domingo, 17 de mayo de 2026

CONTRA LA SINODALIDAD (Y LOS CONCILIOS QUE NO RESUELVEN)


«Si debo escribir la verdad, soy de tal modo que rehúyo toda asamblea de obispos, ya que jamás he visto la conclusión de un sínodo gozosa y favorable, ni una que haya resultado en la eliminación de males en lugar de su aumento e incremento. Porque siempre hay contiendas y sed de poder —y os ruego que no me consideréis duro o molesto al escribir estas cosas— que no se pueden explicar con palabras; y es más fácil para alguien ser acusado de su integridad al ofrecerse como juez de otros que tener éxito en reprimir su maldad. Por esta razón, me he recompuesto y he juzgado que para mí la seguridad de mi alma reside únicamente en la quietud y la soledad. Ahora, la enfermedad se suma a esta decisión mía, ya que casi todos los días exhalo mi último aliento y soy incapaz de valerme de mis fuerzas para nada. Por esta razón, que vuestra grandeza de alma nos perdone y tome medidas para asegurar que el piadosísimo emperador no nos condene por inercia y pereza, sino que perdone nuestra debilidad; por lo cual sabe bien que nos ha concedido, a quienes se lo pedimos, la facultad de retirarnos como si fuera un beneficio en lugar de cualquier otra recompensa» SAN GREGORIO NACIANCENO, Carta 130 (3.ª a Procopio, prefecto de Constantinopla). En Migne, Patrología Græca XXXVII, cols. 225-226.

1 comentario:

  1. Y menos aún resuelven si se renuncia a la aplicación de los Sagrados Cánones desde el principio, en pro de un falso ecumenismo relativista y escéptico que quebranta la integridad de la Fe católica. ¿Se busca repetir el conciliábulo Vaticano II con los que niegan la REALIDAD de la vacancia de la Sede Apostólica?

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