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miércoles, 2 de agosto de 2023

RECORDANDO AL PADRE MEINVIELLE

Tomado de PERIÓDICO LA ESPERANZA.
   
Pensador tradicional, amante de España y de la Hispanidad Católica, no ocultó sus simpatías por el Carlismo.
   
Padre Julio Ramón Meinvielle y Canale

Este 2 de agosto de 2023 se conmemoran los cincuenta años del fallecimiento del Pbro. Dr.  Julio Meinvielle, destacado sacerdote y pensador argentino. Figura señera del pensamiento de orientación tomista, su benéfica influencia se hizo sentir en los medios católicos argentinos durante el siglo XX junto a la de la otra gran personalidad de aquellos años, el R.P. Leonardo Castellani.
    
Julio Meinvielle nació en Buenos Aires en 1905 y cursó sus estudios en el Seminario Conciliar de Buenos Aires. Fue ordenado sacerdote en diciembre de 1930. Desde 1933 fue párroco de Nuestra Señora de la Salud de la ciudad y arquidiócesis de Buenos Aires, a la que se dedicó durante años con un celo apostólico que ha trascendido en el tiempo. Fue también el fundador de la Unión de Scouts Católicos Argentinos.
    
A la par de sus tareas pastorales, el Pbro. Meinvielle fue un pensador y analista de la realidad de gran penetración y agudeza. Doctor en Filosofía y Teología, participó de los «Cursos de Cultura Católica» (de los que saldrá la Universidad Católica de Buenos Aires), de la «Sociedad Tomista Argentina» y fue animador de varias revistas (Presencia, Balcón y Nuestro Tiempo). Autor de numerosas obras, trató diversos aspectos de la vida social, política y eclesial desde la más sólida ortodoxia.
    
Su nombre tomó proyección internacional con ocasión de su polémica con Jacques Maritain, el profeta de la «Nueva Cristiandad», plasmada en los libros «De Lammenais a Maritain» y «Crítica de la concepción de Maritain sobre la persona humana», seguidos por los opúsculos «Correspondance avec le R. P. Garrigou-Lagrange à propos de Lamennais et Maritain» y «Respuesta a dos Cartas de Maritain al R. P. Garrigou-Lagrange, O.P.».
    
En los turbulentos años sesenta del siglo pasado, trató con valentía y largueza de miras la cuestión del progresismo católico, en especial en sus obras «La cosmovisión de Teilhard de Chardin», «La «Ecclesiam Suam» y el progresismo cristiano», «La Iglesia y el mundo moderno, el progresismo en Congar y otros teólogos recientes» y también en su último libro «De la Cábala al Progresismo».
    
Formó una importante cantidad de discípulos, en especial a través de los cursos sobre la Suma Teológica, que dictó a partir de los años cincuenta del siglo veinte en la Santa Casa de Ejercicios de la calle Independencia de la ciudad de Buenos Aires, donde residió hasta su muerte. Asimismo, fue el impulsor de la fundación del Instituto de Filosofía Práctica (INFIP) junto a los recordados profesores Carlos Sacheri y Guido Soaje Ramos. Colaboró con estudios y artículos, entre otras, en las revistas Ortodoxia, Sol y Luna, Sapientia, Cruzada, Ulises y Mikael.
    
Vinculado al nacionalismo católico argentino, no dejó de denunciar –muchas veces en un marco de incomprensión– algunas desviaciones de este movimiento. Pensador tradicional, amante de España y de la Hispanidad católica, no ocultó sus simpatías por el Carlismo:
«Es cierto que la vitalidad católica no desaparece sino que se concentra en la Comunión Tradicionalista del Carlismo que durante más de un siglo de bastardía política sabe mantener intacto el depósito sagrado de verdades que pueden salvar a los pueblos. Y lo mantiene con el ardor bélico del requeté que va a luchar por España, porque lucha por su Dios. Pero el liberalismo debía triunfar y el Carlismo había de quedar como fuerza de reserva para el momento fijado en los designios providenciales que rige el curso de la historia (Qué saldrá de la España que sangra, 1937)».

El Pbro. Dr. Julio Meinvielle falleció en Buenos Aires el 2 de agosto de 1973 a consecuencia de un accidente en la vía pública. Sus restos fueron sepultados en el atrio de la Parroquia Nuestra Señora de la Salud. Su epitafio, inspirado en la 2 Carta a los Tesalonicenses, reza: «Amó la Verdad». Algunos de sus discípulos, como el Prof. Gustavo D. Corbi y el Pbro. Jorge Benson, le han dedicado estudios biográficos que nos permiten acceder a su personalidad y su obra.
    
El Circulo Tradicionalista del Río de la Plata se suma a los homenajes realizados y eleva oraciones por su alma.
   
Círculo Tradicionalista del Río de la Plata

sábado, 24 de septiembre de 2022

LA CARTA DEL EPISCOPADO ESPAÑOL DEFENDIENDO EL PODER TEMPORAL DEL PAPA

Traducción del artículo publicado por Giuliano Zoroddu para RADIO SPADA.

EL EPISCOPADO ESPAÑOL AL SANTO PADRE

Los obispos españoles reunidos en Toledo el 24 de septiembre, día en el que se celebra solemnemente la Virgen de la Merced, firmaron el siguiente discurso a Su Santidad

Santísimo Padre,
  
siempre fiel a sus tradiciones de veneración por el Vicario de Jesucristo en la tierra, el Episcopado español, postrado a los pies de Su Santidad, le envía hoy el homenaje de su gratitud y la expresión de su admiración por las enseñanzas contenidas en la admirable Encíclica Libértas. Es difícil decir cuál de sus encíclicas está en segundo lugar a las demás en este sentido, en términos de doctrina y belleza del trabajo; sin embargo en lo que ahora consideramos la belleza del estilo, el vigor del ingenio, la sabiduría guiada por lo exquisito y poderoso, al ver cómo en las encíclica Libértas se encuentra el secreto de frustrar las artimañas humanas está contenido y se dan sabias reglas para gobernar los asuntos públicos, han dado a tan admirable documento un sincero aplauso y un entusiasta elogio. Tal simpatía universal surge de haber conocido a Vuestra Santidad para reunirse para hacerlos converger hacia la habilidad del artista, la perspicacia del diplomático y la profundidad del filósofo; y los pueblos al percibir la agudeza del teólogo, ennoblecido por la circunspección de un venerable canoso y por la profesión del saber humano subordinado a la ciencia fundamental de la cruz, exclaman en el arrebato de piadoso entusiasmo: “Aquí está el enviado por Dios para salvar al mundo”. Porque los discursos y los artificios no siempre son factores de bien ni siempre dan claridad en la expresión de la doctrina, contrariamente a lo que debe decirse de reflexiones sabias y oportunas. Y en estos y sobre estos Su Santidad, que ve claramente entre las confusiones del mundo, ha puesto el discernimiento del árbitro y la sabiduría del médico que ilumina y juzga.
   
Pero el corazón del episcopado español se entristece ante el espectáculo de la ingratitud con que se paga al Augusto Jefe del cristianismo, que no puede seguir siéndolo si es despojado del poder temporal, medio más conveniente y providencial para el libre ejercicio del ministerio hacia los poderosos y en medio de las naciones. Esto fue deseado por los siglos cristianos según las disposiciones de la Divina Providencia y en su apoyo se vio venir el podestà imperial e indicó el territorio donde el Papa podría ser, como es su deber, un rey soberano independiente y gobernante de la vida propiamente dicha. al Pontificado, es decir, del corazón del imperio moral que regula las conciencias en toda la superficie de la tierra.
   
Dominado por estos sentimientos de veneración y respeto, el mundo católico se ve obligado a pedir que se devuelva la libertad a su Cabeza espiritual, liberadora de los pueblos, para que el infalible Maestro de la verdad se siente libremente en la silla de Pedro y enseñe desde difundir la palabra de verdad en la tierra sin estorbo ni aprobación previa, ya que ni los principios ni los gobiernos, ni los pueblos son capaces de impedir la acción benéfica del Pontificado ni siquiera sofocar el grito de la verdad y la expresión de ese sentimiento de amor , que no deja de repetir sin cesar: “¡Justicia para el Papa! ¡Veneración al Papa!”.
  
Así lo atestiguan las demostraciones de reverencia que recibe León XIII de los gobiernos; y Roma, la Roma de los Césares, ya no tendría ninguna de sus glorias pasadas en pie si los Papas, a costa de los sacrificios más costosos, no hubieran conservado el Coliseo, el Panteón, los baños y los obeliscos, ni la Roma cristiana, enriquecida por los Papas, atraería más al viajero y al artista si la usurpación y un exceso de audacia transformaran el Vaticano y San Juan de Letrán en lugares dependientes de un gobierno extranjero o en palacios del Quirinal.
   
Por tanto, el honor y el derecho de las naciones cristianas están interesados ​​en reclamar la gloria de mantener con el patrimonio de San Pedro, que es patrimonio de la piedad universal, el poder temporal del Papa, es decir, la forma canónico-legal de su dominio legítimo sobre los propios Estados. Para obtener el triunfo de la justicia, sólo falta ahora una fórmula que vendrá determinada por los acontecimientos.
   
Es deber de las naciones cristianas trabajar activa y eficazmente por el restablecimiento del poder temporal del Papa, mientras que es deber y derecho de los pueblos cristianos velar por que cese la opresión bajo la que gime el Romano Pontífice, digna en muchos casos. Formas en que la justicia, la piedad, la educación rinden el debido homenaje a la Cabeza de la Iglesia.
   
Nuestro corazón, Santísimo Padre, comparte con el corazón magnánimo de Su Santidad los cuidados que le causan las ofensas que se le hacen y al ofrecer al Dios Todopoderoso el sacrificio de tribulaciones recíprocas, el Episcopado español implora a Su Santidad la bendición apostólica.

