitución Sacrosanctum Concilium, en particular en los artículos 36 §§ 3. 4, 40 y 63, y en la Carta Apostólica Motu Proprio Sacram Litúrgiam, n. IX, aparezca mejor la competencia de la Sede Apostólica respecto a la traducción de los libros litúrgicos y las adaptaciones más profundas, entre las que se pueden incluir también posibles nuevos textos que se incorporarán a ellos, establecidos y aprobados por las Conferencias Episcopales.
  
En este sentido, en el futuro el canon. 838 se leerá como sigue:
Can. 838 - § 1. Regular la sagrada liturgia depende únicamente de la autoridad de la Iglesia: esto compete a la Sede Apostólica y, según el derecho, al obispo diocesano.
§ 2. Es competencia de la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, publicar los libros litúrgicos, revisar [1] las adaptaciones aprobadas según la norma del derecho por la Conferencia Episcopal, así como vigilar para que en todos los lugares se respeten fielmente las normas litúrgicas.
§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar fielmente las versiones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas, adaptadas convenientemente dentro de los límites definidos, aprobarlas y publicar los libros litúrgicos, para las regiones de su pertinencia, después de la confirmación de la Sede Apostólica.
§4. Al obispo diocesano en la iglesia a él confiada corresponde, dentro de los límites de su competencia, dar normas en materia litúrgica, a las cuales todos están obligados.
  
De manera consecuente se han de interpretar tanto el artículo 64 § 3 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus como las otras leyes, en particular las contenidas en los libros litúrgicos, acerca de sus versiones. De la misma manera dispongo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos modifique su “Reglamento” basándose en la nueva disciplina y ayude a las Conferencias Episcopales a llevar a cabo su tarea y trabaje para promover cada vez más la vida litúrgica de la Iglesia Latina.
  
Ordeno que todo lo deliberado con esta Carta apostólica en forma de “motu propio” tenga firme y estable vigor, a pesar de cualquier disposición en contrario, aunque digna de mención especial, y que sea promulgado por la publicación en L’Osservatore Romano, entrando en vigor el 1 de octubre de 2017, y publicado a continuación en los Acta Apostolicæ Sedis.
  
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 3 de septiembre de 2017, quinto de mi pontificado.
 
FRANCISCO PP.
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NOTA:
[1] En la versión italiana del C.I.C., comúnmente en uso, el verbo “recognoscére” está traducido como “autorizzare” pero la Nota explicativa del Pontificio Consejo para la interpretación de los Textos Legislativos ha precisado que la “recognítio” “no es una aprobación genérica o sumaria y mucho menos una simple “autorización”. Se trata, en cambio, de un examen o revisión auténtico y detallado.” (28 de abril de 2006)

Aunque no lo parezca a prima fácie, el cambio es tan radical que Francisco I se tomó el encargo de reformar el referido canon 838, que anteriormente rezaba:
Antipapa Juan Pablo II, Código de Derecho Canónico de 1983, canon 838: § 1. La ordenación de la sagrada liturgia depende exclusivamente de la autoridad de la Iglesia, que reside en la Sede Apostólica y, según las normas del derecho, en el Obispo diocesano.
§ 2. Compete a la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, editar los libros litúrgicos, revisar sus traducciones a lenguas vernáculas y vigilar para que las normas litúrgicas se cumplan fielmente en todas partes.
§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar las traducciones de los libros litúrgicos a las lenguas vernáculas, adaptándolas de manera conveniente dentro de los límites establecidos en los mismos libros litúrgicos, y editarlas con la revisión previa de la Santa Sede.
§ 4. Al Obispo diocesano, en la Iglesia a él confiada y dentro de los límites de su competencia, le corresponde dar normas obligatorias para todos sobre materia litúrgica.

No conviene olvidar un poco la historia reciente: Bergoglio ordenó el 24 de Diciembre de 2016 instalar una comisión presidida por el arzobispo Arthur Roche, secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para revisar la Instrucción Litúrgiam Authénticam de Juan Pablo II sobre las traducciones al vernáculo de los libros litúrgicos usados en el Rito Montiniano. Supuestamente el motivo de la revisión es que dicha instrucción del año 2001 significó -por lo menos para las Conferencias Episcopales angloparlantes- “el cambio del principio de ‘equivalencia dinámica o funcional’ (buscar el sentido y la naturalidad en la lectura) que impulsó las traducciones desde 1969 al de ‘equivalencia formal’ (precisión en las palabras y su significado)”, por lo que “Magnum Princípium” viene a ser un reversazo a Wojtyla. Súmese a lo anterior, que la Conferencia Episcopal Alemana había declinado participar en una comisión creada por Benedicto XVI y prepararon su propia traducción de los textos litúrgicos, pero ésta fue reprobada por la Congregación del Culto. Ante ello, los obispos alemanes se quejaron con Bergoglio.
   
Ahora, el vocablo latino “recognoscére” presente en el Motu (del que viene el español “reconocer” y el inglés “recognize”) es traducido por el Boletín del Vaticano como “revisar”, pero otro de los significados de dicho verbo es autenticar o certificar (en este caso, un documento) como legítimo, y por tanto, vinculante (como cuando se inscribe una escritura pública o se reconoce judicialmente un documento privado). Por otra parte, en el § 3 del citado canon modificado se halla la palabra “confirmatiónem”, entendida por Arthur Roche, el secretario de la Congregación para el Culto divino y la Disciplina de los sacramentos como “ratificación de la aprobación de los obispos a las versiones de los textos litúrgicos”.
  
