miércoles, 26 de junio de 2013

SAN JOSÉ, PROTECTOR CONTRA EL DEMONIO

Desde COMO OVEJAS SIN PASTOR

 San José, Terror de los demonios

Desde hace años he estudiado en forma autodidacta sobre casos de posesos, en varias ocasiones me he encontrado con textos sorprendentes sobre confesiones dichas por los demonios, y aunque uno discrimina lo que puede ser o no verdad, me llama profundamente la atención que repetidas veces distintos demonios, después de sufrir con los exorcismos y con la presencia del sacerdote, siempre terminan confesando el gran poder de la Santísima Virgen María y del Glorioso San José. Un caso que cuenta con estas características es el de Antoine Gay, en donde esta persona posesa, después de haber revelado muchas otras cosas interesantes, dice lo siguiente acerca de San José:
“San José ha sido concebido sin pecado, y ha subido al Cielo en cuerpo y alma; San José tiene la segunda plaza (entre las criaturas). Él está al lado de María Nuestra Señora y por encima de los serafines”.

Después el demonio pronunció esta salutación en honor de san José:

Yo os saludo José, lleno de gracias, Jesús y María están contigo; Vos sois bendito entre todos los hombres y Jesús, el fruto único de las entrañas de la Santísima Virgen María, es bendito”.

Resulta impresionante que un demonio, en este caso de la jerarquía de los querubines llamado Isacarón, diga tales cosas que son tan propias de la devoción nuestra; si bien sabemos que una vez que este ángel fue expulsado del cielo (en compañía de los demás ángeles rebeldes) fue perdiendo gradualmente su belleza angélica, éste demuestra no haber perdido la reverencia y respeto hacia San José, a la Virgen y los Ángeles Custodios, porque incluso es capaz de elaborar una salutación y decirla. Es claro que este ángel rebelde (Isacarón) ha perdido la gracia que lo hacía hermoso ante Dios, y ahora sólo es un ángel deforme, sometido al Padre de las tinieblas, sin embargo, guarda reverencia ante los Bienaventurados, porque reconoce que interceden por nosotros por la gracia especial que Dios les ha dado.

El poseso continua diciendo:
Manteneos fuertemente unidos a María, esta poderosa Reina del Cielo que es el terror de los demonios, y no pereceréis. Invocad a menudo a San José, él está por encima de los querubines y los serafines, tiene un gran poder”.

Los ángeles fieles desean más vuestra salvación que nosotros los demonios vuestra perdición. El que quiere recibir mucha gracia debe ser humilde y rezar a San José, los Santos Ángeles... No se puede hacer una idea de las ventajas que le reportará: progresará en la virtud”.

Es necesario tomar por protector a San José, y tener una gran devoción a los Santos Ángeles”.
 
Como vemos el poder de Dios hace hablar al demonio como un apóstol de la Verdad, mostrándonos como aun las criaturas que le desobedecieron no pueden resistirse ante su Divina Presencia.
 
Como nos indica la Semana del Buen Cristiano hoy recordamos al Glorioso Patriarca San José, por ello quise compartir con ustedes este breve y humilde comentario que he elaborado acerca de este caso, para salud de nuestras almas y recordatorio del gran intercesor que Dios nos ha dejado en San José, que él nos ayude a dar combate al enemigo.

Hna. Úrsula, Tercera Orden de Nuestro Padre San Francisco - Santiago de Chile

lunes, 24 de junio de 2013

MARTÍN LUTERO: RETRATOS POR SUS CONTEMPORÁNEOS

Empezando por Lutero, verdadero fundador del Protestantismo, he aquí cómo se expresa hablando de sí mismo. Confiesa que “cuando era católico pasaba su vida en la austeridad, en las vigilias, en los ayunos y en la oración, guardando siempre pobreza, castidad y obediencia”. Pero una vez hecho reformador, o sea protestante, se convirtió en un hombre enteramente distinto. En prueba de ello, continúa diciendo: “que así como no depende de su voluntad el no ser hombre, tampoco está en su mano vivir sin mujer, y que no puede prescindir de ella, como no puede dejar de satisfacer las más bajas necesidades de la naturaleza”.

Martín Lutero reconoce que al fundar la herejía protestante, echó por la borda la moral y piedad que él mismo adquirió y ejerció en la Iglesia Católica

Veamos ahora el juicio que formaba de él su contemporáneo Enrique VIII, quien a pesar de hallarse preso en las mismas redes, y de haberse dejado arrastrar por los mismos vicios hasta caer en la apostasía, llega a escandalizarse del libertinaje de Lutero: “Ya no me admiro de que verdaderamente no tengas vergüenza, y te atrevas a levantar los ojos ante Dios y ante los hombres, por haber sido tan ligero y voluble, que te dejaras llevar por instigación del demonio a tus más insensatas concupiscencias. Tú, fraile de san Agustín, has abusado, en primer lugar, de una virgen sagrada, que en otros tiempos habría expiado su delito con ser sepultada viva, y tú con ser azotado hasta morir. Y lejos de arrepentirte ¡cosa execrable! la has tomado públicamente por mujer, contrayendo con ella nupcias incestuosas, y abusando de la pobre y miserable doncella con escándalo del mundo, con reprobación y oprobio de tu nación, con desprecio del santo matrimonio y con injuria y vilipendio de los votos hechos a Dios. Finalmente, ¡y es lo más execrable! en vez de sentirte abatido y lleno de sentimiento y de vergüenza por tu incestuoso matrimonio, tú, ¡miserable! haces alarde de eso, y en vez de implorar el perdón de tus miserables delitos, provocas con tus cartas y escritos a todos los religiosos a que hagan otro tanto lo mismo”.

Enrique VIII de Inglaterra, si bien cedió a la concupiscencia de la carne (llegó a tener 6 esposas durante su vida), reprochó la inmoralidad de Lutero en esa materia, y cómo se vanagloriaba de ello.

Conrado Reiss, de la secta de los sacramentarios, y contemporáneo también de Lutero, decía de él: “Dios, para castigar el orgullo y la soberbia que se descubre en todos los escritos de Lutero, ha retirado de él su Espíritu, y le ha entregado al espíritu del error y de la mentira, que siempre poseerá a los que siguen sus opiniones mientras que no se retracten de ellas”.

No muy diferente es la pintura que hace del doctor de Wittemberg la llamada iglesia de Zurich, respondiendo a la Confesión de Lutero en la página 61: “Lutero, dice, nos mira como una secta execrable y condenaba; mas mire bien si no es él quien se declara heresiarca, por lo mismo que no quiere ni puede asociarse a los que confiesan a Jesucristo. ¿Y cómo no, cuando es un hombre que se deja arrastrar por el demonio a toda clase de torpezas? ¡Qué sucio es su lenguaje, y cuan llenas de demonios infernales son sus palabras! Dice que el diablo habita en el cuerpo de los zwinglianos; que de nuestro seno endiablado, sub-endiablado y súper-endiablado no se exhalan sino blasfemias, y que nuestra lengua no es más que una lengua mentirosa, puesta a disposición de Satanás, rociada, bañada y empapada en su veneno infernal. ¿Han salido alguna vez semejantes palabras de la boca de un demonio, por muy furioso que estuviera? Él ha escrito todos sus libros por impulso del demonio y bajo la inspiración de Satanás, con quien se halla en comunicación, y cuyos poderosos argumentos le han convencido en la lucha que, según dice, ha sostenido con él.

Zwinglio hace la descripción de Lutero en las siguientes palabras: “Ved cómo se esfuerza Satanás por apoderarse por completo de este hombre. No es raro el verle contradecirse de una página a otra. Al verle entre los suyos le creeríais poseído de una falange de demonios”.

