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lunes, 31 de agosto de 2026

SAVONAROLA Vs. ALEJANDRO VI: PRECEDENTE HISTÓRICO

Traducción del artículo publicado en WM REVIEW.
  

¿Qué ocurrió realmente en el famoso caso de Fra Girolamo Savonarola, y qué nos dicen los principios teológicos que entraron en juego sobre nuestros días?
SAVONAROLA CONTRA ALEJANDRO VI: UN PRECEDENTE HISTÓRICO
John Lane
(Publicado originalmente en The Aquinas Site, 1998. Algunos encabezados, saltos de línea y edición muy ligera a cargo de The WM Review).

Este autor ha argumentado en otras ocasiones que la herejía pública es absolutamente incompatible con el ejercicio de un cargo en la Iglesia Católica. De hecho, es una tradición constante de la Santa Iglesia, enseñada explícitamente por numerosos papas, doctores de la Iglesia, teólogos y santos, y aceptada por los Concilios Generales. Asimismo, está expresamente legislado en el Código [Pío-Benedictino] de Derecho Canónico, en la sección sobre renuncias. El canon 188, sección 4, establece que quien se aparta públicamente de la fe renuncia a su cargo por el mero hecho de hacerlo, y esta renuncia es aceptada por ley sin necesidad de declaración alguna.

Por lo tanto, cabe esperar encontrar en la historia evidencias de su aplicación a casos concretos. De hecho, encontramos varias. El caso de Savonarola y otros contra Alejandro VI es uno de esos precedentes. Fray Girolamo Savonarola fue un dominico del siglo XV, famoso por su celo por la salvación de las almas y por su oposición a la grave inmoralidad de muchos miembros del clero y los laicos de su época. También fue un teólogo y filósofo muy competente, considerado brillante por muchos. Desafortunadamente para él, su predicación contra el vicio resultó demasiado efectiva para la comodidad de muchos en posiciones de autoridad en la Santa Iglesia, y entró en conflicto abierto no solo con miembros de la Curia Romana, sino también con el Papa Alejandro VI. Alejandro VI, un Borgia, suele competir con uno o dos más por el título de “Papa más inmoral” en las historias de la Iglesia. Finalmente, el fraile fue condenado por herejía en circunstancias bastante confusas, ahorcado y luego quemado. Parece no haber duda de que su muerte fue orquestada con fines políticos y que las acusaciones de herejía fueron injustas. Incluso el historiador Kirsch, cuyo relato en la Enciclopedia Católica es totalmente hostil a Savonarola, afirma que no era hereje y señala que el notario falsificó las actas del juicio.

Savonarola fue más allá de simplemente acusar al Papa de vicio: lo acusó de herejía. Si bien era de conocimiento común entre los católicos informados que Alejandro había comprado el papado, no se decía tan abiertamente que fuera un hereje en su teología personal. Savonarola no solo hizo esta afirmación en correspondencia privada con el cardenal della Rovere, sino que también presionaba para que se convocara un concilio donde pudiera probar su acusación y lograr la deposición de Alejandro.

Lo siguiente proviene de una biografía de un dominico escrita por Villari:
«Muchos católicos buenos y experimentados sostenían la opinión de que la elección de Alejandro era nula, pues, como todos sabían, se había obtenido mediante simonía, y que la única manera de poner fin a los numerosos escándalos de los que era causante sería convocar un concilio para deponerlo. El líder de este grupo era el combativo cardenal de San Pedro en Cadenas, posteriormente papa Julio II» [1].
La nota a pie de página de esta sección incluye lo siguiente:
«Dicho Cardenal, al ser proclamado Papa, emitió una bula (14 de enero de 1505) en confirmación del Concilio de Letrán, declarando nula la elección de Alejandro e incapaz de convalidarse, incluso mediante el posterior homenaje de los Cardenales…» [2].
El texto principal continúa:
«Él [Della Rovere] tildó al Borgia [Alejandro VI] de infiel y hereje, y estuvo constantemente al servicio del rey Carlos [de Francia], haciendo todo lo posible por persuadirlo de convocar un concilio y lograr la reforma de la Iglesia. […] La primera vez que los franceses pasaron por Roma, no menos de dieciocho cardenales se unieron a Della Rovere para presionar al rey a fin de obtener la reforma deseada» [3].
El artículo de la Enciclopedia Católica sobre Alejandro VI, escrito por Mons. James Loughlin de Filadelfia, menciona a Villari como fuente y parece otorgarle una considerable credibilidad. El artículo sobre Savonarola, escrito por el célebre historiador Mons. J. P. Kirsch de la Universidad de Friburgo, también cita a Villari como fuente en la bibliografía al final del artículo.
   
Sin embargo, cabe señalar que Villari se presenta como un defensor del liberalismo, lo cual se confirma con la dedicatoria de su obra a «Gladstone, defensor de la libertad italiana». Dado que este libro fue escrito poco después de la unificación de Italia bajo la hegemonía masónica, ¡resulta difícil sentir simpatía por esta referencia! Además, es evidente que Villari admira a su héroe principalmente por su supuesta promoción de la «democracia» frente a la “tiranía” de los Médici. Un tema difícilmente podría ser más apropiado para un masón.

La verdadera naturaleza de la acusación de Savonarola
En cualquier caso, Villari no duda en mencionar que della Rovere «calificó a los Borgia de infieles y herejes», lo cual, por supuesto, es el único motivo por el que un católico podría esperar la deposición de un papa debidamente elegido. Sin duda, el futuro papa Julio II lo sabía. La Enciclopedia Católica, por otro lado, omite mencionar la herejía, prefiriendo referirse únicamente a la cuestión de la simonía en la elección (otra posible causa de invalidez, pero no la única en cuestión).

Sin embargo, por otras fuentes sabemos que el relato de Villari es correcto. Savonarola y los cardenales buscaban derrocar a Alejandro VI debido a su herejía, y Savonarola dejó claro en su correspondencia con della Rovere y varios príncipes católicos que si lograban convocar un concilio para juzgar a Alejandro, él (Savonarola) demostraría públicamente la herejía del papa.

El cardenal Journet, en su obra L’Église du Verbe Incarné (La Iglesia del Verbo Encarnado), ofrece la siguiente información sobre estas cartas de Savonarola:
«En un estudio publicado en la “Revue Thomiste” [4], el P. Jourdan Hurtaud OP, hizo una poderosa defensa en el caso —aún abierto— de los “Piagnoni” [los que siguieron a Savonarola]. Hace referencia a la explicación de los teólogos romanos anteriores a Cayetano, según la cual un Papa que cayera en herejía sería depuesto “ipso facto”: el Concilio correspondiente solo tendría que dejar constancia del hecho de la herejía y notificar a la Iglesia que el Papa en cuestión había perdido su primacía. Savonarola, afirma, consideraba que Alejandro VI había perdido la fe:
“El Señor, enfurecido por esta intolerable corrupción, ha permitido desde hace algún tiempo que la Iglesia esté sin pastor. Porque doy testimonio en nombre de Dios de que este Alejandro VI no es Papa ni puede serlo. Pues, aparte del execrable crimen de simonía, por el cual se apoderó de la tiara [papal] mediante un trato sacrílego, y por el cual cada día subasta y adjudica al mejor postor beneficios eclesiásticos, y aparte de sus otros vicios —bien conocidos por todos— que pasaré por alto, declaro en primer lugar y afirmo con toda certeza que este hombre no es cristiano, ni siquiera cree ya en Dios; va más allá de los límites de la infidelidad y la impiedad” (Carta al Emperador) [5].
Basándonos en las autoridades doctrinales que Cayetano pronto invocaría, diríamos que Savonarola deseaba convocar al Concilio, no porque, como los galicanos, colocara un Concilio por encima del Papa (las Cartas a los Príncipes son legal y doctrinalmente irreprochables), sino para que el Concilio, ante el cual probaría su acusación, declarara la herejía de Alejandro VI en su condición de particular.

Concluye el P. Hurtaud:
“Los actos y las palabras de Savonarola —y la mayoría de sus palabras son actos— deben examinarse con detalle. Cada una de sus palabras debe sopesarse cuidadosamente y no debe perderse de vista ninguna de las circunstancias de sus acciones. Porque el fraile es un maestro de la doctrina; no solo la conoce, sino que también la vive. En su conducta nada se deja al azar ni al estado de ánimo del momento. Tiene un principio teológico o jurídico como fuerza motriz en cada una de sus decisiones. No debe ser juzgado por las leyes generales, pues sus guías son principios de un orden excepcional (aunque con esto no quiero decir que se colocara por encima o al margen del derecho común). Las normas que invoca son admitidas por los mejores Doctores de la Iglesia; no hay nada excepcional en ellas salvo las circunstancias que las hacen lícitas y condicionan su aplicación”» [6].
Cómo se desarrollaron los acontecimientos
Del artículo de la Enciclopedia Católica sobre “Alejandro VI, Papa”, tenemos lo siguiente:
«La política de Alejandro no solo estuvo dictada por un loable deseo de mantener la paz en Italia, sino también porque era consciente de que una facción influyente de sus cardenales, encabezada por el resuelto Della Rovere, estaba promoviendo la invasión de Carlos como medio para deponerlo bajo la doble acusación de simonía e inmoralidad.
   
En septiembre de 1494, los franceses cruzaron los Alpes; el último día de ese año entraron en Roma, sin necesitar otra arma en su marcha por la península, como señaló ingeniosamente Alejandro (Commines VII, 15), que la tiza con la que marcaban los alojamientos de las tropas. Los barones del Papa lo abandonaron uno tras otro. Colonna y Savelli fueron traidores desde el principio, pero sintió con mayor intensidad la deserción de Virginio Orsini, comandante de su ejército.

Muchos papas más santos que Alejandro VI habrían cometido el fatal error de ceder ante la fuerza bruta y rendirse incondicionalmente al conquistador de Italia; ni el más heroico de los papas habría podido mantener la estabilidad de la Santa Sede en este momento crucial con mayor firmeza. Desde las murallas en ruinas de San Angelo, cuyas defensas aún estaban incompletas, miró con serenidad a la boca del cañón francés; con igual intrepidez se enfrentó a la camarilla de cardenales de Della Rovere, que clamaban por su deposición.

