Tomado de GLORIA TV. Traducción y adaptación propia.
La gueulá (en hebreo גְּאֻולָּה) designa la redención o la liberación en la tradición talmúdica. Corresponde al fin del exilio (en hebreo גּוֹלָה, golá) del pueblo judío aún disperso desde el reinado de Tito y a su regreso a una situación espiritual y material ideal.
Este concepto está profundamente arraigado en los textos bíblicos y en el pensamiento religioso talmúdico.
La gueulá se entiende a menudo como una transformación global del mundo, incluyendo la paz universal, la justicia y la armonía entre los pueblos; y está estrechamente relacionada con la venida del Mesías, que según la tradición talmúdica, este último será un líder que restaurará a Israel y traerá una nueva era.
La gueulá implica también un acercamiento entre la humanidad y lo divino. En algunas interpretaciones, puede realizarse progresivamente a través de las acciones humanas.
Sigue siendo hoy una esperanza central y una noción fundamental en la espiritualidad talmúdica, a la vez que una posible explicación de por qué el régimen de Tel Aviv y su títere estadounidense atacaron Irán, desprendiéndose cuatro hipótesis:
Hipótesis 1: la gueulá como horizonte ideológico
Algunos ministros de la corriente nacional-religiosa de Israel (Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional y Smotricht, finanzas) pueden pensar la acción política en un horizonte de gueulá, es decir de redención colectiva, donde la soberanía judía sobre la tierra es percibida como una etapa histórica a cumplir. En este marco, la política no solo apunta a la gestión del presente, sino a la activación de un proceso considerado providencial.
Hipótesis 2: la crisis como acelerador
Una segunda hipótesis es que las tensiones militares, lejos de ser solo temidas, pueden ser interpretadas como momentos de aclaración histórica. La conflictividad, la intensificación de la seguridad y la ruptura con los compromisos anteriores se percibirían entonces como condiciones posibles, incluso necesarias, de la maduración de un orden más conforme a la promesa religiosa.
Hipótesis 3: la soberanía como imperativo sacralizado
Una tercera hipótesis es que la conquista o la consolidación territorial no se piensa como una opción táctica, sino como un imperativo sacralizado. En este esquema, la soberanía no es negociable como un interés político ordinario, porque está vinculada a una lectura mesiánica de la historia.
Hipótesis 4: el compromiso como retraso de la redención
Una cuarta hipótesis es que el compromiso territorial o diplomático puede ser interpretado no como una paz duradera, sino como un aplazamiento del momento redentor. Desde este punto de vista, la moderación política no es necesariamente valorada, porque podría ser vista como una suspensión del movimiento hacia la gueulá.
Por lo tanto, se podría escribir que algunos ministros se inscriben en un imaginario político donde la gueulá no es solo una creencia privada, sino una matriz de interpretación de las opciones públicas. Este imaginario puede favorecer una política de confrontación, de endurecimiento y de maximalismo territorial, dando a estas opciones una justificación religiosa superior a la lógica ordinaria racional del compromiso.
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