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miércoles, 11 de febrero de 2026

SAN CADMON, MONJE Y POETA

La historia de San Cadmon (o Cædmon) fue recogida por San Beda el Venerable, quien vivió en el monasterio cercano de Wearmouth en la siguiente generación. Él nos dice (Hist. Eccles., lib. IV, cap. XXIV) que Cadmon, cuyo nombre es tal vez celta (Katumandus, que “poni de batalla”), o un seudónimo hebreo o caldeo (קַדְמוֹן/Qadmon o 𒁾𒊕/Qudmu, “El antiguo”), fue primero asignado como un trabajador al monasterio doble de Whitby (Streoneshalh), fundado en 657 por Santa Hilda, amiga de San Aidano. Una noche, cuando los sirvientes del monasterio estaban reunidos alrededor de la mesa para la buena confraternidad, y el arpa pasaba de mano en mano, Cadmon, nada conocedor de poesía, dejó la compañía por vergüenza, como a menudo lo había hecho, y se retiró al establo, ya que había sido asignado esa noche al cuidado del ganado recogido. En cuanto se durmió, apareció delante de él en visión uno que lo llamó por su nombre, y lo invitó a cantar. “Yo no puedo cantar, y por eso abandoné la fiesta”. “Canta para mí, sin embargo, canta sobre la Creación”. Luego Cadmon comenzó a cantar en alabanza de Dios, versos que nunca había oído antes.
   
De estos versos, llamados himno de Cadmon, San Beda da el equivalente latino, la traducción alfrediana (en Oxford, Biblioteca Bodleiana, manuscrito Hatton 43) da una versión poética sajona occidental, y un manuscrito de San Beda (conservado en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge, manuscrito Kk. 5. 16) agrega una versión poética northumbria, tal vez las mismas palabras de Cadmon:
 
NORTHUMBRIO
Nū scylun hergan hefaenrīcaes Uard,
Metudæs maecti, ⁊ [= end] his mōdgidanc,
Uerc Uuldurfadur— suē hē uundra gihuaes,
Ēci dryctin, ōr āstelidæ!

Hē ǣrist scōp aelda barnum
Heben til hrōfe, hāleg scepen.
Thā middungeard moncynnæs Uard,
Eci dryctin, Æfter tīadæ
Fīrum foldu, Frēa allmectig.
  
ANGLOSAJÓN
Nu ƿe sculon herian heofonrices Ƿeard,
Metudes myhte, ⁊ [= ond] his modgeþanc,
Ƿurc Ƿuldorfæder— sƿa he ƿundra gehƿilc,
Ece drihten, ord astealde!

He ærest gescop ylda bearnum
Heofon to hrofe, halig scyppend;
Þa middangeard, mancynnes ƿeard,
Ece drihten, Æfter teode
Firum on foldan, Frea ælmihtig.
  
LATÍN
Nunc laudáre debémus Auctórem regni cœléstis,
Poténtiam creatóris, et consílium illíus
Facta Patris glóriæ: quómodo ille,
Cum sit ætérnus Deus,
Ómnium miraculórum Áuctor exstítit;
  
Qui primo fíliis hóminum cœlum
pro cúlmine tecti,
Dehinc terram custos humáni genéris 
Omnípotens creávit.
  
TRADUCCIÓN
Ahora alabemos al guardián del Cielo,
El poder del Creador, y su propósito,
La obra del Padre de gloria, cómo cada una de las maravillas
El Eterno Señor estableció en el principio.

Él, el santo Creador, creó primero
El cielo como techo para los hijos de los hombres.
El santo Creador, el guardián de la humanidad,
El Señor Eterno, el Señor Todopoderoso,
Después hizo la Tierra Media, la tierra para los hombres.
  
San Beda añade a continuación esta nota a su traducción latina:
«Hic est sensus, non áutem orde ipse verbórum, quæ dórmiens ille canébat; néque enim possunt cármina, quámvis óptime compósita, ex ália in áliam línguam ad verbum sine detriménto sui decóris ac dignitátis transférri» (Este es el sentido, no así el orden de las palabras, que él cantaba dormido; y no es posible, aunque excelentemente compuesto, traducir literalmente este poema de un idioma a otro sin detrimento a su belleza y dignidad).
En la mañana, Cadmon recitó su relato y sus versos a Hilda y los hombres instruidos del monasterio, y todos estuvieron de acuerdo que había recibido un regalo divino.
  
Cadmon, habiendo mostrado además su don convirtiendo en excelente verso algunas historias sagradas relatadas a él, se rindió a la exhortación de Hilda para que tomara el hábito monástico. Le fue enseñada toda la serie de historia sagrada, y entonces, la convirtió en versos. Sus poemas trataban del Génesis, Exodo, y relatos de otros libros del Antiguo Testamento, la Encarnación, Pasión, Resurrección, y Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la enseñanza de los Apóstoles, el Juicio Final, Infierno y Cielo.
 
San Beda finaliza su narración con un relato de la santa muerte de Cadmon. De acuerdo con Guillermo de Malmesbury, en un escrito de 1125, probablemente fue sepultado en Whitby. Su santidad fue atestiguada por muchos milagros y su canonización probablemente fue más popular que formal.

Los poemas cadmonianos, hallados en un único manuscrito del siglo X que se encuentra en la Biblioteca Bodeliana, fueron primero publicados y atribuidos a Cadmon en 1665 por Francis Junius (du Jon), un amigo de Milton, y bibliotecario del Conde de Arundel. El manuscrito consiste en poemas sobre el Génesis, Éxodo, Daniel y un grupo de poemas en un estilo diferente, llamados ahora colectivamente “Cristo y satanás” que narran la Caída de los ángeles, el Descenso al Infierno, la Resurrección, la Ascensión, el Juicio Final, y la Tentación en el Desierto. La tendencia entre los eruditos anglosajones ha sido negar la autoría cadmoniana de la mayoría de estos poemas, excepto parte del “Génesis”, llamada A, y partes del “Cristo y satanás”. En 1875 el Profesor Sievers anticipó la teoría, por motivos de métrica, lenguaje, y estilo, de que la parte del “Génesis” llamada B, ll. 235-370, y ll. 421-851, una evidente interpolación, eran meramente una traducción y recuperación de un poema “Génesis” perdido, en sajón antiguo, del siglo IX, cuya parte del Nuevo Testamento existente se conoce como el “Heliand”. El sajón antiguo es el dialecto de la antigua Baja Germania de los sajones continentales, quienes fueron convertidos en parte de Inglaterra. La teoría de Sievers, cuya historia es uno de los episodios brillantes de filología moderna, fue establecida en 1894 por el descubrimiento de fragmentos de un “Génesis” antiguo sajón. (Pasajes paralelos en Cook y Tinker).

San Beda nos dice que muchos escritores ingleses de versos sacros han imitado a Cadmon, pero que ninguno lo ha igualado. El valor literario de partes de los poemas Caedmonianos es indudablemente de un orden elevado. Los relatos de la Biblia no son simplemente parafraseados, sino que han sido meditados por el poeta hasta desarrollarlos en un cuadro vívido, con pinceladas sacadas de la vida inglesa. El relato de la huida de Israel resuena con el paso de ejércitos y la excitación del campo y la batalla. El “Génesis” y el “Cristo y Satán” tienen el brillo de la vida dramática, y el personaje de Satán es delineado con agudeza. Los poemas, así se diga que son caedmonianos o de la escuela de Caedmon, marcan un comienzo meritorio de la larga y noble línea de poesía sacra Inglesa. 
  
BROOKE, Early English Literature (London, 1892); MORLEY, English Writers (London, 1888), I; KER, Dark Ages (New York, 1904); HAZLITT-WARTON, History of English Poetry (London, 1873); AZARIAS, Old English Thought (New York, 1879); LINGARD, Anglo-Saxon Church (London, 1852); TURNER, History of the Anglo-Saxons (London, 1803); TEN BRINK, English Literature (New York, 1882), I; IDEM, Geschichte der enlgischen Litteratur (Strasburg, 1899), 98 and app.; KÖRTING, Grundriss der englischen Litteratur (Münster, 1905); WöLCKER, Grundriss zur Geschichte der angelsächsischen Litt.; IDEM, Cædmon u. Milton, Anglia, IV, 40; MONTALEMBERT, Monks of the West (Edinburgh, 1861); Acta Sanctorum, 11 Feb.; SIEVERS, Der Heliand und die angelsächsische Genesis (Halle, 1875); PLUMMER, Hist. Eccl. Gentis Anglor. Bedee (Oxford, 1896); GREIN-WöLCKER, Bibliothek der angelsächsischen Poesie (Kassel, 1894); MILLER, O. E. Version of Bede, with tr. (London, 1890), 95, 96; THORPE, Cædmon's Metrical Paraphrase, etc., with Eng. Tr. (London, 1832); COOK AND TINKER, Translations from Old English (Boston, 1902); PALGRAVE in Archæologia, XXIV, 341; COOK, Publications Modern Language Association, VI, 9; STEVENS in The Acadamy, 21 Oct., 1876; GURTEEN, Cædmon, Dante, and Milton (New York, 1896); ZANGMEISTER AND BRAUNE, Neue Heidelberger Jahrbücher (1894), IV, 205; HOLTHAUSEN, Altsächsisches Elementarbuch (Heidelberg, May, 1900).

viernes, 19 de diciembre de 2025

EN OCASIÓN DEL CENTENARIO DEL PRIMER BESAMANOS A LA VIRGEN DE LA MACARENA

Tomado de CATOLICIDAD.
     

La Virgen lloraba inconsolable la pasión de Jesucristo. Las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos cuajados. Y ella estaba así, con su pañuelo blanco en sus manos, y su boca entreabierta llorando y llorando.

Era la Virgen de los Dolores. La que llora en todas las iglesias del mundo.

Y Sevilla la vio, y le dolió el alma, y se le saltaron las lágrimas, y la quiso consolar.

Se acercó a Ella, la miró, y viéndola llorar tan bonita, por consolarla le echó un piropo; un piropo con lágrimas:

-“¡Olé, las mujeres bonitas!”

Y la Virgen, al oírlo, levantó los ojos y sonrió. ¡Y apareció la Macarena! La única Virgen que llora y que ríe al mismo tiempo. La que llora por su Hijo, y la que sonríe por el piropo amoroso de Sevilla.

¡Qué bonita está la Macarena cuando llora! ¡Qué dolorida está la Macarena cuando ríe!

Y éste es el misterio de su atracción. ¿Por qué es más bonita, porque llora o porque ríe?
  
¡Porque llora y ríe al mismo tiempo!
  
Para que pueda rimar
con tu nombre, Macarena,
tengo una palabra “pena”
amarga como la mar,
y tengo el dulce cantar
de un arcángel: “gratia plena”…
para que pueda rimar
con tu nombre, Macarena…
la pena con tu dolor.
Que eres Madre Dolorosa;
y la gracia, por ser rosa
del amor.
Y uniendo gracia con pena
va el broche de tu sonrisa…
ya está la rima precisa
de tu nombre, Macarena

P. RAMÓN CUÉ ROMANO SJ. “Cómo llora Sevilla: (interpretación de la Semana Santa)”, 1947.

domingo, 7 de diciembre de 2025

POEMA “Los frutos del Vaticano II”

Traducción del poema escrito por Adino Severino Fasolin.

Los “modernistas novadores” en el Vaticano,
Después que la confusión del Concilio, abierto
A cualquier experimento, así sea mundano,
Han dejado en la grey gran desconcierto.

Ya no se puede hablar más de verdadera fe,
De una misión lanzada a la conquista
De almas infieles, que se enciende
Con celestial candor que no detiene
Su fervor ni con el martirio.
  
Como dijo Jesús: ¡Id por doquiera,
Confirmad la Fe, aun con el delirio,
Convertid a Mí el genio y a cualquiera,
Nunca frenándoos ni los más extremos
Confines de la tierra, hasta que Mi reino
Sea único, perenne y sin patrones,
Con un solo pastor bajo Mi bandera!

Mas hoy de todo se hace mención,
De todo se parlotea: De derechos,
De valores humanos, de acción común,
De “solidaridad” hacia los afligidos.

Se tiende pues ahora a todo “humanizar” 
En un sincretismo que a todos abraza,
Formando así un variopinto altar
En el cual Cristo y Buda están ¡cara a cara!

Hay por tanto el veto, impuesto y aceptado,
De convertir islámicos y “ortodoxos”;
Y ni mucho menos los judíos, que está sentenciado
Que son los ultrapromocionados “Hermanos mayores”…

Y el “Papa” eslavo, por cielo, mar y tierra
Va pidiendo perdón a los protestantes,
Los antiquísimos anatemas entierra,
Los heresiarcas rehabilita, y más adelante,
¡Redescubre que Lutero y los calvinistas
Básicamente fueron los precoces avizores
De los fieros teólogos modernistas
Que han fundado “La Iglesia de los porvenires”!

Y finalmente “Reparación sacrosanta,
Solemne y eterna para los hermanos judíos”:
De los católicos surgió la mala planta
Que de Europa exterminó a los “semidioses”
Con “hornos”, “gaseo” y abominio
Que eliminó a “millones” de personas:
¡De rodillas ante tal “exterminio”
Y nuestra expiación sea eterna!…

Así, castigados y afligidos, quizá un día
Sumisos preguntemos: “¿Y nuestros santos?”.
Son solo un adorno anticuado:
¡Debe seguir adelante la “Nueva Iglesia”!

miércoles, 4 de junio de 2025

VANIDAD ES ESPERAR LA CONVERSIÓN DE LA SECTA MODERNISTA

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
La Iglesia del Nuevo Orden, que fue fabricada y constituida en 1964 en el Anticoncilio Vaticano II, no es ni Romana ni Católica.
Ciertamente NO es la Iglesia Católica; es un fraude, una falsificación, una secta apóstata y no tiene autoridad divina alguna.
La verdadera Iglesia Católica aún sobrevive en miles de iglesias, capillas y oratorios católicos tradicionales en todo el mundo que son independientes de la Nueva Iglesia Apóstata.
   
«Queridos Padres de TRADITIO: Sigo esperando que, de alguna manera, la Neoiglesia detenga su impulso modernista, especialmente este disparate “sinodal”, introducido por Francisco Bergoglio y promovido aún más por León XIV Riggitano-Prévost que me suena a protestantismo recalentado. ¿Es esta esperanza de conversión de la Neoiglesia vana e ingenua tras sesenta años de pruebas de lo contrario?» (Tim).

RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: La esperanza no es una virtud a menos que sea esperanza en Dios. ¿La Nueva Iglesia no está “empujando” aquí y allá, cambiando papas como si fueran sillas de cubierta en el Titanic? Para nada. La Nueva Iglesia es, en esencia y desde su fundación en el Anticoncilio Vaticano II de 1964, una organización apóstata, al igual que las sectas protestantes. Debe ser extirpada de raíz. De hecho, hoy en día, la Nueva Iglesia parece incluso peor que estas, al haber introducido abiertamente el paganismo en sus “liturgias” y “doctrina”.

Por designio divino, cuando la Sede Primada se trasladó de Grecia (Antioquía) a Roma, la Iglesia Católica Romana transmitió la filosofía de los romanos, quienes no eran meros especuladores, sino un pueblo práctico. Puede que los griegos se tomaran su tiempo reflexionando sobre especulaciones filosóficas, pero, por el contrario, los romanos construyeron puentes, caminos y acueductos, y administraron el mundo con justicia y paz. La verdadera Iglesia Católica Romana solía hacer eso, pero la Nueva Iglesia tomó el control en 1964 y ahora no es más que un club político de izquierda.

Los Padres de la Iglesia consideraban a Virgilio, el gran poeta épico romano, un profeta del cristianismo. Inspirado, Virgilio escribió sobre la misión divina de Roma, llevada a cabo por la verdadera Iglesia Católica Romana, dándonos la declaración por excelencia de este principio de románitas, o romanidad:
«Excúdent álii spirántia móllius æra:
Credo équidem, vivos ducent de mármore vultus:
Orábunt cáusas mélius, cœlíque meátus
Descríbent rádio, et surgéntia sídera dicent:
Tu régere império pópulos, Románe, meménto;
(Hæ tibi erunt artes); pacísque imponére morem,
Párcere subjéctis, et debelláre supérbos
[Otros con más arte forjarán bronces espirantes
(Al menos lo creo), y del mármol sacarán vivos rostros,
Declamarán mejor las causas, y del cielo su curso
Trazarán el radio, y de los astros describirán su oriente.
Tú, romano, recuerda gobernar bajo tu poder a los pueblos
(Éstas serán tus artes), y a la paz imponerle costumbres,
Perdonar a los súbditos y abatir a los soberbios]» (PUBLIO VIRGILIO MARÓN, Eneida, libro VI, líneas 847-853).
LA IGLESIA DEL NUEVO ORDEN, QUE FUE CREADA Y CONSTITUIDA EN 1964 EN EL ANTICONCILIO VATICANO II, NO ES NI ROMANA NI CATÓLICA. CIERTAMENTE NO ES LA IGLESIA CATÓLICA. ES UN FRAUDE, UNA FALSIFICACIÓN, UNA SECTA APÓSTATA Y NO TIENE AUTORIDAD DIVINA ALGUNA.

sábado, 31 de mayo de 2025

ULTIMÁTUM AL OPUS DEI: DEBEN PRESENTAR NUEVOS ESTATUTOS ANTES DEL 15-N


El pasado 14 de Mayo, León XIV Riggitano-Prévost recibió en audiencia al Prelado (o Moderador, como lo llamó el Boletín de Prensa del Vaticano) del Opus Dei Fernando Ocáriz Braña y su lugarteniente el argentino Mariano Fazio Fernández, donde se informó sobre el examen en curso de los Estatutos de la Prelatura, escuchó atentamente las explicaciones proporcionadas y les ordenó retomar la labor de reforma de acuerdo con el documento “Ad charísma tuéndum” de 2022 de Francisco Bergoglio. Reforma que el X Congreso General pospuso tras el “piadoso” luto guardado por la muerte de Bergoglio dos días antes de su apertura (aunque igual les dio para elegir miembros del Consejo Central y su rama femenina la Asesoría Central).

El diario argentino El Cronista reveló, basándose en fuentes del Vaticano, el cronograma para la reforma de los Estatutos.

“La Obra” tiene hasta el 15 de Noviembre para presentar al Dicasterio para el Clero el proyecto de los Estatutos para su revisión y, si son aprobados, Prévost los promulgará con un decreto. De no hacerlo, el Vaticano «tomará las medidas necesarias».

Hasta el momento, el Opus Dei había presentado tres borradores de los nuevos Estatutos, siendo rechazados por el Vaticano.
 
Entre las novedades figura un límite de doce años –renovable una sola vez– para el mandato del prelado, la obligación de presentar balances auditados y la inclusión de dos laicos con voto en el Consejo central.

Además, Prévost solicitó un informe sobre las denuncias de abusos laborales y espirituales planteadas por antiguos miembros en España y Argentina. Roma vigila esos frentes y quiere que el nuevo marco blinde los derechos humanos y evite zonas grises.
  
Actualmente, el Opus Dei tiene presencia en 68 países. En España, su cuna y después de Italia (donde se encuentra su cuartel general de Villa Tevere y la Pontificia Universidad de la Santa Cruz) el país donde más presencia tienen, poseen entre otras la Universidad de Navarra y el Seminario Internacional Bidasoa (adscrito a su Facultad de Teología) en Pamplona, la Universidad Villanueva (del Fomento de Centros de Enseñanza) en Madrid, el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (centro de posgrados de Administración de la Universidad de Navarra) en Barcelona, y la iglesia de Nuestra Señora de Torreciudad cerca de Barbastro, patria de Escriba. Pero como tienen instituciones, tienen problemas: en Argentina el proceso por explotación laboral y presunta trata de personas a las “Numerarias Auxiliares” avanza (y Fazio también está vinculado), y en Méjico se conocieron denuncias semejantes, de las que Bergoglio habría conocido antes de morir.

Ahora, un poema (Fuente: OPUSLIBROS):
EL LEÓN Y EL PROTONOTARIO
   
«¿Los estatutos cómo van, Fernando?
A mí no me retrases este invento,
feliz no estoy contigo y tanto cuento,
una prórroga más y sal pitando».

El Opus se resiste y va enredando,
rendir cuentas le cuesta ni te cuento,
zalameros que son sin sentimiento:
astutos, pillos, secta, mafia y bando.

De modo que un león los ha enfilado, 
entiende que con estos no más bromas,
los amarra con muy recias maromas.

La soga no es al cuello, por ahora,
el tal moderador, muy contrariado, 
oficia aún de prelado donde mora,
no quieren asumir que lo han pillado. 

RAMANA

sábado, 17 de mayo de 2025

DE LA RUINA DEL MUNDO

   
TOSCANO
Se non che pur è vero e così credo,
Rettor del mondo, che infinita sia
Toa providenzia; né già mai potria
Creder contra, perché ab experto el vedo;
Talor serìa via più che neve fredo,
Vedendo sottosopra volto el mondo
Ed esser spenta al fondo
Ogne virtute e ogne bel costume:
Non trovo un vivo lume,
Né pur chi de’ soi vizi se vergogni;
Chi te nega, chi dice che tu sogni.
  
Ma credo che ritardi, o Re superno,
A maggior pena de’ soi gran defetti
On pur ch’è forsi appresso, e tu l’aspetti,
L’estremo dì che fa tremar l’inferno.
A noi virtù non tornarà in eterno:
Quivi se estima chi è de Dio nemico;
Catone va mendico;
Ne le man di pirata è gionto il scetro;
A terra va San Pietro;
Quivi lussuria ed ogne preda abunda,
Che non so come il ciel non si confunda.
   
Non vedi tu il satirico mattone
Quanto è superbo ed è di vizi un fiume,
Che di gran sdegno il cor mi se consume?
Deh! mira quel cinedo e quel lenone
Di porpora vestito, un istrione
Che ’l vulgo segue e il cieco mondo adora!
Non ti ven sdegno ancora
Che quel lussurioso porco gode,
E le toe alte lode
Usurpa, [ha] assentatori e parasciti,
E i toi di terra in terra son banditi?
   
Felice or mai chi vive di rapina,
E chi de l’altrui sangue più se pasce,
Chi vedoe spoglia e soi pupilli in fasce
E chi di povri corre a la ruina!
Quella anima è gentil e peregrina,
Che per fraude o per forza fa più acquisto,
Chi spreza il ciel cum Cristo
E sempre pensa altrui cacciar al fondo;
Colui onora el mondo,
Che ha pien di latrocini libri e carte,
E chi d’ogne mal far sa meglio l’arte.
   
La terra è sì oppressa da ogne vizio,
Che mai da sé non levarà la soma:
A terra se ne va il suo capo, Roma,
Per mai più non tornar al grande offizio.
Oh! quanta doglia hai, Bruto, e tu, Fabrizio,
Se hai intesa questa altra gran ruina!
Non basta Catilina,
Non Silla, Mario, Cesaro o Nerone,
Ma quivi òmini e done,
Ogn’om si sforza dargli qualche guasto:
Passato è il tempo pio e il tempo casto.

-Virtù mendica, mai non alzi l’ale-
Grida il vulgo e la ciecca gente ria;
Lusura si chiama or filosofia:
Al far bene ogn’om volta pur le spale:
Non è chi vada or mai per dritto cale:
Tal che ’l valor se agiaza che me avanzia:
Se non che una speranzia
Pur al tutto nol lassa far partita,
Ch’io scio che in l’altra vita
Ben si vedrà qual alma fo gentile
E chi alziò l’ale a più legiadro stile.
   
Canzion, fa’ che sia acorta,
Che a purpureo color tu non te apogie;
Fugi palazi e logie
E fa’ che toa ragion a pochi dica,
Ché a tuto el mondo tu serai nemica.
   
TRADUCCIÓN
Si no fuese verdad y así creo,
¡Oh Rector del mundo!, que infinita sea
Tu providencia, ni podría yo nunca
Creer lo contrario, porque por experiencia lo veo;
Quizá más que nieve estaría frío
Viendo de cabeza al mundo
Y ser acabadas del todo
Toda virtud y toda buena costumbre:
No veo una viva luz
Ni quien de sus vicios se avergüence;
Quién Te niega, quién dice que Tú sueñas.
   
Mas creo que retardas, ¡oh Rey Supremo!,
Para castigar más duramente sus defectos;
O, por ventura, porque está próximo, Tú esperas
Aquel extremo día que teme el Infierno.
A nosotros la virtud no retornará nunca:
En este mundo se estima a quien de Dios es enemigo;
Catón va de mendigo;
El cetro ha caído en manos de un pirata;
Cayó San Pedro en tierra;
Aquí abajo la lujuria y toda presa abunda,
Tanto que no sé cómo el Cielo no se confunda.
   
¿No ves Tú al satírico maldiciente
Cuánto es soberbio y es de vicios un río,
Que mi corazón se consume de gran indignación?
¡Ah! ¡Mira aquel sodomita y aquel alcahuete
De púrpura vestido, un payaso
Que el vulgo sigue y el mundo ciego adora!
¿No Te indigna aún
Que aquel lujurioso cerdo goza
Y tus altas alabanzas
Usurpa; que tiene aduladores y parásitos, 
Y los tuyos son de ciudad en ciudad perseguidos?
   
¡Feliz es tenido ahora el cual vive de rapiña
Y se harta con la sangre de otros,
Que roba a la viuda y al huérfano 
Y lleva los pobres a la ruina!
Cual noble y virtuosa es tenida el alma
Que por fuerza o fraude gran lucro logra,
Que desprecia al Cielo y a Cristo,
Y siempre piensa derribar al prójimo;
Al que de latrocinios llena libros y papeles,
Y que de todo mal hacer sabe todo el arte,
A aquel el mundo honra.
    
La tierra está tan oprimida de todo vicio
Que nunca más levantar por sí propia la cabeza podrá.
Roma, cabeza del mundo, yace prostrada
Para nunca más retomar su noble oficio.
¡Cuánto dolor hallaréis, Bruto y Fabricio,
Si hubieseis conocido otra ruina tal!
No bastaron Catilina,
Ni Sila, Mario, César y Nerón;
Mas aquí hombres y mujeres
Todos se esfuerzan en hacerle daño.  
Los días piadosos y castos pasaron.
   
Virtud miserable, no alces nunca las alas
Grita el vulgo y la ciega gente malvada;
La lujuria ahora se llama filosofía:
Al bien hacer todos dan la espalda:
No hay quien vaya nunca por el camino derecho,
Tanto que el valor que me queda se congela:
Con todo, una esperanza
Del todo no me deja perderla,
Porque yo sé que en la otra vida
Bien se verá qué alma fue gentil
Y quien alzó sus alas para más virtuoso estilo.
   
Canción, está atenta,
Que no te apoyes en purpúreo color;
Huye de palacios y salones;
Y cuida a pocos decir tus razones;
Porque de todo el mundo serás enemiga.

FRAY GIROLAMO SAVONAROLA, De ruína mundi. En Poesie di Fra Girolamo Savonarola, tratte dall’autografo (Cesare Guasti, editor). Florencia, Antonio Cecchi, 1862, págs. 7-9 (Traducción propia).

miércoles, 5 de febrero de 2025

LA CÓMICA ADVERTENCIA DEL ARZOBISPÓN DE CUZCO


El Arzobispado del Cuzco emitió en su cuenta de Facebook el pasado 31 de Enero un escueto comunicado sin firma y a las volandas por las groseras faltas de ortografía advirtiendo a sus feligreses que no acudan a las misas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
   
   
TRANSCRIPCIÓN
ARZOBISPADO
DEL CUSCO (sic)
   
COMUNICADO
   
El Arzobispado del Cusco (sic), pide a la Feligresía en general a (sic) estar alertas y no dejarse sorprender por grupos Seudo Católicos que en estos últimos meses están convocando a misas en casas y sacramentos vía WhatsApp: (Fraternidad Sacerdotal San Pio (sic) X - Carmelitas Descalzos de San José de la Iglesia Vetero Apóstolica (sic) en América).
  
Dichos grupos no están en comunión con la Iglesia Católica ni con el Papa Francisco sucesor de Pedro.
   
Cusco (sic), Enero del 2025
Hasta aquí, nada TAAAN fuera de lo común en los jerarcas modernistas que han emitido declaraciones similares (República de Panamá, Tegucigalpa, Cancún-Chetumal y Fort Worth) por miedo a perder la clientela. El detalle divertido es que pone a la Frater en el mismo costal que los “Carmelitas Descalzos de San José” de “la Iglesia Vetero Apostólica en América”. Pasaremos más adelante a hablar sobre ella.

