A dos semanas de la visita de León XIV Riggitano-Prévost a Perú, dos obispones peruanos fallecieron de cáncer con menos de 24 horas de diferencia.
El arzobispón cuzqueño Richard Daniel Alarcón Urrutia, de 74 años, falleció el viernes 30 de Octubre. “Instalado” obispón de Santa Ana de Tarma (donde se incardinó tras dejar la orden franciscana) el 21 de Julio de 2001 por el arzobispón de Ayacucho Luis Abilio Sebastiani Aguirre SM, fue promovido a la sede cuzqueña el 28 de Octubre de 2014, posesionándose en ésta el 4 de Enero siguiente. Había participado en los preparativos para recibir a Riggitano-Prévost el 15 de Noviembre en su archidiócesis. El pachamamista Lizardo Estrada Herrera OSA, nombrado coadjutor en Agosto, asumió inmediatamente la titularidad y recibirá a su hermano de orden.
Veinte y cuatro horas después, Jorge Pedro Carrión Pavlić, obispón de Puno, falleció a los 76 años en un hospital de Lima. Nacido e “instalado” presbítero en la diócesis de Santa Ana de Tarma, había dirigido la diócesis de Puno desde 1998, primero como administrador apostólico tras la renuncia de Jesús Mateo Calderón Barrueto OP por límite de edad, y desde el 2000 (cuando fue “instalado” obispón por el cardenal Augusto Vargas Alzamora SJ) como ordinario local. Si bien es recordado por su evangelización a la población quechua y aymara en la región y gestionar una planta de planta de oxígeno en el hospital Manuel Núñez Butrón durante la covidhisteria, estuvo en controversia por casos de extracción de patrimonio cultural, malversación de fondos y falsedad ideológica en documento público en los que estuvo involucrado su canciller Alex Aníbal Cano Arce (una investigación en contra de Carrión Pavlić fue archivada el pasado Abril, sin ninguna actuación visible por el Ministerio Público). A diferencia de Cuzco, Puno no hace parte del itinerario, ni tenía un sucesor designado.

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