Toledo, en la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, 24 de septiembre de 1888
  
Miguel Cardenal Paya, Arzobispo de Toledo, Patriarca de Indias - Pedro, Obispo de Plasencia - Antonio, Obispo de Sigüenza - Juan María, Obispo de Cuenca - Ciríaco, Obispo de Madrid-Alcalá - Luis Felipe, Obispo de Coria - Valeriano, Obispo de Tamasso, Auxiliar de Toledo - José María, Obispo de Dora, Prior de las cuatro Órdenes Militares

Provincia de Zaragoza: Francisco de Paula Cardenal Benavides, Arzobispo de Zaragoza - Raimundo, Obispo de Jaca - Antonio, Obispo de Teruel y Administrador Apostólico de Albarracín - Antonio, obispo de Pamplona - Vicente, obispo de Huesca - Mariano, obispo de Europa, auxiliar de Zaragoza - Ignacio Casanova, Vicario capitular de Tarazona - Juan Antonio de Puicercús, Vicario capitular de Barbastro
   
Provincia de Valencia: Cardenal Antonino Monescillo, Arzobispo de Valencia - Manuel, Obispo de Menorca - Francisco, Obispo de Segorbe - Jacinto, Obispo de Mallorca - Juan, Obispo de Orihuela - Manuel Palau, Vicario Capitular de Ibiza

Provincia de Sevilla: Fray Ceferino Cardenal González, Arzobispo de Sevilla - Fernando, Obispo de Badajoz - José, Obispo de Canarias - Sebastián, Obispo de Córdoba - Vicente, Obispo de Cádiz y Administrador Apostólico de Ceuta - Raimundo, Obispo de Tenerife

Provincia de Burgos: Manuel, Arzobispo de Burgos - Pedro, Obispo de Osma - Juan, Obispo de Palencia - Mariano, Obispo de Vitoria - Antonio, Obispo de Calahorra - Vicente, Obispo de Santander - Francidco, Obispo de León

Provincia de Compostela: Arzobispado vacante - Cesáreo, Obispo de Orense - Fernando, Obispo de Tuy - Fr. Raimundo, Obispo de Oviedo - Fr. Gregorio, Obispo de Lugo - José María, Obispo de Mondoñedo - Victoriano Guisasola y Menéndez, Vicario Capitular de Compostela

Provincia de Granada: José, Arzobispo de Granada - Fr. Vicente, Obispo de Guádix - Manuel María, Obispo de Jaén - Tomás, Obispo de Cartagena - Marcelo, Obispo de Málaga - Sancho, Obispo de Almería

Provincia de Tarragona: Vacante Arzobispado - Tomás, Obispo de Gerona - Francisco, Obispo de Tortosa - Salvador, Obispo de Urgel - José, Obispo de Vich - Santiago, Obispo de Barcelona - Francisco Morante y Román, Vicario capitular de Tarragona - Raimundo Casals, Vicario capitular de Solsona

Provincia de Valladolid: Benedicto, Arzobispo de Valladolid - Antonio, Obispo de Segovia - Tomás, Obispo de Zamora - Fr. Tomás, Obispo de Salamanca - José Tomás, Obispo de Filipópolis y Administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo - Juan, Obispo de Astorga - Raimundo, Obispo de Ávila

Provincia de Santiago de Cuba: José, Arzobispo de Santiago de Cuba - Juan Antonio, Obispo de Puerto Rico - Manuel, Obispo de La Habana

lunes, 2 de mayo de 2022

SALVAR EL ALMA, Y TAMBIÉN LA PATRIA

  
¿QUÉ TENEMOS QUE HACER?
   
«Hay mucha gente desanimada por la política. Andan preguntando: “¿Qué tenemos que hacer?”. Algunos ni siquiera preguntan, sino que resueltamente dicen: “No hay nada que hacer”.
   
Para un cristiano, la respuesta es muy sencilla: hay que salvar el alma.
   
— ¿Y la Patria?
   
— Salvar la Patria también, de ese modo.
   
— Primero salvar el alma, y ¿después?…
   
—No. Las dos cosas juntas. A la vez. Pero la segunda condicionada a la primera. Al mismo tiempo y una en ancas.
   
—No entiendo –dice el argentino, que le gusta más que el alma la política–.
   
—Es muy sencillo. Ustedes, que se llaman nacionalistas…
   
— ¡Alto!
   
— Perdón; ustedes, los nacionalistas –algunos, digo, no todos–, más bien muchos, exceptuando lo presente…
   
— Ahorre salvedades…
   
— Muchas veces quieren poner orden afuera, sin tener primero orden adentro. Mucho hablar de disciplina… para los demás. Mucho clamar por la jerarquía y algunos en la práctica no practican ni respetan ninguna jerarquía. ¡Dios, Patria y Hogar!… Algunos con el hogar andan cimarrones, y a Dios no lo conocerían si lo encuentran en la calle. ¿Qué van a hacer por la Patria? Nadie da lo que no tiene.
   
—Vos querés que primero seamos santos y después hagamos política.
   
—Ningún santo ha hecho política. Santos a estas horas deberían ya serlo, empezando por mí. No. No hay primero ni segundo en este asunto: las dos cosas son la mesma cosa. Para algunos, por vocación de Dios, salvar el alma es lo mismo que salvar la Patria. Cuanto a mí, por vocación también, yo tengo que empezar por el otro lado; pero en finiquito, es lo mismo.
   
— ¿Y nosotros?
   
— Ustedes dicen que lo que viene sucediendo es un desastre nacional. Los desastres sirven para purificar. Purificarse. Todo desastre es una prueba. De probar y salir probado. Examen de conciencia: poco echar la culpa al prójimo y mucho mirar por las culpas propias. ¿Negarán ustedes, los que se llaman nacionalistas…?
   
— ¡Un momento, cura!
   
— Perdón, ¿negarán ustedes, los nacionalistas, que tienen culpas tremebundas?
    
— Las reconocemos ante Dios; pero no admitimos discusión.
    
— No deseo discutirlas.
   
— En concreto, ¿qué hay que hacer?
   
— En concreto, hacer todo el bien que uno pueda alrededor suyo, a corta distancia, lo que está a mano, sin embarazarse de grandes planes, de grandes empresas, de grandes proyectos, de grandes revoluciones. Lo que dice la fábula de el ladrón ¡Miren qué mal les fue…!
   
— Miren qué mal nos fue…
   
— Perdón. Miren qué mal nos fue con el famoso “castigar a los culpables y recobrar los bienes mal habidos”. Nos castigaron a nosotros; y si nos descuidamos, nos van a quitar hasta los bienes bien habidos.
   
— ¿Y adónde deja usted el martirio?
   
— El martirio lo dejo para mí. Eso no es para ustedes. Ustedes son los que se las dan de políticos…
   
— ¡Basta, cura!
   
— Perdón; ustedes son políticos. Cuando un político va al martirio, fracasó. El político tiene la obligación de triunfar. Sólo el cura tiene la obligación de fracasar… porque el cura, cuando fracasa bien, triunfa a su manera. “Mihi vivére Christus est et mori lucrum”.
   
— ¿Y cómo es esa acción que usted denomina a corta distancia?
   
— Les voy a poner primero un ejemplo y después la teoría. Hace poco se constituyó una S. R. L. de ganaderos, unos diez hermanos, primos, hijos y nietos, y labraron un contrato al uso antiguo, de esos en que al principio se nombraba a Dios; y no a cualquier Dios, sino a la Santísima Trinidad y hasta al mismo Jesucristo, si a mano viene. Aquí tienen el preámbulo de contrato. Esto llamo yo acción nacionalista a corta distancia, acción de raíz y no de hojas. Léanlo. 

N. N. HERMANOS, S.R.L.

Preámbulo
   
Dios puso alma en el hombre, para que ésta lo guiara hacia su fin verdadero.
   
Encabezamos los estatutos de nuestra asociación de trabajo con este preámbulo, que contiene los principios cristianos fundamentales que inspiran nuestra acción, para que nos marque el rumbo permanente a seguir.
   
Por varias generaciones los N. N. han vivido unidos al campo argentino; de la “buena tierra” que trabajaron y trabajan según las leyes de Dios y las costumbres dé los hombres, les ha venido todo lo que tienen.
   
Hoy, cuando el mundo está revuelto, cuando parece que se ha perdido el rumbo y cuesta encontrar la huella, descendientes de Manuel N. N., en lo más profundo de su sentimiento, han concebido la idea de unirse más todavía, sumando a su misma sangre, a su idéntico concepto cristiano respecto a la existencia humana, a su coincidencia en la apreciación de la vida, iguales intereses en el trabajo.
   
Padres, hijos y nietos, todos educados en la misma escuela, han aprendido a admirar las mismas virtudes, a cultivar las mismas cualidades; y, por sobre todas las cosas, a querer entrañablemente a la tierra y a su trabajador.
   
Al morir, el abuelo Manuel dio a sus hijos los consejos del labrador a los suyos.
   
Ese mandato más que nada es lo que procurarán cumplir; y su fin verdadero, el único, absolutamente el único, es vivir en la tierra como Dios manda y como Cristo enseñó.
   
Por eso, y como gratitud con el campo, esta reunión de varones de una misma sangre prometen conservar las puras tradiciones de la familia.
   
Bajo el Signo de la Cruz, símbolo de Quien está por encima de todo, guiará sus afanes la pasión de ser justos, en el más grande sentido de la palabra.
   
Recíproca comprensión, bondad ilimitada, confianza, fe y caridad, deberán tener sus actos todos. Resumiendo: Unidos trabajarán la tierra, que regarán con sudor; y el fruto que les dé emplearán sólo para subsistir y mejorar conforme a las leyes de Dios.
   
Provincia de Buenos Aires, enero 17 de 1946
   
— ¿Lo han leído? ¿Qué les parece?
   
— Estupendo escrito. ¿Quién lo hizo?
   
