La Agencia Nacional de Noticias del Líbano informó que las Fuerzas de Ocupación Sionista (alias “Fuerzas de Defensa de Israel”) demolió el convento y una escuela en Yarún (distrito de Bint Jbeil), en la zona fronteriza, en medio del bombardeo a la ciudad.
La escuela, dirigida por la congregación de las Hermanas del Divino Salvador (segunda orden salvatoriana), recibía miles de estudiantes de otras ciudades en el sur del Líbano. «Su destrucción es una gran pérdida a nivel educativo y social», señaló la agencia.
La ex representante estadounidense Marjorie Taylor-Greene Bacon compartió la noticia en su cuenta de Twitter con el siguiente mensaje: «¡Que los cristianos estadounidenses alcen la voz! ¡Estados Unidos no puede permanecer en silencio y debe dejar de financiar a Israel para que cometa tales atrocidades!», al cual respondió la eurodiputada Nathalie Lydie Jeanne Ducoulombier Prat de Loiseau, del partido de centro derecha francés “Horizontes”: «El ejército israelí arrasó ayer el convento y la escuela de las Hermanas del Santo Salvador en Yarún, Líbano. ¿Con qué derecho? ¿Qué tiene esto que ver con el desarme de Hezbolá? Israel, despierta: tus líderes han perdido el rumbo».
Por su parte, Abrahán Miguel Abrahán Mahfouz BS, archieparca de Zahlé y Farzol de los Grecocatólicos melquitas, condenó enérgicamente el ataque, afirmando que «lo ocurrido no es una mera agresión pasajera, sino una violación flagrante e inaceptable de todos los valores humanos y del derecho internacional, así como un ataque directo a la misión educativa y espiritual de la Iglesia, y un atentado contra la infancia, el conocimiento y la esperanza de un futuro mejor». «Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades y no se conforme con posturas tímidas que no están a la altura de la gravedad de la tragedia», insistió.
Desde el 2 de Marzo, los sionistas financiados por el régimen de Donald Trump han matado a más de 2.600 personas y desplazado a poco más de un millón, como parte de su plan de establecer una “zona de contención” en el sur del Líbano frente a los ataques de Hezbolá (en realidad, para expandir más territorio para los judíos y establecer un puesto de avanzada). Todo ante un Occidente y un Vaticano cómplices y arrodillados (no precisamente para rezar) y ante un claudicante José Aoun (que es maronita) que lo único que le interesa es buscar reelegirse como presidente de la República Libanesa (o lo que queda de ella).
El ataque sionista se dió en medio del supuesto “alto al fuego” iniciado el 17 de Abril y prorrogado hasta el 17 de Mayo. Según los oficiales de las Fuerzas de Ocupación, buscaban replicar la destrucción que ocasionaron en Gaza. Y se suma a las actuaciones anticristianas en la región, comenzando con la creación de Nazaret Superior (en 2019 renombrada como Nof HaGalil/ נוֹף הַגָּלִיל/نُوفَ هُجَلِيل, “Vista de Galilea”) en 1956 para reafirmar el control judío sobre Nazaret y el valle de Jezrael, y acabando con la destrucción de una cruz en la aldea de Debel.

Una vez más, se demuestra que Bashar al-Ásad tenía razón al advertir en 2021 que Israel busca desplazar a los cristianos de la región para aumentar su hegemonía. A ver qué dicen ahora el pastor bautista devenido embajador gringo en Tel Aviv Michael Dale “Mike” Huckabee Elder, el líder del partido ultraderechista francés “Reconquista” Éric Justin Léon/Moïses Zemmour Lévy o el malhablado exdiputado por la diáspora francesa Meir Dov Habib Jauá sin su habitual lloriqueo de “antisemita”.
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