Ulrico Zwinglio y la iglesia protestante suiza consideraron a Lutero como 'emisario de satanás'

Erasmo nos le pinta con los rasgos siguientes: “Las gentes de bien no pueden menos de lamentarse del cisma funesto que has introducido en el mundo con tu arrogancia desenfrenada y sediciosa. Lutero empieza a perder las simpatías de sus discípulos hasta el punto que muchos de ellos le tratan de hereje, y afirman que despojado del espíritu del Evangelio, ha sido abandonado a los delirios del espíritu humano”.

Erasmo de Rotterdam, aunque condenó muchos vicios de la Iglesia Católica en su tiempo, censuró con la misma determinación el cisma suscitado por el heresiarca Lutero

He aquí, por último, cómo nos le representa Calvino: “Verdaderamente, dice, Lutero es en extremo vicioso. ¡Pluguiese a Dios que se hubiera cuidado de refrenar la intemperancia que trasciende de toda su persona! ¡Pluguiese a Dios que se hubiera parado un poco a reconocer sus vicios! Lutero no ha hecho cosa que valga. No conviene entretenerse en seguir tus huellas siendo papista a medias... Vale más fundar una Iglesia enteramente nueva. Tu  escuela, decía Calvino al luterano Westfal, no es más que una hedionda porquera. ¿Lo oyes, perro? ¿Lo oyes, frenético? ¿Lo oyes, bestia?

Juan Calvino condenó a Lutero llamándolo 'intemperante', frenético y bestia.

(tomado de "El protestantismo sin máscara" - de Juan Perrone)

FRANCISCO ES EL PAPA IDÓNEO PARA LOS JUDÍOS

Traducción hecha por C. G. L. para VERITAS LIBERAVIT VOS (El artículo fue primeramente publicado en ingles por Francis X. Rocca para THE WALL STREET JOURNAL, en su edición del 14 de Junio).- Imágenes de MILES CHRISTI

 
FRANCISCO ES EL PAPA IDÓNEO PARA LOS JUDÍOS
 
Por: Francis X. Rocca- THE WALL STREET JOURNAL
 
El Concilio Vaticano II, hace casi medio siglo, corrigió la actitud histórica de la Iglesia Católica hacia los judíos con la declaración Nostra Aetate, por el cual se exoneró a los judíos de toda culpa colectiva por la muerte de Jesús en la cruz y también se afirmó, que el pacto de ellos con Dios nunca fue suprimido.

Nostra Aetate significó la exoneración a los judíos de cualquier culpa y responsabilidad en la crucifixión de Jesús (en contravía a lo que afirma la Sagrada Escritura en Mateo XXVII, 25: "Y todo el pueblo respondió: 'Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos' ".)

El documento continúa siendo una fuente de controversia entre los católicos, sobre todo, por la cuestión de que si se debería procurar siempre la conversión de los judíos, o simplemente, como Nostra Aetate, declara, esperar “ese día, que solo Dios conoce, en el que todos los pueblos se dirigirán al Señor al unísono”. Sin embargo, el documento de 1965, sin duda, abrió un período de diálogo sin precedentes y propuestas dramáticas por los líderes católicos. Un movimiento que promete continuar, incluso elevarse a otro nivel, bajo el pontificado del Papa Francisco.

Mientras que los judíos tienen un interés evidente en la comunicación cordial con la Iglesia más grande del mundo, el interés de los católicos es más complejo. El diálogo permite a la Iglesia repudiar el antisemitismo fomentado o tolerado por parte de sus líderes y miembros durante muchos siglos y reconocer lo que Nostra Aetate llama su “sustento de la raíz del olivo bien cultivado en el que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles”. Un catolicismo que se refiera a las personas de su divino fundador con amor y respeto, y a la vez de forma diferente a otras, es una religión en profunda contradicción consigo misma.

El Papa Juan Pablo II, quien creció con amigos de la gran comunidad judía de Polonia antes de la guerra, se convirtió en 1986 en el primer Papa de la era moderna en visitar una sinagoga, la Gran Sinagoga de Roma, donde sus predecesores habían mantenido a los judíos confinados hasta finales del siglo XIX. 
 
El Papa visitó Jerusalén en el año 2000 y rezó en el Muro de los Lamentos, expresando su tristeza por el daño ocasionado a los judíos en el pasado. Asimismo, Juan Pablo II abrió todas las relaciones diplomáticas entre Israel y la Santa Sede
 
Juan Pablo II significó la materialización de las ideas de Nostra Aetate respecto a los judíos

El Papa Benedicto XVI siguió el ejemplo de Juan Pablo II, al visitar también la Gran Sinagoga de Roma e Israel, y reiteró y explicó con gran detalle ​​que el pueblo judío no era culpable de la muerte de Jesús como así lo afirma la declaración del Concilio Vaticano II. Benedicto XVI también modificó la famosa descripción de Juan Pablo II sobre los judíos como “hermanos mayores” en favor de un término —según, lo considera, él— aún más reverente: “padres en la fe”
 
Benedicto XVI continuó el “crescendo” de las relaciones con los judíos, relaciones comenzadas por Pablo VI (en la teoría), y Juan Pablo II (en la praxis)

Cuando la decisión de Benedicto XVI de volver a admitir a un obispo tradicionalista excomulgado en la Iglesia Católica en el 2009, que luego resultó ser públicamente un negador del holocausto judío para desatar un furor a nivel internacional, entonces el Papa les agradeció expresamente su apoyo llamándoles “nuestros amigos judíos”.
 
El apoyo judío a Benedicto XVI se manifestó aún más después de levantar la excomunión (inválida) a Richard Williamson y los obispos de la FSSPX (y luego de que Wiliamson negó la veracidad del Holocuento)

Los gestos y palabras de Benedicto XVI, procedentes de un alemán que había servido (de mala gana) en las Juventudes Hitlerianas, además, militar de su país durante la Segunda Guerra Mundial, tuvieron una resonancia histórica muy especial. También indicaron que la amistad con los judíos era el principio de la enseñanza de la Iglesia y no sólo la tendencia de un pontífice en particular.

Sin embargo, dada la creciente necesidad de proseguir también el diálogo con el Islam, era casi obvio que el sucesor de Benedicto XVI en Roma promovería la relación de la Iglesia con el judaísmo con el mismo enfoque y entusiasmo de su antecesor, sobre todo si el nuevo Papa venía de fuera de Europa.

Existe un proceso de reparación que comenzó con Juan Pablo II y que podría ser culminado por el nuevo Papa. 
 
Al final resultó que el Colegio de Cardenales no podo haber elegido a un hombre con un compromiso más claro para las relaciones entre católicos y judíos que el cardenal Jorge Mario Bergoglio. Como arzobispo de Buenos Aires, había celebrado Rosh Hashaná (Año nuevo judío) y Hannukah (Purificación del Templo de Jerusalén por Judas Macabeo) en las sinagogas locales, expresó su solidaridad con las víctimas judías por el terrorismo, y coautor de un libro con un prominente rabino. 
 
Francisco I (cuando era Jorge Mario Bergoglio Sívori, cardenal-arzobispo de Buenos Aires), departió muchas veces con los judíos

Refiriéndose a uno de los puntos más sensibles en la relación entre los católicos y los judios, Bergoglio había pedido al Vaticano que abra sus archivos desde el pontificado de Pío XII, que reinó desde 1939 hasta 1958, para hacer frente a persistentes dudas sobre si el Papa durante la guerra había hecho lo suficiente para oponerse al genocidio nazi.

Es relevante en este aspecto que el nuevo Papa viene de Buenos Aires, la ciudad con la comunidad judía más grande en el hemisferio sur. Ningún Papa desde los primeros siglos de la Iglesia ha venido de una sociedad culturalmente diversa como la Argentina moderna que Francisco homenajeaba por su mezcla de etnias y religiones.

Este trasfondo ayuda a explicar la sorprendente cuestión de hecho y el carácter inconsciente de la conversación de su libro con el rabino Abraham Skorka de Buenos Aires, publicado en español hace tres años y traducido recientemente al inglés con el título “On Heaven and Earth”. 
 