— Un joven capitán del Ejército [1] que es al mismo tiempo hacendado, y quiere salvar su alma al mismo tiempo que –si es posible– la Patria. No antes ni después. Al mismo tiempo. ¿Quieren ahora la teoría?
   
— ¡No! Déjenos primero meditar esto.
   
— Meditar para imitar, imitar para mejorar. Hasta pronto».

PADRE LEONARDO CASTELLANI, Ensayos Religiosos, 1945. En “Cristo, ¿vuelve o no vuelve?”, Ed. Dictio, 2.ª edición, Bs. As., 1976, pag. 212.

[1] Era el Comodoro del Aire (R) Juan José Güiraldes Videla-Dorna, “El Tacho” (* 1917 - † 2003), nieto del ex Intendente de Buenos Aires Manuel Güiraldes y Guerricó (* 1887 - † 1941). En la época de la redacción del contrato era Capitán.

viernes, 1 de abril de 2022

BREVE “Ad hoc nos Deus unxit”, RECONOCIENDO LOS USOS DE ESPAÑA EN LA MISA

Cuando se publicó el Misal Romano de San Pío V, se reconoció que los ritos y usos propios que tuviesen más de 200 años de uso continuado e ininterrumpido seguirían vigentes. Pero había surgido un conflicto por causa que en España, el uso continuado era el de la Alma Iglesia Primada de Toledo se había conservado y expandido a otras diócesis. Esta dificultad de implementar el Misal Romano ante los usos propios de España, fue presentada por varios clérigos estudiados en nombre del rey Felipe II, y al ser expuestos ante San Pío V, en un gesto de moderación, permitió que se conservasen las costumbres litúrgicas propias de España mediante el breve “Ad hoc nos Deus unxit”, y ordenó que este se imprimiese en los Misales publicados en España o para este país.
   
Por primera vez, traemos aquí el texto tanto en el original latín como la traducción por el sacerdote Juan Postíus y Sala CMF.
 
LATÍN
Pius Papa V. Ad perpétuam rei memóriam.
    
Ad hoc nos Deus unxit óleo lætítiæ, ad hereditátis suæ partícipes effécit, ut ad ipsíus sacerdótium tamquam Áaron vocáti, non solm ea, quæ ad divínum cultum pértinent, salúbriter disponámus, verum étiam, ea, quæ aliquándo per Nos statúta fúerunt, salúbrius moderémur, ac álias désuper disponáums, prout rerum et personárum qualitáte pensáta, conspícimus in Dómino salúbriter expedíre- Sane licet álias Nos, postquam cupiéntes ut unus et idem modus in psalléndo in Dei Ecclésia haberétur, Breviárium, cujus formam ab ómnibus observári debére volúimus, ímprimi mandaverámus, deínde vero novum Missále, ut illud cum Breviário concordáret, publicári voluerímus: cum tamen, ut primum diléctus fílius Magíster Ludovícus de Torres Malcitánus, et Cámeræ Apostólicæ Cléricus, Romam ex Hispaniárum Regnis, ad quæ de mandáto nostro pro certis grávibus negótiis ad Rempúblicam Christiánam spectántibus se contúlerat, rédiit, Nos ad plenum certióres reddíderit de alíquibus dificultátibus, quæ in illis bártibus ex Missáli hujúsmodi oriebátur, prout sibi a quibúsdam gravíssimis viris ad hunc efféctum a charíssimo in Christo fílio nostro Philíppo Hispaniárum Rege Cathólico deputátis, relátum fuit: Nos ejus dictis indúbiam adhibéntes fídem; motu próprio, non ad alicújus Nobis super hoc oblátæ petitiónis instántiam, sed ex ea nostra sciéntia ac de Apostólicæ potestátis plenitúdine, hæc in Missáli nostro quoad Huspaniárum Regna dúximus reformánda.
    
Quorum primus est, ut quóad cantum benedictiónis Cérei Paschális, Præfatiónis, Oratiónis Domínicæ, intonatiónes Cántici Angelórum, Sýmboli Apostolórum, et Flectámus génua, Humiliáte cápita vestra Deo, Ite missa est, Benedicámus Dómino, et ad réliqua quorum cantus formam in novo Missáli propónimus, illa juxta Ecclésiæ Toletánæ formam in Hispaniárum Regnis ab antiquíssimo témpore recéptan decantétur: in Cánone quoque Missæ, post Románi Pontíficis et Præláti nómina, Regis méntio prout háctenus in dictis pártibus servári sólitum est, fíeri debére: simíliter in Oratiónibus, die Véneris Crucis, et benedictióne Cérei Paschális, loco nóminis pro témpore existéntis Románi Imperatóris, quod ínibi nominári vólumus, Hispaniárum Regis memóriam juxta antíquum eárum pártium stylum nominétur. Ínsuper quóque in mandáto, quod Féria quinta in Cœna Dómini légitur de sero, possit decantári Evangélium illíus diéi, prout háctenus consuétum est. Quóque in Missálibus in pártibus illis impriméndis possint appóni Offícia própria Missárum Sanctórum illíus Provínciæ, prout fúerant appósita in Breviário. In confessióne quóque per Sacerdótem dicénda nominári possit nomen Patróni Órdinis vel Ecclésiæ.
     
In Missis quóque solémnibus Evangélium in áliquo púlpito, prout moris est in pártibus illis, absque eo quod illíus liber teneátur a Subdiácono, cantári possit. Thuriferárius quóque, non autem Diáconus, Chorum thuríficet. Unus ex Acólythis quóque, non áutem Subdiáconus, existéntibus in Choro pacem ferat. Ínsuper ne Sacérdos, quando ad Missam celebrándam exit, Cálicem manu, et Corporália in bursa ferat: in princípio quóque Missæ vinum et aquam in cálice ponat. Sacérdos quóque cum manus élevat exténsas, ambas ad altáre versas, non autem ad ínvicem oppósitas téneat. Quodque témpore Communiónis manu sacraméntum de pátena assúmat, nom áutem cun lingua. Prætérea Oratiónes, quas Sacerdótes dícere tenéntur dum se índuunt, et éxuunt finíta Missa, non juxta hujus Missális præcéptum, sed prout háctenus in illis pártibus recitáre consuevérunt, recitáre possint, per præséntes vólumus, statúimus, et declarámus.
   
Distríctius inhibéntes quibúsvis étiam locórum Ordináriis, et áliis ad quos spectat, in virtúte sanctæ obœdiéntiæ, ac sub excommunicatiónis, alíisque arbítrio nostro moderándis, infligéndis et imponéndis pœnis, ne super præmíssis quovis modo se intromíttere, aut illos molestáre áudeant vel præsúmant. Decernéntes quóque præséntes lítteras nullo úmquam témpore sub quibúsvis simílium vel dissimílium gratiárum revocatiónbus, suspensiónibus, limitatiónibus, derogatiónibus, et áliis contráriis dispositiónibus comprehéndi nullátenus posse, sed semper ab illis excéptas, et quóties illæ emanábunt tóties in prístinum statum restitútas, repósitas, et plenárie reintegrátas esse étiam sub quacúmque Data, sicque ab ómnibus censéri: et ita per quoscúmque Júdices, et Commisários quavis auctoritáte fungéntes, étiam causárum Palátii Apostólici Auditóres, ac sanctæ Ecclésiæ Románæ Cardináles, subláta eis, et eórum cuílibet, quavis áliter judicándi facultáte, judicáre debére: írritum quóque et ináne quídquid secus super his a quóquam quais auctoritáte sciénter vel ignoránter contígerit attentári. Non obstántibus lítteris nostris forsan in Missáli per Nos Édito impréssis, ac ómnibus et síngulis in eo continéntis prohibitiónibus, cláusulis, derogatiónibus, et decrétis, quas Nos ad efféctum præséntium in dictis pártibus locum sibi vendicáre non posse, nec debére decérnimus, et quibúsvis áliis Apostólicis, necnon in Provinciálibus et Synodálibus Concíliis éditis speciálibus vel generálibus constitutiónibus et ordinatiónibus, ac quibúsvis étiam juraménto, confirmatióne Apostólica, vel quavis firmitáte ália roborátis, statútis et consuetudínibus, cœterísque contráriis quibuscúmque. Ut áutem præséntes lítteræ ómnibus innotéscant, et in iis conténta quæcúmque ab ómnibus observéntur, vólumus, et distrícte præcipiéndo ómnibus et síngulis librórum impressóribus in pártibus illis consisténtibus mandámus, ut illas in cujúslibet Missális princípio ímprimant, et ímprimi curent; álias illis non appósitis et impréssis, præséntes in pártibus illis némini suffragéntur.
    
Datum Romæ apud sanctum Petrum sub Ánnulo Piscatóris die xvij. Decémbris M.D.LXX. Pontificátus nostri Anno quinto.
    
Fernándus de Torres.
   
Antónius Calórius.
 
TRADUCCIÓN
   
Pío Papa V. Para perpetua memoria.
   
Para esto Nos ungió Dios con el óleo de la alegría y nos hizo partícipes de su heredad, para que llamados como Aarón a su sacerdocio, no sólo dispongamos saludablemente las cosas que al culto divino pertenecen, sino también moderemos más saludablemente las mismas cosas por Nos en algún tiempo estatuidas y aun dispongamos otras según que, mirada la cualidad de las cosas y de las personas, juzguemos en el Señor convenir saludablemente. En efecto, aunque Nos en otra ocasión por desear que se tuviese en la Iglesia de Dios la única manera de salmodiar, mandamos imprimir el breviario cuya forma quisimos fuese por deber observada por todos, y luego dispusimos que se publicase el nuevo Misal para que concordase con aquel; sin embargo, tan luego como nuestro amado hijo el Maestro Luis de Torres, malagueño y clérigo de la Cámara Apostólica regresó a Roma desde los reinos de España, adonde por mandado nuestro había ido por ciertos negocios graves que afectan a la República Cristiana y Nos enteró plenamente de algunas dificultades que en aquellas partes se originaban de este Misal, según que gravísimos varones le habían referido por expreso encargo de nuestro carísimo hijo Felipe, Rey católico de las Españas: Nos, prestando indudable fe a sus dichos, motu proprio, no a instancia alguna que sobre esto se nos haya ofrecido, sino por la plenitud de la potestad apostólica, hemos juzgado reformar en nuestro Misal, por lo que a las Españas se refiere, las cosas siguientes.

