miércoles, 29 de marzo de 2023

FRANCMASONES PARTICIPARON EN EL SÍNODO DE FILIPINAS

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  

Varios participantes en el Sínodo filipino de Abril a Septiembre de 2022 que se celebró como preparación para el Sínodo de Francisco Bergoglio de Octubre de 2024 eran francmasones, dijo Gloria Buencamino, de 43 años, a UCA News el 26 de Marzo. Dos francmasones, quienes también son distribuidores laicos de la Comunión en la parroquia de Buencamino en Ciudad Quezón, fueron delegados al Sínodo.
   
La presencia de francmasones en el Sínodo se convirtió en un escándalo.
  
Por lo tanto, el 24 de Marzo, los obispones publicaron una declaración sibilina que, por un lado, reafirma «la inaceptabilidad de la masonería, dados sus graves errores» y agrega que ser miembro de la masonería conlleva sanciones canónicas, PERO, por otro lado, toma la supuesta «sensibilidad y delicadeza» del tema como un pretexto para mostrar «apertura» hacia los católicos que pueden haber «involuntariamente de buena fe» se han unido a las sectas masónicas «con las mejores intenciones».
   
El francmasón filipino Edward Cruz, de 56 años, establecido en Estados Unidos desde 1999, le dijo a UCA News que hace unos 20 años el entonces sacerdote-presbítero William Joseph Justice Vallely (ahora obispón auxiliar emérito de San Francisco, California) lo asignó para distribuir la Comunión, lo que todavía hace.

SAN BERTOLDO DEL MONTE CARMELO

«Elimina de tu espíritu todas las cosas creadas, y mora con Dios solo en la soledad de tu retiro» (San Juan de la Cruz).
   

Las crónicas carmelitas relatan que San Bertoldo nació en el año 1073 en Limoges de Francia (la atribución de Calabria presente en varias crónicas por las menciones del monje griego Juan Focas y el rabino Benjamín de Tudela es en realidad un eufemismo para decir que era occidental). Años atrás, hacia el 1043, su padre Guido de Malefayda, que combatió en favor del rey Pedro Orseolo de Hungría, quería ingresar a la orden carmelita, pero por revelación del obispo de Esztergom San Gerardo Sagredo, Dios le significó que su estado no era la religión sino el matrimonio. Bertoldo tenía un hermano mayor, el Beato Audemar, que fue obispo de Puy-Vézelay.

Bertoldo ingresó a la universidad de París, donde se doctoró de teología a los 22 años, y fue ordenado sacerdote poco después. Con su hermano Audemar, que fue nombrado Legado papal en la I Cruzada, partió a Tierra Santa. En el sitio de Antioquía, los cruzados apenas habían tomado la ciudad el 3 de Junio, cuando cuatro días después Kerbogha, atabeg (gobernador) de Mosul, puso bajo sitio la ciudad. Bertoldo, que se había ganado el aprecio de los pobres en la ciudad porque fue el único que le dio limosna a uno de ellos que pedía constantemente a todo el que se le ponía en frente, supo por revelación que el sitio de la población era un castigo por los pecados y especialmente por la vida licenciosa de los soldados cristianos. Bertoldo se ofreció en sacrificio e hizo voto de que si los cristianos eran salvados de ese gran peligro, dedicaría el resto de su vida al servicio de la Santísima Virgen haciéndose ermitaño en el Carmelo. En una visión se le apareció Nuestro Señor acompañado de Nuestra Señora y San Pedro, llevando en sus manos una gran cruz luminosa; el Salvador se dirigió a Bertoldo y le habló de la ingratitud de los cristianos en pago por todas las bendiciones que habían llovido sobre ellos, pero que si hacían penitencia serían librados. Debido a las insistencias y advertencias del santo, los ciudadanos y los soldados fueron movidos a penitencia y a ayunar por cinco días, aun cuando estaban para desfallecer por el hambre. Esa noche, bajó fuego del cielo, que diezmó las tropas sarracenas, lo que animó a los cristianos a cargar contra el enemigo. Llevaban consigo la Santa Lanza que había atravesado el costado de Cristo, hallada por Pedro Bartolomé bajo revelación de San Andrés Apóstol (aunque Audemar no creía que fuese realmente). Como fuere, los cruzados salieron y lograron la victoria el 28 de Junio. En la batalla, se vio la aparición de San Jorge, San Demetrio, San Mauricio y San Mercurio en sendos caballos blancos comandando batallones de ángeles, y murieron 100.000 sarracenos, poniendo a Kerbogha (de quien sus subalternos y el emir de Damasco Shams al-Muluk Duqaq desconfiaban porque quería apoderarse de la Siria para sí mismo) a huir en vergonzosa fuga. Audemar murió el 1 de Agosto, víctima de la peste. Bertoldo siguió hasta Cesarea, donde llegó el día de Pentecostés. Como quedaba cerca el monte Carmelo, organizó una peregrinación, y hablando con el abad, pidió ser admitido en la orden carmelita.

Llegaron a Jerusalén, repitiéndose sitios y enfermedades. Finalmente, el 15 de Julio de 1099, Jerusalén es reconquistada. Bertoldo vio a su hermano, ya difunto, descender del cielo y ordenó que hiciesen una procesión alrededor de la muralla, y hecha esta, entraron los cruzados a la Ciudad Santa. Bertoldo se despidió del recién nombrado Godofredo de Bouillon y partió al Monte Carmelo, donde pidió el hábito en el año 1100. Allí fue un ejemplo de observancia entre los monjes, e introdujo el rezo del Ave María y la Salve en el rezo del Oficio propio de la orden.
  
En 1147, Emérico de Limoges, III patriarca latino de Antioquía y que en su Fazienda de Ultramar tradujo algunos versos bíblicos al castellano, designó a Bertoldo primer general latino de la Orden Carmelita, encargándole unificar los eremitorios y cenobios bajo una regla común, la regla fijada por el patriarca San Juan II de Jerusalén en el año 412 (regla que será sustituida por el patriarca San Alberto de Jerusalén hacia el 1209. San Bertoldo la tradujo del griego al latín). Impulsó la vida regular, la devoción mariana, la perfección y la caridad evangélica. Construyó el convento del Monte Carmelo (de ahí que se lo represente con una iglesia o los planos de una), y otros monasterios que habían sido arruinados por los infieles, según contó fray Pedro Emiliano al rey Eduardo I de Inglaterra, en una carta fechada en 1282. Vivía muy preocupado por la situación de la Tierra Santa, sobre todo porque los sarracenos atacaban los monasterios y mataban a los monjes. Un día, le fue mostrado en visión las almas de los monjes martirizados ser llevados al cielo y coronados de manos de los ángeles.
   
Hacia 1195, con 115 años de edad y 45 de generalato, Bertoldo dejó a sus religiosos como únicas posesiones, la observancia de la regla, la caridad mutua y la mansedumbre. El 29 de marzo de ese mismo año expiró dulcemente y fue vista una paloma salir de su boca y subir al cielo. Fue sepultado en la iglesia de la Virgen María, que había hecho construir San Elías Profeta en el Monte Carmelo y que él reconstruyó; y fue sucedido por San Brocardo.
  
Los bolandistas, con Daniele Paperboch a la cabeza, han cuestionado la historia de los carmelitas (entre ellas la de San Bertoldo) y su vínculo con San Elías Profeta, reduciéndolo en este caso que San Bertoldo nació a comienzos del siglo XII y que el único vínculo con el profeta fue por el lugar. Esto ha provocado una fuerte pugna con la orden carmelita, y que los bolandistas fuesen puestos en el Índice de libros prohibidos de España.
  
Protéjanos, Señor, la venerable solemnidad de tu Confesor San Bertoldo, para que así como él gobernó e incrementó la Orden Carmelita con toda santidad, nos haga sentir su perpetua protección. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 28 de marzo de 2023

PASARELA, RAMADÁN Y COCINA: LAS PRIORIDADES DEL OBISPÓN DE ALMERÍA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  

El patio de la catedral de Almería (España) fue convertido en una pasarela para la segunda edición del evento MAC: Moda, Arte y Cultura el 25 de Marzo.
  
El espectáculo fue apoyado por el ayuntamiento, la Diputación provincial y la Junta de Andalucía, y acompañado de música y comida. Los medios locales escribieron sobre la colaboración del obispón de Almería Antonio Gómez Cantero (“intstalado” presbítero el 7 de Mayo de 1981 y obispón el 21 de Enero de 2017, ambas con el inválido rito montini-bugniniano).