Al cabo de dos semanas fue Carlos quien capituló. Reconoció a Alejandro como verdadero Papa, para gran disgusto de della Rovere, y “obedeció sus deberes filiales”, dice Commines, “con toda la humildad imaginable”; pero no pudo arrancarle al Pontífice el reconocimiento de sus pretensiones sobre Nápoles» [7].
¿Qué nos dice esto?
En primer lugar, demuestra que los cardenales, incluido un futuro papa, no temían intentar derrocar a un papa por motivos de herejía y/o simonía.

En segundo lugar, autores posteriores no sugieren que este comportamiento fuera anticatólico (sin embargo, véase Hurtaud para un análisis de quienes malinterpretaron las intenciones de Savonarola).

En tercer lugar, el propio della Rovere, tras su ascenso a la Cátedra de Pedro, confirmó el principio sobre el que había actuado como cardenal, mediante el documento más solemne que un papa puede emitir: una bula.

En cuarto lugar, incluso en el período de mayor vulnerabilidad de la Santa Iglesia, aquejada de terribles niveles de inmoralidad entre el clero y los laicos, la herejía se consideraba tan grave que constituía motivo de juicio incluso para un papa. Esto concuerda con la enseñanza del gran pontífice del siglo XIII, Inocencio III, expresada en un sermón como sigue:
«La fe es tan necesaria para mí que, teniendo a Dios como mi único juez en todos los demás pecados, podría ser juzgado por la Iglesia por los pecados que pudiera cometer en materia de fe».
Finalmente, cabe destacar que Savonarola es singularmente famoso por haber deseado la deposición de Alejandro VI, y sin embargo, numerosos papas y santos le han profesado devoción. El apóstol de Roma, San Felipe Neri, por ejemplo, solía rezarle a Savonarola y le atribuía milagros por su intercesión. Resulta difícil, incluso imposible, imaginar que tantos santos y papas pudieran haber alabado a un hombre famoso por estar equivocado, ¡y en un asunto tan grave!

Los puntos teológicos en juego
Si bien es cierto que Alejandro nunca dejó de ser papa, y sería, cuanto menos, imprudente afirmar lo contrario, esto no se debe necesariamente a que no fuera hereje, como sostienen algunos autores. Para comprender lo que realmente sucedió, es necesario profundizar un poco más en la teología.

La herejía puede ser interna o externa. Es decir, uno puede dudar o negar un dogma internamente, sin expresarlo, o puede anunciar su herejía a otros. Si bien algunos autores sostienen que toda herejía convierte a uno en no católico, la opinión común es que solo la herejía manifiesta externamente causa la pérdida de la pertenencia a la Santa Iglesia. Y es la pérdida de la pertenencia a la Santa Iglesia la responsable de la pérdida automática de los cargos en el caso de los herejes manifiestos.

Además, los teólogos establecen otra distinción entre «manifiesta» y «pública». La opinión común es que solo la herejía «pública» priva realmente a una persona de la condición de católica; «manifiesta» es un término que puede aplicarse a un caso en el que alguien admite su herejía en privado, ante una o dos personas discretas. Evidentemente, en una sociedad perfecta y visible, no se puede decir que los cargos se pierdan simplemente por una herejía manifiesta, si se entiende «manifiesta» de esta manera [8]. La herejía, para que prive a una persona de la pertenencia a la Santa Iglesia y, por consiguiente, de cualquier cargo que ostente, debe ser «pública». Para mayor claridad, cabe mencionar que «notorio» también se distingue de «público». Los hechos «públicos» son conocidos, o susceptibles de ser conocidos, por muchos. «Notorio» describe cosas que son realmente conocidas, o podrían ser fácilmente conocidas, por todos.

Aplicando estas consideraciones al caso en cuestión, vemos que Alejandro VI bien pudo haber sido un hereje internamente, que pudo haberlo manifestado a un grupo selecto de personas y que esto pudo haber llegado a conocimiento de Savonarola. No cabe duda de que Savonarola tuvo conocimiento de algún fallo doctrinal. Pero para que Alejandro perdiera el papado, tendría que dejar de ser católico, y por eso Savonarola estaba presionando para que se convocara un concilio en el que pudiera exponer su caso. Una vez que el caso se hiciera público, Alejandro dejaría de ser católico y, por lo tanto, papa.

En otras palabras, Savonarola tenía toda la razón en su teología; y posiblemente también en su afirmación de que Alejandro era un hereje. No parece haber ningún fundamento para afirmar que Savonarola estuviera equivocado en absoluto, a menos que consideremos un error el celo desmedido por el honor de la Iglesia de Cristo.

Comparación con nuestro tiempo
¡Ojalá más personas sufrieran las consecuencias de este error! La mayor tragedia de nuestra época, y la causa más evidente de las tragedias venideras, es la inacción del clero en los momentos de gran crisis de 1958 (cuando Roncalli salió victorioso del cónclave) y de nuevo en 1965 (cuando Montini promulgó el Concilio Vaticano II). Otra gran oportunidad para actuar se presentó en 1969 con la aparición de la mismísima Abominación de la Desolación: la Nueva Misa.

Fue mandato expreso de la Santísima Virgen que la tercera parte del Secreto de Fátima se revelara a más tardar en 1960. En 1957, la hermana Lucía le confió al padre Fuentes:
«La Santísima Virgen me ha dicho que el diablo está a punto de librar una batalla decisiva contra la Virgen... y que sabe lo que más ofende a Dios y lo que le permitirá ganar más almas en el menor tiempo posible. Hace todo lo posible por obtener almas consagradas a Dios, pues de esta manera logrará que las almas de los fieles queden abandonadas por sus líderes, y así le será más fácil apresarlas».
La historia no conoce ejemplos de negligencia, debilidad e infidelidad tan casi unánimes como los que presenta el clero de nuestra época. Frente a alguien (Alejandro VI) que no era más que un pálido reflejo, en maldad, de los siervos de Satanás que han saqueado la Sede de Pedro en las últimas décadas, no menos de dieciocho cardenales se alzaron en defensa de la Santa Iglesia.

Y en el punto álgido de la crisis arriana, el clero romano depuso al papa Liberio alegando que había llegado a un acuerdo con los arrianos, a pesar de que era evidente que no era uno de ellos [La alegación (sostenida por protestantes y galicanos en el pasado, y actualmente por la FSSPX y el obispón volante Atanasio Schneider) de que Liberio fue depuesto del clero romano porque llegó a acuerdos con el partido arriano (por su supuesta firma de la tercera fórmula de fe de Durmió y porque, al revocar las decisiones del Concilio de Rímini, recibió a los obispos que se retractaron de su apoyo y a los más moderados del partido arriano) y regresó tras ser debilitado por el exilio («tædio victus exílii», escribió San Jerónimo en su Crónica) es insostenible históricamente, como quiera que testimonios autorizados como San Próspero, el Papa San Anastasio I, San Ambrosio, Teodoreto de Ciro y el Papa San Símaco lo presentan como íntegro en la fe y que prefirió la muerte y el exilio antes que contemporizar con el error, las cartas que presentaban su firma en las fórmulas de Sirmio son espurias, y los papas Pío IX (Quártus supra vicéssimum, 1863) y Benedicto XV (Principi Apostolorum, 1920) ratificaron que su exilio fue por la defensa de la ortodoxia y negarse a deponer a San Atanasio como se lo exigía el emperador Constancio; y su nombre aparece en el Menologio griego (la versión ortodoxa del Martirologio) como santo. Aparte, el antipapa Félix II (que dicho sea de paso, tampoco participó en el concilio de Rímini –por lo que aparece como santo en el Martirologio Romano de 1909 y en la edición típica del Misal Romano de 1920–) fue nombrado por Constancio con apoyo de los obispos arrianos, aunque tuvo el reconocimiento de su consagración por el clero romano, fue rechazado por el pueblo al regreso de Liberio y, tras fracasar en tomarse la basílica de Santa María en Trastévere, tuvo que exiliarse en Porto, donde murió en el año 365, N. del T.]. ¿Dónde estaban hombres como estos cuando la Inmaculada Esposa de Cristo los necesitó para que la defendieran en 1958?

Y lo que es más importante, ¿dónde están ahora?

JOHN LANE
13 de diciembre de 1998, Domingo de Gaudete y Fiesta de Santa Lucía.
Revisado el 22 de diciembre de 1998, Fiesta de Santa Francisca Javier Cabrini.

NOTAS
[1] Life and Times of Girolamo Savonarola (Vida y época de Girolamo Savonarola), por el profesor Pasquale Villari (trad. de Linda Villari) – Thomas Fisher Unwin, Londres, circa 1910 (mi ejemplar tiene la inscripción manuscrita “1910” en la contraportada), pág. 392.

https://archive.org/details/lifetimesofgirol00vill/page/392/mode/1up
[2] Nota a pie de página 2, pág. 392. Citando: “Padre Marchese, “Storia di San Marco”, pág. 225 y ss.”

La nota a pie de página también indica:
«Padre Marchese, “Storia di San Marco”, pág. 225 y siguientes: “‘Julianus Robureus, Card. S. Petri ad Vincula, in Gallias aufugit, iram Alexandri veritus, cum celebrandum Concilium œcumenicum diceret, nimirum ad erigendam Ecclesiam a simoniacis conculcatam’. Rainaldo ad an., 1492.
   
