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jueves, 12 de marzo de 2026

CANADÁ, LABORATORIO DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL PARA LA CENSURA A LA RELIGIÓN


El Partido Liberal canadiense y sus aliados del Bloque Quebequés decidieron forzar el avance  por el cierre del debate del proyecto de ley “C-9” o “Ley de Lucha contra el odio”, lo que en la práctica significa que la censura a la Biblia y otros libros religiosos se convertirá en ley en cuestión de semanas, informó Life Site News.
  
En una votación que obtuvo 186 votos a favor y 144 en contra, el Partido Liberal y el Bloque Quebequés decidió censurar el debate del proyecto de ley “C-9” o “Ley de Lucha contra el odio”, acelerando así su aprobación por la Cámara de los Comunes y por el Senado canadiense.
  
El proyecto de ley, presentado por el ministro de Justicia y fiscal general Seán Simon Andrew Fraser, ha sido criticado por muchos sectores canadienses porque significará más limitaciones para la libertad de expresión de las comunidades religiosas y la eliminación de la protección contra los “delitos de odio”, luego de una enmienda aprobada en Diciembre de 2025 por el primer ministro Mark Joseph Carney Kemper.
  
«Este proyecto de ley seguramente resultará en el procesamiento de los cristianos canadienses que citan las Sagradas Escrituras en defensa del diseño de Dios para el matrimonio, el género y la santidad de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural», dijo el director de campañas de Campaign Life Coalition (CLC), David Cooke.

«Ya hemos visto a predicadores y activistas cristianos callejeros que se expresan abiertamente en la calle, siendo blanco de fiscales generales demasiado entusiastas que se oponen a compartir la Palabra de Dios con homosexuales, personas transgénero y drag queens. Esta persecución solo se multiplicará con el Proyecto de Ley C-9, ya que se eliminará el requisito de consentimiento del Fiscal General, lo que permitirá a cualquier agente de policía presentar cargos basándose en cualquier “pista” o acusación de cualquier persona del público», agregó.

Por su parte, el diputado conservador por el distrito ontariense de Brantford-Brant South-Six Nations y ministro de Justicia en la sombra Laurence “Larry” Brook condenó en su cuenta de Twitter la censura al debate impuesta por el gobierno Carney:
«A pesar de meses de testimonios en el comité y serias preocupaciones planteadas por líderes religiosos y comunidades religiosas en todo Canadá sobre la eliminación de una protección religiosa de larga data en el Código Penal, el gobierno liberal está optando por FORZAR el avance del Proyecto de Ley C-9.
  
Los conservadores propusieron una solución razonable: avanzar con las disposiciones con un amplio apoyo y, al mismo tiempo, dar a los parlamentarios el tiempo necesario para examinar adecuadamente la eliminación de la exención religiosa. El gobierno se negó. Cuando la legislación afecta la libertad religiosa y la libertad de expresión, el debate nunca debe ser silenciado por el gobierno».

domingo, 30 de noviembre de 2025

EVITAR LA GULA Y LA PREOCUPACIÓN MUNDANA, PARA NO SER SORPRENDIDOS EN EL DÍA DEL SEÑOR


«Cuando el Salvador instruía a sus discípulos sobre el adviento del reino de Dios y el fin del mundo y de los tiempos, y enseñaba en aquellos Apóstoles a toda su Iglesia, dijo: “Velad, pues, sobre vosotros mismos, no suceda que se ofusquen vuestros corazones con la glotonería y embriaguez, y los cuidados de esta vida” (Luc. XXI, 34). Este precepto, carísimos, reconocemos que se refiere en modo especial a nosotros, a los cuales el día anunciado, si bien escondido, no hay duda que esté cercano. Es oportuno que todo hombre se prepare a su advenimiento: a fin que no encuentre a ninguno dedicado al vientre o atrapado en las preocupaciones mundanas. Porque, carísimos, la experiencia cotidiana demuestra que la agudeza de la mente es ofuscada por la saciedad de la bebida, y el vigor del corazón es debilitado por el exceso de comidas; así que el placer de comer es contrario incluso a la salud del cuerpo, a menos que la razón de la templanza se oponga a la atracción y sustraiga al placer lo que será una carga. Porque aunque la carne no desea nada sin el alma, y de ella recibe los sentidos de los cuales toma también el movimiento, es tarea del alma negar algunas cosas a esta sustancia que le está sometida, y con un juicio interior frenar los excesos exteriores; a fin que, más a menudo libre de los corpóreos deseos, pueda atender a la divina sabiduría en el aula de la mente: donde, acallando todo estrépito de las preocupaciones terrenas, se deleite en las meditaciones santas y en las delicias eternas».
   
SAN LEÓN MAGNOSermón 8.º sobre el ayuno del mes décimo. En Migne, Patrología Latína LIV, cols. 185-186. Traducción propia.

lunes, 24 de noviembre de 2025

DE LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN, SEGÚN SANTO TOMÁS DE AQUINO


«Ya [Jesús] ha expuesto la destrucción; en esa parte afirma que llegará la consumación, y establece un preámbulo. Primero, presenta la profecía; segundo, la advertencia: “Que los que estén en Judea huyan a los montes”; tercero, el motivo de la advertencia: “Porque entonces habrá gran tribulación”. Así, dijo que llegará la consumación, cuando viereis la abominación de la desolación”, etc. ¿Qué es aquello a lo que se llama abominación? Se puede decir que es llamada abominación el ejército de los romanos, y son llamados abominaciones de la desolación, porque fueron los desoladores de la tierra. O por abominación se entienden los ídolos, y se puede hablar de un doble ídolo. Se lee que Pilato introdujo en el templo el águila, que era la insignia de los romanos, y que los judíos veían como una abominación. Por eso, cuando veáis el ídolo puesto en el lugar santo, podréis conocer el cumplimiento de la profecía de Daniel sobre la destrucción de Jerusalén. O se puede decir que Jerusalén fue destruida dos veces. Primero por Tito y Vespasiano, y luego el templo fue quemado, y aun así se dejó a algunos judíos. Luego otros se rebelaron enseguida, y entonces Adriano, que sucedió a Trajano, la destruyó completamente, y dio la ley que ningún judío habitase allí nunca más, y dio su nombre a la ciudad, y además puso un ídolo en el lugar sagrado. Por eso aquel ídolo, que puso Adriano, puede ser llamado abominación: por esto, cuando veáis estas cosas, etc. De este derribo basta Lamentaciones 2, 1. “El que lee, comprenda”. ¿Y por qué dice esto? Por que en aquella profecía de Daniel se dicen muchas cosas sobre la Pasión de Cristo. Estas palabras deben ser observadas, porque allí se lee: “Será muerto el Cristo y habrá en el templo la abominación de la desolación, y la desolación permanecerá hasta la consumación y hasta el fin”. Por esto quien vea, comprenda que tales cosas sucedieron.
  
“Entonces aquellos que están en Judea, huyan a los montes”. Da una advertencia útil. Y primero la da; segundo, señala los obstáculos para la huida. Porque algunos obstáculos son evitables, otros inevitables. Por eso dice: “Entonces aquellos que están en Judea, huyan a los montes”. Entonces, es decir, en el tiempo de Vespasiano. En aquel tiempo, un tal Agripa [Herodes Marco Julio Agripa II, N. del T.] gobernaba sobre los montes, y este obedecía a los romanos, no se rebeló contra ellos: por eso, mientras las otras naciones iban a la guerra, este y su gente estaban en paz. Por eso, por providencia de Dios fueron advertidos los fieles que estaban en Judea a retirarse e ir al reino de este Agripa, y así hicieron: por eso entonces, aquellos que están en Judea, esto es, los fieles, huyan a los montes; Zac. 2, 6: “Huid de la tierra del norte”, etc. Luego señala los obstáculos para la huida. Y como algunos obstáculos son evitables, otros no, por lo tanto, primero establece los peligros evitables; y en segundo lugar, los inevitables: “¡Ay de las que están encintas!”, etc. Lo evitable son los asuntos terrenales: algunos ocurren en la ciudad, otros fuera; por lo tanto, establece ambos. Según allí, “el que esté en el campo, que no regrese a tomar su abrigo”. Por lo tanto, dice: “y el que esté en la azotea, que no baje a tomar nada de su casa”; es decir, quien viva en la ciudad, aunque esté en la casa, que no regrese a tomarlo, etc. Asimismo, y el que esté en el campo , que no regrese a su casa a tomar su abrigo , es decir, lo necesario, porque todo lo que uno tiene lo dará por su vida. ¿Y por qué dice esto? Porque al acercarse la fiesta de la Pascua, muchos se reunieron en Jerusalén; sabiendo esto, Tito sitió la ciudad cuando estaban así reunidos. De ahí que quiera decir: tan pronto sucederá este mal que nadie podrá protegerse. Asimismo, pone obstáculos inevitables. Y porque había algunos inevitables por el poder de los hombres y simplemente, algunos, aunque inevitables, sin embargo evitables por el poder de Dios; por lo tanto, primero de los primeros; segundo de los segundos, orar, etc. Lo que, cuando ocurre, no se puede evitar de ninguna manera, es la carga de los niños. Porque aunque se le podría decir a alguien: “salva tu vida”, podría decir: “¿cómo puedo dejar a mi hijo?”. Por lo tanto, explica esto: “¡Ay de las que están embarazadas y amamantando!”, porque las tales no podrían huir, porque ni se les dijo que procuraran el aborto, ni a las que están amamantando que mataran a sus hijos; y así se cumple lo que se dice en Lc. 23, 29: “bienaventurados los pechos que no amamantaron”. Asimismo, hay otros impedimentos donde el hombre no puede encontrar un remedio excepto a través de Dios. Porque algunos tiempos son inadecuados ya sea por naturaleza o por ley: por naturaleza, como el invierno, porque entonces el hombre se ve impedido de huir debido a la dureza del tiempo. De igual manera debido a la ley, como si sucediera en sábado, porque Dios ordenó que no debían ir más de una milla. Y porque esto no está en nuestro poder, sino en el de Dios, por tanto “orad para que vuestra huida no sea en invierno, o en sábado”, porque en tales casos debemos recurrir solo a Dios. De ahí Oseas 6, 1: “Venid y volvamos al Señor, porque Él nos ha tomado y nos salvará”. “Orad para que no suceda en invierno”, porque naturalmente obstaculiza la huida por la dificultad del camino; “ni en sábado”, porque obstaculiza según la ley de Dios. También advertid que dice “en sábado”, en lo cual indica que fueron debidamente asesinados en un día festivo. ¿De dónde la necesidad de huir? De la grandeza de la tribulación. Por lo tanto, primero declara la tribulación y la grandeza de la tribulación; en segundo lugar, establece la causa, y “a menos que aquellos días fuesen acortados”, etc. Dice, por tanto, “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo”. Y esto puede ser suficientemente considerado por quien lea la historia de Josefo: muchos murieron de hambre. También hubo sediciones en la ciudad, de modo que se mataron unos a otros; por lo que cuando Tito, que era muy manso, quiso perdonarlos, no lo hicieron. También había ladrones entre ellos que mataron a muchos. Y cierta mujer se comió a su hijo. Por lo tanto, hubo una tribulación como nunca se había visto.
  
