jueves, 30 de julio de 2020

DEVOCIÓN EN HONOR A SANTA GEMA PARA LOS JUEVES

   
Que la Pasión de Cristo esté en nuestros corazones. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Antífona: Ven, oh Santo Espíritu: llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor.
℣. Envía tu Espíritu, y las cosas serán creadas.
℟. Y renovarás la faz de la tierra.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que con la claridad del Espíritu Santo iluminaste los corazones de los fieles; concédenos este mismo Espíritu para obrar con prudencia y rectitud, y gozar siempre de sus consuelos inefables. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
ORACIÓN POR PERDÓN (De Santa Gema Galgani)
Oh mi Dios crucificado, heme aquí ante Vuestros pies; no me arrojéis ahora que me presento ante Vos como un pecador. Mi Jesús, Os he ofendido excesivamente en el pasado, pero eso no será así. Ante Vos, oh Señor, pongo todos mis pecados; he considerado ahora Vuestros propios sufrimientos y veo cuán grande es la valía de esa Preciosa Sangre que fluye de Vuestras venas. Oh Dios mío, en esta hora cerrad Vuestros ojos a mi falta de mérito, y puesto que Vos habéis querido morir por mis pecados, concededme el perdón para todos ellos, para que no pueda sentir más el peso de mis pecados, porque este peso, Jesús querido, me oprime más allá de toda medida. Asistidme, Jesús mío, porque deseo volverme bueno cueste lo que cueste; apartad, destruid, desarraigad todo lo que en mí encontréis contrario a Vuestra santa voluntad. Al mismo tiempo, os ruego a Vos, Señor Jesús, que me iluminéis para que pueda ser capaz de caminar en Vuestra santa luz. Amén.
  
ORACIÓN PREPARATORIA
Oh Divinísimo Señor, humildemente nos postramos ante vuestra Infinita Majestad, y os adoramos y dedicamos a vuestra gloria las devotas oraciones que ahora os presentamos, como un acto de devoción a vuestra sierva Santa Gema Galgani, cuya intercesión ahora imploramos.
   
ORACIÓN A SANTA GEMA GALGANI
Amada Santa Gema, vengo a ti en gran necesidad de tu intercesión y presencia celestial en mi vida. Mientras que aquí en la tierra experimentaste tan grandes pruebas, sufrimientos, ataques y persecuciones conocidas para ti y Jesús solo. Yo también experimento sufrimientos y dificultades, y las confío a tu intercesión (menciona tus intenciones). Carísima Santa Gema, ayúdame a ver la voluntad de Dios en mi vida en el momento presente, y a aceptar las cosas que no puedo cambiar. Que pueda yo aprender de tu santo ejemplo de fortaleza, simplicidad como un niño y confianza, y lo más importante, caridad sincera para el sacrificio y sufrir por los demás, y a buscar siempre amar a mi prójimo y a mis enemigos como a mí mismo. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
LETANÍA DE SANTA GEMA (Para uso privado)
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
 
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos benigno.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Gema, ruega por nosotros.
Imagen viviente de Jesús, ruega por nosotros.
Flor de la Pasión de Cristo, ruega por nosotros.
Portadora de las Llagas de nuestro Salvador, ruega por nosotros.
Amante de la Cruz, ruega por nosotros.
Víctima del Amor Divino, ruega por nosotros.
Víctima por las almas, ruega por nosotros.
Modelo de simplicidad, ruega por nosotros.
Modelo de amor, ruega por nosotros.
Modelo de humildad, ruega por nosotros.
Modelo de pureza, ruega por nosotros.
Modelo de oración, ruega por nosotros.
Modelo de penitencia, ruega por nosotros.
Modelo de obediencia, ruega por nosotros.
Consolación del Sagrado Corazón, ruega por nosotros.
Digna esposa del Cordero de Dios, ruega por nosotros.
Amada hija de María, ruega por nosotros.
Hija de dolores, ruega por nosotros.
Amiga de los Ángeles, ruega por nosotros.
Amiga de los Santos, ruega por nosotros.
Flagelo de los demonios, ruega por nosotros.
Virgen seráfica, ruega por nosotros.
Lirio inmaculado del Paraíso, ruega por nosotros.
Preciosa gema de Cristo, ruega por nosotros.
Porderosa intercesora ante el Trono Santo de Dios, ruega por nosotros.
  
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros.
   
℣. Ruega por nosotros, Santa Gema.
℟. Para que no nos gloriemos sino en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que hiciste a la bienaventurada Santa Gema imagen de tu Hijo sufriente, concédenos, por su intercesión, que, comulgando con la Pasión de Cristo, merezcamos ser partícipes de su gloria. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
   
Si viera las puertas del infierno abiertas, y estuviera de pie al borde del abismo, no desesperaría, no perdería la esperanza de la misericordia, porque debería confiar en Ti, Dios mío.
   
Santa Gema Galgani, ruega por nosotros.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA EN HONOR DEL BEATO PEDRO FABRO

Tomado del libro Vidas de los Santos de la Compañía de Jesús, publicado en Madrid por la librería de Miguel de Olamendi en 1877. Imprimátur otorgado por Mons. Giuseppe Angelini, Obispo Auxiliar de Roma y Arzobispo titular de Corinto. Los Gozos fueron publicados en 1880 por la imprenta de Valentín Torrás en Barcelona.
  
NOVENA DEL BEATO PEDRO FABRO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, ofreciendo confesarme y apartarme de las ocasiones de ofenderos, y espero me perdonareis por los infinitos méritos de vuestra preciosa Sangre, dándome auxilios para perseverar en gracia hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Eterno Dios y Señor mío, que os complacéis sobremanera en manifestar vuestra gloria, adornando a vuestros escogidos de excelsas virtudes y ricos méritos; dignaos concederme luz y acierto para honrar al Beato Pedro Fabro, y darle aquel culto que agrade a vuestra Divina Majestad, y nos obtenga de vuestra infinita bondad, por su intercesión poderosa, las gracias que necesitamos para que, siguiendo sus pasos en la vida, lleguemos al término deseado de la gloria. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 30 DE JULIO
ORACIÓN

Bondadosísimo Señor, que a vuestro querido siervo el Beato Pedro Fabro, desde sus más tiernos años, le previnisteis con copiosas bendiciones de gracia manifestadas en su angelical vida y santas prácticas; concedednos a nosotros gracias eficaces que nos hagan caminar por la senda de la virtud y perfección cristiana hacia la patria común del cielo. Amén.

Aquí se rezará un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios y Señor mío, que para recompensar aun en esta vida mortal las virtudes de vuestros siervos, os agrada dispensar vuestras gracias y favores a los que aún peregrinamos por este valle de lágrimas; por la intercesión y méritos de estos héroes gloriosos que invocamos en nuestras necesidades, dignaos escuchar las súplicas que os dirigimos por vuestro querido y regalado siervo el Beato Pedro Fabro, que tan fervorosamente os sirvió en esta vida, para que merezcamos acompañarle en la gloria. Amén.
   