Gómez Cantero no presidió la Eucaristía en la Catedral de la Encarnación de Almería en la fiesta de la Anunciación, que celebra la encarnación de Cristo. El clero diocesano almeriense se queja que Gómez Cantero abandonó el gobierno de la diócesis en manos de un equipo. En cambio, estaba ocupado con la política, como escribir una efusiva felicitación de Ramadán, asistir a un picnic con musulmanes y participar en el show de cocina ‘Hoy cocinamos con’ el 27 de Marzo.
  
Calendario interreligioso 2023 de la diócesis de Almería.

LA PRIMERA MISA VERNÁCULA EN LOS ESTADOS UNIDOS

Misa para televisión de Frederick McManus en 1969.
  
El 24 de Agosto es una fecha que merece ser marcada con una gruesa cruz negra, por ser ese día del año 1964 la primera vez (documentada) desde “Sacrosánctum Concílium” (la constitución del Vaticano II sobre la Liturgia, promulgada el 4 de Diciembre de 1963) y la carta apostólica “Sacram Litúrgiam” (25 de Enero de 1964) que se celebra una Misa en vernáculo antes de la Instrucción “Inter Œcuménici” del 26 de Septiembre de ese año (que entraría en vigencia el 7 de Marzo de 1965).

Esta celebración tuvo lugar en San Luis, capital del estado de Misuri y cabecera de la archidiócesis, que entre el 24 y el 27 de Agosto fue sede de la 25.ª reunión de la Conferencia Litúrgica, y fue presidida por el sacerdote-presbítero Frederick Richard McManus Twomey (* 1923 - † 2005), que como perito sobre la liturgia en el Vaticano II había ayudado en la elaboración del borrador de Sacrosánctum Concílium.
  
Frederick Richard McManus
  
Así informó The New York Times el 24 de Agosto de 1964:
HOY, LOS CATÓLICOS DE ESTADOS UNIDOS OIRÁN LA MISA EN INGLÉS POR PRIMERA VEZ
   
SAN LUIS, 23 Ago. — El primer paso importante en la modernización de la liturgia católica romana en este país, la inauguración de la misa en inglés tendrá lugar aquí mañana por la tarde.
   
Se espera que miles de sacerdotes, monjas y laicos se congreguen en el Auditorio Kiel a las 5 p. m. para escuchar al reverendo Frederick R. McManus de la Universidad Católica de América celebrar la primera misa. Las misas también se celebrarán en inglés los días martes, miércoles y jueves.
   
Los sacerdotes de la mayoría de las diócesis del país, que albergan a 45 millones de católicos estadounidenses, han sido enviados por sus superiores para observar las primeras celebraciones. Se espera que la misa en inglés entre en uso general en este país el 29 de Noviembre, el primer día del año eclesiástico.
   
Las celebraciones fueron autorizadas por el cardenal Joseph E. Ritter, Arzobispo de San Luis, para marcar la 25.ª reunión de la Conferencia Litúrgica.
   
La conferencia, una organización voluntaria de clérigos y laicos que está al frente de los esfuerzos para fomentar la expansión de la liturgia en la vida de la iglesia, se reúne aquí esta semana. Se espera el registro de 15.000 asistentes.
   
El reverendo Gerard S. Sloyan, presidente del grupo, ha dicho que para fin de año los católicos practicarán una forma de adoración que «ningún hombre viviente podría haber soñado hace cinco años».
   
El uso de la lengua vernácula en la misa y la consiguiente mayor participación de la congregación en la liturgia es el primer paso en la reforma del culto. Se esperan muchos otros cambios, incluidas revisiones reales en la forma y el contenido de la misa.
   
La reelaboración de la liturgia es el primer fruto del Concilio Vaticano II, que fue convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 para efectuar un “aggorniamento” (actualización) de la iglesia.
  
El pasado 4 de Diciembre fue promulgada por el Papa Pablo VI la primera declaración del concilio, la Constitución sobre la Sagrada Liturgia. Entre otras cosas, el documento de 15.000 palabras autorizó el uso de la lengua vernácula en partes de la misa, el uso de nuevos métodos para aumentar la participación activa de los fieles en la liturgia y un énfasis renovado en el culto público de las Escrituras y los sermones.
    
La elaboración de los detalles de las reformas se dejó a los consejos nacionales de obispos y, en última instancia, a los obispos de sus diócesis.
    
Además de ser la primera misa completa en inglés en los Estados Unidos, la celebración de mañana también será una de las primeras en lengua vernácula desde el decreto del Concilio. Sin embargo, dado que cada uno de los obispos católicos romanos del mundo puede actuar según su propio criterio, los historiadores tienen dificultades para establecer precedentes exactos.
   
Varios liturgistas aquí esta noche dijeron que conocían solo otro país, Australia, en el que la adopción de la misa vernácula había llegado tan lejos como en los Estados Unidos.
   
Los obispos de los Estados Unidos se reunieron el 2 de Abril y adoptaron un texto uniforme en inglés para las partes de la misa que debían ser en lengua vernácula. Comprenden aproximadamente la mitad de la liturgia total. Por el momento, al menos, las otras partes de las misas dichas en Estados Unidos después de la fecha de inicio seguirán siendo en latín, con una sección, el Kýrie, en griego. Algunos liturgistas predicen, sin embargo, que todo el servicio será en lengua vernácula en una década más o menos.
   
El texto uniforme de los obispos fue aprobado por la Comisión Litúrgica del Vaticano el 1 de Mayo. Sus compiladores reconocen que tiene algunos puntos ásperos y probablemente tendrá que ser revisado en unos pocos años. Su principal preocupación, sin embargo, era obtener una forma estándar en efecto tan pronto como sea posible.
    
Después de la aprobación del Vaticano, algunas iglesias y dos diócesis enteras (Winona en Minnesota y Superior en Wisconsin) comenzaron a usar el texto en inglés para las respuestas de la gente al sacerdote. Estas celebraciones, sin embargo, comprendían sólo las partes fijas de la misa. Las traducciones al inglés de otras partes, incluidas las lecturas de las Escrituras, los salmos y varias oraciones, no estuvieron disponibles hasta la semana pasada.
    
La celebración de mañana será así la primera vez que se diga la misa completa en inglés en este país. Es la forma que tomará la misa cuando la lengua vernácula se generalice. Los obispos estadounidenses se reunirán en Roma el próximo mes para determinar esta fecha de inicio, pero generalmente se acepta que la fecha será el 29 de Noviembre.
   
Después de la fecha de inicio general, la forma en inglés probablemente se usará en las parroquias de la nación en las misas regulares a las que asiste una congregación. La decisión final, sin embargo, depende de cada obispo.
    
En la Archidiócesis de Nueva York, se dará instrucción sobre la nueva misa a las congregaciones a partir del próximo mes.
   
El padre McManus, que celebrará la Misa mañana, es profesor de derecho canónico en la Universidad Católica, en Washington, y un destacado liturgista.
   
El martes, el cardenal Ritter, quien ha estado entre los líderes del renacimiento litúrgico, será el celebrante. El miércoles será el reverendo Godfrey Diekmann, editor de la revista litúrgica Worship. La observancia del jueves es una misa mayor o cantada, que será celebrada por Mons. Martin B. Hellriegel de San Luis. Para este evento se utilizará por primera vez música especial para adaptarse al nuevo texto en inglés, compuesto por el Dr. Alexander Peloquin de Providence, Rhode Island.
LA PRIMERA MISA INGLESA EN LOS ESTADOS UNIDOS OFRECIDA EN SAN LUIS
Himnos protestantes abren y cierran la ceremonia ante 11.000 personas en el Auditorio Kiel.
  
SAN LUIS, 24 Ago. — De frente a la congregación en el vasto Auditorio Kiel a través de un sencillo altar gris pizarra, el reverendo Frederick R. McManus de la Universidad Católica celebró hoy la primera misa completa en inglés en los Estados Unidos.
 
Más de 11.000 obispos, sacerdotes, monjas y laicos, complementados por un centenar de observadores protestantes invitados, escucharon la celebración histórica en la arena en forma de herradura. El evento abrió la 25.ª Semana Litúrgica anual aquí.
    
La misa, la primera de cuatro en inglés esta semana, fue un anticipo de la liturgia vernácula que se espera que entre en vigencia en las iglesias católicas romanas de la nación el 29 de Noviembre.
   
El cardenal Joseph E. Ritter, Arzobispo de San Luis, autorizó las celebraciones de esta semana para resaltar la Semana Litúrgica. La semana es la reunión anual de la Conferencia Litúrgica, un grupo con sede en Washington que ha estado al frente de la renovación litúrgica de la iglesia.
   