Y esto es lo que dice Lucas 21, 23 y siguientes: “Habrá tribulación y caerán a filo de espada”. Pero ¿será mayor en tiempos del Anticristo? Sí; pero no lo será entre los judíos. Crisóstomo pregunta por qué ocurrió el pecado, porque el castigo de Sodoma tampoco fue tan grande, por lo que el castigo no sería mayor a menos que el pecado fuera mayor. Y como podían decir que estas cosas les habían sucedido por los pecados de los cristianos, por lo tanto, dice que no; por lo que “a menos que esos días se hubieran acortado, nadie se habría salvado”. Agustín dice que algunos lo han explicado así, que los días entonces se acortaron, como se alargaron en tiempos de Josué. Pero, por el contrario, dice en el Salmo 118, 91: “Por tu ordenanza los días continúan”; por lo tanto, puede decirse de dos maneras. Primero, que los días de tribulación se acortan primero en número. Por lo tanto, si ese tiempo hubiera durado, todos habrían muerto, porque no habría quedado nadie. ¿Y por qué? Porque los romanos gobernaban el mundo entero, y los judíos ya estaban dispersos por todo el mundo; por lo tanto, si ese tiempo hubiera durado, habrían muerto en todas partes del mundo. O se dice que los días se acortan cuando los males se acortan. ¿Y por qué se acortan? “Por los elegidos”: no porque la palabra de Dios haya fallado. Porque muchos se convirtieron de aquel pueblo, y oraron por el pueblo para que quedara una descendencia; Is. 1, 9: “Si el Señor no hubiera dejado una descendencia, habríamos sido como Sodoma”, etc. Crisóstomo ofrece dos consideraciones: por qué se dice esto: porque había algunos discípulos allí, y además Juan aún vivía. Por lo tanto, dice que Juan no mencionó esto en su Evangelio, pues escribió después de este evento; por lo tanto, habría hablado del pasado; pero Mateo y Lucas, que escribieron antes, lo mencionaron, porque estaba por venir. Por lo tanto, dice que fue un milagro manifiesto cuando los romanos atacaron a los judíos, y como si toda la nación judía hubiera sufrido destrucción, que tan pocos judíos pudieran recorrer el mundo entero para convertirse, como si fuera el mundo entero, y este fue el maravilloso poder de Cristo. Hilario interpreta que estas palabras se refieren al fin del mundo. “Cuando viereis esta abominación”, él nombra al Anticristo. 2.ª Tes. 2, 2: “Y no os turbéis, ni por espíritu ni por palabra, como si el día del Señor estuviera cerca, para que nadie os engañe en ninguna manera”. “Y entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes”; pues los judíos desfallecerán, y de allí huirán de la tierra de los judíos y se dirigirán a las montañas del cristianismo. “Y el que esté en la azotea, que no baje a sacar nada de su casa”. Quiere decir que los perfectos no se muevan de su perfección. Por lo tanto, toca la vida contemplativa, que se significa por el techo; por lo tanto, tales no deben apartarse de su contemplación. Del mismo modo, “aquellos en el campo” toca la vida activa. Tales no deben regresar a su vida anterior, sino permanecer en su propósito. ¿Y qué hay de las mujeres embarazadas? Hombres cargados de pecados. Los hombres que alimentan son hombres imperfectos. Por lo tanto, quiere decir que ¡ay de los hombres cargados de pecados y no confirmados en la gracia!. Según Agustín, las mujeres embarazadas son aquellas que conciben para actuar mal; los que nutren, que ya completan por el trabajo. ¿Y qué dice acerca del invierno y el sábado? Por invierno se significa tristeza, por sábado alegría. Por lo tanto, que no haya tristeza que absorba en invierno, ni alegría que eleve la mente en sábado. O por sábado el ocio del buen trabajo, por invierno el enfriamiento de la caridad. “Y a menos que esos días se hubieran acortado”; porque durará un poco, y si durara, toda carne, es decir, todo lo carnal, “no se salvaría”. Asimismo, pueden referirse a la venida de Cristo a través de la Iglesia; y así dice Orígenes que como la palabra del Evangelio se difundió en su venida, así la falsa doctrina se difundirá en la venida del Anticristo; y como Cristo tuvo a sus profetas, así también los tendrá el Anticristo. Entonces, “que los que estén en la ciudad huyan a los montes”, justicia perfecta. Preñados están los que todavía están corriendo la palabra de salvación; amamantando a los que ya han hecho algo. Orad, pues, para que no seáis obstaculizados por la pereza y el letargo. Habrá entonces gran tribulación”, porque habrá una perversión de la doctrina cristiana a través de la falsa doctrina. “Y a menos que los días se acortaran”, es decir, por el documento de la doctrina, por adiciones a la verdadera doctrina, “nadie se salvaría”, es decir, todos se convertirían a la falsa doctrina».

SANTO TOMÁS DE AQUINO, Comentario sobre el Evangelio de San Mateo, cap. XXIV, lección 2.ª. Traducción propia.

lunes, 10 de febrero de 2025

SAN JUAN VUELVE CON ELÍAS Y ENOC

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo Don Fernando Altamira, superior de la Sociedad de Santa María, durante el V Domingo después de la Epifanía (9 de Febrero de 2025, conmemoración de San Cirilo de Alejandría, Obispo y Doctor de la Iglesia, y de Santa Apolonia Virgen y Mártir).
  
    
SAN JUAN VUELVE CON ELÍAS Y ENOC
   
TODO en MARÍA y por MARÍA. Y por las BENDITAS ALMAS del PURGATORIO.
  
Queridos hijos:
 
Hoy queríamos predicarles de un tema que vemos “de actualidad”, por las épocas que nos toca vivir, las cuales muestran que parece transitamos los tiempos finales, “in consummatióne sǽculi: en la consumación del Siglo”, como dice la Escritura. Dentro de los numerosos temas que rodean a la espera de la –ojalá pronta– venida de Dios Nuestro Señor Jesucristo, hay uno que hace a la Tradición Católica, o a las tradiciones católicas, y el cual se ha perdido un poco en el tiempo: Hemos titulado a esta prédica “SAN JUAN VUELVE CON ELÍAS Y ENOC”. Es decir: LA VENIDA DE SAN JUAN EVANGELISTA, en el tiempo previo a la Parusía, para ser uno de LOS TRES HERALDOS de Dios, y predicar contra el Anticristo.
  
Dichos tres heraldos (o “anunciadores” de la venida de Cristo Rey) serían: Los Dos Testigos, Enoc y Elías (así en la interpretación de la mayoría de los Santos Padres), y el tercero: San Juan Evangelista. Entonces, por lo que parece, San Juan Evangelista también vendrá a ayudarnos y a anunciar “al Rey que llega”, anunciar a Dios Nuestro Señor Jesucristo, ser “heraldo de Cristo Rey”. Veamos algunas enseñanzas.
  
[1] Primero, dos palabras sobre Elías y Enoc. Prácticamente todos los Santos Padres han visto, en la “Profecía de los Dos Testigos del Apocalipsis (Cap. 11)”, a Elías y Enoc, cuya función es ser precursores de la Segunda Venida de Dios, heraldos o mensajeros o anunciadores del Rey que llega con su Parusía, ser testigos y ser mártires. Además, ellos están previstos por Dios para ayudarnos en estos tiempos finales con nuestro Catolicismo, con nuestro estado decadente.
   
El Patriarca Enoc vendrá para levantarnos, de la decadencia religiosa y de la postración, principalmente a nosotros, a las Naciones Gentiles, a los pueblos no judíos.
   
El Profeta Elías está dispuesto en los planes de Dios, según la enseñanza de casi todos los Santos Padres, para lograr la tan anunciada conversión de los judíos al Catolicismo, que será obviamente al verdadero Catolicismo y no a la falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II. La conversión de los judíos al Catolicismo, que implica el reconocimiento a Jesucristo como Dios y como Mesías por parte de ellos, está anunciada en varias profecías de la Biblia, por ejemplo en el famoso pasaje de San Pablo a los Romanos capítulo 11 vers. 25, en los comienzos del Apocalipsis en el mensaje a la Iglesia de Filadelfia, en “La Mujer Coronada” o “La Mujer Parturienta” del capítulo XII del Apocalipsis, etc.
   
La tarea de ellos es anunciar a Dios Nuestro Señor Jesucristo que viene, hacerlo con la predicación, predicando –repetimos– el verdadero Catolicismo (y obviamente contra la falsa Iglesia Moderna). Mientras dure su predicación serán “intocables”: nada podrán ni el Nuevo Orden Mundial ni el Anticristo contra ellos, no podrán hacerles daño, hasta que se haya cumplido el tiempo previsto de su predicación, que son tres años y medio. Después de dicho término, el Anticristo los matará –así anuncia la Profecía–, y lo hará en Jerusalén, y exhibirá sus cadáveres públicamente, y el mundo entero se alegrará de que los hayan matado, sí, el mundo entero se alegrará de la muerte final de Los Testigos: Elías y Enoc. Veamos los textos de la Biblia:
Apocalipsis, Capítulo 11: 3 Y daré a mis Dos Testigos que, vestidos de saco, profeticen durante mil doscientos sesenta días [3 años y medio, 42 meses]… 5…El que pretenda hacerles daño ha de morir… [Los Dos Testigos estarán en un primer momento totalmente protegidos de aquellos que quieran hacerles daño] 7 Y cuando hayan acabado su testimonio, la Bestia que sube del abismo [el Anticristo] les hará guerra, los vencerá y les quitará la vida. 8 Y sus cadáveres (yacerán) en… el lugar donde el Señor de ellos fue crucificado [Jerusalén]. 9 Y las gentes de los pueblos y tribus y lenguas y naciones contemplarán sus cadáveres durante tres días y medio… 10 Y los habitantes de la tierra se regocijarán… harán fiesta, y se mandarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas fueron molestos a los moradores de la tierra [notemos que si el mundo entero festeja estas muertes, es porque su misión, sus castigos y sus personas, han sido –y serán– fuerte y totalmente públicos, con lo cual más esperanza tenemos de poder conocerlos; la profecía agrega más cosas, entre ellas, que Dios los resucita al cabo de esos tres días y medio, y los eleva al Cielo].
[ 2 ] Ahora sobre San Juan Evangelista. ¿Cuáles son los fundamentos para ver que –según parece– San Juan Evangelista también vendrá, además de Los Dos Testigos?; dicho sea de paso, con esto ya no serían dos, sino tres, los heraldos o anunciadores de Dios, de Cristo Rey.
   
El capítulo de Los Testigos que recién reseñamos es el 11, pero el último versículo del capítulo anterior hace referencia a San Juan, al cual se le dice: “Es menester que profetices de nuevo a muchas naciones y pueblos y lenguas y reyes: Opórtet te íterum prophetáre géntibus, et pópulis, et línguis, et régibus multis” (Capítulo 10 del Apocalipsis, vers. 11) [1].
   