GOZOS
  
De Jesús soldado fuerte
Contra el vicio y el error:
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
En el Saboyardo suelo
Humilde cuna tuviste
En Vinaret, y fuiste
Educado con desvelo;
Pues Dios quiso enriquecerte
Con talento superior.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
En París estudiante,
Para ganar qué comer,
De Loyola y de Javier
Se te elige por pasante:
El Cielo al primero advierte
Te tome por coadjutor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
Para la gran Compañía
De Jesús pronto te gana
Ignacio, y tú la sotana
Vistes siguiendo a tal guía,
Para ser su brazo fuerte
En las lides del Señor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
La cátedra de Escritura
Te encarga Paulo Tercero
En Roma, y con el acero
De tu predicación pura
Logras allí que despierte
Del letargo el pecador.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
     
De Parma en la Legación,
De Worms en las conferencias,
Derrotas las eminencias
De luterana facción;
En ti la Alemania advierte
Un muro contra el error.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
Con apostólico celo
La Alemania recorriendo,
Vas por doquier recogiendo
Los frutos de tu desvelo,
En tu Orden al conocerte
Entran muchos con fervor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
     
En España y Portugal,
Por San Ignacio enviado,
Tu Instituto has propagado
Con aplauso general,
En todos puntos al verte
Renace de fe el ardor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
    
En Ratisbona y Maguncia,
En las Dietas de Spira,
Tal celo el Señor te inspira,
Tal fuerza tu voz anuncia,
Que en clero y pueblo se advierte
Luego el cambio mejor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
Tu caridad, tu dulzura,
Tu gran desprecio del mundo,
Y tu saber tan profundo
Y el candor de tu alma pura,
De todos hacen quererte,
Son del sectario el terror.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
   
Con cilicios y abstinencia
Tu cuerpo ya extenuado,
A Roma habiendo llegado
Preso de grave dolencia,
Te llama Dios a la suerte
Del goce del eterno honor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
    
De tu virtud en abono
Y prodigios singulares,
Te colocó en los altares
El gran Papa Pío Nono,
Para, cual dique, oponerte
A este siglo corruptor.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
    
Pues tú del protestantismo
Fuiste el terrible martillo,
Alienta, fuerte caudillo,
Contra el furor del abismo
Nuestra fe, y a ella convierte
Al que es presa del error.
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
    
Ya que logra enternecerte
De tu devoto el clamor:
Danos, oh Pedro Fabro, favor
En el trance de la muerte.
        
Antífona: Como un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca.
℣. Lo amó el Señor, y lo adornó.
℟. Lo revistió con una estola gloriosa.
  
ORACIÓN
Atiende, oh Señor, nuestras súplicas, y ya que quisiste asociar en tu bienaventurado confesor Pedro el asiduo deseo de la oración y el infatigable celo por las almas, concédenos por sus méritos e intercesión, que merezcamos estar continuamente adheridos a Ti, y amar y ayudar a nuestro prójimo en obra y verdad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 31 DE JULIO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Redentor amorosísimo de las almas, que, abrasado en vivo celo de la gloria de vuestro Eterno Padre, y de la salvación de los hombres, comunicasteis este fuego santo al corazón del Beato Fabro en tan alto grado, que ya desde niño juntaba a sus iguales en el mayor número que podía, y les enseñaba vuestra celestial doctrina, inspirándoles al mismo tiempo sumo horror á la culpa, y grande amor a la virtud; suplicoos, Jesús mío, me deis un vivo celo por mi propia salvación y la de mis prójimos, que me estimule a obrar cuanto bien pueda para lograr tan alto fin. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 1 DE AGOSTO
Por la señal...
      
ORACIÓN
Gloriosísimo Beato Pedro Fabro, que deseoso de mortificar vuestras pasiones sujetasteis vuestro cuerpo a rígidos ayunos y ásperas penitencias, y declarasteis guerra incesante á vuestras inclinaciones naturales, aunque inocentes y lícitas; alcanzadnos del Señor odio santo de nosotros mismos, y amor grande a la cruz, que es camino de la gloria. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 2 DE AGOSTO
Por la señal...
         
ORACIÓN
Amabilísimo protector mío, Beato Fabro, que teníais tan íntimo trato con Dios, que pasabais largas horas de la noche en profunda oración, haciéndoos insensible al frío y demás molestias de la estación; obtenednos del cielo amor a la oración, y fijeza y devoción en ella, de modo que por este medio logremos las gracias que a la misma están vinculadas, especialmente la de nuestra felicidad eterna. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 3 DE AGOSTO
Por la señal...

ORACIÓN
Protector mío amantísimo, Beato Fabro, cuyo amor a la cruz de Cristo fue tan grande, que todos los días al ofrecer la Hostia santa en el altar, os ofrecíais como víctima al martirio que deseabais con ardor; haced que nosotros también amemos la cruz, llevando por lo menos nuestros trabajos con resignación y constancia hasta la muerte. Amén
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 4 DE AGOSTO
Por la señal...

ORACIÓN
Suavísimo Beato Fabro, que, habiendo tenido la dicha de nacer pobre a imitación de Cristo, quisisteis serlo toda la vida, aunque vuestros talentos y prendas naturales os brindaban con posiciones cómodas y ventajosas, siendo vuestro gusto y placer sumo experimentar los efectos más duros y ásperos de la pobreza; alcanzadnos del Señor horror grande a las comodidades de la vida, y tierno amor a la desnudez y pobreza de Cristo, para que por esta virtud lleguemos a la posesión del reino prometido a los pobres de espíritu. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 5 DE AGOSTO
Por la señal...

ORACIÓN
Amadísimo Beato Fabro, que amasteis tanto la humildad, que buscabais ávidamente vuestro propio desprecio, poniendo vuestra gloria en veros pospuesto y humillado a todos; haced que yo lleve siquiera con tranquilidad y paz de espíritu, todo lo que mortifica mi amor propio, y humilla mi soberbia. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 6 DE AGOSTO
Por la señal...

ORACIÓN
Ardentísimo ángel de caridad. Beato Pedro Fabro, que, abrasado en este divino fuego, todo trabajo por los prójimos, por duro y repugnante que fuese, se os hacia dulce y suave, y ganasteis miles de almas para Dios con vuestras tareas apostólicas, y raros ejemplos de virtudes heroicas; ojalá logre yo una centella siquiera de ese fuego divino que ardía en vuestro pecho, y a imitación vuestra socorra a mi prójimo en sus necesidades, ya espirituales ya temporales, y asegure así con la pureza de alma mi eterna salvación. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 7 DE AGOSTO
Por la señal...

ORACIÓN 
Dulcísimo Beato Fabro, que tuvisteis la feliz suerte de morir por obedecer, como el divino Maestro, así como a imitación suya vivisteis siempre obedeciendo, por lo cual gozáis hoy de gran gloria, como vos mismo lo revelasteis; haced que yo ame tan preciosa virtud, contrariando mi voluntad, y gozándome de hacer la de aquellos que el Señor me ha puesto por representantes suyos en la tierra. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.

BEATO MANÉS DE GUZMÁN, HERMANO DE SANTO DOMINGO

Beato Manés de Guzmán
 
Caleruega, en el corazón de la provincia burgalesa, se nos ofrece todavía como un ejemplar de aquellas aldeas, con su caserío agrupado junto a la silueta recia y protectora de un viejo torreón medieval, maltratado por los siglos, pero aún erguido con noble apariencia retadora. Caleruega es, en la actualidad, un pueblecito de unos mil habitantes que mira por el Mediodía hacia una vasta llanura, árida y monótona, y distingue hacia el Norte una agreste región que a lo lejos se empina en sierras fieramente dentadas de riscos y precipicios. Adosado a su torreón, de trazo rectangular, que conserva cierta inflexible esbeltez, se levantó en un tiempo el castillo de los Guzmanes, finalmente destinado, en 1270, por Alfonso el Sabio, para monasterio de dominicas.
   
