En una entrevista con Timothy Flanders, editor en jefe del sitio web neocón OnePeterFive, este le preguntó al obispón volante (y en sus ratos libres auxiliar de la inexistente archidiócesis de Santa María de Astaná –antigua Nursultán, Kazajistán–) Atanasio Antonio Schneider Trautmann ORC: «¿Qué le diría Vd. a ciertos tradicionalistas que dicen que no deberíamos asistir nunca a la Nueva Misa; aun si esta fuera reverente, aun si fuera toda como debería ser? ¿No deberíamos asistir nunca?».
Schneider respondió:
«No, pienso que no es correcto. Porque si la Nueva Misa pudiera ser celebrada en una forma reverente, no es herética.
En mi congregación (yo soy religioso), los Canónigos Regulares de la Santa Cruz, celebramos la misa, el Novus Ordo, versus Deum, hacia el Señor, en latín, con la Plegaria Eucarística I (el Canon Romano), con comunión de rodillas y en la lengua, con canto gregoriano, con homilías tradicionales, con piedad. No veo por qué no puedas asistir a tal misa».
El cabestro (buey manso que guía a los toros bravos al encierro, o arreo para llevar por la cabeza a los caballos –ambas definiciones son aplicables al caso–) Schneider pretende con la ficción del “Novus Ordo reverente” conducir a los incautos neocones hacia la condenación, porque una liturgia falsa como es el Novus Ordo refleja una falsa doctrina (La ley de la oración sigue la ley de la creencia), la cual es más letal que todas las armas del mundo habidas y por haber.
Independientemente de si sea en los ritos occidentales (además del rito latino, también el hispánico, el ambrosiano y ¡hasta el cartujo! fueron “aggiornados” –el “Uso anglicano” de los ordinariatos es un Novus Ordo en inglés hierático con adiciones del Libro de Oración Común anglicano; de inculturaciones como la “Anáfora India”, el “Rito Zaireño” o el “Rito Maya” y similares ni vale la pena hablar–) u orientales (sí, los ritos bizantino-ruteno, maronita, siromalabar y caldeo también están modernizados también), el servicio Novus Ordo (que NO es la verdadera Misa Católica) nunca puede ser “reverente” como tampoco puede serlo un servicio luterano, judío o musulmán. No lo es, no puede serlo y NUNCA LO SERÁ NI PODRÁ SERLO, por más que Schneider, el cardenal Francis Anizoba Arinze o quien sea juren y perjuren lo contrario. El Novusordita es un rito protestante-masónico-pagano, acatólico, destructor de la Fe Católica, un vehículo para la revolución doctrinal y representa una nueva religión y por tanto un servicio inválido (falso) en sí mismo. Más todavía, es un pecado peor que todos los abortos del mundo, tal es su gravedad. La Iglesia Conciliar ha perdido el sacerdocio (sus presbíteros y obispones no son ordenados, sino “instalados” como los ministros protestantes) la Misa, y virtualmente todos los sacramentos.
Aquellos que asisten al servicio Novus Ordo cometen objetivamente blasfemia, idolatría y sacrilegio, tal como lo harían al participar un servicio protestante, judío, musulmán o pagano. No hay una Misa en él, sin importar cuánto glaseado (celebrando ad Oriéntem, en latín, solo la Plegaria Eucarística I, comunión de rodillas y en la lengua, canto gregoriano, homilías tradicionales, casullas brocadas, encajes, órgano, sacerdote válidamente ordenado –solo que sean los que abandonan la FSSPX para irse a la Roma modernista y anticristo, pero ni aun así–, sin “monaguillas”, y un largo et cœ́tera cœtérisque) se ponga encima de la torta Novus Ordo para engañar a la gente, porque la torta es horneada con arsénico.
De otra arista, Schneider, alérgico al mandato bíblico de «Sí sí, no no», resbala (inconscientemente o a sabiendas, poco importa) en una pendiente hacia la noción de que la piedad subjetiva del ministro convalida o hace lícitos los sacramentos que él administra (ex ópere operántis), postulado central de la herejía donatista, nacida precisamente luego de las persecuciones imperiales y que fue combatida por San Melquíades en el Concilio Romano del 313, el Concilio de Arlés del 314, y por San Agustín (que sufrió un atentado perpetrado por su brazo armado los circunceliones), quienes reafirmaron la doctrina católica que los sacramentos son eficaces por la acción de Cristo significada en ellos (ex ópere operáto) y su validez está en la observancia de la materia, forma e intención, independientemente de la condición moral del ministro (Dato de color: los donatistas desaparecieron a manos de los árabes musulmanes).
1.º SCHNEIDER CELEBRANDO EN UN GIMNASIO ESCOLAR (Aunque mejor eso que en la iglesia local).
El neocón obispón auxiliar de María Santísima de Astaná (Kazajistán) Atanasio Antonio Schneider Trauttman ORC estuvo de gira en Inglaterra, donde simuló una Misa Pontifical y dio una conferencia sobre “Restaurar todas las cosas en Cristo” en el gimnasio de la escuela San Pablo de Milton Keynes (1½h en coche desde Londres) el pasado 26 de Noviembre.
Debido a “Traditiónis Custódes”, la Sociedad de la Misa Latina de Inglaterra y Gales no pudo obtener el permiso de la diócesis de Northampton para usar la iglesia parroquial de San Eduardo el Confesor. Pero hasta “mejor” para ellos, si se mira esta foto del interior de dicha iglesia (incluso la ecuménica “Cristo la Piedra Angular” –compartida por la diócesis conciliar de Northamptom, la Iglesia Reformada Unida, la Unión Bautista, la Iglesia Metodista y la Iglesia Anglicana– tiene más aspecto de iglesia que ese changarro semikikoide):
Schneider está fungiendo como “obispo volante” para los neocones que no hallan lugar en la Iglesia Conciliar y sin embargo no se atreven a decidirse por la Fraternidad San Pío X o el sedevacantismo, adhiriendo a un inexistente e irreal “modus vivéndi”.
2.º EL CULEBRÓN BURKE: ¿TUCHO ES EL QUE CHIVATEÓ?
El oligárquico Corriere della Sera recoge hoy que “un alto prelado” les dijo que en la reunión de Francisco Bergoglio tuvo con los jefes de los dicasterios el pasado 20 de Noviembre, este dijo que planea tomar «medidas administrativas y penas canónicas» contra el cardenal neoconservador Raymond Leo Burke.
Ello confirmando las versiones de que a Burke le quitaría el apartamento y el salario en castigo por sus críticas contra Bergoglio. Con todo, el mismo Burke no ha recibido comunicación oficial sobre esto. «Lo único que sé es lo que leí en el artículo de La Nuova Bussola Quotidiana», dijo a Infovaticana.
Ese “alto prelado” era uno de los asistentes a la reunión, y aparentemente fue el novel prefecto de la Doctrina de la Fe Bergogliana Víctor Manuel “Tucho” Fernández Martinelli, en la típica jugada bergogliana de preparar a la opinión pública para la siguiente acción contra sus detractores y/o fichas que ya no le sirven a sus intereses (preguntar si no a Giacomo Morandi Malatesta, Giovanni Angelo Becciu Curzu o al difunto George Pell Burke).
Otro informante dijo a la Associated Press que en la reunión, Bergoglio acusó a Burke de ser causante de desunión por cuenta de las dúbia que ha presentado en los últimos años (¿entonces qué diablos hacen los alemanes con su Synodaleweg?)
Ambos medios coinciden en que esta medida (al igual que la destitución de Strickland) enrarecerán más las ya tensas relaciones entre Bergoglio y los Estados Unidos (del cual el Vaticano se hizo dependiente económicamente después de la II Guerra Mundial).
Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
El Catecismo Romano (1566), publicado por el Concilio dogmático de Trento, es el catecismo más autorizado del cual descienden catecismos como el del Papa San Pío X, el Catecismo del Padre Astete o el Catecismo de Baltimore.
Nada publicado o revisado después de 1950 puede ser acreditado por las corrupciones por el Anticoncilio Vaticano II y su preparación en la década de 1950.
Como si no fuera suficientemente malo con el Catechísmus Cathólicæ Ecclésiæ del “non sancto” antipapa Juan Pablo II Wojtyła de 1992, que pretendía ser el Catecismo de la Iglesia Católica, ¡cuidado! Un nuevo catecismo titulado “Credo” fue publicado el 14 de Noviembre de 2023 por el inválido (falso) obispón conciliar Atanasio Antonio Schneider Trautmann. Más recientemente, Francisco Bergoglio ha llamado por una «valerosa revolución cultural» en la teología, la cual incluye el reconocimiento vaticano de las (dixit) “personas transgénero” y las “personas homoafectivas”. Todo cuanto esté asociado con la Iglesia Conciliar debe ser rechazado de tajo como contaminada con la herejía. Esta nueva publicación hace oportuno revisar la situación en lo que concierne a los catecismos para los Católicos tradicionales.
Primero que todo, el Catecismo de 1992 contiene herejía en todo él. Primero se publicó en algunas lenguas vernáculas y se ajustaron varios puntos doctrinales según sondeos de opinión antes de ser publicado en su edición oficial latina el 15 de Agosto de 1997. Este contiene herejías sobre, entre otras, la naturaleza de la Iglesia y el Papado, la denominada Libertad religiosa (la Herejía del Ecumenismo), y los sacramentos, incluyendo el sacerdocio (que la Iglesia Conciliar perdió en 1968 con su “Nuevo Ordinal” protestantizado.
Por sesenta años, las fuentes conciliares han publicado catecismos que contienen abierta desinformación sobre la fe y la moral. Algunos de estos catecismos usan el fraudulento término “Católico” en sus portadas y afirman falsamente ser catecismos tradicionales, usando títulos familiares como el “Catecismo de Baltimore” o el “Catecismo Astete”.
Un ejemplo es el catecismo titulado Einführung in das Christentum (Introducción al Cristianismo), publicado en 1968 por Josef Ratzinger (que después se llamó “Benedicto XVI”) quien había sido declarado bajo sospecha de herejía por el Papa Pío XII y el Santo Oficio. Este catecismo (basado en las conferencias de Ratzinger en la Universidad de Tubinga en 1967) fue abiertamente prohibido por el cardenal Stefan Wyszyński Karp, Primado de Polonia, porque contiene herejía.
Otro ejemplo es el denominado “Catecismo de Baltimore” publicado por TAN Books. Sin embargo, TAN rutinariamente reimprime libros pre-Vaticano II con “actualizaciones” novusorditas en el texto, frecuentemente sin advertirlo en absoluto al lector. Hemos hallado que los libros de esta editorial no pueden ser tenidos como auténticos. TAN ha anunciado también que ha retirado de su catálogo algunas de las obras más importantes del catolicismo tradicional porque critican el inválido servicio protestante-masónico-pagano novusordita, incluyendo la famosa exposición por los cardenales Ottaviani y Bacci de la secta conciliar, La intervención Ottaviani: Breve examen crítico del Nuevo Ordo de la Misa, y la gran exposición del P. James Wathen sobre la Nueva Misa, El Gran Sacrilegio. Más recientemente, Tan comenzó a tener existencias de la conciliar New American Bible, una paráfrasis modernista (ni siquiera una “traducción”) de la Biblia, la cual es usada oficialmente en las heréticas iglesias conciliares.
Católicos tradicionales, no se puede confiar en ningún catecismo posterior a 1950. Para estar seguros, solo se debe referenciar el verdaderamente católico tradicional Catecismo (1566) del Concilio dogmático de Trento, escrito principalmente por el eminente teólogo San Carlos Borromeo. Los catecismos basados en esta obra seminal son el Catecismo de San Pío X (1910) y el Catecismo de Baltimore original (1949).
Traducción del artículo publicado el 6 de Abril de 2019 por el Padre Anthony Cekada.