No sabemos cómo sea la calidad de la señal del internet en la antigua capital del Imperio Inca (o si las piedras de Machu Picchu o del Palacio de Inca Roca –sobre el cual se erige el Palacio Arzobispal– interfieran con esta), o en qué lee –si es que lee– el arzobispón local Richard Daniel Alarcón Urrutia (que en estos días ha estado enfermo), pero no se entera que ese mismo al que llama «Papa Francisco sucesor de Pedro» les reconoció a la FSSPX la facultad para confesar y presenciar –a medias– los matrimonios, y ser tribunal de primera instancia en causas canónicas (por cuya razón se salió de ella el fallecido sacerdote-presbítero colombiano Rafael Navas Ortiz para ingresar luego al Instituto del Buen Pastor), y le dijo al finado obispón emérito de Coira (Suiza) Vitus Huonder que esta NO ERA CISMÁTICA (aunque de todos modos esa declaración es totalmente indiferente, porque ni Menzingen ni la Casa Santa Marta tienen clara la eclesiología católica).

Unas palabras sobre la “Iglesia Vetero Apostólica en América”: esta denominación fue fundada en Argentina por Miguel Ángel Paredes, quien afirma pertenecer al linaje de Mons. Carlos Duarte Costa por medio de Ricardo Ferreira de Souza, aunque tal reclamo es desconocido por la Iglesia Católica Apostólica Argentina - No Romanainválido por inaptitud canónica del propio Ferreira de Souza; y aun si no fuera ese el caso, el hecho de instalar mujeres como diáconos, presbíteros y obispos hace inocua cualquier pretensión de sucesión apostólica. De otra arista, esta “Iglesia Vetero Apostólica en América” celebra el Novus Ordo y defienden el feminismo y la sodomía (y en tal sentido, su representante en el Perú Guillermo Eugenio Horna Hurtado firmó en el año 2019 una declaración ecuménica feminista), cosas que la FSSPX no apoyará nunca.

Conclusión: 
Si bien verdes son, cierto es decir;
Lo mismo no son, así se parezcan:
Al cilantro nunca deberán
Con el perejil confundir.
   
Y aunque mitra use y casulla romana
(Cual mismo Alarcón encabezado),
No todo el que de obispo blasona
Realmente tal fue consagrado.

miércoles, 29 de enero de 2025

LA HUMILDAD: FUNDAMENTO Y EXCELENCIA (Prédica 2)

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, en la fiesta de la Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo y Octava de la Natividad (miércoles 1 de Enero de 2025).

Para seguir el orden:
  1. LA HUMILDAD (Prédica 1): Domingo 27 de Diciembre de 2024.
   
  
LA HUMILDAD (PRÉDICA II)
   
TODO EN MARÍA y POR MARÍA. Y por las BENDITAS ALMAS del PURGATORIO

Queridos hijos: 
 
Hoy es Primero de Enero, Año Nuevo: Es LA OCTAVA DE NAVIDAD, y por eso es Misa de Guarda o de Precepto. En la Liturgia de la Santa Iglesia Católica, la octava de una fiesta es festejar nuevamente dicha fiesta, entonces hoy, 1° de enero, de este nuevo año 2025, estamos festejando nuevamente la Navidad, el Santo Día del Nacimiento de Dios sobre la tierra. Y habíamos anunciado que seguiríamos predicando sobre la Humildad.

Haciendo un paréntesis, y como reza el dicho: “Año Nuevo, vida nueva”, digamos dos palabras de ello. “Año Nuevo, vida nueva”, debemos buscar en este nuevo año “una vida nueva”, sí, pero vida nueva para Dios Nuestro Señor Jesucristo y para su Catolicismo, no para la bobada del mundo, no para la vida mundana. Por eso, hagan sus propósitos, deben hacer sus “propósitos”, para este nuevo año que empieza, “para que empiece para Dios”, porque pasan los años, “se nos pasa la vida”, y no hacemos los cambios que estamos necesitando ante Dios; escriban unos tres propósitos para cambiar (se los preguntaremos en las Confesiones), cosas que debo cambiar, cosas que debo mejorar, pecados que debo dejar de hacer, acciones buenas que no hice y debo hacer.
   
EL COMIENZO DE UN AÑO es el momento para tomar resoluciones y propósitos de vida, sobre “cosas que TODAVÍA LE ESTOY DEBIENDO A DIOS, sobre cosas que no hago y debería hacer para Él”.
  
[1] Ahora vamos al tema: Hace ocho días, en Navidad, les predicamos sobre la Humildad, esa virtud tan importante, que en nadie –por supuesto– brilló como en Dios Nuestro Señor, y que está tan ausente en nosotros, y por eso somos pecadores, porque el pecador es soberbio, porque pecado es hacer mi voluntad y no la de Dios, y eso es soberbia, el pecado es soberbia: mi voluntad y no la de Dios.
   
En cuanto a la Humildad, ese día de Navidad, insistimos en la Humildad que tiene Dios, y cómo nos falta a nosotros. Pero lo interesante es que, ese mismo día, insistimos en algo que NO ES TAN CONOCIDO entre nosotros los católicos, o que directamente es “desconocido” por nosotros: Los castigos PROGRESIVOS que Dios va infligiendo a los que no son humildes, los castigos progresivos que Dios va infligiendo a los que son soberbios, y esos castigos van de menor a mayor, y pueden terminar en la Condenación Eterna.

En esa progresión o aumento de gravedad de los castigos que Dios aplica a los que son soberbios, de menor a mayor, tenemos que:
  • Primero Él comienza castigándolos haciendo que nos vengan enfermedades, muchos trabajos, hasta insectos que nos molestan o con gusanos y parásitos que padecemos; después humillaciones, tribulaciones, sequedades, contrariedades (“no nos salen nuestros planes), deshonras; también insultos y daños o malos tratamientos de nuestros prójimos, sus murmuraciones en nuestra contra (atención: cuando ocurren esas cosas, Dios no quiere el pecado que hace el prójimo –y sí que es pecado de ellos y también recibirán castigo–; pero si bien Dios no quiere el pecado que ellos comenten, sí quiere muchas veces la tribulación o cruz que nos llega con ello, porque la merecemos por soberbia, y es para nuestra corrección).
  • En segundo lugar, si seguimos siendo soberbios, Él, dejados a nosotros mismos, permite que caigamos en muchos pecados veniales, para que veamos que no somos capaces de mantenernos por nosotros mismos ni siquiera en cosas pequeñas sin pecar,y permite que sintamos tentaciones, y a veces fuertes tentaciones, tentaciones que no se nos van, que no desaparecen, que persisten, y que nos hacen pender de un hilo con el pecado mortal.
  • Y en tercer lugar, si todavía seguimos siendo soberbios, abandonados de Dios, Él permite que caigamos en pecados mortales, para que sepamos lo que somos, y no en cualquier tipo de pecado mortal, sino muchas veces en pecados vergonzosos de lujuria, y pecados manifiestos y externos, para que los demás lo sepan, y sea más patente lo que somos. El Padre Alonso Rodríguez ponía como ejemplo el adulterio y homicidio que cometió el Rey David (aunque él después fue santo). 
  • Pero, peor aun, y qué horror, el Padre Rodríguez advierte que por soberbia, si ello sigue, se termina cayendo incluso en los pecados de la homosexualidad, y pone como ejemplo lo que dice San Pablo en su Carta a los Romanos (su capítulo primero) donde se habla de dicho pecado antinatural. Y con estos pecados viene el riesgo de la Condenación Eterna.
  
Por eso: TENEMOS QUE SER HUMILDES.
[2] Para seguir avanzando en las enseñanzas sobre la Humildad [1], consideremos ahora el fundamento de ella. El fundamento de la Humildad es la Verdad y la Justicia.
  1. La Verdad: Ella nos muestra y hace que realmente sepamos lo que somos: Todo lo bueno que hay en nosotros es de Dios, todo lo bueno es dado por Él, sean los dones de la gracia o sobrenaturales (“todo es gracia”), sean los dones naturales (la vida, la salud, el poder trabajar, moverse, poder comer, que nuestro cuerpo esté sano).
      
    Pero, esto hay que saberlo, todo lo malo que hay en nosotros, pecados, imperfecciones, defectos, eso sí es propiedad exclusiva nuestra, eso es propiedad del ser humano. Lo bueno es de Dios (si tenemos algo bueno es don dado por Dios), y lo malo es lo exclusivo de nosotros.
  2. La Justicia: Ella hace que nos tratemos a nosotros mismos según eso que conocemos y que realmente somos: el ser humano es pecado. Por eso toda la honra, todo el honor, sólo deben ser para Dios, y el que quiere honra y honor para sí mismo, le está quitando, y hasta robando, la honra a Dios, la cual sólo a Él pertenece, y por querer la honra para uno y no para Dios (por no remitirla a Dios) muchas veces se reciben castigos.
      
    Hemos tenido el pecado original, hemos agregado muchísimos pecados actuales que cada uno hace, y nos quedarán hasta la muerte mil malas inclinaciones y malos impulsos, de allí que para ser humildes hemos de aceptar los castigos que nos vienen por todas estas cosas: Sean enfermedades, trabajos, contrariedades (no nos salen las cosas), persecuciones, menosprecios, tribulaciones, humillaciones, reprensiones, que murmuren contra nosotros; hemos de saber que llevamos dentro el germen de todos los pecados, la posibilidad de cometer cualquier pecado, sin límite alguno, cualquier aberración: entonces tenemos que ser humildes; también como castigo de nuestra soberbia o pecado hemos de recibir sequedades, desalientos, sentir desolaciones, soledad, abandono, sentir que Dios nos rechaza.
      
    Y escuchen esto que es muy importante: Cuando todo esto nos esté ocurriendo, dice el Padre Jean Olier (+1657), y tantos otros, debemos ponernos de parte de Dios, sí: debemos ponernos de parte de Dios, y no de parte nuestra, sino en contra de nosotros, sabiendo que todo lo merecemos, sabiendo que todo lo merecemos, y mucho más en realidad de lo que nos ocurre, porque la majestad de Dios que ofendemos con cualquier pecado (incluso venial), una majestad infinita, hace que merezcamos todo, todo lo que nos ocurre aquí en la tierra es justo y merecido;y en esos momentos que sufrimos algo debemos decirnos: “está bien lo que estoy padeciendo, lo que me está pasando, lo merezco, y siempre lo mereceré, Dios tiene razón en hacer o permitir esas cosas por mis pecados ya cometidos y por mi soberbia”; y tengamos mucho cuidado de rebelarnos contra Dios, porque el más mínimo pecado venial merece todo castigo, y si nos rebelamos puede ser gravísimo y hasta una blasfemia, y contra Dios nadie puede, y nos va a ir mal, y para Condenación Eterna.
   
[3] Veamos ahora la excelencia de la Humildad:
  1. La Humildad nos somete a Dios, nos somete a la Voluntad de Dios y todo lo que nos ocurra, aceptándolo, siempre aceptando. 
  2. La Humildad nos abre los tesoros de la gracia de Dios, pues hace que Dios nunca vaya a abandonarnos y con eso aseguramos el poder salvarnos, “Deus supérbis resístit, humílibus áutem dat grátiam: Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes” (I Pedro 5,5). 
  3. El humilde vuelve a Dios toda la gloria, como debe, y jamás roba o se apropia para sí la gloria, que es sólo de Dios, “glóriam meam álteri non dabo: no daré mi gloria a otro” (II Cor 10,5).
  4. La Humildad es el fundamento para todas las otras virtudes, porque no puede haber virtud si no hay antes humildad; 
    • La soberbia es un obstáculo para nuestra Fe y la daña; la humildad hace la Fe más firme “abscondísti hæc a sapiéntibus et revelásti ea párvulis: escondiste estas cosas a los sabios y las revelaste a los pequeños”, y la Fe recíprocamente hace crecer la Humildad porque nos muestra realmente lo que las cosas son y lo que nosotros somos; 
    • La soberbia daña la Esperanza, porque hace confiar en sí mismo, en la bobada de “nuestras fuerzas” y en “lo que podemos”; el humilde hace crecer la Esperanza porque no la pone en sí sino en Dios y desconfía de sí mismo, y la Esperanza recíprocamente hace crecer la Humildad con una mayor conciencia frente a nuestra miseria, y conciencia de que los bienes sobrenaturales son tan por encima de nosotros, que sólo apoyándonos en Dios y en lo que Él nos da podemos alcanzarlos y salvarnos; 
    • La Caridad o Amor hacia Dios tiene como enemigo el amor a sí mismo, la soberbia, el orgullo; y la humildad, el propio desasimiento y la abnegación de uno mismo, hace crecer el amor a Dios y decrecer el amor propio; 
    • Y para ejercer la Caridad al prójimo nada como la humildad, la cual nos evita el desprecio hacia el prójimo (gravísimo) y el sentirnos mejores que él, y nos mueve a ser compasivos con sus miserias; 
    • Tener fortaleza hasta dar la vida por Dios si es necesario: sólo la tendrán los humildes, porque el ser humano es miserable, débil y traidor, el que cree poder ser fuerte solo (por sus fuerzas) casi que sin duda traicionará a Dios (miren San Pedro); mas si tenemos conciencia de nuestra nada y de que seguro que solos lo traicionamos a Dios, Él, por ser humildes, nos sostendrá y nos dará fortaleza, y sólo así con su gracia seremos capaces de dar la vida por Cristo (en ese trance de ser matados, asesinados, por ser católicos, debemos –tal vez– hacer una especie bloqueo mental entre uno y Dios, y olvidarse del resto,y decir interiormente: Dios mío, no me dejes traicionarte, Dios no me dejes traicionarte, Dios no me dejes traicionarte: y así por humildes creo que Él nos dará la gracia de morir por nuestra Religión);
    • La pureza y la castidad: el que no es humilde no podrá mantener la pureza y la castidad; y ya lo saben, el soberbio termina cayendo en los pecados contra la pureza, para guardar la castidad hay que ser humilde.
  