Muchos años antes, a mediados del siglo XII, habitaba el castillo una familia que dio a la Iglesia dos santos y un beato en sólo el curso de dos generaciones.
   
Suena bien el apellido de Guzmán en oídos españoles. Las páginas de nuestra historia le recuerdan con frecuencia y aparece entre las estrofas del Romancero por mor de la hazaña de Guzmán el Bueno en la defensa de Tarifa. Pero en los tiempos a que nos referimos ya no se luchaba por los campos de Burgos, y don Félix de Guzmán, a quien el monarca había confiado la defensa de aquella plaza, pudo cultivar en paz las sólidas virtudes de religiosidad y dulzura hogareña que anidaban en su corazón, profundamente fervoroso y cristiano.
   
Noble apellido el de don Félix. Pero nada tenía que envidiarle el de su esposa, doña Juana de Aza, dama acaudalada, cuyos padres residían y mandaban en la villa de este nombre, entre Aranda y Roa, y de dotes tan elevadas y escogidas que la llevaron, tras una vida ejemplar, a los altares, donde hoy la ofrece la Iglesia a la devoción de los fieles entre la corte admirable de sus santos.
   
Unidos por el amor, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, en un tiempo en que los valores del espíritu resplandecían sobre toda clase de apreciaciones materialistas, y compitiendo sus almas en celo religioso y nobleza de sentimientos, era lógico que formaran un hogar donde Dios recogiera frutos de evangélica belleza y la Iglesia encontrara paladines para sus empresas y moradores para sus cenáculos.
   
Así fue, en efecto. Félix de Guzmán murió en olor de santidad y su cuerpo duerme el sueño de los justos en el monasterio de San Pedro, de Gumiel de Izán. Doña Juana, elevada, como hemos dicho, a los altares, fue sepultada primero al lado de su esposo, y descansa ahora en San Pablo de Peñafiel. De tres hijos suyos nos habla la historia. El mayor, Antonio, se consagró a Dios en el sacerdocio, y, desdeñando altos beneficios y dignidades eclesiásticas, muy posibles dada la posición de su noble familia, se enterró en vida en un hospital, para cuidar de los pobres y los peregrinos que acudían por entonces en gran número al sepulcro de Santo Domingo de Silos. El menor fue aquella gran figura de la hagiografía hispana que el mundo conoce por Santo Domingo de Guzmán. Entre ambos Manés, a quien están dedicadas las presentes líneas.
   
A menudo resulta difícil discriminar lo histórico de lo legendario cuando se pretende presentar la biografía de los santos de la Edad Media. Ello ocurre aun con figuras del más destacado relieve, de aquellos que brillaron con acusado fulgor en el firmamento de las glorias cristianas. Bien conocido parece ser Santo Domingo de Guzmán y harto evidentes resultan la mayoría de sus hechos, andanzas y milagros. Y, sin embargo, sus propios biógrafos suelen hacer constar esta premisa de carácter general y los más escrupulosos se afanan en presentar por separado lo que en sus investigaciones han hallado como historia cierta de aquello otro que no se atreven a desarraigar totalmente del campo de la leyenda, tan fecundo en profundos barroquismos de maravillas, éxtasis y revelaciones.
   
Si tal sucede con el propio fundador de la Orden de Predicadores y creador del rezo del rosario, imagínense las dificultades que se encontrarán para sacar a luz la existencia de su hermano Manés que, sencillo y humilde como florecilla perdida en ubérrimo valle, pasó por el mundo sin apenas dejar otro recuerdo que el olor de una bondad fragante y una abnegación silenciosa.
   
Su propio nombre resulta dudoso, pues hay quienes le llaman Mamés y otros Mamerto, y hasta la fecha de su nacimiento se ignora, aunque hubo de ser antes, probablemente no mucho, del año 1170, en que, según todas las probabilidades (tampoco esto es seguro), vino al mundo su hermano Santo Domingo.
   
Ocupa, pues, Manés, en la cronología familiar, el puesto intermedio entre sus dos hermanos Antonio y Domingo, y este lugar parece encerrar cierto simbolismo que refleja algunas de las particularidades de su carácter. De lo que no cabe duda es de que fue callado y de pocas iniciativas: hombre de ideas sencillas y dulce carácter: firme en su profunda devoción y amor a Dios y a sus semejantes: aficionado a la oración y meditativo. Se le conoce como Manés el contemplativo: su alma era transparente como el cristal y nunca perdió la pura inocencia, que es una de las características de muchos de los elegidos del Señor.
    
Manés se sintió atraído y como subyugado por la férrea voluntad y el trepidante dinamismo de Domingo: se unió a éste, y a su lado permaneció largos años, siempre dispuesto a secundarle en sus empresas y a obedecer sus indicaciones, tan calladamente que apenas se le nombra de tarde en tarde por los historiadores del fundador de los dominicos, pero con una efectividad operante que surge como con destellos propios cada vez que esto ocurre.
   
Gran parte de su juventud la pasó Manés al lado de su santa madre, entregado a la práctica de la piedad y de las virtudes cristianas y a la lectura de los libros santos hasta que marchó a unirse a su hermano Domingo en tierras francesas del Lanquedoc, donde aquél trabajaba en la conversión de los herejes, a lo que también se entregó Manés, prodigando sus sermones y sus exhortaciones, que alternaba con la oración fervorosa y las más severas penitencias.
   
Tarea había, ciertamente, para todos en la gran empresa en que Santo Domingo se encontraba enfrascado. Sus luchas contra los errores y las malicias de los albigenses requerían el mayor número posible de auxiliares, y, al fundar aquél la Orden dominicana, a la que dio como especiales características las del estudio y la contemplación, Manés fue uno de los primeros miembros de la misma que en manos de su propio hermano hizo profesión de seguirle y cooperar al acrecentamiento de la obra de Dios.
   
Sabido es que Domingo, una vez confirmada la Orden por el Papa Honorio III, decidió dispersar sus frailes por el mundo, haciéndoles salir del monasterio de Prulla, verdadera cuna de la Orden, para que establecieran en diversos países nuevas casas que sirvieran de centros irradiadores de la verdad evangélica.
   
La dispersión tuvo lugar el día de la Asunción de Nuestra Señora, de 1217, fecha que ha pasado a las crónicas de la Orden con el calificativo de Pentecostés dominicano. La despedida del fundador fue tierna y patética. Se apartaban de él quienes primero se le habían unido y a su lado habían rezado y predicado, y entre ellos se encontraba el hermano, Manés, que formaba parte del grupo que salió con dirección a París, para, como atestigua Juan de Navarra, "estudiar, predicar y fundar un convento" en la capital de Francia.
   
Es curioso que, a la par que estos religiosos, salieran otros para España y que Manés figurase, no obstante, entre los primeros. No parece arriesgado presumir que Santo Domingo lo decidiera así por parecerle más difícil la lucha evangélica en Francia que en España, dando con ello una prueba de la confianza que tenía en su hermano. No era, por otra parte, Manés el único español que figuraba en el grupo, sino que había otros dos más entre los siete que lo componían. La labor que todos ellos llevaron a cabo fue magnífica. A su llegada a París se acomodaron en una vivienda modesta, frente al palacio del obispo; pero poco más tarde les concedieron una casa de mayor amplitud, donde fundaron el convento de Santiago, que no tardó en convertirse en uno de los de más nombradía de la Orden, tanto por aquel tiempo como en los posteriores.
   
Pero aún había de conferir Domingo a su hermano otra misión, si no de tanta trascendencia, quizá más delicada y difícil, y a la que el santo fundador concedía importancia singular.
     