De las cuales, la primera es que, en cuanto al canto de la bendición del Cirio Pascual, del Prefacio y de la Oración Dominical, a las entonaciones del Cántico de los Ángeles, del Símbolo de los Apóstoles y del Flectámus génua, Humiliáte cápita vestra Deo, Ite missa est, Benedicámus Dómino, y demás, cuya forma de canto proponemos en el nuevo Misal, se cante todo ello según la forma de la Iglesia Toledana recibida en los reinos de las Españas desde antiquísimo tiempo. Que en el Canon de la Misa, después de los nombres del Romano Pontífice y del Prelado, se debe hacer mención del Rey, como hasta aquí en dichas partes se ha acostumbrado a observar. Igualmente, en las oraciones del día Viernes de la Cruz, y en la bendición del Ciro Pascual, en lugar del nombre del Emperador de Romanos reinante que en tales casos queremos se nombre, se debe nombrar la memoria del Rey de las Españas conforme al estilo antiguo de aquellas partes. Además, que en el Mandato, que en féria quinta in Cœna Dómini se lee por la tarde, se pueda cantar el Evangelio del día como se acostumbró hasta aquí. Y que en los Misales que se hayan de imprimir en aquellas partes puedan ponerse los oficios propios de las Misas de aquella provincia como se habían puesto en el Breviario. Y que en la confesión que debe decir el sacerdote, se pueda nombrar el patrono de la Orden o de la iglesia.

Y que en las Misas  solemnes se pueda cantar el Evangelio en algún púlpito según costumbre de aquellas partes, sin que el Subdiácono tenga el libro. Y que el Turiferario, y no el Diácono, inciense al coro. Y que uno de los acólitos, y no el Subdiácono, lleve la paz a los del coro. Además, que el sacerdote, cuando sale a celebrar la Misa, no lleve el cáliz en la mano, ni los corporales en la bolsa, y que al principio de la Misa ponga el vino y el agua en el cáliz. El propio sacerdote, cuando eleve extendidas las manos, que las tenga ambas vueltas hacia el altar, no opuestas entre sí. Y que al tiempo de la Comunión tome de la patena con la mano, no con la lengua, el sacramento. Y además, que las oraciones que los sacerdotes deben decir mientras se visten o desnudan acabada la misa, puedan rezarse no según el precepto de este Misal, sino como hasta aquí en aquellas partes se acostumbró rezarlas.

Esto por la presente queremos, estatuimos y declaramos; mandado muy estrechamente a todos aun a los Ordinarios de los lugares y demás a quienes toca, en virtud de santa obediencia y bajo las penas de excomunión y otras que a nuestro arbitrio se han de moderar, fulminar e imponer, que de ninguna manera se entrometan en las predichas cosas, ni se atrevan o presuman molestarlos. Disponiendo además que de ningún modo y en ningún tiempo se puedan considerar las presentes letras comprendidas debajo de cualesquiera revocaciones, suspensiones, limitaciones y derogaciones de gracias semejantes o desemejantes y de cualesquiera otras contrarias disposiciones, sino que siempre quedarán exceptuadas de ellas y que cada vez que emanaren, otras tantas serán restituidas, repuestas y plenariamente reintegradas, bajo cualquier data, y que todos deben pensar así. Y así deberán juzgar todos los jueces y comisarios que ejerzan autoridad, y aún los auditores de las causas del Palacio Apostólico y los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, quitando a todos y cada uno de ellos la facultad de juzgar de otro modo, siendo además írrito y nulo cuando sobre esto, a sabiendas o por ignorancia aconteciere ser atentado por cualquiera con cualquier autoridad.
    
No obstante nuestras letras, aún acaso las impresas en el Misal por Nos editado, y todas y cada una de las prohibiciones, cláusulas, derogaciones y decretos contenidos en él, que Nos mandamos no poder ni deberse vindicar en dichas partes al efecto de las presentes, y no obstante cualesquiera otras constituciones u ordenaciones apostólicas o de concilios provinciales y sinodales o generales, aun las robustecidas con juramento, confirmación apostólica u otra garantía, y todos los estatutos y costumbres y cualesquiera otras cosas contrarias. Y para que las presentes letras sean de todos conocidas y por todos sean observadas las cosas en ellas contenidas, queremos y bajo estrecho precepto mandamos a todos y cada uno de los impresores que hay en aquellas partes que las impriman y cuiden imprimirlas al principio de todo Misal; de otra suerte, no poniéndolas ni imprimiéndolas, a nadie las presentes le valdrán en aquellas partes.

Dado en Roma junto a San Pedro bajo el Anillo del Pescador el día 16 de Diciembre de 1570, el año quinto de nuestro Pontificado.

Francisco de Torres.
   
Antonio Calorio.

jueves, 26 de agosto de 2021

NUESTRA SEÑORA DE CZĘSTOCHÓWA

  
La historia de la Virgen de Częstochowa (en polaco: Matka Boska Częstochowska, en latín Imágo thaumatúrga Beátæ Vírginis Maríæ Immaculátæ Concéptæ in Claro Monte, en eslavo eclesiástico: Ченстоховская икона Божией Матери) básicamente puede unirse a la historia de Polonia.
   
Según una tradición, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo una mesa hecha por el Señor en el taller de San José. Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchaba con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vida de su Hijo, lo que fue utilizado luego para escribir su Evangelio.
   
Cuando los Sarracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Sarracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación. Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador León Isáurico, quien rechazaba las sagraas imágenes y había destruido muchas a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene, quien demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.
   
La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varios dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia. Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María. La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. Este viaje lo llevó hasta Częstochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Góra (que significa “colina luminosa”). Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Częstochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción. Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como fiesta de la imagen de Nuestra Señora. Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.
   
Habiendo escapado de la furia del Emperador León Isáurico, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes contra la Iglesia. Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos el 16 de abril de 1430 y saquearon el suntuoso santuario después de asediarlo y matar a sus habitantes. Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar. Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas. Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.

La imagen estuvo nuevamente en peligro en el año 1655. En aquel entonces, 12.000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario. Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.
   
Sin embargo, hoy los científicos se inclinan a aceptar una de las dos teorías del origen de la imagen, del tipo Hodegetria (la que indica el camino) y de 1.22 por 0.82 metros. La primera señala que la imagen fue hecha en Bizancio entre el siglo VI y VII o en Rus en el siglo IX. La segunda indica que fue pintada entre el siglo XIII y XIV en Italia. En todo caso, como contara Petrus Risinius en su obra de 1523 História pulchra et stupéndis miráculis reférta Imáginis glorióssæ Vírginis Maríæ, quomódo et unde in Clarum montem Czestochóvie et Olstin advenérit, los restauradores de la imagen en la Edad Media, no familiarizados con el estilo encáustico, dañaron la imagen por lo que hubo que repintarla con témpera en la tabla recubierta de yeso.
  
Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María. Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.
      
Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haberse tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco. En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.
   
Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948, por culpa de las cesiones de las potencias occidentales en Yalta. Sin embargo, durante ese año, más de 800.000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles. Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.
   
Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Częstochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora. La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717. La corona dada por el Papa y fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen en ceremonia realizada el 8 de septiembre de ese año por el obispo Krzysztof Andrzej Jan Szembek, pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en la noche del 22-23 de mayo de 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas, regalada por el Papa San Pío X a petición del obispo polaco Stanisław Zdzitowiecki, y que aprobó la fiesta de la Virgen de Częstochowa mediante decreto del 13 de abril de 1904 inicialmente para la ciudad de Częstochowa y la diócesis de Włokławek.
   
Juan II Casmiro Vasa, Rey de Polonia y Lituania, quien peregrinó allá en el año 1656, en agradecimiento por haberse librado milagrosamente de la invasión protestante de Suecia en la II Guerra del Norte. Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió, “Yo, Juan Casmiro, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección…”. El 3 de Mayo, día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el titulo de “Reina de Polonia”. En 1683, después de haber pasado por Częstochowa, el intrépido rey Juan III Sobieski fue a liberar a Viena asediada por los turcos musulmanes y salvar así la Cristiandad. A su regreso, dejó en el santuario de la Patrona de su país muchos trofeos conquistados al enemigo.

En la capilla del Palacio Apostólico de Castelgandolfo se halla una réplica de la Virgen de Częstochowa que fue obsequiada a Pío XI (que había peregrinado a su santuario en 1918) por los obispos polacos. En 1931, Pío XI fijó la fiesta para el 26 de Agosto (hasta entonces, se celebraba el último domingo de agosto), y su sucesor Pío XII extendió la fiesta a toda Polonia el 26 de octubre de 1956.
   
La Virgen de Częstochowa, herida en el cuello y en su rostro por sus enemigos, es una elocuente invitación a entregar nuestras vidas para reparar por tantas injurias que se siguen cometiendo contra nuestra Madre Amadísima.
   
ORACIÓN (De la Misa propia para Polonia)
Omnipotente y misericordioso Dios, que admirablemente constituiste a la Bienaventurada Virgen Santa María como auxilio perpetuo para la defensa del pueblo polaco, e hiciste insigne su sagrada imagen claromontana para la solemne veneración de los fieles: concédenos propicio que, luchando en la vida armados con tal amparo, lleguemos a conseguir la victoria sobre el enemigo malo en la hora de la muerte. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 20 de agosto de 2021

EL SACERDOTE VASCONGADO QUE CREÓ LA HISPANIDAD

Noticia tomada de ABC (España).
   