[4] A modo de conclusión: “Año Nuevo, vida nueva”:
  • ¡Las cosas que espera el Niño Dios de nosotros, las cosas que espera Dios Nuestro Señor Jesucristo!; ¡los cambios que debemos hacer en nuestras vidas!, ¡los cambios que tenemos que hacer en nuestras vidas y entre ellos sin duda la Humildad!; y cambiemos de una vez, cambiemos de una vez en nuestro mal obrar, en nuestros defectos, en nuestros pecados!, 
  • Hagan sus propósitos; y tengamos en cuenta cuánto espera Dios de nosotros, de nuestras vidas; empieza un nuevo año, ello tiene que llenarnos de esperanzas y de deseos de mejorar… para Dios, ¡para intentar ser buenos católicos y buenos hijos de Dios!
  
Las palabras finales serán una poesía de la amada, amadísima y catoliquísima que fue la Madre Patria, España, de su Siglo de Oro, cuando ella nos hizo: el glorioso Siglo XVI de España; y es una poesía de un alma consagrada, Fray Pedro de los Reyes, la cual ya hemos usado otras veces, y que muestra lo que el Niño Dios espera de nosotros: Santidad, y algo que podemos usar como sinónimo: Humildad.
  
Dicha poesía se llama “Yo para qué nací”, tiene 10 estrofas; usamos sólo las dos primeras que dicen así [2]:
Yo, ¿para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme
triste cosa será, pero posible.
   
Posible, ¿y río, y duermo, y quiero holgarme?
Posible, ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto?
¡Loco debo de estar, pues no soy santo!
Locos debemos de ser, hijos, pues no somos santos, siendo tanto lo que está en juego, siendo tanto lo que espera Dios de nosotros.
  
El Niño Dios nos dé la Humildad, para poder llegar a la Santidad.
  
AVE MARÍA PURÍSIMA.
  
NOTAS
[1] Utilizamos resúmenes del libro “Compendio de Teología Ascética y Mística”, del Padre Adolfo Tanquerey, edición en español, Año 1930, impreso por la Sociedad de Juan Evangelista, Desclee & Cía, Tournai (Bélgica): Apartado “II De la Humildad”, en el número 1127 y siguientes.
[2] Se encuentra en las páginas 221/222/223 de nuestro “Devocionario Católico”, en su nuestra última edición.

OCTAVA “¿Yo para qué nací?”, Y GLOSA

Poema atribuido por Lope de Vega y Carpio a Fray Pedro de los Reyes OFM Alc. († 1649), predicador del antiguo Convento de San Luis de Paracuellos de Jarama.
  
OCTAVA
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo de morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
Triste cosa será, pero posible.
¿Posible? ¿Y río, y duermo, y quiero holgarme?
¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto?
Loco debo de ser, pues no soy santo.
  
GLOSA
Yo ¿cómo vine al mundo? Condenado;
Dios ¿cómo me libró? Dando su vida;
Yo ¿cómo la perdí? Por un bocado,
Que fue del mundo todo el homicida.
Dios ¿qué me pide a mí? Lo que me ha dado;
Yo ¿qué le pido a él? La eterna vida;
Dios ¿para qué murió? Para librarme:
¿Yo para qué nací? Para salvarme.

De tierra soy, en tierra he de volverme;
Y a siete pies de tierra reducido,
Y una pobre mortaja en que envolverme,
Tendré del mundo el pago merecido;
No puedo deste paso defenderme,
Ni el César puede, ni el jayán temido;
¡Miseria general!, ¡caso terrible!
Que tengo de morir es infalible.

Allí de los amigos más amados,
Del alma tiernamente más queridos,
Los últimos abrazos regalados
Recibiré con llantos y gemidos
Allí seré el mayor de mis cuidados,
Los deleites y vicios cometidos,
Pues que puedo por ellos no salvarme
Dejar de ver a Dios y condenarme.

Pues ¿cómo de la enmienda y penitencia
Tan descuidado vivo en esta vida?
¿Cómo no limpio y curo la conciencia
Antes que llegue el fin desta partida?
Porque si llega, y falta diligencia,
El dar en el infierno una caída,
Hasta el centro profundo más horrible,
Triste cosa será, pero posible.
   
Dispuesto con cuidado y prevenido
Conviene estar al tránsito forzoso;
Que si me coge desapercibido,
Tendré el castigo como perezoso;
¡Oh loco, torpe, necio, endurecido,
Falso, liviano, desleal, vicioso!
¿Qué puede ser venir a condenarme?
¿Posible? ¿Y río, y duermo y quiero holgarme?

En este paso mil exclamaciones,
Con lágrimas, sollozos y alaridos,
Harán, sin dar alivio a mis pasiones,
Padres, hermanos, deudos, conocidos.
¡Qué ansias, qué congojas, qué aflicciones
Turbarán mis potencias y sentidos!
¿Esto tengo de ver?, ¿esto es posible?
¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?
  
Agonizando para dar la vida,
El cuerno flaco con la amarga muerte,
El alma triste teme la partida,
El divorcio preciso y dura suerte;
Amargo cáliz, de mortal bebida,
Que en pena eterna o gloria se convierte,
¿Cómo de la virtud me olvido tanto?
¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto?

Allí me asombrará la cuenta larga,
Las visiones horrendas infernales,
La memoria terrible, tan amarga,
Del fallo que condena, y otros males.
Pues ¿cómo ¡oh ciego! con tan grande carga
De angustias y tormentos desiguales,
No tiemblo, no me enmiendo, no me espanto?
Loco debo de ser, pues no soy santo.

jueves, 31 de octubre de 2024

POESÍA ANTIPROTESTANTE EN EL PADRE VITTORIO GENOVESI

Traducción del artículo publicado por Piergiorgio Seveso en RADIO SPADA en Diciembre de 2017. Se añaden algunos poemas publicados en el foro TERMOMETRO POLITICO.
   
En esta fresca tarde de diciembre, me permitirán hacer una ligera digresión histórica. Recomiendo la lectura de este volumen apologético antiprotestante, publicado en 1949 con un prefacio de monseñor Roberto Ronca, arzobispo titular de Lepanto. Es una obra vehementemente contra los “reformados”, escrita en un italiano agradable y refinado, compuesta en versos de cinco notas acoplados a rimas coplas. Todos los versos tienen referencias escriturales y magisteriales: las diversas composiciones se refieren a la unidad, la santidad, la catolicidad, la apostolicidad de la iglesia, la promesa, la concesión y la perpetuidad del primado petrino. Otras composiciones se refieren a la virginidad «ante partum, in parto, post partum» de la Santísima Virgen María, la mediación universal de María Santísima, la importancia del culto a los ángeles y a los santos, el culto a las imágenes, a las reliquias, a los siete sacramentos, instituidos directamente por Jesucristo, la realidad del Purgatorio, la importancia y centralidad de las indulgencias en la Iglesia.

Contra las muchas tonterías que hacen los protestantes sobre la Biblia, el padre Genovesi escribe:
ITALIANO
Non è la Bibbia l’unica norma
per il cristiano che al ver l’informa
neppur la prima, chè l’uomo non crede
    
punto alla bibbia, se pria non vede
di quali il libro parti è composto
e che dal cielo gli venga imposto.
    
sol della chiesa l’autorità
può dar di questo la sicurtà
perchè l’interno vostro criterio
è per gli sciocchi ma non è serio.
    
insieme col codice, c’è il magistrato,
perchè a dovere venga applicato;
e con la bibbia c’è il magistero
di santa chiesa che n’apre il vero
    
TRADUCCIÓN
No es la Biblia la única norma
para el cristiano que al ver la informa,
ni la primera, porque el hombre no cree,
     
precisamente en la biblia, si antes no ve
de cuáles partes el libro es compuesto 
y que por el Cielo le venga impuesto.
   
Solo de la Iglesia la autoridad
puede dar de esto la seguridad,
porque el interno vuestro criterio
es para los tontos, mas no es serio.
   
Junto con el código, hay el magistrado,
para que debidamente sea aplicado;
y con la Biblia hay el Magisterio
de la Santa Iglesia que revela lo verdadero.
y en la página 159 a 160, llamando a los católicos a expulsar a los protestantes:
ITALIANO
Da lor fuggite sempre, o fratelli,
son veri lupi, monstransi agnelli;
chiamar si debbono dei Gabbamondo,
falsi profeti venuti al mondo;
spargono sette, vivendo in ozio,
e di voi fanno turpe negozio.
    
Si mai si aggirino a voi dintorno,
neppure dite loro: «Buon giorno!»,
chè l’uomo eretico è un pervertito
e deve da tutti esser fuggito.
   
Non ascoltate, sia pur dal Cielo
v’annunzi un angelo nuovo vangelo.
Contro costoro, a Dio ribelli,
como fe Cristo,mano ai flagelli!
   
Gridiamo loro con fiero sdegno:
la vostra audacia già passa il segno!
ci predicate solo menzogne,
non tolleriamo tante vergogne!

voi siete apostoli senza missione,
profeti siete senza visione,
siete di scandali suscitatori,
siete di scandali voi sfruttatori.
noi non saremo così vigliacchi
da tollerare più i vostri attacchi..
     
Il vostro demone mal vi consiglia
perchè con l’oro, no, non si piglia
la patria nostra; sappiam morire,
ma la coscienza non mai tradire.
   
Se d’aggiogarci hanno intenzioni
sbagliano grosso! con pier capponi
sdegnosi loro ripeteremo:
le nostre squille noi soneremo!
ben si ricordino d’un vespro antico…
sono avvisati… io più non dico!
L’oro di Giuda no, non ci ammalia,
partite o barbari! Viva l’Italia!
    
TRADUCCIÓN
Huid siempre de ellos, hermanos,
son verdaderos lobos, muéstranse corderos;
deben llamarse charlatanes,
falsos profetas que vinieron al mundo;
esparcen sectas, viviendo en ocio
y de vosotros hacen torpe negocio.
 
Si llegan alguna vez en torno vuestro,
ni les digáis «¡Buenos días!»,
que el hombre hereje es un pervertido,
y debe de todos ser huido.
   
No escuchéis, así sea que del Cielo
os anuncie un ángel nuevo evangelio.
Contra estos, a Dios rebeldes,
como hizo Cristo, ¡mano a los látigos!
    
Gritémosles con fiero desdén:
¡Vuestra audacia pasó de límites!
Nos predicáis solo mentiras,
¡No toleramos tantas vergüenzas!
    
vosotros sois apóstoles sin misión,
profetas sois sin misión,
sois de escándalos suscitadores,
sois de escándalos explotadores.
nosotros no seremos tan bellacos
para tolerar más vuestros ataques.
   
Vuestro demonio mal os aconseja
porque con el oro, no, no se pilla
nuestra patria; sabemos morir,
pero la conciencia nunca traicionar.
   
Si de subyugarnos tienen intenciones
¡equivócanse harto! Con Piero Capponi
desdeñosos les repetiremos:
¡nosotros sonaremos nuestras esquilas!
bien recuérdense una antigua víspera…
están avisados… ¡más yo no digo!
No, el oro de Judas no nos encanta,
¡iros, oh bárbaros! ¡Viva Italia!
Y uno alertando de los matrimonios mixtos:
ITALIANO
Bada bene, Teresa,
non cader nell’insidia che t’e tesa:
Lascia quel rompicollo protestante,
che ti segue svenevole e galante.
   
Egli che sprezza delle nozze il rito,
essere non può legittimo marito.
Non creder a quel grullo, quando dice
che ti farà felice.
   
Se t’incapricci, un dì con alti lai,
invano, credi a me, protesterai,
che sulla terra non avrai più bene
e morta soffrirai le eterne pene.
   
TRADUCCIÓN
Cuidado, Teresa,
no caigas en la trampa que te es tensa:
Deja a aquel taimado protestante,
que te sigue desvergonzado y galante.
   
El que desprecia de las nupcias el rito,
ser no puede legítimo marido.
No creas a aquel estúpido, cuando dice
que te hará feliz.
    
Si te encaprichas, un día con altos trenos,
créeme, protestarás en vano,
que sobre la tierra más bien no tendrás
y muerta, las eternas penas sufrirás.
Y “La sconsolata buca” un extenso poema, describiendo el triste funeral de un protestante:
ITALIANO
Senza il suon delle campane,
senza croce e senza un cero,
l’hanno portato al cimiterio
quella carogna di vil cane;
senza preci e senza rito
l’hanno poscia seppellito.
   
Nella fredda fossa or giace
derelitta quella spoglia;
nessun fiore vi germoglia,
non vi splende alcuna face;
al mattino e alla sera
non vi giunge una preghiera.
  
Qual di notte senza stelle
un misterio par che incomba
tenebroso su la tomba
di quell’empio a Dio ribelle,
e la buca sconsolata
è da tutti abbandonata.
  
Ma nell’ora che natura
tace, avvolta d’atro manto,
eco lugubre di pianto
vien da quella sepoltura,
e col murmure del vento
un lunghissimo lamento.
  
Quindi levase improvviso
uno spettro dall’Avello,
lieve vola a quell’ostello,
donde morte l’ha diviso,
e ai parenti traditori
di paura agghiaccia i cuori.
  
Ma con viso ancor più truce
spesso accanto a sè lo vede
quell’iniquo che la fede
gli strappò che al Ciel conduce,
e a lui grida l’alma ignuda:
«Giù ti aspetto, infame Giuda!».
   
TRADUCCIÓN
Sin el sonido de las campanas,
sin cruz y sin un cirio,
llevado han al cementerio
aquella carroña de vil can;
sin preces y sin rito
lo han después sepultado.
   
En la fría fosa ahora yace
abandonado aquel despojo;
ninguna flor germina,
no brilla antorcha alguna;
en la mañana y en la tarde
no le llega ninguna oración.
   
Cual noche sin estrellas,
un misterio parece colgar
tenebroso sobre la tumba
de aquel impío a Dios rebelde,
y la fosa desconsolada
es por todos abandonada.
   
Mas en la hora que la natura
calla, envuelta de oscuro manto,
eco lúgubre de llanto
viene de aquella sepultura,
y con el murmullo del viento
un larguísimo lamento.
   
Luego elévase de improviso
un espectro del olvidado sepulcro,
leve vuela hacia aquel albergue,
donde la muerte lo ha dividido,
y a los parientes traidores
de miedo congela los corazones.
   
