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sábado, 12 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA DUODÉCIMO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA DUODÉCIMO – FELICIDAD Y BIENAVENTURANZA DE LOS ÁNGELES
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que habiendo sido criados los espíritus angélicos para la bienaventuranza o felicidad sobre, era conveniente que Dios nuestro Señor les diese un auxilio superior a su naturaleza, es decir, la gracia, para que con su ayuda pudiesen merecer dicha tan elevada. Por tanto, en el momento mismo de la creación, recibieron juntamente con los dones de la naturaleza, el riquísimo don de la gracia, el cual era único que podía darles el derecho de llegar al reino de la gloria, pues como dice San Pablo: «Grátia Dei vita ætérna, la gracia de Dios es la vida eterna». ¿Pero cual fue para los Ángeles la fuente de la gracia sin la cual jamás habían alcanzado la suprema beatitud de la visión de la esencia divina? Muchos teólogos enseñan que el origen o principio de toda gracia y de toda gloria es la mediación de Jesucristo, Dios y Hombre: Santo Tomás expresamente enseña que Cristo, como cabeza de la Iglesia, es la causa universal de la gracia para todas las criaturas racionales, llamadas a vivir el don de la gracia. Esta sentencia puede confirmarse con lo que dice el Apóstol: que Jesucristo es el jefe de toda la Iglesia, y por Iglesia se entiende según el mismo Santo Doctor, los Ángeles y los hombres, pues los Ángeles son miembros del cuerpo místico de Jesucristo, quien da a estos miembros la vida sobrenatural de la gracia, para conducirlos a la gloria. Y más terminantemente lo declara el mismo Apóstol cuando dice Cristo: «que es cabeza de todo Principado y Potestad, y por igual razón de los demás órdenes de Ángeles: Qui est caput omnis principátus et potestátis».
 
PUNTO 2º. Considera que aunque Dios, por su poder absoluto, podría muy bien hacer salir de la nada una criatura perfecta consumada en gracia y en gloria en el instante primero de su existencia; sin embargo, su divina Sabiduría no ha querido dejar a su poder una tan gran libertad, porque es más conveniente, más digno y más conforme a la naturaleza de los seres inteligentes y libres que éstos, en virtud de un acto de su libre albedrío, ayudados por la fuerza de la gracia, sean por sí mismos cooperadores de su propia grandeza y felicidad. Los Ángeles debieron, pues, merecer la visión beatífica de Dios: a este fin se les concedió el don de la gracia proporcionado al don de la naturaleza, de modo que los más bellos en su ser participaran más de la gracia para poseer después mayor gloria. Imaginaos esos escuadrones angélicos, agrupados en turno de la Jerusalén dichosa, las puertas están cerradas, nadie puede penetrar sino con la condición de reconocer por un acto de humildad el origen de las propias perfecciones y belleza en la Trinidad augusta y de adorar su Majestad inaccesible; no hay tardanzas, no hay demoras en su resolución, un solo momento decide de su felicidad eterna, y en ese momento millones de Ángeles, desgraciadamente no todos, aceptan la bondad de Dios como el único objeto de sus corazones, y se postran reverentes ante el divino Verbo; en este instante se abren las puertas del cielo, la luz de la Divinidad despide los más vivos esplendores por todas partes; los riquísimos tronos de hermosa pedrería deslumbran los ojos atónitos de aquellos espíritus que van a ocuparlos, precipitante entonces aquellas apiñadas legiones, franquean las puertas y van a colocarse en aquellos tronos desde donde gozan con la visión divina, y prorrumpen en un dulcísimo himno cuyas melodías resuenan por toda la eternidad en las celestes bóvedas.
    
JACULATORIA
Ángeles bienaventurados, alcanzadnos del Espíritu Santo una fiel correspondencia a las divinas inspiraciones de la gracia.
   
PRÁCTICA
Orad todos los días, aunque sea unos breves instantes, y así obtendréis del Cielo abundancia de gracias, con que, obrando el bien, alcanzareis la eterna bienaventuranza. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Espíritus bienaventurados que vivís tranquilos y felices en aquella Jerusalén hermosa, mansión de paz y de delicias, unidos a Dios y unidos entre sí con los lazos del amor, viendo eternamente el Rostro divino del Padre celestial, obedeciendo con sumisión sus órdenes sagradas, para imponerlas a los hombres de la tierra, escuchad nuestras plegarias, por las que os pedimos nos alcancéis el buen uso de nuestra libertad, para que, como vosotros, no elijamos otro bien que el Bien sumo, inmortal y eterno, que es Dios, y abrazándonos íntimamente a Él sin separarnos jamás, seamos dichosos en el tiempo y en la eternidad. Amén.
 
EJEMPLO
Refiere el P. Croisset en su obra intitulada “Año Cristiano” que en la ciudad de Zaragoza, habiendo predicado Santiago muchos días, convirtió a Jesucristo ocho varones, con los cuales trataba por el día del reino de Dios, y por la noche salía a la ribera del rio para tomar algún descanso en las eras. En este sitio dormían un rato, y después se entregaban a la oración, evitando de esta manera ser perturbados por los hombres y molestados por los gentiles. Pasados algunos días, estaba Santiago con los dichos fieles, a eso de medianoche, fatigados con la contemplación y la oración. Dormidos los ocho discípulos, el bienaventurado Santiago oyó a la hora de la media noche unas voces de Ángeles que cantaban: «Ave María, grátia plena», como si comenzasen el oficio de maitines de la Virgen con un dulce invitatorio, y poniéndose inmediatamente de rodillas, vip a la Virgen, Madre de Cristo, entre dos coros de miles de Ángeles, sentada sobre un pilar de mármol. El coro de la celestial milicia angélica acabó los maitines de la Virgen con el verso: «Benedicámus Dómino».
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

martes, 21 de mayo de 2024

SAN TORCUATO Y COMPAÑEROS, OBISPOS Y MÁRTIRES


En muchas iglesias de España se celebra hoy la fiesta de los Siete Varones Apostólicos –Torcuato, Tesifonte, Segundo, Indalecio, Cecilio, Esiquio y Eufrasio–, quienes, según el testimonio de San Gregorio VII, en una carta escrita al rey de Castilla Alfonso VI, fueron enviados por los Apóstoles San Pedro y San Pablo a evangelizar España. Desembarcaron en Cádiz, donde hicieron muchos milagros, y, después de haber predicado por casi toda la Península, sobre todo en Andalucía, murieron cada uno en su sede respectiva: Torcuato, en Guadix; Tesifonte, en Vergi (Almería); Segundo, en Abla (aunque sus restos fueron trasladados a Ávila, cuyo patrón es); Indalecio, en Urci (Huércal); Cecilio, en Illíberis (Elvira, actual Granada); Esiquio, en Carcesa (Carchel), y Eufrasio, en Illiturgui (Cuevas de Lituergo, cerca de Mengíbar, Jaén).

ORACIÓN
Oh Dios, que, después del Santísimo apóstol Santiago, nos hiciste llegar al conocimiento de tu nombre por medio de tus santos mártires y Pontífices Torcuato, Tesifonte, Segundo, Indalecio, Cecilio, Esiquio y Eufrasio: haz propicio que por los méritos de aquellos a quienes veneramos con festivo culto, consigamos los eternos gozos. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 25 de julio de 2022

HIMNO “Dum Pater famílias”, DE LOS PEREGRINOS A COMPOSTELA

San Santiago Apóstol peregrino (Iglesia de Santa María de la Asunción en Navarrete, La Rioja).
  
“Dum Pater famílias” (más conocido como “Canto de los Peregrinos”) es un himno medieval que se encuentra en el Códice Calixtino, apéndice II, folio 222 (193), aunque su inclusión hace concluir que precede al códice, quizá de origen hispánico y en notación neumática aquitana, que había remplazado la notación visigótica luego de la introducción del Rito Romano por el rey Alfonso VI “el Bravo” de León.
  
Fascímil del Códice Calixtino, fol. 222.
  
Himno en notación cuadrada (Revue du chant Grégorien, vol. 5, núm. 12. Abadía de Solesmes, 15 de Julio 1897, pág. 185)
 
El canto era entonado por los peregrinos al llegar a la plaza del Obradoiro y al entrar a la Catedral de Compostela, reflejando el encuentro de distintas nacionalidades ante la tumba de San Santiago el Mayor, de ahí la presencia de los extranjerismos (en un primer momento identificados como flamenco, pero más probablemente de origen germánico medieval) “Herru” y “Grot” en el estribillo «Herru Sanctiágu / Grot Sanctiágu / E ultréja, e suséja / Deus ádjuva nos». Por su parte, la pieza latina está formada por seis estrofas de seis versos de ritmo trocaico o descendente, los impares heptasílabos y de rima bisilábica átona, y hexasílabos y consonante los pares.
  