Mons. Juan Straubinger comenta este versículo, inmediato anterior al Capítulo 11 de Los Testigos, de la siguiente manera:
“Es menester que profetices de nuevo: Apoyados en este texto, en Juan 21,22 ss, y en Mateo 16,28, creían algunos que San Juan el Apóstol y Evangelista no había muerto todavía y que vendría personalmente como los dos testigos del cap. 11, para predicar y morir. Así San Hilario, San Ambrosio, San Gregorio Nacianceno, San Francisco de Sales, etc”; 
Mons. Straubinger aclara que otros –sobre todo autores más modernos y recientes– no creen que esto sea así. En este comentario de Mons. Straubinger, se menciona un texto de San Juan; lo veamos porque es importante: 
   
Es el último capítulo de San Juan, el cap 21, sus versículos 22 y ss. Hablando sobre San Juan, Dios Nuestro Señor respondió a Pedro: 
“22 Sic eum volo manére donec véniam: Así quiero que él permanezca hasta que Yo venga, quid ad te? tú me séquere: ¿qué te importa a ti? tú sígueme. 23 Éxiit ergo sermo iste inter fratres quía discípulus ille non morítur: Salió entonces entre los hermanos este comentario de que aquel discípulo no moriría. Et non dixit ei Jesus: Non morítur : Y no dijo Jesús que: no moriría, sed : Sic eum volo manére donec véniam, quid ad te?: sino: Así quiero que él permanezca hasta que Yo venga, ¿qué te importa a ti?” [2].
Hagamos dos anotaciones al comentario de Mons. Straubinger:
  • La primera es que algunos han pensado que San Juan no ha muerto; esto es sin embargo un error, y se puede mostrar de varias maneras: 
    1. Porque el Depósito de la Fe se cerró con la muerte del último apóstol, el cual fue San Juan. De lo contrario, el Depósito de la Fe (el total de las Verdades a revelar por Dios) estaría todavía abierto, y esto no puede ser.
    2. El Martirologio Romano: Además del punto anterior, en cuanto a la muerte de San Juan, tenemos el testimonio oficial de la Iglesia Católica a través del Martirologio Romano; el cual es parte de la Liturgia, y para San Juan, día 27 de diciembre, dice lo siguiente: “Apud Éphesum natális sancti Joánnis, Apóstoli et Evangelístæ: En Éfeso el natalicio de San Juan, Apóstol y Evangelista,… [3] [ac tándem], conféctus sénio: consumido de vejez, [sexagésimo octávo post passiónem Dómini anno] mórtuus est: murió [en el año 68 después de la Pasión del Señor (año 100 d.C.)] et juxta eándem urbem sepúltus: y fue sepultado junto a la misma ciudad”.
    3. Un tercer argumento es el texto del Evangelio de San Juan ya citado: “22 Sic eum volo manére donec véniam: Así Yo quiero que él permanezca hasta que Yo venga… 23 Éxiit ergo sermo iste inter fratres quía discípulus ille non móritur: Salió entonces entre los hermanos este comentario de que aquel discípulo no moriría. Et non dixit ei Jesus: Non móritur: Y no dijo Jesús que: no moriría, sed : Sic eum volo manére donec véniam…:sino: Así Yo quiero que él permanezca hasta que Yo venga…”.
    4. ¿Y entonces, qué pasó, y qué ocurre, con San Juan? En la enseñanza de muchos santos antiguos –lo veremos más adelante–, San Juan sí murió y FUE RESUCITADO, y está reservado para volver y predicar contra el Anticristo.
  • La segunda anotación es que, si San Juan viene, además Los Dos Testigos: Elías y Enoc, para predicar a naciones, pueblos, y lenguas, y reyes, debemos ver que: Todo parece indicar que SAN JUAN, a diferencia de Los Dos Testigos, NO VA A MORIR, NO VA A SER MATADO por el Anticristo.
       
    Esta insinuación la tenemos en el Evangelio: “Sic eum volo manere donec veniam: Así Yo quiero que él permanezca –vivo– hasta que Yo venga”. Y también parece verse en el Apocalipsis, en el cual se narra sólo la muerte de aquellos dos, de Los Dos Testigos, y no la muerte de un tercero. Y pensamos que es fuerte la palabra de Dios Nuestro Señor Jesucristo, la cual abona el punto de que San Juan no morirá y estará vivo para cuando venga Él con su Parusía; recién leíamos esto, lo repitamos: “Sic eum volo manere donec veniam: Así Yo quiero que él permanezca –vivo, como estaba entonces– hasta que Yo venga, quid ad te? tú me sequere: ¿qué te importa a ti? tú sígueme”, palabras de Dios Nuestro Señor Jesucristo a San Pedro (Jn 21,22), “así Yo quiero que permanezca –vivo como estaba entonces– hasta que Yo venga”.

[3] EL CAPÍTULO 14 DEL APOCALIPSIS. La posibilidad de que sean tres HERALDOS o MENSAJEROS o enviados de Dios,para que vengan en los finales, tres emisarios de Dios para ayudarnos, para anunciar y pregonar la pronta Venida del Rey, Dios Jesucristo, tres precursoresde esta Segunda Venida, Enoc, Elías y San Juan Evangelista, está abonada por otra Profecía del mismo Apocalipsis, en el Capítulo 14, aunque es cierto que se dan varias interpretaciones distintas:

En este tema, la palabra griega (San Juan escribió en griego el Apocalipsis) que se utiliza en este Cap. 14, es ἄγγελος , la cual palabra significa propiamente “heraldo o mensajero”; y esta palabra se derivó también para indicar a los ángeles de Dios (ángelus el singular en latín), pero el sentido originario es “heraldo, mensajero, anunciador”. De allí que la letra de esta profecía permite pensar en dos posibilidades:
(a) Que allí se describen oficios o ministerios de heraldos o mensajeros humanos, y son treslos aludidos; donde cabrían Elías, Enoc y San Juan (enseguida desarrollaremos unos puntos más sobre San Juan);
(b) o que allí se haga alusión a espíritus celestiales o ángeles de Dios, y no a tres heraldos humanos.
Personalmente pensamos que allí están aludidos los tres heraldos o mensajeros de Dios: Elías, Enoc y San Juan.
   
Demos detalles de estos posibles Elías, Enoc y San Juan.
    
La duración de la predicación de ellos, obviamente predicación del Catolicismo, es de 3 años y medio.

Este plazo o tiempo parece enlazar con “La Última Semana de Daniel: La Semana 70” (ya saben que son semanas de “años”, y aquí aludimos a los últimos siete años, la Semana Final, o Semana Parusíaca que también se llama). Esta Semana de Daniel, en la Profecía de su Capítulo 9, se divide en dos partes, por mitades, cada parte de 3 años y medio. Según algunos, por ejemplo el Padre Castellani, la predicación de estos Dos Testigos (y ergo, con San Juan, de los Tres Heraldos) sería previa a los 3 años y medio del Gobierno Mundial del Anticristo, y este Gobierno Mundial del Anticristo comenzaría –según el Padre Castellani– después de matar a Los Dos Testigos, después de matar a Elías y Enoc. Siendo así las cosas, la predicación de Los Tres Heraldos sería en los primeros 3 años y medio de La Última Semana de Daniel, y el Gobierno Mundial del Anticristo en la segunda mitad.

LOS TRES HERALDOS –decíamos– parecen estar anunciados en el Capítulo 14 del Apocalipsis, en sus versículos 6 a 13; leamos:

Heraldo 1:
6 Et vidi álterum ÁNGELUM volántem per médium cœli, habéntem Evangélium ætérnum, ut evangelizáret sedéntibus super terram, et super omnem gentem, et tribum, et lénguam, et populum : 
7 dicens magna voce : Timéte Dóminum, et date illi honórem, quia venit hora judícii ejus : et adoráte eum, qui fecit cœlum, et terram, mare, et fontes aquárum. 
  
Heraldo 2:
8 Et álius ÁNGELUS secútus est dicens: Cécidit, cécidit Babýlon illa magna: quæ a vino iræ fornicatiónis suæ potávit omnes gentes. 
  
Heraldo 3: 
9 Et tértius ÁNGELUS secútus est illos, dicens voce magna : Si quis adoráverit béstiam, et imáginem ejus, et accéperit caractérem in fronte sua, aut in manu sua : 
10 et hic bibet de vino iræ Dei, quod mistum est mero in cálice iræ ipsíus, et cruciábitur igne, et súlphure in conspéctu angelĺrum sanctórum, et ante conspéctum Agni : 
11 et fumus tormentórum eórum ascéndet in sǽcula sæculórum : nec habent réquiem die ac nocte, qui adoravérunt béstiam, et imáginem ejus, et si quis accéperit caractérem nóminis ejus.
Heraldo 1:
6 Y vio otro HERALDO que volaba por medio del cielo, el cual tenía un Evangelio Eterno, para evangelizar a los que están sobre la tierra, y sobre toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo:
7 diciendo con gran voz: Temed al Señor, dad honor a Él, porque la hora de su Juicio ha llegado: Y adorad a Él, el cual hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
   
Heraldo 2:
8 Y siguió otro HERALDO que decía: Cayó, cayó Babilonia la grande, la cual dio de beber a todas las naciones del vino de la impetuosidad de su fornicación.
   
Heraldo 3:
9 Y el tercer HERALDO los siguió, el cual decía con gran voz: Si alguien hubiere adorado a la Bestia y a la imagen de ella, y hubiera recibido la marca en su frente o en su mano,
10 también éste beberá del vino de la ira de Dios, el cual fue mezclado puro en el cáliz de la ira de Él, y será atormentado con fuego, y con azufre, a la vista de los santos ángeles, y ante la vista del Cordero:
11 y el humo de los tormentos de éstos se levantará por los siglos de los siglos, y no tendrán descanso ni de día ni de noche, los que adoraron a la Bestia, y a la imagen de ella, y si alguien hubiere recibido la marca de su nombre [4].
  
En la Biblia de Mons. Straubinger, se comenta con respecto a estos tres personajes que:
  • (v. 6) “…serían, según el sentir de muchos autores eclesiásticos, tres grandes predicadores, y este primero sería en tal caso Enoc [y agregamos nosotros: los otros dos serían entonces: Elías y San Juan]”, pero también Mons. Straubinger hace notar que otros creen que serían ángeles y no los tres heraldos. 
  • Sobre el anuncio del segundo heraldo, “cayó Babilonia” (vers. 8), Mons. Straubinger anota: “Babilonia: nombre simbólico de Roma como se ve en los capítulos 17-18 [del Apocalipsis] y en I Pedro 5,13 [en este caso, ese “cayó” está referido a la destrucción de Roma que también parece estar indicada en el Apocalipsis, en sus mencionados capítulo 17 –notar el v. 9: siete montes– y el capítulo 18].
  • Sobre el versículo 9, Mons. Straubinger comenta: «La Bestia: el Anticristo… Así lo señalaba ya San Agustín al presentar como cuatro hechos inseparables la venida de Elías…, la conversión de los judíos, la persecución del Anticristo y la Parusía de Cristo. Por donde vemos –sigue diciendo Mons. Straubinger– que en los misterios apocalípticos la parte de Israel es mayor de lo que solemos pensar…» [5].
   
[4] SAN JUAN, EL TERCER HERALDO. La enseñanza de que el apóstol San Juan vendrá en el tiempo previo y cercano a la Segunda Venida de Dios Nuestro Señor Jesucristo, es una tradición antigua católica, enseñada por numerosos santos, pero una tradición que se ha perdido un poco, o “un mucho”, en el tiempo, y hay que rescatarla. Y si bien esta posibilidad y hecho no está definido definitivamente por el Magisterio, el hecho mismo de haber sido aceptada por tan numerosos santos le da una alta posibilidad de que allí esté la Verdad y de que sí se va a verificar. Así lo esperamos y deseamos.
 
Para ilustrar lo anterior, veamos algo muy interesante: Es un artículo de la revista fundada, en Argentina, por ese gran sabio católico, Mons. Juan Straubinger, el autor de la mejor biblia comentada en español, o una de las mejores (es la Biblia que aquí les ofrecen las Hermanas en la Librería).
   