La misa vernácula es producto de la Constitución del Concilio Vaticano sobre la Sagrada Liturgia, que fue promulgada el pasado 4 de diciembre por el Papa Pablo VI. Desde entonces, los obispos de los Estados Unidos han estado organizando traducciones al inglés estándar de los textos de las misas.
    
Se cree que solo otro país, Australia, está por delante de Estados Unidos en la implementación de la misa vernácula.
    
Las primeras palabras del padre McManus en inglés hoy fueron para el introito de la misa. Las oraciones previas ante el altar, que abren la celebración, fueron en latín. En la versión vernácula completa adoptada por los obispos de los Estados Unidos, aproximadamente la mitad de su texto permanecerá en latín.
  
El texto del introito comenzaba con estas palabras del Salmo 138:
«Para mí, tus amigos, oh Dios, son hechos sumamente honorables; su principado está muy fortalecido».
Esto dice en la versión Rey Jacobo:
«¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!».
Los textos de las misas se basan en la versión de la Biblia de la Confraternidad de la Doctrina Cristiana, que aún no está completa . Algunas secciones tuvieron que ser traducidas rápidamente para que pudieran incluirse en los misales que contenían los textos en inglés.
    
Además del uso de la lengua vernácula en la misa de hoy y la participación de la congregación en respuesta a las palabras del sacerdote, hubo una serie de otras innovaciones.
    
Una fue la celebración con el sacerdote frente a la congregación al otro lado del altar. Otro fue el uso de himnos protestantes como canciones de apertura y cierre. Por ejemplo, el himno de recesión fue “Praise God, from whom all blessings flow”, conocido por millones de protestantes como “Doxology” u “Old Hundredth”.
   
Mañana por la mañana, cuando el cardenal Ritter celebre la segunda misa en lengua vernácula, el canto de entrada será el himno de Martín Lutero “A Might Fortress Is Our God”.
  
Hoy también se sirvió la comunión de una manera inusual. Cuando los feligreses entraron al auditorio antes de la misa, se les pidió que tomaran obleas gruesas de trigo integral para la comunión de una bandeja de acero inoxidable y las colocaran en un recipiente tapado.
   
Estas fueron llevados al altar, consagradas durante la misa, y luego distribuidos a los comulgantes en el comulgatorio.
   
El padre McManus, quien celebró la misa, es profesor de derecho canónico en la universidad de Washington y ex presidente de la Conferencia Litúrgica.
¿Y cuál fue el resultado? Necesita mejorar. A esa conclusión llegaron algunos de los asistentes a esa Conferencia Litúrgica, como reseñó la revista TIME el 4 de Septiembre (se incluyen partes del texto original): 
LA MISA EN INGLÉS: NECESITA TRABAJO
   
La primera Misa Católica Romana en la versión en inglés aprobada por los obispos de los EE. UU. se celebró la semana pasada en el Auditorio Kiel de San Luis durante la 25.ª Conferencia Anual de la Semana Litúrgica, y el veredicto de la mayoría de los liturgistas fue: necesita trabajo. «Usamos quizás 20 traducciones que ya existían», dice el reverendo Frederick McManus, el nuevo presidente de la Conferencia Litúrgica. «Es puramente experimental y provisional. Todo tiene que hacerse de nuevo». El texto debe hacerse «más simple y más significativo», agregó el cardenal Joseph Ritter después de celebrar una de las cuatro misas durante la conferencia.
   
La mayoría de las críticas enfatizaron los «puntos difíciles» de la misa. El obispo Charles Buswell de Pueblo, Colorado, sugirió que «necesitamos sacar al tú que del Gloria», es decir, la parte que ahora dice: «Tú, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. Tú, que quitas el pecado del mundo, recibe nuestra oración. Tú, que estás sentado a la diestra del Padre, ten piedad de nosotros».
    
En un lugar donde un tú, que podría ayudar, hace falta: Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, misérere nobis se ha traducido como «Lamb of God, who take away the sins of the world, have mercy on us» [Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros]. Una mejor gramática podría haber sido cambiar “take” por “takes”. Muchos misales católicos dicen “takest”, pero los creadores de esta Misa trataron de evitar las formas thee-thy-thou [la versión formal de “tú”, traducible al español como “vos”, N. del T.]. Sin embargo, cometieron un desliz: el Padrenuestro sigue diciendo: «Thy kingdom come». Otras partes tienen un tono de transliteración, en lugar de traducción, del latín. «Los sacerdotes que traducen la Misa tienden a usar derivados latinos, mientras que el anglosajón es generalmente más corto y más nítido», dijo un monje benedictino.
   
El padre Robert W. Hovda de Fargo, Dakota del Norte, miembro de la junta directiva de la Conferencia Litúrgica, dice: «Necesitamos que la gente literaria se involucre. Tenemos que conseguir poetas». Pero la versión actual entrará en uso general en los EE. UU. el 29 de Noviembre, y tendrá que ser suficiente hasta que se pueda diseñar una más feliz.
  
Cabe mencionar que entre los 11.000 asistentes hubo 180 protestantes, cuya impresión ante la nueva Misa inglesa fue más positiva, como reseñó el teólogo, escritor y misionero presbiteriano Addison Hardie Leight (* 1908 - † 1973) para la revista Christianity Today el 11 de Septiembre:
LA MISA EN INGLÉS: ALGUNAS SORPRESAS TEOLÓGICAS
   
El 24 de Agosto, en San Luis, se celebró una misa católica romana en inglés por primera vez en los Estados Unidos. El Auditorio de Kiel se llenó cómodamente con casi 11.000 personas, incluidos unos 180 protestantes. La Misa en inglés fue parte del programa de la vigésima quinta Semana Litúrgica Católica Romana, que es la reunión individual más grande de católicos romanos y una oportunidad anual para obispos, sacerdotes, monjas y especialmente laicos que están comprometidos con la renovación de la iglesia a través de cambios en el acto central de adoración.
    
Para los protestantes, la misa en inglés era de gran interés. Su escenario era moderno y sencillo, como el de una obra de teatro moderna. El altar era un bloque simple, sin adornos, y los miembros del coro se sentaban en cubos de madera a cada lado. El servicio fue precedido por quince minutos de canto dirigido por un líder de canto que estaba en un escritorio al lado del altar. El canto era de un folleto preparado, y su propósito obviamente era familiarizar a la congregación con las canciones para el servicio que seguiría. Desde un escritorio al otro lado, John Mannion, secretario ejecutivo de la Conferencia Litúrgica, guió a la congregación durante el servicio. Su guía caracterizó todo el servicio: una interacción de alta formalidad y cálida cordialidad.
    
El celebrante de la Misa fue el reverendo Frederick R. McManus, profesor asociado de derecho canónico en la Universidad de Washington y consultor de la Comisión Pontificia sobre la Sagrada Liturgia que se estableció para el Concilio Vaticano II. En una breve homilía antes de la Misa, expuso el papel de cada miembro de la iglesia: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo». No todos son apóstoles o “sucesores de apóstoles», pero todos deben servir en «adoración y renovación». Ofreció oraciones por «aquellos otros en Cristo» y por los «creyentes judíos».
   
En la Misa misma, una procesión de laicos llevó el pan al altar para ser bendecido junto con la hostia del sacerdote. Normalmente este pan solo lo toca un sacerdote o una monja. Sin embargo, fue decepcionante el hecho de que en el canon —para los católicos romanos la parte más sagrada de la Misa, durante la cual se consagran las hostias— el celebrante habló en latín y casi inaudiblemente. Se informó después del servicio que aunque esto no fue tanto como la Conferencia Litúrgica hubiera deseado y no estaba necesariamente en línea con las opiniones progresistas de McManus, representó la mejor sabiduría del grupo sobre hasta dónde podían llegar en este primer uso del inglés.
   
Teológicamente, hubo algunas sorpresas. Mannion, al presentar el servicio, explicó la Misa como la «ofrenda de Cristo al Padre en signo». El altar no estaba contra la pared sino al frente, y el celebrante miraba a la congregación. La introducción a la lectura del Evangelio hablaba de «partir el pan de la Palabra de Dios», y Mannion se refirió a la lectura como el «punto culminante» del servicio. La congregación se puso de pie para esta lectura. Mannion no vestía sotana, sino un traje de negocios gris. El canto fue entusiasta y la dirección de los coros hermosa. Un nuevo himno, “God is Love”, fue dirigido por su compositor negro, Clarence Joseph Rivers.
   
