miércoles, 31 de julio de 2013

CARTA ENCÍCLICA "Mortalium Animos", SOBRE LA VERDADERA UNIDAD RELIGIOSA


"¿Qué entendimiento puede haber entre Cristo y Belial?, ¿o qué unión entre el creyente y el que no cree?"
(II Corintios VI, 15)

Algunos conciliares aseguran que nuestra oposición al diálogo religioso y al ecumenismo no se basan sino en temores irracionales y a un sectario fanatismo. Pero deben saber que desde antiguo está establecido que NINGÚN CATÓLICO DEBE APOYAR A LOS ECUMENISTAS, PUES SON EL RESBALADERO HACIA EL INDIFERENTISMO RELIGIOSO.

Por esta causa, publicamos la encíclica "Mortalium Animos", del Papa Pío XI, en la cual expone que el ecumenismo de "todas las religiones son válidas" es HERÉTICO, Y SUPONE LA IRRUPCIÓN DEL ATEÍSMO; y que el único modo de acercamiento y unidad es LA CONVERSIÓN A LA FE DE LA IGLESIA UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA, FUERA DE LA CUAL ABSOLUTAMENTE NO HAY SALVACIÓN PARA NADIE.

Papa Pío XI
Encíclica "Mortalium Animos"
Acerca de cómo fomentar la VERDADERA unidad religiosa

1. Ansia universal de paz y fraternidad
 
Nunca quizás como en los actuales tiempos se ha apoderado del corazón de todos los hombres un tan vehemente deseo de fortalecer y aplicar al bien común de la sociedad humana los vínculos de fraternidad que, en virtud de nuestro común origen y naturaleza, nos unen y enlazan a unos con otros

Porque no gozando todavía las naciones plenamente de los dones de la paz, antes al contrario, estallando en varias partes discordias nuevas y antiguas, en forma de sediciones y luchas civiles y no pudiéndose además dirimir las controversias, harto numerosas, acerca de la tranquilidad y prosperidad de los pueblos sin que intervengan en el esfuerzo y la acción concordes de aquellos que gobiernan los Estados, y dirigen y fomentan sus intereses, fácilmente se echa de ver --mucho más conviniendo todos en la unidad del género humano-, porque son tantos los que anhelan ver a las naciones cada vez más unidas entre sí por esta fraternidad universal

2. La fraternidad en religión. Congresos ecuménicos.

Cosa muy parecida se esfuerzan algunos por conseguir en lo que toca a la ordenación de la nueva ley promulgada por Jesucristo Nuestro Señor. Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión.

3. Los católicos no pueden aprobarlo

Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio.

Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios.

4. Otro error - La unión de todos los cristianos. - Argumentos falaces
 
Pero donde con falaz apariencia de bien se engañan más fácilmente algunos, es cuando se trata de fomentar la unión de todos los cristianos. ¿Acaso no es justo -suele repetirse- y no es hasta conforme con el deber, que cuantos invocan el nombre de Cristo se abstengan de mutuas recriminaciones y se unan por fin un día con vínculos de mutua caridad? ¿Y quién se atreverá a decir que ama a Jesucristo, sino procura con todas sus fuerzas realizar los deseos que El manifestó al rogar a su Padre que sus discípulos fuesen una sola cosa? (1) y el mismo Jesucristo ¿por ventura no quiso que sus discípulos se distinguiesen y diferenciasen de los demás por este rasgo y señal de amor mutuo: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en que os améis unos a otros? (2) ¡Ojalá -añaden- fuesen una sola cosa todos los cristianos! Mucho más podrían hacer para rechazar la peste de la impiedad, que, deslizándose y extendiéndose cada más, amenaza debilitar el Evangelio.

5. Debajo de esos argumentos se oculta un error gravísimo

Estos y otros argumentos parecidos divulgan y difunden los llamados "pancristianos"; los cuales, lejos de ser pocos en número, han llegado a formar legiones y a agruparse en asociaciones ampliamente extendidas, bajo la dirección, las más de ellas, de hombres católicos, aunque discordes entre sí en materia de fe.  

6. La verdadera norma de esta materia.

Exhortándonos, pues, la conciencia de Nuestro deber a no permitir que la grey del Señor sea sorprendida por perniciosas falacias, invocamos vuestro celo, Venerables Hermanos, para evitar mal tan grave; pues confiamos que cada uno de vosotros, por escrito y de palabra, podrá más fácilmente comunicarse con el pueblo y hacerle entender mejor los principios y argumentos que vamos a exponer, y en los cuales hallarán los católicos la norma de lo que deben pensar y practicar en cuanto se refiere al intento de unir de cualquier manera en un solo cuerpo a todos los hombres que se llaman católicos.

7. Sólo una Religión puede ser verdadera: la revelada por Dios.
 
Dios, Creador de todas las cosas, nos ha creado a los hombres con el fin de que le conozcamos y le sirvamos. Tiene, pues, nuestro Creador perfectísimo derecho a ser servido por nosotros. Pudo ciertamente Dios imponer para el gobierno de los hombres una sola ley, la de la naturaleza, ley esculpida por Dios en el corazón del hombre al crearle: y pudo después regular los progresos de esa misma ley con sólo su providencia ordinaria. Pero en vez de ella prefirió dar El mismo los preceptos que habíamos de obedecer; y en el decurso de los tiempos, esto es desde los orígenes del género humano hasta la venida y predicación de Jesucristo, enseñó por Sí mismo a los hombres los deberes que su naturaleza racional les impone para con su Creador. "Dios, que en otro tiempo habló a nuestros padres en diferentes ocasiones y de muchas maneras, por medio de los Profetas, nos ha hablado últimamente por su Hijo Jesucristo". (3) Por donde claramente se ve que ninguna religión puede ser verdadera fuera de aquella que se funda en la palabra revelada por Dios, revelación que comenzada desde el principio, y continuada durante la Ley Antigua, fue perfeccionada por el mismo Jesucristo con la Ley Nueva. Ahora bien: si Dios ha hablado -y que haya hablado lo comprueba la historia- es evidente que el hombre está obligado a creer absolutamente la revelación de Dios, y a obedecer totalmente sus preceptos. Y con el fin de que cumpliésemos bien lo uno y lo otro, para gloria de Dios y salvación nuestra, el Hijo Unigénito de Dios fundó en la tierra su Iglesia.

8. La única Religión revelada es la de la Iglesia Católica

Así pues, los que se proclaman cristianos es imposible no crean que Cristo fundó una Iglesia, y precisamente una sola. Mas, si se pregunta cuál es esa Iglesia conforme a la voluntad de su Fundador, en esto ya no convienen todos. Muchos de ellos, por ejemplo, niegan que la Iglesia de Cristo haya de ser visible, a lo menos en el sentido de que deba mostrarse como un solo cuerpo de fieles, concordes en una misma doctrina y bajo un solo magisterio y gobierno. Estos tales entienden que la Iglesia visible no es más que la alianza de varias comunidades cristianas, aunque las doctrinas de cada una de ellas sean distintas.

Sociedad perfecta, externa, visible.
 