LOS ERRORES DE ATANASIO SCHNEIDER
Monseñor Atanasio Antonio Schneider Trautmann ORC, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Santa María en Astaná (Kazajistán)
Los seis años de de las travesuras de Jorge Mario Bergoglio (alias “Papa Francisco”) han dejado a muchos católicos que antes no tenían ni idea, realmente conmocionados. La naturaleza radical y destructiva de la revolución doctrinal y moral del Vaticano II, mantenida discretamente enmascarada en gran medida bajo los regímenes de Juan Pablo II y Benedicto XVI, finalmente salió a la luz una vez que Bergoglio asumió el cargo en Marzo de 2013 y comenzó a implementar el Concilio a toda velocidad y con venganza (a menudo literalmente).
La “derecha” en la Iglesia Conciliar –aquellos a los que aquí llamaremos “conservadores” o, en el caso de aquellos que promueven la antigua Misa en el sistema Novus Ordo, “neo-tradis”– quedaron al principio atónitas, luego indignadas por la amplitud, profundidad y gran volumen de errores que Bergoglio comenzó a producir con palabras y hechos.
Críticas largas y abiertas a Bergoglio comenzaron a aparecer en medios de opinión conservadores y neotradicionales. Pronto incluso las palabras “hereje” y “herejía” comenzaron a aparecer. Pero como los críticos de Bergoglio en estos círculos habían declarado durante mucho tiempo que el sedevacantismo era absolutamente impensable, tuvieron que crear algún tipo de justificación teológica plausible para su posición general. Esta “tercera vía” de alguna manera debería permitirles continuar haciendo dos cosas:
Ignorar por completo los errores y herejías que Bergoglio enseña y actúa, y
Afirmar aún que Bergoglio es un verdadero Papa, el Sucesor de San Pedro y el Vicario de Jesucristo en la Tierra.
La justificación que han dado los conservadores y los neotradicionales para cuadrar el círculo es la siguiente: los teólogos que enseñaron que el Papa recibe algún tipo de asistencia especial del Espíritu Santo en su auténtico magisterio –la función docente que ejerce todos los días– estaban equivocados. De manera similar, los teólogos también se equivocaron al decir que los católicos deben dar “el asentimiento del intelecto” a lo que el Papa enseña a través de este magisterio auténtico.
Puf - ¡Ahí lo tienes! ¡Problema resuelto! ¡ El Papa no tiene derechos y tú no tienes obligaciones!
Pero esta conveniente teoría no sólo entraba en conflicto con las enseñanzas de los teólogos anteriores al Vaticano II (ver, por ejemplo, Salaverri, De Ecclésia, 1:503ss), sino también con las enseñanzas explícitas de los propios papas.
«[E]l Magisterio de la Iglesia el cual por designio divino fue constituido en la tierra a fin de que las doctrinas reveladas perdurasen incólumes para siempre y llegasen con mayor facilidad y seguridad al conocimiento de los hombres aun cuando el Romano Pontífice y los Obispos que viven en unión con él, lo ejerzan diariamente [cotídie exercétur]» (Pío XI, Mortálium Ánimos, 1928)
«Él [Cristo] enriquece con los dones sobrenaturales de ciencia, inteligencia y sabiduría a los pastores y a los doctores, y principalmente a su Vicario en la tierra [imprímisque suum in terris Vicárium], para que conserven fielmente el tesoro de la fe, lo defiendan con valentía, lo expliquen y corroboren piadosa y diligentemente» (Pío XII, Mýstici Córporis Christi, 1943).
«En el orden de las ideas, es necesaria una firme adhesión a todas las enseñanzas presentes y futuras [necésse est et tenére judício stábili comprehénsa] de los Romanos Pontífices y la profesión pública de estas enseñanzas cuantas veces lo exijan las circunstancias» (León XIII, Immortále Dei, 1885)
Se vuelve aún más obvio por qué los conservadores y los neotradicionales quieren deshacerse de estas doctrinas establecidas si agregamos otro pasaje más sobre la autoridad docente papal, tomado de la encíclica Sapiéntiæ Christiánæ de León XIII de 1890, y lo intercalamos con algunas de las enseñanzas más memorables del “Papa Francisco”:
«Por lo cual el Pontífice, por virtud de su autoridad debe poder… señalarnos las cosas buenas [¡Segundo matrimonio para adúlteros después de un proceso de discernimiento!] y las malas [¡La pena de muerte! ¡Dañar el medio ambiente!], qué es necesario hacer [¡Fronteras abiertas! ¡Acompañamiento a los homosexuales!] o evitar [¡La obsesión “debajo de la cintura”! ¡La fe como adhesión a la doctrina! ¡El proselitismo! ¡Las conversiones! ¡Tener todas las respuestas!] para conseguir la salvación; pues de otro modo no sería para los hombres intérprete fiel de las enseñanzas de Dios ni guía seguro en el camino de la vida».
No importa. Según la teoría conservadora/neotradicional, tanto la autoridad docente papal como su contenido son una tostada: bocadillos reciclados para las palomas de la paz de Bergoglio.
Puedes tener a tu Papa, pero es de cartón, como un expositor de WalMart que automáticamente te habla cuando pasas, pero que generalmente ignoras. Un Papa así es en cierto sentido “Pedro”, pero sin su microchip de «el que os escucha, a Mí me escucha».
Tu Papa (solo para fines de exhibición).
En el proceso de promover su teoría de un papado desnaturalizado, los conservadores y neoconservadores comenzaron a denigrar la enseñanza tradicional anterior al Vaticano II sobre el oficio papal empleando términos como “papolotría” (idolatría del Papa), “ultramontanismo” (un epíteto del siglo XIX inventado por galicanos, racionalistas de la “Ilustración” y otros enemigos de la autoridad papal), y “la teología decadente de los manualistas” (un golpe modernista del siglo XX contra el tomismo neoescolástico sistemático).
Este inquietante fenómeno se ha generalizado bastante, pero lo abordaré con mayor detalle en otro artículo.
I. LA INTERVENCIÓN DE SCHNEIDER
«¿Querés construir un puente, Excelencia?».
Aquí comentaré un artículo reciente que es muy representativo de esta posición, “Sobre la cuestión de un Papa hereje”, del Monseñor Atanasio Schneider, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Santa María en Astaná (Kazajistán). Apareció en el blog Roráte Cæli el 20 de Marzo de 2019 y fue objeto de una entrevista adicional con el Obp. Schneider que apareció el 25 de Marzo de 2019 en Life Site News.
Tendremos que discutir el artículo del obispo con considerable detalle, no sólo porque aborda una amplia variedad de temas, sino también porque el Obp. Schneider es considerado en los círculos conservadores y neotradicionales como una voz líder contra los errores bergoglianos más escandalosos. Sé que los artículos muy largos no son del gusto de todos los lectores, por lo que espero producir otro artículo más breve para resumir lo que sigue.
Del título se desprende claramente que el Obp. Schneider pretende sofocar cualquier tendencia entre conservadores y neotradicionales a considerar la posibilidad de que en Francisco se enfrenten a un hereje que, por lo tanto, no podría ser un verdadero Papa; en otras palabras, abrazar el sedevacantismo.
Para evitar esto, el Obp. Schneider intentará destruir las enseñanzas anteriores al Vaticano II sobre la naturaleza especial o vinculante del magisterio papal ordinario y sobre la pérdida automática del cargo por parte de un Papa herético. De esta manera, los lectores conservadores y neotradicionales se sentirán libres de ignorar las herejías de Bergoglio, mientras siguen albergando la consoladora fantasía de que un lanzador público de herejías todavía puede ser “Pedro”.
Uno podría pensar que un obispo que tiene un doctorado en teología (aunque sea en patrística) lograría presentar un argumento al menos superficialmente coherente para lo que es, a primera vista, un ataque tan escandaloso tanto a la autoridad docente papal como a una opinión teológica casi unánime.
Pero aquí uno pensaría mal. El artículo del Obp. Schneider es un buffet de 7000 palabras de errores fácticos, afirmaciones teológicas no comprobadas, analogías tontas e ideas desconectadas, mezcladas sin ninguna apariencia de razonamiento lineal o evidencia de una investigación seria. El estilo y la construcción del artículo son tan fluidos y dispersos que uno espera encontrar una nota al final que diga: «Dictado pero no leído».
Las principales ofertas que Su Excelencia ha preparado para respaldar su posición son:
La propia propuesta de Schneider de establecer una especie de “corrector papal”.
El caso del Papa Honorio como argumento analógico contra el sedevacantismo.
Estos platos se sirven entre una extraña variedad de guarniciones en la mesa del buffet que no complementan ni al plato principal ni entre sí: los equivalentes teológicos, por ejemplo, del sushi de malvaviscos y el pastel de queso con sardinas.
II. LOS ARGUMENTOS AUXILIARES DEL OBISPO SCHNEIDER
Primero, pasemos a algunos de estos argumentos auxiliares. Cada uno tiene como objetivo (y torpemente) demostrar que no hay obligación de consentimiento interno al magisterio papal ordinario, y si un Papa vomita herejía, bueno, deberíamos simplemente encogernos de hombros, decir «Meh» y ser “espirituales” al respecto:
«No existe “un verdadero consentimiento” sobre cómo manejar a un Papa hereje». FALSO. ¿El obispo no hizo ninguna investigación? ¿O Google no funciona en Kazajistán? Después de San Roberto Belarmino, todos los teólogos dogmáticos y canonistas finalmente decidieron que la enseñanza de Belarmino era la correcta: si un Papa se convierte en hereje público, automáticamente pierde su cargo porque se coloca fuera de la Iglesia. Incluso el Dr. Roberto di Mattei que apela al Obp. Schneider se destaca por descartar arrogantemente un hecho que todo el mundo parece saber. (Ver sección V a continuación)
«El Papa Juan XXII (1316-1334) fue considerado “herético o semiherético”». Historia distorsionada y fácticamente falsa. Innumerables teólogos dogmáticos anteriores al Vaticano II refutaron esta afirmación. Para obtener un resumen, consulta mi artículo El Dr. de Mattei prescribe un tranquilizante antisede.
«La Iglesia, en los muy raros casos concretos de un Papa que comete graves errores teológicos o herejías, definitivamente podría vivir con tal Papa». Sólo si, como el Obp. Schneider y compañía, creen que pueden ignorar lo que enseña el Vicario de Cristo. Pero aquellos de nosotros que creemos que Cristo dio al Papa verdadera autoridad docente y las gracias especiales para ejercerla, sostendríamos, como el canonista Maroto anterior al Vaticano II, que los herejes públicos «ciertamente deben ser considerados excluidos de ocupar el trono de la Iglesia Apostólica, que es el maestro infalible de la verdad de la fe y el centro de la unidad eclesiástica» (Institutiónes Juris Canónici 2:784)
«La opinión de los teólogos se equivocó en la cuestión del Orden Sagrado». Falso y verdaderamente patético argumento analógico para atentar contra Belarmino. Los teólogos entablaron una disputa sobre qué constituía la cuestión del Orden Sagrado (había seis opiniones teológicas diferentes) y Pío XII resolvió la disputa en Sacraméntum Órdinis (1947).
«Dado que una persona excomulgada puede convertirse válidamente en un verdadero Papa, también puede hacerlo un hereje». Falso y una pista falsa. La excomunión es un impedimento de la ley eclesiástica del cual la legislación del cónclave papal puede prescindir, y de hecho lo hizo. La herejía, por otra parte, es un impedimento de la ley divina para obtener el pontificado y, como tal, la legislación del cónclave papal no prescindía de ella, ni podía hacerlo. Esta objeción al sedevacantismo ha sido respondida repetidamente. Véase mi artículo de 2007 ¿Puede un cardenal excomulgado ser elegido Papa?
«El Papa es como un mal padre; no se puede “desheredarlo como padre de familia”». Analogía estúpida e inapropiada. La autoridad del padre de familia surge de la ley natural como resultado de un hecho físico, y consiste en un poder privado de dominación sobre sus súbditos (esposa e hijos); nunca podrá dejar de ser padre. La autoridad del Romano Pontífice, por el contrario, se basa en un poder divino que le ha sido conferido como resultado de un hecho jurídico, y consiste en un poder jurisdiccional público sobre sus súbditos (los miembros de la Iglesia); no siempre fue Papa, y puede dejar de serlo por herejía, locura, renuncia o muerte. La estúpida analogía del “mal padre” es uno de los más antiguos de los muchos mitos tribales de reconocer y resistir. Ver mi vídeo ¿Por qué los tradicionalistas temen al sedevacantismo? y mi artículo Los guardianes del Mito tribal.