  
LATÍN
Dum Pater famílias
Rex universórum
Donáret províncias
Jus apostolórum
Jacóbus Hispánias
Lux illústrat morum.
  
Primus ex apóstolis
Martyr Jerosólymis
Jacóbus egrégio
Sacer est martýrio.
  
Jacóbi Gallǽcia
Opem rogat piam
Glebæ cui glória
Dat insígnem viam
Ut precum frequéntia
Cantet melódiam
Herru Sanctiágu
Grot [1] Sanctiágu
E ultréja, e suséja [2]
Deus ádjuva nos.
  
Primus ex apóstolis
Martyr Jerosólymis
Jacóbus egrégio
Sacer est martýrio.
   
Jacóbo dat párium
Omnis mundus gratis
Ob cujus remédium
Miles pietátis
Cunctórum præsídium
Est ad vota satis.
  
Primus ex apóstolis
Martyr Jerosólymis
Jacóbus egrégio
Sacer est martýrio.
   
Jacóbum miráculis
Quæ fiunt per illum
Arctis in perículis
Accláment ad illum
Quisquis solvi vínculis
Spera propter illum.
  
Primus ex apóstolis
Martyr Jerosólymis
Jacóbus egrégio
Sacer est martýrio.
   
O beáte Jacóbe
Virtus nostra vere
Nobis hostes rémove
Tuos ac tuére
Ac devótos ádhibe
Nos tibi plácere.
  
Primus ex apóstolis
Martyr Jerosólymis
Jacóbus egrégio
Sacer est martýrio.
   
Jacóbo propítio
Véniam sperémus
Et quas ex obséquio
Mérito debémus
Patri tam exímio
Dignas laudes demus. Amen.
  
Primus ex apóstolis
Martyr Jerosólymis
Jacóbus egrégio
Sacer est martýrio.
   
TRADUCCIÓN (Por José Flores Laguna, versión publicada en Santiago por la Imprenta del Seminario Conciliar en 1882).
Cuando aquel buen Padre,
Rey de todo guía,
A los doce Apóstoles
Los reinos cedía,
Santiago a su España
Santa luz traía.
   
Primicia de Mártires
Entre los Apóstoles,
En Jerusalén, Santiago
Mártir fue preclaro.
   
De Santiago alcance 
Propicio destino
Galicia: su gloria
Da feliz camino
Para tantas preces
De canto divino.
«¡Oh Señor Santiago!
¡Gran Señor Santiago!
¡Adelante! ¡Arriba!
¡Protégenos, Dios!».
   
Primicia de Mártires
Entre los Apóstoles,
En Jerusalén, Santiago
Mártir fue preclaro.
  
A Santiago rinde
Todo el mundo parias;
Soldado de Cristo,
Con santas plegarias
A todos defiende
De suertes contrarias.
   
Primicia de Mártires
Entre los Apóstoles,
En Jerusalén, Santiago
Mártir fue preclaro.
  
A Santiago aclámenle
Sus milagros Santo
Y en riesgos y cárceles
Invocan al Santo,
Cautivos que míranse
Libres por el Santo.
   
Primicia de Mártires
Entre los Apóstoles,
En Jerusalén, Santiago
Mártir fue preclaro.
  
¡Oh noble Santiago,
Patrono valiente!
Nuestros enemigos
Tu poder ahuyente;
Y haz que te agrademos
Con fe reverente.
   
Primicia de Mártires
Entre los Apóstoles,
En Jerusalén, Santiago
Mártir fue preclaro.
  
Por Santiago Apóstol
Perdón esperemos,
Y obsequiosos siempre,
Las que le debemos
Dignas alabanzas,
Con amor le demos. Amén.
   
Primicia de Mártires
Entre los Apóstoles,
En Jerusalén, Santiago
Mártir fue preclaro.
   
NOTAS
[1] El original pone bien a las claras grōt (grande), que no debe confundirse con gōd (bueno), como en algunas versiones lo hacen.
[2] El verso «E ultréja, e suséja» fue traducido como «Adelante, Arriba».

domingo, 25 de julio de 2021

INVOCACIÓN DEL GENERALÍSIMO EN LA OFRENDA NACIONAL A SAN SANTIAGO

Discurso dado el 25 de Agosto de 1954. Tomado de FUNDACIÓN GENERALÍSIMO FRANCISCO FRANCO.
   
Glorioso Apóstol Santiago:

Una vez más vengo a postrarme ante vuestro sepulcro para renovar la promesa de fe de nuestra Patria y proclamar vuestro patronazgo.

Privilegio especial es para nuestra Nación el que por la gracia de Dios hayan un día arribado a nuestras costas vuestros restos gloriosos y la Santa Madre Iglesia, proclamando solemnemente vuestra presencia real y verdadera en tierras de Galicia, haya concedido a esta Santa Iglesia Catedral, donde reposan vuestros restos, el privilegio perpetuo de celebrar periódicamente el Año Santo, que permite a los católicos disfrutar de las gracias y beneficios de tan importante concesión, que si el azar ha hecho coincidir esta vez con el Año Santo Mariano, desde hace diecinueve siglos viven unidas las dos advocaciones en el sentir de los españoles; pues si por designación de Dios hemos sido el primero de los pueblos gentiles que recibió la predicación apostólica y que por vuestra evangelización abrazó la fe de Jesucristo, alcanzó también el honor de que fuese en sus tierras aragonesas donde la Santísima Madre de Dios viniese en carne mortal y que, por su gracia y particular designio, se levantase en ella el primer templo mariano de la cristiandad, iniciándose la gran devoción al Pilar que persevera en nuestros días.

Así se ven unidos desde los albores de nuestra fe el patronazgo de Santiago sobre nuestra Nación y la devoción a María, que se extiende a todos los lugares a los que el dominio español pudo llegar.

DIMENSIÓN DEL PATRONAZGO

Vuestro patronazgo sobre nuestra Patria encierra trascendencia superior a cuanto en palabras podemos expresar. Elegido por Dios para nuestra evangelización, os convirtió en padre espiritual que nos engendró en la fe redentora de Jesucristo; que si más tarde Pablo había de continuar vuestra obra, vos fuisteis quien creasteis los primeros obispos y echasteis loa simiente que había de producir aquella esplendorosa floración. Vuestra corta vida y vuestra primacía en el martirio nos permiten pensar la parte que en aquél tuvo nuestra Patria, pues al llenar nuestra evangelización, harto importantísima, de vuestro apostolado, habría de constituir cargo principal en el proceso de vuestra muerte, y que, sin aventurarlos, nos permite considerar que entre las inquietudes de la hora suprema del sacrificio, España ocuparía en vuestro pensamiento un lugar especial.

¿Y cómo dudar que habiendo constituido, por la gracia de Dios, objetivo principal de vuestra misión, al ocupar el lugar que el Señor os tenía reservado para después de apurar el cáliz de vuestro martirio pudiérais olvidar al pueblo que escuchó vuestra palabra y se entregó desde entonces a la fe con ese ardor con que los españoles abrazan desde entonces la Santa Causa, reflejo, sin duda, de aquella decisión e ímpetu que acompaño a vuestra vida y que os valió el sobrenombre de «Boanerges» (Hijo, del Trueno) conque Jesucristo os designó un día?

De cómo habéis ejercido vuestro patrocinio lo pregona nuestra Historia a caída paso y grabado ha quedado en piedra, en el correr de los siglos, en los pórticos de centenares de templos y monasterios repartidos por nuestra geografía. Sin embargo, cuántas veces nos hemos gloriado en la historia, como méritos propios, de la constancia de nuestra fe, de no haber sido nuestra Patria cuna de errores, de haber destruido los que de fuera nos vinieron, de la evangelización de un nuevo mundo, del mantenimiento de la verdad en Trento y de las gloriosas epopeyas de nuestras armas, olvidando la parte principal que en ellas tuvo vuestra Capitanía y el ínclito batallar a nuestro lado. Pero, por gracia divina, no tenemos siquiera que volver la vista atrás, ni indagar en lo histórico el paralelismo de nuestra fe y de nuestra grandeza, ni buscar en los archivos el tantas veces secular «Santiago cierra España», ni probar vuestra intercesión valiosa con códices y viejos privilegios, ni traducir la iconografía de nuestras piedras, pues bien recientes tenemos pruebas de vuestro dilecto patrocinio.