Pero con la mirada aún más tétrica
muchas veces cabe sí ve
a aquel inicuo que la fe
que al Cielo conduce le quitó,
y le grita con su alma desnuda:
«¡Te espero abajo, infame Judas!».
Para concluir os presento el espléndido soneto final, dedicado a un cura laicizado y pasado a los protestantes. El título significativo es “La corbata”:
ITALIANO
Gittò a le ortiche il proprio collarino,
de la santa milizia inclito segno;
la castità dei forti ebbe a disdegno,
coi ciacchi si attruppò del reo calvino.
   
tradì la chiesa che il nutrì bambino
e al nemico passò, trasfuga indegno,
da straniero denaro ebbe sostegno,
de la patria e de le anime assassino.
   
or va impettito con la druda,
e sollecito d’anime s’infinge,
quasi a sottrarle ad infernale muda.
   
ma la cravatta, che la gola nuda
con un nodo scorsoio gli ricinge
ti dice che il capestro ha già di Giuda.
    
TRADUCCIÓN
A las ortigas su alzacuellos hizo arrojar,
de la santa milicia ínclita señal;
la castidad de los fuertes tuvo en desdeño,
con los cerdos se atropó del reo Calvino.
   
Traicionó la Iglesia que lo alimentó de niño
y al enemigo pasó, trásfuga indigno,
de extranjero dinero tuvo apoyo,
de la patria y de las almas asesino.
   
Ahora va empavonándose con la barragana,
y solícito de almas se finge,
casi a sustraerlas para infernal muda.
   
mas la corbata, que el cuello desnudo
con un nudo corredizo le cubre
te dice que el cabestro tiene ya de Judas.
Esto escribieron los últimos jesuitas intransigentes: fueron años de entusiasmo e ilusiones (1949).

En muchos círculos católicos se creía que la victoria de los democristianos y la excomunión de los comunistas llevarían a la creación natural de un Estado católico que progresivamente aislaría y bloquearía el crecimiento de la propaganda protestante, que llegaba en las estibas de los barcos estadounidenses e ingleses. Se esperaba que los tristes valdenses, los odiosos adventistas y los molestos “testigos de Jehová” pudieran ser aislados o silenciados. Sueños que fueron destrozados por el secularismo degenerado de la Democracia Cristiana: Luigi Gedda quedó aislado, y monseñor Ronca no pudo trabajar para crear una alianza estable entre la DC y la derecha.
    
Pío XII, ferozmente desilusionado por la traición del terrible católico liberal de Alcide De Gasperi y por la camarilla de profesores socialcristianos (Amintore Fanfani, Giorgio La Pira, Giuseppe Dossetti), vivió los últimos años de su luminosa vida consternado ante la barbarización y secularización de la “Italia democrática”.
    
Incluso los santos pueden afrontar reveses desoladores: Pío XII se dio cuenta de que la democracia parlamentaria, a la que no se oponía, llevaría a Italia a la pérdida de los valores cristianos o a un catolicismo social meramente horizontal y abierto a la colaboración con los social-comunistas, pero para entonces ya era tarde… reverenciado en una jaula de oro, con un concordato que se erosionaba inexorablemente a cada momento que pasaba, honrado pero muchas veces no obedecido por su propio “séquito”, el pastor Angélicus condenó, protestó, oró, lloró, murió. Ahora nuestras ciudades están llenas de las más abstrusas “iglesias” orientales, de mil ridículas “iglesias” de Cristo, de “asambleas de Dios” donde Dios no habita ni por error, de muchachos con camisa blanca que quieren “mormonizarnos”, de “convenciones” con bautismos colectivos, de títeres vestidos de naranja que quieren enseñarnos la “buena vida”, de librerías protestantes, esotéricas y/u ocultistas. ¡Pobres nuestras tierras, condenadas a ver religiones y doctrinas mucho peores que el ateísmo! He aquí los frutos de una “tolerancia religiosa” que debería haber sido mínima y que se ha convertido en una “libertad de culto” indiscriminada y delirante (como ya decía Gregorio XVI).
   
Concluyo con la última cuarteta, dedicada a María Santísima, por el padre Vittorio Genovesi:
ITALIANO
La storia Te dice
sovrana dei cuori,
Te sola vittrice di tutti gli errori:
disperdi, o Maria
la turpe eresia.
    
TRADUCCIÓN
La historia Te llama
soberana de los corazones,
Tú sola vencedora de todos los errores:
dispersa, oh María
la torpe herejía.
PADRE VITTORIO GENOVESI SJAlla Chiesa credo, ai protestanti no!: Catechismo cattolico antiprotestantico : risposte per le rime ai sedicenti evangelici (¡Creo en la Iglesia, no en los protestantes!: Catecismo católico antiprotestante: respuestas en rima a los sedicentes evangélicos), Editorial Escuela tipográfica para hijos de encarcelados, 1949.

viernes, 4 de octubre de 2024

EL MAL CUMPLEAÑOS DEL OPUS DEI (en pronóstico reservado)

El pasado 2 de Octubre se dio el aniversario de la “fundación” del Opus Dei según su mitología, con el tañido imposible de la campana “Santa Bárbara” de Nuestra Señora de los Ángeles oído por el sacerdote José María Escriba y Albás mientras decía Misa en la Casa Central de los Paúles de Madrid a una milla de distancia. Pero la realidad, aparte que el Opus tuvo cuatro momentos fundacionales antes de su aprobación final vaticana el 16 de Junio de 1950 a saber:
  • Sección de hombres (que echó a andar después del parate de la Guerra Civil, y fue aprobada como “Pía Unión” de derecho diocesano por el obispo de Madrid-Alcalá Leopoldo Eijo y Garay el 19 de Marzo de 1941, la cual puede considerarse su verdadera fecha fundacional): 1935-1936;
  • Sección de mujeres (a semejanza de la Sección Femenina de la Falange, con las hermanas de los miembros varones, bajo la égida de Carmen Escriba después de la muerte de “mamá” Dolores Albás): 1941-1942;
  • Sección sacerdotal (con ordenaciones apresuradas sin observancia de los intersticios por parte de Mons. Eijo y Garay el 25 de Junio de 1944, después de erigirse la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz el 8 de Diciembre del año anterior como sociedad de derecho diocesano): 1943-1944;
  • Sección de supernumerarios (¿tercera orden?) y cooperadores (de otras religiones o ya de plano, no creyentes): 1947-1948 (después de su aprobación vaticana provisional como “Instituto Secular” el 24 de Febrero de 1947, ni bien pasados ¡VEIN-TI-DÓS DÍAS! de ser creada esta figura por la Constitución Apostólica “Próvida Mater Ecclésia” el 2 de Febrero)
es que tienen muy poco para celebrar, porque:
El titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correcional Federal N.º 3 Eduardo Taliani, y los cotitulares de la Procuraduría de Trata y Expolotación de Personas Alejandra Mángano y Marcelo Colombo presentaron ante el Juez Nacional Daniel Rafecas solicitud de indagatoria a cuatro exdirectivos del Opus Dei por presunta reducción a servidumbre de al menos 44 mujeres que ingresaron como numerarias auxiliares, y trata de personas a al menos 4 de ellas.
   
Los consiliarios [= vicarios regionales] de Argentina, Paraguay y Bolivia Carlos María Nannei (1991 a 2000), Patricio Olmos (2000 a 2010) y Víctor Hugo Urrestarazu (2014 a 2022), y el Secretario General y director de la Asesoría regional [sección femenina] de “La Obra” Gabriel Dondo (que hasta 2015 estuvo en el cargo y actualmente está en Paraguay). También se pidió incluir al vicario regional entre 2010 y 2020 Mariano Fazio Fernández, actualmente Vicario general del “Padre Prelado” (nunca mejor dicho, ya que no es ni será obispo jamás) Fernando Ocáriz Braña y posible contrapeso bergogliano.

En el año 2021, 43 mujeres denunciaron que el Opus Dei las captó siendo menores de edad con promesa de un hogar en mejores condiciones (venían de hogares pobres y del sector rural) y poder educarse, y so título de “numerarias auxiliares” las hizo trabajar gratis entre los años 1974 y 2015, y la instrucción que recibían se reducían a aprender a planchar, cocinar y limpiar [= Administracion] en los centros (casas de “La Obra”). Con todo, el marco de la Ley de Trata que rige desde Mayo del 2008 dejaría afuera a cuarenta porque las víctimas dejaron la organización antes de esa fecha; y dentro de los cuatro casos que pueden ser considerados, tres podrían quedar prescriptos por el paso del tiempo (más de 12 años, según la ley argentina). De esta forma la causa que podría sentar un hito en el país se reduciría a una mujer.
   
El escrito de indagatoria dice que el Opus Dei captó a las denunciantes cuando tenían entre 12 y 16 años mediante un plan que «consistía en presentar una propuesta falsa relacionada con la posibilidad de continuar y completar sus estudios primarios y secundarios, así como recibir formación profesional para obtener oportunidades laborales, todo ello en un contexto de enseñanza religiosa». Pero, en cambio, las víctimas
«dedicaron gran parte de sus vidas al servicio doméstico en las sedes de la institución, enfrentando jornadas laborales agotadoras sin recibir salario. En algunos casos, incluso recibían una remuneración que debían devolver a aquellos a cargo de los lugares donde residían. No contaban siquiera con la posibilidad de un descanso efectivo ni del respeto a cualquier otro derecho laboral, quedando atrapadas en una superestructura desprovista de derechos sin control ni supervisión alguna que perduró por años».
Se detallan también los métodos de adoctrinamiento a que estas mujeres eran sometidas en las casas, basados en manipulación psicológica, un rígido sistema de creencias y «un disciplinario mediante elementos de castigo» (cilicios y flagelo). Entre las “normas de vida” estaba la “dirección espiritual” (vigilancia por el director espiritual, comisario político de La Obra), confesiones y oraciones, además la ruptura de todos los lazos familiares (por ejemplo, no se les permitía tener fotos de sus parientes en la mesa de noche sino las de “Nuestro Padre” –José María Escriba y Albás–; y se les interceptaba la correspondencia), y el sometimiento a revisiones de salud donde se les suministraba medicación psiquiátrica.

La oficina de comunicaciones del Consejo Regional del Opus Dei en Argentina rechazó de plano el escrito, diciendo en un comunicado que
«La impresión es que para construir esta denuncia se realiza una descontextualización completa de la formación que recibieron algunas de las mujeres del grupo y la vocación que eligen libremente las numerarias auxiliares del Opus Dei. Se trata de una acusación totalmente falsa.
Según el derecho procesal penal argentino, la defensa de los indiciados y los apoderados de las víctimas deben presentar sus pruebas y testigos, luego de lo cual el fiscal podrá pedir o no el procesamiento de los presbíteros, antes de pasar al juicio.
   
***
   
Eclesiásticamente, el balón está en la cancha de Francisco Bergoglio, teniendo dos opciones (o tres), a saber:
  1. Emitir ÉL MISMO unos nuevos estatutos que se ajusten totalmente al Código wojtyliano de Derecho Canónico.
  2. Lo mismo que en (1) + intervención como en los Legionarios (incluyendo la eventual deposición del Prelado y su Consejo central y posterior expulsión como en el Sodalicio).
  3. Supresión canónica del Opus Dei.
Mientras, un poema (fuente: Opuslibros): 
  
SE HARÁ JUSTICIA
   
Hoy tu cumple celebras, Prelatura,
otro dos de un octubre sin encanto,
ya le crecen enanos a tu santo,
DonAl y Monse ven la cosa dura.
   
Observa que la ley ahora os apura,
sabemos que Argentina, mientras tanto,
declara que has obrado con espanto:
empieza la verdad a salir pura.
    
Ocupada en medrar perdiste el norte,
cortaste tu cordón con tanta gente,
tiznaste de soberbia tus enseres.
   
Unas cuantas sirvientas sin soporte
buscaron que se abriera un precedente,
ruégole a Dios que cuide a estas mujeres,
   
ellas son tu verdad, y esa no miente.
   
RAMANA

martes, 27 de agosto de 2024

EL ALMA INCORRUPTIBLE, EN TASSO

Traducción de la conferencia especial “Corrúpto córpore, ánima non corrúmpitur. La muerte de Clorinda en el poema de Tasso y en el madrigal de Monteverdi” por Giuliano Zoroddu, dada en Sasari (Cerdeña) el 25 de Febrero de 2023 en el contexto del Seminario Permanente de Estudios Tomistas de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino – Sección de Cerdeña (tomado de RADIO SPADA).
   
Tancredo bautizando a Clorinda (Domenico Tintoretto, óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Houston).
   
Eneas Silvio Piccolomini, después papa Pío II, uno de los principales “humanistas”, en su Apología a Martín Mayer, hablando de la Curia Romana y de su ceremonial se expresa así: 
«Si vidéres aut celebrántem Románum Pontíficem aut divína audiéntem, fatéris profécto non esse órdinem, non esse splendórem ac magnificéntiam, nisi apud Románum præsúlem… profécto instar cœléstis hierarchíæ díceres Románam Cúriam, ubi ómnia ordináta, ómnia ex præscrípto statútoque modo dispósita, quæ profécto cum boni viri intúentur, non possunt nisi laudáre». [1]
Me gusta asociar a esta descripción de aquella que era la belleza paradisíaca de la vida litúrgica del Papado hasta la segunda mitad del siglo pasado, a la obra que vamos a ver hoy –la Jerusalén Liberada de Tasso– al ser el ápice de la belleza del poema épico-didascálico cristiano.
  