Iniciadas las Comunidades de dominicas, Santo Domingo tuvo decidido interés en destinar a cada una de ellas algún vicario de la propia Orden que las gobernase, dirigiese y santificase. "Proveyólas principalmente –dice a este respecto el grave historiador Hernando del Castillo– de maestros y padres espirituales que las enseñasen, guardasen, amparasen, alumbrasen, consolasen y desengañasen en los muchos y varios casos y cosas a que en la prosecución de tan santa y nueva vida se les habían de ofrecer. Y, después de pintar cuáles son las virtudes que deben hacer de las comunidades religiosas, "congregaciones de ángeles", añade: "Para tales las criaba Santo Domingo, y por eso fue su primer cuidado dejar en su guarda y compañía a quien pudiese ser maestro y padre de la perfección que buscaron dejando el mundo y de la que prometieron buscando a Dios".
   
Si éstos eran el pensamiento y los deseos de Santo Domingo, puede suponerse con cuánto cuidado elegiría a aquellos de sus monjes que habían de encargarse de la función de vicarios en las Comunidades religiosas dominicas. Para esto también resultaban insuperables las dotes de Manés, virtuoso, prudente, reflexivo y fiel cumplidor de las reglas de la Orden y de las advertencias de su fundador.
   
Por eso, sin duda, cuando en Madrid se estableció la primera Comunidad de dominicas en el monasterio que más adelante se conoció con el nombre de Santo Domingo que gozó de la protección del rey San Fernando, designo para vicario de la misma a su hermano Manés, que con este motivo se reintegró a la madre patria para continuar en ella su vida religiosa.
   
Manés cumplió su misión a plena satisfacción de Santo Domingo, que, desde Roma, dirigió a la superiora de la Comunidad de Madrid una carta, en la que desborda el cariño que experimentaba por su hermano y la alta estima que las dotes y virtudes de éste le merecían. Dice así aquella tierna misiva:
"Fray Domingo, maestro de los frailes Predicadores, a nuestra muy amada priora y hermanas del monasterio de Madrid, salud y acrecentamiento de virtudes.
 
Mucho nos alegramos y damos gracias a Dios por haberos favorecido en esa santa vocación y haberos librado de la corrupción del mundo. Combatid, hijas, el antiguo enemigo del género humano, dedicándoos al ayuno, pues nadie será coronado si no pelease. Guardad silencio en los lugares claustrales, esto es, en el refectorio, dormitorio y oratorio, y en todo observad la regla. Ninguna salga del convento, y nadie entre, no siendo el obispo y los superiores que viniesen a predicar y hacer visita canónica. Aficionaos a vigilias y disciplinas; obedeced a la priora; no perdáis tiempo en inútiles pláticas. Como no podemos procuraros socorros temporales, tampoco os obligamos a hospedar religiosos ni otras personas, reservando esta facultad a la priora con su consejo. Nuestro carísimo hermano fray Manés, que no ha omitido sacrificio alguno para conduciros a tan santo estado, adoptará cuantas disposiciones le parezcan convenientes para que llevéis santa y religiosa vida. Le autorizamos para visitar y corregir a la Comunidad y, si fuese preciso, para sustituir a la priora, con el parecer de la mayoría de vosotras, y para dispensar en algunas cosas, según su discreción. Os saludo en Cristo".
   
Después de la muerte de Santo Domingo, ocurrida en el convento de San Nicolás, en Bolonia, el 6 de agosto de 1221, apenas se vuelven a tener noticias del Beato Manés. Consta, sin embargo, que siguió su vida religiosa en España y que guardó siempre un inextinguible cariño y una profunda veneración por aquel hermano que había sido su estrella y su guía y a cuyo amparo, y, por así decirlo, a sus inmediatas órdenes, estaba acostumbrado a actuar. Muchos de sus esfuerzos debieron dirigirse a procurar que los fieles le tributaran culto y a que su memoria perdurara en el discurrir de los tiempos.
   
A este respecto refiere Rodrigo de Cerrato, contemporáneo del Santo, que, "cuando en España se supo que era canonizado el bienaventurado Domingo, su hermano fray Manés vino a Caleruega, y, predicando al pueblo, los excitó a que en el lugar donde el Santo había nacido edificaran una iglesia, y añadió: "Haced ahora una iglesia pequeñita, que será ensanchada cuando a mi hermano le placiere".
   
Efectivamente, se construyó la iglesia y, según el mismo historiador, "lo que el varón venerable predijo con espíritu de profecía de que aquella pequeñita iglesia sería agrandada lo vemos en nuestros días cumplido, pues Don Alfonso, rey ilustrísimo de Castilla y de León, hizo que allí se edificase un monasterio con toda magnificencia, donde sirven al Señor Dios religiosas de nuestra Orden".
   
Manés continuó su vida humilde de oración, predicación y estudio, hasta el año 1234, en que, hallándose de nuevo en Caleruega, Dios le llamó a compartir en el cielo la gloria del hermano a quien tanto había amado y ayudado en la tierra, y fue enterrado en el panteón de su familia, en el monasterio de San Pedro, del cercano pueblo de Gumiel de Izán.
   
El dominico Bernardo Guidón lo confirma así: "Descansa en un monasterio de los monjes blancos en España, donde es esclarecido con milagros. Es reputado santo y conservado en una sepultura cerca del altar. Así lo refirió un religioso español, socio del prior provincial de España, que asistió al Capítulo general celebrado en Tolosa el año 1304, y había visitado dicho sepulcro".
   
Cuando principiaron a darle culto trasladaron sus reliquias del panteón de su familia al altar mayor, y allí estaban expuestas a la veneración pública, juntamente con otras muchas de otros santos, traídas de Colonia. El padre fray Baltasar Quintana, prior del convento de Aranda de Duero, enviado por el padre provincial a Gumiel para examinar lo referente al sepulcro de los Guzmanes, dice en carta escrita el año de 1694, al padre maestro fray Serafín Tomás Miguel, autor de una vida de nuestro padre Santo Domingo, que "la venerable cabeza de San Manés y otras reliquias suyas se hallaban en el altar mayor y tenían esta inscripción: Sancti Mamérti Órdinis Prædicatórum, Fratris Sancti Domínici de Caleruéga in Hispánia".
   
Después las benditas reliquias pasaron por varias vicisitudes y, a excepción de un pedazo del cráneo que conservaron las dominicas de Caleruega, se desconoce lo ocurrido con el resto, si bien es muy probable que desapareciera cuando los desórdenes y quemas de conventos de los años 1834 y 35 en Barcelona, adonde, según todas las apariencias, las había llevado el por entonces procurador general de la Orden, padre fray Vicente Sopeña.
   
Como quiera que fuese, el culto a San Manés se difundió mucho después de su muerte. Canonizada su madre por el Papa León XII, a ruegos del rey de España Don Fernando VII y de los magnates de la nación, estos mismos grandes señores elevaron a Roma sus solicitudes para que el segundo hijo de Santa Juana de Aza recibiera también los honores del culto y, efectivamente, Manés fue proclamado Beato por el Papa Gregorio XVI, sucesor de León XII.
 
ALFREDO LÓPEZ. Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.
    
ORACIÓN (del Misal Dominico)
Oh Dios, que por caminos admirables conduciste a tu confesor el bienaventurado Manés en el camino de la perfección, por esta misma graciosa misericordia dirige nuestras acciones, para que podamos ser capaces de buscar lo que ordenas y obtener lo que prometes. Por J. C. N. S. Amén.

MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO - DÍA TRIGÉSIMO

Compuesto en Italiano por el padre Massimiliano Maria Mesini CPPS y publicado en Rímini en 1884; traducido por un presbítero y publicado en Santiago de Chile en 1919, con aprobación eclesiástica.
   
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS
¡Oh Sangre Preciosísima de vida eterna!, precio y rescate de todo el universo, bebida y salud de nuestras almas, que protegéis continuamente la causa de los hombres ante el trono de la suprema misericordia, yo os adoro profundamente y quisiera compensar, en cuanto me fuese posible, las injurias y ultrajes que de continuo estáis recibiendo de las creaturas humanas y con especialidad de las que se atreven temerariamente a blasfemar de Vos. ¡Oh! ¿Quién no bendecirá esa Sangre de infinito valor? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor a Jesús que la ha derramado? ¿Qué sería de mí si no hubiera sido rescatado con esa Sangre divina? ¿Quién la ha sacado de las venas de mi Señor Jesucristo hasta la última gota? ¡Ah! Nadie podía ser sino el amor. ¡Oh amor inmenso, que nos ha dado este bálsamo tan saludable! ¡Oh bálsamo inestimable, salido de la fuente de un amor inmenso! Haced que todos los corazones y todas las lenguas puedan alabaros, ensalzaros y daros gracias ahora, por siempre y por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA TRIGÉSIMO
CONSIDERACIÓN: LA DEVOCIÓN A LA SANGRE DE JESÚS CONDUCE AL PARAÍSO

I. ¿Nos salvaremos o nos condenaremos? Este pensamiento no pocas veces perturba el corazón del cristiano. Para alejar de nosotros tal perturbación es menester que sigamos el consejo de San Pablo: «Hermanos míos, dice, tened confianza en la Sangre de Jesús, en que por ella entraréis al reino de los bienaventurados». Pongamos toda nuestra esperanza en la Sangre Preciosa, seamos verdaderos devotos suyos, y tendremos segura entrada al paraíso.
  
II. Toda gracia, como nos asegura San Alfonso, y la misma perseverancia final, no se obtiene sino con la oración; y para que ésta sea eficaz, dice el Beato Simón de Casia, debe ir rociada de la Sangre Preciosa. Además, «a fin de detestar el pecado, es medio eficacísimo la meditación, especialmente la de la Pasión, dice el ya citado doctor San Alfonso; pues “al pensar, escribe Santo Tomás, que un Dios ha muerto por amor a nosotros y que para redimirnos de la culpa ha derramado su Sangre, no puede menos que empujarnos a odiar aquella y amar a quien tanto nos ha amado”». Por consiguiente, la devoción a la Preciosa Sangre, haciéndonos dejar el pecado y perseverar en la divina gracia, nos conducirá seguramente a la salud eterna.
   
III. Al beato Enrique Susón se le apareció el alma de su madre, coronada de gloria celestial. Después de haber ella meditado por treinta años continuamente la Pasión de Jesús, un día mientras consideraba su deposición de la Cruz, enfermó de puro dolor, y el Viernes Santo murió mártir de compasión hacia su Señor. En efecto, la devoción a la Preciosa Sangre es la vía segura que conduce al Cielo. San Juan lo dice claro: «Bienaventurados los que se lavan con la Sangre del Cordero divino: las puertas del Paraíso les están abiertas a fin de que libremente entren». Todos los que están en el Paraíso, allí han llegado por haberse lavado y purificado con la Sangre Preciosa. Nutramos también nosotros una tierna devoción a la Preciosa Sangre, amemos el precio de nuestra Redención, bañémonos en ella, frecuentando los Sacramentos y meditando cada día el amor con que Jesús entre duras penas la derramó; y de esa manera seguramente llegaremos al puerto de la eterna salvación.
  
EJEMPLO
Santa Teresa, siendo de niña muy buena y piadosa, con la lectura de novelas y la conversación frecuente con una jovencita que siempre le hablaba de amoríos y vanidades, empezó a aficionarse a ellas. Pero mientras un día estaba en entretenida conversación con una persona a la cual tenía afecto, se le apareció Jesús, como cuando fue azotado, chorreando Sangre de todos lados; y ella, aunque quedó conmovida del todo ante aquella vista, sin embargo, no supo arrancar de su corazón aquel mundano afecto. Pero después contemplando una imagen de Jesús, todo llagado y ensangrentado, se sintió totalmente compungida; y meditando de continuo la Pasión de Jesús, no sólo comenzó a vivir virtuosamente, sino que llegó a muy sublimo estado de perfección. Jesús se le apareció muchas veces, especialmente en la hostia consagrada, ora, crucificado, ora coronado de espinas, ora manando Sangre, ora, habiendo ella comulgado, le hizo sentir la boca y la persona rociada de la Sangre Preciosa. Por lo cual, el divino amor tanto penetró en ella que, Él mismo, más bien que la enfermedad, la privó de la vida; y su alma, saliendo del cuerpo bajo la forma de una cándida paloma, junto con Jesús allí presente, voló al Cielo. Y sin embargo, en una visión que tuvo, le fue mostrado a Teresa un puesto preparado para ella en el Infierno. ¿Cómo entonces se libró de él? Recibiendo a menudo la Sangre Preciosa sacramentalmente en la comunión y místicamente en la meditación. Durante todo lo que nos queda de vida, honremos de esa manera también nosotros a la Sangre de Jesús; y con tal devoción viviremos santamente, y tendremos nosotros también la suerte de pasar de este mundo al paraíso para gozar eternamente de aquella incomprensible felicidad que Jesús nos ha merecido con la efusión de su Preciosísima Sangre.
          
Se medita y se pide lo que se desea conseguir.
   
OBSEQUIO: Pedid perdón a Jesús de las negligencias cometidas en este mes, y en compensación ofreced el corazón a quien os ha dado la Sangre.
   
JACULATORIA: Sangre Preciosa del Hombre Dios, a ti consagro mi corazón.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío y Salvador mío querido, ¿tendré yo la suerte feliz de ir al Paraíso a ver Vuestra hermosa Faz y a gozar de Vos por toda la eternidad? ¡Ah! Con este fin me habéis criado, y con este fin habéis derramado toda Vuestra Sangre; pero yo me he vuelto indigno con tantos pecados. ¡Ea! Jesús mío, suplid Vos mi indignidad con Vuestra Sangre; por ella os ruego que ablandeis el corazón, me hagáis llorar y detestar mis culpas, me deis la perseverancia final, y me encendáis todo de Vuestro santo amor. No, no quiero ir al Infierno a blasfemar de Vos, sino que quiero ir al Cielo a bendeciros. Ya que me habéis dado vuestra Sangre; ¡ea! No me neguéis el Paraíso. Sangre Preciosísima, vos me habéis conquistado la gloria celestial; luego ella es mía. Yo la quiero, y por eso prometo con vuestra ayuda no más perderla con el maldito pecado. Quiero ser vuestro tierno devoto y entrañable amante. Quiero teneros siempre impresa en mi corazón y en mi mente, para que de vos rociado obtenga libre entrada en el bienaventurado reino; y así, después de haberos amado y bendecido en la tierra, pueda amaros y bendeciros eternamente en el Cielo. Amén.
   