El mencionado cardenal, al ser proclamado papa, emitió una bula (14 de enero de 1505) en confirmación del Concilio de Letrán, declarando nula la elección de Alejandro e incapaz de ser convalidada, incluso por el posterior homenaje de los cardenales. Véase Padre Marchese, pág. 226, nota i. El mismo autor comenta sobre este tema (pág. 231) que, dado que la elección de Alejandro ha contado con la aprobación continua de la Iglesia, ningún católico puede coincidir con la opinión de Julio II. Pero, añade, aunque esta opinión no impidió que el cardenal della Rovere accediera al papado, sí condujo al martirio de Savonarola”».
Contrariamente a la impresión de Villari, esta bula parece no haber sido una confirmación del Concilio de Letrán, que no se inauguró hasta 1512, sino más bien una confirmación de la promesa que había hecho antes de su elección de convocar un Concilio General para la reforma de la Iglesia. El Concilio de Letrán, cuando finalmente se celebró, fue el cumplimiento de esta promesa; de ahí la redacción de la nota a pie de página, supongo. Desafortunadamente, no tengo acceso a esta bula. Suena muy similar en principio a Cum Ex Apostolátus, que también se emitió en el siglo XVI, pero con el propósito de asegurar que un cardenal sospechoso de herejía no fuera elegido papa en un cónclave posterior. Cum Ex Apostolátus también enseñaba que si un hereje era elegido papa, la elección sería absolutamente imposible de convalidar mediante el homenaje posterior, incluso por parte de toda la Iglesia.
[3] Life and Times of Girolamo Savonarola (Vida y época de Girolamo Savonarola), por el profesor Pasquale Villari (trad. de Linda Villari) – Thomas Fisher Unwin, Londres, circa 1910 (mi ejemplar tiene la inscripción manuscrita “1910” en la contraportada), pág. 393.
[4] “Lettres de Savonarole aux princes chrétiens pour la reunion d’un concile ”, pág. 631, 1900.
[5] Journet añade en una nota a pie de página: «Estas no eran acusaciones nuevas ni aisladas. Cf. Joseph Schnitzer, “Savonarola”, traducción italiana de Ernesto Rutili, Milán, 1931, vol. II, pág. 303».
[6] Charles card. Journet, L’Église du Verbe Incarné (La Iglesia del Verbo Encarnado), Vol. I, pág. 484 (trad. inglesa de Arthur Henry Couratin Downes), Sheed & Ward 1955.
[7] (1910), Vol. 1, pág. 291,
[8] Diferentes autores utilizan estos términos de diferentes maneras; lo que nos interesa es el significado, no los términos en sí.

jueves, 18 de junio de 2026

NUEVO OBISPO PARA LOS REDENTORISTAS TRANSALPINOS

  
El sacerdote neozelandés Miguel María (en el siglo Gregory Rae) Sim Wilson, de los Redentoristas Transalpinos (oficialmente “Hijos del Santísimo Redentor”) será consagrado obispo en su monasterio del Gólgota en la isla de Papa Stronsay (Escocia) el próximo 25 de Julio, así lo anunció ayer 18 de Junio el obispo canadiense Pierre Joseph Roch Roy.
  
Roy, superior de la Misión Nuestra Señora de la Alegria en Canadá, oficiará como consagrante, asistido por los obispos Rodrigo Enrique Ribeiro da Silva SSJ y Fernando Altamira Alaniz SSM.
  
Gregory Raes, mayor de los seis hijos de Iván Sim y Joséphine Frances Rae Wilson († 2019), había sido miembro de la orden Redentorista, y tras 17 años de críticas a los cambios que tuvo la orden a causa del Vaticano II, fundó el 2 de Agosto de 1988 la rama tradicional de la Congregación Transalpina del Santísimo Redentor con el apoyo del arzobispo Marcel Lefebvre y bajo impulso del cardenal Édouard Joseph Gagnon Joncas PSS, el autor del dossier de los prelados curiales masones y delegado del Vaticano para las negociaciones de ese año en torno a las consagraciones episcopales (negociaciones torpedeadas por el mismo Vaticano, huelga recordar). Inicialmente establecidos como el Monasterio del Doloroso e Inmaculado Corazón de María en la Casa Warden en la Isla de Sheppey (Inglaterra), en 1994 se mudaron al antiguo convento de las Anunciadas Celestinas en Joinville (Francia) fundando el monasterio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y en 1999 compraron al granjero Charles Ronald Smith la isla de Papa Stronsay, construyendo su monasterio en una antigua factoría pesquera (Papa Stronsay era una de las islas usadas como eremitorios según las sagas escandinavas e islandesas) y en 2007 fundaron un segundo monasterio en Christchurch (Nueva Zelanda), invitados por el obispón local Barry Philip Jones Brady († 2016).
 
El 18 de Junio de 2008, la congregación se reconcilió con el Vaticano a raíz del motu próprio “Summórum Pontíficum” y las negociaciones que organizó el entonces superior general de la Fraternidad Mons. Bernard Fellay Voegele para obtener jurisdicción en materia de matrimonios. Reconocidos como Instituto clerical de derecho diocesano cuatro años después por Hugh (en el siglo Edward Nicholas) Gilbert OSB, obispón de Aberdeen, los Redentoristas Transalpinos establecieron nuevas casas en Nueva Zelanda y Montana (esta última en 2020, a invitación del obispón Michael William Warfel Rumshas de Great Falls-Billings). Pero debido a un conflicto con el obispón de Christchurch Michael Andrew Gielen Foran, fueron expulsados en Julio de 2024 so pretexto de unas denuncias de abuso espiritual y de conciencia, así como de unos exorcismos no autorizados (acusaciones que, por otra parte, ocultaban la voluntad de Gielen de no renovarles el contrato que su antecesor Jones les ofreció para la capellanía de la Misa en Latín). En 2025 denunciaron el documento tucho-bergogliano “Fidúcia Súpplicans”, y en Mayo de 2026 declararon adoptar el sedevacantismo y convocaron a “concilio general imperfecto” (el cual rechazamos por su método y criterios, no menos que por opinionismo y relativismo modernista condenado por la Iglesia).

domingo, 3 de mayo de 2026

LOS REDENTORISTAS TRANSALPINOS DECLARAN LA SEDE VACANTE

Noticia tomada de GLORIA NEWS
  

La congregación de los Hijos del Santísimo Redentor (Redentoristas Transalpinos) se ha proclamado sedevacantista. En una carta fechada el 2 de Mayo titulada “The Dogma to Steer By” (“El dogma que debemos seguir”), escribieron: «Los papas pre-Vaticano II condenaron el indiferentismo como una herejía mortal. Los pretendientes al papado posteriores al Vaticano II lo han abrazado, lo han promovido y han actuado de acuerdo con él».
  
El grupo tiene tres monasterios. La casa madre de la comunidad se encuentra en Papa Stronsay (islas Órcadas, Escocia). También tienen una casa en la Diócesis de Christchurch (Nueva Zelanda), y una comunidad pionera en la Diócesis de Great Falls–Billings (Montana, Estados Unidos).
  
En 2008, se separaron de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (donde fueron fundados y su fundador, Miguel María –en el siglo Gregory Rae– Sim Wilson fue ordenado sacerdote por el arzobispo Marcel Lefebvre) para obtener la regularización del Vaticano, luego fueron invitados por los obispones diocesanos a establecer prioratos en Nueva Zelanda y Montana. Los críticos acusan a la comunidad de fomentar un culto a la personalidad que rodea a los dos sacerdotes principales.
  
En su nueva carta, firmada por todos los miembros, afirman que «la presencia modernista dentro de las estructuras y la jerarquía de la Iglesia oficial ha superado la masa crítica hasta un punto cercano a la saturación».
  
Se refieren a “la falsa Iglesia del Vaticano II” y describen los sacramentos del Novus Ordo como de “validez dudosa”: «No debemos dar ningún reconocimiento jurídico a los que se han apartado de ella, incluido León XIV y sus obispos».
  
Su conclusión: «No podemos cooperar con aquellos que afirman ser católicos pero continúan en una espiral cada vez más profunda hacia la apostasía. Ningún católico puede. Los piratas han abordado el Arca de Pedro. No hay sitio para nosotros en la cubierta».
  
También dicen: «Debemos reconocer que las estructuras institucionales que dicen ser la Iglesia Católica han sido infiltradas. Los hombres que ocupan los cargos pertenecen a la religión modernista, no a la Iglesia Católica».
  
Finalmente, repitieron su plan para un “concilio” que reúna a los obispos sedevacantistas de todo el mundo. El concilio sería responsable de «pronunciarse sobre el estado de los actuales reclamantes al papado y restaurar el orden en la Iglesia». Sin embargo, reconocieron que tal reunión puede estar «a años de distancia».

viernes, 30 de enero de 2026

SEDE-PRIVACIONISMO, ¿SI ES NECESARIO?

Traducción del artículo publicado por el Padre Thomas John Ojeka.
   

Prólogo: Cuando la necesidad llama al deber.
Adjunta a la respuesta en mi publicación en X se incluyó una solicitud requiriendo considerar al cardenal Manning, a los Padres y los límites de la analogía:
«¿Qué dices ante esto? El autor es un ex-seminarista del Seminario de la Santísima Trinidad. Parece coincidir con lo que escribió el cardenal Manning (basado en los Padres de la Iglesia) en “La presente crisis de la Santa Sede”, que así como Cristo pasó por su Pasión, muerte y resurrección, Su Iglesia debe pasarlo también».
A continuación, el texto en la captura de pantalla:
«Respuesta de gladius_veritatis, 27 de Enero de 2021, 09:44:21 AM:
Cita de: 2Vermont, 27 de Enero de 2021, 09:31:13 AM
¿Cuál es tu postura entonces?
No estoy tan seguro que la historia no demostrará que todos estamos equivocados, al menos en algún aspecto u otro. Si TENGO que alinearme con alguna postura u otra, la única que tiene más sentido para mí es el Sedeprivacionismo, o la Tesis de Cassiciacum de Guérard des Lauriers (quien, aparte del padre [Martin] Stepanić OFM, fue el único teólogo legítimo en Tradilandia).
   
El sedevacantismo puro tiene problemas insolubles, como también la [postura] Reconocer y Resistir.
   
Cuando Cristo estuvo en la tierra, una de las principales razones por las que Sus seguidores fueron impactados por Su muerte fue… “¿Quién hubiera pensado que Dios podría MORIR? Él lo hizo”.
   
Cristo dijo que Él estaría CON la Iglesia hasta el fin, pero ¿no es la vida de la Santa Iglesia análoga a la vida de Nuestro Santísimo Señor? Bueno, Él murió. Sí. Su Divinidad permaneció unida tanto a Su Cuerpo como a Su Alma, y así Él pudo reunirlas cuando quiso. Aun así, estaban verdaderamente separadas, lo que es la definición de la muerte.
   
¿Hay algo que diga que la Iglesia, como Su Señor, no puede morir, al menos en el sentido que Su cuerpo y Su alma se separen? ¿Tal escenario necesariamente invalidaría la promesa de estar con ella todos los días?
   
Hay mucho más para decir, pero estos son algunos pensamientos básicos».
Aquí veo un llamado al deber para intervenir en aras de la claridad y precisión que demanda nuestra Santa Fe. ¡Oh, que esto sea una edificación y no se tome como ejercicio voluntario para atizar la controversia!

La captura de pantalla en cuestión…

I. La pregunta planteada
   
El argumento para considerar propone que, así como Cristo pasó por Su Pasión, Muerte y Resurrección, así también la Iglesia, Su Cuerpo Místico, puede padecer una “muerte” comparable, en el entendido de una separación entre su “cuerpo” y su “alma”, sin que por ello se contradiga la promesa de Cristo de permanecer con ella hasta el fin de los tiempos.
   
