domingo, 23 de diciembre de 2018

CORONA DE LAS CINCO LLAGAS DE NUESTRO REDENTOR JESUCRISTO

Fuente: Como ovejas sin pastor
   
En la oración de la Congregación de los Clérigos Descalzos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Padres Pasionistas) en Roma, en el Retiro de los Santos Juan y Pablo, el Papa León XII, de santa memoria, por un decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias, con fecha 20 de Diciembre de 1823, concedió las siguientes indulgencias a todos los fieles que, con corazón contrito, digan con devoción la Corona de las Cinco Llagas de nuestro Divino Redentor, Jesucristo, meditando al mismo tiempo sobre ellas:
i. Indulgencia de un año, una vez al día, por rezar esta corona.
ii. Indulgencia plenaria (además de la Indulgencia parcial anterior) tres veces al año, esto es, en cualquier viernes de Marzo, en la fiesta de la Invención (3 de Mayo) y de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de Septiembre), o en cualquier día en la octava de estas fiestas, a todos los que hayan practicado la devociòn de decir esta Corona al menos diez veces cada mes previsto que en el mencionado día, estando verdaderamente penitentes, habiendo confesado y recibido la Santa Comunión, oren según la intención general de la Santa Iglesia.
El Soberano Pontífice Pío IX, mediatne decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias de fecha 11 de Agosto de 1851, extendió esta Indulgencia Plenaria a las fiestas de la Natividad, Circuncisión y Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo, las fiestas de su Santísimo Nombre, Domingo de Pascua, la Ascensión, Corpus Christi, y la Transfiguración, o cualquier día en las octavas de estas fiestas, con las mismas condiciones señaladas anteriormente.
iii. Indulgencia de siete años y siete cuarentenas a todos los que digan esta Corona desde el Domingo de Pasión hasta el Sábado Santo inclusive; y la Indulgencia plenaria, cuando cumplan el precepto pascual.
 
La condición para ganar estas indulgencias era que la Corona debía ser bendecida por el Padre General de la Congregación de los Pasionistas, o por algún sacerdote que haya recibido la facultad para hacerlo [sea Pasionista o no, según rescripto de San Pío X, de fecha 18 de Mayo de 1907; privilegio extendido in tuito persónæ por el decreto Consílium suum perséquens de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 20 de Marzo de 1933]. La Colléctio Cæremoniárum et Precum ad usum clericórum excalceatórum SS. Crucis et Passiónis D. N. J. C. cuenta con la siguiente bendición para la Corona:
Como en este caso, donde no se indica ninguna estola en especial, la regla general es que en todas las bendiciones fuera de la Misa, el Sacerdote se pone por lo menos una sobrepelliz y la estola del color del día.
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
  
Orémus.
  
ORATIO
Rogámus te, Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, ut has Corónas quinque vúlnerum dilectíssimi Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi bene dícere dignéris, ut qui eas recitáverint, méritis Passiónis ejúsdem Fílii tui, grátiam in præsénti et aetérnam glóriam obtíneant in futúrum. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
   .
Las Coronas se asperjan con agua bendita.
Después de ser bendecida la Corona, esta no puede ser vendida o prestada, o dada a otros, con el propósito de comunicarles las Indulgencias, según los decretos generales de la Sagrada Congregación de Indulgencias del 6 de Febrero de 1657, 5 de Junio de 1721 y 9 de Febrero de 1820, etc.
  
Esta corona consiste en cinco series de cinco cuentas cada una; y en cada una de ellas, en memoria de las Cinco Llagas de Jesucristo, se dice un Gloria Patri; y al final de cada serie de cinco, se añade un Ave María en devoción a los dolores de Nuestra Señora, pudiendo rezarse así o con las meditaciones siguientes (por cualquiera de las dos formas se ganan las Indulgencias indicadas ut supra, que son aplicables también a las Benditas Ánimas):
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
  
«María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
    
Primera llaga: el Pie izquierdo
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestro Pie izquierdo. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de ese pie, concededme la gracia de huir de las ocasiones de pecado, y de no caminar por las sendas de iniquidad, que conducen a la perdición.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
 
Segunda llaga: el Pie derecho
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestro Pie derecho. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de ese pie, concededme la gracia de caminar constantemente por el camino de la virtud cristiana, incluso a la entrada del Paraíso.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
  
Tercera llaga: la Mano izquierda
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestra Mano izquierda. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de esa mano, libradme de ser encontrado a vuestra izquierda con los réprobos, en el Juicio final.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
    
Cuarta llaga: la Mano derecha
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestra Mano derecha. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de esa mano, bendecid mi alma y conducidla a vuestro Reino.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
    
Quinta llaga: el Costado
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la llaga en vuestro sagrado Costado. ¡Ah!, por la sangre que derramásteis de él, encended en mi corazón la llama de vuestro amor, y dadme gracia para perseverar en amaros por toda la eternidad.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
FUENTES

2 comentarios:

  1. Las meditaciones arriba indicadas también se usan en la Coronilla de las Santas Llagas de sor Marie Marthe Chambon.

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    1. Muy agradecidos por vuestro aporte, dilectísimo hermano Humberto Jesús. De otra parte, la estructura de la Coronilla de las Santas Llagas de sor Marie Marthe Chambon (devoción aprobada por San Pío X) fue el modelo a partir del cual Elena/Faustina Kowalska Babel, la “vidente” de la “Divina Misericordia”, hizo la Coronilla asociada a esa falsa aparición.

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