ZACARÍAS DE VIZCARRA, EL SACERDOTE EUSKALDÚN QUE INVENTÓ LA HISPANIDAD
Además de esa contribución, defendió en su obra lo vasco como lo «españolísimo», el euskera como lengua española autóctona, y al vasco como genuino indígena nacional; propuso el bilingüismo.
       
El padre Zacarías Vizcarra y Arana 1947, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Toledo
  
En 1931, en un artículo antecedente de su ‘Defensa de la Hispanidad’, Ramiro de Maeztu, que regresaba de ser embajador en Argentina, propone la acuñación de un concepto: «El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad (...) La palabra se debe a un sacerdote español y patriota que en la Argentina reside, D. Zacarías de Vizcarra».
   
Aunque el aludido corregiría pronto a Maeztu, negando ser el creador: «¿Qué es entonces lo nuevo de la palabra ‘Hispanidad’, cuya creación me atribuyen a mí (…) Hace años lo vengo explicando en revistas de España y de fuera de España, sin lograr todavía que me dejen de llamar ‘creador del vocablo’. No he hecho más que descubrirlo, resellarlo con las nuevas acepciones que nos hacían falta y ponerlo en circulación». El término lo encuentra ya en 1531, en el bachiller Alexo Venegas, que en una obra escribe que «no les faltó un Pollio que hallase hispanidad en Quintiliano».
   
Es bien conocido que otro vasco, Unamuno, había utilizado ‘hispanidad’ en 1909, pero lo que hace Zacarías de Vizcarra, lo que le reconoce Maeztu (vasco también), es darle un sentido nuevo a la palabra por analogía con ‘humanidad’, conjunto de todos los hombres del mundo y suma de las cualidades propias del hombre, y ‘cristiandad’, conjunto de todos los pueblos cristianos y suma de las cualidades que debe poseer un cristiano.
   
Por analogía, llega a su definición. «Hispanidad significa, en primer lugar, el conjunto de todos los pueblos de cultura y origen hispánico, diseminados por Europa, América, África y Oceanía; expresa, en segundo lugar, el conjunto de cualidades que distinguen del resto de las naciones del mundo a los pueblos de estirpe y cultura hispánica (…) ‘Hispanoamérica’ y otros son términos parciales que no comprenden Filipinas, ni las posesiones españolas de África, ni a la misma España. En cambio, las palabras ‘Hispanidad’ e ‘hispánico’ representan a todos los miembros de la gran familia diseminada por América, Europa, África y Oceanía. De ahí la necesidad de popularizarlas».
  
En la imagen, ‘Llegada de Cristóbal Colón a las Indias Occidentales’, por John Vanderlyn (1847)
  
Las dos acepciones
En 1929 sugería con modestia la posibilidad de que la Real Academia adoptara esas dos acepciones. En un artículo escrito en ABC en diciembre de 1944, Julio Casares dará cuenta de ese reconocimiento: «Hispanidad sólo tenía en el diccionario un valor de pura terminología estilística, por no decir gramatical. Por eso pudo escribir Maeztu, con relativa propiedad, que el sacerdote español don Zacarías de Vizcarra, residente a la sazón en la Argentina, había ‘inventado’ el vocablo hispanidad, puesto que lo sacaba a luz para significar el conjunto y comunidad de todos los pueblos hispanos, concepto hasta entonces desconocido e innominado en el catálogo académico».

El sacerdote vasco, por tanto, sí puede ser considerado el creador del sentido actual de la palabra, tal como sería desarrollado después por Maeztu y García Morente.

Zacarías de Vizcarra y Arana nació en 1879 en Abadiano, Vizcaya, de padre carlista, cercano al pretendiente Carlos VII, y fue uno de los niños de la primera promoción del Seminario de Comillas. Ordenado sacerdote, enseñó griego en el seminario de Vitoria y elaboró un catecismo en euskera, su lengua materna, en la que hasta su muerte mantuvo un diario.

Gestación en Argentina
Pronto emigró a Argentina, donde permaneció más de veinte años, y fue allí, trabando amistad con Ramiro de Maeztu, donde perfiló su concepto de la Hispanidad.
    
El autor de ‘Defensa de la Hispanidad’, Ramiro de Maeztu, sostenía que este término se le debía al sacerdote Vizcarra
  
Al regresar, colaboró con Acción Española, y fue nombrado obispo auxiliar de Toledo. Murió en los años sesenta de afección pulmonar. Colaboró siempre en la formación cristiana con medios escritos e incluso una radio en Argentina. Publicó, entre otros, un catecismo, un curso de Acción Católica, artículos y obras sobre la Hispanidad y, nos interesa especialmente, ‘Vasconia Españolísima. Datos para comprobar que Vasconia es reliquia preciosa de lo más español de España’.
   
Si con la hispanidad propone un ecumenismo, en esa obra de 1939 apunta al origen. Zacarías de Vizcarra defiende allí la españolidad de lo vasco, y lo vasco como manantial y cimiento de España, como lo más español dentro de lo español. Los vascos serían los descendientes de los indígenas ibéricos, los no conquistados por otro pueblo; y el vasco, la lengua no latinizada. Además, los vascos están en la constitución de los reinos cristianos que darían lugar a la unión española.
   
Vasconia, como él la llama, aparece también en el mito fundacional de Don Pelayo, que antes de la batalla de Covadonga se refugia en la región cántabra. ¿Dónde exactamente? Siguiendo el Cronicón de Alfonso III el Magno, «Álava, Vizcaya, Alaón (Ayala) y Orduña, que siempre estuvieron en posesión de sus habitantes».
   
La Castilla vasca
«En realidad la primera Castilla -escribe el sacerdote- fue la línea de castillos organizada por Alfonso I en torno del territorio vasco-cántabro que no había sido ocupado por los árabes. Porque Castilla viene de Castélla, plural de ‘castéllum’, que significa castillo. Por consiguiente, Castilla significa Los Castillos (…) Desde que Alfonso I fundó en Vasconia la primera Castilla y comenzó la formación lenta de la segunda Castilla en el territorio vasco de la Vardulia, pasó más de un siglo en que no existió más Castilla que la que pudiéramos llamar la Castilla Vasca de Vardulia y Borovia».
  
Los vascos, germen de lo castellano, participarían en su extensión y repoblamiento. Como muestra, el nombre de García, de origen vasco y difundido por toda España.
   
Pero no fue solo Castilla. Los vascos estarían en el origen de Aragón. Cita al historiador Zurita, que sitúa el Condado de Aragón, cuna del futuro reino, en «la región de los vascos»; y a Manuel Risco, que escribe: «Los Aragones eran la misma gente que los Rucones» para luego añadir que «los Rucones pertenecían al pueblo de los Vascos». Resalta la figura de Sancho el Mayor (mitificado después por el nacionalismo vasco), en cuyo testamento estaría el comienzo de la personalidad independiente del Reino de Aragón.
   
Repasa, así mismo, la participación vasca en la historia española, en la Reconquista, en la batalla de Navas de Tolosa, y, valiéndose de los cinco tomos de Segundo de Ispizua, ‘Historia de los vascos en el descubrimiento, conquista y civilización de América’, la aportación de marinos, religiosos y conquistadores a las empresas de Castilla, «región capitana». Sin ignorar el papel vasco en la guerra de la Independencia.
   
A favor del bilingüismo
Otra contribución es la lengua, el euskera, «la única indígena de España que se habla en el mundo», la propiamente española, la autóctona, pues el resto son derivadas del latín.

Citando a Menéndez Pidal, recuerda que al lado del más antiguo texto castellano, las Glosas Emilianenses, escritas en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, «se deslizan unas glosas en vasco, primera manifestación de esta lengua, que tardará después siglos en ser lengua escrita». Así, el escritor más antiguo de lengua castellana es también el escritor más antiguo en lengua vasca, y ambas nacen para la historia literaria juntas, en el mismo documento, símbolo de la unión entre Vasconia y Castilla.
    
A partir de ahí, don Zacarías hace una defensa del bilingüismo: «Es la solución que se impone también en nuestros días: los vascos deben ser bilingües, como el monje de San Millán que escribió simultáneamente los primeros documentos de ambas lenguas. El castellano es necesario como lengua interhispánica de consorcio cultural, social y comercial. El vascuence es un recuerdo sentimental de la España primitiva, que suena desde hace cuarenta siglos en las montañas de Vasconia». No consideraba la lengua vasca peligro alguno para el espíritu español pues era «la más española de todas las lenguas» y, además, la clave, el secreto para descifrar los remotos orígenes ibéricos, la llave de lo aborigen español, de lo ancestral y misterioso.
   
La convivencia de las dos lenguas la expresa de una bella manera en otro punto: «Todos los vascos debieran ser bilingües, usando simultáneamente el castellano, la lengua imperial de las veinte naciones de ambos mundos que integran la Hispanidad, y el vascuence, lengua de la prosapia indígena de España, lengua de la tradición y del corazón, lengua que conserva el eco prehistórico de la raíz más honda de España, lengua que perpetúa la fisonomía paterna de los hijos de Vasconia, en la hermosa variedad de los hijos de España».
    
A los vascos les conviene el castellano por «razones económicas, cívicas, culturales y tradicionales», y les conviene «la antigua lengua española» por «razones científicas, históricas, tradicionales y sentimentales». Se observa que la tradición, vista por los dos lados, lleva al bilingüismo, que la lengua vasca es la propiamente española, razón por la que conviene a España su cuidado, y que la castellana responde a unas razones particulares: cívicas.
   
Contra el particularismo
El libro da razones contra el separatismo y lo considera cosa inducida, con origen extranjero y anticatólico: francés, masónico y comunista. Sostiene que primero fue sembrado inteligentemente por políticos y militares franceses revolucionarios para encontrar en las provincias vascas un punto de apoyo que les facilitara la conquista de España. Muestra algunas proclamas de generales franceses dirigidas a la seducción de los vizcaínos a finales del XVIII. Aunque en los montes de Vizcaya hubiera muchos guerrilleros «con sentido común», no faltaron los afrancesados, cuyas familias descendientes, «reñidas con la tradición española», se harían primero antitradicionalistas y luego separatistas.
    