Pero es lo cierto que Cristo Nuestro Señor instituyó su Iglesia como sociedad perfecta, externa y visible por su propia naturaleza, a fin de que prosiguiese realizando, de allí en adelante, la obra de la salvación del género humano, bajo la guía de una sola cabeza (4), con magisterio de viva voz (5) y por medio de la administración de los sacramentos (6), fuente de la gracia divina; por eso en sus parábolas afirmó que era semejante a un reino (7), a una casa (8), a un aprisco (9), y a una grey (10). Esta Iglesia, tan maravillosamente fundada, no podía ciertamente cesar ni extinguirse, muertos su Fundador y los Apóstoles que en un principio la propagaron, puesto que a ella se le había confiado el mandato de conducir a la eterna salvación a todos los hombres, sin excepción de lugar ni de tiempo: "Id, pues, e instruid a todas las naciones" (11), y en el cumplimiento continuo de este oficio, ¿acaso faltará a la Iglesia el valor ni la eficacia, hallándose perpetuamente asistida con la presencia del mismo Cristo, que solemnemente le prometió: "He aquí que yo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos"? (12) Por tanto, la Iglesia de Cristo no sólo ha de existir necesariamente hoy, mañana y siempre, sino también ha de ser exactamente la misma que fue en los tiempos apostólicos, si no queremos decir -y de ello estamos muy lejos- que Cristo Nuestro Señor no ha cumplido su propósito, o se engañó cuando dijo que las puertas del infierno no habían de prevalecer contra ella (13)

9. Un error capital del movimiento ecuménico en la pretendida unión de iglesias cristianas.

Y aquí se Nos ofrece ocasión de exponer y refutar una falsa opinión de la cual parece depender toda esta cuestión, y en la cual tiene su origen la múltiple acción y confabulación el de los católicos que trabajan, como hemos dicho, por la unión de las iglesias cristianas. Los autores de este proyecto no dejan de repetir casi infinitas veces las palabras de Cristo: "Sean todos una misma cosa. Habrá un solo rebaño y un solo pastor" (14), mas de tal manera las entienden, que, según ellos, sólo significan un deseo y una aspiración de Jesucristo, deseo que todavía no se ha realizado. Opinan, pues, que la unidad de fe y de gobierno, nota distintiva de la verdadera y única Iglesia de Cristo, no ha existido casi nunca hasta ahora, y ni siquiera hoy existe: podrá, ciertamente, desearse, y tal vez algún día se consiga, mediante la concordante impulsión de las voluntades; pero en entre tanto, habrá que considerarla sólo como un ideal.
 
"La división" de la Iglesia.
 
Añaden que la Iglesia, de suyo o por su propia naturaleza, está dividida en partes, esto es, se halla compuesta de varias comunidades distintas, separadas todavía unas de otras, y coincidentes en algunos puntos de doctrina, aunque discrepantes en lo demás, y cada una con los mismos derechos exactamente que las otras; y que la Iglesia sólo fue única y una, a lo sumo desde la edad apostólica hasta tiempos de los primeros Concilios Ecuménicos. Sería necesario pues -dicen-, que, suprimiendo y dejando a un lado las controversias y variaciones rancias de opiniones, que han dividido hasta hoy a la familia cristiana, se formule se proponga con las doctrinas restantes una norma común de fe, con cuya profesión puedan todos no ya reconocerse, sino sentirse hermanos; y cuando las múltiples iglesias o comunidades estén unidas por un pacto universal, entonces será cuando puedan resistir sólida y fructuosamente los avances de la impiedad..

Esto es así tomando las cosas en general, Venerables Hermanos; mas hay quienes afirman y conceden que el llamado Protestantismo ha desechado demasiado desconsideradamente ciertas doctrinas fundamentales de la fe y algunos ritos del culto externo ciertamente agradables y útiles, los que la Iglesia Romana por el contrario aún conserva; añaden sin embargo en el acto, que ella ha obrado mal porque corrompió la religión primitiva por cuanto agregó y propuso como cosa de fe algunas doctrinas no sólo ajenas sino más bien opuestas al Evangelio, entre las cuales se enumera especialmente el Primado de jurisdicción que ella adjudica a Pedro y a sus sucesores en la sede Romana.

En el número de aquellos, aunque no sean muchos, figuran también los que conceden al Romano Pontífice cierto Primado de honor o alguna jurisdicción o potestad de la cual creen, sin embargo, que desciende no del derecho divino sino de cierto consenso de los fieles. Otros en cambio aun avanzan a desear que el mismo Pontífice presida sus asambleas, las que pueden llamarse "multicolores". Por lo demás, aun cuando podrán encontrarse a muchos no católicos que predican a pulmón lleno la unión fraterna en Cristo, sin embargo, hallarás pocos a quienes se ocurre que han de sujetarse y obedecer al Vicario de Jesucristo cuando enseña o manda y gobierna. Entre tanto asevera que están dispuestos a actuar gustosos en unión con la Iglesia Romana, naturalmente en igualdad de condiciones jurídicas, o sea de iguales a igual; mas si pudieran actuar no parece dudoso de que lo harían con la intención de que por un pacto o convenio por establecerse tal vez, no fueran obligados a abandonar sus opiniones que constituyen aun la causa por qué continúan errando y vagando fuera del único redil de Cristo.

10. La Iglesia Católica no puede participar en semejantes uniones

Siendo todo esto así, claramente se ve que ni la Sede Apostólica puede en manera alguna tener parte en dichos Congresos, ni de ningún modo pueden los católicos favorecer ni cooperar a semejantes intentos; y si lo hiciesen, darían autoridad a una falsa religión cristiana, totalmente ajena a la única y verdadera Iglesia de Cristo.

11. La verdad revelada no admite transacciones

¿Y habremos Nos de sufrir -cosa que sería por todo extremo injusta- que la verdad revelada por Dios, se rindiese y entrase en transacciones? Porque de lo que ahora se trata es de defender la verdad revelada. Para instruir en la fe evangélica a todas las naciones envió Cristo por el mundo todo a los Apóstoles; y para que éstos no errasen en nada, quiso que el Espíritu Santo les enseñase previamente toda la verdad (15); ¿y acaso esta doctrina de los Apóstoles ha descaecido del todo, o siquiera se ha debilitado alguna vez en la Iglesia, a quien Dios mismo asiste dirigiéndola y custodiándola? Y si nuestro Redentor manifestó expresamente que su Evangelio no sólo era para los tiempos apostólicos, sino también para las edades futuras, ¿habrá podido hacerse tan obscura e incierta la doctrina de la Fe, que sea hoy conveniente tolerar en ella hasta las opiniones contrarias entre sí? Si esto fuese verdad, habría que decir también que el Espíritu Santo infundido en los apóstoles, y la perpetua permanencia del mismo Espíritu en la Iglesia, y hasta la misma predicación de Jesucristo, habría perdido hace muchos siglos toda utilidad y eficacia; afirmación que sería ciertamente blasfema.

12. La Iglesia Católica depositaria infalible de la verdad

Ahora bien: cuando el Hijo Unigénito de Dios mandó sus legados que enseñasen a todas las naciones, impuso a todos los hombres la obligación de dar fe a cuanto les fuese enseñado por los testigos predestinados por Dios (16); obligación que sancionó de este modo: el que creyere y fuere bautizado, se salvará; mas el que no creyere será condenado (17). Pero ambos preceptos de Cristo, uno de enseñar y otro de creer, que no pueden dejar de cumplirse para alcanzar la salvación eterna, no pueden siquiera entenderse si la Iglesia no propone, íntegra y clara la doctrina evangélica y si al proponerla no está ella exenta de todo peligro de equivocarse. Acerca de lo cual van extraviados también los que creen que sin duda existe en la tierra el depósito de la verdad, pero que para buscarlo hay que emplear tan fatigosos trabajos, tan continuos estudios y discusiones, que apenas basta la vida de un hombre para hallarlo y disfrutarlo: como si el benignísimo Dios hubiese hablado por medio de los Profetas y de su Hijo Unigénito para que lo revelado por éstos sólo pudiesen conocerlo unos pocos, y ésos ya ancianos; y como si esa revelación no tuviese por fin enseñar la doctrina moral y dogmática, por la cual se ha de regir el hombre durante el curso de su vida moral.  

13. Sin fe, no hay verdadera caridad.

Podrá parecer que dichos "pancristianos", tan atentos a unir las iglesias, persiguen el fin nobilísimo de fomentar la caridad entre todos los cristianos. Pero, ¿cómo es posible que la caridad redunde en daño de la fe? Nadie, ciertamente, ignora que San Juan, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos unos a los otros, prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis (18), Siendo, pues, la fe íntegra y sincera, como fundamento y raíz de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe.