De lo anterior se desprende una pregunta: ¿Bajo qué criterio se realizará esa “recognítio”, ese “revisar” las traducciones de las Conferencias episcopales, toda vez que el motu expresa la necesidad de “comunicar fielmente a un pueblo determinado, con su propio lenguaje, lo que la Iglesia ha querido comunicar a otro por medio de la lengua latina”? Y la pregunta es grave, porque los neocones se aferrarán a la fidelidad al latín eclesiástico mientras los progresistas se ceñirán al lenguaje popular. El hecho de que el Motu venga con Nota explicativa del Pontificio consejo para la Interpretación de los textos legislativos y con una “Clave de lectura” manifiesta a las claras que el tal Motu Próprio es fuente de caos, o como se diría en bergogliano, “lío”, en virtud de la colegialidad impuesta por el V2. Porque, contrario a lo que pretende vender ACI Prensa diciendo que se busca con el Motu reafirmar la autoridad de la Sede Apostólica en la adaptación de los textos litúrgicos a las diferentes lenguas de uso común, habrán tantas traducciones como regiones haya en un país, cuando no improvisaciones explícitas y tergiversaciones que EN CASOS RAROS serán objeto de intervención (sin mencionar, por ejemplo, el caso del “pro multis”, que en Italia y Francia siguen traduciendo como “por todos” en vez de “por muchos”).

No es paranoia, LA FRAGMENTACIÓN LITÚRGICA ES LA REALIDAD ECLESIAL QUE SE VE DESDE 1955 (E INCLUSO ANTES, CON EL “Salterio de Agostino Bea”), INTENSIFICADA LUEGO DEL VATICANO II. Y como lo dijo un Bergoglio que desde los tiempos cuando era un simple cura venía pisoteando la liturgia (aunque la liturgia novusordiana NADA ES) y ahora que es Papa quiere que todos sigan su ejemplo: La reforma litúrgica es irreversible”.

jueves, 7 de septiembre de 2017

OBISPO COPTO A BERGOGLIO: “EXHIBE USTED UN MALIGNO PLACER EN EMPUJAR A LOS CRISTIANOS HACIA EL MASOQUISMO”

Tomado de ALERTA DIGITAL.
  
  
Señor Bergoglio: A menudo me pregunto en qué gravísima ofensa a Dios nuestro Señor habrá podido incurrir Europa para que haya sido usted elegido Papa de la Iglesia católica. Por descontado que Europa ha pecado grandemente renegando de su fe y de su tradición cristiana, ¿pero es esto realmente tan generalizado como para que el Altísimo la castigue con semejante severidad?
  
Ya le escribí una misiva no hace mucho tiempo recordándole que nuestro Señor Jesucristo tras su resurreción le encomendó a San Pedro la magna misión de apacentar sus ovejas. Le confió, pues, la tarea más noble y difícil que se pueda concebir, tarea que Él mismo asumió durante su paso por la Tierra: la de ser el Buen Pastor. Permítame usted recordarle sus palabras…
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas”. (Evangelio según San Juan 10-11)
 
Hubo un tiempo al principio de su papado en que de corazón le acordé el beneficio de la duda. Frente a sus torpes exabruptos y omisiones me preguntaba si en realidad no sería todo ello más que fruto de la ingenua incompetencia. Mas hoy los interrogantes surgen distintos y sobremanera preocupantes. Dígame usted, ¿en qué bando milita? ¿En el del Buen Pastor o en el del asalariado? ¿En el de Jesucristo o en el de la extrema izquierda atea y proinmigracionista? ¿En el de la fe católica o en el del islam de conquista?
 
Con la sangre inocente de las víctimas del terrorismo islámico aún fresca exhibe usted un maligno placer en empujar a los feligreses cristianos hacia el masoquismo. El pasado año, tras la masacre de Niza y el asesinato del cura Hamel en Normandía mientras oficiaba la santa misa, presionó y reprendió usted a los católicos de Polonia por no abrir sus fronteras a la invasión musulmana. Y el pasado lunes 21 de agosto, apenas cuatro días después de la matanza de Barcelona, logró usted superarse anunciando para estupor de propios y extraños que la seguridad de los europeos y su civilización no deben constituir en modo alguno un freno a la invasión tercermundista. El sentido común, la decencia y un mínimo de sensibilidad deberían haber reprimido su irreverente entusiasmo en favor de la conquista musulmana.
 
Y, como era previsible, saca usted los versículos del Evangelio de contexto en apoyo de su política, como si Jesucristo buscara el apoyo de los burócratas europeos en lugar de los creyentes en la intimidad de su corazón.
“Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa”. (Evangelio según San Mateo 25-35)
 
Sirviéndose de la palabra de Cristo para justificar y promover la apertura de las fronteras a la inmigración desbocada está usted cometiendo un fraude intelectual e induce a los cristianos al error deliberadamente. Dios respeta nuestra libertad individual de elección sencillamente porque no es posible amar y darse a sí mismo bajo la coacción. Valiéndose, pues, del poder moral que le procura su posición jerárquica, se mofa usted de la libertad de elección que corresponde a los cristianos, imponiéndoles no sólo una pesada carga sino poniendo sus propias vidas en peligro. Y aquí se repite exactamente el contenido de la reprensión que Jesús dirigió a los fariseos de entonces:
“Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas”. (Evangelio según San Mateo 23-4)
  
Mire usted, el Evangelio no es un manual práctico de política y menos aún un manifiesto marxista. En modo alguno viene a justificar su sectarismo ideológico. Se empecina usted en ignorar el odio y la hostilidad seculares del islam contra el Occidente cristiano. Se muestra impermeable frente a las duras lecciones de la Historia así como frente a los luctuosos eventos de la actualidad, como si 300 millones de muertos inocentes a manos del islam a lo largo de catorce siglos careciera de importancia; como si las víctimas de las masacres que hoy presenciamos casi a diario en nuestras calles rebotaran contra su coraza ideológica globalista y colectivista sin llegar a penetrarla. [N. de T.: A lo que convendría sumar los 100 millones de muertos dejados por el socialismo a lo largo del siglo pasado]
  
