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lunes, 22 de marzo de 2021

DE LA LEY: DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

LATÍN
«Lex est constitútio pópuli, qua majóres natu simul cum plébibus áliquid sanxérunt.
   
[…]
   
Erit áutem lex honésta, justa, possíbilis, secúndum natúram, secúndum consuetúdinem pátriæ, loco tempórique convéniens, necessária, útilis, manifésta quóque, ne áliquid per obscuritátem in captiónem contíneat, nullo priváto cómmodo, sed pro commúni cívium utilitáte conscrípta».
    
TRADUCCIÓN
«La ley es constitución del pueblo, según la cual los mayores por el nacimiento, juntamente con la plebe, han establecido alguna cosa.
   
[…]
   
La ley ha de ser honesta, justa, posible, conforme a la naturaleza y a la costumbre patria, conveniente al lugar y al tiempo, necesaria, útil, manifiesta para que no contenga nada que sea capcioso por oscuridad, y debe ser dada no para ninguna comodidad particular, sino para utilidad común de los ciudadanos».

SAN ISIDORO DE SEVILLA. Etimologías, libro quinto (De las Leyes y los tiempos), caps. X “Qué es la Ley” y XXI “Cómo debe ser la Ley”.

lunes, 20 de febrero de 2017

ORACIÓN DE SAN ISIDORO CONTRA LA INSIDIA DEL DIABLO

Tu, Dómine, verus doctor et præstítor, qui Creátor es et Redémptor, largítor et múnitor, Advocátus ac Judex terríbilis et clemens, qui cæcis méntibus donas aspéctum, qui infírmis possíbile esse facis quod præcípis; qui sic pius es, ut assídue rogári velis; sic muníficus, ut néminem desperáre permíttas; indúlge mihi peccáta ómnia, ac univérsos erróres, et tua gratuíta bonitáte, bone Jesu, perduc me ad illam contemplatiónem desiderábilem, ubi jam erráre non possim. Per quanta enim vítia corrui, tu scis, qui occultórum es cógnitor. Quam mísera et prona est mea fragílitas, tu nosti, quali hoste incessánter afflígar et premar agnóscis. Te, Christe Deus, bellátor fortíssime et triumphátor semper victoriosíssime, quaerit impar certámen, te expétit mortális infírmitas, majestátis enim tuae glória est, si leo rúgiens ab infírma ove superétur, si spíritus violentíssimus a debilíssima carne vincátur, et si saltem íllius dominatiónem, permitténte tuo justo judício, ad tempus pátimur, nequáquam íllius insatiabílibus fáucibus sorbeámur. Fac illum, amátor hóminum, tristem de humána lætítia, qui de nostra offensióne exsúltat.

TRADUCCIÓN
Tú, Señor, verdadero doctor y dador, que eres Creador y Redentor, concesor y defensor, abogado y Juez terrible y clemente, que das vista a la mente de los ciegos, que posibilitas a los débiles para hacer lo que ordenas; que tan piadoso eres para quienes te dirigen asiduamente sus peticiones, y tan liberal que no permites que nadie desespere, perdona todos mis pecados y todos los errores, y que tu bondad gratuita, buen Jesús, me conduzca a esa contemplación deseable donde ya no pueda errar. Tú que eres conocedor de lo que está oculto, bien conoces en cuántas faltas he caído. Tú conoces cuán mísera y proclive es mi debilidad, y cuán incesantemente la aflige y presiona el enemigo. Tú, oh Cristo Dios, batallador fortísimo y campeón siempre victoriosísimo, mira este combate desigual, donde clama a la gloria de Tu divina majestad la debilidad de los mortales. Si el león rugiente superara a la débil oveja, si el espíritu violentísimo venciera a la débil carne, y si al menos la domina, permitiéndolo tu justo juicio, en el tiempo de padecer, no permitas que seamos devorados por sus insaciables fauces. Haz, ¡oh amador del género humano!, que se entristezca por la alegría humana aquel que se exulta por atacarnos. Amén.

Migne, Patrología Latina 83, col. 1273-1276