Cuando se le preguntó qué significaba más para él, un joven sacerdote respondió: «Que el inglés se usó en su totalidad». Donald Quinn, de la sala de prensa, un laico católico romano, dijo: «Se me estremeció la espalda cuando se dijo el ‘Padre nuestro’ en inglés y cuando nos despidieron en inglés». Toda la gran congregación estaba gozosa y el entusiasmo después del servicio fue contagioso.
En limpio podemos concluir de esta “Misa inglesa” que fue producto de la improvisación de los “locos años del Concilio”, toda vez que no se esperó ni un año de “Sacrosánctum Concílium” y ya se había hecho aprobar el texto en inglés por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, y se sumó el hecho que las lecciones se tomaron de una versión bíblica que no estaba terminada (la Biblia de la Confraternidad de la Doctrina Cristiana se terminó en 1969, y para la elaboración de los cuatro tomos del Antiguo Testamento se tomó parte de la revisión de Mons. Richard Challoner de la versión Douay-Rheims y parte de otras publicaciones traducidas por la CDC, por lo que fue llamada “Biblia Douay-Confraternidad”) y de todos modos tendría corta vida (en 1970, fue remplazada por la Nueva Biblia Americana, versión oficial litúrgica para Estados Unidos y Filipinas). Por otra parte, un triunfo del protestantismo como quiera que se hicieron las cuatro Misas en vernáculo, de cara al pueblo y con himnos de origen y/o trasfondo protestante (por ejemplo, Clarence Rufus Joseph Rivers, compositor de “God is Love”, era sacerdote católico de la archidiócesis de Cincinati, pero su himno es del estilo góspel negro, de origen protestante).

WOJTYLA Y LA PRIMERA MISA DE CARA AL PUEBLO

No es infrecuente hallar que los cambios que condujeron al Novus Ordo tuvieron origen mucho antes siquiera que se hablase de él. Para muestra, la celebración de cara al pueblo (versus pópulum): aun antes que Pablo VI Montini en la iglesia de Todos los Santos en Roma (7 de Marzo de 1965), Frederick Richard McManus Twomey en el antiguo Auditorio Kiel de San Luis, Misuri (24 de Agosto de 1964), o Mariano Puga Concha en la iglesia de Santa Ana en Santiago de Chile (7 de Junio de 1964), ya hubo quien celebró por primera vez de esa forma. Ese alguien fue Karol Wojtyła (Juan Pablo II), en el claro Turbacz, en la montaña Gorce, a unos 80 km. de Cracovia, el 17 de Septiembre de 1953.
  

El profesor de física Jerzy Antoni Janik († 2012), amigo de Wojtyła y testigo de los hechos, relata cómo ocurrió:
«Una noche, a fines del verano del 17 de Septiembre de 1953, nos encontramos con Wujek (todavía no era obispo en ese momento), al pie de las montañas Gorce en el pueblo de Klikuszowa. A todos les gustó la idea de un acercamiento nocturno a Turbacz; Hacía buen tiempo, una noche de luna. El ascenso (con discusión, por supuesto) tomó varias horas. Finalmente fuimos a descansar en el claro llamado Czole Turbacz. Había una choza grande llena de heno. Sin embargo, antes de irnos a dormir, encendíamos un fuego, comíamos algo y cantábamos… En los viajes, Wujek celebraba la Santa Misa para nosotros. Allí cerca de Turbacz dijo: “Sabes qué, en la Iglesia están tratando de introducir elementos de la nueva liturgia. Uno de estos elementos es la posición del sacerdote que celebra la Misa. Es enfrentar a los creyentes. Vamos a hacerlo”. Fijamos un tablón en la puerta de la choza, y para fortalecer la estructura, pusimos un montón de heno. El tío [como llamaban a Wojtyła en esa época, N. del T.] se paró dentro de la choza, frente a nosotros, en la tabla que se convirtió en el altar, y nosotros nos paramos afuera de la choza. In nomine Patris… empezó, en latín, claro, tardó unos años más en cambiar el idioma. Y así duró el Santo Sacrificio para la Gloria del Creador de la naturaleza circundante en la cima de las Montañas Gorce. Durante la Santa Misa, aparecieron unos pastores de uno de los pueblos de Podgorce para recoger heno. Vinieron a nuestra choza de la iglesia y se arrodillaron piadosamente».
  
En el año 2003, a iniciativa del matrimonio cracoviense Anna y Tadeusz Kochański, se erigió con apoyo de los vecinos de Klikuszowa el complejo “Altar de la Cabaña” (en polaco Szałasowy Ołtarz), flanqueado por una cruz de siete metros de altura y una placa conmemorando el hecho, y cada tercer domingo de Septiembre, se simula el servicio novusordita allí. La placa dice lo siguiente:
   

TRADUCCIÓN
En este lugar, el 17 de Septiembre de 1953, el padre Karol Wojtyła celebró la Santa Misa por primera vez vuelto de cara al pueblo, [para] un grupo de amigos: jóvenes académicos y estudiantes de Cracovia, en la cabaña de pastor de la montaña de Gorce.
  
A 50 años de esta Santa Misa en exterior, y 25 del pontificado de Su Santidad Juan Pablo II, para memoria de los participantes de la liturgia en exterior, amigos y turistas.

Hala Turbacz, 13 de Septiembre de 2003.
Quizá en otros lugares más remotos se hallen otros casos, pero este es el primero (hasta donde se sabe) que tiene un monumento reconociendo tal innovación, y demuestra que Wojtyła era un modernista como el que más (que se aparentara ser un campechano conservador, y se tragara en seco el indulto “Quáttuor abhinc annos” de 1984 y el motu próprio “Ecclésia Dei” de 1988 es otro cantar).

lunes, 27 de marzo de 2023

PRIMADO LUTERANO DE SUECIA MANDA MENSAJE POR EL RAMADÁN

  
El novel “arzobispo” luterano de Uppsala y primado de dicha denominación en Suecia, Nils Martin Modéus Levén (foto), publicó un trino un saludo a los musulmanes por el Ramadán, que comenzó este año el 22 de Marzo:
«Deseo a los musulmanes de Suecia y de todo el mundo un bendito Ramadán.
   
Desde hace algunas semanas, este año coinciden los períodos de ayuno cristiano y musulmán. Ruego a Dios que esto inspire respeto y comprensión mutua».

Nils Martin, de 61 años, es hijo de Nils Arvid Bernard Modéus/Månsson Nilsson e Ingrid Levén Wernerberg, descendiente lejano del rey Gustavo I Eriksson Vasa († 1560), que introdujo la herejía protestante en Suecia luego de independizar su país de Dinamarca (que igual se hizo luterana también). El 4 de Diciembre de 2022, fue instalado como 42.º primado de la Iglesia Luterana de Suecia remplazando a Antje Jackelén-Zöllner (la primera mujer en ocupar el puesto y “Querida hermana” de Francisco Bergoglio), en ceremonia donde concurrieron los reyes de la nación escandinava Carlos XVI Gustavo Bernadotte y Silvia Sommerlath.

CERRAD EL OÍDO A LAS FALSAS DOCTRINAS


«Oídme, gentes de todas las naciones, hombres, mujeres y niños, todos los que lleváis el nombre cristiano: Si alguno os predica algo contrario a lo que la Santa Iglesia Católica ha recibido de los santos Apóstoles y Padres y Concilios, y ha conservado hasta el día presente, no le hagáis caso. No recibáis el consejo de la serpiente, como Eva lo hizo, para quien esto fue muerte. Si un ángel o un emperador os enseña algo contrario a lo que habéis recibido, cerrad vuestros oídos» (SAN JUAN DAMASCENO, Apología contra los que desprecian las sagradas imágenes).

«LA MISA TRADICIONAL ES PRODUCTO DE LA “CLERICALIZACIÓN”» (PREDICADOR BERGOGLIANO)

Traducción de la noticia publicada en CATHOLIC REVIEW. Comentario propio.
  
LA MISA ANTERIOR AL VATICANO II SE FORMÓ POR LA “CLERICALIZACIÓN”, DICE EL PREDICADOR PAPAL

24 de Marzo de 2023
Por Justin McLellan – Servicio Católico de Noticias
   
El cardenal Raniero Cantalamessa, predicador de la casa papal, hace la señal de la cruz antes de dirigirse al papa Francisco y a los funcionarios de la Curia romana durante su reflexión de Cuaresma en la sala de audiencias del Vaticano el 24 de Marzo de 2023 (Foto de CNS/Vatican Media).
  
CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — La clericalización llevó a la separación del clero de los fieles en la liturgia de la iglesia celebrada antes del Concilio Vaticano II, dijo el cardenal Raniero Cantalamessa Giovannini, predicador de la casa papal.
   
En su reflexión de Cuaresma del 24 de Marzo, el cardenal le dijo al ~Papa~ Francisco y a los funcionarios de la Curia Romana reunidos en la sala de audiencias del Vaticano que la reforma de la Misa del Vaticano II era un regreso «del pasado reciente para recuperar el más antiguo y original».
  