PROTECCIÓN A LA CRUZADA

Nuestra Cruzada ha sido pródiga en hechos que pudiéramos calificar de portentosos. Aquel dominio del mar mantenido durante tres años sin barcos ni medios materiales, sólo por la fe, la decisión y la ayuda de Dios. Aquella importantísima captura en una amanecida de los primeros meses de la guerra, cuando en los frentes escaseaban las armas y la diferencia de medios se hacían sentir más, de un barco de 8.000 toneladas cargado de material de guerra destinado a nuestros adversarios y que contenía todo cuanto nuestros ejércitos necesitaban para completar su armamento, que en forma lindante con lo milagroso llegaba a nuestras manos y se privaba de él a nuestros adversarios. Y el detenerse las invasiones rojas y las explosiones de sus bombas en los dos grandes templos marianos del Pilar y Guadalupe, que, como proa inexpugnable de nuestro frente, resistieron durante más de dos años el ataque de nuestros adversarios.

Coincidencia singular ha sido también el que la mayoría de las grandes batallas se resolviesen, sin cálculo ni previsión posible, después de varios días de combate, en las fiestas de las grandes solemnidades de la Iglesia, y entre las que ocupa especial lugar la de la enconada batalla de Brunete, que, después de prolongados días de durísima lucha, se resolvió en una luminosa mañana, cuando las campanas de nuestros templos pregonaban la festividad del Apóstol Santiago, uniendo una vez más su intervención a nuestra Victoria.

No debe extrañarnos, por otra parte, que así sucediese, pues nuestra guerra tuvo los caracteres de la Cruzada. Así la calificó nuestro Pontífice y así lo proclaman la pléyade de millares de mártires muertos por la fe sin una sola apostasía. Nos habéis ayudado en la guerra, nos seguís protegiendo en la paz y, sin duda, habéis de ampararnos hasta el fin de los siglos, mientras España persevere en la fe y en la ley de Jesucristo.

LA VIDA ES LUCHA

Mas el mundo es camino y la vida lucha. Por ello no podemos dormirnos en los laureles y descuidar la tarea de nuestra perfección. Cuando dirigimos nuestra mirada al mundo, tenemos que preguntarnos: ¿Qué fué de aquel espíritu de la Europa católica, cuando las peregrinaciones de fieles venían desde lejanas tierras, pasando privaciones sin cuento y penalidades infinitas para postrarse ante vuestro sepulcro e implorar vuestra protección? ¿Dónde están aquellas riadas humanas que llenaban nuestros caminos y desafiaban a la muerte en el servicio de la fe? Al contemplar en su verdadera dimensión la ola materialista que al mundo sumerge la propagación sistemática del error, y observar el vicio y la corrupción invadiendo de arriba abajo toldos los escalones de la sociedad moderna; cuando la soberbia desafía la Ley Divina y la hipocresía y la crueldad caracterizan las relaciones entre los hombres, la apostasía se extiende a tantas naciones ayer católicas y comprobamos el espíritu demoníaco que caracteriza, de Oriente al Occidente, las persecuciones religiosas, presentimos se aproximan días de prueba y de castigo y sentimos el temor de la justicia de Dios, por grande e infinita que sea su misericordia.

La proximidad de la tormenta lo acusan el dolor renovado de nuestras Vírgenes, los portentosos milagros de sus lágrimas, los avisos providenciales. Por ello acudimos a vos, nuestro Patrón y protector, para que, llegado ese trance luchéis de nuevo a nuestro lado y descarguéis el fuego de vuestro ímpetu contra nuestros comunes enemigos. Que una vez más amparéis a España y seáis nuestro valedor para el fortalecimiento de nuestra fe, para que seamos dignos de la benevolencia divina. Y que esta protección alcance a los hijos de nuestra hermana peninsular, la noble nación portuguesa, que con nosotros escuchó vuestra palabra, y a los pueblos de América, hijos de nuestra sangre, nacidos a la fe en vuestro patronazgo, en los que a Dios pedimos siga floreciendo la flor del Evangelio. Y una protección especial os pedimos para nuestro providencial Pontífice, para los príncipes y prelados y para los pastores todos de nuestra Santa Iglesia.

En tus manos, Santísimo Patrón, confío la protección y el destino de nuestra Patria.

sábado, 25 de julio de 2020

SAN SANTIAGO PELEANDO EN EL CONGO

Traducción del artículo publicado por Charlie Bunga Banyangumuka en RADIO SPADA.
   
Matamoros. Este sobrenombre bastaría para airear toda la naturaleza poco ecuménica de San Santiago el Mayor, cuya memoria recuerda hoy la Iglesia.
   
Por siete siglos, los Visigodos le invocaban antes de las batallas y morían bajo sus insignias, redimiendo la península de los musulmanes (ver aquí).
  
Todavía, en lo que parece, Santiago no se limitó a guiar a los ibéricos en la lucha, sino que llegó, quizá contraviniendo a su nombre, a ponerse a la cabeza de ejércitos compuestos por moros, en el color mas no en la Fe, llevándolos a la victoria.

Congo, 1506. El rey profeta João Nzinga Nkuwu, que había predicho el arribo de la Verdadera Fe por el Océano, murió, y el Congo debía elegir el nuevo soberano. El partido católico había identificado en el hijo del rey, Alfonso Mvemba a Nzinga, el heredero que podía llevar adelante la evangelización de aquél que, de facto, era un imperio feudal bien organizado.
  
En cambio, el partido pagano decidió hacer elegir a Mpanzu a Kitima, líder de los conservadores animistas y hermano del mismo Alfonso, llevando consigo la mayor parte del ejército.
  
Alfonso, no obstante las premisas y las fuerzas drásticamente inferiores, desafió a batalla a su hermano en la llanura de M’Banza Kongo, cercana a la capital.

La lucha fue terrible: las tropas de Alfonso combatían mejor, pero los soldados de Mpanzu eran mucho más numerosos.
  
Cuando todo parecía perdido, fue entonces que sucedió el milagro: Los cielos se abrieron con gran fragor, se vio a San Santiago el Mayor descender en armas, seguido por cinco caballeros armados a todo punto que, reanimados los congoleses católicos, guiaron la carga devastante que tuvo como efecto mandar a fuga a los paganos, aterrorizados por ver a San Santiago cubierto de hierro.
  
La batalla se concluye con una aplastante victoria de los católicos que pudieron así sentar en el trono a Alfonso, quien estableció el Catolicismo como sola religión lícita. En reconocimiento, Alfonso tuvo el cuidado de diseñar un escudo en el cual conmemoraba el milagro. Escudo que permaneció como insignia de guerra del Congo hasta el siglo XIX.
  
Armas diseñadas por Alfonso I, rey del Congo

jueves, 3 de octubre de 2019

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, PATRONA DE LA HISPANIDAD

Novena compuesta por el Padre Eustaquio Tresené, e impresa en Zaragoza en el año 1866. Mons. Manuel María Gómez de las Rivas, Arzobispo de Zaragoza, otorgó 880 días de Indulgencia a cuantos hagan con devoción esta Novena y recen las oraciones en ella contenidas.
   
NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, PATRONA DE LA HISPANIDAD
  
  
Postrado humildemente con una firme esperanza en Dios, y en la poderosa protección de la Santísima Virgen, comenzara diciendo:
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Clementísimo Señor, Padre amoroso de mi alma, y Dios de todo consuelo, postrado ante Vos, y con un corazón contrito y humillado, confieso con todo el sentimiento de mi corazón, miserable de mí, he pecado, he cometido las más graves ofensas contra Vos, debiera haberos amado, y os he ofendido. ¿Qué consuelo me queda en mi aflicción? Arrojarme a vuestros brazos, implorar vuestra misericordia, clamar a Vos, y pediros una y mil veces perdón de mis culpas. Perdonadme, Padre mío, me avergüenzo, suspiro y lloro, y con el penitente Agustín, exclamo a Vos: «¡Ay de aquel tiempo, cuando no os amé!» Pero ya conozco, que amarga cosa es el haber abandonado a mi Señor, mi alma privada de Vos, no halla paz ni quietud. Os ruego pues, que no me arrojeis de vuestra presencia, dad a mis ojos fuentes de lágrimas, borrad todos mis pecados. ¡Ah, no dilateis por más tiempo el consolar mi afligido espíritu, despedidme como el Salvador del mundo despidió a la arrepentida Magdalena. Resuenen en lo interior de mi alma aquellas dulces palabras: «vete en paz», y al instante se alegrará mi combatido corazón, se regocijará mi afligido espíritu, os bendeciré eternamente, y no olvidaré jamás tan grande beneficio. En Vos confío, Señor, salvad mi alma. Amén.
  