Hace cuatro meses viajó usted a Egipto donde le informamos al detalle acerca del sufrimiento y de las humillaciones que padecen los cristianos coptos. Pero manifiestamente prefirió tragarse la danza de culebra que el imán de Al Azhar le sirvió en bandeja de plata. Sus efusivos achuchones y abrazos han terminado de ilustrar su hipocresía y credulidad forzada: no es sólo que lo hayan rebozado en harina, es que encima supuraba deleite en tamaña sumisión. Y díganos, ¿qué ha conseguido usted con ello en beneficio de los cristianos de Egipto? Menos de una semana después, la policía armada con bastones y escudos impedían a los cristianos reunirse para orar. En Egipto, el derecho de los cristianos a rezar queda sujeto a la arbitrariedad de la autoridad local como lo dispone la ley islámica, la libertad de culto de los cristianos en Oriente se halla cada día más amenazada pero, como de costumbre, usted guarda silencio, no sea que se le pase por la cabeza irritar al gran imán. Cuanto más estudio su estrategia, más me percato de que las minorías cristianas de Oriente Medio le importan a usted un pimiento. Menudo papa nos ha caído encima… la cuna del cristianismo se halla hoy islamizada al 95% con los cristianos en vías de extinción ¡pero lo único por lo que lucha usted denodadamente es la islamización de Occidente!
 
Inexperiencia, buenismo, ignorancia, ingenuidad, angelismo… eran los términos que venían a la mente al inicio de su pontificado. No eran más que añagazas para mantener las anteojeras del rebaño devoto frente a su obstinación ideológica que hoy por hoy constituye una verdadera amenaza para la cristiandad universal. Cabe preguntarse en qué estaría ocupado el Espíritu Santo durante el cónclave que lo eligió como papa; muy probablemente se abstuvo de inspirar a los electores viendo que estaban más ajetreados en intrigas políticas que revestidos de Cristo. Su prioridad consistía en presentar a los medios globalistas y a los enemigos de la Iglesia en general un papa que les resultara aceptable, o a su imagen y semejanza.
  
La fe cristiana va asociada al sentido común y donde éste falta, no hay fe. Amar al prójimo no implica por necesidad poner su vida en peligro y menos aún la de los demás, máxime cuando ese “prójimo” que nos impone con embudo sólo sueña con someternos y no dudará en asesinarnos en caso de resistencia. ¿Cómo puede usted desde la autoridad que le confiere el trono papal ordenar a las ovejas que acojan al lobo en el aprisco? Esto no tiene nada de caridad cristiana, es pura maquinación ideológica luciferina.
 
Para terminar, un poco de humildad y de introspección espiritual no le vendrían nada mal pero ello no es de esperar en un espíritu contaminado por el sectarismo internacionalista, incapaz de poner en duda los dogmas inculcados que lo apartan de la realidad. Cuando el dogma ideológico se superpone a Dios, la sabiduría superior imprescindible para guiar a la cristiandad se evapora. Qué duda cabe que la Iglesia católica ha cometido una serie de pecados a lo largo de su dilatada existencia, pero el de colocarlo a usted a su cabeza no es un simple pecado más: es una tragedia de consecuencias imprevisibles.
  
HELIOS DE ALEJANDRÍA (Pseudónimo utilizado por un obispo perteneciente al Patriarcado Copto de Alejandría, que desea guardar el anonimato).

LAS GRACIAS QUE SE OBTIENEN POR ESCUCHAR DEVOTAMENTE LA SANTA MISA

“Las gracias qué alcanza la persona que oye misa devotamente son estas:
Primera: Quien celebra la misa ora especialmente por quien la oye.
Segunda: Oyendo la misa se goza de maravillosa compañía, porque en la misa está Jesucristo, tan grande como en el árbol de la Cruz, y por concomitancia está también la divinidad, la Trinidad santa. Además, está en compañía de los ángeles santos. Y, según escribe un doctor, en el lugar en donde se celebra el santo sacrificio de la misa hay muchos santos y santas, especialmente por aquello: Son vírgenes que siguen al Cordero doquiera que va (Apoc., 14, 4).
Tercera gracia que alcanza la persona que oye devotamente la misa: Que le ayuda en los trabajos y negocios. Se lee de un caballero, que tenía costumbre de oír misa sumido en gran devoción, que cierta vez salió del mar con sus compañeros y estaba preparándose en una capilla para oír misa. Los compañeros le anunciaron que la nave iba a darse a la vela y que se diese prisa. El caballero contestó que primero quería oír misa. Por lo cual le dejaron en tierra y partió la nave. Después de haber oído la misa, el caballero se durmió, y cuando despertó se halló en su propia tierra. Después de muchos días llegaron los de la nave, y se maravillaron al verlo. Y de otros casos se leen cosáis maravillosas. Además, la persona que oye misa disgusta mucho al diablo; pues interroga­do cierta vez qué era lo que más le desagradaba contestó que tres cosas: los sermones, es decir, la palabra de Dios, la misa y la penitencia.
Cuarta gracia que alcanza la persona que oye misa devota­mente: Que será iluminada en las cosas que ha de discernir y determinar por su inteligencia. Se dice de San Buenaventura, de la Orden de frailes menores, que ayudaba las misas frecuentemente y con harta devoción. Y un día, sirviendo la misa, Santo Tomás de Aquino vio una lengua de fuego sobre la ca­beza del dicho fray Buenaventura, el cual, de entonces en ade­lante tuvo ciencia infusa.
Quinta gracia: Que la persona que oye misa devota y benignamente, no morirá ese día de desgracia ni sin confesión.
Sexta gracia: Que en su muerte estarán presentes tantos santos cuántas misas haya oído devotamente.

Dice San Jeróni­mo que a las almas por las que está obligado a orar el que oye la misa -su padre, su madre, sus parientes y bienhechores-, durante el espacio de tiempo en que oye la misa, les serán atenuadas las penas del Purgatorio.
  
Dice San Ambrosio que des­pués que la persona haya oído la misa, todo lo que coma en aquel día hará más provecho a su naturaleza que si no hubiese oído la misa. Si la mujer en estado oye la misa, dará a luz sin gran trabajo, si lo hiciere en aquel día.
 