El cardenal Raniero Cantalamessa, predicador de la casa papal, se dirige al papa Francisco y a los funcionarios de la Curia romana durante su cuarta reflexión de Cuaresma en la sala de audiencias del Vaticano el 24 de Marzo de 2023 (Foto de CNS/Vatican Media).
  
A través de las descripciones de la Misa de San Justino en el siglo II y San Hipólito en el siglo III, dijo, «obtenemos una visión de la Misa ciertamente más cercana a la reformada de hoy que a la de siglos atrás».
   
«¿Qué pasó después de eso? La respuesta está en una palabra que no podemos evitar: ¡clericalización!», dijo el cardenal Cantalamessa. «En ninguna otra esfera esta ha actuado más fuertemente que en la liturgia» antes del Concilio Vaticano II.
   
A lo largo de los siglos, dijo, el culto cristiano y el sacrificio eucarístico cambiaron «de una acción del pueblo a una acción del clero».
   
Como ejemplo, señaló cómo en la misa anterior al Concilio Vaticano II, la anáfora, la oración que consagra el pan y el vino como el cuerpo y la sangre de Cristo, fue dicha en voz baja por el sacerdote en latín detrás de una pared o cortina «fuera de la vista y el oído del pueblo».
   
Tal práctica demostró un «evidente retorno a lo que ocurría en el culto» de los antiguos israelitas cuando el sacerdote entraba en la cámara más interior del templo mientras «el pueblo quedaba fuera temblando, abrumado por la sensación de majestad e inaccesibilidad de Dios».
   
La liturgia reformada, dijo, cambió la forma en que la santidad de Dios se manifiesta en la Misa, «ya no como un misterio de majestad y poder, sino como una capacidad infinita de hacerse a un lado, de esconderse».
   
«Asombro y temblor todavía tienen un lugar en el nuevo pacto», dijo, «pero ¿frente a qué? ¡No a la majestad, sino a la humillación del Siervo!».
   
El cardenal Cantalamessa dijo que otro regalo de la reforma litúrgica del Vaticano II fue que «pusiera la epíclesis, es decir, la invocación del Espíritu Santo, en el corazón de la Misa» al consagrar las ofrendas.
   
Aún así, al celebrar la liturgia reformada, enfatizó la necesidad de evitar «improvisaciones arbitrarias y extrañas» y de «mantener la necesaria sobriedad y compostura aun cuando la Misa se celebre en situaciones y ambientes particulares».
   
El cardenal dijo que una de las razones por las que lamenta la pérdida del latín en la Iglesia es que los cantos «que han servido a generaciones de creyentes de todas las lenguas» están desapareciendo.
  
COMENTARIO: Como días antes hicieran sus cofrades Blase Cupich y Arthur Roche, Cantalamessa el 24 de Marzo (día en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó el Santo Sacrificio de la Misa), está ofreciendo una justificación al Novus Ordo partiendo de la base «La Iglesia debe ir con el tiempo, adaptándose al mundo», que es la premisa fundamental del modernismo condenado por San Pío X.
  
En su reflexión, él cita la liturgia atribuida incorrectamente a San Hipólito de Roma (como demostramos en nuestro artículo EL “CANON DE HIPÓLITO” COMO EJEMPLO DEL ARQUEOLOGISMO LITÚRGICO). Y de otra arista, la “clericalización” se expresa, irónicamente, en ocasión y por consecuencia de las reformas desde 1951-1956 que culminaron en el Novus Ordo, hechas por sujetos que en su vida y carrera clerical (nunca mejor empleada la palabreja en comento) JAMÁS Y NUNCA tuvieron cura de almas en una parroquia o diócesis, y que fueron impuestas en manera inconsulta y sin transición a las órdenes religiosas y al “Pueblo de Dios” y defendida por los neo-ultramontanistas del Vaticano II.
   
Sobre la oración que llaman “epíclesis”, la noción que esta se equipara a la oración “Quam oblatiónem” y efectúa la transubstanciación es totalmente extraña al Rito Romano, contraria a las Sagradas Escrituras, la Tradición de los Doctores griegos (San Cirilo de Jerusalén y San Juan Crisóstomo) y latinos (San Ambrosio y Santo Tomás), y el Magisterio de la Iglesia; además de extraña al Rito Romano y negadora del rol in persóna Christi del sacerdote en la Misa, por lo que ha sido condenada por San Pío X en “Ex quo nono labénte sǽculo” y por el Santo Oficio en su Respónsum ad dúbium del 23 de Mayo de 1957.
  
De las «improvisaciones arbitrarias y extrañas» que el Novus Ordo ha propiciado como algo inherente a él, ya bastante se ha escrito, y como dijo el buhonero, «tenemos de todo para todos los gustos, y lo que no, lo inventamos».

domingo, 26 de marzo de 2023

EL INTENTO DE ALTERAR EL ROSARIO YA VENÍA DE ANTES

Antes que Karol Wojtyła introdujese sus “Misterios luminosos”, y contemporáneo a la proposición de Aníbal Bugnini para cambiar el Santo Rosario, hubo otro proyecto para adulterar esta devoción en aras de hacerla más moderna y ecuménica.

Para ilustrar este capítulo, os presentamos el siguiente artículo, publicado en Revista Roma, n.º 27 (Verano austral 1972-1973). Rescatado de CATÓLICOS ALERTA - PRIMERA ÉPOCA.
  
¿AGGIORNAMENTO DEL ROSARIO?
   
Si los fieles no reaccionamos a tiempo, la popular y entrañable devoción del Santo Rosario corre el riesgo de ser una víctima más de la saña posconciliar que parece que se ha propuesto introducir insidiosamente una «nueva religión» ecuménica y progresista, con raíces puramente humanas y hedonistas, radicalmente distinta de la que durante 19 siglos ha admitido un origen divino, unas exigencias estrictas y una doctrina intransigente que nos ha sido transmitida sin cambio ni alteración de nuestros antepasados en la fe.
   

Acaba de aparecer en Italia un librito [Il Rosario rinnovato: il mistero della salvezza meditato con Maria, N. del E.] (Roma, editorial Ancona) firmado por el dominico R. P. Enrique María Rossetti, en el que se introduce suavemente el virus del cambio y de la descomposición en la práctica del rezo del Santo Rosario. Después de las consabidas consideraciones sobre la necesidad de adaptar las devociones tradicionales a la «mentalidad del hombre moderno», propone ciertas innovaciones en el Rosario cuya forma actual indica que es producto de una «leyenda» (sic) referente a la vida de Santo Domingo de Guzmán. Se debería, según el innovador Rossetti, reducir la monotonía de la recitación de los AVE MARÍA diciendo sólo en cada decena nueve veces la primera parte de la oración, que es la única bíblica, y en el décimo grano se respondería una sola vez: «Santa María, Madre de Dios, ruega…». El Padre Nuestro se recitaría una sola vez al principio del Rosario, y el Gloria también una sola vez al final de todo el Rosario. Las letanías quedarían reducidas y deberían tener un significado ecuménico-bíblico «judeo-cristiano», de tal modo que resulta difícil saber si han sido escritas por un sacerdote cristiano o por un rabino. Véase, por ejemplo:
  • Virgen hija de Sion, Ruega por nosotros
  • Descendiente de Abraham, Ruega por nosotros
  • Gozo de Israel, Ruega por nosotros
  • Honor de nuestro pueblo, Ruega por nosotros
  • Arca de Alianza, Ruega por nosotros
  • Tabernáculo del Altísimo, Ruega por nosotros
  • Virgen de Nazaret, Ruega por nosotros
  • Esposa de José obrero, Ruega por nosotros
  • Madre del Hijo de David, Ruega por nosotros.
   
Las consideraciones sobre los misterios también deberían adaptarse a la consabida «mentalidad moderna», que todos sabemos es judaizante o naturalista.
    
Si este proyecto prosperase –y la acogida que ha recibido el libro de Rossetti en ciertos medios vaticanos nos autoriza a abrigar serios temores–, tendríamos un «Nuevo Rosario» impuesto por el aparato eclesiástico progresista y con ello la relativización y el camino abierto a la destrucción de esta venerable tradición. Porque nada podría impedir que en un plazo más o menos corto, un nuevo innovador más «rosso» que Rossetti, recortase y modificase todavía más los rezos y las letanías. Los fieles tendrían, una vez más, la sensación que todas las prácticas piadosas son inestables, inseguras y en el fondo un mero producto humano y no recibidas con amor y sumisión de la Santa Tradición que nos viene de lo alto y no depende de nuestros gustos, opiniones o variaciones de las condiciones de vida.
   