Esta línea de razonamiento está siendo avanzada en defensa del sedeprivacionismo, particularmente bajo el llamado de la Tesis de Cassiciacum de Guérard des Lauriers y los escritos del cardenal Henry Edward Manning, especialmente La crisis presente de la Santa Sede.
   
Puesto que este llamado invoca a los Padres y a un cardenal de la Iglesia Romana, requiere precisión, no impresionismo. 
  
Es un hecho conocido que la analogía, si se estira demasiado, deja de iluminar y comienza a deformar la doctrina.

II. Indefectibilidad: El límite no negociable
   
Antes de admitir cualquier analogía, un principio debe gobernar toda la discusión: LA IGLESIA ES INDEFECTIBLE.
   
Según la doctrina constante del Magisterio pre-Vaticano II:
  • La Iglesia no puede caer
  • No puede perecer
  • No puede perder su constitución esencial
  • No puede cesar de existir como una sociedad visible, jurídica y apostólica
Los promotores del sedeprivacionismo lo sostienen con certeza. De hecho, en un intento de defender la indefectibilidad es que están convencidos que el sedeprivacionismo es la explicación más convincente para la presente crisis de la Iglesia de Cristo. 
  
Pero, en nuestra naturaleza caída, querer no siempre equivale a hacer. Querer defender la indefectibilidad es noble y altamente encomiable. Pero, la cuestión es si el sedeprivacionismo realmente defiende la indefectibilidad. 
  
La indefectibilidad no significa que la Iglesia siempre aparecerá gloriosa o dominante. Significa que ella siempre permanecerá como la Iglesia que Cristo fundó, poseyendo:
  • La Fe verdadera
  • Los verdaderos sacramentos
  • Una jerarquía real con autoridad en principio
La indefectibilidad no es solamente la supervivencia de una idea, sino la existencia ininterrumpida de la Iglesia como una sociedad visible y jurídica, investida con autoridad para actuar.
   
Toda teoría que concluya en una Iglesia sin autoridad como tal, sin visibilidad, o sin realidad jurídica, pasa de la teología a la contradicción.
  
III. La analogía a la Pasión: Su legitimidad, dentro de sus límites
   
Es innegablemente católico afirmar que:
  • Cristo sufrió
  • Cristo fue humillado
  • Cristo fue rechazado por los Suyos
  • Cristo aparecía derrotado
Asimismo es católico afirmar, basados en la autoridad de los Padres, que:
  • La Iglesia debe seguir a su Cabeza
  • Debe pasar por una Pasión
  • Afrontará traición, eclipse, y una aparente ruina.
Este es el fundamento compartido sobre el que edifica el cardenal Manning.
   
IV. Lo que realmente enseña el cardenal Manning (La presente crisis de la Santa Sede)

El cardenal Manning, tomando explícitamente de los Padres, enseña que:
  • La Iglesia afrontará una Pasión
  • Su autoridad será escarnecida
  • Sus defensores aparecerán impotentes
  • Sus enemigos clamarán victoria
  • La confusión reinará incluso dentro de sus estructuras visibles
Él compara esto con:
  • Cristo ante Pilatos
  • Cristo abandonado por los Apóstoles
  • Cristo clavado a la Cruz mientras el Sumo Sacerdote aún estaba en sede
Con todo, y esta distinción es decisiva, MANNING NO ENSEÑA QUE LA IGLESIA MUERA ONTOLÓGICAMENTE.
   
Él no enseña:
  • Una separación del cuerpo y el alma de la Iglesia
  • Una suspensión de la sucesión apostólica
  • Un colapso metafísico de la autoridad eclesial
  • Una Iglesia reducida a un remanente puramente espiritual.
La Pasión planteada por Manning es histórica y moral, no ontológica.
  • Es humillación, no disolución.
  • Crucifixión, no aniquilación.
   
V. La necesaria distinción: Pasión NO ES Muerte
   
Aquí debe hacerse la distinción crítica.
  
Lo que se puede decir (con los Padres y Manning).
Es legítimo decir:
  • La Iglesia puede ser crucificada por la persecución
  • Ella puede ser rodeada por falsos pastores
  • Su verdadera voz puede ser ahogada
  • Su autoridad puede ser reclamada por impostores
  • Ella puede aparecer abandonada; incluso “derrotada”.
Esto corresponde a Cristo:
  • Escarnecido como Rey
  • Desnudado y azotado
  • Declarado impotente por los que tenían el oficio
Lo que NO se puede decir (sin romper la Tradición)
No es legítimo decir:
  • El alma de la Iglesia separada de su cuerpo (los modernistas perpetuando el Cuerpo, y los católicos tradicionales el Alma…)
  • La Iglesia cesa de ser jurídicamente constituida
  • La Iglesia “muere” en el sentido teológico propio
  • La Iglesia debe posteriormente ser reconstituida
La muerte de Cristo involucró:
  • Una única unión hipostática
  • Una verdadera separación del cuerpo y el alma
  • El poder divino para reunirlos
La Iglesia no es una persona divina.
  
Ella es una sociedad constituida precisamente por la unidad visible.
  
Aplicar propiamente la muerte a la Iglesia es colapsar la analogía en la identidad. Algo que ni los Padres ni el cardenal Manning nunca harían.

VI. Examinando bajo esta luz al sedeprivacionismo

El sedeprivacionismo atenta preservar la indefectibilidad planteando:
  • Ocupación material del oficio sin autoridad formal
  • Una privación universal prolongada de la forma papal
Sin embargo:
  • Esta distinción es especulativa
  • Es desconocida a los Padres
  • Está ausente de la enseñanza magisterial pre-Vaticano II
  • Conlleva el riesgo de redefinir el Papado.
El cardenal Manning no describe una Iglesia con un “medio papa”, ni una jerarquía suspensa entre el ser y el no-ser. Su crisis no es metafísica; es moral, histórica y jurídica.
  
VII. ¿Por qué la postura Sedevacante absoluta (Totáliter) se ajusta más naturalmente a Manning?

Cuando el cardenal Manning habla de crisis, su énfasis consistentemente está en la usurpación, no en la suspensión.
  
Tomando de la Escritura y los Padres, él describe:
  • Los cargos tomados por aquellos que traicionan su propósito
  • La autoridad reclamada sin sanción divina
  • Una estructura visible reteniendo la forma mientras carece de legitimidad
Esto refleja:
  • A Caifás detentando el Sumo Sacerdocio mientras condenaba a Cristo
  • A Judas Iscariote entre los Apóstoles
  • A los pastores que desparraman en lugar de recoger.
La postura sedevacante absoluta, en su forma clásica y restringida, hace una afirmación sencilla: LA DEFECCIÓN PÚBLICA DE LA FE CATÓLICA ES INCOMPATIBLE CON DETENTAR CARGOS ECLESIÁSTICOS.
  
Esta posición:
  • No requiere metafísica especulativa
  • No divide la autoridad en mitades material y formal existiendo lado a lado
  • Preserva la naturaleza de la Iglesia sin redefinirla.
La Iglesia permanece viva.
  
La autoridad permanece en pricipio.
  
Lo que está ausente no es la Iglesia, sino sus ocupantes legítimos.
  
Y, la Iglesia hace una provisión en sus cánones para el principio aplicable y lo que debe hacerse cuando la autoridad constituida cesa de funcionar.
  
VIII. Vacancia no es muerte

Aquí debe hacerse la aclaración final:
  • Vacancia no es muerte
  • Usurpación no es caer de la infalibilidad
  • Eclipse no es aniquilación
La Iglesia en el Viernes Santo del cardenal Manning:
  • Aparece sin líder
  • Aparece abandonada
  • Aparece vencida
Pero ella no está muerta.
   
Ella está sufriendo.
  
La postura sedevacante absoluta, cuidadosamente declarada, ajusta con esta imagen mejor que el sedeprivacionismo, porque no requiere alterar la metafísica de la Iglesia a fin de explicar su Pasión.
  
IX. «Yo estoy con vosotros todos los días».

La promesa de Cristo de permanecer con Su Iglesia todos los días, aun hasta la consumación del mundo, garantiza lo que pertenece al ser de la Iglesia:
  • Continuidad de la misión: la Iglesia nunca cesa de enseñar, santificar y dar testimonio de la verdad.
  • Continuidad de la autoridad en principio: el poder que Cristo confió a Su Iglesia nunca se extingue, aun cuando su ejercicio esté oscurecido o impedido.
  • Continuidad de la verdadera Iglesia: la Iglesia fundada por Cristo nunca perece, nunca es remplazada, y nunca es transformada en otro cuerpo.
Esta promesa no garantiza lo que pertenece solamente a las apariencias:
  • Que todo reclamante a cargo eclesiástico es por tanto legítimo por defecto.
  • Que la usurpación o traición no puede ocurrir sin estructuras visibles.
  • Que la autoridad exterior siempre coincide con la fidelidad interior.
X. Conclusión: ¿Si es necesario?

Si se insiste en invocar al cardenal Manning y los Padres de la Iglesia, debe declararse con precisión y sin calificación:
  • Ellos no enseñan una “Iglesia muerta”.
  • Ellos no enseñan una separación del Cuerpo y el Alma de la Iglesia.
  • ELLOS NO ENSEÑAN una Iglesia que pueda ser traicionada, crucificada, y aparentemente derrotada, pero nunca privada de su ser esencial, nunca despojada de su divina constitución, y por tanto siempre indefectible.
Dentro de ese marco, si alguien se siente compelido a elegir entre explicaciones imperfectas para explicar la presente crisis, la distinción se hace clara:
  • El sedeprivacionismo exagera introduciendo distinciones metafísicas especulativas desconocidas a los Padres y sin respaldo del Magisterio pre-Vaticano II.
  • La postura sedevacante absoluta, cuando se sostiene sobriamente y sin reduccionismo, se conforma más naturalmente al paradigma patrístico y de Manning, en la medida que explica la crisis en términos de usurpación y traición, en lugar de redefinir la naturaleza de la autoridad eclesiástica misma.
La verdad gobernante, sin embargo, no admite compromiso alguno:
  • Cristo verdaderamente murió.
  • La Iglesia verdaderamente sufre, pero no muere.
Cualquier otra cosa traspasa los límites de la analogía legítima y deja atrás a los Padres.