San Agustín escribe en el libro De civitáte Dei que a la persona que oye misa devotamente nuestro Señor le dará en ese día las cosas necesarias. La segunda gracia que tendrá es que sus palabras vanas le serán perdonadas. Tercera, que aquel día no perderá ningún pleito. Cuarta, que mientras oye la misa no envejece ni se debilita su cuerpo. Quinta, que si muere en ese día la misa le valdrá tanto como si hubiese comulgado. Sexta, que los pasos que da yendo y viniendo a la misa, son contados por los santos ángeles y remunerados por Dios nuestro Señor. Además, más vale una misa que se oye en vida devotamente, que si después de la muerte oyera otro mil. Se lee que oír misa con devoción aprovecha para remisión de los pecados y crecimiento de gracia más que otras oraciones que el hombre pueda decir o hacer, pues toda la misa es oración de nuestro Señor y Redentor Jesucristo, infinitamente dulce y piadoso, que es cabeza nuestra y todos los fieles sus miembros.
 
Dice San Gre­gorio que mientras se celebra la Misa se perdonan los pecados de los muertos y de los vivos. Y San Crisóstomo escribe que vale tanto la celebración de la Misa como la muerte de Jesucristo, por la que nos redimió de todos nuestros pecados.

Finalmente, la salvación de la humanidad está cifrada en la celebra­ción del Santo Sacrificio de la Misa, porque todo el esfuerzo del malvado anticristo se orientará a quitar de la santa Madre Iglesia este santo misterio, en el que se maneja el precioso cuerpo de Jesucristo, en memoria de su santa Pasión, por medio de la cual los fieles cristianos de buena vida, aunque sean igno­rantes y sin ciencia, podrán ver las astucias y malicias del malvado anticristo y de sus seguidores”.

SAN VICENTE FERRER, Las Propiedades de la Misa.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

LA FALTA DE MEDICINAS FAVORECE A LOS BRUJOS EN VENEZUELA

  
Un ciudadano que se hace llamar el “Hermano guayanés” (derecha) atendiendo a un “paciente” en su “consultorio espiritual”, ubicado el “callejón de los brujos”, en Caracas (Foto: Agencia EFE).
  
Cambiaron la sala de espera de un hospital o una clínica por un consultorio esotérico. El olor a incienso penetra la nariz de cualquiera. Ya no hay revistas para leer mientras llega el turno; estatuillas de santos es lo único que acompaña a los enfermos. Lo cuenta Osman Rojas, redactor del diario venezolano La Prensa.
 
“El brujo es bueno”, repiten quienes esperan intentando fortalecer su fe y borrar el miedo. “Yo vengo es por salud”, argumentan otros con algo de cautela. Las horas pasan y el consultorio no se vacía. Gente entra y sale con dinero en efectivo, tabaco, flores, collares, velones y frascos de vidrio.
  
Las consultas están al tope, son las 12 del mediodía y hay siete personas todavía esperando. Éste es el escenario común de los consultorios esotéricos que han incrementado sus consultas, al parecer, por la crisis. La falta de medicamentos en las farmacias, el costo de una consulta especializada y las condiciones en las que se encuen­tran los hospitales han impulsado a las personas a buscar otras alternativas para curarse.
  
Cambio de quimioterapia por “baños”
Consultorios que parecían olvidados han resurgido. Desde la calle 31, hasta la 34 hay unos 20 establecimientos que prestan su servicio a cambio de 10.000 bolívares (cerca de un euro) y ofrendas que van desde una caja de tabaco hasta una botella de alcohol.
  
“Con 20.000 bolívares uno paga la consulta y se compra los remedios”, comenta una señora de 75 años que asegura haber superado el cáncer gracias a un espiritista. “Me invocaron a la corte médica y me dieron 15 baños, esa fue mi quimioterapia”, relata la señora, quien es fiel a los consultorios espiritistas y ha transmitido esa fe a sus hijos y nietos.
  
“Traje al niño (su nieto) porque tiene hepatitis. Ayer mandamos el orine para que el brujo descartara el mal de ojo y hoy vengo por el récipe”, dice mientras sonríe con dejo de orgullo.
  
Los brujos no sólo curan enfermedades, sino también males como el de amor o el de San Vito. La única condición de los espiritistas es tener fe y cumplir con los tratamientos al pie de la letra. “Los brujos curan todo menos el sida”, sentencia la señora Cecilia, yerbatera en el centro de Barquisimeto. La mujer dice que ha visto enfermedades de todo tipo y asegura que para todas hay remedios.
 
Oraciones, rituales y hierbas
Con la condición de respetar el salón, La Prensa pudo ingresar en una consulta. El chequeo empieza con una serie de preguntas mientras un tabaco se consume. El espiritista hace esto para descartar que el enfermo tenga un “trabajo” montado.
  
Luego la persona es sentada en medio del salón. Un altar de santos está a la espalda del enfermo y el espiritista pide permiso para invocar la sanación. Una plegaria es elevada y el enfermo es levantado por el brujo. Esto tarda unos siete minutos.
  
Después del ritual, el curandero manda al paciente a comprar hierbas para hervir y tomarlas como agua durante una semana. Antes de salir el brujo ofrece al paciente dos frascos con baños naturales y lo cita en siete días para ver su evolución.
 
El callejón de los brujos 
Una calle sin salida de la favela de Petare, en Caracas, Venezuela, acoge cada día a decenas de enfermos que buscan en consultorios espirituales curar los males que no pudieron atender en el sistema de salud del país, afectado por la escasez de medicamentos y una crisis económica generalizada. Lo cuenta la agencia Efe.
  
Con el nombre popular de “el callejón de los brujos” esta suerte de vereda espiritual lleva cerca de medio siglo operando en el híperpoblado municipio Sucre, en las entrañas de la favela más grande de Latinoamérica, y atendiendo mensualmente a miles de personas provenientes de toda la geografía de la nación petrolera.
  