Portada del libro “Sobre el Cielo y la Tierra”, escrito por Bergoglio y Abraham Skorka. (NOTA: La foto fue retocada para mostrar a los autores del libro).

Solo unas pocas páginas de la conversación entre el entonces cardenal y el rabino hacen mención a las tensiones históricas entre católicos y judíos, o sobre cómo podrían ser resueltas; son cuestiones que tradicionalmente han cobrado mucha importancia en el diálogo entre católicos y judíos.

De modo inusual, el libro presenta a dos líderes religiosos como amigos tratando asuntos sobre temas tan variados como el feminismo, la globalización y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Los dos hombres se comparan notas sobre los planteamientos de sus respectivas tradiciones, pero a menudo comprometiéndose a no dudar en señalar las diferencias.

En las propias palabras del ahora Papa: “Con Skorka nunca he tenido que comprometer mi identidad católica, así como nunca él lo hizo con su identidad judía, y esto no era solo por el respeto que tenemos el uno por el otro, sino también porque es nuestra manera de entender el diálogo interreligioso”.

Medio siglo después del Concilio Vaticano II, seguida de la apertura precursora al judaísmo de Juan Pablo II y su confirmación con Benedicto XVI, el pontificado del Papa Francisco ofrece ahora la posibilidad de un logro no menos histórico para las relaciones entre católicos y judíos: la normalidad.
 
Está claro: Bergoglio Sívori/Francisco I es un agente más de la judaización en la iglesia conciliar
 
 "[El judío] sabe que con las actividades que realice, al destruir o debilitar las defensas de la Cristiandad, facilita el cumplimiento de la “voluntad divina”, favoreciendo la consecución del dominio de Israel sobre la Tierra". (MAURICE PINAY, Complot contra la Iglesia- Tomo III: "LA QUINTA COLUMNA JUDÍA EN EL CLERO")

miércoles, 19 de junio de 2013

LA DEMOLICIÓN DEL PAPADO

Desde LA DENUNCIA PROFÉTICA

Antipapa Francisco: Necesitamos un “nuevo camino” para el papado

En una audiencia concedida al Consejo de la Secretaría General del Sínodo de Obispos, el 13 de junio de 2013, el antipapa Bergoglio dio algunas directrices para la preparación de la versión final del documento del último Sínodo de obispos realizado en octubre de 2012.
 
Audiencia concedida por Bergoglio Sívori/Francisco I a los integrantes de la Secretaría General del conciliar Sínodo de los Obispos

Entre las directrices, él insistió en la necesidad de cambiar el rol del papado para que sea más “sinodal”. En la jerga progresista, sinodalidad significa democracia; de modo que, ser “más sinodal” es ser “más democrático”.

Francisco pasó por alto el texto preparado para su discurso e improvisó. En su primera página en la parte superior derecha, L’Osservatore Romano resumió el improvisado discurso; en la pág. 7 se reprodujo el texto oficial que Francisco no leyó. Los medios de comunicación difundieron el texto no leído.

Portada y página 7 de L'Osservatore Romano (informativo impreso oficial de la secta vaticana), en su edición del 14 de Junio de 2013

A continuación aparece la parte del discurso improvisado que se refiere al papado, y abajo, la traducción del italiano.

Detalle de la portada de L'Osservatore Romano de Junio 14 de 2013

Al final, al llegar a la cuestión de las relaciones entre la sinodalidad y el ejercicio del ministerio del Obispo de Roma, el antipapa Francisco destacó la gran importancia de este tema y aseguró que ya es un tema central de reflexión para el grupo de los ocho prelados elegidos para ayudar a Francisco a gobernar la Iglesia.

En su opinión, es necesario buscar un “nuevo camino” para que la sinodalidad exprese “su propia singularidad unida al ministerio petrino”. Para Francisco este es un “gran desafío”, y él espera un rol decisivo será desempeñado por la misma Secretaría del Sínodo de Obispos.

En su conclusión Francisco agradeció al Consejo por la labor que realizada e invitó a sus miembros “para seguir adelante con libertad” y “sin miedo”. 
(L’Osservatore Romano, 14 de junio de 2013, p. 1)


Comentario de La Denuncia Profética: Nuestros lectores conocen nuestra posición respecto a la Iglesia nacida del Concilio Vaticano II. Si bien ella no es la verdadera Iglesia Católica, prácticamente la totalidad del mundo la ve como si verdaderamente lo fuera y eso es lo más grave de toda esta cuestión. Los antipapas y “prelados” de esta falsa Iglesia conciliar, que se han apoderado de las estructuras físicas de la verdadera Iglesia Católica (nos referimos a sus Iglesias, propiedades, recursos, objetos de culto, ceremonias, etc.) han hecho un sistemático desmantelamiento de sus estructuras, tradiciones, liturgia, sacramentos, etc. Y lo que es más grave de todo, han desmantelado la fe y la han trastornado por completo, conduciendo así a millones de personas que se creen ser católicas a la perdición (“Sin la fe es imposible agradar a Dios”, Hebreos 11, 6), puesto que esos “católicos” en verdad ya no tienen la fe católica una vez que aceptan a esta falsa Iglesia y su doctrina como si fuera la verdadera Iglesia Católica. Y como esos cientos de millones han perdido la fe “en nombre de la fe” por el concurso de quienes tienen el mandato divino de predicarla, creemos que estamos viviendo en los tiempos de la Gran Apostasía de los Últimos Tiempos. Muchas personas se escandalizan de nuestra posición delante de esta falsa Iglesia; ellos creen que, por el hecho de que la rechazamos como una Iglesia impostora, somos nosotros los que no somos católicos. Y ellos creen eso creyéndose ellos los católicos. La mayoría de ellos no saben, o no quieren saber, que fue Cristo mismo quien nos profetizó que en los Últimos Tiempos habrá una casi total apostasía de la fe (Mateo 24, 15 y ss). Más aún, esta apostasía fue predica por la propia Santísima Virgen en La Salette cuando dijo, el 19 de septiembre de 1846: “ROMA PERDERÁ LA FE Y SE CONVERTIRÁ EN LA SEDE DEL ANTICRISTO… la Iglesia será eclipsada”. Y esa apostasía también la han señalado los verdaderos Papas de la Iglesia. Por ejemplo, el Papa León XIII predijo esta apostasía en su famoso exorcismo (una oración a San Miguel Arcángel): 
 
Los enemigos llenos de astucia han colmado de oprobios y amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado y le han dado de beber ajenjo, y sobre sus bienes más sagrados han puesto sus manos criminales para realizar todos sus impíos designios. Allí, en el lugar sagrado donde está constituida la Sede del beatísimo Pedro y Cátedra de la Verdad para iluminar a los pueblos, allí colocaron el trono de la abominación de su impiedad, para que, con el designio inicuo de herir al Pastor, se dispersen las ovejas”.

Esta noticia de “democratizar el rol del papado” que quiere hacer Francisco es también un desmantelamiento/demolición de la institución del papado, y está en completa concordancia con lo anunciado por la Escritura, la Virgen y la Oración de León XIII, y viene a ser un paso más en este plan del demonio de “poner sus manos criminales en los bienes más sagrados [entiéndase la fe y los sacramentos] de la Iglesia para realizar sus impíos designios”.

EL NOMBRE DE DIOS: ¿YAHVEH O JEHOVÁ?

Desde Info-RIES (Red Iberoamericana de Estudios de las Sectas) hemos tomado este artículo que sin dudar, es una (entre miles) de pruebas que demuestra que la Sociedad Watchtower (o "Testigos de Jehová", como se hacen llamar) ES UNA SECTA QUE ADULTERÓ LA PALABRA DE DIOS PARA ACOMODARLA A SUS CAPRICHOS E INTERESES.