Todos sabemos que las devociones pueden cambiar, que la extensa gama de sus posibilidades se enriquece con el tiempo, como se enriquece la Iglesia con nuevos Santos y Mártires, pero este enriquecimiento no es nunca una destrucción ni una alteración de lo que ha sido recibido por el consenso unánime y continuado de la Iglesia y de los fieles. Más grave que los cambios mismos, es el espíritu de cambio, la idea de ruptura con el pasado, pues la consecuencia lógica de estas innovaciones es que la Verdad y los Dogmas también son considerados como susceptibles de cambios y adaptaciones.
   
Que Dios nos perdone si nos equivocamos, pero tenemos la sensación de que todo ocurre como si todos estos cambios posconciliares que caracterizan el llamado «aggiornamento», fuesen consecuencia de un plan premeditado conducente a cambiar insensiblemente la religión. Y este cambio responde, a nuestro juicio, a dos ideas directrices que aparecen cada vez más claramente en muchas publicaciones oficiales y privadas. Una es inculcar a los fieles la convicción de que la práctica religiosa, y como consecuencia su base dogmática, es relativa y variable, y depende de las opiniones y necesidades de los hombres o del «espíritu moderno». La otra idea fundamental es hacer que quede relegada a zonas difusas de nuestra mente, todo aquello que afirme insistentemente y claramente los dogmas fundamentales de nuestra fe, en particular la divinidad de Nuestro Señor y sobre todo el dogma de los dogmas: la Santísima Trinidad, que resulta incomprensible para la «mentalidad moderna», y es un obstáculo para el desarrollo del ecumenismo y la unión con las grandes religiones monoteístas: el Islam y el Judaísmo. Por esto se desvía sistemáticamente la atención de los fieles hacia aspectos puramente humanos y filantrópicos, y se habla tanto de justicia social y de desarrollo de los pueblos. El Rosario que contiene en su insistente repetición la declaración del dogma Trinitario y de la maternidad divina de María, hay que reducirlo, poco a poco, a una alabanza de las cualidades humanas de la Madre de Jesús.
    
A los fieles nos compete defender por todos los medios la persistencia y la repetición de estas afirmaciones y no permitir que sea aminorado el interés por los dogmas fundamentales de nuestra Santa Religión que, pese al «sentido ecuménico» en boga, debe separarse y diferenciarse netamente de todas las teorías, sectas y tendencias heréticas que tienen su origen en caducas e incoherentes opiniones humanas, sin valor para los cristianos ortodoxos.
   
Damos aquí un grito de alarma con respecto a este nuevo ataque que parece cernirse sobre una de nuestras más queridas tradiciones, católicas y españolas; tenemos confianza que si los fieles hacen llegar a la Jerarquía su repulsa frente a estos maníacos del cambio, se podrá destruir en sus comienzos esta campaña que vislumbramos.
   
A este respecto recordemos que cuando se publicó el nuevo Ordo Missæ, contenía una definición errónea y semiherética de la Misa, y fue la repulsa de gran número de sacerdotes y fieles, lo que hizo que se corrigiera en una edición posterior el famoso párrafo 7, de la «Institutio Generalis Missalis Romani» del 3 de abril de 1969, que era netamente protestantizante.
   
Un erróneo concepto de la obediencia no debe hacernos olvidar que tenemos derecho a luchar, no a favor de opiniones personales, sino por la defensa de la Tradición y de las tradiciones que algunos «teólogos» desaprensivos quieren destruir llegando a imponer sus opiniones modernistas en Roma. Los fieles tenemos algo que decir en favor de nuestras devociones más queridas.
                                    
Julio Garrido Mareca
7 de octubre de 1972.
Fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

SAN BRAULIO DE ZARAGOZA


Hacia el penúltimo decenio del siglo VI nace Braulio, quien más tarde habría de ser obispo de Zaragoza y el más ilustre prelado, después de San Isidoro, en la primera mitad del siglo VII de la España visigótica.
   
Aunque ignoramos el nombre de la madre y el del lugar de su nacimiento, ciertos indicios y alusiones de sus cartas parecen apuntar hacia Gerona, en tanto que otros orientan hacia Zaragoza nos es conocido, por San Eugenio de Toledo, el de su padre, Gregorio; y por San Ildefonso y el mismo Braulio, el de otro hermano suyo mayor, Juan, que habría de ser su predecesor en la sede zaragozana. El propio Braulio nos habla, además, en la dedicatoria de la Vida de San Millán, de otro hermano, Frunimiano, abad de cierto monasterio; y en sus cartas, de dos hermanas: Pomponia, abadesa, y Basila, acogida en la flor de su juventud y temprana viudez al mismo monasterio de Pomponia, superando así, como dice el ya citado San Eugenio, con el brillo de sus méritos el lustre de su linaje.
   
Los nombres de los miembros todos de la familia revelan claramente el origen hispano-romano de ésta; y como el mismo padre, Gregorio, terminó siendo obispo, según parece indicarlo un himno de San Eugenio, de una diócesis no identificada —¿tal vez de Osma?—, se nos ofrece aquí un ejemplar no raro en aquella época —baste recordar el del mismo San Isidoro, con dos hermanos obispos, Leandro y Fulgencio, y una hermana abadesa, Florentina— de una familia ilustre, de probada ortodoxia y religiosidad, con fácil y casi hereditario acceso a las altas jerarquías eclesiásticas.
   
La primera formación piadosa y cultural la recibió Braulio de su hermano mayor, Juan, a quien llama su «maestro en la vida común, en la piedad y en la doctrina»; verosimilmente, en la escuela aneja al monasterio de Santa Engracia, en la misma Zaragoza, del que debió de ser abad dicho Juan, antes de su promoción al episcopado.
   
De otro pasaje de las cartas de San Braulio parece deducirse que tampoco fue ajeno a aquella formación su hermano Frunimiano.
   
San Ildefonso nos habla del docto magisterio de Juan en las sagradas letras y de su pericia en el cómputo eclesiástico y en la liturgia, para la que hubo de componer algunos himnos y otras piezas elegantes; y San Eugenio lo celebra como distinguido en toda clase de disciplinas, y a quien la misma Grecia se inclina; frase esta última que parece aludir a su formación humanística.
   
Con tan competente maestro logró Braulio adquirir aquella perfecta y amplia formación, de la que tan gallarda muestra nos dejó particularmente en su epistolario, no sólo en todo el ámbito entonces explorado de las ciencias eclesiásticas, sino también en las letras clásicas y aun en la poesía y la música, ya que también Braulio, como su maestro Juan y su discípulo Eugenio, llegará a componer la letra y la melodía de himnos sagrados, que fueron incorporados a la liturgia de la iglesia visigótica.
   
Pero la plenitud y madurez de esta formación hubo de cuajar en la escuela y al lado del gran San Isidoro de Sevilla. Empujado por la sed, nunca apagada, de aprender y atraído por el prestigio de este gran doctor de la iglesia española, se traslada Braulio a Sevilla, donde sin que podamos precisar fechas, debió de hacer prolongada estancia o pasar parte de su juventud.
   
De esta permanencia de Braulio al lado de Isidoro, más aún que en plan de discípulo y maestro en plan de compañerismo íntimo y aun; de colaboración, data aquella profunda, tierna y nunca entibiada amistad entre ambos hombres de cultura y siervos de Dios, teñida, en todo caso, por un discreto matiz de protección paternal de parte del anciano y renombrado arzobispo hacia el joven arcediano y mas tarde obispo de Zaragoza, que tan deliciosamente se revela en la mutua correspondencia.
   
De regreso ya Braulio en Zaragoza y nombrado arcediano de la misma, probablemente al ser promovido el año 619 a la sede episcopal su hermano Juan, le escribe Isidoro llamándole «carísimo y dilectísimo hermano, señor en Cristo y amadísimo hijo»; le manda algún libro y le pide otro; le ofrece como obsequio y signo de amistad un anillo y un manto; y hace votos por volver a verle alguna vez, para que, «al que contristaste alejándote, de nuevo le alegres presentándote». Corresponde Braulio con grandes demostraciones de cariño y admiración al que llama «el más grande de los obispos y el más excelso de los hombres, luminar esplendoroso e inextinguible»; expresa, a su vez, vehementes anhelos de volver a encontrarse; le pide las actas de cierto sínodo y, sobre todo, le ruega con insistencia el envío del libro de las Etimologías, al que se cree con especial derecho, por la promesa que Isidoro le tiene hecha, y por haber sido escrito a ruegos del mismo Braulio.
   