14. Unión irrazonable.

Por tanto, ¿cómo es posible imaginar una confederación cristiana, cada uno de cuyos miembros pueda, hasta en materias de fe, conservar su sentir y juicio propios aunque contradigan al juicio y sentir de los demás? ¿y de qué manera, si se nos quiere decir, podrían formar una sola y misma Asociación de fieles los hombres que defienden doctrinas contrarias, como, por ejemplo, los que afirman y los que niegan que la sagrada Tradición es fuente genuina de la divina Revelación; los que consideran de institución divina la jerarquía eclesiástica, formada de Obispos, presbíteros y servidores del altar, y los que afirman que esa Jerarquía se ha introducido poco a poco por las circunstancias de tiempos y de cosas; los que adoran a Cristo realmente presente en la Sagrada Eucaristía por la maravillosa conversión del pan y del vino, llamada "transubstanciación", y los que afirman que el Cuerpo de Cristo está allí presente sólo por la fe, o por el signo y virtud del Sacramento; los que en la misma Eucaristía reconocen su doble naturaleza de sacramento y sacrificio, y los que sostienen que sólo es un recuerdo o conmemoración de la Cena del Señor; los que estiman buena y útil la suplicante invocación de los Santos que reinan con Cristo, sobre todo de la Virgen María Madre de Dios, y la veneración de sus imágenes, y los que pretenden que tal culto es ilícito por ser contrario al honor del único Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo? (19).

15. Resbaladero hacia el indiferentismo y el modernismo

Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos. En cambio, sabemos, ciertamente que de esa diversidad de opiniones es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable a la vida de los hombres.

Además, en lo que concierne a las cosas que han de creerse, de ningún modo es lícito establecer aquélla diferencia entre las verdades de la fe que llaman fundamentales y no fundamentales, como gustan decir ahora, de las cuales las primeras deberían ser aceptadas por todos, las segundas, por el contrario, podrían dejarse al libre arbitrio de los fieles; pues la virtud de la fe tiene su causa formal en la autoridad de Dios revelador que no admite ninguna distinción de esta suerte. Por eso, todos los que verdaderamente son de Cristo prestarán la misma fe al dogma de la Madre de Dios concebida sin pecado original como, por ejemplo, al misterio de la augusta Trinidad; creerán con la misma firmeza en el Magisterio infalible del Romano Pontífice, en el mismo sentido con que lo definiera el Concilio Ecuménico del Vaticano, como en la Encarnación del Señor.

No porque la Iglesia sancionó con solemne decreto y definió las mismas verdades de un modo distinto en diferentes edades o en edades poco anteriores han de tenerse por no igualmente ciertas ni creerse del mismo modo. ¿No las reveló todas Dios?

Pues, el Magisterio de la Iglesia el cual por designio divino fue constituido en la tierra a fin de que las doctrinas reveladas perdurasen incólumes para siempre y llegasen con mayor facilidad y seguridad al conocimiento de los hombres aun cuando el Romano Pontífice y los Obispos que viven en unión con él, lo ejerzan diariamente, se extiende, sin embargo, al oficio de proceder oportunamente con solemnes ritos y decretos a la definición de alguna verdad, especialmente entonces cuando a los errores e impugnaciones de los herejes deben más eficazmente oponerse o inculcarse en los espíritus de los fieles, más clara y sutilmente explicados, puntos de la sagrada doctrina

Mas por ese ejercicio extraordinario del Magisterio no se introduce, naturalmente ninguna invención, ni se añade ninguna novedad al acervo de aquellas verdades que en el depósito de la revelación, confiado por Dios a la Iglesia, no estén contenidas, por lo menos implícitamente, sino que se explican aquellos puntos que tal vez para muchos aun parecen permanecer oscuros o se establecen como cosas de fe los que algunos han puesto en tela de juicio.

16. La única manera de unir a todos los cristianos

Bien claro se muestra, pues, Venerable Hermanos, por qué esta Sede Apostólica no ha permitido nunca a los suyos que asistan a los citados congresos de acatólicos; porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual El mismo la fundó para la salvación de todos. Nunca, en el transcurso de los siglos, se contaminó esta mística Esposa de Cristo, ni podrá contaminarse jamás, como dijo bien San Cipriano: No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia (20). Por eso se maravillaba con razón el santo Mártir de que alguien pudiese creer que esta unidad, fundada en la divina estabilidad y robustecida por medio de celestiales sacramentos, pudiese desgarrarse en la Iglesia, y dividirse por el disentimiento de las voluntades discordes (21). Porque siendo el cuerpo místico de Cristo, esto es, la Iglesia, uno (22), compacto y conexo (23), lo mismo que su cuerpo físico, necedad es decir que el cuerpo místico puede constar de miembros divididos y separados; quien, pues, no está unido con él no es miembro suyo, ni está unido con su cabeza, que es Cristo (24).

17. La obediencia al Romano Pontífice.

Ahora bien, en esta única Iglesia de Cristo nadie vive y nadie persevera, que no reconozca y acepte con obediencia la suprema autoridad de Pedro y de sus legítimos sucesores. ¿No fue acaso al Obispo de Roma a quien obedecieron, como a sumo Pastor de las almas, los ascendientes de aquellos que hoy yacen anegados en los errores de Focio, y de otros novadores?

Alejáronse ¡ay! los hijos de la casa paterna, que no por eso se arruinó ni pereció, sostenida como está perpetuamente por el auxilio de Dios. Vuelvan, pues, al Padre común, que olvidando las injurias inferidas ya a la Sede Apostólica, los recibirá amantísimamente. Porque, si, como ellos repiten, desean asociarse a Nos y a los Nuestros, ¿Por qué no se apresuran a venir a la Iglesia, madre y maestra de todos los fieles de Cristo? (25). Oigan como clamaba en otro tiempo Lactancio: Sólo la Iglesia Católica es la que conserva el culto verdadero, Ella es la fuente de la verdad, la morada de la Fe, el templo de Dios, quienquiera que en él no entre o de él salga, perdido ha la esperanza de vida y de salvaci6n, Menester es que nadie se engañe a sí mismo con pertinaces discusiones, Lo que aquí se ventila es la vida y la salvación, a la cual si no se atiende con diligente cautela, se perderá y se extinguirá (26).

18. Llamamiento a las sectas disidentes

Vuelvan, pues, a la Sede Apostólica, asentada en esta ciudad de Roma, que consagraron con su sangre los Príncipes de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, a la Sede raíz y matriz de la Iglesia Católica (27); vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y la esperanza de que la Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad (28) abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella. Pluguiese al Cielo alcanzásemos felizmente Nos, lo que no alcanzaron tantos predecesores Nuestros; el poder abrazar con paternales entrañas a los hijos que tanto nos duele ver separados de Nos por una funesta división.

Plegaria a Cristo y a Maria.

Y ojalá Nuestro Divino Salvador, el cual quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad (29), oiga Nuestras ardientes oraciones para que se digne llamar a la unidad de la Iglesia a cuantos están separados de ella.

Con este fin, sin duda importantísimo, invocamos y queremos que se invoque la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Divina Gracia, develadora de todas las herejías y Auxilio de los cristianos, para que cuanto antes nos alcance la gracia de ver alborear el deseadísimo día en que todos los hombres oigan la voz de su divino Hijo, y conserven la unidad del Espíritu Santo con el vínculo de la paz (30).

19. Conclusión y Bendición Apostólica.

Bien comprendéis, Venerables Hermanos, cuánto deseamos Nos este retorno, y cuánto anhelamos que así lo sepan todos Nuestros hijos, no solamente los católicos, sino también los disidentes de Nos; los cuales, si imploran humildemente las luces del cielo, reconocerán, sin duda, a la verdadera Iglesia de Cristo, y entrarán, por fin, en su seno, unidos con Nos en perfecta caridad. En espera de tal suceso, y como prenda y auspicio de los divinos favores, y testimonio de Nuestra paternal benevolencia, a vosotros, Venerables Hermanos, y a vuestro Clero y pueblo, os concedemos de todo corazón la Apostólica Bendición

Dado en San Pedro de Roma, el día 6 de enero, fiesta de la Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo, el año 1928, sexto de Nuestro Pontificado.

