Novena dispuesta por Don Antonio Rodríguez, Cura de la Iglesia Parroquial de San Eustaquio en Sanlúcar la Mayor, y publicada en Sevilla por Manuel Nicolás Vásquez y Compañía hacia 1775, con las debidas licencias.
ADVERTENCIAS PARA HACER LA NOVENA
- Primera: El fin de hacer esta Novena es el que debemos tener en todos nuestros pensamientos, palabras, a saber a mayor honra y Gloria de Dios.
- Segunda: Particularmente se: ha de hacer con el fin de alcanzar de Dios aquella gracia que más necesitamos, y que más nos convenga para nuestra salvación, poniendo por intercesor a San Eustaquio.
- Tercera: Han de animarse todos a ser muy devotos del Santo, procurando la conservación y aumento de la Hermandad; y a que haya un amor mutuo entre los Cofrades.
- Cuarta: ofrecer al Santo algunas mortificaciones: como refrenar los ojos, oídos y lengua, y el Lunes, Miércoles y Viernes ayunar o ponerse algún cilicio, o usar de la disciplina.
- Quinta: Hacer examen de conciencia todas las noches, y prepararse para una buena Confesión, o particular o general, con el dictamen del Confesor.
- Sexta y última: Disponerse con gran fervor para recibir el Santísimo Sacramento de la Eucaristía el último día de la Novena, o en alguno de ella.
NOVENA AL GLORIOSO MÁRTIR SAN EUSTAQUIO
Hincados de rodillas delante de alguna Imagen de San Eustaquio, se persignarán y harán el Acto de Contrición.
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN INICIAL
Gloriosísimo Eustaquio: a vos, Santo mío, llegamos con la confianza que sois nuestro Patrono y Tutelar. Es verdad que no os hemos correspondido; pero Santo mío, si hasta aquí hemos sido tibios en obsequiaros, no será así de aquí adelante. El conocimiento de un Abogado tan amante y benefactor nos está impeliendo a tributaros los homenajes que nuestras fuerzas alcancen; y así confiados, os suplicamos, intercedáis con Nuestro Buen Jesús, nos conceda gracias especiales, con que seamos dichosos eternamente, y en especial lo que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor vuestro, y bien de mi alma. Amén.
Nota. La Oración antecedente la dirán solamente aquellos, de cuyos Pueblos San Eustaquio es Patrono.
DÍA PRIMERO – 11 DE SEPTIEMBRE
Jesús mío dulcísimo: que tan liberal os manifestasteis con Nuestro Glorioso Santo, cuando caminando por las densas nieblas del Gentilismo, lo llamasteis amoroso al gremio de Nuestra Católica Iglesia, reprendiéndole dulcemente su ceguedad, cual a otro Pablo, a que cooperó del mismo modo, manifestándose tan dócil a la gracia, que desde aquel punto abjuró el paganismo, y propuso seguiros a Vos. Ofrézcoos, Padre amantísimo; los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella docilidad y prontitud, con que cooperó a vuestra gracia y llamamiento. Os suplico, Señor, me concedáis que yo oiga atento vuestra voz, obedeciendo siempre a vuestro llamamiento, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi alma. Amén.
Ahora se rezarán cinco Padre nuestros y cinco Ave Marías, en memoria de las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, y en obsequio del Santo; y al fin pida cada uno lo que dicte su voluntad.
ORACIÓN
Jesús mío Dulcísimo, Vos que en todas tiempos habéis manifestado el aprecio de vuestros escogidos, haced, se acredite en mí la protección de este Glorioso Mártir (y Patrono nuestro). Atended, Señor, a sus méritos y nuestras necesidades, miradnos con ojos de misericordia, a la que nos acogemos, confiados, que sois Padre piadosísimo, y que habéis dicho que el que pidiere, recibirá: recibamos de Vos esta gracia. Amén.