«El intento de deponer a un Papa herético es “demasiado humano”, una negativa a “llevar la Cruz”». Tontería, libre de teología, y pseudoespiritualidad. Díselo a San Roberto Belarmino.
«Otro error en la intención o en el intento de deponer a un Papa hereje consiste en la identificación indirecta o subconsciente de la Iglesia con el Papa». ¿Se ha topado alguna vez nuestro obispo/laureado de Patrística con el dicho de San Ambrosio «Ubi Petrus, ibi Ecclésia»: donde está Pedro, está la Iglesia?
«La teoría que permite que un Papa pierda su cargo es una especie de “donatismo”». Otra analogía estúpida e inoportuna. La herejía donatista sostenía, en efecto, que el poder permanente del carácter sacramental recibido en la ordenación puede perderse por la indignidad del ministro. La pérdida del cargo papal, sin embargo, se refiere a la pérdida del poder de jurisdicción, que no es permanente y puede perderse por diversas razones: muerte, pérdida de la razón, renuncia o herejía.
«Cuando un Papa está en herejía, está “en cadenas espirituales”, tal como San Pedro estaba en cadenas materiales». Otra analogía tonta y pseudopiedad. Un Papa que es hereje ya no es “Pedro”. ¿Y quién encadenó a Bergoglio sino el propio Bergoglio?
«San Pío X fue el primer Papa que hizo una “reforma radical” en el orden de los salmos recitados en el Oficio Divino». Tonterías, ideadas y recicladas sin cesar por aficionados laicos a la liturgia. La primitiva disposición romana de los salmos fue alterada primero por San Gregorio Magno (ca. 600) y luego por San Pío V (1568). Ver mi artículo Las reformas del Breviario de Pío X: una apreciación personal.
«El Papa Pío IX, cuando se le pidió que incluyera a San José en el Canon, hizo el comentario “impresionante y estimulante”: “No puedo hacer esto: sólo soy el Papa”». ¿Ah, de verdad? Pío IX también dijo «La tradizione sono io!» (¡Yo soy la tradición!). También es bastante estimulante, especialmente si uno se involucra en una investigación diaria de las enseñanzas de un Papa para poder decidir cuáles aceptar “a la luz de la tradición”. Para una discusión, ver mi video El Papa habla: ¡TÚ decides!
«Cuanto más difunda un Papa ambigüedades doctrinales, errores o incluso herejías, más luminosamente brillará la pura fe católica de los pequeños de la Iglesia». ¿El Obp. Schneider bromea? ¿Alguien estaba quemando la cosecha de amapola kazaja frente a su ventana cuando escribió esa frase? ¿Qué pasa cuando “los pequeños” le preguntan a mamá qué quiso decir el Santo Padre con “sadomasoquismo” o “coprofilia”? ¿Ha oído alguna vez Su Excelencia la parte del Evangelio sobre escandalizar a los pequeños y a las piedras de molino?
Pero basta de estos aulladores. Pasemos ahora a las dos cuestiones principales a las que se refiere el Obp. Schneider desea llamar la atención de sus lectores.
III. LA PROPUESTA PARA UN “CORRECTOR PAPAL”
Esto es lo que el Obp. Schneider nos ofrece como antídoto para futuros Bergoglios, una solución que, según él, es una alternativa “más segura” a las enseñanzas, en última instancia, casi unánimes de teólogos y canonistas de que un Papa herético pierde automáticamente su cargo.
¡Tu amigo te lo advirtió!
«Las normas canónicas vinculantes», dice Su Excelencia, podrían estipular el procedimiento a seguir en el caso de un Papa herético o manifiestamente heterodoxo. El Decano del Colegio Cardenalicio estaría obligado a corregir al Papa en privado y luego públicamente, si eso falla. Luego, el Decano haría un llamado a toda la Iglesia para que ore para que el Papa confirme la Fe y, al mismo tiempo, publicaría una Profesión de Fe rechazando los errores teológicos que el Papa enseña o tolera. Si el Decano no hiciera esto, cualquier cardenal, obispo, grupo de obispos o cualquier grupo de fieles podría seguir el mismo procedimiento. Cualquier persona involucrada, además, no podría estar sujeta a sanciones canónicas.
Mi primera reacción es que el Cardenal Sodano, el Decano del Colegio [actualmente Giovanni Battista Re Andreoli, o su vicedecano Leonardo Sandri Righi. Sodano murió en 2022, N. del T.], podría necesitar recolectar otro grueso sobre con dinero en efectivo de los Legionarios de Cristo antes de poner en marcha el proceso, para transformarse, por así decirlo, de “Cardenal Recaudador” en “Cardenal Corrector”.
¡Cardenal $odano, ve a darle una mano!
Dicho esto, la propuesta adolece de otros defectos fatales.
Viola el principio general «Prima sedes a némine judicátur»: la Primera Sede (el Papa) no es juzgada por nadie. Según el plan de Schneider, a los inferiores se les permite juzgar las enseñanzas y el magisterio auténtico de un verdadero Papa, y si estos, a su juicio, son deficientes, los condenan públicamente como falsos.
Un verdadero Papa no está sujeto al derecho canónico porque, como Legislador Supremo, está por encima de él y puede modificar y cambiar cualquier parte del mismo. Por tanto, un Papa hereje podría modificar las “normas canónicas” que el Obp. Schneider propone, o suprimirlas en su totalidad.
Un verdadero Papa, de la misma manera, tiene jurisdicción universal, lo que le permite un poder ilimitado para nombrar o destituir a los funcionarios. Un Cardenal Decano que invocaría la legislación de “corrección” que el Obp. Schneider propone y decide convertirse en cardenal corrector de un Papa hereje, por lo que podría verse destituido sumariamente y designado como una especie de “cardenal vecino” de Mons. Schneider, en los cercanos Turkmenistán, Uzbekistán o Tayikistán.
¿Quién corrige a los correctores? ¿Qué garantía tiene uno de su ortodoxia doctrinal, o incluso de su probidad moral, al pretender emitir una corrección? Éste, como señalé en mi vídeo Stuck in a Rut (Atascado en una rodera), era el problema de insistir en que antes de que la herejía pudiera existir en un Papa o en cualquier otra persona, el hereje primero tenía que recibir tres advertencias de un “compañero de ortodoxia” (Ver aquí).
¿Y cuál es el final que propone el Obp. Schneider si el corregido ignora a los correctores? El obispo no lo dice. Supongo que el Papa hereje continúa enseñando errores y herejías a toda la Iglesia. Supongo que en la teología revisada schneideriana/conservadora/neotradicional del magisterio papal, gracias al microchip faltante, el Papa seguiría siendo ignorado.
El Obp. Schneider, además, parece no haber considerado que este negocio de corrección hecho por uno mismo podría ser beneficioso para un sucesor más “ortodoxo” de Francisco. Los progresistas descontentos del National Catholic Reporter y la conferencia episcopal alemana, por ejemplo, podrían decidir lanzar de nuevo el torpedo de “corrección” al futuro Papa Burke-olio, alegando que está difundiendo errores que contradicen las enseñanzas de su amado predecesor sobre la contracepción, los segundos matrimonios adúlteros, el clericalismo, la inmigración, la pena de muerte y los popotes (pajillas, sorbetes, pitillos, absorbentes, carrizos, bombillas) de plástico.
Y por último hay que añadir: «Oh, sí, Excelencia. Es bueno escuchar acerca de la propuesta de “corrección pública”. ¿Cómo le ha ido hasta ahora?».
Por tanto, en su propuesta de “corrector papal”, el Obp. Schneider se está aferrando a un clavo ardiendo, (aunque no, esperemos, a los plásticos perjudiciales para el medio ambiente).
IV. LA “SOLUCIÓN” DE HONORIO
Aquí, el Obp. Schneider propone que extraigamos un principio para un curso de acción frente a Bergoglio a partir de la controversia sobre el Papa Honorio I (625-638). Sin embargo, antes de evaluar las razones del obispo, necesitaremos proporcionar al lector algunos antecedentes.
Papa Honorio I
A. Antecedentes generales. Honorio reinó durante la gran controversia sobre la herejía monotelita [= Cristo tenía una sola voluntad, la divina]. Alrededor de 634, Sergio, patriarca de Constantinopla, se acercó a él, quien intentaba resolver la disputa y pacificar a todas las partes para complacer al emperador Heraclio. Honorio respondió a Sergio con varias cartas sobre la controversia. Su contenido se hizo público sólo después de la muerte de Honorio, y llevó a que éste fuera acusado, de diversas formas, de ser él mismo un hereje o, al menos, de ser blando con la herejía.
En 681, el III Concilio de Constantinopla condenó y anatematizó póstumamente a Honorio, junto con varios monotelitas, condena que fue renovada posteriormente por el II Concilio de Nicea en 787 y el IV Concilio de Constantinopla en 870. Posteriormente, la condena se abrió paso en los textos de algunos juramentos eclesiásticos, y el Breviario romano anterior a 1570 presentaba a Honorio como condenado por herejía.
Sin embargo, a pesar de estas condenas, la Iglesia continuó reconociendo a Honorio como un verdadero Papa y un verdadero sucesor (aunque quizás débil) de San Pedro.
De ahí los hechos de la historia de Honorio en los que todos están de acuerdo.
B. Hechos e interpretaciones en disputa. Pero hay muchos otros hechos y complicaciones en esta historia sobre los cuales los historiadores y teólogos de la Iglesia no están de acuerdo, han interpretado de diferentes maneras y, en general, han estado peleando durante siglos.
Puntos en disputa
Estas cuestiones en disputa incluyen: si los textos mismos de las cartas de Honorio realmente prueban que era un hereje, o simplemente que fue “blando” en la lucha contra la herejía; cómo debe entenderse el término “herejía” en las diversas condenas conciliares, ya que en su momento no siempre tuvo el significado técnico preciso que tiene hoy; si la posterior aprobación papal de los actos conciliares del III Concilio de Constantinopla (necesarios para su efecto legal), aprobó la condena de Honorio por herejía propiamente dicha, o sólo por cobardía; o si algunos de los documentos eran o contenían falsificaciones, un problema común durante la época.
Incontables otras incertidumbres como estas enturbian las aguas, haciendo difícil no sólo llegar a un relato histórico claro y objetivo del asunto Honorio, sino también extraer de estos complicados acontecimientos consecuencias teológicas correctas.
Los protestantes, galicanos, racionalistas y otros, especialmente en el siglo XIX, no dudaron en sus conclusiones, por supuesto, y rutinariamente sacaron a relucir el asunto Honorio como uno de sus principales argumentos contra la autoridad papal en general, y la infalibilidad papal en particular.
Sin embargo, a lo largo de los siglos, los grandes teólogos dogmáticos católicos, incluido San Roberto Belarmino, aunque a menudo discrepaban entre ellos sobre los hechos y la documentación del caso, refutaron en gran medida los repetidos intentos de utilizar a Honorio como garrote para aplastar la enseñanza católica tradicional. bajo la autoridad del Papa. Sus argumentos tuvieron tanto éxito que, en el siglo XX, los manuales de teología dogmática estándar solían tratar el caso de Honorio sumariamente, en una frase o dos, entre las objeciones menores a la autoridad del Papa (Para obtener una descripción general, consultar El caso de Honorio I, junto con un enlace a una obra del siglo XIX del padre [más tarde cardenal] Louis-Nazaire Bégin).
C. Honorio y los tradicionalistas. Sin embargo, después del Vaticano II, escritores tradicionalistas del tipo “reconocer y resistir”, como Michael Davies y Christopher Ferrara –tal vez sin darse cuenta de que estaban manteniendo una compañía teológica absolutamente deshonrosa– trataron de resucitar a Honorio como un argumento analógico asesino contra el sedevacantismo y contra la obligación de asentir a la enseñanza papal ordinaria. La conclusión que querían sacar era que, dado que Honorio era un hereje y la Iglesia aún lo reconocía como un verdadero Papa, un Papa que es hereje no pierde su cargo y puede ser ignorado con seguridad.