Papa Pío XI

NOTAS
 
(1) Juan, 17, 21.
(2) Juan, 13, 35
(3) Hebr. 1, 1-2.
(4) Mat. 16, 15.
(5) Marc. 16, 15
(6) Juan 3, 5; 6, 48-59; 20, 22. Juan 18, 18.
(7) Mat. 13, 24, 31, 33, 44, 47.
(8) Ver Mat. 16, 18.
(9) Juan 10, 16.
(10) Juan 21, 15-17.
(11) Mat. 28, 19.

(12) Mat. 28, 20.
(13) Mat. 16, 18.
(14) Juan 17, 21; 19,16.
(15) Juan 16, 13. 
(16) Act. 10, 41.
(17) Marc. 16, 16.
(18) IIJuan vers. 10.
(19) Ver I Tim. 2, 5.
(20) San Cipriano. De la Unidad de la Iglesia (Migne P. L. 4, col. 518-519)
(21) San Cipriano. De la Unidad de la Iglesia (Migne P. L. 4, col 519-B y 520-A.
(22) I Cor. 12, 12.
(23) Efes. 4, 15
(24) Efes. 5, 30; 1, 22.
(25) Concilio Lateranense IV, c. 5 (Denz-Umb. 436)
(26) Lactancio. Div. Inst. 4, 30. (Corp. Scr. E. Lat., vol. 19, pag. 397, 11-12; Migne P.L. 6, col. 542-B a 543-A).
(27) San Cipriano. Carta 38 a Cornelio 3. (Entre las cartas de San Cornelio Papa III; Migne P.L. 3, col. 733-B).
(28) I Tim. 3, 15.
(29) I Tim. 2, 4.
(30) Efes. 4, 3.

DIÁLOGOS DE NUESTRO SEÑOR Y SANTA CATALINA DE SIENA: "LA SODOMÍA ES PESTILENTE PARA MÍ Y DESAGRADABLE HASTA PARA LOS MISMOS DEMONIOS"

Santa Catalina de Siena, en uno de sus díálogos con Dios Nuestro Señor, transmite las palabras de Jesús sobre el pecado de la impureza (en especial el de la sodomía), que la describe como "algo nauseabundo ante la Divina Majestad" y "desagrable hasta para los demonios".

Te hago saber, queridísima hija, que a vosotros y a ellos (los sacerdotes) os exijo tanta limpieza en este sacramento (del Santo Sacrificio de la Misa) cuanta es posible al hombre en esta vida. En cuanto esté de vuestra parte, y de la de ellos, debéis procurarla sin cansacio. Debéis considerar que si fuese posible que una naturaleza angélica se purificase para este misterio, sería necesario que lo hiciera de nuevo. No es posible, porque un ángel es puro, pues no puede caer en el veneno del pecado. Te indico esto para que veas cuánta pureza os exijo en este sacramento a vosotros y especialmente a ellos. Pero hacen lo contrario, porque van completamente sucios a este misterio; no sólo con la inmundicia y fragilidad a que naturalmente os halláis inclinados por vuestra débil naturaleza.

Ellos (los que caen en impureza), desgraciados, no sólo no dominan esta fragilidad, aunque la razón lo puede hacer cuando lo quiere el libre albedrío, sino que obran aún peor, porque cometen el maldito pecado que es contra la naturaleza (la sodomía). Como ciegos y tontos, ofuscada la luz de su entendimiento, no reconocen la pestilencia y miseria en que se encuentran, pues no sólo me es pestilente a mí, sino que ese pecado desagrada a los mismos demonios, a los que esos desgraciados han hecho sus señores. Tan abominable me es ese pecado contra la naturaleza, que sólo por él se hundieron cinco ciudades como resultado de mi juicio, al no querer mi divina justicia sufrirlas más; que tanto me desagradó ese abominable pecado.

Es desagradable (la sodomía) a los demonios, no porque les desagrade el mal y se complazcan en lo bueno, sino porque su naturaleza fue angélica, y esa naturaleza rehúye -le repele- ver cometer tan enorme pecado en la realidad. Cierto es que antes les ha arrojado la saeta envenenada por la concupiscencia; pero, cuando el pecador llega al acto de ese pecado, el demonio se marcha por las razones dichas.

Si te acuerdas bien, sabes cómo antes de la mortandad (la plaga de 1374) te manifesté lo desagradable que me resultaba este pecado y cuán corrompido se hallaba el mundo por él. Por lo que, elevándote sobre ti misma con santo deseo y con sublimación de espíritu, te mostré el mundo entero, y viste en casi toda la gente este miserable pecado y cómo los demonios escapan de él, como te he dicho. Y sabes que recibiste tanta pena, que te parecía estar casi a la muerte. No encontrabais lugar dónde refugiaros, tú y los otros servidores míos, para que esta lepra no os contagiase. No encontraste quien te pudiera cobijar entre los pequeños ni con los grandes, con los jóvenes ni con los viejos, con los religiosos ni con los clérigos, con los prelados ni con los súbditos, se hallaban contaminados por esta maldición.

Te lo manifesté en general; no lo hice con los particulares que por excepción no se contaminaron, pues entre los malos he guardado algunos buenos. La santidad de éstos detiene a mi Justicia para que no mande a las piedras que se vuelvan contra ellos, ni a la tierra que se los trague, ni a los animales que los devoren, ni a los demonios que les saquen el alma del cuerpo. Más bien voy encontrando caminos y modos para poder hacer misericordia, esto es, para que se enmienden, y como instrumentos tomo a mis servidores, que están sanos y leprosos, para que intercedan por ellos.

Alguna vez mostraré a éstos, como una vez hice contigo y como tú sabes, estos miserables pecados, para que sean más solícitos en buscar la salvación y me ofrezcan oraciones por ellos con mayor compasión y dolor por los pecados y por la ofensa que me hacen. Si te acuerdas bien, una bocanada de esta pestilencia te afectó tanto, que no podías más, como me dijiste: "¡Oh Padre eterno!, ten misericordia de mí y de tus criaturas. Sácame el alma del cuerpo, porque parece que no lo sufro más, o dame refrigerio y enséñame el lugar de los otros servidores, los tuyos, donde podamos descansar, para que esta lepra no nos pueda dañar ni quitar la limpieza de nuestra alma y de nuestros cuerpos".

Yo te contesté volviéndome hacia ti con ojos de piedad, y te dije y repito: "Hijita mía: sea vuestro reposo dar gloria y alabanza a mi Nombre e incensarme con la oración continua por estos pobrecillos que se hallan en tanta miseria, haciéndose dignos del juicio divino por sus pecados. El lugar donde os cobijéis sea Cristo crucificado, mi Hijo unigénito, habitando y escondiéndoos en la caverna de mi costado, donde gozaréis, por afecto de amor, en la naturaleza humana de Cristo, mi naturaleza divina. En aquel corazón abierto encontraréis mi caridad y la del prójimo, pues por honor a mí, el Padre eterno, y por la obediencia que le impuse para vuestra salvación, sufrió la afrentosa muerte en la santísima Cruz. Viendo y experimentando este amor, seguiréis sus enseñanzas alimentados en la mesa de la Cruz, es decir, soportando por caridad a vuestro prójimo con verdadera paciencia: en penas, tormentos y fatigas, vengan de donde vengan. De esta manera combatiréis la lepra y huiréis de ella.