GOZOS EN HONOR A SAN EUSTAQUIO MÁRTIR
Pues un singular portento
A nuestra fe vais a llevar,
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Brillaba vuestro valor
En la milicia pagana,
Y en soldado de la cristiana
Os convirtió el Señor:
Tocándoos un día el corazón
Cuando ibais a cazar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Mientras un ciervo perseguíais
En sus astas habíais visto
La imagen de Jesucristo
Llena de de vivo resplandor.
Al santo punto os convirtió,
Viendo hecho tan singular.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Vuestra esposa os ha imitado
Y vuestros dos hijos también
Abrazando la santa fe
De Jesús crucificado;
Después al lugar habéis vuelto
De donde el ciervo se os mostró.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Habéis a vuestra esposa perdido
Y vuestros dos hijos amados,
Pobreza y calamidades
Sobre vos han venido:
Tales pruebas nunca han rendido
Vuestra paciencia ejemplar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
En medio de angustias tales
Os sostenía el buen Dios,
Y un día su voz
Aligeró vuestros males:
A los pendones imperiales
De nuevo os vais a alistar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
En cierta expedición,
A la esposa e hijos hallasteis,
Y a todos al punto abrazasteis
Lleno vuestro corazón de emoción:
Premiando Dios aquí abajo
Los trabajos que pasasteis.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
En vano los paganos trataron
De haceros renegar de la fe,
Sus artes no pudieron nada
Mas firme siempre os hallaron.
Ni a los suplicios que apelaron
Os pudieron dominar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Junto con vuestros hijos y esposa
Al circo os bajaron
De donde unos leones llegaron
Y ¡cosa milagrosa!,
Ninguno la cabeza osa levantar
Por más que los han excitado.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
De bronce un toro formado
En él fuisteis metido,
Y abrasado por las llamas
Vuestra vida hubo acabado:
Volando a la eternidad
Vuestro espíritu a gozar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
¡Oh Mártir!, gran defensor
De nuestra fe sagrada,
Vos que con la sangre habéis sellado,
Alcanzadnos este valor
En estos tiempos, en que el error
Todo lo quiere avasallar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Pues un singular portento
A nuestra fe vais a llevar,
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
Antífona: Este Santo, por la ley de su Dios luchó hasta la muerte, y no temió a las palabras de los impíos, porque estaba fundado sobre firmísima piedra.
℣. Lo coronasteis, Señor, de gloria y honor.
℟. Lo pusisteis sobre las obras de vuestras manos.
ORACIÓN
Concedednos os suplicamos, oh Dios Omnipotente, que por la intercesión de vuestro bienaventurado Mártir San Eustaquio, seamos libres de toda adversidad en el cuerpo, y purificadas nuestras almas de todo mal pensamiento. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO – 12 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que proveísteis a nuestro Glorioso Santo de tanta conformidad al intimarle la pérdida de sus abundantes bienes, de sus elevados puestos, de su mujer e hijos, y las miserias a que había de ser reducido, que no se turbó al escuchar de Vos estas desgracias. Ofrézcoos los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella conformidad con que abrazó los infortunios que le esperaban. Os suplico, Señor, me concedáis auxilios y gracias para que mi voluntad siempre este unida a la vuestra, conformándome en todo con vuestras disposiciones, y que yo consiga lo que pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi alma. Amén.
