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sábado, 12 de enero de 2019

CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE MONS. MERARDO LOYA

   
A las 11:00h (hora de México) de hoy, en la ciudad de Guadalajara (Jal.), el padre Merardo Loya Loya (foto, ya de pontifical) recibió la plenitud del sacerdocio ministerial al ser consagrado obispo por Mons. Juan José Squetino Schattenhofer, fundador y superior general de la Fundación San Vicente Ferrer.
  
A las 11:00h (hora de México) de hoy, en la ciudad de Guadalajara (Jal.), el padre Merardo Loya Loya (foto, ya de pontifical) recibió la plenitud del sacerdocio ministerial al ser consagrado obispo por Mons. Juan José Squetino Schattenhofer, fundador y superior general de la Fundación San Vicente Ferrer, quien dio un sermón en el cual defiende su linaje episcopal (Mons. Squetino fue consagrado por Mons. José Franklin Urbina Aznar el 11 de Febrero de 1999, que desciende de Mons. Thuc por medio de Mons. Christian Marie Datessen -que fue consagrado sub conditióne por éste en Castelsarrasin de Francia el 25 de Septiembre de 1982, tras ser consagrado por el obispo veterocatólico André Maurice Alexandre Enos- y de Mons. Guy Jean Tau Johannes de Mamistra Olivares -perteneciente al linaje de Mons. Carlos Duarte Costa, fundador de la Iglesia Católica Apostólica Brasileña por medio de Mons. José Cunha-) y reitera la necesidad de asegurar la unidad de la Iglesia con la elección de un Papa válido.
  
La ceremonia (cuyo vídeo puede verse aquí) nos fue anticipada por fuentes confiables, como os lo habíamos comunicado el 16 de Diciembre del año anterior, no sin poca polémica, dado los antecedentes doctrinales del consagrante y algunas cuestiones de verdad sabida que no referiremos aquí.

   
Como es sabido, Mons. Squetino es actualmente impulsor del conclavismo, ideología teológica que plantea convocar un cónclave para elegir un sucesor legítimo al papa Pío XII en contraposición al usurpador Francisco Bergoglio, y acabar así con los más de sesenta años de Sede Apostólica Vacante en que está la Iglesia Católica. Pero el problema es que NO HAY COLEGIO CARDENALICIO (ni tampoco otro cuerpo electoral, hasta donde se sabe), el que hay es apóstata e inválido, y un nuevo reclamante del solio petrino sólo confundiría más a los débiles; aparte, con las condiciones fácticas actuales y desde el derecho canónico vigente (el Código Pío-Benedictino) ES IMPOSIBLE E IMPENSABLE HACER UN CONCILIO IMPERFECTO como lo fuera el Concilio de Constanza. Además, que sólo Jesucristo, Cabeza y Señor de la Iglesia Católica, es el único que puede eliminar a esta Apostasía, en la Parusía, cuando recupere su trono en la tierra, para que Él reine así como en el Cielo lo hace.
  
Solamente queda orar para que Mons. Merardo sea dócil al Espíritu Santo y adquiera el celo por la Sana Doctrina y la Espiritualidad Auténtica y la Disciplina Verdadera, de la cual debe ser maestro y defensor hasta la muerte, ya que ahora es, a pesar de sí, Obispo de la Iglesia Católica. Y que se cuide de los manipuladores que lo rodean.

Mons. Merardo, con sotana (izquierda) y hábito coral (derecha)

ACTUALIZACIÓN (26 de enero): En la ceremonia se distribuyó un folleto explicativo de las armas episcopales del nuevo Obispo. La fotografía suministrada no es muy legible, así que encargamos una representación basada en ella, con la mayor fidelidad posible (si alguien tiene la imagen en mejor resolución, agradecemos se comunique con nosotros):
  
Armas episcopales de Mons. Merardo Loya Loya: En campo de azur, una banda de plata cargada de una cruz de Santiago de gulés, el corazón de San Agustín (corazón ardiendo y traspasado con una flecha de plata) y el glifo tlatolli (“Palabra” en náhuatl) en gulés y oro, acompañada en el jefe una iglesia y en la punta una iglesia derruída; con bordura de plata cargada de seis lises de sable bien ordenadas (3:2:1). Lleva por tenantes una mitra de oro y un báculo de oro. El escudo está acolado con una Cruz procesional episcopal de oro, timbrado por capelo de sínople (verde) con seis borlas dispuestas en tres órdenes a cada lado (2x6 borlas de sínople, 1, 2, 3). En su base, una cinta con el lema INSTA OPPÓRTUNE, IMPÓRTUNE [Insiste con ocasión y sin ella].
  
El escudo de Mons. Merardo plasma el celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas, celo ejercido con la práctica de la predicación de la doctrina Católica. Por otra parte, es acorde al ideal de Mons. Squetino y la Fundación San Vicente Ferrer: propugnar por una restauración de la Iglesia Católica mediante la convocatoria de un concilio imperfecto con todos los obispos católicos para escoger un Papa legítimo.