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DIAS
¡Oh Corazón de mi amado Jesús, cargado con la pesada Cruz de mis culpas, coronado con las espinas de mis ingratitudes y llagado con la lanza de mis pecados! ¡Oh Jesús de mi vida! Cruz, espinas y lanza he sido para vuestro Corazón con mis repetidas ofensas: éste es el retorno con que, ingrato, he correspondido a las dulces y amorosas lágrimas de Belén y a la extrema pobreza en que por mi amor nacisteis; éste es el agradecimiento y recompensa que han tenido vuestros trabajos y vuestra Preciosísima Sangre derramada con tanto amor por la salud de mi alma; esta es la paga de aquella excesiva fineza que obrasteis en el Cenáculo, cuando, abrasado en caridad y encendido en divinas llamas, os quedasteis por mi amor sacramentado, buscando amante la bajeza de mi pecho para recreo de vuestra bondad. ¡Oh Jesús de toda mi alma! Parece que hemos andado a competencia los dos, Vos con finezas, yo con ingratitudes; Vos con un amor que no tiene igual, y yo con un menosprecio que no tiene semejante; Vos con tanto amor regalándome y dándome en el Sacramento la dulzura de vuestro Corazón y yo dándoos por la cara con la hiel de mis culpas. ¡Oh Corazón de mi amado Jesús! ¡Oh Jesús de mi corazón, piadosísimo en esperarme! Compadeceos de mi miseria y perdonadme misericordioso cuanto ingrato os he ofendido, concediéndome benigno que esas espinas con que os veo punzado saquen lágrimas de mi corazón contrito, con que llore mis repetidas ingratitudes, y por esas vuestras amorosas y dulces llagas, llagad y herid éste mi corazón con la dulce y ardiente flecha de vuestro amor, para que os ame y sirva, para que os alabe y bendiga, y después eternamente gozaros. Amén.
   
℣. Señor, nos redimisteis con vuestra sangre.
℟. Y nos habéis hecho un Reino para nuestro Dios.
   
ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno, que habéis constituido a vuestro Hijo único Redentor del mundo y que quisisteis ser aplacado con su Sangre; te rogamos nos concedas que de tal modo veneremos el precio de nuestra salvación, y por su virtud seamos preservados en la tierra de los males de la presente vida, que nos regocijemos después con fruto perpetuo en los cielos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 29 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA VIGESIMONOVENO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA VIGESIMONOVENO – PERSEVERANCIA EN EL SERVICIO DIVINO
Santísimo Patriarca San Ignacio: después de las muchas gracias que por vuestra intercesión he pedido en el discurso de este Mes, pido hoy la más necesaria, y sin la cual poco me aprovecharán las otras. Es esta la perseverancia en el bien comenzado hasta la muerte. Santo Padre, vuestra singularísima prerrogativa fue el no haber jamás descaecido, desde el primer día en que os disteis todo a Dios, en el fervor con que comenzasteis, y en el ejercicio de las virtudes cristianas de tal manera, que viendo vuestros grandes progresos Francisco Javier, no halló mejor símil con qué significarlos que llamándoos Gigante de Santidad; y respecto de vos, reputábase a sí mismo, por humildad, pequeño Pigmeo; siendo así, que todas vuestras virtudes lucieron en él maravillosamente. Tengo, pues, yo harta razón de llamarme nada o en vuestra comparación; pues apenas comienzo una acción virtuosa, cuando negligente vuelvo atrás, ya dejándola, ya haciéndola con descuido. Este mismo Mes me convence de ello: pues comenzado con fervor, me hallo ahora tibio y frio: Remediadme vos, que tuvisteis el nombre, y las obras de verdadero Ignacio; esto es, de un Santo todo fuego. Fortaleced mis flaquezas: de otro modo estoy perdido. Encended mis frialdades, ya que no me queréis inmoble, y entumecido en las obras del Divino servicio. Afervorizad mi espíritu, ya que me deseáis por compañero en el Cielo. La corona de gloria no se da sino a quien pelea con valor y hasta el último momento de la batalla, que dura toda la vida, hasta la muerte. Si yo volviere las espaldas vergonzosamente, es cierto que faltará por mí, no ya de parte de Dios, quien siempre está pronto para ayudarame con su santa gracia. ¡Ah!, no permitáis vos, Padre mío, que perezca esta alma vuestra devota. Mirad, que con toda eficacia os pido la gracia de que se me abrevie la vida, antes que yo falte al deber en que me halle de vivir según el agrado de Dios, adelantándome más y más en el camino de la virtud.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. El demonio, para apartar a un hombre del estado de perfección, en donde sirve fielmente a Dios, y para arrastrarle a una vida del todo mundana, le representa tan bellamente otro estado virtuoso que no es el suyo, que le hace abandonar el que tiene, que para él es el mejor. Asimimo, para que dejemos el bien que estamos haciendo, hace que nos aficionemos de otro mejor, que después no haremos, y en el ínterim nos pinta fácil de conseguir, hasta que nos haya arrancado del primero y después nos impide el otro, descubriéndonos nuevas dificultades y aun abultándolas.
  2. Una Comunidad que se mantiene de limsonas cotidianas, y no se emplea en ayudar a los prójimos, o no tiene exterior áspero y rígido, no puede perseverar largo tiempo en su primer instituto.
  3. Quien tiene natural impetuoso y rebelde, no se pierda de ánimo ni se entregue a sus inclinaciones, como si fuese inútil para la virtud: sino aliéntese a domar su natural; y sepa que una de sus victorias vale mucho más que muchos y muchos actos de virtud que hacen otros sin contraste, por ser de genio dulce y quieto. Y no pocas veces sucede que uno de tan recia condición, si a fuerza de espíritu llega a sujetarla, viene a ser apto para grandes cosas en servicio de Dios.
JACULATORIA: Confirma, Señor, lo que has obrado en nosotros. (Salmos 67).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA EN HONOR A LA BEATA JUANA DE AZA, MADRE DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

Novena dispuesta por el Padre Fray Mariano Rais OP, y publicada en Madrid por la imprenta de Eusebio Aguado en 1832.
  
DEVOTA NOVENA A LA SANTA Y NOBLE SEÑORA BEATA JUANA DE AZA, CONDESA DE CALERUEGA Y MADRE DE LOS GLORIOSOS PATRIARCA SANTO DOMINGO DE GUZMÁN Y DEL BEATO MANÉS DE GUZMÁN, DE LA ORDEN DE PREDICADORES
     