Esta revista que llevó adelante, como fundador, Mons. Straubinger, se llamaba “Revista Bíblica”. En el número 79 de dicha revista, año 1956 (enero-marzo), tenemos un artículo interesantísimo de un sacerdote de Don Bosco, un salesiano, el Padre José Fuchs (Instituto Teológico, Córdoba, Argentina); el cual artículo está titulado “¿VOLVERÁ JUAN EVANGELISTA con ELÍAS y ENOC?”. Leemos unos extractos:
“…Si me place que él se quede hasta mi vuelta, ¿qué te importa a ti?... parece deducirse que S. Juan ha de permanecer hasta la segunda venida o Parusía… si bien Juan murió, debe haber resucitado en seguida o resucitará cuando venga la Parusía del Señor. Maldonado [el Padre Juan de Maldonado, jesuita, gran exégeta, muerto en 1583] resume las diversas sentencias de los Padres… [Maldonado, además de manifestar que San Juan vendrá con Elías y Enoc para predicar contra el Anticristo, en la segunda opinión dice expresamente:] San Juan murió pero resucitó de inmediato y fue trasladado con su cuerpo a un lugar desde donde vendrá para predicar con Elías y Enoc. Esta creencia se apoya en las palabras que le dicen a S. Juan en Apocalipsis X,XI… Debes predicar aún a las gentes, y a los pueblos y lenguas y a muchos reyes. (…) San Ambrosio [doctor de la Iglesia, † 397] no aprueba a los que en su tiempo decían que Juan no había muerto [nosotros les dimos los argumentos de que sí murió] pero afirma que Juan predicará con Enoc y Elías contra el Anticristo. (…) S. Gregorio de Tours asegura que Juan se tendió en el sepulcro y que en él permanecerá hasta el tiempo de su nueva aparición… En tiempos de S. Agustín se decía que Juan había muerto, pero que luego resucitado fue trasladado, y que volverá a predicar contra el Anticristo. S. Hilario y S. Epifanio dicen que S. Juan está reservado para predicar al final de los tiempos. S. Gregorio Nac. llama a Juan Evangelista un precursor de Jesús en su segunda venida. S. Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, S. Vicente Ferrer, S. Tomás de Villanueva afirman que después de su muerte volvió a la vida para la predicación de los últimos tiempos. La Iglesia griega recibió esta tradición en su Breviario. S. Pedro Damián escribe: Comúnmente dicen los Padres: Cuando se hizo cavar la tumba, descendió a ella, extendió sus manos y después de prolija oración, murió y una luz admirable lo circundó de tal manera que nadie podía resistir tanto esplendor. Baronio refiere palabras de Nicéforo: Juan se fue a una colina de Éfeso, donde solía predicar; mandó preparar su túmulo y se tendió en él. Pero Dios cambió su cuerpo terreno y corruptible en uno inmortal e incorruptible y FUE TRASLADADO AL PARAÍSO. Al día siguiente se encontró el sepulcro vacío y sólo estaba su ropa…”.
El artículo da más detalles, pero la prédica ya está muy larga, aquí ya tienen material de sobra para conocer este punto.
   
En base a estas tradiciones, tenemos que: San Juan murió en Éfeso, e inmediatamente (o casi inmediatamente) fue rodeado por una inmensa y fuerte luz, y resucitó, para estar vivo y reservado en el Paraíso, y en el tiempo previo a la Parusía predicar con Elías y Enoc contra el Anticristo, pero San Juan, a diferencia de los otros dos, no morirá, y así estará vivo hasta la Segunda Venida, Cristo, “sic eum volo manére donec véniam: así quiero que él permanezca hasta que Yo venga”.
   
Como más de una vez decimos, estas cosas y promesas sólo las tiene el Catolicismo, y en general no las conocemos, cuando además deberían llenarnos de alegría por la esperanza que nos dan, y llenarnos de un sano orgullo de ser católicos.
  
[5] Para terminar esta -larga- prédica, expresamos un deseo a Dios y a María Santísima:
   
En cuanto a Elías, tenemos la esperanza de que también nosotros, los que no somos judíos, seremos beneficiados por su misión; y yo personalmente guardo la esperanza y el deseo de poder conocerlo; sobre estas cosas se dice en el Eclesiástico, cap. 48: “Se levantó Elías, profeta semejante al fuego… fuiste arrebatado en un torbellino de fuego… Tú estás escrito en los decretos de los tiempos para (…) restablecer las tribus de Jacob [la conversión de los judíos]. Dichosos –Beáti– los que te vieron y fueron honrados con tu amistad”; pues bien, no sé ustedes, yo sí quiero ser dichoso, beátus, por ver a Elías y ser más dichoso aun POR SER HONRADO CON SU AMISTAD como dice la Biblia: Quieran Dios y María Santísima otorgarnos esa gracia.
   
Y sin la menor duda, este deseo incluye la petición de poder conocer también a Enoc y tener su amistad (al cual vamos a poder preguntarle cómo era Adán, cómo era el primer hombre que existió en la tierra, pues Enoc fue contemporáneo de él cien años); y el deseo y petición incluye el poder conocer a San Juan Evangelista con su amistad, el apóstol del fuego, uno de los hijos del trueno o de la ira: Boanerges, que además es un obispo de la Santa Iglesia Católica, y está vivo, esperando, reservado para el momento de venir. 

Los tres –parece– han de venir, y serán nuestra ayuda. Pues bien: Que vengan rápido, sí: que vengan, y que vengan rápido; y sobre San Elías, el cual va a lograr la conversión de los judíos al Catolicismo, debemos tratar de ver si su llegada no está próxima, tal vez con todo esto de la Guerra de los Judíos en Palestina. 
   
Quiera María Santísima, la Madre de Dios, conseguirnos esta gracia de conocerlos, conocer a los Tres Heraldos, y gozar de su amistad.
  
AVE MARÍA PURÍSIMA.
   
NOTAS
[1] Saben que la división de la Biblia en capítulos llegó recién el Siglo XIII, en el Siglo de Oro del Catolicismo, por medio del Obispo de Canterbury, Esteban Langton (alrededor del año 1227) [la subdivisión en versículos fue introducida más tarde aun, en el siglo XVI, mediante el trabajo de Sanctes Pagnino y de Robert Estienne]; con lo cual los textos de la Biblia, incluido el Apocalipsis, estaban de corrido, y de allí que cabe la posibilidad de que temas que se encuentran en lo que hoy vemos un capítulo distinto, hayan sido parte de la misma profecía.
[2] El segundo texto mencionado es San Mateo 16,28 y dice: “28 Amen dico vobis, sunt quídam de hic stántibus, qui non gustábunt mortem, donec vídeant Fílium hóminis veniéntem in regno suo: En verdad os digo, hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean al Hijo del hombre que viene en su reino”.
[3] “…qui, post Evangélii scriptiónem, post exsílii relegatiónem et Apocalýpsim divínam, úsque ad Trajáni Príncipis témpora persevérans, totíus Asiæ fundávit rexítque Ecclésias,…”.
[4] 12 Hic patiéntia sanctórum est, qui custódiunt mándata Dei, et fidem Jesu. 13 Et audívi vocem de cœlo, dicéntem mihi : Scribe : Beáti mórtui qui in Dómino moriúntur. Ámodo jam dicit Spiritus, ut requiéscant a labóribus suis : ópera enim illórum sequúntur illos. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los cuales guardan los Mandamientos de Dios y la Fe en Jesús. 13 Y oí una voz del cielo diciéndome: Escribe: Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. Ahora ya, dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos: pues sus obras siguen a ellos.
[5] Continúa Mons. Straubinger: “[estas] cosas se entenderán a su tiempo… como con lo que se dijo a Daniel en [su capítulo 12; que dicho sea de paso: allí también parece estar aludida la conversión de los judíos; pero aquí Mons. Straubinger quiere insistir en el conocimiento y estudio de las Profecías; ponemos nosotros más versículos que los aludidos, y dicen: “4 Daniel, encierra estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán [buscarán estudiar y saber las Profecías] y se acrecentará el conocimiento… 8 yo –Daniel– oí, pero no comprendí. Dije pues: “Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? 9 Y Él respondió: …estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. 10 Muchos serán purificados… pero los malos seguirán haciendo el mal, y ninguno de los malvados entenderá; mas los sabios sí entenderán"]. [Continúa ahora Mons. Straubinger:] …¿No es esto el mayor móvil para mantener nuestra atención pía y ansiosamente vuelta hacia los misterios de la divina revelación [hacia los misterios de las Profecías y estudiarlas y entender más]?”.
   
Sobre el capítulo 12 de Daniel [todo muy relacionado con el cap. 11 también], y las posibles alusiones a LA CONVERSIÓN DE LOS JUDÍOS, leemos: 1 En aquel tiempo se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen las naciones… En ese tiempo será librado tu pueblo, todo aquel que se hallare inscripto en el libro. 2 También muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para vida eterna, otros para ignominia y vergüenza eterna… 4 …encierra estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán y se acrecentará el conocimiento… 6 …¿cuándo será el cumplimiento de estas maravillas? 7 …juró por Aquel que vive eternamente que eso será dentro de un tiempo, (dos) tiempos y la mitad (de un tiempo), y que todas estas cosas se cumplirán cuando el poder del pueblo santo sea completamente destruido… 11 Desde el tiempo en que será quitado el sacrificio perpetuo [esto es la Misa] y entronizada la abominación de la desolación, pasarán 1290 días [3 años y medio, más un mes]. 12 Bienaventurado el que espere y llegue a 1395 días. 13 Tú, empero, marcha hacia tu fin y descansa, y te levantarás para tu herencia al fin de los días.

lunes, 20 de enero de 2025

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, superior de la Sociedad de Santa María, durante el II Domingo después de la Epifanía (domingo 19 de Enero de 2025, conmemoración de los Santos Mario, Marta, Áudifax y Ábaco, Mártires; y San Canuto, Rey de Dinamarca y Mártir).
   
  
¿LA TERCERA GUERRA MUNDIAL SERÁ ESTE 2025?
  
TODO en MARÍA y por MARÍA. Y por las Benditas Almas del Purgatorio
  
Queridos hijos:
   
El último libro de la Sagrada Escritura es el libro de “La Profecía por antonomasia”, “La máxima Profecía”, donde se nos narra hechos que hacen a los finales de la Historia, coronados por la Venida de Dios Nuestro Señor Jesucristo en gloria y majestad. Tiene asimismo el anuncio del cumplimiento de castigos muy grandes a la Humanidad –absolutamente merecidos–. Pero, aun así, es un libro de esperanza, y esto es capital y jamás puede ser olvidado por ningún católico: es un libro de esperanza. ¿Por qué, en última instancia, es un libro de esperanza, e incluso el libro de “la” esperanza?
  • Los castigos vendrán, pre-nunciados en esas profecías, pero esos castigos: Por un lado son bien merecidos por nuestros pecados. Y por el otro:
  • Dichos castigos son “dolores de parto”, y no “dolores de muerte”. Vale decir, como en el parto, esos dolores, aunque sean muy fuertes, terminarán, y terminan, en algo bueno, en algo hermoso, en algo nuevo, en un nuevo nacimiento, en una nueva creación, “cielos nuevos y nueva tierra” dice el Apocalipsis: 
  • El mundo no dejará de existir sino que será transformado, y eso lo hará Dios Nuestro Señor Jesucristo con su Parusía, para premio de sus elegidos, para premio de los que haya deseado y podido –sólo con su gracia– “ser fieles”, mantenerse como buenos hijos de Dios, como buenos católicos, en medio de todo este caos final. 
  • Ése es el punto para llamar al Apocalipsis “El Libro de la Esperanza”, el deseo de los premios, la visión de los premios, para estímulo nuestro, para seguir adelante, a pesar de los dolores de parto, pues tenemos un final de lleno de esperanza: Tenemos un final lleno de esperanza. 
  • Por eso debemos desear ardientemente –como los primeros católicos– la Parusía o Segunda Venida de Cristo, porque será nuestro triunfo, porque será nuestro premio, si es que logramos ser sus hijitos fieles: buenos católicos.
  