Promovido éste, por muerte de su hermano Juan, el año 631, a la sede episcopal de Zaragoza, de nuevo escribe al arzobispo de Sevilla una larga carta, llena de elegancia y de humor, en la que simulando unas veces enfados, otras quejas doloridas, ya actitudes agresivas, ya súplicas rendidas y humildes, trata con todo ello de obtener el envío tan deseado y aún no conseguido, del libro de las Etimologías.
   
Esta vez el insaciable bibliófilo obtiene su ferviente aspiración, puesto que recibe de Isidoro, junto con otros códices, los de las Etimologías; aunque no como él los deseaba y había pedido «íntegros, enmendados y bien dispuestos», sino, precisamente, para que llevase a cabo la enmienda –y ello es prueba del concepto que Braulio merecía a Isidoro–, que el propio autor, por falta de salud, dice no poder terminar. En toda esta correspondencia entre ambos siervos de Dios se advierte como una puja de mutua estima y de deferencias, de respetos y de confianzas, de caridad y de humildad, de piadosa devoción y de anhelos sobrenaturales, que encanta y edifica.
   
La presencia de ambos en el IV Concilio de Toledo, del anciano Isidoro en el cenit de su prestigio y autoridad, como presidente de la asamblea, y del recién nombrado y aún poco conocido obispo de Zaragoza –apenas si llevaría dos años en tal puesto–, debió de ser el último encuentro de los dos grandes amigos. Pero al fallecer, tres años más tarde, el arzobispo de Sevilla, Braulio viene a recoger, como por natural sucesión, la herencia moral y el prestigio de aquél, y a constituirse la primera figura de la Iglesia española.
   
Ya en el Concilio V de Toledo, tres meses apenas de la muerte de San Isidoro, parece haber sido nuestro Santo quien dirige las deliberaciones y redacta los cánones, ordenados casi exclusivamente a la elección pacífica y seguridad de los reyes. Pero es, sobre todo, en el concilio siguiente, el VI de Toledo, donde el prestigio del obispo de Zaragoza se impone y resplandece. Sin ser él metropolitano, y a pesar de hallarse presentes cinco de éstos: el de Narbona, el de Braga, el de Toledo, el de Sevilla y el de Tarragona, San Braulio es el comisionado para contestar, en nombre de la asamblea que reunía obispos, como rezan las Actas de las Españas y de las Galias, a la queja del papa Honorio I contra los obispos españoles, por supuesta negligencia o sobrada lenidad en la defensa de la fe.
   
Esta queja del Papa, motivada al parecer por una defectuosa información, tal vez por una interpretación inexacta del canon LVII del Concilio IV de Toledo, en el que se censuraban las conversiones de los judíos obtenidas por la coacción, es rechazada por el portavoz de los obispos, con gran decisión y apostólica libertad, a la vez que con respetuosa y filial veneración al Pontífice, e inequívoco reconocimiento del primado de la cátedra romana. Por causas que ignoramos, San Braulio no asistió al Concilio VII de Toledo, que fue presidido por su antiguo discípulo y arcediano, ahora arzobispo de la sede primada, Eugenio, de quien él había hecho un teólogo, un poeta y un santo. Las señaladas posición e influencia preeminentes de San Braulio en la iglesia visigótica española perdurarán ya hasta su muerte. A él acudirán de todas partes y personalidades las más ilustres en busca de consuelo o de consejo y en demanda de soluciones para sus dudas o cuestiones teológicas, escriturarias, canónicas o litúrgicas.
   
Entre otros: San Eugenio de Toledo, discípulo y arcediano que había sido, como ya hemos dicho, de San Braulio, y a quien éste, que tal vez le preparaba para sucesor suyo, cediera para la sede primada, forzado tan sólo por las presiones del rey Chindasvinto; y San Fructuoso, el legislador del monacato en la España visigótica y promovido más tarde a la sede metropolitana de Braga. Por una frase de San Braulio, respondiendo a éste, se ha querido deducir una relación de parentesco entre ambos. Si ello fuera verdad, tendríamos a San Braulio emparentado con la familia que dio un rey, Sisenando, al trono de Toledo. Los mismos reyes, como Chindasvinto y Recesvinto, reciben de nuestro Santo consejo o lo solicitan en asuntos de Estado los más importantes. Al primero le sugiere San Braulio la conveniencia, para prevenir posibles perturbaciones en la elección de un sucesor en la corona, de asociar ya en vida, como así se hizo, en el trono a su hijo Recesvinto. Este, más tarde, le encarga con insistencia la revisión de un códice —probablemente el proyecto del Fuero Juzgo, presentado en su día al Concilio VIII de Toledo— en el que el rey tenía gran interés, y de cuya laboriosa corrección por el prelado zaragozano le queda muy agradecido.
   
Para satisfacer a toda esta correspondencia y al intercambio y copia de códices, a cuya búsqueda y adquisición, por donde quiera que averiguase o sospechase su existencia, se dedicó toda su vida con verdadera pasión de bibliófilo, hubo de organizar nuestro Santo un escritorio, en el que, a veces, como él mismo dice, escaseaban los materiales o pergaminos.
   
Ejemplo de esa pasión bibliófila es su correspondencia con el célebre abad Samuel Tajón, quien habría de sucederle en la sede zaragozana. Este, que había acudido también a Braulio con una consulta teológica, y dejó escrito del mismo:  «¿Hay en nuestra época hombre más elocuente, más sabio, más familiarizado con los secretos de la ciencia?». había logrado traer de Roma algunos escritos de San Gregorio Magno, aún no conocidos en España, y nuestro Santo se apresura a rogarle, con gran encarecimiento, se los deje para copiarlos. Por cierto que aquí hubo de echar en olvido, y aun compensar con las más deferentes y afectuosas expresiones, las un tanto agrias con que, tiempo atrás, se había visto obligado a responder a alguna intemperancia del mismo Tajón, y de las que pueden ser muestra las siguientes líneas, en las que se revela la cultura clásica del obispo de Zaragoza:
«También yo, si quisiera, podría replicar; ... que también yo, como dice Flaco, aprendí letras, y tuve que sustraer con frecuencia la palma al azote de la férula; y también a mí se podría aplicar lo de: huye lejos que lleva heno en el cuerno; y aun aquello de Virgilio: también nosotros, padre, manejamos con diestra fuerte los dardos y el hierro, y también de las heridas que hacemos brota sangre... Pero soy siervo del amor y no quiero perder el tuyo, ni quiero poner en mis palabras cosa de burla o desagradable, como aconseja Ovidio, ni hacer, como dice Apio, alarde de facundia canina; ...antes, imitando la humildad del Maestro y Señor Cristo, queremos seguir a aquel que dice: ofrecí mi espalda a los azotes y mis mejillas a las bofetadas...».
   
Siempre en la correspondencia del Santo aparece, por encima de todo, la más exquisita cortesía, la delicadeza, la humildad —el encabezamiento ordinario de sus cartas es el de: «Braulio, siervo inútil de los santos de Dios»—, la caridad, la bondad servicial, un gran sentido de humanismo indulgente y un equilibrio ejemplar de consejo y de conducta.
   
La carta que cierra el epistolario es la dirigida al abad San Fructuoso, en respuesta a las cuestiones escriturísticas que éste le había propuesto, y viene a ser como un pequeño tratado de exégesis bíblica, en el que se pone de manifiesto el gran conocimiento en nuestro Santo de la patrística, del texto griego y de la verdad hebraica. Hacia el final de esta carta, se lee como una especie de presentimiento de su cercana muerte.
   
Ya en sus últimas cartas anteriores venía hablando con frecuencia el obispo de Zaragoza de la debilidad de sus fuerzas, de su inutilidad, de sus preocupaciones y contrariedades, compañeras inseparables del cargo pastoral, pero que se hacen más sensibles cuando las energías corporales van perdiendo su poder de resistencia, de sus achaques, en especial de su falta de vista, cansada, sin duda, en la lectura asidua de códices enrevesados y de letra difícil; pero en la última carta nos dice algo más concreto: esperando estoy cada día el fin de mi doliente condición mortal.
   
Y este presentimiento, que para el Santo era una esperanza, se cumplió el mismo año de 651, fecha de la muerte de San Braulio.
   
Su mejor elogio fúnebre pudo ser el que en su carta le dirigía el mismo San Fructuoso, y que no era sino la expresión del común sentir de la iglesia visigótica contemporánea:
«Damos gracias incesantes a nuestro Creador y Señor, que en estos últimos tiempos ha hecho que seáis tal y tan grande pontífice, que en el mérito de la vida y el don de la doctrina sigáis en todo los ejemplos apostólicos, digno de alcanzar la inefable gloria de la patria suprema, junto con aquellos cuya vida incontaminada imitáis en este tempestuoso mundo».