Este es el remedio dado a ti y a los otros; pero, con todo eso, no se quitaba de tu alma la sensación de la pestilencia y de tiniebla de los ojos del entendimiento. Mi divina providencia, sin embargo, lo remedió, dándote del Cuerpo y de la Sangre de mi Hijo, Dios y hombre entero, tal como lo recibís en el Sacramento del Altar. En señal de que era verdad, se quitó el hedor por medio de la fragancia que recibiste en el Sacramento, y las tinieblas desaparecieron por medio de la luz que en él recibiste. De modo admirable, tal como plugo (place) a mi bondad, quedaste con la fragancia de la sangre en la boca y en el paladar de tu cuerpo durante muchos días, tal como sabes.

Ves, por tanto, hija mía, lo abominable que es este pecado a toda criatura. Piensa ahora que lo es mucho más en aquellos elegidos por mí para que vivan en estado de continencia, entre los que se encuentran los sacados del mundo por medio de la vida religiosa, como plantas sembradas en el cuerpo místico de la santa Iglesia; entre ellos se encuentran los ministros del Altar. Nunca podréis entender cuánto me desagrada ese pecado entre ellos, además del que recibo de los pecadores del mundo en general, porque están puestos sobre el candelero, son administradores míos, de verdadero Sol, para luz de la virtud y de santa vida; y, sin embargo, lo administran estando ellos en tinieblas.

Tan llenos se encuentran de ellas (las tinieblas), que de la Sagrada Escritura no ven ni entienden más que la corteza, la letra, debido a la hinchazón de su soberbia. Por ser inmundos y lascivos, aunque tienen luz de por sí, de donde la tomaron mis elegidos por razón: es la luz sobrenatural que procede de mí, verdadera Luz, tal como te dije en otro lugar, la reciben sin sacarle el gusto, por no estar en orden el paladar de su alma. Corrompidos por el amor propio y la soberbia, con el estómago atiborrado de inmundicia, deseando dar satisfacción a sus desordenados deseos, repletos de codicia y de avaricia, cometen sin pudor sus pecados. Caen en el pecado de la usura muchos miserables, aunque esté prohibida por mí.
 
Santa Catalina de Siena
[De El diálogo de la Divina Providencia, en Obras de Santa Catalina de Siena, Madrid: BAC, 1991, p. 292]

martes, 30 de julio de 2013

LA DEMOCRACIA PREPARA EL CAMINO AL ANTICRISTO MAITREYA

No es un secreto para nadie que los judíos son los causantes de todas las calamidades y revoluciones habidas y por haber en la Historia y en la Iglesia (la Plaga, Lutero, la Masonería, el Liberalismo, el Comunismo, Darwin, las dos guerras mundiales, la Apostasía...). Pero esas cosas palidecen ante su gran logro y esperanza: El Nuevo Orden Mundial regido por el anticristo.

Evidencia de ello es el siguiente artículo intitulado originalmente "MASHIAJ: ¿UN RETORNO A LA MONARQUÍA?", que fue escrito por el rabino Naftali Silberberg, perteneciente a la secta judía de los Lubavitch.

MASHIAJ: ¿UN RETORNO A LA MONARQUÍA?

El siglo 20 vio la expansión de los ideales democráticos a una escala global. Decenas de naciones, previamente gobernadas unilateralmente por reyes y dictadores, o cuyos gobiernos eran elegidos por pocos miembros selectos de la clase superior, han adoptado constituciones que reconocen el derecho intrínseco de todo ciudadano de participar en el proceso de gobierno. Nuevas naciones se están uniendo constantemente a las filas de las iluminadas naciones democráticas, mientras que pocas, en la historia reciente, si es que alguna, han retornado al totalitarismo.

Los últimos miembros que han ocupado su lugar en la familia de las naciones democráticas son Afganistán e Irak. Mientras que fue necesaria una intervención externa para asegurar los derechos individuales de los ciudadanos de esos países, y hay facciones en el interior de esos países que están determinadas a minar esas libertades recién descubiertas, la vasta mayoría de las poblaciones de esos países han aprobado ansiosamente la destitución de sus regímenes tiránicos y opresores de sus tierras.

La tendencia comenzó con el Estados Unidos de América en 1776, y luego reforzado en los años subsecuentes con el reconocimiento de que todos los ciudadanos tienen iguales derechos, y luego se extendió a todos los continentes. El mundo está comenzando a reconocer que cada hombre es creado a imagen de Dios y por lo tanto tiene derechos intrínsecos.

Debemos estar llegando a la Era Mesiánica.

¿O estamos?

¡¿Cómo puede ser la expansión de los principios democráticos un portento de la venida del Mesías cuando el Mesías mismo será un monarca que gobernará en una teocracia?! No sería más apropiado que los años que preceden a la Redención estén caracterizados por un incrementado número de naciones gobernadas por monarcas —monarcas buenos, benevolentes, para estar seguros, pero no obstante monarcas.

¿Estamos progresando o retrocediendo?

Quizás una comprensión de la monarquía del Mesías explicará por qué la proliferación de la democracia es la preparación apropiada para su arribo. Pero primero analicemos la diferencia entre nuestra primera redención de Egipto, y la redención final que será anunciada por el Mesías.

Los israelitas dejaron detrás una nación que estaba profundamente diezmada por diez plagas. Los egipcios, que tan arrogantemente se burlaron ante el Dios de los hebreos, finalmente reconocieron Su omnipotencia: "Y los egipcios dijeron 'Huyamos de los israelitas porque el Señor está luchando por ellos contra los egipcios'". Provocar este reconocimiento fue una de las metas primarias de las plagas, como dijo repetidamente Dios "¡Y Egipto sabrá que Yo soy el Señor!"

Pero su aceptación de Dios no puede ser considerado un producto de su libre elección; fueron golpeados hasta la sumisión. Los egipcios eran aun intrínsecamente malvados, pero fueron obligados a aceptar la soberanía de Dios a causa de Sus acciones unilaterales "dictatoriales".

Fue un comienzo muy hermoso… fue suficiente para servir como base de la primera redención, pero la dictadura no es el objetivo final. Dios no dotó a los seres humanos con libre albedrío para manipularlos como desea —¡Para ello tiene hordas de ángeles!- Nos dio libre albedrío porque quiso que Lo reconocieran. En las palabras de la santa Torá: "Puse ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. ¡Elige la vida!"

La Redención Mesiánica, denominada la "verdadera y completa" redención, llegará cuando el mundo esté listo para "elegir" a Dios por su propia voluntad. El profeta Hosea dijo "Los hijos de Israel retornarán, y buscarán al Señor, su Dios y a David, su rey".

Lo mismo es cierto con el Mesías mismo. En la tradición judía el rey —debido a su obvia grandeza y capacidad de liderazgo —es elegido y coronado por el pueblo, al contrario del dictador que impone su dominio a una nación que no está dispuesta.

En verdad, a medida que avanzamos hacia la Era Mesiánica, percibimos un mundo que en conjunto acepta los conceptos básicos de libertad, igualdad de derechos y libertad religiosa; un mundo que está eligiendo vivir bajo ideales morales y Divinos.

Cuando proclamamos "Queremos al Mashiaj ahora" en efecto estamos tomando parte en un proceso democrático. Estamos votando por Dios, expresando nuestro anhelo por el día en que "El Señor será Rey sobre toda la tierra; en ese día el Señor será uno y Su nombre uno".

POR NAFTALI SILBERBERG

SE VIENE EL FIN DE LOS "Ecclésia Dei": FRANCISCO I SE OPONE A LA MISA INDULTADA

Desde PANORAMA CATÓLICO INTERNACIONAL
 
Francisco decidió prohibirle a las congregaciones religiosas celebrar la Misa Indultada
La primera vez que Francisco contradice a Benedicto
Ello aconteció respecto al punto neurálgico de la Misa en rito antiguo. Ratzinger permitió la celebración a todos. Bergoglio la ha prohibido a una orden religiosa que la prefería.
 
