sábado, 2 de mayo de 2015

EL RITUAL MONTINIANO DE ORDENACIÓN ES INVÁLIDO

Traducción del artículo publicado en Francés en RORE SANCTIFICA, Vía CATHOLICAPEDIA: http://wordpress.catholicapedia.net/l%E2%80%99abbe-yves-maury-declare-pontificalis-romani-de-1968-totalement-invalide/
  
El padre Yves Maury (fallecido el 7 de Mayo de 2011) vivió en Ecône en la década de 1970 y ha conocido muy bien los comienzos de la FSSPX. Fue ordenado sacerdote por Mons. Lefebvre, siguiendo el Ritual Romano tradicional. Años después, reconoció que la posición "Reconocer pero resistir" era anticatólica y sin fundamento teológico, y adhirió al Sedevacantismo.
   
Padre Yves Maury
 
El padre Maury fue diplomado por una gran escuela francesa de ingeniería (École Centrale de Paris) y mantuvo una vida sacerdotal de estudio y de oración en la Vendée. 
  
Clérigo erudito dotado de un gran juicio, nos entrega aquí una declaración de suma importancia y fuerza.
   
Después de haber estudiado con precisión y rigor el problema suscitado por el nuevo rito conciliar de consagración de obispos instaurado el 18 de Junio de 1968 por Montini/Pablo VI (Pontificalis Romani, 1968), el padre Yves Maury ha llegado sobre ello a una conclusión simple y definitiva: este nuevo rito es totalmente inválido, de acuerdo con las razones que resumimos aquí:
  • «El rito de la Iglesia reformada del Vaticano II es inválido y en modo alguno sirve para consagrar obispos» [1].
  • «La iglesia conciliar no tiene ya obispos consagrados válidamente luego de la instalación de la reforma promulgada en 1968, y puesta en aplicación general pocos meses más tarde. Ya no le quedan más que algunos obispos de muy avanzada edad. La iglesia conciliar no tiene más que algunos sacerdotes de más de 70 años de edad válidamente ordenados (sin entrar en  la consideración del carácter dudoso de su rito de ordenación)».
  • «La iglesia conciliar no está en mejor situación que los anglicanos, u otras ramas protestantes que comparten su suerte: ella no es más que una rama muerta».
  
A continuación, el texto del comunicado del padre Yves Maury:
      
DECLARACIÓN [2] DEL PADRE YVES MAURY, DE 2 DE OCTUBRE DE 2010
Invalidez de las consagraciones conciliares
Roma, 28 de Noviembre de 2005
   
Caro señor,
  
En respuesta a las preguntas presentadas por Thilo Stopka y Philippe Bourcier de Carbon.
Aquí le doy respuesta (a vuestras seis preguntas):
   
Sólo aconteció una vez, el 24 de Abril de 1802, el que un sacerdote (Padre Michel Dahery, nacido en Alepo el 27 de Abril de 1761) fuese electo Patriarca de Antioquía para los Sirios Católicos. Fue consagrado Obispo el 4 de Mayo de 1802 y al final de su consagración episcopal, fue entronizado como Patriarca.
   
La dignidad patriarcal [o papal] no es una ordenación. El episcopado es la plenitud del sacerdocio. Después del obispado no hay ordenación. El patriarca, como el Papa, no tienen, después de su elección, más que el rito de entronización (que en absoluto no es una ordenación).
  
+ Mikhael Al Jamil
Arzobispo Sirio Católico, Procurador patriarcal ante la Santa Sede
   
«En el sitio Rore sanctifica [3] se encuentra la reproducción del testimonio de Mons. Al Jamil (representante del Patriarcado sirio de Antioquía en Roma) [4], según el cual el rito que copiaron los conciliares es un rito de entronización de un Patriarca que ya había sido consagrado obispo anteriormente, o que era obispo antes de ser elegido para el Patriarcado.
   
El Padre Pierre-Marie de Avrillé [5] ha demostrado hasta la saciedad que el nuevo rito latino de la consagración episcopal conciliar instaurado el 18 de Junio de 1968 por Montini-Paulo VI coincide absolutamente con este rito de entronización del Patriarca sirio de Antioquía.
   
Ahora, la Iglesia jamás reitera el sacramento del orden (que como el bautismo y la confirmación también confieren carácter), cosa que es sería pecado mortal y un sacrilegio.
     
En el caso del Sacramento del Orden, una forma inválida implica la desaparición en breve del Orden y simultáneamente de la Iglesia (cosa que el Espíritu Santo no puede permitir, teniendo en cuenta la promesa de Nuestro Señor que su Iglesia permanecería hasta el Fin de los tiempos, y que estaría con Ella todos los días hasta la consumación de los siglos). La Iglesia es evidentemente infalible para determinar las formas válidas que se han de utilizar para los sacramentos: esta es una verdad cierta, de una certidumbre fundada directamente sobre la infalibilidad de la Iglesia.
  
De ahí se desprende esta conclusión derivada directamente de una premisa infalible: El rito de la iglesia reformada del Vaticano II es inválido y en modo alguno puede servir para consagrar obispos.