Lugareños aseguraron a Efe que el flujo de personas se mantiene aunque en ocasiones –como cada sábado– se dispara debido, principalmente, a la creciente demanda de consultas y operaciones espirituales para resolver problemas de salud que fueron imposibles solventar con la medicina occidental.
  
Éste es el caso de la señora Idolina, una pensionista de 69 años que reside en el noroeste de la capital venezolana y que acude por estos días al centro espiritual Madre Érika –el más grande de todos estos consultorios– para recibir tratamiento en su brazo derecho, que debía operarse según indicación médica.
  
La caraqueña –que lleva 31 años visitando ocasionalmente el sitio– dijo a Efe que no tiene los 2.500.000 bolívares (unos 750 dólares de acuerdo con la tasa referencial oficial) que requiere para cubrir los gastos quirúrgicos y, en cambio, celebra que por el equivalente a un dólar hoy en día está “curándose” y se siente “alentada”.
 
Prescriben tratamientos y realizan operaciones
Así, un centenar de pacientes espera cada día a las afueras del centro Madre Érika para que los “hermanos” revisen sus dolencias, elaboren un diagnóstico, les indiquen una dieta y los rituales a seguir para la curación o procedan a una “operación” si la consideran necesaria.
  
El “hermano guayanés”, el único de los espiritistas del callejón que accedió a conversar con Efe, explicó que estas intervenciones espirituales “se basan en equilibrar la energía” del paciente pues, afirmó, “son alteraciones energéticas las que producen las enfermedades”.
  
“El espíritu de ustedes (pacientes) da permiso para curar”, indicó tras agradecer a “la divina providencia” por todas las “sanaciones” que ha logrado a lo largo de 41 años de “trabajo espiritual”, los últimos al frente del centro “Yaguarin” en Petare.
  
Hasta su consultorio llegó una sexagenaria con la esperanza de que su hijo de 35 años, diagnosticado con miopía desde la niñez, pueda recuperar la visión que perdió por completo hace un mes tras “una subida de tensión”, o eso recuerda ella que le explicaron los médicos en un hospital caraqueño.
  
La mujer, que prefirió no identificarse, contó a Efe que espera un “cupo” en el Hospital Clínico Universitario para operar a su hijo sin costo alguno. Sin embargo, al recordar que hay “mucha gente esperando” en ese hospital y que “no hay insumos (material médico)” duda sobre esta posibilidad, mientras su fe en el “hermano guayanés”, que proyectó para diciembre la recuperación de su hijo, se mantiene intacta.
 
“Medicina natural”
Otros pacientes del callejón insistieron –sin acceder a ser fotografiados– en el poder curativo de las intervenciones espirituales que por lo general son acompañadas por pastillas de la “medicina natural”, los habituales reposos postoperatorios y, eventualmente, de algunos analgésicos regulares.
  
Por ejemplo, una docente del estado Vargas –ubicado a casi 50 kilómetros de los consultorios– llegó hasta esta vereda caraqueña para dar continuidad al tratamiento que viene siguiendo desde hace varias semanas después de que la “operaran” del estómago, lo que, celebra, la ha mantenido “alentada”.
  
Ella y una octogenaria a su lado, que dijo llevar “muchos años” tratándose en ese sitio y que ahora va por una dolencia en las rodillas, festejan haber encontrado “cura”después de haber sufrido “calvarios” en búsqueda de fármacos que no encontraron en ninguna parte.
  
La Federación Farmacéutica de Venezuela ubicó esta semana en 85 % la escasez de medicamentos en el país, mientras que la Federación Médica mantiene su alerta sobre las condiciones “precarias” de los centros de salud que, según sus cálculos, cuenta con menos del 10 % de las dosis regulares.
  
Entretanto, un ambulatorio de la red gubernamental Barrio Adentro subyace casi desértico en el callejón de los brujos donde el misticismo y la fe siguen marcando la hora de miles de enfermos que incluso cuidan no cruzarse de brazos pues, mientras están abiertos, hay más posibilidades de que la anhelada cura llegue.

EL FRACASO ROTUNDO DE LA “Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación”

A la luz de la seudoencíclica Laudato sii, el 10 de Agosto de 2015 el papa Francisco mediante una carta a sus cardenales Peter Turkson y Kurt Kurt Koch Bühlmann instituyó que se celebrara el 1 de Septiembre una “Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación”, siguiendo una sugerencia del metropólita griego Juan Zizioulas, fundada a su vez en la carta de Demetrio I de Constantinopla a los “ortodoxos” del 1 de Septiembre de 1989 que estableciera en su iglesia una jornada similar. Esa jornada debería “contribuir a resolver” una presunta crisis ecológica causada por el hombre. Bergoglio pidió a los obispos y a las comunidades cristianas de todo el mundo que comenzaran y además desarrollaran la iniciativa.
 
Él mismo presidió en el 2015 y el 2016 un servicio de Vísperas para la ocasión. En el 2016 la celebración fue un soberano fiasco, porque la basílica de San Pedro estuvo casi vacía (foto). Este año el evento público fue cancelado, siendo la única actividad reseñable un mensaje conjunto con el patriarca Bartolomé I constantinopolitano.

lunes, 4 de septiembre de 2017

FRANCISCO BERGOGLIO: “TENGO PROBLEMAS MENTALES”.

   
Francisco Bergoglio muestra su descolorida dentadura. Se sabe que masca hojas de coca, materia prima de la cocaína.
Ahora ha revelado que a los 42 años, cuando era el provincial de los izquierdistas jesuitas en Argentina, estuvo bajo el control semanal de una psiquiatra por seis meses.
Todo el mundo tiene sus problemas, pero Francisco Bergoglio parece superar la media: Su personalidad problemática muestra evidentes signos de paranoia, narcisismo, claustrofobia, y miedo a estar solo y odiado por otros.
 