En este caso en particular (el Nombre de Dios), los testigos de "Jehová" aseguran desconocer la pronunciación hebrea de יַהְוֶה (YHWH- El que existe por sí), pero ¡hablan de "Jehová", porque es lo más común!; además afirman que "ninguna de las denominaciones de la 'Cristiandad' (palabra que ellos usan  de forma despectiva para referirse a los no-TJ) lo honra". La realidad es que, si bien entre los judíos no se pronuncia יַהְוֶה, la pronunciación más exacta (lingüística e históricamente) es YAHVEH. Pero dejemos que el artículo hable por sí.

EL NOMBRE DE DIOS: ¿YAHVEH O JEHOVÁ?


Autor: MARTÍN ZAVALA, Misioneros de la Palabra. -Libro: Respuestas católicas inmediatas.

1.- Falla de Origen de la palabra Jehová.
En primer lugar, es importante saber que la palabra “Jehová” no existió hasta el año 1000 de nuestra era. La razón de esto es que el Antiguo Testamento estaba escrito solamente con las puras letras consonantes, las vocales no se escribían pero se sabían y usaban gracias a la tradición. En realidad muchos pueblos semíticos antiguos hacían eso con sus escritos, pues lo fuerte de ellos en el proceso de comunicarse no era precisamente la escritura, sino el lenguaje oral o de palabra.
 
Los alfabetos de los idiomas bíblicos del Antiguo Testamento, a saber, el arameo y el hebreo (al igual que el árabe y otros idiomas semíticos) pertenecen al grupo "Abyad" (alfabetos consonánticos), que se caracterizan por la ausencia de vocales y porque se escriben de derecha a izquierda.
 
Para explicar esto de una manera más sencilla piense que si se quería escribir Juan, ellos solamente ponían las consonantes Jn y al verlas sabían por su tradición que eso significaba Juan=Jn. Cuando ellos querían poner Marcos solamente escribían Mrcs. Entonces desde antes del tiempo de Jesucristo hasta el año 700 de la era cristiana los judíos lo entendían así. Pero del año 700 al 1000 varias familias de judíos llamados masoretas=tradición, empezaron a poner las vocales a todo al Antiguo Testamento y lo lograron excepto con el nombre de Dios.
 
Cuando encontraban algún pasaje bíblico que hablaba del nombre de Dios como Ex 3,14 veían su tradición y no encontraban nada de las vocales, solamente las consonantes YHWH (tetragrámaton). Esto se debía a que los judíos dejaron de pronunciar el nombre de Dios a partir del cautiverio o destierro en Babilonia en el 587 antes de Cristo para evitar que fuera profanado por los paganos.
 
Al perder el Templo y verse obligados al exilio, los judíos de aquella época temieron que el Nombre de Dios fuera profanado por los paganos. Por ello, acordaron suprimir la grafía y pronunciación de יַהְוֶה
 
Al no tener una tradición sobre las vocales del nombre de Dios lo que hacían era guardar silencio en señal de respeto o usar otros términos como títulos, usaban Adonai (אֲדֹנָי = Señor), o Sebaot (צְבָאוֹת = Señor de los ejércitos o Elohim (אֱלהִים = un sólo Dios). También al margen de las letras YHWH pusieron Adonai=Señor como un recordatorio.
  
De esta manera todo el Antiguo Testamento ya se podía leer con las vocales y consonantes. Excepto el nombre de Dios, del cual sólo quedaron las cuatro letras YHWH. El error vino después, cuando algunos se imaginaron que las vocales de Adonai (aoai) había que colocarlas en las letras YHWH y de allí salió la palabra Jehová=YaHoWaH. Por eso usted puede ir a cualquier diccionario, biblioteca o en Internet y al buscar esta palabra le dirá: Jehová es una palabra incorrecta o mala interpretación del nombre de Dios.

Así surgió el falso nombre "Jehová": Añadir los signos vocálicos (en hebreo Niqud), de Adonai en יהוה. ¿Qué crees que resulte?

Seguramente que Charles Rusell, que fue el fundador de los Testigos de Jehová en 1876, no sabía nada de todo esto, y por eso lo puso como un distintivo de quienes supuestamente usarían el verdadero nombre de Dios, pero salió todo lo contrario, porque promueven el nombre más incorrecto. Esta es la primera razón porque no lo usamos en la Iglesia Católica.

2.- En el Antiguo Testamento la palabra más correcta sería Yahvé.

La segunda razón para afirmar esto es la evidencia de los Padres de la Iglesia griega que usaban las formas Jave y Jao, así como formas acortadas hebreas como las palabras Jah ó Yah (Salmo 150,6 en la Biblia de los Testigos de Jehová) y Jahu (en nombres propios). Todo esto indica que originalmente el nombre debió pronunciarse Yahvé o Yaveh.
 
Otro aspecto que lo confirma es el hecho de que los samaritanos, que no fueron al destierro de Babilonia, y que se habían separado del Reino del Sur (Judá), usaron Yahvé basándose en tradiciones antiguas.
 
Los samaritanos son descendientes de los hebreos del Reino del Norte (Israel). En la fe samaritana, ellos invocan a Yahveh en sus ceremonias y oraciones. (Celebración samaritana de la Pascua en el monte Garizim, Palestina)
 
3.- Los mismo “testigos” reconocen que ‘Jehová’ no es el nombre más correcto.
Tal vez se sorprenda al saber esto, pues la misma agrupación de los Testigos de Jehová en uno de sus libros llamado "Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la tierra" (libro actualmente fuera de circulación), en el capítulo 4 titulado 'Dios… ¿quién es Él?' en la página 43 y 44 dice: 
“No se sabe exactamente cómo se pronunciaba, aunque algunos eruditos piensan que Yahweh ó Yavé es la pronunciación correcta… sin embargo, la forma Jehová ha estado en uso por muchos siglos y es más extensamente conocida".
 
La verdad entonces es que ni ellos mismos se lo creen, puesto que ellos mismo saben que no es el más correcto y simplemente lo hacen por el uso común que se le ha dado en el protestantismo. Es increíble que vayan diciendo casa por casa que hay que usarlo, que es importante, que es necesario y después muy tranquilamente reconocen que ese no es el más correcto. Ni modo, como dice un dicho: “El pez, por la boca muere".
 
4.- Vea lo que algunos diccionarios y enciclopedias mencionan al respecto.
Lea atentamente lo que los expertos dicen:
www.diccionarios.com: “Nombre de Dios. Modernamente se transcribe con más propiedad Iahveh o Iahvé".
 
www.enciclonet.com: “Nombre de Dios en Hebreo, Yahweh es la transliteración más correcta y apropiada, por ello es menos fiel la palabra Jehová".
 
Usted podrá revisar por su cuenta en varios diccionarios o enciclopedias y en la mayoría de ellos encontrará una respuesta parecida pues ahora se sabe que la palabra Jehová surgió de un error de comprensión del trabajo de los masoretas.
 
5.- Los judíos usan el término Adonai=Señor.
De hecho quienes saben muy bien sobre el Antiguo Testamento serían los judíos y ellos al encontrar las cuatro letras YHWH prefieren leerlo como Adonai. Para ellos es algo tan sagrado que fuera de la lectura de la Biblia rehuyen usar también la palabra Adonai. Si los testigos de Jehová se hubieran tomado la molestia de investigar con seriedad y preguntar a esos expertos del Antiguo Testamento se hubieran ahorrado todo el papel que han invertido en dar a conocer un nombre incorrecto.
 
Un ejemplo del uso del término Adonai es la plegaria "Shemá Yisrael" ("Escucha Israel"), extraída de Deuteronomio VI, 4-9 (Nota que en el texto, יהוה es transliterado como "Adonai" (Señor), porque los judíos talmúdicos no pronuncian Yahveh)
 
6.- Jesucristo le llamó: Padre.
Sin duda que la razón principal por la que no usamos Jehová y usamos muy poco Yahvé, es que nosotros somos cristianos, y como católicos seguidores de Jesucristo seguimos el ejemplo y mandato que Él nos dejó. Jesucristo NUNCA, en ninguna parte, en ninguna Biblia y en ningún idioma, usó la palabra Yahvé y mucho menos Jehová.
 