[1: La Tercera Guerra Mundial puede ser este año 2025 ] El primer punto es entender que la Tercera Guerra Mundial puede ser en este 2025.
 
Entre los castigos anunciados a la Humanidad por sus pecados, tenemos uno en particular que se muestra como el mayor de todos, y es a causa de dichos pecados, que hoy son los pecados más espantosos de toda la Historia del hombre, son los pecados más horrendos y aberrantes en número, cantidad y cualidad: Nunca se ha hecho 
tanto pecado como hoy, contra Dios, contra el Catolicismo, contra la Familia, contra el orden natural, contra los niños –qué horror–, y un gran etcétera.
   
Ese castigo temporal, el más grave de todos los anunciados en el Apocalipsis, está en el Capítulo 9 del mismo (y en otros lugares paralelos): “La Sexta Trompeta del Apocalipsis”.

Anuncia la muerte o el exterminio de un tercio de la Humanidad, por mano del hombre, por mano de la guerra, la Tercera Guerra Mundial, por medio de los armamentos de destrucción masiva de las masas. Hablamos de la muerte de 2.500 millones de seres humanos, un tercio de la Humanidad, y probablemente en muy poco tiempo, tal vez en instantes con las bombas atómicas [1].
 Para que se den cuenta de la magnitud de este castigo, ya lo hemos dicho: Si se mata todos los seres humanos de América, desde Alaska en el norte, hasta Tierra del Fuego en el sur, van recién 1.000 millones de muertes, vale decir: con semejante matanza no se ha alcanzado ni siquiera la mitad del total de los muertos anunciados en el castigo.
   
El cumplimiento de esta profecía del Capítulo, la Sexta Trompeta del Apocalipsis, puede ser con la Tercera Guerra Mundial.
   
¿Y cuándo será el cumplimiento? Pues bien, hijos, como hemos dicho, hay que saber que puede ser en este 2025. Repito, y bien serio, puede ser en este 2025.
    
CON LA GUERRA DE LOS JUDÍOS EN PALESTINA, más los otros datos que nos da la Biblia, dicha Tercera Guerra Mundial puede ser en este año de 2025.
   
Por eso, los padres de familia tienen que ir previendo para cuidar a sus seres queridos, y tal vez ir guardando alimentos no perecederos y alguna forma de almacenar agua, que son una de las primeras cosas que desaparecen o escasean en las guerras, y más en las grandes guerras. ¿Y si después no se da? Si no se da todavía en este 2025, después se consumen dichos alimentos, no hay mayor problema.
   
Y lo más triste de todo: ¿La Humanidad cambiará después de semejante cosa? Está anunciado en la misma profecía: La Humanidad después de ello, los que sobrevivan, seguirán con sus pecados; dice casi literalmente: Seguirán fornicando, rindiendo culto a los demonios, drogándose (salen las drogas allí), seguirán robando, etc. Estudiemos entonces este tema.
   
[1 bis: ¿Por qué tal vez en este 2025?] Expliquemos primero uno de los puntos de mayor interés: ¿Por qué puede llegar a ser en este 2025?
  
Dicho Capítulo 9, la Sexta Trompeta del Apocalipsis, nos da distintas informaciones: Habla de cuatro demonios de la guerra (para la Gran Guerra), habla de un ejército o combatientes en uno número gigantesco: 200 millones de combatientes, dice del número de muertos por la guerra: un tercio de los hombres. Pero da también el dato que hoy queremos recalcar, y poner como punto central; ese dato es el lugar geográfico que anuncia dicha profecía, al menos para el comienzo de dicha guerra: El Río Éufrates.  
  
La Guerra de los judíos hoy en Palestina entra de lleno en la zona del Río Éufrates. Esto ya fue así desde los comienzos de esta guerra, pero ahora, con la caída de Siria, es más explícito. 
   
Con los acontecimientos del último mes de diciembre, la caída de Siria, o la caída de Bashar al-Assad, el punto del Río Éufrates y la profecía se ha vuelto mucho más serio, mucho más concreto, o, como decíamos recién, mucho más explícito. 
   
El Río Éufrates nace en Turquía (fluye por sus montañas de Anatolia); atraviesa luego todo Siria; y termina en Irak (donde hacia su desembocadura se une con el Tigris, para desaguar en el Golfo Pérsico); tiene una longitud de 2.800 Km.
   
Como decíamos, la Guerra de los judíos es en toda esa región. Pero “de la noche a la mañana”, la zona geográfica específica del Río Éufrates entró de lleno y en forma explícita en el escenario; Siria, el país totalmente atravesado por el Río Éufrates; Turquía, el país donde nace el Éufrates; Irak, el país donde termina el Éufrates.  
  • Siria, con su líder Bashar al-Assad, al caer éste, se convirtió en instantes en un desorden y como un punto más del conflicto.
  • Rusia, el gran aliado y amigo de Bashar al-Assad, tiene dos mega-bases militares en Siria: su gran base naval de Tartús (única que Rusia tiene en el Mediterráneo), y su gran base aérea de Jmeimim; mas esta vez, a pesar de su poder de guerra, Rusia prácticamente no movió un pelo para evitar el derrocamiento de Bashar al-Assad, ¿por qué; qué intereses internacionales se han jugado para dejarlo caer?  
  • El ejército sirio prácticamente tampoco hizo nada para evitar el derrocamiento.
  • Irán, otros de los grandes aliados de Bashar al-Assad, prácticamente no hizo nada tampoco para salvarlo. ¿Qué intereses del Gobierno Mundial se han jugado allí para que cayera tan rápido y tan fácil Bashar al-Assad?
  • Siria hoy: Con todo lo anterior, Bashar al-Assad, en cuestión de días, en diciembre último, se retiró de Siria y se refugió en Rusia, y el país de Siria ha quedado en un caos: 
    1. Por el norte, con las injerencias e intereses de Turquía.
    2. Por el Sur, o Sur-Oeste, con las injerencias de Israel en “Los Altos del Golán”, y en otras zonas cercanas a Damasco. 
    3. En el centro de Siria y con Damasco, el nuevo líder Mohamed al-Golani, que pertenecía a los grupos islámicos terroristas de ISIS y Al Qaeda. 
    4. Los dos grupos más importantes Israel y Turquía se miran con recelos, y se escucha lo que haría Turquía ante problemas bélicos con Israel.
    5. El nuevo gobierno de EEUU con su presidente Donald Trump es casi un aliado incondicional de Israel.
    6. Irák, donde desemboca del Río Éufrates, tiene grupos que están atacando a Israel, lo que ha llevado a los judíos a decir que ellos pueden llegar a atacar también a Irak.
    7. Todo ello, todo lo narrado, muestra que la zona es un polvorín y un hervidero, y todo lo que está ocurriendo tiene una efervescencia tal, que en cualquier momento puede estallar la Gran Guerra o Tercera Guerra Mundial, y levantarnos un buen día en medio de las bombas… tal vez atómicas. El Río Éufrates que es el gran dato geográfico de esta profecía, la muerte de un tercio de la Humanidad, está ahora de lleno en el conflicto: ¿Será entonces este 2025, el año del cumplimiento? Padres de familia, cuiden a sus esposas e hijos, vayan viendo preventivamente de almacenar alimentos no perecederos y agua “por las dudas”; y deben estar atentos, y viendo las noticias de esta guerra, “vigilad” dice Dios en estas profecías, “vigilad”, “estad atentos”.

[2: Texto de la Sagrada Escritura, Capítulo 9 del Apocalipsis] Comencemos dando el texto del Capítulo 9 del Apocalipsis, en la parte correspondiente a la Sexta Tuba o “Sexta Trompeta del Apocalipsis”, versículos 13 a 21:
  
13 Et sextus ángelus tuba cécinit: et audívi vocem unam ex quátuor córnibus altáris áurei, quod est ante óculos Dei, 
14 dicéntem sexto ángelo, qui habébat tubam: Solve quátuor ángelos, qui alligáti sunt in flúmine magno Éuphrate.
15 Et solúti sunt quátuor ángeli, qui paráti erant in horam, et diem, et mensem, et annum, ut occíderent tértiam partem hóminum.
16 Et númerus eqüéstris exércitus vícies míllies dena míllia. Et audívi númerum eórum. 
17 Et ita vidi équos in visione: et qui sedébant super eos, habébant lóricas ígneas, et hyacínthinas, et sulphúreas, et cápita equórum erant támquam cápita leónum: et de ore eórum procédit ignis, et fumus, et sulphur. 
18 Et ab his tribus plagis occísa est tértia pars hóminum de igne, et de fumo, et súlphure, quæ procedébant de ore ipsórum. 
19 Potéstas enim equórum in ore eórum est, et in cáudis eórum, nam cáudæ eórum símiles serpéntibus, habéntes cápita: et in his nocent. 
20 Et cœ́teri hómines, qui non sunt occísi in his plagis, néque pœniténtiam egérunt de opéribus mánuum suárum, ut non adorárent dæmónia, et simulácra áurea, et argéntea, et ǽrea, et lapídea, et lígnea, quæ néque vidére possunt, néque audíre, néque ambuláre,
21 et non egérunt pœniténtiam ab homicídiis suis, néque a venefíciis suis, néque a fornicatióne sua, néque a furtis suis.
13 El sexto ángel tocó su trompeta: y oí una voz que provenía de los cuatro cuernos del altar de oro, que está delante de los ojos de Dios,
14 diciendo al sexto ángel, que tenía la trompeta: Suelta a los cuatro ángeles, que fueron atados en el gran río Éufrates.
15 Y fueron soltados los cuatro ángeles, los cuales habían sido preparados para la hora, y el día, y el mes, y el año, para que mataran la tercera parte de los hombres [una fecha muy precisa para que obren: hora, día, mes y año: muy precisa].
16 Y el número de ejército ecuestre era de 200 millones. Y yo escuché su número.
17 Y así miré en la visión caballos, y los que se sentaban sobre ellos, tenían corazas de fuego, y de jacinto [acero], y de azufre, y las cabezas de los caballos eran como las cabezas de los leones, y de la boca de ellos sale fuego, y humo, y azufre.
18 Y de estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres, por causa del fuego, y del humo, y del azufre, que procedían de la boca de ellos.
19 El poder de esos caballos está en la boca de ellos, y en las colas de ellos, pues las colas de ellos son semejantes a serpientes, las cuales tienen cabezas, y dañan con éstas.
20 Y los otros hombres, los que no fueron muertos por estas plagas, no hicieron penitencia por las obras de sus manos, para no adorar a los demonios, y a los simulacros-ídolos de oro, y de plata, y de bronce, y de piedra, y de madera, los cuales no pueden ver, ni oír, ni andar,
21 y no hicieron penitencia de sus homicidios, ni de sus brujerías, ni de su fornicación, ni de sus robos.
  