El apologista “reconocer y resistir” Christopher A. Ferrara.
Hace casi quince años, sólo me llevó unas pocas frases derribar esta temblorosa analogía en mi artículo El Papa de cartón del Sr. Ferrara (ver n.º 11).
D. Honorio en la época de Bergoglio. Honorio, sin embargo, comenzó a emerger nuevamente en los intentos conservadores y neotradicionales de explicar a Bergoglio, como el artículo del Dr. Roberto di Mattei de 2015 Honorio I: El controvertido caso de un Papa hereje. En estos artículos, siempre que los historiadores católicos y los teólogos dogmáticos del pasado no estaban de acuerdo sobre los hechos, la documentación o los análisis de los mismos, estos polemistas conservadores y neotradicionales siempre elegían la posición que parecía más dañina para Honorio y, por tanto, más favorable para su propia postura antisedevacantista y de ignorar al Papa.
¡Manteniéndolo a salvo de la sede-criptonita!
Este es el mismo procedimiento que el Obp. Schneider sigue ahora con Honorio, para llevar a los lectores a la siguiente conclusión:
«El Papa Honorio I era falible, estaba equivocado, era un hereje… [Los tres concilios ecuménicos sucesivos, a pesar de que] excomulgaron al Papa Honorio I por herejía… ni siquiera declararon implícitamente que Honorio I había perdido el papado ipso facto por herejía. De hecho, el pontificado del Papa Honorio I fue considerado válido incluso después de haber apoyado la herejía en sus cartas al Patriarca Sergio en 634, ya que después reinó otros cuatro años hasta 638».
Estoy seguro de que el Obp. Schneider pensó que este argumento era realmente poderoso y original (al igual que, sin duda, muchos de sus lectores conservadores y neotradicionales). Pero, una vez más, si hubiera investigado un poco más, habría descubierto que el argumento ya se había presentado y derribado sumariamente hace mucho tiempo.
E. Sí, otra analogía defectuosa. Porque, al igual que innumerables polemistas tradicionales de los años 70, 80, 90 y 2000, Su Excelencia desea que derivemos por analogía de esta compleja serie de acontecimientos dos principios teológicos generales:
El caso Honorio derrota la enseñanza de Belarmino de que un Papa herético automáticamente pierde su cargo.
El caso Honorio demuestra que los católicos no tienen la obligación de asentir al magisterio papal ordinario.
Ambos argumentos analógicos y los principios derivados de ellos son falsos, simplemente porque las propiedades comunes necesarias para que cualquier analogía “funcione” están completamente ausentes de estas analogías.
1. Los historiadores católicos y los teólogos dogmáticos discutieron acaloradamente cuestiones fácticas en el caso Honorio (si las cartas mostraban que era culpable de herejía o simplemente blando con ella, el sentido del término “herejía”, el significado de las condenas conciliares, etc.); esto hace que, para empezar, el fundamento fáctico de las analogías no sea fiable.
¿Por qué? Porque no se puede tener certeza alguna sobre las propiedades comunes esenciales entre las dos cosas que estamos comparando: el caso Honorio y la enseñanza de Belarmino sobre la pérdida del cargo papal.
Por lo tanto, en lo que se refiere únicamente a cuestiones de hecho, la base para la analogía simplemente desaparece.
2. Las cartas en disputa NO ERA PÚBLICAS; y es sólo la herejía PÚBLICA la que impide que un hereje obtenga o retenga el cargo o la autoridad papal.
El teólogo Hurter y otros dicen que es cierto que «las cartas de Honorio fueron desconocidas [ignótæ] hasta la muerte del Pontífice y la de [el Patriarca] Sergio» (Médulla Theologíæ Dogmáticæ, 360).
Este solo hecho destruye el caso de Honorio como argumento tanto contra los teólogos posteriores a Belarmino como contra el sedevacantismo, incluso si se admitiera que el contenido de las cartas de Honorio era herético. Porque sólo la herejía pública saca a alguien del cuerpo de la Iglesia, y en el caso del papado, es la herejía pública la que impide al hereje obtener o retener la autoridad papal. La herejía privada en un Papa, por otra parte, no tiene tal efecto.
La existencia de herejía pública en un Papa es el fundamento mismo del principio que establece Belarmino, y es la existencia de herejía pública en los papas del Vaticano II a la que los sedevacantistas aplican el principio de Belarmino y sacan su conclusión.
Entonces el Obp. Schneider, como muchos otros antes que él, ofrece una analogía que no es apropiada (o, en términos sencillos, es simplemente tonta), basada en una comparación falsa de manzanas con naranjas.
3. Las cartas controvertidas no eran públicas; por lo tanto, no pueden aducirse como argumento analógico contra la obligación de los católicos de dar “el asentimiento del intelecto” a lo que el Papa enseña a través de su auténtico magisterio ordinario.
Las cartas papales que permanecen ocultas y desconocidas durante el transcurso de un pontificado y sólo salen a la luz después de la muerte del Papa no son magisterio en absoluto. El “maestro” (magíster) estuvo muerto cincuenta años –en este caso, hasta el año 680– y no había nadie en el aula.
Y en la presente discusión, son las enseñanzas públicas (ya sea de palabra o de hecho) de los papas del Vaticano II las que los fieles católicos objetan por ser contrarias a la fe y la moral católicas: los errores y males que estos hombres han intentado imponer abierta y manifiestamente. sobre la Iglesia universal en todas partes del mundo. Esto lo han hecho en miles de ocasiones a través de sus innumerables encíclicas, decretos, instrucciones, decretos, discursos, discursos y actos públicos.
Entonces, al igual que con el argumento de la pérdida del cargo papal, la analogía de Honorio carece de otra propiedad común para el principio que intenta probar.
4. El principio en el que Belarmino y los sedevacantistas basan su posición teológica se deriva de los datos de la revelación (la fe es necesaria para ser miembro de la Iglesia) y, por lo tanto, a primera vista ofrece un grado de certeza teológica que no se puede obtener de una mera (y en este caso, factualmente cuestionable) analogía.
El argumento de la analogía (comparar las propiedades comunes entre dos cosas) nunca puede proporcionar certeza, sólo probabilidad. Sólo las semejanzas significativas tienen valor en un argumento de este tipo (Bittle, Science of Correct Thinking/La ciencia de pensar correctamente, (1950), 348), y no las hay aquí.
Porque en el caso de Honorio hemos demostrado claramente que los hechos fundamentales de la analogía están en disputa y que las propiedades comunes requeridas no existen. Es más, incluso suponiendo que fueran ciertas, todavía no podían proporcionar un argumento analógico ni remotamente creíble contra Belarmino, el sedevacantismo y la autoridad docente del auténtico magisterio papal.
La Policía de la Analogía está vigilando…
V. DE MATTEI: «ALGO ACEPTABLE»
Si bien la reacción inicial entre conservadores y neotradicionales fue aplaudir el artículo de Schneider, el historiador neotradicional Dr. Roberto de Mattei, como se mencionó anteriormente, no fue muy entusiasta y, de hecho, adoptó un tono poco entusiasta [literal, “maldecir con elogios débiles”] en su entrevista con Roráte Cæli del 22 de Marzo de 2019.
Dr. Roberto de Mattei.
Casi se puede ver a il dottore Professore estremecerse cuando dice que el artículo del obispo es «algo aceptable [énfasis mío] en este momento, para evitar ese cripto-sedevacantismo al que tienden algunos tradicionalistas», mientras intenta bregar con delicadeza en torno al error de Schneider sobre el acuerdo de los teólogos sobre la pérdida del cargo papal.
Sin embargo, aparentemente el Dr. de Mattei no creía que el artículo del obispo fuera suficiente para sofocar pensamientos intrusivos sobre el sedevacantismo entre las tropas conservadoras y neotradicionales. Por lo tanto, el buen doctor se sintió obligado a hacer un riff de tres párrafos sobre cómo, bueno, cuando Belarmino o Cayetano escribían sobre un Papa públicamente herético, en realidad querían decir “público” en el sentido de que la herejía era evidente para una sociedad que era completamente católica:
«Creo que los errores o herejías del Papa Francisco, incluso profesados públicamente, no implican su pérdida del papado, ya que no son conocidos y manifiestos por la población católica. Cuando hablo de población católica, no me refiero a la opinión pública católica en el sentido más amplio del término, sino a ese grupo restringido de bautizados que hoy mantienen en su integridad la fe católica. Muchos de ellos todavía interpretan pro bono las palabras y acciones del Papa Francisco y no perciben ninguna malicia. No podemos decir entonces que su pérdida de fe sea evidente y manifiesta».
UH Huh. Entonces, dado que, digamos, los educadores católicos en el hogar que viven fuera de la red en Hayden Lake (Idaho) no se han dado cuenta de las herejías de Bergoglio, ¿él todavía está libre en casa como Vicario de Jesucristo en la Tierra? ¿O la pérdida ipso facto del cargo se produciría sólo después de que los educadores en casa y otros como ellos obtuvieran puntuaciones altas en un cuestionario sobre mantenimiento de la fe y percepción de la herejía de Bergoglio?
¡Primero ellos deben darse cuenta de las herejías de Bergoglio!
¡Pero espera hay mas! No sólo los pequeños grupos de católicos ortodoxos y despistados sacan a Bergoglio del apuro, sino también la gran horda de clérigos y laicos heréticos. ¡Ellos tampoco se han dado cuenta de la herejía!
«La gran mayoría de los bautizados, los sacerdotes, los obispos, incluso el Papa, están inmersos en la herejía y muy pocas personas pueden distinguir la verdadera fe. Por eso, las indicaciones correctas de los grandes teólogos clásicos son difíciles de seguir en la práctica».
¿Entiendes? Los millones de herejes que el Vaticano II ha creado ahora no pueden reconocer la herejía como tal, por lo que la herejía papal NO PUEDE ser realmente pública ni manifiesta, ¡así que el hereje en jefe obtiene otro pase libre de ellos!
Así, a pesar de Internet, todos los blogs, los medios de comunicación, Facebook, Twitter, etc., etc., el Dr. de Mattei quiere hacernos entrar en un mundo de fantasía donde las herejías de Bergoglio no son realmente públicas, ni realmente notorias, ni realmente manifiestas. Y esto, por lo que los conservadores y neotradicionales no deben preocuparse de que las enseñanzas de Belarmino y de muchos otros teólogos y canonistas católicos se apliquen a Bergoglio y al resto de los papas del Vaticano II, a pesar de que una realidad indiscutiblemente “pública” los está mirando directamente a la cara.
Aquí necesitamos agregar una observación más. Otros polemistas anti-sedevacantistas en el pasado, como el Dr. de Mattei, han tratado de encontrar una ruta de escape para sortear las enseñanzas de Belarmino y compañía sobre un Papa herético (y por lo tanto también alrededor del sedevacantismo) asignando significados técnicos fantasiosos a los descriptores “público”, “manifiesto”, “abiertamente divulgado”, etc. tal como se aplica al término “herejía”.
Esta puerta ya se ha cerrado, porque los descriptores en cuestión se usaban indistintamente antes del Código de 1917 para distinguir la herejía que circulaba a través de documentos o discursos públicos, por ejemplo, de la herejía oculta o secreta, escrita en un diario o conocida sólo por unos pocos. personas discretas. Ve Un Papa como un hereje “manifiesto” o “público”.
VI. PERO FINALMENTE: NO ES SOLO UN «PROBLEMA DE BERGOGLIO»
«El análisis del obispo Schneider sobre los papas heréticos», afirmó entusiasmado el sitio conservador/neotradicional One Peter 5, «puede ser justo la respuesta que estamos buscando».