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
¡Oh Señor Omnipotente! En vuestra soberana presencia derramo todo mi corazón, implorando vuestra bondad: yo soy aquella oveja perdida que mi amado Jesús como Pastor bueno se afanó tanto en buscarla, la redimió con su preciosísima Sangre, y la tomó sobre sus hombros, para volverla al redil de su Iglesia. ¿Permitiréis ahora que se pierda? ¡Ay de mí, me confundo a mí mismo! La causa verdaderamente es mía, porque se trata de mi eterna salud, pero tambien es vuestra, porque se interesa vuestra gloria. Mas entretanto viva sobre la tierra, me hallo en la incertidumbre de mi salvación. En semejante conflicto, permitid, Señor, que desahogue con suspiros el profundo sentimiento que aflige mi corazón. Porque ¿qué me importará ganar el Universo, si me pierdo para siempre? Por esta causa tan importante, elevo mis fervorosos ruegos hasta el trono de vuestra gracia, suplicándoos que libreis mi alma de las furias del león infernal. En Vos confío, Madre piadosa, favorecedme en tan grave necesidad. Acordaos, ¡oh gloriosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir de nadie, que habiendose acogido a vuestra protección, pidiendo vuestro amparo e implorando vuestra intercesión, se haya perdido. Animado yo con esta confianza, acudo a Vos: pecador como soy me presento gimiendo y suplicandoos, que me adopteis para siempre como hijo, que toméis a vuestro cargo mi eterna salvación. No desprecieis mis palabras, Vos que sois Madre de la palabra eterna. Oídlas propicia, y despachadlas favorablemente, este será todo mi consuelo sobre la tierra, y me inspirará la más segura confianza de ser colocado un día entre los Coros de los Ángeles, donde alabaré para siempre a Dios mi Salvador, y cantaré eternamente las misericordias de mi excelsa Protectora. Así sea.
   
DÍA PRIMERO - 3 DE OCTUBRE
CONSIDERACIÓN: MILAGROSA VENIDA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN CARNE MORTAL A ZARAGOZA.
¡Oh Santísima Virgen María! ¡Vos en Zaragoza! Yo os saludo, Soberana Reina, en el día más feliz que vieron las naciones. ¡Grata memoria! Que pasando de generacion en generacion, mantiene por siglos una devoción tierna, una piedad constante, y un agradecimiento jamás interrumpido. ¡Milagrosa venida! Que así transporta nuestros corazones en un santo júbilo, y excita en nosotros los más tiernos sentimientos de piedad y gratitud eterna. ¡Fineza admirable! ¡Predilección singular! ¡Exceso de amor! Cuando la Madre de Dios vivía aún en la famosa Ciudad de Jerusalén, oficiosamente ocupada en el gobierno de la naciente Iglesia, se dignó venir a Zaragoza a visitarnos en persona. Esta es la tradición más autorizada y respetable. En el año 40 de la Era Cristiana, dominando el Imperio Romano, y predicando el Santo Evangelio en esta misma Ciudad el Protomártir entre los Apóstoles nuestro Patrón Santiago, a tiempo que oraba con sus Discípulos en las orillas del Ebro, a la media noche del dos de Enero, se le apareció la Santísima Virgen, Madre de Dios y Reina del Cielo, viviendo aún en carne mortal, llena de majestad, y acompañada de Coros de Ángeles, que cantaban diversas alabanzas. Los Ángeles traían su Sagrada Imagen y una Columna de jaspe, que hoy con tanta devoción veneramos. ¡Oh beneficio incomparabie! ¿De dónde a nosotros tanto favor? ¿Por qué es Zaragoza la predilecta? Que cosas tan grandes se han dicho de ti, Ciudad Augusta, pero ninguna eleva tanto tu grandeza, como la venida de la Santísima Virgen en carne mortal. ¡Oh Ciudad de María! Este favor no dispensado a nación alguna, forma tu verdadera gloria, y cubre tu suelo clásico de honor, de riqueza, de nobleza, y la memoria de este prodigio inmortalizada en los fastos de la Iglesia, hará eterna tu gloria, y la de la nación Española.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Reina! ¡Oh Madre! ¡Oh Señora! ¡Cuánto os debo por este beneficio tan singular! ¡Y cuán poco es lo que yo he hecho hasta aquí en obsequio vuestro! Mi alma se deshace en llantos de ternura, y siente infinitamente no haberos correspondido. Pero sois Madre de bondad, yo me acojo a vuestra protección, suplicándoos humildemente: que sin atender a mis iniquidades, sino solo a vuestra misericordia, seais mi intercesora y abogada para con Dios, y así mi alma, horriblemente deforme por la culpa, recobrará su belleza; herida de muerte, sanará; muerta espiritualmente, volverá a la vida; y como dice el Apóstol, se hará como una nueva criatura en Jesucristo. Esta gracia principalmente os pido, y la particular que deseo en esta Novena, si me conviene para el mayor bien de mi alma. Los Ángeles os alaben. Amén.
  
Ahora se rezan cinco Ave Marías:
  1. En alabanza de la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Dios te salve María…
  2. Por haberle erigido el Apóstol Santiago por mandato de la Santísima Virgen su santo Templo en Zaragoza, el primero del mundo dedicado a su nombre. Dios te salve María…
  3. Por habernos dejado como un don precioso su sagrada Imagen, que es nuestro amparo y consuelo en toda tribulación. Dios te salve María…
  4. Por el santo Pilar o Columna Angélica, símbolo de la fortaleza y estabilidad de la fe católica en Zaragoza, hasta el fin del mundo. Dios te salve María…
  5. En acción de gracias por los infinitos beneficios que desde su venida nos ha dispensado como excelsa Protectora de nuestra España. Dios te salve María…
Ahora se pide al Señor, por la intercesión de la Santísima Virgen, la gracia particular que cada uno desea conseguir en esta Novena.
  
ORACIÓN.
¡Oh María! ¡Hija de Dios Padre! Amparad a la Iglesia, que desde su principio ha reclamado vuestra protección. Reconoced en ella la Esposa de vuestro único Hijo, que la ha rescatado con el precio de toda su Sangre. Haced que resplandezca con tal brillo de santidad, que pueda presentarse digna de su divino Esposo, y del precio con que fue redimida. ¡Madre de Dios Hijo!, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, ¡Aurora brillante de este sol divino! Disipad las tinieblas de la herejía y del cisma. Haced que todos sigan la luz de la verdad, y se apresuren a entrar en el seno de la verdadera Iglesia, donde juntamente con Jesús os conozcan con una viva fe, os invoquen con una esperanza firme, y os amen con un amor perfecto. ¡Esposa del Espíritu Santo, que ha reunido en un solo rebaño y en una misma religión, tantas y tan diferentes naciones! Derramad sobre los Príncipes cristianos y sus ministros la abundancia de gracias, de que sois dispensadora. Penetrad sus corazones del espíritu de paz y de concordia, que al nacer vuestro Hijo se anuncio a la tierra: que nada emprendan contrario a la paz y libertad de vuestra Iglesia. ¡Oh María, Templo de la Santísima Trinidad, toda pura y sin mancha en vuestra Concepción! Mirad con ojos de misericordia a la nacion Española, vuestra nacion predilecta, que tanto habeis distinguido de las demás; a pesar de sus pecados, continuad siempre en amarla: mantenedla en la fe católica, apostólica, romana: conservadla en la unidad católica, a fin de que defendida por vuestra gracia de todo error, estando al abrigo de toda disensión, y consagrada a servir a vuestro Santísimo Hijo y a Vos con un culto digno, pueda marchar constantemente al fin que le habéis prometido, y merecer teneros siempre por su Protectora en la tierra, y por su Reina y Corona en el Cielo. Así sea.
  
Antífona: A tu amparo y protección, Madre de Dios, acudimos: No desprecies nuestros ruegos, y de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita, defiende siempre a tus hijos.
  