ROMA, 29 de julio de 2013 – Un punto sobre el cual Jorge Mario Bergoglio estaba al acecho, luego de su elevación al papado, era el de la Misa en rito antiguo. 
  
"Francisco I", modernista hasta los tuétanos 
 
Algunos preveían que el "papa Francisco" no habría de desviarse de la línea de su predecesor, quien había liberalizado la celebración de la Misa en rito antiguo como forma "extraordinaria" del rito moderno, con el Motu Proprio "Summorum pontificum", del 7 de julio de 2007, y con la posterior Instrucción "Univérsæ Ecclésiæ" del 13 de mayo de 2011.
  
Otros pronosticaban por parte de "Francisco" una restricción –o directamente una cancelación– de la posibilidad de celebrar la Misa con el rito anterior al Concilio Vaticano II, inclusive al costo de contradecir las resoluciones del todavía viviente Benedicto XVI.
 
Al leer un Decreto emitido por la Congregación vaticana para los Religiosos, poco antes del viaje de Francisco a Brasil, con la aprobación explícita del mismo Papa, se debería dar más razón a los segundos que a los primeros.
 
El Decreto tiene fecha del 11 de julio del 2013, el número de protocolo 52741/2012 y las firmas del prefecto de la Congregación, el cardenal Joao Braz de Aviz, focolar, y del secretario de la misma, el arzobispo José Rodríguez Carballo, franciscano.
 
Braz de Aviz es el único alto dirigente de la curia de nacionalidad brasileña, motivo por el cual ha acompañado a Francisco en su viaje a Río de Janeiro. Tiene fama de progresista, aunque más le corresponde la de confuso. Y será uno de los primeros en saltar, apenas tome cuerpo la reforma de la curia anunciada por Francisco.
  
Joao Braz de Avis (perteneciente a los Focolares), Superior de la Congregación conciliar para los Religiosos. Es modernista, pero será despojado de su cargo por Francisco I
 
Por el contrario, Rodríguez Carballo goza de la plena confianza del Papa. Su promoción a número dos de la Congregación fue querida por el mismo Francisco, al comienzo de su pontificado.
 
Es difícil entonces pensar que el papa Bergoglio no se haya dado cuenta de lo que aprobaba, cuando le fue presentado el Decreto antes de su publicación.
 
El Decreto instituye un comisario apostólico –en la persona del fraile capuchino Fidenzio Volpi– a la cabeza de todas las comunidades de la Congregación de los Hermanos Franciscanos de la Inmaculada.
 
Ya esto es motivo de asombro, porque los Franciscanos de la Inmaculada es una de las más florecientes comunidades religiosas nacida en las últimas décadas en el interior de la Iglesia Católica, con ramas masculinas y femeninas, con numerosas y jóvenes vocaciones, difundida en varios continentes y con una misión también en Argentina.
 
Se reivindican como fieles a la Tradición, en pleno respeto del magisterio de la Iglesia. Tan cierto es esto que en sus comunidades celebran Misas tanto en rito antiguo como en rito moderno, como por otra parte hacen en todo el mundo centenares de otras comunidades religiosas –para dar un solo ejemplo: los benedictinos de Nursia– aplicando el espíritu y la letra del Motu Proprio "Summorum pontificum", de Benedicto XVI.
 
Pero precisamente esto ha sido criticado por un núcleo de disidentes internos, quienes han apelado a las autoridades vaticanas lamentando la excesiva propensión de su Congregación a celebrar la Misa en rito antiguo, con el efecto de crear exclusiones y contraposiciones dentro de la comunidad, minar la unidad interna y, peor todavía, de debilitar el más general "sentire cum Ecclesia".
 
Las autoridades vaticanas respondieron enviando un año atrás un visitador apostólico. Y ahora se produce el nombramiento del comisario.
 
Pero lo que más sorprende son los últimos cinco renglones del Decreto del 11 de julio:
"Además de lo expuesto, el Santo Padre Francisco ha dispuesto que cada uno de los religiosos de la Congregación de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada está obligado a celebrar la liturgia según el rito ordinario y que, eventualmente, el uso de la forma extraordinaria (Vetus Ordo) deberá ser explícitamente autorizada [sic] por las autoridades competentes, para cada religioso y/o comunidad que lo pida".
 
El asombro deriva del hecho que lo que se decreta contradice las disposiciones provistas por Benedicto XVI, que para la celebración de la Misa en rito antiguo “sine pópulo” no exigen ningún pedido previo de autorización:
"Ad talem celebratiónem secúndum unum alterúmve Missále, sacérdos nulla eget licéntia, nec Sedis Apostólicæ nec Ordinárii sui" (1).
 
Mientras que para las Misas "cum pópulo" estipulan algunas condiciones, pero siempre asegurando la libertad para celebrar.
 
En general, contra un Decreto de una Congregación vaticana es posible presentar un recurso al tribunal supremo de la Signatura Apostólica, actualmente presidida por un cardenal, el estadounidense Raymond Leo Burke, considerado amigo de los tradicionalistas.
 
El Cardenal Raymond Leo Burke, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica (la máxima instancia vaticana en materias penal y administrativa), es defensor de los tradicionalistas dentro de la iglesia conciliar 
   
Pero si el Decreto es objeto de aprobación en forma específica por parte del Papa, como parece ocurrir en este caso, el recurso no es admitido.
 
Los Franciscanos de la Inmaculada deberán atenerse a la prohibición de celebrar la Misa en rito antiguo a partir del domingo 11 de agosto.
 
¿Y qué sucederá ahora, no sólo entre ellos sino en toda la Iglesia?
 
Benedicto XVI estaba convencido que “las dos formas del uso del rito romano pueden enriquecerse recíprocamente”. Así lo había explicitado en la acongojada carta a los obispos de todo el mundo, con la que había acompañado el Motu Proprio "Summórum pontíficum":
 
Pero de aquí en adelante no es más así, al menos no para todos. A los Franciscanos de la Inmaculada, obligados a celebrar la Misa sólo en la forma moderna, no les quedará más que un solo modo para atesorar lo que también patrocinaba Benedicto XVI: "manifestar" también en esta forma, "con más fuerza que la que se acostumbraba hasta ahora, esa sacralidad que atrae a muchos al uso antiguo".
 
Es un hecho que se ha resquebrajado un punto de referencia del pontificado de Joseph Ratzinger. De una excepción que muchos temen –o respaldan– se convertirá rápidamente en regla.
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(1) Curiosamente, todavía seis años después de su publicación, el Motu Proprio "Summórum Pontíficum" de Benedicto XVI sigue estando presente en la página web de la Santa Sede, pero solamente en dos idiomas y entre los menos conocidos: el latín y el húngaro.
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La página web de los Franciscanos de la Inmaculada.
 
Fuente: CHIESA ESPRESSO (LA REPUBBLICA)
 
Comentario Druídico: Recordemos un intento de destruir a la FSSP en los últimos años del reinado de Juan Pablo II. Allí el P. Arnauld Devillers (no confundir con Guillieme, sacerdote, de la FSSPX) en entendimiento con algunos funcionarios del Vaticano intrigó por eliminar el rito tradicional en la congregación, en su momento sin éxito. Pero tuvo a la congregación en vilo durante años.
   