Por otra parte, el domingo 20 de Enero, el Padre Basilio Méramo en su sermón transmitido por RADIO CRISTIANDAD, acusó de inválido al linaje de Mons. Thuc (al que pertenecen, además de Mons. Squetino y Mons. Merardo, entre otros, los obispos Mark Pivarunas, Donald Sanborn y Martín Dávila Gándara), aduciendo la supuesta senilidad de éste (argumento típico en todo sacerdote egresado de Écône), y el día 24, Mons. Squetino le respondió señalando su falta de caridad y su uso de lenguaje soez intra Missam. NOS DESLIGAMOS COMPLETAMENTE DE ESTAS POLÉMICAS DE EGOS, QUE SÓLO CONTRIBUYEN A LA DIVISIÓN Y A FORTALECER AL ENEMIGO CONCILIAR, y respondemos que si las consagraciones de Mons. Thuc son inválidas por su senilidad, las de Mons. Lefebvre lo son más porque Achille Liénart Delesalle, que lo ordenó sacerdote en 1921 y consagró obispo en 1947, era francmasón de grado 33 R.E.A.A. (ambos extremos son absurdos). Pero si Liénart, siendo masón, consagró obispo a Lefebvre observando la materia, forma e intención de la Iglesia, ¡cuánto más Mons. Thuc, que siempre se mantuvo leal a la Iglesia, observó las rúbricas en todas sus ceremonias -incluso en el Palmar de Troya-, y su linaje es válido aun a ojos de la misma iglesia conciliar!

Reiteramos el llamado a la unidad entre los Sedevacantistas, e invitamos a que se ofrezcan y manden decir Misas Ad tolléndum Schisma con esta intención.

domingo, 16 de diciembre de 2018

¿CONSAGRACIÓN EPISCOPAL EN MÉXICO?

Advertimos que por este artículo habrá gran polémica y persecución, pero lo publicamos independientes de cualquier sacerdote o sociedad, PORQUE NUESTRO COMPROMISO ES SOLAMENTE CON DIOS Y POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS.
  
  
Fuentes externas nos informan que posiblemente (ya un hecho CONFIRMADO) el próximo 12 de Enero de 2019, Mons. Juan José Squetino Schattenhofer consagrará en la ciudad de Guadalajara, estado de Jalisco (México), al padre Merardo Loya Loya. 
  
Padre Merardo Loya administrando un bautismo en su parroquia del Señor San José, en Chimalhuacán (Estado de México).
  
El P. Merardo Loya recibió las Sagradas Órdenes de manos de Mons. Mark Anthony Pivarunas CMRI el 18 de Octubre de 1996 junto al P. Dámaso Ruiz Loya (fallecido de leucemia en Febrero de 2014). A comienzos del 2000, el padre Merardo pasó a a la Sociedad Sacerdotal Trento, fundada por Mons. Martin Dávila Gándara en 1993, ejerciendo el P. Merardo en la Iglesia de Santiago Apóstol en la población de Julián Blanco/Dos Caminos, municipio de Chilpancingo de los Bravo (Guerrero); y en 2014 se contactó con la Fundación San Vicente Ferrer de Mons. Squetino, donde está actualmente.
 
Sin hacer referencia a los presuntos señalamientos que en materia doctrinal y disciplinaria inciden sobre Mons. Squetino y su Fundación San Vicente Ferrer, es de conocimiento público que él adhiere al conclavismo, actitud teológica que frente a la situación de más de sesenta años de Sede Apostólica vacante postula y propende por la elección de un sucesor válido del Papa Pío XII que lidere a la Resistencia Católica frente a la apóstata secta del Vaticano II dirigida hoy por Francisco Bergoglio. Pero el problema con el conclavismo, además de la división entre los sedevacantistas, es que si bien cualquier hombre católico puede ser elegido como Papa, NO EXISTE NINGÚN COLEGIO CARDENALICIO LEGÍTIMO PARA ESCOGERLO, TODA VEZ QUE EN VIRTUD DEL DECRETO In nómine Dómini DEL PAPA NICOLÁS II EN 1059, LOS CARDENALES SON LOS ÚNICOS QUE TIENEN DERECHO A ELEGIR AL PRÓXIMO PAPA (no existe, hasta donde se sabe, tampoco otro cuerpo electoral para ello; y es imposible e impensable juscanónicamente convocar un Concilio), Y LOS DEL VATICANO SON APÓSTATAS Y HEREJES; y un nuevo reclamante al papado solo agregaría más confusión a los fieles, porque tendría que lidiar no sólo con el Vaticano apóstata, sino con otros muchos reclamantes (Palmar de Troya incluido). Además, como hemos señalado repetidamente, está situación solamente terminará cuando Cristo Rey, Cabeza y Señor de la Iglesia Católica, vuelva a asumir en la tierra su Trono. Oremos para que llegue pronto la Parusía.