No debería sorprender a los lectores de estos Comentarios Diarios (de TRADITIO), pero ahora Francisco Bergoglio lo admite: algo anda mal en su cabeza. El 1 de Septiembre de 2017, Bergoglio admitió que a los 42 años, tenía tantos problemas mentales que “sintió la necesidad” de buscar los servicios de una psiquiatra judía, una doctora en medicina que trata las enfermedades de la mente y puede prescribir medicamentos. Su tratamiento mental duró seis meses en Buenos Aires y tuvo lugar mientras era jefe de los jesuitas izquierdistas de allí. Aunque los psiquiatras, al contrario de los psicólogos y los psicoanalistas, pueden dispensar medicación para la mente, Bergoglio no mencionó si le prescribieron medicamentos. Fue revelado durante su viaje a Bolivia en Julio 2015 que acostumbraba mascar hojas de coca, la materia prima para producir cocaína.
  
Bergoglio ha mostrado indicios de dónde subyacen sus problemas mentales. Él exhibe características de una personalidad paranoide. Parece que piensa que los cardenales, tradicionalistas, y el clero y laicado de su iglesia están mayormente buscando atacarlo. Exibe claros signos de una personalidad narcisista. Los que no coinciden con él o no cumplen sus demandas son blanco de sus insultos. Ha declarado que es claustrofóbico, sintiéndose en el Vaticano como si viviera “en una jaula”. Dice que está controlado por un “lobby ‘gay’”. Teme estar a solas consigo mismo. Vive en el hotel cinco estrellas del Vaticano conocido como la Casa Sancta Marthæ “por razones psiquiátricas” porque no puede vivir solo. [Parte de la información para este comentario proviene de Telegraph de Reino Unido].
  
Verdaderos Católicos, todo el mundo tiene sus problemas, pero Francisco Bergoglio parece que supera la media. Puesto que fue elegido siendo prácticamente un don nadie, es claro que él tiene algunos problemas mentales serio. Su filosa ira, su mal hablar, su vicioso odio personal a aquellos que no están de acuerdo con él, su inhabilidad para vivir como un reclamante al Papado, su narcisismo extremo (“mírame, soy humilde”), su uso de drogas. ¡Todo apunta para que Francisco Bergoglio resulte ser un caso mental!

¿COLOMBIA ESTARÁ ANESTESIADA?

Reflexión tomada de RESIDUUM REVERTETUR.
  
La tristeza de ver una nación hermana que es entregada en las garras del comunismo, hipnotizada por los cantos de sirena de su Jerarquía… y de aquel que se sienta en la Cátedra de Pedro.
 
¿Colombia estará anestesiada? He aquí la pregunta que los católicos de todo el mundo nos hacemos ante el panorama socio-religioso de una de las naciones más católicamente fervorosas y reactivas del mundo.
 
Dentro de pocos días Francisco emprenderá uno de sus viajes más cacareados. ¿Por qué razón? Medio siglo en que la guerrilla marxista empapó el suelo colombiano de sangre inocente, de políticas concesivas que sólo sirvieron para acarrear mayores desastres y de las ilusiones conciliadoras del clero, culminaron en 2016 con un forzado “proceso de paz” en aras del cual se pretendía sacrificar lo que fuera, aunque esto obligara a vulnerar los más elementales principios de justicia.
  
Apretón de manos entre Juan Manuel Santos, Raúl Castro Ruz y Rodrigo Londoño Echeverri (alias “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”), en el Salón de Convenciones de La Habana el 23 de Septiembre de 2015, sellando así “la paz farc-sante”.
  
El pueblo colombiano se preparaba para decidir en plebiscito sobre este fraude, cuando intervino, de forma completamente inesperada, la voz del propio Francisco. En vísperas de la votación, el pontífice prometió que visitaría el país si éste apoyase el acuerdo con la guerrilla subversiva de las FARC, acusando irresponsablemente de querer continuar la guerra a aquellos que se pronunciasen en contra de que el Estado se arrodillase enfrente de criminales. Falsa alternativa, que provocaba, de forma ladina, un problema de conciencia a los católicos.
   

Cuando todas las encuestas predecían una aplastante victoria para el “sí” de la vergüenza, los colombianos rechazaron esa impostura suicida y, de la noche a la mañana, se encontró frustrado el mal llamado “proceso de paz”. Francisco tuvo que atrasar su prometido viaje…
 
Confirmado que la voz de la opinión pública era claramente contraria a semejante comedia, no hubo más alternativa que relanzar tal “proceso” mediante el silencio doloso de la voz más penetrante del escenario colombiano –que no es otra que la de la Jerarquía Eclesiástica–, la claudicación tácita de aquellos elementos del escenario socio-político que aún podían levantar la voz contra lo que se pretendía hacer y, por fin, de burdas intrigas como, por ejemplo, la concesión de un premio Nobel de la Paz claramente ideologizado a uno de los promotores visible de todas estas concesiones. Y sí, finalmente, Francisco visitaría el país…
 
Pasa el tiempo y el pobre pueblo colombiano parece sumergido en el mismo proceso denunciado hace casi treinta años en la Madre Patria mediante la histórica obra de TFP-Covadonga: “España, Anestesiada sin percibirlo, amordazada sin quererlo, extraviada sin saberlo. La Obra del PSOE”. O sea, un país que, en buena medida, se encamina hacia un abismo sin darse cuenta. Hoy bien podríamos decir: “Colombia, anestesiada sin percibirlo, amordazada sin quererlo, extraviada sin saberlo…” pero, ¿obra de quién? ¿De Santos? ¿De las FARC? ¿De…?
  