Estoy persuadido que esta intervención ha cumplido su propósito: erigirse del lado de la claridad, la precisión, y la fidelidad a la Tradición.

Bendito sea Dios.

martes, 30 de diciembre de 2025

BONUM CERTÁMEN CERTÁVIT (LIBRÓ EL BUEN COMBATE)


El pasado 27 de Diciembre falleció en Cincinatti (Ohio) el abogado James Joseph “Jim” Condit II Kenney, uno de los primeros activistas contra el voto electrónico en Estados Unidos, a los 72 años de edad, habiendo recibido los Santos Sacramentos y revestido del Escapulario carmelita

Nacido el 13 de Febrero de 1953 como el primogénito de los once hijos de James Joseph Condit y Rose Marie Kenney († 2015), Jim dedicó 58 años de su vida a tocar el órgano en la misa católica, desde los catorce años. Creció en la parroquia de Santa Margarita de Cortona, se graduó de la escuela secundaria St. Xavier y completó el prestigioso programa de Bachillerato en Artes Honorario de latín clásico en la Universidad Xavier en tan solo tres años, un programa que en aquel entonces solo admitía a diez estudiantes al año.

Alrededor de 1973, tras la aprobación del caso Roe contra Wade, Jim comenzó a colaborar como voluntario con el Dr. Jack Wilke, convirtiéndose en un defensor intrépido e inquebrantable de los no nacidos y sus madres. Según el Dr. Wilke, Jim testificó ante el Comité de la Plataforma Republicana en 1972 (donde Richard Nixon y Spiro Agnew fueron nombrados candidatos a la Presidencia) junto a la joven madre soltera Shirley Richardson y su hijo Marcus Richardson, quien nació con tan solo 23 semanas y sobrevivió. Gracias a la contundente presentación de Jim, el Comité Nacional Republicano adoptó su Plataforma Nacional Pro-Vida. Partes de este testimonio se transmitieron posteriormente en el canal de noticias nacional de Walter Cronkite.

Jim también fue una de las primeras voces del país en expresar su preocupación por los peligros y la corrupción de los sistemas de votación computarizados. Sus esfuerzos dieron lugar a una investigación en el programa “60 Minutos” sobre escuchas telefónicas, que se emitió en 1981. Ese año, contribuyó a impulsar una demanda contra la Junta Electoral del Condado de Hamilton debido al proceso electoral computarizado no verificable que se utilizaba; en 1985, la demanda se ganó cuando el juez Richard Niehaus dictaminó que "no existen garantías para evitar que las computadoras se programen para distorsionar los resultados electorales". El Tribunal de Apelaciones local, vergonzosa y traicioneramente, revocó sin fundamento ni razón la decisión en 1987, dejando intacto el sistema electoral computarizado, fácilmente manipulable.

Denunció que los ataques del 11 de Septiembre de 2001 eran una operación de falsa bandera llevada a cabo por las fuerzas detrás de las instituciones bancarias internacionales (Sistema de Reserva Federal, Goldman-Sachs, Fondo Monetario Internacional) para inaugurar una era de 50 años de guerra en Oriente Próximo y vigilancia de estilo comunista a los ciudadanos estadounidenses por la Agencia de Seguridad Nacional.

En 1985, Jim fue una de las principales fuerzas impulsoras de la fundación de la Procesión Anual del Rosario Pro-Vida en el centro de Cincinnati, un evento que ha continuado fielmente todos los años desde entonces.

Profundamente devoto de la Santísima Virgen, Jim era un firme defensor de los Escapularios Carmelita y Verde, y a menudo se apresuraba a asegurarse de que se los entregaran a quienes estaban en su lecho de muerte, como a su hija Theresa Celine Condit Kleiner en 2021.

Siempre estaba dispuesto a participar en conversaciones sobre la fe, a menudo animadas y con su humor. Muchos se sentían inspirados por su firme fe y sus convicciones.

Jim recibió el respaldo del Comité por el Derecho a la Vida de Cincinnati cuando se postuló para el Concejo Municipal de Cincinnati, convirtiéndose en el primer candidato en presentarse como parte de una plataforma de cinco personas para asegurar la mayoría en el concejo. Aunque la iniciativa fracasó en su momento, los dos principales partidos políticos adoptaron posteriormente este mismo enfoque.

También fue el fundador de Shirt Scene en Madisonville, donde consiguió importantes ganancias produciendo camisetas con la imagen de Joe Morgan, Johnny Bench y Pete Rose, que se usaron en todo Cincinnati durante la era de la Big Red Machine (1975-1976).

Sobre todo, Jim será recordado por su pasión por la verdad, su valentía al defender a los no nacidos y su profunda fe en Dios. Su vida dejó una huella imborrable en muchos, un legado que perdurará en el corazón de todos para siempre.

Inclína, Dómine, áurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ánimam fámuli tui Jacóbi Joseph, quam de hoc sǽculo migráre jussísti; in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem. Per Jesum Christum Dóminum nostrum [Inclinad, Señor, vuestros oídos a nuestras súplicas, con que humildemente imploramos vuestra misericordia para que establezcáis en la región de la paz el alma de vuestro siervo Santiago José, que hicisteis salir de este mundo, y ordenéis sea compañera de vuestros Santos. Por Jesucristo, nuestro Señor]. Amen (Misal Romano tradicional, Colecta por un difunto).

lunes, 3 de noviembre de 2025

LOS REDENTORISTAS TRANSALPINOS. RECHAZADOS POR LA FSSPX, APOYADOS POR VIGANÒ


Un sacerdote-presbítero de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X comentó bajo anonimato al inglés The Catholic Herald sobre los Hijos del Santísimo Redentor, más conocidos como Redentoristas Transalpinos: «Dudo mucho que ellos vayan a trabajar con nosotros. Pienso que se han hecho totalmente sedevacantistas. Eso eran ellos antes de su reconciliación en 2007».
  
El sacerdote-presbítero lefebvrista sugirió que, a juzgar por su Carta abierta del 16 de Octubre, ahora estén alineados, o al menos con simpatías tácitas hacia el arzobispo y exnuncio Carlo María Viganò, quien al día siguiente redactó la siguiente declaración (Fuente: EXSÚRGE DÓMINE):


“TOLLE MISSAM, TOLLE ECCLÉSIAM”
Declaración del Arzobispo Carlo María Viganò sobre la Congregación de los Hijos del Santísimo Redentor [1]

«Llegará el día, en el que ya no se tolerará la sana doctrina, pero, debido al prurito de escuchar algo nuevo, los hombres se rodearán de maestros acorde a sus propios deseos, negándose a escuchar la Verdad».
2.ª Tim. 4, 3
   
Hace unos días, después de diecisiete años de tensiones con el Vaticano y con el obispo de Christchurch en Nueva Zelanda, que culminaron con una orden de expulsión de la diócesis confirmada por un decreto de la Santa Sede, la Comunidad de los Redentoristas Transalpinos dio a conocer una Carta Abierta (aquí) en la que denuncia los principales errores de la Iglesia conciliar-sinodal, su abierta hostilidad hacia la Misa Apostólica y la malversación de la que han sido objeto los Hijos del Santísimo Redentor. En la Carta Abierta, los Padres Redentoristas afirman que »se ha roto la cadena de mando» dentro de la Jerarquía: «Cuando un superior se aparta de su obediencia a Cristo Rey, su mandato ya no es el brazo de Cristo, sino el gesto de un hombre» (II-IIæ, cuestión 104, art. 5.º).
   
Ahora es evidente la crisis de autoridad en la Iglesia Católica. En el plan de los subversivos, debe conducir a la disolución del cuerpo eclesial, para reemplazar la Iglesia Católica Apostólica Romana con un sustituto de origen humano y de inspiración masónica. El principal instrumento de esta subversión es la sinodalidad, es decir, la aplicación de los principios revolucionarios de la democracia y de la representatividad popular a una institución de origen divino que su Fundador, Nuestro Señor Jesucristo quiso que fuera monárquica y jerárquica. De esta manera, una vez que se rompe el vínculo de obediencia a Dios, la Autoridad se vuelve absoluta y tiránica, no teniendo que responder por sus decisiones ni ante Nuestro Señor Jesucristo ni ante el pueblo cristiano. Esta revolución permite manipular a los fieles para hacerles creer que las innovaciones y las herejías introducidas por la Jerarquía son exigidas por las bases, cuando en realidad son impuestas por un lobby de desviados en la Fe y en la Moral.
    
No puedo sino alabar la valentía de estos Redentoristas, cuya denuncia se suma a otras que muestran con mayor frecuencia el escándalo y el gran malestar del clero y del pueblo de Dios con respecto a una jerarquía rebelde y apóstata. Ya no estamos en el ecumenismo conciliar hacia las sectas no católicas (aunque condenadas por los Pontífices hasta Pío XII), sino en la aceptación y legitimación de todas las falsas religiones e idolatrías, y de los puntos programáticos de la Agenda globalista (pansexualismo LGBTQ+, inmigracionismo, ecologismo), con los que la “iglesia sinodal” está totalmente alineada.
   
Esta crisis es de naturaleza teológica y no canónica. Se refiere al desmantelamiento sistemático de la perenne Tradición de la Iglesia Católica Apostólica Romana y a la disolución del Depósitum Fídei: por lo tanto, es con argumentos teológicos que se la puede afrontar. Juzgar individualmente los casos particulares a la luz del Derecho Canónico, sin correlacionarlos entre sí en el contexto más amplio de una acción subversiva planificada durante décadas y llevada a cabo con la cooperación activa y consciente de una gran parte del Episcopado, no hace más que reconocer oficialmente a una Autoridad desviada y pervertida, a usurpadores que hacen uso del poder del cual se han apropiado contra la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, Cabeza del Cuerpo Místico, en perjuicio de los fieles, para fines opuestos a los que Nuestro Señor ha establecido para su Iglesia.
    
Exhorto a los hijos del Santísimo Redentor y a sus fieles con las palabras de San Pedro: «Resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos sufrimientos padecen vuestros hermanos diseminados por todo el mundo» (1.ª Pe. 5, 9). La  Fundación Exsúrge Dómine –con la que los Redentoristas Transalpinos ya tienen relaciones de amistad fraterna–, yo mismo como Arzobispo y Sucesor de los Apóstoles; junto con los Clérigos de la Fraternidad de Família Christi, que también son perseguidos y “cancelados” por la “Iglesia bergogliana”; junto con numerosos Sacerdotes y Religiosos esparcidos por todo el mundo a los que sigo permanentemente, os aseguramos nuestro pleno apoyo,  en medio del silencio fugitivo y cómplice de los pastores tímidos y cobardes. Porque está escrito: «Si éstos callan, las piedras gritarán» (Lc. 19, 40).
 