En cuanto al catolicismo vasco, Zacarías de Vizcarra, con menos documentación, denuncia la exitosa tarea de las «sectas anticatólicas», que con «diabólica astucia» fomentaron el separatismo católico con las mismas intenciones que Moscú y los soviets, cuya estrategia era no solo permitir el catolicismo nacionalista, sino estimularlo, con el doble objetivo de dividir y de reducir el nivel religioso en la región.
   
Además de ponderar la influencia extranjera, don Zacarías denuncia el particularismo vasco y le opone el universalismo de la Hispanidad de Maeztu, que es la suya, a la que encuentra un antecedente en la obra del poeta de Calahorra, Prudencio, que en el siglo IV ya cantaba la extensión de Cristo en Roma. Ahí sitúa el primer anhelo lírico del imperio español y de una Hispanidad, después, de tipo «universalista, no racial, igualitaria y apostólica».
   
Además de pensar el orbe hispano, el padre Zacarías, en una auténtica teoría de lo español, y como si señalara un alfa local para un omega ecuménico, o un origen remotísimo y prehistórico para un futuro de siglos, sitúa en lo vasco, como decía Unamuno, el alcaloide de lo español. Esa proyección de lo español en el mundo, sobre varias razas, lenguas y continentes, tiene en lo vasco su comienzo misterioso e impenetrable. Una matriz, una entraña, un tronco. Con un ánimo de concordia, este autor olvidado clarifica la españolidad de lo vasco, y el vasquismo de lo español universal.

lunes, 19 de abril de 2021

ÚLTIMO DISCURSO DEL GENERALÍSIMO FRANCO

   
En aplicación del Decreto-Ley 10 del 26 de Agosto de 1975 sobre prevención del terrorismo (promulgado tras la muerte del almirante Luis Carrero Blanco y el atentado de la Calle del Correo), fueron condenados a muerte once terroristas del Frente Revolucionario Antifascista y Popular (FRAP) y del ETA Político-Militar por sendas acciones armadas en que murieron el cabo del Servicio de Información de la Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón, en Azpeitia (Guipúzcoa), el 3 de Abril de 1974, el cabo primero de la Policía Armada Ovidio Díaz López en Barcelona, el 6 de Junio de 1974, el policía armado Lucio Rodríguez y el teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez, en Madrid, el 15 de Julio y el 16 de Agosto de 1975.
   
De los once condenados, seis (Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar, Concepción Tristán López, María Jesús Dasca Pénelas, y Manuel Cañaveras de Gracia –del FRAP–, y José Antonio Garmendia Artola alias El Tupa –del ETA-pm–) fueron indultados por el Consejo de Ministros al conmutarles la pena de muerte por la reclusión), mientras que los cinco restantes (José Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez-Bravo Solla alias Pito y Ramón García Sanz –del FRAP–; Juan Paredes Manot alias Txiki, y Ángel Otaegui Etxeberria alias Caraquemada o Azpeiti –del ETA-pm–) fueron fusilados el 27 de Septiembre. 
   
En respuesta a las protestas surgidas en Europa (donde incluso la embajada española en Lisboa fue incendiada) y México (cuyo presidente Luis Echeverría Álvarez –que era informante de la CIA con el código Litempo-8, como Secretario de Gobernación del presidente Gustavo Díaz-Ordaz Bolaños, que a su vez era el informante Litempo-2 de la CIA, fue responsable de la masacre de Tlatelolco el 2 de Octubre de 1968; y como presidente fue responsable de la Matanza del Jueves de Corpus el 10 de Junio de 1971– solicitó la suspensión de España como miembro de la ONU) el 1 de Octubre de 1975 tuvo lugar la manifestación organizada por el teniente coronel de artillería del Ejército de Tierra José Ignacio San Martín López en la Plaza de Oriente, donde a las 12:35h, desde el balcón del Palacio Real, el Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, acompañado por su esposa doña María del Carmen Polo y Martínez-Valdés, por los Príncipes de España Juan Carlos de Puigmoltó-Borbón y Borbón-Dos Sicilias y su consorte Sofía de Grecia y Dinamarca, el Presidente de Gobierno Carlos Arias Navarro, el alcalde de la Villa y Corte de Madrid Miguel Ángel García-Lomas Mata y el cardenal Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo y Primado de las Españas, alzó su voz diciendo:
«Españoles: Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones diplomáticas y establecimientos españoles en Europa, que nos demuestran, una vez más, lo que podemos esperar de determinados países corrompidos, que aclara perfectamente su política constante contra nuestros intereses.
    
No es la más importante, aunque se presenta en su apariencia, el asalto y destrucción de nuestra Embajada en Portugal, realizada en un estado de anarquía y de caos en que se debate la nación hermana, y que nadie más interesado que nosotros en que pueda ser restablecido en ellos el orden y la autoridad.
    
Todo lo que en España y Europa se ha armado obedece a una conspiración masónica e izquierdista en la clase política, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece.
    
Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto, al que se le engaña. Está despierto y vela sus razones, y confía que la valía de las fuerzas guardadoras del Orden Público, y suprema garantía de la unidad de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire, respaldando la voluntad de la Nación, permitan al pueblo español descansar tranquilo. Evidentemente, el ser español ha vuelto a ser hoy algo en el mundo. ¡Arriba España!».
A este discurso, escuchado por cientos de miles de españoles que blandían el lábaro patrio y carteles con mensajes en defensa de la Patria y condenando el comunismo y el terrorismo, respondían con «¡Viva España!», «¡Muera el comunismo!», «¡ETA al paredón!» y «¡España unida jamás será vencida!». García-Lomas cerró el evento diciendo: «Gracias por vuestra victoria, gracias por vuestra paz, gracias por vuestra prosperidad. ¡Arriba España! ¡Viva el Caudillo!».
    
Un grupo de manifestantes liderado por Blas Piñar López y el veterano de la División Azul Mariano Sánchez Covisa se dirige a protestar contra la embajada de Portugal, que a no ser por la protección militar y policial, hubiese sido pasto de las llamas como lo fue su par español en Lisboa.

Fue el último discurso que dio el Caudillo, porque desde entonces su estado de salud se agravó hasta el día de su muerte, el 20 de Noviembre.

martes, 9 de febrero de 2021

POEMA “LOS HÉROES YA ESTÁN CANSADOS”

Adaptación por anónimo militar retirado del poema “A los héroes”, de José Luis Santiago de Merás*. Tomado de LEGIÓN CATÓLICA.
   
“LOS HÉROES YA ESTÁN CANSADOS”
   
  
Los héroes ya están cansados,
De aquello no queda nada.
Ya no es suya ni la guerra,
Ni la paz de la cruzada.
Unos hundieron la pluma,
Otros guardaron la espada,
Y así se quedaron solos
Los muertos por esta Patria,
Sin gloria, sin ideales,
Sin honor, sin remembranzas;
Porque ellos ya no son héroes,
Sólo son muertos sin alma.
    
Su historia la escriben otros
Que no son sus camaradas,
Sus gestas ya no son gestas,
Pues nadie entenderlas quiere.
Porque es mejor olvidarlas,
Porque avergüenza a los tibios,
Pacifistas y cobardes,
Traidores de misma laya.
   
Ya no existen los combates
Que asolaron Tucumán.
La gloria de Manchalá
Y en los surcos la emboscada.
La traición frente al coraje
En la tarde formoseña,
Y tantas venas abiertas en Azul,
Villa María, San Lorenzo y Capital.
Monte Chingolo, Acheral,
Catamarca y tantos lados,
Para arrojar los demonios
Nacidos en Taco Ralo,
Son páginas fratricidas,
Que es preferible olvidar.
  
Qué lejos están los muertos
De los viejos camaradas,
Qué lejana la epopeya,
Qué lejos los combatientes
Los que al despuntar el alba
Con Padrenuestro en la boca,
Dieron su adiós a la Patria.
   
Qué lejos están los muertos,
Qué seca su sangre amarga,
Creyeron morir por algo
Y no murieron por nada.
Ya no cayeron por Dios,
Aunque empuñaron sus armas
Para acabar una lacra
Para quien Dios no contaba.
Ni cayeron por la Patria,
Aunque murieron por ella
En el campo de batalla,
O en una cárcel del pueblo,
Invento de la antipatria,
O en la cobarde emboscada
De cara a la madrugada.
   
Porque si hubieran caído
Por su Dios, y por su Patria,
Nadie podría pactar
Con la frente levantada.
Su voto, límpido y claro,
Está escrito con las armas.
Quien lo ignore dará cuenta
Ante Dios, y ante la Patria.
    
“A LOS HÉROES”
  
   
Los héroes ya están cansados,
De aquello no queda nada.
Ya no es tuya ni la guerra
Ni la paz de la Cruzada.
Unos tendieron la pluma,
Otros guardaron la espada,
Y el resto, desalentado
Volvió en silencio la espalda.
Así se quedaron solos
Todos los muertos de España.
Sin gloria, sin ideales,
Porque ya no son caídos,
Sino muertos sin alma.
     
La Historia la escriben otros
Que no son tu camaradas.
Tus gestas ya no son gestas,
Sólo son simples batallas.
La de Oviedo y la del Ebro,
La del cuartel de Simancas,
El Alto de los Leones,
La defensa del Alcázar…
Son lágrimas fratricidas
Que pretenden olvidarlas.
    
¡Que lejos están los muertos
De sus viejos camaradas!
Las Centurias de Castilla,
Las Brigadas de Navarra,
Las columnas gallegas,
La Legión y la Mehala.
Los compañeros de celda
Que al despuntar la mañana
Morían un poco al darles el último adiós de España.
     
¡Qué solos están los muertos!
¡Qué secas de sangre amarga!
Creyeron morir por algo
Y no murieron por nada.
   