FIDEL GARCÍA MARTÍNEZ. Año Cristiano, Tomo I. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

ORACIÓN
Protege, Señor, con perpetua ayuda a tu Iglesia, a la cual quisiste proveer con el celo, la erudición y el ejemplo de tu confesor y pontífice el bienaventurado San Braulio. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 25 de marzo de 2023

LOS “HERMANOS MAYORES” DE BERGOGLIO BUSCANDO CONVERTIR EL EVANGELIO EN DELITO (MIENTRAS EN UNA “UNIVERSIDAD PONTIFICIA” LE HACEN AL RABINO)

El 24 de Marzo, la licenciatura de Teología Bíblica de la Universidad Pontificia de Méjico celebró un séder (cena pascual judía), presentándola como su «modesta preparación para la Semana Santa que nos espera» (Fotos tomadas de la página de Facebook de la universidad):
Nos reunimos 18 comensales, facultad y alumnos de la licencia en Teología bíblica, con 2 que prestaron su servicio en el triclinio. Un ambiente de flor y canto, la algarabía sublime para festejar la liberación de la esclavitud en nuestra historia «sinagogal», eclesial, católica y personal (Éxodo 12-15), experiencia única para varios participantes, uniendo los dos Testamentos y la tradición de nuestros padres y madres en la fe.
   
Abundaba el ambiente festivo, perfumado por el cordero, la matza (pan ácimo), ensaladas de hierbas amargas y manzana, hummus, dátiles e higos, vino y sidra; las velitas iluminaban la mesa, el canto del rito pascual, el Halel y cantos judíos tradicionales irradiaban el corazón.
   
Se comenzó la Cena pascual judía, la Hagada para Pesaj, a las 19:00 horas, con un breve ensayo y repartición de las voces (en hebreo y en español), y a las 22:00 se concluyó con dos cantos y el brindis, lešanah haba’ah bîrûšalaim, «¡EL AÑO PRÓXIMO EN JERUSALÉN!», que tradicionalmente pone punto y aparte al sacramental de la Cena con alusión escatológica. Una admirable fiesta, tanto personal como pedagógica, y una modesta preparación para la Semana Santa que nos espera a la puerta de nuestra liturgia.
  
   
Usar ceremonias judías (cosa que entre los conciliares no es la juvenaliana rara avis in terris, pues en Italia, EspañaBrasil se han dado estos casos) es algo que está prohibido para los católicos, como quiera que por el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario (acontecido precisamente un día como hoy, 25 de Marzo del año 33, y renovado incruentamente en el Santo Sacrificio de la Misa), las ceremonias y leyes de estos ya no son obligantes:
  • «Y después de un maduro examen, Pedro como cabeza de todos se levantó, y les dijo: “Hermanos míos, bien sabéis que mucho tiempo hace fui yo escogido por Dios entre nosotros, para que los gentiles oyesen de mi boca la palabra evangélica y creyesen. Y Dios que penetra los corazones, dio testimonio de esto, dándoles el Espíritu Santo, del mismo modo que a nosotros. Ni ha hecho diferencia entre ellos y nosotros, habiendo purificado con la fe sus corazones. Pues ¿por qué ahora queréis tentar a Dios, con imponer sobre la cerviz de los discípulos un yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido soportar? Pues nosotros creemos salvarnos únicamente por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, así como ellos”» (Hechos XV, 7-11/Versión de Mons. Félix Torres Amat).
  • «Nosotros, pues, hermanos, somos los hijos de la promesa, figurados en Isaac. Mas así como entonces el que había nacido según la carne perseguía al nacido según el espíritu, así sucede también ahora. Pero ¿qué dice la Escritura?: “Echa fuera a la esclava y a su hijo; que no ha de ser heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre”, (Génesis 21, 10). Según esto, hermanos, nosotros no somos hijos de la esclava, sino de la libre; y Cristo es el que nos ha adquirido esta libertad. Manteneos firmes, y no dejéis que os opriman de nuevo con el yugo de la servidumbre de la ley antigua. Mirad que os declaro yo, Pablo, que si os hacéis circuncidar, Cristo de nada os aprovechará. Además declaro a todo hombre que se hace circuncidar, que queda obligado a observar toda la ley por entero. No tenéis ya parte ninguna con Cristo los que buscáis la justificación en la ley; habéis perdido la gracia. Pues nosotros solamente en virtud de la fe esperamos recibir del espíritu la verdadera justicia o santidad que vanamente buscáis vosotros en las ceremonias de la ley» (Gálatas IV, 28-V, 5/Versión de Mons. Félix Torres Amat).
  • «[La Sacrosanta Iglesia Romana] Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, v empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento. Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas. No niega, sin embargo, que desde la pasión de Cristo hasta la promulgación del Evangelio, no pudiesen guardarse, a condición, sin embargo, de que no se creyesen en modo alguno necesarias para la salvación; pero después de promulgado el Evangelio, afirma que, sin pérdida de la salvación eterna, no pueden guardarse. Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo, observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna, a no ser que un día se arrepientan de esos errores. Manda, pues, absolutamente a todos los que se glorían del nombre cristiano que han de cesar de la circuncisión en cualquier tiempo, antes o después del bautismo, porque ora se ponga en ella la esperanza, ora no, no puede en absoluto observarse sin pérdida de la salvación eterna» (Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia, Bula Cantáte Dómino, 4 de Febrero de 1442).
  • «La primera consideración es que las ceremonias de la ley mosaica fueron derogadas por la venida de Cristo y que ya no pueden ser observadas sin pecado después de la promulgación del Evangelio» (Papa Benedicto XIV, Carta Apostólica Ex quo primum témpore, 1 de Marzo de 1756).
  • «Y, en primer lugar, con la muerte del Redentor, a la Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo Testamento (…) en el patíbulo de su muerte Jesús abolió la Ley con sus decretos (Ef. 2, 15) (…) y constituyó el Nuevo en su sangre, derramada por todo el género humano. Pues, como dice San León Magno, hablando de la Cruz del Señor, ‘de tal manera en aquel momento se realizó un paso tan evidente de la Ley al Evangeliode la Sinagoga a la Iglesia, de los muchos sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo aquel velo místico que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo’ (Sermón 68, 3; en Migne, Patrología Latína 54, col. 374). En la Cruz, pues, murió la Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera…» (Papa Pío XII, Encíclica Mýstici córporis Christi, 29 de Junio de 1943).

Inclusive, los judíos hallarán motivo para protestar por esto, toda vez que en algunas fotos aparece una “religiosa” usando el talit (en hebreo טַלִּית, “cobertura”) el manto ritual que usan los judíos para orar. Esta prenda es solo para hombres, y en el “Muro de los Lamentos” es común que la policía destacada allí arreste a las mujeres que se atreven a usarlo en ese lugar.

Mientras, estos letrados y escribas conciliares desconocían esta noticia (fuente: INFOVATICANA):
PROPONEN EN ISRAEL UNA LEY QUE TIPIFICA COMO DELITO COMPARTIR EL EVANGELIO
Dos diputados del Knesset o parlamento israelí han presentado una propuesta de ley que convertiría en delito la evangelización.
   

No es que la propuesta tenga muchas posibilidades de salir adelante, pero muchos observadores han visto en la propuesta un síntoma preocupante de radicalización en el lugar, precisamente, donde nació y murió Jesucristo, llamado por los cristianos Tierra Santa.

Moshe Gafni y Yaakov Asher (foto), dos diputados del ultraderechista Unión judía en la Torá, presentaron un proyecto de ley la semana pasada que prohibiría cualquier intento de hablar de Jesús a la gente, bajo pena de prisión.

Para el gobierno de Benyamín Netanyahu, ya asediado por acusaciones de corrupción, sería una verdadera catástrofe que este proyecto tuviera algún apoyo, ya que uno de los grupos más cercanos al primer ministro fuera de Israel son precisamente los evangélicos en Estados Unidos, más de sesenta millones (seiscientos a escala mundial).

El ex embajador de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, Sam Brownback, quien sirvió durante la administración Trump-Pence, es el primer líder estadounidense en advertir públicamente que este nuevo proyecto de ley representa una amenaza masiva para la libertad de expresión, los derechos humanos y la libertad religiosa.

La legislación prohibiría todos los esfuerzos de personas de una fe que, de cualquier forma, quieran discutir o tratar de persuadir a personas de otras religiones para que consideren cambiar sus creencias religiosas actuales, so pena de incurrir en un delito castigado con un año de cárcel. Si la conversación es con un menor, la sanción sería de dos años de prisión.