   
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”. Memorable frase que marcó el siglo XX, cuando Winston Churchill se la pronunció a Lord Chamberlain, que consideraba una victoria política lo conseguido en el vergonzoso Pacto de Munich poco antes de la II Guerra Mundial. Triste recuerdo cuando se analiza la realidad colombiana de nuestros días. El siglo XXI pasará a la historia por sus aspectos de irracionalidad colectiva. Uno de los más sorprendentes es este: un pueblo forzado a aceptar un “proceso paz” con un grupo criminal, cediéndole espacio político y la posibilidad de ver su orden social interno perturbado sin remedio. ¿Hasta dónde llegará esto? Creemos que la inmensa fe del pueblo colombiano todavía será capaz de guiar la luz intelectual que resta en su seno, pues ¿cómo comprender lo que está ocurriendo? Supongamos que mañana la Unión Europea construyese un “proceso de paz” con el terrorismo islámico cediéndoles escaños en el Parlamento e integrando a los terroristas en el continente sin tener que pagar en justicia por sus crímenes. A día de hoy, ¿no nos parecería un absurdo? Pues si es así en un Viejo Mundo, ya apóstata en la práctica, ¿qué decir sobre algo análogo en una patria que vibra por su masiva pertenencia al seno de la verdadera Iglesia de Cristo?
  
Luciano Marín Arango (alias “Ivan Marquez”), con Hugo Chávez y Piedad Córdoba, referenciales de las FARC
  
Sin embargo, como bien describe el encima mencionado libro, es posible adormecer todo un pueblo por medio de una profunda acción sobre su mentalidad y tendencias. Es lo único que explica el desparpajo con que las FARC proclaman el ideario con que pretenden definirse como un partido político. Según el Informe Central al Congreso Fundacional del Nuevo Partido Político, por boca de uno de sus voceros principales, el guerrillero y comandante del Bloque Caribe, alias “Iván Márquez”, afirma claramente que paz no es sinónimo de fin de conflicto. Apenas hubo un cambio de escenario, de la selva a la política, pero se mantiene “la continuidad del conflicto social” considerando esta nueva etapa política como apenas “la terminación del ciclo del alzamiento armado y el inicio de una nueva fase histórica” donde se mantiene la meta de “superar de manera definitiva el régimen patriarcal existente”. Recordarán los católicos que una de las principales metas de las FARC es impulsar todas las políticas contrarias a la familia católica, con la promulgación de la ideología de género, aborto, etc. Todo con vistas a acabar con el “orden capitalista vigente”. Por tanto, el mismo ideario anti-católico, pues vulnera los principios sagrados de la familia y la propiedad, que les animaba en las selvas con fusiles, sólo que ahora obtenido de manera más rápida y fácil.
  

Recordemos la metáfora de la portada, idealizada por Dr. Plinio, del histórico libro de TFP-Covadonga, “España Anestesiada…”. Un paciente representando la propia nación, cuya fisionomía fue anulada por abundantes vendajes, es anestesiado y sometido a una infame cirugía por diferentes manos. Es posible, sí, realizar una “psicocirugía” en un pueblo entero para aceptar cualquier absurdo. Y todo parece indicar que un procedimiento análogo está establecido en el suelo colombiano. Así como en su día y hasta hoy la nación española, ahora es Colombia la que se encuentra en el quirófano, siendo manipulada por diversas manos, encargada cada cual de una determinada función. Lo más sorprendente de este caso es algo que no existía al final de la lejana década de los 80, cuando fue lanzado el mítico libro español. Ahora entró una mano más que, con demagógica habilidad, pretende ganarse la confianza del paciente y es la encargada de administrar la anestesia que permitirá realizar la operación del cambio de mentalidad con total éxito. ¿De qué mano se trata? No es difícil intuirlo…
 
Resta, sin embargo, una pregunta fundamental: ¿habrá llegado la “anestesia” al punto de silenciar definitivamente las últimas reacciones que podrían suscitar la resistencia salvadora? ¿Dónde está la fe verdadera, o sea, la razón iluminada por la fe, del pueblo colombiano? Pues no olvidemos que “la fe si no tiene obras, está realmente muerta” (Sant 2, 17). No basta tener fe para ir a misa los domingos e después traicionarla para apoyar el pecado de entregar una nación entera en manos de los enemigos de la Iglesia.
  
De izquierda a derecha (retóricamente, porque todos los de la foto son de izquierda): Darío Antonio Echeverri González FCM (secretario de la Comisión Nacional de Conciliación y párroco del Sagrado Corazón de Jesús-Voto Nacional), Félix Antonio Muñoz Lascarro (alias “Pastor Alape” o “José Lisandro Lascarro”), Nel Heyde Beltrán Santamaría (obispo emérito de Sincelejo), Luciano Marín Arango (alias “Ivan Marquez”), Luis Augusto Castro Quiroga IMC (arzobispo de Tunja y expresidente de la Conferencia Episcopal Colombiana), Julián Gallo Cubillos (alias “Carlos Antonio Lozada”) y Rodrigo Granda Escobar (alias “Ricardo Téllez”).
  
Proyección del logosímbolo del novel partido “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común” (FARC) sobre la fachada de la Catedral Primada de la Inmaculada Concepción de María, sede del Arzobispado de Bogotá.
  
La verdad es que, en medio de la mega-operación de propaganda emprendida por el gobierno colombiano y la Conferencia Episcopal, queriendo vendernos un país unido y feliz por la venida de Francisco a Colombia, nos encontramos con ecos que alimentan nuestras más profundas esperanzas de que no todo está perdido. Así, mientras manos sagradas intentan estrangular las ovejas y abrir la puerta del redil para los asaltantes, el pueblo colombiano, en lo más profundo de su fe, sabe discernir la verdadera palabra del Pastor y diferenciar los lobos de las ovejas, aun cuando éstos se vistan con la piel de aquellas… Ni siquiera toda la presión mediática será capaz de doblar la fe de un pueblo que comprende que los principios de Nuestro Señor Jesucristo no se venden por nada. Y si fue capaz de llevar adelante la epopeya de resistencia contra la subversión durante décadas, de igual manera sabrá ahora oponerse con altanería a los lobos por muy olor de oveja que tengan. Y esta resistencia será más profunda y eficaz en la medida que cuente con sacerdotes fieles a la doctrina de siempre, a la moral de siempre y a las enseñanzas que recibimos de la Santa Madre Iglesia.
 