Él cuando oraba le llamaba Padre (ver Mc 14,36) Más claramente, cuando Jesús dijo a los discípulos cómo orar, él les dijo háganlo así: “Padre Nuestro…” (Mt 6,9). Si nunca usó un nombre es porque lo importante no era eso, sino la relación con Dios como la de un Padre con su Hijo. Esta es realmente la forma bíblica como Jesucristo quiere que nos dirijamos a Dios: Padre.
   
Jesús, al orar, se dirigió a Yahveh Dios como "Padre" (porque lo es). De esta manera, nos concedió la confianza de contemplar a Dios como Padre
 
Muchas veces hemos platicado con Testigos de Jehová y les preguntamos que en qué parte de la Biblia Jesús le llamó a Dios Jehová y nunca pueden contestar, ni en su misma Biblia hecha por ellos existe eso. Hermano Juan, si usted quiere una respuesta sencilla y directa, simplemente pregúnteles cuando lo visiten que en qué parte de la Biblia Jesús dijo Jehová y como no lo van a encontrar dígales que con mucho gusto vuelvan cuando lo encuentren…
  
Entonces, toma una silla y se sienta. Nunca los volverá a ver, a menos que hagan otra Biblia y le agreguen esa palabra. Ánimo y recuerde que en Dios siempre hay un PADRE amoroso que vela por sus hijos.

TEMED A AQUÉL QUE PUEDE ARROJARNOS AL INFIERNO PARA SIEMPRE

Desde LA PUERTA ANGOSTA

TEMED A AQUEL QUE PUEDE ARROJARNOS AL INFIERNO PARA SIEMPRE
TOMADO DE LA "CATENA AUREA" (Santo Tomás de Aquino) 

San Mateo, cap 10, 28:

Y no temáis a aquéllos que matan al cuerpo, mas no pueden matar al alma, sino antes bien, temed a aquél que puede arrojar al infierno al cuerpo y al alma. (vv. 26-28)

San Hilario, in Matthaeum, 10:
"Debemos sembrar constantemente el conocimiento de Dios y revelar con la luz de la predicación el secreto profundo de la doctrina del Evangelio, sin temor de aquellos que sólo tienen poder sobre los cuerpos, mas nada pueden sobre el espíritu; por eso se dice: "Y no temáis a aquellos que matan el cuerpo y al alma no pueden matar".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 34,2:
"Mirad el modo de que se valió para hacerlos superiores a todos: aconsejándoles a despreciar por temor a Dios, no solamente las preocupaciones y las calumnias y los peligros, sino lo que es aun más terrible que todo esto, hasta a la misma muerte; por eso añade: "Sino temed más bien a aquel que puede arrojar al infierno vuestro cuerpo y vuestra alma".

San Jerónimo:
"No se encuentra en los libros antiguos la palabra gehenna (en griego γέεννα) y el Salvador es el primero que la emplea: indaguemos ahora a qué da motivo esta nueva palabra. Muchas veces hemos leído que el ídolo Baal estuvo cerca de Jerusalén, en la base del monte Moria, de donde brota la fuente Siloé. Este valle y pequeña planicie, regada y cubierta de árboles, era sumamente deliciosa y contenía un bosque consagrado al ídolo. El pueblo de Israel llegó a tal grado de locura, que abandonó los templos inmediatos para ofrecer en él los sacrificios, olvidar las ideas severas de la religión y quemar a sus hijos delante del demonio. Llamábase el bosque Gehennón (en hebreo גֵיא בֶן־הִנֹּם o גיא בן-הינום), esto es, valle del hijo de Ennón. Este nombre está sumamente repetido en los libros de los Reyes, en las Crónicas y en Jeremías y Dios los amenaza con llenar ese lugar de cadáveres, para que no volviera a llamarse Tophet y Baal, sino Polyandrium, esto es, tumba de los muertos. Con este nombre son designados los futuros suplicios y las penas eternas de los pecadores".

San Agustín, de civitate Dei, 13,2:
"No se verificará esto antes que el alma esté unida al cuerpo con una unión de que jamás se separará y sin embargo, aun entonces se llama propiamente muerte del alma, porque no vive de Dios y muerte del cuerpo, porque aunque no deja de sentir el hombre en su última condenación, sin embargo, como este sentimiento no le proporciona ninguna dulzura ni tranquilidad alguna, sino el dolor de la pena, merece con muchísima razón que se le dé el nombre de muerte".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 34,2:
"Observad además que no les promete librarlos de la muerte, sino que les aconseja el despreciarla, que es mucho más que el librarlos de la muerte y que les insinúa el dogma de la inmortalidad"

DE LA NECESIDAD DEL BAUTISMO POR AGUA

Desde LA PUERTA ANGOSTA

"Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu Santo descender como una paloma y dirigirse hacia Él." (Evangelio de San Mateo, III, 16)

"Pero si alguien desea saber por qué razón se da la Gracia a través del agua, y no por algún otro elemento, lo averiguará examinando las Escrituras. Ciertamente es gran cosa el agua, el más hermoso de los cuatro elementos fundamentales del mundo. Pues la morada de los ángeles es el cielo; pero los cielos se componen de agua, la tierra es la sede del hombre y también la tierra ha brotado de las aguas: formada antes de la constitución en seis días de todas las cosas creadas, «el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas» (Gén 1, 2). Principio del mundo es el agua y principio de los evangelios es el Jordán. La liberación del Faraón tuvo lugar para Israel a través del mar: la liberación de los pecados la obtiene el mundo por el lavatorio del agua en la palabra de Dios (cf. Ef 5,26). Donde quiera que se establece una alianza entre quienes sea, allí interviene el agua. Fue después de un diluvio cuando se sancionó la alianza con Noé (Gén 9, 9). La alianza con Israel se abordó desde el monte Sinaí, pero con lana escarlata e hisopo (Hebr 9,19; cf. Ex 24,6-8). Elías fue tomado, pero no sin agua, pues primeramente se acerca al Jordán, pero después penetra en el cielo en un carro y transportado en un torbellino (2 Re 2,7,11). Primero se lava el sumo sacerdote, y después ofrece el incienso, pues Aarón fue lavado antes de ser hecho sumo sacerdote (cf. Lev 8,6). Pues, ¿cómo oraría por los demás el que antes no hubiese sido purificado por el agua? Símbolo del bautismo era también la pila colocada en el tabernáculo".

 (San Cirilo de Jerusalén, Catequesis III, 5)

martes, 18 de junio de 2013

LAS TRES APOSTASÍAS: PROTESTANTISMO, MASONERÍA Y COMUNISMO

Desde APOSTOLADO EUCARÍSTICO- Vía ESPADA CATÓLICA


APOSTASÍA CONTRA LA IGLESIA 1517, APOSTASÍA CONTRA CRISTO 1717, Y APOSTASÍA CONTRA DIOS 1917


 En las apariciones de la Santísima Virgen María que han acontecido (del siglo XVI hasta nuestros días), se hace mención a la Apostasía en los últimos tiempos


Desde hace medio milenio los combates librados por el mundo contra la verdad de la Iglesia Católica han conducido a errores cada vez más profundos y peligrosos, desencadenando hasta revoluciones. Es muy interesante notar que los procesos históricos más fundamentales de la era moderna se dieron en tres fechas semejantes: en los años 1517 (protestantismo), 1717 (masonería) y 1917 (comunismo), en los que se manifiesta, en Occidente, un avance verdaderamente sistemático de la apostasía de la Verdad de Dios, que irradia desde allí a todo el mundo.
 