Sin duda, pero es la equivocada, basada en analogías tontas, “hechos” tergiversados o simplemente erróneos, fantasías del derecho canónico del País de Nunca Jamás y errores teológicos. Como hemos demostrado detalladamente anteriormente, los conservadores o los neotradicionales se engañan a sí mismos si todavía piensan que el revoltijo [literal, “desayuno de perro”] teológico del Obp. Schneider ha resuelto su “problema Bergoglio”.
Y, de hecho, se engañan aún más si piensan que lo que enfrentan desde el 13 de Marzo de 2013 es sólo un problema de Bergoglio. En realidad, se trata de un «problema del Vaticano II».
Hora de reconocer el VERDADERO problema…
El Vaticano II representó el triunfo de la herejía modernista, dominada como estaba por teólogos que eran, como dijo el profesor de Lovaina Jürgen Mettepennigen, «herederos del modernismo». Las semillas envenenadas del error teológico se sembraron durante el Concilio con todos sus sí, peros, palabrerías existencialistas, equívocos, ambigüedades, soluciones alternativas, silencios, neologismos envenenados, redefiniciones, falsas equivalencias, distinciones destruidas y todo lo demás.
Bergoglio no es más que un fruto envenenado más de un jardín completamente envenenado, y simplemente ha estado aplicando los principios que le dio el Vaticano II. Así que no creas que incluso aplicándole el principio de pérdida del cargo de Belarmino podrías de algún modo deshacerte del problema subyacente que él encarna.
Porque, ¿alguien piensa seriamente que Bergoglio abrazó y comenzó a difundir los errores teológicos y las herejías que ahora proclama sólo después de aparecer en la logia de San Pedro hace seis años, sin muceta? Por supuesto que no: era un hereje antes de ser elegido y, como he señalado en otro lugar, Bergoglio, por lo tanto, realmente no tiene nada que perder.
La fuente última de esos errores, y de todo el sistema de pensamiento que los originó e hizo posible su implementación, es el modernismo del Vaticano II. A menos que los conservadores y los neotradicionales lo admitan y actúen en consecuencia, cambiar un Bergoglio por un Burke-olio y esperar una restauración “de arriba hacia abajo” será un sueño de tontos, ya que el modernismo del Vaticano II ya ha resquebrajado y destruido todos los cimientos, destrozaron las herramientas de construcción y transportaron los escombros a un vertedero ambientalista.
Admitidlo, amigos. A excepción de un puñado relativamente pequeño de casas seguras de Misa Latina, no te queda nada. Toda la lex credéndi detrás de esa lex orándi ha desaparecido. A nuestro alrededor, el modernismo ha convertido la doctrina y la moral en papilla, ha traducido sus herejías en acción e institucionalizado el desprecio por la sumisión a la ley y por la noción misma de jerarquía.
Entonces, en lugar de seguir despotricando inútilmente contra los hombres del saco de la “papolatría”, el “ultramontanismo”, el sedevacantismo y Honorio, los conservadores y neotradicionales que buscan preservar la fe deberían de una vez por todas dirigir su fuego contra el verdadero enemigo: el Vaticano II, y tronar a una sola voz: «¡Anatema para el Concilio Ladrón! ¡Mil veces anatema!».
El pasado 6 de Septiembre, el presbítero James F. Altman (“instalado” el 28 de Junio de 2008) perteneciente a la denominada “Coalición de Sacerdotes Cancelados” en Estados Unidos, publicó un vídeo (el segundo, de hecho) donde dice a su manera que Francisco Bergoglio no es Papa (pero como él reconoce a Benedicto Ratzinger, no es sedevacantista).
El vídeo ha despertado la reacción típica de Neoconistán, donde está permitido decirle de todo a Bergoglio menos una cosa so pena de destierro y deslegitimación argumentativa in límine: que no es Papa.
No existe autoridad que pueda declarar ni considerar inválido un papa elegido y mayoritariamente aceptado. La práctica ininterrumpida de la Iglesia deja claro que aun en el caso de que una elección fuera inválida queda de facto subsanada por la aceptación general del pontífice electo por mayoría absoluta de los cardenales y obispos.
Incluso en caso de que el papa incurriera en herejía, no perdería automáticamente el cargo ni existe organismo en la Iglesia que pueda deponerlo oficialmente por su heterodoxia. Sería algo afín a la herejía del conciliarismo o epicospalismo. En esencia, la herejía conciliarista o episcopalista consiste en afirmar que dentro de la Iglesia existe un organismo (sea concilio ecuménico, sínodo, colegio cardenalicio o colegio episcopal) que puede emitir un juicio legal vinculante sobre un pontífice.
La teoría de que la herejía acarrea la pérdida automática del cargo de papa no deja de ser una opinión, y esto lo observó el propio San Roberto Belarmino y no lo expuso como una enseñanza del Magisterio. El magisterio pontificio perenne jamás ha enseñado tal posibilidad. Cuando entró en vigor el Codigo de Derecho Canónico (Codex Iuris Canonici) de 1917, el Magisterio de la Iglesia suprimió en la nueva legislación la observación del Decreto de Graciano que figuraba en el antiguo Corpus Iuris Canonici que sostenía que el pontífice que se apartaba de la recta doctrina podía ser depuesto. En ningún momento ha admitido el Magisterio de la Iglesia un procedimiento canónico de destitución de un papa hereje. La Iglesia carece de autoridad formal o judicial sobre el Sumo Pontífice.
La más cierta doctrina católica afirma que en el supuesto de que un papa incurra en herejía los miembros de la Iglesia pueden evitarlo, resistirlo o negarse a obedecerlo, todo lo cual se puede hacer sin necesidad de una teoría u opinión que sostenga que el papa hereje deje automáticamente de ser pontífice o pueda ser depuesto por ello.
En vista de ello, tenemos que atenernos a la vía más segura (via tutior) y dejarnos de defender lo que son meras teorías de teólogos (aunque sea el mismismo San Roberto Belarmino) que afirmen que el papa hereje deja automáticamente de ser papa o puede ser destituido.
Un pontífice no puede incurrir en herejía cuando se pronuncia ex cathedra; esto es dogma de fe. Ahora bien, cuando no hace una declaración ex cathedra, puede caer en ambigüedades doctrinales, errar y hasta incurrir en la heterodoxia. Y como el papa no es lo mismo que la totalidad de la Iglesia, la Iglesia es más fuerte que un simple papa que yerre o sea hereje. En un caso así, hay que corregirlo de forma respetuosa (evitando una ira puramente humana y palabras irrespetuosas) y resistirlo como se resiste a un mal padre de familia. Los miembros de la familia no pueden declarar que su mal padre ya no es su padre. Pueden corregirlo, negarse a obedecerlo, apartarse de él, pero no pueden revocar su paternidad.
Los buenos católicos conocen la verdad y tienen el deber de proclamarla, así como de ofrecer reparaciones por los errores de los papas que yerran. Dado que es humanamente imposible resolver el caso de un pontífice hereje, hay que implorar a Dios con fe sobrenatural que intervenga, porque ese papa que yerra no es eterno, es temporal, y la Iglesia está en manos de Dios.
Debemos tener suficiente fe sobrenatural, confianza, humildad y espíritu de la Cruz para soportar una prueba de tal magnitud. En estas situaciones, que son relativamente breves (comparadas con los 2000 años de la Iglesia), no debemos caer en reacciones excesivamente humanas ni buscar soluciones fáciles (cómo declarar la invalidez de un pontificado), sino mantener la sobriedad, la sangre fría, sin perder una perspectiva auténticamente espiritual y la confianza en que Dios intervendrá y en que la Iglesia es indestructible.
+ Atanasio Schneider.
Ni siquiera merece un estudio punto a punto, porque sigue porfiando en lo mismo que ha sido refutado una y mil veces, y les dejamos los artículos que lo refutan:
La aceptación pacífica y universal es una falacia.
El derecho canónico es tajante en decir que por apostasía pública y notoria, cualquier clérigo abandona tácitamente su dignidad y oficio (canon 188 § 4 pío-benedictino). Cualquier clérigo significa desde el Papa hasta la primera tonsura y todos los intermedios, y en derecho existe el principio Donde la ley no distingue, el intérprete no debe distinguir.
Schneider es un hipócrita neocón, porque critica a Bergoglio pero lo sigue reconociendo y quiere que otros lo reconozcan. Una y otra vez se han refutado los errores
La conclusión es que si Bergoglio es Papa, entonces a él se aplica también lo que la Iglesia dice y estatuye sobre el Papa. Pero como no se aplica en él lo que la Iglesia dice y estatuye sobre el Papa, necesariamente se sigue que BERGOGLIO NO ES PAPA. PUNTO.
Traducción del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH.
LA ORACIÓN EXPLOSIVA DE ATANASIO SCHNEIDER POR EL SÍNODO DE 2023: UN INCISIVO ANÁLISIS SEDEVACANTISTA
El auxiliar kazajo vuelve a provocar controversia…
El obispo del Novus Ordo más significativo e insignificante del mundo vuelve a ser noticia: el monseñor Atanasio Schneider, auxiliar de la diócesis de María Santísima en Astaná (Kazajistán).
Ayer, 28 de septiembre, la periodista vaticana Diane Montagna publicó en su cuenta de Twitter (o 'X') una “Oración para el 'Sínodo sobre la sinodalidad' de 2023” compuesta por el 'Obp'. Schneider (¿ por qué 'Obispo' entre comillas? ). No está claro si el texto es la traducción de Montagna o si Schneider escribió la oración en inglés. Aunque se publicó un día antes, está fechado el 29 de septiembre, la fiesta de San Miguel Arcángel en el calendario romano tradicional.
A continuación proporcionaremos el texto completo de la oración, antes de analizarla y comentarla.
ORACIÓN POR EL “SÍNODO DE LA SINODALIDAD” DE 2023
Señor Jesucristo, Dios y Salvador nuestro, Tú eres la Cabeza de la Iglesia, Tu Esposa inmaculada y Tu Cuerpo Místico. Mira con misericordia la profunda aflicción a la que ha sido sometida nuestra santa Madre Iglesia. La confusión doctrinal, la abominación moral y los abusos litúrgicos han alcanzado su apogeo sin precedentes en nuestros días. “Los paganos han entrado en tu herencia, han profanando tu santo templo y dejado a Jerusalén en ruinas” (Sal 79,1). Eclesiásticos que han perdido la verdadera fe y se han convertido en promotores de una agenda globalista mundana, intentan cambiar Tus verdades y mandamientos, la constitución divina de la Iglesia y la tradición apostólica.
Oh Señor, con espíritu humilde y corazón contrito te suplicamos que impidas que los enemigos de la Iglesia se regocijen por una victoria sobre la auténtica Iglesia católica mediante la imposición de una iglesia falsificada, disfrazada de “sinodalidad”. Despierta Tu poder, oh Señor, y acude en ayuda de Tu Iglesia con Tu fuerza todopoderosa. Porque donde abunda el pecado y la apostasía en la Iglesia, más abundará la victoria de Tu gracia.
Creemos firmemente que las puertas del infierno no prevalecerán contra Tu Iglesia. En esta hora en que nuestra amada y santa Madre Iglesia sufre su Calvario, prometemos permanecer con ella. Acepta benigno nuestros sufrimientos interiores y exteriores, que humildemente ofrecemos en unión con el Inmaculado Corazón de María, Madre de la Iglesia, como reparación por nuestros propios pecados y por los pecados de sacrilegio y apostasía dentro de la Iglesia.