GOZOS EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
  
Agradeciendo a porfía,
Sus favores soberanos,
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
    
Santiago lágrimas vierte
En la encendida oración,
Al mirar nuestra Nación
Durmiendo en sombras de muerte;
Logra por fin que despierte
De la ciega idolatría.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Absorto el hijo del trueno,
Cabe el Ebro caudaloso,
Ve a Maria venturoso,
Cercada de un coro ameno,
El aire en pos todo lleno
De resplandor y armonía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Entre el séquito brillante
María a Santiago llega,
Su bella Imagen le entrega
Con halagüeño semblante,
«Haz, le dice, se levante
Un Templo aquí, en honra mía».
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
    
  Una Columna el don fue,
Que respetan las edades,
Mil desechas tempestades
Se estrellaron a su pie,
Cifrado en ella se ve
Nuestro amparo y alegría.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
    
¡Oh noche del dos de Enero!
¡Oh Reina, oh Madre, oh Señora!
En quien el Cielo atesora
Cuantos bienes logra el suelo,
¡Cuán solícito desvelo
Nos mostrasteis aquel día!
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Trono a un tiempo y monumento
De la Reina celestial,
Este Templo sin igual
Se alza ufano al firmamento;
Y arrebata el pensamiento,
De aquel que la gloria ansía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
   
Si al pisar estos umbrales,
Os sorprende en derredor
Tanta riqueza y primor,
Más bien admirad, mortales,
Los tesoros celestiales
Que a esta mansión Dios envía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
María aquí fuente pura
De ferviente devoción,
Derrama con profusión
El raudal de su dulzura,
De ninguna criatura
Su tierno favor desvía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Reciba nuestro homenaje
La Soberana de Reyes,
Los que al mundo ponen leyes,
Le tributen vasallaje,
Cuente el humano linaje
Sus grandezas noche y día.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Mira bien, aragonés,
Que esta ciudad en que habitas,
Y este Templo que visitas,
Sacrosanto lugar es:
Donde pisaron los pies
De la Virgen sacra y pía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Señora, ante el Pilar santo
Os pedimos mil perdones,
Tomad nuestros corazones,
Cubridnos con vuestro manto,
Solo mirad nuestro llanto,
No nuestra ingrata osadía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
   
Cuántos en este lugar,
Viendo su nada y miseria,
Buscan, gran Reina de Iberia,
Vuestro favor tutelar,
Vuelen un dia a gozar
Vuestra feliz compañía.
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.

Agradeciendo a porfía,
Sus favores soberanos,
Entonad, fieles Cristianos,
Himnos de gloria a María.
  
Dios te salve, Reina y Madre…
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios del Pilar.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
   
ORACIÓN.
Omnipotente y eterno Dios, que te dignaste disponer que la sacratísima Virgen María, Madre tuya, entre coros de Ángeles sobre esta Columna de marmol, enviada del Cielo, viniera viviendo en carne mortal: y que esta Iglesia fuese edificada para su honra por el Protomártir de los Apóstoles Santiago y sus Discípulos: te suplicamos por sus méritos e intercesión, nos concedas alcancemos fácilmente lo que con toda confianza pedimos: Que vives y reinas con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.
Alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza.
  
℣. Ave María Purísima.
℟. Sin pecado concebida.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 4 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
  
CONSIDERACIÓN: LA SANTÍSIMA VIRGEN MANDA AL APÓSTOL SANTIAGO QUE LE ERIJA UN TEMPLO A SU NOMBRE EN EL MISMO LUGAR QUE LE SEÑALÓ.
La Reina de los Cielos y Abogada nuestra, no sólo nos ha distinguido entre todas las naciones con su venida a Zaragoza, sino que para perpetuar la memoria de tan singular beneficio, mandó al Apóstol Santiago edificase un templo a nombre de tan gran Señora. El santo Apóstol, vuelve de su éxtasis y de su rapto por el resplandor de su presencia, oye las dulces palabras con que le habla de este modo: «Santiago, este es el lugar que yo he elegido: aquí quiere el Omnipotente que dediques un templo, que llevando mi nombre, sea el suyo engrandecido. Éste ha de ser mi templo y casa, mi propia herencia y posesión; en él se manifestará la virtud del Altísimo por mi intercesión y mis ruegos a favor de los que pidieren con verdadera fe y piadosa devoción. Aquí se obrarán prodigios y portentos admirables, especialmente en aquellos que en sus necesidades invocaren mi favor. Mira también ese Pilar, él quedará aquí, y colocada sobre él mi propia Imagen. En testimonio de esta verdad y promesa, estará en este lugar con la fe, hasta el fin del mundo, y nunca faltará en esta Ciudad quien venere el nombre de Jesucristo, mi Hijo». ¡Qué generosidad! ¡Qué amor el que nos muestra la Santísima Virgen! La Reina del Cielo ha colocado su trono en Zaragoza Llegaos, hijos de la Iglesia, a este trono de misericordia, pedid con confianza favores y gracias, que esta tierna Madre está empeñada en vuestro bien. ¿Quién jamás la invocó en sus necesidades que no fuera luego socorrido?
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Yo clamo, pues, a Vos, Madre amada; poderosa sois para librarme de la muerte eterna, como habéis librado a innumerables pecadores, alcanzándoles tiempo de penitencia inspirándoles arrepentimiento de sus culpas. Os ruego con toda la efusión de mi corazón contrito y humillado, que os compadezcáis de este siervo infiel, que restituyáis a la amistad de Dios a este hijo ingrato, que arrepentido clama a Vos. Salvadme, Madre mía, no permitáis que perezca para siempre. Alcanzadme también la gracia particular que pido en esta Novena, si me conviene para el mayor bien de mi alma. Coros celestiales, ensalzad a María, como Reina suprema de los Cielos. Amén.
   
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 5 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
   
CONSIDERACIÓN: LA SANTÍSIMA VIRGEN NOS DEJÓ COMO UN DON PRECIOSO SU SAGRADA IMAGEN, QUE ES NUESTRO AMPARO Y CONSUELO EN TODA TRIBULACIÓN.
Grande y digno de toda nuestra gratitud es el beneficio que nos dispensó la soberana Reina de los Ángeles con su venida a Zaragoza, pero también es digno de todo nuestro aprecio el monumento eterno, la memoria perenne de habernos dejado su sagrada Imagen como un don precioso del Cielo. ¡Oh! ¿Cómo hemos de olvidar beneficios tan singulares, si tenemos siempre a nuestra consideración un recuerdo perpetuo de las finezas de su maternal amor para con nosotros? Acudimos a los pies de tan gran Señora. ¿Pero con qué confianza? Acudimos a derramar toda la efusión de nuestro corazón, en todas nuestras angustias y tribulaciones. Y apenas llegamos a su soberana presencia, ¡oh, qué consuelo experimenta luego nuestro afligido espíritu! ¡Oh, cómo se desahoga nuestro corazón en tiernos suspiros! ¡Oh qué ternura, qué dulce consuelo sentimos cuándo nos postramos en su cámara Angelical! Nuestra alma se enajena de gozo al considerar que en este propiciatorio quedó nuestra benigna Ester, con la vara de oro del celestial Asuero en sus manos, para alcanzarnos favores y gracias. En esta casa de Ángeles, a los pies del trono de la Reina celestial, es donde se han enjugado las lágrimas de tantos afligidos, donde se han templado los gemidos de tantos desconsolados, y donde se han acallado los clamores de tantos desesperados. Todo esto publica a cada paso la gratitud de los españoles más piadosos, y de cuantos verdaderos adoradores acuden a admirar de cerca esta gloriosa Jerusalén, quienes ven cumplido en este santo Templo de María del Pilar lo que pedía Salomón al Señor en la dedicación de su santo Templo, cuando decía: «si el extraño y el que no es de tu pueblo, viniere de lejos atraído de la fama de tu grande nombre, y te adorare en este lugar, tú le oirás desde tu firmísima habitación, y cumplirás todas las cosas, por las que el peregrino te invocare, para que todos reconozcan y respeten su sagrado nombre, como lo hace tu querido pueblo».

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Madre amorosa! Yo, aunque hijo ingrato, pero defensor de vuestras glorias, publicaré a voz en grito, por todo el universo, que cuantos os han invocado en sus necesidades y peligros, han experimentado los auxilios y consuelos que generosamente derramáis sobre los que os imploran con fervor. ¡Pero cuánto mas nosotros que somos vuestros favorecidos, y que tantas pruebas tenemos de vuestra bondad y compasión! Cuantas veces hemos exclamado «¡oh Madre de Dios del Pilar, sed nuestro amparo y consuelo en nuestra tribulación!», otras tantas nos habéis consolado. Continuad, Madre compasiva, en favorecernos, y principalmente calmad nuestros temores en la hora de nuestra muerte. ¡Oh, cómo nos angustia la memoria de aquel momento terrible! Consoladora de los afligidos, asistidnos en aquella hora de turbación, y disipad todos nuestros temores. Proteged a vuestros hijos y devotos. Recibidnos en vuestros brazos, y muramos en ellos, para resucitar felizmente a la vida eterna. Concededme también la gracia particular que os pido en esta Novena, si me conviene para el mayor bien de mi alma. Criaturas todas de la tierra, saludad a María como gran Señora del universo. Amén.
   