Ya no cayeron por Dios 
Aunque empuñaran las armas
Para sacar a la luz las catacumbas de España,
Y para dar Fe de Cristo en sus calles y en sus plazas.
Ni cayeron por la Patria, aunque murieran por ella
En un campo de batalla
O en un sucio paredón
De cara a la madrugada,
Porque si hubieran caído por su Dios y por España
Nadie podría pactar con la frente levantada:
Su voto fue limpio y claro,
Está escrito con las armas,
Quien lo ignore que lo lea ante Dios y ante la Patria.

viernes, 4 de septiembre de 2020

ANTONIO HUACHACA, EL INDÍGENA QUE COMBATIÓ A LOS ANTICRISTOS INDEPENDENTISTAS

Tomado de ABC.
   
Las Guerras de Independencia de las Repúblicas Hispanoamericanas resultan un fenómeno más complejo que una simple cuestión de nativos contra invasores. O de españoles americanos (que es como de manera general se autodefinían los criollos en la época) contra españoles peninsulares, puesto que la excusa de que los acaudalados criollos tenían restringido el acceso a cargos de poder solo es una verdad a medias
    
En su libro «Elegía criolla. Una reinterpretación de las Guerras de Independencia hispanoamericanas» (Tusquets Editores), el historiador Tomás Pérez Vejo plantea que para comprender lo ocurrido la categoría de análisis no es la de guerras de independencia, ni el de revoluciones, sino el de conflictos civiles. «Unas guerras civiles en las que no lucharon españoles contra americanos, ni indígenas contra blancos sino, básicamente, americanos contra americanos, sin que su adscripción a uno u otro bando este determinado por su origen, etnia o grupo socio-económico».
   
Criollos, castas, indios y negros tomaron las armas a favor o en contra del Rey por motivos que no estaban determinados por su condición de descendientes de los conquistados o de los conquistadores. El caso del general realista Antonio Navala Huachaca, líder de los iquichanos del Perú, lo demuestra y pone en cuestión todo lo que tradicionalmente se da por hecho sobre el conflicto americano.
    

Antonio Huachaca (Retrato de Renán Apolaya)

      

Huachaca fue un humilde arriero procedente de la localidad de San José de Iquicha, perteneciente a la Región Ayacucho, territorio que en su momento se había revuelto contra el dominio inca y tenía fama de irreductible. En 1813, este caudillo indígena se dio a conocer en una protesta contra los impuestos decretados por el intendente iqueño, que, en contra de las instrucciones de las Cortes de abolir el tributo indígena y la minka (una versión de la mita que consistía en la prestación laboral obligatoria para obras públicas), aumentó la presión recaudatoria como represalia por los disturbios ocurridos el año anterior entre liberales y absolutistas.
    
Todo ello a pesar de que los indios habían apoyado la autoridad real, lo que movió a Huachaca a desafiar abiertamente al intendente regional recordándole que «si el señor intendente es juez yo también tengo buena vara, él manda en la ciudad yo mando en mi aldea».
   

Proclamación de la Independencia del Perú. Óleo de Juan Lepiani (cabe recordar que la proclamación del 28 de Julio de 1821 se hizo sobre un tablado en la Plaza Mayor y no en el balcón del Cabildo de Lima, y la bandera sostenida por José de San Martín era de un diseño diferente).
   
Aquel incidente no fue, sin embargo, obstáculo para que el caudillo indígena acudiera en ayuda de la Monarquía hispánica un año después. Durante la Rebelión de Cuzco (1814) en la que distintas poblaciones se alzaron contra el virrey del Perú, el general José de la Serna nombró comandante de las milicias a Antonio Huachaca destinadas a aplacar la revuelta. Considerado un guía de masas y un hombre de gran coraje, leal y generoso, implacable con los que consideraba como traidores al Estado, los mandos virreinales le ascendieron pronto a general de brigada de las tropas irregulares, formadas por guerrilleros iquichanos y columnas de honderos con rifles, lanzas y hondas.
   
Las rebeliones y las guerras asimétricas dejaron paso, con el esquistamiento del conflicto, a un desafío directo a las fuerzas realistas. A partir de 1820, el Ejército Unido Libertador del Perú dirigido por José de San Martín arrinconó al Ejército Real del Perú y dejaron a Huachaca solo y señalado ante el peligro.
   
Muchos núcleos indígenas, como el de Huachaca, pagaron caro su apoyo a la causa real y el encontrarse en medio de las tensiones internas entre la República del Perú de San Martín y la Gran Colombia de Simón Bolívar, que tenía claro que la guerra se había hecho en nombre de las poblaciones prehispánicas, por ellas pero sin ellas. El mariscal Antonio José de Sucre impuso el pago de un impuesto de 50.000 pesos a las poblaciones de la región de Huamanga «por haberse rebelado contra el sistema de la Independencia y de la libertad», lo que se sumado al restablecido tributo indígena y a las políticas liberales de sustituir las tierras comunales por una parcelación individual provocaron la llamada Guerra de Iquicha entre 1825 y 1828, una revuelta indígena en la que Huachaca retomó la actividad militar, si es que se puede decir que la había dejado en algún momento.
    
Eternamente en guerra
Desde la región de Huamanga (Ayacucho), Antonio Huachaca puso en pie de guerra a varios miles de indios, con numerosa caballería pero pocas armas de fuego. En junio de 1825, el ejército de indígenas realistas asaltaron Huachaca y Huantayo, incrementando sus efectivos con la adhesión de los Húsares de Junín. Las fuerzas republicanas del general Andrés de Santa Cruz respondieron con una campaña de ejecuciones, represión y quema de tierras, obligando a los guerrilleros a refugiarse en las montañas. En una carta dirigida al prefecto de Ayacucho, Huachaca critica la brutalidad de los «anticristos» republicanos: «Salgan los señores militares que se hallan en ese depósito robando, forzando a mujeres casadas, doncellas, violando hasta templos, a más los mandones, como son el señor intendente, nos quiere acabar con contribuciones y tributos... [...]».
   
En noviembre de 1827, Huachaca inició una contraofensiva al grito de «¡Viva el Rey! y ¡Viva España!», enarbolando una bandera con la cruz de Borgoña con el objeto de liberar Ayacucho, Huamanga y Huancavelica, y conseguir la «restauración del Reino, extirpando a los republicanos, proclamando un ideario contrarrevolucionario y antiliberal». En su reclamación de una restauración monárquica, el peruano calificaba a los criollos republicanos de traidores:
«Ustedes son más bien los usurpadores de la religión, de la Corona y del suelo patrio […] ¿Qué se ha obtenido de vosotros durante tres años de vuestro poder? La tiranía, el desconsuelo y la ruina en un reino que fue tan generoso. ¿Qué habitante, sea rico o pobre, no se queja hoy? ¿En quién recae la responsabilidad de los crímenes? Nosotros nos cargamos semejante tiranía».
Las sucesivas derrotas de las huestes de Huachaca le condenaron a la clandestinidad, de modo que se convirtió en una especie de Robin Hood o, más bien, de Pancho Villa al que trataron de atraer a su bando tanto liberales como conservadores en las intermitentes guerras civiles que desangraron el Perú. Además de intervenir en las batallas de la Confederación Peruana-Boliviana, entre 1836 y 1838, también ejerció desde ese año como juez de paz y gobernador del distrito de Carhuahurán y, para desconcierto de las autoridades locales, como «Jefe Supremo de la República de Iquicha, con insulto del gobierno peruano y de sus leyes».
   
Con todo, Huachaca no fue el único jefe de guerra indio que sirvió con los realistas. Tadeo Choque o Chocce fue un indio culto nacido en Canrao, que durante la guerra se destacó como uno de los mejores jinetes y uno de los más hábiles lanceros del ejército de los iquichanos. No obstante, en su caso supo entenderse con las autoridades republicanas y desarrollar carrera política tras la guerra. Otro indio realista fue Pascual Arancibia, que junto a Huachaca fue uno de los primeros líderes indígenas entrar en la guerra. Tras ser hecho prisionero en 1826, traicionó a su bando a cambio del perdón republicano revelando sus planes futuros, lo cual no impidió que volviera a encabezar ataques indígenas en los siguientes años. En un rango inferior de jefes se pueden citar a Francisco Lanchi, nativo de Carhuahuran, los hermanos de Huachaca, Prudencio y Pedro, el segundo cayó en combate, o a Bernardo Inga, que fue comandante de las guerrillas de Huaillay.
   
Hasta 1839, no se logró una salida negociada del conflicto por medio del llamado Convenio de Yanallay, aunque no parece que Huachaca se aviniera a firmarlo.

jueves, 27 de agosto de 2020

FALLECIÓ DON COSME BECCAR VARELA

Noticia tomada de SANTA IGLESIA MILITANTE - SEGUNDA ÉPOCA.
   
  
Cosme Beccar Varela murió hoy (ayer) después de una larga enfermedad a los 82 años. Había nacido en Buenos Aires el 28 de enero de 1938. Hijo de Cosme Beccar Varela y Julia Helena Sudblad, fue el mayor de 9 hermanos. Estaba casado con María Josefina Amadeo Padilla, y juntos fueron padres de Cosme, Mario, María Josefina e Isidro.
    
Desde su juventud se interesó por la defensa de los valores católicos. A los 17 años estuvo entre los que defendieron la Catedral en 1955 contra la turba peronista que pretendía quemarla. Estudió derecho y se recibió en la Universidad de Buenos Aires. Inició su carrera en el Estudio Beccar Varela, fundado por su abuelo Horacio, donde se convirtió en un exitoso abogado, abriendo años más tarde su propio Estudio, C & C Beccar Varela.
    
Líder y hombre de acción, editó durante su juventud la revista Cruzada, que aglutinó jovenes argentinos con ideales similares a los suyos. Años después conoció y admiró la obra del brasileño Plinio Correa de Oliveira, y en 1967 fundó la Sociedad Argentina para la Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, una sociedad civil que buscaba defender esos tres valores ante la opinión pública por medio actividades en la vía pública, conferencias y publicaciones de libros y revistas.
   