Si sumamos indicios, parece ser lo que se viene. Duros tiempos para los tradicionalistas "legales".

sábado, 27 de julio de 2013

CARMEN FRANCO Y POLO, DUQUESA DE FRANCO: “MI PADRE SE LLEVARÍA UN GRAN DISGUSTO ANTE LA SITUACIÓN DE ESPAÑA”

Desde ALERTA DIGITAL

María del Carmen Franco y Polo, I Duquesa de Franco

Coincidiendo con el 77 aniversario del Alzamiento nacional, Carmen Franco Polo, duquesa de Franco e hija única del anterior jefe del Estado Francisco Franco, ha aparecido por vez primera en un medio informativo para exponer su punto de vista acerca de la actualidad de España. El lugar elegido por Carmen Franco para sus declaraciones no podía ser otro que ‘La Ratonera’ de Alerta Digital, el espacio televisivo por internet que se emite en la noche de los jueves y que registra cada semana más de 220.000 entradas. (Video de la entrevista)

Es una pena cómo se ha estropeado todo”, señaló la hija del Generalísimo al ser preguntada por los cambios registrados en España desde la muerte de su padre. Pese al pesimismo que se ha instalado en la vida española ante el fracaso de la democracia aprobada en 1978, Carmen Franco subrayó sin embargo la existencia de un creciente número de españoles que comienzan a ver el franquismo como un régimen “de referencia”. “Hay bastante reacción” de los españoles, subrayó.

“Soy de otra época y me cuesta mucho entender lo que está pasando, indicó en otro momento de la entrevista. Interpelada sobre cuál sería la reacción de Franco ante la situación que vive actualmente España, la duquesa de Franco afirmó rotunda: “Se llevaría un disgusto terrible, eso seguro”.

Carmen Franco Polo, que conmemoró el 18 de julio con una misa conjunta con los excombatientes de la guerra civil, agradeció a los lectores de Alerta Digital su patriotismo.

Una bandera española con el águila de San Juan presidió la entrevista.
 
El Águila de San Juan fue el escudo de armas empleado en España durante la jefatura de Francisco Franco (desde 1936 hasta su muerte en 1975), y hasta 1981 (cuando se arraigó finalmente la traición del isabelino usurpador)

viernes, 26 de julio de 2013

ASOCIACIONES CIVILES MEXICANAS EXIGEN DETENER LA CANONIZACIÓN DE JUAN PABLO II

Desde CNN MÉXICO - Vía TRADICIÓN CATÓLICA

Juan Pablo II bendiciendo a Marcial Maciel

(CNNMéxico) — Un grupo de organizaciones civiles e individuos pidieron este martes al Vaticano detener el proceso de canonización de Juan Pablo II mientras las Naciones Unidas investigan si el difunto Papa encubrió a sacerdotes pederastas en la Iglesia católica.

“Exigimos que se detenga el proceso de canonización de Juan Pablo II hasta que no se esclarezca si tuvo o no responsabilidad en dicho delito”, dicen en un comunicado publicado en el blog del Observatorio Eclesial, en referencia al supuesto encubrimiento del pontífice a sacerdotes pederastas.

A principios de julio, la Congregación para la Causa de los Santos aprobó un segundo milagro realizado por la intercesión de Juan Pablo II (1920-2005), lo que allana el camino para que sea convertido en santo.

Los firmantes de la petición para detener ese proceso son las organizaciones Católicas por el Derecho a Decidir, Observatorio Eclesial, los exlegionarios de Cristo José Barba Martín y Saúl Barrales, autor del libro La voluntad de no saber, el investigador Fernando M. González, el exsacerdote Alberto Athié y Jesús Romero, víctima de abusos sexuales por parte de sacerdotes.

Las ONU, a través de su Comité de los Derechos del Niño, solicitó al Vaticano información sobre los casos de abuso sexual a niños, por lo que por primera vez, la sede de la Iglesia católica pasó de ser “observador permanente a observado” por el organismo internacional, de acuerdo con el comunicado.

“Llegó la hora en que las máximas autoridades del Estado Vaticano rindan cuentas a legítimas autoridades sustentadas en el derecho internacional”, expresaron las organizaciones civiles.

Naciones Unidas pidió al Vaticano explicar qué medidas ha implementado para castigar a culpables de abusos sexuales, por qué algunos obispos trasladaron de parroquia a sacerdotes acusados de pederastia y por qué no reportaron a la policía a los sospechosos de abusar de los menores.

También pide explicar qué hizo el Vaticano para que ningún acusado de pedofilia pudiera estar en contacto con niños e informar sobre los resultados de investigaciones internas sobre el tema.

Las organizaciones civiles sostienen que no se puede explicar la magnitud de los abusos a menores sin “la participación directa de las máximas autoridades del Vaticano y sus dependencias en todo el mundo”.

Las organizaciones civiles adelantaron que pedirán al Comité de los Derechos del Niño poner especial atención en los casos de abuso sexual por parte de sacerdotes mexicanos que no han sido atendidos por las autoridades religiosas ni civiles.

“En particular pediremos que se investigue al cardenal Norberto Rivera en lo que se refiere a los casos de las víctimas del padre Maciel, del padre Nicolás Aguilar en México y en Los Ángeles, California, y del padre Carlos López”.

Las organizaciones civiles aseguraron que recabarán casos de personas que hayan sufrido abusos para enviarlos a la ONU.

El Papa Francisco endureció las leyes del Vaticano contra la pederastia al prohibir el abuso sexual o psicológico contra niños en su territorio, así como la prostitución infantil y la creación o posesión de pornografía infantil.

jueves, 25 de julio de 2013

ORACIÓN E HIMNO A SAN SANTIAGO APÓSTOL

Desde NACIONALISMO CATÓLICO SAN JUAN BAUTISTA

San Santiago Apóstol

ORACIÓN

¡Gran Apóstol Santiago, familiar cercano de nuestro Señor y aún más cercano a Él por lazos espirituales! Al ser llamado por Él entre los primeros discípulos y ser favorecido con Su especial intimidad, tú respondiste con gran generosidad, dejándolo todo para seguirle a la primera llamada. También tuviste el privilegio de ser el primero de los Apóstoles en morir por Él, sellando tu predicación con tu sangre.

“Atronador” en el entusiasmo en la tierra desde el cielo, te has mostrado defensor de Su Iglesia una y otra vez, apareciendo en el campo de batalla de los cristianos para derrotar y dispersar a los enemigos de la Cruz, y llevar a los descorazonados Creyentes a la Victoria. Fuerza de los Cristianos, refugio seguro de aquellos que te suplican con confianza, oh, protégenos ahora en los peligros que nos rodean.

Que por tu intercesión, nuestro Señor nos conceda Su Santo Amor, filial temor, justicia, paz y la victoria sobre nuestros adversarios, tanto visibles como invisibles, y sobre todo, que un día nos conceda la felicidad de verlo y tenerlo con nosotros en el cielo, en tu compañía y la de los ángeles y santos para siempre. Amén.

HIMNO

 

SAN SANTIAGO APÓSTOL, PATRONO DE ESPAÑA

Desde NACIONALISMO CATÓLICO SAN JUAN BAUTISTA

"La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema". (San Juan, 14, 27)

San Santiago Apóstol, Patrono de España y Terror de los infieles

Nacido en Betsaída, Galilea; hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Juan el Apóstol. Fue uno de los discípulos más cercanos a Nuestro Señor Jesucristo, uno de los primeros en dejar todo por seguirlo, mientras estaba pescando con su hermano Juan, quien también siguió a Nuestro Señor. Cristo los apodó hermanos "Boanerges" que significa "Hijos del Trueno".

San Santiago fue uno de los más cercanos Apóstoles de Jesús. Aquí le contemplamos caminando con Nuestro Señor en medio de un campo junto a San Pedro y a su hermano San Juan

Santiago, en todo momento se mantuvo fiel a Cristo, por eso fue elegido por Él junto a su citado hermano Juan el Apóstol y Simón Pedro para presenciar la Transfiguración en el Monte Tabor, donde vieron a Nuestro Señor junto a Moisés y a Elías entablar una conversación.

Formó parte de la Última Cena donde fue el primero en recibir a Jesús Sacramentado, tanto en el pan como en el vino.

Otro momento importante y quizás el más primordial que vivió Santiago junto a Nuestro Señor, es el haberlo visto resucitado en su aparición a orillas del lago de Tiberíades, donde Nuestro Señor también realizó el milagro de la Pesca Milagrosa.

