lunes, 14 de septiembre de 2026

LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Exaltación de la Santa Cruz (Juan de Valdés Leal, coro alto de la iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad, Sevilla).
  
«A fines del imperio de Focas, habiendo Cosroes, rey de los Persas, ocupado Egipto y el Africa, apoderóse también de Jerusalén, exterminando a miles de cristianos, y se llevó a Persia la Cruz del Señor con que santa Elena había enriquecido el monte Calvario. A Focas, le sucedió Heraclio. Reducido éste al último extremo por las calamidades de la, guerra, solicitó la paz bajo las más duras condiciones, sin lograr obtenerla de Cosroes, engreído por sus victorias. Acudió entonces a Dios con ayunos y oraciones, implorando su ayuda en tan apurada situación. Y por inspiración divina reunió un ejército, con el cual atacó al enemigo, derrotando a tres generales de Cosroes con sus huestes.

Cuando Cosroes, abatido bajo el peso de estas derrotas, se aprestaba en su huida a atravesar el Tigris, asocióse al trono su hijo Medarsés. Furioso entonces, al verse postergado, el hijo mayor, Siroés, preparó una asechanza a su padre y a su hermano; y no tardó en alcanzarles en su huida, deteniéndoles y dándoles muerte. Pidió entonces ser reconocido rey por Heraclio, a lo cual accedió éste mediante ciertas condiciones siendo la primera la restitución de la Cruz del Señor. Así, pues, la Cruz fue recuperada catorce años después de haber caído en poder de los Persas; y al volver Heraclio a Jerusalén, llevóla sobre sus hombros al cerro adonde el mismo Salvador la subiera.

Ocurrió en esta ocasión un estupendo milagro digno de recordación. Iba Heraclio cargado de oro y pedrerías, cuando de súbito sintió una fuerza que le detenía junto a la puerta que da acceso al camino del Calvario. Y cuanto más se empeñaba en andar, más. imposible se le hacía dar un paso, con gran asombro del propio Heraclio y de la multitud allí presente; hasta que Zacarías, Obispo de Jerusalén, tomando la palabra, dijo: “Considera, oh emperador, que los arreos de triunfo con que llevas la Cruz, distan mucho de imitar la pobreza y humildad de Jesucristo”. Despojándose entonces Heraclio de sus ricas vestiduras, descalzo y sencillamente vestido, anduvo sin dificultad lo restante del camino, y volvió a colocar la Cruz en el Calvario, en el mismo lugar de donde la habían quitado los Persas. La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que se celebraba todos los años en este día, adquirió desde entonces mayor esplendor, en memoria de haber sido la Cruz colocada de nuevo por Heraclio en el lugar donde la levantó por vez primera el Salvador».

Divino Oficio, lecciones 4.ª, 5.ª y 6.ª de las Maitines de la Exaltación de la Santa Cruz. Traducción de Dom Alfonso María de Gubianas y Santandréu OSB, Breviario Romano, vol. II, págs. 979-980. Barcelona, Editorial Litúrgica Española S. A., 1936. Nihil Obstat de la orden por Dom Remigio Aixelá OSB S. Th. D., censor de la Orden, e Imprimátur por Dom Mauro Etcheverry OSB, Abad general de la Congregación Subiacense, el 27 de Noviembre de 1935. Nihil Obstat diocesano por Agustín Mas Folch CO, censor, e Imprimátur por el Ilmo. Sr. Dr. Don Manuel Irurita Almándoz, Obispo de Barcelona y Mártir de la Fe, el 3 de Diciembre de 1935.

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