Jesucristo dice a sus Apóstoles: “Como me envió mi Padre, así os envío Yo”. En esta palabra de Cristo tenemos tres niveles: el Padre – Cristo – los Apóstoles (la Iglesia). El Padre envía a Cristo. Cristo envía a los Apóstoles. Cristo dice: “Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; y quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza, ahora bien, quien me rechaza a Mí, rechaza a aquel que me envió” (Lc. 10,16)[1]. Y justamente en estos tres pasos, tuvo lugar la apostasía de la Verdad durante los últimos siglos: apostasía contra la Iglesia Católica (1517), apostasía contra Cristo (1717), y apostasía contra Dios (1917). Este desarrollo es del todo consecuente y, en su avance es, un cierto sentido, necesario. Aquel que rechaza a los enviados de Cristo, los sucesores de los Apóstoles (es decir la Iglesia Católica), rechaza en consecuencia también a Cristo. El que rechaza a Cristo, rechaza consecuentemente también a Dios Padre. La historia del último medio milenio ha confirmado así, y de manera aterradora, estas palabras de Cristo.


Las tres etapas de la Apostasía en la Historia son: el protestantismo (contra la Iglesia Católica), la masonería (contra Jesucristo y María Santísima), y el comunismo (contra Yahveh Dios). Todas ellas proceden de satanás el diablo.

En 1517, con la publicación de las tesis de Lutero se marca, al menos exteriormente, el comienzo decisivo del protestantismo. De los dos “envíos” mencionados Lutero reconoce solamente uno: la mediación de Cristo hacia Dios, pero no la mediación de la Iglesia hacia Cristo. De aquí las sentencias programáticas de Lutero: “Solo las Escrituras” y no el Magisterio de la Iglesia; “Solo la gracia” y no la mediación a través del sacerdocio y de los sacramentos. “Solo Dios” y ninguna mediación a través de los Santos del Cielo.


De acuerdo a San Juan de Ávila: “Al modo en que San Juan Bautista abrió el camino a Cristo, Lutero abrió el camino al anticristo”. Martín Lutero, al rebelarse contra la Iglesia Católica, introdujo la primera apostasía

En 1717, con la fundación de la masonería en Inglaterra, se marca la siguiente etapa de la apostasía. El rechazo de la Iglesia y de su Magisterio por Lutero trajo como consecuencia ulterior el rechazo absoluto de la revelación de Dios dentro de este mundo. Como la encarnación de Jesucristo constituye el punto culminante de la revelación de Dios, será especialmente rechazada. La filosofía masónica no es atea: postula un ser superior, gran arquitecto del mundo. Por lo tanto, los masones no son ateos, sino que abogan por el deísmo (Dios ya no actúa más en el mundo después de la creación) y por el agnosticismo (es imposible conocer la verdad), y en el campo de la ética postulan, consecuentemente, el liberalismo (libertad en todos los ámbitos en lugar de autoridad o ley). Aquí se ve la realización del primer paso antes mencionado: “Quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza”. Así como Lutero rechazó la mediación de la Iglesia, así también rechazan los masones a Cristo y con Él, toda mediación o puente hacia Dios. Es por eso que sostienen el deísmo, que rechaza a priori no solamente la Divina Providencia y la posibilidad de milagros, sino también toda autoridad divina.


En la masonería, si bien no rechazan la existencia de Dios, rechazan a Jesús como Su enviado (y por ende, a la Iglesia Católica como guía moral)

En 1917, con el estallido del comunismo, se marca la tercera etapa en esta revolución social contra Dios. Ya que desde 1717 se ha negado categóricamente la actuación de Dios en el mundo y cualquier intervención suya después de la creación, llegamos como consecuencia al último paso: al perfecto ateísmo y antiteísmo. El comunismo es, efectivamente, en esencia, un ateísmo social combativo. No es, en ningún caso, un sistema meramente económico al que se agrega sólo externamente el ateísmo. El comunismo entronca con la Revolución Francesa, especialmente a través de Rousseau. También entre la masonería y el protestantismo existe una clara relación fácil de deducir viendo quiénes han sido sus artífices: los dos principales fundadores de la masonería son Jean Théophile Désaguliers y James Anderson, uno pastor protestante y el otro teólogo protestante.

“Quien me odia a Mí, odia también a mi Padre” (Jn. 15,23). El segundo nexo consecuente trazado claramente por Cristo, se hace realidad aquí. Esta última consecuencia que llega hasta el odio de Dios, se muestra claramente en el comunismo y de modo muy combativo. Se había anunciado en la masonería más avanzada. “Quienquiera niega al Hijo, tampoco tiene al Padre” (1Jn. 2,23).

Todos estos errores de la Era Moderna no permanecieron sólo en el plano teórico, sino que transformaron la vida de la humanidad y de la sociedad en todos sus aspectos. Condujeron necesariamente a una persecución de cristianos sin precedentes. De acuerdo a recientes declaraciones rusas, 200.000 sacerdotes y religiosos (católicos y ortodoxos) perecieron víctimas del terror stalinista: fusilados, ahorcados, crucificados o expuestos a morir congelados.

La Unión soviética llegó en su mayor momento a dar muerte a los sacerdotes católicos y ortodoxos, en su afán por borrar las raíces cristianas de los pueblos ocupados.

Martillo y hoz no se limitaron solamente a derramar la sangre de mártires sino que también aplicaron a sus pueblos subyugados, sin el menor escrúpulo, medidas de terror de una violencia y crueldad monstruosas. Según las prudentes estimaciones de los autores del “Libro Negro del Comunismo” la erección de la utópica visión de la sociedad sin clases sociales costó alrededor de 100 millones de víctimas humanas: 20 millones de muertos en la Unión Soviética; 65 millones en China; 1 millón en Vietnam; 2 millones en Corea del norte; 2 millones en Camboya; 1 millón en Europa del Este, 150.000 muertos en América Latina; 1,7 millones en África y 1,5 millones en Afganistán, lo cual suma casi 100 millones de víctimas humanas.[2] Estas masacres se llevaron a cabo de tres maneras diferentes: mediante ejecuciones de todo tipo como fusilamiento, horca, ahogamiento, apaleo, envenenamiento, cámaras de gas; por hambrunas intencionalmente provocadas o no evitadas deliberadamente y por deportaciones, ya sea por prolongadas marchas a pie, ya por hambre, enfermedad o frío dentro de vagones de transporte de ganados, ya por agotamiento en trabajos forzados. El intento ateo de establecer un cielo sin Dios aquí en la tierra conduce siempre al infierno.

El comunismo (como toda revolución) se construye con muertos y guerras

La Santa Iglesia, previendo las consecuencias de las explosivas ideas marxistas, ha condenado el sistema comunista ya 71 años antes del estallido de la Revolución de Octubre de 1917. Así, en el año 1846, el Beato Papa Pío IX alza la vos a través de su encíclica Qui Pluribus, condenando “la nefanda doctrina del comunismo contraria al derecho natural que, una vez admitida, echa por tierra los derechos de todos, la propiedad y la misma sociedad humana”.[3] Pío IX reafirma después esta reprobación en el Syllabus.[4]


El Beato Pío IX fue el primer Papa en condenar explicitamente la herejía comunista

León XIII, su sucesor, en la encíclica Quod Apostólici Muneris, desenmascara el comunismo como “mortal pestilencia que se infiltra por los miembros íntimos de la sociedad humana y la conduce a un extremo peligroso”.[5]

León XIII reveló la verdadera naturaleza del comunismo: CAMINO SIN RETORNO A LA DESTRUCCIÓN

También Pío XI dedica una encíclica entera a condenar y advertir solamente contra:
el comunismo bolchevique y ateo que tiende a derrumbar el orden social y socavar los fundamentos mismos de la civilización cristiana (…) contraponiendo a estos falsos principios la luminosa doctrina de la Iglesia e inculcando de nuevo con insistencia los medios con los que la civilización cristiana, única “civitas” verdaderamente “humana”, puede librarse de este satánico azote y desarrollarse mejor para el verdadero bienestar de la sociedad humana”.[6]

El error del comunismo lo lleva, en su exigencia absoluta y exclusiva, a pretender no sólo una reforma social, sino, y eso desde el primer momento, a promover una revolución mundial para lograr el poder mundial total.