[3] Comentario del Padre Castellani del año 1947]
En el año 1947, el Padre Leonardo Castellani, en su obra “Los Papeles de Benjamín Benavides” (plena época del Papa Pío XII), en su parte llamada “La Gran Guerra”, su CAPÍTULO 2: LA GUERRA DE LOS CONTINENTES, nos dice [Ediciones “Dictio”, Buenos Aires, edición del año 1978, página 19 ss; nota: libro escrito en el año 1947]:
“la bomba atómica… [la Tercera Guerra Mundial:] Esa guerra es posible, más aún, probable. Está en la lógica de los hechos actuales; y lo que es peor, está anunciada en el Apokalypsis. En el último libro de la Escritura… está anunciada claramente una guerra descomunal, increíble de puro enorme, y además un período de guerras, que si no es el que estamos viviendo, yo no sé cuál puede ser… ¿no le llaman a esto la paz armada, que es lo mismo que decir guerra latente e inminente? ¿No llaman a la Guerra del 39 [a la Segunda Guerra Mundial] el segundo acto de la guerra del 14? ¿ES QUE NO HABRÁ UN TERCER ACTO? ¿YA ESTÁ DESENLAZADO EL DRAMA? Al contrario, los conflictos ideológicos –como dicen–, religiosos en realidad –y por cierto religioso-heréticos–, han quedado intactos y más fuertes que nunca… lo que está anunciado, ha de cumplirse. 
  
—¿Dónde está anunciado? —En tres lugares del Apokalypsis, el Caballo Rojo [del cap. 6, segundo sello], la Tuba Sexta [o Sexta Trompeta del Apocalipsis del cap. 9], (y) la Sexta Fiala [del cap. 16]: tres lugares paralelos clarísimos. Eso no se puede entender sino de una gran guerra, que será a la vez un período bélico, un suceso desos que mudan la historia y un castigo de Dios a la humanidad…” [2].
En esa misma obra, “Los Papeles de Benjamín Benavides”, pero en su capítulo siguiente, CAPÍTULO 3: GUERRAS Y RUMORES DE GUERRAS, el Padre Castellani nos agrega [Ediciones “Dictio”, Buenos Aires… ut supra]:
La Parusía, la Venida de Cristo, “es imprevisible y es previsible a la vez… Y si no ¿para qué… dio el Salvador sus señas y exhortó que abriésemos los ojos? De la higuera aprended un parangón; cuando veis los brotes y las hojitas tiernas, sabéis que viene el verano; así cuando veáis estas cosas, sabed que estoy a las puertas… [La Segunda Venida de Cristo:] Es imprevisible desde lejos y en cuanto al tiempo exacto; pero a medida que se aproxime se irá haciendo… inminente. Se olerá en el aire… pero no por todos ciertamente, sino por muy pocos… Nuestra época ha visto a la guerra instalarse tranquilamente “como institución permanente y normal de la sociedad humana”, como la definió el Papa Benedicto XV… y llaman a esta falsa paz con razón paz armada… El anhelo más profundo de toda la humanidad actualmente es la paz; y en ese anhelo justamente hará palanca el Anticristo… [El Anticristo] dará al mundo la paz: (pero) una paz sacrílega y embustera, durante la cual se perseguirá a sangre y fuego casi hasta la extirpación a la Iglesia de Dios, [a la Iglesia Católica]… [será] la guerra total que no perdona a nadie, ni a los civiles, ni a los ancianos, ni a las mujeres y niños… ¡La era atómica!... los hombres tienen en sus manos el medio de destruir «la tercera parte de los hombres». Y si tienen ese medio, ¿cree usted que dejarán de emplearlo?”.
[4: Comentario del Padre Castellani del año 1963]
Años después, en 1963, el Padre Leonardo Castellani, en otra obra, “El Apocalypsis de San Juan”, en el título VISIÓN QUINTA: LAS SIETE TUBAS, nos vuelve a enseñar sobre el tema [la 1.ª Edición de este libro apareció por primera vez en 1963; la presente edición es la 4.ª, Editorial Vórtice, Buenos Aires, año 1990, pág 130 ss]:
  • “La Guerra de los Continentes. Los cuatro Ángeles atados [junto al] río Éufrates… El ejército de 200 millones de hombres (veinte mil veces diez mil)… los intérpretes antiguos tuvieron este número por inconcebible; el cual se ha vuelto posible… Un ejército de 200 millones de unidades blindadas –que corresponden hoy a la caballería de la época de San Juan–, la China sola puede suministrarlo [atención: el Padre Castellani dice esto en el año 1963, ¡qué diría hoy sobre el potencial de China: 60 años después!]; [de esos 200 millones de combatientes] nada digamos si son cuatro reinos asiáticos, pongamos China, India, Persia y Rusia [sobre Persia, el actual Irán: recordemos que el libro es de 1963, y el último Sha de Persia fue derrocado en 1979 por el Ayatollah Khomeini y la Revolución Iraní, dieciséis años después de terminado este libro, con lo cual Persia se acabó como nación y comenzó a llamarse Irán]”.
  • “(…) «y vi en mi visión los caballos, los jinetes en ellos, llevando corazas color acero [color jacinto], y de fuego y de azufre. Las cabezas de los caballos como cabeza de leones, y de las bocas de ellos salía fuego, humo y azufre Y destas tres plagas fue muerto un tercio de los hombres… el poder de los caballos está en sus bocas y en sus colas, pues sus colas son como serpientes y tienen cabezas y con ellas dañan». Un hebreo del Siglo I no puede describir mejor nuestros actuales tanques de guerra, que son simplemente los carros de guerra de la caballería antigua…”.
  • “(…) [fuego y humo y azufre, y destas tres plagas fue muerto un tercio de los hombres…] Y EL RESTODE LOS HOMBRES, los que no murieron de estas plagas, NO SE ARREPINTIERON DE LAS OBRAS DE SUS MANOS para no adorar más a los demonios y a sus ídolos de oro y plata, de cobre, de piedra y de palo… y no se convirtieron de sus homicidios –incluye eso los abortos de hoy–, ni de sus drogas mágicas –ni hablemos sobre hoy en día y el mundo de las drogas–, ni de su fornicación –siguieron pecando sin problema de lujuria de todo tipo, abarca el fomentar de hoy al infinito la homosexualidad–, ni de sus robos” [¡NO SE ARREPINTIERON: qué increíble cómo somos los seres humanos, semejante castigo, semejante mortandad, y “no se arrepiniteron”, y “que siga el baile nomá!”]. [este mismo fragmento, traducido por Mons. Straubinger: “murió la tercera parte de los hombres… (pero) el resto de los hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos, y no cesaron de adorar a los demonios, y a los ídolos de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera… Ni se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías [otro drama de hoy: ¡cuánta brujería y ocultismo que hay: culto a los demonios!], ni de su fornicación, ni de sus latrocinios” [La Humanidad así de fuerte es castigada, y todo siguió o sigue igual].
Sigamos ahora con el Padre Castellani:
“Es obvio que el mundo de hoy idolatra, aunque no sobre estatuas de Júpiter, de Venus, de Buda o las horrendas máscaras del Tíbet –aunque también adoran eso muchos todavía–. Pero la mayoría adora la obra de sus manos, la Técnica, el Estado, el Dinero, la Raza o la Patria, en quienes ponen la confianza que sólo Dios merece. De donde cunden innúmeros pecados y toda clase de vicios. Dos grandes guerras no han escarmentado a esta humanidad idólatra, respetadora de los demonios; más bien parece al contrario [año 1963: otra vez, qué diría entonces hoy, el Padre Castellani, 60 años después]. [Sigue diciendo el Padre Castellani:] Y el dios de la violencia, Maozín, que, según Daniel, el Anticristo venerará, hoy día recibe el culto de los ingentes armamentos: Maozín, dios de los armamentos y municiones. ¿Será evitada la Gran Guerra Tercera –la Tercera Guerra Mundial–?... [el inglés] Roberto Hugo Benson (…) pone en su gran novela EL SEÑOR DEL MUNDO que la Gran Guerra con el Oriente será evitada justamente por el Anticristo (Juliano Felsenburgh) que por esa proeza diplomática se convierte en Presidente de Europa, y Emperador del mundo entero, menos la Argentina. Pero lo malo para esta opitimista (?) opinión es que San Juan taxativamente dice «fueron muertos un tercio de los hombres»…”.
[5: Conclusión] No nos extendemos más, la prédica está muy extensa, allí tienen material suficiente para reflexionar.
   
Este 2025 se puede cumplir la Profecía que hemos desarrollado sobre la Tercera Guerra Mundial y un tercio de los seres humanos muertos. Hoy, la Guerra de los judíos, abarca el marco geográfico que Dios nos dio para saber cómo empieza esa Guerra Mundial, el Río Éufrates; toda esa zona es un bullir de guerra y de odios. Creemos que por prudencia al menos, los padres de familia deben cuidar a sus seres queridos (esposa, hijos), y prever los alimentos y de alguna manera el agua. “Vigiláte” dice Dios en la Biblia, “vigilad, estad atentos”, para ver si tal vez este 2025 es el año de la Guerra Mundial, y poder “precaveros”. AVE MARÍA PURÍSIMA.
  
NOTAS
[1] Las profecías de la Biblia, Revelación Pública, están dadas por Dios para nuestro bien, para ayudarnos. Por eso, el católico debe estudiar las Profecías. Por eso, los sacerdotes y obispos debemos enseñar las Profecías de la Sagrada Escritura, que al ser la Revelación Pública, ellas son con la fuerza de Dios, tienen la autoridad y fuerza de Dios. -Al revés de las profecías privadas o mensajes o apariciones, o palabras del instrumento o visionario, que hay por todas partes (más en Colombia), y que no se pueden seguir salvo que tengan la aprobación de la Iglesia Católica. Y la última en ser aprobada fue las Apariciones de la Virgen de Fátima, y ya no hay más, ni habrá más, ¿por qué? Hoy ya no se dará más una aprobación oficial en estos tiempos, porque estamos en los tiempos de la falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II, y si se diera alguna “aprobación” por estos falsos papas, no tendría ningún valor.
[2] “…el Espíritu Santo por el Apóstol profetizó… un ejército envuelto en fuego, humo y azufre… con caballos que matan con la boca y con las colas, y pone la cifra exacta y enorme de 200 millones de jinetes y dice que fue muerta la tercera parte de los hombres… ésa es una guerra que aún no ha acontecido y tan enorme que hasta ahora lo comentaristas no osaban creer pudiese acontecer… Pero nuestra desdichada época ha hecho esa guerra posible y concebible: en la reciente guerra mundial han luchado cerca de 200 millones de hombres, si contamos los obreros de los arsenales, que eran verdaderos combatientes de retaguardia… el profeta habla de 200 millones de jinetes, tropas de caballería… ¿Y las tropas motorizadas? Los ejércitos modernos consisten por entero en aviones con infantería motorizada… ¿Quiere que San Juan en Patmos citara también al mariscal De Gaulle… dijera: Vi un ejército compuesto de veinte mil divisiones motorizadas… las torrecillas de los carros eran imponente, y los tripulantes estaban defendidos por blindajes maravillosos de acero… usaban pólvora… cosas que ahora no se conocen pero con el tiempo se inventarán; y tenían artillería delante y detrás…? ¿Cree usted que en el Siglo I de nuestra era se puede describir más exactamente un ejército moderno… Cómo puede describirme usted mejor, vamos a ver, en estilo escriturístico, una pieza de artillería que diciendo: Una cabeza de león, de cuya boca salen fuego, humo y azufre, que mata a los hombres?...”.

lunes, 25 de noviembre de 2024

VIVIR EN GRACIA DE DIOS [O MEDICIÓN DEL TIEMPO (PROFECÍA)]

Sermón predicado por el Rvdo. P. Pío Vázquez SSM el Domingo XXIV y último después de Pentecostés (domingo 24 de Noviembre de 2024, conmemoración de San Juan de la Cruz OCD, Confesor y Doctor de la Iglesia).
  