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DÍA TERCERO – 13 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que tan abundantemente proveisteis a nuestro Glorioso Santo de fortaleza, resistiendo cual otro Job los recios golpes que el demonio le descargaba, pues habiendo obtenido licencia del Cielo, no dejó piedra por mover a fin de vencer su constancia hasta dejarlo solo y reducido a comer el pan con su propio trabajo corporal el que con tanta opulencia había sido servido. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos (de nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella fortaleza con que venció los asaltos del enemigo común. Os suplico, Señor, me concedais esta virtud para resistir los encantos halagüeños del mundo, los ardides astutos del demonio, y los falsos placeres de la carne; y lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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DÍA CUARTO – 14 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo un corazón tan despegado de todos los bienes de este mundo, que en medio de la mayor pobreza a que se vio reducido, no solo no apetecía algún alivio si no se hallaba muy contento, siendo de este modo, no solo pobre en el efecto, sino también en el afecto. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, singularmente aquella pobreza tan heroica que nada deseaba de todos los bienes que el mundo ofrece. Os suplico, me concedáis un amor grande a esta santa virtud; no apeteciendo más que lo que Vos fuereis servido concederme; llevando con resignación los infortunios que es voluntad vuestra que yo padezca, y que yo consiga lo bue os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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DÍA QUINTO – 15 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a Nuestro Glorioso Santo tanta luz, que conociéndoos a Vos y a sí mismo, hacía tan poco aprecio de sí de su alto nacimiento, y honores, que buscándolo de orden del Emperador Trajano para darle el comando de sus tropas, no quería ser conocido, sino conservarse en la vida oculta y oscura que profesaba; siendo oficial de un Labrador. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella humildad tan profunda, que nada apetecía de los honores que el mundo ofrece. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud en tanto grado, que despreciándome a mí mismo, en nada me envanezca, antes sí todo lo bueno que haya en mí, lo refiera a Vos, dandoos la honra y gloria; y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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DÍA SEXTO – 16 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que tan amorosamente concedisteis a nuestro Glorioso Santo tal conocimiento en las sendas del Espíritu, que supo unir una humildad profunda con los más elevados honores, mostrando tan reverente obediencia al precepto de su Príncipe, que dejó la vida oculta y desconocida en que se hallaba, con grande gozo de su alma, empuñando el bastón de General que le ofrecía. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella obediencia tan ciega a la voz de su Soberano, en la que conoció la voluntad de Dios. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud. conformándome siempre, y obedeciendo vuestra santa Ley, y a los preceptos de mis superiores, para que por este medio jamás me aparte de Vos, ni Vos jamás os apartéis de mí; y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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DÍA SÉPTIMO – 17 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo tanta libertad en la confesión de vuestra Fe, que sin temor a la pérdida de sus restituidos honores, a las amenazas, y aun a la misma muerte, no condescendió jamás en dar culto a los dioses del Gentilismo, respondiendo a su Soberano con un ánimo esforzado y constante que había abjurado el Paganismo; que profesaba la Fe de Jesucristo, y que esta le prohibía dar cultos a deidades que el capricho ha formado, indignas de reverencia. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella Fe con que resistió animoso y constante hasta la muerte. Os suplico, Señor, me concedáis auxilios especiales para que confiese siempre vuestra Santa Fe, y la acredite con obras de verdadero Católico, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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DÍA OCTAVO – 18 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo una esperanza tan firme de gozar de Vos eternamente, que con ella se animó a sufrir las terribles iras y enojos de su Príncipe, a padecer duras prisiones sin que la fiereza de los leones a que fue expuesto, ni otra cosa alguna le turbase, antes considerándolas, como anuncios que lo acercaban a la Bienaventuranza que esperaba, las sufría con un gozo indecible de su alma. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella esperanza tan constante, que acompañada con las ansias de glorificaros en el Cielo, fue el espíritu que le animaba a padecer. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud, para que en todas mis tribulaciones y trabajos, ella me aliente a sufrirlos por Vos, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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DÍA NOVENO – 19 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo una caridad tan encendida, que despreciando la misma vida por Vos, sufrió el martirio tan cruel como fue entrarlo en un toro de bronce, en que rodeado de fuego con indecibles tormentos y dolores, dio su alma juntamente con la de su mujer e hijos, en manos de su Creador. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella caridad que lo abrasaba en amor vuestro: os suplico, Señor, me concedáis santas ilustraciones, con que os conozca, y conociéndoos os ame con una caridad tan encendida, que no apartándome de Vos jamás, crezca más y más en vuestro amor, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
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