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO - 6 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
  
CONSIDERACIÓN: LA SANTÍSIMA VIRGEN NOS DEJÓ EL PILAR SANTO O COLUMNA ANGÉLICA, SÍMBOLO DE LA FORTALEZA Y ESTABILIDAD DE LA FE EN ZARAGOZA HASTA EL FIN DEL MUNDO.
Zaragoza posee una rica alhaja, un precioso tesoro, una sagrada Columna, que la ennoblece, la protege, la honra y la ilustra. ¿De quién ha recibido este regalo tan magnifico, este don tan apreciable, sino de María? Esta es toda tu felicidad, Católica España, nación magnánima. La Reina celestial fijó en Zaragoza esta misteriosa Columna, significando a los siglos futuros, que perpetuaba gloriosamente entre nosotros el precioso depósito de la fe que nos había confiado. El orbe católico admira la firmeza de esta Columna, que se ha conservado inmoble, en el mismo lugar que señaló la Santísima Virgen, sin que las conquistas de los romanos, el odio de los herejes, el furor de los árabes y las bombas republicanas haya turbado su permanencia. Todo certifica la grandeza de su fundamento, y la fuerza poderosa de nuestra Princesa. La India, el Asia, el África, sacudieron el yugo de Jesucristo. El universo entero se admiró de verse arriano, en expresión de San Jerónimo. Pero la ciudad de María, fundada sobre la firme Columna, no ha perdido como Jerusalén, su primitivo esplendor. La antorcha de la fe, que la Santísima Virgen encendió en su venida, no se ha extinguido. Innumerables Mártires que forman la gloria de la religión y el honor de Zaragoza, fueron sacrificados en su defensa.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Madre de Dios del Pilar! Haced que veneremos esta Columna de nuestra gloria, anuncio de tantas felicidades. Sea nuestra fe semejante a su firmeza y peleemos con valor contra los enemigos de nuestra alma, que confiando en el auxilio que nos significa esta misteriosa Columna, venceremos. Cúmplase así, Madre de los españoles, haced que perseveremos constantes en la fe, y si fuere necesario, muramos en su defensa, imitando el glorioso ejemplo que nos dejaron nuestros mayores, y así conseguiremos la palma y la corona que está prometida a los vencedores, y cantaremos el triunfo uniéndonos para siempre con el coro de los mártires. Concededme, Madre piadosa, la gracia particular que os pido en esta Novena, si conviene para mi salvación. Los Ángeles os alaben. Amén.
  
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 7 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
   
CONSIDERACIÓN: GLORIAS Y EXCELENCIAS DEL SANTO TEMPLO DEL PILAR DE ZARAGOZA, EL PRIMERO DEL MUNDO DEDICADO A LA SANTÍSIMA VIRGEN.
¡La misma Reina de los Cielos y abogada nuestra es la Fundadora de este Templo augusto! Si nuestros mayores vieron en los primeros siglos de la salud cristiana esa Arca de la nueva Alianza, colocada en la humilde Silo, y bajo un pobre techo edificado por el Protomártir entre los Apóstoles, nuestro Patrón Santiago, y sus santos discípulos, nosotros la adoramos ya elevada a la majestad y magnificencia de este admirable y suntuoso Templo. ¡Oh Trono! ¡Oh monumento de la Reina Celestial! Este es el primer templo del mundo dedicado en honor de la Santísima Virgen. Su célebre invocación del Pilar ha sido llevada a todas las naciones del Universo, con gloria de su nombre. ¡Oh Ciudad augusta! Tú verás aumentarse la devoción de los fieles, y el orbe católico será un émulo de las glorias de este Templo. Porque no es un edificio en que haya sólo que admirar la magnificencia, como en el Templo de Salomón, la maravilla de su fábrica, no; su grandeza es tanto más excelsa, cuanto que no toma su origen de las obras de los hombres.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Reina Celestial! Si me sorprende la riqueza y primor de vuestro magnífico Tabernáculo, más bien admiro los tesoros celestiales que en este Propiciatorio dispensáis a vuestros devotos. ¡Oh templo Angélico! Gentes de todas las naciones vienen de lejos atraídas de la fama y honor de tu nombre, y se postran a los pies del trono de la Madre de Dios del Pilar los pueblos más distantes de la tierra. Los reyes católicos dejan su trono y vienen a Zaragoza a venerar tu santa Imagen, ofrecen sus fervientes votos y consiguen dones y gracias singulares, y transportados de gozo exclaman que son mayores los tesoros celestiales que en su santo Templo dispensa la Santísima Virgen, que la fama misma de su nombre. ¡Oh Madre tierna! Mostrad que sois nuestra Madre; haced que se oiga vuestra voz en favor mío, y bastará para que yo sea dichoso; ponedme a la sombra de vuestra protección, y estaré seguro. Alcanzadme de vuestro divino Hijo la gracia de no pecar más mortalmente, sí de servir con fidelidad y amor a mi Dios y Señor, para que después de haberos visitado con devoción en vuestro santo Templo, sea el fruto de mi corazón gozar de vuestra compañía en el Templo de la gloria. Concededme también la gracia que deseo en esta Novena, si conviene al bien de mi alma. Coros celestiales, ensalzad a María, corno Reina suprema de los Cielos. Amén.
   
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO - 8 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
  
CONSIDERACIÓN: RESPETO Y VENERACIÓN QUE SE DEBE AL SANTO TEMPLO DEL PILAR DE ZARAGOZA.
Por respeto a la Majestad del Señor que habitaba el templo de Jerusalén, no entraban los Judíos sin purificarse antes. Los Levitas, aunque consagrados al culto del Señor, no pasaban del atrio destinado para los sacrificios. A los Sacerdotes les permitía entrar en el Santuario a ofrecer el incienso sobre el altar de oro, pero rara vez tenían este honor. Sólo el sumo Sacerdote entraba en el Santo de los Santos una sola vez en el año. Estas precauciones asombrosas se dirigían todas a dar una alta idea de la divinidad, y a inspirar el respeto que se le debía en el Templo. Pero estas precauciones son más para nosotros, que por una gracia inefable poseemos en nuestros templos la realidad que se simbolizaba en aquellas nobles figuras. Por ellas nos enseña el Señor que al acercarnos al Santuario, debemos sentirnos penetrados de un religioso temblor, humillarnos y confundirnos, considerando la infinita Majestad de nuestro Dios y la vileza de nuestro ser. Mas si este religioso pensamiento debe excitar mi fe, mi respeto y veneración a todos los templos; este Propiciatorio y Cámara Angelical erigida en Zaragoza por mandato de la Santísima Virgen tienen otra excelencia, otra dignidad y privilegio grande, que debe excitar en mí sentimientos y demostraciones de un santo temor, de una humildad profunda, de un sumo respeto y veneración, porque éste es el lugar que la Reina de los Cielos eligió para su culto, aquí fijó sus virginales plantas, aquí permanecen sus ojos y su Corazón hasta el fin de los siglos. Adoremos esta tierra santa, santificada con la presencia de Dios y de la Santísima Virgen, y exclamemos con el Patriarca Jacob: «¡Oh, cuán terrible es este lugar, verdaderamente ésta es la casa de Dios, y la puerta del Cielo!». Así se excitaban nuestros mayores. ¡Con qué respeto, con qué modestia, con qué devoción asistían a este Santo Templo! Pero, ¿cómo ha desaparecido la fe y la piedad de nuestros Padres? ¡Ah, en los días más grandes y misteriosos, se advierten mayores excesos de lujo, de vanidad, y de presunción!
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh gran Señora! Temo el castigo debido a mis profanaciones, porque considero que mi Señor y Vos sois celosísimos del honor de vuestra santa Casa, y que las irreverencias que se cometen en ella las llama el Señor abominaciones pésimas. Libradme, Madre amorosa, no permitáis que el Señor descargue sobre mí los anatemas con que amenaza a los profanadores de su santo Templo. Yo me aplicaré todo a reformar mi conducta en una materia de tanta importancia. Asistiré con todo el respeto que pide la presencia del Señor. No olvidaré jamás que el Templo santo está destinado únicamente a la oración y a la celebración de los más augustos y terribles misterios, y así entraré en él con el mayor recato, con una suma modestia y religioso respeto, y os adoraré en espíritu y en verdad. Sea así, Madre tierna, y haced por vuestra poderosa intercesión, que tenga el debido cumplimiento cuanto os ofrezco. Concededme también la gracia particular que deseo, si conviene para mi salvación. Criaturas todas de la tierra, saludad a María como gran Señora del Universo. Amén.
   
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.