Cosme Beccar Varela era un hombre de gran educación y conocimiento de la filosofía y la historia, asi como un hombre de Fe y gran piedad Mariana. Era un polemista nato, y puso ese talento al servicio de la buena causa toda su vida. Su actuación en la Argentina entre los años 1970 y 1990 fue cosiderable, y como líder de la TFP fundada por él, era un referente del pensamiento católico tradicional, pronunciándose y escribiendo libros sobre temas como el comunismo, el divoricio, el aborto y muchos otros.
   
A comienzos de los años ‘90, preocupado por ciertos desvíos canónicos dentro de la TFP, y la inefectividad de su accionar en la Argentina, manifiesta su discrepancia y pide una corrección. Como esto no se dió, buscó entonces abrir un espacio político desde el cual luchar por la misma causa, y fundó el partido Orden y Justicia, que lo postuló a un par de elecciones nacionales.
   
La falta de apoyo masivo (o aún significativo), nunca fue algo que desanimara a Beccar Varela, y ante la ausencia de socios o seguidores comprometidos, mantuvo durante veinte años una presencia online con su página de internet La Botella al Mar, una verdadera “voz que clama en el desierto” donde se pueden seguir las viscicitudes cada vez más tristes de una Argentina que se iba desmoronando, lenta pero inexorablemente, hasta llegar a lo que, en nuestros días, él consideraba la antesala de una dictadura marxista que cuenta con cada vez más herramientas para hacerse del poder de forma definitiva y destruir lo poco que queda de la Argentina católica y tradicional que él amaba.
    
Pese a eso, su Fé en Dios y su confianza en la Virgen de Luján, nunca cesaron. Su pluma, que se mantuvo activa hasta el final, nos revela su gran intelecto, dotes de polemista, coraje de decir lo que muchos callan, y una enorme esperanza en la restauración de una Argentina católica que, en última instancia, se llevó a la tumba.
   
En el ámbito íntimo, era un verdadero caballero, honesto y generoso, que siempre ayudó a los más necesitados de su entorno familiar.
    
Murió con la asistencia de los Sacramentos de la Santa Iglesia, y rodeado del cariño de su familia y amigos. Su mujer, hijos, once nietos y dos bisnietos, asi como el resto de sus familiares y amigos, lo recordarán con cariño y nostalgia, y elevan ahora una oración por su eterno descanso.
  
DIOS TENGA MISERICORDIA DE SU ALMA, Y RECORDEMOS SU ÚLTIMO EDITORIAL:
   
Invito a los lectores a que traten de recordar o de entrarse a través de la Historia si hubo un momento más absurdamente tiránico que el que estamos viviendo. Absurdo porque es aceptado mansamente, sin límite de tiempo y sin que los tiranos ejerzan una violencia capaz de quebrar la voluntad de un pueblo medianamente celoso de sus derechos más elementales, sino apenas basada en mentiras sin pretensión de probar la veracidad de ninguna de ellas, tal es la credulidad con que las toman las víctimas de ellas a pesar de que la única fuente de información para sustentar la interminable cuarentena en la que se basa la tiranía es la impresentable “medusa” que funge de “Secretaria de acceso a la salud de la Nación”, Carla Vizzotti. Esta audaz joven despeinada y con aspecto de drogada es la dueña de la libertad de 44.000.000 de habitantes y la correveidile de Fernández y del asesino abortista ministro de salud Ginés González García. Es ella la voz oficial que se usa para mantener este engaño del número de muertos y contagiados sin que nadie le pida pruebas de las causas verdaderas de las muertes atribuidas al coronavirus ni se indignan cuando dice que hay muchos de esos enfermos que en realidad no lo están porque no presentan los síntomas de la enfermedad, lo que en lenguaje llano signfica que no la tienen (dos más dos cuatro), y parecen ignorar que desde 1810 se muere gente en el país todos los años por distintas causas en números proporcionalmente iguales o mayores que los de este virus pero de varias enfermedades. 
   
Esta tirania es el resultado de varios factores.
   
Primero, el que ya dije, o sea, la cobarde, estúpida y crédula resignación de los habitantes que se dejan someter sin resistencia digna de ser considerada como tal. A esto contribuye el reparto de plata a casi 20.000.000 de habitantes impedidos de trabajar, plata que por falta de recursos genuinos proviene de una desbocada emisión monetaria que provoca una inflación gigantesca no revelada pero cuyos efectos nos explotarán en la cara en cualquier momento.
   
Segundo, la vil sumisión a un poder internacional que procede de la misma manera avasallando la soberanía de las naciones mediante el terror inducido de un discutido virus sobre el cual innumerables científicos silenciados han desmentido sus origenes, sus efectos y su carácter de “pandemia” que justifique las medidas catastróficas que casi todos los gobiernos han tomado, siendo el de este país uno de los más serviles ejecutores de esa orden destructiva.
   
Tercero, la audacia descarada del gobierno peronista, ávido de poder y despectivo de todo derecho, siempre integrado por ladrones desde los tiempos de su infame fundador y para el cual la tiranía en manos propias es el gobierno ideal. Y los “opositores”, participan de ella en efectivo, con sueldos y prebendas de todo tipo, mientras el “kérensky” Macri, responsable del regreso al poder de esta banda de corruptos, se pasea por Europa y su cómplice máximo, el monstruoso y abortista Intendente de Buenos Aires, es un aliado a ojos vista de la tiranía, actuando como un desvergozado furgón de cola de Fernández y marchando del brazo con el marxista Axel Kicillof Barenstein.
   
Voy a dar la lista –no exhaustiva– de los derechos que están abandondo los argentinos en su cobardía:
1) El de profesar libremente su culto (que se funda no sólo ni principalmente en el art. 14 CN, sino en la autoridad divina). En esto colaboran los Obispos (que actúan como apóstatas por que parecen no creer en el poder de Dios para auxiliarnos). Hace casi cinco meses que está prohibidas las misas públicas y cerradas casi todas las iglesias. Si los Obispos no fueran apóstatas, por el contrario, invocarían a Dios exhortando al clero a decir misas y a todos los católicos a rezar para que cese la tiranía y su aparente causa.
2) El de mantener el sistema republicano de gobierno con tres poderes separados e independientes (art. 1 CN). Hoy han desaparecido el Judicial y el Legislativo (que, dicho sea de paso, hace rato que son cuevas de maleantes que desprecian el Derecho cobrando sueldos de sultanes).
3) El de trabajar y ejercer toda industria lícita (art. 14 CN). Hace casi cinco meses que innumerables personas no pueden trabajar y muchas empresas medianas y pequeñas y aún grandes desaparecen a causa de las arbitrarias medidas de la tiranía que les impide trabajar a pesar de lo cual deben seguir pagando impuestos y a sus empleados.
4) De usar y disponer de su propiedad (art. 14 CN). Sus automóviles están inmovilizados con riesgo de que les sean confiscados si los usan sin un permiso especial de la tiranía.
5) El de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino (art. 14 CN). La cuarentena impide la libertad de movimientos incluyendo una pena de dos años de prisión para quien la viole.
6) El de no ser admitida la exigencia servicios personales (art. 17 CN). Sin embargo se exige el uso de unas máscaras llamadas “barbijos” bajo pena de $80.000 a quien no lo hiciere. Eso es un servicio personal porque se alega que es en beneficio de los otros para impedir que los contagiemos de una peste nadie puede afirmar que padecemos.
7) Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso Es inviolable el derecho de defensa (art. 18 CN). Sin embargo, la tiranía ha impuesto una prisión domiciliaria (eso es la “cuarentena”) sin acusación de delito alguno y sin dar derecho de defensa. Por ejemplo, el de proponer peritos médicos para desmentir las falsedades del gobierno acerca del verdadero peligro del virus y su modo de contenerlo. Según los científicos silenciados, esa pericia da por tierra esa tramoya y caería la tiranía.
8) Alberto Ángel Fernández Pérez ha usurpado la suma del poder público convertido en un infame traidor a la patria y sus actos son nulos (art. 19 CN).
9) El derecho de asociarse y el aún más esencial de tener una vida social con la familia y los amigos. Para eso la tiranía cierra los lugares de encuentro como los restaurantes, cafés, clubes y hasta prohibe las reuniones familiares alentando la delación de los vecinos contra quienes las hacen. Por ese motivo hay infinidad de casamientos que se han postergado indefinidamente.
Esta es otra de las utilidades de la cuarentena para la consolidación de la tirania. Los tiranos “se esfuerzan para procurar que su sus súbditos no sean gente de virtud ni tengan pensamientos magnánimos para que no dejen de sufrir su mal gobierno y que entre ellos no haya conciertos, ni amistades, ni gocen de la correspondencia de la paz, porque así, no fiándose unos de otros no puedan intentar nada contra ellos” (Santo Tomás de Aquino, “El gobierno de los príncipes” Tomo I, cap III).
10) Se impide el derecho de viajar llegando al extremo de prohibir los vuelos con lo que muchas Compañías aéreas quebrarán. Hay miles de personas que por esa causa fueron impedidas de volver a sus casas, sin plata y durmiendo en el suelo de los aeropuertos extranjeros. No se puede usar el transporte público sin una especie de “pasaporte” expedido a voluntad por la tiranía. Por ese motivo los colectivos suelen pasar con un solo pasajero o con ninguno.
  
No hay duda de que esta tiranía tiene una ideología que es la del estatismo marxista. Y no se quedará en esto sino que avanzará hasta imponer un sistema como el de Venezuela.
  
Esta es la situación en breve síntesis. Y que me digan si no da vergüenza ser argentino en “peronlandia” y qué se puede esperar de un pueblo acobardado y sin inteligencia.
  
Sólo Dios, por la intercesión de la Santísima Virgen María nos puede salvar.
  
COSME BECCAR VARELA (R. I. P.)
9 de Agosto de 2020