Insistiendo en el aspecto dialéctico de su materialismo, los comunistas sostienen que los hombres pueden acelerar el conflicto que ha de conducir el mundo hacia la síntesis final. De ahí sus esfuerzos por hacer más agudos los antagonismos que surgen entre las diversas clases de la sociedad; la lucha de clases, con sus odios y destrucciones, toma el aspecto de una cruzada por el progreso de la humanidad. En cambio, todas las fuerzas, sean las que fueren, que resistan a esas violencias sistemáticas, deben ser aniquilados como enemigos del género humano.”[7] 

Es interesante constatar la coincidencia casi exacta entre los cinco meses de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima (desde el 13 de mayo de 1917 al 13 de octubre de 1917) y el tiempo de los preparativos revolucionarios de Lenin en Rusia. Los niños videntes, en aquella época, no podían saberlo. Al respecto, el Padre Josef Schweigl SJ escribe:

El 16 de abril volvió Lenin de su exilio y comenzó de inmediato su lucha contra el gobierno liberal. Ya después de tres meses había ganado tal influencia que podía arriesgar un primer intento de revolución. El 17 de julio, algunos días después de aquel 13 de julio en el que María había entregado su mensaje a los tres pastorcitos, tuvo lugar en San Petersburgo una manifestación de casi medio millón de trabajadores, los que bajo la conducción de Lenin, transformaron la manifestación en un alzamiento armado con el objetivo de hacer caer al gobierno provisorio y proclamar el gobierno de los Soviets. Los bolcheviques fueron los dueños de la ciudad por tres días. La situación era tan crítica que el gobierno se vio en la obligación de retirar parte de las tropas del frente, con cuya ayuda pudo sofocar la revuelta. (…) Justamente el 13 de octubre, el día de la última aparición de Nuestra Señora en Fátima, Kerenski publicó en su diario Delo Naroda un artículo con el encabezamiento: “Perseverar, Resistir”, en el que exhortaba al pueblo a perseverar en la guerra hasta la victoria final. Al leer este artículo, Lenin se puso tan furioso que decidió ese mismo día consumar la revolución[8]. Todo lo que siguió fue nada más que la consecuencia práctica de esta decisión. Primeramente, la revolución del 7 de noviembre (el 25 de octubre sgún el Calendario Juliano, de donde el nombre de Revolución de Octubre), y luego el armisticio de Brest-Litowsk con Alemania el 5 de diciembre: y, al año siguiente, la paz especial, que fue concluida en la misma ciudad”.[9]
NOTAS:


1 Jesucristo afirma lo mismo en varios pasajes más de las Escrituras Santas pero con otras palabras. Véase al respecto: 1 Jn. 2,23; Jn. 14,6; Jn. 5,23; Jn. 8,19; Jn.8,42; Jn. 15,23; Jn. 14,7; y 1 Jn. 2,22.
2 Cfr.: Courtois, Stéphane, et alii, Schwarzbuch des Kommunismus, Müchen/Zürich 2000, p. 16. Este libro es una traducción de la obra francesa Le Livre Noir du Communisme que ha sido traducida ya en 16 lenguas. La edición alemana apareció en la muy conocida editorial Piper.
3 Pío IX, Encíclica Qui Pluribus del 1º de noviembre de 1846.
4 Cfr.: Pío IX, Syllabus (Colección de los errores modernos), editado el 8 de diciembre de 1864, nº IV.
5 León XIII, Encíclica Quod Apostólici Muneris, del 28 de diciembre de 1878.
6 Pío XI, Encíclica Divini Redemptoris, del 1º de marzo de 1937.
7 Ibidem: pp.528 s.
8 Cfr.: Lenin, Vladimir Iljitsch, Gesammelte Werke, t. 26, Moskau 1949, pp. 111 ss.
9 Schweigl, Josef, SJ, Fátima und die Bekehrung Russlands, Leutesdorf 1956, p. 23.

Padre Gérard Mura, "FÁTIMA ROMA MOSCÚ"

domingo, 9 de junio de 2013

LA DESTRUCCIÓN DEL CATOLICISMO ES EL CASTIGO DE DIOS CONTRA LA APÓSTATA ROMA

¿Te has preguntado por qué el mundo odia tanto a la Catolicidad que quiere destruirla? Desde VATICANO CATÓLICO traemos una posible respuesta: porque Dios está castigando de este modo a la iglesia conciliar del Vaticano II.


“Los Diez Cuernos que ves igual que la Bestia, aborrecerán a la Ramera; y la dejarán desolada y desnuda” (Apoc. 17, 16)

"Bien, normalmente, esto no pareciera tener sentido, porque la imagen que se nos da es de una Bestia con Siete Cabezas y Diez Cuernos y la Ramera está sentada sobre la Bestia (Apoc. 17). La Ramera está sentada sobre la Bestia y los cuernos son parte de la Bestia, lo que hace pensar que los cuernos serían uno con la Ramera, que los cuernos no tendrían desacuerdos con la Ramera. Pero se nos dice que los cuernos aborrecen a la Ramera, que se ajusta exactamente con la Unión Europea. Los estados miembros odian a la iglesia del Vaticano II, la Ramera romana. Eso lo hemos abordado en nuestro otro material titulado “Por qué Roma es la Ramera de Babilonia”. La Iglesia apóstata del Vaticano II es una gran Ramera, no es la Iglesia Católica. La Iglesia Católica es la verdadera iglesia. Pero la iglesia del Vaticano II, que ha apostatado de Cristo, es la gran Ramera. Y así los estados miembros de la UE la odian. Ellos tratan de revelar sus escándalos, la demandan, tratan de deshacerse de todas sus propiedades, ellos tratan de dejarla “desolada y desnuda”, se burlan de ella. Ellos odian a la Ramera a pesar de ser una Secta apóstata, porque incluso, por usar el nombre de Iglesia Católica, se erige como una condena por su impiedad y liberalismo. Entonces, ellos quieren destruir, eliminar y borrar todo vestigio de catolicismo de la tierra; y esta es la manera con que Dios castiga a la Ramera".

sábado, 8 de junio de 2013

ANA CATALINA EMMERICK HABLA SOBRE LA APOSTASÍA Y EL ECUMENISMO CONCILIAR

Ana Catalina Emmerick recibió de Nuestro Señor el don de profecía, y conoció detalladamente lo que ocurrirá en la Iglesia durante el Fin de los Tiempos (que actualmente estamos viviendo). Entre las cosas que vio se encuentra la Apostasía en la Iglesia y el ecumenismo acuerdista que se impulsa desde el Vaticano II:

LA IGLESIA DE LOS APÓSTATAS Y EL FALSO ECUMENISMO


"Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado.
 
[...]

Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal. ¡… y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados!

Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un Papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no había más que desolación y abominación".

viernes, 7 de junio de 2013

SERMÓN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, POR EL PADRE BASILIO MÉRAMO

Desde APOCALIPSIS, EL BLOG PARA LOS ÚLTIMOS CATÓLICOS


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:

Después de celebrar el primer domingo del tiempo de Pentecostés y el misterio de la Santísima Trinidad, la Iglesia quiere conmemorar, próxima a esa fecha y durante este mes de junio, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que relativamente es nueva o moderna, pero que es tan antigua como es el amor de Dios y más aún el amor de nuestro Señor Jesucristo crucificado. El corazón es el símbolo, el signo, la imagen que expresa y que manifiesta ese amor; éste, aun en los humanos; pero el humano es apenas el reflejo divino, del de Dios, y por eso la celebración de hoy nos manifiesta el amor divino de nuestro Señor que Encarnado se inmola en la Cruz.