La iglesia conciliar no tiene ya obispos consagrados válidamente luego de la instalación de la reforma promulgada en 1968, y puesta en aplicación general pocos meses más tarde. Ya no le quedan más que algunos obispos de muy avanzada edad. La iglesia conciliar no tiene más que algunos sacerdotes de más de 70 años de edad válidamente ordenados (sin entrar en  la consideración del carácter dudoso de su rito de ordenación).
    
La iglesia conciliar no es asistida por el Espíritu Santo, ella no es la Iglesia Católica (ya eso se sabe por todas las herejías propagadas por ella durante y después del Concilio), pero esta conclusión trasciende y está fuera de todas las discusiones y subterfugios de los liberales y otros semi-adherentes o adherenrtes “en un tanto por cien”, que no quieren hablar sino de errores, ello se deriva directamente de la admisión de un rito inválido para consagrar sus obispos. Ciertamente ella no tiene un Papa legíti­mo como cabeza.
    
La iglesia conciliar no está en mejor situación que los anglicanos, u otras ramas protestantes que comparten su suerte: ella no es más que una rama muerta.
   
Los sostenedores de la tesis de Cassissiacum, que presumían de sabios y razonables, que miraban con desdén a los pobres sedevacantistas de poco alcance que creían que era posible reconocer a un papa herético, se encuentran esta vez, sin discusión posible, obligados a reconocer que “sus obispos materiáliter que custodian válidamente las sedes católicas” no pasan de simples sacerdotes o de laicos, y que su “papa materiáliter”, el simple padre Ratzinger (hoy, el simple laico Bergoglio) no puede ser ciertamente el obispo de Roma, y menos un papa materiáliter, a no ser que para salvar la cara, se inventen una pirueta del mismo género de aquellas (…), pero sólo logran engañarse ellos mismos.
   
(…)
    
¿Qué puede decir la Fraternidad [San Pío X] (y también la Unión Sacerdotal williamsonista), que se desvela tanto para hacerse reconocer oficialmente, y Mons. Lefebvre, que en un acceso de fervor por el acuerdo bajo JPII dijo en uno de sus sermones: “Os puedo anunciar que en poco tiempo Roma nos recibirá con nuestro juramento antimodernista en mano (Junio 27 de 1980)”? ¿Continuarán tomándose fotografías en compañía del innoble Benedicto XVI (o con Francisco I o con el que venga), con una sonrisa que expresa el placer que tienen de reencontrarse? ¿Su grande caridad les permitirá continuar llamando cismáticos a los católicos, especialmente a los sacerdotes que guardan la sana doctrina? ¿Continuarán gastando el dinero de los fieles para alimentar las literaturas de sus “hermanos sacerdotes” y distribuyéndoles el “equipo San Pío V” en DVD, para hacerles oficiar parodias de misas y sacrilegios? En la “Carta a los amigos y benefactores” de Mayo de 2010, no es posible dejar de constatar que su ceguera no mejora y que continúan viviendo aferrados a una vana ilusión. En verdad ellos creen sinceramente ser sacerdotes excepcionales, y Nuestro Señor le prometió a Ana María Taigi que aquellos que salgan indemnes de esta crisis serán aquellos a quienes Él les conceda el don de la humildad.
   
¿Dónde están aquellos que afirmaban que la situación actual no podía ser juzgada sino por un futuro Papa que juzgaría de ella infaliblemente, y que hasta entonces había de guardarse una prudente reserva, con la reverencia debida? Sostenemos que ese juicio infalible que tiene la Iglesia al recibir la promesa de su Dios y Señor que Él estaría con Ella todos los días, hasta la consumación de los siglos. Ya lo sabíamos, por todos les Concilios y de todos los Papas anteriores, mas ello no les satisfacía para aplicar los principios de la Bula de Paulo IV, ratificada por San Pío V, “Cum ex Apostolátus
    
Todos los que tengan amistad con el mundo y que pensaban mucho en la opinión que tenían de sí, no les queda otro recurso que reconocer que han sido engañados y han engañado también a otros, humillarse y hacer su mea culpa, y reparar los daños causados (…).
    
Cum omni humilitáte, et mansuetúdine, cum patiéntia, supportántes ínvicem in caritáte, sollíciti serváre unitátem spíritus in vínculo pacis. (Efesios 4, 2 - Epístola del 26° domingo después de Pentecostés).
    
Padre Yves Maury
Octubre 2 de 2010
  
Os recomendamos vivamente la lectura de los documentos excepcionales disponibles en el sitio Rore-Sanctifica así como las obras del Comité Internacional Rore Sanctifica disponibles en Éditions Saint-Remi, y las Notitiæ publicadas recientemente.
   
   
NOTAS
   
[2] [NDLR] Las negrillas de los comentarios del Padre Yves Maury provienen de la redacción de CICR
  
   
   

1 comentario:

  1. Y los que se han hecho bergoglianos ya ahora, que fuesen ordenados antes de 1970 tampoco hacen de tales sacerdotes, aunque lo fueran, POR APOSTATAS, HEREJES Y PRO EL IMPOSTOR USURPANTE PACO1 JESUITAS.

    THE END . DIOS NO LOS PERDONE.

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