Oh, Señor, envía a tus Santos Ángeles bajo el mando de San Miguel Arcángel, para traer luz celestial al Papa y a los participantes del sínodo, y para frustrar los planes de tus enemigos dentro de la asamblea sinodal. Oh, Señor, mira misericordiosamente a los pequeños de la Iglesia, mira las almas escondidas que se sacrifican por ella, mira todas las lágrimas, suspiros y súplicas de los verdaderos hijos de la Iglesia, y por los méritos del Inmaculado Corazón de Tu Santísima Madre, levántate, oh Señor, y por Tu intervención concede a Tu Iglesia santos pastores que, imitando Tu ejemplo, den la vida por Ti y por Tus ovejas. Oh, Señor, Te suplicamos: Por la Santísima Virgen María, concédenos un Papa santo, celoso en promover y defender la fe católica, Te imploramos, ¡concédelo! Por la Santísima Virgen María, concédenos obispos santos e intrépidos, te imploramos, ¡concédelo! Por la Santísima Virgen María, concédenos sacerdotes santos, que sean hombres de Dios, te imploramos, ¡concédelo! En ti, oh, Señor, confiamos, no nos veremos defraudados para siempre. A Ti, oh Señor Jesucristo, sea dada toda honra y gloria en Tu Santa Iglesia. Tu que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo: Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
29 de septiembre de 2023 [Fiesta de San Miguel Arcángel]
+ Atanasio Schneider
Una cosa en la que probablemente todos estén de acuerdo es que publicar esta oración antes del Sínodo sobre la Sinodalidad es un movimiento bastante “valiente” por parte de Schneider. Pero hablaremos de eso más adelante.
Analicemos ahora paso a paso el contenido de esta oración. Citaremos el texto nuevamente pero esta vez intercalando algunas observaciones críticas:
«Señor Jesucristo, Dios y Salvador nuestro, Tú eres la Cabeza de la Iglesia, Tu Esposa inmaculada y Tu Cuerpo Místico».
Desde el principio, Schneider quiere dejar claro que la cabeza de la Iglesia católica es Jesucristo, y que esta Iglesia es su Esposa y Cuerpo místico inmaculado. ¿Por qué? Es de suponer que desea rebajar un poco el estatus del 'Papa' Francisco. La afirmación de Schneider no es errónea, por supuesto, pero recuerda en cierto modo la problemática afirmación reciente de Scott Hahn en una entrevista con Marcus Grodi de que “la Iglesia católica no tiene al Papa como cabeza sino a Cristo. El Papa es [sólo] el Vicario de Cristo…”
Es verdad que el Papa es sólo el Vicario de Cristo; sin embargo, es precisamente como Vicario de Cristo que el Papa es la cabeza visible de la Iglesia, mientras que nuestro Santísimo Señor es la Cabeza invisible.
En 1769, el Papa Clemente XIV explicó:
Único, en efecto, es el edificio de la Iglesia universal, cuyo fundamento fue establecido en esta Sede por el bienaventurado Pedro. En su construcción se unieron muchas piedras, pero todas descansan y se basan en una sola piedra fundacional. Único es el Cuerpo de la Iglesia de la cual Cristo es Cabeza, y todos juntos formamos este cuerpo. Nosotros, que ejercitamos su autoridad como su Vicario delegado, somos, por su voluntad, puestos por encima de todos los demás, mientras que vosotros, que estáis unidos a Nosotros como a la Cabeza visible de la Iglesia, constituís las partes principales de este mismo Cuerpo» [Papa Clemente XIV, Encíclica “Cum Summi Apostolátus”, n. 2; subrayado añadido. Traducción de Enseñanzas Papales: La Iglesia, n. 14. Original en latín aquí].
Su sucesor, el Papa Pío VI, publicó una bula completa explicando la naturaleza y autoridad del Pontificado Romano en respuesta a un tratado de Johann Eybel. En él enseñó que “en bienaventurado Pedro, Príncipe de los Apóstoles, el Romano Pontífice, su sucesor, ha sido nombrado por Dios Cabeza visible de la Iglesia y Vicario de Jesucristo…” ( Constitución Apostólica “Super Soliditáte petræ”; subrayado agregado).
El Papa Pío IX confirmó igualmente que “el Romano Pontífice sucesor de Pedro posee el primado universal en todo el mundo, es el Vicario de Cristo y la cabeza de toda la Iglesia, el Padre y Doctor de todos los cristianos” (Encíclica “Nostis et Nobíscum”, n.16).
¿Es esto una contradicción entonces? ¿Tiene la Iglesia dos cabezas, como un monstruo?
Nada más lejos. En 1943, el Papa Pío XII explicó que tan estrecha e íntima es esta unión entre el Señor Jesús y Su Vicario que ambos juntos constituyen una sola Cabeza:
«Ni para debilitar esta afirmación puede alegarse que, a causa del primado de jurisdicción establecido en la Iglesia, este Cuerpo místico tiene dos cabezas. Porque Pedro, en fuerza del primado, no es sino el Vicario de Cristo, por cuanto no existe más que una Cabeza primaria de este Cuerpo, es decir, Cristo; el cual, sin dejar de regir secretamente por sí mismo a la Iglesia ―que, después de su gloriosa ascensión a los cielos, se funda no sólo en Él, sino también en Pedro, como en fundamento visible―, la gobierna, además, visiblemente por aquel que en la tierra representa su persona. Que Cristo y su Vicario constituyen una sola Cabeza lo enseñó solemnemente nuestro predecesor Bonifacio VIII, de inmortal memoria, por las Letras Apostólicas “Unam sanctam”; y nunca desistieron de inculcar lo mismo sus sucesores» [Papa Pío XII, Encíclica “Mýstici Córporis Christi”, n. 40; subrayado añadido].
En una alocución pronunciada el 2 de junio de 1944, el mismo Papa advertía:
Querer crear una oposición entre Cristo Cabeza de la Iglesia y su Vicario, querer ver en la afirmación de uno la negación del otro, equivale a corromper las páginas más claras y luminosas del Evangelio [es decir, Matth. 16, 18-19; Joann. 21, 15-17], cerrar los ojos a los más antiguos y venerables testigos de la tradición, y privar al cristianismo de esa preciosa herencia, cuyo justo conocimiento y debida estima, actualmente conocidos sólo por Dios y gracias a la luz de la gracia, que sólo Él puede impartir, puede suscitar en nuestros hermanos separados el anhelo de la casa del Padre y la voluntad eficaz de volver a ella» [Papa Pío XII, Alocución al Consistorio; traducción de Enseñanzas Papales: La Iglesia, n. 1129].
Es cierto que la Iglesia Católica Romana es en verdad la Esposa inmaculada de Cristo, el Cuerpo Místico. Pero Schneider, por supuesto, se refiere a la Iglesia Novus Ordo (Iglesia del Vaticano II), a la que pertenece y de la que es miembro. Sin embargo, esa entidad es exactamente lo opuesto a impecable: es un pozo negro de herejía y otros errores doctrinales, ritos sacramentales impíos e inválidos, leyes disciplinarias dañinas, santos falsos, anulaciones de matrimonios falsas, etc., y estas cosas no son simplemente incidentes aislados. o "abusos" tan difamados, sino en documentos magistrales oficiales y como una cuestión de creencias y prácticas ampliamente aceptadas.
En su encíclica sobre la Iglesia como Cuerpo místico de Cristo, el Papa Pío XII dejó claro en qué sentido la Iglesia, al estar compuesta de miembros pecadores, no tiene “mancha ni arruga ni cosa semejante” (Efesios 5:27):
«Y si en la Iglesia se descubre algo que arguye la debilidad de nuestra condición humana, ello no debe atribuirse a su constitución jurídica, sino más bien a la deplorable inclinación de los individuos al mal; inclinación, que su divino Fundador permite aun en los más altos miembros del Cuerpo místico, para que se pruebe la virtud de las ovejas y de los pastores y para que en todos aumenten los méritos de la fe cristiana. Porque Cristo, como dijimos arriba, no quiso excluir a los pecadores de la sociedad por Él formada; si, por lo tanto, algunos miembros están aquejados de enfermedades espirituales, no por ello hay razón para disminuir nuestro amor a la Iglesia, sino más bien para aumentar nuestra compasión hacia sus miembros.
Y, ciertamente, esta piadosa Madre brilla sin mancha alguna en los sacramentos, con los que engendra y alimenta a sus hijos; en la fe, que en todo tiempo conserva incontaminada; en las santísimas leyes, con que a todos manda, y en los consejos evangélicos, con que amonesta; y, finalmente, en los celestiales dones y carismas con los que, inagotable en su fecundidad [cf. Vaticano I, Constitución Dogmática “Dei Fílius”, cap. 3], da a luz incontables ejércitos de mártires, vírgenes y confesores. Y no se le puede imputar a ella si algunos de sus miembros yacen postrados, enfermos o heridos, en cuyo nombre pide ella a Dios todos los días: “Perdónanos nuestras deudas”, y a cuyo cuidado espiritual se aplica sin descanso con ánimo maternal y esforzado.
De modo que, cuando llamamos “místico” al Cuerpo de Jesucristo, el mismo significado de la palabra nos amonesta gravemente, amonestación que en cierta manera resuena en aquellas palabras de San León: “Conoce, oh cristiano, tu dignidad, y, una vez hecho participante de la naturaleza divina, no quieras volver a la antigua vileza con tu conducta degenerada. Acuérdate de qué Cabeza y de qué Cuerpo eres miembro” [Sermón XXI, 3]» [Papa Pío XII, Encíclica “Mýstici Córporis Christi”, n. 66; subrayado añadido].
Por lo tanto, es imposible simplemente asignar las doctrinas infernales que emanan del Vaticano modernista al “elemento humano” de la Iglesia, como les gusta hacer a algunos apologistas semitradicionales (especialmente Michael Matt de The Remnant). Si la ortodoxia de la Iglesia dependiera de que el Papa y los obispos fueran santos , nunca podríamos confiar en ella como el Arca de la Salvación.
«Mira con misericordia la profunda aflicción a la que ha sido sometida nuestra santa Madre Iglesia. La confusión doctrinal, la abominación moral y los abusos litúrgicos han alcanzado su apogeo sin precedentes en nuestros días. “Los paganos han entrado en tu herencia, han profanando tu santo templo y dejado a Jerusalén en ruinas” (Sal 79,1). Eclesiásticos que han perdido la verdadera fe y se han convertido en promotores de una agenda globalista mundana, intentan cambiar Tus verdades y mandamientos, la constitución divina de la Iglesia y la tradición apostólica».
Aquí Schneider dice un bocado, especialmente para aquellos que saben leer entre líneas. Está claro quién es el responsable en última instancia de la “confusión doctrinal, la abominación moral y el abuso litúrgico” que denuncia: el 'Papa' Francisco (Jorge Bergoglio), por supuesto. Él es quien lo preside y, aunque, por supuesto, no es personalmente responsable de cada mal cometido, en última instancia, la responsabilidad recae en él. Está en condiciones de poner fin rápidamente a todo y, sin embargo, no sólo no lo logra sino que, de hecho, lo alienta día tras día, como muestra nuestra página de actualidad sobre el caos constante de Bergoglio .
En cuanto al “abuso litúrgico”, debemos señalar que hay un tipo “primordial” de abuso litúrgico que el auxiliar kazajo no menciona aquí, y es la propia Nueva Misa. El Novus Ordo Missæ de Pablo VI es en sí mismo, per se, la primera abominación. Los “abusos” simplemente agravan el problema en grado, no en especie. Pero no nos detendremos aquí en esto.
Por último, la observación de Schneider de que “los eclesiásticos que han perdido la verdadera Fe y se han convertido en promotores de una agenda globalista mundana, están decididos a cambiar Tus verdades y Mandamientos, la Constitución Divina de la Iglesia y la tradición apostólica” está obviamente dirigida a Francisco y sus secuaces. Nadie ha mostrado más abierta y frecuentemente su alianza con la “agenda globalista mundial” que el 'Papa' Francisco, más recientemente con su participación en una conferencia de la Iniciativa Global Clinton y rompiendo el protocolo para honrar al fallecido ex presidente de Italia. Giorgio Napolitano , que era ateo, comunista y masón.
Así, Schneider, un tanto disimuladamente pero aún con franqueza, acusa a Francisco de haber perdido la verdadera fe, de no ser católico. ¡Eso es valiente! Pero al mismo tiempo acababa de dejar claro hace unos días que cree que nada se sigue de tener un “Papa herético”, excepto, aparentemente, que uno debe examinar sus enseñanzas para eliminar las herejías y otros errores, para no verse contaminado por su falso magisterio. ¡Qué absurdo!