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor santo, Dios grande y omnipotente, uno en la esencia y trino en las Personas, en quien creo, en quien espero, y a quien amo sobre todas las cosas; que por solo vuestro querer me criasteis de la nada, sin que yo lo mereciera, y formasteis a vuestra imagen y semejanza, y redimisteis con vuestra Sangre preciosa derramada con afrenta y con dolor por mí, vuestra indigna criatura: ¡oh Señor, en cuya presencia tiemblan y se estremecen los Ángeles, a quien yo vil gusanillo de la tierra he ofendido con atrevimiento insufrible, quebrantando vuestros santos preceptos, y despreciando vuestros amorosos auxilios! Ruégoos escuchéis piadoso mi oración: pésame Señor, de mi horrible ingratitud, pésame de haber pecado, pésame de haberos ofendido. Y pues sois infinitamente bueno, y me esperáis con los brazos abiertos para tornarme a vuestra amistad y concederme el perdón, dadme vuestros auxilios para que llore mis culpas hasta borrarlas enteramente con la mudanza de vida y lágrimas de contrición verdadera. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor mío Jesucristo, misericordiosísimo Redentor mío, que en la bienaventurada Juana de Aza y sus gloriosos hijos Domingo y Manes disteis a la Iglesia la idea de todas las virtudes, para que al contemplarlas se alentara nuestra flaqueza, y conociéramos el poder maravilloso de vuestra divina y soberana gracia, y la virtud de la santa oración, que fue escuela donde esta Madre admirable y virtuosa enseñó a sus hijos a hacer buen uso de vuestras misericordias: Ruégoos, Señor, que por sus méritos y gran valimiento me concedáis la gracia de imitar sus virtudes, y hacerme digno de su protección poderosa; pues para mayor gloria vuestra y honor de vuestros amados siervos, utilidad de la santa Iglesia, provecho de mi alma, remisión de mis culpas y conversión de todos los pecadores, os ofrezco esta Novena. Y por cuanto no soy digno de ser oído de Vos, suplícoos, Señor, os dignéis unir esta humilde oración a la que Vos hicisteis a vuestro Padre desde la Cruz, y a los méritos de vuestra Madre Santísima y de vuestra sierva la bienaventurada Juana y sus santos hijos, para que en su compañía con todos los Ángeles y bienaventurados os bendiga y alabe por los siglos de los siglos. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 30 DE JULIO
ORACIÓN
Gloriosísima Madre mía, bienaventurada Juana de Aza, digna madre de unos hijos tan dóciles a vuestras sabias y prudentes exhortaciones, cuya ejemplar vida fue documento y norma de oración, en cuya pura fuente les enseñasteis a beber las aguas saludables de una dulce contemplación y devoción fervorosa, que les condujo al alto y encumbrado monte de la perfección evangélica: alcanzadme, Madre mía, que yo aprenda de ellos a levantarme sobre todas las cosas de la tierra, y desee y suspire únicamente los bienes eternos para cuya posesión he sido criado. Y como ellos por la santa y fervorosa oración llegaron a poseer todas las virtudes con que tanto agradaron a Dios y se hicieron dignos de sus grandes misericordias, logre yo también guardar viva fe, y solamente esperar en la divina bondad, y amar a mi Dios con todo mi corazón para que siendo prudente en las adversidades y desgracias, constante en padecer, justo en mis obras, sobrio en mis deseos y moderado en mis palabras, consiga la perseverancia final necesaria para alcanzar la gloria. Amén.
  
Ahora pida cada uno a la Santa Familia en silencio el consuelo que más necesite, y después se rezarán tres Ave Marías.

ORACIÓN A LOS SANTOS HERMANOS DOMINGO Y MANÉS, PARA TODOS LOS DÍAS

Amantísimos padres y hermanos míos Domingo y Manés: por aquella leche que mamasteis a los pechos de vuestra dichosa madre, y por el celo y religiosa piedad con que la virtuosa y bienaventurada Señora procuraba infundir en vuestras almas las cristianas y sublimes virtudes que heredó de sus nobles y gloriosos progenitores, rogad a mi Señor Jesucristo acepte mi oración, y me conceda la gracia que le pido en esta devota y santa Novena. Amén.
  
ORACIÓN PARA CONCLUIR LA NOVENA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Rey de la gloria y Señor de las virtudes, que subisteis a los Cielos triunfante de la muerte y del pecado, para reinar con el Padre y el Espíritu Santo en los siglos de los siglos! ¡Oh Señor, principio y fin de todas las cosas, que por Ti fueron hechas en el Cielo y en la tierra, y publican la grandeza de tu poder, bondad y sabiduría! Os suplico que por los méritos de vuestra sierva la bienaventurada Juana y sus gloriosos hijos, des paz a la Iglesia, victoria y felicidad a los Príncipes cristianos, espíritu de obediencia y sumisión a sus pueblos, gracia y bendición a los justos, contrición a los pecadores, y alivio en sus penas a las almas que padecen en el Purgatorio, para que todo ceda en honor de vuestro Nombre santo, a quien es debida la gloria, la bendición y la alabanza, el honor, el poder y el imperio. Y pues sois maravilloso en vuestros Santos y os complacéis en sus ruegos, salvad mi alma por los de esta santa Familia para que eternamente os bendiga en la gloria. Amén.
  
GOZOS
  
Pues tres hijos venturosa
Diste a luz esclarecidos,
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.

De sangre augusta y real
Hermosa al mundo naciste,
Y de gracia recibiste
Precioso y rico caudal;
Dones que en tu alma dichosa
El Cielo vio agradecidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
 
Tu humildad vida seguía
Santa, honesta y retirada,
Y a ser perfecta casada
El Cielo te disponía:
Guzmán en tan digna esposa
Logró sus votos cumplidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.

Antonio, fruto primero
De este enlace venturoso,
Anuncio fue luminoso
Del segundo y del tercero,
Que a su virtud asombrosa
Dieron aumentos crecidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
  
Domingo y Manés, dechados
De cristiana perfección,
De tu devota oración
También son frutos colmados:
Que a madre tan virtuosa
Tales hijos son debidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
 
Tu amor con leche les daba
El celo puro y ferviente,
De Hermenegildo valiente
Que en tu sangre circulaba,
Y recibiste gloriosa
De Pelayos y Ramiros.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
    
Ministros del Dios Eterno
Tus hijos su voz sonaba,
El Cielo se alborozaba
Y bramaba el hondo averno;
Y a penitencia preciosa
Muchos lloraban movidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa. 
   
A los que de profusión
Tus limosnas acusaron,
Los milagros asombraron
De tu devota oración:
Clamaste a Dios fervorosa
Y ellos quedaron corridos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
    
A reinar subiste al Cielo,
Que os recibió con gran fiesta,
Y tal gloria manifiesta
Vuestro cuerpo acá en el suelo;
A quien la patria obsequiosa
Tributa cultos rendidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
   
Abismada en dulce gozo
Con solo Dios te gozaste,
Y corona preparaste
De inmortal laurel frondoso.
Con que su frente gloriosa
Ciñen tus hijos queridos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa. 
   
Dais agua en la sequedad
Y la langosta ahuyentáis,
A las estériles dais
Frutos de fecundidad:
La embarazada medrosa
Sus deseos ve cumplidos.
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa.
  
Pues tres hijos venturosa
Diste a luz esclarecidos:
Escucha nuestros gemidos 
¡Oh Juana!, madre dichosa. 
     