Torcuato Tasso nació en Sorrento el 11 de marzo de 1544. Entre otros lugares, recibe la formación religiosa también en la abadía benedictina de Cava dei Tirreni, consagrada personalmente por Urbano II, el papa de la primera cruzada, argumento de Jerusalén Liberada. También tiene particular importancia que frecuentase las escuelas napolitanas de la Compañía de Jesús, sagrario de dirección espiritual como de aprendizaje literario. También fue fundamental frecuentar la Universidad de Padua (1560), principalmente para el estudio preciso de la Poética de Aristóteles. Aquí estrecha amistad con Sperone Speroni y Escipión Gonzaga, más tarde promovido a la púrpura cardenalicia por Sixto V. Ya en 1559, con quince años, había escrito los primeros versos de Jerusalén, después Jerusalén Liberada. La escritura de este texto viene retomada hacia 1565-66, cuando Torcuato está en Ferrara al servicio del cardenal Luis de Este y tiene nuevo impulso en el contexto de la guerra al Turco que terminaría con la victoria de las naves cristianas en Lepanto el 7 de octubre de 1571. El despertar del fervor cruzado, y el espíritu de lucha consagrado por el Concilio de Trento, fueron también de estímulo al genio del autor sorrentino en la extensión de un poema épico didascálico, o sea de un poema que gustase con la belleza del estilo y, a través de la belleza (la belleza de los clásicos y de la tradición) enseñase los sagrados valores de la religión [2]. Nótese bien que todo esto no fue vivido de Tasso como una imposición, aunque el autor adhirió siempre a las instancias del catolicismo “tridentino” y convencido se encaminó por el camino trazado por Homero, Lucrecio, Virgilio, Petrarca y por último Ariosto, para lograr una composición que fuese ordenada. La extensión de la Liberada –o mejor, de Godofredo, según el título que hubiese preferido Tasso– puede decirse concluida en el año 1575 [3]. Luego hizo la obra de revisión que Tasso hizo bien por sí solo, bien poniendo su obra en un consejo de ilustres letrados romanos: los dichos Speroni y Gonzaga; Flaminio de Nobili; y Silvio Antoniano, el Poetino, brillante latinista, miembro eminente de la Curia Romana desde los tiempos de Pío IV. Se rechaza la idea que de esta “comisión romana” fuese una suerte de frontal “moralista y pedante” al genio de Tasso. Ciertamente los miembros expresaron sus juicios críticos sobre el texto, particularmente Antoniano, pero del intercambio epistolar entre los cincos emerge un cúmulo de genios no comunes, donde ahora destacaba en Tasso la convicción de corregir su obra, o una ferventísima defensa de la misma. Sobre todo crecía evidente la tensión (nunca satisfecha) del poeta por la perfección estilística en la obediencia a los principios de los clásicos, los cuales no son freno a la producción artística, sino medios necesarios para que ella se encamine a la belleza. No se hace gran literatura si no se siguen los grandes literatos del pasado. Es bueno recordar aquí la definición de De Sanctis, que llamó a Tasso «el inquisidor más cruel de sí que el Tribunal de la Inquisición» [4], riferendosi l’hegeliano storico della letteratura italiana a quel portarsi del poeta al cospetto del Commissario del Sant’Uffizio per accusare sé stesso e l’opera sua di eresia. E ne era egli talmente convinto che, si presentò ai giudici ecclesiastici anche dopo che questi formularono nei suoi confronti l’assoluzione piena. In ciò si palesano anche quei disturbi della mente che si palesarono platealmente nel 1579 e portarono il duca Alfonso II a rinchiuderlo nell’Ospedale di Sant’Anna dove rimase per sette anni. È durante questo isolamento che, il 24 giugno 1581 esce, senza l’approvazione dell’autore, la Gerusalemme Liberata. Un’altra versione uscì a cura di Scipione Gonzaga nel 1584. A questa, nel solo Cinquecento, ne fecero seguito altre per un numero complessivo di 30 edizioni. Il poema subito si impose al pubblico per la sua grandiosità, innescando una accesissima diatriba letteraria: la disputa tra gli ariostisti e i tassisti. Il Tasso stesso partecipò a questa disputa con la sua Apologia della Gerusalemme Liberata publicada en 1585, mientras estaba todavía en Santa Ana, donde saldrá solo el año siguiente. Entre tanto, ya por el 1582, llevaba adelante el frenético e “inquisitorio” labor limæ sul testo della Liberata, che si sarebbe concluso nel 1593, due anni prima della morte, con la pubblicazione della Gerusalemme Conquistata. La Conquistata – «prediletta» dal Tasso ma non dal pubblico – fu dedicata a Cinzio Aldobrandini, cardinal nipote di Clemente VIII, amico del Tasso e suo gran mecenate, che lo aveva accolto a Roma e progettava di decretargli il massimo dei riconoscimenti: l’incoronazione poetica in Campidoglio. La morte impedì però che ciò avvenisse. Il 25 aprile 1595 infatti Torquato Tasso spirava l’anima nel Convento di Sant’Onofrio sul Gianicolo. Scrive l’amico monsignor Antonio Quarenghi in una lettera: 
«La morte del Tasso è stata accompagnata da una particolar grazia di Dio benedetto, perché in questi ultimi giorni le duplicate confessioni, le lagrime e insegnamenti spirituali pieni di pietà e di giudizio, mostrarono che fosse affatto guarito dall’umor malinconico, e che quasi uno spirito gli avesse accostato al naso l’ampolle del suo cervello».
E così parvero adempiersi nel poeta quegli immortali suoi versi del proemio della Liberata:
O Musa, tu che di caduchi allori
non circondi la fronte in Elicona,
ma su nel cielo infra i beati cori
hai di stelle immortali aurea corona
El laurel caduco ciñe también la fría frente durante los solemnísimos funerales dispuestos por el cardenal Cinzio y por su hermano, el cardenal Pietro, donde participó parte notable de la prelatura romana y de la corte papal. Será Pío IX finalmente, el 24 de abril de 1857, quien eleve sobre la tumba de Tasso un grandioso monumento, manifestando aún aquella característica peculiar del Papado Romano de ser sumo cultor de la Belleza, que seguramente el gran literato contempla entre los coros bienaventurados.

Fatta questa introduzione alla figura di Torquato Tasso entriamo ora in medias res nell’opera sua.
    
La Gerusalemme Liberata, il cui tema è la conquista di Gerusalemme nel 1099, canta le gesta di Goffredo di Buglione, ma anche le vicende amorose di alcuni crociati. La principale è quella fra Tancredi e Clorinda. Tancredi è Tancredi d’Altavilla, uno dei grandi cavalieri che partirono per la Terra Santa a seguito dell’appello di Urbano II; Clorinda invece, personaggio inventato, è la vergine eroina pagana. Verso di lei Tancredi prova un amore non corrisposto. I due sono i protagonisti delle ottave (strofe di otto endecasillabi) del libro XII che andremo a leggere. Il contesto delle ottave è il seguente. Clorinda e Argante sono usciti nottetempo da Gerusalemme per incendiare la torre mobile dei crociati. L’impresa riesce, ma Clorinda viene scoperta dal soldato cristiano Arimone, il quale la ferisce. Nell’atto di inseguirlo, la guerriera pagana, rimane chiusa fuori della città. 
A questo punto si situa l’ottava cinquanta.
Ma poi che intepidí la mente irata
nel sangue del nemico e in sé rivenne,
vide chiuse le porte e intorniata
sé da’ nemici, e morta allor si tenne.
Pur veggendo ch’alcuno in lei non guata,
nov’arte di salvarsi le sovenne.
Di lor gente s’infinge, e fra gli ignoti
cheta s’avolge; e non è chi la noti.
Ucciso Arimone, Clorinda si scopre circondata da crociati e, deposta la furia, si finge una di loro per salvarsi. Al verso 1 l’aggettivo «irata» ci introduce il primo aspetto di Clorinda, la ferocia guerresca, su cui si tornerà in seguito. Curiosa è anche l’espressione «nov’arte di salvarsi» che sembra quasi un primo indizio dell’epilogo dell’episodio. 
Poi, come lupo tacito s’imbosca
dopo occulto misfatto, e si desvia,
da la confusion, da l’aura fosca
favorita e nascosa, ella se ‘n gía.
Solo Tancredi avien che lei conosca;
egli quivi è sorgiunto alquanto pria;
vi giunse allor ch’essa Arimon uccise:
vide e segnolla, e dietro a lei si mise.
La descrizione di Clorinda che cerca di sfuggire è tratta da Virgilio, onde l’eroina tassesca viene ad assumere i tratti di Arrunte, il quale, come abbiamo in Eneide, XI, 809-13, dopo avere uccisa la vergine Camilla, «velut ille prius quam tela inimica sequantur, / continuo in montis sese avius abdidit altos / occiso pastore lupus magnove iuvenco, / conscius audacis facti, caudamque remulcens / subiecit pavitantem utero silvasque petivit» [5]. Molto importante, nella caratterizzazione del personaggio è, secondo un concetto che affronteremo più avanti, il fatto che l’archetipo letterario della vergine pagana sia un maschio. Al v. 5 abbiamo l’introduzione di Tancredi, paladino cristiano e amante non corrisposto di Clorinda. Questi è il solo che la conosca, ossia la riconosca come un elemento estraneo all’esercito cristiano. In questo verbo, su cui poggia una figura retorica d’antifrasi, si condensa la tragedia della conoscenza, quale per esempio troviamo in Sofocle, del protagonista che è vittima della sua ignoranza o meglio di una conoscenza falsa. Come Edipo, risolutore degli enigmi della Sfinge non riuscirà a risolvere l’enigma suo proprio, così Tancredi solo alla fine riconoscerà veramente colei che ora insegue. Questo ottenebramento della mente è rafforzato dagli aggettivi «occulto» e «fosca».
Vuol ne l’armi provarla: un uom la stima
degno a cui sua virtú si paragone.
Va girando colei l’alpestre cima
verso altra porta, ove d’entrar dispone.
Segue egli impetuoso, onde assai prima
che giunga, in guisa avien che d’armi suone,
ch’ella si volge e grida: «O tu, che porte,
che corri sí?» Risponde: «E guerra e morte».

L’ottava 52 s’apre ancora con l’incapacità di comprensione di Tancredi, che tocca il suo apice nel verso finale quando, rivolto a colei a cui in realtà vorrebbe dare solo il suo amore, minaccia la morte.
«Guerra e morte avrai;» disse «io non rifiuto
darlati, se la cerchi», e ferma attende.
Non vuol Tancredi, che pedon veduto
ha il suo nemico, usar cavallo, e scende.
E impugna l’uno e l’altro il ferro acuto,
ed aguzza l’orgoglio e l’ire accende;
e vansi a ritrovar non altrimenti
che duo tori gelosi e d’ira ardenti.

L’ottava 53 si apre con la ripresa, secondo la figura retorica di anadiplosi, delle parole guerra e morte. Questa figura retorica è funzionale al rallentamento del ritmo, per cui il Tasso, espertissimo dell’arte retorica, conferisce maggior solennità ai versi e acuisce quella tensione tragica che li caratterizza. Al v. 2 l’aggettivo «ferma» riporta l’attenzione sulla caratterizzazione fortemente virile del personaggio di Clorinda. Questa fermezza richiama la vergiliana Camilla, la quale in Eneide XI, 711, viene definita «interrita», ossia imperterrita. I vv. 3-4 presentano Tancredi come ligio osservante della legge della cavalleria: poiché il suo nemico è a piedi, egli non può affrontarlo se non a piedi e pertanto scende da cavallo. Questo rivivere della cavalleria e dei suoi rituali si oppone a quanto abbiamo nell’Orlando Furioso in cui l’Ariosto, anche risentendo della crisi gravissima dovuta alle guerre d’Italia, la descrive ormai come tramontata e sorpassata da una brutalità rappresentata dal cannone e dall’archibugio. Il verso ha come modello Eneide XI, 710-1, dove vediamo Camilla scendere a cavallo per combattere con Arrunte [6]. Sempre vergiliana l’immagine finale dei due combattenti paragonati a due tori [7]. Turno infatti, in Eneide XII, 103-6 viene paragonato all’indomita bestia prima del duello finale con Enea. Questa similitudine animalesca serve a sottolineare ancora una volta come l’amore che, almeno dal punto di vista dell’innamorato Tancredi, dovrebbe caratterizzare l’incontro dei due personaggi, lasci al contrario il posto a uno scontro feroce, che in pochi istanti annulla quella cavalleria, pur poco prima resuscitata. 
Degne d’un chiaro sol, degne d’un pieno
teatro, opre sarian sí memorande.
Notte, che nel profondo oscuro seno
chiudesti e ne l’oblio fatto sí grande,
piacciati ch’io ne ‘l tragga e ‘n bel sereno
a le future età lo spieghi e mande.
Viva la fama loro; e tra lor gloria
splenda del fosco tuo l’alta memoria.

In questa ottava irrompe il teatro con tutta la sua forza e irrompe quindi la formazione del Tasso nelle scuole dei Gesuiti, attori di primo piano nello sviluppo delle tragedia del Cinquecento [8]. La tragedia dell’amante che inconsapevolmente combatte con l’amata diventa tragedia nel senso della rappresentazione teatrale, riallacciandosi in certo senso ai fasti dell’Atene del V secolo e palesando il poeta come erede, ed erede degno, di una tradizione plurimillenaria. La crisi della ragione, l’esiziale ignoranza del protagonista, che ci rimandano a un Sofocle o a un Euripide, si manifesta poeticamente con quell’apostrofe alla notte nel v. 3. All’oscurità si contrappone il «sole» menzionato al v.1 e il «bel sereno» del v. 5, portatori però di una luce rivelatrice di realtà dolorose. 

Non schivar, non parar, non ritirarsi
voglion costor, né qui destrezza ha parte.
Non danno i colpi or finti, or pieni, or scarsi:
toglie l’ombra e ‘l furor l’uso de l’arte.
Odi le spade orribilmente urtarsi
a mezzo il ferro, il piè d’orma non parte;
sempre è il piè fermo e la man sempre ‘n moto,
né scende taglio in van, né punta a vòto.

Se l’ottava 54 ci ha mostrato il Tasso, maestro di teatro, l’ottava 55, nei primi suoi tre versi, ce lo fa vedere come dottissimo nell’arte schermistica. Il v. 5, con l’avverbio «orribilmente» al centro del verso e con l’allitterazione della r, acuisce vieppiù e colorisce di brutalità quella caoticità introdotta dall’iniziale enumerazione per asindeto. Alla teatralità della scena, per cui quasi possiamo vedere i duellanti quasi muoversi sul palcoscenico, si aggiunge l’effetto sonoro prodotto dalla velocità del ritmo, ottenuta attraverso l’iniziale enumerazione per asindeto, e dalla r allitterata, onde ci è dato quasi di sentire il cozzo delle armature e delle armi.

L’onta irrita lo sdegno a la vendetta,
e la vendetta poi l’onta rinova;
onde sempre al ferir, sempre a la fretta
stimol novo s’aggiunge e cagion nova.
D’or in or piú si mesce e piú ristretta
si fa la pugna, e spada oprar non giova:
dansi co’ pomi, e infelloniti e crudi
cozzan con gli elmi insieme e con gli scudi.