Después de la Ascensión de Nuestro Redentor a los Cielos, Santiago comenzó su obra evangelizadora, cruzando el mar Mediterráneo, llegó a Hispania (que actualmente comprende los territorios de España y Portugal, de quien fue nombrado Santo Patrono) y allí tuvo una tarea muy difícil: muchas veces rozando el desaliento Santiago pensó en abandonar su misión pero la prosiguió formando discípulos.

Siete de estos discípulos, son los llamados Varones Apostólicos, que fueron a Roma para ser ordenados obispos por San Pedro y continuaron la misión evangelizadora cuando Santiago regresó a Jerusalén. Estos Apóstoles también fueron testigos de la aparición de la Virgen María sobre un pilar en Caesaraugusta (Zaragoza). En dicha ocasión todavía Nuestra Señora no había realizado su hecho teológico e histórico de la Asunción a los Cielos, se le presentó a Santiago para alentarlo y pedirle que no abandone su misión, que en el lugar donde estaba situado el pilar edifique un templo, y que posteriormente regresara a Jerusalén ya que la Virgen le había pedido a su hijo Jesucristo que le concediera morir rodeada por los Apóstoles y que le permita a Ella trasladarse a los diferentes y lejanos lugares en los que estaban los Apóstoles para comunicarles lo que obtuvo de su amadísimo hijo.

Nuestra Señora se le apareció a San Santiago para consolarle en su angustia de ver las escasas conversiones en Hispania (fue la primera aparición mariana en la Historia de la Iglesia -después de aparecerse a San Elías Profeta en el Carmelo, hacia el 800 A. de J.C.)

En su regreso a Jerusalén, en donde fue el primer Obispo de esas tierras, se vió en una realidad muy adversa, de persecución hacia los cristianos, principalmente hacia los apóstoles. En ese entonces, Herodes Agripa, Rey de Judea había ordenado matar a Santiago y a su hermano Juan, apresó a Pedro, logrando el aplauso de los judíos.

Santiago encontró su martirio en el año 43, fue el primero de los 12 Apóstoles en ser martirizado, después de haber estado predicando, fue arrestado y decapitado. Sus restos fueron trasladados por sus discípulos hasta Hispania, siendo enterrado en Galicia.

Sus santos restos permanecen en la Catedral de Compostela que lleva su nombre. En actualidad, la Catedral de Santiago de Compostela es visitada por miles de Católicos, quienes previamente realizan el camino evangelizador que Santiago llevo cabo por esas tierras.

Catedral de Santiago de Compostela (España), meta de grandes peregrinaciones desde el siglo X

Luego de su muerte, sus discípulos continuaron con la heredad del Apóstol, tomándolo como Arquetipo singular y familiar espiritual cercano a Nuestro Señor Jesucristo. A su esfuerzo humano –junto a la Gracia Divina- le debemos la evangelización de grandes bloques geográficos-culturales de Occidente.

Es conocido y reverenciado por sus apariciones en el campo de batalla, siendo una muy comentada y transmitida de generación en generación su intervención en la batalla de Clavijo en el año 844, donde le dio la Victoria a los católicos que luchaban en contra de los moros invasores que reclamaban 100 doncellas cristianas anuales al Rey Ramiro I.

Estando en inferioridad numérica, antes de emprender el ataque, los soldados católicos gritaron el nombre del gran Apóstol, Santo y Mártir, quién no se hizo esperar y con el poder de Cristo descendió desde un rayo y acabó con todos los enemigos que estaban dispuestos a pasar a degüello a todos los cristianos.

San Santiago apareció en la Batalla de Clavijo, para socorrer a los Católicos frente al ataque de los moros, a los cuales él mismo pasó a cuchillo

Otra de sus famosas apariciones se sitúa en México, en la batalla de Centla, en Tabasco, en el año 1518. Allí, los conquistadores estaban totalmente sitiados por indios y lejos de amilanarse, huir o buscar componendas con los jefes de la barbarie india, se lanzaron al combate invocando a su Santo Protector el Apóstol Santiago, quien nuevamente asistió a los guerreros Católicos y les concedió la victoria.

Por esto y mucho más, Santiago fue nombrado Patrono de España, de la Reconquista Española; Patrono de la Conquista española en América y de diversas provincias y ciudades de Hispanoamérica; así como también protector de diversas divisiones de ejércitos.

San Santiago Apóstol posee, entre otros patronatos, el de la Orden de Santiago, que junto con las de Calatrava, Alcántara y San Jorge de Montesa, conforman el Real Consejo de las Órdenes Militares de España

Las antedichas razones y menciones de la crónica histórica, nos impelen hoy más que nunca pedir la intercesión ante Nuestro Señor Jesucristo del Apóstol Santiago, quién que con el poder de Cristo nos asista, proteja y guíe en la batalla por la Patria Terrenal para así ganar la Patria Celestial. Él debe estar siempre presente en nuestra oraciones y su impronta en nuestras acciones porque quedó harto demostrado que él nunca abandonó a los pueblos Católicos cuando éstos se enfrentaron a los enemigos de Cristo, de nuestra Fe y de las diferentes naciones que pertenecen a Hispanidad, sobre todo, a su fracción americana que es Católica gracias a su evangelización primigenia.

Hermanos en la Fe y Camaradas de Lucha, tengamos confianza firme que con la aprobación y el poder de Jesús, Santiago Apóstol jamás nos desamparará; en cada batalla que libremos Santiago el Mayor, estará presente peleando junto a nosotros, incansable y victoriosamente contra los enemigos de siempre. No debemos dar un paso atrás, mucho menos en estos tiempos en donde nuestra Iglesia está siendo atacada desde adentro y desde afuera, tenemos que dar todo de nosotros por el Reinado de Cristo, así como lo hizo Santiago o lo hicieron miles de mártires a lo largo de la historia de la Iglesia, imitando el más profundo amor martirial de Nuestro Señor.

¡¡¡Viva Santiago Apóstol, defensor del catolicismo frente a todos sus enemigos: turcos, herejes y paganos, cuyos cuerpos ruedan entre las piernas de su caballo!!!

Esteban Coronel.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SANTIAGO, APÓSTOL

I. Santiago dejó su barca, sus redes, su padre y todo lo que poseía, al primer llamado del Salvador . Jesús te llama a ti desde hace muchos años a una vida más santa, y todavía estás en medio de los estorbos del mundo. Tus inclinaciones, tus riquezas, tus empresas. son otras tantas redes que te impiden ir a Dios. Rompe tus ataduras; esas ocupaciones que te divierten y cautivan son indignas de un corazón hecho para amar a Dios.

II, Este santo Apóstol no vio siempre el éxito responder a sus esperanzas; pero sus decepciones no lo abatían, porque regulaba su conducta según la de Dios. Haz todo lo que esté en tu poder para cumplir dignamente la tarea que Dios te ha confiado. Si el éxito corona tus trabajos, bendice al Señor por ello y a Él refiere toda la gloria que provenga. Si no ob tienes lo que esperas, no te quejes, es cosa de Dios proporcionar el éxito que a Él le plazca. Acaso te perdería la vanidad si llevases a buen fin todas tus empresas.

III. Santiago volvió a Jerusalén, su patria; y sus conciudadanos, como recompensa a sus trabajos, le dieron muerte. Prepárate a recibir el mal por el bien que haces a tu prójimo. Los sufrimientos y las aflicciones nunca faltarán a los que buscan a Dios; es una señal infalible de que Dios quiere recompensarlos en el otro mundo. No puede faltar la gloria a los justos que soportan el sufrimiento y las tribulaciones; espérales la corona eterna.

El celo por las almas. Orad por los peregrinos.

ORACIÓN
Señor, santificad y proteged a vuestro pueblo, a fin de que ayudado por la asistencia de vuestro Apóstol Santiago, os sea agradable por su conducta y os sirva en perfecta tranquilidad de espíritu. Por J. C. N. S. Amén