✠ Carlo Maria Viganò, Arzobispo.
17 de octubre de MMXXV
Sanctæ Margarítæ Maríæ Virg.

NOTA
[1] «Quitad la Misa, destruid la Iglesia». Es una cita de Martín Lutero extraída de su libelo De abrogánda missa priváta Martíni Luthéri senténtia, publicado en 1522.

Ante la carta de los Redentoristas Transalpinos repudiando a la Iglesia Sinodal, el obispón de Aberdeen (Escocia), en cuyo territorio está el monasterio Gólgota, emitió un breve comunicado el 24 de Octubre diciendo que remitió el caso al Vaticano:
EN RESPUESTA A LA RECIENTE CARTA ABIERTA DE LOS HIJOS DEL SANTÍSIMO REDENTOR
El 16 de octubre, la Congregación de los Hijos del Santísimo Redentor publicó en su blog una Carta Abierta «a los obispos, sacerdotes y fieles católicos». Esta Congregación es un instituto religioso con su casa madre en la Diócesis de Aberdeen, ubicada en las Islas Órcadas.
   
La Diócesis lamenta profundamente el tono, la orientación y los elementos clave de esta Carta. Resulta incompatible con el sentido católico de la unidad de la Iglesia. Si bien permanece abierta al diálogo con la Congregación, la Diócesis ha tomado medidas.
  
Se están tomando medidas alternativas para la celebración continua del rito antiguo de la Misa romana (usus antíquior) en la iglesia de San Juan Evangelista en Fetternear. Los dicasterios competentes de la Santa Sede también están estudiando la situación y ofrecerán orientación canónica y doctrinal.
  
Todo esto es una invitación a orar por la unidad de la Iglesia, tan cercana al Corazón de Cristo.
  
✠ Hugh Gilbert OSB, Obispo de Aberdeen, 24 de octubre de 2025

A lo cual ellos respondieron con el siguiente artículo, aludiendo tanto al discurso sinodalista de Riggitano-Prévost como al espectáculo por los 60 años de Nostra Ætáte, y a que el cardenal Matteo María Zuppi Fumagalli lo mismo presida unas Vísperas pontificales en el Rito antiguo que participe en una tenida ecuménica de la Comunidad de San Egidio (Traducción propia):
SIMPLEMENTE NO PUEDEN COEXISTIR EN UN MISMO CUERPO
   
«Tras años de pruebas y experiencia, hemos llegado a la lamentable conclusión de que la Fe Católica Tradicional, la Fe de todos los tiempos y de los santos, es incompatible con la nueva Iglesia moderna, fruto del Concilio Vaticano II. Simplemente no pueden coexistir en un mismo cuerpo».
A algunas personas les sorprende que podamos siquiera considerar la existencia de una Iglesia nueva y moderna, o que pensemos que la antigua fe no es compatible con ella. Algunos han dicho que nuestra carta «es incompatible con la concepción católica de la unidad de la Iglesia».

Pero no es que hayamos propuesto alguna opinión teológica extraña, nueva e indemostrable. He aquí algo de la Antigua Fe: «Yo soy el camino, la verdad y la vida —dice el Señor—. Nadie viene al Padre sino por mí» (Jn 14,6). «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). Lo dice en otro lugar.

El Concilio de Trento enseñó lo siguiente en su decreto sobre las Sagradas Escrituras canónicas (Sesión 4.ª, 8 de Abril de 1546):
«El sacrosanto, ecuménico y universal Concilio de Trento, legítimamente reunido en el Espíritu Santo, bajo la presidencia de los tres mismos Legados de la Sede Apostólica, poniéndose perpetuamente ante sus ojos que, quitados los errores, se conserve en la Iglesia la pureza misma del Evangelio que, prometido antes por obra de los profetas en las Escrituras Santas, promulgó primero por su propia boca Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios y mandó luego que fuera predicado por ministerio de sus Apóstoles a toda criatura [Mt. 28, 19 s; Mc. 16, 15] como fuente de toda saludable verdad y de toda disciplina de costumbres; y viendo perfectamente que esta verdad y disciplina se contiene en los libros escritos y las tradiciones no escritas que, transmitidas como de mano en mano, han llegado hasta nosotros desde los apóstoles, quienes las recibieron o bien de labios del mismo Cristo, o bien por inspiración del Espíritu Santo; siguiendo los ejemplos de los Padres ortodoxos, con igual afecto de piedad e igual reverencia recibe y venera todos los libros, así del Antiguo como del Nuevo Testamento, como quiera que un solo Dios es autor de ambos, y también las tradiciones mismas que pertenecen ora a la fe ora a las costumbres, como oralmente por Cristo o por el Espíritu Santo dictadas y por continua sucesión conservadas en la Iglesia Católica».
El Papa León XIII también enseñó lo siguiente en su encíclica Divínum illud munus escrita en 1897:
«Así, ciertamente se cumplía la última promesa de Cristo a sus apóstoles, la de enviarles el Espíritu Santo, para que con su inspiración completara y en cierto modo sellase el depósito de la revelación: “Aún tengo que deciros muchas cosas, mas no las entenderíais ahora; cuando viniere el Espíritu de verdad, os enseñará toda verdad” (Jn. 16, 12-13). El Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad, pues procede del Padre, Verdad eterna, y del Hijo, Verdad sustancial, recibe de uno y otro, juntamente con la esencia, toda la verdad que luego comunica a la Iglesia, asistiéndola para que no yerre jamás, y fecundando los gérmenes de la revelación hasta que, en el momento oportuno, lleguen a madurez para la salud de los pueblos».
El Papa Gregorio XVI enseñó en su encíclica Mirári Vos de 1832:
«En efecto, constando, según el testimonio de los Padres de Trento [Sesión 13.ª, Decreto sobre la Sagrada Eucaristía, en el proemio], que “la Iglesia recibió su doctrina de Cristo Jesús y de sus Apóstoles, que es enseñada por el Espíritu Santo, que sin cesar la sugiere toda verdad”, es completamente absurdo e injurioso en alto grado el decir que sea necesaria cierta “restauración y regeneración” para volverla a su incolumidad primitiva, dándola nuevo vigor, como si pudiera ni pensarse siquiera que la Iglesia está sujeta a defecto, a ignorancia o a cualesquier otras imperfecciones. Con cuyo intento pretenden los novadores “echar los fundamentos de una institución humana moderna”, para así lograr aquello que tanto horrorizaba a San Cipriano, esto es, que la Iglesia, que es cosa divina, “se haga cosa humana” [Epístola 52 (edición de Balucio)]».
Dado este magisterio anterior de la Iglesia Católica, ¿cómo es posible que León XIV afirmara el domingo pasado (26 de octubre), durante su homilía con motivo del Jubileo de los Equipos Sinodales, que «ser Iglesia sinodal significa reconocer que la verdad no se posee, sino que se busca juntos, dejándonos guiar por un corazón inquieto enamorado del Amor», y que «nadie posee la verdad absoluta; todos debemos buscarla con humildad y buscarla juntos»? Y continuó:
«Queridos amigos, debemos soñar con una Iglesia más humilde y construirla; una Iglesia que no se yergue como el fariseo, triunfante y llena de orgullo, sino que se inclina para lavar los pies de la humanidad; una Iglesia que no juzga como el fariseo juzga al recaudador de impuestos, sino que se convierte en un lugar acogedor para todos; una Iglesia que no se encierra en sí misma, sino que permanece atenta a Dios para poder escuchar a todos. Comprometámonos a construir una Iglesia totalmente sinodal, ministerial y atraída por Cristo, y por lo tanto, comprometida a servir al mundo».
Las palabras del Papa Gregorio XVI resuenan en nuestros oídos: «…pretenden los novadores “echar los fundamentos de una institución humana moderna”, para así lograr aquello que tanto horrorizaba a San Cipriano, esto es, que la Iglesia, que es cosa divina, “se haga cosa humana”».

Pero hay más. La semana pasada se celebró el 60.º aniversario de Nostra Ætáte, la Declaración del Concilio Vaticano II sobre la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas. En Roma se organizaron varios eventos en los que León XIV se unió a los líderes de numerosas religiones no católicas en una suerte de celebración de la “unidad” al margen de la Verdad, sobre la cual se funda toda unidad. Durante estos encuentros, el catolicismo fue equiparado a todas las demás religiones del mundo. Antes de una de las “actuaciones culturales” organizadas por el Vaticano en el Aula Pablo VI —una danza indonesia en la que tres religiones de ese país estaban representadas por grupos de bailarines—, el acto fue presentado con las siguientes palabras:
«Hagamos un viaje. Hagamos un viaje a Indonesia, porque desde las profundidades de la historia indonesia y sus muchas formas de espiritualidad y culto del único Dios Todopoderoso, en las comunidades religiosas han emergido varias expresiones artísticas y culturales para alabar al único Dios y promover la armonía entre los pueblos indonesios a pesar de sus bien conocidas diferencias. “Tres Apsarás”, los tres cuerpos danzantes celestiales. Así que hay tres coreografías de danzas tradicionales. “Rejang Dewa” de Bali que representa al hinduismo, “Bedhayan Satya Mataya” de Java que representa al catolicismo, y “Zapin Awal Bismillah” de Sumatra que representa al islam».
   
Lo siento; si eso no es una negación total del catolicismo como la única religión verdadera, el único medio por el cual se adora al Único Dios Verdadero, entonces no sé qué lo sea.

Al finalizar las representaciones, León XIV entró para dirigirse a los que se habían congregado en la sala para el evento. Durante su discurso, pronunció las siguientes asombrosas palabras:
«Este documento histórico [Nostra Ætáte] nos abrió los ojos a un principio sencillo pero profundo: el diálogo no es una táctica ni una herramienta , sino una forma de vida, un viaje del corazón que transforma a todos los involucrados, tanto a quien escucha como a quien habla. Es más, recorremos este camino no abandonando nuestra fe, sino manteniéndonos firmes en ella. Porque el diálogo auténtico no comienza con la concesión, sino con la convicción, en las profundas raíces de nuestra propia creencia que nos dan la fuerza para acercarnos a los demás con amor».
El diálogo de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas no es una herramienta de conversión. Más bien, los miembros de religiones no católicas no deben abandonar su fe, sino mantenerse firmes en ella; de lo contrario, se estarían comprometiendo a sí mismos y a sus convicciones, necesarias para acercarse a los demás con amor. De esto podemos deducir que León XIV cree y enseña que la Iglesia Católica no es necesaria para la salvación. No desea convertir a quienes se dirige para que salven sus almas, sino que insiste en que permanezcan firmes en su religión.