Sacerdotes que están en diferentes diócesis, no puedo mencionarlas por supuesto, pero que están en total desacuerdo con la visita de Francisco, muchísimos grupos de oración y laicos comprometidos en oración para que no venga” (RCN Radio). Son palabras de uno de muchos sacerdotes inconformes con la ida de Francisco a Colombia. Y ni la propaganda, ni el gobierno y ni la Conferencia Episcopal podrán callar las conciencias de los católicos. Sobre todo mientras existan sacerdotes fieles que cumplan su papel de sal de la tierra y luz del mundo. Son muchísimos los que se oponen a la visita de Francisco por saber que no tiene una finalidad pastoral, sino que busca avalar la entrega de país a la subversión y la entrega de sus conciencias a una moral distante aquella que recibió de sus mayores.

¡Pueblo colombiano! Con la mirada puesta en Nuestra Señora de Chiquinquirá, Reina de Colombia, te decimos: Ármate con el escudo de la fe y la espada de la Palabra de Dios, viste el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia y el yelmo de la salvación (cf. Ef 6, 14-17). Sé católico hasta las últimas consecuencias y no pactes con el lobo. ¡Combate el buen combate de la fe y espera del Justo Juez la recompensa de aquellos que perseveran hasta el final! (cf. IITm 4, 7-8).
  
Fernando Álvarez de Toledo, cooperador de TFP-Covadonga, socio de TFP Brasil y miembro de los Heraldos del Evangelio.

domingo, 3 de septiembre de 2017

LA “FÁBRICA SANCTÓRUM” EN ACCIÓN, ¡PERO HACIA EL RIDÍCULO!: ¡CANONIZAR A JUAN PABLO I, QUE SÓLO REINÓ POR 33 DÍAS, “PORQUE ÉL SONREÍA”!

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO
 
Ahora la iglesia conciliar quiere canonizar al antipapa Juan Pablo I (Albino Luciani Tancon) murió en 1978 después de sólo 33 días en el cargo.
Un hecho poco conocido es que Albino Luciani Tancon/JPI quería restaurar la Misa Latina Tradicional, y antes de su muerte había convocado al líder del Movimiento Católico Tradicionalista, el padre Gommar DePauw, para ponerlo en una Comisión Pontificia en Roma para este propósito.
Aún quedan preguntas sobre si la muerte de Luciani fue por causas naturales.
 
Sorprende hasta a muchos Católicos tradicionales que los reclamantes al Papado no son muy buen material para hacer santos. El criterio de la Iglesia Católica siempre ha sido: “Más alto suben, más fuerte caen”. Es por ello que sólo en los últimos 800 años sólo han habido dos Papas santos oficialmente canonizados: San Pío V y San Pío X, reconocidos no sólo por su santidad personal sino también por su heroica e infatigable defensa de la Doctrina Católica y la Misa Latina Tradicional.
 
Ahora el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, quiere ver canonizado en el Novus Ordo a Albino Luciani, el desdichado Juan Pablo I. Parece que la Iglesia Conciliar no puede esperar para ver como santos a sus antipapas modernistas: Ya lo hicieron con el non sancto Wojtyla Katzorowsky/Juan Pablo II (el primer antipapa pedófilo), y están en esa vía con Montini Alghisi/Pablo VI (el despreciable y antipapa que firmó todos y cada uno de los 16 documentos anticatólicos del Deuterovaticano concilio). Sólo han pasado 39 de la muerte de Luciani, y aún no pueden esperar. ¿Y cuál es la justificación de Parolin? ¡Luciani “sonreía”! Parolin quiere ver a Luciani/JPI “llegar al honor de los altares”. El problema es que los “altares” Novus Ordo de los que él habla no son Católicos desde 1964, sino Protestantes -cuando no abiertamente paganos-. [Parte de la información para este Comentario proviene de Zenit News Service].
  
En su tiempo, no todos pensaban que la muerte de Luciani/JPI fue por causa natural. Su rápida muerte, sólo 33 días después de su elección [N. del T. De ahí que San Malaquías de Armagh le llamó proféticamente “De medietáte lunæ”], causó una gran conmoción a nivel mundial. No sólo aparentemente tendía al “tradicionalismo”, sino que públicamente declaró que iba a limpiar los establos augianos del Banco Vaticano controlado por la mafia. Aparte, el Vaticano ha dicho tantas mentiras sobre la muerte de Luciani que las sospechas de un asesinato fueron frecuentes. El Vaticano mintió sobre el hallazgo del cuerpo, mintió sobre la hora de deceso, y mintió sobre sus posesiones personales (sus anteojos, su testamento, y otros documentos en los que trabajaba cuando murió), que desaparecieron de su dormitorio. El Vaticano embalsamó el cuerpo de su antipapa sin pasar del día de su muerte, antes de que una inspección post mortem tuviese lugar. Si el Vaticano fuera parte del territorio de la República Italiana, estos actos violarían la ley italiana.
 
Verdaderos Católicos, hay un lado de Luciani/JPI que no es conocido por el público en general. Uno de los primeros puntos en el programa de Luciani después de ser elegido fue restaurar la Misa Latina Tradicional. Según una persona cercana al Padre Gommar DePauw, fundador del Movimiento Católico Tradicionalista en 1964, cuando la Iglesia “institucional” abandonó el Catolicismo y abrazó el Nuevo Orden, Luciani había convocado a DePauw, que vio como perito el Concilio Vaticano II, a Roma para ponerlo en una Comisión Pontificia para diseñar la restauración de la Misa Latina Tradicional. Luciani mismo era un sacerdote válido (recibió el Sacramento del Orden el 7 de Julio de 1935) y obispo válido (fue consagrado con el Pontifical Romano Tradicional el 27 de Diciembre de 1958). El antipapa incumbente, Francisco I Bergoglio, ni es sacerdote ni obispo válido, por haber sido instalado con el Pontifical Montiniano el 13 de Diciembre de 1969 y el 27 de Junio de 1992 respectivamente.