Dios es en sí mismo amor y se refleja en esa vida de la Santísima Trinidad que a sí mismo se basta, que no necesita absolutamente de nada; pero como el querer es difusivo de sí como el bien que se desborda hacia afuera por amor, Dios crea el universo y a nosotros. Pero no solamente nos crea por ello, sino que quiere también que gocemos eternamente de él, y por eso, todo el universo debe converger hacia Él a través de las criaturas inteligentes como los ángeles y los hombres.

Y ese primer rechazo a la adoración de Dios en esa primera gran apostasía de los ángeles, de las virtudes de los cielos que debían corresponderle libremente, pero muchos no lo hicieron, condenándose así eternamente en el infierno, que es la carencia, la falta de adhesión a Dios; solamente así se explica sin excluir el motivo de la justicia, sobre todo hoy, el infierno que quieren negar, porque se preguntan cómo es posible que si Dios es bueno exista el infierno. Pero es que el querer de Dios tiene sus exigencias; todo es por adoración y ésta exige una correspondencia de la criatura que ha sido creada con inteligencia y voluntad para conocer, amar y servir a Dios; por eso hay que tener en cuenta esas características ineludibles del amor. Porque éste en sí mismo es exclusivo, absoluto, no admite otra cosa; es categórico, donde no existe, por vía de los contrarios hay odio, y de ahí el gran dilema de nuestra respuesta libre a ese querer de Dios, a esa elección que cada uno debe hacer y que hará no solamente a todo lo largo de su vida sino en el último instante de su paso por esta tierra.

La Iglesia es imagen de ese amor que tiene nuestro Señor a los hombres; por eso el matrimonio es imagen de esa unión de la Iglesia con Dios. Y la Iglesia siempre ha insistido en que es indisoluble; aun el mismo matrimonio natural es exclusivo y no acepta divisiones y de ahí la desgracia del hombre si no elige bien. No basta, como piensa el actual mundo, cualquier amor, o como también acontece, llamarle así a cualquier cosa, profanando el divino. Hay exclusión de otra concepción; la salvación fuera de nuestro Señor, de la Iglesia, no existe y no puede existir, son las exigencias de ese amor divino. Y son tan terribles esas demandas, tan celoso es el amor, que si no se responde, está y existe la condenación eterna, ese estado de falta de caridad y de eterna desesperación en el odio por no estar sustentados en el querer de Dios.

Esas llamas que afligen los sentidos, el cuerpo, no harían sino distraer un poco el dolor del alma en ese estado de desamor y de odio; para que nos demos cuenta como pálida imagen de lo que quiero decir, como cuando tenemos un dolor fuerte, si aparece esta molestia en alguna otra parte del cuerpo distrae la intensidad del inicial; así, lo peor del infierno no serían las llamas eternas sino el estado de oposición a Dios, de falta de amor a Él y, por ende, de odio. Muy distinto es el cielo para aquellos que responden al querer divino, donde se goza amando.

Esa es la importancia de la elección permanente y constante que debemos hacer todos los días, hasta el último suspiro, pidiéndole a nuestro Señor la gracia de la perseverancia final y que no nos dejemos eclipsar por falsos amores que nos separan de Dios; como decía San Agustín: “Dos amores crearon dos ciudades, el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo creó la ciudad de Dios, y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, creó la ciudad del hombre”. Esta última ciudad es la que tiene carta de residencia, la de la revolución, la del nuevo orden mundial, la del imperio no solamente de las finanzas que dominan el mundo, sino del dominio del príncipe de este mundo que culminará con el reino del anticristo por no haber aceptado el Reino de Cristo, por no haber aceptado la ciudad de Dios.

Pero así y todo, el Sagrado Corazón nos promete su victoria final sobre todo mal. Esa es nuestra gran esperanza, porque solamente así podemos perseverar, si somos fieles al amor de nuestro Señor. Fidelidad para con la Iglesia Católica, Apostólica y Romana; no se puede eludir y no por una falsa concepción de Iglesia como pretende la libertad religiosa que hace facultativa esa respuesta de amor a nuestro Señor. No es autoritaria, es grave, es una exigencia del amor que es más fuerte que la muerte y cuando no se le responde, engendra la muerte. Ese es el terrible estado de separación, de ruina eterna de las almas que se condenan.

Debemos en consecuencia cada día mirar nuestra salvación con la esperanza que nos da el Sagrado Corazón. Esa confianza tiene un nombre y se llama fidelidad. Que tengamos a nuestro Señor Jesucristo, que guardemos su palabra porque quien le ama la guarda, como Él mismo lo dice. Tenemos que defender su palabra. Esa es la misión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, guardar la palabra y el Evangelio de Dios, el depósito de la fe en medio del mundo impío donde el enemigo ha copado todos los puestos de gobierno y ha infiltrado la Iglesia; eso es lo que quieren decir todos los mensajes de nuestra Señora, eso mismo nos dice la Sagrada Escritura, que nuestro combate como cristianos católicos, como fieles a nuestro Señor no es un combate contra la carne, o sea contra los hombres de carne y hueso, sino que en última instancia es contra espíritus malignos, contra Satanás.

Mirado con ojos de fe, es el terrible estado en el que nos encontramos. Por eso, monseñor Lefebvre no quiso inventar nada sino simplemente transmitir como un apóstol de la Iglesia, como un verdadero misionero, lo que él recibió y quiso legarlo hasta el fin. Esa es la misión de la Fraternidad como la única institución de la Iglesia, que como tal quiere y mantiene viva esa palabra de Dios, no a medias, no con componendas, sino con la libertad de los hijos de Dios, de la palabra de Dios, del Espíritu Santo que sopla por doquier.

Ahí está el origen del ataque contra esta institución y por eso el “sambenito” que nos toca llevar con mucha altura no solamente a los sacerdotes sino también a los fieles, sin asustarnos, para poder fielmente corresponder a ese amor de Dios. No es que la Fraternidad se crea la Iglesia, sino que es la parte sana de la Iglesia que defiende públicamente la palabra divina, porque se trata de los actos públicos, ya que los actos privados de nada sirven cuando el debate es público. Eso fue lo que siempre quiso la revolución, que el sacerdote y la religión no salieran de la sacristía y eso se nos pide, que no hablemos, que no gritemos, que no digamos, y esa es la oposición. Todos los fieles tenemos que entenderlo para permanecer unidos en la verdad y en la fidelidad al amor de Dios, salvar las almas, poder convertir a aquellos que de buena voluntad estén en el error, y defendernos del enemigo hasta que se conviertan. Porque la Iglesia espera que algún día llegue la conversión de los judíos, del pueblo elegido, que por rechazar el amor de Cristo azota a la Iglesia hasta ese momento de su conversión y por eso la Iglesia gime con dolores de parto.

Debemos por lo mismo pedirle a nuestra Señora, a Ella, que tuvo ese amor inigualable y virginal, excelso. Nadie puede amar a Dios y a nuestro Señor Jesucristo como Ella le amó, porque correspondió plena y virginalmente a ese amor. Amor virginal que el mundo tiene olvidado y que, antaño, cuando alguien se casaba, siempre se tenía en mente la virginidad, la fidelidad de la mujer que contraía las nupcias, símbolo de esto es el vestido blanco que hoy ha perdido su significación. Nuestra Señora es entonces la expresión del amor limpio que corresponde a nuestro Señor. También el amor puro de San Juan, el discípulo amado entre todos los discípulos por haber permanecido virgen, es decir fiel, adhesión espiritual sin contaminación, sin corrupción.

Por eso también la Iglesia celebra la fiesta de las Vírgenes, de las mujeres vírgenes; con los hombres habla de doctores, confesores porque hay toda una concepción que irradia y representa ese amor. Amor que como ejemplo de pureza dio nuestra Señora con su vida. Pidámosle a Ella que espiritualmente permanezcamos vírgenes en esa respuesta de amor para excluir el pecado que nos corrompe, contamina y separa de Dios. Esa es la santidad que pide a todos nosotros la Santa Madre Iglesia. 

+ PADRE BASILIO MÉRAMO
7 de junio de 2002