Pero ¿qué enseña la inmutable fe católica de todos los tiempos? La bula Cantáte Domino del Concilio de Florencia de 1442 presentó la fe católica con las siguientes palabras:
«[La Iglesia] cree firmemente, profesa y predica que nadie que esté fuera de la Iglesia Católica, no solo los paganos, sino también los judíos, herejes y cismáticos, puede participar de la vida eterna, sino que irán al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a menos que antes del fin de sus vidas se hayan unido a él; y que la unidad del cuerpo eclesiástico es tan valiosa que los sacramentos eclesiásticos solo benefician para la salvación a quienes permanecen en él, y que los ayunos, las limosnas y las demás obras de piedad y los ejercicios de la milicia cristiana producen recompensas eternas; y que nadie —por muchas limosnas que haya dado, e incluso si hubiera derramado su sangre por el nombre de Cristo— puede salvarse, a menos que haya permanecido en el seno y la unidad de la Iglesia Católica [Cf. San Fulgencio de Ruspe, Tratado sobre la Fe, a Pedro, cap. XXXVII ss, LXXVIII ss (En Migne, Patrología Latína 65, col. 703 ss)]».
El papa Gregorio XVI enseñó en su encíclica Mirári Vos:
«Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la Iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable».
Las siguientes afirmaciones erróneas fueron condenadas por el Papa Pío IX en su Sýllabus de Errores:
«15. Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que guiado de la luz de la razón juzgare por verdadera.
16. En el culto de cualquiera religión pueden los hombres hallar el camino de la salud eterna y conseguir la eterna salvación.
17. Es bien por lo menos esperar la eterna salvación de todos aquellos que no están en la verdadera Iglesia de Cristo».

Es evidente que la enseñanza de León XIV en estas cuestiones de fe no concuerda con la tradición anterior. Igualmente claro resulta del silencio de los obispos, tanto ahora como durante los últimos 60 años, que comparten esta creencia. ¿Cómo, entonces, puede alguien cuestionar la afirmación de nuestra Carta Abierta de que «la fe católica tradicional, la fe de todos los tiempos y de los santos, es incompatible con la nueva Iglesia moderna, fruto del Concilio Vaticano II. Simplemente no pueden coexistir en un mismo cuerpo»?

No es ciencia espacial. Son mutuamente excluyentes. No se puede tener toda la Verdad encomendada a la Iglesia Católica y, al mismo tiempo, que nadie posea la Verdad completa. No se puede tener a Nuestro Señor encarnándose, sufriendo y muriendo en la Cruz para liberar al hombre de sus pecados e instituir la única Fe e Iglesia por la cual los hombres pueden salvarse, y al mismo tiempo tener a todas las religiones adorando al mismo Dios Todopoderoso y que el verdadero amor se imparta permaneciendo en religiones falsas y no católicas. Son incompatibles porque enseñan cosas opuestas. Es lógica básica.

Existe una gran necesidad de proclamar públicamente la verdadera fe y denunciar el error. La Misa de todos los tiempos no basta por sí sola; su compañera inseparable es la fe de todos los tiempos. Una sin la otra carece de sentido. Son dos órganos de un mismo cuerpo.

Esta verdad quedó bien ilustrada el pasado fin de semana. Como parte de la peregrinación anual Summórum Pontíficum en Roma, el cardenal Matteo Zuppi celebró las hermosas Vísperas Pontificales tradicionales en la Basílica de San Lorenzo en Lucina. Los fieles se postraron a sus pies para recibir su bendición a su paso.
     
Apenas unos días después, el mismo cardenal Zuppi se unió a otros no católicos para encender velas por la paz en un encuentro de oración interreligiosa, lo que parecía un preludio a una religión mundial única, cuya unidad no se basaría en el Dios de la Verdad, sino en la fraternidad humana. En tal religión, tal vez habría un lugar, aunque fuera en un rincón, para la Misa Tradicional en Latín de Todos los Tiempos. Pero no habrá lugar alguno para la Fe Católica Tradicional de Todos los Tiempos. La verdad del pasado y la verdad de hoy no pueden coexistir en un mismo cuerpo.
   
Finalicemos con un pasaje interesante de un opúsculo escrito por el P. William George Frean Hendricken C.Ss.R., llamado “Cómo conocer a la única Iglesia Verdadera” (texto aquí):
«En medio de esta confusión y aturdimiento, una Iglesia se alza con fuerza y ​​proclama con audacia: “Yo soy la única Iglesia verdadera”. Esta postura de la Iglesia Católica se atribuye a veces a un espíritu de intolerancia. Pero es, al menos en cierto modo, una prueba de su origen divino. Lo veríamos claro si alguna vez oyéramos a la Iglesia decir: “No sé si tengo razón o si la tienen los demás, pero podéis aceptar mi doctrina o rechazarla, porque no sé si es verdadera o no”. En tal caso, demostraría una cosa: que no es la Iglesia verdadera».

«¿Acaso me he convertido en enemigo vuestro por deciros la verdad?» (Gálatas 4, 6).

viernes, 17 de octubre de 2025

REDENTORISTAS TRANSALPINOS: «NO QUEREMOS ESTAR CON LA IGLESIA SINODAL».


Los Hijos del Santísimo Redentor (Redentoristas Transalpinos) anunciaron su ruptura con la Iglesia Sinodal ayer 16 de Octubre.

La decisión fue tomada al concluir el Capítulo general de la congregación, después de haber sido expulsados de la diócesis de Christchurch (Nueva Zelanda), y dada a conocer por la siguiente carta:
  
  
TRADUCCIÓN
Carta abierta a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles católicos

Querida alma católica,

Acabamos de concluir nuestro Capítulo General, donde consideramos nuestra Congregación y su vocación en la Iglesia y en la Diócesis de Christchurch (Nueva Zelanda), donde el obispo había decretado su expulsión.
  
La carta adjunta expresa las convicciones de nuestra Congregación.
   
Esto no es una tarea que abrazamos a la ligera. Hemos considerado la seguidilla de posibles castigos que la jerarquía pueda usar contra nosotros: todos en verdad mentalmente aterradores, pero apuntalados en el conocimiento que la jerarquía ha roto la línea de mando, lo que los hace humanos, y espiritualmente nulos. Pero cuando el honor de Nuestro Señor está en juego, el silencio se hace una forma de traición. Por tanto, emprendemos esta labor con temor en el corazón, pero con firme convicción, deseando solamente defender el Santo Nombre de Jesucristo y la pureza de Su Esposa, la Iglesia.

«En suma, a todo aquel que me reconociere y confesare por Mesías delante de los hombres, yo también le reconoceré y declararé por él delante de mi Padre que está en los cielos. Mas a quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos» (Matth. 10, 32-33).

***
  
CONGREGACIÓN DE LOS HIJOS DEL SANTÍSIMO REDENTOR
REDENTORISTAS TRANSALPINOS
  
Carta abierta a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles católicos del Capítulo General de la Congregación de los Hijos del Santísimo Redentor, realizada en Papa Stronsay, Escocia
Santa Teresa del Niño Jesús, 3 de Octubre – San Gerardo Mayela, 16 de Octubre de 2025
  
Queridos fieles, 
¡Viva Jesús, amor nuestro, y María, esperanza nuestra!
  
Es con pesar de corazón y gran tristeza que os escribimos. Lo que nos une es nuestro gran amor por nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica y Esposa de Jesucristo, por la cual los mártires derramaron su sangre y los santos dieron sus vidas. Es este amor el que nos fuerza a expresar una dura verdad, pero esencial (Luc. 12, 4-9).
    
Tal como vosotros, también apreciábamos una gran esperanza por muchos años. Creímos que era posible vivir como hijos fieles de la Tradición dentro de la Iglesia moderna. Creímos que las antiguas y hermosas tradiciones de nuestra Fe, en particular la Misa Latina de siempre, serían justamente regresadas a nosotros. Esto nos dio esperanza, especialmente durante los tiempos de Benedicto XVI. Esperábamos confiados que podríamos practicar la Fe de nuestros padres en la Iglesia. ¡No sabíamos cuán equivocados estábamos!
   
Durante años de pruebas y experiencia hemos llegado a la desafortunada conclusión que la Fe Católica Tradicional, la Fe de siempre y de los santos, es incompatible con la nueva Iglesia moderna, fruto del Concilio Vaticano II. Ellas simplemente no pueden coexistir en un mismo cuerpo.
  
Puesto que apreciábamos y honrábamos la Misa Latina Tradicional, y no podemos abandonar la Santa Misa de siempre y de los santos, esta nueva Iglesia no nos quiere. Por nuestra fidelidad, hemos sido considerados obstinados, difíciles y rebeldes; anticuados y engañados en una acrimonia sin fin.
    
Esta carta apela a todos los que sienten que algo está tremendamente mal en la Iglesia, o que piensan que la nueva Iglesia y la Fe inmutable pueden coexistir pacíficamente. ¡Ay! Permitidnos declarar la triste verdad que nuestra experiencia muestra claramente que esto es imposible. Seguramente, esta nueva Iglesia asombraría a todos los santos Papas que declararon una y otra vez que el Indiferentismo religioso es un gran muy grande, absolutamente incompatible con la Fe Católica.
  
Os decimos que no queremos con el silencio ser cómplices de esta destrucción en marcha de la Iglesia. Debemos hablar en algún momento, ¿y qué mejor momento que ahora? Después de 17 años como una comunidad dentro de las estructuras de la Iglesia, hemos sido continuamente aislados y acosados. Más especialmente en estos últimos años, el obispo de Christchurch nos ha hecho ser como la escoria o el desecho de la tierra. Por sus numerosos Decretos y recurso a Roma, él ha buscado expeler a nuestros monjes de la diócesis. Él quiere tener quince vocaciones locales perpetuamente exiliadas de sus familias y de su patria. Os lo decimos ahora, deberes más altos los prohíben. Mientras haya al menos una sola alma que nos pida el Santo Sacrificio de la Misa, los Sacramento o ayuda espiritual, con la gracia de Dios no los abandonaremos. El Buen Pastor nos urge a dar nuestra vida por Sus ovejas, y mantener afuera al lobo hambriento. Es nuestro deber en caridad, en teología y por Derecho Canónico. 
   