Como señalamos en un artículo de 2019 en respuesta a un argumento de John Salza y Robert Siscoe, el laico brasileño Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira (1929-2018), él mismo no sedevacantista, observó que la opinión según la cual un Papa herético permanecería Papa independientemente de las circunstancias «…es defendido por [sólo] un solo teólogo, entre 136 teólogos antiguos y modernos cuya posición sobre esta cuestión pudimos verificar” (Da Silveira, ¿Puede el Papa volverse malo?, trad. por John Russell Spann [Greenacres, WA: Instituto Católico de Investigación, 1998], pág. 31); y de nuevo un poco más tarde: «…tiene en contra la Tradición prácticamente unánime de la Iglesia” (p. 36); «Recordamos al lector que de 136 autores consultados, sólo [el P. Marie Dominique] Bouix defiende esta opinión” (p. 36, nota 16).
A continuación, Schneider acusa al Equipo Bergoglio de tener «la intención de cambiar Tus verdades y Mandamientos, la Constitución Divina de la Iglesia y la tradición apostólica”. No hay duda de que esa es efectivamente su intención para el sínodo. Sin embargo, el obispo kazajo del Novus Ordo actúa como si se tratara de un nuevo desafío, como si lo hicieran por primera vez.
La verdad, más bien, es que Bergoglio cambió los Mandamientos hace mucho tiempo; basta pensar en Amoris Lætitia (2016), en el que esencialmente redujo los mandamientos a meros “ideales” y afirmó que es muy posible que Dios desee que uno rompa el Sexto Mandamiento bajo determinadas circunstancias (cf. n. 303); o piense en su cambio de 2018 al Catecismo sobre la pena de muerte.
«Oh Señor, con espíritu humilde y corazón contrito te suplicamos que impidas que los enemigos de la Iglesia se regocijen por una victoria sobre la auténtica Iglesia católica mediante la imposición de una iglesia falsificada, disfrazada de “sinodalidad”. Despierta Tu poder, oh Señor, y acude en ayuda de Tu Iglesia con Tu fuerza todopoderosa. Porque donde abunda el pecado y la apostasía en la Iglesia, más abundará la victoria de Tu gracia».
Aquí Schneider intensifica un poco más la retórica y llama al equipo Bergoglio “los enemigos de la Iglesia”. Que realmente lo sean está fuera de toda duda, y aunque no lo diga explícitamente, está claro que Schneider se refiere a su 'Papa', que ha estado tocando los tambores de este disparate de la sinodalidad, y sin el cual todo este circo sinodal podría no tendrá lugar.
Curiosamente, Schneider introduce ahora el concepto de “Iglesia falsa”, que contrasta con la “Iglesia católica auténtica”. Cabe preguntarse cuál de estas dos iglesias es la que está a punto de celebrar el sínodo y por qué aún no ha descubierto esta “iglesia falsa” en la Iglesia Novus Ordo de la que es miembro. Después de todo, fue la Iglesia Novus Ordo la que oficialmente “logró, durante el Concilio Vaticano II, redefinir su propia naturaleza”, como escribió el entonces 'Cardenal' Karol Wojtyla, el futuro 'Papa' Juan Pablo II, en su libro Signo de Contradicción (Nueva York, NY: The Seabury Press, 1979), p. 17.
En cualquier caso, ¿por qué Schneider habla de una “Iglesia falsa” sólo ahora, y no cuando Francisco lanzó a Amoris Lætitia después de los dos sínodos sobre la familia? ¿O qué tal el sínodo amazónico de 2019 y la posterior exhortación 'papal' Querida Amazonia? ¿Por qué el obispo Novus Ordo de Kazajstán no descubrió la falsa iglesia de Bergoglio en ese momento, ni en ningún otro momento en los últimos 10 años?
Dado que Schneider cree que Francisco, incluso como hereje o apóstata, es definitivamente el Papa, y nada de lo que él haga puede cambiar eso, surge la pregunta: si el Sínodo sobre la Sinodalidad realmente impone una iglesia falsa que enseña y legisla todo tipo de errores contrarios a “Tus verdades y Mandamientos, la Constitución Divina de la Iglesia y la Tradición Apostólica”, ¿de cuál de estas dos iglesias será entonces jefe Francisco? La Iglesia auténtica, en cuanto verdadero Papa; ¿O la iglesia falsa, en la medida en que enseña y legisla las herejías y blasfemias sinodales?
Aquí vemos una vez más lo absurdo de aceptar como un verdadero Papa a un hombre que públicamente enseña herejía y engaña a los fieles. No importa cuánto lo intente, Schneider simplemente no puede tener ambas cosas.
«Creemos firmemente que las puertas del infierno no prevalecerán contra Tu Iglesia. En esta hora en que nuestra amada y santa Madre Iglesia sufre su Calvario, prometemos permanecer con ella. Acepta benigno nuestros sufrimientos interiores y exteriores, que humildemente ofrecemos en unión con el Inmaculado Corazón de María, Madre de la Iglesia, como reparación por nuestros propios pecados y por los pecados de sacrilegio y apostasía dentro de la Iglesia».
Si Schneider realmente cree que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia Católica, entonces seguramente no tendrá problemas en aplicar la siguiente enseñanza católica a su definitivamente válido 'Papa':
«La Santa Iglesia edificada sobre la piedra, esto es, sobre Cristo, y sobre Pedro o Cefas, el hijo de Jonás, que antes se llamaba Simón, porque en modo alguno había de ser vencida por las puertas del infierno, es decir, por las disputas de los herejes, que seducen a los vanos para su ruina. Así lo promete la verdad misma, por la que son verdaderas cuantas cosas son verdaderas: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Matth. 16, 18), y el mismo Hijo atestigua que por sus oraciones impetró del Padre el efecto de esta promesa, cuando le dice a Pedro: “Simón, Simón, he aquí que Satanás…” [Luc. 22, 31). ¿Habrá, pues, nadie de tamaña demencia que se atreva a tener por vacua en algo la oración de Aquel cuyo querer es poder? ¿Acaso no han sido reprobadas y convictas y expugnadas las invenciones de todos los herejes por la Sede del príncipe de los Apóstoles, es decir, por la Iglesia Romana, ora por medio del mismo Pedro, ora por sus sucesores, y han sido confirmados los corazones de los hermanos en la fe de Pedro, que hasta ahora no ha desfallecido ni hasta el fin desfallecerá?» [Papa San León IX, Carta Apostólica “In terra pax homínibus”; Denz. 351]
Además, Schneider debería estar feliz de afirmar lo siguiente de Francisco y su "Santa Sede", ya que está tan seguro de la validez del "pontificado" de Bergoglio:
«De aquí aparece claramente cuán errados están los que, abusando de la razón y tomando como obra humana lo que Dios ha comunicado, se atreven a explicarlo según su arbitrio y a interpretarlo temerariamente, siendo así que Dios mismo ha constituido una autoridad viva para enseñar el verdadero y legítimo sentido de su celestial revelación, para establecerlo sólidamente, y para dirimir toda controversia en cosas de fe y costumbres con juicio infalible, para que los hombres no sean empujados hacia el error por cualquier viento de doctrina. Esta viva e infalible autoridad solamente existe en la Iglesia fundada por Cristo Nuestro Señor sobre Pedro, como cabeza de toda la Iglesia, Príncipe y Pastor; prometió que su fe nunca había de faltar, y que tiene y ha tenido siempre legítimos sucesores en los Pontífices, que traen su origen del mismo Pedro sin interrupción, sentados en su misma Cátedra, y herederos también de su doctrina, dignidad, honor y potestad. Y como donde está Pedro allí está la Iglesia, y Pedro habla por el Romano Pontífice, y vive siempre en sus sucesores, y ejerce su jurisdicción y da, a los que la buscan, la verdad de la fe. Por esto, las palabras divinas han de ser recibidas en aquel sentido en que las tuvo y tiene esta Cátedra de San Pedro, la cual, siendo madre y maestra de las Iglesias, siempre ha conservado la fe de Cristo Nuestro Señor, íntegra, intacta. La misma se la enseñó a los fieles mostrándoles a todos la senda de la salvación y la doctrina de la verdad incorruptible.
Y puesto que ésta es la principal Iglesia de la que nace la unidad sacerdotal, ésta la metrópoli de la piedad en la cual radica la solidez íntegra y perfecta de la Religión cristiana, en la que siempre floreció el principado de la Cátedra apostólica, a la cual es necesario que por su eminente primacía acuda toda la Iglesia, es decir, los fieles que están diseminados por todo el mundo, con la cual el que no recoge, desparrama» [Papa Pío IX, Encíclica “Qui Plúribus”, núms. 10-11; subrayado añadido].
«En la conservación de esta unión y obediencia de los pueblos al Romano Pontífice se halla sin duda el camino más corto y directo para mantenerlos en la profesión de la verdad católica. En efecto, no es posible rebelarse contra ninguna verdad católica sin rechazar juntamente la autoridad de la Romana Iglesia, en la cual se encuentra la sede del irreformable magisterio de la fe, fundado por el Redentor divino, y en la cual, por lo mismo, se ha conservado siempre la tradición que nace en los Apóstoles. De aquí es que los antiguos herejes y los protestantes modernos cuyas opiniones, por otra parte, están muy discordes, trabajen tan a una en impugnar la autoridad de la Sede Apostólica, a la cual jamás, por ningún artificio ni maquinación, lograron inducir a tolerar uno sólo de sus errores» [Papa Pío IX, Encíclica “Nostis et Nobíscum”, n. 17; subrayado añadido].
Si Schneider reemplazara la frase “Romano Pontífice” por “Papa Francisco” en las citas anteriores, ¿seguiría siendo cierto el texto? ¿Seguiría teniendo sentido? ¿Seguiría siendo un reflejo fiel de la realidad? Por supuesto que no.
Hace algunos años hicimos un videoclip de 7 minutos explicando cómo la promesa de nuestro Señor de que las puertas del infierno no prevalecerán apunta al sedevacantismo en lugar de la posición de Schneider de reconocer y resistir como reflejo del verdadero estado de la realidad en nuestro tiempo:
A continuación, el auxiliar de Astaná plantea la propia Pasión mística de la Iglesia católica cuando habla de la Iglesia “que sufre su Gólgota”, es decir, su Calvario. Este motivo es cada vez más común entre los semi-tradicionales y es auténtico; sin embargo, es fundamental comprender la naturaleza de esta Pasión mística, es decir, en qué consiste esta agonía apocalíptica del Cuerpo Místico de Cristo.
Schneider quiere hacer creer a sus seguidores que la Pasión Mística consiste en que la Iglesia sea afligida por un verdadero Papa que es hereje o apóstata, y que intenta envenenar a toda la Iglesia con sus falsas enseñanzas y leyes malvadas y persigue a quienes se le resisten. La tarea de los fieles, entonces, según esta visión, es ser la “oposición leal”. Esto se logra resistiendo ferozmente al Papa y al mismo tiempo reconociéndolo verbalmente como el verdadero y legítimo Vicario de Cristo; y subcontratando la regla próxima de la Fe a autoridades menores que uno ha determinado en privado que son más aceptables en términos de ortodoxia. De aquí surgen nombres populares como Arz. Marcel Lefebvre, 'Cardenal' Raymond Burke, 'Obp.' Atanasio Schneider, 'Obp.' Joseph Strickland, 'P.' Chad Ripperger, Peter Kwasniewski, Taylor Marshall y Michael Davies.
Armados así con la supuesta “verdadera ortodoxia”, los fieles deben examinar el magisterio papal y efectivamente juzgarlo, puesto que por sí solo ya no es digno de confianza ni vinculante. En tal escenario, el “verdadero católico” ya no se somete al Papa en absoluto, sino que se convierte en su maestro y maestro, hasta el punto en que el Papa puede emitir un decreto formal de canonización y uno puede ignorarlo personalmente y anularlo efectivamente, del modo en que Peter Kwasniewski ha pretendido hacerlo con “San” Pablo VI.
Pero, ¿es tal manicomio teológico en qué podría consistir la Pasión de la Iglesia? No, no lo es, por la sencilla razón de que va en contra de la doctrina católica sobre el papado y, por tanto, está absolutamente excluido de las promesas divinas. La pregunta entonces es: ¿Qué tipo de Pasión Mística permite la doctrina católica tradicional?