℣. Rogad por nosotros, Bienaventurada madre Juana.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que mostraste admirablemente a tu sierva la Bienaventurada Juana la gracia de la suprema vocación de su hijo Santo Domingo, te suplicamos, por ella, que imitando admirablemente a tu Hijo, consigamos por su piadosa intervención conseguir los premios eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 31 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
¡Oh amantísima madre mía Beata Juana, que apercibida con el escudo de la fe vivíais por ella en santa y religiosa vida, y persuadida de que sin fe es imposible agradar a Dios, regalábais vuestra alma con la contemplación de sus divinas e inefables verdades! ¡Oh dichosa, que alumbrada con esta luz que viva y sin mengua ardía en vuestra alma, penetrábais la altura de los Cielos llegando hasta la presencia de Dios, en donde henchíais vuestro espíritu en el torrente impetuoso de delicias que brotan de su seno, y alegran y regocijan la ciudad santa! Alcanzadme, Madre mía, del Señor que yo guarde viva mi fe, para que meditando día y noche las obras maravillosas de su divina justicia y misericordia inefable, encuentre como vos en la contemplación de las verdades eternas aquella unción de espíritu y constancia en padecer por su amor, y me haga digno de ver por mis ojos a mi Dios en vuestra compañía y la de vuestros santos hijos, para que colocados todos alrededor de tan dulce y amada Madre cantemos eternamente las divinas misericordias. Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA TERCERO – 1 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
¡Oh dichosísima Madre mía Beata Juana, que esperasteis firmemente en el Señor, sin que jamás quedara confundida vuestra esperanza, y escuchasteis su voz que dice: «tocad a mi puerta y os abriré, pedid y recibiréis»! ¡Oh feliz, que hallándoos vigilante en la casa del Señor visteis colmado vuestro gozo por su misericordia inefable; y en torno de los bienes y riquezas de la tierra que mirabais como vanidad y viento, recibisteis de su mano las verdaderas riquezas, y la opulencia y la gloria que son la gracia y las virtudes santas, mejores que el oro y las piedras preciosas y la plata escogida! Alcanzadme del Señor por los méritos de mis santos Padres y dignos hijos vuestros Domingo y Manés, que yo no espere sino en Él, y en la virtud de su santo nombre que fue para ellos torre inexpugnable de la que penden mil escudos, armadura de los fuertes, con que vencieron al mundo y hollaron altamente las esperanzas del siglo. Siga yo, Madre mía, tan santos ejemplos, para que, consumado el curso de mi peregrinación en la tierra, podamos decir todos juntos en la gloria: «En el Señor esperé y fue mi ayudador». Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO – 2 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
Amorosísima abogada mía Beata Juana, con cuánta razón pudisteis decir que con vuestra santa mediación se enardecía el fuego del amor divino que ardía siempre en el altar de vuestro corazón: ¡Oh, y cómo quedábais dulcemente enajenada con la contemplación de las perfecciones de Dios, y vuestra alma con deseo vehementísimo de unirse al Sumo bien con unión perfecta y regalada! ¡Oh intercesora mía! Alcanzadme del Señor que la caridad penetre mi corazón de manera que este fuego soberano y divino acabe el de la concupiscencia que me atormenta y aflige; como hizo en vos y en vuestros muy santos y dignos hijos, que inflamados con este ardor vivieron en la tierra como los Ángeles en el Cielo. Mire yo con fastidio los placeres y alegrías del mundo, y solo suspire y desee los bienes eternos, hasta tanto que consiga ver a mi Dios y gozarle en vuestra compañía en la gloria. Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO – 3 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
Poderosísima protectora mía Beata Juana, prudente y virtuosa Abigaíl, que con bebida alcanzada milagrosamente del Cielo evitasteis vuestra confusión y templasteis la desazón de vuestro buen esposo, quedando llenos de asombro y vergonzoso rubor los que con siniestras acusaciones tachaban de profusión vuestras limosnas. ¡Oh mujer prudente y discreta, que acudiendo a Dios en la premura de vuestro corazón, lograsteis que por los méritos de vuestro hijo Domingo se llenara milagrosamente el vacío que dejó el vino que repartió vuestra caridad entre los pobres! Alcanzadme, oh Madre mía, por sus méritos y los de vuestro segundo hijo, esta admirable prudencia que suaviza las amarguras de la vida y modera las pasiones, selle mis labios cuando me visitare la adversidad, y levante mi corazón al Señor para que desciendan a mi alma su misericordia y su gracia. Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO – 4 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
Amada patrona mía Beata Juana, que, adornada con la posesión perfecta de las virtudes y guarda de los mandamientos divinos, llevábais en vuestra alma la hermosa imagen de la justicia que procurasteis grabar en la de vuestros santos hijos, que fueron modelo de bien vivir para todos los estados y condición de personas. ¡cuánto me confunde la idea de la santidad que en ellos y en vos resplandece, tan opuesta a mi tibieza y relajación! Enlazados con los Reyes y Príncipes de la tierra, regalados con las divinas misericordias, y amados de Dios trabajaron en destruir el orgullo de las pasiones: yo aprecio lo que ellos no amaban, suspiro por los bienes que aborrecían, y no tomo parte en las desgracias de mis hermanos. Alcanzadme, Madre mía, que yo ame la justicia y aborrezca la iniquidad, para que pueda decir algún día: «corrí, Señor, el camino de sus mandamientos divinos cuando ensanchaste mi corazón». Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO – 5 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
¡Oh bienaventurada Juana, dichosa protectora mía! Vos sois aquella mujer fuerte que buscaba con ansia Salomón, y cuyo precio no podía hallarse sino en los más remotos confines de la tierra. A vos felizmente encontró Aquel que dice de sí mismo: «he aquí al que es más que Salomón». A vos encontró llena de fortaleza y de gracia, y en vos puso su confianza, y os constituyó madre de muchos hijos, que son su pueblo de adquisición destinado a publicar las inmensas riquezas de su misericordia y bondad. Vos le consagrasteis llena de fortaleza los tres hijos que os dio naturaleza, Antonio, Manés y Domingo, y el Cielo premió vuestra virtud, y quiso que con solo el menor de ellos se multiplicara a millares vuestra descendencia, para que en toda la redondez de la tierra se cumpliera gloriosamente lo que anunció Salomón, y se levantaran vuestros hijos y os colmaran de alabanzas. Bendita seáis entre miles, porque no degenerasteis de la nobleza y virtud heredada de vuestros padres; bendita porque confortada con el poder del Altísimo obrasteis con fortaleza, vencisteis al mundo, y entrasteis triunfante en el Cielo. Alcanzadme, Madre mía, que yo imite vuestra fortaleza y la de mis santísimos Padres Domingo y Manés, para que siendo digno Hijo vuestro logre la dicha de oír algún día de vuestra boca en la gloria: «Hijo mío, gozo mío y corona mía, yo te engendré en el Señor». Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO – 6 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
¡Oh piadosísima y esclarecida Beata Juana! ¡Cuán lejos estuvisteis vos y vuestros santos hijos de ser del número de aquellos que siendo enemigos de la cruz de Jesucristo tienen por dios su propio vientre, y se glorían de aquello mismo que es su confusión e ignominia! No permitáis, abogada mía, pertenezca jamás al número de estos que obligaron al santo Apóstol a derramar amargas lágrimas al recordar los excesos de su gula e intemperancia. Libradme de este vicio que hace a los hombres idólatras de sí mismos: y pues el Señor no solo os dio espíritu de fortaleza y amor, sino también de templanza, alcanzadme que yo imite vuestra sobriedad y abstinencia, y la de vuestros santos hijos, partiendo mi pan con el pobre, contentándome con moderado alimento, vestido honesto, y viviendo como vos sobria y justamente en el siglo; para que así merezca llegar a la vida eterna. Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA NOVENO – 7 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN
Santa y perfecta casada, virtuosísima Beata Juana, que jamás comisteis el pan ociosa en la casa de vuestro marido, y que como aquella que tanto celebraba Salomón porque interrumpía su sueño para dar el pan a sus domésticos, os desvelábais también en la educación de vuestros hijos, y en alimentar vuestra alma y la suya con la divina palabra y con la santa y piadosa conversación: alcanzadme la perseverancia final necesaria para conseguir la gloria; y como vos teníais siempre preparada la lámpara de la caridad, esperando la venida del Esposo ataviada con los vestidos y galas de las virtudes santas que os hicieron digna de ser admitida a sus bodas, vele yo a imitación vuestra y de vuestros santos hijos en la guarda de los sentidos y ejercicio y práctica de las buenas obras, para que ayudado con vuestros méritos logre la perseverancia final, y ser admitido al gozo de mi Señor. Amén.
   
Pedir la gracia que se desea recibir, y rezar tres Ave Marías. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.