¿Por qué? Porque la línea de mando ha sido rota. La autoridad en la Iglesia es ministerial (servir a Nuestro Señor), no absoluta (hacer lo que le plazca): nos obliga porque está obligada a Cristo, al depósito de la Fe, al constante Magisterio. Cuando un superior se aparta de su propia obediencia a Cristo Rey, su mandato ya no es el mandato de Cristo sino el gesto de un hombre (Suma Teológica, parte II-IIæ, cuestión 104, art. 5). Estos eclesiásticos desobedecen a Dios. Y entonces, habiendo roto la cadena del mandato de Dios, intentan invocar la obediencia religiosa para materias que merman a la Iglesia, y le quitan la Santa Misa. Tolle Missam, Tolle Ecclésiam – Quitad la Misa, y destruiréis la Iglesia (Lutero). ¡No! Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.
   
Y por ende, luchando con todas nuestras fuerzas por nuestra profunda comunión con la Santa Madre Iglesia, nuestro deber ante Nuestro Señor Jesucristo y hacia las almas demanda que:
Repudiemos Amóris Lætítia, que permite la Sagrada Comunión a las parejas que viven en pecado.
Repudiemos la persecución de Traditiónis Custódes a la Misa y a los católicos. 
Repudiemos Fidúcia Súpplicans, que permite la bendición de las parejas homosexuales. 
Repudiemos el “Documento sobre la Fraternidad Humana”, que declara que Dios quiere todas las religiones. 
Repudiemos la falsa teología de “iglesias hermanas” y la “comunión parcial”. 
Repudiemos a los falsos pastores que procesionaron triunfantes al ídolo de la Pachamama en [la basílica de] San Pedro. 
Repudiemos la disculpa de Francisco por el católico heroico que arrojó ese ídolo al Tíber.
Repudiemos el látigo de la indiferencia religiosa en Nueva Zelanda y a través de la Iglesia.
Repudiemos el acto de los obispos de Nueva Zelanda de cerrar las iglesias y negar los sacramentos, en cobarde sumisión a la opresión de la Covid-19.
Repudiemos que el obispo de Christchurch recibiera sus cenizas el Miércoles de Ceniza del obispo anglicano de Christchurch. 
Repudiemos la corrupción de los niños, y el escándalo dado a los inocentes por medio de malos programas catequéticos.
Repudiemos la doctrina de Francisco de que todas las religiones son como diferentes idiomas, y que pregunte: «¿Mi Dios es más importante que el tuyo?».
Repudiemos el silencio de aquellos obispos que no hablaron contra esa traición de la Fe.
Repudiemos la Iglesia Sinodal como distinta de la Iglesia Católica divinamente constituida.
Repudiemos la actual destrucción y humillación de nuestra Santa Madre la Iglesia. 
Repudiemos a los que atacan o socavan la Iglesia en su dogma, moral, sacramentos, o disciplina con un nuevo culto del hombre.
  
A los que lean esto: ¿Cuánto durará todo este sinsentido?
Cueste lo que nos costare, debemos decir con el Apóstol: ¡Anatema!
«Pero aun cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, si posible fuese, os predique un evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. Os lo he dicho ya, y os lo repito: Cualquiera que os anuncie un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema» (Gál. 1, 8-9).
¡No quedéis silentes! ¡Defended la Fe de nuestros padres!
  • «Aunque todas las gentes obedezcan al rey Antíoco, y todos abandonen la observancia de la ley de sus padres, y se sometan a los mandatos del rey, yo, y mis hijos, y mis hermanos obedeceremos siempre la ley santa de nuestros padres» (1 Macabeos 2, 19-20).
  • «Contra esto está lo que se dice en Act. 5, 29: Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres. Ahora bien: a veces los preceptos de los superiores van contra Dios. Luego no se les debe obedecer en todo» — Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, parte II-IIæ, cuestión 104, art. 5).
Expécta Dóminum, Viríliter Age et Confortétur cor tuum.
Aguarda al Señor, y pórtate varonilmente; cobre aliento tu corazón (Sal. 26, 14).
   
Gáude, María Virgo… Regocíjate, ¡oh Virgen María!, porque tú sola has vencido a todoas las herejías en el mundo entero.
  
Firmado

P. Miguel María F.Ss.R.
P. Antonio María F.Ss.R.
Hno. Nicodemo María F.Ss.R.
Hno. Pablo María F.Ss.R.
Hno. Domingo María F.Ss.R.
P Magdala María F.Ss.R.
P. Martín María F.Ss.R.
Hno. Javier María F.SS.R.
Hno. Alfonso María F.Ss.R.
P. Seelos María F.Ss.R.
P. Celestino María F.Ss.R.
Hno. Rafael María F.Ss.R.
Hno. Maximiliano María F.Ss.R.
Hno. Carlos María F.Ss.R.
Hno. Dámaso María F.Ss.R.
Hno. Bogomil María F.Ss.R.
Hno. Francisco María F.Ss.R.
Hno. Ernesto María F.Ss.R.
Hno. Jacinto María F.Ss.R.
Hno. Gabriel María F.Ss.R.
Hno. Dimas
Hno. Jorge María
Hno. Ignacio María
Hno. Luis María
Hno. Zaqueo María
Hno. Gerardo
Hno. Guillermo
   
Isla Monasterio Gólgota, Papa Stronsay, fuera de Stronsay, KW17 2AR, Islas Órcadas, Escocia, Reino Unido
  
Los Hijos del Santísimo Redentor, que es como se conoce oficialmente a los Redentoristas Transalpinos, fueron fundados bajo la Fraternidad Sacerdotal San Pío X el 2 de Agosto de 1988 por el padre Miguel María (en el siglo Gregory Rae) Sim Wilson. Luego del motu próprio “Summórum Pontíficum” y las negociaciones que organizó el entonces superior general de la Fraternidad Mons. Bernard Fellay Voegele para obtener jurisdicción en materia de matrimonios, se trasladaron a Papa Stronsay (Escocia) y capitularon formalmente ante el Vaticano en el año 2008, siendo reconocidos canónicamente cuatro años después por el obispón Hugh (en el siglo Edward Nicholas) Gilbert OSB, obispón de Aberdeen. 

En su momento, el entonces Superior general de la FSSPX, el obispo Bernard Fellay Voegele describió los acuerdos como “un circo”:
«Al comienzo, suena ridículo cuando digo que algunos en Roma están empezando a reconocer que algo anda mal en la Iglesia, pero es allí donde estamos. Parece increíble oírlo, pero la cosa es así. Algunos reconocen que la Iglesia está en un desastre, en una catástrofe, pero no encontrarás mucho cuando se llegan a ofrecer soluciones. Las autoridades están indefensas. Están atrapadas en un sistema. Durante décadas, ellos se han convencido que “todo lo que hacemos está bien”. Ahora vemos que esto no está bien, pero ellos no saben cómo salir de este sistema, decir cómo pueden repararlo. Es un estancamiento, como si estuvieran diciéndose a sí mismos: “No está bien, pero es bueno”. Ellos no quieren cuestionarse para evitar abordar las posibles soluciones. Os doy un ejemplo:

El cardenal Ratzinger habla sobre el altar, la Misa. Está de acuerdo que la mesa, que el sacerdote de cara a los fieles, no está bien, eso nunca se había hecho antes en la Iglesia. Cree que litúrgicamente es un sinsentido. Son declaraciones muy buenas y contundentes. La solución parece muy simple, ¿verdad? Si la mesa está mal, regresemos al altar como antes. ¿Pero eso aconsejará el cardenal Ratzinger? Responde él: “¡No! ¡Eso sería muy problemático! ¡Costaría mucho! Entonces ¡pongamos una cruz en medio de la mesa y que esté frente al Este místico!”. Esa es su solución. Ese es el típico razonamiento de Roma para abordar sus problemas, para resolver la crisis que se está haciendo más evidente. Las autoridades ven que hay una crisis, pero no quieren usar los medios adecuados para resolverla. Seguimos aquí. Puedo decir: ¡seguimos atascados aquí! Actualmente, no hay convicción de que la tradición es el camino correcto. Ellos ven sus frutos, e incluso ¡dicen que los frutos son buenos! ¡Ellos dicen que el Espíritu Santo está allí! (¡Nada mal!) Pero, no dicen: “Este es el camino que debéis seguir”. En cambio, dicen: “La Tradición es un camino como los demás”.

Su perspectiva es el pluralismo. Su pensamiento va de esta forma: “¡Oh, mira! si tenemos gentes progresistas que hacen locuras como miembros de la Iglesia, entonces debemos también un lugar para aquellos que les gusta la tradición, un lugar en medio del circo, de este zoológico, un lugar para los dinosaurios y los animales prehistóricos”, ese es nuestro lugar (¡!). Pero ellos nos ordenarán: “¡Quedaos en vuestra jaula del zoológico! Podéis tener vuestra comida, la Misa antigua; esa es para los dinosaurios, pero solo para los dinosaurios. No le deis esa comida a los otros animales del zoológico, ¡eso los mataría!”.
   
Es por eso que no podemos reconciliar esta mentalidad donde prevalece. La disponibilidad de la Misa antigua se extiende más allá de nosotros; nuestra preocupación respecto a ella no es exclusiva a solo la Fraternidad San Pío X. En todo caso, tenemos la Misa antigua, ¿cierto? Si hacemos un acuerdo por el cual Roma nos permita la Misa antigua, esto ni siquiera es un acuerdo porque ya la tenemos. Lo que la Fraternidad quiere es que esta Misa, bien común de la Iglesia, sea nuevamente un bien común a todos los católicos, y no solo un bien particular de algún grupo particular. No, pertenece a todos los católicos; todos los católicos tienen derecho a ella, no solo nosotros» (Conferencia: Actualización de la FSSPX, primera parte. Iglesia San Vicente de Paúl, Kansas City, Misuri, 19 de Septiembre de 2002. En Revista Angelus, Febrero de 2003).

El padre Miguel María había conocido esta enseñanza, pero cuando negociaba con el cardenal Castrillón la mandó al trenzado. Ahora debe estarlas recordando con lágrimas de sangre.