La velocità frenetica caratterizza pure questa ottava 56. La tensione crescente viene resa attraverso la figura retorica del chiasmo per la quale sono unite le parole «onta» e «vendetta» presenti sia al v. 1 sia al v. 2; e dalla parola «fretta» in clausola del v. 3 e gli aggettivi «novo» e «nova» del verso successivo. Il v. 5 ci mostra Tancredi e Clorinda combattenti ormai corpo a corpo, senza rispetto alcuno delle norme della cavalleria, pertanto «infelloniti». Il contatto corporale che dovrebbe essere, almeno da parte dell’innamorato Tancredi, un momento d’amore, per il capovolgimento operato dall’inconsapevolezza di ciò che veramente sta accadendo, viene ad essere uno spietato combattimento. 

Tre volte il cavalier la donna stringe
con le robuste braccia, ed altrettante
da que’ nodi tenaci ella si scinge,
nodi di fer nemico e non d’amante.
Tornano al ferro, e l’uno e l’altro il tinge
con molte piaghe; e stanco ed anelante
e questi e quegli al fin pur si ritira,
e dopo lungo faticar respira.

L’inconsapevolezza, l’incertezza, l’ignoranza della verità si traduce in una ambiguità di fondo di queste ottave. Nei primi 3 versi possiamo da un lato immaginarci una scena di due amanti impegnati in amorose schermaglie, in abbracci; tuttavia quei «nodi tenaci» del v. 3, che appunto gli abbracci per metafora significano, si palesano inevitabilmente come di «nemico», un nemico però che non lo sarebbe se sapesse chi ha di fronte. Lo scontro diventa incontro d’amore e viceversa. Un chiaro esempio di quel bifrontismo tassiano. 

L’un l’altro guarda, e del suo corpo essangue
su ‘l pomo de la spada appoggia il peso.
Già de l’ultima stella il raggio langue
al primo albor ch’è in oriente acceso.
Vede Tancredi in maggior copia il sangue
del suo nemico, e sé non tanto offeso.
Ne gode e superbisce. Oh nostra folle
mente ch’ogn’aura di fortuna estolle!

L’ambiguità bellico-amorosa – una ripresa tra l’altro del tema poetico della militia amoris, coltivata variamente da autori latini quali Tibullo, Properzio e Ovidio – prosegue nell’ottava 58 con un soffermarsi del Tasso sui reciproci sguardi e sui corpi stremati dei duellanti. Su quest’immagine il Tasso fa tramontare l’«ultima stella», il pianeta Venere. La notte si sta diradando, le prime luci dell’alba stanno per rischiarare la verità, la verità tragica. Gli enjambements che si ripetono di verso in verso, rallentano il ritmo ed accrescono la solennità, preparando, in un’atmosfera di crescente suspense, il gran disvelamento. L’ottava si conclude con Tancredi che gode nel vedere lo straziato avversario, che non sa però essere Clorinda. Questa falsa conoscenza del paladino cristiano dà modo al Tasso di chiudere l’ottava con una riflessione sulla superbia della ragione umana, che si estolle ben oltre il suo limite, dimentica della sua fragilità. Anche questa riflessione ha i suoi modelli classici: Virgilio di Eneide X, 501-2: «Nescia mens hominum fati sortisque futurae / et servare modum, rebus sublata secundis» [9]; Seneca de Le Troiane II, 305-6: «O tumide, rerum dum secundarum status / extollit animos; timide, cum increvit metus» [10]; e Silio Italico di Punica, II, 28: «Heu caecae mentes tumefactaque corda secundis!» [11].

Misero, di che godi? oh quanto mesti
fiano i trionfi ed infelice il vanto!
Gli occhi tuoi pagheran (se in vita resti)
di quel sangue ogni stilla un mar di pianto.
Cosí tacendo e rimirando, questi
sanguinosi guerrier cessaro alquanto.
Ruppe il silenzio al fin Tancredi e disse,
perché il suo nome a lui l’altro scoprisse:

L’ottava 59 si apre con un solenne apostrofe del poeta a Tancredi, che riprende le considerazioni dell’ottava successiva. La gravità delle parole del poeta è sottolineata anche in quest’ottava dal ritmo rallentato dagli enjambements. I vv. 1-4 sono una ripresa dell’analogo episodio di Bradamante e Ruggiero cantato dall’Ariosto in Orlando Furioso, XLV, 80. Qui l’autore si rivolge a Bradamante e le dice: 

O misera donzella, se costui 
tu conoscessi, a cui dar morte brami, 
se lo sapessi esser Ruggier, da cui 
de la tua vita pendono li stami; 
so ben ch’uccider te, prima che lui, 
vorresti; che di te so che più l’ami: 
e quando lui Ruggiero esser saprai,
di questi colpi ancor, so, ti dorrai.

Ariostesco è anche il motivo della richiesta supplichevole del nome [12]. Si noti come anche l’Ariosto venga dal Tasso incluso fra i classici, fra i grandi letterati, cui è necessario ispirarsi per fare grande letteratura. Questo al netto della disputa fra ariostisti e tassisti e dei suoi eccessi. Al v. 5 ritornano gli sguardi degli amanti-guerrieri. 

«Nostra sventura è ben che qui s’impieghi
tanto valor, dove silenzio il copra.
Ma poi che sorte rea vien che ci neghi
e lode e testimon degno de l’opra,
pregoti (se fra l’arme han loco i preghi)
che ‘l tuo nome e ‘l tuo stato a me tu scopra,
acciò ch’io sappia, o vinto o vincitore,
chi la mia morte o la vittoria onore».

L’ottava 59 si apre con un’altra spia dell’ambivalenza stilistica tassesca, con la parola «sventura», ripresa poi, al v. 3, da «sorte rea». Le due espressioni, non causalmente poste rispettivamente in posizione d’enfasi e a metà del verso, racchiudono tutta la tragedia di Tancredi che si lamenta che nessuno assista a quel sanguinoso duello, miseramente ignaro che colei cui vuol togliere la vita, è la donna che ama. La vera sventura, la versa sorte rea è quella per cui il paladino non riconosce Clorinda. 

Risponde la feroce: «Indarno chiedi
quel c’ho per uso di non far palese.
Ma chiunque io mi sia, tu inanzi vedi
un di quei due che la gran torre accese».
Arse di sdegno a quel parlar Tancredi,
e: «In mal punto il dicesti»; indi riprese
«il tuo dir e ‘l tacer di par m’alletta,
barbaro discortese, a la vendetta».

Clorinda ci appare grandiosamente nell’ottava 61 e ci appare caratterizzata come «la feroce». Ella non ha alcun tratto femminile. In luogo della muliebre dolcezza non ha nemmeno una fortezza da matrona, bensì la brutalità delle belve, ossia la ferocia. Ciò è sottolineato anche da come Tancredi le si rivolge, chiamandola (sebbene lui la creda un guerriero maschio): «barbaro discortese».

Torna l’ira ne’ cori, e li trasporta,
benché debili in guerra. Oh fera pugna,
u’ l’arte in bando, u’ già la forza è morta,
ove, in vece, d’entrambi il furor pugna!
Oh che sanguigna e spaziosa porta
fa l’una e l’altra spada, ovunque giugna,
ne l’arme e ne le carni! e se la vita
non esce, sdegno tienla al petto unita.

Qual l’alto Egeo, perché Aquilone o Noto
cessi, che tutto prima il volse e scosse,
non s’accheta ei però, ma ‘l suono e ‘l moto
ritien de l’onde anco agitate e grosse,
tal, se ben manca in lor co ‘l sangue vòto
quel vigor che le braccia a i colpi mosse,
serbano ancor l’impeto primo, e vanno
da quel sospinti a giunger danno a danno.

In queste ottave 62 e 63 abbiamo la ripresa dello scontro,  con un sottolineare della ferocia estrema dei due, i quali pur ferendosi mortalmente a vicenda, non muoiono perché l’odio dell’uno verso l’altro li mantiene vivi: impedisce all’anima di uscire dal corpo. La similitudine marina, cavata da Ovidio, Fasti, II, 775-6, evocatrice di morte, in ragione della proverbiale pericolosità del mare, funge da vestibolo introduttivo al progredire della scena. 

Ma ecco omai l’ora fatale è giunta
che ‘l viver di Clorinda al suo fin deve.
Spinge egli il ferro nel bel sen di punta
che vi s’immerge e ‘l sangue avido beve;
e la veste, che d’or vago trapunta
le mammelle stringea tenera e leve,
l’empie d’un caldo fiume. Ella già sente
morirsi, e ‘l piè le manca egro e languente.

Siamo al momento culminante dello scontro. Tancredi trafigge a morte Clorinda. L’importanza del momento è dato anche dal modello: nella tassesca Clorinda rivive la vergiliana Camilla, la cui morte, per una ferita sotto la nuda mammella, viene descritta in Eneide XI, 803-4 [13]. Un altro modello è sicuramente l’uccisione di Nicandra da parte di Turrismundo all’interno de L’Italia liberata da’ Gotthi del Trissino [14], da cui il Tasso prende ispirazione per tutte queste ottave che parlano della morte di Clorinda. Subito, già dal v. 2, noi notiamo una trasformazione del personaggio di Clorinda. La femminilità negata, repressa, rinchiusa nell’armatura emerge con forza nel momento in cui Tancredi le dà la ferita esiziale. Tasso quindi ci parla del «bel seno», delle «mammelle», simboli patenti della femminilità. Chiaramente modellati su precisi versi dell’Eneide sono i versi dal 5 al 7 [15]. Il v. 7 ci apre una finestra sull’interiorità di Clorinda: il Tasso, discepolo di Virgilio e della sua epica “del sentimento”, secondo la definizione di un illustre maestro degli studi classici come Gian Biagio Conte, non ci mostra tanto la morente, ma la consapevolezza da parte della stessa di essere sul limitar della morte. Prima di passare all’ottava successiva mi piace rilevare come dall’immagine del fiume di sangue che scorre dal petto ferito di Clorinda si possa suggestivamente riandare ad un altro petto ferito: il costato di Gesù Cristo aperto dalla lancia. Da quell’apertura, conforme l’oculare testimonianza di Giovanni, scaturirono acqua e sangue. Commenta san Tommaso: «Dal lato di Cristo sgorgano l’acqua, simbolo di spirituale abluzione, e il sangue, simbolo di redenzione. Perciò il sangue ben si addice al sacramento dell’Eucaristia; l’acqua, invece, al sacramento del Battesimo, che però mutua la sua virtù abluente dalla virtù del sangue di Cristo» [16]. Una velata anticipazione  delle scene successive? Mi piace pensarlo.

Segue egli la vittoria, e la trafitta
vergine minacciando incalza e preme.
Ella, mentre cadea, la voce afflitta
movendo, disse le parole estreme;
parole ch’a lei novo un spirto ditta,
spirto di fé, di carità, di speme:
virtú ch’or Dio le infonde, e se rubella
in vita fu, la vuole in morte ancella.

Al ricupero del corpo, nell’ottava 65, fa seguito il ricupero dell’anima. In un crescendo di pathos, creato con una catena di enjambements, avviene la trasformazione più importante. Clorinda, atterrata dalla spada di Tancredi, si apre al richiamo della divina grazia e accetta di essere sollevata da quello stato di peccato, proprio di chi è lontano da Gesù Cristo e dalla Chiesa. Così la «feroce» dell’ottava 59 diventa prima «trafitta / vergine», quasi assumendo le sembianze di una tenera martire dei primi secoli, recisa come un giglio dal fuore del persecutore; poi e «ancella» del vero Dio. Questa “transustanziazione” del personaggio di Clorinda, quindi questa mutazione ontologica dell’anima sua per via dell’accettazione della vera fede e dell’amministrazione del battesimo, viene sottolineata retoricamente  attraverso il posizionamento in enfasi del termine «vergine» e del posizionamente in clausola dei termini «trafitta» e «ancella». Ricca di suggestioni è l’immagine dei vv. 3-4 e seguenti, che mi piace mettere a contatto con una fatidica caduta ben più importante, quella di Saulo sulla via di Damasco. In questo contesto di ribaltamento generale, assume valenza vitale quella parola – «vittoria» –  che è posta nel mezzo dell’incipit all’ottava. Se a Tancredi «vittoria» si applica per antifrasi, ossia per il suo contrario, sottolineando il tragico destino che si sta per abbattere e che sta per abbattere il paladino; per Clorinda, umanamente sconfitta, ma ormai cristiana, essa si applica nel suo significato più metafisico, più vero, secondo l’affermazione di Giovanni: «Haec est victoria quae vincit mundum: fides nostra» [17].

«Amico, hai vinto: io ti perdon … perdona
tu ancora, al corpo no, che nulla pave,
a l’alma sí; deh! per lei prega, e dona
battesmo a me ch’ogni mia colpa lave».
In queste voci languide risuona
un non so che di flebile e soave
ch’al cor gli scende ed ogni sdegno ammorza,
e gli occhi a lagrimar gli invoglia e sforza.

L’ottava 66 si apre con le parole di Clorinda che ormai è unita, se non al corpo, all’anima della Chiesa. Chiama infatti Tancredi «amico», di quella amicizia che «est … nihil aliud nisi omnium divinarum humanarumque rerum cum benevolentia et caritate consensio» [18], secondo la classica definizione di Cicerone che possiamo tranquillamente usare anche in senso cristiano. In virtù di questa comunanza la moribonda chiede il perdono e chiede qualcosa per l’anima, ben considerando che il corpo ormai è destinato alla polvere, mentre l’anima, immortale di sua natura, è destinata a un’eternità o di felicità o di tormento. E pertanto chiede il battesimo per essere mondata da ogni colpa e ottenere la salvezza. I vv. 5-7 continuano la trasformazione del personaggio di Clorinda: il ricupero della femminilità. Al v. 8 il verbo «lagrimar» è un’altra spia dell’epica dei sentimenti. Gli eroi addolorati, gli eroi che piangono, che hanno in Enea e nelle sue fatiche il prototipo, rivivono nell’epica tassesca e riflettono la stessa personalità del loro autore con il carico della sua stessa sofferta vita. Il tema del pianto tornerà nell’ultimo Tasso, del Tasso sempre più studioso dei Padri della Chiesa, del Tasso de Le lacrime di Maria Vergine e de Le lacrime di Gesù Cristo, due poemetti in ottave del 1592. 

