jueves, 16 de noviembre de 2017

SURGE NUEVA E INQUIETANTE RELIGIÓN EN ESTADOS UNIDOS: ADORAN LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL”

Traducción de la noticia publicada en el diario ACTUALITÉS (FSSPX-Distrito de Francia).
  

«Way of the Future» (Camino del Futuro) es una nueva organización religiosa cuyos estatutos oficialmente aprobados tienen por finalidad el «desarrollar y promover la idea de una divinidad basada sobre la inteligencia artificial» para «mejorar la sociedad».
  
En el origen de esta iniciativa se encuentra una personalidad imprescindible de la Silicon Valley, Anthony Levandowski, ingeniero de 37 años y padre de Waymo, el coche autónomo de Google. Fue en Septiembre de 2017 que la muy seria revista norteamericana Wired reveló que el ingeniero quería «promover la realización de una divinidad basada en la Inteligencia Artificial». Proyecto que sería risible si no se inscribiera en una corriente de pensamiento peligrosa: el “transhumanismo”.
  
Anthony Levandowski (derecha), ex-socio de Uber y fundador de «Way of the Future».
  
La idea más cara al transhumanismo es el ver al hombre absorbido un día por la máquina, y esta idea está renunciando poco a poco a la ideología cientificista para retornar al dominio religioso. Anthony Levandowski adhiere por otro lado al «concepto de singularidad», que postula entre los transhumanistas que un día el ordenador sobrepasará al hombre para hacerle entrar en una nueva era.
 
«El transhumanismo es un delirio progresivo y de tipo religioso, que tiene todas las posibilidades de cebarse en Francia y en Occidente», advierte Natalia Trouiller, directora de una asociación de comunicaciones. ¿Por qué razones? «En primer lugar, por la tentación perpetua de la humanidad en querer salvarse por sus solas fuerzas», precisó antes de agregar: «En segundo, por el atractivo del gnosticismo en el mundo contemporáneo, que consiste en ver el cuerpo como un obstáculo y en el sueño de librarse de él».

1 comentario:

  1. JESUCRISTO OS PROMETE SU CRUZ
    «El transhumanismo os promete la vida sin la muerte, la alegría sin la pena, la risa sin las lágrimas, la paz sin la guerra, etc. Una ideología que asegure a la humanidad las condiciones paradisíacas es una utopía. O, muy frecuentemente, se convierte en una distopía, pues ella no podrá alcanzar la perfección que no existe en este mundo. ¿Cómo se puede afirmar que el transhumanismo liberará a la humanidad del dolor, la muerte y el sufrimiento? La tecnología no es sino una simple herramienta al servicio del hombre. Las leyes del universo no cambiarán porque algunos orgullosos lo hayan decidido así: el sol no se someterá a los millardarios de la Silicon Valley, el viento no cesará de soplar porque los críos enfurecidos pataleen de pie, las olas del océano seguirán golpeando las rocas, la tierra girará todavía y los humanos no podrán impedirlo. Los que prometen liberar a la humanidad del sufrimiento son comparables a los gusanos de tierra que quisieran transformarse en mariposas: una idea desmesurada deja un simple concepto que no podrá jamás basarse en la realidad puesto que no conduce a nada. Esto es porque, como siempre lo afirmó la verdadera Iglesia de Cristo, nosotros debemos prometer la Cruz porque nadie se puede emancipar de las leyes fundamentales: después de la vida viene la muerte, después del día viene la noche, después del pecado viene la reconciliación, después de la guerra viene la paz, etc. ¿Quiénes somos nosotros para osar prometer a nuestros hermanos y hermanas el final de la Cruz? El sufrimiento será siempre parte de nuestra vida porque la felicidad pertenece al otro mundo, luego que la muerte venga a tomarnos brutalmente. Si uno visita los cementerios, verá siempre muertos en el 2017. Esto será siempre así y los que osan soñar con emanciparse de estas leyes son coos los insensatos que ordenaron al sol dejar de iluminar: sus gritos quedaron semejantes a las vanas quimeras que desaparecieron a lo largo del tiempo. Verdaderamente, nuestra generacion pecadora no dejará sino un sabor amargo a sus sucesores». (Étienne de Calade, 22 de Febrero de 2017)

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