DÍA SÉPTIMO - 9 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
   
CONSIDERACIÓN: EL SANTO TEMPLO DEL PILAR DE ZARAGOZA Y EL TEMPLO VIVO DE NUESTRA ALMA.
¡Qué ideas tan sublimes me hacen concebir la grandeza, la hermosura, el primor y ornato de tan santo Templo, magnífico Tabernáculo de la Madre de Dios! ¡La santidad de este sitio y de su peculiar elección; los himnos y cánticos de alabanza que se le tributan; la concurrencia y devoción de los fieles! Aquí se invoca su santo nombre: aquí resuenan sus altos privilegios: aquí se ostenta su bondad y su clemencia. ¿Qué diré del aparato, la magnificencia y solemnidad con que se celebran los augustos misterios de nuestra Religión? ¡Oh templo angélico! Tú arrebatas mi pensamiento, y me representas otro templo más suntuoso, el templo vivo de mi alma, su grandeza, su excelencia, su inmortalidad, y la santidad con que debo conservarla. Sí. Yo soy el templo que Dios eligió para su habitación. Así lo dice el Apóstol. El supremo Artífice levantó ese templo vivo para su morada, y lo consagró para sí Jesucristo por el Bautismo. Pero ¡oh gran Dios! ¡Cuánto más augusto, más noble y perfecto que este material tabernáculo que miramos! Las expensas y precio de su fábrica, fueron los de su propia Sangre. El ara es mi corazón en que Vos queréis ser honrado. El fuego que ha de consumir las víctimas de mis afectos desarreglados es la caridad, y la misma la que ha de exhalar hasta el Cíelo el incienso y los perfumes de fervorosos suspiros. La lámpara que ilumina es la fe, que brilla entre una sagrada obscuridad, que le hace más venerable. Las columnas que le sostienen, la esperanza; sus joyas, los dones infusos del divino Espíritu; y todos sus ornamentos y vestiduras, la rica estola de la gracia santificante. El Sacerdote elegido por Dios para los sacrificios, y para alimentar de continuo el fuego sagrado del Altar es cada uno de los fieles. ¡Qué dignidad la nuestra, cristianos! ¡Qué hermosura la de un alma, que es templo animado de Dios, y sobre la cual bajó el Espíritu Santo para hacer en ella perpetua mansión!
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Madre del supremo Criador! Vuestro Dios e Hijo al contemplar la hermosura de una alma que él posee para la Gracia, se manifiesta enamorado y como asombrado de su belleza. Pero ¡ah!, ¿dónde está la primera excelencia y dignidad de un alma? ¿Dónde el primor de este Templo vivo consagrado a Dios en el Bautismo? ¿Qué se ha hecho del brillo del oro de las virtudes? ¡Ay de mí! El ha quedado profanado por la culpa, el humo del pecado le dejó enteramente obscurecido. Ya no se ve allí señal alguna de la bella imagen de Dios y esta hija de Sión, de cuya hermosura el Señor se complacía tanto, es ya fea y abominable a sus divinos ojos. ¡Oh cuán digna es de lástima mi pobrecita alma! Haced, Señora, que vuelva a su Dios, y recobre su dignidad y hermosura con el llanto y la penitencia. Ayudadme y socorredme, Madre amorosa, en tanta necesidad; y haced que cuantas veces os visite en este Templo material, pida cuenta a mi alma del adelantamiento espiritual que debo hacer en el camino de la virtud y perfección cristiana. Renovad mi espíritu, purificad mis afectos, santificad el templo interior de mi alma, y así mereceré cantar vuestras alabanzas en el templo de la Gloria. Concededme la gracia que os pido en esta Novena, si conviene al bien de mi alma. Los Ángeles os alaben. Amén.
   
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO - 10 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
   
CONSIDERACIÓN: DEVOCIÓN, CELO Y CULTO Y FERVOROSOS DE NUESTROS MAYORES A LA MADRE DE DIOS DEL PILAR, EN SU SANTO TEMPLO.
¡Oh Reina de los Cielos! Apenas brillasteis como estrella mística sobre Zaragoza, esparcisteis vuestros resplandores sobre toda la nación española; y cuando Vos, aurora divina, iluminasteis este mismo sitio, se anunció el Evangelio, se levantó el estandarte de la Cruz, y el culto supersticioso fue despreciado: así se transformó en un lugar de Religión y de piedad el que antes lo había sido de abominación. Nuestros mayores, sumamente agradecidos, excitaron su celo ardiente, su piedad extremada, y los cultos más fervorosos hacia Vos como a su celestial Protectora. Su ardiente celo no se limitó a frecuentar a todas horas el templo Angélico, sino que extendieron sus solícitos esmeros en contribuir a la magnificencia, primor y ornato de esta casa de ángeles, hasta hacerla una de las maravillas del mundo, y digna habitación de la Madre de Dios, que la había honrado con su presencia. Y no sólo en los felices días de la tranquilidad y de la paz, sino también en las más sangrientas persecuciones y en las más urgentes angustias, conservaron siempre puro y jamás profanado, este sagrado asilo de su refugio, no dudando sacrificar lo más precioso en su conservación y su defensa. ¡Oh devoción, celo y cultos fervorosos de nuestros mayores! Otras naciones han estado, si no enemigas, al menos entibiadas en la veneración y obsequio de la Santísima Virgen, pero la católica España se ha visto cada vez más solícita, y Zaragoza más fina en el honor de Su amada Protectora. Nunca, jamás, se ha podido entibiar en los zaragozanos este celo por el objeto de su devoción, cada vez más constantes han dado bien claros testimonios de que nadie podía separarlos de la Columna Angélica en que fueron exaltados.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Madre poderosa! ¡Cómo os habéis manifestado defensora del honor de este delicioso tálamo que os preparó el Salomón divino! Vos hicisteis que a toda costa se conservase respetada esta Arca del testamento entre tantos Filisteos enemigos. Haced que agradezcamos este celo, esta bondad, estos triunfos del poder ejercido desde ese Pilar santo, y repitamos a Vos, nuestra amada Protectora, aquellas consoladoras palabras: «Tú eres la gloria de esta Jerusalén, la alegría de este Israel, la honra inestimable de este pueblo tuyo», y así os empeñaremos a que Vos pronunciéis a nuestro favor aquellos dulces acentos;  «vosotros sois mis amados, mi gozo y corona». Esta será nuestra completa felicidad en esta tierra de miserias, y nos inspirará la segura confianza de entonar eternamente vuestros cánticos en el reino de la Gloria. Sea así, Madre piadosa, y concededme la gracia que os pido, si me conviene. Coros celestiales, ensalzad a María como Reina suprema de los Cielos. Amén.
   
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 11 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria
  
CONSIDERACIÓN: GRATITUD DE LOS ESPAÑOLES A SU EXCELSA PROTECTORA POR LOS INFINITOS BENEFICIOS QUE DESDE SU VENIDA HA DISPENSADO A NUESTRA ESPAÑA.
¡Soberana Reina de los ángeles! No ceso de admirar los singulares beneficios que en todo tiempo habéis dispensado a esta gloriosa Jerusalén, y mi alma se enajena de gozo al considerar que Vos habéis sido siempre el objeto más tierno de la gratitud española. ¡Oh gran Señora! Los españoles han estado siempre reconocidos a vuestros beneficios, y ha multiplicado obsequios los más fervorosos, en que os habéis complacido. La venerable antigüedad nos asegura que en Zaragoza jamás han faltado verdaderos adoradores que, postrados ante la celestial Columna, os han ofrecido sus homenajes. La concurrencia al templo Angélico, las continuas adoraciones, las cesiones magnificas, las ricas joyas, los votos y ofrendas, todo confirma la gratitud más fina. ¡Qué solemnes festividades! ¡Cuántas oraciones en vuestro obsequio! ¡Con qué júbilo entonaban nuestros mayores vuestras alabanzas! ¡Con qué devoción oraban privadamente por todos los ángulos de vuestro magnífico Propiciatorio! ¡Cómo derramaban lágrimas de ternura en el afecto de su devoción! ¿Qué no hicieron en vuestro obsequio aquellos buenos hijos, los Fernandos, los Felipes, los Alfonsos, los Carlos, y cuánto se han empeñado todos los españoles en alabaros y ensalzaros como excelsa Protectora de nuestra España? ¡Pero ah!, ¿cómo se ha apagado entre nosotros aquel fuego que se comunicó a nuestros Monarcas y a tantos que veneraron agradecidos a la Reina del Cielo, en la cámara angelical de Zaragoza? ¡Prelados santos, héroes justos de la antigüedad, que llorábais en este sitio en el exceso de vuestra ternura! ¿Por qué no dejasteis a vuestros hijos, como otro Elías a su discípulo, el espíritu de vuestra devoción?
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh excelsa Protectora! ¿Es esta la ciudad que produjo una serie innumerable de mártires? ¿Es esta la patria de los Valeros, de los Vicentes, de los Braulios? Dónde está el esplendor que le adquirieron los Torcuatos, Segundos, Indalecios y demás discípulos de nuestro Apóstol Santiago? Vos les comunicasteis el espíritu de su fervor, Vos les dispensasteis dones y gracias celestiales, Vos les colmasteis de prosperidades y bendiciones. ¡Oh Madre compasiva! ¿No habréis reservado siquiera una sola bendición para nosotros? ¿Acaso nos habréis olvidado? ¿Pero cómo puede una madre olvidar a sus hijos? Ya sé que Vos os desdeñaréis de recibir unos corazones esclavos de la vanidad, tributarios del vicio, y las alabanzas proferidas por unas lenguas que a cada paso blasfeman vuestro santo nombre. Pera volved los ojos sobre vuestro reino, mirad a vuestra amada ciudad. Mostrad que sois nuestra Madre. Aquí tenéis vuestros hijos postrados ante Vos, derramando lágrimas de contrición, y asidos con lazo el más fuerte de amor a vuestra sagrada Columna; no os dejaremos, ni nos separaremos de vuestra presencia, hasta que nos deis vuestra bendición. ¡Oh Madre de Dios del Pilar! Esta esperanza nos anima, esta protección nos alienta. Yo, Señora, el más indigno siervo, me consagro todo a Vos desde esta hora, para que dispongáis de mí a vuestro arbitrio. Admitid este cordial obsequio, y contadme en el dichoso número de vuestros esclavos, sellando mi frente con la preciosa marca de vuestro dulcísimo nombre, para que el cielo y la tierra vean que lo soy. Confieso, mi adorada Reina, que me hace indigna de esta gracia el notable descuido que he tenido en obsequiaros y en imitar vuestras virtudes. Pero sois Madre tierna y compasiva, y sabéis perdonar semejantes agravios. ¡Oh Reina celestial!
   