La idea de que la Pasión Mística de la Iglesia consiste en que los pocos "súbditos leales" de la Iglesia sean perseguidos por su propio Papa y obispos, mientras que estos "verdaderamente fieles" deben desobedecer la enseñanza católica tradicional sobre la sumisión a la jerarquía para poder no son conducidos al infierno por las falsas doctrinas oficialmente proclamadas pero inmensamente peligrosas de sus Papas válidos, es un absurdo sobre pilotes.
Si deseamos establecer una analogía con la Pasión sufrida por nuestro Bendito Señor en su camino al Calvario, entonces debemos entender que el Papa en este escenario representa a Cristo, siendo Su Vicario. No representa a Judas Iscariote, como claramente lo hace Bergoglio. Tampoco representa a Simón Pedro, quien en el momento de la crucifixión de nuestro Señor aún no era Papa, ya que simplemente había recibido la designación para convertirse en Papa una vez que Cristo hubiera fundado Su Iglesia, una promesa que no se cumplió hasta que nuestro Señor le encargó “alimentar mis ovejas” (Jn 21,17): «Y fue sólo a Simón Pedro que Jesús, después de su resurrección, le confió la jurisdicción de Pastor Supremo y gobernante de todo su redil, diciendo: “Apacienta mis corderos”, “Apacienta mis ovejas” [Joann. 21, 15-17]» (Vaticano I, Constitución Dogmática “Pastor Ætérnus”, Cap. 1; Denz. 1822). Así, el Papa Pío XII habló de «la promesa en Cesarea de Filipo [cf. Matth. 16, 13-19] y su cumplimiento junto al mar de Tiberíades» (Alocución Consistorial, 2 de junio de 1944; cursiva agregada).
Que la Iglesia sufra su Pasión Mística significa que es el Papa , más que nadie, quien es perseguido. Porque los enemigos de Cristo y de la Iglesia «sabiendo que no podrá tambalearse nunca ni caer la Religión misma, mientras permanezca intacta esta Cátedra que está apoyada en aquella piedra a la que no pueden vencer las orgullosas puertas del Infierno [San Agustín, Salmo contra la secta donatista], y en la cual está íntegra y perfecta la solidez de la Religión Cristiana [Carta sinódica de Juan de Constantinopla al Papa Hormisdas]» (Papa Pío IX, Encíclica Inter Multíplices, n. 7).
Por lo tanto, será el Papado el que será atacado, ¿y no hemos visto precisamente esto desde la muerte del Papa Pío XII en 1958? ¡No tanto desde fuera como desde dentro!
Ahora el Papado está divinamente protegido contra la deserción. La Santa Sede es la única diócesis en el mundo que tiene la garantía de nunca apartarse de la verdadera Fe: “…ninguna parte particular de la Iglesia es indefectiblemente Apostólica, salvo la sede de Pedro, que es universalmente conocida a modo de eminencia como la Sede Apostólica Visible” (Rev. E. Sylvester Berry, The Church of Christ: An Apologetic and Dogmatic Treatise [St. Louis, MO: B. Herder Book Co., 1927], p. 141; cursiva eliminada). Esta promesa no la disfrutan la diócesis de Astaná en Kazajistán, ni Tyler (Tejas), ni ningún otro lugar del mundo.
Al no poder hacer que un verdadero Papa defectúe, los enemigos de Cristo y de Su Iglesia instalaron así falsos Papas (que no disfrutan de la asistencia divina, obviamente) para lograr el resultado deseado de engañar a los católicos de buena voluntad, un resultado que Dios tolera en Su inescrutable Providencia, precisamente como profetizó San Pablo en la Segunda Carta a los Tesalonicenses:
«No os dejéis seducir de nadie en ninguna manera, porque no vendrá este día sin que primero haya acontecido la apostasía casi general de los fieles, y aparecido el hombre del pecado, el hijo de la perdición, el cual se opondrá a Dios, y se alzará contra todo lo que se dice Dios, o se adora, hasta llegar a poner su asiento en el Templo de Dios, dando a entender que es Dios. ¿No os acordáis que cuando estaba todavía entre vosotros, os decía estas cosas? Ya sabéis vosotros la causa que ahora le detiene, hasta que sea manifestado o venga en su tiempo señalado. El hecho es que ya va obrando o formándose el misterio de iniquidad: entre tanto el que está firme ahora, manténgase, hasta que sea quitado el impedimento ^. Y entonces se dejará ver aquel perverso, a quien el Señor Jesús matará con el resuello o el solo aliento de su boca, y destruirá con el resplandor de su presencia: a aquel inicuo que vendrá con el poder de Satanás, con toda suerte de milagros, de señales y de prodigios falsos, y con todas las ilusiones que pueden conducir a la iniquidad a aquellos que se perderán por no haber recibido y amado la verdad a fin de salvarse. Por eso Dios les enviará, o permitirá que obre en ellos, el artificio del error, con que crean a la mentira, para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la maldad o injusticia» [2.ª Tesalonicenses II, 3-11].
En resumen: En la verdadera Pasión Mística de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y el Vicario de Cristo no son quienes persiguen ; son ellos los que sufren la persecución de una forma u otra, juntos . Es la cabeza y el cuerpo contra los que luchan los enemigos de la Iglesia; no es el cuerpo de la Iglesia el que está siendo combatido por su cabeza visible.
Debido a su teología defectuosa sobre la Iglesia y el Papado, 'Bp.' Schneider aconseja trágicamente a sus seguidores que permanezcan dentro de la secta modernista que preside Bergoglio. Así, su oración por el Sínodo incluye una “promesa de permanecer con ella”, es decir, con “la Iglesia”.
¿Pero de qué iglesia está hablando? ¿La indefinida y nebulosa “Iglesia auténtica” o la “Iglesia falsa” que surgirá en el sínodo si la asamblea no sigue el camino de Schneider? Si el sínodo resulta milagrosamente ortodoxo, como Schneider espera que así sea, ¿qué necesidad habría, desde su perspectiva, de “promover permanecer con” la Iglesia? Y si el sínodo produce la “iglesia falsa”, ¿por qué alguien en su sano juicio querría “permanecer con ella”?
«Oh, Señor, envía a tus Santos Ángeles bajo el mando de San Miguel Arcángel, para traer luz celestial al Papa y a los participantes del sínodo, y para frustrar los planes de tus enemigos dentro de la asamblea sinodal. Oh, Señor, mira misericordiosamente a los pequeños de la Iglesia, mira las almas escondidas que se sacrifican por ella, mira todas las lágrimas, suspiros y súplicas de los verdaderos hijos de la Iglesia, y por los méritos del Inmaculado Corazón de Tu Santísima Madre, levántate, oh Señor, y por Tu intervención concede a Tu Iglesia santos pastores que, imitando Tu ejemplo, den la vida por Ti y por Tus ovejas».
Tomadas en sí mismas, estas son palabras nobles, por supuesto. Pero está claro que cuando Schneider habla del “Papa y los participantes en el sínodo” y de “sus enemigos dentro de la asamblea del sínodo”, está hablando en gran medida de las mismas personas, al menos de los liberales que de hecho están decididos a cambiar la doctrina, entre los cuales Ciertamente debe contar con Francisco en primer lugar.
Schneider también habla de “los verdaderos hijos de la Iglesia”, pero no da más detalles. Obviamente quiere decir que también hay hijos falsos, pero no dice cómo se puede saber quién es un verdadero hijo de la Iglesia y quién no. El quid de la cuestión, sin embargo, es que si Francisco es Papa, cualquiera que esté en comunión con él es, por tanto, un verdadero hijo de la Iglesia, independientemente de cómo lo categorice Atanasio Schneider. Ese es precisamente uno de los propósitos del Papado: mantener la unidad visible en la Iglesia para que todos puedan saber quién es católico y quién no. Así vemos una vez más que realmente importa mucho a quién reconocemos como Papa de la Iglesia Católica.
«Oh, Señor, Te suplicamos: Por la Santísima Virgen María, concédenos un Papa santo, celoso en promover y defender la fe católica, Te imploramos, ¡concédelo! Por la Santísima Virgen María, concédenos obispos santos e intrépidos, te imploramos, ¡concédelo! Por la Santísima Virgen María, concédenos sacerdotes santos, que sean hombres de Dios, te imploramos, ¡concédelo! En ti, oh, Señor, confiamos, no nos veremos defraudados para siempre. A Ti, oh Señor Jesucristo, sea dada toda honra y gloria en Tu Santa Iglesia. Tu que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo: Dios, por los siglos de los siglos. Amén».
Nuevamente, estas son palabras hermosas y santas. Para Bergoglio, sin embargo, deben enfurecer. Después de todo, estas líneas de la oración implican que él, el 'Papa' Francisco, no es santo ni celoso, y que los obispos que ha estado nombrando, especialmente para el sínodo, no son ni santos ni intrépidos; de ahí la necesidad de que Schneider y su seguidores para pedirle a Dios que envíe algunos. Una vez más, se trata de una medida valiente por parte del prelado de Asia Central.
Pensamientos finales
Considerándolo todo, hay que observar que la explosiva oración de Schneider toca la mayoría de los tropos y lemas populares entre los semitradicionalistas: el estatus de Bergoglio como cabeza de la Iglesia; el Cuerpo Místico inmaculado como perseguido y abusado; apostasía entre la jerarquía; el flagelo del globalismo; negar y cambiar la doctrina de la Iglesia; el surgimiento de una iglesia falsa; las puertas del infierno no prevalecen; la Iglesia sufriendo una Pasión mística o Calvario; negarse a abandonar la Iglesia Novus Ordo; etc. Lo único que faltaba era una 'desorientación diabólica' y una apelación a lo que supuestamente dijo algún demonio durante un exorcismo. Es evidente que el auxiliar kazajo sabe cómo presionar los botones de los semicomerciales.
En cuanto al tema, es evidente que la oración de Schneider va dirigida contra el programa ideológico del 'Papa' Francisco, tanto su agenda para el sínodo como en general. Tanto el contenido de la oración como el estilo sincero y agresivo en el que está escrita son claramente una provocación para Bergoglio, especialmente porque se publicó justo antes de que comience el Sínodo sobre la sinodalidad.
Teniendo en cuenta lo que 'Bp.' Schneider ha hecho aquí, y lo que hace continuamente en términos de contradecir y desafiar a Francisco, o hacerlo quedar mal, es interesante notar que el 'Papa' nunca ha disciplinado a Schneider en lo más mínimo. Todo lo que hizo una vez fue recordarle amablemente que mantuviera el requisito canónico de no pasar más de 30 días fuera de su propia diócesis al año, ante los muchos viajes que había realizado al extranjero.
'Pb.' Joseph Strickland, por otra parte, sólo ha sido levemente crítico con Francisco y su agenda, al menos en comparación con las críticas más sustanciales y bastante hostiles de Schneider . Sin embargo, es Strickland, no Schneider, quien ha sido acosado por el equipo Bergoglio . ¿Por qué el doble rasero?
Por supuesto, Strickland es un ordinario a cargo activo de su propia diócesis, mientras que Schneider es simplemente un obispo auxiliar que asiste a su ordinario ( 'Arzobispo' Tomash Peta ). Sin embargo, esta diferencia no importa mucho en el orden práctico, ya que su trabajo de influir en las almas para resistir la agenda de Bergoglio se realiza principalmente en línea y en conferencias fuera de sus diócesis, donde su función precisa no es tan relevante.
En Twitter, un usuario sugirió recientemente que Schneider podría ser una oposición controlada, mientras que Strickland no lo es. Si bien no podemos afirmar que esto sea así, ya que no tenemos certeza al respecto de una forma u otra, los hechos observables externamente sugieren que definitivamente es una idea que vale la pena reflexionar.
Pero ya sea que Schneider sea sincero en sus errores o sea parte de la camarilla anticatólica, es seguro que su Oración para el Sínodo sobre la Sinodalidad de 2023 sólo causará más daño a la verdadera religión católica romana.