Antier 2 de Septiembre, Katholisch.de, el sitio web de los obispones alemanes, publicó un artículo que se refiere a una entrevista en Christ & Welt (suplemento religioso del semanario Die Zeit) al matrimonio de teólogos ítalo-austriaco Simone Paganini y Claudia Mathis (foto), que examinaron figuras bíblicas en busca de signos de trastornos psicológicos en su libro Zwischen Wahn und Weisheit (Entre delirio y sabiduría), aparecido el 29 de abril en Gütersloher Verlagshaus, editorial protestante del grupo Penguin Random House que publicó en 2007 la controvertida „Bibel in gerechter Sprache“ (Biblia en lenguaje sencillo), una traducción/paráfrasis protestante que incorporó perspectivas de la teología feminista, el diálogo con los judíos, la “ética social” y la “teología de la liberación”.
Si Moisés es descrito como alguien con depresión mayor solo porque no celebra su victoria sobre Egipto, y Job como teniendo trastorno obsesivo-compulsivo por ofrecer sacrificios expiatorios por sus hijos y al perder sus bienes y sus hijos se sume en una depresión y aislamiento, los Paganini-Mathis le dictaminan a Jesucristo «cierta tendencia al alcohol» y que las dos expulsiones de los mercaderes de ganado en el Templo sugieren «un trastorno del control de los impulsos».
Según las Sagradas Escrituras y la teología católica, Cristo, Dios y Hombre verdadero, aunque asumió nuestra condición humana, estaba libre de pecado, desorden moral, enfermedades corporales o mentales, y de apetitos desordenados, además que su voluntad humana estaba totalmente sometida a la voluntad divina. De otro modo, su vida no hubiese sido ejemplo para los que creen en Él, y su muerte en la Cruz del Calvario no habría satisfecho la deuda de la humanidad para con Dios por el pecado más de lo que tampoco lo hacían los sacrificios y purificaciones previstos por la Ley de Moisés, cuya figura eran.
Las dos expulsiones de los mercaderes y cambistas del Templo por Nuestro Señor, acaecidas al comienzo (Jn. 2, 13-25) y al final de su vida pública y predicación (Mt. 21, 12-17; Mc. 11, 15-18; Lc. 19, 45-46) fueron presentados como actos proféticos como quiera que los Apóstoles recordaban con ellos el salmo 68, 10: «el celo por tu casa me devora», no un arrebato de ira y menos con violencia contra las personas. Acto que a la clase sacerdotal (que curiosamente era el grueso de la secta de los saduceos) le cayó mal porque dél obtenían grandes ingresos, ya que cobraban desorbitadas comisiones por cambiar los dineros de los peregrinos por el didracma de Tiro, la moneda que usaban en el Templo (y eso que tenía el rostro del ídolo Melqart/Hércules adorado en Tiro y la imagen del águila, siendo que la Ley de Moisés prohibía las imágenes).
Además, los únicos que decían que Nuestro Señor era «glotón y borracho» eran los fariseos, a los que tampoco les parecía normal las austeridades de San Juan Bautista porque decían «está poseído del demonio». Convertir esa acusación calumniosa en una descripción fehaciente del acusado es un error que ni en Exégesis 101 o en Catequesis se presentaría o aceptaría.
Curiosamente, nada de lo anterior expuesto es recordado ni por la Agencia Católica de Noticias y katholisch.de (la agencia de noticias y el portal oficial propiedad de la Conferencia Episcopal Alemana), ni por Domradio (la emisora de la archidiócesis de Colonia, gobernada por el cardenal “conservador” Rainer María Woelki Ehlert), que son financiados con el simoníaco “kirchensteuer” (impuesto eclesiástico) que cada año cobran sobre la declaración de renta de los ciudadanos alemanes. Antes contrario, FUERON ELLOS los que cargaron las tintas:
- KNA y katholisch.de afirman que Jesús «es descrito en la Biblia con una inclinación al alcohol», mientras que «su reacción ante los comerciantes de ganado en el Templo permite inferir un trastorno de los impulsos».
- Domradio continúa: «Empieza a golpear a la gente, a echar a los animales y a volcar mesas», y añade, sin comentario, que los propios autores bíblicos describen a Dios «a menudo como imprevisible, narcisista y con falta de control de impulsos».
Pero como la contra de la trampa es el juego limpio, se puede diagnosticar que los Paganini-Mathis, la Conferencia Episcopal Alemana y la Iglesia Conciliar/Sinodal (gobernada actualmente por León XIV Riggitano-Prévost) son unos jodidos apostatas que solo mantienen las apariencias de religión para seguir “viviendo del cuento”.

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