He concluido la súplica que os he hecho en este devoto Novenario. Espero con confianza, que me habréis concedido cuanto he pedido, siendo todo a mayor honra y gloria de Dios, obsequio vuestro, y bien de mi alma. Conformo mi voluntad con la vuestra, y no quiero sino lo que Vos queráis. ¡Oh Madre amada! Me despido de Vos con lágrimas de ternura, alcanzadme el perdón de mis culpas, dadme vuestra bendición, cubridme con vuestro manto. No despreciéis mis súplicas, pues ya os entono himnos de gloria en testimonio de mi gratitud. Acordaos del Jefe supremo y pastor universal de la Iglesia, y de nuestro Prelado diocesano. Bendecid a los reyes católicos y príncipes de nuestro reino. Derramad vuestros dones sobre nuestra España eminentemente católica. Mirad desde el Cielo, visitad y haced florecer esta viña, que plantó vuestra diestra sagrada. Mostraos Madre de los españoles, guardad vuestros hijos en este valle de lágrimas, y conducidlos al reino eterno de la Gloria. Criaturas todas de la tierra, saludad a María, como gran Señora del Universo. Amén.
     
Rezar cinco Avemarías. Las oraciones y Gozos se dirán todos los días.

jueves, 25 de julio de 2019

BENDICIÓN DEL DÍA DE SAN SANTIAGO

En el antiguo Ritual de la Diócesis de Verdún, tomo II, págs. 646 y 647 (año 1787) se encuentra la siguiente bendición para las manzanas, que para estas fechas empiezan a cosecharse:

LATÍN
BENEDÍCTIO POMÓRUM IN DIE SANCTI JACÓBI APÓSTOLI

℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Orémus.

ORATIO
Bene✠dic, Dómine, hos novos fructus pomórum, et præsta: ut, qui ex eis in tuo sancto nómine vescéntur, córporis et ánimæ salúte potiántur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℞. Amen.

Orémus.
  
Te deprecámur, omnípotens Deus, ut hos novos fructus bene✠dícas: et qui, post manducátum vétitæ arbóris fructum, in protoparénte justa mortis senténtia mulctáti sumus; per Spíritus tui benedictiónem sanctificáti: depúlsa primi facinóris malignitáte, fructus salúbres e terra germinánte sumámus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte ejúsdem Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℞. Amen.
     
TRADUCCIÓN

BENDICIÓN DE LAS MANZANAS EN EL DÍA DE SAN SANTIAGO APÓSTOL
  
℣. Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor.
℟. Que hizo el cielo y la tierra.
℣. El Señor esté con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
Oremos.

ORACIÓN
Ben✠dice, oh Señor, estos nuevos frutos de manzanas, y concede que, quienes coman de ellos en tu santo Nombre, alcanzen salud de alma y cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del mismo Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
  
Te suplicamos, Dios omnipotente, que ben✠digas estos nuevos frutos, y que, después de que hemos sido multados con una justa sentencia de muerte en de nuestro primer padre que había comido el fruto del árbol vedado, sean santificados por la bendición de tu Espíritu; y expulsado el primer hacedor de maldad, podamos comer los frutos saludables que germinan de la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del mismo Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Luego el Sacerdote las asperja con agua bendita y las distribuye a los asistentes.

Una versión más antigua de esta bendición la podemos encontrar el Manual del Uso de la percelebre iglesia de Sarum (año 1555), fols. 64b-65, como también en el Misal Lausanense de 1493, pág. 191 (y recopilado por Dom Edmundo Marténe OSB en su obra De Antíquis Ecclésiæ rítibus, tomo IV, cap. XXXIII, núm. 8, pág. 198).

miércoles, 25 de julio de 2018

POEMA “¡¡Santiago y cierra España!!”

Tomado de REINO DE GRANADA (Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón).
  

Camina Santiago Apóstol
predicando la fe santa...
 
Camina Santiago Apóstol
por las veredas cristianas
y su corazón entrega
abrasado en sus palabras.
 
Por el Redentor divino
emprende la gran Cruzada
y va tejiendo oraciones
como rosas perfumadas
que en los pechos, apagados
a la fe, dan su fragancia
e infunde vida y eleva
hacia un cielo de esperanzas,
rendidos ante el milagro
que brota de sus plegarias.
 
¡Así camina el Apóstol
predicando la fe santa!...
 
El Salvador de los hombres
su estela de luz le traza
para que por ella el mundo
hacia su Amor le llevara.
Y Santiago peregrino,
en cabalgadura blanca,
con estandarte radioso
y con redentora espada,
difunde la fe de Cristo
por los ámbitos de España.
 
⚜ ⚜ ⚜
  
A su paso un bello día
y a la mágica sonata
que el viento canta al mecerse
del Ebro en la linfa clara,
junto a su fértil orilla,
bañada de nieve y nácar,
sobre el Pilar sacrosanto
que los ángeles labraran,
surgió la Virgen María
para encender la Cruzada
que emprendiera el Santo Apóstol
con estas dulces palabras:
 
—¡Por los siglos de los siglos
España será cristiana!
 
⚜ ⚜ ⚜
 
Vuelve, Santiago, tus ojos
hacia esta tierra adorada...
Sigue predicando a Cristo
e inúndanos en tu gracia.
Nosotros vamos contigo,
tras el fulgor de tu espada,
dando al viento la Bandera
que conservamos sin mancha;
 
esta Bandera bendita,
emblema de la esperanza,
que entre sus pliegues sagrados
luce el lema de tu España;
esta Bandera invencible
que el Caudillo de tu Raza
en estas horas de angustia
coa heroísmo levanta;
esa Bandera que mira
con patrióticas nostalgias
el Príncipe valeroso
por el que ansía la Causa;
 
esa Bandera sublime
que fue gloriosa mortaja
de los valientes soldados
de Montejurra y de Lácar;
a que entre nimbos de gloría
y con cantos de batalla
alzó el REY con sus legiones
por su DIOS y por su PATRIA.
 
Vamos contigo a la lucha,
dispuestos en cuerpo y alma
a seguir tus derroteros
pensando sólo en España...
 
⚜ ⚜ ⚜
 
Ayúdanos en la empresa,
y atiende nuestras plegarias
encendiendo a los que llevan
la luz de la fe apagada
por rencores, egoísmos
y predicaciones falsas,
con las palabras que un día.
entre las espumas blancas,
en las márgenes del Ebro
la Virgen dio a tu Cruzada.
  
Diles muy quedo, muy quedo,
para dejarles grabadas
por siempre en sus corazones,
aquellas dulces palabras:

—¡Por los siglos de los siglos
España será cristiana!