VIVIR EN GRACIA DE DIOS [O MEDICIÓN DEL TIEMPO (PROFECÍA)]
   
(Introducción)
Queridos fieles:
    
El día de hoy nos hallamos en el último Domingo del año litúrgico, que se llama Vigesimocuarto y último después de Pentecostés. El día de hoy la Santa Madre Iglesia coloca ante nuestros ojos el discurso escatológico —esto es, de los últimos tiempos— de Dios Nuestro Señor Jesucristo, según está consignado en el Evangelio de San Mateo (cap. 24, vv.15-35).
 
Por lo cual, el día de hoy se nos presenta a los sacerdotes una gran oportunidad para hablar de un tema de gran actualidad: el fin de los tiempos; efectivamente, debido a las cosas que vemos que están pasando actualmente en el mundo y mayormente en la Iglesia, se muestran realmente estos nuestros tiempos como los finales; el día y la hora nadie lo sabe, pero —podríamos decir— que nos hallamos sin duda en la recta final.
   
(Cuerpo 1: La Medición del Templo)
En ese orden de ideas, deseamos comentar brevemente una de las visiones del Apocalipsis —último libro de la Sagrada Escritura que trata precisamente del fin de los tiempos—, la visión de la medición del Templo, que se halla en el Cap. 11, vv. 1-2, apoyándonos principalmente en el Padre Castellani; San Juan dice así:
“Me fue dada una caña, semejante a una vara, y se me dijo: ‘levántate y mide el Templo de Dios, y el altar, y a los que adoran allí. Mas el atrio exterior del Templo déjalo fuera, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, los cuales hollarán la Ciudad Santa durante cuarenta y dos meses’”.
Ahora veamos el comentario que el Padre Castellani hace sobre esta visión, según se halla en su libro, El Apocalypsis de San Juan; dice él:
Todos los Santos Padres han visto en esta visión el estado de la Iglesia en el tiempo de la Gran Apostasíareducida a un grupo de fieles que resisten a los prestigios y poderes del Anticristo… mientras la Religión en general es pisoteada durante 42 meses o 3 años y medio. Pisotear no es eliminar: el Cristianismo [Catolicismo] será adulterado”.
Y añade el Padre Castellani:
  • “El mismo Templo y la Ciudad Santa serán profanados, ni serán ya Santos. No serán destruidos. La Religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica; no eliminada, pues en alguna parte debe estar el Templo en que se sentará el Anticristo, ‘haciéndose adorar como Dios’, que dice San Pablo. La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande herejía”.
  • “Sólo el Tabernáculo (o Sancta Sanctórum) será preservado: un grupo pequeño de cristianos [católicos] fieles y perseguidos… [1]”.
Por tanto, esta visión de la medición del Templo —nos indica el Padre Castellani— hace referencia al estado de la Iglesia en los tiempos de la Gran Apostasía, a saber, estar reducida a un grupo pequeño que resiste a la defección generalizada del resto de la sociedad, a un grupo minúsculo comparado con el gran número de los que siguen el error. Y esto ocurrirá al mismo tiempo que la Religión católica es pisoteada, hollada por los gentiles (los paganos).
 
Y aquí el Padre Castellani nos da una interpretación muy buena y certera; leíamos que dice él:
“Pisotear no es eliminar: el Cristianismo [Catolicismo] será adulterado…La Religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica… La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande herejía”.
Lo que estas palabras del Padre Castellani significan es que la Gran Apostasía no consistirá en que todo mundo se vuelva ateo, sino en que profesarán una herejía terrible, en que “la Religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica”, que es lo mismo que decir que el Catolicismo, que la Religión Católica —única verdadera—, será falsificada, habrá un falso Catolicismo
   
(Cuerpo 2: Falsificación del Catolicismo)
Queridos fieles, esto que dice el Padre Castellani es, desgraciadamente, hoy terrible realidad; precisamente lo que vemos que él anunciaba en el año 1963 —fecha de la 1.ª edición del libro—, y aun antes en su libro Los Papeles de Benjamín Benavides [2], año 1947, —esto es, hace algo más de 70 años (!), qué visión la del Padre— se presenta ante nuestros ojos como una realidad espantosa y arrolladora.
    
Efectivamente, con el Concilio Vaticano II —más propiamente llamado conciliábulo (falso concilio)— se efectuó una adulteración, una falsificación, de nuestra Santa Religión Católica, erigiéndose una falsa Iglesia, una contra-Iglesia, que —como bien dice el Padre Castellani—ha vaciado los dogmas católicos y los ha rellenado de substancia idolátrica, esto es, de una falsa interpretación; eso fue el Vaticano II: una falsificación del Catolicismo.
    
¡Y vaya si no vemos esto en los modernistas que hoy devastan la Iglesia y pierden las almas! ¡Cuántos dogmas no han malinterpretado, falsificado desde el Vaticano II hasta el día de hoy!
   
Tan sólo por poner un ejemplo, el dogma de que fuera de la Iglesia no hay Salvación, “Extra Ecclésiam nulla salus”, dogma definido en el IV Concilio de Letrán, en 1215: ¿Qué dicen los modernitas, qué enseña la falsa Iglesia al respecto? ¡Pues que todas las religiones salvan, que todas llevan a Dios!; ¡si lo dijo Francisco el 13 de septiembre de este año, en Singapur: “todas las religiones son un camino para llegar a Dios [3]”!; y no se piense que esa herejía —pues sólo la Religión verdadera es camino para llegar a Dios, la Católica— es invención de Francisco/Bergoglio; no, sino que esta herejía la hallamos ya en el conciliábulo Vaticano II, en la Constitución Unitátis redintegrátio, donde se afirma que el Espíritu Santo utiliza las falsas religiones como medios de salvación (!); dice allí el documento, hablando de las sectas protestantes: “El Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación… [4]”.
   
Y esta falsificación de nuestra Santa Religión, la falsa Iglesia, tiene —como es evidente— su propio líder, el cual asimismo es falso en lo que respecta a la Iglesia Católica verdadera; dicho más claramente, la falsificación del Catolicismo es liderada por un falso Papa, o sucesión de falsos Papas, de los cuales el actual es hoy Francisco; él no es verdadero Papa de la Iglesia Católica: es un falso Papa, un usurpador, un impostor. Pues un Papa verdadero, como ya les hemos enseñado en otras ocasiones, no puede ser un hereje ni mucho menos enseñar herejías a la Iglesia universal.
    
Y así vemos que lo que decía el Padre Castellani se cumple hoy ante nosotros: ¿cuántos hay hoy en día que guarden la verdadera Fe? No la adulterada, falsificada, sino la Fe verdadera: muy pocos en el mundo entero, realmente un grupo minúsculo comparado al inmenso número que no la posee; ¡cuántas personas engañadas por la falsa Iglesia, por la falsificación de nuestro Catolicismo!, que por lo mismo creen, por ejemplo, —como dijo heréticamente Francisco en Singapur— que todas las religiones salvan, que todas llevan al Cielo; cuántos que niegan verdades de Fe católica por seguir a falsos pastores que también las niegan.
 
Y, por supuesto, quede claro, no estamos queriendo decir que solamente las personas que vengan a esta Capilla se salvarán —como falsamente alguien nos ha calumniado—; en primer lugar, Dios es el que juzga las conciencias y la mayoría de las personas que hoy están en la falsa Iglesia moderna están engañadas por los falsos pastores, los falsos Papas; debemos rezar por ellos y tratar siempre que podamos de abrirles los ojos a la tremenda realidad que hoy vivimos, valiéndonos de la Verdad, de la Caridad —buenos modos— y del ejemplo. En segundo lugar, si bien —como decíamos— los que guardan la verdadera Fe son un grupo minúsculo en comparación a la gran mayoría de las personas engañadas en el error, sin embargo —gracias a Dios— alrededor del mundo hay varios grupos de católicos que guardan la verdadera Fe y que tienen Sacramentos válidos, hay varios obispos válidos que no reconocen a los falsos Papas ni están en comunión con ellos y que predican la Fe verdadera; los hay en Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, España, Italia, Francia, África, etc.; y también hay personas que guardan la verdadera Fe en países y lugares donde no hay obispos y sacerdotes válidos.
     
(Conclusión)
En definitiva, ya concluyendo, queridos fieles, y recapitulando, hoy en día se nos muestra como cumpliéndose esta profecía del Apocalipsis acerca del pequeño número de los Católicos fieles, el “pusillus grex” (pequeño rebaño), que dice Cristo en el Evangelio; realmente hoy lo que estamos viviendo es una tremenda Apostasía en la sociedades modernas (que antaño eran católicas y ahora no lo son más) y en la Iglesia, pues eso fue el Concilio Vaticano II: una apostasía, un apartamiento de la verdadera Fe Católica claramente enseñada por egregios Papas que Dios dio a su Iglesia durante el tiempo previo a esta catástrofe: Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, San Pío X, etc.
  
¿Qué debemos hacer en estos tiempos tan calamitosos? Primeramente, guardar y conservar la Fe verdadera y suplicar a Dios instantemente en la oración nos dé la gracia de la perseverancia final. En segundo lugar, debemos añadir las obras de la Fe, la Caridad, vivir en gracia de Dios, pues la Fe sin obras es muerta, como enseña Santiago Apóstol; y de nada nos servirá poseer la verdadera Fe y darnos cuenta de todas estas cosas que decimos, si vivimos y —lo que Dios no quiera—morimos en pecado mortal; para mayor castigo sería en el Infierno. En tercer lugar, es importante —según indicamos ya— tratar de hacer apostolado, ayudando a que muchas almas engañadas por la 
falsa Iglesia y por la predicación del falso Catolicismo puedan darse cuenta de estas cosas y obrar en consecuencia; para ello es muy importante la Caridad, hacerlo de buena manera, y el buen ejemplo, que antes indicamos; pues si no predicamos con el ejemplo, llevando vidas de buenos católicos, siendo coherentes con lo que creemos y pensamos, no convertiremos a nadie.
    
Queridos fieles, pidamos a Dios nos ayude en estos tiempos tan calamitosos; pidamos por la Santa Madre Iglesia Católica, por todos los obispos y sacerdotes válidos que guardan la verdadera Fe y sacramentos, para que Dios los guarde e ilumine y les dé la Santidad y perseverancia; pidamos por todos los fieles de la Santa Iglesia, por la perseverancia de todos; pidamos, asimismo, por tantas almas engañadas en el modernismo, en la Iglesia moderna, para que puedan tener luz y ver la realidad de los falsos Papas; pidamos por el pronto fin de todos estos males —si bien los merecemos por nuestros pecados—, diciendo: “Ven, Señor, Jesús”, pues sólo Él puede arreglar este estado de cosas.
 
Encomendemos, asimismo, todas estas intenciones a la Santísima Virgen María.
   
Ave María Purísima. Padre Pío Vázquez
  
NOTAS
[1] Padre Castellani, El Apocalypsis de San Juan, 1963, p. 104-105.
[2] En dicha obra ya habla de la futura falsificación del Catolicismo.
[3] https://www.youtube.com/watch?v=yAvJEgQRKp0&ab_channel=RegresoSendaAntigua
[4]
https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19641121_unitatis-
redintegratio_sp.html#:~:text=el%20Esp%C3%ADritu%20de%20Cristo%20no%20ha%20rehusado%20servirse%20de%20ellas%20como%20medios%20de%20salvaci%C3%B3n

domingo, 24 de noviembre de 2024

EL OLVIDO DEL APOCALIPSIS

I

«Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro», dice el Ángel a San Juan Evangelista después de haberle revelado los arcanos del Apocalipsis (Apoc. XXII, 7). De modo que es una bienaventuranza guardar esas palabras. Obsérvese que guardar no quiere decir cumplir, pues no se trata aquí de mandamientos; guardar –o “custodiar” como dice el latín—, quiere decir conservar las palabras en el corazón, como hacía María Santísima con las del Evangelio (Luc. II, 19 y 51). No es otro el sentido de la expresión de San Pablo cuando nos dice: «La Palabra de Dios habite en vosotros abundantemente» (Col. V, 16). Por lo demás, el secreto de toda Palabra de Dios consiste precisamente en eso: en que el guardarla o conservarla es lo que hace cumplirla, como lo dice claramente el salmista: «Escondí tus palabras en mi corazón para no pecar contra Ti» (Sal. CXVIII, 11).