Poco quindi lontan nel sen del monte
scaturia mormorando un picciol rio.
Egli v’accorse e l’elmo empié nel fonte,
e tornò mesto al grande ufficio e pio.
Tremar sentí la man, mentre la fronte
non conosciuta ancor sciolse e scoprio.
La vide, la conobbe, e restò senza
e voce e moto. Ahi vista! ahi conoscenza!

Tancredi va a riempir d’acqua il suo elmo per officiare il battesimo del suo ignoto avversario moribondo, il che è espresso attraverso una perifrasi al v. 4. Segue il momento dell’agnizione. Il pathos è all’acme. Il tema della conoscenza, tipico della tragedia classica, si manifesta in tutta la sua forza. Il paladino, nell’atto di liberare dall’elmo il capo del battezzando, riconosce alfine veramente chi ha di fronte e chi ha ucciso: è la sua amata Clorinda. Il contrasto fra la conoscenza e l’ignoranza, che conferisce pathos alla scena in virtù la sua ambiguità, è reso attraverso l’opposizione fra il «non conosciuta» del v. 6 e il «conobbe» del v. 7; e ancora attraverso il passaggio dall’asindeto, che accelera il ritmo del v. 7, al polisindeto che apre il v. 8. Gli stessi versi ci mostrano il susseguirsi della causa (la vista) e dell’effetto (la conoscenza) e i sentimenti dolorosi che esso effetto provoca, espressi da quell’esclamazione «ahi» reiterata.

Non morí già, ché sue virtuti accolse
tutte in quel punto e in guardia al cor le mise,
e premendo il suo affanno a dar si volse
vita con l’acqua a chi co ‘l ferro uccise.
Mentre egli il suon de’ sacri detti sciolse,
colei di gioia trasmutossi, e rise;
e in atto di morir lieto e vivace,
dir parea: «S’apre il cielo; io vado in pace».

È arrivato il momento del battesimo di Clorinda. Mentre Tancredi è moribondo nell’anima per via della consapevolezza di aver ucciso l’amata, questa amata riceve la vita per mezzo dell’acqua lustrale. L’immagine è accompagnata da quel procedimento tipo del Tasso che è il concettismo, ossia quella tecnica retorica che consiste nel mettere insieme concetti contrastanti, al fine di rimarcare il messaggio che si vuol trasmettere e di stupire il lettore. Felicissimo uso qui ne fa il poeta nel sottolineare come Clorinda lasci la vita terrena per entrare, in virtù della figliolanza divina acquisita per mezzo del battesimo, nella vita eterna. Il contrasto dirompente continua con la gioia che caratterizza la morente eroina, la quale ci ricorda il protomartire Stefano che prima di essere travolto dalla spietata folla ebraica «pieno essendo di Spirito Santo, fisso mirando il cielo, vide la gloria di Dio, e Gesù stante alla destra di Dio. E disse: Ecco che io veggo aperti i cieli, e il Figliuolo dell’Uomo stante alla destra di Dio» [19]. 

D’un bel pallore ha il bianco volto asperso,
come a’ gigli sarian miste viole,
e gli occhi al cielo affisa, e in lei converso
sembra per la pietate il cielo e ‘l sole;
e la man nuda e fredda alzando verso
il cavaliero in vece di parole
gli dà pegno di pace. In questa forma
passa la bella donna, e par che dorma.

E in quest’atto di fissare il cielo la trasmutazione della donna avviene in modo pieno, non solo quanto alla sua anima, mondata dal peccato originale, ma anche quanto al suo corpo. Infatti il pallore e l’ombra violacea dell’imminente morte vengono ad assumere tratti di bellezza, espressi con l’immagine del giglio, simbolo di purezza, e delle viole, quelle “pallentis violae” cantate già da Virgilio nella seconda Bucolica. E così il corpo di Clorinda, nascosto nella sua femminilità dall’armatura e dalla ferocia disumana, riacquista la sua libera espressione nel momento in cui “l’alma gentil” (ott. 70) l’abbandona, se ne distacca violentemente e lo lascia al suo tornarsene in polvere. Come spiegare nei suoi alti principi questo contrasto? Come spiegare come da un lato vi sia il trionfo dello spirito e dall’altra il trionfo della materia? Mi pare che la spiegazione possa essere racchiusa nella meditazione di un passo del grande Tertulliano, il quale nel suo De resurrectione carnis ci ha lasciata un’espressione magnifica: «Caro salutis est cardo» [20]. Una espressione che ci spiega come non vi sia in realtà un contrasto insanabile. Il corpo, la carne, di Clorinda, con i caratteri della sua femminilità, con la sua bellezza, emergono nel momento in cui l’anima vola verso quella salvezza che può da noi essere fruita grazie al fatto che «il Verbo s’è fatto carne», ha assunto la natura umana dalla Vergine e ha patito nel suo corpo l’atroce passione redentrice. La natura umana, il corpo umano, la materia cui l’anima (forma) si unisce in sinolo, ha una sua nobiltà: nobiltà d’origine e nobiltà di fine. Dio ha creata la materia e l’ha creata buona, e a questo progetto di bontà deve corrispondere il nostro corpo, tempio dello Spirito Santo, destinato, come premio di un buon agire, alla resurrezione finale.  Tale pensiero, che il pensiero cardine della Rivelazione cristiana, che in Tasso, studioso attentissimo a un tempo dei Padri della Chiesa e dei maestri della classicità, trova eminente espressione letteraria, ci è e ci sia guida nella comprensione del vero valore dell’anima e del corpo umano, della sua dignità, della sua bellezza.  
   
NOTAS
[1]  «Se tu vedessi il Romano Pontefice celebrare o assistere ai divini misteri, ti convincerai senza dubbio non esservi ordine, splendore e magnificenza se non presso il Romano Pontefice … e certamente dirai che la Curia Romana sia ad immagine della gerarchia celeste, dove tutte le cose sono sì ordinate e stabilite in modo talmente preciso che quegli uomini perbene che le guardano, non possono fare altro se non lodarle». Cfr. anche G. MORONI, Le cappelle pontificie, cardinalizie e prelatizie, Venezia, 1841, pp. XIV-XV.
[2] A questo proposito è opportuno richiamare un pensiero della poetessa Cristina Campo [seudónimo de Vittoria Guerrini Putti], benemerito della religione cattolica nella seconda metà del secolo scorso: «La Bellezza … è teologica; sì, è una virtù teologale, la quarta, la segreta, quella che fluisce dall’una all’altra delle tre palesi. Ciò è evidente nel rito, appunto, dove Fede, Speranza e Carità sono ininterrottamente intessute e significate dalla Bellezza» Cfr. «L’Europa», 15 febbraio 1975, p. 30, ora in C. CAMPO, Sotto falso nome, a cura di M. FARNETTI, II ed., Milano, Adelphi, 1998, pp. 212-215.
[3] Un riferimento a quest’anno preciso lo abbiamo in Gerusalemme Liberata XI, 8: «te che sei pietra e sostegno / de la magion di Dio fondato e forte, / ove ora il novo successor tuo degno / di grazia e di perdono apre le porte», quando il Tasso evoca il Giubileo bandito nel 1575 da Gregorio XIII. Egli nell’occasione di recò a Roma come pellegrino per lucrare l’indulgenza, ma anche per sottoporre di persona la sua opera alla commissione di revisione. Il poeta visiterà spesso la Città Eterna soprattutto per cercare di ottenere l’accesso alla corte papale, come poeta, sebbene questa sua speranza non troverà mai appagamento, se non negli ultimi anni di vita, al tempo di Clemente VIII. Riferendosi ad una udienza non concessagli da Sisto V, il Tasso scrive a monsignor Datario: «S’è lecito di scrivere il vero a chi non piace la bugia, il mio picciol merito non mi poteva togliere questa speranza, parendomi, ch’essendo il papa in terra Vicario di Cristo, e quasi viva Immagine d’Iddio, le sue grazie dovessero prevenire i nostri meriti, come fanno le divine». L’Ariosto era stato poeta alla corte di Leone X, “aevi Augustalis instaurator” secondo l’espressione di Leone XIII, ma dalla corte tentò sempre in ogni modo di evadere; al contrario il Tasso tese, anelò costantemente alla corte come luogo ideale per espletare la sua arte poetica. 
[4] F. DE SANCTIS, Storia della Letteratura Italiana, Edizione IV a cura di Benedetto Croce, Vol. II, Laterza, Bari, 1949, p. 160.
[5] «Ma come, prima che armi nemiche lo colgano, / presto, per gli altri monti, fuor d’ogni strada, s’intana / un lupo, che ha ucciso un pastore o un grosso giovenco, / del grave fatto ben conscio; e sotto il ventre la coda tremante acquatta e già è nascosto tra i boschi» (trad. Calzecchi Onesti). L’immagine vergiliana ha il suo modello in Iliade XV, 585-9, dove Omero parla descrive la fuga di Antiloco, figlio di Nestore, davanti ad Ettore: «’Αντίλοχος δ’ ου μεῖνε θοός περ εων πολεμιστής, / αλλ’ ὅ γ’ ἄρ’ ἔτρεσε θηρὶ κακὸν ρέξαντι ἐoικώς, / ὅς τε κύνα κτείνας ἤ βουκόλον ἀμφὶ βόεσσι / φεύγει πρίν περ ὅμιλον ἀολλισθήμεναι ανδρών· / ὣσ τρέσε Νεστορίδησ» [«Non lo aspettò Antiloco, per quanto prode guerriero; / tremava come una fiera che ha fatto qualcosa di male, / ucciso i cani o il bovaro accanto alla mandria, / e fugge prima che si raduni la folla degli uomini / Così fuggi il figlio di Nestore» (trad. G. Paduano]. Infine i versi tassiani sono modello al Monti nella sua versione del poema omerico (XV, 737-744): «Non ardì l’altro, benchè pro’ guerriero, / Aspettarne lo scontro, e si fuggío / Siccome lupo misfattor, che ucciso / Presso l’armento il cane od il bifolco, / Si rinselva fuggendo anzi che densa / Lo circuisca de’ villan la turba; / Così diè volta sbigottito il figlio / Di Nestore per mezzo alle saette».
[6]  «tradit equum comiti paribusque resistit in armis / ense pedes nudo puraque interrita parma» [«alle compagne affida il cavallo, con armi pari è già pronta, / a piedi, nuda la spada, col bianco scudo, imperterrita» (trad. Calzecchi Onesti)].
[7] «Mugitus veluti cum prima in proelia taurus / terrificos ciet aut irasci in cornua temptat / arboris obnixus trunco, uentosque lacessit / ictibus aut sparsa ad pugnam proludit harena» [«Così, movendo a lotta, lancia il toro muggiti / terribili e prova all’ira le corna, ostinato, / contro il tronco d’un albero, o sfida con calci il vento / e tra una pioggia di sabbia alla battaglia si esercita» (trad. Calzecchi Onesti)].
[8]  «I collegi dei Padri Gesuiti, sorti rapidamente nelle principali città, divennero i nuovi centri di cultura, d’arte, di teatro […] Il primo tragico della seconda metà del ‘500, quello in cui più direttamente si riflettono le idee culturali e morali della Riforma Cattolica, è il Padre Stefano Tuccio […] L’educazione impartita agli alunni di questi collegi (alunni provenienti in massima parte da famiglie aristocratiche o dell’alta borghesia) era fondata, oltre che sul pensiero teologico cattolico, su alcune materie classiche che diverranno tradizionali nella successiva cultura europea, materie inquadrate secondo un ordinamento fissato dalla Ratio studiorum. Questo codice scolastico e pedagogico della Compagnia di Gesù, redatto una prima volta nel 1586, successivamente ampliato nel 1598, era il risultato di cinquant’anni di insegnamento in Europa, e alla sua elaborazione avevano collaborato gli uomini più insigni dell’Ordine, dal Bellarmino al Suárez, dal Benci all’Azor, dal Tursellini al Tuccio […] Gli alunni venivano stimolati allo studio più che con severe regole disciplinari, mediante gare, esercitazioni, composizioni, dispute, declamazioni, accademie e rappresentazioni. Così l’attività teatrale nei collegi sorse naturalmente come mezzo di formazione integrale degli allievi, da ottenersi mediante una messa in scena di argomenti positivi […] Dalla scuola teatrale dei Padri nasceva negli anni seguenti la grande tragedia europea dell’età barocca» (F. DOGLIO, Il teatro tragico italiano, Ugo Gunda Editore, Parma, 1972, pp. LVI-LXXII).
[9] «O ignara del fato mente umana, e della sorte a venire, / e di serbar la misura, quando il successo l’esalta» (trad. Calzecchi Onesti).
[10]  «Superbo, mentre la situazione propizia / esalta gli animi; timido mentre assale il terrore».
[11]  «O menti cieche e cuori insuperbiti per il successo!».
[12] Cfr. Orlando Fuorioso, XXXV, 75, 3-4: «Disse la donna: “Se saper mi lece, / ditemi in cortesia chi siate voi”». Cfr. anche Luigi Pulci, Morgante, XXII, 183, 5: «Dimmi baron, come tuo nome suona».
[13]  «Hasta sub exertam donec perlata papillam / haesit virgineumque alte bibit acta cruorem» [Finché l’asta, venuta sotto la nuda mammella, s’infisse e fonda entrò (trad. Calzecchi Onesti)]. 
[14] Gian Giorgio Trissino compose questo poema epico in endecasillabi sciolti al tempo di Leone X (1513-1521), ma lo pubblicò fra il 1547 e il 1548. Fortemente caratterizzato da una ripresa fedelissima del modello classico (fino ad Omero) e da un’aderenza stretta alle regole della Poetica di Aristotele, vuole contrapporsi al romanzo cavalleresco quale lo concepì l’Ariosto.
[15] Cfr. Aen., X, 817-9: «Transit … / et tunicam, molli mater quam neverat auro, / inplevitque sinum sanguis» [(trad. Calzecchi Onesti)]; e IX, 414: «Volvitur ille, vomens calidum de pectore flumen» [(trad. Calzecchi Onesti)].
[16]  Sum. Theol., III, q. 66, a. 3 ad 3m.
[17] 1 Ioann.,V, 3.
[18] «L’amicizia non è se non l’incontro perfetto di tutti i motivi umani e religiosi, realizzato con la benevolenza e con l’amore» (Laelius seu De amicitia, VI).
[19]  Act. App. VII, 55.
[20]  Tert., De resurrectione carnis, VIII; Migne, PL 2, 806.