Esta bienaventuranza que dan las palabras misteriosas de la Profecía del Apocalipsis, se extiende a todos, como se ve desde el principio (Apoc. I, 3): «Bienaventurado el que lee y oye las palabras de esta profecía y conserva lo que en ella está escrito; porque el tiempo está cerca».

Tal afirmación de que «el tiempo está cerca», está repetida varias veces en la profecía, y es dada como la razón de ser de la misma: «No selles (es decir, no ocultes) las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca» (XXII, 10). Compárese esto con lo que Dios dice a Daniel en sentido contrario, hablando de estos mismos tiempos de la vuelta de Cristo: «Pero tú, oh Daniel, ten guardadas estas palabras, y sella el libro hasta el tiempo determinado: muchos le recorrerán, sacarán de él mucha doctrina» (Dan. XII, 4).

Este cotejo de ambos textos impone la conclusión de que si entonces, en tiempo de Daniel, algunas profecías habían de estar selladas, hoy es necesario, al revés, que las conozcamos. Si esto fuera así, si el esplendor de las maravillas de bondad y grandeza que Dios ha revelado al hombre, fuese conocido por todos los cristianos; si ellos se enterasen de que San Pablo nos revela misterios escondidos de Dios que ignoraban los mismos ángeles (Efes. III, 9 y 10), ¡cómo aumentaría su interés y su amor por la religión! Entretanto, hoy se lamentan obispos europeos (Monseñor Mauricio Landrieux, de Dijón; Monseñor Juan Girbeau, de Nimes; etc.) de la insuficiencia de la enseñanza catequística, por haberse convertido en «una suma de mandamientos y en un catálogo de pecados, vacío del contacto con la persona de Cristo», que es el Maestro y como tal se muestra en la Escritura.

El Ángel del Apocalipsis compara con los profetas a los que guardan las palabras de esa profecía (Apoc. XXII, 9), y tan insuperable importancia atribuye Dios al conocimiento de esa Revelación, que, además de las bienaventuranzas ya citadas, cierra ese Libro, que es el coronamiento de toda la Revelación divina, con estas terribles amenazas: «Ahora bien, yo advierto a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: Que si alguno añadiere a ellas cualquier cosa, Dios descargará sobre él las plagas escritas en este libro. Y si alguno quitare cualquiera cosa de las palabras del libro de esta profecía, Dios le quitará a él su parte del árbol de la vida, y de la ciudad santa, que están descritos en este libro» (Apoc. XXII, 18 y 19, texto griego).

II

Ante estas palabras de Dios, confirmamos claramente lo que ya sabíamos por el Evangelio, esto es: que en el cristianismo no hay nada que sea misterio reservado a algunos pocos. «Lo que os digo al oído predicadlo sobre los techos», dijo Cristo en las instrucciones que dió a los doce apóstoles (Mat. X, 27), y al pontífice que lo interroga sobre su doctrina, le dice: «Yo he hablado al mundo abiertamente… y nada he hablado en secreto… interroga tú a los que me han oído» (Juan XVIII, 20 s.). Por eso al nacer la Iglesia en el instante de la muerte del Redentor, el velo que ocultaba los misterios del Templo quedó roto de alto a bajo (Mc. XV, 58).

Tiempo es, pues, de que caiga de los ojos de nuestros hermanos ese velo que los aparta de conocerlo a Él, que es la Luz; y que desaparezca ese equívoco que aleja a las almas de la fuente de Agua Viva, como si fuese veneno.

Aun hoy, a pesar de tantas y tan insistentes palabras de los Sumos Pontífices que recomiendan la lectura diaria de la Biblia hay quien se atreve a decir con audacia que estas cosas son peligrosas, como si la Palabra de Dios, que es “siete veces depurada» (Sal. XI, 7) pudiera contener veneno corruptor cuando el Espíritu Santo ha dicho que ella “transforma las almas… y presta sabiduría a los niños» (Sal. XVIII, 8), y Cristo enseña que éstos la entienden mejor que los sabios (Mt. XI, 25). ¡Ay de los que apartan a las almas de la Palabra de Dios! A ellos, a los falsos profetas, aplica San Juan Crisóstomo aquella maldición terrible de Cristo contra los sacerdotes de Israel, que ocultaban la Sagrada Escritura, que es la llave del cielo. “¡Ay de vosotros, hombres de la Ley, que os habéis guardado la llave de la ciencia! Vosotros mismos no entrasteis, y a los que iban a entrar se lo habéis impedido» (Luc. XI, 52).
   
III
    
Si para muchos la Biblia en general ha dejado de ser el libro de espiritualidad, ¿cuánto más el Apocalipsis? Ya en el siglo séptimo el IV Concilio de Toledo se vió obligado a excomulgar a los sacerdotes que no lo explicasen todos los años en las misas desde Pascua a Pentecostés (Enchiridiónis Bíblicum Nr. 24) [1]. ¿Qué dirían los Padres del Concilio si vieran cómo el Apocalipsis ha llegado a ser hoy el libro menos leído y más olvidado de la Biblia?
  
«Bienaventurado el que lee y oye las palabras de esta profecía» (Apoc. I, 3). Leamos, pues, sin miedo la tremenda y dulcísima profecía del Apocalipsis. Tremenda para los traidores de Cristo; dulcísima para «los que aman su advenimiento» (II Tim. IV, 8) y aspiran a los misterios de la felicidad prometida para las Bodas del Cordero. Sobre ellos dice San Jerónimo: «El Apocalipsis de San Juan contiene tantos misterios como palabras; y digo poco con esto, pues, ningún elogio puede alcanzar el valor de este libro».

Notemos que el no leerlo y el no creer en él es precisamente el síntoma de que esas profecías están por cumplirse, como lo dijo Cristo: «Lo que acaeció en tiempos de Noé, igualmente acaecerá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, casábanse y celebraban bodas, hasta el día en que Noé entró en el Arca; y sobrevino entonces el diluvio que acabó con todos. Como también sucedió en los días de Lot: comían y bebían; compraban y vendían; hacían plantíos y edificaban casas; mas el día que Lot salió de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre, que los abrasó a todos». (Luc. XVII, 26-29).
   
Leamos el Apocalipsis. Y lo que no entendamos volvámoslo a leer una y mil veces, y estudiémoslo, y busquemos sacerdotes piadosos y libros buenos que nos lo expliquen, no según las ideas de los hombres, sino según las luces de la misma Sagrada Escritura. Esta ocupación de descifrar los misterios de Dios es la única digna del sabio, dice el Eclesiástico (XXXIX, 1 ss.). No por la curiosidad malsana de los que pretenden hacer adivinanzas sobre los acontecimientos políticos de tal o cual país, sino por el ansia de conocer y admirar más y más los sublimes designios de Dios sobre el hombre, y poder sacar de ellos un fruto creciente de caridad.
   
Leamos especialmente el Apocalipsis en el tiempo de Adviento, en el cual la Santa Iglesia quiere prepararnos, como se ve en toda la liturgia, a ese segundo advenimiento de Cristo triunfante. Desde la primera antífona de Maitines clama la Madre Iglesia, como con trompeta de triunfo: «Al Rey y Señor que va a venir, venid, adorémosle».
   
IV
   
La primera Encíclica de S. S. Pío XII [Summi Pontificátus, N. del E.] nos confirma en los conceptos que dejamos expuestos. Empieza el Papa recordando el 40.º aniversario de la consagración del género humano al Corazón de Cristo por S. S. León XIII, y declara que quiere «hacer del culto al Rey de los Reyes y Señor de los señores (Apoc. XIX, 6), como la plegaria del introito de este Nuestro Pontificado». Hace luego una manifestación, verdaderamente trascendental con las palabras siguientes: «¿No se le puede quizás aplicar (a nuestra época) la palabra reveladora del Apocalipsis: “Dices ‘rico soy y opulento y de nada necesito’; y no sabes que eres mísero y miserable y pobre y ciego y desnudo”»? (Apoc. III, 17).
   
Además de estas referencias al Apocalipsis, el Sumo Pontífice expresa su creencia de que estamos «al comienzo de los dolores anunciados por Jesús en el discurso escatológico» (Mt. XXIV, 8). Tan vehemente llamado del Papa ha de despertar las conciencias cristianas «para comprender que la Parusía, o segunda venida de Cristo, es verdaderamente el alfa y omega, el comienzo y el fin, la primera y la última palabra de la predicación de Jesús, que es su llave, su desenvolvimiento, su explicación, su razón de ser, su sanción; que es, en fin, el acontecimiento supremo al cual se refiere todo lo demás y sin el cual todo lo se derrumba y desaparece» (Cardenal Billot, La Parousie, 9).
   
El Cardenal Primado de nuestra patria [Santiago Luis Copello Bianchi, N. del E.] nos ha dado el ejemplo de ese interés por Parusía de Cristo y por el libro escatológico que la explica, al adopta como lema en su Escudo la palabra que cierra y resume todo el Apocalipsis: «¡Ven, Señor Jesús!».

Mons. JUAN STRAUBINGER BAUMANN, Espiritualidad bíblica. Buenos Aires, Plantín, 1949, págs. 183-188.
   
NOTA (Por el editor)
[1] Se refiere al canon 17 del IV Concilio de Toledo, convocado el 5 de Diciembre del 633 en tiempo del rey Sisenando y presidido por San Isidoro de Sevilla, que establece lo siguiente (Fuente: Dr. JUAN TEJADA Y RAMIRO, compilador. Colección de cánones y de todos los concilios de la iglesia de España y de América en latín y castellano, con notas e ilustraciones, tomo II. Madrid, Imprenta de Pedro Montero, 1861, pág. 277):

LATÍN
XVII. De Apocalýpsis libro in ómnibus recipiéndo.
Apocalýpsis librum multórum conciliórum auctóritas et synódica sanctórum præsúlum Romanórum decréta Joánnis evangelístæ esse præscríbunt, et inter divínos libros recipiéndum constitúerunt: et quía plúrimi sunt qui ejus auctoritátem non recípiunt átque in Ecclésia Dei prædicáte contémnunt, si quis eum deínceps aut non recéperit aut a Pascha usque ad Pentecósten missárum témpore in ecclésia non prædicáverit, excommunicatiónis senténtiam habébit.
TRADUCCIÓN
17. Que en todas partes se reciba el libro del Apocalipsis.
La autoridad de muchos concilios y los decretos sinódicos de los santos prelados de Roma dicen que el libro del Apocalipsis es de San Juan Evangelista, y han establecido que se coloque entre los libros divinos; y porque hay muchos que no admiten su autoridad y desprecian predicarle en la Iglesia de Dios, mandamos, que si en adelante alguno, o no le recibiere o no le predicase en la iglesia cuando se dicen las misas desde la Pascua hasta Pentecostés, sufrirá la sentencia de excomunión.